Los Miembros deberían gradualmente ampliar, adaptar y armonizar sus
sistemas de formación profesional en forma que cubran las necesidades de
formación profesional permanente de los jóvenes y los adultos en todos los
sectores de la economía y ramas de actividad económica y a todos los
niveles de calificación y de responsabilidad.
Los Miembros deberían adoptar medidas, elaboradas en consulta con
las organizaciones de empleadores y de trabajadores más representativas,
destinadas a crear y reforzar una cultura empresarial que favorezca las
iniciativas, la creación de empresas, la productividad, la toma de
conciencia de los problemas medioambientales, la calidad, las buenas
relaciones laborales y profesionales, y prácticas sociales apropiadas y
equitativas. Con este fin, los Miembros deberían considerar la posibilidad
de:
impulsar un proceso de educación y formación permanentes para todas
las categorías de trabajadores y empresarios;