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Fecha de actualización:
21/07/2009

 

 

Capacitación y empleo de jóvenes


Jacinto Claudia y María Antonia Gallart (1997) Formación para el trabajo de jóvenes. Buenos Aires: UNICEF-Red Latinoamericana de Educación y Trabajo, nodo argentino.

 

La publicación propone una metodología para formular, diseñar, poner en práctica y evaluar experiencias de formación para el trabajo de jóvenes, especialmente de aquellos excluidos del sistema educativo. El material provisto está destinado a la autoformación y capacitación de quienes tienen entre manos tareas de esa índole y fue utilizado en dos seminarios de formación de formadores, organizados por el nodo argentino de la Red, durante 1996, con el apoyo del Programa para Redes Comunitarias de Iniciativas para el Desarrollo Social (IDS). Estos seminarios tuvieron como objetivo el fortalecimiento de las acciones emprendidas por las instituciones, mejorando su capacidad de gestionar, planificar e implementar programas de formación laboral de calidad para los jóvenes, dada la demanda actual de los mismos en el campo de la educación formal y no formal.

El marco teórico presentado en la introducción, se centra en los temas básicos que deben tenerse en cuenta en la capacitación de formadores, recomendando una perspectiva integral de la formación para el trabajo que contemple diversos aspectos: la transmisión de habilidades técnicas y de gestión adecuadas a las reales oportunidades de inserción ocupacional; el reforzamiento de capacidades básicas; una formación socio-laboral que contemple: informar sobre el mercado de empleo, facilitar las decisiones ocupacionales-vocacionales, incorporar una "cultura de trabajo formal", orientar sobre los derechos y deberes de los trabajadores y ayudar a instrumentar la búsqueda de empleo. Asimismo se recomiendan las acciones de acompañamiento a los jóvenes en su inserción laboral dada su habitual carencia de redes sociales, la articulación de las instituciones que implementan este tipo de formación con el sistema educativo formal y con otras organizaciones, y la conexión con demandas concretas del mundo del trabajo y con las expectativas y necesidades de los propios jóvenes.

Se explicita luego la metodología y la evaluación de los seminarios que generaron el presente material, así como sus contenidos centrales, los cuales corresponden a los capítulos incluidos en esta publicación, cada uno de los cuales abarca la exposición de un subtema, a cargo de distintas especialistas, y uno o más trabajos prácticos. Estos se apoyan en ejemplos reales, datos de periódicos, formularios de uso corriente, etcétera, y algunos parten de una situación simulada en que un grupo de personas se propone llevar adelante un proyecto de formación de jóvenes en un lugar imaginario. Para cada trabajo práctico se sugieren los objetivos principales, los contenidos que constituyen propiamente la ejercitación y lineamientos de metodología y tiempos. Previamente se describen dos técnicas aptas para desarrollar al comienzo de un taller con el fin de realizar la presentación de los participantes y de las instituciones que los respaldan; son ejercicios que facilitan el desenvolvimiento de la tarea grupal y satisfacen las expectativas de los integrantes.

El primer capítulo, a cargo de María Antonia Gallart y Lilian Messina, se refiere al contexto de los proyectos: la situación económica actual, los procesos de terciarización y tercerización, la búsqueda de empleo para los que están fuera del mercado de trabajo, los riesgos de los jóvenes provenientes de hogares pobres, y algunas reflexiones sobre las claves para obtener pasantías en las empresas. A continuación, se esbozan tres trabajos prácticos conducentes a identificar las demandas de formación en el mercado de trabajo, determinar el perfil de un supuesto grupo de jóvenes destinatarios de la formación, y relevar las instituciones locales con las que se podrían establecer intercambios.

El capítulo siguiente abarca el diseño y la formulación de los proyectos, con conceptos de Silvia Kremenchutzky que se centran en el diagnóstico del punto de partida, y en las definiciones previas a la formulación de objetivos, actividades y resultados. Estas definiciones, que suelen tener una influencia importante en el devenir de un programa de esta naturaleza, son por lo menos cuatro: el espacio institucional en que se ubica la experiencia, el contexto comunitario y la población meta con sus características y dificultades, los objetivos y metodología más convenientes para la población determinada, y la obtención de recursos. Al referirse a este último aspecto la autora destaca la relevancia de la autosustentabilidad de las iniciativas para posibilitar su continuidad. De acuerdo con las pautas anteriores, se proponen dos trabajos prácticos: esbozar un proyecto para presentarlo a una posible licitación, y completar una guía de solicitud de subsidios.

Diversas metodologías y aspectos de la evaluación de proyectos constituyen el contenido del capítulo tercero cuyo contenido corrió por cuenta de María Antonia Gallart y Claudia Jacinto. Las autoras diferencian distintos niveles de evaluación: interna, de proceso o de retroalimentación, y externa o de resultados; del proyecto en cuestión y de la institución que lo motoriza. Recomiendan no perder de vista, en las mediciones de este tipo de programas, tres conceptos básicos: eficiencia, calidad y equidad. Hay calidad cuando el proceso ha llegado a un objetivo que se refleja en un valor agregado a un mínimo costo; y para que además haya equidad, esto tiene que conducir a corregir en algo las trayectorias educativo/laborales que los jóvenes transitaron antes de pasar por la formación. La exposición se cierra con un cuadro de las variables y dimensiones que deberían considerarse tanto en la evaluación interna como en la externa. La práctica correspondiente a este capítulo consiste precisamente en la redacción de un informe de evaluación de una experiencia concreta.

María Rosa Almandoz se refiere a la compensación de déficits en habilidades básicas que debe encarar un programa de esta índole, tópico que se desarrolla en el capítulo cuarto. El desafío en este aspecto es mayor cuando el tipo de ocupación requiere enfrentar problemas para los cuales no se cuenta con respuestas estandarizadas. Las competencias básicas no se limitan al dominio de la lecto-escritura y el cálculo, sino que incluyen también capacidad de razonamiento lógico, dominio de operaciones matemáticas y deducción estadística, capacidad de autoaprendizaje y de tomar iniciativas. Además de revisar algunos falsos conceptos sobre las operaciones intelectuales y el fracaso escolar, la autora recomienda un aprendizaje contextualizado que siga ciertos criterios, como por ejemplo: pasar de proyectos excesivamente centrados en competencias prácticas y avanzar hacia modelos más integrales; reconocer la necesaria complementariedad entre competencias de base, tecnológicas, técnicas y sociales; preparar en la cultura y en los procesos reales de los contextos laborales; estructurar modularmente el proyecto de formación, con diversidad de materiales y ámbitos alternativos, con estrategias individualizadas y desescolarizadas. El tema culmina presentando como actividad el análisis de tres experiencias de compensación de déficits implementadas en diversos países latinoamericanos.

El último capítulo describe características de orientación laboral y social en el marco de un programa de Formación Profesional para jóvenes en situación de exclusión social, implementado en Uruguay por el Foro Juvenil. La presentación corresponde a María del Carmen Bengoa quien después de explicar que el programa ha desarrollado distintas metodologías de capacitación para el ingreso al mercado de trabajo -capacitación técnico-profesional, pasantía o beca de formación laboral, inserción laboral, y talleres de orientación laboral-social-, se detiene en esta última modalidad, presentándola como un medio para que los jóvenes postergados mejoren sus condiciones de empleabilidad. Define distintas categorías de jóvenes en esa situación y, aunque cada programa debe abordar el problema desde la perspectiva del grupo destinatario, se señalan diferentes propuestas generales: talleres de reencuentro con el aprendizaje que ponen el énfasis en este último y en lo vocacional, aprendizaje práctico en empresas, y ejercicios productivos.

El capítulo se complementa con dos actividades destinadas a la elaboración de un currículum vitae y a la preparación para una entrevista de trabajo, situaciones con las que los jóvenes deberán seguramente enfrentarse.

 

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