Por primera vez, empresas están
obligadas a contratar jóvenes aprendices
EL TIEMPO - ESPECIAL DE EDUCACIÓN
Las
dos caras de los empresarios con respecto a la medida de contratar jóvenes
Lo deben hacer siempre que éstos se encuentren cursando programas
de educación superior o no formal aprobados por el Sena. Las
empresas tendrán que ayudar en su programa de formación.
Regirá a partir del próximo mes, cuando empleados de 20.000
empresas de todo el país harán de maestros, las oficinas
servirán de aulas y los problemas que los estudiantes tenían
en los libros, existirán en la vida real.
Según el Decreto 933 del 11 de abril
del 2003, todas las empresas tendrán que contratar a
un aprendiz por cada 20 empleados, que ya no será solo del Sena
sino de cualquier institución técnica, tecnológica
o universitaria aprobada por el Estado, o instituciones no formales
avaladas por el Sena.
La norma reglamenta una parte de la reforma laboral, ha generado todo
tipo de reacciones entre los empresarios, pues los que nunca han tenido
los tradicionales aprendices del Sena aseguran que no tienen recursos
para pagarles ni tiempo para capacitarlos.
Estudiantes de esta institución han manifestado su desacuerdo,
pues son los que ya están sintiendo los efectos de la norma ya
que antes tenían como cuota de sostenimiento un salario mínimo
mensual (320 mil pesos) y ahora solo tienen el 50 por ciento o 75 por
ciento del salario mínimo, dependiendo de la etapa académica
en la que estén. Además, no tienen ningún tipo
de prestación laboral, aunque sí seguridad social y riesgos
profesionales.
Sin embargo, más que opiniones en contra, el decreto ha generado
preocupaciones y preguntas tanto en el sector educativo como en el productivo
que no saben cómo se llevará a la práctica, pues
plantea que las empresas se conviertan en instituciones de aprendizaje.
Esto a pesar de que el fin del decreto es diminuir las cifras de desempleo,
que entre los jóvenes llega al 30 por ciento.
Para rectores de instituciones de educación superior, expertos
en educación e incluso los mismos empresarios, hacerle entender
al sector productivo su papel de formador es un gran reto.
Por ello, la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) está
organizando campañas de sensibilización a los empresarios,
quienes aceptan que la norma permite vincular al sector educativo con
el productivo. De esa manera, las instituciones educativas no seguirán
formado profesionales en áreas que no requieren.
"La gran tragedia que hemos tenido con los aprendices es la falta
de pertinencia de la educación. Con esta iniciativa no vamos
a seguir teniendo a las universidades en castillos de cristal, muy distantes
de la realidad colombiana", asegura Sabas Pretelt de La Vega, presidente
de Fenalco.
Por otra parte, instituciones han visto que con la expedición
del decreto se ha incrementado la demanda de estudiantes en áreas
que tradicionalmente no era común encontrar solicitudes, es el
caso de artes y ciencias sociales. "Están pidiendo filósofos
para empresas y artistas para museos u organizaciones culturales",
dice María Teresa Tobón, directora del Centro de Trayectoria
Profesional de la Universidad de los Andes, a quien le han llegado 200
solicitudes para aprendices.
Se amplía la oferta
El Sena será la entidad que se encargará de supervisar
el proceso. Mañana vence el plazo para que las 20 mil empresas
del país que tienen más de 20 empleados informen cuántos
estudiantes contratarán como aprendices y en julio deben hacer
efectivos los contratos.
Hasta el momento, según el director del Sena, Darío Montoya,
se han recibido 22.000 solicitudes de aprendices, principalmente en
sectores como minería, construcción y comercio. La meta
para este año es llegar a 70.000 estudiantes contratados y 270.000
en el cuatrienio.
Las empresas que declaren no necesitar aprendices tendrán que
pagar al Sena el monto equivalente a los estudiantes que dejen de contratar.
Este dinero llegará al Fondo Emprender, cuya finalidad es financiar
la creación de empresas. El objetivo, según Montoya, es
que al finalizar el 2003 el fondo tenga 80.000 millones de pesos.
Anteriormente se contrataban aprendices por cada 20 trabajadores calificados
(técnicos) que estaban en nómina sin incluir a las directivas
y ejecutivos. Según el Sena no se multaba a todas las empresas
que no cumplían porque no había información confiable
para hacerlo.
Hoy, los aprendices del Sena competirán en el 'mercado' con 320
instituciones de educación superior avaladas por el Icfes. Situación
que, según rectores de instituciones y empresarios, servirá
para que los programas académicos mejoren.
"La competencia radica en la calidad. Los empresarios van a buscar
estudiantes de instituciones que tienen programas acreditados para garantizar
su elección", dice Carlos Forero, secretario general de
la Asociación Colombiana de Universidades (Ascún).
Según Forero, esa competencia también llevará a
las universidades a incluir programas técnicos y tecnológicos
porque les permitirá ampliar sus ofertas a los empresarios.
¿Bajará el desempleo?
Tanto las universidades como las instituciones técnicas y tecnológicas
están preocupadas porque no saben hasta qué punto las
empresas sí cumplirán con la ley. "El alumno tiene
el derecho de exigirle a la empresa lo que se comprometió al
momento de la vinculación", sostiene Jairo Nuñez,
viceministro técnico del Ministerio de Protección Social.
Otra de las inquietudes de las instituciones es que los empresarios
no cumplan con las cuotas. "Las empresas dicen que nosotros debemos
pagarles para que nos reciban los muchachos", advierte Ana Lucía
Hincapié, rectora del Colegio Mayor de Antioquia.
Sin embargo, Alberto Echavarría, vicepresidente de asuntos jurídicos
y sociales de la Asociación Nacional de Industriales (Andi),
sostiene que "los empresarios están dispuestos a invertir
en estos jóvenes y, además, la medida va a ayudar a combatir
el desempleo". Incluso aplaude el hecho de que con la norma se
haya ampliado la oferta, pues el Sena estaba quedando corto con la demanda
de estudiantes.
El primero de julio se sabrá qué tanto cumplen las empresas,
pues ese día comenzarán a hacerse efectivos los contratos
de los aprendices.
Expertos
Juan Alfredo Pinto, investigador en educación y actual director
de la Asociación Colombiana de Pequeñas Industrias (Acopi)
El contrato de aprendizaje es un gran mecanismo para asegurar que la
juventud en formación tenga vínculos tempranos con el
sector trabajo.
En ese sentido la norma es valiosa, además porque ahora no solo
da esa posibilidad a los estudiantes del Sena sino también a
los de cualquier otra institución de educación superior,
así el empresariado puede tener talento humano a la medida justa
de sus necesidades, pero es importante buscar la manera para que no
se diluya la responsabilidad que tiene el empresariado en el proceso
de enseñanza de los jóvenes.
José Tomás Jiménez, representante de los profesores
ante el Consejo Nacional de Educación Superior (Cesu)
La norma lo que hace es fortalecer la política de preparar mano
de obra calificada que le salga barata al sector productivo de este
país. Sin embargo, dadas las condiciones de las instituciones
de educación superior de no poder ofrecer capacitación
gratuita y de buena calidad a los trabajadores, es mejor esto que nada.
Coyunturalmente representa una ayuda aunque en detrimento de los pequeños
industriales.
Margarita López, directora de Corpoeducación
Es clave para que los jóvenes tengan la posibilidad de poner
en práctica lo que aprenden antes de salir al mundo laboral.
Además, es una manera de vincular la educación media (décimo
y once grados) con el sector productivo.
Sin embargo, es utópico pensar que los empresarios tengan estrategias
pedagógicas para los aprendices, por eso es importante hacer
una sensibilización previa.
Investigadora, que prefirió omitir su nombre
La norma está más orientada a la generación de
empleo porque así fue concebida, pero me preocupa que las empresas
la vean como una formalización de las prácticas y eso
lleve a incorporar jóvenes sin que las instituciones escolares
supervisen el trabajo que realizan los estudiantes.
Rafael Aubad, director del Centro de Ciencia y Tecnología de
Antioquia
El decreto es importante porque deja esa idea tradicional de que los
jóvenes se encierren aprender y obliga a las instituciones a
renovar sus programas, pero es necesario que las empresas se vean a
sí mismas como instituciones de aprendizaje, lo cual significa
que entiendan que los jóvenes son aprendices y por ello deben
ubicarlos en sitios donde puedan desarrollar sus habilidades y destrezas
y no donde hagan asuntos rutinarios.
De igual forma, es importante que el sector productivo no vea a los
aprendices como una carga, sino como la posibilidad de realizar proyectos
de desarrollo de la organización con apoyo del sector educativo.
María Mercedes Callejas, jefe del programa de estudios científicos
en educación de Colciencias
Es una idea interesante porque les permite a los jóvenes enfrentar
situaciones del campo empresarial y les ayuda a desarrollar competencias
laborales. Les da más sentido a lo que están aprendiendo.
ÁNGELA CONSTANZA JEREZ Y ANDRÉS GARIBELLO
Redacción EL TIEMPO