Trabajo Cívico Formatiovo para Jóvenes Habitantes de la Calle en Bogota - Colombia

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Trabajo Cívico Formatiovo para Jóvenes Habitantes de la Calle en Bogota - Colombia

Fuente: OIT


  1. Contexto político-institucional de la experiencia
  2. Descripción de la experiencia
  3. Perspectivas de inserción laboral o productiva
  4. Resultados de la experiencia
  5. Conclusiones y aprendizajes de la experiencia

1. Contexto político-institucional de la experiencia

La ciudad de Bogotá, que durante las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado había experimentado un período de profundo deterioro en su calidad de vida por graves fallas en su administración municipal, esencialmente derivadas de la interferencia de la política clientelista y populista y al correspondiente vacío de políticas públicas consistentes y continuadas, ha tenido una serie de tres administraciones municipales entre 1994 y 2001, que han logrado gran continuidad en su gestión alrededor de algunas políticas públicas como son las de organización del transporte público y mejoramiento de las calles de la ciudad; participación y educación ciudadanas; lucha contra la corrupción administrativa; y mejoramiento y recuperación del espacio público.

Estas estrategias han obtenido positivos y visibles resultados en la recuperación del sentido cívico de la población, de la confianza entre ella y la institucionalidad local, y de movilización de organizaciones cívicas y comunitarias para reestructurar el tejido social. Una importante manifestación de este proceso es la creación de una alianza entre organizaciones cívicas, lideradas por la Cámara de Comercio de Bogotá, y la Administración Municipal, dirigida a diseñar y ejecutar participativamente una estrategia integral de desarrollo de la ciudad, en el largo plazo. Uno de los frentes de acción de esta alianza estratégica es la estrategia de seguridad y convivencia ciudadana, bajo la denominación de MISIÓN BOGOTA.

A su vez, una importante línea de acción de MISIÓN BOGOTA es la de “Generación de espacios de orden”, que persigue varios objetivos: recuperación del espacio público en zonas de alta inseguridad; plan participativo para el control de la infraestructura de servicios públicos; acciones permanentes de control para el cumplimiento de las normas de convivencia ciudadana; y campañas de amonestación contra la contaminación visual, auditiva y la invasión del espacio público. Involucra como ejecutores a distintos actores, desde la administración municipal, el cuerpo de policía, organizaciones comunitarias, etc.

Dentro de esta línea de acción surgió una innovadora e interesante iniciativa, que busca hacer converger sinérgicamente dos de sus objetivos: el recuperar socialmente a un enorme y conflictivo grupo de habitantes de la calle, a través de su capacitación y empleo como agentes cívicos en las distintas campañas antes mencionadas.

2. Descripción de la experiencia

La ejecución de este Programa fue encomendado al Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud, IDIPRON. Hace parte de la Administración Municipal (el Distrito Especial de Bogotá), y cuenta con una larga, experiencia en la recuperación de niños de la calle (llamados popularmente “gamines” en Bogotá). Muchos de sus beneficiarios han crecido hacia la adolescencia y la adultez, sea en los casos fallidos y que continúan en la calle, o de los casos exitosos que requieren acompañamiento a la inserción laboral, IDIPRON ha ido incursionando en el trabajo con estas poblaciones. Una característica significativa de IDIPRON es que su trabajo ha logrado una larga continuidad, gracias al carisma de su director y a la simpatía de la sociedad, lo que le ha permitido consolidar una buena infraestructura técnica y una probada estrategia de intervención social.

La tradición institucional y la cultura organizacional de IDIPRON la convirtieron en un socio ideal para las nuevas políticas públicas de las administraciones municipales de la ciudad, en una alianza de mutuo interés: IDIPRON ganaba una oportunidad de inserción laboral para muchos de sus beneficiarios que habían logrado su resocialización pero que no encontraban trabajo estable, afectados por la situación de desempleo generalizada y por el inevitable estigma asociado a su experiencia en la calle, lo que les condenaba a sobrevivir en actividades típicamente informales. La ciudad, por su parte, ganaba un recurso humano “especializado” en el trabajo cívico callejero y a la vez mostraba una estrategia focalizada de creación de empleo para poblaciones vulnerables.

a) Mecanismo operativo

Las agencias del gobierno y las alcaldías locales de la ciudad suscriben contratos con IDIPRON para que esta entidad cree, administre y opere brigadas para la ejecución de servicios públicos tales como: mantenimiento del amoblamiento urbano, recuperación ambiental, mantenimiento de infraestructura de servicios públicos, campañas educativas y de amonestación a conductores y peatones para el respeto a las normas de tráfico, organización de colas en los paraderos de buses, pintura y mantenimiento de señales en las vías, etc.

IDIPRON selecciona a los integrantes de las brigadas entre los beneficiarios de sus programas de resocialización, que consecuentemente cuentan con la formación y motivación de base, casi siempre acompañada por una educación básica remedial que han obtenido a lo largo de su vinculación al programa. Estructura talleres de capacitación para las actividades especificas que van a realizar en las brigadas, apoyándose en los técnicos de las empresas de servicios respectivas. Organiza las brigadas, programa y supervisa el trabajo.

La entidad contratista con las agencias públicas es el mismo IDIPRON, y la relación de los brigadistas es de tipo laboral formal, con las garantías de seguridad social y una remuneración equivalente al salario mínimo legal (aproximadamente US$ 120). Los contratos laborales son a término fijo por el período del contrato base de IDIPRON con la respectiva agencia cliente. Las exigencias de desempeño laboral son las mismas que en cualquier organización empresarial.

b) Población objetivo

Está conformada por jóvenes adultos provenientes de los programas de resocialización de niños y adolescentes de la calle en los programas de IDIPRON. Su proveniencia social es casi totalmente de sectores profundamente marginales, correspondientes a estratos socioeconómicos 1 y 2 (en una escala de 1 a 6). Sus edades oscilan entre los 18 y 25 años, de los cuales un 90% son hombres y 10% mujeres. Muchos de ellos ya han establecido relaciones conyugales y cuentan con hijos. Generalmente se encuentran percibiendo ingresos de actividades informales, así como de actividades que lindan más cercanamente con los mundos de la delincuencia y la drogadicción. Son, por lo tanto, una población de alto riesgo social.

El programa no ha definido metas de cobertura cuantitativa, dado que depende de las oportunidades de contratación que las agencias públicas ofrecen al IDIPRON, y ellas a su vez dependen de sus disponibilidades presupuestales y programaciones operativas. Pero, entre los años 1999 a 2001 ha vinculado a más de quinientos beneficiarios a distintas brigadas, de los cuales cerca de 300 han repetido contratos por períodos acumulados mayores a 18 meses.

c) El proceso formativo

Nos referimos exclusivamente al proceso asociado a la participación en las brigadas de trabajo, dado que sería muy largo y poco pertinente para los fines de este estudio adentrarnos en los procesos originales de resocialización.

Estrategia. Si bien los objetivos del Programa están íntimamente asociados a la formación para el trabajo, estos no corresponden a un programa de capacitación laboral en sentido estricto, puesto que las habilidades y conocimientos técnicos no constituyen un fin en si mismo ni se plantean necesariamente como una vía a determinada inserción ocupacional, sino como medio para la adquisición de competencias claves en la vida laboral y estas a su vez como medio de reinserción social.

Objetivo general. Implementar programas de formación integral a partir del trabajo como eje central del proceso.

Objetivos. Según documentos oficiales del Programa, sus objetivos formativos son:

Metodología. El eje estructurador de la metodología es aportado por los procesos de formación humana, que deben garantizar la estabilidad emocional de los participantes y su actitud positiva hacia el trabajo. La capacitación técnica se desarrolla esencialmente en el puesto de trabajo mediante el principio de aprender haciendo. Los instructores técnicos son operarios especializados de las agencias de servicios públicos contratantes, un cuerpo de maestros de obra contratados por IDIPRON para supervisar la ejecución de los trabajos, y eventualmente por trabajadores expertos que son contratados para asegurar los niveles de productividad y calidad de las obras.

Si bien no es este un objetivo formalmente asumido por el Programa, en la práctica lo que se está generando es una capacitación técnica en oficios de baja calificación, y una formación en competencias socio-actitudinales de tipo transversal, como son la puntualidad, la disciplina, el trabajo en equipo, la iniciativa, el sentido de productividad y calidad en el trabajo, etc. No se han sistematizado programas de capacitación en el sentido de currículos estructurados, y en consecuencia no se ofrece ningún tipo de certificación, distinto a cartas de referencia y recomendación, a solicitud de los interesados, que describen la experiencia laboral adquirida por el beneficiario.

3. Perspectivas de inserción laboral o productiva

Como se dijo anteriormente, la mayor parte de los participantes han desarrollado o desarrollan actividades informales del nivel más elemental de subsistencia. El programa no predetermina ni orienta hacia ninguna modalidad específica de inserción, y no cuenta con los recursos para desarrollar un acompañamiento a la colocación o al autoempleo. De manera casuística trata de canalizar hacia sus participantes oportunidades de contratación en las plantas de personal permanente de las agencias de servicios públicos contratantes, o en las de otros contratistas privados con los que coexisten en la ejecución de las obras y servicios. Igualmente, trata de poner en contacto a aquellos participantes que muestran interés en dedicarse a una actividad microempresarial, con entidades especializadas de apoyo. No se dispone de información sistematizada sobre los logros en cualquiera de las anteriores vías, aunque siempre hay casos individuales que mostrar.

4. Resultados de la experiencia

Los objetivos estratégicos de MISIÓN BOGOTA y de su línea de trabajo “Generación de espacios de orden”, dentro de la que se inscribe la experiencia de trabajo cívico formativo para jóvenes habitantes de la calle han sido logrados plenamente. No se dispone de cifras agregadas, pero el número de contratos ejecutados satisfactoriamente con empresas municipales y alcaldías locales es significativo. Los contratos de estas entidades con el IDIPRON se negocian a precios de mercado y se han logrado niveles de competitividad equivalentes a los de empresas especializadas, con lo que además se aporta una información reguladora del mercado de contratistas privados con las entidades estatales.

La estrategia de comunicación social respaldada por los uniformes de los trabajadores de MISIÓN BOGOTA ofrece además un valor agregado que es la simpatía que los jóvenes trabajadores del programa obtienen de la ciudadanía, lo que refuerza su proceso formativo, mientras que por otra parte generan en la comunidad usuaria de las mismas una alta motivación a su uso adecuado y a su protección contra fenómenos de vandalismo.

El haber logrado vincular a esta clase de trabajos reales a más de 500 muchachos provenientes de un ambiente socioeconómico tan deteriorante es un logro de gran importancia en si mismo, tanto en la perspectiva de las políticas de empleo como las de resocialización de grupos vulnerables.

IDIPRON ha desarrollado un sistema sencillo de indicadores de gestión para los procesos de formación-producción que mide las siguientes variables:

Cobertura Definida como el número de jóvenes vinculados al programa.

Perseverancia Equivalente a retención de los participantes en el programa, que muestra sorprendentes índices del 97%.

Actitud Medida por comportamientos en el trabajo, y en su vida personal. Aquí el nivel de logro es del 62%, puesto que subsisten hábitos y prácticas de su vida callejera.

Eficacia Medida por el cumplimiento de las metas cronológicas establecidas para los diferentes contratos. En este factor se registran logros del 95%.

Eficiencia Medida por indicadores relativos al logro de los objetivos formativos, especialmente en el terreno de la formación humana. Se registran logros del 82%.

Este sistema de medición no obedece a criterios de estricto rigor científico, pero parece medir razonablemente lo que el programa desea controlar y tiene una función esencialmente pedagógica pues sus resultados son utilizados como retroalimentación en el enfoque participativo de la formación.

No se han implementado medidas de logros de aprendizaje en el ámbito estrictamente ocupacional, pues - como se ha dicho - esta no es una línea prioritaria de interés del Programa. Sin embargo, la observación directa y la opinión de los operadores permite afirmar que se obtienen resultados muy significativos, no sólo en el terreno de las habilidades técnicas y operativas, sino en el de las competencias de tipo sicosocial.

Ahora bien, desde la perspectiva específica de la capacitación laboral es necesario registrar, sin embargo, una situación paradójica: los altos niveles de retención en el programa, que son un indicador de éxito, conspiran contra la posibilidad de vincular nuevas cohortes de beneficiarios, dado que los actuales se resisten abandonar una oportunidad relativamente continuada y segura de trabajo ante la incertidumbre de las altas tasas de desempleo en la ciudad.

5. Conclusiones y aprendizajes de la experiencia

Desde la perspectiva del presente estudio, la experiencia del programa de trabajo cívico formativo ejecutado por IDIPRON permite aportar elementos de juicio muy interesantes para el análisis de políticas y programas de capacitación laboral dirigidas a trabajadores del sector informal. Veamos algunas de ellas:

En la experiencia ha sido esencial contar con un marco coherente y continuado de políticas públicas en el gobierno local, capaz de movilizar la participación ciudadana y la cooperación con organizaciones cívicas y comunitarias.

La estrategia pedagógica centrada en métodos activos de aprendizaje en la acción ha sido especialmente productiva.

Es un modelo replicable y sostenible porque responde a lógicas de mercado y a la vez asegura posibilidades de remuneración atractivas para los beneficiarios.

Si bien no ha logrado definir una estrategia sistemática de capacitación ocupacional, la experiencia es demostrativa de lo que pudiera ser una primera fase en la formación continuada de este tipo de población, centrada en habilidades técnico-operativas elementales y - especialmente - en desarrollo de competencias para el desempeño exitoso en el mundo del trabajo. Esto, naturalmente, supone una estrategia de formación continuada mediante procesos graduados y progresivos, que seguramente deben involucrar a las instituciones más especializadas en la formación profesional.

La dificultad que se ha encontrado para mejorar la rotación en el programa, por la resistencia de sus beneficiarios a abandonarlo, indica la necesidad de que este tipo 50 de esfuerzos sea complementado con estrategias de acompañamiento a la inserción laboral o de apoyo a los emprendimientos de autoempleo, esto sustentado por los procesos de formación continuada señalados en el aparte anterior.

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