OIT

CINTERFOR
Centro Interamericano para el Desarrollo del
Conocimiento en la Formación Profesional


Búsqueda avanzada
Gestión del conocimiento en la formación profesional para contribuir a la creación de trabajo decente y productivo en América Latina y el Caribe de acuerdo a la Agenda de Trabajo Decente de la OIT

 

 

 

¿Qué hay de nuevo?
Recursos de información
  Mapa de la formación
Enlaces
  Mapa del sitio
  Página principal



Coloque su dirección de correo electrónico y reciba las novedades del sitio

 

Enviar la página a un amigo

Fecha de actualización:
21/07/2009

 


Por primera vez, empresas están obligadas a contratar jóvenes aprendices

EL TIEMPO - ESPECIAL DE EDUCACIÓN

 

Las dos caras de los empresarios con respecto a la medida de contratar jóvenes

Lo deben hacer siempre que éstos se encuentren cursando programas de educación superior o no formal aprobados por el Sena. Las empresas tendrán que ayudar en su programa de formación.

Regirá a partir del próximo mes, cuando empleados de 20.000 empresas de todo el país harán de maestros, las oficinas servirán de aulas y los problemas que los estudiantes tenían en los libros, existirán en la vida real.

Según el Decreto 933 del 11 de abril del 2003, todas las empresas tendrán que contratar a un aprendiz por cada 20 empleados, que ya no será solo del Sena sino de cualquier institución técnica, tecnológica o universitaria aprobada por el Estado, o instituciones no formales avaladas por el Sena.

La norma reglamenta una parte de la reforma laboral, ha generado todo tipo de reacciones entre los empresarios, pues los que nunca han tenido los tradicionales aprendices del Sena aseguran que no tienen recursos para pagarles ni tiempo para capacitarlos.

Estudiantes de esta institución han manifestado su desacuerdo, pues son los que ya están sintiendo los efectos de la norma ya que antes tenían como cuota de sostenimiento un salario mínimo mensual (320 mil pesos) y ahora solo tienen el 50 por ciento o 75 por ciento del salario mínimo, dependiendo de la etapa académica en la que estén. Además, no tienen ningún tipo de prestación laboral, aunque sí seguridad social y riesgos profesionales.

Sin embargo, más que opiniones en contra, el decreto ha generado preocupaciones y preguntas tanto en el sector educativo como en el productivo que no saben cómo se llevará a la práctica, pues plantea que las empresas se conviertan en instituciones de aprendizaje. Esto a pesar de que el fin del decreto es diminuir las cifras de desempleo, que entre los jóvenes llega al 30 por ciento.

Para rectores de instituciones de educación superior, expertos en educación e incluso los mismos empresarios, hacerle entender al sector productivo su papel de formador es un gran reto.

Por ello, la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) está organizando campañas de sensibilización a los empresarios, quienes aceptan que la norma permite vincular al sector educativo con el productivo. De esa manera, las instituciones educativas no seguirán formado profesionales en áreas que no requieren.

"La gran tragedia que hemos tenido con los aprendices es la falta de pertinencia de la educación. Con esta iniciativa no vamos a seguir teniendo a las universidades en castillos de cristal, muy distantes de la realidad colombiana", asegura Sabas Pretelt de La Vega, presidente de Fenalco.

Por otra parte, instituciones han visto que con la expedición del decreto se ha incrementado la demanda de estudiantes en áreas que tradicionalmente no era común encontrar solicitudes, es el caso de artes y ciencias sociales. "Están pidiendo filósofos para empresas y artistas para museos u organizaciones culturales", dice María Teresa Tobón, directora del Centro de Trayectoria Profesional de la Universidad de los Andes, a quien le han llegado 200 solicitudes para aprendices.

Se amplía la oferta

El Sena será la entidad que se encargará de supervisar el proceso. Mañana vence el plazo para que las 20 mil empresas del país que tienen más de 20 empleados informen cuántos estudiantes contratarán como aprendices y en julio deben hacer efectivos los contratos.

Hasta el momento, según el director del Sena, Darío Montoya, se han recibido 22.000 solicitudes de aprendices, principalmente en sectores como minería, construcción y comercio. La meta para este año es llegar a 70.000 estudiantes contratados y 270.000 en el cuatrienio.

Las empresas que declaren no necesitar aprendices tendrán que pagar al Sena el monto equivalente a los estudiantes que dejen de contratar. Este dinero llegará al Fondo Emprender, cuya finalidad es financiar la creación de empresas. El objetivo, según Montoya, es que al finalizar el 2003 el fondo tenga 80.000 millones de pesos.
Anteriormente se contrataban aprendices por cada 20 trabajadores calificados (técnicos) que estaban en nómina sin incluir a las directivas y ejecutivos. Según el Sena no se multaba a todas las empresas que no cumplían porque no había información confiable para hacerlo.

Hoy, los aprendices del Sena competirán en el 'mercado' con 320 instituciones de educación superior avaladas por el Icfes. Situación que, según rectores de instituciones y empresarios, servirá para que los programas académicos mejoren.
"La competencia radica en la calidad. Los empresarios van a buscar estudiantes de instituciones que tienen programas acreditados para garantizar su elección", dice Carlos Forero, secretario general de la Asociación Colombiana de Universidades (Ascún).

Según Forero, esa competencia también llevará a las universidades a incluir programas técnicos y tecnológicos porque les permitirá ampliar sus ofertas a los empresarios.

¿Bajará el desempleo?

Tanto las universidades como las instituciones técnicas y tecnológicas están preocupadas porque no saben hasta qué punto las empresas sí cumplirán con la ley. "El alumno tiene el derecho de exigirle a la empresa lo que se comprometió al momento de la vinculación", sostiene Jairo Nuñez, viceministro técnico del Ministerio de Protección Social.

Otra de las inquietudes de las instituciones es que los empresarios no cumplan con las cuotas. "Las empresas dicen que nosotros debemos pagarles para que nos reciban los muchachos", advierte Ana Lucía Hincapié, rectora del Colegio Mayor de Antioquia.

Sin embargo, Alberto Echavarría, vicepresidente de asuntos jurídicos y sociales de la Asociación Nacional de Industriales (Andi), sostiene que "los empresarios están dispuestos a invertir en estos jóvenes y, además, la medida va a ayudar a combatir el desempleo". Incluso aplaude el hecho de que con la norma se haya ampliado la oferta, pues el Sena estaba quedando corto con la demanda de estudiantes.

El primero de julio se sabrá qué tanto cumplen las empresas, pues ese día comenzarán a hacerse efectivos los contratos de los aprendices.

Expertos

Juan Alfredo Pinto, investigador en educación y actual director de la Asociación Colombiana de Pequeñas Industrias (Acopi)

El contrato de aprendizaje es un gran mecanismo para asegurar que la juventud en formación tenga vínculos tempranos con el sector trabajo.
En ese sentido la norma es valiosa, además porque ahora no solo da esa posibilidad a los estudiantes del Sena sino también a los de cualquier otra institución de educación superior, así el empresariado puede tener talento humano a la medida justa de sus necesidades, pero es importante buscar la manera para que no se diluya la responsabilidad que tiene el empresariado en el proceso de enseñanza de los jóvenes.

José Tomás Jiménez, representante de los profesores ante el Consejo Nacional de Educación Superior (Cesu)

La norma lo que hace es fortalecer la política de preparar mano de obra calificada que le salga barata al sector productivo de este país. Sin embargo, dadas las condiciones de las instituciones de educación superior de no poder ofrecer capacitación gratuita y de buena calidad a los trabajadores, es mejor esto que nada. Coyunturalmente representa una ayuda aunque en detrimento de los pequeños industriales.

Margarita López, directora de Corpoeducación

Es clave para que los jóvenes tengan la posibilidad de poner en práctica lo que aprenden antes de salir al mundo laboral. Además, es una manera de vincular la educación media (décimo y once grados) con el sector productivo.
Sin embargo, es utópico pensar que los empresarios tengan estrategias pedagógicas para los aprendices, por eso es importante hacer una sensibilización previa.

Investigadora, que prefirió omitir su nombre

La norma está más orientada a la generación de empleo porque así fue concebida, pero me preocupa que las empresas la vean como una formalización de las prácticas y eso lleve a incorporar jóvenes sin que las instituciones escolares supervisen el trabajo que realizan los estudiantes.

Rafael Aubad, director del Centro de Ciencia y Tecnología de Antioquia

El decreto es importante porque deja esa idea tradicional de que los jóvenes se encierren aprender y obliga a las instituciones a renovar sus programas, pero es necesario que las empresas se vean a sí mismas como instituciones de aprendizaje, lo cual significa que entiendan que los jóvenes son aprendices y por ello deben ubicarlos en sitios donde puedan desarrollar sus habilidades y destrezas y no donde hagan asuntos rutinarios.
De igual forma, es importante que el sector productivo no vea a los aprendices como una carga, sino como la posibilidad de realizar proyectos de desarrollo de la organización con apoyo del sector educativo.

María Mercedes Callejas, jefe del programa de estudios científicos en educación de Colciencias

Es una idea interesante porque les permite a los jóvenes enfrentar situaciones del campo empresarial y les ayuda a desarrollar competencias laborales. Les da más sentido a lo que están aprendiendo.
ÁNGELA CONSTANZA JEREZ Y ANDRÉS GARIBELLO
Redacción EL TIEMPO

 

 

 


 

Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (OIT/Cinterfor)
Avda. Uruguay 1238 - Montevideo - Uruguay - Tel: (5982) 908 6023 - 902 0557 - 908 0545 - Fax: (5982) 902 1305
oitcinterfor@oitcinterfor.org -   webmaster@cinterfor.org.uy

Copyright © 1996-2009 Organización Internacional del Trabajo (OIT) - Descargo de responsabilidad