OIT

CINTERFOR
Centro Interamericano para el Desarrollo del
Conocimiento en la Formación Profesional


Búsqueda avanzada
Gestión del conocimiento en la formación profesional para contribuir a la creación de trabajo decente y productivo en América Latina y el Caribe de acuerdo a la Agenda de Trabajo Decente de la OIT

 

 

 

¿Qué hay de nuevo?
Recursos de información
  Mapa de la formación
Enlaces
  Mapa del sitio
  Página principal



Coloque su dirección de correo electrónico y reciba las novedades del sitio

 

Enviar la página a un amigo

Fecha de actualización:
21/07/2009

 

 

Cambio tecnológico y formación profesional


 Dussel, Enrique (1998) La subcontratación como proceso de aprendizaje: el caso de la electrónica en Jalisco (México) en la década de los noventa. Santiago de Chile: CEPAL-GTZ (documento desarrollado en el marco del Proyecto "Políticas para mejorar la calidad, eficiencia y la relevancia del entrenamiento profesional en América Latina y el Caribe").

 

Este documento es el resultado de una investigación de las características de la industria electrónica en el estado de Jalisco (México) y, en particular, de las formas de relación inter-empresas. Su propósito es poner en evidencia las implicancias en materia de generación y aprendizaje de capacidades tecnológicas autónomas, resultantes de diversas formas de subcontratación de tareas en el que se presenta como el Silicon Valley latinoamericano.

Todo proceso productivo, en sus diferentes etapas, implica un proceso de aprendizaje. La adquisición de los insumos, su transformación y la distribución del producto terminado suponen la puesta en contacto con otros actores e instituciones (proveedores, mercados, reguladores estatales, consumidores, otras empresas, etc.) que ejercen una influencia sobre las formas y tiempos en que se llevan a cabo aquellas tareas. El documento pone énfasis en la conformación de redes productivas, a partir del encadenamiento de empresas, y en los procesos de difusión de conocimientos que tienen lugar a partir de la interacción entre las firmas.

Por otra parte, el interés por la subcontratación como forma de relación entre empresas contratistas y proveedoras se funda en su importancia creciente en el contexto de globalización económica. Ésta es definida como la implantación tanto de la producción flexible como de encadenamientos mercantiles globales, lo que incide doblemente en favor de la difusión de diversos modelos de subcontratación. Por un lado, la producción flexible exige reducir los tiempos y los costos en la obtención de los insumos y ciertas etapas de su procesamiento, lo que sólo puede lograrse a partir de la especialización y la reducción del alcance de la producción al interior de la firma. Por otra parte, la conformación de encadenamientos mercantiles globales supone el estrechamiento de los contactos entre firmas que se vuelven mutuamente dependientes en los procesos de aumento de la productividad y mejoras de la competitividad.

Aquellos procesos de aprendizaje se tornan, así, tanto más significativos en cuanto están asociados a la integración a redes internacionales de producción, en un contexto de implementación de estrategias regionales de inserción en el comercio internacional. En tal sentido, los procesos de aprendizaje por exposición no son de por sí suficientes para el establecimiento de redes autosustentadas por el desarrollo endógeno de conocimientos. La falta de condiciones macroeconómicas e instituciones adecuadas pueden llevar a la adopción pasiva de tecnologías corporizadas en bienes de capital importados. A dilucidar si tal es el caso en la experiencia de la industria electrónica de Jalisco, está orientado en buena medida este trabajo.

En la primera sección del documento se presenta el esbozo de una clasificación de los tipos de subcontratación. De los tres modelos identificados (subcontratación de corto plazo, subcontratación vertical y subcontratación sistémica o dinámica) sólo el tercero representa una relación duradera, de costos compartidos entre proveedor y contratista, y bajo especificaciones técnicas propias del proveedor, que aseguran el desarrollo de un proceso de aprendizaje de largo plazo gracias al intercambio de información y el establecimiento conjunto de estrategias de innovación y aumento de la productividad. En oposición a este modelo, se verifica que la subcontratación en México, se ha dado predominantemente bajo la forma de la maquila (procesos de ensamblaje de piezas importadas, con un desarrollo nulo de capacidades propias) y la subcontratación vertical, bajo especificaciones técnicas de la empresa contratista.

En la segunda y tercera sección, y para señalar el elevado grado de dependencia del sector, se exponen diversos indicadores. El saldo comercial positivo con el exterior es al mismo tiempo señal de la fortaleza y la debilidad del sector. En efecto, ese saldo positivo se logra a pesar de que la mayoría de los proveedores de materias primas son extranjeros y los bienes de capital utilizados son en un 87% importados, lo que demuestra su baja orientación hacia el mercado interno. El grado de integración nacional de la industria electrónica es el menor de todos los sectores analizados en un estudio basado en estimaciones de la matriz de insumo-producto del estado. El 61% de las firmas del sector no cuenta con un departamento de Investigación y Desarrollo.

Los encadenamientos de empresas están dando lugar a la formación de una estructura de "embudo" en vez de la más esperable de pirámide trunca. Esta estructura de embudo revela la existencia, en una primera línea, de un número más o menos importante de empresas transnacionales, que dan origen a las cadenas descendentes de subcontratación. La experiencia indica que la segunda línea está siendo crecientemente ocupada por proveedores internacionales, no pudiendo las pequeñas y micro empresas de origen nacional ascender por encima del tercer o cuarto nivel de subcontratación.

A pesar de que, como ya se indicó, el contacto entre empresas conlleva necesariamente el desarrollo de procesos de aprendizaje, la posición "periférica" que las empresas locales están ocupando se convierte en un fuerte limitante estructural a las posibilidades de mayores aprendizajes futuros. En tal sentido, el autor cuestiona el potencial del sector para fortalecer cadenas productivas perdurables, al margen de su capacidad de generación de empleo. Por ello se aboga por una política de canalización de recursos hacia instituciones educativas orientadas hacia el diseño de componentes y partes de modo de favorecer el surgimiento de pequeñas y micro empresas que ensanchen por la base las redes productivas, e internalicen etapas de la cadena productiva con mayor generación de valor.

La cuarta sección, precisamente, está dedicada a dos experiencias, una de ellas educativa y de asistencia técnica y la otra de investigación y consultoría, que han procurado vencer la tendencia al estancamiento en materia de innovaciones y generación de conocimientos.

El Centro de Enseñanza Técnica Industrial (CETI), fue fundado en 1968 como organismo público descentralizado federal, a través del plan de operaciones de la UNESCO, con el objetivo de apoyar a la industria regional mediante la formación de cuadros técnicos, la oferta de cursos de capacitación específicos para el personal técnico de las empresas, provisión de servicios de asistencia técnica en diseño de productos y procesos y fabricación de partes y prototipos.

Las funciones educativas son cubiertas en dos niveles: 1) medio superior, de cuatro años de duración y egresados con título de Tecnólogo Profesional con diversas especializaciones e inserción laboral directa; 2) superior, con planes de entre 8 y 10 semestres de duración y títulos de Ingeniero Industrial, también con diversas especializaciones. El alto grado de adaptabilidad y versatilidad de los egresados del CETI, ha constituido una de las claves de su exitosa vinculación con el sistema productivo local.

Ante las recientes dificultades de financiamiento afrontadas por el Centro (por el retiro gradual del apoyo financiero y de planteles docentes de la UNESCO, y el siempre elevado costo de las tecnologías más avanzadas) se ha desarrollado una modalidad de cursos, que tiene la virtud adicional de estrechar los vínculos con los requerimientos de la producción. Ésta consiste en capacitar a un profesor del CETI en el extranjero, quien luego capacita a trabajadores o directores de la empresa que requirió y financió esa formación específica. Este esquema permite actualizar la formación del plantel docente del CETI, ahorrando al mismo tiempo costos a las empresas.

El Centro de Tecnología de Semiconductores (CTS), por su parte, es fruto de una iniciativa conjunta del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV), la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (SECOFI) e IBM, con financiamiento provisto por éstas dos últimas. Creado en 1988, el CTS tenía como objetivo proveer a la industria electrónica mexicana de servicios de consultoría en diseño de sistemas, circuitos integrados e impresos y otros productos específicos de elevada sofisticación. El aspecto más significativo de la experiencia del CTS lo constituye su exitosa reconversión en proveedor de servicios de nivel internacional; reconversión forzada por el retiro del financiamiento provisto por IBM y la falta de demanda por sus servicios de parte de la industria nacional. En la actualidad, el CTS funciona como un laboratorio de diseño cuasi privado, proveyendo el diseño de productos y procesos de alta complejidad que satisfacen una demanda muy específica, principalmente de empresas de telecomunicaciones de los Estados Unidos.

En la misma sección, se detallan las características de cinco empresas, una contratista y cuatro proveedoras, seleccionadas en tanto resultan ilustrativas de los procesos de subcontratación. En esta muestra, dos de las empresas proveedoras representan ejemplos exitosos de empresas nacionales que encararon procesos de aprendizaje (en un caso de cuatro años de duración) en una relación de subcontratación con una contratista transnacional. El carácter excepcional de estas dos experiencias, sin embargo, no desmiente el carácter dependiente del sector de la electrónica en su conjunto.

 

Página Principal:

(Articulación formación-empresas) (Cambio tecnológico y formación profesional) (Capacitación y empleo de jóvenes) (Competencias laborales) (Formación y trabajo en general)   (Gestión ambiental y formación profesional) (Gestión de la formación profesional) (Pequeñas y medianas empresas y formación profesional) (Temas varios)

 

 

Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (OIT/Cinterfor)
Avda. Uruguay 1238 - Montevideo - Uruguay - Tel: (5982) 908 6023 - 902 0557 - 908 0545 - Fax: (5982) 902 1305
oitcinterfor@oitcinterfor.org -   webmaster@cinterfor.org.uy

Copyright © 1996-2009 Organización Internacional del Trabajo (OIT) - Descargo de responsabilidad