Las Iniciativas Nacionales relativas a la Educación y Formación Rural - México
Fuente: Organización Internacional del Trabajo (OIT)
"Jóvenes por el cambio" del Fondo de Valle de Bravo y Solidaridad (FOVASO)
Representa una opción de formación para el trabajo dirigida a la población joven que vive en situación de pobreza en el medio rural. El interés está centrado en la forma en que se encuentra incorporado el componente del trabajo dentro de este programa, poniendo particular énfasis en el desarrollo de habilidades y competencias (en el ámbito del desarrollo comunitario y la capacitación en microempresas) y en las percepciones y expectativas de los jóvenes que cursan esta modalidad educativa
“Jóvenes por el Cambio” constituye uno de los centros que conforman el Fondo de Valle de Bravo y Solidaridad (FOVASO1).
El programa ofrece un esquema de bachillerato en desarrollo comunitario que a su vez capacita para y en el trabajo a los jóvenes de bajos recursos. Incorpora un modelo educativo diferente a los bachilleratos agropecuarios tradicionales proporcionados por diferentes instituciones en la Secretaría de Educación (Dirección General de Educación Tecnológica Agropecuaria).
Las edades de la mayoría de los alumnos oscila entre los 15 y 20 años con distribución uniforme entre hombres y mujeres. En el perfil de los alumnos es común apreciar trayectorias laborales: un alto porcentaje de ellos (70%) ha realizado trabajos previos, fundamentalmente en el sector servicios y en el de la construcción.
Una virtud del proyecto es que pretende atender dos necesidades básicas de la población joven que habita en regiones de pobreza en el medio rural:
El objetivo explícito del programa es la capacitación de promotores para el desarrollo comunitario y el cambio social, por lo que los egresados tendrían cabida en agencias e instituciones dedicadas al desarrollo de la comunidad o en los propios centros de FOVASO. Entre los objetivos que menciona el plan de estudios están los de: desarrollar en los jóvenes su capacidad de expresión, el uso de lenguajes simbólicos y habilidades de pensamiento que les doten de herramientas para entender su realidad y establecer relaciones desde una identidad individual y fortalecida; proporcionar a los jóvenes los conocimientos y herramientas metodológicas de las ciencias; calificar a los jóvenes con competencias que les ayuden a mejorar las condiciones de vida propias y de la comunidad donde viven; facilitar los conocimientos necesarios y las aptitudes de estudio que permitan la continuidad educativa en niveles superiores.
El Centro ofrece estudios de Bachillerato Técnico Agropecuario con Modalidad en Desarrollo Comunitario. El bachillerato se apoya en un plan de estudios que se encuentra estructurado en tres líneas curriculares: de desarrollo del potencial de significación, que incluye áreas de formación en matemáticas, así como lenguaje y comunicación; de ubicación y contextualización, cuyas áreas de formación son ciencias sociales y humanidades y ciencias experimentales; de capacitación y calificación técnica para el desarrollo, a la que se integran las tres áreas básicas de la formación en desarrollo comunitario que ofrece el bachillerato: impulso y gestión de microempresas, producción para autosubsistencia y apoyo a procesos institucionales.
El bachillerato comprende tres años, cada uno de ellos divididos en tres niveles:
El desarrollo de aprendizajes formales: En el proyecto se presenta una tensión entre lo académico (el bachillerato)y lo práctico (la promoción comunitaria y las microempresas). En el perfil de los estudiantes, se aprecian serios déficits en la formación básica (matemáticas, redacción, formación general, etcétera) y que el programa se ve forzado de alguna forma a compensar.
La capacitación en el desarrollo comunitario
El programa contempla una serie de actividades externas que tienen el propósito de ambientar al alumno con diferentes espacios. En el “Centro de Desarrollo Comunitario” de FOVASO se realizan actividades de organización, planificación y construcción de los comedores comunitarios; apoyo para la elaboración de oficios; reuniones con el comité de mujeres; realización de talleres de motivación; apoyos para la alfabetización. La formación en destrezas, valores y actitudes, una de las áreas prioritarias del modelo, se desarrolla a través de estas prácticas y vivencias que tienen los estudiantes. Para los alumnos, estas salidas implican conocer otros lugares, diferentes técnicas productivas y de conservación, interaccionar con otras gentes, conocer otras experiencias. Para jóvenes de comunidades marginales este tipo de experiencias cobran un significado especial, ya que les permiten entablar relación con sectores sociales que no frecuentan; les muestran además su potencial para comunicarse, lo cual repercute en sentimientos de seguridad y autoestima .La dinámica del aprendizaje (talleres, exposiciones grupales, responsabilidades en las tareas, diálogo abierto y horizontal con los responsables, tareas comunitarias, talleres de reflexión, etc.) contribuye a desarrollar cambios de actitud importantes en los alumnos. Estas dinámicas se desarrollan en forma continua y logran en el tiempo procesos importantes de valoración de su identidad y un reforzamiento de su autoestima.
La capacitación para microemprendimientos : A los efectos de la capacitación para el trabajo, el modelo educativo se apoya en una serie de microempresas que forman parte del proyecto: bazar (venta de ropa usada), elaboración de papel reciclado, plantas medicinales, cría de conejos y panadería. Estas microempresas operan con base en un crédito inicial de FOVASO, que hay que amortizar. De hecho, cada empresa cede la mitad de sus utilidades para el mantenimiento del Centro, con objeto de hacer frente a gastos de luz, agua, etcétera. Son los propios alumnos quienes se encargan de llevar adelante el proyecto de microemprendimiento y de administrarlo; para ello cuentan, en este proceso de inducción, con la ayuda de compañeros que han estado en generaciones previas y que son quienes capacitan a los alumnos de nuevo ingreso. Cada semana los grupos de cada microempresa se reúnen para comentar los problemas que han surgido durante ese lapso.
Lo que es claro en el proyecto es que los alumnos, a lo largo de su estancia en la escuela y como resultado de prácticas cotidianas que constituyen la vivencia de la filosofía que permea al modelo, terminan familiarizados en las prácticas de las microempresas.
Fuentes:
[Arriba]
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