Este documento presenta las características del Instituto
Federal de Formación Profesional alemán; se trata del organismo común de la formación
profesional (FP) del país, en el que participan los gremios de empleadores, los
sindicatos, el gobierno federal y los gobiernos de los Estados Federados.
En primer término, se presentan los tres principios
fundamentales a los que obedece la FP alemana. El primero es el "principio de
oficio", según el cual los jóvenes se capacitan en oficios y no en actividades
ocupacionales o partes de un oficio; estos oficios deben estar reconocidos, existiendo en
el momento 356 oficios en las áreas técnicas, de comercio y de servicios. Estos oficios
se entienden como la combinación de competencias técnicas, metodológicas, personales y
sociales; esto explica que la duración de la FP sea, en la mayoría de los casos, de tres
años.
El segundo es el principio de aprendizaje o "principio
dual" según el cual la formación se realiza en cooperación entre Estado y
empresas. El aprendiz se encuentra en la empresa tres o cuatro días por semana y uno o
dos días en el colegio de formación profesional. Un reglamento de formación fija sus
contenidos, y sobre la base del mismo se elabora en la empresa un plan de instrucción
individual para cada aprendiz. Los Estados Federados organizan las clases especializadas
para cada aprendiz según su oficio, las que se suministran en los colegios de formación
profesional.
El tercer principio es el denominado "principio de
consenso" según el cual todos los reglamentos son elaborados por especialistas del
oficio en cuestión, representantes de los gremios de empleadores, sindicatos, gobierno
federal y gobiernos de los Estados Federados.
Seguidamente se presenta la forma de financiamiento de la FP,
mostrando que la misma es compartida por empresarios y Estado. Las empresas de FP corren
con la remuneración de aprendices, salarios de instructores, gastos de instalación y
mantenimiento de talleres de aprendizaje, material didáctico y gastos de administración.
Los gobiernos de los Estados Federados y los municipios contribuyen a los salarios del
profesorado de las escuelas profesionales, sus edificios, gastos de material didáctico,
entre otros. El gobierno federal financia la investigación en la formación profesional,
el establecimiento de centros supraempresariales de FP y el establecimiento de programas
especiales.
Con referencia a la participación de las empresas en la FP,
el documento indica que las mismas están dispuestas a formar aprendices y sufragar el
costo de FP de sus propios aprendices debido a razones históricas y de autoimagen,
además de la conveniencia de contar con personal formado. Sin embargo, en los últimos
años está teniendo lugar una fuerte discusión sobre otros modelos de financiamiento,
causada y reanimada por la escasez de puestos de aprendizaje y el hecho de que siempre ha
habido empresas que no formaron personal, sino que lo consiguen en el mercado laboral,
aprovechando de la responsabilidad de otras empresas.
A continuación, el documento expone una serie de fortalezas
del sistema dual, tanto para la empresa como para el aprendiz y la sociedad en su
conjunto. Entre ellas se encuentran las siguientes: el aprendiz aprende en una situación
real de trabajo y pronto contribuye a la producción de la empresa, lo cual representa una
reducción del costo de la empresa para el aprendizaje; los aprendices llegan a su puesto
de trabajo en cualquier empresa con los conocimientos y las habilidades necesarias para
una variedad de puestos de trabajo del mismo oficio y no como jóvenes sin experiencia
laboral; la empresa puede ofrecer a sus anteriores aprendices un puesto de trabajo, con lo
cual ahorra en la búsqueda de personal adecuado en el mercado laboral y en el costo de
entrenamiento; esto mismo representa una ventaja para los jóvenes capacitados, y reduce
el desempleo juvenil.
Otro aspecto relevante es que, en la medida en que la
formación depende de los contratos que se efectivizan con las empresas, son las empresas
las que determinan la demanda de personal por calificar, es decir, el sistema dual
garantiza el enlace sistemático y óptimo del sistema de trabajo o empleo con el sistema
educativo. Esto no significa desconocer que existen también casos en que las empresas
capacitan más de lo que en realidad demandan, simplemente porque la remuneración de
aprendices es más baja que el sueldo del trabajador calificado.
Con respecto a los problemas que presenta el sistema, se
señala que el más grave es la escasez de puestos de aprendizaje (aclarándose que debe
distinguirse entre puestos de aprendizaje y los puestos de trabajo). En efecto, sólo
alrededor del 25 por ciento de las empresas ofrece puestos de aprendizaje, y menos del 50
por ciento de las empresas tiene capacidad de formar. Frente a un número de solicitantes
de 796.400 jóvenes, se ofrecieron 603.900 puestos de aprendizaje, siendo la situación
más grave en Alemania Oriental. Existe un gran número de jóvenes que aguarda por un
puesto de aprendizaje.
Ante esta situación, se están produciendo iniciativas
estatales para crear puestos de aprendizaje en talleres y colegios para jóvenes que no
encontraron ningún puesto de aprendizaje; este sistema se mantiene fuera del sistema
dual, y si bien no tiene el mismo reconocimiento público, se valora tanto porque es mejor
formarse en un colegio que no formarse, como porque en muchas regiones la mayoría de las
empresas quebró, con lo cual no puede haber oferta de puestos de aprendizaje.
Como síntesis que demuestra el valor de la FP, las
estadísticas muestran que dos tercios de los jóvenes sin empleo no dispone de ninguna
FP; la FP por lo tanto funciona como un seguro contra el desempleo, pero no es un seguro
absoluto.
En la búsqueda de soluciones a las problemáticas
planteadas, se está implementando un proyecto de reforma de la FP que contempla: las
nuevas calificaciones o nuevos oficios y la elaboración de nuevos reglamentos de oficios,
tanto para nuevos oficios (auxiliar en electrónica de sistemas informáticos, auxiliar
comercial en informática) como para otros tradicionales que se han modernizado. También
se está avanzando en la organización de un sistema de predetección de necesidades
formativas, que tiene por objetivo observar la demanda y las necesidades de las empresas
en términos de nuevas calificaciones. También se está avanzando en el desarrollo de
investigaciones sobre la FP.
Un último punto indaga acerca de la relación entre las
estructuras empresariales y la estructuración de la formación profesional, a partir de
la pregunta acerca de si ambas todavía coinciden. Al respecto, se señalan cambios en las
empresas que cuestiona el principio de oficio y en las estrategias de gestión de la
producción, marcadas por la tendencia a la reorganización de las estructuras de trabajo
y a la capacidad de aprendizaje de la empresa.
El documento concluye con una serie de temáticas que
plantean interrogantes hacia el futuro. Uno de estos interrogantes es el referido a si la
formación según oficios puede limitar el cambio necesario para los nuevos conceptos de
producción. Por otra parte se señala también que el enfoque de la calificación futura
tiene que reflejar los cambios técnico organizacionales en las empresas y concentrarse en
el manejo de procesos; esto implica que conocimientos y habilidades en un campo
específico ya no serán suficientes para su manejo: la capacidad de actuar requiere
también conceptos y competencias interdisciplinarias y orientadas hacia la acción en
grupo.
Vinculado a lo anterior surge la pregunta sobre cuáles
serán los cambios en los perfiles del personal calificado y cómo se relacionan estos
cambios con el principio del oficio de la FP. Otra de las cuestiones destacadas es la
necesidad de involucrar nuevos grupos objetivos, para lo cual se requiere una amplia
variedad de posibilidades de formación y perfeccionamiento.