Con objeto de estimular el crecimiento y el desarrollo económicos,
de elevar el nivel de vida, de satisfacer las necesidades de mano de obra
y de resolver el problema del desempleo y del subempleo, todo Miembro
debería formular y llevara cabo, como un objetivo de mayor importancia,
una política activa destinada a fomentar el pleno empleo, productivo y
libremente elegido.
II. Principios Generales de la Política del Empleo
Los fines de la política del empleo deberían ser clara y
públicamente definidos, de ser posible en términos cuantitativospara el
crecimiento económico y el empleo.
Se debería consultar a los representantes de los empleadores y de
los trabajadores, así como a sus respectivas organizaciones,para la
elaboración de toda política de desarrollo y utilización de las aptitudes
humanas, y, además, en armonía con la Recomendación sobre la consulta
(ramas deactividad económica y ámbito nacional), 1960, se debería tratar
de obtener la colaboración detodos ellos para la ejecución de dicha
política.
La política del empleo debería basarse en estudios analíticos sobre
la magnitud y la distribución, actuales y futuras, de la fuerza de
trabajo, del empleo, del desempleo y del subempleo.
Deberían dedicarse recursos adecuados para la compilación de datos
estadísticos, para la preparación de estudios analíticos y para la
difusión de los resultados.
Todo Miembro debería reconocer la importancia de incrementar los
medios de producción y de lograr el pleno desarrollo de las aptitudes
humanas, por ejemplo, por medio de la educación, de la orientación y
formación profesionales, los servicios de higiene y de vivienda, y debería
tratar de conseguir y mantener unequilibrio adecuado entre los gastos
relativos a estos diversos fines.
Todo Miembro debería adoptar las medidas necesarias paraayudar a los
trabajadores, incluidos los jóvenes, y las demás personas que se
incorporen por primera vez a la fuerza de trabajo, a encontrar un empleo
productivo y adecuado y a adaptarse, además, a las necesidades cambiantes
de la economía.