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Formación y trabajo en general Paiva,
Vanilda, Gisela Potengy y Filippina Chinelli (1996) Qualificação e formas alternativas
de inserção no mundo do trabalho. Trabajo presentado en el II Congreso Latinoamericano
de Sociología del Trabajo, Aguas de Lindóia (Brasil), noviembre. (Año 8 N°1, Junio
1997, p.19)
El trabajo tiene como núcleo central de discusión la expansión del sector terciario en la economía actual y su relación con la calificación de los trabajadores. Se reconoce que cada día más las reflexiones sobre el mundo del trabajo deberán ir más allá del sector industrial, y que ningún análisis sobre el sector educativo podrá desconocer esto. Uno de los ejes de la discusión se relaciona con la reestructuración industrial en curso, reconociéndose que a pesar de la gran heterogeneidad que este proceso muestra en los distintos países, se asocia con una muy fuerte reducción de los puestos de trabajo en este sector. En esta reducción participan varios factores, entre ellos el cambio tecnológico, y también las nuevas formas de organización productiva, destacándose los procesos de subcontratación y tercerización. Por otra parte, es necesario reconocer que la racionalidad que hoy parte de la producción alcanza de lleno al cuerpo social, al modificar los procesos y la dinámica de trabajo, achicar drásticamente el mercado de trabajo y sacudir los mecanismos de protección social. El rediseño del trabajo implica un rediseño de la forma de considerar el papel de la fuerza de trabajo no sólo dentro de las empresas sino en toda la sociedad, lo cual tiene efectos en la estructura social y en los Estados. El crecimiento del terciario implica un considerable desafío teórico para construir conceptos y categorías que permitan analizarlo. Al respecto, las autoras discuten las limitaciones de los abordajes tradicionales que consideran este sector como una categoría residual enmarcada en la dicotomía entre trabajo productivo y trabajo improductivo formulada por la economía clásica. Rescatan la propuesta de C. Offe que ve el trabajo en los servicios en tanto relación de complementación funcional con la esfera de la producción de mercaderías. Al mismo tiempo, advierten sobre la necesidad de indagar acerca de los alcances y limitaciones del terciario como fuente de expansión de puestos de trabajo y de ocupación. Dos líneas de indagación resultan importantes para avanzar en la comprensión de la expansión del terciario. Por un lado, la expansión de formas de organización que permean todos los sectores; las autoras exponen estas cuestiones a partir de la discusión crítica del concepto de "racionalización sistémica". La racionalización sistémica -a diferencia de la puntual- se caracterizaría por afectar al conjunto del sistema, a partir de la concentración de informaciones, su procesamiento y combinación por vía microelectrónica; implica un proceso de planificación, preparación y análisis que evalúa la realización de funciones y la interdependencia funcional, así como las elecciones, alternativas de selección y configuración de la incorporación técnica, de su utilización, de la división del trabajo y de la calificación que la misma debe poseer. La segunda línea de indagación se refiere a la relación entre crecimiento del terciario, empleo e informalidad. Al respecto se presenta un análisis de los cambios en la conceptualización de la informalidad, destacando que en el nuevo contexto la informalidad deja de ser apenas una cuestión vinculada a la pobreza y al subdesarrollo, para conectarse a la realidad de las sociedades capitalistas avanzadas. Esto la coloca en el centro de una discusión que incluye la reestructuración productiva, la flexibilización y precarización del empleo, los cambios en los contenidos y la cultura del trabajo, entre otros. Todo esto muestra la necesidad de reinterpretar el aumento del sector terciario. Al respecto, las autoras señalan que la racionalidad sistémica que comanda este final de siglo parte de las oficinas, alcanza de lleno al sector secundario, comanda gran parte del terciario y termina por constituirse en uno de los motores de ampliación de este vasto sector, en el cual su penetración choca con la lógica de las relaciones sociales y los servicios personales e, imbricado en él, con la informalidad, donde desembocan también los que no encuentran o no desean encontrar lugares tradicionales en las estructuras de producción y circulación de bienes y servicios. A partir de este conjunto de reflexiones, se preguntan si existe un nuevo mundo de la calificación. Señalan aquí la existencia de una amplia discusión en torno a la calificación requerida por la industria y los servicios reestructurados, donde se destaca el énfasis en la calidad de la educación en todos los niveles, lo cual ha desplazado el eje de la discusión "desde la democratización cuantitativa de las oportunidades hacia la eficiencia del sistema", en especial en sus niveles iniciales, cuando se adquieren las habilidades instrumentales y los conocimientos básicos requeridos para la adaptación a la nueva realidad social y del trabajo. Al mismo tiempo, la demanda por calificación formal, con diplomas, ha cedido su lugar a la calificación real, pasible de ser demostrada en la práctica profesional y en la vida diaria, dentro de un marco de elevación general de la calificación media. En este contexto, donde la calificación intelectual tiene un lugar privilegiado, las virtudes intelectuales esperadas son una elevada capacidad de abstracción, de concentración y de exactitud, enfatizándose en la importancia del pensamiento conceptual abstracto; todo esto además debe estar acompañado por una alta velocidad de reacción. Esto supone una educación de naturaleza general apoyada en una sólida calificación básica, donde la capacidad de comunicación verbal, oral y visual son fundamentales. Estas nuevas calificaciones se dan también en un contexto de competencia por puestos escasos, donde el reemplazo generacional es un dato central; el menor peso dado a la experiencia acumulada y el valor asignado a la juventud bien dispuesta procesan este reemplazo generacional, con los consecuentes riesgos de pérdida de dicha experiencia. Se advierte que, en un panorama nebuloso en relación a las profesiones, las disposiciones y virtudes adquieren más peso que la capacidad específica; el conocimiento no basta, hay que sumarle interés, motivación y creatividad. No basta con calificar para el trabajo en sí, sino para la vida, en la cual también se inserta el trabajo, con una flexibilidad y un alcance suficientes para enfrentar el empleo, el desempleo y el auto-empleo, para circular con desenvoltura entre las muchas "edades" de tecnología, con la posibilidad de entender y usar las máquinas más modernas y de enfrentar las innumerables consecuencias en la vida social y personal. Las autoras concluyen su profundo análisis reflexionando en torno a los riesgos de esta "destrucción creadora" y a la necesidad de una reflexión política responsable sobre la formación de la población y su inserción social y en el trabajo. La necesidad de prever y prepararse para los cambios, y de no desperdiciar la experiencia y la calificación acumuladas, en especial la de las generaciones intermedias, siguen siendo cuestiones fundamentales.
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