
Reunión tripartita sobre la vertiente laboral de la transformación estructural y normativa, y de la mundialización, en los servicios de correos y telecomunicaciones
Nota sobre las labores
Ginebra, 20-24 de abril de 1998
Oficina Internacional del Trabajo Ginebra
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Copyright ® 1999 Organización Internacional del Trabajo (OIT)
Indice
Parte 1. Examen del punto del orden del día
Introducción
Composición del Grupo de Trabajo
Presentación del informe y discusión general
Servicio universal
Empleo, formación y relaciones laborales
Productividad y remuneración
Reestructuración y transición entre una situación jurídica de empleado de derecho público y otra de derecho privado
Armonización de la estabilidad con la flexibilidad en el empleo
Oportunidades de readaptación profesional
Planificación de los recursos humanos
Las relaciones de trabajo en un entorno mundializado
Cometido de la OIT
Examen y adopción por la Reunión del proyecto de informe y del proyecto
de conclusiones
Examen y adopción de los proyectos de resolución por la Reunión
Textos de las resoluciones de alcance general adoptadas por la Reunión
La Reunión tripartita sobre la vertiente laboral de la transformación estructural y normativa, y de la mundialización en los servicios de correos y telecomunicaciones se celebró del 20 al 24 de abril de 1998 en la Oficina Internacional del Trabajo, en Ginebra.
La Oficina publicó para que sirviera de base a las deliberaciones de la Reunión, un informe(1) en el que se consideran los temas siguientes: la liberalización y la mundialización de los mercados de correos y telecomunicaciones; la configuración del empleo en el contexto del ajuste estructural y reglamentario; las repercusiones de los cambios estructurales, normativos y de la mundialización en las relaciones laborales; y la remuneración y otras condiciones de trabajo.
El Consejo de Administración había designado al Sr. A. Pierides, miembro empleador del Consejo de Administración, para que lo representara en la Reunión y presidiera esta última. Los tres Vicepresidentes elegidos por la Reunión fueron: el Sr. M. Callanan (Reino Unido) del Grupo Gubernamental, el Sr. O. Contreras del Grupo de los Empleadores, y el Sr. A. Young, del Grupo de los Trabajadores.
Acudieron a la Reunión representantes de los Gobiernos de Bélgica, Brasil, Canadá, China, Chipre, Egipto, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Ghana, India, Italia, Luxemburgo, Reino Unido, Federación de Rusia, Suiza, Tailandia y Túnez.
Además, estuvieron presentes, en calidad de observadores, representantes de la Organización Arabe del Trabajo, la Unión Internacional de Telecomunicaciones y la Unión Postal Universal.
También estuvieron representados como observadores la Internacional de Comunicaciones (PTTI); la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres; la Federación Internacional del Personal de los Servicios Públicos; la Organización Internacional de Empleadores; la Organización de la Unidad Sindical Africana; y la Confederación Mundial del Trabajo.
Los tres Grupos eligieron a los miembros de su Mesa, cuya composición fue la siguiente:
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Grupo Gubernamental | |||
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Presidenta: |
Sra. S. Cagnoli (Estados Unidos) | |
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Vicepresidente: |
Sr. S. Dutta (India) | |
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Secretaria: |
Sra. K. Pietikainen (Finlandia) | |
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Grupo de los Empleadores | |||
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Presidente: |
Sr. J. Hughes | |
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Vicepresidentes: |
Sr. N. Brown | |
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Sr. Z. Ivancevic | |
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Sr. P. J. Salcedo Donado | |
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Secretario: |
Sr. J. Dejardin (Organización Internacional de Empleadores) (OIE) | |
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asistido por: |
Sr. O. Touré (OIE) |
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Grupo de los Trabajadores | |||
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Presidente: |
Sr. K. van Haaren | |
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Vicepresidentes: |
Sr. A. Balluck | |
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Sr. K. Hashem | |
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Sra. U. Olovsson | |
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Sr. S. Takato | |
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Secretario: |
Sr. P. Bowyer (Internacional de Comunicaciones) | |
El Secretario General de la Reunión fue el Sr. V. Morozov, Director del Departamento de Actividades Sectoriales de la Organización Internacional del Trabajo; el Secretario General Adjunto fue el Sr. Klotz, Jefe del Servicio de Empleados y de Trabajadores Intelectuales; el Secretario Ejecutivo fue el Sr. Duchemin y los expertos fueron el Sr. W. Ratteree, la Sra. L. Wirth y el Sr. J. Sendanyoye del mismo servicio. La secretaria de actas de la Reunión fue la Sra. T. Bezat-Powell.
En su discurso de apertura, el Presidente de la Reunión señaló que la existencia de una buena infraestructura de comunicaciones es el requisito más importante de los tres que las empresas multinacionales tienen en cuenta para ubicar sus empresas; los otros dos son la estabilidad política y la posibilidad de utilizar una mano de obra debidamente calificada y motivada. Cada vez más trabajadores por cuenta propia deciden instalarse en zonas rurales o en islas y comunicar con sus clientes por medios de comunicación modernos como el teléfono móvil, el fax o el correo electrónico. Otros prefieren trabajar en su domicilio y las propias empresas aprovechan las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías para continuar su actividad las 24 horas del día, repartiéndola entre equipos formados en las diversas partes del mundo. La Reunión debía proponerse elaborar conclusiones que constituyeran directivas modernas y prácticas para los gobiernos, los empleadores y los trabajadores y sus organizaciones. Por esta razón, el orador instó a los participantes a que en los debates de la Reunión se centrasen más en el futuro que en el pasado y considerasen cómo la OIT podría contribuir mejor a la solución de estos problemas fundamentales en los años venideros.
El Sr. K. Tapiola, Director General Adjunto de la OIT, dio una bienvenida cordial a todos los participantes en nombre del Director General. Recordó que las actividades de la OIT relativas a los servicios de correos y telecomunicaciones se habían iniciado en 1977, año en que una reunión paritaria congregó a representantes del servicio público y de los trabajadores, así como a un número más limitado de representantes del sector privado de telecomunicaciones. El Consejo de Administración había decidido reflejar fenómenos como el decaimiento general de los monopolios públicos y la aparición y la expansión progresivas de nuevos actores privados, en la composición de la Reunión que, por primera vez, era plenamente tripartita. El Sr. Tapiola recalcó que los trabajadores del sector de las comunicaciones, junto con los científicos y los trabajadores de la informática en otras ramas de la economía de la información, encabezan la expansión del sector de los servicios y se hallan en la vanguardia de la mundialización de la economía. Una economía mundializada requiere adelantos tecnológicos complejos y contribuye al mismo tiempo a su rápida difusión; por consiguiente, el fomento de los recursos humanos resulta esencial para un desarrollo económico dinámico. A este respecto, el sector de correos y telecomunicaciones constituye una suerte de laboratorio en el que pueden perfeccionarse, evaluarse y aplicarse medidas sociales eficaces e innovadoras. El empleo de las mujeres se ha visto especialmente afectado porque muchas de ellas trabajaban antes como operadoras o auxiliares administrativas y porque disminuye el número de empleos en esta categoría de ocupaciones. Pese a ello, varios países han conseguido reciclar y redistribuir con acierto la mano de obra femenina desempleada en nuevos empleos creados en servicios de planificación de redes, gestión, mercadotécnica y atención al cliente. La vertiente laboral de las nuevas formas de reglamentación se tiene principalmente en cuenta en el concepto de servicios universales. Aunque la financiación del servicio universal dentro del marco de la liberalización pudiera ser cuestionada, en especial por los empleadores de nuevas empresas que pudieran considerar que algunos principios y requisitos constituyen una carga excesiva o indebida, el concepto de servicio universal en el sector de las comunicaciones constituye indudablemente un elemento fundamental de cohesión social. Sin embargo, en muchos países en desarrollo, el concepto de servicio universal en el sector de correos y telecomunicaciones es más un objetivo que una realidad. El cambio estructural y normativo registrado en el sector de las comunicaciones es tal que pone en tela de juicio costumbres sociales, las estructuras y las prácticas existentes desde hace mucho tiempo en la esfera de las relaciones laborales y la negociación. Los copartícipes sociales estudian la posibilidad de adoptar nuevas estrategias que a menudo también cuestionan estructuras tradicionales como los gremios profesionales, los acuerdos de empresa o los contratos «típicos» de empleo. Por último, es indudablemente necesario elaborar nuevas políticas para conseguir un equilibrio entre la necesidad de una seguridad en el empleo y de una flexibilidad negociada del mercado de trabajo. Al término de su intervención, el Sr. Tapiola expresó su confianza en la capacidad de la Reunión para contribuir al fortalecimiento del diálogo social entre los copartícipes sociales y ofrecer a la OIT ideas y propuestas valiosas.
Examen del punto del orden del día
1. La Reunión examinó el punto inscrito en su orden del día. De conformidad con lo dispuesto en el artículo 7 del Reglamento de las reuniones sectoriales, los miembros de la Mesa directiva presidieron los debates por turno.
2. El Sr. C. McKay actuó como portavoz del Grupo de los Empleadores y el Sr. K. van Haaren como portavoz del Grupo de los Trabajadores.
3. La Reunión dedicó cinco sesiones a la discusión del punto inscrito en su orden del día.
Composición del Grupo de Trabajo
4. En su quinta sesión plenaria y de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 2 del artículo 13 del Reglamento, la Reunión constituyó un Grupo de Trabajo encargado de redactar proyectos de conclusiones que reflejaran las opiniones expresadas durante el debate del informe. El Grupo de Trabajo, presidido por el Vicepresidente gubernamental (Sr. M. Callanan), se compuso de los miembros siguientes:
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Miembros gubernamentales | ||
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Brasil: |
Sr. M. Gomes |
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Canadá: |
Sr. G. Clark |
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Italia: |
Sr. M. Fazio |
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Reino Unido: |
Sr. Callanan |
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Túnez: |
Sr. M. Bouaziz |
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Miembros empleadores | ||
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Sr. K.H. Khan | |
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Sr. C. McKay | |
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Sr. J. Pentti | |
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Sr. P.D. Salcedo Donado | |
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Sr. R. Stemmer (consejero técnico) | |
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Miembros trabajadores | ||
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Sr. M. Gobet | |
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Sr. K. van Haaren | |
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Sr. J. Sauber | |
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Sra. A. Sepúlveda Núñez | |
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Sr. S. Takato | |
Presentación del informe y discusión general
5. Al presentar el informe preparado por la Oficina Internacional del Trabajo, el Secretario Ejecutivo agradeció la información proporcionada por todos aquellos que habían colaborado en su redacción, en particular, la Unión Postal Universal y la Unión Internacional de Telecomunicaciones. En lo que respecta al tema principal, el impacto de la transformación estructural y normativa y de la mundialización sobre los recursos humanos, la primera parte del informe se centraba en el concepto de servicio universal. Se trataba de una preocupación esencial de la OIT y de los interlocutores sociales en aras de la cohesión social. También se ponían de manifiesto las reacciones de los trabajadores y sus representantes ante la liberalización, privatización y reestructuración del sector, reacciones que iban desde consultas y una participación pacíficas hasta una oposición violenta a toda privatización. También se registraba una respuesta sindical cada vez más internacional ante las alianzas, fusiones o transferencias estratégicas de filiales entre empresas de telecomunicaciones. El informe, además de señalar la expansión de los servicios de telecomunicaciones, subrayaba el rápido desarrollo de «integradores mundiales» en los servicios de correos y de paquetería, en los que las empresas privadas estaban conquistando una parte de mercado cada vez mayor a la par que los monopolios postales iban cediendo terreno. El desarrollo de un comercio electrónico mundial podría llevar a un mayor crecimiento de los servicios de entrega rápida de paquetes y a un aumento del empleo en los servicios de transporte urgente. Los lectores del informe habían de tener en cuenta que éste se había redactado en 1997 y que en vista de los cambios rápidos en el sector, como por ejemplo la propuesta de fusión de dos gigantes de las telecomunicaciones en Estados Unidos en otoño de 1997 o las recientes alianzas entre los servicios nacionales de correos y los servicios internacionales de entrega rápida en Alemania y los Países Bajos, parte de la información que contenía resultaba anticuada, por lo cual se precisaba un examen detallado del impacto social y laboral de dichos cambios. De hecho, existía una diferencia considerable entre la información que la prensa publicaba sobre la liberalización y la reestructuración económica y la que dedicaba a sus consecuencias sociales. La Reunión siempre debería tener presente el impacto de la mundialización no sólo en los sectores específicos, sino también en los servicios públicos y privados en general, así como las nuevas atribuciones que podrían asumir los actores del sector público y las empresas privadas, y la relación necesaria entre mercado y fuerzas reguladoras dentro de una nueva perspectiva. Este informe y esta Reunión serían los primeros de los cuatro que se dedicarían a estudiar la dinámica de los servicios de interés general en el período 1998-1999; los demás se centrarían en los servicios de salud, los servicios públicos y los servicios de agua, gas y electricidad.
6. El portavoz del Grupo de los Empleadores acogió con beneplácito esta oportunidad de analizar las importantes cuestiones económicas y sociales que planteaban el impresionante crecimiento y la rápida evolución de los servicios de correos y de telecomunicaciones. Consideró que el informe preparado para la Reunión era muy completo y digno de encomio y que, aun cuando los adelantos más recientes se sustituyeran rápidamente por otros más nuevos, era necesaria una información exacta y actualizada para preparar el futuro. La mundialización y la competencia en el sector no sólo requerían la readaptación y el reciclaje de los trabajadores, sino que también afectaban la estructura de los gastos de las empresas y la remuneración de las aportaciones de su personal. Sobre este último punto, el portavoz del Grupo de los Empleadores expresó su satisfacción por el hecho de que el informe considerara la cuestión de la remuneración vinculada en el rendimiento. La reducción del número de empleos se compensaba con el desarrollo de nuevas categorías de empleo. Sin embargo, para hacer frente a los retos del futuro en el sector las empresas tenían que adoptar un enfoque más flexible en la distribución de sus recursos.
7. El portavoz del Grupo de los Trabajadores elogió también el informe preparado para la Reunión por su análisis completo y empírico de la situación en todo el mundo. Señaló la interdependencia y la convergencia existentes entre el procesamiento de la información, la tecnología informática, las telecomunicaciones, los servicios postales y la radiodifusión, que conducían a situaciones de coexistencia entre ramas de actividad reglamentadas y no reglamentadas. En este contexto, se necesitaba mayor clarificación de los progresos alcanzados tales como «los servicios en línea», «el telebanco» y el correo electrónico. Mencionó el papel que desempeñaban las multinacionales en el proceso de mundialización de los servicios de correos y de telecomunicaciones, y la expansión de prácticas tales como la subcontratación y la subcontratación a terceros. Los trabajadores y los sindicatos se sentían preocupados por la disminución del número de puestos de trabajo y el traspaso de empleos a lugares donde los salarios eran más bajos, así como el deterioro de las condiciones laborales y de la sindicación. Para evitar una competencia despiadada y un dumping salarial convenía plantearse la adopción de reglas mínimas. También era importante alcanzar un consenso acerca de las condiciones necesarias para ofrecer un servicio verdaderamente universal en el que los países en desarrollo tuvieran pleno acceso a la sociedad de la información sin menoscabo de su soberanía o independencia nacional. Frente al crecimiento del desempleo, así como a los problemas relacionados con el empleo de los jóvenes y las mujeres, lo más importante no era si habían de desarrollarse los servicios de correos y de telecomunicaciones, sino cómo. Para conseguir resultados positivos, se precisaba la participación y la consulta de los trabajadores para la adopción de las decisiones más importantes en este sector; se precisaban asimismo datos sobre las pérdidas reales de empleo y la creación de puestos de trabajo con el fin de evaluar y atender los problemas derivados de la mundialización. Las nuevas formas de empleo (trabajo a tiempo parcial, trabajo por contrata, subcontratación, etc.) y la desaparición de los puestos de plantilla en las empresas requerían mejorar los derechos sociales y laborales, incluido el derecho de huelga, para tener también en cuenta la necesidad de un perfeccionamiento profesional continuado. En el sector del teletrabajo, por ejemplo, muchos trabajadores tendrían que readaptarse para mejorar su acceso al mercado de trabajo. Los trabajadores estaban abiertos y dispuestos a una participación constructiva en un diálogo social sobre estos temas.
8. El representante del Gobierno de la India encomió el excelente informe preparado para la Reunión, aunque habría agradecido que se prestara mayor atención a las preocupaciones de los consumidores. Funcionaban en su país amplias redes de correos y telecomunicaciones, pero cambios recientes en las prioridades de inversión habían conducido a la organización de servicios de vanguardia y altamente tecnológicos que coexistían con otros más tradicionales. Como consecuencia de ello se había tratado de determinar la relación más adecuada entre el perfeccionamiento profesional de la mano de obra, la gestión de estructuras y la demanda de los consumidores. Sería conveniente que representantes de los consumidores participasen en reuniones de este tipo, ya que sus opiniones podrían contribuir a definir servicios más coherentes desde el punto de vista social. En la India, por ejemplo, se había estudiado la posibilidad de transformar las oficinas de correos y telecomunicaciones en centros encargados de una serie completa de servicios sociales.
9. Un observador, el Secretario General de la Organización Internacional de Comunicaciones (antiguamente Internacional del Personal de Correos, Telégrafos y Teléfonos), que representaba a 4,5 millones de trabajadores en 120 países, subrayó la dimensión de los cambios que se estaban produciendo en el sector y puso de relieve la importancia de la rotación de personal en países como Bélgica y el Reino Unido. Las comunicaciones se habían convertido en una actividad comercial de gran escala. Estimó particularmente revelador que el capital invertido en una sola fusión reciente de empresas de comunicaciones en los Estados Unidos equivaliera al conjunto de los créditos que las instituciones financieras internacionales proponían para salvar la economía de la República de Corea. En este nuevo entorno, la protección de los derechos de los trabajadores adquiría una importancia aún mayor, incluido el derecho de huelga, que en cierta medida se ponía en tela de juicio en el informe. Algunas empresas multinacionales recusaban el reconocimiento de los sindicatos. Estas eran socios potenciales de servicios nacionales de comunicaciones en los que estos derechos se respetaban desde hacía mucho tiempo. El porte de los cambios requería que la OIT reconociese la importancia de la era de la información como ya lo habían hecho otros organismos internacionales y, gracias a su estructura única, debería desempeñar un papel más activo en la transición hacia nuevas formas de organización del lugar de trabajo; debería celebrar con más frecuencia reuniones sectoriales e implicarse plenamente en los debates celebrados a escala nacional e internacional sobre la manera de proteger los derechos de los trabajadores, así como participar activamente en la definición y promoción de mejores prácticas en este campo. Las organizaciones sindicales consideraban esencial la protección del acceso universal a los servicios de comunicaciones y ello imponía grandes responsabilidades a los gobiernos ya que el mercado libre no podría satisfacer estas necesidades.
10. Otro observador, el Secretario General de la Federación Internacional del Personal de los Servicios Públicos, declaró que por su calidad el informe sometido a la Reunión era digno de elogio. Habida cuenta de los muchos cambios dinámicos registrados en el sector, instó a la OIT a que elaborase estrategias apropiadas para facilitar una transición armoniosa entre el empleo público y el empleo privado. Era menester prestar especial atención a los cambios en las categorías de empleo a medida que las más tradicionales se sustituían por otras enteramente nuevas. La resistencia de los trabajadores al cambio en este sector era la consecuencia del mayor grado de incertidumbre que reinaba y convenía tener en cuenta sus preocupaciones legítimas. Por otra parte, era necesario ahora velar por una formación y un perfeccionamiento profesionales continuados con miras a desarrollar las competencias que requerían las nuevas categorías de empleo. Otra cuestión que causaba mucha preocupación era la forma en que la sociedad de la información evolucionaba en dos planos. Si bien se había previsto que redes como Internet acabarían con las barreras de la comunicación a nivel internacional, los países en desarrollo distaban mucho de tener pleno acceso a las mismas. Se precisaban respuestas a estas importantes cuestiones sociales de hoy y su organización estaba dispuesta a contribuir a participar en su solución.
11. El representante y Subdirector General de la Unión Postal Universal (UPU) estimó que tanto el informe presentado a la Reunión como la publicación de su propia organización sobre los servicios de correos para el año 2005 ponían de relieve la necesidad, por parte de los operadores, de una profunda revisión de sus prácticas de gestión. El último Congreso de la UPU, celebrado en Seúl en 1994, había señalado cuatro esferas de actividad principales: autonomía postal, satisfacción del mercado, mejores servicios y política de recursos humanos. La reforma de los sistemas de correos había de tener por objeto promover servicios más eficaces a precios abordables y la UPU se proponía colaborar con los países en desarrollo en la solución de problemas definidos de común acuerdo.
12. La representante del Gobierno de Egipto, apoyada por el representante de la Organización Arabe del Trabajo, se refirió a la resolución adoptada por la Conferencia Internacional del Trabajo en 1979(3) y expresó su preocupación por la falta de interpretación al árabe. Pidió que se invitara al Consejo de Administración a que aprobara la utilización del árabe en reuniones técnicas futuras. El Sr. Tapiola, Director General Adjunto, con referencia a la misma resolución, indicó que sólo podían facilitarse servicios de interpretación al árabe cuando más de dos Estados de habla árabe participaban en una reunión en calidad de miembros de pleno derecho. Sin embargo, añadió que se tomaba nota de su petición y que ésta se sometería al Consejo de Administración para que adoptara las medidas oportunas.
13. Los miembros trabajadores abordaron la cuestión del servicio universal en el campo de los correos y de las telecomunicaciones. Insistieron primero en la necesidad de definir este servicio universal, que no sólo debería comprender un nivel mínimo de servicio para todos, sino también prever la prestación de nuevos servicios, incluido Internet, de manera que todo el mundo tuviera acceso a una serie de prestaciones en esferas como la educación, el empleo y la salud. La información en la materia estaba cada vez más vinculada a los servicios de telecomunicaciones. La necesidad de un servicio universal se reconocía por doquier, pero era importante tener presente que el solo mercado libre no tenía la posibilidad de asumir esta obligación en su totalidad. Se precisaba una autoridad reguladora y una voluntad política para garantizar la prestación de este servicio y contribuir a financiarlo. Para mantener un servicio universal, las decisiones de la autoridad reguladora influían poderosamente en la calidad y el carácter accesible del mismo. Existían diferentes niveles de servicio universal tanto entre países como dentro de un mismo país, y las ciudades y las zonas metropolitanas gozaban generalmente de un acceso más fácil a los servicios de correos y telecomunicaciones. Para impedir que existieran situaciones de «información abundante» y de «información escasa», era esencial que el alcance del servicio universal, en el entorno de las telecomunicaciones, se revisara y adaptara periódicamente para hacer frente a los cambios en la demanda del consumidor. Los gobiernos deberían elaborar un convenio internacional para promover el acceso a la tecnología y a las redes de la información.
14. Los miembros trabajadores consideraron también que era importante la cuestión de la disparidad en el acceso a los servicios de correos y telecomunicaciones entre países industrializados y en desarrollo, habida cuenta de que la información y los conocimientos se concentraban en los países muy industrializados. Los países en desarrollo deberían recibir asistencia para el desarrollo de estos servicios. Pero la política del Banco Mundial, que consistía en recurrir a préstamos para fomentar la comercialización de los servicios de correos en condiciones de desreglamentación agresiva, podía conducir a un deterioro real del servicio universal, es decir, reducir el número de puntos de acceso y aumentar las tarifas de correos. En algunos países en desarrollo, el rápido crecimiento de los servicios de telecomunicaciones con la contribución de inversiones extranjeras había limitado de hecho el alcance del servicio universal porque la competencia y los subsidios otorgados a las empresas extranjeras reducían la capacidad del operador nacional para garantizar la prestación del servicio. Se requería un enfoque más flexible y diversificado que tuviera en cuenta el carácter social y económico único de cada país en desarrollo con miras a la expansión y fortalecimiento efectivos de los servicios. La vinculación de las cajas de ahorros de correos con las compañías de seguros en el establecimiento de redes postales había demostrado ser una estrategia útil para mantener servicios postales universales. Las obligaciones y los costos relativos a la prestación de un servicio universal deberían ser compartidos por todos los operadores de correos y telecomunicaciones de un país. Convendría hacer un llamamiento a los gobiernos para que promovieran una sociedad de la información en los países en desarrollo con más asistencia de programas nacionales e internacionales. Debería formularse una recomendación para que la UIT ampliara el campo de aplicación de sus normas internacionales sin menoscabo de su calidad, garantizando al mismo tiempo la protección de los intereses de los países en desarrollo.
15. Los miembros trabajadores subrayaron que una cooperación tripartita y relaciones de trabajo armoniosas eran indispensables para desarrollar servicios eficaces de correos y telecomunicaciones. Los mecanismos de negociación colectiva y de consulta tenían que ser revisados y convenía fomentar la negociación a nivel sectorial. Como los servicios de correos requerían un uso intensivo de mano de obra, la comunicación y la consulta obreropatronales deberían promoverse en todos los planos.
16. El portavoz del Grupo de los Empleadores señaló que los empleadores de los servicios de telecomunicaciones llevaban la mayoría de sus actividades de explotación dentro de fronteras nacionales, aunque algunos de ellos se mundializaran y empezaran a penetrar en otros mercados y países. Ahora bien, se trataba de un mercado complejo y las soluciones relativas a la organización de un servicio universal, propuestas en su mayoría por los gobiernos, variaban en función de circunstancias nacionales. Se pedía generalmente a los empleadores que operaran de conformidad con la reglamentación de un país determinado y esta reglamentación se fundamentaba en la mayor parte de los casos en factores como la infraestructura existente, el estado de la red y la disponibilidad de tecnología. La prestación de un servicio universal tendría que ser una obligación. Correspondía a los gobiernos, de consuno con los interlocutores sociales, desarrollar políticas adecuadas a las situaciones nacionales. En algunos países la prestación de un servicio universal se aseguraba por empresas que habían sido privatizadas y que se enfrentaban al mismo tiempo con la competencia de otras. En algunos casos, el servicio universal se prestaba en zonas aisladas o subdesarrolladas por medio de una red móvil. En algunos países se pedía a los inversionistas extranjeros en sociedades de riesgo compartido que prestaran ciertos servicios. En otros, se otorgaban subvenciones estatales para mantener un servicio universal. Contrariamente a lo que se había dicho anteriormente, en algunos países, incluido el suyo, la privatización y la competencia habían permitido disminuir en 50 por ciento el costo de los servicios básicos de telecomunicaciones y, por tanto, conseguir que resultaran accesibles para más personas.
17. El portavoz del Grupo de los Empleadores señaló que la evolución de los servicios de correos era análoga a la de los servicios de telecomunicaciones, pero que los primeros todavía iban a la zaga de los segundos en términos de liberalización. No existía una solución general para garantizar un servicio universal de correos ya que correspondía a cada país encontrar soluciones adecuadas a sus necesidades y nivel de desarrollo. Algunos de ellos habían preferido una liberalización y una competencia abiertas, mientras que otros confiaban en una liberalización por medio de amplias concesiones comerciales para la explotación de los servicios durante períodos determinados.
18. Representantes gubernamentales se refirieron a las dificultades que planteaba el concepto de servicio universal. El representante del Gobierno del Reino Unido admitió que no era fácil encontrar una solución mundial en la materia. El servicio universal no sólo era insuficiente en los países en desarrollo, sino que también existía el grave peligro de que éste se deteriorara en los países industrializados como consecuencia de la competencia muy reñida y del costo los servicios. El representante del Gobierno de Finlandia también se refirió a este aspecto centrándose en las dificultades que planteaba la reglamentación de un servicio universal en un país en que la desreglamentación y la privatización eran una práctica establecida desde hacía mucho tiempo y en que, en un entorno que cambiaba constantemente, no se estimaba oportuno imponer a las empresas una reglamentación excesivamente rígida. Estos representantes gubernamentales manifestaron que tampoco era fácil definir el significado o el nivel básico de un servicio universal. La falta de claridad en su significado sólo podría subsanarse si este concepto se definía en términos de calidad del servicio, y por lo tanto, en términos de costo. Ambos factores eran interdependientes: las diferentes maneras de prestar un servicio universal requerían un análisis y evaluación de los costos, mientras que la financiación de los mismos no podía disociarse de la cuestión de la calidad del servicio.
19. Otros representantes gubernamentales señalaron la estrecha relación que existía entre las nociones de servicio universal, desarrollo nacional y cohesión social. Para el representante del Gobierno de China, el desarrollo y el aumento de la capacidad de los servicios de correos y telecomunicaciones eran requisitos previos para el fortalecimiento de la infraestructura nacional y el desarrollo social. El representante gubernamental de la Federación de Rusia estimó que los efectos de la mundialización en las comunicaciones impulsaban a menudo su rápido desarrollo, pero dificultaban su reglamentación necesaria para las sociedades, sobre todo en lo referente a las condiciones sociales y laborales y las relaciones entre los interlocutores sociales para la solución de los conflictos. La política social debería estar adaptada a la evolución del mercado. A escala internacional se habían registrado adelantos importantes con las normas técnicas de la UIT y la acción normativa de la OMPI en el cambio de las comunicaciones y, en particular, de Internet.
Empleo, formación y relaciones laborales
20. Varios representantes gubernamentales se refirieron a las repercusiones del cambio estructural y normativo en el empleo, la formación y las relaciones obreropatronales, con especial referencia a las responsabilidades de los gobiernos en la elaboración de un marco reglamentario y normativo. En relación con la legislación adoptada en los diez últimos años sobre la creación y reglamentación de las nuevas empresas de correos y telecomunicaciones, el representante del Gobierno de Suiza subrayó en particular la obligación de los gobiernos de reglamentar la competencia en el servicio universal, así como de proteger el empleo y el trabajo dentro de los sectores considerados. El representante del Gobierno del Reino Unido citó los desequilibrios cada vez mayores entre el poder económico de las empresas nacionales y el de las empresas mundiales, y estimó que resultaría cada vez más difícil para los gobiernos enfrentarse por separado con este reto; asociaciones regionales, como la Unión Europea, constituirían probablemente el modelo que serviría de base para establecer un marco jurídico de normas mínimas.
21. Otros gobiernos se sentían principalmente preocupados por las dificultades que podrían plantearse en materia de contratación, empleo y formación. El representante del Gobierno de Bélgica insistió en que los criterios futuros para la contratación de personal de correos y telecomunicaciones tendrían que omitir, en la medida de lo posible, consideraciones personales como la condición física, la edad o el sexo, que pudieran considerarse discriminatorias. Otro gran problema con el que se enfrentaban los gobiernos en calidad de empleadores era cómo reconvertir a su personal en activo y con pocos conocimientos técnicos en trabajadores cualificados mediante una formación continuada u organizar su traslado por vía de acuerdo, a puestos apropiados fuera de su administración de origen. El representante del Gobierno de China, como otros muchos gobiernos, hizo hincapié en la necesidad de contar con empleados altamente cualificados para el sector de correos y telecomunicaciones del siglo XXI y sugirió varias medidas para readaptar al personal en activo con poca formación, tales como centros de educación o formación, incluidos centros de tercer grado, o incentivos materiales adaptados a las aptitudes del personal.
22. Los representantes gubernamentales destacaron igualmente que la reestructuración de los servicios requería conseguir un equilibrio entre factores humanos y sociales y factores financieros y comerciales. El representante del Gobierno de Túnez señaló que, en su país, el proceso de reestructuración se había realizado de manera paulatina y había impulsado un crecimiento considerable del sector, un aumento de los niveles de contratación, un alza moderada de los salarios y una formación masiva de los empleados. Se había privatizado parte de los servicios, pero un porcentaje del capital de las filiales privatizadas había pasado a manos del personal, que se sentía así más estrechamente solidario de la gestión de su empresa. El representante del Gobierno de Francia indicó que en el proceso de reestructuración, la intensificación de la competencia, la disminución de los costos y el aumento de la productividad tenían que acompañarse con mejoras en la calidad de los servicios que se prestaban a todos los ciudadanos y condiciones del empleo más favorables. En su país, los empleados de las nuevas empresas de correos y telecomunicaciones, que seguían siendo funcionarios, tenían como objetivo primordial la mejora de los servicios para que éstos respondieran a las necesidades de los ciudadanos; los intereses de los accionistas no eran los únicos que orientaban este proceso, como habían declarado otros oradores.
23. Los representantes gubernamentales añadieron que, para que el proceso de reestructuración fuera armonioso, eran esenciales la participación de los empleados, buenas relaciones laborales y una gestión dinámica. El representante del Gobierno de la India subrayó el valor de la participación del personal en la orientación de los cambios más importantes y la planificación necesaria para la reestructuración de la gestión de las empresas antes de que las presiones de la mundialización fueran apremiantes. Algunos gobiernos, como el de Suiza, señalaron que la participación de los empleados en las juntas directivas era ya importante. El representante del Gobierno de los Estados Unidos pidió más concienciación dinámica y flexibilidad a los sindicatos respecto de los cambios en las condiciones de empleo para mejorar la adecuación de las empresas a las necesidades de sus clientes.
24. El portavoz del Grupo de los Empleadores señaló que la rapidez con la que se estaban produciendo los cambios en el sector de las telecomunicaciones afectaría inevitablemente los niveles de empleo, pero también señaló las oportunidades de empleo creadas en nuevos puestos y nuevas empresas. La seguridad de un empleo vitalicio había desaparecido y predominaba ahora el criterio de empleabilidad y fuertes inversiones en una formación continuada para garantizar servicios de telecomunicaciones de calidad que respondieran a las necesidades de los clientes; en otras palabras, empleos para el futuro. Varias empresas en diferentes países habían hecho inversiones considerables en la formación de sus trabajadores para prestar servicios que de hecho los capacitaban para ocupar otros empleos. Esta formación con fines de empleabilidad debería orientarse más hacia la diversificación de la carrera profesional en lugar de centrarse en el concepto tradicional de ascenso dentro de una empresa. Los gobiernos tenían la responsabilidad de hacerse cargo de la educación y de la formación básicas que precisaría la sociedad de la información del futuro. Los métodos de gestión de las empresas de telecomunicaciones se modificaban de la misma manera que sus prácticas. Se daba más importancia ahora a la participación, y sobre todo a los criterios de calificación y competencia, que a las relaciones de autoridad y obediencia.
25. El portavoz del Grupo de los Empleadores añadió que el desarrollo tecnológico y la presión de la competencia en los servicios de correos también imponían más exigencias a los trabajadores y aumentaban, por consiguiente, las necesidades de formación y readaptación. Sin embargo, convenía recordar que en los servicios de correos convencionales subsistían muchas tareas sencillas y de uso intensivo de mano de obra, a pesar de los avances tecnológicos, que presentaban condiciones muy diferentes en términos de competencia (cuota de mercado), costos y requisitos del lugar de trabajo. Los empleadores no negaban sus responsabilidades sociales ni la necesidad de normas mínimas en algunas esferas, pero no estaban seguros de que una reglamentación muy completa, como la que se proponía en países como Alemania o Suiza, fuera la solución más apropiada para equilibrar los requisitos del mercado y los requisitos sociales. En concreto, no creían en la viabilidad de políticas de salarios transnacionales para reducir las desigualdades, habida cuenta de las disparidades en los niveles de desarrollo.
26. Sin embargo, el portavoz del Grupo de los Empleadores estimó que, en casi todos los países, la colaboración de los trabajadores era imprescindible para hacer frente a los nuevos retos del cambio. La privatización, la desreglamentación, la subcontratación de algunas actividades y el desarrollo tecnológico requerían cambios en las condiciones del lugar de trabajo, la remuneración y las pensiones en países tan diferentes como Alemania, Argentina, Jamaica, Malasia, Reino Unido y Sudáfrica, y éstos deberían definirse en el marco de mecanismos consultivos y de negociación apropiados. Los empleadores también podían citar ejemplos, como en el caso de Sudáfrica, de representantes de los trabajadores que actuaban como miembros de los consejos de administración de las empresas.
27. El portavoz del Grupo de los Trabajadores estimó que las cuestiones relativas a las normas y la existencia de un marco normativo eran esenciales para hacer frente al reto que se planteaba en materia de empleo, formación y participación de los trabajadores en las decisiones de reestructuración con la constitución de superoligarquías internacionales, mayor dependencia de los intereses de los accionistas y de los usuarios y las distorsiones que la subcontratación a terceros había introducido en las prácticas de la competencia. En lo que respecta a las normas, por ejemplo, era esencial la ayuda de la OIT para elaborar una política de salarios transnacional.
28. Los miembros trabajadores subrayaron la «dimensión humana» del debate sobre los niveles apropiados de contratación, puesto que esta noción parecía haberse olvidado con la voluntad de centrarse exclusivamente en criterios de recursos laborales y costes. En muchos países, se habían registrado enormes pérdidas de empleo desde el comienzo de la reestructuración del sector a principios del decenio de 1990, y se pronosticaban reducciones aún mayores en regiones como la Unión Europea; esta situación requería un examen más detenido en relación con la de desempleo masivo que prevalecía. En las nuevas actividades del sector se creaban menos puestos de trabajo, ya no se contrataba a trabajadores jóvenes y aprendices, el empleo de las mujeres y las personas mayores peligraba cada vez más, y las condiciones de trabajo se deterioraban como consecuencia de la subcontratación y del establecimiento de relaciones contractuales menos seguras. En algunos países, como la Federación de Rusia, los salarios no se pagaban durante meses. Todo ello había conducido a promover una especie de dumping social. Se mencionaron explícitamente las repercusiones de esta evolución para las trabajadoras, cada vez más marginadas en ocupaciones a tiempo parcial, precarias y mal remuneradas. La privatización se utilizaba a menudo como pretexto ideológico para reducir el empleo con el fin de complacer a los accionistas, sin que ello guardara relación alguna con sus efectos en la satisfacción de los usuarios. La situación laboral era desastrosa en regiones como Africa, donde las empresas de reciente creación y los gobiernos desatendían sus responsabilidades con los trabajadores afectados por la supresión de puestos de trabajo. Los mismos sindicatos se enfrentaban con un dilema político: habida cuenta de la situación, ¿era preferible defender las condiciones y los niveles de remuneración existentes frente a las demandas de mayor flexibilidad de los empleadores, o apoyar cambios que podrían o no conducir a un aumento del empleo, sobre todo para los jóvenes? Se negaban rotundamente, sin embargo, a aceptar políticas que desembocaban en un dumping social. El respeto de las normas mínimas no tenía por qué ser sólo un obstáculo para las empresas; podría ser un estímulo importante para la innovación y la prestación de mejores servicios. En esta línea, se citaron varios ejemplos, como el de Mauricio, en que las presiones de empresas multinacionales parecían tener por objeto bloquear las mejoras en servicios prestados por empresas creadas por el Estado.
29. Los miembros trabajadores reconocieron la necesidad del reciclaje y de la formación continuada para facilitar el traslado de los trabajadores a puestos de trabajo nuevos y altamente cualificados, pero algunos de ellos impugnaron la afirmación según la cual los empleadores invertían recursos considerables en programas de formación. Las empresas, sobre todo las más nuevas, practicaban a menudo una política de despido de la mano de obra para sustituirla por otra que ofreciera las competencias que necesitaban y no invertían en el perfeccionamiento profesional de sus empleados, otra razón por la que había que insistir en la adopción de normas mínimas para todas las empresas y la negociación de programas de formación con los sindicatos.
30. Los miembros trabajadores se mostraron especialmente preocupados por la violación de los derechos sindicales en los sectores de correos y telecomunicaciones en trance de cambio rápido, que menoscababa así la capacidad de los trabajadores para defender sus intereses. El problema era particularmente acuciante en las nuevas empresas que, a menudo, no consultaban ni negociaban con los empleados, a diferencia de operadores más tradicionales con prácticas ya bien establecidas, incluidas las empresas públicas. Para atender la demanda del público en materia de servicios, los empleadores tenían que celebrar consultas periódicas con los usuarios y los trabajadores y negociar con sus sindicatos las condiciones de trabajo. Se citaron algunos ejemplos positivos, como el caso de México, en que la privatización y la reestructuración se habían negociado y en que la mayor participación de los trabajadores en este proceso había contribuido a que las empresas reestructuradas pudieran enfrentarse eficazmente con los retos de la competencia. Los sindicatos estaban dispuestos a ser flexibles respecto de los cambios en el lugar de trabajo, pero permanecerían vigilantes en cuanto a la forma en que se aplicaban. Para un cambio en condiciones favorables y un marco de negociación adecuado era indispensable el respeto de normas universalmente reconocidas en este campo, especialmente las de la OIT. Los sindicatos, en particular, deberían poder tener acceso a los trabajadores ocupados en servicios subcontratados. Los gobiernos, a escala nacional o regional, y la OIT tenían la responsabilidad de garantizar la existencia de un marco normativo que convirtiera estos requisitos en una realidad.
31. El portavoz del Grupo de los Empleadores dio cuenta de la amplia experiencia que los empleadores de diferentes países (incluidos la Argentina, Finlandia, Malasia, el Reino Unido y Sudáfrica) habían adquirido en materia de remuneración en función de los resultados. Su Grupo consideraba, sin embargo, que este sistema era el que triunfaría en el futuro, aunque fuera necesario abandonar las formas tradicionales de medir la productividad, como por ejemplo el rendimiento por trabajador y evaluar en lugar de ello la relación entre las inversiones de los empleadores y, por ejemplo, las mejoras visibles de la calidad del servicio y de la atención a la clientela. En lo que respecta a la distribución o venta de acciones a los trabajadores a precios preferentes, los empleadores también habían tenido experiencias diversas. Sin embargo, era posible suponer que los sistemas de oferta de acciones a los trabajadores contribuían a fortalecer la identificación de los empleados con los objetivos de su empresa.
32. El representante del Gobierno de Francia declaró que en su país se utilizaban varios sistemas para medir y evaluar el rendimiento de los empleados que tenían en cuenta muchas variables. A pesar de la resistencia continuada de algunos trabajadores, se había conseguido en cierta medida que el personal de correos y telecomunicaciones aceptara el nuevo sistema de evaluación basado en los resultados. El plan requería que las tareas asignadas al empleado se determinaran conjuntamente con su superior, especificándose la formación que se pedía. A finales del segundo año, el empleado y su superior evaluaban juntos el trabajo efectivo realizado con relación a los objetivos señalados.
33. Varios miembros trabajadores expresaron dudas acerca de la eficacia y de la equidad tanto de los sistemas de oferta de acciones como de los de remuneración en función de los resultados. En el Canadá, los trabajadores acogieron de buen grado, en un principio, estos sistemas de oferta de acciones pero éstos llevaron a un predominio de los objetivos a corto plazo, a una pérdida de control de los resultados, al menoscabo de cuestiones como la seguridad y la salud en el trabajo y a variaciones estacionales de los precios de referencia. Esta experiencia mostraba la necesidad de ser más prudente si se quería evitar los problemas. En la Federación de Rusia, por otra parte, el Parlamento decretó la distribución gratuita del 25 por ciento de las acciones sin derecho a voto a los trabajadores de las empresas privatizadas en el momento de la privatización, reservándose un 5 por ciento de las mismas para los miembros directivos. Como la mayoría de los trabajadores vendieron rápidamente sus acciones, tanto a los directivos como a inversores extranjeros, tenían ahora una influencia mínima en la toma de decisiones de sus empresas. Era importante evitar que errores similares se cometieran en futuras privatizaciones, como por ejemplo en la de la radiodifusión. Los trabajadores estimaban que, si bien los planes de remuneración en función de los resultados estaban de moda, su contribución real al éxito de la empresa era cuestionable. Otros factores, como la convicción, por parte de los trabajadores de que se reconocía el valor de su trabajo y la confianza de los clientes en la coherencia de la política y la práctica de la empresa, parecían conducir a resultados más positivos que la remuneración en función de los resultados. Contrariamente a lo que se había afirmado, los trabajadores no consideraban en general que los sistemas de oferta de acciones fueran equitativos, puesto que los miembros de las juntas directivas obtenían mucho más que los trabajadores.
Reestructuración y transición entre una situación jurídica de empleado de derecho público y otra de derecho privado
34. Los miembros trabajadores declararon que la situación de los empleados de derecho público en empresas privatizadas de correos y telecomunicaciones suscitaba más preguntas que respuestas. La legislación nacional desempeñaba un papel importante en la definición de sus derechos y prestaciones. Por ejemplo, en Alemania, los antiguos empleados públicos ocupados en empresas de capital por acciones conservaban su estatuto de empleados federales y su remuneración, horas de trabajo y pensiones continuaban regulándose por el Parlamento. Se habían creado así situaciones en los servicios de correos y Deutsche Telekom en las que una proporción importante de empleados públicos trabajaban junto con empleados de derecho privado acogiéndose a regímenes diferentes. Situaciones de esta naturaleza podrían crear en el futuro problemas laborales. Por otra parte, los empleados públicos no gozaban del derecho de huelga. En otros países, los empleados públicos se transferían sencillamente al sector privado y pasaban a acogerse a las condiciones de empleo vigentes en el mismo. Lo mejor sería permitir que los empleados se pronunciaran ellos mismos acerca de si querían modificar su estatuto y, en especial, tener la oportunidad de trabajar dentro del marco de convenios colectivos.
35. El portavoz del Grupo de los Trabajadores, apoyado por otros miembros trabajadores, indicó que una cuestión no resuelta todavía era la de si los fondos públicos de pensiones alimentados con presupuestos estatales podían transferirse o no a empresas privatizadas. Se trataba de un problema estructural de gran alcance que, dado el desempleo masivo, afectaba a la sociedad en su conjunto. Otra dificultad se refería a la financiación de los regímenes públicos de pensiones. Restricciones presupuestarias podían crear una situación en la que la legislación relativa a los regímenes públicos de pensiones podría modificarse y los sindicatos se sentían muy preocupados en cuanto a la recaudación de los recursos presupuestarios necesarios y la solución de este problema estructural. Para resolver los problemas relativos a las pensiones, se proponía el establecimiento de fondos de pensiones no estatales con participación sindical, como en el caso de la empresa rusa Telecom. Otra cuestión era el alto nivel de protección contra el despido de que gozaban los empleados públicos ocupados en empresas privadas junto con otros trabajadores. El hecho de continuar garantizando un alto nivel de seguridad en el empleo a algunos empleados y recurrir a un sistema de libre negociación colectiva para otros podía tener en el último término repercusiones negativas para la competitividad de la empresa.
36. El portavoz del Grupo de los Empleadores estimó que, para la transición entre una situación jurídica de empleado de derecho público y la de empleado de derecho privado, la mejor solución consistía en conseguir que cada trabajador se solidarizara con la nueva empresa y aceptara el contrato de empleo ofrecido por el nuevo empleador. Cada trabajador debería transferir su contrato de empleo, así como las condiciones de empleo y de trabajo previstas en el mismo, naturalmente a reserva de lo dispuesto por la legislación nacional en vigor, y su nueva condición debería regirse entonces por el procedimiento normal de consulta y de negociación, según corresponda. Los empleadores coincidían con el Grupo de los Trabajadores en la necesidad de encontrar soluciones al problema de los empleados públicos que trabajaban junto con trabajadores del sector privado, en especial habida cuenta de que la orientación del mercado tendía a separarlos cada vez más unos de otros. Los gobiernos, junto con los empleadores y los sindicatos, tenían que resolver el problema mancomunadamente y por medio de un consenso social.
37. El representante del Gobierno de Bélgica se refirió a la situación de los empleados del servicio de correos que fueron transferidos a una empresa bancaria (Générale de Banque) cuando el servicio de correos de Bélgica creó una filial asociándose a una empresa bancaria en 1995. Los empleados del servicio de correos se contrataron en dicho banco por un período de préstamo de tres años. Conservaron su condición de funcionarios de correos aunque fueran partes en un contrato como los que se ofrecían en el sector bancario; esta condición doble creó problemas de compatibilidad entre el contrato colectivo que habían firmado y su estatuto de funcionarios. Hoy día, tres años después, esos funcionarios tendrían que elegir entre volver al servicio de correos en su grado anterior o conservar su contrato de empleado de banca, o sea, en otras palabras, elegir entre un puesto de funcionario de correos con prestaciones claramente definidas, pero tal vez con mayor inestabilidad en períodos de cambio, y una situación con nuevas condiciones de empleo y nuevas obligaciones. Por esta razón, los funcionarios de correos que deseaban participar en la actividad de la nueva filial vivían momentos muy críticos.
Armonización de la estabilidad con la flexibilidad en el empleo
38. Los miembros trabajadores estimaron que, en condiciones apropiadas, era posible armonizar la estabilidad con la flexibilidad en el empleo. Por ejemplo, en México, fue necesario modificar la organización del tiempo de trabajo de los operadores de teléfono para prestar servicios adicionales a los usuarios. En lugar de imponer esos cambios por la fuerza, la empresa informó a los trabajadores de las nuevas exigencias, negoció con el sindicato y, al mismo tiempo que indicaba claramente que se tendía a la flexibilidad, garantizó a los interesados una seguridad a largo plazo en el empleo aun cuando los trabajadores tuvieran que aceptar nuevas tareas. Inversiones continuadas en la formación de operadores de teléfono desempeñaban un papel fundamental en la armonización de la estabilidad con la flexibilidad en el empleo.
39. El portavoz del Grupo de los Trabajadores se refirió a la situación prevaleciente en Alemania en que contratos se habían concertado recientemente por vía de negociación colectiva para permitir que trabajadores que habían perdido su empleo ocuparan temporalmente puestos de trabajo en la empresa hasta que encontraran otro empleo. Se trataba de una medida experimental en una situación en la que los trabajadores eran tradicionalmente inamovibles mientras no fuera decisión suya para ocupar un nuevo puesto que correspondiera a sus conocimientos y cualificaciones.
40. Miembros trabajadores estimaron que unas políticas positivas de reubicación y redistribución junto con actividades de reconversión profesional podían incitar a los trabajadores a reconocer que también ellos eran responsables del futuro de su empleo. Sin embargo, esta evolución no debería entrañar ningún deterioro de las condiciones de empleo y de remuneración del trabajador, a reserva de que éste aceptara la readaptación profesional y una oferta razonable de reubicación. Se crearía así un clima oportuno para la flexibilidad. Los empleadores permanecían inflexibles respecto de otra cuestión: la utilización de la nueva tecnología para adaptar a los trabajadores a su empleo en lugar de adaptar el empleo a los trabajadores. Esta actitud parecía algo irónica en una situación de cambio tan dinámico y radical como en la industria de telecomunicaciones. Dicha inflexibilidad se explicaba probablemente por el hecho de que demasiados directivos habían de tener la capacidad de dirigir el trabajo de todas las categorías de empleados y de que todas las actividades dependieran así de una autoridad central en lugar de promover una flexibilidad tendiente a que los trabajadores gozaran de cierto margen de autonomía en su propia zona geográfica. La obligación para los empleadores de ser respetuosos con el medio ambiente también era un factor que podía integrarse en el proceso de negociación.
41. Un miembro trabajador señaló que la reconversión y la readaptación profesionales no impedían el desempleo y que, por ejemplo, el millón y medio de personas desempleadas en el Canadá tenían un buen nivel de instrucción. Por consiguiente, convenía considerar la posibilidad de compartir las tareas por medio de una reducción de las horas de trabajo. También convenía prestar atención al recurso excesivo a las horas extraordinarias en muchas partes de la industria de telecomunicaciones en momentos en que otros trabajadores carecían de empleo suficiente.
42. El portavoz del Grupo de los Empleadores expresó ciertas dudas en cuanto a la posibilidad mencionada por algunos trabajadores de armonizar la estabilidad con la flexibilidad. Pese a ello, estimó que la cuestión dependía de la existencia de buenas relaciones de trabajo y que los trabajadores y los empleadores podían contribuir mucho a mitigar las dificultades obrando juntos. Los empleos del día de hoy no eran los empleos de mañana y los trabajadores habían de prepararse para el futuro. Además de la evolución de las nuevas oportunidades de empleo y de los nuevos métodos de trabajo, un factor esencial para que una empresa prosperara era su estilo de gestión, es decir, la forma en que los trabajadores estaban dirigidos y podían dar lo mejor de sí mismos. Ello requería un cambio en la forma de trabajar, más responsabilidad y más atención para con el cliente. Las nuevas prácticas de trabajo deberían basarse en relaciones de lealtad y confianza. Los empleadores habían de invertir en la reconversión y readaptación profesionales y ofrecer perspectivas a los trabajadores respecto de sus oportunidades futuras de empleo. Los trabajadores habían de estar dispuestos a movilizarse, reconvertirse y aceptar empleos alternativos adecuados. Básicamente, la estabilidad actual en el empleo era incompatible con la flexibilidad necesaria, pero la estabilidad podía armonizarse con los empleos futuros, cuando fuera posible por medio de buenas relaciones de trabajo para estimular plenamente el dinamismo de la industria.
43. El representante del Gobierno del Reino Unido declaró que no sólo la estabilidad y la flexibilidad en el empleo eran compatibles, sino también que en lo futuro estos dos criterios serían interdependientes. Tradicionalmente, los trabajadores gozaban de seguridad en el empleo a cambio de cumplir los requisitos del empleador. Sin embargo, en lo futuro, para que las empresas continuaran prosperando deberían readaptarse constantemente a las necesidades del consumidor, y la aptitud de los trabajadores, su capacidad y buena voluntad para readaptarse profesionalmente constituirían la mejor garantía de sus posibilidades de empleo. Las empresas dependerían de su mano de obra para conseguir buenos resultados. Uno de los retos importantes que se plantearían para los empleadores sería el de atender las peticiones de oportunidades de capacitación de sus trabajadores a fin de ofrecerles la posibilidad de ocupar un empleo en un mercado sujeto a cambios constantes, así como el de motivar y conservar a estos trabajadores. Esta evolución suponía un cambio en la relación entre empleadores y trabajadores. La noción de compatibilidad recíproca entre la estabilidad en el empleo y la posibilidad de ocupar un empleo era más pertinente que la discusión de la armonización de la estabilidad con la flexibilidad en el empleo.
Oportunidades de readaptación profesional
44. Los miembros trabajadores se refirieron a iniciativas para reubicar a los trabajadores cuyos empleos se habían suprimido o modificado. Por ejemplo, en México, cambios en la estructura de las ocupaciones negociados con buenos resultados con los sindicatos de trabajadores de teléfonos permitían movilidad sin pérdida de derechos adquiridos además de nuevas condiciones de trabajo. Desgraciadamente, eran pocos los ejemplos de cambios o beneficios importantes para las empresas y los trabajadores logrados por medio de un entendimiento entre las dos partes. Era importante que los empleadores comprendieran que la resistencia de los trabajadores al cambio era la expresión de su sentimiento de inseguridad respecto de su empleo futuro. Por otra parte, las reducciones en la remuneración y en las condiciones de trabajo no incitaban a los trabajadores a participar en el cambio. Si se facilitaba a los trabajadores una información completa sobre los efectos de los cambios y de la planificación estratégica de la empresa y se les garantizaba el acceso a una readaptación o reconversión profesionales, el proceso de cambio se llevaría entonces a cabo más armoniosamente y con mejores resultados, además de redundar en importantes beneficios para la empresa. La adhesión de los trabajadores era fundamental para la buena marcha de las empresas y la satisfacción de todos.
45. En lo que se refiere especialmente a las mujeres, los miembros trabajadores estimaron que la negociación colectiva podía constituir un medio eficaz para permitir su integración en esferas de actividad no tradicionales a medida que los empleos se suprimían y otros nuevos se creaban. En el Canadá, un programa que había dado buenos resultados en esta esfera brindaba oportunidades de formación especializada de manera que las mujeres tuvieran ya la capacitación necesaria para aceptar las nuevas oportunidades de empleo a medida que surgían. Sin embargo, se planteaba el problema de la reducción de las plantillas de las empresas que conllevaba una disminución general de las oportunidades de empleo. Otro obstáculo con el que tropezaban las mujeres era la existencia de un personal y de estructuras de clasificación anticuadas, rígidas y jerarquizadas. Se precisaba la creación de nuevas estructuras para utilizar plenamente el potencial de los trabajadores y ofrecer más oportunidades de empleo en el futuro.
46. Los miembros trabajadores declararon que, a un nivel más general, los gobiernos podían contribuir a facilitar el debate y el diálogo entre los interlocutores sociales. En el Canadá, se habían creado consejos sectoriales, uno de ellos para la industria de correos y telecomunicaciones, en los que las empresas, los sindicatos y otras partes influyentes en la industria se congregaban con el fin de estudiar sus problemas y formular recomendaciones para controlar el cambio.
47. El portavoz del Grupo de los Empleadores reiteró que los empleos de hoy no eran los empleos de mañana. Análogamente, las calificaciones que se precisarían en el futuro serían diferentes y las empresas cambiaban constantemente a medida que se formaban nuevas sociedades civiles y sociedades de riesgo compartido. Se requería la participación de todos para romper las barreras y progresar hacia la «empleabilidad». Para enfrentarse con los retos futuros las empresas habían de reconsiderar sus orientaciones estratégicas y determinar las esferas de actividad en las que se proponían invertir y desarrollarse. Todas estas cuestiones tenían que reflejarse a su vez en los requisitos en materia de recursos humanos. Había oferta excesiva de mano de obra en algunas ramas de actividad, por ejemplo cuando empezaban a funcionar redes digitalizadas. En cambio, en otras situaciones en que el mercado daba lugar a un aumento importante de nuevos servicios se registraba una escasez grave de personal especializado. Los empleadores habían de estudiar la manera de dotar los puestos de trabajo futuros y colaborar con los trabajadores y sus representantes en esa esfera. En lo que se refiere a las posibilidades de ocupar un empleo, convendría centrarse en los cambios en los mercados y las empresas y en la formación necesaria para ocupar un empleo en general, aunque no fuera necesariamente para una empresa determinada. Por esta razón, los trabajadores tenían que adquirir calificaciones transferibles y correspondía a los gobiernos contribuir a su adquisición, en especial para garantizar oportunidades de empleo a los jóvenes puesto que éstos representaban el futuro.
Planificación de los recursos humanos
48. Los miembros trabajadores pusieron de relieve la dificultad de planificar la composición de las plantillas, los empleos y las carreras frente a las muchas incertidumbres del futuro. Por ejemplo, no se realizaban investigaciones suficientes sobre la forma en que avances técnicos nuevos como Internet podían afectar el volumen de actividades del servicio de correos. También era difícil prever cómo evolucionaría la normativa en el sector de correos y telecomunicaciones porque las condiciones futuras en el mismo inspiraban mucha incertidumbre e inseguridad. Por otra parte, diversos métodos y experiencias en materia de gestión también habían influido en la planificación del personal. La eliminación en lo posible de estas incertidumbres contribuiría a la planificación de los niveles futuros de dotación de personal, por lo menos durante un período de cuatro o cinco años. Si los interlocutores sociales aceptaban considerar los cambios estructurales y normativos como parte del proceso de negociación colectiva se facilitaría la eliminación de algunas incertidumbres y se superarían los obstáculos que impedían una planificación previa de los recursos humanos. Al participar en las actividades de planificación estratégica los trabajadores comprenderían mejor que las empresas habían de cambiar para adecuarse a un entorno tecnológico y un mercado cambiantes. La voluntad de compartir la información y de planificar la necesidad de recursos con suficiente antelación debería prevenir la pérdida de empleos en gran escala. Los trabajadores y los empleadores compartían la responsabilidad de desarrollar nuevos productos y servicios para crear más empleos y oportunidades de carrera. Habida cuenta del clima de incertidumbre, especialmente en el sector de los servicios de correos, y de la falta de datos en la materia, los miembros trabajadores pedían que la OIT incluyera en el orden del día de la próxima reunión celebrada para este sector un punto que ofreciera a los sindicatos y los empleadores de los servicios de correos la posibilidad de considerar útilmente estas cuestiones.
49. Para responder a las declaraciones del Grupo de los Trabajadores, el portavoz del Grupo de los Empleadores reiteró la importancia de una relación de confianza mutua y la necesidad de que las dos partes interesadas renunciaran a las mentalidades anticuadas, puesto que los interlocutores sociales se enfrentaban con la realidad de un mundo nuevo que se caracterizaba por tecnologías innovadoras y una revolución de la información. Por consiguiente, era necesario actualizar unas relaciones de trabajo que incluyeran cierto grado de confianza mutua. En lo que se refiere a la posibilidad de una normativa nueva en el sector de los servicios de correos y telecomunicaciones, estimó que las empresas habían de conocer las reglas del juego para planificar su actividad comercial, incluida la planificación de los recursos humanos. Por otra parte, la cultura de las empresas pequeñas y grandes podía integrarse útilmente en el marco de nuevas alianzas; las empresas grandes no aplicaban necesariamente las mejores prácticas de gestión.
50. El representante del Gobierno de los Estados Unidos reconoció la necesidad de una participación sindical en la planificación estratégica y que tanto la dirección de las empresas como la mano de obra deberían contribuir al desarrollo de nuevos mercados y servicios y considerarse como responsables de este cometido. En los Estados Unidos se habían desplegado muchos esfuerzos para conseguir una auténtica participación de la dirección de empresas y de los sindicatos. Era difícil conseguirlo y ello planteaba cuestiones de confianza, así como la necesidad de que tanto los directivos como los trabajadores emprendieran nuevas actividades. Estas asociaciones eran indispensables para la buena marcha de las empresas y la seguridad en el empleo de los trabajadores.
Las relaciones de trabajo en un entorno mundializado
51. Varios miembros trabajadores y el representante gubernamental del Canadá subrayaron de nuevo la necesidad de lealtad y confianza entre los interlocutores sociales para que pudieran desempeñar un papel eficaz en el nuevo entorno relacional creado por la mundialización, la convergencia de los medios de comunicación múltiples (multimedia) y la constitución de una sociedad de la información. Los miembros trabajadores indicaron que se ejercían presiones cada vez más fuertes en pro de un sindicalismo más flexible en nuevos subsectores del sector de correos y telecomunicaciones. Varios operadores recurrían cada vez más a la subcontratación a terceros, la concesión de licencias, el trabajo a tiempo parcial y la subcontratación y esta evolución transformaba profundamente los métodos de gestión y la organización del trabajo. Algunos operadores subsidiarios habían procurado con mucho empeño debilitar a los sindicatos y a los representantes de los trabajadores. Se precisaba más cooperación en esta esfera así como en la utilización de Internet para nuevas formas de actividad sindical, junto con una intervención del legislador; se contribuiría así a proteger a los trabajadores de conformidad con las normas internacionales del trabajo de la OIT para este sector. Ello era tanto más imperativo cuanto que la nueva tecnología y la reubicación de determinadas operaciones de las empresas multinacionales en regiones en las que los niveles de vida y los salarios eran más bajos y los derechos sindicales más débiles exigían una acción correspondiente a nivel mundial para proteger los derechos mínimos de los trabajadores. Era tanto más esencial cuanto que algunas empresas multinacionales aceptaban el concepto de pacto social en un país pero en otros no. La transparencia, la existencia de mecanismos consultivos formales y bien concebidos para la reestructuración y otras cuestiones importantes eran imprescindibles para que los trabajadores y los empleadores pudieran colaboran eficazmente con miras a enfrentarse con los cambios que afectaban el sector. Los miembros trabajadores también consideraban que era importante velar por que, en lo que se había dado en llamar «segunda revolución industrial», la tecnología se utilizara de una manera que redundara en beneficio de los trabajadores y de la sociedad en general en lugar de convertirse en factor de opresión.
52. En relación con la revolución de la información, el portavoz del Grupo de los Empleadores reiteró que para bien de los trabajadores y de los empleadores convenía renunciar al sistema tradicional de gestión que consistía en «mandar y obedecer» propio de la revolución industrial. También eran necesario renunciar a las descripciones minuciosas de tareas para conseguir lo mejor de cada trabajador. En lo referente al Reino Unido, no estaba de acuerdo con la idea de una negociación colectiva a nivel europeo o mundial, ya que ésta debería concertarse con base en cada legislación nacional vigente.
53. Los participantes en la Reunión respaldaron unánimemente la reducción de la periodicidad de las reuniones de siete a tres o cuatro años, habida cuenta del cambio tecnológico rápido y de otros cambios que afectaban al sector de correos y telecomunicaciones. Pero el representante del Director General (Sr. Klotz) indicó que el Programa y Presupuesto para 2000-2001, en curso de preparación, no incluía una reunión para este sector, ya que otros campos de actividad exigían la misma atención.
54. Hubo consenso acerca de la necesidad de que la OIT estudiara y comunicara a todos los Estados Miembros los resultados conseguidos sobre las prácticas más apropiadas en la nueva organización del trabajo, más concretamente en materia de enfoques sociales y técnicos, trabajo en equipo, y teletrabajo. La flexibilidad, que podría responder a las necesidades tanto de los empleadores como de los trabajadores, debería examinarse en términos funcionales y numéricos. En el contexto de la revolución de la información, se estimaba que la OIT debería centrarse en el establecimiento de índices de referencia en áreas como los sistemas de valoración de los resultados, la igualdad de trato entre hombres y mujeres y las nuevas formas de organización del trabajo. También debería preparar y divulgar estudios sobre los avances tecnológicos más recientes y su aplicación para promover nuevas formas de organización del trabajo, como los equipos virtuales.
55. El representante del Gobierno de Finlandia estimó que la OIT debería promover proyectos y programas sobre la nueva organización del trabajo encaminados a determinar las prácticas más apropiadas. Después de haber sido debidamente evaluados, sus resultados deberían comunicarse a todos los Estados Miembros, los empleadores y los sindicatos.
56. Para los miembros trabajadores, uno de los cometidos más importantes de la OIT era la promoción de relaciones laborales armoniosas y la integración de los valores de la Organización en las actividades de otras organizaciones, como la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Habida cuenta de la importancia de dichas organizaciones en las decisiones en materia de comercio e inversiones, especialmente en los países en desarrollo, era esencial organizar y promover la celebración de seminarios tripartitos regionales o subregionales en los que también deberían participar la Unión Postal Universal y la Unión Internacional de Telecomunicaciones. Además de los convenios mencionados en el informe, los trabajadores estimaban oportuno que el Convenio sobre el trabajo nocturno, 1990 (núm. 171) y el Convenio sobre las agencias de empleo privadas, 1997 (núm. 181) se añadieran a la lista de aquéllos especialmente relevantes para los trabajadores del sector. Se instó a los Estados a que ratificaran y aplicaran todos los convenios pertinentes para garantizar en todo el mundo la protección de los trabajadores de los servicios de correos y telecomunicaciones.
Examen y adopción por la Reunión del proyecto de informe y del proyecto de conclusiones
57. El Grupo de Trabajo sobre las conclusiones presentó el proyecto de conclusiones a la Reunión en su sexta sesión.
58. En la misma sesión plenaria la Reunión adoptó el proyecto de conclusiones y el presente informe por unanimidad.
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Ginebra, 24 de abril de 1998. |
(Firmado) M. Callanan, |
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Vicepresidente gubernamental. |
Conclusiones acerca de la vertiente laboral de la transformación estructural y normativa, y de la mundialización, en los servicios de correos y telecomunicaciones(4)
La Reunión tripartita sobre la vertiente laboral de la transformación estructural y normativa, y de la mundialización, en los servicios de correos y telecomunicaciones,
Congregada en Ginebra del 20 al 24 de abril de 1998,
Adopta, el veinticuatro de abril de 1998, las siguientes conclusiones:
1. Los servicios de correos y telecomunicaciones contribuyen de manera decisiva al bienestar de la población, al crecimiento de otros sectores económicos y, de manera más general, al desarrollo de la sociedad en su conjunto y a la cohesión nacional y social. La tecnología de la información, la evolución en las expectativas de los usuarios, los cambios que se han producido en el estilo de vida y de trabajo y en las condiciones laborales que de esto se derivan, han supuesto una revolución en diversas partes del mundo que está estrechamente ligada al desarrollo de nuevos servicios de correos y telecomunicaciones y a la desaparición paulatina de fronteras entre estas actividades y otros sectores como los servicios financieros, la ofimática y el sector de los medios de comunicación en su conjunto.
2. La transformación estructural y normativa que se ha producido en los servicios de correos y telecomunicaciones desde la última reunión de la Comisión Paritaria de los Servicios de Correos y Telecomunicaciones (1991) ha tenido una importancia capital. En la mayoría de lugares donde existían monopolios o empresas privadas que funcionaban de hecho como monopolios, se ha producido una apertura progresiva a la competencia mediante la liberalización de los servicios de telecomunicaciones y, en algunos casos, de los servicios de correos.
3. Los servicios de correos y telecomunicaciones van a la vanguardia del proceso de mundialización de la economía. La transformación estructural y normativa y, en particular, la privatización total o parcial de las empresas públicas, han tenido muchas repercusiones sobre los niveles de empleo, la organización del trabajo, las relaciones laborales, las necesidades de formación del personal y el desarrollo de los recursos humanos.
4. Las presiones de la competencia nacional y de la mundialización no deben utilizarse como pretexto para suprimir o restringir los derechos de los trabajadores o para menoscabar sus condiciones de trabajo. Uno de los principales retos de la mundialización es conciliar la necesidad de competitividad del sector con las demandas cada vez más complejas de los usuarios, el desarrollo tecnológico y la necesidad de respetar la justicia social. La concesión de licencias a los operadores debería estar sujeta al respeto de las condiciones de trabajo vigentes, así como de los derechos de los trabajadores y del reconocimiento de las organizaciones de trabajadores.
5. Esta profunda transformación tendrá importantes consecuencias en materia de formación para los empleadores y los trabajadores de los servicios de correos y telecomunicaciones, tanto si los trabajadores continúan trabajando para el mismo empleador como si cambian de empresa. Los empleos de hoy podrían no ser los de mañana, y los trabajadores y los empleadores tendrán que estar preparados para los empleos del futuro. Los interlocutores sociales necesitarán una mayor cooperación y un enfoque flexible en el ámbito de la formación con miras al empleo y el ajuste del sector en el futuro.
6. Desde la perspectiva de la empleabilidad en general, los gobiernos y los interlocutores sociales tendrán que encontrar la manera de actualizar y desarrollar las legislaciones nacionales y las normas internacionales del trabajo, incluidas las normas de seguridad social, en función de esta nueva situación. El objetivo debería consistir en lograr un equilibrio entre cierta «movilidad» en la vida profesional y la estabilidad y la protección en el ámbito social.
7. La transformación normativa y estructural debería tener en cuenta la forma en que contribuyen tanto el sector público como el privado a mejorar la calidad de los servicios y mantener la equidad en la prestación de servicios a todos los consumidores.
El servicio universal en el sector de correos y telecomunicaciones
8. El mantenimiento y la garantía de un servicio universal en materia de correos y telecomunicaciones varía de un país a otro e incluso dentro de un mismo país. Cuando hay zonas con servicios de buena calidad junto con otras donde son deficitarios o inexistentes, la falta de dichos servicios puede poner en peligro la cohesión social y nacional.
9. Corresponde a los gobiernos y a la autoridad normativa establecer un marco para la prestación y la financiación de un servicio universal, ya sea con fondos públicos o privados. La prestación de ese servicio universal debería revisarse periódicamente para tomar en cuenta nuevos servicios.
10. En lo que se refiere al establecimiento de estos parámetros de financiación, las empresas multinacionales pueden desempeñar un papel importante y contribuir al desarrollo del servicio universal.
11. Es difícil evaluar si la creación de nuevas oportunidades de empleo en los servicios de comunicaciones recientemente establecidos compensará por completo la pérdida de puestos de trabajo que se produce como consecuencia del cambio tecnológico, estructural y normativo, así como de las políticas de gestión de las empresas.
12. Tendrían que aplicarse diversas medidas, entre ellas medidas en materia de formación y readaptación profesional, para mejorar la igualdad de oportunidades de conformidad con la legislación nacional. En lo que se refiere a la igualdad entre los trabajadores de uno y otro sexo, sería conveniente facilitar un cambio de orientación hacia actividades que no emprenden tradicionalmente los trabajadores del respectivo sexo (por ejemplo, que las operadoras pasen a ocupar puestos técnicos en el campo de la ingeniería) y ofrecer oportunidades de promoción profesional, en especial a las mujeres. Se debería considerar como un objetivo importante permitir que los trabajadores puedan acompasar su actividad laboral con sus obligaciones familiares sin dejar de cumplir con las exigencias de la empresa y de los usuarios. Los interlocutores sociales deberían tratar de impulsar estas medidas por medio de los procedimientos de consulta o de negociación ya establecidos, según corresponda.
13. En períodos de rápido cambio estructural y normativo puede resultar difícil prever el número de empleos que se crearán o necesitarán, y esta dificultad pone de relieve la importancia de la planificación de los recursos. En el marco de dicha planificación habría que tener en cuenta la necesidad de proporcionar nuevos servicios para satisfacer la demanda de los usuarios, creándose así la posibilidad de que surjan nuevas oportunidades de empleo.
14. La formación y el perfeccionamiento continuos de los trabajadores son indispensables para que sus calificaciones se adapten a las necesidades futuras en términos de organización, mejora de la satisfacción en el trabajo, oportunidades de formación y de carrera, aumento de las perspectivas de empleo, aprovechamiento del progreso técnico y logro de los objetivos necesarios para responder eficazmente a lo que esperan los usuarios en general. Esto es innegable, a pesar de que la competencia conduzca a un alto grado de rotación del personal en los servicios de correos y telecomunicaciones.
15. Los empleadores y los gobiernos deben velar constantemente por el perfeccionamiento y la readaptación profesionales de los trabajadores, no sólo porque esto les incumbe sino también porque reviste interés para ellos. Pese a ello, el acceso a los lugares de trabajo de los jóvenes y de las demás personas en busca de empleo sigue siendo un problema grave. Tanto los empleadores como los gobiernos reconocen que es importante que se facilite ese acceso al empleo.
16. Los trabajadores de los servicios de correos y telecomunicaciones tienen derecho a sindicarse y a ser representados por organizaciones de trabajadores libres e independientes, de conformidad con las normas internacionales del trabajo relativas a la libertad sindical, los derechos de las organizaciones de trabajadores y la negociación colectiva.
17. Las relaciones de trabajo en el sector de los servicios de correos y telecomunicaciones deberían ser armoniosas y francas, y la información debería comunicarse oportunamente. Se debería informar a los trabajadores y a sus organizaciones acerca de las decisiones estratégicas de las empresas, y sus opiniones deberían ser tomadas en consideración, sobre todo en lo que respecta a las consecuencias que dichas decisiones pueden tener en el plano de los recursos humanos.
18. Los trabajadores del sector de correos y telecomunicaciones y sus organizaciones deberían participar en todos los niveles apropiados del proceso de reestructuración para que las reformas puedan alcanzar plenamente sus objetivos en cuanto a la eficacia y la calidad de los servicios. El proceso de reestructuración no debe menoscabar los acuerdos de negociación colectiva vigentes.
19. Los acuerdos de remuneración en función de los resultados pueden estar comprendidos en el sistema global de remuneración, incluyendo las primas de rendimiento, los incentivos individuales y de grupo, así como la oferta de acciones a los empleados con miras al logro de objetivos, y pueden constituir instrumentos eficaces para acrecentar la motivación y la fidelidad de los trabajadores. Es importante asegurar la transparencia de estos acuerdos y también que sean percibidos como justos y equitativos. Estos acuerdos de remuneración en función de los resultados podrían estar sujetos a los términos de los acuerdos de negociación colectiva existentes.
Condiciones de empleo y de trabajo
20. El hecho de que haya tanto funcionarios públicos como empleados públicos y privados sujetos al régimen contractual privado en los sectores de correos y telecomunicaciones o dentro de una misma empresa crea problemas administrativos delicados, particularmente en lo que se refiere a los derechos de los trabajadores asalariados y la financiación pública de las jubilaciones. La transición entre la condición de funcionario público, de la cual goza una proporción importante del personal de los servicios de telecomunicaciones y más importante aún en el caso del personal de correos, y la condición de empleado sujeto al régimen contractual privado requiere una profunda reflexión por parte de los interlocutores sociales y los gobiernos a fin de encontrar soluciones innovadoras y adecuadas. Habida cuenta de las exigencias de flexibilidad y adaptación al mercado de los operadores, estas soluciones deberían conseguir un equilibrio entre la necesidad de estabilidad en el empleo que exigen los trabajadores y la necesidad de flexibilidad. Estas soluciones originales también deberían tener en cuenta factores de carácter histórico, jurídico y presupuestario.
21. Los trabajadores y los empleadores pueden facilitar el logro del objetivo de seguridad del empleo y de flexibilidad en el trabajo por medio de un proceso de consulta paritaria y de una negociación apropiada y, de este modo, contribuir al éxito de la empresa. Mediante la revaluación del diseño de los puestos de trabajo, se pueden optimar las competencias y la capacidad potencial de los trabajadores de manera que resulten beneficiados tanto ellos como la empresa.
22. Corresponde a la OIT desempeñar un papel importante en la promoción de buenas relaciones de trabajo y de los valores de la Organización en las actividades de otros organismos internacionales. La OIT debería estudiar y poner en conocimiento de todos los Estados Miembros los resultados de las mejores prácticas con respecto a las nuevas formas de organización del trabajo, tales como los enfoques sociales y técnicos, el trabajo en grupos, los grupos virtuales y el teletrabajo. En razón de los diversos efectos en el empleo de la flexibilidad, la cual podría responder a las necesidades tanto de los empleadores como de los trabajadores, habría que considerar esta cuestión desde una perspectiva funcional y numérica.
23. Varios instrumentos de la OIT, incluidos algunos de los más recientes, presentan un interés especial para la evolución estructural y normativa de los servicios de correos y telecomunicaciones. Se debería alentar a los gobiernos a ratificar y velar por la plena aplicación de todos los convenios apropiados, así como a tomar en cuenta las recomendaciones pertinentes en la aplicación de su política normativa y de ajuste estructural.
Resoluciones
Examen y adopción de los proyectos de resolución por la Reunión
En su cuarta sesión plenaria, la Reunión constituyó un Grupo de Trabajo sobre las resoluciones, de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 1 del artículo 13 del Reglamento.
El Grupo de Trabajo, presidido por el Presidente de la Reunión, estuvo integrado por la Mesa de esta última y tres representantes de cada Grupo. Su composición fue la siguiente:
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Mesa de la Reunión | ||
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Sr. A. Pierides (Presidente) | |
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Sr. M. Callanan (Vicepresidente gubernamental) | |
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Sr. O. Contreras (Vicepresidente empleador) | |
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Sr. A. Young (Vicepresidente trabajador) | |
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Miembros gubernamentales | ||
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Brasil: |
Sr. J.-M. Dubois |
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China: |
Sra. E. Christou |
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Noruega: |
Sra. Y. Osei-Brimpong |
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Miembros empleadores | ||
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Sr. N. Brown | |
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Sr. M.A. Di Leo | |
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Sr. J. Hughes | |
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Miembros trabajadores | ||
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Sr. F. Pomeroy | |
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Sr. Mammal Shafie | |
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Sra. A. Thomas | |
En la sexta sesión plenaria de la Reunión el Presidente, en su calidad de Presidente del Grupo de Trabajo sobre las resoluciones y de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 8 del artículo 14 del Reglamento, presentó las recomendaciones de dicho Grupo referentes a los proyectos de resolución sometidos a la Reunión. A tenor del citado artículo, también se había consultado a los tres Vicepresidentes de la Reunión sobre el contenido del informe oral del Presidente.
El Grupo de Trabajo pasó a examinar tres proyectos de resolución, todos los cuales habían sido presentados por el Grupo de los Trabajadores. El Grupo de Trabajo procedió a enmendar los tres textos dentro del plazo señalado por la Mesa de la Reunión y acordó por unanimidad elevarlos a la Reunión para su adopción.
I. Resolución sobre las empresas multinacionales en los servicios de correos y telecomunicaciones
La Reunión aprobó varios cambios menores en la redacción del texto y adoptó por unanimidad la resolución en su forma enmendada.
II. Resolución sobre el teletrabajo en los servicios de correos y telecomunicaciones
La Reunión adoptó la resolución por unanimidad.
III. Resolución sobre las actividades futuras de la OIT en la esfera de los servicios de correos y telecomunicaciones
La Reunión adoptó la resolución por unanimidad.
Textos de las resoluciones de alcance general adoptadas por la Reunión
Resolución sobre las empresas multinacionales en los servicios de correos y telecomunicaciones(5)
La Reunión tripartita sobre la vertiente laboral de la transformación estructural y normativa, y de la mundialización, en los servicios de correos y telecomunicaciones,
Congregada en Ginebra del 20 al 24 de abril de 1998,
Tomando nota de que las cuestiones planteadas en cada uno de los sectores, a saber, el de correos y el de telecomunicaciones, son distintas y singulares en muchos aspectos,
Tomando nota de que el papel desempeñado por las empresas multinacionales en los servicios de correos y telecomunicaciones está en rápida expansión, especialmente desde la reunión de la Comisión Paritaria de los Servicios de Correos y Telecomunicaciones celebrada en 1991,
Teniendo presente la Declaración tripartita de principios sobre las empresas multinacionales y la política social (Declaración tripartita) de la OIT, en la que se establecen principios en materia de empleo, formación, condiciones de trabajo y de vida, y relaciones de trabajo, y cuya lista de referencias a convenios y recomendaciones se actualizó por última vez en 1995,
Adopta, el veinticuatro de abril de 1998, la siguiente resolución:
La Reunión tripartita sobre la vertiente laboral de la transformación estructural y normativa, y de la mundialización, en los servicios de correos y telecomunicaciones invita al Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo a que:
1) reitere su llamamiento para que se promueva el cumplimiento de la Declaración tripartita, con especial referencia a la resolución (núm. 12) sobre las empresas multinacionales en los servicios de correos y telecomunicaciones, adoptada por la segunda reunión de la Comisión Paritaria de los Servicios de Correos y Telecomunicaciones;
2) estimule la promoción de acuerdos entre las empresas multinacionales y las organizaciones de trabajadores sobre los derechos de los trabajadores de las empresas multinacionales en los servicios de correos y telecomunicaciones, de conformidad con los principios de la Declaración tripartita;
3) revise, con miras a mejorarlo, el procedimiento relativo al estudio que se efectúa periódicamente sobre el curso dado a la Declaración tripartita y la adaptación de su lista de referencias a los recientes convenios y recomendaciones de la OIT;
4) pida al Director General que considere la posibilidad de inscribir cuestiones de índole laboral relativas a las empresas multinacionales en el orden del día de una de las próximas reuniones de la Conferencia Internacional del Trabajo.
Resolución sobre el teletrabajo en los servicios de correos y telecomunicaciones(6)
La Reunión tripartita sobre la vertiente laboral de la transformación estructural y normativa, y de la mundialización, en los servicios de correos y telecomunicaciones,
Congregada en Ginebra del 20 al 24 de abril de 1998,
Tomando nota de la importancia creciente del teletrabajo, en especial en los servicios de telecomunicaciones,
Adopta, el veinticuatro de abril de 1998, la siguiente resolución:
La Reunión tripartita sobre la vertiente laboral de la transformación estructural y normativa, y de la mundialización, en los servicios de correos y telecomunicaciones invita al Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo a que:
1) exhorte a los Estados Miembros a que consideren los derechos de los teletrabajadores y adopten medidas apropiadas, de carácter legislativo o de otra índole, para protegerlos;
2) pida a los Estados Miembros y a las organizaciones de empleadores y de trabajadores que reconozcan que el teletrabajo puede constituir un medio para aumentar las oportunidades de empleo, mejorar la calidad de la vida activa y organizar eficazmente el trabajo en aras de la buena marcha de las empresas;
3) pida al Director General que:
a) intensifique las investigaciones en la materia tomando en consideración las diferencias de trato entre hombres y mujeres, con especial referencia a la formulación de una definición más clara del teletrabajo;
b) convoque una reunión de expertos encargada de examinar las repercusiones del teletrabajo, incluida la posibilidad de que la OIT adopte normas laborales sobre esa cuestión.
Resolución sobre las actividades futuras de la OIT en la esfera de los servicios de correos
y telecomunicaciones(7)
La Reunión tripartita sobre la vertiente laboral de la transformación estructural y normativa, y de la mundialización, en los servicios de correos y telecomunicaciones,
Congregada en Ginebra del 20 al 24 de abril de 1998,
Recordando que los servicios de correos y telecomunicaciones constituyen en todos los países una importante infraestructura económica y social que influye en el desarrollo económico y la calidad de vida de todos los miembros de la comunidad,
Tomando en consideración la convergencia de las técnicas y los cambios estructurales y reglamentarios continuados y de gran alcance que se registran en los servicios de correos y telecomunicaciones,
Tomando en consideración la mundialización de los servicios, de la sociedad de la información, de los marcos reglamentarios, y de las actividades de los operadores y de las organizaciones de trabajadores en los servicios de correos y telecomunicaciones,
Considerando además la diversidad cada vez mayor de las necesidades de los usuarios,
Tomando nota con satisfacción de que la presente Reunión se celebra sobre una base tripartita,
Lamentando el lapso excesivo de siete años transcurrido entre la segunda reunión de la Comisión Paritaria de los Servicios de Correos y Telecomunicaciones, celebrada en mayo de 1991, y la presente Reunión,
Reconociendo la labor realizada por la OIT con respecto a la organización de reuniones y la preparación de estudios sobre cuestiones relativas a los servicios de correos y telecomunicaciones,
Adopta, el veinticuatro de abril de 1998, la siguiente resolución:
La Reunión tripartita sobre la vertiente laboral de la transformación estructural y normativa, y de la mundialización, en los servicios de correos y telecomunicaciones invita al Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo a que:
1) convoque la próxima reunión sobre los servicios de correos y telecomunicaciones en 2001 a más tardar;
2) incluya en el orden del día de la próxima reunión sobre los servicios de correos y telecomunicaciones los temas siguientes: la promoción del empleo, incluido el acceso al lugar de trabajo, la empleabilidad y la igualdad de oportunidades en el sector de correos y telecomunicaciones mediante la formación, la manera de organizar el trabajo, la flexibilidad y otros medios de desarrollo, incluida la readaptación profesional;
3) incluya los siguientes temas en los estudios preparados para los correspondientes programas de la OIT:
a) otros aspectos del funcionamiento de las empresas multinacionales en los servicios de correos y telecomunicaciones, incluido el respeto de los derechos de sindicación y de negociación colectiva;
b) el empleo y las condiciones de trabajo del personal profesional y directivo en los servicios de correos y telecomunicaciones;
c) la protección de los derechos e intereses de los trabajadores en el marco de los procesos de privatización;
d) las repercusiones en los derechos de los trabajadores y las condiciones de empleo, en los operadores tradicionales y en los nuevos operadores, de la convergencia de la tecnología, los servicios y la propiedad en el sector de las comunicaciones;
e) las obligaciones sociales y los aspectos laborales de las disposiciones reglamentarias relativas al funcionamiento de los operadores de correos y telecomunicaciones, con miras a garantizar la adhesión a las normas vigentes de la OIT y, llegado el caso, la formulación de nuevas normas;
f) la seguridad y salud en el trabajo en los servicios de correos y telecomunicaciones, comprendidas las cuestiones relativas al estrés profesional, las lesiones por esfuerzo repetitivo (RSI) y la radiación de microondas;
4) organice o apoye, en el ámbito regional o subregional, la organización de seminarios o reuniones de trabajo de carácter tripartito con la participación de la Unión Postal Universal (UPU), la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y el Banco Mundial, para estudiar los cambios estructurales y reglamentarios registrados en los servicios de correos y telecomunicaciones de las regiones o subregiones de que se trate y proponer medidas inspiradas en las normas de la OIT, con inclusión de medidas encaminadas a mejorar las relaciones de trabajo;
5) vele por conseguir la participación de todas las partes interesadas, incluidas las organizaciones de empleadores y de trabajadores, en las actividades de cooperación técnica que la OIT lleva a cabo en los Estados Miembros, ya sea por sí sola o en colaboración con otras organizaciones internacionales o regionales, en relación con los servicios de correos y telecomunicaciones, por ejemplo, con respecto a las políticas adoptadas para hacer frente a la mundialización;
6) prosiga la lucha de la OIT contra las desigualdades en el mundo del trabajo, particularmente contra la discriminación por razón de sexo, y fomente la participación de las mujeres que integran los tres Grupos de mandantes de la OIT en todas las actividades y reuniones de la Organización.
Otros asuntos
Debates de los grupos especiales
Actividades de la OIT que revisten interés en el sector de correos y telecomunicaciones
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Presidenta: |
Sra. S. Cagnoli, Presidenta del Grupo Gubernamental |
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Participantes: |
Sra. S. Olney, Servicio de Libertad Sindical, OIT, Ginebra |
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Sr. R. Torres, Grupo especial sobre las dimensiones sociales de la mundialización, OIT, Ginebra |
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Sr. R. van der Hoeven, Servicio de Políticas de Empleo y de Mercado de Trabajo, OIT, Ginebra |
La Sra. Olney subrayó la importancia fundamental que reviste la libertad sindical como pilar de la OIT. El Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación, 1948 (núm. 87), y el Convenio sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva, 1949 (núm. 98), son dos de los convenios de la OIT más ratificados. En el marco del sector de correos y telecomunicaciones, también destacan el Convenio (núm. 151) y la Recomendación (núm. 159) sobre las relaciones de trabajo en la administración pública, 1978. Con arreglo a sus competencias de control de la aplicación de estos instrumentos, los órganos rectores de la OIT han declarado expresamente que los trabajadores de los servicios de correos y telecomunicaciones no deben verse privados de las garantías prescritas en el Convenio núm. 98. La Sra. Olney señaló que, en la esfera de competencia de los órganos rectores de la OIT para el sector de correos y telecomunicaciones, la mayoría de los problemas planteados se derivan de los principios plasmados en el Convenio núm. 87, en especial el derecho de huelga. Dichos órganos han reconocido que el derecho de huelga es legítimo y esencial para que los trabajadores y sus organizaciones puedan defender sus intereses económicos y sociales. Sin embargo, este derecho puede cercenarse o prohibirse para los trabajadores del servicio público que ejercen funciones de autoridad en nombre del Estado y los trabajadores ocupados en servicios esenciales. En lo que se refiere a los servicios de correos y telecomunicaciones, cuando constituyan un servicio público, sus empleados no podrán ver limitado o verse denegado su derecho, al considerarse que no ejercen su actividad en nombre del Estado. Sin embargo, en lo que atañe a los servicios esenciales, los órganos de control han establecido una distinción entre los servicios postales y los servicios de telecomunicaciones, considerándose los segundos como servicio esencial en el que pueden autorizarse restricciones al derecho de huelga. En cambio, el servicio postal no se define como un servicio esencial; razón por la cual quienes lo presten deberían tener la posibilidad de ejercer el derecho de huelga. Los órganos de control han estimado que el mantenimiento de un servicio mínimo puede constituir una alternativa en situaciones en que una restricción importante o una prohibición total de la huelga no se considere justificada, para garantizar la satisfacción de las necesidades esenciales o el funcionamiento de los servicios en condiciones de seguridad o sin interrupción, en la medida en que sea parte en la misma un servicio público de importancia fundamental. Por último, la Sra. Olney advirtió que la rápida privatización de las telecomunicaciones experimentada hoy día puede conducir a reconsiderar si todavía resulta apropiado estimar que se trata de un servicio esencial. En aquellos casos en que exista una competencia y se tenga acceso a servicios comparables, convendría plantearse la cuestión de si la interrupción de tales servicios podría poner en peligro la vida, la seguridad de la persona o la salud de toda la población o de parte de ella.
El Sr. Torres señaló que los servicios de correos y telecomunicaciones no se ven solamente afectados por la mundialización sino que, de hecho, son los motores de esta evolución. Informó a los participantes de que indicadores económicos positivos de la mundialización como lo son las cuotas de mercado de servicios importados y las inversiones extranjeras netas han aumentado en todos los países. La liberalización del comercio influye cada vez más en el sector de los servicios y conduce a un aumento de las inversiones extranjeras. Pese a ello, aumentan al mismo tiempo las disparidades sociales según una serie de indicadores que reflejan una desigualdad cada vez mayor en la distribución de los ingresos y el desempleo. Cabría preguntarse si este aumento es imputable a la mundialización, que de hecho intensifica la competencia y mejora el nivel de vida de los trabajadores, como lo demuestra la baja espectacular de los precios de los bienes de consumo electrónicos, aunque esta baja beneficie principalmente a los trabajadores más preparados y cualificados. Además, la mundialización ha acentuado la inestabilidad de los mercados, lo cual a su vez, ha originado mayores turbulencias en el mercado de trabajo con altos niveles de rotación y movilidad de la mano de obra. El Sr. Torres señaló que la falta de seguridad del empleo y el aumento de las desigualdades podrían resultar especialmente peligrosas a partir de cierto nivel. Por consiguiente, lo más importante es abordar estos problemas en el marco de una mundialización planetaria. Respecto de la crisis económica asiática, advirtió que las soluciones proteccionistas y las políticas nacionales incoherentes se verían mucho más penalizadas que en el pasado por la mundialización. En lo referente a la reglamentación de las relaciones de trabajo, estimó que se precisa alcanzar cierto grado de protección social para prevenir la exclusión de una clase marginada. Convendría conseguir un equilibrio entre una legislación que proteja a los trabajadores y el fomento de la participación de empresas en un nuevo entorno para crear oportunidades de empleo viables. Para que la reforma del mercado de trabajo sea eficaz, se requiere la participación de todos los interlocutores sociales a nivel nacional. A estos efectos podrían crearse organismos nacionales tripartitos, como se ha hecho por ejemplo en Sudáfrica, donde uno de dichos organismos (NEDLAC) ha demostrado ser una tribuna eficaz para considerar los cambios impulsados por la mundialización y la reestructuración. Sin embargo, los problemas que se plantean a nivel empresarial son muy diferentes, pues afectan a cuestiones como la adaptabilidad al mercado de trabajo, la negociación colectiva, la capacitación, la protección del empleo y el trabajo en régimen de subcontratación.
El Sr. van der Hoeven señaló que los motivos iniciales que impulsan la creación de empresas públicas son, entre otros, los siguientes: consideraciones de seguridad nacional, la generación de ingresos para el Estado, el control y la autonomía económicos, la falta de inversiones privadas en los países en desarrollo, la adopción de criterios de equidad para atender las necesidades de la sociedad, y las dificultades para controlar los beneficios de los monopolios privados. Con el aumento de las inversiones extranjeras, la concertación de tratados de paz y de pactos sociales, y la ampliación de los programas sociales, varios de estos factores han dejado de ser pertinentes y de dificultar la privatización de los servicios públicos. La privatización no es una cuestión que interesa solamente a una industria o a un servicio determinados, sino también a la economía nacional en su conjunto. De hecho, la privatización en los países en desarrollo se lleva a menudo a cabo en el marco de amplias reformas económicas y estructurales en condiciones establecidas por el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional.
No resulta fácil evaluar los efectos de la privatización, ya que ésta no se lleva a cabo aisladamente, sino como parte de una reorganización del Estado. Las dificultades son complejas. Por ejemplo, el hecho de que una empresa sea privada no entraña automáticamente que sea más competitiva. La privatización para reducir los déficit presupuestarios del Estado no siempre conduce a mayor rendimiento en una rama de actividad determinada y no contribuirá a más largo plazo a subsanar deficiencias financieras. La evaluación de los efectos de la privatización en términos de eficacia depende del entorno social y económico prevaleciente. Por ejemplo, una privatización que no se apoye en una legislación relativa a la fijación de precios o al funcionamiento de los monopolios podría conducir a la creación de monopolios privados sin posibilidad de control por parte del Estado. Incluso dentro de un mismo país algunas empresas mejoran su eficiencia y otras no. Los efectos de la privatización en el empleo también varían en función de la situación y de la evaluación de sus efectos en el empleo a corto plazo o a largo plazo, en las empresas privatizadas o en la economía en su conjunto. Como los programas de privatización reducen el empleo, si la privatización se realiza en un período de recesión económica podría provocar unas cotas de desempleo muy elevadas. En cambio, en los períodos de expansión económica y de aumentos de productividad en las industrias privatizadas, estos efectos negativos en el empleo serían menores o inexistentes. Las medidas encaminadas a ayudar a los trabajadores que pierden su empleo a causa de la privatización consisten en aplazar las reducciones de personal y en ofrecer indemnizaciones de despido. La creación de organismos competentes en el ámbito del mercado de trabajo encargados de encauzar las reformas en gran escala y la privatización, como en Europa oriental, podrían ofrecer a los trabajadores un apoyo más amplio, por ejemplo encomendándoles la ejecución de programas especiales de obras públicas. El Sr. van der Hoeven señaló que la solución consistente en ofrecer a los trabajadores una participación en la propiedad de las empresas privatizadas ha demostrado ser ineficaz en la mayoría de los casos porque los dividendos que perciben los interesados son tan mínimos que tienden a vender inmediatamente las pocas acciones que detentan.
Por último, el Sr. van der Hoeven estimó que como la privatización es una cuestión de economía nacional, las negociaciones en la materia no deberían celebrarse solamente a nivel empresarial, sino también nacional. Para que la privatización sea fructuosa debe integrarse en un plan económico y social a largo plazo, encaminado a la creación de un sector privado eficaz, teniendo debidamente en cuenta los intereses de los trabajadores y de los consumidores.
Discusión
Varios participantes señalaron que los servicios que se privatizan son a menudo los rentables y que, por consiguiente, debería adoptarse una reglamentación para garantizar un servicio universal. Otras cuestiones mencionadas fueron la necesidad de ofrecer a los trabajadores la posibilidad de decidir si, cuando la empresa en que trabajan es privatizada, desean vincularse contractualmente con ella, o bien prefieren seguir teniendo la consideración de empleados de los servicios públicos, así como la importancia de un intercambio internacional de información sobre la experiencia adquirida en materia de privatización de empresas públicas.
Relaciones de trabajo en el sector de las comunicaciones
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Presidente: |
Sr. Young, Vicepresidente trabajador de la Reunión |
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Participantes: |
Sr. Katz, Professor, Cornell University, Ithaca, Nueva York |
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Sr. Hatsuoka, Professor, Universidad Himeji Dokkyo, Tokio, Japón |
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Sr. Bobke, Senior Executive Director, Product Management Human Resources and Collective Bargaining, Deutsche Telekom AG, Bonn, Alemania |
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Sra. Johansen, Vicepresident, Tele-og Dataforbundet, Oslo, Noruega |
El Profesor Katz presentó una reseña de las tendencias mundiales registradas en los servicios de telecomunicaciones sobre la base de los resultados de un proyecto de investigación realizado en diez países y publicado con el título siguiente: Telecommunications: Restructuring Work and Employment Relations Worlwide. Este proyecto se centraba en la organización del trabajo, la capacitación, las indemnizaciones, la seguridad del empleo y la administración del lugar de trabajo. Cabría distinguir tres modelos principales en los diez países considerados. La reestructuración de las telecomunicaciones realizada en los países anglosajones (Australia, Canadá, Estados Unidos y Reino Unido) se rige por el cambio tecnológico y las presiones del mercado y ha entrañado fuertes reducciones del empleo y de los costos. En Europa y Japón predominaba un modelo «más moderado en términos de mano de obra», en el que los sindicatos desempeñan un papel más importante en la orientación del cambio, atenúan así el redimensionamiento de las empresas y ofrecen más asistencia por concepto de reajuste a los empleados afectados por la reestructuración empresarial. En México y la República de Corea existe un modelo que permite al Estado influir considerablemente en las orientaciones y ha conducido a la expansión de la industria de telecomunicaciones, a una modernización extensiva y a la expansión del empleo. Entre las tendencias generales que se desprenden de estos tres modelos de reestructuración valga citar una disminución del poder de la dirección en términos relativos, y del poder de los sindicatos en términos absolutos, incluso en los «países más centrados en la mano de obra», a medida que aumentan las presiones de la competencia y de los costos. También se registran variaciones más amplias en las prácticas relativas al empleo que han entrañado en algunos casos mayor participación de los trabajadores y a la realización de experimentos en la organización del trabajo, mientras que en otros subsisten prácticas laborales regresivas. Otras consecuencias del cambio son el aumento de la demanda de productos y servicios de calidad, así como un incremento de las utilidades