OIT Página de entrada
  

EMPLEO DE
LOS JOVENES

Los jóvenes hoy
Desafíos del mercado del trabajo
El enfoque de la OIT
Prioridades del programa
Convenios y recomendaciones
Trabajo decente para los jóvenes: mensajes clave
Productos
Asociaciones
Proyectos
Noticias
Empleo  Conocimientos, competencias y empleabilidad

Desafíos del mercado del trabajo

Contactos  Otros sitios Publicaciones   français English
Según los cálculos de la OIT, más de 70 millones de jóvenes están desempleados en todo el mundo. En países tan distintos como Colombia, Egipto, Italia y Jamaica, más de uno de cada tres jóvenes se tilda de " desempleado " declarándose sin trabajo, buscando trabajo y/o disponible para trabajar. Las regiones más afectadas son el sur de Europa (Grecia, Italia y España), Europa del Este (especialmente Bulgaria, Letonia, la Ex República Yugoslava de Macedonia y Polonia) y el Caribe (inclusive Jamaica y Trinidad y Tabago). No obstante, el desempleo de los jóvenes no es elevado en todos los países. En Austria, Japón, México, Singapur, Corea del Sur y la Republica Unida de Tanzanía, menos de uno de cada 12 trabajadores jóvenes esta desempleado y la diferencia entre los índices de los jóvenes y de los adultos es relativamente baja. (Los datos de los países se refieren a 1997 o a antes.)


Una carga más pesada para los adolescentes

En la mayoría de países, los adolescentes experimentan índices de desempleo más elevados que los veinteañeros. Sin embargo, la diferencia es pequeña en países como India e Indonesia y sólo moderada en la mayoría de países desarrollados. En Francia y Alemania, donde el índice de desempleo de los adolescentes es menor que el de los adultos, los programas del mercado laboral para masas y las pasantías dirigidas a los adolescentes han reducido su índice de desempleo.

Una carga más pesada para las mujeres jóvenes

En muchos países en desarrollo, así como en algunos países desarrollados, como Francia, hay más mujeres jóvenes desempleadas que hombres pero en otros países como Hungría, India, Indonesia, algunos países latinoamericanos y la mayoría de países desarrollados, la diferencia de géneros es pequeña o insignificante. No obstante, la discriminación en materia de acceso a la educación y a las oportunidades de empleo es mucho más evidente. Las mujeres jóvenes suelen hacer frente a índices más elevados de desempleo que los hombres o registran índices de participación más bajos, si bien la situación varía considerablemente entre países. En muchos países, las chicas sobresalen a los chicos en la escuela, pero eso no se traduce necesariamente en un mayor éxito en el mercado del trabajo. En parte, eso se debe a que muchas chicas siguen concentrándose en los campos de estudio tradicionales, que no suelen relacionarse con las necesidades del mercado del trabajo en constante evolución. En algunos países como Francia, Jamaica y Japón, donde las chicas tienen el mismo acceso a la educación, algunas todavía pueden ser objeto, intencionadamente o no, de discriminación por razones de género.En otros países, como Ghana, India y Kenya, el acceso de las chicas a la educación y a la formación está limitado, lo que obliga a muchas mujeres jóvenes a encaminarse al sector no estructurado y a las actividades orientadas a la subsistencia. En otros países, la inactividad económica es impuesta a las mujeres jóvenes.

Subempleo: un problema cada vez más importante

Subempleo: un problema cada vez más importante El desempleo es sólo una dimensión del problema del empleo al que se enfrentan los jóvenes. Una cantidad desproporcionadamente elevada de jóvenes de muchos países están subempleados, algunos trabajan menos horas de las que querrían y otros trabajan durante muchas horas por muy poco dinero. Algunos jóvenes pueden conseguir puestos de trabajo a medio tiempo, por ejemplo, en Francia (sobre todo las mujeres jóvenes) e Indonesia; o trabajos temporales en función de la estación del año como ocurre en las economías agrícolas del sur de Asia y del África subsahariana. El subempleo también es elevado entre muchos jóvenes que trabajan en las unidades de producción familiares de los sectores rural e urbano no estructurados. En los países pobres, donde las fuentes públicas o familiares proporcionan poca ayuda en términos de ingresos, a los jóvenes sin trabajo se les niega el "lujo" de permanecer desempleados. Viven del trabajo de baja productividad de los eslabones más bajos y orientados a la supervivencia del sector no estructurado o de actividades de bajo rendimiento como reparaciones, ventas ambulante o lavado de coches. En este caso el problema no son las pocas horas sino las jornadas excesivamente largas y mal remuneradas. El extendido estancamiento y la reducción de las oportunidades de empleo en los sectores estructurados de la mayoría de países en desarrollo ha intensificado el problema en los últimos años, haciendo que las mujeres soporten una carga desproporcionada.

Puesto al día por GT. Aprobado por PA. Ultima actualización: 5 de junio de 2001.