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Fecha de actualización:
21/07/2009

 

 

Articulación formación - empresas


Atchoarena, David (1998) Le partenariat dans l’enseignement technique et la formation professionnelle. París: UNESCO - IIPE.

 

La finalidad de este estudio es profundizar el tema de la asociación, alianza operativa o convenio (partenariat) en la formación. Se trata de un tema que suscita un interés creciente en relación con dos realidades: la evolución del rol del Estado en materia de educación con la apertura de la escuela a otros socios, y la preocupación por acercar la educación al mundo del trabajo, en especial la enseñanza técnica. Se fundamenta también en ciertas tendencias pedagógicas: formación en alternancia con las empresas, aprendizaje en el lugar de trabajo, formación profesional continua.

Mientras la primera parte de la publicación se ocupa de la noción de asociación, sus objetivos, instrumentos y posibles socios, la segunda se centra en el estudio del nivel local como espacio privilegiado para construir alianzas entre la oferta de formación y el mercado de trabajo.

La primera parte se inicia definiendo el término "asociación" como una relación por la cual los actores se vinculan libremente para realizar un proyecto común, lo cual supone tres notas fundamentales: voluntariado, reciprocidad y contrato. Las políticas de descentralización, al multiplicar los centros de decisión y de gestión autónomos, amplían el campo potencial de las asociaciones.

Se analizan a continuación los fundamentos, objetivos y posibles actores de la asociación. Frente a la creciente incertidumbre que provocan los cambios de las técnicas y la organización del trabajo, el diálogo se impone. El mantenimiento de la competitividad del aparato productivo, la lucha contra la exclusión y la pobreza conforman desafíos cuyos alcances sobrepasan el rol del Estado y requieren la movilización de todas las fuerzas de la sociedad. Por otra parte, los empresarios manifiestan a menudo descontento frente a la calidad de la enseñanza técnica, y esto puede motivarlos a participar en el funcionamiento del aparato de la formación. Esta implicancia reviste formas variadas: definición de programas, práctica de la alternancia, validación de la capacitación, etcétera. Las formas de asociación pueden definirse a partir de tres dimensiones: espacio de referencia (empresa, región o nación), objeto (el total de la formación o uno de sus subsistemas: formación inicial, alternancia, formación continua), naturaleza (consulta, participación y ejecución de las políticas, cogestión). Respecto de los actores, se pueden distinguir cuatro grupos: las tutelas (el conjunto de servicios públicos que, por ley, ejercen el poder de gestión sobre el aparato de la enseñanza técnica y la formación profesional), las empresas, los centros de formación y los usuarios (alumnos y padres). Cada uno de estos grupos tiende a cumplir, respectivamente, un rol particular en la organización del sistema de formación: planificar, financiar, producir y consumir.

En cuanto al funcionamiento de la asociación, se presenta una variedad de fórmulas con distintos grados de cooperación: consultas, contribución obligatoria de las empresas al financiamiento, mecanismos para la definición de contenidos y títulos, organización de exámenes, participación en el proceso pedagógico tanto en los establecimientos educativos como en las empresas y, como estadio más elevado de participación, la cogestión de la formación profesional a través de sistemas tripartitos o paritarios.

El autor se detiene luego en la descripción del contrato, herramienta por excelencia de los convenios, el cual supone un acuerdo formal, a nivel nacional de rama o de región, que compromete a los firmantes en un proyecto común en vista de objetivos negociados colectivamente. El compromiso contractual del Estado, de las organizaciones patronales y sindicales difiere según los países.

El apartado siguiente se refiere a la participación de las organizaciones de trabajadores en la formación, la cual se concreta a tres niveles de negociación colectiva -escala interprofesional, rama y empresa- y en diferentes tipos de acción: regulación, financiación, gestión de sistemas pedagógicos y evaluación. La capacidad de los sindicatos para comprometerse en este tipo de asociación depende de su grado de interés por los problemas de la capacitación profesional, condición que no siempre se cumple, dado que la formación se diluye a menudo frente a otras reivindicaciones: salarios, estatuto, condiciones de trabajo.

Las organizaciones no gubernamentales son analizadas a continuación y se señala que constituyen un conjunto de actores sociales multiforme y atomizado (nacionales e internacionales; locales, regionales o nacionales; instituciones filantrópicas, sindicales, políticas o comunitarias. Son visualizadas por el Estado como un socio valioso capaz de servir de intermediario entre los servicios públicos y sectores de difícil acceso, de ser agentes de redistribución y de cohesión, tanto en el plano técnico como financiero o social. Al mismo tiempo son asociados que presentan con frecuencia una actitud crítica frente a la acción autoritaria, burocrática, lenta y muchas veces ineficaz del Estado. Por otra parte, ciertas características de las ONGs, como la atomización y el trabajo sectorial que realizan, constituyen un escollo para el diálogo, la coordinación y evaluación por parte del Estado.

El último apartado del primer capítulo se ocupa de la tendencia, hoy generalizada, de la privatización de la oferta de formación. El autor aclara que dentro de la oferta de formación privada se reúnen una variedad de instituciones: de carácter filantrópico, centros organizados en relación con las empresas o con ramas de actividad, productores de servicios movidos por la lógica del mercado. Frente a este panorama, el papel que cumple el Estado es el de una gestión delegada, una realidad híbrida, en la cual el sector privado controla una parte importante de la oferta, y el Estado se ocupa de las funciones normativas y de control. En esta perspectiva, la acción del Estado privilegia cuatro ejes: financiamiento, habilitación y control, validación y certificación, e información.

El capítulo segundo estudia la dimensión local en relación específicamente con las políticas de enseñanza técnica y formación profesional. La noción de espacio local para la formación varía según se privilegie un abordaje administrativo, el papel de los actores o el funcionamiento del mercado de trabajo. La organización administrativa determina la forma de articular los distintos niveles de servicios públicos: administración central, servicios descentralizados y poderes locales. El análisis del comportamiento de los agentes revela que la asociación constituye para los individuos un ámbito de proyectos de empleo, soporte de identidad cultural y social y espacio de vida; para los centros de formación profesional funciona como una fuente de reclutamiento; y las empresas influyen sobre los territorios a través de sus estrategias de selección de mano de obra. El abordaje desde el mercado de trabajo se centra en las fuentes de trabajo que caracterizan a cada territorio. Dada la falta, en muchos países, de estadísticas nacionales al respecto, el conocimiento detallado de las realidades locales puede obtenerse a través de un dispositivo local de información sobre la situación y evolución del empleo, de los medios de formación, y de los procesos de inserción. A cada uno de estos ejes corresponde una aproximación metodológica diferente a aplicarse respectivamente a las empresas, las instituciones de formación y los individuos. La puesta en práctica de esta aproximación descansa sobre un soporte clásico que combina encuestas a las empresas y a las personas con un análisis de los establecimientos. Se llega así a la constitución de los "observatorios" locales, una célula ágil que, además del ordenamiento y recolección de los datos, constituye un espacio de diálogo para los productores y recolectores de información. Al mismo tiempo, la observación de la dinámica local necesita disponer de un marco de referencia, lo cual significa que las instituciones centrales deben comunicar a los asociados locales información sobre la evolución de las políticas nacionales.

La segunda parte del capítulo se ocupa de los establecimientos y centros de formación profesional en cuanto animadores del desarrollo local. La reflexión puede ubicarse esquemáticamente en dos lógicas distintas: confiar solamente a las fuerzas del mercado la oferta de la demanda local de formación, o esforzarse por transformar los establecimientos en agentes del desarrollo local, incitándolos a comprometerse en gestiones de cooperación con otros asociados. Esta posición no se opone a la primera; no significa un regreso a una regulación administrativa de la oferta, sino más bien la búsqueda de una posible intersección, a escala territorial, entre las exigencias del mercado y la asunción del sistema por los actores locales. En este encuadre, el papel de los establecimientos se define alrededor del tema de su autonomía para determinar objetivos y medios de acción. Transformar los establecimientos públicos de formación profesional en entidades autónomas significa encuadrarlos de tal manera que ejerzan una real autonomía en el plano legal (ser reconocidos por la ley como sujetos de derecho), financiero (poseer su propio presupuesto), de gestión (con relación a las inversiones, al personal y a las estrategias) y pedagógico (fijar contenidos, formas pedagógicas, procedimientos de validación). Una vez analizados todos los aspectos, la puesta en práctica del establecimiento supone la creación de órganos de dirección y de gestión que protejan su relativa soberanía; es frecuente la creación de un consejo de administración con poder de dirección, que delega su autoridad sobre el jefe del establecimiento. La composición del consejo de administración, que puede dar cabida a por lo menos cuatro grupos de actores -tutores, usuarios, empresas y ONGs-, refleja la abertura del establecimiento hacia el medio.

La cultura, las tradiciones, la densidad de las redes de vinculación y la salud de la economía local constituyen factores que facilitan o frenan la participación de los establecimientos y centros de enseñanza técnica y de formación profesional en una dinámica de desarrollo local. Las iniciativas al respecto se articulan alrededor de cuatro ejes de intervención: adaptación de los contenidos de formación; apertura a públicos no tradicionales, especialmente por la promoción de la educación permanente; participación en las acciones de desarrollo local, sobre todo en unión con las ONGs; y compromiso de los asociados con las empresas locales. La asociación entre centros de formación y empresa se extiende hoy en día, revelando modalidades de cooperación numerosas: dotación de equipamiento a los centros o apertura de los talleres de las empresas a los alumnos y docentes; participación en la definición de programas y de material didáctico; envío de profesionales a los centros; fomento del sistema de aprendices; contribución a la orientación de los alumnos; participación en tribunales examinadores. Como contrapartida, los establecimientos se esfuerzan en organizar la formación de acuerdo con las necesidades de personal de las empresas de la zona. Todo esto supone, de parte del jefe del establecimiento un real empuje y capacidad de gerencia, lo cual plantea el problema de la preparación de los directores.

En la conclusión el autor sostiene que la voluntad de reformar la enseñanza técnica y la formación profesional a fin de hacerlas eficaces se traduce en un acercamiento entre los actores del sistema, de modo que la asociación o alianza operativa se presenta como una necesidad, aun dentro de prácticas muy variadas. Más que un simple instrumento de racionalidad, la asociación aparece como un modo de ejercicio del poder, fundado sobre las nociones de cooperar y compartir. El contrato es la forma privilegiada para su instauración pero constituye sólo el esqueleto, ya que la asociación es un proceso y una dinámica, más que un simple convenio, donde corresponde al Estado poner en funcionamiento instrumentos de motivación y medios de acompañamiento.

El autor recalca asimismo la relevancia de la noción de asociación en el nivel local, donde adquiere todo su sentido, y la importancia de la información sobre el mercado de trabajo, y sobre la evolución de la oferta y la demanda de calificación. Además, sostiene que el sistema de asociación en la enseñanza técnica y la formación profesional exige tiempo, un contexto favorable y adecuadas herramientas de acompañamiento: no se pasa por decreto de un sistema enteramente administrado por el Estado a una regulación compartida. Señala finalmente el autor algunos interrogantes sobre el sistema de asociación, indicando la necesidad de realizar investigaciones complementarias y comparativas.

 

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