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Trabajo decente para los jóvenes:Mensajes clave

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Debe promoverse el crecimiento que genere empleo de manera intensiva

Una política efectiva para fomentar el empleo de los jóvenes debería formar parte de una estrategia global de creación de empleo a través del crecimiento económico que genere empleo de manera intensiva. El empleo y el desempleo de los jóvenes responden en gran parte al ciclo económico y las repercusiones de la poca demanda del mercado del trabajo son especialmente problemáticas para los alumnos desertores. Es necesario adoptar políticas macroeconómicas adecuadas que promuevan el crecimiento general del empleo como base para abordar los problemas del empleo de los jóvenes.


Una educación adecuada, y las políticas de mercado de trabajo y sociales también son necesarias

Los sistemas educativos son esenciales. Desarrollar la empleabilidad de los jóvenes es un tema clave para garantizar su transición con éxito al mercado del trabajo y su acceso a puestos de trabajo que les permitan desarrollar una carrera profesional. Es necesario que los jóvenes adquieran las capacidades, conocimientos y actitudes que les permitirán encontrar trabajo y hacer frente a los inesperados cambios del mercado del trabajo a lo largo de sus respectivas vidas profesionales. Los sistemas educativos desempeñan un papel esencial en la preparación de los jóvenes para el mercado del trabajo. Sin embargo, no basta con terminar la escuela secundaria superior para entrar con estabilidad en el mercado del trabajo. En varios países, los graduados de la escuela secundaria padecen tasas de desempleo considerables. Las políticas deberían centrarse en asegurar que los jóvenes sean "empleables", tanto cuando entran en el mercado del trabajo como a lo largo del tiempo.

Oportunidades en el sector de las TIC

Las tecnologías de la información y las comunicaciones están abriendo nuevas y esperanzadoras perspectivas de carrera para los jóvenes, tanto en calidad de empleados como de empleadores. En algunos países, los jóvenes ya lanzan cientos de nuevas empresas que se benefician de tecnologías como la telefonía móvil e Internet. En los países desarrollados, los expertos industriales señalan que hay trabajo en todas las ramas del comercio electrónico, inclusive la programación Java y la creación de portales Web, así como los servicios de apoyo al negocio. En los países en desarrollo, abundan las oportunidades para explotar las nuevas tecnologías, lo que brinda a dichos países una oportunidad sin precedentes de pasar por alto las primeras etapas del desarrollo. Sin embargo, para obtener esos beneficios es necesario, entre otras cosas, que los países aumenten sus inversiones en la infraestructura necesaria para usar las TIC y en la educación y la formación de los jóvenes. Esas inversiones deberían realizarlas tanto el sector público como el privado y ambos deberían servirse de redes de colaboración locales, nacionales e internacionales.


Debería fomentarse la experiencia profesional en la educación.

Combinar trabajos a tiempo parcial con la enseñanza también podría mejorar la motivación y los niveles de estudios de los jóvenes, a la vez que les permitiría adquirir una valiosa experiencia laboral. Si bien combinar estudios y trabajo puede tener una repercusión positiva en la integración con éxito de los jóvenes en el empleo, es necesario supervisar cuidadosamente a los jóvenes para garantizar que no trabajen un número de horas excesivo. Los métodos para garantizar experiencias positivas van desde las pasantías hasta los contratos de corta duración o ad hoc en empresas mientras se siguen cursando los estudios.



Deben abordarse los problemas de las deserciones escolares.

A pesar de los esfuerzos desplegados por los países para mejorar la empleabilidad de los jóvenes a través del sistema educativo, todavía hay algunos que abandonan la escuela con muy pocas calificaciones. Las investigaciones demuestran que la exclusión de la educación, de la formación y del empleo suele ser sistémica: los tempranos desertores escolares y otros jóvenes que corren ese riesgo suelen proceder en gran medida de grupos étnicos, sociales y regionales específicos. Estos jóvenes deberían ser la máxima preocupación de los encargados de formular las políticas puesto que son especialmente vulnerables a los repetidos periodos de desempleo, al desempleo a largo plazo y al trabajo intermitente y mal remunerado. Una de las prioridades políticas clave ha sido el desanimar a los jóvenes a abandonar la escuela o el animar a los tempranos desertores escolares a volver a la educación y a la formación. En algunos países se han adoptado cada vez más programas multifacéticos que combinan servicios que van desde la educación y la formación correctivas hasta la experiencia laboral, el apoyo para volver a la educación formal y varias formas de subsidios salariales.


La formación y la educación profesionales tiene que ser pertinente a las necesidades del mercado del trabajo.

Muchos países se muestran sumamente preocupados por cómo la educación y formación iniciales se mantienen a la altura de los requisitos de calificación cambiantes en el mercado del trabajo en un entorno de innovación tecnológica rápida, de reestructuración económica y de cada vez más intensa competencia. Como respuesta, los países que cuentan con fuertes tradiciones en materia de formación y la educación profesionales han intentado adaptar el contenido de la educación y hacen especial hincapié en el diseño de nuevos perfiles de capacidades y de formas más rápidas y flexibles de actualizar los programas de estudios y las calificaciones.En los países que cuentan con sectores de educación profesional menos desarrollados, se han desplegado esfuerzos por establecer mejores enlaces entre la educación y el empleo a través del desarrollo de marcos de calificaciones unificados dentro de los que se puedan juzgar los niveles de estudios. Estos están destinados a facilitar la información y las estructuras incentivas necesarias para estimular los resultados y la enseñanza continua de los estudiantes. Un sistema de normas nacionales también ayuda a los empleadores a informar de los proveedores de formación y de los empleados potenciales en función de sus necesidades y a evaluar los niveles de capacidades de los candidatos.


Deben ampliarse las oportunidades de formación de las mujeres jóvenes.

Estas, especialmente en los países en desarrollo, no suelen poder aprovechar las oportunidades de formación debido a los obstáculos de entrada, a las discriminaciones en los procesos de selección y a los estereotipos en materia de género. Los estereotipos suelen encontrarse en la orientación profesional y en el asesoramiento del personal de los colegios o de los servicios de empleo que animan a las mujeres jóvenes a tomar distancia de los programas de formación que podrían llevarles a grandes ahorros a largo plazo y a posiciones más interesantes. En muchos países, por ejemplo, se anima a las mujeres jóvenes a practicar trabajos relacionados con el hogar, como preparación de comidas o fabricación de prendas de vestir mientras que se fomenta que los jóvenes se embarquen en formacion y empleos basados en las tecnologías modernas altamente calificadas.Como resultado, muchas mujeres jóvenes terminan realizando trabajos relativamente poco calificados y mal remunerados con pocas perspectivas de promoción. La mejora del acceso aumentará la empleabilidad de las mujeres jóvenes y deberá complementarse con una orientación profesional más adecuada a sus capacidades y necesidades, así como con asesoramiento en cuestiones de género y servicios de colocación que les permitan satisfacer su potencial.


La formación debe formar parte de un plan integrado.

Las evaluaciones de los programas de formación demuestran que han tenido poco éxito en materia de aumento de ingresos y de ofertas de trabajo para jóvenes desempleados. Esto no es sorprendente. La falta de calificaciones profesionales es solamente uno de los numerosos factores que desembocan en el desempleo de los jóvenes. Por consiguiente, las políticas del mercado del trabajo para trabajadores jóvenes deben incluir la formación como parte de un plan integrado y con objetivos espcíficos. Los programas con objetivos espcíficos que combinan la experiencia laboral con la formación en las aulas y la búsqueda de empleo y el asesoramiento en materia de carrera profesional también pueden ser efectivos para muchos jóvenes desempleados que necesitan ayuda para adquirir las capacidades sociales y las costumbres de trabajo necesarias para lograr un trabajo decente. Dichos esquemas parecen particularmente efectivos en las economías donde existe una demanda de trabajadores poco o semicalificados y donde el crecimiento económico es relativamente elevado. Esta es la situación que han vivido en los últimos años una serie de países de reciente industrialización en Asia y América Latina.


¿Puede ser útil el espíritu empresarial de los jóvenes?

Si bien el espíritu empresarial de los jóvenes no es la solución mágica al desempleo de los jóvenes, puede contribuir a reducirlo y a mejorar la empleabilidad de los jóvenes. Los programas efectivos sobre iniciativa empresarial dirijidos a los jóvenes deberían versar sobre elementos clave necesarios para crear y mantener nuevas empresas viables, incluyendo financiamiento adecuado, formación profesional, apoyo a la expansión comercial, creación de redes de apoyo, asesoramiento en materia de negocios y apoyo de tutoría. El desempleo de los jóvenes suele concentrarse en zonas geográficas muy abandonadas. Los programas de iniciativa empresarial para jóvenes pueden ofrecer beneficios sociales en términos de reducción del desempleo de los jóvenes y pueden repercutir favorablemente en el desarrollo económico local. Los encargados de formular políticas han prestado especial atención al enfoque del espíritu empresarial de los jóvenes basado localmente.




Se necesitan políticas para reforzar la demanda de trabajo juvenil.

Se considera que las instituciones que fijan los salarios, la legislación en materia de protección del empleo, la reglamentación sobre los contratos de duración determinada y las características del sistema fiscal y de beneficios afectan la entrada de los jóvenes en el mercado del trabajo. Si bien las políticas en materia de educación y formación deben considerarse como el pilar de toda estrategia efectiva de mejora de las perspectivas del mercado del trabajo de los jóvenes, un marco de política general debería prestar atención a las disposiciones y a las instituciones del mercado del trabajo y a su impacto en los puestos de trabajo y las perspectivas de ahorro. Además, las oportunidades de trabajo pueden crearse específicamente para los jóvenes en el sector público y no lucrativo mientras que puede ofrecerse otro tipo de ayuda para fomentar el espíritu empresarial de los jóvenes.


Debe mejorarse la información sobre el mercado del trabajo y la orientación profesional.

Tanto la información sobre el mercado del trabajo (IMT) como la orientación profesional desempeñan papeles de gran influencia, independientemente de la fase de desarrollo de un país. Un mejor conocimiento de las oportunidades que brinda el mercado del trabajo- índole y lugar del empleo, salarios y condiciones de trabajo y oportunidades y ayuda para emplear la información- son esenciales para mejorar las operaciones en el mercado del trabajo. La IMT y la orientación profesional son especialmente criticas para los jóvenes cuyos conocimientos del mundo del trabajo y cuya exposición al mismo es limitada. El empleo de la IMT por parte de los asesores expertos en orientación puede ayudar a mejorar la cantidad y la calidad de la adaptación entre empleadores y personas en busca de empleo, a reducir los periodos y la duración del desempleo y a aumentar la eficacia de las operaciones del mercado del trabajo..


Reducción de la disparidad en materia de información

Los jóvenes hacen frente a arduas decisiones en el momento de elegir sus estudios y escoger la carrera que van a seguir. La información sobre la oferta y la demanda de calificaciones les ayudaría a decidir con respecto a la transición de la escuela secundaria a la escuela secundaria superior, a la formación o a la mano de obra y a aprovecharse de las oportunidades emergentes del mercado del trabajo. Sin embargo, los jóvenes de muchos países tienen problemas para encontrar información que se adecue a sus necesidades concretas. Las investigaciones realizadas en algunos países demuestran que la mayor parte de la información disponible no es demasiado útil. Un tipo de información que suele faltar es la relativa a los vínculos entre la educación y el mercado del trabajo. Es necesario acabar con esa disparidad en materia de información mediante la creación de mejores sistemas ITM y mediante la entrega de información a los joven a través de documentos escritos, asesoramiento escolar, seminarios sobre carreras e Internet.

Puesto al día por GT. Aprobado por PA. Ultima actualización: 5 de junio de 2001.