Todos los
países se enfrentan al reto de cómo convertirse en una sociedad del
aprendizaje y asegurarse de que sus ciudadanos cuenten con los conocimientos,
las competencias y las calificaciones que necesitarán en el próximo siglo. Las
economías y las sociedades reposan cada vez más en el conocimiento. La
educación y las competencias son indispensables para obtener éxito económico,
responsabilidad cívica y cohesión social.
El próximo siglo estará definido
por la flexibilidad y el cambio; la movilidad será necesaria más que nunca.
Hoy en día, un pasaporte y un billete permiten viajar a cualquier lugar del
mundo. En el futuro, el pasaporte a la movilidad será la educación y el
aprendizaje permanente. Este pasaporte a la movilidad debe ofrecerse a todos.
Para alcanzar nuestros objetivos económicos y
sociales habrá que conseguir un compromiso renovado de invertir en educación
permanente por parte:
de los gobiernos, que deberán invertir para reforzar la
educación y la formación a todos los niveles;
del sector privado, que
deberá formar a los empleados actuales y futuros, y
de las personas, quienes
deberán desarrollar sus propias capacidades y carreras.
Jamás ha sido tan
rentable ni tan apremiante invertir en el ser humano. Es la clave del empleo,
del crecimiento económico y de la reducción de las desigualdades sociales y
regionales. A medida que nos acercamos al próximo siglo, el acceso al
conocimiento será uno de los determinantes más importantes de los ingresos y
de la calidad de vida. La globalización significa que tanto los países
desarrollados como los países en desarrollo pueden ganar con el aumento del
nivel de las normas en materia de competencias y conocimientos en todo el mundo.
El compromiso de invertir más en el ser humano debe reposar en tres principios:
en primer lugar, que todo el mundo tenga acceso a la educación y la
formación, no sólo los dotados intelectualmente o los privilegiados
económicamente, y que la educación básica sea gratuita. Debería concederse
atención especial a las necesidades de los desfavorecidos y a la importancia de
luchar contra el analfabetismo;
en segundo lugar, que se aliente y ofrezca a
todo el mundo la posibilidad de continuar aprendiendo permanentemente y no
solamente durante los años de escolaridad obligatoria, y
en tercer lugar, que
se ayude a los países en desarrollo a establecer sistemas de educación
completos, modernos y eficaces.
Los elementos
esenciales de toda estrategia de educación y formación permanentes son:
una
educación de gran calidad durante los primeros años;
una educación primaria
que permita a todos los niños obtener competencias sólidas en lectura,
escritura, aritmética, así como en tecnologías de la información y la
comunicación (TIC) y desarrollar capacidades básicas para la vida en sociedad;
una educación secundaria que desarrolle las aptitudes y capacidades de todos
los estudiantes, no sólo de los destinados a realizar estudios superiores o
carreras profesionales, proporcionada por establecimientos escolares sensibles a
las necesidades del mercado de trabajo;
una formación profesional que imparta
las competencias a tono con las necesidades del mercado laboral y la tecnología
más actualizada, y que abra el camino a calificaciones superiores;
una
educación superior que ofrezca oportunidades a todos los que sean capaces de
sacar provecho de este nivel de estudios, con un apoyo financiero necesario para
garantizar el acceso de todos los que puedan beneficiarse del mismo;
un
sistema de adquisición de competencias para adultos que goce del apoyo
apropiado por parte del sector público o de los empleadores, tenga en cuenta
las necesidades de la familia y ofrezca la posibilidad de reciclarse durante
toda la vida. Este sistema debería incluir programas de formación en el
trabajo de gran calidad y ofrecer a los interesados las capacidades necesarias
para el aprendizaje autónomo.
En todas las etapas del aprendizaje, debería
hacerse hincapié en la importancia que tienen la creatividad, el espíritu de
empresa y la educación para la ciudadanía democrática, incluido el respeto
por los derechos políticos, civiles y humanos de todos, el valor de la
tolerancia y el pluralismo, así como la comprensión y el respeto por la
diversidad de las diferentes comunidades, opiniones y tradiciones.
Los sistemas educativos tienen características nacionales
fuertes y desempeñan una función muy importante a la hora de promover la
diversidad cultural. No obstante, existen otros aspectos importantes en los que
los países comparten prioridades y enfoques comunes o para los que han
determinado estrategias particularmente efectivas de modernización de sus
sistemas de educación y formación con miras a aumentar las normas en todos los
niveles. Los componentes siguientes desempeñan una función clave:
los
docentes son la fuente más vital a la hora de promover la modernización y un
nivel más alto de normas; su contratación, formación y destino, así como
unos incentivos apropiados, revisten una importancia crítica para el éxito de
cualquier sistema educativo;
la función de apoyo mutuo en la financiación
pública y privada y la necesidad de aumentar el nivel global de la inversión
en la educación y la formación;
las redes de TIC modernas y eficaces que
apoyan los métodos tradicionales de enseñanza y aprendizaje y aumentan el
número y la variedad de fuentes de educación y formación, por ejemplo,
gracias a la enseñanza a distancia;
el continuo desarrollo y mejora de las
pruebas reconocidas internacionalmente como puntos de referencia de los
resultados obtenidos por los estudiantes;
el reconocimiento de los títulos
profesionales y la experiencia en el trabajo;
el fomento del estudio de
lenguas extranjeras para mejorar la comprensión de culturas diferentes y
aumentar la movilidad en el contexto de la globalización;
la creciente
atención al establecimiento de objetivos precisos en términos de normas más
elevadas y de mejores resultados;
la necesidad de desarrollar una cultura
empresarial en el sector de la educación, especialmente en relación con el
desarrollo de vínculos muy estrechos de investigación y desarrollo entre las
universidades y las empresas.