Plan Nacional de Educación - Nicaragua
Fuente: Ministerio de Educación, Cultura y Deportes
El propósito del Plan Nacional de Educación es dotar al país de un marco de referencia para guiar los cambios en el sistema educativo, enfrentar los retos de la superación de la pobreza y fortalecer la modernización del Estado, a fin de contribuir al logro del desarrollo sostenible del país con mayor equidad. Específicamente, el plan busca definir los principios de la educación nicaragüense para los próximos quince años, promoviendo un proceso participativo para la articulación de los subsistemas educativos entre sí, - formales y no formales - y con el medio social y económico.
Dado el carácter de marco de referencia que tiene el presente plan, no incorpora proyectos y programas como tales, los cuales por su naturaleza dinámica y mutable deberán pensarse y generarse en forma congruente con el mismo por los diferentes actores del proceso educativo.
Asimismo, el plan se concibe como un Plan de Estado Nación que persigue garantizar la permanencia, gobernabilidad y legitimidad de las políticas educativas para los próximos quince años y enmarcar la asignación de los recursos internos y la ayuda internacional dentro del mismo.
El Plan ha sido elaborado en forma participativa, involucrando organizaciones de todo tipo, tomando como referencia la Estrategia Nacional de Educación, las necesidades de mayor capital social y humano para el desarrollo sostenible y la superación de la pobreza de Nicaragua, así como la estrategia del gobierno de privilegiar la educación como un medio indispensable para la reducción de dicha pobreza.
El Diagnóstico, a lo interno del sistema educativo, muestra deficiencias en la cobertura y falta de capacidad física y financiera para atender a la población en edad escolar obligatoria, así como para absorber el incremento vegetativo de la población.
La situación de pobreza y pobreza extrema es una de las causas principales de la inasistencia y deserción escolar.
Existe una subvaloración de la formación de técnicos de parte de la sociedad nicaragüense.1
Uno de los problemas más sentidos es la falta de pertinencia del currículum, el cual no responde a la realidad de las regiones, sobre todo las rurales y las autónomas de la Costa Atlántica.
Debido a situaciones macroeconómicas débiles en las últimas décadas, el educador no tiene un salario adecuado ni tampoco un reconocimiento social de su labor, lo cual no favorece una motivación para su desempeño.
El gasto e inversión en educación básica y media sigue siendo muy bajo. Es necesario continuar incrementando los recursos nacionales e internacionales para impactar positivamente en la cobertura y la calidad de la educación, especialmente en los estratos socioeconómicos más vulnerables.
El tipo y calidad de educación actual en Nicaragua tienen un impacto diferenciado en los ingresos de la población, y por ende en los niveles de pobreza, según el tipo de ubicación sectorial y regional que las personas tengan.
Si bien los niveles de educación alcanzados influyen positivamente en el ingreso, su efecto es mucho mayor en el sector formal que en el sector informal, particularmente con los niveles más bajos de educación.2
Los niveles de pobreza influyen fuerte y negativamente en el acceso a los diferentes niveles del sistema educativo actual. A mayor pobreza se tienen menos oportunidades de acceder a los programas educativos. De hecho, la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo actual es un embudo que está en función de la pobreza.
En conclusión, el diagnóstico del sistema y el tipo de educación actual no es alentador ya que re-produce la estructura de pobreza, y tiende a mantener las desigualdades económicas y sociales.
Continuar y extender el mismo tipo de educación actual, no contribuirá sustantivamente a resolver el grave problema de la pobreza y de capital humano y social.
El Plan se inspira en nueve principios generales nicaragüense que son:
Principio
No. 1
La educación es un derecho humano fundamental. El Estado tiene el deber
indeclinable de garantizar la igualdad de oportunidades de acceso y promoción
para todos, tal como lo establece la constitución.
Principio
No. 2
La educación es creadora y forjadora del ser humano y de
valores sociales, ambientales, éticos, cívicos, humanísticos y culturales,
orientada al fortalecimiento de la identidad nacional. Reafirma el respeto a las
diversidades religiosas, políticas, étnicas, culturales, psicológicas y de género,
y a los derechos de los demás para la convivencia pacífica. En ese sentido,
contribuirá a crear y fortalecer la identidad centroamericana.
Principio
No. 3
La educación será un proceso integrador, continuo y
permanente, organizado en un sistema nacional que articule los diferentes
subsistemas, niveles y formas del quehacer educativo.
Principio
No. 4
La educación se regirá de acuerdo con un proceso de administración y
gestión articulado, descentralizado, participativo, eficiente, transparente,
como garantía de la función social de la educación, sin menoscabo de la
autonomía universitaria.
Principio
No. 5
El centro educativo es el lugar de encuentro de los sujetos del proceso de enseñanza
aprendizaje y el eje integrador de los procesos técnicos pedagógicos de gestión
y participación.
Principio
No 6
La educación es una inversión en las personas, fundamental para el desarrollo
humano, económico, científico y tecnológico del país, y debe establecerse
una necesaria relación entre la educación y el trabajo.
Principio
No 7
El estudiante es el artífice de sus propios aprendizajes, en interacción
permanente con sus maestros y maestras, compañeros y compañeras de estudio y
con su entorno.
Principio
No 8
El maestro es factor clave y uno de los principales protagonistas del proceso
educativo; tiene derecho a condiciones de vida y trabajo, de acuerdo con la
dignidad de su elevada misión.
Principio
No 9
Es deber y derecho de madres y padres de familia, instituciones, organizaciones
y demás integrantes de la Sociedad Civil, participar activamente en la
planificación, gestión y evaluación del proceso educativo, dentro de la
realidad nacional, pluricultural y multiétnica.
Sobre la base de los diagnósticos, la Estrategia Nacional de Educación y los principios, los lineamientos estratégicos del Plan para el sistema educativo son:
Más específicamente, es necesario diseñar y organizar la educación en forma tal que permita a la persona permanecer en el sistema e integrarse en forma útil a la sociedad con contenidos, habilidades y destrezas de aprendizaje, actitudes y valores para la vida personal, social y productiva. Para todos los estudiantes, cada año de educación cursado será a la vez un medio y un fin en sí mismo, de modo que el educando adquiera competencias que le sean útiles para la vida.
La educación debe centrarse en competencias que sirvan también para el sector informal desde su contexto regional, local y cultural. Además, la educación básica debe garantizar la satisfacción de las necesidades de aprendizaje tanto en sus aspectos instrumentales (escritura, lectura, cálculo) como en conocimientos teóricos y prácticos, valores, habilidades y destrezas que le posibiliten su inserción en la vida social.
La educación debe articularse con el medio social y económico a través de un nuevo sistema nacional de educación, en donde se tomen en cuenta las necesidades de diversos grupos del país, de manera especial los más pobres mediante la extensión y diversificación de la educación, con salidas laterales y relevancia regionales, además del aseguramiento de la equidad al acceso y continuidad en el sistema educativo.
Para ello, deben abordarse no sólo los factores, a lo interno del centro educativo, que afectan el aprovechamiento y provocan el abandono, sino también implementar estrategias que garanticen las transferencias e intervenciones necesarias en el ámbito familiar y comunal para que sea posible la realización de la inversión en la educación de los más pobres.
También es importante asegurar la calidad de los aprendizajes en función de la relevancia para la inserción productiva y de ejercicio democrático de los egresados del sistema educativo en todos los niveles y modalidades.
El Plan Nacional de Educación requiere contemplar programas e iniciativas de educación y entrenamiento no tradicionales, que permitan mejorar los ingresos desde los puestos de trabajo existentes, por medio de entrenamientos relevantes e incorporando, asimismo, las formas y experiencias de la educación no formal.
Es imperativo la puesta en marcha de un entrenamiento permanente para calificar y mantener al día la fuerza laboral a todos los niveles, tratando de lograr un acoplamiento entre demanda y oferta de conocimientos y habilidades, sobre todo en los sectores más dinámicos de la economía.
Para el desarrollo de la educación es fundamental impulsar las innovaciones científicas y tecnológicas a distintos niveles, especialmente en los subsistemas de educación superior y técnica, las cuales permitan superar la brecha entre educación, trabajo y desarrollo sostenible.
Un elemento clave en los centros de estudio lo constituyen los maestros y los directores de centro; por este motivo es indispensable la capacitación permanente y el reconocimiento de un status social y económico.
El educando debe ser el centro de atención y el constructor de sus propios aprendizajes.
El Plan supone la creación de mecanismos de gobernabilidad que enfaticen la visión de país, la participación de la población - en especial los padres de familia - la descentralización y la flexibilidad para las adaptaciones y los cambios.
En síntesis, el Plan busca crear un sistema relevante para el desarrollo vigoroso y sostenible de la sociedad, con mayor equidad, así como para profundizar y hacer permanente los procesos democráticos. Para esto es necesario que la educación básica y técnica sean integrales y tengan mayor cobertura.
La educación superior debe jugar un papel clave en impulsar la generación, adaptación y adopciónde los conocimientos y tecnologías que coadyuven al desarrollo y a la superación de la pobreza.
Si bien al Estado, en sus diferentes niveles, le corresponde una responsabilidad de primer orden en relación con la planificación, administración y financiación del sistema educativo, el logro de los propósitos, estrategias y metas de un plan de esta naturaleza, sólo será posible si este se convierte en un gran compromiso nacional por la educación, que una vez adoptado habrá de concretarse en compromisos territoriales, sectoriales e intersectoriales así como en el diseño de programas y proyectos financiados con fondos internos y externos.
I. Introducción: Propósitos y proceso de elaboración del Plan Estratégico Nacional de Educación
El presente documento contiene el Plan Nacional de Educación de la República de Nicaragua que ha sido elaborado tomando como referencia principal la Estrategia Nacional de Educación.
Es importante señalar que mientras la Estrategia Nacional de Educación resalta, sobre todo, la naturaleza, estructura y funcionamiento del Sistema Educativo Nicaragüense, el Plan Nacional de Educación, que se basa en aquélla, se refiere de forma más directa al contexto nacional en lo que concierne principalmente a la situación y tendencias socioeconómicas, con énfasis en el desarrollo y la pobreza.
De esta manera, los planteamientos de la Estrategia Nacional de Educación, concernientes al contexto mundial de la educación, a la situación de la educación en Nicaragua, a la estrategia global educativa, a la visión y misión del sistema nacional de educación, así como a los principios, objetivos, políticas y estrategias específicas, se fortalecen, consolidan y adquieren una naturaleza más concreta al relacionarse con la realidad socioeconómica del país.
Conviene reiterar la estrecha relación y el carácter recíprocamente complementario que existe entre la Estrategia Nacional de Educación y el Plan Nacional de Educación.
Ambos son momentos de un mismo proceso, etapas a través de las cuales se construye la visión integral de la educación nicaragüense.
Se debe señalar también que el Plan Nacional de Educación ha sido concebido como un instrumento en el que se indican las tendencias fundamentales que deberá tener la educación nicaragüense en los próximos quince años, los objetivos y estrategias del Sistema Educativo, los requerimientos necesarios para la aplicación y funcionamiento del Plan y los criterios generales de financiamiento, que garanticen su adecuada aplicación y desarrollo sostenido.
Las líneas generales aquí establecidas, constituyen el marco de referencia para programas concretos y proyectos específicos a través de los cuales se llevarán a la práctica los contenidos del Plan Nacional de Educación.
Propósitos del Plan Nacional de Educación
Los propósitos del Plan Nacional de Educación se establecen de la manera siguiente:
El proceso de elaboración del Plan Nacional de Educación se caracteriza por su naturaleza esencialmente participativa y dinámica, en virtud de la cual la sociedad nicaragüense ha tenido un desempeño significativo.
En su formulación han estado involucrados el Consejo Nacional de Educación, el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, el Instituto Nacional Tecnológico, el Consejo Nacional de Universidades (CNU), el Consejo Superior de Universidades Privadas (COSUP) y la Federación Nicaragüense de Universidades Privadas (FENUP).
Asimismo, se ha contado con la participación de organizaciones magisteriales, el Foro de Educación y Desarrollo Humano de la Iniciativa por Nicaragua, el Movimiento Pedagógico Nacional, el sector empresarial, líderes políticos y religiosos y los medios de comunicación.
Por la naturaleza de este esfuerzo y por las características del proceso participativo, el Plan Nacional de Educación trasciende a gobiernos y se ubica en los alcances y contenidos que corresponden a un Plan de Estado-Nación en el ámbito de la educación nicaragüense.
Contexto de Nicaragua: Situación y Tendencias Socioeconómicas con Énfasis en el Desarrollo y la Superación de la Pobreza
El Informe de Desarrollo Humano de Nicaragua señala que en este país, la pérdida del dinamismo de la economía, en los años ochenta, y las dificultades encontradas para su recuperación en los noventa, han dado resultados mixtos en materia de creación de empleos satisfactorios. La aplicación del programa de estabilización y ajuste estructural implicó la reducción de empleos, en el sector público, y la privatización de empresas que durante los años ochenta estuvieron en manos del Estado; también contribuyó a la pérdida de empleos. Además, el proceso de apertura externa y la desgravación arancelaria consecuente han tenido su efecto sobre el empleo industrial.
El mismo informe continúa diciendo que el crecimiento que ha comenzado a experimentar la economía, hacia la mitad de la década, ha devenido en un mercado laboral segmentado, caracterizado por la coexistencia de un sector formal y otro informal, de los puestos de trabajo, y una productividad relativamente baja tanto de la fuerza laboral como del capital. Esta situación se expresa en niveles elevados de pobreza y precariedad para los agentes económicos más numerosos.
El Informe de Desarrollo Humano indica que el empleo se ha convertido en una preocupación central para los nicaragüenses. De su cantidad y calidad dependen la equidad social y la competitividad del país.
La reconversión tecnológica impulsada por la mundialización de los flujos comerciales exige una gran flexibilidad para encarar los cambios permanentes del ambiente, pero la estructura laboral no logra absorber los excedentes de fuerza de trabajo generados por el crecimiento demográfico, trayendo como consecuencia nuevas brechas entre asalariados y desempleados, que se suman y refuerzan a aquéllas de género, zona geográfica, medio urbano o rural y nivel educativo, entre otras.
La Población Económicamente Activa (PEA) presenta una tendencia similar a la observada en otros países latinoamericanos: la estructura demográfica incorpora numerosos grupos de jóvenes en edad de trabajar, mientras la crisis económica impulsa a las familias a sumar un mayor número de miembros al mercado de trabajo. Bajo este doble impulso poblacional y social, la demanda por empleos crece de manera acelerada.
El mismo Informe de Desarrollo Humano indica que se observa una participación creciente de la fuerza laboral femenina y adolescente en el mercado del trabajo. En 1999 las mujeres representaban el 36% de la PEA; asimismo, el 46% de los adolescentes, entre 15 y 19 años, participa de alguna manera en la actividad económica. La necesidad de aumentar los ingresos familiares, revelada por el incremento del número de hogares en situación de pobreza, induce a las madres y a todos los miembros a buscar fuentes adicionales para complementar las remuneraciones masculinas insuficientes o paliar su ausencia.
De los 41 países catalogados como pobres y altamente endeudados por el FMI y el Banco Mundial, Nicaragua pertenece al grupo de las ocho naciones cuya deuda es insostenible; Nicaragua tiene la deuda per cápita más alta de América Latina.
El documento: Estrategia Reforzada para la Reducción de la Pobreza de Nicaragua reconoce que las causas de la pobreza son los bajos ingresos, los bajos niveles de educación y acceso a servicios básicos (salud, agua, servicios sanitarios, vivienda y nutrición) así como la falta de oportunidades, la vulnerabilidad al riesgo y la falta de representatividad y participación. En otras palabras, la pobreza no es sólo una cuestión de bajos ingresos sino también la imposibilidad de ser ciudadanos en el sentido pleno de la palabra.
La pobreza extrema es un problema sobre todo rural; pero, independientemente de este hecho, son los hogares más pobres los que presentan los niveles más bajos de escolaridad y los más altos de abandono escolar, analfabetismo, desnutrición infantil, mortalidad materna e infantil y vulnerabilidad ante enfermedades, desastres y violencia.
En consecuencia, la Estrategia Reforzada de Reducción a la Pobreza presenta tres pilares fundamentales para la reducción de la pobreza: crecimiento con base amplia, inversión en capital humano y fortalecimiento de los sistemas de protección social. Estos pilares están cruzados por los cuatro ejes transversales siguientes:
El Plan Nacional de Educación se inscribe tanto dentro de esta estrategia como en la formación de las bases de un proceso nacional de desarrollo; tiene como propósito de fondo, en todos los ámbitos del país, contribuir a la superación de la realidad actual, desde la perspectiva de los aprendizajes relevantes.
La educación como inversión en la persona, trasciende la sola satisfacción de las necesidades básicas y estimula el desarrollo humano, el crecimiento económico y la competitividad internacional.
II. La Educación en Nicaragua
A. Diagnóstico a lo interno del sistema educativo
El actual sistema educativo cuenta con tres subsistemas: el subsistema de educación general, el subsistema de educación técnica y formación profesional, y el subsistema de educación superior.
El Ministerio de Educación, Cultura y Deportes está a cargo del subsistema de educación general. Éste comprende los programas de educación inicial, educación primaria, educación especial, educación de adultos, educación secundaria y formación docente.
Actualmente el subsistema educativo de educación general cuenta con un total de 6,506 centros de enseñanza primaria; de éstos: 5,393 son estatales, 532 privados, con subvención estatal, y 581 privados; 891 centros de enseñanza secundaria, de los cuales: 407 son estatales, 102 privados con subvención estatal y 382 privados; 28 centros estatales de educación especial y 05 privados con subvención estatal; 08 escuelas normales estatales, 04 privadas con subvención estatal y 01 privada; 5,306 centros de enseñanza preescolar, de los cuales: 913 son estatales, 3,698 comunitarios, 154 privados con subvención estatal y 541 privados. El personal que atiende al subsistema de educación general está conformado por 34,884 empleados entre docentes y administrativos.
Hay que reconocer los numerosos esfuerzos que se están realizando por superar paulatinamente este problema de gran repercusión social. El problema del analfabetismo es tres veces mayor en el sector rural.
Actualmente el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), está haciendo esfuerzos por incrementar la cobertura de niños y niñas con necesidades especiales.
De acuerdo con la Encuesta de Medición del Nivel de Vida (EMNV/98), Nicaragua tiene un 18.8% de analfabetas.
En el año 2000, el MECD atiende en el rango de 3 a 6 años 251,466 niños y niñas, lo que representa un 40.4% de la tasa neta; en el rango de 7 a 12 años atiende 687,751 niños y niñas, lo que representa un 85% de la tasa neta. De conformidad con el mandato constitucional que establece la gratuidad de la educación primaria, el MECD tiene un notable avance al contar con una cobertura del 85%.
En relación con el rango de 13 a 16 años, el MECD atiende 343,784 adolescentes, lo que representa el 46.7% de la tasa neta.
El subsistema de Educación Técnica y Formación Profesional cuenta con 30 centros estatales y 283 privados, para un total de 313 centros técnicos en el país. Este subsistema atendió entre 1991 y 1998 a 118,257 personas en Educación Técnica, desglosadas así: 13,507 en el sector agropecuario, 20,587 en el sector industrial y 84,165 en administración, economía y servicios. En Capacitación, entre 1991 y 1997 se atendió 235,872 personas, mediante 17,090 cursos, en sectores, empresas, centros privados, centros técnicos con capacitación, programas especiales, capacitación interna y capacitación en autoconstrucción de viviendas. Este subsistema cuenta con un personal de 1,480 entre docentes y administrativos.
Actualmente se atiende al 1.4% del grupo etáreo (15-24) en programas de formación profesional, a esto se añade el hecho de que hay un reducido número de centros técnicos en el país. Cabe señalar que existe una subvaloración de la formación de técnicos por parte de la sociedad nicaragüense; se carece de suficientes y consistentes políticas que promuevan vigorosamente la educación técnica y formación profesional.
De acuerdo a la EMNV/98, sólo el 4.2% de la población mayor de 10 años cuenta con calificaciones de nivel técnico, sea básico, medio o superior.
El subsistema de Educación Superior cuenta con 04 universidades estatales, 27 universidades privadas y 02 centros técnicos superiores. Este subsistema en 1998 logró una cobertura de 49,375 estudiantes en más de 200 carreras en lasinstituciones miembros del CNU (Consejo Nacional de Universidades). En las instituciones privadas que no son miembros del CNU ese mismo año se mantuvo una matrícula de 30,000 estudiantes; con esto se hace una participación porcentual en la matrícula del 62% y 38% respectivamente.
En 1998 egresaron alrededor de 32,079 bachilleres de los cuales el 60% ingresó a la universidad.
La situación de pobreza y pobreza extrema es una de las causas principales de la inasistencia y deserción escolar tanto en los programas de educación general, educación técnica, así como en la educación superior.
Una de las mayores preocupaciones del sistema educativo ha sido la formación en valores; al respecto se han tomado iniciativas y se han hecho esfuerzos a nivel de los tres subsistemas.
Valores como la democracia, derechos humanos, cultura de paz, medio ambiente, interculturalidad, civismo y género, entre otros, son enfocados tanto a nivel de aulas de clase como en celebraciones de efemérides nacionales, campañas ambientales, certámenes cívicos y culturales. El subsistema de educación general ha hecho especial énfasis en la reforma de Educación Primaria y Formación Docente, basada en un enfoque constructivista, en metodologías participativas y la inclusión de ejes transversales en el currículum.
INATEC (Instituto Nacional Tecnológico) cuenta con un nuevo modelo de Formación Profesional basado en Competencias Laborales con un enfoque para la vida y el trabajo, y en el que resalta la formación en valores para que los técnicos que egresen, además de competentes, sean dignos de la confianza de la ciudadanía. En las universidades se está desarrollando un proceso de reforma curricular que contempla la obligatoriedad de cursar disciplinas humanísticas en todas las carreras, las que incluyen derechos humanos, equidad de género y preservación del medio ambiente. En algunos centros de educación superior, se investiga sobre la generación de tecnologías alternativas que eviten la contaminación ambiental, la destrucción de los bosques y la ampliación de la frontera agrícola.
Existe consenso general en los tres subsistemas educativos de que la educación en valores es un factor fundamental en la consolidación de sistemas políticos, democráticos, cívicos, pluralistas, participativos y con un alto contenido de justicia social. No obstante, en la realidad se observan conductas sociales, a todos los niveles y estratos de la sociedad que contrastan con los buenos propósitos y objetivos que el sistema educativo en general se propone acerca de la formación integral del individuo.
En relación con la permanencia en el sistema, sólo el 52% de los estudiantes que entran a primer grado, terminan su cuarto grado; el 80% de los estudiantes que terminan su primaria logran continuar su educación secundaria. La educación primaria tiene actualmente un índice de deserción con tendencia decreciente debido a estrategias como el Programa de Complemento Nutricional y la promoción automática en primero y segundo grados, asignación de los mejores maestros y maestras a los primeros grados y aseguramiento de texto y mobiliario.
De acuerdo con el Informe de Desarrollo Humano, en América Latina se requiere un promedio de 11 a 12 años de educación para contar con posibilidades aceptables de acceder al bienestar y, por ende, con una alta inmunidad ante el riesgo de caer en la pobreza.
De acuerdo con los resultados de la EMNV/98, el nivel de escolaridad de la población nicaragüense de 10 años o más, es de 4.9 años, siendo 4.8 para hombres y 5.0 para mujeres, lo cual es superior a los resultados de la EMNV/93, la que arrojó que el nivel de escolaridad era de 4.5 años para la población en general. El Informe de Desarrollo Humano señala que ante este indicador, Nicaragua se ubica por debajo del promedio latinoamericano.
En las zonas rurales de las regiones Central y Atlántico, el nivel promedio de educación es 2.1 años en las regiones autónomas del Atlántico y 2.7 años en la región central, mientras que en Managua es de 6.6 años.
En relación con la educación técnica, las mayores deserciones se dan en los primeros años de ingreso y mayormente en el nivel de técnico básico; la retención oscila entre un 73 y 83%. La permanencia en la educación superior también es un problema que debe ser tomado en cuenta tanto en las universidades estatales como privadas.
La falta de programas de promoción y orientación vocacional incide en la permanencia del estudiante en el sistema educativo. Se da una inconsistencia del sistema de evaluación de los aprendizajes en los diferentes subsistemas educativos. No se cuenta con una visión integral a nivel nacional que ayude a la coherencia del sistema como un todo, teniendo entre otras consecuencias no sólo un sistema fragmentado y desarticulado, sino también insuficientemente acoplado a la realidad nacional.
La ausencia de un sistema integrado de evaluación y acreditación genera obstáculos, en la continuidad del aprendizaje de los estudiantes, al querer pasar de un programa educativo a otro.
Es necesario promover investigaciones y estudios pedagógicos que contribuyan a mejorar la calidad de la formación profesional, así como la calidad de los aprendizajes en los diferentes programas que ofrece el sistema educativo.
Los centros de enseñanza, en su mayoría, requieren de laboratorios o equipos modernos que faciliten el desarrollo de conocimientos, habilidades y destrezas para competir con el avance científico y tecnológico.
Uno de los problemas de mayor relevancia para el educador es el bajo salario que devenga, lo cual no favorece una motivación para su desempeño.
Los maestros y maestras no cuentan con un reconocimiento social de su labor.
Cabe destacar que pese a las muchas limitaciones que enfrentan a diario los maestros y maestras para llevar a cabo la práctica docente, un buen grupo da testimonio de una gran mística como educadores y facilitadores de los procesos de enseñanza-aprendizaje en sus educandos. A esto se añade el desarrollo de escuelas guías y modelos de educación primaria que ha contribuido a la participación de los padres y madres de familia en el centro, siendo copartícipes del proyecto educativo, lo cual estimula la labor de los educadores.
En relación con el modelo de autonomía escolar, el MECD actualmente está haciendo esfuerzos a nivel local para implementar Planes de Desarrollo Educativo (PDE) que fortalezcan los mecanismos de descentralización en los centros de estudios, así como la adecuación del currículum.
Pese a los procesos de descentralización y participación que se han iniciado, la educación de Nicaragua cuenta con una incipiente participación de parte del sector empresarial, como el programa de apadrinamiento de escuelas. Este sector puede contribuir grandemente en la definición de un currículum pertinente y en el apoyo concreto del funcionamiento de las escuelas.
Existe una escasa divulgación hacia la sociedad del trabajo académico que se realiza en los subsistemas educativos, así como de los perfiles que se ofrecen en la formación profesional y universitaria. Tanto en la educación técnica como superior se está dando un crecimiento acelerado de centros, lo cual confirma la necesidad de mecanismos de evaluación de la calidad y efectividad, así como de mecanismos de acreditación.
Apoyo de la Cooperación Internacional
En relación con el analfabetismo, vale destacar que en los tres últimos años se ha aumentado la cobertura en la modalidad de alfabetización con apoyo del Proyecto PAEBANIC- Cooperación Española; este proyecto actualmente atiende a 50,000 estudiantes divididos en 2,500 círculos de estudio.
Es importante señalar el apoyo que han proporcionado los proyectos SIMEN–UNESCO/Países Bajos, APRENDE/Banco Mundial, BASE–AID/ AED y UNICEF en la transformación curricular de educación primaria, la capacitación a docentes y el estímulo de la participación comunitaria. El Proyecto Base II tiene entre sus componentes principales el apoyo a la educación intercultural bilingüe en la regiones autónomas del Atlántico; en este sentido ha iniciado el desarrollo de escuelas modelos y el fortalecimiento técnico y pedagógico a las escuelas normales en dichas regiones. Asimismo, el Proyecto Luxemburgo ha apoyado grandemente con la construcción de las 04 escuelas normales en Bluefields, Puerto Cabezas, Chinandega y Estelí; ampliación y reparación de las Escuelas Normales en Managua, Juigalpa y Jinotepe; equipamiento y dotación de bibliografías, medios didácticos y computadoras. Además, este proyecto brindó asesoría técnica metodológica y administrativa al personal que labora en estos centros y asignó becas a estudiantes normalistas que proceden de las zonas rurales.
Los Proyectos de TERRANOUVA y FOREIBCA han brindado especial apoyo a través de asesoría técnica, capacitaciones, materiales didácticos y curriculares al Programa Intercultural Bilingüe en la Costa Atlántica.
En el último trienio, el Proyecto APRENDE/ Banco Mundial, realizó la reparación de 3,200 aulas, ampliación de 350 y reemplazo de 3,150; se entregaron cinco millones de libros de texto a todos los estudiantes de los centros públicos de educación primaria, así como guías didácticas a los maestros y maestras de primero a sexto grado.
Se ha capacitado a 32,000 padres de familia que participan en la educación de sus hijos y se mantiene a 4,560 educadores voluntarios mediante incentivos económicos.
El Proyecto ASEN–Unión Europea, ha apoyado en forma significativa a través de la construcción de centros de capacitación, viviendas para maestros en áreas rurales, mantenimiento, rehabilitación y construcción de escuelas de primaria rural, formación de docentes de primaria y secundaria (cursos de postgrado), dotación de material escolar básico y equipo deportivo; capacitación, dotación de materiales y equipamiento a los centros de educación especial.
Las instituciones de educación superior desempeñan un papel importante en la formación de docentes de distintos niveles, incluyendo programas especiales como «Apoyo al sector educativo en Nicaragua», financiado por la Unión Europea. En este programa han participado UNAN-Managua, UNAN-León y UCA.
Japón, Korea, la Generalitat de Cataluña, la Cruz Roja Española, el Ejército de Estados Unidos y la OEA han brindado especial apoyo en la construcción, rehabilitación y ampliación de centros escolares, dando prioridad a las zonas afectadas por el huracán Mitch.
A partir del 2001 se está iniciando el Proyecto de Reforma Educativa, financiado por el BID. Entre los componentes se destacan el Plan Nacional de Educación, la modernización de Sistemas de Información, la Reforma de Educación Secundaria, Laboratorios de Informática Educativa y Preescolares.
El Programa Mundial de Alimentación (PMA) ha financiado el programa integral de nutrición escolar PINE a través del suministro del cereal y la galleta nutritiva. En el año 2000 tuvo una cobertura de 125,000 niños y niñas de centros comunitarios de preescolar y a 250,000 niños y niñas del sector institucionalizado (preescolares y los dos primeros grados de educación primaria). Actualmente se debate la posibilidad de continuar con este Programa.
El INATEC ha recibido apoyo de la cooperación internacional; entre el apoyo recibido se destaca lo siguiente:
El Gobierno de los Países Bajos a través de la undación STOAS ha apoyado el proceso de Transformación Curricular mediante el Programa de Educación Agropecuaria y el Proyecto de Sistematización y Difusión de Experiencias; el proyecto OIT fortaleció la Educación Técnica Industrial con equipamiento y asesorías técnicas y el perfeccionamiento metodológico de los docentes.
El Gobierno de Alemania implementó por medio de la GTZ el Proyecto Promoción Ocupacional y Capacitación Profesional, destacando los programas de Autoconstrucción de Viviendas y Formación Dual.
Los países de la Unión Europea están llevando a cabo un programa de mejoramiento de la infraestructura física de los centros, fortalecimiento del Programa de Perfeccionamiento Docente y apoyo a los procesos de transformación curricular de la Institución.
La inversión en educación puede contribuir a solucionar muchos problemas sociales ya que de la formación permanente del capital humano depende, en buena parte, el desarrollo socioeconómico del país. Al respecto, se hacen significativos esfuerzos por el desarrollo de la educación, pero los recursos son escasos y el nivel de gasto es aún muy bajo.
La inversión social per cápita en el año 1999 fue de US$89 dólares, equivalentes al 16.9% del PIB. El sistema educativo nacional participó con el 6.3% del PIB, superando el 1.4 punto porcentual a la participación observada en 1998. El incremento se explica, en parte, por la rehabilitación y reconstrucción de la infraestructura escolar luego del impacto del Huracán Mitch.
La mayor inversión en educación la realiza el MECD, quien atendió en 1999 a más de 1.4 millones de estudiantes en los programas formales y no formales, de preescolar, primaria y secundaria, así como en formación docente, educación especial y educación de adultos.
El presupuesto asignado al MECD en 1999, representó el 3.0% del PIB, el 6.44% del presupuesto nacional y el 17.6% del gasto del sector social. Cabe señalar que al observar el presupuesto de 1998 (US$62.6 millones de dólares) y el programado en 1999 (US$67.46 millones de dólares); se aprecia un incremento del 7.8%.
Asimismo, en la distribución del presupuesto por programa educativo se expresa el esfuerzo nacional por aumentar gradualmente la escolarización de la población en la edad escolar en general, y fundamentalmente la del grupo de 7 a 12 años, asignando a educación primaria el 75% del presupuesto total del MECD. El costo por alumno en 1999 para cada programa educativo es el siguiente: US$68 dólares para educación primaria, US$44 dólares para educación secundaria y US$11 dólares para educación preescolar.
En educación técnica el costo anual por alumnos es: C$12,760.00 córdobas en educación técnica agropecuaria–forestal; C$6,406.00 córdobas en educación técnica industria y construcción; C$1,111.00 córdobas en educación técnica en comercio y servicio. En educación superior se invierte US$665 dólares por estudiante universitario, lo que equivale a C$ 8,445.50córdobas, siendo el porcentaje de egresados el 37%. En educación técnica se tiene un 41% de egreso, en educación primaria el 29% de los estudiantes logran terminar su sexto grado y en educación el 48% de los estudiantes llegan a finalizar su quinto año.
Desde el punto de vista presupuestario y sin perjuicio de otras fuentes de inversión, la relación entre costo por estudiante y porcentaje de egresados ponen en evidencia los problemas relacionados con la eficiencia interna de cada subsistema y el problema equidad en el gasto.
Haciendo un corte transversal de los porcentajes de egresados, se obtienen los resultados siguientes:
|
PRIMARIA |
|
|
Ingresan |
Egresan |
|
De cada |
29% |
|
100 |
29 |
|
SECUNDARIA |
|
|
Ingresan |
Egresan |
|
80% |
48% |
|
23.2 |
11.13 |
|
EDUCACIÓN SUPERIOR |
|
|
Ingresan |
Egresan |
|
60% |
37% |
|
6.67 |
2.46 |
B. Diagnóstico y Su Interacción con la Sociedad
La discusión de la influencia de la educación en el desarrollo y en la reducción de la pobreza no puede ser abordada en general sino más bien tiene que enmarcarse en las circunstancias y los tipos de educación que son relevantes para los propósitos del desarrollo y la democracia.
Sobre la base de datos empíricos, se puede concluir que el tipo y calidad de educación actual en Nicaragua tiene un impacto diferenciado en los ingresos de la población, y por ende en los niveles de pobreza, según el tipo de ubicación sectorial y regional que las personas tengan. Es decir, que al margen de los niveles de educación alcanzados, el nivel de ingresos está muy influido por factores estructurales, tales como las regiones del país y la ubicación sectorial (sector formal versus informal) así como por características personales tales como el género y la edad.
Los niveles de educación alcanzados influyen positivamente en el ingreso y su efecto es mucho mayor en el sector formal que en el sector informal. A los niveles más altos de educación, la universidad tiene una influencia mayor en los ingresos que cualquier otro nivel; pero por otro lado, sólo una proporción muy pequeña de la población se encuentra en este nivel.
No hay mayor diferencia en el promedio de años de educación entre los que están empleados y los desempleados, más bien son factores regionales, de edad (experiencia) y de género que influyen el hecho de estar o no empleado.
Por otra parte, los niveles de educación influyen positivamente en actitudes y predisposiciones psicosociales tales como ubicación de control, sentido de eficacia personal y tolerancia a la diversidad de opiniones.
Niveles de Educación, Abandono Escolar y Repitencia
De manera simétrica a la relación de la educación con la pobreza y las actitudes psicosociales, se hace necesario investigar bajo qué condiciones es posible realizar la inversión en educación, así como los factores que determinan los niveles de escolaridad alcanzados.
La EMNV/98 indica que el nivel educativo está marcado por el hecho de que la población en extrema pobreza apenas supera los dos años de escolaridad, siendo 2.2 para los hombres, y 2.3 para las mujeres; el nivel de escolaridad de los pobres no difiere mucho del anterior, siendo 3 años para los hombres y 3.2 para las mujeres; sin embargo, el nivel de escolaridad de los no pobres es de 6.2 años para los hombres y 6.3 para las mujeres.
En el caso de Nicaragua, el nivel donde se ubican los matriculados en el sistema educativo actual está fuertemente determinado por el nivel de pobreza en que se encuentran, de manera que los matriculados en los niveles técnicos y universitarios son un porcentaje muy pequeño del total.
La deserción está influenciada muy fuertemente por factores económicos, aunque también pesan los factores regionales y las características personales como la edad y el sexo. Los desertores en primaria se encuentran en una proporción mayor en la parte rural, lo cual es de esperar debido a la incidencia mayor de la pobreza en las zonas rurales.
La educación de la madre y del padre juegan un papel importante en la repitencia, puesto que los padres de los repitentes tienen en promedio una educación significativamente menor que la de los promovidos. La repitencia en primaria está influenciada fuertemente por factores económicos y por la ubicación rural. Los ingresos familiares rurales son más bajos que los urbanos.
En resumen, el impacto de la educación actual en los ingresos se ve atenuado por la estructura y calidad de los empleos y las condiciones regionales. A mayor educación, mayor nivel de ingresos y mayor oportunidad de empleo, particularmente en el sector formal.
Los niveles de pobreza influyen fuerte y negativamente en el acceso a los diferentes niveles del sistema educativo actual. A mayor pobreza se tienen menos oportunidades de acceder a los programas educativos. De hecho, la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo actual es un embudo que está en función de la pobreza, la cual influye directamente en la repitencia y abandono escolar. De esta manera, el sistema y el tipo de educación actual reproduce la estructura de pobreza, y tiende a mantener las desigualdades económicas y sociales.
Dadas las condiciones y evolución de la economía nicaragüense, es difícil creer que los condicionantes de la pobreza en la estructura y la calidad del empleo puedan variar rápidamente; sin embargo, aún bajo condiciones de cambios graduales, una educación relevante puede mejorar la productividad de los puestos de trabajo y la calidad de vida de las personas. Todo lo anterior permite pensar que continuar y extender el mismo tipo de educación actual, no contribuirá en la solución del grave problema de la pobreza sino que es necesario invertir en capital humano y crear una nueva estructura de oportunidades.
III. Propósitos Generales
A. Visión y Misión de la Educación
Visión
de la educación
Los nicaragüenses construimos un sistema
educativo de excelencia que forme ciudadanos productivos, competentes y éticos,
que como agentes de cambio, propicien el desarrollo sostenible en armonía con
el medio ambiente, e impulsen el aprendizaje permanente para convivir e
interactuar en el contexto nacional e internacional en una cultura de paz y de
justicia social; se sustente en los más altos valores cívicos, morales,
culturales, equidad de género y de identidad nacional.
Misión
de la educación
Formar al ciudadano mediante un proceso educativo
de calidad, integral,
equitativo y permanente, conforme a los preceptos que establece la Constitución
Política de Nicaragua.
B. Principios Generales de la Educación
Principio
Nº 1
La educación es un derecho humano fundamental. El Estado tiene el deber
indeclinable de garantizar la igualdad de oportunidades de acceso y promoción
para todos, tal como lo establece la constitución.
Principio
Nº 2
La educación es creadora y forjadora del ser humano y de valores sociales,
ambientales, éticos, cívicos, humanísticos y culturales, orientada al
fortalecimiento de la identidad nacional. Reafirma el respeto a las
diversidades religiosas, políticas, étnicas, culturales, psicológicas y de género,
y a los derechos de los demás para la convivencia pacífica. En ese sentido,
contribuirá a crear y fortalecer la identidad centroamericana.
Principio
Nº 3
La educación será un proceso integrador, continuo y permanente, que articule
los diferentes subsistemas, niveles y formas del quehacer educativo.
Principio
Nº 4
La educación se regirá de acuerdo con un proceso de administración y gestión
articulado, descentralizado, participativo, eficiente, transparente, como garantía
de la función social de la educación, sin menoscabo de la autonomía
universitaria.
Principio
Nº 5
El centro educativo es el lugar de encuentro de los sujetos del proceso de enseñanza
aprendizaje y el eje integrador de los procesos técnicos pedagógicos de gestión
y participación.
Principio
Nº 6
La Educación es una inversión en las personas, fundamental para el desarrollo
humano, económico, científico y tecnológico del país, y debe establecerse
una necesaria relación entre la educación y el trabajo.
Principio
Nº 7
El estudiante es el artífice de sus propios aprendizajes, en interacción
permanente con sus maestros y maestras, compañeros y compañeras de estudio y
su entorno.
Principio
Nº 8
El maestro es factor clave y uno de los principales protagonistas del proceso
educativo y tiene derecho a condiciones de vida y trabajo, de acuerdo con la
dignidad de su elevada misión.
Principio
Nº 9
Es deber y derecho de madres y padres de familia,
instituciones, organizaciones y demás integrantes de la Sociedad Civil,
participar activamente en la planificación, gestión y evaluación del proceso
educativo, dentro de la realidad nacional, pluricultural y multiétnica.
C. Orientación Global Estratégica
La humanidad, en las últimas décadas, ha entrado en un proceso acelerado de cambios, que se manifiestan en todos los ámbitos del acontecer político, social, científico y cultural, de suerte que puede afirmarse que estamos viviendo el inicio de una nueva era civilizadora, donde la educación, el conocimiento y la información juegan un papel central. Algunos afirman que no se trata de una época de cambios sino de un cambio de época. Los fines de siglo suelen ser como la "bisagra" que anuncia un cambio de épocas. Nicaragua no puede marginarse de tales procesos ni de los retos que surgen de ellos.
Gran parte de la crisis e incertidumbre que se vive tienen su origen en el conflicto que, a lo interno de la persona y en el seno de la sociedad, se da entre la civilización de la segunda ola y la civilización naciente de la tercera. Hay sociedades que aún en estos días siguen perteneciendo a la primera ola, es decir, que son eminentemente agrarias y premodernas. La civilización industrial es el producto de la segunda ola, su símbolo es la cadena de montaje y la energía el principal insumo de su paradigma productivo.
La civilización de la tercera ola está basada en la información y el conocimiento, su símbolo es la computadora. Las naciones que ya ingresaron en la tercera ola venden al mundo información, conocimiento, innovación, programas informáticos y tecnología de punta.
A escala planetaria se experimenta un proceso de transición de la sociedad industrial a la sociedad de la información y del conocimiento. Actualmente nos encontramos ante la sociedad del conocimiento o sociedad de la información; estamos entrando en la Era de la Informática. El tránsito se ha dado de la geopolítica a la geoeconomía y ahora a la geoinformación.
Algunos expertos la llaman sociedad del aprendizaje, por el papel clave que el aprendizaje permanente está llamado a desempeñar en la sociedad del siglo XXI, de modo que la actividad más competitiva en el futuro será la de aprender y la inteligencia la materia prima por excelencia.
Uno de los fenómenos característicos de esta época es la globalización o mundialización, que modifica el paradigma de las relaciones interestatales hasta ahora vigente. En el nuevo esquema, los Estados pasan a constituir el eslabón de un sistema mayor: el sistema global o mundial.
Uno de los elementos claves para reinsertarse favorablemente en una economía mundial abierta radica en el mejoramiento substancial de la competitividad. Competitividad implica conocimiento, tecnología, manejo de información, destrezas; significa elevar la calidad de los sistemas educativos y la preparación de los recursos humanos de alto nivel. Competitividad significa incorporar el progreso técnico a la actividad productiva.
Hoy no sólo compiten los aparatos económicos sino también las condiciones sociales, los sistemas educativos y las políticas de desarrollo científico y tecnológico. La calidad de los sistemas educativos deviene así en un factor estratégico para la prosperidad de los países.
Si la competitividad implica progreso técnico y dominio de nuevas tecnologías, no hay avance tecnológico sin desarrollo científico y, a su vez, éste hunde sus raíces en un sistema educativo de alta calidad. Ante un mundo en proceso de cambio, donde el conocimiento juega un rol clave para la competitividad de las naciones, la educación permanente aparece como la respuesta pedagógica estratégica que hace de la educación asunto de toda la vida y dota a los educandos de las herramientas intelectuales que les permitirán adaptarse a las continuas transformaciones, a los cambiantes requerimientos del mundo laboral y a la obsolescencia del conocimiento.
Dentro del contexto mundial de la educación, el Marco de Acción de Dakar representa un compromiso colectivo para actuar. Los gobiernos nacionales tienen la obligación de velar porque se alcancen y apoyen los objetivos y finalidades de la educación para todos. Para asumir eficazmente esta responsabilidad se requiere de asociaciones con una base amplia dentro de cada país, apoyándolas con la cooperación de los organismos e instituciones internacionales y regionales.
La Declaración Mundial sobre Educación para Todos, respaldada por la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Convención sobre los Derechos del Niño, de que todos los niños, niñas, jóvenes y adultos, en su condición de seres humanos tienen derecho a beneficiarse de una educación que satisfaga necesidades básicas de aprendizaje en la aceptación más notable y más plena del término, una educación que comprenda aprender a asimilar conocimientos, a hacer, a vivir con los demás y a ser. Una educación orientada a explotar los talentos y capacidades de cada persona y desarrollar la personalidad del educando, con objeto de que mejore su vida y transforme la sociedad.
La Evaluación de la Educación para Todos, en el año 2000, muestra que se ha avanzado considerablemente en muchos países. Sin embargo, resulta inaceptable que en el año 2000 haya todavía en el mundo más de 113 millones de niños y niñas sin acceso a la enseñanza primaria y 880 millones de adultos analfabetos; que la discriminación entre los géneros siga impregnando los sistemas de educación; y que la calidad del aprendizaje y la adquisición de valores humanos y competencias disten tanto de las aspiraciones y necesidades de los individuos y las sociedades. Se niega a jóvenes y adultos el acceso a las técnicas y conocimientos necesarios para encontrar empleo remunerado y participar plenamente en la sociedad. Si no se avanza rápidamente hacia la educación para todos, no se lograrán los objetivos de la reducción de la pobreza, adoptados en el plano nacional e internacional, y se acentuarán aún más las desigualdades entre países y dentro de una misma sociedad.
El Marco de Acción de Dakar sostiene que la educación es un derecho humano fundamental, y como tal es un elemento clave del desarrollo sostenible y de la paz y estabilidad en cada país y entre las naciones, y, por consiguiente, un medio indispensable para participar en los sistemas sociales y económicos del siglo XXI, afectados por una rápida mundialización. Ya no se debería posponer más el logro de los objetivos de la Educación para Todos. Se pude y debe atender con toda urgencia a las necesidades básicas de aprendizaje.
Como ya se mencionó, la finalidad principal del Plan Nacional de Educación es contribuir a la superación de la realidad actual mediante un desarrollo vigoroso de base amplia, donde se vayan disminuyendo las diferencias y las dualidades en la calidad de vida existente, no sólo entre lo rural y lo urbano, sino a lo largo de la sociedad.
Es importante que la educación sea consistente con lo anterior, buscando que la inversión y el ritmo de cambio favorezcan tanto a las personas más rezagadas en su dotación de capital humano y social, como aquellas más avanzadas. No obstante, partiendo de la educación técnica y superior, se deben ir acortando las distancias, con el ojo puesto no sólo en la eficacia y eficiencia, sino también en la equidad y en las acciones que tiendan a cerrar las brechas entre pobres y no pobres. Todo ello implica cambios sustantivos en los tipos y procesos de aprendizaje, así como en los subsistemas educativos y sus interacciones entre sí y con la sociedad.
Lo anterior exige diseñar y organizar la educación en forma tal que permita a la persona permanecer en el sistema e integrarse en forma útil a la sociedad con contenidos, habilidades y destrezas de aprendizaje, actitudes y valores para la vida personal, social y productiva. Para todos los estudiantes en el sistema educativo, especialmente para aquellos que no continúen en el sistema, cada año de educación cursado será a la vez un medio y un fin en sí mismo, de modo que el educando adquiera competencias que le sean útiles para la vida.
Asimismo, se debe impulsar una educación centrada en competencias que sirvan también para el sector informal desde su contexto regional, local y cultural. Además, la educación básica debe garantizar la satisfacción de las necesidades de aprendizaje tanto en sus aspectos instrumentales (escritura, lectura, cálculo) como en conocimientos teóricos y prácticos, valores, habilidades y destrezas que le posibiliten su inserción en la vida social.
Bajo esta misma lógica, la estrategia global del Plan está diseñada para cumplir con los propósitos definidos en este documento a través de la inversión en una educación relevante para que las personas se integren en forma plena al ámbito ciudadano en las dimensiones económicas, políticas y sociales.
Para lo anterior es necesario que la educación se articule con el medio social y económico a través de un nuevo sistema nacional de educación, en donde se tomen en cuenta las necesidades de diversos grupos del país. De manera especial, se han de tomar en cuenta aquellos más pobres mediante la extensión y diversificación de la educación, con salidas laterales y relevancias regionales, además del aseguramiento de la equidad al acceso y continuidad en el sistema educativo. Para ello, deben abordarse no sólo los factores a lo interno del centro educativo que afectan el aprovechamiento y provocan el abandono, sino también implementar estrategias que garanticen las transferencias e intervenciones necesarias en el ámbito familiar y comunal para que sea posible la realización de la inversión en la educación de los más pobres.
También es importante asegurar la calidad de los aprendizajes en función de la relevancia para la inserción productiva y del ejercicio democrático de los egresados del sistema educativo en todos los niveles y modalidades.
Debido al proceso de crecimiento económico de Nicaragua y a la persistencia probable de un buen sector de la PEA (población económicamente activa) en el sector informal, se hace también necesario contemplar programas e iniciativas de educación y entrenamiento no tradicionales, que permitan mejorar los ingresos desde los puestos de trabajo existentes por medio de entrenamientos relevantes e incorporando, asimismo, las formas y experiencias de la educación no formal. Se hace además urgente la puesta en marcha de un entrenamiento permanente para calificar y mantener al día la fuerza laboral a todos los niveles, tratando de lograr un acoplamiento entre demanda y oferta de conocimientos y habilidades, sobretodo en los sectores más dinámicos de la economía.
El subsector superior de la educación tiene un papel clave en el impulso de las innovaciones y adaptaciones científicas y tecnológicas, aplicadas a distintos niveles y de acuerdo con las necesidades regionales y sectoriales del país. Esto permite superar la brecha entre educación y trabajo, así como asegurar el desarrollo sostenible y de base amplia.
Desde otro ángulo, se necesita un sector universitario y técnico eficaz, que responda a las necesidades internas y sobretodo a los más necesitados.
La educación técnica y superior deben contribuir a la inserción favorable de Nicaragua en un mundo globalizado, en las dimensiones económicas, políticas, sociales y culturales.
Es imperativo impulsar la educación básica, también es necesario fortalecer la educación técnica y superior, no como un fin en sí mismo, sino bajo el criterio de eficiencia y relevancia para el desarrollo más vigoroso, equitativo y sostenible.
Un elemento crítico en los centros de estudio lo constituyen los maestros y los directores de centro, por este motivo es fundamental la capacitación y formación permanente, así como el reconocimiento de un status social digno de dichas personas mediante la adecuación justa del salario. En relación con la calidad del proceso de enseñanza aprendizaje, es un imperativo el desarrollo de programas que influyan no sólo en los conocimientos y habilidades sino también en los procesos pedagógicos y actitudes de modo que el educando sea el centro de atención y el constructor de sus propios aprendizajes.
Asimismo, el Plan Nacional de Educación requiere de la creación de mecanismos de gobernabilidad que enfaticen la visión de país, la participación de la población - en especial los padres y madres de familia - la descentralización y la flexibilidad para las adaptaciones y los cambios. Para garantizar la legitimidad del proceso es sumamente importante la participación de los diferentes componentes de la sociedad civil (madres y padres de familia, maestros, maestras, estudiantes, representantes de las organizaciones sindicales del magisterio, organizaciones no gubernamentales, universidades privadas, empresa privada y las iglesias comprometidas con la educación) en la planificación, ejecución, y evaluación que derive del Plan Nacional de Educación.
Asimismo, se requiere del compromiso del Gobierno Central en primera instancia, para financiar la educación con el concurso de los Gobiernos locales y el apoyo de la empresa privada y demás componentes de la sociedad civil. Sin embargo, la comunidad internacional reconoce que Nicaragua no cuenta con los recursos necesarios para atender todas las prioridades educativas, de modo que el apoyo de los organismos bilaterales y multilaterales es decisivo para la ejecución del Plan Nacional de Educación.
La sociedad civil a la par de la empresa privada y el Gobierno constituyen el triángulo necesario y más efectivo para enfrentar los múltiples problemas de la educación, a partir de la planificación, ejecución, seguimiento y evaluación del proceso educativo.
IV. Objetivos y Estrategias del Sistema Educativo
A. Cobertura (Acceso y Promoción) y Equidad de la Educación
Objetivo:
Dado
que la educación es un derecho y un fin en sí mismo, es necesario maximizar
las posibilidades de acceso y permanencia en el sistema educativo para toda la
población, en especial la que se encuentra en edad de escolarización,
asegurando el acceso a la educación con mayor equidad.
Cambio de la visión de una educación sectorial o subsectorial para establecerla como un derecho y un deber de todos, de forma tal que la educación permanente sea en la mente de todos los elementos de la sociedad un factor clave en la transformación del país y en el desarrollo y progreso personal. El status de la educación debe ser resaltado, no sólo como inversión sino también como un fin en sí mismo.
B. Calidad y Relevancia de los Aprendizajes
Dado la especial importancia que tienen la equidad, calidad, pertinencia y eficacia en la educación, se hace necesario definir los conceptos que deben entenderse como tal.
La equidad pretende superar las exclusiones y desigualdades que afectan a los ciudadanos (niños, niñas, jóvenes y adultos) a la hora de tener acceso, permanencia y promoción en el sistema educativo global, relacionando esta última con la calidad y pertinencia de los aprendizajes y la formación de una persona de calidad. La equidad se podría ubicar en esta frase: "Educación para todos y éxito de todos en la educación".
La calidad desafía los procesos educativos en relación con los resultados académicos y con la relevancia de los aprendizajes para la vida de los educandos. La calidad es uno de los factores más complejos para evaluar los procesos y resultados educativos por cuanto abarca la concepción, diseño de planes y programas de estudio que conforman parte importante del currículum; así como el desempeño o rendimiento de los educandos, del propio sistema educativo como tal y de la educación en su relación con el capital humano requerido por el desarrollo de la nación.
La primera afirmación que se puede asentar a este respecto es que la verdadera calidad de la educación es la formación de una persona de calidad, en su dimensión personal, social y económica. La calidad de la educación apunta a la construcción y desarrollo de aprendizajes relevantes, que posibiliten a los educandos enfrentarse con éxito ante los desafíos de la vida y que cada uno llegue a ser un sujeto-actor positivo para la comunidad y el país.
La pertinencia valora si los programas educativos, los procesos relacionados con el logro de sus contenidos, métodos y los resultados, responden a las necesidades actuales y futuras de los educandos, así como a las exigencias del desarrollo global del país y a la necesidad de ubicarse con éxito en la competitividad internacional. Por múltiples razones, la pertinencia de la educación se ha convertido en un eje muy importante para analizar el sentido, alcance e impacto de la educación de un país. La pertinencia se entrelaza con la calidad en cuanto que exige de la educación y sus resultados una relación pertinente con las necesidades de los seres humanos y de la sociedad como un todo. Pertinente significa que la educación, su concepción, diseño, planes y programas de estudio, así como los resultados del proceso de enseñanza - aprendizaje sirven a las personas y a la sociedad, que apuntan a los cambios que deben hacerse para que los aprendizajes sean relevantes, útiles para la vida de una persona en sus múltiples quehaceres en una sociedad y en períodos determinados.
La eficiencia tiene una doble dimensión, la interna y la externa. La eficiencia interna tiene una relación más directa con los resultados de los aprendizajes intra-sistema educativo y la externa una relación vinculada más con el impacto de la educación en el desarrollo del país. Para una comprensión más ajustada del factor eficiencia, conviene tomar en cuenta el componente de la eficacia por cuanto este concepto mide el resultado obtenido relacionando costo-tiempo.
En relación con la eficiencia externa es importante tener presente el análisis sobre la pertinencia con la adición de plantearse lo que significa en términos humanos y económicos el hecho de que los conocimientos, destrezas, habilidades y valores adquiridos en el marco de los planes, programas y procesos educativos durante un período determinado de años, sirvan para el desarrollo adecuado de las capacidades del educando, así como para su contribución al desarrollo socioeconómico del país.
Objetivo 1:
Lograr
una educación relevante para la vida, tomando
en cuenta las condiciones del país y buscando la superación de las mismas por
medio de un nuevo sistema nacional de educación diversificada, que permita a
todos los niveles cerrar las brechas entre la educación y aplicaciones al
trabajo, a la superación de la pobreza y al ejercicio democrático y
comunitario.
Las estrategias buscan que el educando, independientemente del nivel alcanzado al momento de abandonar el sistema educativo, se lleve consigo una educación relevante para desenvolverse mejor en la vida y ser un ciudadano en el sentido pleno de la palabra.
Esto significa, no solo una educación práctica en el sentido estrecho de la palabra, sino también una educación humanista y una formación ética.
Estrategias:
Objetivo 2:
Redefinir
el papel del estudiante, desde un sujeto pasivo de la educación hacia un
educando que participa, observa, investiga, construye y reconstruye el
conocimiento, con base en sus experiencias previas, y que aprende
significativamente, creando y/o fortaleciendo sus capacidades, habilidades y
destrezas que le permitan participar en el desarrollo social, económico,
cultural y político de su país.
Estrategias:
C. Innovación, Ciencia y Tecnología
Objetivo:
Promover
el conocimiento y práctica del método científico como centro del quehacer
educativo, sin el abandono de una formación humanista, creando entre los
docentes y los jóvenes una cultura científica y tecnológica; para estos
efectos será necesario el desarrollo de la conciencia crítica y el fomento de
la investigación y experimentación científica. En este sentido, el sistema
educativo se debe transformar a fin de alcanzar estos propósitos.
De particular importancia para el logro de este objetivo es la orientación de los centros de educación superior y técnica a la creación, adaptación y difusión de conocimientos y tecnologías que fortalezcan el desarrollo y permitan la inserción favorable de Nicaragua en el mundo, de modo que contribuyan a cerrar las brechas y los déficit sociales existentes.
Estrategias:
D. Condiciones Dignas y Formación Permanente del Educador
Objetivo 1:
Elevar
la calidad científica, pedagógica y ética del personal docente de todos los
subsistemas educativos.
En este sentido se requiere crear una conciencia colectiva y una cultura en cuanto a la justa valoración del maestro y la maestra como actores y protagonistas fundamentales del desarrollo integral de la sociedad nicaragüense.
Estrategias:
Objetivo 2:
Mejorar
las condiciones de vida del magisterio mediante el reconocimiento de un salario
justo, condiciones óptimas de trabajo y de beneficios de seguridad social.
Estrategias:
E. Gestión Educativa Descentralizada
Objetivo 1:
Descentralizar
competencias y funciones en las instituciones educativas, modernizarlas,
democratizarlas e integrarlas con la sociedad, asumiendo el Estado una decidida
actitud democratizadora, con la adopción del papel de rector de
transformaciones continuas en la educación.
Estrategias:
Objetivo
2:
Modernizar
y transformar la misión de la institución educativa y el conjunto de
interrelaciones a su interior y con otras instituciones. La administración de
los recursos materiales, tecnológicos, financieros y humanos con los cuales
cuenta la institución educativa, requiere de procesos de planeación,
sistematización, información, organización y democratización. Del adecuado
manejo de tales recursos depende la eficiencia y eficacia del sistema.
Estrategias:
V. Requerimientos y financiamiento del Plan Nacional de Educación
Requerimientos Humanos y Técnicos
La elaboración del Plan Nacional de Educación tiene como finalidad explícita apuntalar los cambios profundos que necesita el sistema educativo; no se trata de hacer más de lo mismo, ni de hacer algo mejor de lo mismo, sino de hacer algo nuevo cuantitativa y cualitativamente mejor, a fin de que desde la perspectiva de un todo educativo y pedagógico genere aprendizajes relevantes y útiles para las personas y el país, lo que se manifestará en la formación de ciudadanos íntegros. En este sentido, el Plan Nacional de Educación debe ser la plataforma y la fuerza para realizar esos cambios.
Lo anterior obliga a definir los requerimientos humanos, técnica y humanamente bien preparados, que deberán hacer posible la ejecución del Plan. La aplicación del Plan generará nuevos desafíos y retos permanentes orientados a innovar la educación; su aplicación será fuente de nuevas demandas educativas y pedagógicas. Si se quiere que el Plan Nacional de Educación produzca los cambios esperados y necesarios, esto implica crear las condiciones humanas, técnicas, políticas, materiales y económicas para la sostenibilidad del mismo.
En relación con los requerimientos de la capacidad humana y técnica para la parte técnico pedagógica se necesitan recursos humanos con especialización en las áreas siguientes: formulación de políticas educativas, concepción y diseño curricular, planificación curricular, teorías pedagógicas y métodos de aprendizajes, sistemas de evaluación de los aprendizajes, estándares académicos y de desempeño, psicología de la educación, sociología de la educación, elaboración de textos y guías, formación inicial y permanente de educadores, educación intercultural bilingüe, tecnología educativa, entre otras.
Para la parte de descentralización y gestión, se requieren recursos humanos especializados en las áreas siguientes: planificación educativa, formulación y evaluación de proyectos, sistemas de organización y métodos, administración educativa, descentralización educativa, estadísticas educativas y sistemas de información, administración de recursos humanos, legislación educativa y asesoría legal, entre otras.
Dado que el Plan Nacional de Educación es para quince años, la responsabilidad de financiamiento es tarea de toda la nación, en particular del Estado ya que será parte de varios gobiernos, tanto a nivel nacional como municipal. La estrategia de financiamiento contempla fuentes diversas a lo largo de los años y está basada en movilizar e incrementar los recursos nacionales que provienen del Gobierno, el sector privado y la sociedad civil en general.Asimismo, se requiere coordinar y hacer uso óptimo de los recursos internacionales y acoplar ambas fuentes de recursos en un esquema de recuperación de costos basados en la equidad y en el aporte de la educación a las personas.
El Marco de Acción de Dakar sostiene que la comunidad internacional reconoce que en la actualidad muchos países no cuentan con los recursos necesarios para lograr la educación para todos en un plazo aceptable. Por consiguiente, los organismos bilaterales y multilaterales de financiación, entre ellos el Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo, así como el sector privado deberán movilizar nuevos recursos financieros, de preferencia en forma de donaciones y asistencia con condiciones favorables.
Se afirma que ningún país que se comprometa seriamente con la educación para todos se verá frustrado por falta de recursos en su empeño por lograr esa meta.
En este sentido se prevé:
VI. La Participación como Eje del Plan Nacional de Educación y de su Implementación y Seguimiento
A. Compromisos
La educación se inicia y sustenta en la vida familiar y social, asignándole a los mayores el compromiso vital de contribuir a cimentar el deseo de aprender a ser, aprender a aprender, aprender a hacer, aprender a emprender, aprender a convivir, así como aprender a amar y cuidar la naturaleza. Una comunidad capaz de formar colectivamente a los niños y niñas contribuirá a la tarea de hacer de la educación una tarea de todos y para todos.
El individuo, la familia y la comunidad se constituyen entonces en el apoyo fundamental de la acción educativa del educador. El Estado y la sociedad tienen por encargo formular permanentemente los compromisos éticos, sociales, económicos y culturales más altos del país, condensados en un proyecto de persona y de nación.
De ahí que el Plan Nacional de Educación requiere del compromiso y participación de todas las entidades del Estado y de todos los sectores de la Sociedad.
Si bien al Gobierno, en sus diferentes niveles, le corresponde una responsabilidad de primer orden en relación con la planificación, administración y financiación del sistema educativo, el logro de los propósito, estrategias y metas de un plan de esta naturaleza, sólo será posible si éste se convierte en un gran compromiso nacional por la educación, que una vez adoptado, habrá de concretarse en compromisos territoriales, sectoriales e intersectoriales.
Presentado el Plan, cada una de las entidades gubernamentales del orden nacional que tienen que ver con la educación, la ciencia, la cultura y el deporte, entrarán a definir su contribución a la realización del mismo. En los presupuestos generales que restan del presente Gobierno y los que correspondan a los períodos de 2,002 – 2,015 se incorporarán los programas y proyectos que se deriven del Plan Nacional de Educación.
El Plan Nacional de Educación deberá expresarse en los planes quinquenales de educación de las entidades territoriales; sólo así, se logrará trascender en el nivel local la planificación por períodos de gobierno y consolidar la planificación de largo plazo.
El primer gran compromiso, tanto de las entidades estatales como de la sociedad civil, con el Plan Nacional de Educación se concretará a través de un proceso educativo de difusión y participación en todo el territorio nacional.
El Gobierno central y los gobiernos locales son los primeros responsables del Plan Nacional de Educación, a ellos corresponde encabezar el gran proceso de realización, el cual se inicia con su presentación y adopción. A estas autoridades les corresponde, en segundo lugar, el reto de lograr que los ciudadanos asuman el Plan como algo que les pertenece; en tercer lugar, les corresponde incorporar a su planes de desarrollo, de inversión y políticas de gobierno los propósitos, objetivos y estrategias que contempla el Plan Nacional de Educación.
La comunidad internacional cooperante jugará un papel esencial en tanto que su apoyo a la educación sea firme, constante y enmarcado dentro de los propósitos, filosofía y alcances del Plan Nacional de Educación.
La Asamblea Nacional tiene la misión de llevar a cabo los procesos legislativos necesarios para el desarrollo y cumplimiento de los principios, objetivos y estrategias del Plan, lo cual debe estar sustentado en la Ley General de Educación, siendo ésta el marco jurídico para su ejecución.
El Consejo Nacional de Educación realizará las gestiones pertinentes a fin de que se emitan los decretos presidenciales necesarios para la reactivación del consejo nacional de investigación, ciencia y tecnología; la creación y funcionamiento del consejo nacional de capacitación y formación, así como del consejo nacional de acreditación y evaluación.
Es necesario reconocer la responsabilidad e importancia que las instituciones educativas tienen con respecto al presente Plan; por tanto, las instituciones se comprometen en la construcción de espacios organizacionales, de planificación, ejecución y evaluación permanente de los objetivos y estrategias del Plan.
Las instituciones educativas y particularmente las instituciones escolares deberán comprometerse en estrategias, programas y proyectos internos que contribuyan al mejoramiento de la educación y a elevar la calidad de sus ofertas y servicios institucionales. Los centros de educación privada y organizaciones no gubernamentales que atienden programas educativos son sujetos responsables del Plan, de modo que están llamados a alcanzar los retos que se plantean.
Dentro de los centros educativos, los maestros y profesores junto con los directores juegan un papel vital en hacer realidad el plan en los aprendizajes cotidianos, por lo que sus compromisos y participación activa son esenciales en los logros que se alcancen en la educación. Las iglesias, dentro de su misión de formar criterios y valores, desempeñan un rol clave en lograr personas con un desarrollo humano integral, lo cual es congruente con los principios del Plan Nacional de Educación.
Los medios de comunicación son de igual importancia, ya que como actores sociales juegan un papel determinante en la construcción del proyecto de Estado Nación y el logro de metas educativas del país. No sólo son instrumentos de difusión, sino también medios de formación; razón por la cual deben contribuir a la educación de los nicaragüenses.
Los empresarios y el sector económico, tienen no sólo la oportunidad sino el compromiso de involucrarse en la formación de la niñez y la juventud de la Nación. La inversión tecnológica, la modernización de la gestión empresarial, la conservación del equilibrio biológico, la convivencia social, son proyectos de empresas que igual deben permear el espacio educativo. Se requiere definir y concertar con las universidades y las instituciones educativas líneas de formación de profesionales y trabajadores especializados, coherentes con la apertura de nuevas fuentes de empleo, se requiere invertir en programas tecnológicos de punta para la actualización permanente de profesionales y trabajadores y desarrollar programas de estabilización del régimen productivo y social.
El compromiso y participación del sector empresarial es de vital importancia para el logro de los propósitos del Plan Nacional de Educación, y podrán vincularse: dotando instituciones educativas con textos, libros, útiles escolares y equipos; facilitando instalaciones para la enseñanza de las áreas técnicas; apadrinando planes de desarrollo y proyectos educativos institucionales; apoyando los programas de excelencia educativa; ofreciendo oportunidades de formación productiva y ciudadana a los trabajadores; patrocinando pasantías y prácticas estudiantiles.
Las asociaciones de profesionales y los sindicatos, en particular los que agrupan a los educadores en cada entidad territorial, son fundamentales para la ejecución, seguimiento y evaluación del Plan.
La presencia de los profesionales, particularmente de los académicos, resulta indispensable para los procesos de formación de los educadores en servicio y para el mejoramiento de la calidad de la educación.
Las asociaciones de padres y madres de familia, las organizaciones de estudiantes, los consejos educativos municipales y departamentales y demás organizaciones comunitarias y culturales, tienen la misión de participar en la dirección y ejecución de los proyectos de las instituciones educativas, velar por su buena marcha, participar en las actividades escolares y extraescolares, apoyar los planes de desarrollo y de manera especial convirtiéndose en escenarios de formación ciudadana. Las organizaciones sociales y los sindicatos pueden desempeñar un papel de primer orden en la realización de los objetivos y estrategias del Plan, mediante la participación en la dirección, seguimiento y evaluación de las instituciones educativas. Los organismos no gubernamentales pueden ofrecer y patrocinar programas de formación y capacitación, investigación e innovación.
Finalmente, sin el concurso de los padres y madres, primeros responsables de la formación de los hijos e hijas, será imposible cambiar la educación hacia el rumbo deseado.
Con el propósito de hacer del Plan Nacional de Educación un compromiso de toda la sociedad por la Educación, es necesario definir estrategias de difusión, una vez adoptado y durante su desarrollo. El Ministerio de Educación, Culturay Deportes, en coordinación con los otros subsistemas programará los días de presentación y adopción progresiva del Plan, desde el orden nacional hasta el institucional.
El Plan Nacional de Educación debe ser difundido entre las entidades del Estado, las instituciones educativas oficiales y privadas, las organizaciones sociales y demás instancias que se consideren pertinentes. Se designará un día especial para que en cada institución educativa del sistema (escuelas, centros técnicos, universidades) se conozca y adopte el Plan, así como acordar estrategias y acciones institucionales que se vinculen con los principios, objetivos y estrategias del Plan.
El Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD) concertará con los periódicos nacionales la publicación de una separata con el Plan Nacional de Educación. El MECD llevará a cabo foros de difusión departamentales y regionales para presentar, en coordinación con los otros subsistemas, el contenido del Plan Nacional de Educación.
El Plan Nacional de Educación no sólo será difundido durante el primer año de su adopción, será necesario prever y programar estrategias de difusión de sus avances, de su seguimiento y evaluación, por lo menos cada dos años.
C. Seguimiento y evaluación
El Plan Nacional de Educación debe ser evaluado y revisado permanentemente; para cumplir esta función, se construirán espacios, se definirán estrategias y se designarán responsables. Algunos espacios para el seguimiento y la evaluación del Plan serán: el Consejo Nacional de Educación, los consejos educativos departamentales y municipales, las organizaciones magisteriales, las organizaciones de padres de familia y las organizaciones de estudiantes en los diferentes subsistemas educativos.
El Consejo Nacional de Educación (CNE) en sus sesiones tendrá como tema de agenda el seguimiento y evaluación del Plan; a su vez el CNE designará una Secretaría Técnica a cargo de la ejecución, sistematización, seguimiento y evaluación del Plan; asimismo, el CNE contará con una comisión nacional asesora, donde estén representados los diferentes sectores de la sociedad nicaragüense.
Anualmente, se llevarán a cabo foros nacionales de educación para retroalimentar y evaluar el proceso de ejecución del Plan Nacional de Educación.
La Secretaría Técnica del Plan Nacional de Educación tendrá como funciones principales la movilización, la difusión, el acopio e intercambio de información, la promoción de acuerdos y compromisos y el seguimiento permanente a los propósitos, metas y estrategias, así como proyectos derivados del Plan.
El CNE, la Secretaría Técnica del Plan Nacional de Educación, la comisión nacional asesora y las comisiones técnicas que se deriven de esta última, deberán sesionar periódicamente para dar seguimiento, evaluar y retroalimentar el proceso de ejecución del Plan Nacional de Educación.
Las comisiones técnicas podrán estar integradas por miembros del MECD, INATEC, CNU, organizaciones de maestros, maestras, padres y madres de familia, estudiantes y otros organismos o asociaciones interesadas en la educación de Nicaragua.
Dada la magnitud del giro que se propone en el sistema educativo del país, es necesario tener una estrategia de implementación y manejo del cambio; esto implica llevar a cabo los pasos siguientes: