Programa ProJoven - Perú

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Programa ProJoven - Perú

Fuente: Organización Internacional del Trabajo (OIT)


El Programa de Capacitación Laboral Juvenil (PROJoven) se creó a mediados de 1996 a iniciativa del Ministerio de Trabajo y Promoción Social( MTPS), con dos objetivos fundamentales. Por un lado, facilitar el acceso de jóvenes de escasos recursos al mercado de trabajo, proporcionándoles un mínimo de capacitación y experiencia laboral en ocupaciones específicas de semicalificación, de acuerdo con las demandas del sector productivo. Por otro, elevar el nivel de competencia y eficiencia del mercado de capacitación, logrando una mayor interacción entre las instituciones de capacitación y las necesidades del sector productivo demandante de fuerza laboral.

La ejecución del programa, para cuya gestión se creó una Unidad Coordinadora del Programa (UCP), es responsabilidad del MTPS, a través del Viceministerio de Promoción Social.

ProJoven proporciona capacitación y experiencia laboral a jóvenes de escasos recursos en ocupaciones específicas demandadas por el sector productivo, al nivel de semicalificación. De este modo, se apunta a enfrentar el problema que se deriva de la baja inserción de los jóvenes pobres en el mercado de trabajo.

La meta inicial del Programa era beneficiar a una población de 160.000 jóvenes en un lapso de cinco años de ejecución; sin embargo, las metas de ejecución se redujeron drásticamente debido a que no se contó con financiamiento del Tesoro Público. Así, entre 1996 y 1998, el programa ha realizado cuatro convocatorias y ha logrado beneficiar a más de 8 mil jóvenes, tanto en Lima como en dos ciudades del interior - Trujillo y Arequipa - con una inversión aproximada de 4,4 millones de dólares.

Está orientado a jóvenes provenientes de hogares de bajos ingresos, con bajo nivel de instrucción, con escasa o nula experiencia laboral y que se encuentren desempleados o subempleados.

Para brindar a los jóvenes beneficiarios la capacitación y experiencia laboral en ocupaciones específicas, ProJoven, selecciona a Entidades de Capacitación (ECAP) públicas y privadas, a través de un proceso de precalificación que evalúa, entre otros aspectos: la experiencia de capacitación previa de la ECAP, su capacidad administrativa, de gestión y el nivel de los recursos humanos. Aquéllas que cumplen con los requisitos previamente establecidos forman parte del Registro de Entidades de Capacitación (RECAP), que las habilita para presentar propuestas de cursos en las licitaciones que el programa convoca.

El Programa busca orientarse por la demanda del sector productivo peruano y opera convocando a las Entidades de Capacitación, precalificadas e inscritas en el RECAP, a participar en concursos públicos para que organicen e implementen cursos de capacitación, especialmente diseñados de acuerdo a los requerimientos del sector empresarial y en función de las características de los jóvenes beneficiarios. Mediante procesos de licitación pública, ProJoven selecciona y contrata los cursos de capacitación para ocupaciones específicas de nivel de semicalificación cuya demanda esté comprobada en el mercado. Esto último se hace mediante “cartas de intención” que suscriben las empresas que ofrecen prácticas laborales, las que deben ser presentadas por las entidades de capacitación acompañando la oferta presentada. La selección de cursos se establece en función de criterios de calidad técnica y precio. A través de estos procesos, que se convocan periódicamente, se estimula la competencia entre las diversas entidades de capacitación, en términos de calidad y precios competitivos.

Los cursos de capacitación tienen como objetivo lograr que los jóvenes participantes adquieran habilidades y competencias básicas para desempeñarse en una ocupación específica al nivel de calificación inicial o semicalificación. Estos cursos comprenden dos fases: una, denominada de formación técnica a desarrollarse en las ECAP y, otra, de práctica laboral a realizarse en empresa. En la fase de formación técnica, mediante una metodología esencialmente práctica, los jóvenes adquieren las habilidades y destrezas vinculadas a los aspectos técnicos del oficio.

Basada en un enfoque de competencias, se promueve el desarrollo de actividades que conducen al reforzamiento de los hábitos, valores y actitudes indispensables para el trabajo. Esta fase tiene una duración promedio de tres meses (de 120 a 300 horas). La capacitación durante esta fase es totalmente gratuita. En el caso de mujeres con hijos, además de la ayuda mensual para gastos de movilidad y alimentación y el seguro médico, se brinda un subsidio adicional por cada niño menor de cinco años, a fin de promover la participación en el Programa. Luego de culminada esta fase, se continúa con el proceso de aprendizaje y formación mediante una práctica laboral en una empresa, se busca así que los jóvenes adquieran experiencia en el oficio para facilitar su posterior proceso de búsqueda de trabajo. En suma, a la posibilidad de ser contratado por la propia empresa donde desarrolla la pasantía. La fase de práctica laboral tiene una duración de tres meses como mínimo y se desarrolla de acuerdo a las condiciones establecidas por la Ley de Fomento al Empleo (Decreto Legislativo 728). Esto implica la suscripción de un Convenio de Formación Laboral Juvenil, figura que permite a las empresa contratar jóvenes practicantes por un período máximo de 36 meses, asumiendo el pago de una subvención económica equivalente, como mínimo, a una remuneración mínima vital y un seguro contra accidentes y enfermedades.

Impacto del Programa

Fuentes:

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