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Fecha de actualización:
21/07/2009

 

 

Capacitación y empleo de jóvenes


Pravda, Gisela (1998) La formación profesional en Alemania y la situación de jóvenes en el mercado laboral. Berlín: mimeo.

 

Este documento presenta las características del Instituto Federal de Formación Profesional alemán; se trata del organismo común de la formación profesional (FP) del país, en el que participan los gremios de empleadores, los sindicatos, el gobierno federal y los gobiernos de los Estados Federados.

En primer término, se presentan los tres principios fundamentales a los que obedece la FP alemana. El primero es el "principio de oficio", según el cual los jóvenes se capacitan en oficios y no en actividades ocupacionales o partes de un oficio; estos oficios deben estar reconocidos, existiendo en el momento 356 oficios en las áreas técnicas, de comercio y de servicios. Estos oficios se entienden como la combinación de competencias técnicas, metodológicas, personales y sociales; esto explica que la duración de la FP sea, en la mayoría de los casos, de tres años.

El segundo es el principio de aprendizaje o "principio dual" según el cual la formación se realiza en cooperación entre Estado y empresas. El aprendiz se encuentra en la empresa tres o cuatro días por semana y uno o dos días en el colegio de formación profesional. Un reglamento de formación fija sus contenidos, y sobre la base del mismo se elabora en la empresa un plan de instrucción individual para cada aprendiz. Los Estados Federados organizan las clases especializadas para cada aprendiz según su oficio, las que se suministran en los colegios de formación profesional.

El tercer principio es el denominado "principio de consenso" según el cual todos los reglamentos son elaborados por especialistas del oficio en cuestión, representantes de los gremios de empleadores, sindicatos, gobierno federal y gobiernos de los Estados Federados.

Seguidamente se presenta la forma de financiamiento de la FP, mostrando que la misma es compartida por empresarios y Estado. Las empresas de FP corren con la remuneración de aprendices, salarios de instructores, gastos de instalación y mantenimiento de talleres de aprendizaje, material didáctico y gastos de administración. Los gobiernos de los Estados Federados y los municipios contribuyen a los salarios del profesorado de las escuelas profesionales, sus edificios, gastos de material didáctico, entre otros. El gobierno federal financia la investigación en la formación profesional, el establecimiento de centros supraempresariales de FP y el establecimiento de programas especiales.

Con referencia a la participación de las empresas en la FP, el documento indica que las mismas están dispuestas a formar aprendices y sufragar el costo de FP de sus propios aprendices debido a razones históricas y de autoimagen, además de la conveniencia de contar con personal formado. Sin embargo, en los últimos años está teniendo lugar una fuerte discusión sobre otros modelos de financiamiento, causada y reanimada por la escasez de puestos de aprendizaje y el hecho de que siempre ha habido empresas que no formaron personal, sino que lo consiguen en el mercado laboral, aprovechando de la responsabilidad de otras empresas.

A continuación, el documento expone una serie de fortalezas del sistema dual, tanto para la empresa como para el aprendiz y la sociedad en su conjunto. Entre ellas se encuentran las siguientes: el aprendiz aprende en una situación real de trabajo y pronto contribuye a la producción de la empresa, lo cual representa una reducción del costo de la empresa para el aprendizaje; los aprendices llegan a su puesto de trabajo en cualquier empresa con los conocimientos y las habilidades necesarias para una variedad de puestos de trabajo del mismo oficio y no como jóvenes sin experiencia laboral; la empresa puede ofrecer a sus anteriores aprendices un puesto de trabajo, con lo cual ahorra en la búsqueda de personal adecuado en el mercado laboral y en el costo de entrenamiento; esto mismo representa una ventaja para los jóvenes capacitados, y reduce el desempleo juvenil.

Otro aspecto relevante es que, en la medida en que la formación depende de los contratos que se efectivizan con las empresas, son las empresas las que determinan la demanda de personal por calificar, es decir, el sistema dual garantiza el enlace sistemático y óptimo del sistema de trabajo o empleo con el sistema educativo. Esto no significa desconocer que existen también casos en que las empresas capacitan más de lo que en realidad demandan, simplemente porque la remuneración de aprendices es más baja que el sueldo del trabajador calificado.

Con respecto a los problemas que presenta el sistema, se señala que el más grave es la escasez de puestos de aprendizaje (aclarándose que debe distinguirse entre puestos de aprendizaje y los puestos de trabajo). En efecto, sólo alrededor del 25 por ciento de las empresas ofrece puestos de aprendizaje, y menos del 50 por ciento de las empresas tiene capacidad de formar. Frente a un número de solicitantes de 796.400 jóvenes, se ofrecieron 603.900 puestos de aprendizaje, siendo la situación más grave en Alemania Oriental. Existe un gran número de jóvenes que aguarda por un puesto de aprendizaje.

Ante esta situación, se están produciendo iniciativas estatales para crear puestos de aprendizaje en talleres y colegios para jóvenes que no encontraron ningún puesto de aprendizaje; este sistema se mantiene fuera del sistema dual, y si bien no tiene el mismo reconocimiento público, se valora tanto porque es mejor formarse en un colegio que no formarse, como porque en muchas regiones la mayoría de las empresas quebró, con lo cual no puede haber oferta de puestos de aprendizaje.

Como síntesis que demuestra el valor de la FP, las estadísticas muestran que dos tercios de los jóvenes sin empleo no dispone de ninguna FP; la FP por lo tanto funciona como un seguro contra el desempleo, pero no es un seguro absoluto.

En la búsqueda de soluciones a las problemáticas planteadas, se está implementando un proyecto de reforma de la FP que contempla: las nuevas calificaciones o nuevos oficios y la elaboración de nuevos reglamentos de oficios, tanto para nuevos oficios (auxiliar en electrónica de sistemas informáticos, auxiliar comercial en informática) como para otros tradicionales que se han modernizado. También se está avanzando en la organización de un sistema de predetección de necesidades formativas, que tiene por objetivo observar la demanda y las necesidades de las empresas en términos de nuevas calificaciones. También se está avanzando en el desarrollo de investigaciones sobre la FP.

Un último punto indaga acerca de la relación entre las estructuras empresariales y la estructuración de la formación profesional, a partir de la pregunta acerca de si ambas todavía coinciden. Al respecto, se señalan cambios en las empresas que cuestiona el principio de oficio y en las estrategias de gestión de la producción, marcadas por la tendencia a la reorganización de las estructuras de trabajo y a la capacidad de aprendizaje de la empresa.

El documento concluye con una serie de temáticas que plantean interrogantes hacia el futuro. Uno de estos interrogantes es el referido a si la formación según oficios puede limitar el cambio necesario para los nuevos conceptos de producción. Por otra parte se señala también que el enfoque de la calificación futura tiene que reflejar los cambios técnico organizacionales en las empresas y concentrarse en el manejo de procesos; esto implica que conocimientos y habilidades en un campo específico ya no serán suficientes para su manejo: la capacidad de actuar requiere también conceptos y competencias interdisciplinarias y orientadas hacia la acción en grupo.

Vinculado a lo anterior surge la pregunta sobre cuáles serán los cambios en los perfiles del personal calificado y cómo se relacionan estos cambios con el principio del oficio de la FP. Otra de las cuestiones destacadas es la necesidad de involucrar nuevos grupos objetivos, para lo cual se requiere una amplia variedad de posibilidades de formación y perfeccionamiento.

 

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