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Módulos de formación en seguridad química


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6. DISOLVENTES

La exposición a disolventes u otros líquidos orgánicos es uno de los riesgos sanitarios más habituales que los productos químicos presentan en el trabajo. Casi todos los disolventes orgánicos son combustibles, suelen ser muy volátiles y fácilmente inflamables, de modo que siempre deberán manejarse con precaución. Algunos disolventes desprenden vapores más densos que el aire. Estos pueden desplazarse al ras del suelo o del terreno hasta una fuente de ignición distante (chispas de soldadura o causadas por electricidad estática). Además, es posible que se produzca una explosión de los vapores cuando alguien fuma. Por otra parte, los vapores de los disolventes pueden acumularse en lugares poco ventilados y permanecer allí durante mucho tiempo, lo que entraña un riesgo de daños tanto sanitarios como materiales.

Los disolventes pueden llegar al organismo por inhalación, por ingestión y por absorción cutánea. El efecto que causan depende de diversos factores, por ejemplo:

  • la facilidad con que se evapora el disolvente a temperatura ambiente
  • otras características físicas del disolvente: su hidrosolubilidad, su capacidad de disolver lípidos
  • la concentración del disolvente en el aire del lugar de trabajo
  • el tipo de trabajo realizado -ligero/pesado- (la hiperventilación aumenta la cantidad de producto inhalado).
    La duración de la exposición

Los disolventes, sus vapores y aerosoles ejercen diversos efectos sobre la salud del ser humano. Muchos de ellos tienen un efecto narcótico y causan fatiga, mareos e intoxicación. Las dosis elevadas pueden llevar a la pérdida del conocimiento y a la muerte.

La exposición a grandes dosis de disolventes puede retardar la capacidad de reacción y afectar a la capacidad de juicio. Ello puede aumentar el riesgo de accidentes, tanto en el puesto de trabajo como fuera de él (durante la conducción al regresar al hogar, por ejemplo).

Los disolventes irritan los ojos y las vías respiratorias.

Los disolventes limpian y desengrasan no sólo las placas de metal de los procesos industriales, sino también la piel. Esta es una causa muy habitual de trastornos cutáneos y dermatitis. Algunos disolventes penetran a través de la piel hasta el torrente sanguíneo.

Los disolventes pueden ser dañinos para el hígado, los riñones, el corazón, los vasos sanguíneos, la médula ósea y el sistema nervioso.

Los disolventes que entrañan los riesgos más graves para la salud deben ser substituidos por otros menos peligrosos. Si esto no es posible debido a la naturaleza del proceso, al menos deberán ajustar las condiciones durante la manipulación, de manera que no exista riesgo de contacto con la piel y que la concentración de vapor en el aire se mantenga baja. Para conseguirlo, puede emplearse, por ejemplo, un sistema de proceso cerrado. Entre los disolventes más peligrosos, se encuentran el benceno, el disulfuro de carbono y el tetracloruro de carbono.

La eliminación de los disolventes puede tener lugar por excreción urinaria, en el sudor o por vía respiratoria.

Prácticas y controles en el lugar de trabajo

Unas prácticas de trabajo y una formación adecuadas pueden contribuir a reducir las exposiciones peligrosas. Para casi todos los disolventes peligrosos, es posible encontrar un substituto con características semejantes  pero cuyos efectos sobre la salud no sean tan graves.

La ventilación es importante y debe tenerse muy presenta  al emplear disolventes.

Debe tenerse en cuenta también la utilización de equipos apropiados (extintores de incendios, material adsorbente, etc.), que estarán disponibles para casos de emergencia, derrames, etc.

Los equipos de protección personal, como pantallas frontales, guantes y mascarillas con filtros, deben estar disponibles en los puestos que así lo requieran y se hará uso de los mismos conforme a las recomendaciones oportunas. Permanecerán guardados en un lugar limpio y alejado de un posible contacto con los vapores del disolvente.

Ilustración 46

Ilustración 47

BENCENO

El benceno es un líquido incoloro, inflamable y con un olor agradable. Se emplea como disolvente en muchas actividades industriales, como la fabricación del caucho y de calzados, y en la producción de otros compuestos importantes: estireno, fenol y ciclohexano, por ejemplo. Es esencial en la fabricación de detergentes, plaguicidas, disolventes y quitapinturas. Se encuentra presente en los combustibles (en la gasolina, por ejemplo, hasta en un 5%).

El Valor Límite Umbral (TLV) en el aire del lugar de trabajo, considerada una jornada laboral de 8 horas, según se recomienda en muchos países, es de 10 ppm (= 32 mg/m3). Además, algunos países recomiendan valores menores. El umbral de percepción olfatoria es de 12 ppm, de modo que el olor sirve únicamente como alerta de una exposición ya iniciada: el hecho de que una persona no huela el benceno al manipularlo no implica la ausencia de exposición.

Efectos sobre la salud

El benceno suele penetrar en el organismo por inhalación, aunque también puede hacerlo a través de la piel. La exposición a bajas concentraciones de vapores de benceno o al líquido que ha penetrado por la piel puede causar mareos, delirio, cefalea, pérdida de apetito y trastornos gástricos. Igualmente, la exposición puede irritar la nariz y la faringe. Una exposición a altas concentraciones de benceno puede originar irregularidades en el ritmo cardiaco que pueden tener un desenlace fatal.

La exposición repetida puede dañar la médula ósea y, dado el carácter hematopoyético de este tejido, puede provocar anemia aplásica. También puede provocar la muerte.

Cuando la exposición al benceno ha sido suficientemente prolongada (años o incluso sólo meses), pueden surgir a largo plazo efectos sobre la salud. El benceno se comporta como carcinógeno (provoca cáncer). Hay pruebas suficientes de que el benceno causa leucemia en los trabajadores expuestos al mismo. Muchos científicos afirman que, en lo que respecta a la exposición a los carcinógenos, no existe una concentración de estos que sea realmente segura.

El benceno puede provocar defectos congénitos en los animales. Hasta que se cuente con ensayos complementarios, deberemos manejarlo con mucha precaución, pues se trata de un posible agente teratógeno para el ser humano igualmente.

En varios países el uso y la comercialización del benceno está sujeto a unas restricciones muy estrictas.

Prácticas y controles en el lugar de trabajo

Como disolvente, es posible substituir el benceno por varios compuestos menos peligrosos. El tolueno es un disolvente parecido; presenta los efectos adversos generales de los disolventes, pero, según se ha demostrado, no provoca cáncer ni deteriora la médula ósea. Un disolvente utilizado con frecuencia como alternativa a los más peligrosos es el aguarrás mineral. Disolventes menos volátiles, como el xileno y el mesitileno, presentan el mismo perfil de propiedades que el tolueno. Jamás se utilizará como substituto la gasolina: puede contener benceno, tetraetil-plomo u otros compuestos peligrosos.

Medidas técnicas:

Se trata del modo más eficaz de reducir la exposición cuando no es posible prescindir del benceno. Se pueden confinar las operaciones en las que éste intervenga y/o instalar un sistema de ventilación aspirante en el lugar en el que se produzcan las emisiones químicas. Cuando las operaciones transcurren en medios aislados, se logra reducir la exposición.

Equipos de protección personal (para vías respiratorias, por ejemplo): a veces, son necesarios si bien su eficacia es menor. No obstante, las recomendaciones han sido establecidas sólo como guía y cada situación presentará sus requisitos particulares.

Para el benceno, se utiliza una máscara provista de un filtro de tipo A (apropiado para disolventes orgánicos con un punto de ebullición superior a 650 °C). El uso inadecuado del respirador resulta peligroso. Lo mejor sería utilizar un casco con entrada de aire fresco y una careta que funcionara con presión positiva, que insuflara aire limpio procedente del interior del casco o de una cubierta exterior. No todos los tipos de guantes pueden resistir la capacidad con que el benceno  disuelve muchos materiales. Se recomienda utilizar guantes Viton o de PVA (a pesar de que su resistencia al benceno es limitada).

Cuando se contamine la ropa, el operario deberá cambiarse de inmediato con objeto de evitar la absorción del producto por vía cutánea.

Donde transcurra la manipulación del benceno (u otros disolventes peligrosos), se prohibirá tomar alimentos o bebidas, así como fumar.

Manipulación y almacenamiento

Los vapores de benceno son más densos que el aire, de modo que pueden desplazarse al ras del suelo y llegar hasta una fuente de ignición distante. En los lugares donde se manipule, utilice o almacene benceno, quedará prohibido fumar o emplear llamas libres. El almacenamiento tendrá lugar en recipientes herméticamente cerrados, dentro de una zona fresca, bien ventilada y alejada del calor.

Los recipientes metálicos deberán estar conectados a tierra con objeto de evitar chispas por cargas electrostáticas que representarían una fuente de ignición. Se prestará atención a los equipos eléctricos, que deberán ser resistentes a las explosiones. El benceno sufre una violenta reacción con oxidantes como los permanganatos, los nitratos, los peróxidos, los cloratos y los percloratos.

Ante un accidental derrame de benceno, se deberá adoptar las siguientes medidas:

  • Restringir el acceso de personas a la zona del derrame, salvo que lleven equipo protector.
  • Retirar cualquier fuente de ignición.
  • Ventilar la zona del derrame o fuga.
  • Recoger el líquido con un material adsorbente inerte (vermiculita, arena seca, tierra, etc.) y depositar los residuos en contenedores sellados.
  • No verter el benceno en la red de alcantarillado: se trata de un residuo peligroso que puede provocar explosiones.

En el caso de vertidos de gran magnitud, la limpieza deberá correr a cargo de expertos del departamento de bomberos.

Clasificación y etiquetado

El benceno está clasificado como tóxico y fácilmente inflamable en la CE. Las etiquetas de los frascos u otros recipientes deben llevar los  símbolos que indiquen los riesgos correspondientes a `fácilmente inflamable' y `tóxico'. Son aplicables las frases R y S (de riesgo y seguridad) siguientes:

R45 Puede causar cáncer.

R11 Fácilmente inflamable.

R48/23/24/25 Tóxico: riesgo de efectos graves para la salud en caso de exposición prolongada por inhalación, contacto con la piel e ingestión.

S53 Evítese la exposición. Recábense instrucciones especiales antes del uso.

S45 En caso de accidente o malestar, acúdase inmediatamente al médico (si es posible, muéstrele la etiqueta).

Durante el transporte, los contenedores deben mostrar el número 1114 de Naciones Unidas, a efectos de identificación, y el símbolo correspondiente a la clase de peligro (en el caso del benceno: Clase 3, líquidos inflamables).

ANEXO: Anexo - Elija guantes del material recomendado

BIBLIOGRAFÍA

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Instituto Holandés del Medio Ambiente de Trabajo y Asociación Holandesa de la Industria Química, Fichas de Seguridad Química núms. 93/94, Alphen aan den Rijn, 1993

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NACIONES UNIDAS Recomendaciones relativas al Transporte de Mercancías Peligrosas, 8ª edición, Nueva York, 1993.

 

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    Actualizada por BC. Aprobada por EC. Actualización: 30.11.2004.

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