Salazar, Gabriel
(1997) Capacitación, competitividad e innovación tecnológica en Chile (1976-1997).
Lógicas sectoriales y perspectiva histórica. Santiago: CEPAL y GTZ. (Año 8 N°2,
Diciembre 1997, p.3)
Este estudio, preparado en el marco del
proyecto conjunto CEPAL/GTZ sobre "Políticas para mejorar la calidad eficiencia y la
relevancia del entrenamiento profesional en América Latina y el Caribe", analiza las
lógicas sectoriales frente a la formación de recursos humanos y la capacitación en
Chile, específicamente el sistema nacional de capacitación (SNC) vigente desde fines de
la década del setenta. Tras veinte años de funcionamiento, el SNC demuestra una
performance insatisfactoria, lo cual ha generado un amplio debate que desembocó en el
envío de un nuevo proyecto de ley sobre la materia al Congreso.
El estudio tiene como objetivo reconstituir y examinar las distintas lógicas sectoriales
envueltas en la cuestión y en su situación actual, proponer un diagnóstico
intersectorial y sugerir ciertas hipótesis explicativas del problema. Lo hace a partir de
una revisión de la literatura y el material documental más relevante, y la realización
de entrevistas a representantes significativos de los diversos actores involucrados.
Analiza en primer lugar las lógicas sectoriales del Estado, los grandes empresarios, los
medianos y pequeños, los trabajadores y sindicatos, y los intermediarios.
Con respecto al Estado, se informa que en 1976 el gobierno privatizó la responsabilidad
gerencial y administrativa de los servicios nacionales de capacitación; el nuevo modelo
transfirió la responsabilidad a las empresas y el financiamiento pasó a estar a cargo
del Estado. En el nuevo SNC la organización de las actividades de capacitación se
realiza en torno a las necesidades de desarrollo estratégico de las empresas y ya no en
torno a las necesidades de desarrollo técnico-profesional del trabajador.
Sin embargo, la capacitación no es sólo una necesidad privada inherente a la lógica
productiva de la empresa. También es una necesidad pública, inherente a la formación
para el trabajo de las nuevas generaciones y a la incorporación de los sectores
marginados del mercado laboral. La satisfacción de estas necesidades no es
responsabilidad de las empresas sino del Estado, y se torna más crítica frente al
desempleo y subempleo permanentes.
La operatoria del Estado ha establecido dos grandes ramales de acción. En uno se
subvenciona la demanda de capacitación acordada por las empresas. En el otro, se
incentiva la oferta de los organismos técnicos de ejecución (OTEs) para formar e
incrementar la movilidad laboral de los jóvenes en el extenso hemisferio laboral móvil,
microempresarial e informal de la economía; aquí se inserta, entre otros, el programa
Chile Joven. Las evaluaciones realizadas señalan que el primero, si bien ha incentivado
la participación de la gran empresa, no ha logrado lo mismo con las menores. En cuanto al
segundo, las evaluaciones del programa Chile Joven muestran que el mismo no genera una
efectiva inserción laboral, y que capacita más en disciplina laboral que en competencias
técnicas.
La lógica de las grandes empresas está en relación directa con las tendencias
productivas y organizativas actuales, y en ella la competitividad internacional tiene un
lugar primordial. La subcontratación es una práctica generalizada en este marco. Si bien
para estas grandes empresas la lógica de la productividad que es la única guía de toda
capacitación, la generalización de los esquemas de subcontratación atenta contra la
efectividad de dicha capacitación. Esto hace que si bien el SNC está centrado
políticamente en la lógica de productividad de las empresas, no logre insertarse
productivamente en ella.
Con respecto a los medianos y pequeños empresarios, se señala que se encuentran frente a
diversas dificultades, muchas de ellas provenientes del rol que deben asumir en las
cadenas de subcontratación. Específicamente con respecto a la capacitación, su acceso
al SNC es restringido, ya que éste se encuentra estructurado en función de las grandes
empresas. También se reconoce que el grueso de la capacitación ofrecida para estas
empresas se concentra en administración, computación e idiomas, estando los
específicamente técnicos poco representados; en general, la utilidad de estos cursos es
vista como baja y poco adecuada a sus necesidades específicas.
Desde la lógica de los trabajadores y sindicatos, la trayectoria histórica del SNC
evidencia que los trabajadores no han demostrado mucho interés por acogerse a los
beneficios que supuestamente les concede el sistema. Para los trabajadores, los factores
que frenan su integración a la capacitación son la subcontratación, la flexibilidad del
contrato laboral y la índole de la innovación tecnológica, en tanto la nueva lógica de
productividad de las empresas se ha articulado en una relación inversa con la
lógica de desarrollo de los trabajadores. Tan inversa que, en muchos sentidos, la
conveniencia de aquella se constituye a costa de erosionar los derechos sociales básicos
de éstos. En este contexto, para los trabajadores parece más útil una formación
profesional sólida que les permita eludir el fárrago de la movilidad transversal e
insertarse por arriba, con peso propio, en el sistema laboral; pero este camino está
bloqueado por los altos aranceles de la educación superior.
Por último, se aborda la lógica de los intermediarios, es decir, de las instituciones de
capacitación que han surgido a partir de la nueva política de capacitación. Estos
intermediarios poseen características y capacidades muy diferenciales, y atienden a
sectores específicos de clientela. Las grandes organizaciones tienden a operar en el
ámbito de la producción, a permanecer en los registros oficiales y a servir las
necesidades estratégicas de las grandes empresas. Las pequeñas instituciones de
formación, en cambio, tienden a ganar licitaciones productivas de tipo marginal, a operar
fuera de las redes oficiales, y preferentemente, en la capacitación social que
administran los servicios públicos. Es decir que el mercado de capacitación ha producido
no sólo dos estratos de organismos intermedios diferenciados por su escala de operación,
sino una suerte de división de tareas (productivas versus de desarrollo social) que
tienden a desenvolverse en direcciones contrarias. Esto revela que los objetivos
estratégicos asignados a este mercado no están siendo alcanzados.
Luego de este análisis de la lógica de los distintos actores, el estudio señala que el
tema de la capacitación ha sido presentado, en lo explícito, con referencia al interés
general de Chile (desarrollo de la productividad y competitividad) y del trabajador
(formación y promoción profesional), y como una iniciativa estatal tendiente a promover
la acción (eficiente) del empresario. Sin embargo, implícitamente se ha asumido una
concepción ingenua de mercado, según la cual el SNC constituye un mercado sectorial
engarzado al sistema global de los mercados, cuya administración no está a cargo
de una voluntad política sino de sus ajustes.
También señala temas ausentes como el escaso gasto social en investigación y desarrollo
y su conexión con la innovación tecnológica, o el efecto perverso que ciertas técnicas
de reingeniería tienen en la carrera profesional del trabajador, en el nivel
socioeconómico del creciente número de trabajadores eventuales, y en la integración
efectiva de todos los actores a un proceso nacional de desarrollo productivo y de
innovación tecnológica local.
Un último apartado presenta una perspectiva histórica explicativa, donde se da cuenta de
la incidencia que la incorporación directa de tecnología foránea tiene en la
constitución de las situaciones problemáticas reconocidas en el texto. La inversión en
investigación y desarrollo local podría ser la clave para resolver las problemáticas
planteadas: mejorar la competitividad internacional, y la posición de sus recursos
humanos.
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