Las Iniciativas Nacionales Relativas al Acceso a la Educación y a la Formación - Honduras

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Las Iniciativas Nacionales Relativas al Acceso a la Educación y a la Formación - Honduras

Fuente: Red de Desarollo Sostenible Honduras


Propuesta de la Sociedad Hondureña para la Transformación de la Educación Nacional

Presentación
Introducción

  1. Consideracfiones y Reflexiones Conceptuales
  2. Los Escenarios
    1. Visión de País
    2. El Entorno que nos Condiciona
    3. Situación Actual de la Educación Nacional
    4. Principales Tendencias del Cambio Educativo
  3. Hacia la Transformación de la Educación Nacional
    1. Antecedentes
    2. La Educación: Una Responsabilidad Compartida entre el Estado y la Sociedad Civil
  4. Componentes Generales de la Nueva Educación Hondureña
    1. Integración
    2. Características del Nuevo Sistema Educativo
    3. Perfil del Nuevo Hondureño
    4. Fines
    5. Objetivos
    6. Principios
    7. Políticas
    8. Transformación Curricular
    9. Ejes Transversales
  5. Transformación y Cambios de la Educación Formal, No Formale e Informal
    1. Transformación del Subsistema de Educación Formal
    2. Transformación del Subsistema de Educación No Formal
    3. Transformación del Subsistema de Educación Informal
    4. Profundización y Ampliación de los Cambios en las Modalidades Educativas
  6. Formación Inicial y Permanente de Docentes
  7. Gestión Administrativa
  8. El Financiamiento de la Educación
  9. Metas y Acciones Prioritarias
  10. Lineamientos de Estrategia para la Implementación de la Propuesta

Presentación

El Foro Nacional de Convergencia (FONAC), con profunda satisfacción presenta ante el Estado y la Sociedad Civil, la PROPUESTA DE LA SOCIEDAD HONDUREÑA PARA LA TRANSFORMACIÓN DE LA EDUCACIÓN NACIONAL, producto de más de un año y medio de intenso y novedoso proceso de consulta, convergencia y socialización que sobre la educación hondureña planificó, dirigió y coordinó a lo largo de todo el país y a través de su Comisión Nacional de Educación.

Este documento interpreta las principales aspiraciones y necesidades que en materia educativa demandaron 16 mil hondureños: padres de familia, maestros en servicio y jubilados, estudiantes, autoridades educativas, cooperativas, alcaldes, regidores, representantes de hospitales, colegios magisteriales, obreros, campesinos, mujeres, iglesias, periodistas, partidos políticos, candidatos a alcaldes, comités de derechos humanos, cámaras de comercio, colegios profesionales, etnias, ONG's, policías, patronatos, instituciones educativas privadas, universidades públicas y privadas, comités de emergencia, cruz roja, comités de desarrollo municipales y otros, todos ellos consultados en reuniones, foros, seminarios, talleres, encuentros, conversatorios y reuniones sectoriales.

Muchas reflexiones ofrecidas por los consultados son valiosos aportes para el proceso de construcción de los planes, currículos y políticas que habrán de ponerse en práctica, por ello, junto a este documento, se entregan las 16 propuestas educativas departamentales que fueron elaboradas durante el proceso de consulta nacional para que formen parte de su ejecución.

Sabemos que una propuesta, por muy acertada que sea, por sí sola no garantiza ningún proceso de transformación, se necesita la voluntad, decisión, capacidad, liderazgo, responsabilidad y compromiso de quienes tienen en sus manos la conducción y dirección de las políticas y estrategias del país y de la educación. Confiamos en que las actuales autoridades no frustren las sanas intensiones y el esfuerzo invertido en este patriótico proceso.

Anhelamos que este trabajo sin precedentes, construido en gran parte por un voluntariado nacional y con la colaboración decidida de algunas instituciones y organizaciones educativas, no se quede en un esfuerzo más, por ello estamos obligados a convertirnos en garantes de su implementación, seguimiento y evaluación. El Foro Nacional de Convergencia, declara su voluntad de permanecer atento al desarrollo de la propuesta y ofrece su cooperación a quien corresponda ponerla en ejecución, igualmente hace un respetuoso llamado a la sociedad civil organizada para que juntos cumplamos con esa misión de hacer realidad lo que hemos construido en este largo proceso de consulta y convergencia nacional.

Introducción

En casi todos los sectores de la sociedad hondureña existe gran inconformidad por el estado de la educación nacional. Desde distintos círculos se manifiesta este descontento:

Este malestar generalizado ha conducido a un movimiento orientado a superar la situación. Los sondeos de opinión revelan que hay una toma de conciencia sobre los principales problemas de la educación y de la necesidad de producir un cambio radical en la misma. Sensibles a esta preocupación, desde hace algún tiempo, diversos sectores de la sociedad civil y entidades gubernamentales han formulado propuestas de transformación educativa sobre la base de sus propios estudios y reflexiones. Estas iniciativas, además de coincidir en aspectos importantes del tema, han contribuido a generar un clima favorable al cambio que constituye una singular oportunidad histórica para la decisión política.

El Foro Nacional de Convergencia (FONAC) acordó, en el marco de sus funciones, hacer de la problemática educativa una de sus más altas prioridades y facilitar la creciente tendencia de la sociedad hondureña por buscar, en conjunto, soluciones a los desafíos que enfrenta la nación. Un esfuerzo sin precedentes se ha realizado para formular y consensuar una propuesta de transformación educativa, con base en una amplia consulta nacional y en los planteamientos propositivos más relevantes.

Una Comisión de Educación fue creada en el seno del FONAC e integrada por los actores principales del proceso educativo público, privado, formal, no formal y de todos los niveles del sistema, ella fue la encargada de coordinar las acciones que durante más de un año y medio dieron como resultado la presente propuesta de transformación.

Una etapa importante en el trabajo de construcción de la propuesta fue la elaboración y ejecución de un procedimiento metodológico que permitió una amplia participación de la sociedad hondureña. Dicha metodología tuvo como objetivo fundamental sondear las opiniones de distintos sectores a fin de buscar soluciones, establecer consensos y asumir compromisos. En tal sentido la consulta nacional comprendió 4 modalidades: la consulta departamental y municipal, la especializada (que representa la visión de los expertos en temas específicos), la consulta institucional (representada por las propuestas elaboradas por instituciones, organizaciones y personas particulares) y la consulta abierta a los medios de comunicación. En el proceso se desarrollaron seminarios, talleres, encuentros, foros, lo que en conjunto reunió a 16 mil hondureños representativos de más de 300 organizaciones y sectores que aportaron sus ideas en esta consulta nacional. La consulta departamental y municipal, aquella por medio de la cual las comunidades expresaron sus puntos de vista y formularon propuestas de solución a los problemas educacionales, constituye un ejercicio sin precedentes en la historia de este tipo de auscultaciones y marca un hito en los procesos de participación. Se sondearon 16 departamentos, 206 municipios y alrededor de 12,000 personas.

El trabajo se vio enriquecido con propuestas provenientes de distintas entidades públicas y privadas, de las universidades e instituciones de educación superior y de expertos en lo particular. Como parte de la consulta nacional se llevaron a cabo reuniones de trabajo y se suscribieron compromisos con autoridades de educación superior, gremios magisteriales y entidades del subsistema no Formal. Igualmente se realizaron otras sesiones informativas con miembros de los partidos políticos, empresa privada, obreros, campesinos y medios de comunicación, es por eso, que podemos asegurar que ésta propuesta es un proyecto de la sociedad hondureña.

Estos han sido los insumos fundamentales para su elaboración. Ella no es sino el reflejo de lo que en torno a la educación piensa y siente la comunidad hondureña. Toma en cuenta, además, los compromisos que sobre la materia ha contraído el país en el campo internacional, sobre todo en el ámbito regional, dentro del marco de la Integración Centroamericana, así como el pensamiento pedagógico contemporáneo y las más variadas tendencias de cambio educativo que se manifiestan en la sociedad actual.

La propuesta se ha estructurado en 7 partes: la primera, esboza unas consideraciones y reflexiones conceptuales de las principales tendencias aceptadas como parte del proceso de transformación que se plantea para la sociedad hondureña, la segunda, los escenarios, plasma el tipo de país que queremos construir, los entornos que nos condicionan al cambio educativo, un breve diagnóstico de los principales problemas de nuestra educación y las principales tendencias nacionales y mundiales que se demandan en materia educativa, es decir esta parte responde al por qué y para qué se debe transformar el Sistema Educativo Nacional.

A partir de la tercera parte se responde al cómo hacer la transformación, aquí se estructuran dos grandes aspectos: uno, ubica la transformación como proceso histórico, fortalece la cultura de participación, compromisos y responsabilidades que como miembros de una sociedad debemos asumir y dos, establece uno de los elementos fundamentales de la propuesta, la unidad y vinculación del Sistema aquello que deberá cruzar en forma transversal todos los subsistemas, niveles, modalidades y formas de ejecutar el acto y proceso educativo.

La cuarta y quinta parte refleja la diversidad del Sistema, es decir describe lo concerniente a los subsistemas: formal, no formal e informal con sus niveles y modalidades educativas. La sexta parte destaca elementos determinantes para la ejecución del proceso, lo referente a la formación de docentes, gestión y financiamiento. Finalmente la séptima parte orienta la toma de decisiones para iniciar el proceso de transformación.

PRINCIPALES PROPUESTAS DE TRANSFORMACIÓN EDUCATIVA

Producto de la Consulta Institucional y especializada llevada a cabo durante la gran consulta educativa, se presentaron las siguientes propuestas de transformación como aportes para la construcción de este documento de propuesta.

PROPUESTA EDUCATIVA. Comisión de Educación del FONAC. Abril, 1999.

LINEAMIENTOS PARA UNA PROPUESTA DE TRANSFORMACIÓN DEL SISTEMA EDUCATIVO NACIONAL. Congreso Pedagógico Nacional, Secretaría de Educación y Federación de Organizaciones Magisteriales de Honduras, 1999.

PROPUESTA PARA UNA TRANSFORMACIÓN EDUCATIVA EN HONDURAS, "Educar para Vivir". Fundación Ricardo Maduro Andreu (FEREMA). 1999.

PROPUESTA DE TRANSFORMACIÓN DEL SISTEMA EDUCATIVO DE HONDURAS. Secretaría de Educación Pública. 2000.

PROPUESTA DE TRANSFORMACIÓN EDUCATIVA. Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), 15 de marzo, 2000

PROPUESTA DE TRANSFORMACIÓN EDUCATIVA. Universidades Privadas de Honduras.

PROPUESTA DE LINEAMIENTOS GENERALES PARA LA REFORMA INTEGRAL DEL SISTEMA EDUCATIVO, ANTE EL FORO NACIONAL DE CONVERGENCIA (FONAC) por Rigoberto Gómez Madrid, Diciembre 1999.

PROPUESTA DE FORMACIÓN DE LOS PROFESIONALES DEL SIGLO XXI. Abogado Leonardo Matute Murillo.

OTRAS PROPUESTAS SOBRE TEMAS ESPECÍFICOS FUERON: HACIA UNA ARTICULACIÓN ENTRE LA EDUCACIÓN FORMAL Y NO FORMAL, SOBRE LA EDUCACIÓN ESPECIAL, PREESCOLAR e INTERCULTURAL BILINGÜE.

CAMBIOS EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR, PRODUCTO DEL CONSENSO DE LAS INSTITUCIONES DE ESE NIVEL, 29 DE MAYO, 2000.

OBSERVACIONES AL DOCUMENTO DE LA COMISIÓN EDUCATIVA DEL FONAC, ENVIADA POR LA FEDERACIÓN DE ORGANIZACIONES MAGISTERIALES DE HONDURAS, FOMH, 8 DE JUNIO, 2000.

CONSIDERACIONES Y COMENTARIOS A LA PROPUESTA EDUCATIVA POR PORTE DE MIEMBROS DEL SECTOR PRIVADO: COHEP, FEREMA, CCIT, CADERH, FENIEPH, MAYO, 2000.

PRIMERA PARTE

1. Consideracfiones y Reflexiones Conceptuales

Se entiende la educación como el proceso sistemático o asistemático de autoformación de los seres humanos que se da para una colectividad en un tiempo específico. Esto quiere decir que la educación sistemática ni se organiza ni se crea de una vez y para siempre, ella es objeto de continuos rediseños. De su vínculo histórico y social deriva la educación sus fundamentos, fines, objetivos, principios, políticas, naturaleza, espíritu, valores etc., temas todos de la filosofía como reflexión pedagógica. Ha de existir pues una estrecha relación entre la educación y la vida.

La educación es, por esencia, liberadora de la conciencia: la emancipa de la superstición, el dogmatismo, los prejuicios, el error, el conformismo, la incapacidad, la ignorancia y el sometimiento. Pero la educación por sí misma no puede lograr la plena libertad del ser humano porque la conciencia liberada no llega a ser la plena libertad. De esto se deriva lo siguiente: los objetivos más altos de la educación como libertad de la conciencia se alcanzan al vincular los cambios que ella produce a los cambios que generan otro sistemas del orden sociocultural, principalmente los de la economía y la política.

NUESTRA IDENTIDAD

Los hondureños somos hijos de una tierra que tiene su propio destino en el marco de los destinos que le son propios a los demás países del mundo, con los cuales estamos obligados a interrelacionar hoy más que nunca. Nuestro destino es producto de la historia que nos entrecruza, es decir, de lo que hemos hecho en el tiempo y en el espacio a lo largo de la existencia consumida por nosotros como pueblo. Esa historia nos ha dado un modo de ser, una identidad cultural y espiritual que nos otorga fisonomía ante la fisonomía de los otros, a quienes les reconocemos su identidad con la misma fuerza con que deseamos que se reconozca la nuestra. Reforzar la fisonomía que nos es propia en un mundo que se globaliza cada vez más, constituye una responsabilidad prioritaria del momento.

Si nuestros destino como pueblo depende de lo que hemos sido, somos y seremos en la historia, ello quiere decir que los hondureños venimos y vendremos de nosotros mismos. Nadie, sino nosotros, nos determinará el mejor camino por el que debemos marchar en el mundo. Naturalmente para prefijarnos las metas que deseamos obtener debemos constatar el contenido y el espíritu de la época histórica en que vivimos. Contexto e historia son pues, las categorías fundamentales que sustancian los proyectos de vida, tanto de las personas como de los pueblos.

LA ÉPOCA QUE VIVIMOS

Reforzar nuestra identidad no significa olvidar que vivimos actualmente, a nivel planetario, la transición entre lo que algunos llaman la era industrial y la posindustrial. Es una época signada por el hecho en que la fuerza física, potenciada por la tecnología, ha cedido espacio al saber, potenciado también por una supertecnología de calidad y eficiencia. Por ello, los hondureños que hemos de formar ahora, deberán adentrarse en el mundo del saber que exige la época, a partir de nuestras condiciones y realidades. Otra característica de la época que necesitamos tener en cuenta es el rápido envejecimiento de los procesos, sin que esto implique la muerte de todo lo anterior, por el contrario anuncia nueva vida, surgimiento de nuevos valores que, junto a los que siempre hemos tenido y seguiremos teniendo, condensan la experiencias del género humano.

EDUCACIÓN Y CONVIVENCIA

Como ya se dijo, el fin central de la educación de hoy es formar a la mujer y al hombre del saber para que respondan a una sociedad donde es esencial que todos sean capaces de crear, procesar y almacenar saber. Pero el saber, no se entiende ahora como una acumulación de datos en la cabeza de los que ¨aprenden¨ o de los que ¨enseñan¨, es más bien el despliegue de las potencialidades personales y/o colectivas que favorecen el desarrollo continuo del ser humano y que capacita para el aprovechamiento creativo de todas las posibilidades del mundo actual.

A este respecto el informe Delors indica:

El saber de hoy es un saber convivial, es decir, un saber que en oposición a la declaratoria de guerra contra la Naturaleza y contra el hombre mismo, proclama un vínculo positivo y creador con aquella, así como la relación comprensiva y abierta con respecto a éste. Convivir con la Naturaleza y salvarla de todas las agresiones; comprender al Otro y entendernos con él, por encima de cualquier diferencia, para hacer del mundo un sitio donde sean menos posibles las barbaries humanas, tanto individuales como colectivas, es la consigna de la educación de hoy.

AUTOAPRENDIZAJE Y EDUCACIÓN DEL FUTURO

La educación que hoy se demanda no es una enseñanza en sentido tradicional, es una empresa de autoaprendizaje, de autoformación, de autoconciencia y de autoconstrucción con el auxilio de los avances de la tecnología, por eso, la experiencia innovadora se convierte en el procedimiento prioritario de la educación en el siglo XXI.

Por otra parte el ser humano actualmente depende y dependerá, cada vez más, de la inteligencia artificial como potenciadora de la inteligencia natural. Vamos hacia la educación virtual y toda educación que se transforme a partir de hoy, deberá registrar esta perspectiva de la realidad pedagógica si no quiere quedarse a la orilla del camino sólo para ver pasar el tren.

HACIA UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD PARA TODOS

La educación de calidad es otra necesidad y demanda de los cambios de hoy, por eso, el proceso transformador en Honduras, que no debe considerarse concluido en ningún momento, ha de tener como pilar fundamental la educación a lo largo de la vida, al respecto concebimos, al igual que se enuncia en el informe Delors, que el ser humano debe mantener ¨la construcción continua de sus conocimientos y aptitudes y de sus facultades de juicio y acción. Debe permitirle tomar conciencia de sí mismo y su entorno y desempeñar su función social en el mundo del trabajo y en la vida pública.

La educación en cualesquiera de sus ámbitos y niveles, no puede convertirse en lugar de adiestramiento de mujeres y hombres para el mercado. El dominio de técnicas para realizar labores concretas debe insertarse en una calidad humana siempre predominante. En este sentido debe entenderse que la eficiencia competitiva, que tanto se pondera hoy, ha de ser vinculada, en todo momento, a los requisitos éticos. La competitividad es la eficiencia que parte del reconocimiento de que para subsistir y desarrollarse necesita invariablemente de aquellos con quienes compite.

GLOBALIZACIÓN Y EDUCACIÓN

La globalización, otra característica de la época actual, es un fenómeno que promueve sistemas económicos desvinculados de la ética y acentúa viejos y nuevos desequilibrios. Dos de los efectos más deprimentes es la emigración ilegal de masas humanas desesperadas, desde los países pobres hacia los países ricos y el aumento de la inseguridad ciudadana por causa de la pobreza y el desempleo. Esta realidad, dura para la mayoría de los pueblos, ha conducido al surgimiento de una corriente de enmienda, ¨la tercera vía¨, respaldada por las más grandes potencias del mundo: Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Francia, entre otros. Este fenómeno contradictorio que obliga y obstaculiza el cambio educativo debe ser enfrentado con inteligencia, patriotismo, responsabilidad y compromiso en el actual proceso transformador de la educación hondureña.

INSUFICIENTE COBERTURA E INEQUIDAD

En el marco de la gran aspiración a una educación para todos, la insuficiente cobertura e inequidad resultan ser unos de los problemas más evidentes del sistema educativo nacional. En efecto, la cobertura de la educación pre-escolar, formal y no formal, alcanza un aproximado de 38.5%, no obstante tener ésta un carácter esencial en el inicio del proceso de formación del hondureño; la educación primaria -prioridad en la política educativa actual, pues concentra el mayor esfuerzo estatal-, tiene una cobertura del 86%. Los 170,000 niños que se quedan por fuera del sistema, actualmente son atendidos, en parte, por proyectos alternativos de educación comunitaria de los cuales aproximadamente 100,000 viven en la zona rural. Siguen sin resolverse los problemas de deserción, repitencia y de resultado final; el nivel de educación media, donde se forman los educandos para su ingreso al mundo laboral y a la educación superior, la cobertura es de un poco más del 30%; la educación superior, formadora de los profesionales al más alto nivel, tiene una cobertura del 9%. estos datos cobran mayor singularidad si se los considera desde el punto de vista del crecimiento demográfico - una tasa del 2.8% - y del desarrollo desigual entre las zonas rurales y las urbanas: en 1996 el 60% de la matrícula fue rural y el 74% de las mujeres sin escolaridad estaba en dicha área. Solo el 15% de la matrícula del nivel secundario tenía lugar en el agro.

El cuadro reseñado revela no solo las limitaciones de la oferta en el conjunto del sistema, evidencia además una falta de congruencia y al mismo tiempo desalentadores resultados en el esfuerzo educativo nacional. El analfabetismo de la población mayor de 15 años y menor de 40, según estadísticas conservadoras es de 1.2 millones de hondureños, y esto es también parte de la deficiente cobertura en la educación formal y no formal. Si se agrega que la escolaridad promedio de la población es de 5.1 años, se comprende porqué la cobertura sigue siendo un problema de la mayor seriedad.

El sistema educativo refleja un orden de cosas caracterizado por una sustancial inequidad en su organización, funcionamiento y resultados. Basta para confirmar este aserto reparar que en 67 municipios ubicados en 11 departamentos -23% del total- no existía para 1996 una oferta educativa más allá del sexto grado.

La oferta instalada de educación no formal es muy pequeña en comparación con la basta demanda ejercida por la población, el sector productivo y mas aún en relación con el desarrollo del país. Además, es llamativo la falta de mecanismos funcionales para optimizar la oferta existente en función de la demanda socio-productiva. Ello incide para que la oferta sea dispersa y no cuente con una visión más o menos coherente de desarrollo, no está sujeta a un ejercicio de priorización, y padece de un uso ineficiente de los escasos recursos disponibles.

BAJA CALIDAD E INEQUIDAD

En Honduras más de un millón de analfabetos confirman la persistencia de una doble discriminación:

  1. La del origen social y geográfico del alumnado
  2. La baja calidad del servicios para el estudiante más pobre que vive en el medio rural y las zonas suburbanas. El mejor indicador de esta realidad es la existencia de las escuelas unidocentes y bidocentes.

DESARTICULACIÓN

Existe una evidente desarticulación interna y externa en el sistema educativo hondureño. Lo primero se aprecia con mayor claridad entre la educación formal y no formal, entre el nivel superior y los demás niveles de la educación formal y entre los niveles inicial pre-básico, básico y medio, así como entre los diferentes componentes de la educación no formal. En cuanto a la desarticulación externa, lo más grave es la incongruencia de la dinámica educativa con las demandas del desarrollo nacional. No existe, para el caso, un enfoque de educación para el trabajo que garantice al egresado las capacidades y habilidades necesarias para insertarse en el mundo laboral.

INADECUADA FORMACIÓN DE DOCENTES

La inadecuada formación inicial y la deficiente formación permanente de los docentes en servicio constituyen uno de los más débiles eslabones del sistema educativo. Como se sabe, se forman en el nivel medio los maestros de educación primaria, lo cual contribuye a un desempeño de muy baja calidad. En el nivel medio persiste un serio problema de empirismo (63%) que no ha podido disminuir significativamente a pesar de las medidas adoptadas. Este problema es más grave porque dicho nivel tiene la responsabilidad de formar a los docentes para la educación primaria, a los educandos que ingresan al nivel superior y a los cuadros técnicos que demanda el mercado laboral. La educación superior, por su parte, no ha establecido todavía un sistema de formación de docentes para su propio desarrollo. La educación no formal carece de un sistema propio de formación docente, pero a medida que amplíe su radio de acción y tenga que ofrecer reconocimiento y acreditación de estudios, sentirá la necesidad de formar a sus educadores.

Además de estos fenómenos estructurales en la formación, es necesario señalar grandes deficiencias en el dominio de los contenidos científicos, pedagógicos y tecnológicos de los educadores, lo cual vuelve más problemática la calidad de los servicios educativos.

GESTIÓN CENTRALIZADA Y BURÓCRATICA

La gestión del sistema educativo se ha caracterizado por una alta centralización, burocratismo y rigidez en la forma de administrar el sector. Esto ha dado lugar a un grado de politización partidaria considerable y a la ineficiencia y falta de eficacia de los servicios. No obstante los esfuerzos de los último años por modernizar y reorganizar la gestión, ésta aun adolece de serios inconvenientes que limitan el avance hacia un sistema abierto y flexible como el que exige el creciente aumento de la demanda.

DEFICIENTE MANEJO DE LA COOPERACIÓN EXTERNA

Se carece de políticas y estrategias definidas para la gestión y negociación de la cooperación externa, así como de una visión de mediano y largo plazo para su manejo e implementación. No existe una política financiera sectorial que oriente la captación de los recursos tanto para la educación formal como para la no formal. En ambos subsistemas se adolece de dispersión en la obtención y aplicación de los recursos externos, porque no se cuenta con el desarrollo y establecimiento de una metodología y los instrumentos necesarios para la formulación y evaluación de los proyectos de cooperación externa. En cuanto a la educación superior, no existe cooperación externa para inclinarse acentuadamente a la investigación y experimentación científicas. En la educación no formal, la cooperación externa no se orienta hacia las áreas donde la lucha contra la pobreza y la exclusión deben tener carácter prioritario.

LIMITADA VISIÓN SOCIAL DEL COMPROMISO EDUCATIVO

No ha existido un serio compromiso ni consenso de todos los actores del proceso educativo en el sentido de considerar la educación como una responsabilidad de todos y como una acción social en permanente desarrollo y construcción humana.

Al respecto la presente Propuesta, como resultado de la convergencia nacional, es un hito histórico, sin precedentes, que puede permitir un compromiso de la sociedad hondureña por transformar toda la educación nacional para formar al ciudadano en la nueva perspectiva histórica. Ello implica ampliar y profundizar la visión y el compromiso educativo de todos.

2. Los Escenarios

2.1. Visión de País

Honduras tiene una extensión territorial de 112.492 kilómetros cuadrados y una población aproximada de 6 millones de habitantes. Su densidad poblacional global es de 53.2 habitantes por kilómetro cuadrado. La tasa de crecimiento poblacional es de 2.8%, una de las más altas del continente en comparación con la tasa promedio de 1.6%. La esperanza de vida es de 69.4 años. El 47 por ciento de la población es urbana y las dos ciudades más importantes, Tegucigalpa y San Pedro Sula, concentran el 20% de la población. Un 73% de la población es pobre y el 56% de ésta se encuentra en extrema pobreza. La población joven, de 15 a 24 años, representa al rededor de dos millones de personas. La presión que ello genera sobre la oferta educativa y el mercado de trabajo es grave y debe considerarse un problema de grandes implicaciones sociales y uno de los elementos a tomar en cuenta en la propuesta educativa.

La economía hondureña depende básicamente del sector agropecuario, que en 1996 aportó el 27.4% del PIB. Para 1998, el PIB en lempiras corrientes alcanzó un poco más de setenta mil millones de lempiras y el PIB por persona US$900.00 por año (Lps. 13,500.00). Actualmente el país atraviesa una situación muy difícil en su economía por causa de los desajustes financieros, los altos índices de corrupción registrados durante las últimas décadas y los efectos destructores del huracán Mitch de 1998. La pobreza sigue siendo mayoritariamente rural y más grave en la parte occidental que en otras regiones. Los departamentos que tienen los mayores niveles de analfabetismo son también los más pobres. El cambio más relevante y reciente en la economía y por ende en el mercado laboral es la disminución de la importancia relativa de las actividades primarias y el incremento en las actividades terciarias.

El sitio que ocupa Honduras en el índice de desarrollo humano de las Naciones Unidas es sumamente bajo: el 114. En 1999 sufrió una fuerte caída en casi todos los departamentos debido al deterioro de la actividad económica y la disminución del poder adquisitivo y de los salarios. Por otra parte el país, con una gran diversidad ecológica, económica, social y cultural, vive a partir de la década pasada una situación especial. Se trata de una sociedad que experimenta múltiples cambios, algunos de ellos contradictorios en sus resultados:

Honduras es un país de regiones y fuertes arraigos locales que ha heredado de su historia grandes retos: inestabilidad política, debilidad institucional, inequidades sociales, fragmentación territorial y un uso indebido de los recursos naturales, pero que, en los últimos años, ha mostrado señales de voluntad colectiva para enfrentar estos retos mediante esfuerzos de transformación institucional, modernización económica y el afianzamiento de prácticas democráticas.

Situada en una zona de desastres naturales recurrentes, Honduras enfrenta cada cierto tiempo la necesidad de reconstruir su economía y de saldar graves deudas sociales. El paso del Mitch puso de manifiesto que la distribución espacial de los asientos humanos, el uso indebido de la tierra, la pertinaz desigualdad social y los modelos de crecimiento económico basados en un uso irracional de los recursos naturales, han sido factores permanentes que los fenómenos naturales no hacen sino agravar. Por ello, más que de reconstruir, se trata de transformar esas realidades. Esta transformación, debe basarse en una estrategia de desarrollo humano sostenible tal como lo concibe el PNUD de 1999.

Es necesario lograr en el inmediato futuro una economía competitiva, menos dependiente y vulnerable; formar una nación con una distribución más justa del ingreso y la riqueza y una sociedad más solidaria y comprometida en la lucha contra la pobreza y el subdesarrollo. Se debe estructurar un sólido Estado de derecho, donde imperen la Constitución y las leyes, y en donde las instituciones prevalezcan sobre los individuos y aquellos grupos cuyos intereses no coincidan con los de la generalidad de los hondureños. Una nación orgullosa de su identidad y con capacidad de resolver sus problemas y plantear sus propias opciones en un contexto internacional crecientemente complejo. Una sociedad regida por valores, principalmente éticos, cívicos y espirituales, basada en el respeto y la promoción del ser humano; una sociedad sin miseria, con alto grado de educación y cultura, con sentido de identidad, solidaria, respetuosa de los derechos humanos, que cultive la paz y la convivencia democrática.

Por otra parte, debe tenerse presente que la fragilidad de la economía tiende a debilitar la democracia, cuyo asentamiento es precario en Honduras. De aquí se infiere lo indispensable de implantar un modelo, ampliamente consensuado, de desarrollo incluyente y justo que signifique un nuevo contrato social en Honduras.

La educación es un factor importante para reducir las desigualdades sociales, mejorar la calidad de vida y enfrentar con posibilidades de éxito los desafíos que plantean el actual orden mundial y el desarrollo del país. La educación hondureña debe orientarse a lograr una persona útil a la sociedad, creativa, crítica, participativa y solidaria, con una actitud positiva ante la vida. En tal sentido, se espera de la educación, por una parte, una formación científica y técnica, y por otra, una formación humana, ética y cultural.

Los diferentes sectores involucrados deben coincidir en enfoques integradores de políticas, programas y servicios hacia los sectores más desprotegidos, para que estos sean sujetos de una agenda importante en las políticas sociales, logrando una conciencia colectiva que comprenda y valore la DIFERENCIA y provoque cambios internos en la sociedad hacia las personas en estado de vulnerabilidad, riesgo social y discapacidad.

Para hacer realidad esta aspiración es indispensable definir previamente el perfil del hondureño que deben formar las instancias de la educación formal, la no formal e informal. Se trata de un perfil que fortalezca la autoestima, la seguridad, la confianza en si mismo y las habilidades y destrezas para resolver problemas y enfrentar nuevas situaciones. De igual importancia son la iniciativa personal, la solidaridad y el espíritu de cooperación con los semejantes. Un hondureño, capaz de comprender el mundo y actuar en él, de transformar la realidad, de participar de manera consciente y responsable en las distintas actividades de la vida, de crear y de apreciar la belleza y definir la trayectoria de su existencia.

Un desafío insoslayable en este sentido es la transformación del sistema educativo, dentro de un proyecto histórico de país en que haya espacios para la realización integral de todos los hondureños.

2.2. El Entorno que nos Condiciona

Dos grandes fenómenos condicionan la vida de la sociedad contemporánea: la globalización y la revolución del conocimiento, una de las más radicales de todos los tiempos. El primero es una tendencia creciente que ha contribuido a acentuar las desigualdades de nuestro pueblo y obliga a buscar mecanismos para alcanzar la equidad social y solidaridad humana. El segundo hecho está más íntimamente relacionado con el tema de la transformación educativa. Sin haber realizado la revolución agrícola y la industrial que vivieron otros países, Honduras encara hoy los desafíos de la sociedad del conocimiento.

La revolución del conocimiento afecta todas las esferas de la vida social y en particular la de la economía, produciendo cambios impactantes en la manera de hacer las cosas. Es aquí donde la educación se convierte en vehículo esencial del desarrollo. La importancia del acto y proceso educativo proviene de los objetivos económicos, políticos, sociales y culturales que una sociedad tiene proyectados, por eso, definir un proyecto de nación es tarea urgente para los hondureños, sin que esto postergue la posibilidad de estructurar cambios cualitativos en materia educativa, porque sabemos que la educación, por sí misma, no produce cambios, pero ningún cambio social es posible sin la educación.

Aunque en países de desarrollo similar al hondureño, el papel del Estado sigue siendo fundamental para la formación del ser humano, es necesario reconocer que también es indispensable y de urgencia extrema flexibilizar y dinamizar las estructuras institucionales a fin de ampliar y abrir nuevos espacios a la participación de la sociedad civil. Es de vital importancia hacer de la educación una responsabilidad compartida, asumida como un compromiso de todos los sectores; sin que esto signifique disminuir la importancia de la educación pública y la responsabilidad del Estado en materia educativa.

La integración entre países y la revolución del conocimiento tienen un impacto considerable sobre las estructuras autoritarias, verticales, basadas en jerarquías formales y rígidas. Ello obliga a ceder el paso a esquemas democráticos con amplia participación del hondureño. Acaso nunca como hoy haya existido una oportunidad tan grande para la intervención de éste en los grandes temas del desarrollo y en los de su propia formación. En nuestro país esto conlleva una enorme exigencia sobre la manera de organizar y dirigir las instituciones y en cuanto a los grados de conciencia y motivación de las personas.

La mayoría de los países del mundo, en particular los de América Latina, frente al impacto de la globalización y la revolución del conocimiento, han emprendido procesos de transformación educativa percatados de que los viejos sistemas agotaron sus posibilidades y no están en condiciones de responder al nuevo orden de cosas. Se trata de un signo de los tiempos que no puede dejar de atenderse so pena de sufrir graves rezagos y de perpetuar atrasos que todavía pesan en la vida nacional. Honduras, en este sentido, con su propio proceso de cambio, no hace sino ubicarse en esa tendencia de renovación y asumir un compromiso histórico inevitable. En el contexto de la integración centroamericana esto adquiere singular significación, porque es indudable que si las transformaciones educativas en estos países se realizan dentro de los lineamientos de la Alianza para el Desarrollo Sostenible (ALIDES), ello constituirá un sólido basamento para el movimiento integracionista centroamericano.

2.3. Situación Actual de la Educación Nacional

Cualquier intento de transformación educativa debe partir del conocimiento y análisis de la situación actual del sistema. Este comprende tres subsistemas: la educación formal, la educación no formal y la educación informal. La educación formal comprende dos subsectores:

  1. La educación superior, dirigida por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), a través del Consejo de Educación Superior. Dentro de este subsector operan trece instituciones: ocho privadas y cinco públicas, de las cuales la UNAH ofrece la cobertura más grande (71%) las instituciones privadas se aglutinan en la Asociación Nacional de Universidades Privadas:
  2. La educación pre-escolar, básica, media y magisterial, funcionan bajo la dirección de la Secretaría de Educación. Este subsector comprende servicios públicos y privados. Los últimos se agrupan en la Federación Nacional de Instituciones Educativas Privadas.

En el sector de educación no formal se pueden distinguir dos conglomerados de actividades formativas:

  1. uno nacional de formación profesional, rectorado por el Instituto de Formación Profesional (INFOP), con participación del Gobierno, la empresa privada y los trabajadores; y
  2. un conjunto de ofertas educativas de diverso origen en las áreas de: alfabetización, educación comunitaria, educación popular, educación para el trabajo, educación para la salud y otras.

Por ley, a la Secretaría de Educación y a la Comisión de Educación Alternativa No Formal les corresponden ejercer funciones de dirección sobre una buena parte de la educación no formal.

Aunque hay aspectos bondadosos de la educación hondureña por el esfuerzo que ponen sectores comprometidos en superar carencias, obstáculos y dificultades, existe un alto grado de coincidencia en los más recientes diagnósticos sobre cuales son los problemas más acuciantes de la educación nacional, que se resumen a continuación.

CONSENSOS

SEMINARIOS DE APOYO A LA TRANSFORMACIÓN EDUCATIVA

  1. La educación, al igual, que su inminente transformación, es un compromiso de todos los sectores de la sociedad.
  2. Mayor autonomía gerencial a las instituciones educativas, comprometidas, por ello mismo, a adoptar mecanismos confiables de rendición de cuentas en materia académica, financiera y de gestión. Todo esto como consecuencia de la aplicación de la descentralización administrativa.
  3. Generar un profundo compromiso con el proceso de transformación por parte del liderazgo nacional.
  4. Es necesario llegar a compromisos que trasciendan los períodos de gobierno, los enfoques partidarios y las divergencias lógicas, fruto de la diversidad y pluralidad social.
  5. A nivel medio se propone una vía académica hacia el nivel superior, una vía profesionalizante y una vía ocupacional. Esto supone el compromiso de los sectores público y privado de ampliar la oferta de oportunidades educativas en los subsistemas formal y no formal.
  6. El nivel superior debe formar con calidad los cuadros del más alto nivel para cubrir las necesidades del desarrollo nacional, en un contexto internacional cada vez más presente y demandante. Debe ofrecer carreras cortas que generen mandos medios.
  7. Adoptar currículos más abiertos, flexibles y adaptables a las principales diversidades geográficas y poblacionales.
  8. Urgencia de ampliar la cobertura con calidad y equidad.
  9. Adoptar cambios de mentalidad y de actitudes respecto a lo que podemos y debemos hacer. Hay que crear, mantener y robustecer la correspondiente voluntad política y aprender a llevarla efectivamente a la práctica.
  10. Elevar la formación inicial al nivel superior, crear un sistema de actualización permanente y evaluar el desempeño profesional.
  11. La capacidad, disposición y determinación del magisterio es condición indispensable para que se produzca y prospere la transformación educativa de Honduras, por ello es necesario el compromiso personal de cada maestro con el proceso de transformación, con el apoyo decidido de las instituciones públicas y privadas, padres de familia, estudiantes y comunidad en general.
  12. Incorporación plena de la educación no formal al Sistema Educativo Nacional. Para ello, diseñar políticas de acreditación de competencias laborales, ampliar la oferta de capacitación y crear las estructuras que administren la educación no formal y la articulen de mejor manera con el subsistema formal de educación.
  13. Viabilizar la transformación educativa mediante asignaciones presupuestarias acordes con las necesidades ordinarias de operación y extraordinarias del proceso de transformación del sistema educativo. Se demanda el compromiso de la empresa privada de asignar fondos, constituir fundaciones y patrocinar iniciativas diversas para promover la educación de calidad, tanto como una sabia inversión como por deber patriótico.
  14. Adoptar un compromiso de ética ciudadana, con respeto profundo a la persona humana, norte y centro de la transformación educativa, así como la disposición a integrarse al cumplimiento de deberes de equipos, como grupos y como nación.

Tegucigalpa, M.D.C. 11 de Enero, 2000.

2.4. Principales Tendencias del Cambio Educativo

Las señales del entorno internacional parecen apuntar, en concordancia con lo que ocurre en la ciencia y la tecnología, a lo que podría conceptuarse como una "revolución educativa". Se trata en definitiva de encontrar nuevas articulaciones entre la educación y el desarrollo, entendido éste en su concepción integral centrada en la persona humana. Esta forma de ver las cosas permite identificar las principales tendencias dentro de las cuales se han formulado y llevado a la práctica la transformaciones educativas más profundas de nuestro tiempo.

DESARROLLO DE LA CAPACIDAD HUMANA

En las nuevas condiciones nacionales e internacionales queda poca duda sobre la necesidad e importancia de desarrollar la capacidad humana de los hondureños. Si bien la educación no pude verse solo en función del mercado laboral, juega innegablemente el más importante de los papeles en la formación de la capacidad humana para una mayor relevancia de la sociedad actual. La educación debe contextualizarse en el marco de una economía cada vez más competitiva, centrada en la calidad de los productos y en la aplicación de los adelantos científicos y tecnológicos, lo cual vuelve imperativo que las capacidades de las personas se ajusten a cambios acelerados en la producción, la comunicación y la participación política y social.

En el caso de Honduras, el desarrollo agrícola, forestal, pecuario e industrial, así como el mejoramiento del sector terciario de la economía, requieren la formación de personas con un mayor grado de escolaridad y mejores niveles de calificación en los aspectos técnicos, gerenciales y de dirección, tanto para su desempeño como para desarrollar sus facultades y garantizar nuevos aprendizajes. Para responder a estos desafíos es necesario una educación básica general, no especializada y de alta calidad, así como una educación media con suficientes modalidades, que aporten las herramientas necesarias para el desempeño exitoso en cualquier trabajo, prepare para la educación superior y ofrezca solución a problemas nuevos. Por su parte, la educación superior debe orientarse a la búsqueda de la excelencia académica, diversificar y actualizar la oferta en los campos de la ciencia y la tecnología, desarrollar la investigación, y vincular el currículum a la realidad del país y sus regiones.

FORMACIÓN EN VALORES

Los valores constituyen uno de los ejes más reconocidos de los sistemas educacionales, pues ellos forman el tejido ético y socio-cultural de los educandos. En los valores, se sustenta, entre otros aspectos de la educación integral, la práctica consciente de la libertad y la solidaridad, la justicia, la equidad de género, el respeto de la diversidad étnica y cultural, la defensa de los derechos humanos, el aprecio por los beneficios de la paz y el cuidado del medio ambiente.

En los últimos años se ha desarrollado en la conciencia del hondureño un reconocimiento sobre la importancia de los valores. Se reconoce que éstos dan consistencia a la vida y favorecen el logro de los objetivos deseables en una sociedad determinada. Los sistemas educativos indefectiblemente deben incorporarlos en la formulación de los currículos y poner énfasis en aquellos que, en un momento dado, responden a las aspiraciones y necesidades más sentidas por los pueblos. Para la sociedad hondureña, en los momentos que vive, valores como el patriotismo, el trabajo, la honradez, la lealtad y la solidaridad son urgentes, ineludibles y de importancia capital en los procesos formativos del nuevo ser humano que el país necesita. En el desarrollo curricular debe considerarse la inclusión de los valores explicitados en la consulta nacional a efecto de convertirlos en la esencia misma de la educación hondureña.

DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

La democracia, en buena medida, no es solamente un modo de gobernar. En su mejor sentido es una manera de entender la convivencia, un estilo de vivir y actuar que brinda las condiciones para la realización de la persona humana. En Honduras el ejercicio de la democracia ha sido práctica restringida, breves espacios de un proceso histórico en el que ha prevalecido el autoritarismo bajo diferentes formas. Ello ha incidido negativamente en la práctica educativa y en el funcionamiento del sistema. En este país, donde aún se vive un incipiente y débil proceso democrático, la educación debe orientarse a formar ciudadanos responsables, fortalecer la democracia como forma de vida, como cultura interiorizada en el ámbito familiar, en el medio laboral, en el quehacer político y de manera especial en las instituciones educacionales, en donde los métodos y hábitos deben integrar procesos democráticos. La democracia en nuestro tiempo es fundamentalmente participativa, lo cual vuelve necesario la apertura de los sistemas educativos a la acción de las comunidades, de los diferentes estamentos de la sociedad civil, con espacios y responsabilidades definidos de actuación.

CALIDAD Y EQUIDAD

En Centroamérica el aspecto calidad de la educación se ha asociado a: planificación, supervisión de docentes, materiales educativos, infraestructura, a la medición de los resultados educativos -retención, repetición, deserción- y pocas veces a valores, aprendizajes, formación integral, comportamientos y otros. En Latinoamérica la calidad se ha planteado como un aspecto esencial de la Transformación Educativa, aunque su conceptualización y contextualización tenga en cuenta las particularidades nacionales. El caso hondureño no es la excepción. Se puede afirmar sin ninguna duda que la calidad es entre nosotros, junto con la cobertura, la clave principal del cambio educativo.

Es menester llamar la atención en que el esfuerzo por la calidad debe en todo caso ir acompañado de una seria y consistente acción transformadora y sostenible en procura de la equidad, ya que de no ser así el sistema continuará reproduciendo desigualdades y configurando una sociedad elitista y excluyente.

PARTICIPACIÓN Y DESCENTRALIZACIÓN

La tendencia descentralizadora conlleva la práctica de la participación comunitaria como proceso para lograr la democratización de los servicios educativos. Las razones que fundamentan este cambio son, por un lado, la alta centralización de la gestión de los servicios, generadora de graves deficiencias y baja calidad en la prestación de los mismos, y por otro, la inequidad que implica dejar fuera del servicio a los sectores más desprovistos y a las zonas más alejadas del centro. Una de las más graves consecuencias de esta centralización ha sido la implantación de un currículo cerrado e inflexible que impide atender las características regionales y locales.

En el marco de esta tendencia descentralizadora, limitada a aspectos específicos en el país, se inició en 1996 un proceso de reorganización y de desconcentración de la Secretaría de Educación, dentro del cual surgieron las direcciones departamentales con el propósito de trasladar, a otros niveles, funciones antes desempeñadas por el nivel central. Es evidente que la transformación educativa tiene necesidad de profundizar, mejorar y evaluar este proceso para llevarlo a un grado de descentralización que permita a estudiantes, padres de familia y demás miembros de las comunidades participar en aspectos definidos de la educación, según lo que establezcan las regulaciones del caso. Deben surgir nuevas formas que permitan a los actores una relación más próxima con los centros educativos. No se trata de disminuir la obligación del Estado en su función esencial de promover, desarrollar y consolidar la Educación Pública, sino de crear modelos que den lugar a una mejor y más efectiva complementación de esfuerzos entre el Estado y la sociedad civil.

CIENCIA Y TECNOLOGÍA

En los momentos actuales sin un dominio aceptable de la ciencia y la tecnología, sociedades como la nuestra corren el riesgo de un rezago permanente, de llevar una existencia de servidumbre o dependencia y seguir formando generaciones al margen de los nuevos tiempos y sin una clara visión de futuro. La transformación educativa debe tomar esto en cuenta y hacer posible nuestra integración en la revolución del conocimiento, mediante el adecuado desarrollo curricular y el fomento de la investigación científica para que la ciencia y la tecnología se conviertan en factores de progreso humano. De lo señalado se infiere que la educación científica y tecnológica debe cubrir todos los niveles educativos, desde la educación inicial, célula primaria del espíritu investigador y creativo, hasta los grados académicos más altos de la educación superior.

3. Hacia la Transformación de la Educación Nacional

3.1. Antecedentes

La mayoría de las naciones del mundo, desarrolladas, en vías de desarrollo o subdesarrolladas, se encuentran en procesos de transformación educativa obligadas por las propias necesidades educativas histórico-contextuales y por el condicionamiento de la globalización y la revolución del conocimiento. Estos procesos tienen características diferentes según el grado de desarrollo de los países, aunque coinciden en el objetivo esencial de formar al ser humano para las nuevas condiciones socioeconómicas, políticas y culturales.

En Honduras, a diferencia de los trascendentales esfuerzos de cambio educativo de Morazán y de la Reforma Liberal del Siglo XIX, de Soto y Ramón Rosa, las iniciativas posteriores han respondido a enfoques y desarrollos parciales. Estos últimos intentos estuvieron encaminados a producir algunas innovaciones y dar respuesta a problemas puntuales que, a pesar de su importancia, no significaron cambios cualitativos trascendentales en la estructura general del sistema y en su relación con las políticas de desarrollo del país. La presente propuesta busca, en consecuencia, transformar toda la educación nacional para contribuir efectivamente al desarrollo sostenible de Honduras.

Sin pretender hacer historia detallada de las últimas innovaciones, es necesario destacar aquellos hechos de particular significación que permitan entender mejor la naturaleza y alcance de la transformación integral que ahora se propone la sociedad hondureña.

En 1957 se inició el proceso de centralización administrativa y financiera de la educación y el gobierno asumió el pago de los maestros en una escala estandarizada que fortaleció la institución escolar y dignificó en algún grado la profesión docente. En ese mismo año se concedió autonomía a la Universidad Nacional y se emitió la Ley Orgánica de la misma, se creó la Escuela Superior del Profesorado "Francisco Morazán" para formar docentes de educación media y especialistas en administración y supervisión escolar. En 1959 se produce la transformación de la educación media y se organiza este nivel en dos grandes ciclos: ciclo común de cultura general, como continuación de la educación primaria y atendida por maestros especializados; y ciclo diversificado, de preparación para el ingreso al mundo del trabajo, mediante una profesión, así como para ingresar a la educación superior. En 1962 se aprobó la Ley de Colegiación Profesional y en 1966 la Ley Orgánica de Educación que integró en un solo cuerpo la estructura jurídica del sistema e incorporó los cambios de la década anterior. En 1967 se creó la Comisión Nacional de Reforma Educativa y se inició un proceso de adecuación curricular.

En los setenta, en el ámbito universitario se establece, como parte de la formación profesional, un plan de estudios generales tendiente a propiciar una visión humanista a las distintas carreras. Por los mismos años se ejecutó el plan de consolidación de la educación normal, según el cual el Estado reasume la formación inicial del personal docente. En la Escuela Superior del Profesorado se implementan programas de profesionalización de maestros de educación primaria en servicio.

La Constitución de 1982 establece algunos de los principios básicos en materia de educación y cultura, ratifica los dos grandes compartimientos creados en 1957 en el sistema educativo nacional al continuar la educación superior bajo la dirección de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y dejar a cargo de la Secretaría de Educación Pública los niveles pre-escolar, primario, medio y la educación de adultos.

En 1989 se transforma la Escuela Superior del Profesorado en la actual Universidad Pedagógica Nacional "Francisco Morazán" y en los años 90 se aprueba el decreto de desconcentración educativa, el Estatuto del Docente Hondureño, el Estatuto del Docente Universitario, la Ley de Educación Superior, se crea el Consejo Nacional de Educación, se reorganiza la Secretaría de Educación, se pone en marcha la educación básica de nueve grados, se emiten las leyes de Educación Alternativa no Formal y la que establece el Proyecto de Educación Comunitaria. En esta década se realiza el estudio analítico más completo hasta la fecha sobre el sector: Estudio Sectorial/Plan Decenal. En fecha reciente se puso en ejecución un plan de informática educativa, en zonas urbanas, en el marco del Programa Ampliando Horizontes, y un proyecto de creación de la aldea solar, con una sala de innovaciones para el uso de la informática educativa y en este año (2000) la Secretaría de Educación Pública y La Universidad Pedagógica firman una carta de intenciones para establecer un nuevo sistema de formación inicial de docentes a nivel superior.

Los cambios apuntados han contribuido a configurar la actual situación educativa nacional con los alcances, problemas y limitaciones que presenta. Se debe tomar en cuenta que algunos elementos importantes de la actual propuesta ya se encuentran en marcha, como la educación básica de nueve grados, aunque de manera limitada. Sin embargo, este y otros proyectos en marcha deberán someterse a una revisión para orientarlos, modificarlos e insertarlos dentro del proceso de transformación que se plantea.

3.2. La Educación: Una Responsabilidad Compartida entre el Estado y la Sociedad Civil

EL DERECHO A LA EDUCACIÓN

El artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos señala: "toda persona tiene el derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos".

Este derecho a la educación tiene hoy reconocimiento universal y está recogido en múltiples tratados internacionales y en las constituciones de los países civilizados. Como derecho humano, la educación es un derecho fundamental del hombre por el hecho de ser tal, por su propia naturaleza y dignidad, por consiguiente, no nace de una concesión de la sociedad política. Los niveles de gratuidad y obligatoriedad, reducidos a la educación elemental y fundamental en la Declaración de los Derechos Humanos (1948), han subido desde entonces a niveles más altos y la tendencia es que continúen subiendo.

Los conceptos anteriores implican que la educación es un derecho personal, por cuanto "lo ostenta la persona y es necesario para su desarrollo integral";

LA EDUCACIÓN: FUNCIÓN ESENCIAL DEL ESTADO

En la Constitución de la República de Honduras, la educación figura como una función esencial del Estado para la conservación, el fomento y difusión de la cultura, la cual debe proyectar sus beneficios a la sociedad sin discriminaciones de ninguna naturaleza; y reconoce asimismo el derecho de toda persona natural o jurídica a fundar centros educativos dentro del respeto a la Constitución y la ley.

De estas disposiciones se colige que en el país la educación tiene dos actores políticos principales: el Estado, para quien la educación es función esencial, concretada en la modalidad de Educación Pública, y los particulares como entes coadyuvantes.

En el proceso de construcción del Estado nacional, la educación, bajo el influjo del pensamiento iluminista, cobró importancia creciente en el quehacer del poder público, hasta devenir en nuestro tiempo una función esencial recogida y desarrollada en el texto constitucional.

EDUCACIÓN Y SOCIEDAD CIVIL

Las formas tradicionales de gestionar la Educación Pública han sido fuertemente criticadas. Esta actitud es producto de la toma de conciencia sobre el carácter excesivamente centralizador del sistema y del convencimiento de que la educación, como proceso formador, concierne a cada uno de los miembros de la sociedad civil y debe ser, por ende, una responsabilidad compartida, en aspectos que no descarguen al Estado de su responsabilidad como principal gestor y sostenedor de la educación del pueblo.

Se trata de un cuadro de responsabilidades complementarias, no excluyentes, determinadas por un objetivo común, en donde los particulares tienen amplias posibilidades de desempeño con libertad e iniciativa, dentro de un marco definido de actuación, y el Estado aligera su carga de gestión y afinca su papel regulador sin abandonar los compromisos históricos con la Educación Pública.

Ahora bien, a medida que avance el proceso de descentralización y se amplíe la participación de otros actores, quedarán más claramente definidas las funciones normativas y financieras del Estado (planificación, supervisión, evaluación, control, monitoreo, acreditación, inversión y financiamiento) y las de los nuevos actores.

Cabe advertir adicionalmente que la descentralización no es un fin en sí misma, sino un movimiento de la transformación educativa, cuya eficacia se valora en función de los resultados. Como afirma J.D. Tedesco: "La experiencia internacional demuestra que en los casos en que tiene éxito la descentralización ésta se produce a partir de una administración central sólida".

EL PAPEL DE LA FAMILIA

La Constitución de la República establece que los padres de familia tienen derecho preferente a escoger el tipo de educación para sus hijos, convirtiendo a aquellos en actores políticos del sistema. La educación beneficia en primer término a los estudiantes y a los padres de familia. Como parte de la sociedad, los padres de familia deben tener la posibilidad de participar, bajo las regulaciones legales que se establezcan, en la gestión y apoyo de los centros educativos en que se eduquen sus hijos. Además, con visión de futuro, habrá que considerar a los padres y madres de familia no sólo como apoyadores de la educación de sus hijos e hijas, sino como sujetos educativos, reales y potenciales. Se plantea el desafío de concebir y diseñar una escuela abierta y aprovechar el patrimonio experimental de las prácticas nacionales pioneras en este dominio.

EL PAPEL DE LOS DOCENTES

El Estado reconoce en la docencia una función de alta trascendencia en el proceso educativo del hondureño y en la construcción de una sociedad renovada. En consecuencia, la carrera docente ha venido siendo objeto de una atención especial, como se pone de manifiesto en las disposiciones constitucionales y en la aprobación del Estatuto del Docente Hondureño.

El nuevo rol del educador va más allá de la simple transmisión de información y se orienta a un activo papel de facilitador, orientador, promotor, innovador e investigador en el campo de la práctica educativa. Esto implica asumir nuevas responsabilidades, mantenerse permanentemente al día en la evolución del conocimiento, renovar su instrumental teórico-metodológico, reflejar en sus actuaciones los valores que han de ser apropiados crítica y prácticamente por los educandos y constituir con éstos y los padres de familia verdaderas comunidades de formación humana.

EL PAPEL DE LA EMPRESA PRIVADA

La empresa privada tiene una parte ingente en este desafiante proceso. Su participación en la transformación debe ir más allá de la justificada preocupación por calificar mano de obra y formar cuadros técnicos y administrativos, debe apoyar con recursos y otras facilidades, el desarrollo educativo en general, sobre todo en la actual coyuntura de reconstrucción ya que una población debidamente educada garantiza, mejor que cualquier otra cosa, la productividad y el fortalecimiento de la demanda de bienes y servicios producidos por este sector.

La demanda de servicios educativos ha crecido tanto y se ha vuelto tan compleja, que el Estado requiere cada vez más recursos para darle atención oportuna y eficaz. Esto plantea la necesidad de formular políticas para multiplicar las fuentes de los recursos del Estado y para estimular y apoyar los esfuerzos realizados en la educación formal, no formal e informal de los sectores privados. En tal sentido, la acción oficial debe encaminarse, entre otras cosas, a crear nuevos renglones económicos, exceptuando las cargas impositivas, para la educación pública y a emitir las disposiciones de tipo institucional y legal mediante un ordenamiento jurídico mejor configurado, a fin de garantizar que la inversión privada en enseñanza se rija, en todos los casos, por principios equitativos y responda a las demandas de eficacia y calidad en el logro de los objetivos nacionales propuestos. La acción privada en educación deberá estar dirigida a crear nuevos centros educativos y al mejoramiento de los existentes bajo esta modalidad de gestión y no a privatizar los que funcionan bajo el financiamiento estatal.

EL PAPEL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Los medios de comunicación social están llamados a jugar un importante rol en el cambio educativo sobre todo en circunstancias como las actuales en que la información y la divulgación del conocimiento han pasado a ser un componente de la vida cotidiana. Abrir espacios para llevar el mensaje de los valores fundamentales de la educación a todos los rincones del país, dar a conocer la realidad nacional y las expresiones más altas de la cultura universal, son campos en donde la contribución de los medios de comunicación, pueden tener una valiosa influencia formativa. Debe tomarse conciencia en que unos medios de masas que trabajen sin algún tipo de regulación y autoregulación pueden producir efectos negativos en la sociedad, ante todo en los sectores más jóvenes.

LA EDUCACIÓN: UNA POLÍTICA DE ESTADO

Una constante de la consulta realizada para la elaboración de la propuesta de transformación ha sido la demanda por que la política educativa se convierta en política de Estado para garantizar su sostenibilidad en el mediano y largo plazo. La razón de esto se halla en la práctica negativa de abandonar, sin completar su realización, iniciativas de esta naturaleza por no avenirse a los particulares intereses de los gobiernos de turno. Ello ha menguado la credibilidad de las propuestas oficiales y redundado, como era de esperarse, en cuantioso derroche de recursos y pérdida de oportunidades.

Consecuente con este planteamiento, el consenso es que la educación tenga carácter prioritario en la política general del Estado y así se manifieste de manera clara y precisa en el acopio de los recursos y el compromiso por darle continuidad a las políticas para alcanzar las metas perseguidas. Se trata en definitiva de probar, mediante el gasto y la inversión, que existe en realidad una clara voluntad política de producir una transformación profunda en el sistema educativo nacional.

4. Componentes Generales de la Nueva Educación Hondureña

EDUCACIÓN A LO LARGO DE TODA LA VIDA

La educación ocupa un lugar cada vez más relevante en la vida de las personas. Ya no se debe pensar que la niñez y la juventud son las únicas etapas de la existencia en que se debe aprender. Las condiciones de la vida actual, caracterizadas por cambios complejos y acelerados en todos los órdenes de la existencia, exigen la actualización permanente del saber. El surgimiento en el escenario social de fenómenos inéditos relacionados con el portentoso desarrollo científico y tecnológico, hace que la educación no pueda ya realizarse solo con relación a un período particular de la vida o a una esfera particular de la actividad del ser humano. En la actualidad el tiempo de aprendizaje sistemático cubre toda la vida y la interrelación de los diferentes tipos de conocimiento y de formación en general, cada vez más estrecha, obliga a nuevas metodologías y enfoques integradores.

Como se expresa en el Informe Delors: " Los tiempos modernos han perturbado los espacios educativos tradicionales, es decir, la iglesia, la familia, la comunidad de vecinos. Además, la ilusión racionalista de que la escuela podría por si sola satisfacer todas las necesidades educativas de la vida, ha quedado desvirtuada con las mutaciones de la vida social y los progresos de la ciencia y la tecnología y sus consecuencias sobre el trabajo y el entorno de los individuos".

LO UNIVERSAL Y LO NACIONAL

La acción educativa que se plantea en el ámbito específico de la nación, obliga a combinar en la formación de la persona y/o de la colectividad, lo universal y lo singular para que, como anota el Informe Delors, todos reciban los beneficios de la diversidad del patrimonio cultural del mundo y las características de su propia historia. Estos son aspectos fundamentales de cualquier proyecto de transformación.

En el caso de Honduras, las características de su estadio de desarrollo condicionan el proyecto de transformación educativa. País de graves carencias, exclusiones y postergaciones, de bajos índices de desarrollo humano, sin un claro derrotero histórico, la educación no puede menos que concebirse como un instrumento esencial de transformación y cambio, en el marco de un nuevo proyecto de país. La transformación del sistema educativo nacional debe inscribirse dentro de este concepto. Lo contrario sería circunscribirse al tradicional papel de adaptación, reproducción, conservación y conformismo.

Las actuales condiciones nacionales, vivas aún las lacerantes consecuencias de los fenómenos naturales que devastaron al país este fin de siglo, imponen acaso como jamás en nuestra trayectoria la formación de un ser humano altamente capacitado, dotado de una pertinaz voluntad de cambio, de una sólida autoestima y nutrido de los valores éticos y cívicos que requiere un nuevo protagonismo en la vida política y social de la nación.

En adición a lo anterior, debe tenerse presente el vuelco sufrido por las concepciones pedagógicas contemporáneas, de acuerdo con las cuales, a diferencia del pasado, el énfasis ha de recaer en el autoaprendizaje, y no en la enseñanza. Esto hace del alumno el centro de imputación del saber.

En suma, el currículo de la transformación educativa debe tomar en cuenta tres realidades: el nuevo orden de cosas en el mundo, la circunstancia nacional y el entorno particular de las comunidades. A partir del conocimiento integrado de estas tres realidades será posible potenciar la identidad nacional.

4.1. Integración

La transformación educativa al interpretar las demandas de la gran consulta nacional relativas a crear un sistema educativo, unitario, coherente, pero igualmente flexible, diferenciado y diversificado plantea que la educación hondureña se realizará y desarrollará como un todo organizado en el cual sus componentes generales e integradores: concepciones, características, perfil del hondureño, fines, objetivos, principios, políticas, estrategias, lineamientos curriculares, ejes transversales y formas de gestión y regulación, se conjugarán entre sí y con el desarrollo de los subsistemas formal, no formal e informal y consecuentemente con el desarrollo curricular de sus respectivos niveles, ciclos, modalidades y experiencias educativas específicas en abierta, diversa y permanente realización y perspectiva de satisfacer necesidades de aprendizaje. Se trata de conjugar la unidad y la diversidad para imprimir direccionalidad y desarrollo diverso y permanente del sistema educativo.

Este proceso se realizará con plena participación de los sujetos mismos de la educación y con base en las necesidades y problemas del desarrollo contextual.

Como ente integrador, regulador y directivo, se propone:

4.2. Características del Nuevo Sistema Educativo

El nuevo sistema educativo tendrá por lo menos las características siguientes:

4.3. Perfil del Nuevo Hondureño

El nuevo ciudadano hondureño debe ser:

4.4. Fines

4.5. Objetivos

4.6. Principios

4.7. Políticas

4.8. Transformación Curricular

CONCEPCIÓN DEL CURRÍCULO

El sistema educativo hondureño, en sus diferentes subsistemas, sobre todo el formal, está básicamente diseñado para atender tres etapas de la vida: infancia, adolescencia y juventud, por estimar que estos son los períodos en que se educa la persona humana. Esta concepción, se ha sustituido por un criterio más amplio, no hay edad para la educación y ésta acompaña al ser humano durante su existencia. En tal sentido cualquier transformación que pretenda estar a la altura de los tiempos debe partir de esta nueva visión.

En general, el currículo transformado se concibe como una práctica educativa holística, organizada, condicionada histórica y contextualmente; científica y participativamente fundamentada, planificada, orientada y regulada; centrada en la formación permanente del ser humano, con aprendizajes pertinentes, relevantes y significativos. En esta práctica se integran lineamientos convergentes nacionales, filosóficos, políticos y estratégicos generales (unidad) con el desarrollo abierto de los currículos diversificados de los subsistemas, niveles, ciclos y modalidades educativos que satisfacen necesidades y aspiraciones educativas específicas de los participantes a partir de su realidad concreta (diversidad). En los procesos de esta práctica educativa, los educandos construyen su identidad y autonomía personal y colectiva con fundamento en valores, en el marco de los cambios contextuales cercanos y universales.

En consecuencia, el currículum nacional-diversificado debe tener las siguientes características:

DESARROLLO CURRICULAR

Educarse en el contexto de esta transformación, es vivir un proceso abierto de formación humana, centrado en aprendizajes pertinentes, relevantes, integrales y proyectivos. Un componente esencial de ese proceso, es la apropiación sostenible de valores, con los cuales los humanos construyen su ser. Ello conduce al concepto de desarrollo curricular entendido como una dinámica integral y coherente en la cual interrelaciona y cambia progresivamente la calidad y pertinencia de los componentes del currículo -procesos, sujetos y elementos curriculares- en correspondencia con las fuentes, fundamentos, orientaciones y regulaciones curriculares válidas y asumidas.

El enfoque de aprendizaje, debe entenderse como un logro relativamente estable de un ajuste reorganizativo de la actitud y comportamiento a situaciones nuevas. Esta transformación se realizará básicamente en dos momentos curriculares interrelacionados: uno, la apropiación crítica y selectiva de valores tomados de las influencias del comportamiento contextual y de la educación sistemática y dos, la construcción teórica de la práctica educativa que tiene lugar en dicha apropiación.

Los momentos curriculares indicados parten de la iniciativa de cada educando, o de la convergencia entre éste y sus compañeros, con los facilitadores (docentes) y con los demás actores socio-culturales de la educación; convergencia en la cual todos, con visión de desarrollo humano, fundamentan y realizan la gestión y el desarrollo sistémico, unitario-diversificado y abierto del currículo.

Esta concepción y práctica del desarrollo curricular, implica la necesidad de: innovar el currículo permanentemente;

La transformación educativa trabajará en la superación del autoritarismo educativo y socio-cultural de nuestro país, sustituyéndolo por una cultura democrático-participativa, generadora de auto-conciencia, responsabilidad y solidaridad de todos los actores de la educación y de la vida socio-cultural y política de los hondureños en general. Se impulsarán formas organizadas de dirección colegiada, generalizarán procesos de descentralización no privatizante y de participación social en el quehacer educativo. Se hará efectiva la autonomía y libertad académica creativas y constructivas a lo largo de toda la práctica educativa, para lo cual se generalizará la formación inicial y permanente de todos los actores de la educación, especialmente de la docencia, para que ésta asuma su misión de liderazgo real en la transformación del sistema educativo.

El desarrollo curricular posibilitará el rescate, construcción y consolidación de nuestra identidad: personal, familiar, institucional, comunal y nacional, en la perspectiva de la integración centroamericana, latinoamericana y caribeña, en el marco de la globalización universal y de la competitividad cualitativa e incremento y circulación acelerada del conocimiento, la información y las comunicaciones, como la forma idónea para enfrentar y superar las deformaciones provocadas por la apropiación de los antivalores y las influencias deformantes y degradantes.

4.9. Ejes Transversales

En la etapa del desarrollo del currículo se deberá organizar, sistematizar y analizar, en categorías, el conjunto de valores identificados como necesarios para la formación del nuevo hondureño. Igualmente se identificarán las metodologías para su inserción y forma de apropiación crítico-práctica de los docentes y alumnos en las experiencias de aprendizaje completo.

Sin menoscabo de lo expuesto, la transformación de la educación nacional, debe diseñarse en torno a tres ejes fundamentales y subsumidores de otros que, junto al resto de elementos integradores, le den a la educación hondureña unidad, consistencia y pertinencia en relación con el perfil del hondureño que se desea formar. A partir de la realidad actual del país esos tres ejes son: identidad, trabajo y democracia.

IDENTIDAD

La identidad se conforma mediante la apropiación crítico-práctica o creación de valores socio-culturales que se integran y consolidan como patrimonio del comportamiento de las personas y de la sociedad; es factor de autonomía personal y colectiva de un actuar cotidiano, estable y significativo. La identidad nacional se inspira en los valores del pasado histórico y se desarrolla y fortalece en función de los consensos colectivos en torno a las grandes aspiraciones nacionales.

En nuestro país, la identidad que enaltece y confirma la nacionalidad, en vez de fortalecerse con el transcurso del tiempo, se ha debilitado debido a factores exógenos como la transculturización y factores endógenos que, como la ausencia de objetivos nacionales compartidos, han producido en el hondureño una sensación de vacío e inseguridad. La identidad y los valores que la configuran no han tenido en el currículo de la educación hondureña el espacio que debe dárseles, dada su enorme importancia en la formación de la nacionalidad. Es por ello que en la presente propuesta la identidad aparece como un eje transversal esencial del desarrollo curricular en la educación formal no formal y como elemento determinante de la educación informal.

TRABAJO

Existe una idea del trabajo como servidumbre, como una actividad opresiva impuesta por la formación social y la organización de la economía. Una idea del trabajo en que el individuo no es más que un instrumento de fuerzas productivas ciegas que dejan márgenes limitados de libertad y creación. Es el trabajo tradicional circunscrito a la sobrevivencia y apegado a la rutina. Frente a esta idea está el trabajo como realización, liberación y dignificación humana. Un trabajo cuyo ejercicio forma al ser humano integral, eliminando la separación artificial entre el trabajo manual e intelectual, entre la teoría y la práctica. El trabajo así entendido es principio educativo, objetivo o finalidad curricular y por tanto eje transversal insoslayable de la educación.

DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

En la historia de la sociedad hondureña, como queda expresado, ha predominado una cultura autoritaria con fuertes características de exclusión que se manifiesta en cierta actitud impositiva por un lado y de sometimiento por el otro en el comportamiento individual y social. El autoritarismo en la educación ha dejado huellas deformantes, amputando el desarrollo inteligente de la creatividad, de búsqueda de capacidad reflexiva, de iniciativa autónoma y de constructividad autogestiva de los educandos.

La democracia entendida como cultura, como expresión de la vida cotidiana, como espacio para vivir y aprender juntos, no es aún una realidad generalizada en Honduras. Tampoco lo es en su concepción económica, política y social. Como toda cultura la democracia necesita inseminarse, cultivar su desarrollo y brindarle oportunidad de arraigo en las diferentes esferas de la vida. Esto vale de manera especial para la educación, en todos los tipos, niveles y modalidades del sistema y para la vida escolar y educativa en general, en donde deben propiciarse formas de organización y metodologías participativas que fortalezcan las relaciones y prácticas democráticas. Como eje del sistema educativo, la conducta democrática participativa, el diálogo, la convergencia, el consenso, deben ser los factores decisivos en la formación del hondureño y una parte esencial de su perfil futuro.

5. Transformación y Cambios de la Educación Formal, No Formale e Informal

5.1. Transformación del Subsistema de Educación Formal

De conformidad con la ley, la educación formal en Honduras ha sido organizada en niveles y estos en diversas formas de organización curricular y administrativa con las características descritas en el apartado "1.3. SITUACIÓN ACTUAL DE LA EDUCACIÓN NACIONAL".

En consecuencia, se propone:

Cambios en el Ámbito Administrado por la Secretaría de Educación Pública

EDUCACIÓN INICIAL

Los centros educativos promoverán, impulsarán y harán sostenible un amplio, profundo y vigoroso movimiento social de educación Inicial, en coordinación con las diversas formas de organización local, municipal, distrital, departamental, regional y nacional.

Se trata de propiciar una educación integral -bio-psico-socio-cultural-inicial de la infancia de 0 a 3 años por lo menos, proceso que debe realizarse principalmente en el seno de la familia o en centros especializados, mediante una previa o simultánea educación de la niñez, juventud, adultos, padres de familia, responsables de los medios de comunicación y de la comunidad en general para que puedan participar como facilitadores de la educación, con las capacidades necesarias para promover el desarrollo integral de la infancia, construyendo así, con participación de todos, el nuevo tipo de hondureño.

EDUCACIÓN PRE-BÁSICA

En este nivel se continúa profundizando sistemáticamente la educación inicial con enfoque integral y sentido permanente para los niños y niñas de 3 a 5 años de edad. Propicia por tanto el desarrollo bio-psico-socio-cultural de los educandos a partir de la situación real del desarrollo de su personalidad. Este nivel también es necesario para facilitar la participación con mejores posibilidades en los procesos de la educación básica.

Todos los niños y niñas tendrán acceso obligatorio, por lo menos, al tercer año de la educación pre-básica (preparatoria), para lo cual, el Estado creará las condiciones y dotará de los recursos necesarios en los centros de carácter público.

Se crearán así mismo, instancias de coordinación para desarrollar acciones educativas propias de este nivel en los subsistemas formal, no formal e informal.

La Secretaría de Educación Pública, como principal responsable de la educación, propiciará la gestión entre comunidad, empresa privada, ONGs, Comisión de Educación Alternativa No Formal y otras entidades pertinentes, para la ampliación de cobertura y el logro de la calidad en este nivel.

EDUCACIÓN BÁSICA

En este sector se satisfacen las necesidades educativas básicas, incluyendo las especiales de los educandos, en correspondencia con los problemas, intereses y situaciones de su contexto. El desarrollo curricular del nivel se diseñará y realizará profundizando y ampliando el enfoque educativo integral de la educación pre-básica en forma progresiva, flexible, fluida, abierta, constructiva, preventiva y con sentido permanente, tomando en cuenta entre otras, los siguientes aspectos:

El desarrollo integral del currículo de la educación básica superará los enfoques parciales y reduccionistas del exclusivo instrumentalismo académico e integrará el proceso educativo con la realidad de la vida humano-contextual de los educandos.

El currículo se organizará en tres grandes etapas, cada una de ellas con tres años académicos que harán un total de 9 años, obligatorios, laicos y gratuitos, los cuales estarán comprendidos entre los 6 y 14 años de edad de los educandos.

La educación básica de jóvenes y adultos será definida, diseñada y realizada mediante un currículo especial.

La educación básica integral, democrático-participativa, gestora de identidad y de autonomía y comprensiva de valores y de derechos humanos, enfatizará el cultivo de la reflexión, la creatividad, la productividad, el espíritu constructivo y preventivo.

Se propone: incluir dentro de la formación instrumental, el aprendizaje del idioma inglés y elementos de informática, así como la lengua vernácula de las etnias con cultura diferenciada.

En la tercera etapa se continuará la aplicación del eje transversal trabajo, para desarrollar sistemáticamente las potencialidades y una orientación más intensa hacia el trabajo productivo y el aprestamiento para la incorporación a la educación media.

PRIMERA ETAPA

La educación básica instrumental - del primero al tercer grado- proveerá aprendizajes instrumentales con énfasis en las destrezas de la comunicación (lenguaje, lecto-escritura), calculo matemático y socialización.

SEGUNDA ETAPA

La educación básica general, del cuarto al sexto grado, propiciará el desarrollo de destrezas y actitudes relacionadas con la investigación científica, el análisis de la realidad socioeconómica y política de la comunidad; reforzará las capacidades de socialización, comunicación, las matemáticas y los elementos tecnológicos.

TERCERA ETAPA

Educación básica, científico-tecnológica, del séptimo al noveno grado, se reforzarán y desarrollarán destrezas y habilidades, así como el inicio de la formación pre-vocacional, para desarrollar las potencialidades, una orientación hacia el trabajo productivo y la incorporación al nivel de la educación media.

EDUCACIÓN MEDIA

En el nivel de educación media los educandos se formarán integralmente, bien para su ingreso específico al nivel de educación superior o para su incorporación al mundo del trabajo. Este nivel estará comprendido entre 15 y 17 años de edad en los casos de ascenso normal de los estudiantes. Será gratuita y laica en los centros que ya sostenga o funde el Estado conforme al artículo 157 de la Constitución de la República. La obligatoriedad de la educación media deberá contemplarse como una meta a lograrse en plazos ajustados al desarrollo general del país.

Para la formación académica, tendiente a continuar estudios en el nivel de educación superior, se ofrecerá el bachillerato académico con dos años de duración.

Para la formación de técnicos de este nivel, aptos para su incorporación al mundo del trabajo o continuar estudios en el nivel de educación superior, se ofrecerá un bachillerato técnico con duración de tres años, organizado con una base común y cualquiera de las siguientes áreas del conocimiento: forestal, agrícola, industrial, servicios, arte y deportes, según las necesidades nacionales, locales o regionales.

Cambios en la Educación Superior

MISIÓN DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR

En el marco de una visión de país crítica y objetiva, es misión de la Educación Superior:

CARACTERÍSTICAS DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR

La Educación Superior en el nuevo siglo:

NIVEL DE EDUCACIÓN SUPERIOR

A la Universidad Nacional Autónoma de Honduras le asigna la Constitución de la República las funciones de organizar, dirigir y desarrollar la educación superior y profesional.

En su condición de rectora de este nivel, está obligada a ser la institución pionera del cambio.

Conforman además el nivel de educación superior, 4 instituciones estatales, Universidad Pedagógica Nacional "Francisco Morazán", Escuela Nacional de Ciencias Forestales, Escuela Nacional de Agricultura, Instituto Superior de Educación Policial y 8 instituciones privadas: Universidad José Cecilio del Valle, Escuela Agrícola Panamericana, Universidad Tecnológica Centroamericana, Universidad de San Pedro Sula, Universidad Tecnológica de Honduras, Universidad Católica de Honduras "Nuestra Señora Reina de la Paz", Seminario Mayor "Nuestra Señora de Suyapa" y Centro de Diseño, Arquitectura y Construcción.

La misma Constitución establece que la Secretaría de Educación y la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, como entidades rectoras de sus respectivos niveles educativos, adoptarán las medidas que sean necesarias para que la planificación y la programación general de la Educación Nacional se integre en un sistema coherente.

ELEMENTOS DE LA TRANSFORMACIÓN

Para su transformación la Educación Superior debe tomar en cuenta los siguientes elementos:

PROPUESTA DE TRANSFORMACIÓN

Con el propósito de profundizar y darle una base participativa de sustentación al proceso, se propone:

5.2. Transformación del Subsistema de Educación No Formal

CONCEPTUALIZACIÓN

En una concepción amplia de cambio educativo global, un desafío a encarar es la articulación orgánica de las tres formas de aprendizaje: formal, no formal e informal, que son en sí mismas procesos, que tienen una insuficiente y a veces inexplorada potencialidad de interacción en una visión de esfuerzos de complementariedad sin pérdida de su singularidad.

La educación no formal forma parte esencial y permanente del sistema educativo. Debe comprenderse que la educación formal no ha podido cubrir toda la demanda, ni ha podido responder con la debida flexibilidad a las necesidades cambiantes del mercado laboral y de las condiciones económicas y políticas de la sociedad. La educación no formal surge, entonces, como una respuesta para satisfacer necesidades educativas que impone la dinámica de la sociedad.

La educación no formal, asumida como un proceso de aprendizaje intencional y estructurado o semiestructurado, se orienta al logro de múltiples propósitos educativos, individuales y colectivos, concentrados principalmente en las áreas productiva, cultural, social y política.

La educación no formal es un proceso flexible y diversificado, animado por educadores idóneos, comprensivo de un horizonte amplio y diversificado de aprendizajes intencionados y programados, que se realizan en múltiples escenarios de la sociedad civil y del Estado, con el fin de satisfacer necesidades educativas específicas no cubiertas por las opciones educativas formales.

Se practica en todos los niveles y modalidades del sistema o fuera de ellos; beneficia a todos los grupos de edad sin exclusiones de ninguna índole, puede desarrollarse a través de posibilidades combinatorias de la educación presencial y a distancia; o a través de las distintas expresiones de la educación abierta y utiliza diversidad de medios o recursos de aprendizaje.

En un contexto social y productivo cada vez más cambiante, gana terreno el concepto de educación continua; el mundo exigirá cada vez más rápida renovación y actualización de conocimientos y habilidades, así como acciones de reconversión laboral. En este sentido la educación formal y no formal, actuando complementariamente, tendrán que preparar más y mejor a los educandos para que se puedan insertar exitosamente en la sociedad y el aparato productivo.

Otra tendencia es la flexibilización de los currículos para poder responder a la realidad socio productiva, y facilitar el reconocimiento oficial de las diversas acciones educativas no formales.

UNA NUEVA INSTITUCIONALIDAD

La nueva institucionalidad del sistema educativo y específicamente de la educación no formal, debe estar fundamentada en la realidad de los hondureños dentro de sus respectivos contextos y de acuerdo con sus características culturales, económicas, sociales, políticas, religiosas, organizacionales y educacionales.

La nueva institucionalidad educativa requiere de dos articulaciones: la interna, entre cada uno de sus componentes y la externa, con los otros subsistemas, particularmente entre el formal y no formal y entre éstos con los procesos de desarrollo y transformación nacional.

COMPROMISOS

En el proceso de convergencia respectivo, se asumieron compromisos para fortalecer el desarrollo de la educación no formal tales como:

En relación con la educación no formal se propone: