La noción de familia profesional agrupa un conjunto amplio de ocupaciones
que por estar asociadas al proceso de producción de un bien o servicio
mantienen una singular afinidad formativa y comparten significado en términos
de empleo.
El compartir un mismo contexto de trabajo, o similares exigencias sociotécnicas
o de mercado induce a las empresas a diseñar políticas de selección, promoción
y planes de carrera que pueden ser pensadas no sólo desde las necesidades de
una firma determinada sino también desde la construcción de una
profesionalidad.
La óptica de la familia profesional permite a los trabajadores el trazado de
un itinerario de formación con perspectiva de empleo y profesionalidad. Además,
permite al sistema educativo programar una oferta de formación técnico
profesional y formación profesional adecuada a estos itinerarios laborales
probables.
La afinidad formativa de este conjunto amplio de ocupaciones se da a partir
del reconocimiento de un tronco común de capacidades profesionales de base
(aptitudes, habilidades, destrezas), de contenidos formativos similares y de
experiencias (códigos, lenguajes, usuarios, tecnología, materiales,
contenidos, etc.) que proporcionan contextos de trabajo semejantes (sea por el
sector productivo al que pertenecen o por el producto o servicio que crean o por
el tipo de cliente al que se dirigen).
Una familia profesional reconoce así, perfiles que -según el nivel de
calificación al que las habilita la formación técnico profesional y la
formación profesional que reciben- pueden desempeñarse en los ámbitos
productivos con diferentes grados de autonomía.
Identificar y definir las competencias de un grupo de
profesiones/ocupaciones. Este diseño transparenta las competencias genéricas
que son transferibles de una ocupación a otra y que forman -junto con las
competencias básicas y de fundamento- la base de la empleabilidad.
Identificar en los campos ocupacionales, niveles de competencias y figuras
profesionales clave, que puedan servir de referencia de empleo, de formación
y de trayectoria profesional posible facilitando al sujeto pedagógico/trabajador
la construcción de su itinerario formativo combinando la lógica ocupacional
y la de la formación continua.
Ordenar y clasificar la oferta y la demanda formativa existente en el
campo de la formación tecnico profesional y la formación profesional, a
partir de criterios y una metodología común acordados con los actores del
sistema educativo y del mundo del trabajo. Estos acuerdos se realizan
alrededor de: las figuras profesionales, los estándares de competencias
requeridos, las capacidades y competencias a formar, las bases curriculares
que orientarán el diseño de las ofertas y los sistemas de evaluación que
serán aplicados.
Optimizar los recursos físicos, financieros, tecnológicos y docentes
empeñados por el sistema educativo en formación técnico profesional y
formación profesional, posibilitando una oferta formativa continua y
diversificada según los destinatarios: por ejemplo, cursos de especialización
y actualización para técnicos y profesionales universitarios del sector,
cursos de calificación y perfeccionamiento para niveles de calificación
pre-técnicos.
Institucionalizar la participación de los actores en la identificación y
actualización de los perfiles, de las competencias exigidas, de los niveles
de formación y autonomía que requiere el mundo del trabajo y de los sistemas
de evaluación que se reconocen.
Articular niveles de formación favoreciendo las pasarelas entre los
mismos y facilitando los procesos de formación continua o a lo largo de la
vida.
Ordenar el sistema de calificaciones, brindando información permanente y
oportuna sobre los cambios que se perciben en el sector.
La identificación de las Familias Profesionales que actúan en determinados
procesos, sectores o rama de actividad requiere de actividades de investigación
y consulta que pueden resumirse en los siguientes momentos:
Fase de prediagnóstico de los campos ocupacionales:
Reconocer en cada sector de actividad las ocupaciones que tienen algún
tipo de afinidad formativa y/o progresión en los itinerarios de empleo.
Analizar sus posibilidades de unificación en organizaciones del trabajo
diferentes o en casos de cambio tecnológico o de cambios en el mercado, o en
microemprendimientos o en el de trabajo autónomo.
Fundamentar la familia ocupacional y profesional de acuerdo a su
significado de empleo y su afinidad formativa.
Fase de selección de la figura profesional a desarrollar:
Determinar para cada campo ocupacional detectado las funciones o conjunto
de actividades que se cumplen.
Identificar la tecnología de base y las técnicas y procedimientos
utilizados en esas funciones.
Identificar la utilización de esa tecnología, técnicas y procedimientos
por cada figura profesional.
Seleccionar una figura profesional sobre la que se desea elaborar un
perfil de formación técnico profesional y formación profesional certificado
por competencias.
Fase de identificación de las competencias requeridas para la figura
profesional seleccionada:
Identificar el conjunto de desempeños que en cada función debe saber
hacer la figura profesional elegida.
Acotar para cada conjunto de realizaciones los criterios o reglas de juego
que se le exigen en los ámbitos productivos de las grandes, medianas y pequeñas
organizaciones y diferenciarlos de los que se le exige al cuentapropista.
Fase de inferencia de capacidades y de definición del diseño curricular
para formarlas:
Inferir las capacidades y competencias que son necesarias formar en las
ocupaciones, oficios o profesiones seleccionadas. Determinar su afinidad
formativa en relación con otras figuras comparando desempeños, criterios de
realización, uso de tecnología y de técnicas requeridas, exigencias del
contexto productivo en términos de seguridad, calidad, productividad.
Definir las bases curriculares y módulos
Fase de determinación del nivel de competencias que integran el perfil:
Estimar el nivel de calificación que se le reconoce o que se le podría
llegar a reconocer.