2. Cuestiones de seguridad y salud en la industria pesquera
En este capítulo examinaremos diversos aspectos de la seguridad y la salud en el sector pesquero. En primer lugar, se analizan muchos de los riesgos laborales existentes en esta actividad y las modalidades de clasificación de las lesiones profesionales mortales y las lesiones profesionales no mortales. A continuación, se analizan algunas de las causas, inclusive indirectas, de los accidentes, lesiones y enfermedades profesionales, así como de las metodologías de estudio que permiten elaborar estrategias preventivas. También se examinan los costos de los accidentes profesionales y la función que incumbe en este campo a las empresas de seguros.
Con todo, hay que ser cuidadoso a la hora de utilizar las estadísticas disponibles, habida cuenta de que los enfoques para el acopio de información sobre accidentes y lesiones profesionales en el sector de la pesca varían mucho. Aunque es probable que en muchos países los datos sobre accidentes y lesiones estén muy por debajo de la realidad, estas estadísticas deberían servir para determinar cuáles son los principales campos en que se plantean problemas. En el capítulo 5 se describe la experiencia acumulada por la OIT en materia en preparación de estadísticas internacionales sobre la seguridad y la salud en el trabajo.
Características especiales del entorno de trabajo en la industria pesquera
Las actividades pesqueras se llevan a cabo en un entorno marítimo a menudo hostil. Salvo condiciones metereológicas excepcionales, los buques pesqueros están constantemente sometidos al vaivén del medio marino. Cuando hay mar gruesa, este movimiento puede alcanzar proporciones extremas e imprevisibles. En cubierta, los pescadores están expuestos a la intemperie y los embates del mar, así como a los riesgos propios de las artes de pesca y otros aparejos, y a menudo a los de la captura misma. Asimismo, se exponen a los posibles riesgos asociados con el procesamiento de las capturas, tanto en cubierta como en las bodegas, y aun cuando no estén trabajando, se encuentran bajo los efectos del movimiento de la embarcación. Hay también un constante peligro de incendio, hundimiento y otras incidencias propias del medio marítimo. La bruma conlleva el peligro de colisiones o de encalladura.
Las operaciones de pesca marítima pueden desarrollarse en cualquier zona, desde las aguas del litoral hasta las profundidades de alta mar. Aunque muchos países han desplegado grandes esfuerzos para organizar servicios de búsqueda y rescate, e incluso de evacuación médica por helicóptero, puede transcurrir un tiempo bastante largo antes de que la asistencia necesaria llegue a los navíos o personas en dificultades. El pescador enfermo o lesionado que necesita atención sanitaria inmediata debe contar en primer lugar con la asistencia de los demás miembros de la tripulación; si se encuentra solo en la embarcación, puede contar únicamente con sus propios recursos o -- en el mejor de los casos -- con la asistencia de otras embarcaciones que pesquen en las mismas aguas. Se da el caso de pescadores artesanales que no disponen de aparatos de radio para pedir socorro.
Como se ha indicado en el capítulo 1, algunos pescadores están también expuestos al riesgo de malos tratos a bordo. En particular, su integridad física corre peligro en caso de conflictos militares, de disputas por la posesión de recursos o de actos de piratería.
La supervivencia del pescador depende de la embarcación en que navega. Concretamente, el riesgo de perder la vida es muy alto en caso de siniestros a bordo (en algunas regiones, las familias acompañan a los pescadores, y por lo tanto comparten los riesgos de la vida a bordo). Tanto el diseño como la construcción, el mantenimiento y el manejo de las embarcaciones inciden directamente en la seguridad y la salud de los tripulantes.
Los lugares habitables y los lugares de trabajo a bordo de los buques pesqueros pueden ser bastantes limitados. En los navíos se suele embarcar una cantidad considerable de equipo, que es necesario para el almacenamiento y (a menudo) el procesamiento de las capturas. Ello reduce el espacio disponible para los lugares habitables y los lugares de trabajo, por lo que los pescadores suelen tener que operar muy cerca de máquinas de gran potencia, y potencialmente peligrosas. En caso de ruptura de los aparejos de pesca, el personal tal vez no tenga dónde ponerse al abrigo de posibles impactos. Lo exiguo del espacio habitable puede ser motivo de un cierto hacinamiento de la tripulación, que puede incrementar el estrés laboral y facilitar la transmisión de enfermedades contagiosas.
Cada tipo de operación, zona de trabajo, tamaño de la embarcación, equipo utilizado y tarea desempeñada entraña determinadas formas de riesgo. En las embarcaciones más grandes, el riesgo de ser aplastado por equipos pesados y de sufrir lesiones (mortales o no mortales) puede ser relativamente elevado. En los buques de pequeño calado y en las embarcaciones artesanales son mayores los riesgos de zozobra o naufragio por el atascamiento de las redes o por maniobras de izamiento de una gran captura; en estas pequeñas embarcaciones la tripulación corre también el peligro de ser atacada por animales marinos. En las costas en que las embarcaciones pesqueras no cuentan con el refugio de puertos o ensenadas protegidas, el tránsito de las zonas de rompientes puede ser muy peligroso. Otros riesgos provienen del mal tiempo, la pérdida de potencia motriz o la inadecuación de las características de la embarcación, factores que influyen tal vez en mayor medida en las pequeñas embarcaciones. Estas pueden resultar también más fácilmente dañadas o destruidas por vientos tormentosos(1), o tras colisionar con buques mercantes de mayor calado(2). Por ejemplo, los problemas de seguridad en la pesca de cangrejo en el mar de Bering, frente a las costas de Alaska, son muy distintos de los problemas de los camaroneros de la bahía de Bengala. La simplificación excesiva del análisis del sector puede constituir un peligro en sí mismo, pues tal enfoque podría dar lugar a la adopción de unas normas inadecuadas, y por lo tanto, a manifestaciones de resentimiento y a la pérdida del espíritu de cooperación entre los trabajadores interesados.
Medición de los accidentes y lesiones profesionales en la industria pesquera
La diversidad es grande no sólo por lo que se refiere a las operaciones de pesca misma, sino también a la manera en que se evalúan cualitativa y cuantitativamente los problemas de seguridad y salud en esta industria. Por ejemplo, las defunciones y las lesiones pueden estar relacionadas con siniestros ocurridos a bordo de los buques o con accidentes de los miembros de la tripulación que no impliquen daños o pérdidas materiales en el buque; también pueden atribuirse directamente a una causa determinada (por ejemplo, al ahogamiento por inmersión) o indirectamente a otras causas (por ejemplo, al naufragio del navío o la caída al mar). Los accidentes pueden atribuirse a acaecimientos principales o a causas subyacentes o principales; unos y otras pueden estar asociados con determinadas formas de pesca (de arrastre, con palangres, etc.) o con determinadas clases de equipo (chigres, aparejos de pesca, etc.). La causa de un accidente puede atribuirse también a condiciones externas (mal tiempo) o a factores humanos (descuido, cansancio, falta de adiestramiento, etc.). Las causas pueden describirse en términos muy generales, que se aplican a todas las actividades profesionales (caídas de sitios elevados, resbalones, etc.) o en términos propios de la actividad pesquera (por ejemplo, quedar atrapado por un chigre de arrastre). Estas pueden clasificarse con arreglo a diferentes criterios, e inclusive según el tamaño de las embarcaciones(3).
De la comparación entre las estadísticas sobre lesiones mortales en la industria pesquera y las tasas de lesiones mortales en otros sectores de la economía se desprende que la pesca es una de las actividades profesionales más peligrosas. Por ejemplo, entre 1982 y 1984, se registró en Australia una tasa anual de lesiones mortales entre los pescadores de 143 por 100.000 personas sobre una tasa general de 8,1 por 100.000; en Dinamarca, en el período de 1989-1996, se registró una tasa de accidentes mortales en la pesca 25 a 30 veces superior a la tasa de lesiones mortales entre los trabajadores ocupados en tierra; en 1996, la tasa de lesiones mortales de los pescadores de los Estados Unidos fue unas ocho veces superior a la de los conductores de vehículos motorizados, 16 veces superior a la registrada en ocupaciones como los cuerpos de bomberos y la policía y más de 40 veces superior al promedio nacional; en China, más de 400 pescadores pierden la vida cada año en accidentes profesionales; en Túnez, la tasa de lesiones mortales entre los pescadores fue dos veces superior a la tasa media nacional(4). En el cuadro 2.1 se presentan las estadísticas sobre lesiones profesionales mortales y lesiones profesionales no mortales en la industria pesquera de una selección de países. El Servicio de Seguridad y Salud en el Trabajo de la OIT ha estimado que la tasa de lesiones mortales de la industria pesquera es de 80 por cada 100.000 trabajadores, lo que corresponde aproximadamente a 24.000 defunciones al año; además, se ha calculado que cada año se registran en esta industria 24 millones de accidentes no mortales.
Lesiones mortales provocadas por siniestros a bordo
Los siniestros a bordo de buques constituyen un riesgo importante, y son causa de defunciones entre los pescadores. En el cuadro 2.2 se indican las estadísticas de defunciones por categoría de siniestros a bordo de buques durante el período de 1995-1997, sobre la base de informaciones comunicadas a la Organización Marítima Internacional por 18 países y territorios(5). En los cuadros 2.2 y 2.3, los buques de pesca se reparten en tres categorías de eslora: menos de 12 metros, 12 a 24 metros y más de 24 metros.
Cuadro
2.1. Lesiones profesionales mortales
y lesiones profesionales no mortales en la industria pesquera de una selección
de países, 1997
País |
Número de personas lesionadas |
Personas lesionadas que perdieron tiempo de trabajo |
Personas lesionadas mortalmente |
Tasa de lesiones mortales |
Días de trabajo perdidos (en miles) |
|
Todas las ocupaciones |
Pesca1 |
|||||
Canadá |
651 (1996) |
642 |
9 |
0,069 |
0,2514 |
- |
Colombia |
66 (1995) |
76 |
0 |
0,077 |
- |
- |
Corea, República de |
134 |
121 |
13 |
0,33 |
5,17 |
- |
España |
5.742 |
5.701 |
41 |
0,1017 |
0,6496 |
194,5 (1996) |
Estonia |
18 |
14 |
4 |
0,077 |
0,800 |
0,228 |
Finlandia |
45 |
45 |
0 |
0,026 |
2,073 (1995) |
2,073 (1995) |
Grecia |
69 (1995) |
- |
- |
0,48 |
- |
- |
Islandia |
10 |
10 |
0 |
- |
- |
- |
Italia |
558 (1996) |
554 |
4 (1996) |
0,075 |
0,211 |
17 (1996) |
Lituania |
12 |
11 |
1 |
0,049 |
0,588 |
- |
Nueva Zelandia |
46 (1996) |
46 |
0 |
0,01 |
- |
- |
Panamá |
143 |
140 |
3 |
0,11 |
- |
- |
Polonia |
129 |
121 |
8 (1996) |
0,454 |
0,057 |
4,489 |
Portugal |
2.507 (1996) |
2.493 |
14 |
- |
- |
- |
Suecia |
16 (1996) |
15 |
15 (1996) |
0,023 |
1 |
- |
1 Los datos
correspondientes a la industria pesquera pueden incluir a los trabajadores
de esta industria empleados en tierra. |
||||||
Cuadro
2.2. Defunciones por categoría
de siniestro a bordo de embarcaciones en 18 países, 1995-1997
|
||||||||||
1995 |
1996 |
1997 |
Total |
|||||||
<12 |
12<<24 |
>24 |
<12 |
12<<24 |
>24 |
<12 |
12<<24 |
>24 |
||
Hundimiento |
65 |
28 |
16 |
33 |
50 |
12 |
41 |
36 |
11 |
292 |
Zozobra |
23 |
10 |
3 |
11 |
7 |
9 |
10 |
3 |
76 |
|
Incendio/explosión |
23 |
21 |
4 |
27 |
21 |
21 |
19 |
1 |
137 |
|
Abordaje |
11 |
9 |
8 |
9 |
13 |
11 |
7 |
3 |
71 |
|
Choque |
4 |
1 |
5 |
|||||||
Naufragio/varada |
14 |
22 |
3 |
16 |
23 |
11 |
17 |
3 |
109 |
|
Otras |
6 |
2 |
1 |
2 |
1 |
2 |
3 |
17 |
||
Desconocidas |
5 |
1 |
2 |
1 |
2 |
11 |
||||
Subtotal |
151 |
93 |
37 |
98 |
117 |
12 |
97 |
92 |
21 |
|
|
|
|||||||||
Total |
281 |
227 |
210 |
718 |
||||||
Nota:
la eslora de las embarcaciones se mide en metros. |
||||||||||
De este cuadro se desprende que el mayor número de lesiones mortales se producen en los hundimientos, incendios o explosiones y naufragios o varadas de los barcos pesqueros. En los Estados Unidos (no incluido en el cuadro, pues utiliza una clasificación distinta de siniestros a bordo de buques), el 57 por ciento de las lesiones mortales son provocadas directamente por siniestros; la mayoría de las defunciones se producen durante hundimientos, inundaciones y zozobras(6). Ahora bien, estas cifras representan sólo una muestra de la flota mundial, por lo que es probable que en algunos países el número de lesiones mortales registradas sea inferior a la cifra real. En efecto, en algunas comunidades pesqueras no se practica el establecimiento de certificados de defunción o de informes de médico legista. A veces, tampoco es obligatorio dar cuenta de las defunciones a las autoridades locales, provinciales o nacionales. Por lo tanto, las estadísticas sobre lesiones mortales pueden ser poco representativas de la realidad (véanse también los comentarios sobre las estadísticas, en el capítulo 5).
Las causas de los siniestros son muy variadas. El hundimiento de un barco pesquero puede obedecer a que se vio expuesto a condiciones excesivamente duras con respecto a su diseño o a la ruptura del casco debido a un mantenimiento deficiente; la zozobra puede ser el resultado de deficiencias de diseño, de modificaciones inadecuadas, de una mala distribución de la carga o del lastrado, o de un golpe de mar transversal en condiciones de pérdida de potencia de los motores; la varada puede ser consecuencia de un error de navegación o de la presencia de bancos de arena no repertoriados; por último, las colisiones se producen por falta de vigilancia, sea en el propio barco pesquero o en otra embarcación que navegue en las mismas aguas.
El riesgo de accidentes a bordo es inherente a la naturaleza de las operaciones de pesca. Por «accidentes a bordo» se entienden aquellos en que resulta lesionado o pierde la vida un pescador, sin que se produzca pérdida o daño de las embarcaciones. Puede tratarse de caídas al mar, errores en la manipulación de los aparejos de pesca, resbalones o caídas a bordo provocadas por un movimiento de la embarcación, asfixia resultante del trabajo en un espacio cerrado, etc.
En el cuadro 2.3 se presentan los datos correspondientes a 18 países (veáse la nota 5) sobre las defunciones a raíz de accidentes a bordo, durante el período 1995-1997.
Sin perjuicio de que la información presentada en este cuadro se refiere sólo a un pequeño grupo de países, puede concluirse de manera muy clara que la caída al mar o la desaparición en el mar sigue siendo una causa importante de muerte de los pescadores. Las víctimas pierden la vida por inmersión o hipotermia. Un estudio sobre los accidentes mortales en la flota pesquera industrial danesa durante el período 1989-1996 determinó que se habían producido 70 accidentes de esta índole(7), y que poco más de la mitad tenían por causa el hundimiento de las embarcaciones. Casi todas las lesiones mortales registradas a bordo de embarcaciones pequeñas (menos de 20 toneladas de registro bruto) se produjeron durante los meses de invierno, en condiciones de tiempo desfavorable. Se señalaron circunstancias como el exceso de carga, las modificaciones inadecuadas de la estructura de la embarcación y, en el caso de los buques más pequeños, su utilización por encima de su capacidad de carga. Las lesiones mortales registradas en buques de más de 20 toneladas de registro bruto se originaron en la inexistencia o la inadecuación de las medidas de seguridad. Varios pescadores perdieron la vida tras caer por la borda proyectados por aparejos u otros equipos, o al caer al mar por otros motivos y ahogarse. Doce pescadores murieron en accidentes mientras se manipulaba maquinaria (chigres, compuertas del arte de arrastre, correas transportadoras de hielo, etc.); nueve accidentes ocurrieron al subir o bajar los pescadores de la embarcación (en casi todos los casos se indicó que el alcohol había sido uno de los factores del accidente), y muchos accidentes ocurrieron por causas desconocidas, pues no hubo testigos de los mismos.
Cuadro
2.3. Número de muertes por accidentes
ocurridos a bordo, 1995-1997
1995 |
1996 |
1997 |
Total |
|||||||
<12 |
12<<24 |
>24 |
<12 |
12<<24 |
>24 |
<12 |
12<<24 |
>24 |
||
Caída al mar/ desaparición en el mar |
21 |
12 |
8 |
14 |
5 |
14 |
16 |
5 |
5 |
100 |
Manipulación de las artes de pesca/del mecanismo de arrear |
1 |
1 |
2 |
1 |
1 |
4 |
2 |
1 |
4 |
17 |
Atribuible a las máquinas/equipo |
1 |
1 |
2 |
|||||||
Caídas a bordo |
1 |
2 |
3 |
|||||||
Golpe de mar |
1 |
1 |
||||||||
Asfixia |
1 |
2 |
4 |
1 |
8 |
|||||
Otras |
2 |
3 |
6 |
4 |
1 |
3 |
19 |
|||
Desconocidas |
3 |
3 |
1 |
2 |
18 |
9 |
10 |
46 |
||
Subtotal |
27 |
16 |
18 |
23 |
6 |
30 |
38 |
19 |
19 |
|
|
|
|||||||||
Total |
61 |
59 |
76 |
196 |
||||||
Nota: la eslora de las embarcaciones se mide en metros. Fuente: OMI: Collection and analysis of casualty statistics, op. cit. |
||||||||||
Accidentes mortales a bordo de pequeñas embarcaciones de pesca artesanal
Los buques de pesca artesanal y otras embarcaciones de pequeña eslora suelen funcionar en condiciones insuficientes en lo que se refiere al equipo de seguridad y comunicaciones, primeros auxilios, búsqueda y rescate y servicios de alerta temprana. Un estudio realizado en Guinea (país relativamente pequeño, en el que unas 7.000 personas se dedican a la pesca marítima artesanal) puso de manifiesto que, en el período de un año, una de cada 15 canoas había tenido un accidente y que por cada 200 pescadores registrados, una persona (pescador (a) vendedor (a) de pescado o miembros de sus familias) fallece en accidente de canoa. En Oceanía, durante el período 1989-1990, se produjeron unas 120 muertes en cerca de 640 accidentes. Este panorama se ensombrece aún más si se toman en consideración las pérdidas masivas de vida y de materiales provocadas por las tormentas tropicales(8).
La mayoría de los pesqueros son demasiado pequeños para ser equipados con escalas reales. En las calas o puertos en que hay una gran diferencia entre la alta y la baja marea, el acceso a las embarcaciones se hace normalmente por escalas empotradas a los muelles y protegidas por anillos de acero. A veces, éstos están torcidos o, aún, peor faltan. La práctica habitual de amarre de los pesqueros en paralelo obliga a los pescadores a tener que pasar por la cubierta de varias embarcaciones antes de llegar a la suya. Este recorrido implica riesgos incluso en condiciones normales y durante el día. Ahora bien, cuando el pescador regresa a su embarcación por la noche, solo y en la oscuridad, tal vez bajo la influencia del alcohol, esta carrera de obstáculos puede resultarle fatal(9).
Los accidentes no mortales son un hecho corriente en la industria pesquera(10). Entre las partes del cuerpo más frecuentemente afectadas figuran las manos, las extremidades inferiores, la cabeza y el cuello y las extremidades superiores, y en menor medida el pecho, la columna vertebral y el abdomen. Los traumas más comunes son las heridas abiertas, las fracturas, las distensiones, los esguinces y las contusiones. Muchas lesiones no mortales pueden tener como consecuencia la amputación de dedos, manos, brazos y piernas, así como de heridas a la cabeza y el cuello. Las infecciones, las laceraciones y los traumas menores en las manos y dedos son muy frecuentes. Según datos sobre la flota pesquera rusa, las manos fueron objeto de lesiones en el 41 por ciento de los accidentes, las piernas en el 29 por ciento, las muñecas en el 18 por ciento, y la cabeza y el cuello en el 10 por ciento(11). Un estudio realizado en Suecia en 1995 puso de relieve que la manos y las muñecas eran las partes del cuerpo más expuestas a lesiones, seguidas por las espinillas, rodillas, antebrazos y codos(12). En otros estudios, los accidentes se han clasificado según la naturaleza de las lesiones sufridas por los pescadores. Por ejemplo, un estudio sobre accidentes que provocaron la pérdida de tiempo de trabajo, realizado entre 10.475 pescadores de alta mar de Polonia en el período 1977-1986, puso de manifiesto que los tipos de lesiones más frecuentes eran las contusiones y el aplastamiento (un 25,2 por ciento), las fracturas (un 24,4 por ciento) y las heridas (un 17,7 por ciento)(13).
Otras enfermedades y problemas sanitarios
Según los resultados de un estudio efectuado por la OIT (véase
el recuadro 2.1) y otras informaciones recopiladas, muchos pescadores sufren
también de enfermedades a la piel y respiratorias, así como también
por causa del ruido y las vibraciones. Asimismo, se ha señalado que son
importantes los problemas de hipertensión, enfermedades coronarias, cáncer
estomacal y pulmonar. En el ámbito de la actividad pesquera se dan algunas
enfermedades que le son propias, como los diviesos provocados por el agua del
mar y las lesiones o las reacciones alérgicas inducidas por la vida en
el mar.
Recuadro 2.1 En 1999, la OIT recopiló y
analizó opiniones e información obtenidas fundamentalmente
en los círculos médicos marítimos internacionales,
sobre los problemas de seguridad y salud en el sector pesquero.
Para ello, contó con la cooperación de médicos
de los distintos países e instituciones activos en el sector
marítimo que ofrecen servicios sanitarios a los pescadores.
Se pidió a los encuestados que cumplimentaran el cuestionario
correspondiente y que facilitaran todas las estadísticas
disponibles sobre la morbilidad y los accidentes profesionales en
el medio pesquero, así como sobre otros temas de interés. Resumen analítico basado en un documento preparado por S. Tomaszunas, que actuó como consultor del estudio de la OIT. |
Entre los problemas más corrientes figuran el asma profesional, la pérdida de audición, las dermatosis, y el cáncer de labios, de pulmón y de estómago. El asma profesional está asociado con la manipulación de distintas variedades de peces, pero sobre todo de crustáceos y moluscos. El envenenamiento mortal suele ser provocado por la inhalación de los gases tóxicos generados por los incendios a bordo. La asfixia o las intoxicaciones se producen a raíz de la falta de oxígeno o de la acumulación de gases tóxicos en recintos cerrados. Las enfermedades de la piel están relacionadas con la manipulación, sin guantes, de pescado o de otras especies marinas. El cáncer de labios (y el cáncer de la piel) provienen probablemente de una exposición excesiva a los rayos solares. El cáncer de pulmón está tal vez relacionado con el consumo excesivo de tabaco por los pescadores, pero también pudiera estar relacionado con las fibras de amianto y otros materiales utilizados en las salas de máquinas(14). Entre otros problemas de salud figuran las lesiones oculares producidas por la intensidad excesiva de la luz solar y las irritaciones cutáneas que se producen al cabo de largos períodos en que la persona debe permanecer inmóvil, ya sea de pie o sentada en superficies frías(15).
Los desórdenes del sistema musculoesquelético (es decir, las enfermedades musculares, de los tendones y las articulaciones) son comunes en el sector pesquero. Estos problemas tienen su origen fundamentalmente en la manipulación de cargas pesadas, las posturas de trabajo incómodas, las tareas repetitivas, el estrés y la mala organización del trabajo. Un estudio realizado en Suecia(16), determinó que el 74 por ciento de los pescadores habían presentado síntomas de desórdenes musculoesqueléticos durante un período de 12 meses y que los propios pescadores consideraban que un factor importante de tales problemas era el movimiento de las embarcaciones. Por su parte, los trabajadores empleados en el procesamiento de pescado, ya sea a bordo o en tierra, también presentaban altos índices de desórdenes musculoesqueléticos. Ello tal vez obedece al carácter esencialmente repetitivo de las tareas que realizan en ciclos muy cortos y a la falta de rotación entre los distintos puestos de trabajo. En la medida en que buena parte del personal ocupado en las actividades de procesamiento de pescado son mujeres (ocupadas por lo general en los grandes buques factoría o en las plantas procesadoras en tierra), estas afecciones pueden considerarse como características del empleo femenino en el sector de la pesca. Otro estudio realizado entre pescadores artesanales de Marruecos puso de manifiesto que una tercera parte de estos trabajadores sufren de afecciones musculosqueléticas, relacionadas casi siempre con los métodos y las condiciones de trabajo imperantes en las tareas de desembarco de las capturas(17). La tendinitis, provocada por la práctica de tareas repetitivas durante períodos prolongados, es un problema especialmente grave entre la tripulación y los trabajadores que procesan pescado en las rigurosísimas condiciones climáticas de Alaska(18).
Influencia de los métodos de pesca en la seguridad y la salud(19)
Las condiciones de seguridad y salud difieren según los métodos de pesca aplicados. Por ejemplo, la pesca con palangre se caracteriza por las largas jornadas de trabajo, las tareas en que los trabajadores permanecen mucho tiempo en un mismo sitio y la necesidad de levantar cargas relativamente pesadas. Entre los aspectos peligrosos del trabajo, tanto en los palangreros automatizados, como en los convencionales u otras embarcaciones de pesca con línea, figura el peligro de ser atrapado por la línea de pesca, de ser empujado por la borda durante el despliegue de las líneas de pesca y de ser atrapado por el halador o las líneas durante las maniobras de lance. En la pesca de arrastre, los mayores riesgos se presentan cuando los aparejos están desplegados, en la medida en que la tripulación trabaja cerca de los cables y otras partes del equipo (por ejemplo, las compuertas del arte de arrastre), que se encuentran sometidas a grandes tensiones. En situaciones de mar gruesa, los cables o el equipo pueden barrer la cubierta, provocando lesiones graves o incluso mortales. Entre los accidentes más corrientes figuran las caídas y el atascamiento o aplastamiento por partes del equipo(20).
La seguridad y la salud en el procesamiento de las capturas
El procesamiento de las capturas es una tarea que se lleva a cabo en prácticamente todos los buques, con excepción de los que entregan sus capturas a las plantas procesadoras en tierra. Aunque en la congelación y manipulación del pescado fresco tal vez ocurran menos accidentes que en los buques en que se utiliza abundante maquinaria y equipo de procesamiento, el trabajo en un entorno frío y los cambios constantes de temperatura (que pueden tener fluctuaciones de hasta 40 ó 45 grados centígrados) son fuentes potenciales de problemas sanitarios, entre los que figuran las lesiones por congelación y la hipotermia. Las labores de procesamiento pueden ser particularmente penosas, pues, por ejemplo, se llevan a cabo en medio de ruidos muy fuertes y en puestos de trabajo especializados que permiten un escaso movimiento al personal (situación en cierta medida similar a las condiciones de las líneas de montaje de la industria tradicional). El análisis de las faenas de procesamiento de la captura a bordo de un arrastrero de horqueta holandés puso de manifiesto: el carácter físicamente penoso del trabajo debido a los frecuentes esfuerzos por levantar cestas y cajas durante el almacenamiento intermedio y al trabajo en la cámara frigorífica durante la congelación y almacenamiento definitivos; las frecuentes lesiones menores en manos y dedos, provocadas durante el destripado manual de la pesca; las caídas en el puesto de trabajo de procesamiento ubicado bajo la cubierta del castillo, así como en la bodega del pescado; el estrés provocado por las cargas excesivas de trabajo y la brevedad de los ciclos de faena; los niveles elevados de ruido, vibración y aceleraciones, y las condiciones de ventilación deficientes durante el trabajo en la bodega del pescado(21).
Lesiones
profesionales y su relación
con los puestos
de trabajo o las tareas asignadas
Los accidentes y las lesiones profesionales en el sector pesquero pueden clasificarse según el puesto de trabajo o las tareas que se asignan al personal afectado. En el cuadro 2.4 se indican algunos de los tipos de trabajo más corrientes a bordo de los pesqueros y las lesiones que suelen producirse en su desempeño.
Cuadro
2.4. Trabajos o puestos más
expuestos a riesgos de lesiones
Tareas o trabajos |
Lesiones a bordo de buques |
Arrojar y recoger la red de arrastre, de cerco y otras artes de pesca |
Atrapado por artes de pesca o cables, aplastamientos, caídas fuera de borda |
Conexión de puertas de la red de arrastre |
Aplastamientos, caídas fuera de borda |
Desangrado y limpieza |
Cortes de cuchillos o máquinas, afecciones musculosqueléticas |
Palangres y sedales manuales |
Heridas de anzuelos, atrapado en la línea |
Levantamiento de cargas pesadas |
Afecciones musculosqueléticas |
Producción de filetes |
Cortes; amputaciones al usar cuchillos o máquinas; afecciones musculosqueléticas |
Recorte de filetes |
Cortes con cuchillos; afecciones musculosqueléticas |
Trabajo en lugares cerrrados, carga y desembarque |
Intoxicación; asfixia |
Fuente: Rafnsson, op. cit. |
|
Según los resultados de un estudio de la industria pesquera rusa, que cuenta con una proporción relativamente elevada de grandes arrastreros, el desglose de los accidentes corresponde al que se indica en el cuadro 2.5.
La Junta de Compensación de los Trabajadores de Columbia Británica (Canadá) informó que las actividades más citadas en relación con 714 accidentes profesionales registrados en el mar entre 1993 y 1995 eran las siguientes: manipulación de artes de pesca (un 23 por ciento), manipulación de las capturas (un 21 por ciento) y tareas en situaciones de emergencia (un 9 por ciento). En 1996, un estudio realizado en Dinamarca puso de manifiesto que cerca de la mitad de todas las lesiones profesionales registradas en el sector pesquero de este país se producían durante las maniobras de largado o izamiento de las artes de pesca(22). Un estudio de los accidentes en la flota holandesa de arrastreros con horqueta clasificó las fuentes de los accidentes profesionales según una combinación de factores de equipo y del tipo de trabajo realizado. Las categorías utilizadas incluían: tambor para el izado de la cuerda o el cable de la red de copo; rotura brusca de un cable; atascamiento en los cables; azote de cable; desplazamiento de la carga; atascamiento por red; arrastramiento por la red/cuerdas; limpieza del pescado; utilización de herramientas; caídas; puertas y escotillas, y cajas con pescado(23).
Los pescadores ocupados en operaciones de pequeña escala y pesca artesanal pueden sufrir algunas formas particulares de accidentes y lesiones profesionales. Por ejemplo, las operaciones de pesca que exigen la inmersión parcial o total en el mar(24) del pescador lo exponen a lesiones provocadas por peces u otros animales, entre las que figuran: envenenamiento; lesiones provocadas durante el izamiento de las capturas a bordo, y en particular las provocadas por especies capturadas accidentalmente; picaduras de peces ponzoñosos (corrientes en algunas regiones); caída al mar; zozobra (a menudo al atravesar rompientes o al izar las artes de pesca), y las lesiones provocadas por el atascamiento de piezas del equipo en la hélice(25).
Cuadro
2.5. Desglose de los accidentes en
la flota pesquera rusa, por tareas
Tarea |
Porcentaje |
Mantenimiento de maquinaria, equipo y herramientas |
25 |
Manipulación de las artes de pesca |
15 |
Operaciones con la carga |
13 |
Trabajos de reparación, incluidos los de emergencia |
10 |
Durante el trayecto hacia y desde los sitios de pesca |
16 |
Operaciones de amarre |
9 |
Fuente: Minko, op. cit. |
|
¿Cuáles son los orígenes de estos hechos? Una vez más, existen distintos métodos para examinar las causas de los accidentes, pero todos tienen un objetivo general común, a saber, comprender qué factores, o series de factores, conducen a los siniestros o accidentes, con el fin de evitarlos en el futuro o de reducir sus efectos.
Al respecto, la OMI ha recopilado información de sus Estados miembros sobre las causas principales de siniestros que tuvieron como resultado la muerte de pescadores (véase el cuadro 2.6). El cuadro reparte las causas principales en diversas categorías que se refieren tanto a factores humanos como a factores relativos a las embarcaciones.
Los errores humanos, los incidentes con las artes de pesca y las condiciones meteorológicas desfavorables figuran como causas principales en los accidentes señalados por la OMI. Como veremos más adelante en este mismo informe, las nuevas técnicas de investigación han hecho posible una mejor comprensión de las causas de los accidentes profesionales de la pesca.
La influencia del factor humano o los errores humanos ha sido un tema recurrente en los debates que se han llevado a cabo recientemente sobre la forma de mejorar la seguridad en el sector (véase el recuadro 2.2). Junto con reconocer que, por regla general, resulta muy difícil distinguir inequívocamente entre causas «humanas» y causas «técnicas», estos debates nos han ayudado a tener presente que, en una era en que se sobreestima la importancia de las soluciones tecnológicas, la movilización o la inacción de las personas es un factor esencial en materia de seguridad.
Cuadro
2.6. Causas principales de las lesiones
profesionales mortales entre los pescadores
1995 |
1996 |
1997 |
Total |
|||||||
<12 |
12<<24 |
>24 |
<12 |
12<<24 |
>24 |
<12 |
12<<24 |
>24 |
||
Error humano |
13 |
6 |
6 |
12 |
1 |
5 |
8 |
7 |
1 |
59 |
Fallos del sistema de timón |
||||||||||
incidentes con las artes de pesca |
1 |
2 |
1 |
4 |
1 |
3 |
2 |
7 |
4 |
25 |
Otros fallos de la embarcación, su maquinaria o equipo |
1 |
1 |
2 |
2 |
1 |
7 |
||||
Mal tiempo |
11 |
6 |
2 |
9 |
1 |
3 |
7 |
6 |
1 |
46 |
Hielo |
1 |
1 |
||||||||
Otras |
4 |
2 |
1 |
9 |
1 |
9 |
3 |
4 |
33 |
|
Desconocidas |
50 |
11 |
14 |
23 |
12 |
5 |
29 |
13 |
15 |
172 |
Subtotal |
80 |
28 |
26 |
57 |
16 |
26 |
49 |
39 |
22 |
|
|
|
|||||||||
Total |
134 |
99 |
110 |
343 |
||||||
Nota: la eslora de las embarcaciones se mide en metros. Fuente: OMI: Collection and analysis of casualty statistics, op. cit. |
||||||||||
Recuadro 2.2 La mayoría de los siniestros a bordo de los pequeros son consecuencia de errores humanos. Más aún, el factor humano suele intervenir incluso cuando los siniestros son provocados por fallas del equipo o por mal tiempo. Por ejemplo, pudiera ocurrir que el mantenimiento y la reparación del buque sean inadecuados o que se hayan aplicado criterios erróneos en la elección del momento y el lugar para ir a la pesca. Sometidos a presiones económicas y a la competencia, los pescadores tienden a tomar riesgos calculados. Ahora bien, habida cuenta de las responsabilidades en que incurren los operadores de buques en la actualidad, resulta crucial para el éxito de la empresa e incluso para su supervivencia que se apliquen criterios rigurosos de gestión de los riesgos. Según un capitán de barco experimentado, toda emergencia en el mar es como la bola de nieve que se desliza por una pendiente: conforme avanza, va aumentando su tamaño. En un comienzo, puede que haya uno o dos fallos, para los que probablemente se encuentre una solución. Sin embargo, pudiera ocurrir que repentinamente haya cuatro o cinco problemas que resolver, y a menos que la tripulación esté bien preparada y entrenada para tales eventualidades, se produce rápidamente una situación catastrófica. Fuente: North Pacific Fishing Vessel Owners' Association: Vessel Safety Manual (Seattle, 4.ª edición, revisada, 1997). |
En un estudio(26) se señalaron en particular distintos factores relativos, por una parte, a los buques y, por la otra, al comportamiento del personal interesado. Entre los factores relativos a la embarcación figuraban: la inexistencia o el incumplimiento de las directrices sobre diseño estructural, las normas de las sociedades de clasificación y otras normativas análogas tanto durante el diseño y la construcción de los buques como en la reconversión de los mismos; la inexistencia generalizada de datos sobre la estabilidad de cada buque; las condiciones materiales inadecuadas de las embarcaciones y el equipo, y en especial de las máquinas, los sistemas de alarma y el equipo de salvamento; la inexistencia o el mal funcionamiento de los componentes del equipo, y en particular de las alarmas de sentina y los detectores de humo, las bombas de sentina y los sistemas antiincendio; la utilización de maquinaria y de artes de pesca cuyas características o condiciones son inadecuadas para la salud y la seguridad; el equipo de seguridad personal deficiente, y el equipo de supervivencia inadecuado o insuficiente. Entre los factores relacionados con el comportamiento figuraban: la fatiga/estrés; los procedimientos de trabajo impropios o inadecuados (en particular, prácticas inadecuadas o poco seguras de carga/estabilidad) y las guardias inadecuadas; el mantenimiento deficiente; el descuido (inclusive la negligencia); los errores de cálculo en el diseño; el estado físico inadecuado de los pescadores; la incapacidad derivada del consumo de alcohol y de drogas; la inexperiencia (en particular, conocimientos inadecuados y competencias y experiencia insuficiente con las actividades del buque o de la pesca); los errores de juicio (inclusive decisiones erróneas y comportamiento temerario); los errores de navegación/de operación (inclusive la inexperiencia y los errores de juicio al respecto); la negligencia (inclusive deliberada); las relaciones personales, y las condiciones de trabajo.
Aspectos materiales de la seguridad a bordo
A los propietarios de los pequeros incumbe la responsabilidad primordial de garantizar que tanto la embarcación como el equipo se mantengan en condiciones óptimas de seguridad. Empero, algunos sostienen que reemplazar las embarcaciones o equiparlas con determinados dispositivos de seguridad resulta excesivamente costoso. Las modificaciones de los buques, y en particular la incorporación de elementos de superestructura o de equipo pesado sobre cubierta, se hacen a menudo sin tomar adecuadamente en cuenta o sin probar los efectos que tienen en la estabilidad de la embarcación. También se descuidan a veces las medidas de reducción de ruido (problema corriente en los buques) y de protección de la maquinaria.
Casi todos los países han adoptado legislaciones en materia de seguridad a bordo de las embarcaciones. Ahora bien, estas normativas suelen aplicarse únicamente (o fundamentalmente) a los buques de mayor calado. Los requisitos en materia de diseño, construcción y equipamiento de las embarcaciones más pequeñas pueden ser muy modestos, y a veces no existen. En muchos países, las pequeñas embarcaciones no están sujetas a inspección alguna o, incluso en caso de que se prevean tales inspecciones, éstas no se hacen efectivas debido a la falta de recursos. Como se ha indicado en el capítulo 1, hay datos que indican que muchos barcos que pescan en aguas lejanas se registran en países que no ejercen un control efectivo de las cuestiones de seguridad y salud (es decir, que cuentan con un arsenal normativo escaso, con pocos inspectores o con un aparato administrativo insuficiente, etc.).
Aunque tal vez parezca evidente que los pescadores desearían por lo menos llevar a bordo artículos elementales, como extinguidores de incendios, salvavidas y simples botiquines, muchos no cuentan con tales artículos en sus embarcaciones. Los pescadores son gente pragmática, y muchos se oponen a embarcar, y a pagar, materiales que consideran innecesarios. Buena parte de ellos perciben ingresos apenas suficientes para su sustento, por lo que la compra de equipos como los salvavidas o un traje de submarinista puede parecerles superflua y muy cara. Cuando sí disponen de dinero, tal vez consideren que una mejor inversión es la renovación o modernización de las artes de pesca o de los aparatos de detección de peces, que les permitirán aumentar las capturas, acortar el tiempo de navegación o tal vez pasar menos tiempo en situaciones de riesgo.
Si un pescador considera que un elemento del equipo no es realmente necesario, probablemente se opondrá vigorosamente a todo requisito que le obligue a adquirirlo. Los pescadores que trabajan solos a bordo de sus propias embarcaciones estarán tal vez dispuestos a correr riesgos; los propietarios de embarcaciones con varios tripulantes a sus órdenes asumen obviamente mayores responsabilidades.
En los países en desarrollo, o incluso en los sectores pesqueros de
pequeña escala y artesanales de otros países, una parte importante
de las embarcaciones se construyen sin aplicar las normas más modernas
en la materia, las que tienen por objetivo asegurar una buena estabilidad y
navegabilidad en determinadas condiciones de operación. En la medida
en que los criterios y las inspecciones obligatorias son casi por regla general
inexistentes, muchos constructores han producido embarcaciones poco seguras,
sobre todo debido a la falta de experiencia, a dificultades financieras, a la
carencia de materiales adecuados o a la aplicación de prácticas
de construcción poco rigurosas. Incluso cuando los proyectos de cooperación
técnica han podido mejorar las normas de la construcción de embarcaciones,
los resultados no se han traducido siempre en una mayor seguridad, y algunos
pescadores entusiastas han utilizado las embarcaciones, en algunos casos, en
condiciones para las cuales no fueron diseñadas (véase el recuadro
2.3)(27). Otros constructores tal
vez tengan dificultades para abandonar los diseños y las prácticas
de construcción tradicionales.
Recuadro 2.3 En el marco de un programa de la FAO, en la isla de Samoa se construyó e introdujo un pequeño tipo de catamarán llamado «alia». El diseño del alia se concibió especialmente para permitir que los pescadores alcanzaran con seguridad las zonas de arrecifes más alejadas, con el fin de pescar allí y en las aguas circundantes utilizando garfios y sedales. Económicamente la experiencia tuvo éxito, y pronto fueron cientos los alias utilizados en el sector pesquero; ni siquiera las importantes pérdidas provocadas por dos ciclones muy intensos consiguieron reducir su número por mucho tiempo. No obstante, ha surgido un inconveniente, pues los pescadores han comenzado a utilizar los alia mar adentro, más allá de las zonas para las cuales fueron diseñadas estas embarcaciones, con el consiguiente aumento de la frecuencia y número de los siniestros. Fuente: Ben-Yami, op. cit. |
Ofrecer
un entorno de trabajo saludable
y una atención médica adecuada
Los debates sobre la seguridad y la salud en el sector pesquero se centran en lo que se puede hacer para prevenir los accidentes que provocan muertes o lesiones, pero también hay que pensar en instaurar mecanismos que permitan proteger otros aspectos de la salud. Cuanto más se prolongan las travesías de los buques pesqueros, más importancia cobran las condiciones de alojamiento a bordo. Se trata en particular del tamaño, la ubicación y la calidad de los lugares disponibles para comer, dormir y recrearse; la calefacción y la iluminación; las instalaciones sanitarias; el equipo de cocina y las instalaciones para el tratamiento de los pescadores lesionados o enfermos. También es importante reducir el ruido, tanto en los lugares de trabajo como en los espacios vitales.
En cambio, una de las cláusulas de un contrato aplicable a buques de pesca en aguas lejanas estipula lo siguiente: «Tengo pleno conocimiento de que, debido a la capacidad limitada de suministro de agua, a bordo del buque el agua para beber estará racionada. Por lo tanto, se utilizará agua de mar para el aseo personal, el lavado de la ropa y la limpieza de los dientes».
Es evidente que la calidad del alimento y el descanso son indispensables para tener buena salud. El estudio de la OIT ha puesto de manifiesto que los problemas estomacales son corrientes entre los pescadores. Ello puede obedecer a la calidad de la comida o al poco tiempo de que disponen los pescadores para hacer la digestión, debido al ritmo de trabajo a bordo. A la Oficina han llegado informes de pescadores que señalan no haber recibido alimentos de calidad nutritiva satisfactoria o en cantidad suficiente.
Asimismo, es importante velar por la calidad de los exámenes médicos y de la atención sanitaria. En general, los exámenes son obligatorios para los pescadores que embarcan por períodos cuya duración es superior a unos pocos días. Sin embargo, puede ocurrir que muchos pescadores, aun los que embarcan por períodos largos, no sean objetos de exámenes regulares. Esto puede causar problemas no sólo para estos pescadores sino también para los demás miembros de la tripulación, que pueden enfermar o tener que ocuparse de las tareas que normalmente desempeñan sus camaradas enfermos. El tripulante enfermo o lesionado depende también de los conocimientos sanitarios del capitán y de la tripulación, y cuenta tal vez con la asistencia proporcionada por radio para recibir los primeros auxilios. Puede darse el caso de que no haya botiquines o armarios con suministros médicos y sanitarios, o que éstos sean insuficientes o que tengan fecha vencida. Como en todos los demás aspectos de la seguridad y la salud en la pesca, se dan casos de trato abusivo (por ejemplo, que se niegue la atención médica a los pescadores, ya sea a bordo o en tierra); en cambio, también se han introducido innovaciones que mejoran las condiciones sanitarias del personal (véase el capítulo 3).
Otra cuestión de interés es la atención médica en tierra. Algunos pescadores obtienen atención en tierra mediante los programas médicos de carácter nacional o gracias a los seguros comprendidos entre las prestaciones no monetarias de su contratación. Otros, que no están amparados por un contrato de trabajo debidamente establecido, deben costear de su bolsillo los seguros de salud o la atención médica que reciben. Muchos pescadores tienen poco acceso a la atención médica, o simplemente carecen de ella.
Formación y concientización de los riesgos
Recibir una formación adecuada es, en principio, un requisito previo para el trabajo en una ocupación tan peligrosa como la pesca. En algunos países, prácticamente todos los pescadores tienen obligación de recibir un mínimo de formación; en otros, sólo deben recibir formación profesional específica los capitanes y oficiales superiores, existiendo pocas exigencias en cuanto al resto de la tripulación.
En términos generales, cuanto mayor sea el tamaño del buque, más estrictos serán también los requisitos de formación y certificación de los pescadores. En los capítulos 3 a 6 se analizan algunas de las medidas previstas a nivel nacional, regional e internacional para garantizar que los pescadores (especialmente los capitanes y los oficiales superiores) reciban una formación adecuada.
A los patrones de los pesqueros de menor eslora no se les suele exigir una certificación o una formación marítima obligatoria específica, ni tampoco exámenes. Esto contribuye a que existan una gran cantidad de accidentes relacionados con la estabilidad de las embarcaciones, especialmente en los países industrializados, en que los buques más pequeños pueden tener una capacidad de carga mayor y estar equipados con maquinaria relativamente pesada sobre cubierta. La mayoría de los buques pesqueros pequeños con cubierta pueden tener problemas de estabilidad cuando los capitanes no conocen la diferencia entre un buque «duro» pero estable y otro que, aunque navegue con suave ductilidad, sea ya de suyo inestable o que esté tan cargado que haya perdido su estabilidad. Las deficiencias en la formación también explican la ignorancia de algunos capitanes y la tripulación en cuanto a los medios de que disponen para hacer frente a situaciones de emergencia, como cuando se producen incendios a bordo o cuando la embarcación hace agua. Los capitanes de pequeños pesqueros que no han recibido instrucción para hacer navegar a sus embarcaciones en mar gruesa o corrientes fuertes, y en particular por vías estrechas, son un peligro a bordo(28).
La formación requiere de cierto tiempo. Durante la navegación, las actividades de formación (por ejemplo, los ejercicios de seguridad) pueden ser considerados como un obstáculo a las operaciones de pesca o una pérdida de tiempo que de otra forma se destina al descanso; en tierra, el tiempo dedicado a la formación es considerado por algunos como tiempo de trabajo no remunerado o -- en el mejor de los casos -- como tiempo perdido, que podría haberse dedicado a familiares y amigos. Además la formación puede ser cara, y a veces es difícil obtener financiación de los organismos estatales. A pesar de estas dificultades, muchos propietarios de embarcaciones han establecido programas completos de formación.
En este ámbito, la formación tiene que ser convincente. Los pescadores se percatan rápidamente de si la persona que aborda el tema de la seguridad sabe de que está hablando y comprende sus problemas. Si, a su juicio, lo que se les propone no es viable o sale demasiado caro o es poco atinado, rechazarán no solamente al instructor sino además el principio mismo de la participación en otros cursos o programas de formación. Asimismo, habría que considerar la posibilidad de contratar como instructores a pescadores experimentados y reconocidos por sus pares, como por ejemplo aquellos que hayan tenido que abandonar la profesión por las restricciones que afectan al sector, por lesiones o por edad avanzada.
En algunos países se plantea el problema de la educación básica. Los pescadores proceden de todos los horizontes culturales, por lo que entre ellos se encuentran desde personas con un alto nivel de educación, adquirido ya sea en el sistema de enseñanza o en la práctica, hasta personas que tienen una escolaridad mínima o nula; en las zonas más pobres, muchos pescadores son analfabetos. Por lo tanto, los materiales didácticos deberían estar adaptados al nivel de enseñanza del grupo beneficiario. Dichos materiales deberían ser explícitos y estar bien ilustrados, a fin de que puedan ser claramente comprendidos por todos los pescadores.
Mucho se ha hecho (o, por lo menos, se ha tratado de hacer) para mejorar la seguridad y la salud en el sector de la pesca. Nos referimos no sólo a las normativas adoptadas por las autoridades, sino también a los programas de formación y de seguridad. Con todo, las tasas de lesiones mortales y lesiones no mortales siguen siendo elevadas. Es evidente que no siempre se podrán eliminar algunos peligros inherentes al trabajo en el mar. Sin embargo, una de las principales razones de la alta incidencia de accidentes y de fallecimientos accidentales reside tal vez en la actitud de los trabajadores ante las cuestiones de seguridad y a las normas que se han adoptado para mejorarla (véase el recuadro 2.4).
La pesca es una profesión que conlleva riesgos inevitables. En casi todas las decisiones del patrón o de cada uno de los pescadores hay un elemento de riesgo de índole y grado diverso, ya se trate de determinar cuándo y dónde se efectuarán las faenas de pesca, si en un determinado momento habrá que buscar refugio para la embarcación, qué métodos o artes de pesca se emplearán, si conviene cambiar de lugar de pesca, en qué dirección hay que desplegar las artes, cuándo y en qué lugar desembarcar las capturas, etc. Cuando se toman tales decisiones se deben tener en cuenta los cambios atmosféricos, las condiciones del buque y del equipo, el estado y la destreza de la tripulación, etc. Intervienen entonces la cultura, la idiosincrasia personal, la experiencia y las aptitudes del patrón.
La pesca es una actividad sumamente competitiva. Los pescadores más
eficaces «los mejores» gozan de un gran prestigio entre sus colegas
y en sus comunidades (véase el recuadro 2.5). El deseo de ganar
tal prestigio puede llevar a algunos capitanes a correr riesgos innecesarios(29).
Por otra parte, también puede ocurrir que, a largo plazo, el prestigio
de los capitanes se base en su capacidad para evitar riesgos. Los accidentes
amenazan a quienes aspiran a convertirse en pescadores destacados pero carecen
de las aptitudes para calcular los riesgos que toman(30).
Recuadro 2.4 Nuestra impresión, formada tras la experiencia adquirida en la investigación de los varios accidentes que se producen a bordo de buques pesqueros cada año, es que el sector se ha quedado a la zaga con respecto al conjunto de la industria marítima por lo que se refiere al desarrollo de una cultura de la seguridad. Fuente: R.D. Coton: Fishing vessel safety - The insurer's perspective (Londres, Shipowners' P&I Club, 1999), obra no publicada. |
Recuadro 2.5 Ser reconocido como uno de los mejores pescadores no es cosa fácil. Para empezar, hay que ser el primero en llegar a las zonas de pesca por la mañana y el último en volver a tierra por la noche. Hay que mantener los sedales siempre limpios, pues no se pueden capturar buenas presas si hay medusas u otras especies desechables en los anzuelos. Hay que ser también el primero en encontrar los bancos de peces y, una vez sobre ellos, hay que arreglárselas para que piquen primero en las líneas propias y no en las de los demás competidores. Cuando el pez ha mordido, hay que retirar las artes con más rapidez que los demás. Tampoco queda tiempo para comer tantas veces como los demás: los mejores no suelen comer en todo el día. Las más de las veces, esos minutos ganados se convertirán en la ventaja necesaria para superar a todos los competidores y ser el mejor. Fuente: A. Morton y B. Proctor: «Heart of the raincoast: A life story, en: The Fishermen, 18 de diciembre de 1998. |
Los pescadores no tienen la misma idea del peligro que los trabajadores en tierra. El comportamiento social y cultural, las creencias y convicciones y los valores influyen de manera determinante en su concepción del peligro y la actitud que adoptan ante los riesgos. Ignorar el peligro, actuar con independencia, fatalismo y la convicción de que la seguridad es un problema que requiere esencialmente soluciones técnicas, son actitudes que comparten muchos pescadores. Para mejorar la seguridad se debería comenzar por tratar de comprender los cánones culturales del mundo de la pesca y lograr la participación de los propios pescadores en la elaboración y aplicación de las normas de seguridad(31).
El factor humano en la pescatradicional(32)
En la pesca tradicional, que se viene practicando desde épocas remotas, los pescadores artesanales han heredado un acervo de medidas de emergencia, cuya eficacia ha quedado demostrada una y otra vez en las crisis del mar, de estrategias de supervivencia y de conocimientos sobre las condiciones atmosféricas que, junto con su destreza en la pesca misma, se han venido perfeccionando por generaciones, dando forma a una tecnología tradicional de la pesca en determinadas condiciones locales. Sin embargo, la introducción de tecnologías modernas en los sistemas tradicionales ha trastornado en muchos casos la tradición, y no siempre con resultados beneficiosos. La incapacidad para reconocer los límites de la tecnología moderna ha sido la causa de que en muchos casos se hayan tomado riesgos indebidos (por ejemplo, dar por sentado que el motor fuera de borda de la embarcación nunca dejará de funcionar). Estas deficiencias suelen agravarse por las carencias de formación técnica en el manejo de los motores y de formación marítima para la navegación, así como también en la utilización de los equipos auxiliares y de seguridad electrónicos, en la prestación de primeros auxilios, y en los procedimientos a seguir en caso de emergencia.
También se ha producido una pérdida de conocimientos tradicionales, no sólo debido al paso a tecnologías nuevas y poco conocidas sino también a los cambios registrados en la distribución de edad de las tripulaciones. Es cada vez más frecuente que, por distintos motivos, queden en tierra los pescadores de más edad y más experimentados. Por una parte, es posible que los pescadores más jóvenes carezcan de las aptitudes y el equipo tradicionales de supervivencia, pero puede ocurrir también que se sientan menos vulnerables ante la eventualidad de accidentes que sus colegas de más edad, los que, aunque menos duchos en el manejo de las maquinarias modernas, tienen más experiencia en el medio marino.
Otro factor es la desconfianza en los actuales sistemas de previsión de fenómenos atmosféricos y tal vez aún más en quienes están encargados de transmitir tal información. Es posible que los pescadores no den crédito a un aviso transmitido por un funcionario de los servicios de tierra que no tiene experiencia en la práctica de la pesca. Por ejemplo, cuando en noviembre de 1996 un ciclón azotó la costa de Kakinada en la India, sembrando una terrible mortandad, ocurrió que los mensajeros que enviaban advertencias a los pescadores recibieron como respuesta los comentarios burlones de éstos, que no habían advertido en el cielo y en el mar los indicios que, por lo general, señalan la inminencia de las tormentas. El día en que se produjo el ciclón, los pesqueros se encontraban en el mar ocupados en una captura abundante, inconscientes de la llegada inminente del mal tiempo, y no obedecieron a los mensajes recibidos por radio que les invitaban a buscar refugio.
Influencia
del sistema de reparto y de la falta
de salario mínimo en la seguridad y en la salud
En el capítulo 1 se analizan las distintas modalidades salariales aplicadas en el sector de la pesca, y en particular la práctica consistente en remunerar total o parcialmente a los pescadores con una parte de las capturas. Por una parte, el sistema de reparto puede ser motivador, favorece la formación de un espíritu de equipo y permite que todos reciban una parte de los resultados de su trabajo; pero, por otra parte, también puede ser un factor que lleve a los pescadores a aceptar malas condiciones de trabajo y jornadas laborales demasiado prolongadas. Para aumentar sus ingresos, el capitán y la tripulación tratarán de utilizar al máximo las artes de pesca. Ello puede dar origen a maniobras apresuradas y a la adopción de prácticas poco seguras. El ritmo de trabajo, que que