La Experiencia del Servicio Civil Voluntario - Brasil

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La Experiencia del Servicio Civil Voluntario - Brasil

Fuente: Organización Internacional del Trabajo (OIT)


El programa coloca su énfasis en la preparación del o de la joven para el trabajo y para la ciudadanía, entendida esta última como participación social solidaria en una sociedad democrática.

La idea del Servicio Civil Voluntario (SCV) surgió en 1996 en el ámbito del Programa Nacional de Derechos Humanos con la finalidad de abrir alternativas a los excluidos del servicio militar obligatorio; es decir, el universo de las mujeres y los hombres de18 años a los cuales se ha dispensado. El Ministerio de Justicia y el del Trabajo se unieron para definir el Programa, con la participación de autoridades militares, de representantes de gobiernos estatales (donde el programa se implementaría experimentalmente), de ONG’s y de especialistas en programas para la juventud

En Brasil existe un servicio militar obligatorio, que funciona en la práctica como un “rito de pasaje” de los jóvenes a la mayoría de edad. Sin embargo, éste tiene un alcance limitado: sólo prestan servicio militar los jóvenes de sexo masculino, rigurosamente seleccionados con base en sus aptitudes físicas e intelectuales, entre otros aspectos. El país tiene 3.2 millones de jóvenes de 18 años de edad, la mitad hombres y la mitad mujeres. Sin embargo, cada año, sólo el 10% de los hombres es seleccionado. Hay, por consiguiente, un universo de más de 3 millones de jóvenes de ambos sexos que queda fuera.

La población objetivo del SCV está formada por muchachos y muchachas de 18 años de edad que no trabajan ni estudian, con baja escolaridad (menos de 8 años de estudios, que es el mínimo obligatorio en el país) y que vivan en situación de pobreza crítica (con un ingreso mensual per cápita menor al 50% del salario mínimo). El SCV tiene duración de seiscientas horas, distribuidas en seis meses, y consta de tres actividades básicas: la elevación de la escolaridad, la calificación profesional y la prestación de servicios comunitarios. Todos los jóvenes reciben una bolsa de 114 dólares durante los seis meses del programa. En 1998, el SCV fue puesta en marcha experimentalmente en dos Estados. Cerca de 45 mil jóvenes fueron atendidos por el SCV que contaba con una inversión de 15.1 millones de dólares aportados por el FAT ( Fondo de Amparo al Trabajador). En 1999, el SCV se expandió a más de catorce Estados, atendiendo a 8 mil jóvenes con una inversión total de 9 millones de reales, correspondiendo 70% al FAT y el restante a asociaciones con organismos públicos y privados. La experiencia fue supervisada por entidades contratadas por el Ministerio de Justicia y acompañada por el Ministerio de Trabajo y Empleo y la Secretaría de Políticas Públicas de Empleo, todo ello con base en el Sistema de Informaciones Gerenciales sobre Educación Profesional. Los datos de 1999, obtenidos de quince Estados, revelan que todos compartieron al menos tres características en el diseño del SCV: todos ofrecieron programas de calificación profesional, todos organizaron la prestación de servicios comunitarios, y todos garantizaron el pago de la bolsa a los participantes. Sin embargo, hubo variaciones, en los siguientes aspectos:

  1. Duración: en promedio, fue de alrededor de 460 horas, pero sólo en cinco casos (33%) se cumplió el mínimo de seiscientas. En cuatro Estados, la duración fue inferior a las trescientas, o sea, menos de la mitad de lo esperado. Esa diferencia se explicó por dos factores: No todos los Estados contaron con el tiempo necesario para la elevación de la escolaridad, y segundo en muchos casos los propios jóvenes no estuvieron dispuestos a participaren el programa durante el plazo definido, porque deseaban buscar trabajo o encontraron ocupaciones eventuales.
  2. Elevación de la escolaridad: en seis Estados no se impartieron cursos para la elevación de la escolaridad, sino sólo de habilidades básicas o de reforzamiento escolar, lo que representa una desviación de los planteamientos del programa. Las habilidades básicas debían ser ofrecidas como parte de la calificación profesional, y no como reemplazo de la escolaridad.
  3. Problemas de focalización: en dos Estados hubo desvío de la clientela, ya que seleccionaron a jóvenes con el primer grado completo que, por definición, no conforman la clientela prioritaria del SCV.

Las entidades ejecutoras del SCV, contratadas por los Estados, son principalmente ONG’s que actúan en el área social, entidades del Sistema “S” (Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial, Servicio Nacional de Aprendizaje Comercial, Servicio Nacional de Aprendizaje Rural y Servicio Social de la Industria), universidades, fundaciones y sindicatos. Existen dos esquemas de contratación: una entidad ejecutora que estableció asociaciones para el programa; o varias entidades ejecutoras, para las diversas actividades previstas. En las acciones de calificación profesional un predominio de las ocupaciones de servicios, de oficina y de informática.

Servicios comunitarios: fueron ofrecidos en todos los Estados, con diferentes modalidades: participación en campañas públicas (de salud, vacunación, vialidad, donación de sangre, contra la violencia, por la paz, etcétera); prestación de servicios voluntarios en organismos de las comunidades (escuelas, centros de salud, hospitales, guarderías, asilos, y demás).

Con base en la evaluación de los dos años anteriores, en el año 2000, el SCV se expandió a los 27 Estados del Brasil. Debiendo atender a 21 mil jóvenes, de ambos sexos, con inversiones del orden de 21.1 millones de reales, que consideran solamente al FAT, al menos un 30% (cerca de 7 millones de reales) es aportado por asociaciones de los sectores público y privado.

Es una experiencia innovadora en el campo de la capacitación de jóvenes, que se enfoca, de manera integrada, en la educación, los derechos humanos, el trabajo y la ciudadanía.

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