OIT Página de entrada
  
 
 
 

Módulos de formación en seguridad química


[ Índice ]      

5. TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO


1. Transporte de productos químicos

En los lugares de trabajo se utilizan grandes cantidades de productos químicos y de otro tipo que pueden entrañar riesgos para la salud humana y dañar el medio ambiente.

En todo el mundo se fabrica de manera industrial y se almacenan materias primas. El transporte es necesario para que los productos puedan llegar al consumidor. El transporte y el almacenamiento de mercancías y productos químicos peligrosos ha ido aumentando en paralelo con el desarrollo técnico y la producción.

Cualquier accidente que se produzca durante el transporte de mercancías peligrosas puede tener consecuencias catastróficas, lo que ha llevado a establecer leyes y recomendaciones para proteger a la sociedad y al medio ambiente. Pero no surtirán efecto si usted, ya sea empresario, trabajador, transportista o representante de una autoridad de inspección, no comparte la responsabilidad y cumple las recomendaciones y directrices vigentes en materia de transporte y almacenamiento para evitar riesgos innecesarios.

Las propiedades peligrosas de una mercancía o producto químico deben estar indicados de forma clara para que todas las personas que intervienen en cada una de las fases de la cadena de transporte sean conscientes de las mismas. Esta información debe acompañar siempre a la mercancía para que cualquier persona pueda reconocer los posibles riesgos, evitar un manejo incorrecto accidental y disponer del tipo adecuado de protección personal en caso de fuga.

Los productos peligrosos pueden ser transportados sin riesgos innecesarios si se manejan de forma adecuada y cuidadosa.

1.1 ¿Qué son mercancías peligrosas?

Por mercancía peligrosa se entiende cualquier producto explosivo, inflamable, tóxico, radiactivo, corrosivo o nocivo de alguna otra forma para los seres humanos, los animales o el medio ambiente. Quedan incluidos también otros elementos del entorno: otras mercancías transportadas, el vehículo de transporte, los edificios, el suelo, las carreteras, el aire, las vías fluviales y la naturaleza en general.

Los contenedores y embalajes vacíos de mercancías peligrosas pueden presentar los mismos riesgos que la propia sustancia o producto químico que contenían y también deben ser considerados como mercancía peligrosa.

El 50 % de las mercancías transportadas son peligrosas

Las estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas muestran que la mitad de las mercancías transportadas pertenecen a la categoría de mercancías peligrosas. Los derivados del petróleo transportados en buques cisterna representan un porcentaje alto del total de mercancías transportadas, aunque también es alto el porcentaje de transporte por carretera y ferrocarril.

Por ejemplo, el 85% del cloro, que es uno de los productos químicos considerado muy peligroso, se transporta por ferrocarril.

Asimismo, es frecuente el transporte de grandes cantidades de otras mercancías muy peligrosas, como el ácido clorhídrico, el ácido sulfúrico, el dióxido de azufre, el ácido nítrico, el fenol o el metanol.

Los pequeños escapes pueden formar un río

Aunque los accidentes mayores causan grandes daños, ahí no acaba todo. Solemos olvidar con facilidad que se vierten a diario al medio ambiente pequeñas cantidades de aceite, gasolina, ácidos de baterías y líquidos de refrigeración. Incluso los vertidos de buques, hogares, coches o agrícolas, que aunque pequeños son frecuentes, aumentan la carga medioambiental. Así, por ejemplo, un litro de aceite puede, en circunstancias desfavorables, contaminar hasta 100.000 litros de agua potable. Un escape de líquido para hidráulico procedente de un camión puede provocar daños medioambientales.

Las recomendaciones e instrucciones para la manipulación, el almacenamiento y el transporte de mercancías peligrosas deben ser claras e inequívocas para evitar situaciones nocivas o peligrosas.

El transporte de mercancías peligrosas no entraña, en condiciones normales, un peligro mayor que el de cualquier otra mercancía transportada si los responsables de la cadena de transporte respetan las recomendaciones y leyes existentes, y son conscientes del tipo de peligro que presenta la mercancía transportada.

Ilustración 19

Ilustración 20

1.2 Situaciones de peligro

Durante el transporte de mercancías peligrosas existe siempre un peligro de que se produzcan vertidos. Cuando se mezclan sustancias incompatibles entre sí, existe la posibilidad de que reaccionen químicamente y desprendan el calor suficiente como para originar un incendio o una explosión, además de que liberen gases peligrosos. Así, por ejemplo, cuando el nitrato amónico (en fertilizantes) se descompone durante un incendio, se forman óxidos nitrosos tóxicos. Otro ejemplo son los gases tóxicos que se liberan cuando un vertido de ácido sulfúrico concentrado se absorbe con polvo de serrín.

Los vertidos pueden producirse en las situaciones siguientes:

  • las mercancías no están embaladas correctamente 
  • la manipulación (carga, descarga, etc.) se realiza sin tener en cuenta el contenido (tal vez debido a que el etiquetado está incompleto o incluso no hay etiquetado)
  • la carga o el vehículo se incendian
  • se produce una colisión o un vuelco
  • existe un fallo de hermeticidad o las válvulas o las conexiones no están totalmente cerradas

Existe riesgo de accidente cuando:

  • se dejan desatendidos vehículos que transportan mercancías peligrosas 
  • el vehículo o el contenedor se suelta porque no ha sido correctamente fijado o sujetado
  • la carga se desplaza durante el transporte 
  • los vertidos no se limpian inmediatamente en los vehículos o contenedores 
  • los vertidos no se limpian adecuadamente 

Existen condiciones especiales que pueden aumentar los riesgos 

Una sustancia o preparación química puede ser peligrosa en sí misma cuando entra en contacto con otros productos químicos, incluidos el aire, el agua o la humedad. Por ejemplo, cuando el carburo de calcio (utilizado en la producción de acetileno y de productos pirotécnicos) entra en contacto con el agua, libera acetileno, gas extremadamente inflamable (empleado en el soplete para soldar), y entraña un riesgo de explosión.

También es importante que la manipulación se haga con sumo cuidado, puesto que la magnitud del riesgo no resulta siempre obvia. Si un kilo de un determinado producto químico presenta un riesgo, no significa que diez kilos entrañen un riesgo diez veces mayor. El peligro puede ser el mismo que en el caso de un kilo o puede ser mayor.

La presión dentro de los envases herméticos aumenta con el calor (luz del sol), pudiéndose producir reacciones incontrolables.

Los cambios de temperatura pueden afectar tanto a las cualidades de una carga como a su material de embalaje.

Deben respetarse las recomendaciones relativas al tamaño de la carga y del embalaje.

Entre los riesgos habituales en la manipulación de productos químicos se encuentran:

  • riesgo de explosión
  • fuego y humo
  • peligros químicos para la salud: envenenamiento inmediato o retardado, quemaduras, alergias
  • daños al medio ambiente

Muchas empresas no vigilan el acceso de los vehículos con motor diesel porque piensan que no existe peligro de incendio por gases o vapores. Están en un error:

En determinada ocasión, en una fábrica se produjo una fuga de cuatro toneladas de hidrocarburo caliente e inflamable mientras se realizaban trabajos de mantenimiento. En las proximidades había un vehículo con motor diesel. A través de la entrada de aire del vehículo, éste aspiró el vapor inflamable, y el motor se puso en marcha. El conductor intentó detener el motor cortando el suministro de combustible (forma normal de parar un motor diesel), pero fue inútil, ya que el material incendiado seguía penetrando por la entrada de aire. Al final se produjo un retroceso de la llama y el líquido inflamable comenzó a arder provocando un incendio.

Otro incidente frecuente es del tipo siguiente:

Un remolque-cuba volcó porque se vaciaron primero los compartimentos traseros. Si no es posible mantener el trailer conectado a la cabina  del camión, es necesario cargar en último lugar los compartimientos delanteros y vaciarlos en primer lugar, ya que el soporte normal no puede evitar que el trailer vuelque.

Ilustración 21

Ilustración 22

Ilustración 23

Ilustración 24

Ilustración 25

2. Clases de mercancías peligrosas

La Organización de las Naciones Unidas ha publicado un libro que recoge el trabajo del Comité de Expertos: Recomendaciones relativas al Transporte de Mercancías Peligrosas. El objetivo de estas recomendaciones es presentar un esquema básico y práctico de las disposiciones que permitan cierta uniformidad en el desarrollo de las normativas nacionales e internacionales que regulan los diferentes modos de transporte. El objetivo final es conseguir un transporte eficaz y adecuado, así como garantizar la seguridad de personas, propiedades y medio ambiente.

En estas recomendaciones, cada mercancía tiene asignado un número de identificación y según los riesgos que entrañen, se dividen en las clases siguientes:

  1. EXPLOSIVOS
    1. Materias y objetos que presentan un riesgo de explosión en peso
    2. Materias y objetos que presentan un riesgo de proyección sin riesgo de explosión en peso.
    3. Materias y objetos que presentan un riesgo de incendio con ligero riesgo de efectos de llama o de proyección, pero sin riesgo de explosión en peso.
    4. Materias y objetos que no presentan un riesgo significativo 
    5. Materias muy poco sensibles que presentan un riesgo de explosión en peso
    6. Objetos extremadamente poco sensibles que no presentan un riesgo de explosión en peso 
  2. GASES
    1. Gases inflamables
    2. Gases no inflamables y no tóxicos 
    3. Gases tóxicos
  3. LÍQUIDOS INFLAMABLES
  4. SÓLIDOS INFLAMABLES
    1. Sólidos inflamables
    2. Materias propensas a inflamación espontánea
    3. Materias que al contacto con el agua desprenden gases inflamables
  5. MATERIAS COMBURENTES; PERÓXIDOS ORGÁNICOS
    1. Materias comburentes
    2. Peróxidos orgánicos
  6. MATERIAS TÓXICAS
    1. Materias tóxicas
    2. Materias infecciosas
  7. MATERIAS RADIACTIVAS
  8. MATERIAS CORROSIVAS
  9. MATERIAS Y OBJETOS PELIGROSOS DIVERSOS

Las propiedades de cada sustancia o producto químico determinan la elección del material de acondicionamiento correspondiente. Las recomendaciones relativas al material así como al tamaño del embalaje se basan en las pruebas realizadas y en casos prácticos. Las mercancías peligrosas de las clases 3, 4, 5.1, 6.1, 8, y 9 se han dividido en tres grupos de embalaje de acuerdo con el grado de peligro que presentan:

  • peligro elevado - Grupo de embalaje I
  • peligro medio - Grupo de embalaje II
  • peligro bajo - Grupo de embalaje III

El grupo de embalaje correspondiente a una determinada materia, junto con las indicaciones sobre los métodos de embalaje, figuran en las Recomendaciones de las Naciones Unidas relativas al Transporte de Mercancías Peligrosas, y en numerosas disposiciones nacionales.

Cuando se trata de mercancías con riesgos múltiples, además de la clasificación principal se utiliza otra de 'riesgos subsidiarios'.

Las materias y objetos pertenecientes a las clases 1, 2, 4.1, 4.2, 4.3, 5.2, 6.2 y 7 tienen a menudo más de una propiedad peligrosa y están sometidos a restricciones adicionales.

Estas mercancías pueden: 

  • ser explosivas
  • ser susceptibles a inflamación espontánea 
  • liberar gases inflamables en contacto con agua 
  • contener microorganismos infecciosos de los que se sabe o hay razones para creer que causan enfermedades en animales o personas 
  • ser radiactivas
  • ser gases en disolución comprimidos, condensados o a presión, o peróxidos orgánicos 

Ejemplos de clases de riesgo:

Materia u objeto Riesgos

Nº ONU  Nombre y descripción  Clase Riesgo subsidiario

3017 Plaguicidas organofosforados, líquidos inflamables con un  punto de destello no inferior a 23°C (demeton, fention, paration) 6.1 3

1396 Polvo de aluminio, sin recubrimiento 4.3

1005 Amoniaco, solución acuosa con más del 50% de amoniaco 2.3 8

1789 Ácido clorhídrico, solución 8

1011 Butano 2.1

2.1 Clase 1. Explosivos

Esta clase incluye objetos, preparaciones y materias como municiones, TNT, dinamita, nitrourea y productos pirotécnicos.

Riesgos implicados:

Un accidente de transporte entraña un grave riesgo de explosión. La onda expansiva puede ser devastadora y los fragmentos desprendidos pueden causar graves daños.

El calor del efecto de llama puede provocar un incendio.

Algunas materias de esta clase presentan propiedades tóxicas, p. ej., la nitroglicerina (en la dinamita) , que también está clasificada como tóxica y puede penetrar a través de la piel.

El transporte de los objetos o materias de la Clase 1 está sometido a numerosas restricciones, incluida la limitación de cantidad y temperatura. También pueden ser incompatibles con otras mercancías: así, la dinamita no debería transportarse junto con detonadores.

Ilustración 26

Ilustración 27

2.2 Clase 2. Gases

En esta clase se incluyen:

  • gases comprimidos
  • gases licuados
  • gases licuados refrigerados
  • gases comprimidos, que al ser embalados para su transporte se disuelven en un disolvente.

El término "comprimido" se refiere a gases a presión pero no en estado líquido. Los gases se almacenan habitualmente en botellas. Cuando la válvula está abierta o rota sólo se libera gas. La presión de la botella depende del tipo de gas que contenga. Las botellas deberían mantenerse siempre dentro del rango de temperatura aprobado para evitar una presión excesiva que puedan entrañar un riesgo de explosión. El nitrógeno (Clase 2.2), el hidrógeno (2.1), el oxígeno (2.2 y 5.1) y el helio (2.2) son gases comprimidos.

Los gases condensados se encuentran en estado líquido a una presión relativamente baja. El contenido se libera en forma de líquido que se evapora rápidamente formando nubes de gas.

El tamaño de la nube puede ser considerable, ya que, por ejemplo, 1 litro de gas de petróleo licuado (GPL) puede formar hasta 250 litros de gas. Los GPL, (propano, butano o una mezcla de ambos, gas para cocina)(Clase 2.1); propeno (2.1); cloruro de vinilo (2.1); freones; dióxido de carbono (2.2); cloro (2.3 y 5.1); amoniaco (2.3 y 8) son gases utilizados normalmente en la industria y se transportan como gases condensados.

Algunos gases condensados se almacenan a temperaturas muy bajas y se transportan en contenedores bien aislados, denominados frascos Dewar, que tienen una ranura con una tapa suelta para evitar el riesgo de sobrepresión. Estos gases presentan riesgos especiales a causa de su baja temperatura. Por ejemplo, las salpicaduras de nitrógeno licuado pueden causar daños por congelación y su nube de gas tiene un efecto asfixiante.

En un accidente de tren, volcaron varios vagones cisterna llenos de propano licuado, derramando su contenido. El propano comenzó a evaporarse, enfriando la zona circundante hasta -43 ºC (temperatura de ebullición del propano). Algunas personas en la zona del vertido sufrieron congelación y fallecieron. La buena suerte y las medidas de seguridad adoptadas impidieron que el gas de propano altamente inflamable explotara.

Un ejemplo de gas disuelto es el acetileno (Clase 2.1). Las botellas de acetileno están llenas de material inerte muy poroso e incombustible que se humedece con acetileno.

Los aerosoles y los pequeños envases que contienen gases propulsores inflamables pertenecen a esta clase.

Riesgos implicados:

Las materias de la Clase 2 están asignadas a una de las tres categorías de acuerdo con el riesgo primario del gas.

2.2.1 Clase 2.1. Gases inflamables

En esta categoría están incluidos los gases que, a presión y temperatura normales y mezclados en un porcentaje máximo del 13% con aire, pueden entrar en combustión en presencia de una fuente de fuego como una chispa.

2.2.2 Clase 2.2. Gases no inflamables y no tóxicos

En esta categoría se incluyen los gases que pueden sustituir al oxígeno y que son asfixiantes (nitrógeno, dióxido de carbono), o que son comburentes y pueden fomentar la combustión de otros materiales en mayor medida que el aire (p. ej., el oxígeno puro).

2.2.3 Clase 2.3. Gases tóxicos

A esta categoría pertenecen los gases de los que se sabe que son lo suficientemente tóxicos o corrosivos como para entrañar un riesgo para la salud (monóxido de carbono, óxido de etileno, sulfuro de hidrógeno, dióxido de azufre y amoniaco). Los contenedores con gases tóxicos nunca deben ser cargados o almacenados junto con alimentos o piensos.

Los gases ácidos pueden reaccionar con gases alcalinos produciendo calor y humo, lo que entraña riesgo de incendio.

Algunos gases presentan más de una propiedad peligrosa: pueden ser inflamables y tóxicos (éter de metilo) o corrosivos y tóxicos (cloruro de hidrógeno, fosgeno, cloro).

2.3 Clase 3. Líquidos inflamables

Un líquido inflamable tiene la capacidad de desprender, a temperatura normal, vapores inflamables (p. ej., benceno, queroseno, tolueno, propanol y diferentes disolventes orgánicos utilizados en plaguicidas). Esta clase incluye asimismo mezclas de líquidos o líquidos que contienen sólidos en disolución o suspensión (pinturas, barnices, lacas, etc.). Los productos derivados del petróleo y del petróleo bruto pertenecen igualmente a la Clase 3.

Riesgos implicados:

Los líquidos inflamables entrañan un riesgo de incendio y explosión y pueden obligar a costosas operaciones de limpieza medioambiental (accidentes en el mar con buques cisterna cargados con petróleo).

La inflamabilidad de un líquido depende de varias propiedades.

El punto de destello es la temperatura más baja a la cual un líquido desprende suficiente cantidad de gas inflamable como para formar una mezcla con aire que entre en combustión en presencia de una llama o una chispa. Si se comprueba que el punto de destello es inferior a 60,5 °C, la materia se incluye en la Clase 3.

Muchos líquidos inflamables pueden cargarse con electricidad estática (por ejemplo, como resultado de su paso por una conducción), lo que les hace combustibles y capaces de crear una chispa. Los contenedores deberían tener toma a tierra durante operaciones como el rellenado de las cisternas en las gasolineras.

Algunos líquidos inflamables presentan más de una propiedad peligrosa. Así, el disulfuro de carbono es inflamable y tóxico, y las soluciones de formaldehído pueden ser tanto inflamables como corrosivas.

2.4 Clase 4.1. Sólidos inflamables

Esta clase incluye sólidos fácilmente combustibles, sólidos que pueden causar o contribuir a la aparición de incendios por fricción, y sustancias autorreactivas. El azufre, el fósforo rojo y las películas de nitrocelulosa son sustancias comunes de esta clase. Ejemplos de compuestos autorreactivos son las azocarbamidas, el benceno sulfohidrazina y las sales de diazonio. El serrín, el heno y el papel no son sustancias que se inflamen de forma espontánea, pero se incluyen en esta clase por los requisitos de incompatibilidad durante los procesos de carga.

Ilustración 28

Ilustración 29

Ilustración 30

Riesgos implicados:

Cuando se manipulan sólidos inflamables existe la posibilidad de que se desprendan al aire grandes cantidades de polvo. Estas mezclas de polvo y aire pueden provocar explosiones de polvo.

Muchos sólidos inflamables desprenden vapores peligrosos al arder. Así, por ejemplo, los vapores resultantes de la combustión de azufre o fósforo rojo son tóxicos y corrosivos.

La descomposición de sustancias autorreactivas puede estar provocada por el calor, el contacto con impurezas catalíticas (ácidos, bases, compuestos de metales pesados), la fricción o el impacto. La descomposición puede provocar la liberación de gases y vapores tóxicos. Para garantizar la seguridad durante el transporte, las sustancias autorreactivas pueden insensibilizarse utilizando un diluyente compatible con las mismas.

2.5 Clase 4.2. Materias susceptibles de inflamación espontánea

El aceite de linaza (utilizado en pinturas) o de copra, la borra aceitosa de algodón, el carbón o el fósforo blanco son ejemplos de sustancias que pueden arder de forma espontánea cuando entran en contacto con el aire.

Riesgos implicados:

Estas materias pueden actuar como fuente de ignición para otras mercancías o estructuras del almacenamiento. 

Así, por ejemplo, existe peligro de incendio cuando se limpian vertidos de aceite de linaza con trapos que a continuación se dejan secar al aire. Los trapos pueden permanecer inactivos durante días antes de arder finalmente.

2.6 Clase 4.3. Materias que al contacto con el agua desprenden gases inflamables 

Los carburos se encuentran entre las sustancias incluidas en la Clase 4.3. Al añadir agua al carburo de calcio se produce un gas extremadamente inflamable, el acetileno. Cuando el sodio entra en contacto con agua desprende gas de hidrógeno. La reacción es violenta y produce el calor suficiente como para hacer arder al hidrógeno. El hidrógeno arde de forma explosiva con una llama tan caliente que es capaz de prende fuego al material metálico.

El polvo de aluminio o de magnesio, el polvo de zinc y algunos híbridos metálicos se encuentran asimismo incluidos en esta clase.

Riesgos implicados:

Además de los peligros de incendio y explosión, las materias que pertenecen a esta clase pueden reaccionar con la humedad de la piel humana y causar quemaduras.

2.7 Clase 5.1. Materias comburentes

En esta clase se incluyen materias como los cloratos, los cloritos, los nitratos, los nitritos, el ácido crómico y la solución concentrada de peróxido de hidrógeno.

Riesgos implicados:

Estas materias deben manipularse con cuidado y protegerse del calor o de la fricción. Una materia comburente incluye en su estructura oxígeno, que es liberado con el calor y puede reaccionar con otras materias o avivar el fuego.

Muchas materias de esta clase son sensibles a las impurezas. Así, la solución concentrada de peróxido de hidrógeno comienza a descomponerse al caer algunas escamas de herrumbre en el contenedor. La reacción es, en un principio, lenta pero se acelera con el tiempo y desprende oxígeno que corroe los materiales metálicos. Los efectos pueden ser devastadores si el transporte se realiza por ferrocarril.

La descomposición de mercancías comburentes también puede conllevar la liberación de gases tóxicos o corrosivos, como los óxidos de nitrógeno, fácilmente reconocibles por su color entre marrón oscuro y marrón amarillento.

2.7.1 Clase 5.2. Peróxidos orgánicos

Esta clase incluye peróxidos de compuestos orgánicos que nunca deben ser transportados o almacenados con materiales combustibles. A algunos de los peróxidos es necesario aplicarles recomendaciones y disposiciones especiales por su elevada reactividad. Además de los riesgos de descomposición explosiva y de incendio, estos compuestos son sensibles al impacto o a la fricción. Muchos peróxidos son tóxicos y algunos de ellos pueden provocar una respuesta alérgica o causar daños oculares.

2.8 Clase 6.1. Materias tóxicas

Las materias incluidas en esta clase pueden causar daños graves e incluso la muerte, o pueden ser nocivas cuando se ingieren o inhalan o entran en contacto con la piel. Las materias tóxicas pueden ser gases, sólidos o líquidos. Los gases tóxicos se incluyen en la Clase 2.3.

Algunos ejemplos de materias de esta clase son los cianuros, los compuestos de arsénico, los compuestos de mercurio, el plomo, la nicotina, las toluidinas, el cloroformo, la anilina y la organotina.

Para comparar los diferentes riesgos implicados y valorar las propiedades tóxicas se utilizan el LD50 (dosis letal al 50%) y el LC50 (concentración letal al 50%). LD50 significa la dosis a la cual mueren la mitad de los animales expuestos al veneno (en laboratorio de ensayo) y LC50 significa la concentración que mata al 50% de los animales analizados después de exponerlos a la sustancia, normalmente mediante inhalación.

Existen límites acordados para los niveles de toxicidad medidos en ensayos con animales, en los que se hace referencia a la vía de exposición.

El grupo de embalaje depende de la cantidad de producto químico y de los diferentes grados de riesgo para la salud que entrañe el producto químico.

Las Recomendaciones de las Naciones Unidas para el Transporte de Mercancías Peligrosas y las correspondientes normativas nacionales recogen información detallada sobre los materiales y las formas de embalaje.

2.9 Clase 8. Materias corrosivas

La clase de materias corrosivas es muy amplia y puede subdividirse en ácidos, bases y otras materias.

Como ejemplos de ácidos cabe citar al ácido clorhídrico, el ácido sulfúrico y el anhídrido acético. El hidróxido sódico, el hidróxido potásico, el carbonato de sodio y el metasilicato de sodio son bases o álcalis. Otras materias corrosivas son el pentacloruro de antimonio (impregnación textil), el tetracloruro de titanio, el cloruro de aluminio y los hipocloritos.

El riesgo para la salud oscila entre corrosivo e irritante, en función del tipo y la concentración del principio activo.

La capacidad de corrosión de la materia viene determinada por su pH, valor que mide el nivel de acidez o alcalinidad. La siguiente escala muestra la forma de clasificación de la materia como corrosiva o irritante:



pH	
14	muy alcalina (sosa cáustica)
13
12
11
10
 9
 8
 7	neutro (agua)
 6
 5
 4
 3
 2
 1	muy ácida (ácido nítrico)	   

El pH figura a menudo en la etiqueta o en la documentación de la materia.

Algunos países exigen que las soluciones estén clasificadas por sus efectos corrosivos cuando el pH es inferior a 1,5 o superior a 11,5.

En la tabla siguiente se muestra el pH de algunas sustancias comunes en soluciones acuosas:

Concentración Materia Olor pH Efecto sobre la piel

1% Ácido clorhídrico  fuerte ~0,6 Sensación ligera

1% Ácido acético típico ~2,8 Ninguno

1% Hidróxido sódico  (sosa cáustica) ninguno ~13,4 Fuerte

1% Amoniaco fuerte ~11,4 Irritante

Los ácidos y los álcalis se transportan normalmente con concentraciones muy elevadas; por ejemplo: el ácido sulfúrico al 90-95%, el ácido nítrico al 65%, el ácido clorhídrico al 30%, el hidróxido sódico al 50% y el ácido fosfórico al 50%. A estas concentraciones, el pH no es importante, ya que las materias son sólo muy corrosivas.

Riesgos implicados:

Estas materias pueden atacar y corroer muchos materiales, como los tejidos, el papel y diferentes metales. La descomposición produce a menudo calor y gases y en algunos casos incluso gas de hidrógeno extremadamente inflamable. La elección del material de embalaje para la carga debe realizarse con esmero, porque puede pasar un cierto tiempo antes de que las consecuencias de los efectos corrosivos puedan advertirse.

La mezcla accidental de diferentes materiales corrosivos puede provocar en algunos casos violentas reacciones con desprendimiento de grandes cantidades de gases.

En el caso de álcalis fuertes existe un periodo de latencia antes de experimentar una sensación de quemadura en la piel. Pero, para entonces, el daño ya está hecho. El contacto con la piel de ácidos fuertes provoca una sensación inmediata. Ambos tipos de sustancias corrosivas pueden causar daños graves en la piel.

La penetración de una sustancia corrosiva en los ojos exige un rápido y prolongado lavado con abundante agua (durante al menos 15 minutos) así como atención médica.

Las materias corrosivas también pueden presentar otros peligros. Así, por ejemplo, el cloruro de bencilo es tóxico y corrosivo, y la ciclohexilamina es corrosiva e inflamable.

2.10 Clase 9. Materias y objetos peligrosos diversos

Esta clase incluye materias y objetos que durante el transporte entrañan riesgos que no contemplan otras clases.

Así, por ejemplo, los materiales magnéticos pertenecen a esta categoría (el magnetismo puede afectar a los sistemas de navegación de los aviones).

Los PCB (bifenilos policlorados) se incluyen en la Clase 9 dado que pueden dañar el medio ambiente.

La nieve carbónica (dióxido de carbono sólido) puede evaporarse y producir vapores asfixiantes, llegando a desplazar al oxígeno del aire en lugares cerrados (bodegas de carga en buques o almacenes).

El amianto puede dañar los pulmones. El efecto sobre la salud no es inmediato y el daño aparece al cabo de muchos años. Por esta razón, el amianto no se incluye en la Clase 6.1, sino en la Clase 9.

Las soluciones concentradas de formaldehído son inflamables, pero si se diluyen en agua, el punto de destello asciende a más de 60,5 ºC, límite para los productos inflamables. Los demás riesgos siguen presentes, como, por ejemplo, las reacciones alérgicas causadas por el formaldehído.

3. Transporte y almacenamiento de mercancías peligrosas

Al transportar mercancías peligrosas es necesario tomar ciertas medidas para garantizar que los riesgos potenciales sean adecuadamente comunicados a todas las personas que puedan entrar en contacto con las mercancías durante el transporte. Esto puede realizarse a través del marcado y etiquetado de los envases (en los que se indiquen los riesgos de la mercancía transportada), la inclusión de la información relevante en el documento de transporte, y la colocación de placas-etiqueta en las unidades de transporte (contenedores y vehículos).

3.1. Etiquetado, marcado y documentación

Cada envase deberá marcarse con el nombre adecuado, la clase de peligro y el número de identificación de la ONU, seguido de la referencia del grupo de embalaje (si existe), por ejemplo:

 ALCOHOL ALÍLICO 6.1 UN 1098 I 

El etiquetado se basa en la clasificación de las mercancías peligrosas en las 9 clases descritas anteriormente.

Las instrucciones detalladas de cómo deben ser clasificadas y embaladas las mercancías peligrosas figuran en los acuerdos internacionales y en las disposiciones nacionales.

Las etiquetas deben colocarse en los contenedores y vehículos de forma que queden claramente visibles.

Durante el transporte de mercancías generales peligrosas, en cada envase deberán figurar las etiquetas de advertencia correspondientes.

Normalmente sólo deberá fijarse una etiqueta de clase de peligro en cada envase. Ahora bien, si la materia u objeto presenta más de un riesgo importante, p. ej., de incendio y toxicidad, en el envase deberán figurar etiquetas que indiquen los riesgos subsidiarios importantes.

Por ejemplo:

Principal etiqueta subsidiaria Principal etiqueta subsidiaria
	Metanol	  		Peróxido de dibencilo 

Un ejemplo de etiqueta especial indicativa de las condiciones de transporte es:

Mantener seco	Posición de colocación 	Frágil

La documentación para el transporte de mercancías peligrosas debe incluir:

a) Carta de porte con los datos siguientes:

  • Designación oficial de transporte
  • La clase de mercancía y, cuando esté asignada, la categoría dentro de la clase 
  • El número de identificación de la ONU y, cuando esté asignado, el grupo de embalaje para la materia
  • La cantidad total de mercancías peligrosas que cubre el documento (por volumen, masa o contenido neto explosivo, según proceda)
  • El nombre y la dirección del expedidor y del destinatario

Además:

  • Otros elementos informativos considerados necesarios por las autoridades nacionales; por ejemplo, el punto de destello.
  • Si se transportan residuos peligrosos para su eliminación, el nombre de envío adecuado debe ir precedido por la palabra "RESIDUOS"

b) Declaración o certificado en el que conste que la mercancía puede aceptarse para ser transportada y que está correctamente embalada, marcada y etiquetada.

Ilustración 31

Ilustración 32

Ilustración 33

Ilustración 34

Ilustración 35

3.2. Requisitos del vehículo

El transporte por carretera puede realizarse como material a granel o en contenedores y cisternas.

Los requisitos técnicos detallados para los diferentes métodos de transporte se incluyen normalmente en las normativas nacionales.

El transportista deberá comprobar que se han adjuntado los documentos siguientes:

  • Documento de transporte (carta de expedición)
  • Declaración de que el embalaje y el etiquetado son correctos.
  • Tarjeta de transporte para emergencias (instrucciones por escrito para cualquier accidente o emergencia que pudiera producirse durante el transporte)
  • Certificado de formación del conductor 
  • Certificado de aprobación concedido por la inspección técnica para la cisterna y el vehículo 
  • Etiquetas y placas para el vehículo
  • Certificado de embalaje del contenedor 

Cada unidad de transporte cargada con mercancías peligrosas deberá estar equipada con:

  • dispositivos contra incendios (escogidos de acuerdo con el tipo de carga)
  • caja de herramientas para reparaciones de emergencia en el vehículo 
  • al menos un calzo (freno mecánico) de un tamaño adecuado para el peso del vehículo y el tamaño del neumático
  • dos luces de color ámbar que funcionen independientemente del sistema eléctrico del vehículo 
  • placas de acuerdo con las mercancías transportadas 
  • equipo de seguridad (para protección personal, material de absorción por si se producen vertidos, etc.)

3.3. Mercancías peligrosas incompatibles

En algunos casos las instrucciones detalladas relativas a las mercancías peligrosas clasificadas también pueden restringir el transporte conjunto de determinadas mercancías en el mismo vehículo, o pueden fijar las distancias mínimas entre dos embalajes de este tipo de mercancías.

Por tanto, para la carga de mercancías debe tenerse en cuenta la información que figura en los envases y la documentación de transporte. Queda prohibida la apertura de los contenedores de transporte o de los envases durante el transporte o el almacenamiento en tránsito.

Una vez que se ha completado adecuadamente la operación de etiquetado, el personal de carga puede utilizar los símbolos clave adjuntos para determinar cómo disponer la carga de forma segura y de acuerdo con las normativas.

3.4. Limitación de cantidades

Las mercancías peligrosas requieren un tratamiento y un equipamiento especiales, personal adicional para el manejo de los vehículos y personal de supervisión para las operaciones de almacenamiento, manejo, aparcamiento así como para los lugares de carga y descarga.

En las instrucciones detalladas de las normativas internacionales y nacionales se especifican los límites de cantidad para determinadas materias peligrosas. Se fijan las cantidades máximas de embalaje que pueden ser transportadas en una unidad de transporte, y no es necesario aplicar todas las precauciones especiales anteriormente mencionadas.

Estas limitaciones figuran en las Recomendaciones de las Naciones Unidas para el Transporte de Mercancías Peligrosas, aunque se encuentran adaptadas y con más detalle en el Acuerdo Europeo sobre Transporte Internacional de Mercancías Peligrosas por Carretera (ADR).

4. Organización de la seguridad

Las medidas de seguridad deben ser respetadas desde la fase de solicitud de transporte hasta la entrega en el punto final, incluida la limpieza posterior del vehículo.

Todo el personal, que participe en cualquier nivel, deberá estar bien informado y compartir esta responsabilidad.

Las medidas de seguridad deberán incluir aspectos organizativos, de personal y técnicos, y debe ponerse de relieve la colaboración entre el personal operativo durante el transporte.

La colaboración entre empresa y empleados resulta fundamental. La colaboración con autoridades como la comunidad responsable o las instituciones sanitarias y la Inspección del Trabajo resulta igualmente importante para intercambiar información y planificar las medidas que deben tomarse en caso de emergencia.

Ilustración 36

Ilustración 37

Ilustración 38

Ilustración 39

Ilustración 40

4.1. Organización de la comunicación relativa a la seguridad

Una correcta comunicación dentro de la cadena de transporte es la base para todas las demás medidas de seguridad.

Las actividades de seguridad están dirigidas a:

  • detectar problemas prácticos relativos al puesto de trabajo en su totalidad o a tareas individuales;
  • crear un foro de debate para estos problemas e intentar encontrar soluciones que puedan mejorar la salud de los trabajadores y reducir la pérdida de materiales;
  • detectar los riesgos del trabajo y los efectos de estos riesgos y proponer una solución para minimizarlos;
  • establecer una lista de prioridades para las mejoras, en función del tiempo y los recursos;
  • asegurarse de que la solución práctica propuesta se realice correctamente y que los resultados consigan mejorar la situación;
  • fomentar un buen ambiente en el entorno de trabajo.

En todo ello deben participar todas las partes presentes en el lugar de trabajo. La tarea puede adjudicarse a un comité que incluya a representantes de diferentes partes de la empresa de transportes.

Este comité podría considerar la planificación de emergencias y la educación en materia de seguridad. Deberá fomentarse que tanto los trabajadores como la empresa aporten sugerencias para su posterior debate.

4.2. Organización de las medidas de seguridad 

Orden de transporte, reserva

Al aceptar una orden de transporte deberá investigarse de inmediato si el lote contiene mercancías peligrosas.

Si el lote contiene, o se sospecha que contiene, mercancías peligrosas, se recordará al expedidor que debe etiquetar las mercancías de acuerdo con la normativa vigente y preparar una documentación que incluya instrucciones en el idioma local en caso de emergencia o vertidos.

Algunas empresas han elaborado listas de comprobación para diferentes aspectos informativos que el expedidor puede utilizar para describir la carga y facilitar así la comunicación entre las diferentes etapas de la cadena de transporte.

Si la mercancía se transporta en un camión cisterna o como carga a granel deberá comprobarse de forma especial que el vehículo esté correctamente equipado, que se hayan elegido las placas adecuadas, que el vehículo y sus conducciones y conexiones estén vacíos y limpios y que el equipo de protección sea el adecuado para los riesgos que presentan las mercancías transportadas (p. ej., comprobar la presencia del tipo adecuado de filtro para la máscara de gas del conductor).

Carga

Antes de abandonar el lugar de carga deberá comprobarse toda la documentación. Deberá eliminarse siempre cualquier documento antiguo que pueda encontrarse en el vehículo para evitar así posibles confusiones en caso de emergencia. Se comprobará que todos los documentos estén completos. Al pasar una aduana, compruebe que las instrucciones de emergencia están escritas en los idiomas correspondientes. Los envases y los contenedores no deben estar rotos y la cantidad real debe coincidir con la que figura en los documentos. Las mercancías peligrosas deberán estar siempre bien sujetas para evitar desplazamientos de la carga durante el transporte y deberán ser cargadas lejos de alimentos y piensos. Fije la placa adecuada en el vehículo.

Recuerde disponer la toma a tierra para evitar la electricidad estática y que el personal lleve un equipo de protección cuando realice la carga o descarga de mercancías peligrosas en camiones cisterna.

Disponer de un esquema de la carga en el que figure el lugar donde se encuentran situadas las mercancías peligrosas puede suponer un ahorro de tiempo cuando se realiza la descarga.

Descarga y nuevo transporte

Deberá comprobarse que las mercancías van siempre acompañadas de los correspondientes documentos. Para evitar riesgos innecesarios, deberá planificarse un almacenamiento en tránsito de acuerdo con la clase a la que pertenecen las mercancías, para evitar así el contacto entre los productos químicos incompatibles. La existencia de una lista de comprobación para volver a transportarlas puede ser de utilidad a los trabajadores de la zona de almacenamiento y mejora asimismo la seguridad.

Algunas mercancías peligrosas requieren una supervisión continua, como los explosivos, los peróxidos orgánicos, el tolueno o el ácido sulfónico. Otras mercancías peligrosas requieren una supervisión limitada mientras se encuentran aparcadas en una zona de acceso restringido o en un lugar aislado si la cantidad excede las cantidades especificadas.

Entrega

Deberá comprobarse que las mercancías peligrosas cargadas no se han desplazado y que los envases/contenedores no presentan fugas. Si detecta una fuga, siga las instrucciones de limpieza descritas en los documentos adjuntos.

Las mercancías peligrosas deberán entregarse únicamente a las personas autorizadas y no deberán dejarse sin una supervisión.

Compruebe que el nombre de las mercancías y las cantidades coinciden con las que figuran en los documentos. Si se trata de líquidos transportados en un camión cisterna, compruebe que las conexiones y conducciones no presentan fugas. Supervise la descarga para evitar derrames.

No olvide entregar los documentos al receptor de la mercancía y recuerde eliminar las placas del vehículo cuando ya no sean necesarias.

4.3. Responsabilidades

Será responsabilidad del remitente comprobar que:

  • las mercancías están clasificadas de acuerdo con las normativas nacionales e internacionales
  • se han respetado las limitaciones del transporte de ciertas mercancías 
  • las mercancías están correctamente embaladas y marcadas
  • las mercancías van acompañadas de los documentos adecuados  

Será responsabilidad del transportista:

  • equipar el vehículo de forma que cumpla las normativas nacionales e internacionales 
  • asegurarse que los trabajadores y conductores están cualificados para transportar mercancías peligrosas 
  • planificar el transporte, es decir, seleccionar rutas que eviten el paso por zonas residenciales densamente pobladas y organizar la supervisión durante los aparcamientos.

Será responsabilidad del conductor del vehículo:

  • tener a mano los documentos necesarios para la carga 
  • aceptar únicamente envases y contenedores que no estén dañados y que estén correctamente marcados o etiquetados 
  • asegurarse de que está correctamente informado sobre todos los particulares del transporte 
  • de acuerdo con las instrucciones recibidas, como el uso del equipo de protección personal, y no realizar ciertas tareas sin ayuda.

Etiquetas de muestra

Anexo 1. Reglas habituales aplicables a todo tipo de transporte de mercancías peligrosas
Anexo 2. Límites de cantidad
Anexo 3. Mercancías que requieren supervisión
Anexo 4. Etiquetas y documentación para el transporte de productos químicos peligrosos
Anexo 5. Placas con el número de identificación del peligro

Ilustración 41

Ilustración 42

Ilustración 43

Ilustración 44

Ilustración 45

BIBLIOGRAFÍA

El módulo de formación está basado en el material educativo sueco:

ARBETARSKYDDSNÄMNDEN, Transport av farligt gods, Sjuhäradsbygdens Tryckeri AB, Boras 1985, ISBN 91-574-1346-0

ARBETARSKYDDSNÄMNDEN, Handbok för vägtransport av farligt gods, Estocolmo, 1993

OIT, Organización Internacional del Trabajo, Enciclopedia de salud y seguridad en el trabajo, Vols. I - III, Ginebra 1983

IPCS (Programa Internacional de Seguridad de las Sustancias Químicas) y CCE (Comisión de las Comunidades Europeas), Fichas Internacionales de Seguridad Química

Kletz, T.A., What Went Wrong? Case Histories of Process Plant Disasters, Gulf Publishing Company, Houston, 1988

NACIONES UNIDAS, Transporte de mercancías peligrosas, 8ª edición, Nueva York, 1993

NACIONES UNIDAS, Acuerdo Europeo sobre Transporte Internacional de Mercancías Peligrosas por Carretera (ADR) y protocolo de firma, Nueva York, 1992.

 

  • Índice

     

    Actualizada por BC. Aprobada por EC. Actualización: 30.11.2004.

  •