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Fecha de actualización:
21/07/2009

 

 

Gestión de la formación profesional


Bruni Celli, Josefina (1997) Invertir en formación profesional media. Caracas: Fundación Polar.

 

La Fundación Polar presenta un estudio realizado dentro de sus propias empresas con el fin de analizar las relaciones que vinculan a las organizaciones que llevan a la práctica acciones de formación profesional, a nivel medio, para su personal de planta y aprendices, con aquellas del sector público que tienen competencia en la materia. La información recolectada en dieciséis establecimientos permitió explorar los elementos organizacionales, históricos, culturales, de política de recursos humanos, de relación empresa-Estado y de contexto institucional que inciden en la calidad, cobertura y estatus de dicha formación.

La primera parte de la publicación presenta la historia de la formación profesional no universitaria en Venezuela, tradicionalmente de baja cobertura, y poca demanda de parte de la población, a pesar del auge experimentado en la década del sesenta, tras la expansión, dentro del Ministerio de Educación, de la Dirección de Educación Artesanal, Industrial y Comercial (Darinco) y la creación del INCE (Instituto Nacional de Cooperación Educativa) con su Programa Nacional de Aprendizaje (PNA) el cual se fundamenta en el concepto de aprendiz: un joven que se forma en un oficio en el lugar de trabajo. Pero al terminar la década comienza a perder impulso cuando el sistema de educación técnica es sustituido por el Ciclo Diversificado, que otorga a todos sus egresados el título de bachiller apto para el ingreso universitario. En la década del setenta desaparece Darinco, los programas de educación técnica quedan desasistidos, llega a Venezuela abundante mano de obra calificada de otros países, crece un movimiento sindical preocupado por la situación laboral de los trabajadores más que por su formación y los aprendices del INCE son percibidos en las empresas como un estorbo.

Hacia fines de los años ochenta, el sector empresarial comenzó a expresar su insatisfacción: no se estaba capacitando convenientemente, la competitividad en la producción aumentaba, y las universidades no habían preparado gente en las profesiones caracterizadas por un alto nivel de destreza o por conocimientos no codificables que se transmiten en el trabajo mismo. Se criticaba la obsolescencia tecnológica de la instrucción impartida por el INCE, derivada en parte de la propia falta de participación de las empresas, su carácter de formación prevocacional y el perfil del joven reclutado, generalmente un desertor del sistema educativo.

El informe se detiene a continuación en una serie de iniciativas que las industrias del grupo Polar y otras fueron implementado como solución, a partir de la creación de un primer centro de formación de aprendices para realizar prácticas y disminuir su efecto perturbador sobre el trabajo de fábrica. Surgieron así diversos programas de capacitación de técnicos medios (mecánicos, electricistas, matriceros, especialistas en electrónica, litografía, artes gráficas, plásticos, etcétera), algunos de ellos con el apoyo de la DEA (Dirección de Educación de Adultos), los cuales sumaban más de veinte hacia 1995, y seguían en constante aumento. Dentro de esa línea se explican dos nuevas estrategias lanzadas por el INCE en 1991: el Desarrollo del Aprendizaje en la Empresa-OAE (concebido como un proceso de formación que se inicia, desarrolla y culmina dentro de la empresa) y el programa de educación dual, según el modelo alemán. El informe describe las diferencias entre ambas, de carácter especialmente administrativo, las diversas formas y grados que ha ido adquiriendo la relación entre el INCE y las empresas, y la aprobación oficial en 1992 de los programas de técnico medio desarrollados en ellas.

En el capítulo siguiente se analiza la creciente participación del sector productivo en la formación profesional. Ante el fracaso de "Manpower Planning" (las oficinas centrales de los Estados proyectaban las necesidades de recursos humanos en función de supuestos tecnológicos y de la estructura industrial en los años futuros), se señalan las ventajas de un esquema que establezca una relación permanente entre las instituciones de formación y el sector productivo. Se recalcan las características que distinguen al sistema dual de la preparación impartida en centros institucionales, y sus ventajas consiguientes, por ejemplo: estrecha relación entre formación teórica y práctica, garantía de una capacitación relevante para las empresas y de mayor empleabilidad para el egresado, socialización para el trabajo, eficiente selección de jóvenes, adecuado mecanismo de transmisión de conocimiento tecnológico. Asimismo, se advierte sobre la inconveniencia de un retiro absoluto del Estado, fundamentada entre otras razones, en las fallas del mercado (peligro de que el personal ya formado sea captado por otra empresa, tendencia a preparar a los operarios sólo en las tecnologías que el propio establecimiento necesita) y en las limitaciones técnicas de muchas firmas.

Las condiciones para la extensión de la participación del sector productivo en una formación profesional de calidad, constituyen el contenido del tercer capítulo. Mientras la gran empresa venezolana participa con entusiasmo, no ha ocurrido lo mismo con la pequeña y mediana industria, debido al gasto que representan los aprendices; por otra parte el DAE es un programa costoso si se quiere llevar a cabo con un mínimo de eficiencia. Como consecuencia se observa la existencia de aprendizajes informales y rudimentarios en pequeñas fábricas o talleres. Después de experimentar sin éxito algunos esquemas con cursos teóricos a distancia o estudios libres tutorados por los gerentes, las empresas del grupo Polar han optado por esquemas más estructurados; nuevamente el sistema dual parece ser una solución viable, aunque en este caso la carga financiera resulta excesiva para el INCE. En la actualidad este instituto está probando un Programa Beca-Salario para la colocación en una empresa de bachilleres técnicos o egresados de cursos de formación, por un período de tres meses, renovable por otros tres; pero dado que no ha sido concebido como un mecanismo de estímulo al aprendizaje sino como un paliativo a la desocupación, no garantiza una formación de calidad.

Se describen a continuación los pasos de apertura del Ministerio de Educación hacia la participación empresarial en la formación profesional a raíz de la iniciativa "Una Empresa una Escuela" que data de 1996. La fusión de los programas de formación dual con los de técnico medio, en un solo paquete curricular, ha sido acogida favorablemente por el sector productivo, no así por las escuelas técnicas. Hoy en día se verifica una incipiente cooperación entre fábricas y escuelas y se estudia la manera de que estas provean los elementos básicos y compensatorios sintonizando con las tecnologías y destrezas vigentes en la producción. El informe analiza las ventajas y vicisitudes de ese acercamiento dificultoso.

El último capítulo aborda el tema de la relación entre formación profesional no universitaria y estatus social. Se plantean los problemas de los gerentes de recursos humanos de las Empresas Polar a la hora de seleccionar aprendices para sus programas de capacitación: buscan operarios y técnicos multihábiles capaces de realizar tareas con un mínimo de supervisión (como consecuencia se contratan muchas veces TSU-técnicos superiores universitarios); los egresados de la escuela básica y aun los bachilleres muestran serias carencias en matemática y lenguaje; y los jóvenes con buen rendimiento académico rechazan la alternativa de una formación profesional no universitaria por sus desventajas frente a los TSU. Además, las certificaciones no tienen el valor de un título de educación formal que permite el posicionamiento de los trabajadores y empleados en la estructura de cargos de las empresas. Estas plantean como solución un sistema de acreditación de competencias, según el modelo mejicano, mediante el cual se reconozcan los conocimientos adquiridos a través de exámenes teóricos y prácticos en el marco de la educación formal, siguiendo la tendencia mundial que preconiza un aprendizaje continuado requerido por la aceleración de los procesos de cambio tecnológico.

En la síntesis final se aclara que la formación profesional no es sustituto ni paliativo de los serios problemas que enfrenta el sistema educativo venezolano; por el contrario, la incorporación creciente de jóvenes a ese tipo de capacitación dependerá de que el sistema educativo garantice una sólida preparación básica.

 

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