Es preciso mejorar el entorno
empresarial y el equipamiento de que disponen las personas que
inician actividades empresariales para fomentar la creación de
puestos de trabajo por un mayor número de empresas más
dinámicas. Deben desarrollarse las condiciones estructurales
que permitan aprovechar el potencial de crecimiento del empleo
del sector de servicios.
El
fortalecimiento del espíritu empresarial aumentará el
potencial de crecimiento, la competitividad y la creación de
empleo de la UE. Es preciso crear en Europa un entorno más
favorable para las necesidades de las empresas. Las empresas y
los ciudadanos necesitan un entorno regulador y fiscal claro,
sencillo, eficaz y práctico, en un mercado mundial que cambia
aceleradamente. Se han introducido medidas para mejorar la
eficiencia del sector público y reducir trámites, con el fin
de aminorar la carga administrativa de las empresas. Pero es
mucho lo que queda por hacer. Las PYME europeas siguen
considerando que la falta de acceso al financiamiento frena la
creación de nuevas empresas y limita el potencial de
crecimiento de las sociedades. Los Estados miembros
deberán:
crear un entorno favorable para las
empresas:
seguir reduciendo la cargas y barreras
administrativas de las empresas, introduciendo procedimientos
más sencillos y transparentes, estableciendo ventanillas
únicas para las nuevas empresas y simplificando la
reglamentación de los sistemas tributarios;
aumentar la
eficiencia de los servicios públicos, a través, entre otras
medidas, de la evaluación comparativa (benchmarking) y de un
mayor recurso a la licitación, asegurando al mismo tiempo que
las entidades públicas y privadas compitan en plano de
igualdad; y
modernizar, simplificar y aplicar de manera
más uniforme los sistemas del IVA.
fomentar la toma de
riesgos, mediante la mejora del acceso a la financiación, en
especial para las PYME en sus primeras fases. Para las PYME
reviste especial importancia el suministro de capitales
acompañado de conocimientos en materia de gestión (véase
también la sección 3.5.).
La transición de la Unión Europea a la
economía del conocimiento avanza, pero debe acelerarse si se
desea alcanzar el objetivo estratégico de Lisboa. Es preciso
animar a las empresas y a los ciudadanos a aprovechar las
oportunidades que brinda la economía del conocimiento. A pesar
de los últimos avances en la difusión de las TIC, la UE sigue
por detrás de los Estados Unidos en aspectos tales como
investigación y desarrollo, inversión en nuevas tecnologías y
penetración de Internet.
Es de máxima importancia que
las directrices del Consejo Europeo de Estocolmo para la
aceleración de las reformas económicas se concreten en los
plazos convenidos. Se requieren inversiones cada vez mayores
en capital humano, en I+D y en TIC para robustecer la
competitividad europea. El establecimiento de mercados
competitivos de productos (véase la sección 3.4) y de mercados
de capitales operativos (véase la sección 3.5) contribuyen a
un clima empresarial de apoyo a la innovación y a la toma de
riesgos que animará la inversión. En materia de I+D, el
principal desafío es elevar la participación del sector
privado, lo que contribuirá a una mejor comercialización de
los resultados de la I+D, y crear el Espacio Europeo de la
Investigación. Para facilitar la transición a la economía del
conocimiento, será preciso:
fomentar la I+D y la
innovación:
ofrecer condiciones marco adecuadas a las
empresas para que inviertan en I+D, por ejemplo reforzando los
derechos de propiedad intelectual y logrando un acuerdo sobre
las formas de expedición de la patente comunitaria antes de
finales de 2001;
mejorar los vínculos entre
universidades y empresas para facilitar la transferencia de
conocimientos y una mejor comercialización de los resultados
de la I+D;
aumentar la colaboración europea en el campo
de la investigación y la innovación, por ejemplo impulsando la
creación de redes de centros de excelencia universidad-empresa
y promoviendo la movilidad de los investigadores, y mediante
una mejor coordinación entre los programas y políticas
nacionales de investigación e innovación; y
asegurar una
buena financiación de la I+D, especialmente la investigación
fundamental, y establecer prioridades claras y coherentes para
la investigación pública.
promover el acceso y el uso
de las TIC:
liberar el "bucle local" para contribuir a la
reducción sustancial de los costes de uso de Internet;
asegurar una mayor y mejor utilización de Internet en las
escuelas, y dar la necesaria formación a todos los profesores
antes de finales de 2002;
reforzar el marco regulador
del comercio electrónico (aplicación de la Directiva sobre la
firma electrónica y adopción en 2001 de las propuestas sobre
derechos de autor, venta a distancia, IVA y facturación
electrónica); y
fomentar el uso de Internet en las
administraciones públicas, y
desarrollar y aplicar una
estrategia en materia de TIC.
reforzar los esfuerzos
en materia de educación y formación:
tanto privadas como
públicas, para aumentar el número de investigadores y de
personas altamente cualificadas en TIC, y mejorar las
capacidades básicas de la población en estas tecnologías, en
particular capacidades en materia de TIC.
mejorar las
capacidades de los sistemas educativos para responder
adecuadamente a la evolución de la demanda de
cualificaciones.