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Módulos de formación en seguridad química
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2. QUÉ ES LA TOXICOLOGÍA
La toxicología es la ciencia que trata sobre los efectos adversos de los
productos químicos en los seres vivos (desde las algas marinas hasta los
humanos, pasando por el resto de la flora y la fauna). No existen compuestos seguros:
todos los productos químicos pueden llegar a ser venenosos, perjudiciales e
incluso mortales. Sin embargo, es posible utilizarlos con seguridad (su efecto
depende de la dosis y la exposición) si se toma la debida precaución en su
manejo y se aprovechan sus propiedades de modo "aceptablemente seguro".
El objetivo de los estudios toxicológicos es evaluar los efectos adversos
ligados a las distintas dosis, a fin de encontrar ese grado de seguridad
aceptable. El trabajo se desarrolla en dos fases: en primer lugar, recopilación de datos sobre las propiedades de los compuestos, los resultados
de los estudios y los usos accidentales inapropiados de los productos químicos;
en segundo lugar, predicción de los efectos de las sustancias químicas en situaciones diversas. Para
que las predicciones sean de interés, es necesario
contar con cierta información sobre los aspectos siguientes: - el
compuesto y sus propiedades físicas y químicas
- el organismo afectado
- los efectos o la respuesta que el compuesto
causa
- la
exposición (dosis, tiempo, situación)
Esta información procede de ensayos de laboratorio realizados con células,
bacterias o animales, así como de los accidentes en los que intervino el
compuesto. Existen bases y bancos de datos con copiosa información sobre
toxicología. |
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Para que un compuesto cause un efecto adverso es necesario que penetre
en el organismo. La exposición depende de la cantidad de compuesto y del periodo
durante el cual éste afecta al receptor de la exposición (ya se trate de ser
humano, animal o bacteria).
Las principales rutas a través de las cuales los tóxicos pueden introducirse
en
el organismo, en condiciones laborales normales, son: inhalación,
penetración cutánea e ingestión. En muchos compuestos, los efectos más
graves y las respuestas más rápidas ocurren cuando la penetración tiene lugar
directamente en el torrente sanguíneo. En los experimentos de toxicología animal,
las vías de exposición pueden ser: - Inhalación (al inspirar aire)
- Absorción
(a través de la piel o de los ojos)
- Ingestión, vía oral (al comer o
ingerir en general)
- Paso a través de la placenta hasta el feto
- Inyección
intravenosa (punción en vena)
- Inyección intramuscular (punción en músculo)
- Inyección
subcutánea (punción bajo la piel)
- Inyección intraperitoneal (punción
en la membrana que reviste la pared interior del abdomen)
La dosis necesaria para producir un efecto
adverso varía enormemente entre los diferentes compuestos. Para comparar la toxicidad aguda, se
utilizan los
valores DL50. Es posible establecer una clasificación basada en los valores de DL50 o CL50
(véase: Anexo 8A de 'Identificación, clasificación y etiquetado de los
productos químicos' y 'Productos químicos que entrañan riesgos de accidentes
mayores'). La
evaluación de los efectos se efectúa en laboratorios mediante el uso de animales
(principalmente, ratas, ratones y conejos). Se administra el compuesto o la
preparación al animal, ya sea por vía oral, bajo la piel, por
inhalación, en el abdomen o en vena. Los parámetros DL50 y CL50 se emplean para
cuantificar los resultados de
ensayos diversos, a fin de poder compararlos. La
abreviación DL50 significa la dosis que causa la muerte del 50% de la población
examinada. La abreviación CL50 significa la concentración que causa la
muerte de la mitad de la población expuesta al tóxico. La DL50 viene
expresada en miligramos por kilogramo de peso corporal del animal examinado (dato
del que debe quedar constancia). La CL50 viene expresada en mililitros por
kilogramo de peso corporal del animal examinado (dato del que debe quedar
constancia), expuesto al compuesto por
inhalación durante un periodo especificado. La gama de valores de los
parámetros DL50 y CL50 es muy amplia. La siguiente lista recoge la gama de
valores de DL50 medidos en estudios de dosis ingerida en ratas:
________________________________________
Compuesto DL50 (mg/kg,
vía oral, rata)
________________________________________
Vitamina C 11 900
Etanol ('alcohol') 7 060
Ácido cítrico 5 040
Cloruro de sodio 3 000
(sal de mesa)
Sulfato ferroso 320
Dieldrin 38
Paration 2
Dioxina (contaminante 0,02
en herbicidas)
________________________________________
Es importante señalar la especie en la que se realizó el ensayo, ya que los
valores de
DL50 o CL50 dependen de varios factores: el sistema biológico o animal, la
raza, el sexo, la edad, la dieta, etc. Así, en el caso del insecticida DDT, la DL50
es de 87 mg/kg de peso corporal cuando se administra por vía oral en
ratas, pero alcanza 150 mg/kg de peso corporal en perros. La DL50
correspondiente a la dioxina es de 0,02 mg/kg de peso corporal en ratas y
de 0,001 mg/kg de peso corporal en perros; es decir: la rata tolera una
dosis veinte veces superior a la que toleran los perros. Aunque para valorar
cómo respondería un organismo humano no basta una extrapolación directa de
los resultados obtenidos con animales, estos sí dan idea del grado de toxicidad.
Con objeto de atenuar los efectos de toxicidad, se plantea la necesidad de
fijar un orden de prioridades, objetivos y estrategias. En los lugares de
trabajo, una solución posible es establecer valores límite que sirvan de guía
para los usuarios. Los valores límite en el medio laboral están basados en los
mejores datos disponibles recogidos de la experiencia industrial, de estudios experimentales
en laboratorio y de accidentes anteriores. Más que de normas de seguridad
fijas, se trata de compromisos acordados y fundados. Hay diversos tipos de valores
límite. Los TLV (Valores límite umbral) son los publicados por la ACGIH (American Conference of Governmental Industrial Hygienists)
y se refieren a las concentraciones de los compuestos peligrosos en el aire.
Establecen una concentración límite por debajo de la cual, según se cree,
prácticamente todos los trabajadores pueden sufrir una exposición repetida
día tras día y, sin embargo, no causarles efectos adversos.
Los TLV están sometidos a una revisión/corrección periódica, según van
apareciendo nuevos datos.
-
- TLV - TWA (Valor límite umbral - Media ponderada
en el tiempo) es la concentración, como media ponderada
temporal, durante una jornada laboral de ocho horas (40 horas a la semana) a
la cual pueden estar expuestos de manera repetida los trabajadores sin
sufrir efectos adversos.
-
- TLV - STEL (Valor límite umbral - Límite de exposición a corto
plazo) es la concentración a la cual pueden estar
expuestos durante un periodo breve (normalmente, 15 minutos) los
trabajadores sin sufrir irritación, daños hísticos crónicos o
irreversibles o un deterioro susceptible de aumentar daños por accidente,
perjudicar la capacidad de autoprotección o reducir el rendimiento en el
trabajo. No valores diarios de TLV - STEL no deben superarse.
-
- TLV -
C (Valor
límite umbral - Límite superior) es la
concentración que jamás debe superarse durante la exposición laboral.
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El organismo humano necesita el aporte, en muy pequeñas cantidades, de
ciertos productos químicos que son tóxicos en dosis mayores. Así ocurre, por
ejemplo, con algunos metales como el cobre, el magnesio y el manganeso,
que representan un problema en el medio laboral. La manifestación de efectos
adversos guarda una estrecha relación con la dosis. Los tóxicos causan
efectos de índole menor (alteraciones del apetito, por ejemplo), problemas de
salud graves o, en último lugar, un efecto mortal. En la figura siguiente se describe el efecto de una dosis aguda, comparado con la exposición a
varias dosis menores. El organismo puede ser incapaz de eliminar un tóxico (el
cadmio, por ejemplo), de modo que éste se acumula. Cuando la capacidad de
eliminación existe, aunque sea limitada, la acumulación es más lenta; sin
embargo, como consecuencia de una exposición repetida, también en este caso
puede alcanzar un grado que origine problemas de salud. Una única dosis
- Varias dosis reducidas
Los efectos de toxicidad, reversibles o irreversibles, pueden ser inmediatos
o aparecer con posterioridad (véase: Parte 1., Introducción a la
seguridad en el uso de los productos químicos). Toxicidad local y toxicidad sistémica Hay
dos modos principales a través de los cuales pueden ejercer los productos
químicos su toxicidad. Los efectos locales tienen lugar en la zona del cuerpo
que ha estado en contacto con el producto. Así ocurren las quemaduras
provocadas por ácidos o los daños pulmonares por inhalación de gases
reactivos. Los efectos sistémicos tienen lugar después una vez que el producto
se ha absorbido y distribuido desde el punto por el que penetró
hasta otras zonas del organismo. Casi todos los compuestos causan efectos
sistémicos, aunque algunos pueden causar ambos. Tal es el
caso del aditivo para gasolinas plomo tetraetilo, que provoca efectos cutáneos
en la zona de contacto y, por otra parte, se absorbe y causa unos
característicos efectos sobre el sistema nervioso central y en otros órganos.
Órganos afectados
La magnitud del efecto de toxicidad difiere entre los distintos órganos.
Normalmente, son uno o dos los órganos que manifiestan especialmente el efecto
(órganos afectados por cada compuesto en particular). Los órganos y tejidos
del sistema nervioso central son los más frecuentemente afectados cuando
hablamos de toxicidad sistémica. A este respecto, les siguen el aparato
circulatorio, el hígado, los riñones, los pulmones y la piel. Unos pocos
compuestos afectan a los músculos y a los huesos. El aparato reproductor (tanto
en el varón como en la mujer) también es vulnerable a muchos compuestos. - La
piel constituye el órgano más extenso del cuerpo humano, pues tiene una
superficie de entre 1,5 y 2 m2. Aunque hace las funciones de frontera protectora
para el organismo, cuando la carga es excesiva puede no ser suficiente.
Numerosos compuestos pueden atravesar la piel intacta y sana y alcanzar el
torrente sanguíneo. La exposición al fenol y la penetración de éste por
la piel puede tener un efecto fatal. La inmensa mayoría de las enfermedades
cutáneas de tipo laboral comprende eczemas por contacto, irritación e inflamación
de la piel. Este proceso consiste en una reacción (que puede ser alérgica
o no) frente a los compuestos químicos. Entre los habituales
sensibilizadores por contacto se encuentran varios pigmentos y colorantes,
metales como el níquel y sus sales, las sales de cobalto y cromo y los
organomercuriales, los monómeros de muchos acrilatos y metacrilatos,
aditivos del caucho y pesticidas. En la práctica, los daños cutáneos
provocados por productos químicos se ven influidos también por condiciones
del entorno, tales como la humedad y el calor.
- La pulmonar es la
vía principal a través de la cual penetran en el organismo los tóxicos
del lugar de trabajo. También es el pulmón el primer órgano que se ve
afectado por la inhalación de polvos, vapores metálicos, disolventes y
gases corrosivos. Algunos materiales como el polvo de algodón, el TDI
(tolueno-diisocianato, empleado en la fabricación de plásticos de
poliuretano) y el MIC (isocianato de metilo, empleado para fabricar el
insecticida Carbaryl) pueden provocar reacciones alérgicas. En la
catástrofe de Bhopal, India, accidente químico ocurrido en 1984, más de 2.000
personas murieron por exposición al isocianato de metilo. Las reacciones
alérgicas pueden estar causadas también por la exposición a hongos o a bacterias:
tal es el caso de las alergias que provoca la manipulación del heno o la caña de
azúcar seca. Después de inhalar partículas de polvo de determinados
compuestos y de cierto tamaño, éstas quedan embebidas en los pulmones, ya
que son incapaces de eliminarlas, lo que origina un estado denominado
pneumoconiosis, problema que afecta principalmente a los trabajadores
expuestos al polvo de sílice (cuarzo) o amianto, y que
representa, a escala mundial, la enfermedad pulmonar laboral más habitual
entre las no tumorales. Otros compuestos y materiales, como el
formaldehído, el dióxido de azufre, los óxidos de nitrógeno y las
nieblas ácidas pueden provocar irritación y disminución de la capacidad
pulmonar.
- El sistema nervioso, 'misterio de la materia y la mente', es
sensible a los efectos perjudiciales de los disolventes orgánicos. También
le afectan algunos metales, sobre todo los pesados, como el
plomo, el mercurio y el manganeso. Los insecticidas organofosforados
como el malatión y el paratión dificultan peligrosamente la transmisión de información en el sistema nervioso
(función de
los neurotransmisores), lo que conduce a debilidad, parálisis y, en algunos
casos, muerte.
- El torrente sanguíneo es objeto de efectos adversos
provocados por los disolventes. La producción de las células sanguíneas
tiene lugar principalmente en la médula ósea. El benceno altera este
tejido; como primer signo, se observa una mutación en los linfocitos. Para
estudiar la mutación, se cultivan los linfocitos en el laboratorio y se
observa la existencia de tipos específicos de cambios celulares. El plomo
(ya sea como metal o formando compuestos) es otro clásico ejemplo de
producto químico que puede originar problemas en la sangre. En ella, puede
inhibir la actividad de ciertas enzimas de los glóbulos rojos implicadas en
la producción de hemoglobina. Una intoxicación crónica por plomo puede
dar como resultado un estado de anemia (por la disminución de la capacidad
de la sangre para distribuir el oxígeno en todo el organismo).
- El
hígado es el mayor de los órganos internos del cuerpo y ejerce varias funciones
importantes. Constituye una planta purificadora que descompone en la sangre los
compuestos indeseables. El hígado cuenta con una considerable capacidad
de reserva; los trastornos hepáticos son sintomáticos sólo en
enfermedades graves. Determinados disolventes, como el tetracloruro
de carbono, el cloroformo y el cloruro de vinilo, al igual que el alcohol,
son compuestos peligrosos para el hígado.
- Los riñones forman parte del
aparato urinario. Tienen la doble misión de excretar los productos de desecho
que llegan a ellos, transportados por la sangre, desde diversos órganos y de mantener el necesario equilibrio de fluidos y de sales. También
mantienen constante el grado de acidez de la sangre. Los disolventes pueden
irritar los riñones y deteriorar su función. El tóxico más peligroso
para el riñón es el tetracloruro de carbono. Igualmente, una gran
cantidad de trementina resulta nociva para estos órganos: el denominado en
inglés 'painter's kidney' ('riñón de los pintores') es un conocido
síndrome ligado a una exposición por motivos laborales. Otros productos de
los que se sabe que causan daño renal son el plomo y el cadmio.
Reacciones alérgicas
Una reacción alérgica, también denominada hipersensibilización, puede
aparecer tras un contacto repetido con algún material. Una vez producida la sensibilización,
incluso el contacto con una dosis muy baja puede desencadenar la reacción. La
gama alergias es muy amplia y se manifiestan de forma diversa: desde leves
irritaciones cutáneas hasta procesos muy graves e incluso mortales. El
patrón de sensibilización varía conforme a la especie; así, por ejemplo, en
el ser humano, la piel y los ojos son las zonas de respuesta alérgica más
habituales, mientras que en el conejo de Indias, las reacciones más frecuentes
tienen lugar en las vías respiratorias.
Interacciones
El efecto final de la exposición simultánea a varios compuestos puede
equivaler (aunque no siempre) a una simple suma (1+1=2). Los plaguicidas
organofosforados (como dialifos, naled, paratión) son
ejemplos de productos químicos en los que el efecto combinado es la suma de los
efectos observados individualmente en cada uno. El efecto
puede ser mayor que la suma de los efectos particulares de los diversos
productos (1+1=4, por ejemplo). Este aumento del riesgo ocurre con la
combinación de fibras de amianto y humo de cigarrillos. Ambos materiales
actúan de forma conjunta, con lo que el riesgo de desarrollar cáncer de
pulmón después de la exposición a fibras de amianto aumenta cuarenta veces
cuando el sujeto es fumador. También en el caso de la exposición conjunta a
los disolventes tricloroetileno y estireno, el riesgo combinado es superior a un
mero efecto aditivo. Los efectos adversos de dos compuestos pueden verse
contrarrestados (1+1=0). Tal es el objetivo que se persigue al buscar el
antídoto a un veneno. En otros casos, sucede que un compuesto, inocuo por sí
mismo, puede hacer que el efecto de otro producto resulte mucho más
perjudicial (0+1=3). Es lo que ocurre con dos disolventes de uso habitual: el isopropanol
y el tetracloruro de carbono. El primero, aun en concentraciones no perjudiciales para el hígado, sí aumenta el daño hepático provocado por el
segundo. En algunos casos, la repetición del contacto con un compuesto puede
disminuir la sensibilidad del organismo frente a ese producto, es decir: puede
aumentar su tolerabilidad.
El medio ambiente cuenta con cierta capacidad de degradación de los compuestos
tóxicos. Sin embargo, algunos de estos son resistentes a los procesos de
descomposición. Los efectos adversos aumentan cuando lo hace la concentración
de tales compuestos y cuando estos quedan incorporados a las cadenas
tróficas. En el entorno natural existen numerosos compuestos potencialmente
tóxicos. En determinados casos, el compuesto puede no ser intrínsecamente
tóxico pero sí interactuar con otros tóxicos o, en condiciones específicas,
transformarse en un compuesto más peligroso o concentrarse hasta tal punto
que ya no sea inocuo. Un ejemplo de reacción contaminante del aire es la
producción fotoquímica de smog (nieblas espesas mezcladas con humos
industriales). Los hidrocarburos clorados, como el DDT y el dieldrin
presentan similitud en cuanto a su química y a sus efectos biológicos. Cuando
actúan juntos sus efectos revisten mayor gravedad que cuando lo hacen por
separado. Existen ciertos indicadores de ecotoxicidad para evaluar los efectos de los tóxicos sobre el medio
ambiente. En el laboratorio
se emplean peces e insectos (la pulga de agua Dafnia) para examinar los
efectos de toxicidad aguda en el medio acuático. Para valorar la contaminación
de las aguas también se utilizan algunas especies de clorofíceas.
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BIBLIOGRAFÍA
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Índice
Actualizada por BC. Aprobada por EC. Actualización: 30.11.2004.
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