Aprender y formarse para trabajar en la sociedad del conocimiento
Capítulo V: Cooperación internacional en materia de desarrollo de los recursos humanos: situación actual y nuevas tendencias
Más que un análisis detallado, el presente capítulo expone varios ejemplos de prioridades y prácticas actuales o emergentes en materia de cooperación internacional en el campo de la formación y el desarrollo de los recursos humanos. Todos ellos deben considerarse a la luz de los principales cambios del pensamiento político, entre los cuales cabe citar, por ejemplo, la revisión de la política del Banco Mundial de principios del decenio de 1990 (y la revisión en curso en la región de Africa); la nueva política en este sector que el Organismo Danés de Desarrollo Internacional (DANIDA) se propone adoptar en agosto de 2001; la fuerte orientación hacia la lucha contra la pobreza y las cuestiones de género en los recientes debates sobre el desarrollo en el plano internacional; la nueva dimensión regional de la cooperación (por ejemplo, la colaboración de la Unión Europea con regiones enteras del mundo en desarrollo, como por ejemplo el grupo de países candidatos a la adhesión a la Unión Europea o los países del MERCOSUR); y la labor actual de la OIT relativa a la elaboración de un nuevo marco de política - una nueva recomendación - en materia de desarrollo de los recursos humanos y formación. Por último, las nuevas políticas en materia de concesión de préstamos, por ejemplo, aquellas destinadas a desarrollar la infraestructura de los países receptores, ofrecen también un nuevo enfoque para la cooperación técnica en el ámbito de la educación y la formación.
A. Cooperación internacional en materia de educación, formación y desarrollo de los recursos humanos: hacia la integración
Muchos organismos y países receptores tienden a integrar cada vez más las políticas de educación y de formación, puesto que en el mundo en desarrollo la adquisición de unas competencias y de una formación que respondan a la realidad debe basarse en una enseñanza básica de calidad y accesible a todos. Dado que muchos programas de desarrollo de las calificaciones profesionales se financian en el marco más amplio del sector de la educación, la iniciativa «Educación Para Todos», lanzada en 1990, ha tenido repercusiones muy importantes sobre el desarrollo de las calificaciones durante el último decenio.
Sin embargo, aunque en el decenio de 1990 se mantuvo el interés principal de algunos organismos por la labor de desarrollo de las calificaciones, otros redujeron sus programas en materia de formación y desarrollo de las calificaciones orientadas hacia el empleo. Las fuertes críticas del Banco Mundial a los programas proporcionados por el sector público pueden haber contribuido también a la disminución del énfasis que ponían los organismos en la formación profesional, en particular en cuanto a los diversos programas de formación pública. Muchos organismos se vieron influidos por la importancia concedida por el Banco Mundial a la enseñanza básica y a la adquisición de calificaciones esenciales como base para el perfeccionamiento de las competencias a lo largo de la vida, al considerar que convenía que el mercado se hiciera cargo de esta última etapa de la formación.
Ahora bien, recientemente varios organismos de desarrollo (por ejemplo, el DANIDA, el Organismo Sueco de Desarrollo Internacional (OSDI), la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación y el Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID)) han adoptado enfoques sectoriales, que ponen mayor énfasis en una planificación coherente que abarque la educación y la formación. La aparición de preocupaciones relacionadas con la economía del conocimiento, la globalización y las tecnologías de la información y de la comunicación también ha provocado un replanteamiento de la prioridad que se daba hasta ahora a la enseñanza básica. Por lo tanto, después de la reducción de los préstamos del Banco Mundial para la formación profesional a consecuencia del nuevo énfasis puesto en la enseñanza primaria y en la enseñanza secundaria básica - y el cuestionamiento de los métodos tradicionales de formación -, el volumen anual de préstamos aumentó hasta alcanzar algo menos de 400 millones de dólares para el período que va de 1995 a 1999. El Banco Mundial ha brindado apoyo a muchos países bajo la forma de «capacitación de la fuerza de trabajo» con el propósito de actualizar las calificaciones de los trabajadores, reconvertir a los trabajadores despedidos y mejorar la competitividad. Los programas de formación apoyados por el Banco, por ejemplo, en Côte d'Ivoire y en los países de Asia Oriental, forman parte integrante de los esfuerzos de reestructuración de sectores industriales enteros. No obstante, del volumen total de préstamos del Banco para la educación, más del 30 por ciento corresponde a la enseñanza primaria y cerca del 20 por ciento a la enseñanza secundaria. La necesidad de desarrollar nuevas fórmulas que combinen la educación y la formación, así como los conocimientos teóricos y las competencias prácticas, ha sido reconocida en los enfoques adoptados por organismos tales como el Organismo Australiano de Desarrollo Internacional (AusAID) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
B. Integración de la educación y la formación en otras políticas y programas económicos y sociales: consideración especial de los sectores y grupos que tienen necesidades específicas
A fin de aprovecharlas al máximo, la educación y la formación deben formar parte de un conjunto global de programas y políticas que apunten al desarrollo económico y social. Se trata de un importante principio - enérgicamente respaldado en las Conclusiones sobre la formación y el desarrollo de los recursos humanos - reconocido en el ámbito de la cooperación internacional. Desde el decenio de 1990, el programa internacional de desarrollo se ha centrado mucho en la equidad, al proponerse integrar la educación y la formación en otros programas económicos y sociales de lucha contra la pobreza y la exclusión social. Por ejemplo, el DANIDA, la OIT, el SDC y el Organismo Alemán de Cooperación Técnica (GTZ) han realizado enérgicas declaraciones políticas en las que instan a superar los sesgos tradicionales en materia de desarrollo de los recursos humanos, en particular en lo que concierne a las mujeres.
El programa de la formación de base comunitaria de la OIT para el empleo independiente y la generación de ingresos es un ejemplo práctico del enfoque vinculado a la pobreza. Este programa ha brindado asistencia a instituciones de empleo y formación en países tales como Kenya, Camboya y Pakistán, con el objeto de elaborar iniciativas de base y propiedad comunitarias y orientadas a la demanda a fin de satisfacer las necesidades de formación de las comunidades más pobres. El recuadro 5.1 describe el ejemplo de Camboya.
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Recuadro 5.1 Camboya: formación profesional para mitigar la pobreza El proyecto de la OIT sobre formación profesional para la mitigación de la pobreza (VTAP) ha desarrollado la capacidad del Ministerio de Educación, Juventud y Deporte de Camboya para poner en práctica programas de formación flexibles y basados en la demanda vinculados a actividades específicas de generación de ingresos. Sucede al proyecto de formación profesional para la creación de empleo, que formó a más de 5.000 personas que volvían de los campos situados en la frontera tailandesa o que habían sido desplazados dentro del país. El proyecto VTAP ha logrado mitigar considerablemente la pobreza. Entre 1996 y 1998, el proyecto proporcionó formación para el trabajo o la gestión a 75 miembros del personal y formó a 3.302 personas pertenecientes a grupos desfavorecidos, 51 por ciento de las cuales eran mujeres. En el marco de este proyecto, que desarrolla sus actividades en siete provincias, se organizó una red de centros de formación y de programas de formación móviles. El éxito del proyecto puede atribuirse a su flexibilidad y a su enfoque de determinación sistemática de las oportunidades de empleo y de trabajo independiente para los grupos desfavorecidos, en particular las mujeres, las personas discapacitadas, los jóvenes desempleados y los soldados desmovilizados. Dentro de este proyecto se impartía formación a grupos encargados de determinar las necesidades de formación de las personas, fomentar las cuestiones de género y la igualdad de oportunidades, desarrollar planes de estudio y formar instructores. En 1998, el Departamento de Formación Técnica y Formación Profesional retomó las actividades del proyecto. En el marco de un proyecto financiado por el Banco Asiático de Desarrollo, este sistema ha sido ampliado e integrado al nuevo sistema de formación de Camboya, que abarca a catorce provincias. Fuente: OIT |
En una escala más amplia, las Metas internacionales de desarrollo (IDT) y los nuevos Documentos de estrategia de lucha contra la pobreza (DELP) tienen gran influencia en la determinación de prioridades para los programas de educación y formación que formulan los países y los organismos. Los DELP son instrumentos de política fundamentales en lo que atañe a los acuerdos celebrados entre los países y el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. En el primer semestre de 2001, se concluyeron cinco acuerdos, y otros 40 se encuentran en fase de preparación. Estos acuerdos situarán a la educación y a la formación en un marco general de lucha contra la pobreza, y es probable que ejerzan una importante influencia sobre la labor de otros organismos.
La cuestión del género es una parte esencial de muchos programas y políticas de lucha contra la pobreza de distintos organismos. Por ejemplo, la OIT ha creado un programa de desarrollo de la capacidad en el que se abordan cuestiones fundamentales recogidas en la plataforma de acción de Beijing, y en particular la feminización de la pobreza. Los principales objetivos del programa son: adoptar una perspectiva de género en las reformas macroeconómicas y los programas de ajuste estructural; institucionalizar el diálogo social sobre esta cuestión; y adoptar y aplicar, con la asistencia de la OIT, planes de acción prioritarios. Por ejemplo, en México se ha formulado, en colaboración con las autoridades nacionales y estatales y con las organizaciones de empleadores y de trabajadores, un Plan de acción nacional para más y mejores empleos para la mujer. Está destinado a 4.000 mujeres empleadas en la industria maquiladora de exportación del estado de Coahuila. El plan tiene por objeto ayudar a las trabajadoras a organizarse para representar y defender sus intereses y para mejorar sus condiciones de trabajo. En el estado de Guerrero, se facilita a las mujeres formación empresarial y asistencia técnica y financiera destinada a aumentar la rentabilidad y la viabilidad de sus microempresas. El objetivo del Gobierno es reproducir estos «programas piloto» en otros estados y para otros grupos destinatarios.
La cooperación internacional se dirige también tradicionalmente a la juventud como principal destinataria de la formación y al desarrollo de las calificaciones. Debido al desempleo endémico que existe entre los jóvenes, se observa desde hace poco un compromiso renovado para suministrarles capacitación y formación empresarial. En particular en América Latina, el BID financia importantes programas destinados a la juventud y a otros grupos vulnerables. Estos programas proporcionan formación y servicios para el reconocimiento y la homologación de las competencias adquiridas. El Centro Interamericano de Investigación y Documentación sobre Formación Profesional (CINTERFOR) apoya estos programas.
El VIH/SIDA y sus repercusiones en materia de calificación, educación y capacitación profesional ocupan un lugar preponderante en el campo de la cooperación técnica. Las elevadas tasas de infección entre el personal docente y los estudiantes redundan en el aumento de la ineficacia en lo que atañe a la prestación de servicios de formación, en el preciso momento en que se necesita incrementar masivamente las actividades de desarrollo de las calificaciones a fin de reemplazar a los trabajadores que dejaron de ser productivos. La política sectorial que el DANIDA está a punto de aplicar para este sector podría ser la primera que tuviera formalmente en cuenta las necesidades en materia de educación y formación resultantes de la pandemia.
Los programas sectoriales apoyados por organismos donantes, entre ellos los destinados a los sectores de la salud y la agricultura, tienen importantes componentes de educación y formación. La formación y el desarrollo de los recursos humanos se integran cada vez más en los programas y políticas industriales y de transferencia de tecnología. Muchos organismos, como por ejemplo, el BID, el DANIDA, la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA) y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Finlandia, han vinculado explícitamente el desarrollo de las calificaciones a la protección del medio ambiente.
A partir del decenio de 1990, los programas de desarrollo de la empresa de dichos organismos han venido recibiendo un apoyo creciente. Un ejemplo sobresaliente es la labor de la OIT realizada en el marco del programa Inicie y Mejore su Negocio (SIYB). Consiste en una serie de módulos y materiales didácticos que dan a los empresarios gerentes de pequeñas empresas de los países en desarrollo nociones prácticas para iniciar, consolidar y ampliar sus negocios. Los manuales, disponibles en 35 idiomas, se han utilizado en 70 países del mundo entero, y más de 100.000 empresarios han sido formados en el marco de este programa. Las evaluaciones indican que los empresarios así formados han mejorado en gran medida los resultados, los beneficios y el potencial de creación de puestos de trabajo de sus empresas.
Muchos organismos están acompasando sus actividades de desarrollo empresarial y de desarrollo de las calificaciones. Han tenido cierto éxito los programas destinados a los artesanos para reforzar los servicios de desarrollo empresarial (por ejemplo, asesoramiento, formación, crédito y desarrollo empresarial). Tal es el caso de los programas del DANIDA, de la OIT y del Banco Mundial. Sin embargo, han tenido menos éxito los intentos destinados a desarrollar actitudes y calificaciones empresariales entre los estudiantes de las instituciones de formación tradicionales. El apoyo a la reconstrucción de los países afectados por conflictos armados ha sido otro ámbito al que los donantes han dado prioridad. En el recuadro 5.2 se describe un ejemplo de colaboración de ese tipo entre la OIT y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
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Recuadro 5.2 Bosnia y Herzegovina: empleo y formación de los grupos desfavorecidos Un proyecto OIT/PNUD contribuye a la recuperación pacífica de Bosnia y Herzegovina, tanto a través de medidas para la creación de empleos como de formación, destinadas a los grupos desfavorecidos: el proyecto está desarrollando la capacidad docente del Centro de Formación de la Construcción de Bihac, con el propósito de que pueda atender mejor al territorio del cantón, que resultó gravemente dañado durante el reciente conflicto interno. El Centro ha sido reconstruido con la asistencia de Suiza, y el PNUD y el Gobierno de Luxemburgo financian su desarrollo. La OIT suministra asesoramiento técnico. El Centro ofrece formación para los jóvenes desempleados y los refugiados que han retornado, a fin de reforzar sus calificaciones en ocupaciones para la rehabilitación, la construcción y el mantenimiento de edificios. Los programas de formación son flexibles, modulares y orientados hacia el empleo. Además tienen un componente específico relativo a los puestos de trabajo para las mujeres. Fuente: OIT |
La economía informal, concepto en el cual la OIT ha sido pionera, se ha convertido en uno de los principales destinatarios del apoyo brindado por los donantes para la aplicación de políticas y programas prácticos de desarrollo. Esto se observa particularmente en Africa, donde la crisis económica y los ajustes estructurales han obligado a la gran mayoría de la fuerza de trabajo a ganarse a duras penas la vida en el sector informal. En cooperación con el DANIDA, Zambia está mejorando la formación destinada al sector de la economía informal e integrándola en el marco general de la política nacional en materia de formación. Además de la OIT, Francia, la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación y el Banco Mundial han colaborado con asociaciones de la economía informal con el objeto de mejorar sus actividades de formación y de implicarlas junto a los proveedores oficiales en el desarrollo de los planes de estudio, la gestión empresarial y la homologación. El objetivo principal de estos organismos, así como también de la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA) y de Austria, es elevar el nivel de las calificaciones de los artesanos. Asimismo, se han creado sistemas de vales, en particular en el caso de los programas financiados por el Banco Mundial, a fin de estimular un mercado para la mejora de las calificaciones de los aprendices y los artesanos de la economía informal.
Programas activos de mercado de trabajo
La educación y la formación también han formado parte de las respuestas activas del mercado de trabajo en los países en desarrollo, en épocas en que aumentaba el desempleo estructural. La OIT y el Banco Mundial, en particular, han suministrado apoyo en este campo. Muchos trabajadores han perdido sus puestos de trabajo durante el proceso de reestructuración industrial que aún prosigue en Europa Central y Oriental. En esos países, la OIT ha introducido con éxito programas y métodos de formación modulares destinados a los trabajadores desempleados. Asimismo, ofrece programas de perfeccionamiento para los trabajadores empleados y formación general para mejorar la empleabilidad en función de las necesidades del mercado de trabajo. Por ejemplo, en la Federación de Rusia se ha organizado una red nacional de cerca de 150 instituciones que ofrece formación modular para más de 100 tipos de empleos en los sectores de la industria y los servicios.
C. El paso de los programas de actividades prácticas a la formulación de políticas
La cooperación internacional en materia de desarrollo de los recursos humanos se centra cada vez más en el apoyo para la formulación de políticas, así como para la creación de instituciones y de capacidad, en lugar de suministrar en la práctica programas de formación y de desarrollo de las calificaciones. Estos últimos se llevan a cabo cada vez más en el marco de acuerdos entre los interlocutores sociales, las instituciones públicas y el sector privado, tanto en los países donantes como en los países receptores. La cooperación en materia de formulación de políticas ha abarcado ámbitos tales como las políticas generales de formación en el plano nacional; el desarrollo de marcos institucionales y de gobernanza, entre ellos, el establecimiento de una autoridad nacional en materia de formación; la evolución hacia la formación en el puesto de trabajo, la reconversión y la formación continua, por oposición a la formación inicial; así como también nuevas áreas específicas como es la creación de marcos normativos en materia de calificaciones profesionales y de sistemas de formación basados en las competencias. Aunque ciertas organizaciones han dejado de apoyar la formación facilitada por el sector público, otras como, por ejemplo, el Organismo Sueco de Desarrollo Internacional (OSDI) y el Organismo Alemán de Cooperación Técnica (GTZ) se han propuesto apoyar las reformas institucionales en este sector. Mejorar la atención de la demanda y dar prioridad a los resultados, el rendimiento de los costos y las relaciones con la industria son algunos de los elementos de las prescripciones de política relativas al sistema de formación público.
La OIT ha desempeñado un papel preponderante en la promoción de las políticas de formación y de desarrollo de los recursos humanos para el empleo al haber prestado asistencia para su formulación a un gran número de países en desarrollo. Esta cooperación se ha centrado en particular en los aspectos relativos a la equidad y la formación continua en el marco de las reformas de la política y del sistema de formación. Gracias a su estructura tripartita, la OIT ha servido de catalizador para reforzar el diálogo sobre nuevos sistemas y políticas de formación. En la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social de Copenhague (1995) la OIT recibió el mandato de asumir el papel principal para la promoción de las políticas y los programas económicos y sociales basados en el empleo, incluyendo la formación y el desarrollo de los recursos humanos. Recientemente, se encargó a la OIT elaborar un sistema nacional de formación en Mauricio («Una estrategia de formación integrada para el nuevo milenio»). Dicho sistema recibió el apoyo de los interlocutores sociales y fue aprobado por el Consejo de Ministros en enero de 2001.
El DANIDA ha sido otra organización pionera en materia de formulación de políticas, por ejemplo, en la República Unida de Tanzanía, en Zambia y, más recientemente, en Malawi, donde brindó asistencia para las reformas realizadas en el campo de las políticas, la gobernanza y los sistemas de formación. En Zambia, un grupo de trabajo creado especialmente, en el que participaban los principales interlocutores, es decir, el Gobierno, los empleadores, los sindicatos, las instituciones de formación y las instituciones empresariales, ha impulsado y dirigido el proceso de examen y formulación de políticas.
Autoridades nacionales de formación
Hasta hace pocos años, los ministerios de trabajo o de educación eran la máxima autoridad de los sistemas de formación y educación nacionales, lo cual no facilitaba la coordinación entre las iniciativas de los donantes, otras prestaciones públicas y los prestatarios privados. En los años 1990, en un contexto de revisión de las políticas y de reformas, muchos organismos de desarrollo (DANIDA, OSDI y GTZ) abogaron por que se aplicara en los países de Africa el modelo de la autoridad nacional de formación latinoamericano. Dicho modelo se basaba en una amplia participación del empleador y en un modelo de financiación segura basada en los impuestos. Al ser de reducido tamaño el sector formal, los organismos africanos han tenido que luchar por aplicar el modelo latinoamericano. La viabilidad financiera, la amplia participación de los interlocutores y el suministro de una formación de calidad siguen siendo los principales retos a los que deben enfrentarse muchas autoridades y los donantes que desarrollan actividades en este sector.
La formulación reciente de políticas relativas a la formación en el empleo y a la formación continua en el ámbito de la cooperación internacional refleja cierta preocupación ante la obsolescencia de los conocimientos técnicos especializados y la necesidad de renovar las calificaciones en un período de rápida evolución de la tecnología y de cambios en el lugar de trabajo. El Banco Mundial y la Comisión Europea han trasladado el énfasis a la formación de aquellos que están empleados, ya sea en el sector formal o en el sector informal de la economía. La OIT ha subrayado la importancia de la reconversión profesional y de la formación continua1. Las Conclusiones sobre la formación y el desarrollo de los recursos humanos ponen de relieve el papel de la formación inicial para asentar los cimientos de la futura empleabilidad y capacidad de aprendizaje de cada persona. Por ello, algunos donantes (por ejemplo, el OSDI) apoyan la formación inicial que sienta las bases de un aprendizaje posterior y de la reconversión profesional en una perspectiva de formación continua.
El desarrollo de marcos nacionales de calificaciones cobró vigor en estos últimos años, en particular, en algunos países desarrollados tales como Australia, Nueva Zelandia y Reino Unido (véase capítulo IV, sección C.5). La cooperación internacional comienza a desarrollarse en este nuevo ámbito. El GTZ y el DANIDA han colaborado en el desarrollo del marco nacional de calificaciones de Sudáfrica. El Organismo australiano de desarrollo internacional (AusAid) ha apoyado un proyecto similar en Indonesia. Más recientemente, Malawi, que forma parte del grupo de los países menos adelantados, ha comenzado una labor del mismo tipo con el apoyo del DANIDA. Los marcos normativos nacionales de calificaciones revisten interés porque ofrecen una serie calificaciones basadas en las competencias profesionales que resulta más coherente; el reconocimiento del aprendizaje anterior y la garantía de calidad que brinda la homologación. Sin embargo, como estos sistemas son muy complejos y resultan caros y difíciles de administrar, siguen siendo controvertidos. Además, la mayor parte de la asistencia brindada a los países en desarrollo en la materia no se ha realizado a través de los habituales programas internacionales de cooperación técnica, sino mediante la labor mercadotécnica desarrollada por las autoridades paraestatales en materia de calificaciones de países tales como Australia, Nueva Zelandia y Reino Unido (Inglaterra y Escocia).
Los mecanismos para el reconocimiento del aprendizaje anterior, elemento esencial del funcionamiento de los marcos nacionales de calificaciones, constituyen otra posible área emergente para la cooperación internacional. Hasta ahora, se ha trabajado poco en este campo, aparte de la asistencia brindada por el DANIDA a Sudáfrica.
La formación modular basada en las competencias ha suscitado últimamente un mayor apoyo en el plano internacional. Comparados con los programas de formación basados en el tiempo, los enfoques basados en las competencias se consideran más eficientes, adaptados y orientados en función de los resultados. Actualmente, son bastante corrientes en los países en desarrollo. Como sucede con la evolución estrechamente vinculada de los marcos nacionales de calificaciones, la promoción de los enfoques de formación basados en las competencias suele formar parte de los esfuerzos comerciales de los organismos públicos y privados que tratan de ampliar sus mercados en el ámbito de la formación en los países en desarrollo.
D. Los interlocutores sociales, las asociaciones del sector privado y la prestación de formación privada
Las Conclusiones sobre la función de la OIT en la cooperación técnica, adoptadas por la 87.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo (1999), instan a que se intensifiquen las relaciones de la OIT con los copartícipes en el desarrollo, incluidos los ministerios y otros organismos u organizaciones internacionales para el desarrollo. Habría que establecer nuevas relaciones con el sector privado, las fundaciones y otros copartícipes no tradicionales dentro del marco de los valores y principios de la Organización.
La cooperación internacional, que tradicionalmente se realiza entre organismos gubernamentales (donantes y receptores), tiene lugar cada vez más en el marco de asociaciones entre los gobiernos, los interlocutores sociales y las instituciones privadas y públicas. Actualmente, la mayoría de los donantes destacan el valor de las asociaciones y promueven activamente la «propiedad» nacional de las reformas del sistema y las políticas de formación. Por tanto, para los procesos de reforma y de revisión de políticas, consiguen el apoyo de una amplia gama de instituciones nacionales que abarcan a los empleadores, los sindicatos, las cámaras de comercio y de industria, las instituciones públicas y privadas de formación profesional, las universidades, las ONG y los representantes de la sociedad civil, entre otras. Dichas asociaciones han sido características en el marco de las reformas políticas emprendidas o que se encuentran en curso en Malawi, República Unida de Tanzanía, Sudáfrica y Zambia.
Propiciar las asociaciones y la prestación de formación para el sector privado. Generalmente, los interlocutores sociales y el sector privado ejecutan programas de formación y educación, pero lo hacen en un marco político establecido a través de acuerdos de cooperación bilaterales entre los gobiernos y los donantes. Las asociaciones directas en materia de prestación de formación son cada vez más corrientes entre las instituciones del sector privado (país donante) y las instituciones de los países receptores. Por ejemplo, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) suministra el capital inicial para estimular las asociaciones entre los «community colleges» (institutos de estudios superiores) de Estados Unidos e instituciones asociadas de los países en desarrollo. Otro ejemplo son los Centros de Asesoramiento para las Industrias Manufactureras del DANIDA, que reúnen a los sectores privados de Dinamarca y de los países asociados. Estas iniciativas tienen por objeto fomentar una gama más amplia de acuerdos de asociación con instituciones tanto públicas como privadas. Las cámaras de comercio y de industria de Francia y de Quebec (Canadá) han creado asociaciones con instituciones equivalentes (del sector privado) de muchos países en desarrollo. Proporcionan formación y servicios de divulgación a las pequeñas y medianas empresas, así como a los trabajadores independientes. En Francia, la región Rhône-Alpes tiene una industria textil muy desarrollada y ha entablado una asociación regional con la región de Sfax (Túnez) en el marco de un gran programa de formación y de reconversión profesional que apoya la reestructuración de ese sector industrial. Estos programas son financiados conjuntamente por el programa de cooperación técnica de Francia, la Unión Europea y la región Rhône-Alpes.
En algunos casos, las reformas de las políticas de formación han estimulado la expansión masiva de la formación a cargo del sector privado, siguiendo la política del Banco Mundial para el sector (1991) que abogaba por políticas de formación y de educación orientadas hacia el mercado. Si bien el Banco estaba a favor de una adecuada combinación de la formación pública y la formación privada, el resultado fue a menudo el fomento de la inversión en el sector público, por considerarse poco ineficiente en función del costo e inadecuado en relación con las necesidades económicas y sociales. Muchos organismos, convencidos de que los proveedores privados lograrían evitar estos problemas gracias a la disciplina del mercado y a los incentivos públicos apropiados, trataron de fomentar la prestación de servicios por el sector privado. En particular, el Banco Mundial y el BID han estimulado la creación de mercados de desarrollo de calificaciones mediante sistemas de vales. La tasa obligatoria de aprendizaje también fue utilizada para estimular a las empresas a ofrecer más formación en el lugar de trabajo, puesto que tenían derecho a recuperar parte o la totalidad de su contribución.
Recientemente, la OIT ha emprendido un programa de investigación y promoción de buenas prácticas empresariales en materia de educación y de formación en algunos países de Africa y de Asia. El propósito es influir sobre las políticas públicas a fin de promover dichas prácticas; estimular la creación de asociaciones entre las PYME y con otras instituciones intermediarias (gobiernos locales, cámaras de comercio e industria, instituciones de formación, etc.); y estimular a las empresas a que aumenten sus inversiones en materia de aprendizaje y formación. Sobre la base de la experiencia adquirida, se espera que el programa se extienda a las actividades de cooperación técnica que replicarán las políticas y las prácticas adecuadas en otros países y otras empresas.
La atención creciente prestada a la formación privada también desembocó en nuevas asociaciones con ONG, un tipo de alianza que ha sido favorecido por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, DANIDA y otros organismos. Esta situación refleja una tendencia más amplia en el campo de la cooperación técnica. Se considera cada vez más que las ONG son más eficientes y responden mejor a las necesidades locales que las burocracias estatales. Sin embargo, la importancia cada vez más grande que se concede a los programas y a las políticas, prefiriéndolos a los proyectos, comienza a plantear nuevos interrogantes en lo que se refiere a la posibilidad de que pequeños proyectos de las ONG puedan transformarse en programas de asistencia más amplios.
Prestación de formación privada: garantizar la calidad
La formación privada se ha extendido rápidamente en áreas que eran de fácil acceso y requerían poca inversión de capital, inclinándose a menudo por los ámbitos comerciales en lugar de por áreas técnicas. La necesidad de garantizar que los prestatarios de formación privada mantengan sus programas en un nivel de calidad aceptable es una preocupación corriente. Por ello, el BID se ha implicado en el desarrollo del personal y de los de planes de estudio de los prestatarios de formación privada en América Latina.
E. Educación, formación y tecnologías de la información y de la comunicación (TIC)
El poder de la revolución de la información reside en su capacidad de ofrecer servicios básicos, como son la educación y la formación, de manera más eficiente e innovadora. De hecho, la incapacidad de utilizar estas tecnologías en favor de las poblaciones más pobres ocasiona un costo considerable que no cesa de aumentar. Supone la pérdida de oportunidades económicas y el aumento de las desigualdades en los propios países menos adelantados, puesto que las zonas rurales quedan cada vez más aisladas y rezagadas. La OIT2 y el Banco Mundial, entre otras organizaciones, han hecho un llamamiento para que la comunidad internacional intensifique sus esfuerzos para colmar la brecha informática que amenaza con ahondarse aún más, tanto dentro de los países como entre ellos. La movilización de las tecnologías de la información y de la comunicación en el ámbito de la educación y la formación podría convertirse en uno de los campos más importantes de la cooperación internacional.
Una fuerza de trabajo con un buen nivel de formación es un requisito previo para aprovechar el potencial de las TIC. La OIT ha argumentado enérgicamente3 que la alfabetización y la educación no pueden pasarse por alto; de hecho, son la piedra angular para el aprovechamiento y el desarrollo de las TIC. Muchas organizaciones internacionales están emprendiendo programas de cooperación técnica que recurren a las TIC para la prestación de formación y educación. Asimismo, brindan asistencia a los países mediante programas de formación destinados a crear una reserva de profesionales calificados en TIC, otro requisito previo para poder utilizar y desarrollar la nueva tecnología en la economía. El programa del Centro Internacional de Formación de la OIT (Centro de Turín) sobre Educación a Distancia y Tecnología de la Formación (DELTA) proporciona asistencia técnica y cursos de formación para docentes sobre la educación a distancia y la utilización de las TIC y los multimedia en la educación y la formación. En América Latina, el BID ha brindado apoyo a la utilización de métodos de formación basados en la correspondencia, la televisión, la radio e Internet. El Banco Mundial financia la Universidad Virtual Africana (AVU), que imparte programas científicos y técnicos (formaciones no universitarias) utilizando la televisión e Internet en colaboración con universidades e institutos de 15 países. Sin embargo, la interactividad sigue siendo el punto débil de la AVU, dado que los usuarios africanos están conectados únicamente con instituciones de países desarrollados, mientras que no hay conexión entre los países africanos participantes. La Iniciativa de creación de redes de enseñanza para los docentes africanos, creada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), estimula a las instituciones educativas a convertirse en centros de formación y aprendizaje para sus comunidades. Es muy probable que se multipliquen en el futuro las actuales iniciativas bilaterales cuya finalidad es colmar la «brecha informática» como, por ejemplo, la iniciativa «Imfundo», financiada por el Reino Unido, una asociación entre el sector público y el privado que se propone extender el uso de las TIC en la formación de los docentes y la educación en Africa.
Es probable que el papel de la OIT en materia de cooperación técnica para el desarrollo de los recursos humanos se vea reforzado por varios acontecimientos concurrentes. Uno de ellos es la dedicación prioritaria de la OIT al logro de sus cuatro objetivos estratégicos, en particular el objetivo de crear mayores oportunidades para las mujeres y los hombres a fin de que tengan empleos e ingresos decentes. Con ese fin, la OIT promueve la inversión en conocimientos, calificaciones y empleabilidad, y destaca la importancia del logro de un consenso y del diálogo entre los interlocutores sociales, así como la creación de asociaciones con instituciones nacionales, regionales e internacionales. Además, la OIT tiene un importante mandato internacional para ofrecer cooperación técnica en apoyo de las estrategias de lucha contra la pobreza y para promover la equidad en cuestiones de empleo.
Además de seguir con su labor de fortalecimiento de las políticas de formación y de mejora de la formulación y ejecución de los programas de desarrollo de calificaciones, la OIT emprenderá una nueva actividad para prestar apoyo a los mandantes en la elaboración de programas y políticas que estimulen el aumento de las inversiones en materia de formación. La cooperación técnica de la OIT se desarrollará en otros ámbitos, tales como la ayuda a los mandantes para aplicar programas de formación y aprendizaje diseñados para la empresa, y en especial para las PYME; la prestación de asistencia a los países para desarrollar marcos de calificaciones nacionales y sistemas para el reconocimiento del aprendizaje anterior; la creación de programas que utilicen las TIC para la formación y los servicios de empleo; y la utilización de diversos módulos, instrumentos y guías prácticas de información para promover la adopción de prácticas óptimas en los servicios de empleo y formación destinados a los grupos con necesidades particulares. Estas últimas actividades formarán parte de las contribuciones de la OIT a las estrategias interorganismos de mitigación de la pobreza.
Es probable que las actividades de cooperación técnica sean duraderas y tengan más efectos si se formulan y ejecutan en el contexto del diálogo entre los interlocutores sociales. La OIT dispone de una gran ventaja comparativa al actuar como catalizadora para la formulación de políticas y la creación de capacidad institucional tripartitas. Sin embargo, un diálogo social coherente y orientado hacia el logro de resultados requiere inevitablemente que las organizaciones de empleadores y de trabajadores, así como otros interlocutores, tengan las calificaciones y la capacidad necesarias para entender y analizar las posibles alternativas y presentar recomendaciones de política. La OIT se enfrenta a la tarea principal de prestar a sus mandantes en los países en desarrollo asistencia en el ámbito de la formación y el desarrollo de la capacidad institucional en este sector clave para la formulación de políticas económicas y sociales.
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Capítulo IV | Observaciones finales
| Anexo II | Anexo III | Anexo IV]
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