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Fecha de actualización:
21/07/2009

 

 

Competencias Laborales


Labarca, Guillermo (1996) La formación de habilidades básicas y la capacitación para el trabajo productivo: algunas cuestiones pendientes. Santiago de Chile: mimeo. (Año 7 N°1, Junio 1996, p.21)

 

El trabajo intenta llamar la atención sobre: 1) la importancia que, en el actual desarrollo productivo, tiene aumentar las habilidades básicas del conjunto de la población económicamente activa y de los futuros ingresantes al mercado laboral y 2) la falta de claridad en las reformas educativas que se están dando en la mayoría de los países de la Región y las dificultades para salir de pronunciamientos generales de confusa y difícil implementación. Para ello efectúa un recorrido analizando las nuevas habilidades básicas requeridas y las situaciones que presentan los distintos subsistemas de educación para el trabajo, concluyendo con algunas propuestas dirigidas tanto a los requerimientos del sistema educativo, como a los sistemas de capacitación educación-empresa o al interior mismo de la organización productiva. La necesidad de elevar el nivel educativo para que el nivel básico con que se inicie la actividad sea el nivel medio de educación, es el eje del artículo.

Con respecto a la formación de habilidades básicas, señala la presencia de un cambio permanente en el contenido del concepto de habilidades básicas: aumentan las exigencias de pensamiento abstracto y lógico en desmedro de las capacidades motrices y finas. La información disponible permite concluir que, efectivamente, los procesos de sustitución técnica de capital por trabajo van unidos a una mayor demanda de trabajadores con una base educativa equivalente al nivel medio.

Para mejorar el nivel educativo de las empresas que operan con tecnologías más avanzadas o para atraer inversiones en los sectores de más alta productividad, sugiere dos opciones: a) aumentar la cobertura del sistema educativo para mejorar la escolaridad de los jóvenes antes de que cumplan 18 años de edad; b) ampliar los programas compensatorios especiales para nivelar carencias de la educación media. A ello debe sumarse, además, el problema de la calidad de la educación. Es imperativo crear las condiciones para que toda la población acceda a lo que esa sociedad defina como educación básica.

En relación a los recursos humanos, algunos cálculos econométricos muestran una considerable mejoría en la inserción ocupacional como resultado de inversiones destinadas a mejorar el nivel educativo. Recuerda que todos los esfuerzos que se realicen desde el sistema educativo actuarán sobre las futuras poblaciones de trabajadores, y que cualquier reforma sólo mostrará efectos tangibles en un período mayor a cinco años.

Deduce, entonces, que a pesar de que la formación en el trabajo es un elemento fundamental para mejorar la productividad, las empresas son renuentes a dar formación en habilidades básicas y se dedican -cuando lo hacen- casi exclusivamente a la formación especializada.

Investigaciones realizadas en la Región permiten afirmar que existe consenso entre empleadores y empleados sobre la utilidad de más y mejor educación y capacitación; también reconocen la vigencia de determinantes económicos que tienden a retraer el gasto en el área. La lógica más tradicional y con fuerte vigencia fue atribuir a los gobiernos la responsabilidad en el tema, aunque es difícil que operaciones de tipo centralizado puedan tener en cuenta las especificidades de cada industria y potenciar los aprendizajes realizados en la experiencia de trabajo. Cualquier estrategia para mejorar la formación en el trabajo debe tomar en cuenta las necesidades y disponibilidades de las empresas.

Deben diferenciarse, por otro lado, las estrategias y comportamientos de los diferentes grupos de empresas: las que trabajan con alta intensidad de capital, suelen planificar la inversión en capital como un componente esencial de la inversión. En cambio, las empresas con intensidad de trabajo, sin grandes innovaciones, muchas veces pequeñas o medianas, presentan una actitud más reticente, que en muchos países no pudo ser cambiada ni siquiera con incentivos fiscales, lo que atenta contra la eficiencia en el manejo de la tecnología, y la reducción de las brechas intersectoriales o con otros países.

Los institutos de formación profesional, en muchos casos, están planificados o dirigidos desde la oferta y no desde la demanda. El desafío es cómo establecer una relación más estrecha entre la demanda que hace la producción y la oferta de los institutos de formación profesional. Menciona al respecto los ejemplos de Estados Unidos y México que han elaborado estudios de las habilidades requeridas, lo que significa un costo elevado. Otra opción es privatizar la formación profesional y dejar que los mecanismos de mercado regulen la oferta, ya que son éstas las instituciones del sistema educativo que más fácilmente pueden acercarse a las fuentes de financiamiento.

La educación dual se ofrece como una alternativa posible, aunque este sistema no se ha desarrollado demasiado en la Región. Uno de los obstáculos que enfrenta es encontrar empresas dispuestas a participar, aunque su disposición mejora cuando hay posibles beneficios fiscales. Su masificación depende de dos temas fundamentales: las estructuras burocráticas de los Ministerios de Educación y la disposición de las empresas a colaborar.

Sintetizando lo planteado, se señala que dada la estrecha relación entre habilidades básicas y capacitación para incorporarse a actividades laborales, es necesario ocuparse tanto de los sistemas de capacitación como del sistema de educación escolar. El autor propone un conjunto de medidas con el objeto de posibilitar el desarrollo de las habilidades básicas de los trabajadores y de los escolares que en el futuro próximo se incorporarán al trabajo:

- Escolares: ampliación de la escolaridad universal a ocho años de educación básica y mejorar su calidad. Requiere obtener recursos para expandir el sistema y la adaptación de las tecnologías educativas que no parecen ser las más eficientes.

- Aprendices: desarrollo de formas de aprendizaje que vinculen el entrenamiento de habilidades y conocimientos específicos en el lugar de trabajo con educación en establecimientos educativos, durante un período de dos a cuatro años, con énfasis en la formación de habilidades básicas. Los costos deben ser asumidos por el Estado en la faz educativa y por las empresas y los individuos que se benefician en este sistema.

- Trabajadores: la principal dificultad está ligada a las tecnologías de la "formación de adultos", como sistema para escolarizar a la población que no haya concluido la educación media. Aunque esta tarea pueda ser comenzada por el gobierno, debe tender a incorporar asociaciones empresariales y sindicales.

- Políticas en el interior de las empresas: es necesario que las empresas comiencen a desarrollar sus propias demandas en materia de recursos humanos, no sólo las específicas, sino también las generales. Un factor que estimularía la formación de habilidades básicas sería desarrollar estrategias de estabilidad en el empleo (ejemplo: creación de fondos de retiro internos de las empresas directamente proporcionales a la antigüedad del trabajador) y carreras internas vinculadas con la formación.

- Propone también la creación de organismos locales de coordinación entre los sistemas de educación, calificación, y entrenamiento con las empresas. (Resumen preparado por M. Novick.)

 

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