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Fecha de actualización:
21/07/2009

 

 

Competencias Laborales


Brasil. Ministério do Trabalho, SEFOR (1998) PLANFOR - Programa Nacional de Qualificação do Trabalhador. Avaliação gerencial. Brasilia: Fundo de Amparo ao Trabalhador (FAT).

La publicación presenta una evaluación correspondiente al segundo año del trienio del Programa Nacional de Calificación del Trabajador (PLANFOR) de Brasil, con los resultados registrados hasta diciembre de 1997. Se trata de un plan implementado por el Ministerio de Trabajo el cual, por medio de la Secretaría de Formación y Desarrollo Profesional (SEFOR), tiene bajo su responsabilidad la articulación y coordinación nacional de la política y los programas de formación profesional, y actúa con este propósito en tres líneas de acción: avance conceptual, articulación institucional y apoyo a la sociedad civil. Esta última cuenta con financiación proveniente del Fondo de Amparo al Trabajador (FAT) y se concreta precisamente por medio del PLANFOR, el cual opera alrededor de dos ejes: los Planes Estatales de Calificación (PEQs) y las instituciones asociadas (parcerias) nacionales o regionales.

En primer término el informe se refiere a los resultados obtenidos en las tres líneas de acción. Los otros capítulos aportan estadísticas e informaciones generales acerca de los dos ejes de operación de PLANFOR. Una serie de cuadros por regiones, la lista de entidades ejecutoras y las experiencias innovadoras más destacadas integran el anexo.

Con respecto al avance conceptual, se detalla la suma invertida en diversos proyectos especialmente dirigidos a formación de formadores o gestores y se pone de relieve la creciente participación de organizaciones de trabajadores en la ejecución de esos proyectos. En cuanto a la articulación institucional, tarea de naturaleza eminentemente política, el plan ha revelado resultados alentadores en el tema de las competencias requeridas para la educación profesional, en la consolidación de la intervención de nuevos actores y en tareas de desarrollo institucional.

La tercera línea de acción, PLANFOR, es definida como "un programa de calificación y recalificación profesional, dentro del ámbito del proyecto de generación de trabajo e ingresos del gobierno, garantizando la oferta, a gran escala, de programas de habilidades básicas, específicas y de gestión, orientadas por el principio de educación permanente, con prioridad para desempleados y grupos críticos de trabajadores". El proyecto ha logrado atender a más de tres millones de personas y optimizar los recursos sin perder calidad. Las iniciativas se están reorientando según la demanda del mercado de trabajo y del perfil de las poblaciones atendidas, contribuyendo así a cambiar el modelo tradicional marcado por la oferta de los cursos disponibles en plaza.

Los capítulos que aportan otras informaciones sobre las estrategias del PLANFOR se ocupan de los siguientes aspectos: inversiones realizadas por FAT en calificación profesional entre 1994 y 1997, logros del trienio 1995-97 en planes de estudios de calificación y de relación con las instituciones asociadas, distribución regional y municipal de las acciones, participación del área metropolitana y de las ciudades capitales, programas prioritarios, perfil de los entrenados, resultados de las diversas iniciativas (acuerdos de cooperación técnica, convenios con organizaciones de trabajadores, evaluación externa de planes, formación de formadores, etcétera), características de las entidades ejecutoras, indicadores de gestión, pautas de la evaluación, plan de seguimiento de egresados y síntesis de las perspectivas para 1998.

Al referirse a las pautas de la evaluación del programa, el informe consigna que, dada la complejidad de la propuesta que se está implementando, la medición no se limita a indicadores cuantitativos y cualitativos de gestión, sino que se realiza a cuatro niveles de manera de abarcar todas las esferas de ejecución: supervisión local, realizada por las Secretarías de Trabajo y las instituciones vinculadas; evaluación a cargo de los Estados, efectuada preferentemente por las universidades públicas federales; seguimiento gerencial, llevado a cabo por la Secretaría de Formación y Desarrollo Profesional del Ministerio de Trabajo; y evaluación nacional, por cuenta de las universidades públicas. Los recursos provienen, en gran parte, del FAT.

Conviene hacer notar que los resultados de la evaluación se tienen muy en cuenta en el momento de reajustar las acciones del PLANFOR, a fin de garantizar una adecuada utilización de fondos, no sólo desde el punto de vista financiero, sino especialmente en cuanto a la efectividad social de las metas previstas. Dichos resultados proporcionan también datos útiles sobre el uso de los recursos destinados a la calificación profesional y los beneficios efectivamente obtenidos, datos oportunamente requeridos por los distintos organismos de control interno y externo. Las reuniones técnicas y seminarios efectuados para reprogramar las acciones de acuerdo con la información recogida significan un avance en el sentido de ir reemplazando el concepto de fiscalización por el de transformación, a la que todos los actores, evaluados y evaluadores, de alguna forma están sujetos.

Al rendir cuentas acerca del seguimiento de egresados, la publicación consigna que el PLANFOR llevó su ejecución a gran escala durante 1997, dentro del marco de los PEQs. Dos fueron las dificultades encontradas: el tiempo necesario para la maduración de los programas y la construcción de las metodologías adecuadas para un país con grandes extensiones y limitaciones de comunicación como Brasil. Después de recoger las experiencias de otras instituciones del país y del mismo PLANFOR, y de constatar que solamente el SENAI de San Pablo dispone de un sistema permanente de seguimiento de egresados, pero circunscripto a alumnos de cursos regulares, se trabajó en la construcción de metodologías consultando a diferentes especialistas.

Se informa a continuación que todos los Estados implementaron, en 1997, acciones de seguimiento que alcanzaron a cerca de 55.000 entrenados, lo que corresponde al tres por ciento de los que habían concluido el ejercicio. Sólo hay resultados preliminares dado que la indagación debió prolongarse a lo largo del primer semestre de 1998, debido a la extensión del plazo de búsqueda de empleo para la PEA el cual, según estadísticas del Ministerio de Trabajo, es ahora de ocho meses en los centros urbanos del país. Estos son algunos de los datos recogidos: en Mato Grosso el 70 por ciento de los desocupados inició un trabajo autónomo y el 41 por ciento de los ocupados declaró haber mejorado en su desempeño profesional; en Río de Janeiro un 21 por ciento obtuvo un cambio de ocupación y el 27 por ciento un aumento de sueldo; en Rondônia, sobre más de tres mil egresados, el 16 por ciento consiguió trabajo, el 46 por ciento manifestó tener mayor cantidad de oportunidades o informaciones para obtener un empleo y el 21 por ciento mejoró sus condiciones de vida.

Cierra la publicación una síntesis de las conquistas obtenidas por el PLANFOR y los desafíos pendientes. Se señala, como logro evidente, el desarrollo de un nuevo concepto de educación profesional complementaria de la educación básica, enfocada como derecho del trabajador, capaz de absorber a las diversas fuerzas de trabajo, orientada por la demanda del sector productivo, planeada, dirigida, ejecutada y evaluada de manera participativa y democrática por medio de comisiones de empleo -estatales y municipales- que reúnen a representantes de trabajadores, empresarios y gobierno. Son también logros la multiplicación de experiencias innovadoras y la movilización y articulación de una amplia red de instituciones ejecutoras de programas de calificación, incluyendo universidades, sindicatos, fundaciones y ONGs, además de las entidades tradicionales.

En cuanto a los nuevos desafíos a corto, mediano y largo plazo, el informe identifica cuatro prioridades, a saber: dinamización e integración del Sistema Público de Empleo; modernización del aparato jurídico-burocrático que rige los convenios, los contratos y otras formas de asociación; formación masiva de gestores, ejecutores y evaluadores de educación profesional, la cual debe ser justipreciada por el sector productivo y no a través de los parámetros aplicados en el proceso escolar; y por último, aunque no menos importante, la reconstrucción de una nueva visión institucional de la educación profesional en el país, en materia de agentes, clientes, metodologías, financiamiento y gestión.

 

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