OIT

CINTERFOR
Centro Interamericano para el Desarrollo del
Conocimiento en la Formación Profesional


Búsqueda avanzada
Gestión del conocimiento en la formación profesional para contribuir a la creación de trabajo decente y productivo en América Latina y el Caribe de acuerdo a la Agenda de Trabajo Decente de la OIT

 

 

 

¿Qué hay de nuevo?
Recursos de información
  Mapa de la formación
Enlaces
  Mapa del sitio
  Página principal



Coloque su dirección de correo electrónico y reciba las novedades del sitio

 

Enviar la página a un amigo

Fecha de actualización:
21/07/2009

 

 

Gestión de la formación profesional


Castro, Claudio de Moura (1994) Training policies for the end of the century (mimeo a ser publicado por el International Institute for Education Planning-IIEP de UNESCO). (Año 6 N°1, Junio 1995, p.18)

 

Este trabajo discute una serie de cuestiones relevantes acerca de las políticas de formación profesional en la actualidad, a partir del reconocimiento de los cambios que se están experimentando en el área. En términos generales, parte de reconocer que se ha pasado de una formación orientada por la oferta hacia otra orientada por la demanda, preguntándose si en este pasaje no se ha ido demasiado lejos, con el riesgo de perder lo positivo del primer modelo, y olvidar los límites de una política basada puramente en la demanda, y la necesidad de mirar dentro de la caja negra de la capacitación.

En primer lugar se analiza la era de la capacitación orientada por la demanda, que tuvo por lema "cuanta más capacitación, mejor". Este modelo de capacitación tuvo su auge después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el crecimiento económico, y especialmente el de la industria manufacturera, exigió la formación de gran número de trabajadores. Esto llevó a la creación de sistemas de formación profesional expansivos, lo que implicó además una serie de desafíos, tales como formar a los instructores, preparar materiales didácticos, construir escuelas y proveer equipamientos, para todo lo que hubo que conseguir, también, los recursos necesarios.

La crisis de los años setenta planteó el problema de la falta de puestos de trabajo para los formados por estos sistemas. Sin embargo, durante bastante tiempo se siguió formando trabajadores, ya que las instituciones siguieron cerradas en sí mismas, respondiendo al modelo en el que habían sido creadas, sin ser capaces de reconocer que el problema principal era encontrar los puestos de trabajo para quienes estaban capacitando. Por otra parte, en muchos países hubo una fuerte tendencia a ofrecer capacitación como un remedio para la gente que no podía encontrar trabajo, a partir del mito de que la capacitación genera trabajo.

Como reacción a la falta de atención a la empleabilidad de los graduados, a fines de los años ochenta creció una escuela de pensamiento nueva, en la que la capacitación orientada por la demanda fue la consigna clave: si no hay demanda, no hay capacitación. En otras palabras, la demanda de capacitación debe ser monitoreada y sólo la capacitación que responde estrictamente a ella, deberá ser ofrecida.

Si bien se reconoce que esta reorientación está en la dirección correcta, cabe preguntarse si no se está yendo demasiado lejos, corriéndose el riesgo de encontrar nuevos problemas. Se trata de una cuestión compleja, que no admite respuestas simples, especialmente si se reconoce que la capacitación es más que una manera rápida o conveniente de impartir habilidades laborales simples a los jóvenes; es un medio para diseminar nuevas tecnologías y mejores formas de producir.

Ya se ha dejado atrás la capacitación miope guiada por la oferta típica del pasado, pero parece haberse pasado al extremo opuesto. Antes la capacitación estuvo encerrada en su negocio, pensando en las herramientas y en los métodos pedagógicos, como si el mundo exterior y el mercado para sus graduados no fuese asunto suyo. Ahora, los economistas miran los costos y el mercado, olvidando completamente qué hay dentro de los centros de capacitación, cómo trabajan, cuáles son los contenidos críticos a ser enseñados. El proceso de capacitación se convierte en una caja negra, cuyo contenido algunos consideran que no vale la pena conocer.

A partir de este planteo, se abordan varias cuestiones relevantes. En primer lugar, se señala que la falta de demanda por la capacitación ofrecida no significa necesariamente falta de demanda de capacitación. Puede estar sucediendo que ella se está ofreciendo a un público equivocado, o que sea de calidad inadecuada. Estas cuestiones muestran la importancia de ajustar la demanda y la oferta de capacitación, a través de ofrecer capacitación para puestos que efectivamente existen, y a quienes sean candidatos reales.

Esto se vincula también con la necesidad de mantener la calidad de la capacitación, y evitar que sea utilizada como un mero medio para mantener a los jóvenes ocupados, fuera de la calle. También plantea la necesidad de que las instituciones de formación profesional se involucren en crear demanda para sus "productos" saliendo a la calle e interactuando con el sistema productivo.

Otra de las cuestiones relevantes es que la capacitación produce externalidades, lo que significa que algunas de sus consecuencias no se reflejan en los resultados que obtienen quienes pagan por ella. Ignorar estas externalidades podría conducir a una escasez crónica de conocimiento y habilidades, con serias consecuencias para el nivel tecnológico de la economía. Al respecto se señala que uno de los aspectos más importantes y poco entendidos de la capacitación es su rol de potencial transmisor de nuevas tecnologías, y que es necesario evaluar también esta dimensión en términos del efecto que tiene en toda la sociedad o en algunos segmentos de la misma.

Otra de las cuestiones que se plantean es quién ha de pagar por la capacitación. Las posibilidades de que lo hagan los que se están capacitando, las empresas que los contratarán, o el sector público, son evaluadas a partir de los distintos tipos de capacitación, mostrándose que no hay una respuesta única para la cuestión. Si bien se reconoce la importancia de los sistemas privados de capacitación, se señala que en general su desarrollo requiere el soporte de un buen sistema público.

Otra de las cuestiones abordadas es la necesidad de evaluaciones de los resultados de la capacitación. Al respecto, se señala que si bien las evaluaciones en términos de los retornos individuales son apropiadas, ellas son insuficientes en tanto no consiguen evaluar otras dimensiones de la capacitación, como ser la ya señalada transferencia tecnológica a la sociedad.

En resumen, parece necesario reconocer que no existen respuestas simples para una cuestión tan compleja. Dimensiones tales como la necesidad de ajustar la oferta de capacitación a las demandas reales del mercado, la necesidad de no descuidar los aspectos relacionados con el proceso de capacitación y las características de las instituciones que la brindan, de reconocer las especificidades de los distintos tipos de capacitación que se está buscando, de enfocar mejor la población a la que se dirige, son todas cuestiones relevantes. Todas ellas están insertas en una más general: la necesidad de brindar una capacitación de calidad. Asimismo, deben tenerse en cuenta también las distorsiones del mercado que reducen la capacidad de los diferentes grupos para financiar la capacitación, con consecuencias negativas en términos de eficiencia y equidad.

 

Página Principal:

(Articulación formación-empresas) (Cambio tecnológico y formación profesional) (Capacitación y empleo de jóvenes) (Competencias laborales) (Formación y trabajo en general)   (Gestión ambiental y formación profesional) (Gestión de la formación profesional) (Pequeñas y medianas empresas y formación profesional) (Temas varios)

 

 

Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (OIT/Cinterfor)
Avda. Uruguay 1238 - Montevideo - Uruguay - Tel: (5982) 908 6023 - 902 0557 - 908 0545 - Fax: (5982) 902 1305
oitcinterfor@oitcinterfor.org -   webmaster@cinterfor.org.uy

Copyright © 1996-2009 Organización Internacional del Trabajo (OIT) - Descargo de responsabilidad