1. Panorama general de la industria pesquera mundial
La industria pesquera (o sector pesquero) presenta una extraordinaria diversidad. En un extremo se encuentran las grandes empresas conjuntas multinacionales, que utilizan buques factoría de gran tamaño y otras muchas embarcaciones, proporcionando empleo a miles de trabajadores en varios océanos. En el extremo opuesto están las pequeñas canoas de madera y otros tipos de embarcaciones que utilizan los pescadores individuales (1), para obtener la comida necesaria para el sustento de sus familias, y si pueden, algo más, para venderlo en sus comunidades locales. Casi todas las faenas de pesca se sitúan entre estos dos polos opuestos. La tecnología utilizada puede ser simple y tradicional o muy sofisticada, utilizando los equipos electrónicos más avanzados u otros dispositivos. Algunos ámbitos de la industria pesquera están sometidos a presiones sociales y económicas a consecuencia de la disminución o desaparición inesperada de determinadas poblaciones de peces (y otros recursos biológicos del mar) por la pesca excesiva o por otras razones, como la reducción de las posibilidades de acceso a zonas pesqueras (véase, a continuación, la sección que lleva por título «Acontecimientos internacionales»). Esto ha conducido a cierto ajuste estructural que ha tenido graves consecuencias sociales para los colectivos de pescadores.
El mayor estudio sobre el número de personas que realizan actividades pesqueras ha sido llevado a cabo por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)(3). La FAO estima que entre 1970 y 1990, el número de personas que se dedicaban a la pesca y a la piscicultura se duplicó, pasando de cerca de 13 millones a 28,5 millones. De estos 28,5 millones, alrededor de 15 millones trabajaban en embarcaciones pesqueras con cubierta o sin cubierta que faenaban en zonas pesqueras marinas, más de un 90 por ciento de los cuales se hallaban enroladas en embarcaciones de menos de 24 metros de longitud. Este informe se centra en estos 15 millones de pescadores.
Alimentos, comunidad y economía
El pescado y el marisco son una fuente fundamental de alimentación. En 1996, la cantidad de pescado disponible para el consumo humano era casi de 16 kg por persona(4). En el período 1987-1989, el porcentaje de consumo de pescado en relación con el consumo total de proteínas de origen animal se distribuía de la siguiente manera: en América del Norte un 6,6 por ciento, en Europa occidental un 9,7 por ciento, en Africa un 21,1 por ciento, en América Latina y el Caribe un 8,2 por ciento, en Oriente Medio un 7,8 por ciento, en el Extremo Oriente un 27,8 por ciento y en el Pacífico un 21,7 por ciento(5).
Sin la pesca, para algunas comunidades (y para regiones) enteras sería difícil, por no decir imposible, dar sustento a la población local, a menos que el Estado les prestase una asistencia realmente sustanciosa. Y, por otra parte, conviene tener en cuenta que la pesca no es sólo un trabajo sino también una forma de vida, y que tiene sus propios valores y tradiciones.
Según estimaciones de la FAO, en 1996 el valor del pescado y de las exportaciones de pescado ascendió a 52.500 millones de dólares de Estados Unidos. En los países en desarrollo en ese mismo año el excedente comercial neto en la pesca y los productos pesqueros fue de 16.600 millones de dólares(6). En ciertos países, la pesca es un sector clave de la economía nacional. En Islandia representa cerca del 20 por ciento del PNB, y en el Senegal ha adquirido una importancia creciente, ya que la producción pasó de 50.000 toneladas en 1965 a 436.000 en 1996, es decir, se produjo un incremento neto anual de un 7,5 por ciento(7).
La industria pesquera tiene un alcance mundial. La creciente popularidad del pescado y el marisco en los países más ricos, donde los consumidores pueden pagar un precio más elevado, junto con las mejoras en la conservación, tratamiento y transporte de las capturas, han tenido también como resultado que gran parte del pescado que se captura en los países en desarrollo vaya a parar a las mesas del mundo desarrollado. En 1995, las importaciones de pescado de los países desarrollados ascendieron a un 85 por ciento del total (calculado en su valor)(8).
En 1996, la producción de las zonas pesqueras mundiales(9) alcanzó los 87,1 millones de toneladas (en comparación con los 17 millones de toneladas de 1950, los 34,9 millones de 1961 y los 68,3 millones de 1983). Desde entonces, el crecimiento ha sido más lento. En 1996, los 12 principales productores del mundo fueron por orden decreciente: China, Perú, Chile, Japón, Estados Unidos, Federación de Rusia, Indonesia, India, Tailandia, Noruega, República de Corea e Islandia. Los ocho primeros obtenían por sí solos la mitad de las capturas marinas lo que, a su vez, representaba un 90 por ciento de toda la producción de las pesquerías marinas (el 10 por ciento restante provenía de la pesca en aguas interiores)(10).
Según la FAO, alrededor de un 44 por ciento de las principales poblaciones de peces están plenamente explotadas, y en cerca de un 16 por ciento de los casos la pesca es excesiva. Se estima que un 6 por ciento de estas poblaciones están agotadas, y que un 3 por ciento están en fase de recuperación tras una excesiva presión pesquera(11). Los primeros pronósticos de la producción pesquera mundial para el año 2010 oscilaban entre 107 y 144 millones de toneladas, y se esperaba que el mayor aumento se produjese en la acuicultura. La contribución de las zonas pesqueras de captura dependerá de los progresos que se lleven a cabo en los próximos años, así como de la eficacia en la gestión de las pesquerías. Una mejor gestión de las poblaciones de peces que actualmente se explotan en exceso podría dar lugar a un aumento de entre 5 y 10 millones de toneladas, pero si continúa la pesca excesiva se prevé una baja de la producción(12).
Por tanto, el empleo futuro en el sector de la pesca marina puede verse afectado por la disponibilidad general de pescado, así como por la distribución de dicha disponibilidad entre los distintos colectivos de pescadores (por ejemplo, entre las embarcaciones artesanales y de pesca a pequeña escala y las de gran tamaño, y en general entre el mundo en desarrollo y el mundo desarrollado).
Según la FAO(13), el tonelaje mundial total de las embarcaciones pesqueras era de 27.990.000 toneladas de registro bruto (con 1.258.200 embarcaciones) en 1995, cifra que ascendía a 12.368.000 toneladas de registro bruto (con 594.000 embarcaciones) en 1970, a 17.577.000 toneladas de registro bruto (con 823.100 embarcaciones) en 1980, a 19.973.000 toneladas de registro bruto (con 983.400 embarcaciones) en 1985, y a 22.810.000 toneladas de registro bruto (con 1.201.300 embarcaciones) en 1990. En 1995, los 30 países de mayor importancia fueron, por orden decreciente: Federación de Rusia, China, Japón, Estados Unidos, India, República de Corea, Taiwán, China, Ucrania, República Democrática de Corea, España, Canadá, Indonesia, México, Tailandia, Panamá, Noruega, Italia, Reino Unido, Malasia, Argentina, Marruecos, Perú, Pakistán, Polonia, Países Bajos, Francia, Chile, Filipinas, Cuba y Lituania.
En el gráfico que figura a continuación (basado en datos facilitados por la FAO) se puede observar la distribución de las embarcaciones pesqueras con cubierta según su tamaño, y se aprecia claramente que la gran mayoría de las embarcaciones pesqueras del mundo no llega a 25 toneladas de registro bruto.
En 1995, el 46,1 por ciento de la flota(14) tenía más de 20 años. Según la Lloyd's Fleet Statistics esta edad media está aumentando(15), en 1996 la edad media de las embarcaciones pesqueras era de 20 años(16). En 1995 y 1996 se produjo un drástico descenso en el número de embarcaciones nuevas, pero los datos de 1997 ponen de manifiesto un incremento en la construcción. El 15 por ciento de las embarcaciones construidas entre 1991 y 1995 se inscribieron en «registros abiertos» (Honduras, Liberia, Chipre y Panamá)(17). Según estimaciones de la FAO, el 5 por ciento de las embarcaciones pesqueras de entre 100 y 150 TRB se hallan inscritas en registros abiertos, porcentaje que se eleva a un 14 por ciento en el caso de las embarcaciones pesqueras que superan las 4.000 TRB(18).
Acontecimientos internacionales
Las pesquerías mundiales están cada vez más controladas. Los convenios internacionales, los acuerdos, los códigos y las actividades han determinado y continúan determinando en gran medida dónde y cómo se lleva a cabo la actividad pesquera. A continuación, se presentan algunos ejemplos.
Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar
En los decenios de 1960 y 1970, algunos países ampliaron sus zonas económicas exclusivas a 200 millas (por ejemplo, Islandia amplió sus límites de pesca a 4 millas en 1952, a 12 en 1958, a 50 en 1972 y a 200 en 1975)(19). La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que en 1982 estaba ya preparada para la firma, estableció un nuevo régimen para la gestión de las zonas económicas exclusivas que faculta a los Estados costeros a hacerse cargo de las pesquerías (se estima que se trata de un 90 por ciento de las poblaciones de peces) en el marco de esta nueva jurisdicción. En el párrafo 4 del artículo 62 «Utilización de los recursos vivos» se dispone que «Los nacionales de otros Estados que pesquen en la zona económica exclusiva observarán las medidas de conservación y las demás modalidades y condiciones establecidas en las leyes y reglamentos del Estado ribereño». En este artículo se enumeran las cuestiones a las que pueden referirse las leyes y reglamentos de los Estados ribereños (por ejemplo, la concesión de licencias a pescadores, la regulación de las temporadas de pesca, etc.). No se alude de forma específica a la seguridad y a las condiciones de vida y de trabajo, pero cabe recordar que esta lista no es exhaustiva. Dicha Convención entró en vigor el 16 de noviembre de 1994.
Aunque algunas flotas que faenan en aguas lejanas continúan manteniendo el acceso a dichas pesquerías mediante cuotas en las capturas y proyectos conjuntos con empresas de los Estados ribereños, otras se han visto obligadas a abandonar las zonas donde solían pescar. Algunos buques se han instalado en otros lugares, especialmente en las zonas económicas exclusivas de los países en desarrollo, y otros se han vendido a los Estados ribereños o se han desguazado. Dado que el ciclo vital de los buques de pesca es de hasta 30 años, pueden ser necesarios varios años para que la industria se adapte a estas nuevas circunstancias. Se necesitará una readaptación profesional y crear oportunidades alternativas de empleo para los pescadores despedidos.
Acuerdo
sobre la aplicación de las disposiciones de
la Convención
de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar relativas
a la conservación y ordenación de las poblaciones de peces
transzonales y las poblaciones de peces
altamente migratorios
Con el Acuerdo adoptado en la sexta reunión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre las Poblaciones de Peces Transzonales y las Poblaciones de Peces Altamente Migratorios, celebrada en 1995, se pretende garantizar la conservación a largo plazo y el uso sostenible de las poblaciones de peces transzonales y de las poblaciones de peces altamente migratorios mediante la aplicación eficaz de las disposiciones pertinentes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo del Mar. En él se exponen los deberes del Estado del pabellón de garantizar que los buques que enarbolen su pabellón cumplen sus disposiciones. Siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones y se respeten determinadas restricciones, será posible visitar e inspeccionar un buque en alta mar para verificar el respeto de las medidas de conservación y de ordenación de las poblaciones de peces transzonales y altamente migratorios. Asimismo, el Acuerdo permite participar a las organizaciones no gubernamentales en las reuniones de las organizaciones y arreglos subregionales y regionales de ordenación pesquera.
Código de Conducta para la Pesca Responsable, de la FAO
El Código de Conducta de la FAO para la Pesca Responsable, de carácter voluntario, fue adoptado por la Conferencia de la FAO en 1995. El Código contiene principios y normas aplicables a la conservación, la ordenación y el desarrollo de todas las pesquerías. Abarca también la captura, el procesamiento y el comercio de pescado y productos pesqueros, las operaciones pesqueras, la acuicultura, la investigación pesquera y la integración de la pesca en la ordenación de la zona costera. Plasma numerosas disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo del Mar y del Acuerdo sobre la aplicación de las disposiciones de dicha Convención relativas a la conservación y ordenación de las poblaciones de peces transzonales y las poblaciones de peces altamente migratorios (véase el párrafo anterior). Asimismo, hace alusión a ciertas normas de la OIT, por ejemplo las relativas a la repatriación de pescadores. El Código alienta a los Estados del puerto a inspeccionar los buques pesqueros a fin de comprobar que cumplen las medidas de conservación y gestión de alcance subregional, regional o mundial o las normas mínimas acordadas internacionalmente en lo referente a la contaminación, la seguridad, la salud y las condiciones de trabajo a bordo de los buques pesqueros. La FAO dio un nuevo apoyo al Código cuando la Reunión Ministerial de la FAO sobre Pesca (Roma, marzo de 1999) adoptó la Declaración de Roma sobre la Aplicación del Código de Conducta para la Pesca Responsable(20).
Labor de la OCDE sobre
las repercusiones económicas
de la transición a una pesca responsable
El Comité de Pesca de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) está llevando a cabo un importante programa de trabajo denominado «Repercusiones económicas de la transición a una pesca responsable» que comprende cuatro estudios relacionados entre sí: una evaluación de las ganancias y los costes potenciales que acarrea la transición a una pesca responsable; las repercusiones de las transferencias financieras del gobierno en la sostenibilidad de los recursos pesqueros; las implicaciones de las políticas y prácticas de posrecolección en la pesca responsable; y las repercusiones sociales de la pesca responsable. La OCDE pretende valorar los posibles efectos que tendrá el paso a una pesca responsable en los ámbitos social y laboral, y determinar las opciones políticas para abordar los efectos de dichas repercusiones en sus miembros y solventar o, al menos, paliar los problemas de ajuste derivados. Está previsto que esta tarea se concluya a finales de 1999(21).
Acontecimientos en la ordenación pesquera
Cada vez son más los esfuerzos realizados en favor de una ordenación pesquera en la que se pueda conservar las poblaciones de peces y proteger cierta vida marina y, en algunos casos, distribuir las capturas entre los distintos colectivos de pescadores. Entre las medidas adoptadas cabe citar la restricción de las temporadas de pesca, la limitación del total de capturas permitidas y la fijación de cuotas individuales. Aunque a nivel internacional el mandato de la FAO rige las cuestiones relativas a la ordenación pesquera, algunos aspectos pueden concernir a la OIT, por ejemplo el grado en que los pescadores, incluidos los propietarios de buques y los representantes de organizaciones de pescadores, intervienen en el proceso de ordenación, la distribución del acceso a las zonas pesqueras y las repercusiones en el empleo, las economías locales y las comunidades pesqueras en su conjunto. En el capítulo 2 se examina con mayor detalle la posible relación entre la ordenación pesquera y la seguridad de los pescadores.
Evolución de la tecnología y las actividades pesqueras(22)
En los últimos 50 años se ha producido una evolución muy extensa y radical en la industria pesquera. La mejora y modernización de los barcos y de los equipos de pesca han incrementado la productividad y eficacia en este sector e incidido en las condiciones de trabajo y en las vidas de los pescadores. También se han producido avances técnicos en el tratamiento y procesamiento del pescado, así como en la situación física de los propios procesos de transformación. Muchos buques procesan ya las capturas a bordo, disponen de equipos de localización de los bancos de pesca y de aparejos muy eficaces, y de unos instrumentos de navegación altamente sofisticados. Los cambios tecnológicos no sólo han tenido incidencia en los pescadores de los grandes buques. Los pescadores a pequeña escala, especialmente en los países en desarrollo, se benefician de mejoras técnicas en el diseño de los buques, la instalación de maquinaria en los barcos, los instrumentos de ayuda a la navegación, los aparejos de pesca, los métodos de captura y la conservación del pescado(23).
Las comunicaciones, incluidas las comunicaciones de seguridad, han mejorado considerablemente. Los avances en las comunicaciones por satélite no sólo han repercutido en la seguridad pesquera, sino también en otras comunicaciones y operaciones. Asimismo, los sistemas de satélite se están utilizando para supervisar algunas actividades de pesca.
La introducción de la navegación por satélite por medio de la utilización del Sistema Universal de Determinación de la Situación (GPS) ha contribuido en gran medida a una navegación precisa. Con este sistema es posible determinar la posición exacta de una embarcación, determinar trayectorias y ubicar los equipos de pesca con receptores relativamente baratos.
Además de aumentar la capacidad de los pescadores de localizar bancos de pesca, los sonares y ecosondas facilitan también distinguir las especies. En las embarcaciones, las relingas de corchos de los aparejos de pesca pueden colocarse con sondas y sensores de temperatura que permitan a los pescadores dirigir el barco y asegurar una entrada eficaz de peces en la red. Los sofisticados indicadores situados en el puente pueden aportar un panorama claro de lo que ocurre en las profundidades. Es posible obtener asistencia poniéndose en contacto con los analistas de pesca que trabajan desde la costa y que pueden facilitar información (por satélite y por otros medios) que les permite indicar dónde se pueden encontrar las especies buscadas.
Desde los albores de la historia, los pescadores han lanzado sus aparejos de pesca al agua y han pescado desde el barco de forma manual (y muchos siguen haciéndolo), tarea que requiere fuerza y resistencia. El vapor primero, más tarde la electricidad, y ahora sobre todo los sistemas hidráulicos, han incrementado de forma espectacular la energía disponible en el barco. La invención del halador mecánico, por ejemplo, facilitó en gran medida el trabajo de muchos pescadores. El procesamiento en el mar ha dado lugar a grandes capturas, y ello ha conducido a la utilización masiva de aparejos de pesca que, a su vez, requieren equipos más potentes en cubierta. Pero al utilizar equipos más pesados y potentes, se pueden producir también accidentes más graves.
Cada vez hay más presión para pescar de manera que se eviten las capturas fortuitas y para no dañar ciertas formas de vida marina. Los aparejos especiales (por ejemplo, los que evitan la captura de tortugas) y las restricciones de las operaciones de pesca (por ejemplo, no pescar cerca o en las proximidades de lugares habitados por focas de corta edad) son actualmente una preocupación corriente en el ámbito de la pesca. No hace mucho solían tirarse al mar las especies no buscadas, porque no se obtenían beneficios de su procesamiento, almacenamiento y venta o porque tenían un valor mercantil escaso o nulo, sobre todo en la pesca industrializada. Esta práctica ya no se acepta.
El desarrollo de buques arrastreros factoría a principios del decenio de 1950 hizo posible la congelación del pescado a bordo e incrementó la automatización del procesamiento. Al principio, estos barcos necesitaban un gran número de trabajadores para el procesamiento del pescado, desde entonces los avances de la automatización han reducido el trabajo manual relacionado con el procesamiento y transporte del pescado. Sin embargo, en algunos casos ha aumentado la presión del trabajo.
Los consumidores exigen ahora productos de más calidad, por ejemplo, pescado fresco -- o congelado inmediatamente -- y que no se haya estropeado nada (o muy poco) durante la captura, el procesamiento y el almacenamiento. Algunos países disponen que se pueda seguir la pista al marisco a lo largo de la cadena de ventas y transporte, hasta el lugar de donde se extrajo, e incluso hasta los pescadores que lo manipularon por primera vez. La necesidad de ofrecer un producto de calidad ha tenido una gran repercusión en las actividades pesqueras. Cada vez es más importante garantizar que el aparejo no permanece demasiado tiempo en el agua y que el pescado se limpia y almacena sin pérdidas de tiempo, lo cual puede incidir en el ritmo de trabajo. Proceder a la congelación y a la conservación en hielo sin pausas también puede repercutir en las condiciones de trabajo y, en especial, en la seguridad (véase el capítulo 2).
Relación empleador/empleado(24)
Aunque hasta cierto punto se ha conseguido que los pescadores cuenten con acuerdos contractuales estables y formales similares a los de los trabajadores de tierra firme, la mayoría todavía pertenece al sector no estructurado. Figuran en esta categoría los pescadores autónomos, los empleados de empresas pesqueras muy pequeñas (que emplean sólo uno o dos pescadores con carácter regular u ocasional) y los pescadores que no tienen ninguna relación concreta de empleo con su empleador. Muchos pescadores, como se ha dicho ya en este mismo capítulo, se consagran sólo en parte a la pesca y obtienen el resto de sus ingresos de ocupaciones agrícolas, o de otra índole.
En las zonas costeras de los países en desarrollo, aunque las actividades pesqueras industrializadas tengan cierta importancia, la mayoría de los pescadores pertenecen al sector artesanal a pequeña escala. Un pescador puede ser el propietario o un miembro de la familia de éste, puede tener otro tipo de acuerdo tradicional a largo plazo con el propietario, o puede ser un trabajador temporal sin ningún vínculo importante con el propietario.
También, en los países desarrollados, muchos pescadores trabajan en el sector pesquero a pequeña escala (véase la descripción que figura más adelante en este capítulo) y a veces tienen empleos de carácter irregular o accidental. En los países en los que la relación entre empleador y empleado es reconocida normalmente por la legislación en vigor, los pescadores pueden quedar excluidos de la misma a causa del sistema de reparto característico de la industria pesquera(25). Esta exclusión puede acarrear dificultades de cara a la obtención del subsidio de desempleo, la asistencia médica y otras prestaciones con las que cuentan muchos trabajadores que se hallan en tierra. Los contratos verbales pueden dificultar la obtención de compensaciones cuando surgen problemas de índole salarial.
En las grandes empresas pesqueras se ha creado una relación de empleo más estructurada. Aunque la mayoría de los pescadores esté remunerada (por lo menos parcialmente) con una parte de la captura, casi siempre cuentan con la ventaja de estar sindicados y protegidos por los acuerdos colectivos. A menudo los propios acuerdos reflejan tradiciones cuyos orígenes se remontan a la pesca artesanal.
El sistema tradicional de remuneración en la industria pesquera es el de reparto de la captura. La tripulación y el propietario deben sufragar conjuntamente ciertos gastos de explotación que se deducen de los ingresos brutos obtenidos de la venta de la captura. Los ingresos netos se dividen entonces entre el propietario del barco y los miembros de la tripulación, con arreglo a una fórmula convenida. Los propietarios del barco pesquero y los miembros de la tripulación comparten los riesgos. El incentivo de la ganancia alienta a la tripulación a elevar su productividad. Para elevar al máximo su parte de beneficios, los pescadores tienden a constituir una tripulación lo más reducida posible. Las variaciones en la captura dificultan el cálculo del número más adecuado de pescadores que han de componer la tripulación del barco, lo que puede generar períodos en los que la tripulación no cuenta con trabajo suficiente y otros en los que deben trabajar demasiadas horas.
En algunos casos, los trabajadores son remunerados en función del sistema de reparto, aunque cuenten con un mínimo garantizado. Los ingresos de los pescadores siguen dependiendo del volumen de la captura y del producto de su venta, pero el reparto suele hacerse generalmente antes, y no después, de deducir los gastos de explotación. En algunos casos, los pescadores reciben un salario regular y parte de la captura. Los miembros de la tripulación cobran un salario fijo estipulado en la carta de fletamento del barco, en el contrato de trabajo o en la legislación o convenio colectivo pertinentes. Además, el pescador recibe una parte de la captura calculada en función del producto bruto de la venta de la misma.
Las condiciones de vida en el mar
Las condiciones del alojamiento en los buques pesqueros pueden ser muy diferentes, desde unos buques con camarotes, comedores y espacios recreativos modernos, confortables y bien equipados, hasta otros insalubres y con espacios muy reducidos.
La mayoría de los propietarios de buques se han percatado de la necesidad de ofrecer condiciones decentes para atraer, mantener y conservar a una buena tripulación (véase el recuadro 1.1).
No obstante, en muchos barcos de pesca siguen predominando las malas condiciones (véase el recuadro 1.2). Es evidente que el alojamiento también varía según la situación económica y el período de tiempo que está previsto que el barco permanezca en el mar.
El trabajo infantil y la pesca
Muchos niños trabajan en la industria pesquera, ya sea como miembros
de una familia de pescadores o trabajando para otros. A continuación
figuran algunos ejemplos.
Recuadro 1.1 «Tenemos que realizar inversiones para que la tripulación disponga de servicios que hagan su vida más fácil y para que así se queden en el barco»... La tripulación posee más luz y más espacio al haberse elevado la zona del comedor a fin de agrandar las ventanas. Además, todas las cabinas cuentan con ducha, aseo, equipo musical y televisión. En el comedor se han dispuesto una nevera y un microondas, a pesar de que la cocina está muy cerca, y los miembros de la tripulación pueden lavar los platos y utilizar un lavavajillas en el comedor. Hay un locutorio telefónico donde la tripulación puede hacer llamadas privadas, y los camarotes están dispuestos del siguiente modo: cinco a nivel de cubierta de arrastre y siete a un nivel inferior. El capitán tiene su propio baño, habitación, sala de estar y despacho. Se han instalado varias lavadoras y secadoras para lavar la ropa de trabajo y la de uso personal, y hay una habitación con secadores de botas y percheros por la que se accede directamente a la cubierta de procesamiento y a la de arrastre. * Descripción de las condiciones de alojamiento en un pesquero al fresco de arrastre por popa, construido por armadores españoles y de propiedad noruega -- Fishing News International (Londres), julio de 1998. |
Recuadro 1.2 «Los pescadores se hacinan en los barcos en condiciones infrahumanas, con la complicidad de los funcionarios locales y a pesar de las medidas de reglamentación establecidas por el Estado así como de las acciones emprendidas por nuestro sindicato durante los seminarios organizados con el fin de sensibilizar al público y estimular la concienciación. Los pescadores trabajan en estas condiciones durante 70 días sin descanso, de 6 de la mañana a 7 de la tarde, con tan sólo dos pausas diarias. [En la cubierta de un gran barco de pesca] se han montado tiendas de campaña para que duerman (en cajas o tablones, porque los colchones se consideran un lujo), y esto les causa malformaciones por la imposibilidad de ponerse de pie, sentarse adecuadamente o dormir en la posición que desean...» * Descripción de las condiciones de vida en ciertos barcos europeos y asiáticos que faenan en alta mar en Africa occidental, según informe del Collectif national des pêcheurs artisanaux du Sénégal. |
En el sur de Tailandia, una parte significativa de la industria pesquera está compuesta por niños que trabajan como clasificadores de pescado, obreros de fábrica y tripulantes de barcos pesqueros. Entre sus tareas está echar las redes al mar y recogerlas, y también a veces otras labores, como reparar redes, cocinar, conducir el barco, clasificar el pescado y llevar las cestas de pescado a la orilla. Algunos de estos barcos permanecen en aguas tailandesas, otros pescan en mares de Viet Nam, Malasia o Indonesia por un período que puede durar varios meses(27).
En Filipinas, los niños también trabajan en la industria de la pesca muro-ami. Para realizar este tipo de pesca un gran número de nadadores y buceadores mueven un boliche con dos alas desmontables con el fin de capturar peces en los arrecifes, labor conocida por el gran riesgo que entraña(28).
En Indonesia, los niños han trabajado en la industria pesquera de Gempol Sewu en la costa de Kabupaten Kendal en Java central. Su trabajo comprendía manipular las redes, bucear para espantar a los peces indeseables, reparar las redes, sacar el agua de las barcas y preparar comidas. También se emplea a niños en las actividades de buceo en las profundidades del mar para buscar perlas en las islas Aru del sudeste de Maluku(29).
Asimismo, en los países desarrollados también se dan casos de niños que trabajan en el sector pesquero. En 1998, en los Estados Unidos a un pescador de langostas le fue impuesta una multa de 50.000 dólares por violar las leyes en materia de trabajo infantil, al haber empleado a niños de hasta 10 años en la captura de langostas(30).
A través de su Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, la OIT está llevando a cabo determinadas actividades para abordar esta situación. Así, en marzo de 1999 se celebró un taller en Indonesia para tratar el tema del trabajo infantil en el sector pesquero en Jernal, donde participaron el Gobierno indonesio, el gobierno provincial del norte de Sumatra, organizaciones no gubernamentales y otros participantes cuyo objetivo era ofrecer cobijo, educación formal, formación, prestaciones sanitarias, oportunidades de empleo y contribuir a la redacción de leyes y regulaciones adecuadas para ayudar no sólo a los niños, sino también a sus padres(31). Como se explica en el capítulo 6, la OIT ha adoptado recientemente un Convenio relativo a las «peores formas del trabajo infantil» que abarca las tareas que, por su carácter o por las circunstancias en las que se lleva a cabo, puede incidir negativamente en la salud, seguridad o moral de los niños(32).
Pescadores artesanales a pequeña escala(33)
Los términos «pescador artesanal» y «pescador a pequeña escala» se superponen y abarcan una gran variedad de productores de pescado, que se sirven de una variedad también muy grande de tecnologías de pesca(34). Hay una gran diferencia entre los pescadores a pequeña escala de los países industrializados (con un nivel de ingresos relativamente elevado), y los niveles de vida de los pescadores artesanales de los países en desarrollo. Los primeros son productores a pequeña escala, que utilizan con frecuencia la tecnología y los dispositivos electrónicos de pesca más avanzados a bordo de embarcaciones pesqueras de pequeño tamaño pero bastante modernas. En el otro extremo, los pescadores más pobres se ganan la vida pescando en barcos que no requieren inversiones ni equipos de pesca costosos. La mayoría residen en comunidades costeras remotas donde los niveles y la calidad de vida los sitúan en el eslabón inferior de la pirámide socioeconómica.
La mitad del marisco del mundo es capturado, o extraído, por pescadores a pequeña escala que utilizan millones de embarcaciones pesqueras. Por ejemplo, sólo Portugal posee más de 10.000 barcos de pesca de menos de 10 metros de longitud, y en las islas del Pacífico hay más de 40.000 pescadores a pequeña escala.
Tradicionalmente, las labores de pesca en el mar suelen correr a cargo de los hombres (por lo menos en muchos países)(35), al tiempo que las mujeres se dedican con preferencia al procesamiento y comercialización del pescado. La aparición de los barcos factoría ha llevado a un mayor número de mujeres a la mar, de manera que en algunos barcos la mayoría de las personas que trabajan en el procesamiento son mujeres. Pero también están adquiriendo un papel cada vez más notable en la pesca propiamente dicha. Algunos países, como Noruega, han realizado grandes esfuerzos no sólo para acabar con la discriminación, sino también para contratar mujeres de manera activa. No obstante, en muchos lugares del mundo se mantienen ideas estereotipadas, y aun supersticiones(36).
La mujer también ha adquirido una función políticamente más activa a las cuestiones relativas a la pesca a nivel local, regional y nacional(37), ya sea como pescadoras, como personal de tierra o, simplemente, como esposas y madres de los pescadores. Las esposas y las madres pueden aportar una presencia continua a la gestión de la pesca en tierra y en los foros de seguridad, mientras sus maridos o hijos están en el mar(38). En 1996, se celebró en Senegal un curso práctico sobre las perspectivas de género en la pesca, en el que se discutieron distintas estrategias y formas de organización que han adoptado las pescadoras para dar respuesta a sus inquietudes en distintos países. En la India, por ejemplo, las pescadoras buscan su lugar en las principales organizaciones de pescadores a fin de abordar cuestiones que les conciernen. En el Canadá, las mujeres de pescadores se organizan en grupos autónomos, integran las organizaciones de pescadores y se reúnen a nivel comunitario para proteger los intereses de las comunidades costeras. En otros países del Norte, las mujeres se esfuerzan por proteger las pequeñas embarcaciones y por mejorar las condiciones a bordo de buques que faenan en alta mar. En algunos países del Sur, las pescadoras luchan por mantener su lugar en el sector pesquero, ante la mundialización y la liberalización de los mercados(39).
Muchos pescadores, especialmente en Asia, trabajan en barcos de pesca en alta mar matriculados en países distintos del suyo propio, a veces en registros «abiertos». Aunque muchos reciban buen trato y obtengan unos ingresos considerablemente mejores que los que percibirían en su lugar de origen, otros muchos tienen que soportar muy malas condiciones, que a veces son incluso abusivas. Estos pescadores se ven sometidos a largas y monótonas horas de trabajo, a unas tareas pesadas e inseguras, a las perturbaciones que suele traer consigo la adaptación a una cultura distinta, a violaciones de los derechos humanos, a desigualdades en materia de ingresos y a un sentimiento general de indefensión. Muchos pescadores filipinos que trabajan en estas embarcaciones tienen que firmar un segundo contrato (cuyas condiciones son peores que las estipuladas en el contrato aprobado por la Administración Filipina de Empleo Exterior (POEA) que firmaron antes de partir), en el momento de embarcar. Pueden encontrarse con que los seguros se limitan a ciertas enfermedades o lesiones puntualmente definidas, que se produzcan durante las faenas de pesca, que se efectúen grandes deducciones de sus salarios para cubrir los supuestos gastos que han efectuado a bordo de la embarcación pesquera o de procesamiento, y también puede ocurrir que la cultura en que se encuentren no acepte fácilmente su sindicación y la búsqueda de otros medios para mejorar sus condiciones. Algunos han intentado sindicarse, y el resultado ha sido la discriminación laboral(40). El Centro de Marineros/Pescadores de la Iglesia Presbiteriana de Taiwán, China, que ha trabajado durante muchísimo tiempo con estos pescadores, alude a problemas como la falta de documentación, las barreras lingüísticas, la ausencia de asistencia sanitaria, los problemas de seguridad (entre ellos la inexistencia de inspecciones en los buques de pesca) y la falta de medios para recurrir a la ayuda médica o jurídica de tierra(41).
Algunos pescadores de las islas del Pacífico han tenido problemas parecidos trabajando a bordo de buques con bandera extranjera. Se quejan del número excesivo de horas de trabajo, del mal trato que se da a los trabajadores que han sufrido accidentes -- incluso en el caso de trabajadores con lesiones graves --, de no recibir ropa de trabajo apropiada, del incumplimiento de los contratos concertados con antelación e incluso de ser golpeados. Algunos han llevado estas quejas a los tribunales o han organizado asociaciones locales de pescadores para luchar contra esta situación. Como cuentan con menos oportunidades en sus lugares de origen, muchos isleños siguen optando a pesar de todo por este tipo de empleo, y vuelven a sus empleos en el mar(42).
Se han dado casos de abandono de pescadores en puertos extranjeros por la
bancarrota de sus empleadores, por la confiscación de los buques por
pesca ilegal (real o supuesta) y por conflictos políticos o militares.
Algunos pescadores -- que en muchos casos carecen de control sobre los
lugares en los que pesca su embarcación -- son encarcelados durante largos
períodos, sin recibir ningún tipo de apoyo por parte de los armadores(43).
Los pescadores de los antiguos países del Bloque del Este se vieron abandonados
(o no percibieron sus salarios durante largos períodos) cuando las
flotas de propiedad gubernamental fueron privatizadas y perdieron acceso a
los bancos de pesca de aguas distantes. Y en ciertas zonas sigue existiendo
la piratería.
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El 19 de enero de 1999, un pescador filipino condujo a otros dos pescadores compatriotas suyos [cuyos nombres no se han dado a conocer] a nuestro Centro en busca de ayuda. Los dos pescadores trabajaban en un barco de pesca [cuyo nombre no se ha dado a conocer]. Comenzaron a trabajar en dicho barco el 16 de noviembre de 1998. Sus problemas eran: a) no les daban bastante alimento a bordo del barco; b) trabajaban en la cámara frigorífica sin guantes ni zapatos para protegerse, por lo que sufrieron lesiones graves en las manos y piernas; c) por los problemas lingüísticos que había entre ellos y el capitán, a menudo eran golpeados, hasta el punto que ya no podían soportar esta situación por más tiempo. El Centro de Marineros y Pescadores les ayudó a ponerse en contacto con su representante en [el nombre del puerto no se ha dado a conocer] y le pidió que resolviese su problema cambiándolos de barco o reuniéndose con el capitán para pedirle un trato justo en la vida y trabajo de estos pescadores en el barco, que les facilitase guantes para trabajar en la cámara, etc. Fuente: Boletín de enero de 1999 del Centro de Marineros y Pescadores de Kaohsiung (Taiwán, China). |
En el Seminario-curso práctico internacional sobre las condiciones de los pescadores de embarcaciones de alta mar (que se celebró en Manila en 1991) se hicieron una serie de recomendaciones encaminadas a mejorar las condiciones y las prácticas de contratación; a la aplicación por parte de los gobiernos nacionales de la legislación internacional, que comprende las normas de la OIT y de la OMI; la sindicación de los pescadores; a la determinación de los servicios de asistencia social y jurídica; al acopio de información básica sobre los problemas y condiciones de los pescadores, y a la mejora de la formación, comunicación y educación de los colectivos de pescadores. Asimismo, los participantes estuvieron de acuerdo en que, por lo general, los pescadores sindicados reciben un mejor tratamiento que sus homólogos no sindicados(44).
La Oficina no ha recabado datos que revelen si existe voluntad por parte de los Estados ribereños de controlar las condiciones de vida y trabajo de los pescadores embarcados en buques de pesca que navegan en alta mar y que están autorizados a faenar en las zonas económicas exclusivas costeras del Estado(45). La información sobre cualquier vínculo, o vínculos propuestos, entre la autorización para pescar en aguas costeras y las normas requeridas que rigen las condiciones de vida y trabajo de la tripulación enrolada en los barcos pesqueros beneficiarios de dichas autorizaciones sería muy útil, dado que esto puede constituir un medio de mejorar las condiciones de un colectivo de trabajadores que goza de escasa protección.
El diálogo social en la industria pesquera
Muchos países tienen una larga historia de organizaciones de pescadores y sindicatos activos y fuertes. La mundialización de la industria pesquera ha conducido al consecuente fortalecimiento de la voz de los pescadores a nivel regional e internacional. Por ejemplo, la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) ha consolidado y ampliado sus actividades en el sector pesquero y, entre otras cosas, ha tratado de solucionar el problema de las antiguas divisiones entre ciertos colectivos de pescadores. Asimismo, ha tratado de establecer vínculos más estrechos con otras organizaciones no gubernamentales de pescadores. En 1998, la ITF adoptó una declaración de principios en la que hacía un llamamiento a la cooperación entre los pescadores de pequeña escala o artesanales y los del sector industrial. La ITF también ha tenido un papel activo en las Naciones Unidas, la OIT, la FAO, la OMI y la OCDE, permitiendo a sus afiliadas sindicales de pescadores participar en los debates internacionales relativos a la pesca.
A título de ejemplo, cabe señalar que la ITF ha apoyado durante mucho tiempo el concepto de pesca sostenible o responsable y ha participado de manera activa en la labor de la FAO en lo que concierne a la adopción del Código de Conducta para la Pesca Responsable. También está supervisando la reestructuración de la flota pesquera mundial a fin de garantizar que se tienen en cuenta las cuestiones de seguridad y desarrollo sostenible, así como las medidas encaminadas a paliar las negativas consecuencias socioeconómicas resultantes. La ITF ha celebrado una serie de seminarios regionales sobre estos y otros temas.
En 1991, la OIT apoyó la iniciativa presentada por diversos sindicatos y organizaciones de pescadores de Filipinas de celebrar una conferencia-taller sobre sindicatos y organizaciones de pescadores, cuyo principal objetivo era aclarar las vías mediante las cuales los sindicatos y otras formas de organizaciones de pescadores podían intervenir activamente en el fomento del bienestar de los pescadores y en el fortalecimiento de sus organizaciones(46). En 1999, la Federación Unida del Trabajo de Sri Lanka, con ayuda de la OIT, inició un estudio sobre las condiciones de trabajo y las prácticas laborales en el sector de la pesca de altura en Sri Lanka con el objetivo de instaurar una legislación en la que se establezcan condiciones para el trabajo seguro, los derechos del trabajo y la seguridad social para los trabajadores de alta mar y sus familias(47).
Las organizaciones nacionales de propietarios han desempeñado una función importante en lo que respecta a la seguridad y a otras cuestiones en sus respectivos países. EUROPESCA ha permitido a los propietarios de buques pesqueros comunicar su parecer sobre cuestiones laborales, entre otras, a la Comisión Europea (véase el capítulo 4). La Coalición Internacional de Asociaciones de Pesca ha representado a los propietarios de buques pesqueros ante las Naciones Unidas, la FAO y otros foros.
La Reunión tripartita constituirá una oportunidad de discutir cómo, de ser posible, la OIT podría desempeñar una función más activa a la hora de alentar la creación o el fortalecimiento de organizaciones nacionales de propietarios de buques pesqueros, lo cual fomentaría el diálogo social en este sector.
1 El término «pescador» no tiene connotaciones de género, y es el que se utiliza en los instrumentos de la OIT.
2 Esta información procede principalmente del artículo Number of fishers doubled since 1970 que se puede encontrar en el sitio http://www.fao.org/waicent/faoinfo/fishery/highligh/fisher/c929.htm, del Departamento de Pesca de la FAO. La FAO advierte a los usuarios potenciales de los problemas que presentan los datos probablemente a causa de lagunas o estimaciones realizadas por las oficinas nacionales de estadística o de la imposibilidad de comparar los datos debido a la utilización de conceptos y métodos diferentes para calcular el número de personas que trabajan en la pesca y acuicultura. Ello no obstante, ésta sigue siendo la mejor información de la que se dispone sobre el empleo mundial en el sector pesquero.
3 La OIT publica una serie de datos pertinentes sobre los trabajadores en su Anuario de Estadísticas del Trabajo referidos al empleo total (empleo remunerado y empleo por cuenta propia) y a las personas que ocupan puestos remunerados. Todos estos datos se clasifican según la actividad económica, utilizando la Clasificación Industrial Internacional Uniforme de todas las Actividades Económicas (CIIU) segunda revisión, o CIIU tercera revisión. Si se utiliza la tercera revisión de la CIIU, es posible obtener datos específicos sobre la pesca; de lo contrario, la pesca aparece integrada en la Gran División 1 de la CIIU, segunda revisión, junto con la agricultura, la caza y la silvicultura. Los datos sobre el empleo total también se clasifican por ocupación, de conformidad con la Clasificación Internacional Uniforme de Ocupaciones (CIUO), ya sea la revisión de 1968 (CIUO-68) o la de 1988 (CIUO-88) en el gran grupo. En consecuencia, los pescadores no figuran por separado.
4 FAO: El estado mundial de la pesca y la acuicultura 1998 (Roma, 1999).
5 Alain le Sann: A Livelihood from Fishing: Globalization and sustainable fisheries policies (Londres, Intermediate Technology Publications, 1998).
6 FAO: El estado mundial de la pesca y la acuicultura 1998, op. cit.
7 Véase el sitio http://www.fao.org/waicent/faoinfo/fishery/fcp/fcp.htm.
8 FAO: El estado mundial de la pesca y la acuicultura 1996 (Roma, 1997).
9 Es decir, sin contar la acuicultura.
10 FAO: El estado mundial de la pesca y la acuicultura 1998, op. cit.
11 Ibíd.
12 Véase el sitio http://www.fao.org/waicent/faoinfo/fishery/highligh/2010.htm.
13 FAO: Boletín Estadístico de Pesca, núm. 35 (Roma, 1998).
14 De embarcaciones a partir de 24 metros y 100 toneladas de registro bruto.
15 J. Fitzpatrick y C. Newton: Assessment of the world's fishing fleet 1991-1997, en el sitio http://www.greenpeace.org/oceans/reports/flotta.html.
16 Lloyd's Register of Shipping World Fleet Statistics, 1996 (Londres, 1997).
17 Fitzpatrick y Newton, op. cit.
18 FAO: Registros abiertos, documento MSC 71/10/1, presentado por la FAO al Subcomité de implantación por el Estado de abanderamiento de la OMI en su 71.ª reunión (marzo, 1999).
19 M. Wigan: The last of the hunter gatherers (Shrewsbury, Reino Unido, 1998).
20 El texto de la Declaración puede consultarse en el sitio http://www.fao.org/waicent/ faoinfo/fishery/agreem/declar/dece.htm.
21 Para más información sobre cómo obtener estos informes, puede consultarse el sitio http://www.oecd.org/agr/policy/ag-fish/index.htm.
22 Basado en World Fishing: Fisherman's manual (Kent, Nexus Media Ltd., 1997).
23 OIT: Condiciones de trabajo y de vida de los pescadores (Ginebra, documento CFI/4/1988/1).
24 Basado, con actualizaciones, en el informe de la OIT: Condiciones de trabajo y de vida de los pescadores, op. cit.
25 Véase también el debate del Convenio núm. 155 de la OIT, en el capítulo 6 del presente informe.
26 Basado, con actualizaciones, en el informe de la OIT: Condiciones de trabajo y de vida de los pescadores, op. cit.
27 K. Nitiruangjara y varios: A Research on child labour in the fishery industry and other continued industries in pattani (Tailandia, 1998).
28 V. Rialp: Children and hazardous work in the Philippines (Ginebra, OIT, 1993).
29 S.R. Pardoen: Children in hazardous work in the informal sector in Indonesia (Yakarta, OIT, Centro de Investigación Atma Jaya, 1996).
30 Caso que figura en el resumen diario del CRS, 25 de septiembre de 1998, véase el sitio http://www.altgreen.com.au/fisheries/crs_summaries_lfv.html.
31 Comunicación de la Oficina de la OIT en Yakarta.
32 En los capítulos 5 y 6 del presente informe se tratan el Convenio sobre la edad mínima, 1973 (núm. 138) y el Convenio sobre la edad mínima (pescadores), 1959 (núm. 112).
33 Basado en M. Ben-Yami: Risks and dangers in small-scale fisheries: An overview, documento no publicado, elaborado por la Oficina con vistas a la preparación de este informe. Podría publicarse más adelante, en forma de documento de trabajo sectorial.
34 En el presente informe, la pesca a pequeña escala se define en función de dos tipos de criterios: los socioeconómicos y los técnicos. Según los criterios socioeconómicos, los pescadores a pequeña escala son personas de ambos sexos que generalmente utilizan sus propios equipos y utensilios, se hacen a la mar solos o acompañados por pocos miembros de la tripulación que, de preferencia, son amigos o familiares. Los criterios técnicos utilizados en este informe, definen la pesca a pequeña escala como un sector en el que los pescadores pescan y extraen organismos acuáticos de las playas y de debajo del hielo ya sea nadando, buceando, caminando por el agua o usando aparejos de pesca a pequeña escala. En los países industriales, los aparejos de pesca a pequeña escala se definen como barcas cuya longitud total es inferior a 10-12 metros, y cuyo desplazamiento no excede las 12-15 toneladas métricas, y disponen de un motor cuya potencia no supera los 200-300 cv (150-225 kw). En los países desarrollados, esta definición también abarca las canoas, las piraguas y las bagalas de cubierta abierta de hasta 16 metros de longitud total, con motores de no más de 200 cv (150 kw), Ben-Yami, op. cit.
35 No obstante, hay ejemplos destacados de zonas pesqueras (especialmente en la pesca fluvial de muchos países africanos) en que las mujeres constituyen la mayor parte del colectivo pesquero.
36 Para un examen más extenso de las cuestiones de género y la pesca, véase E. Munk-Madsen: «Características psicosociales de los trabajadores en el mar», en OIT/Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales: Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo (Madrid, Subdirección General de Publicaciones, tercera edición, vol. III, págs. 66.11-66.13).
37 Véase el examen de la ley de seguridad de las embarcaciones de la industria pesquera comercial (CFIVAC) en el punto «Estados Unidos» del anexo 1.
38 La Asociación de Mujeres de Pescadores de Gloucester, en Massachussets, Estados Unidos, por ejemplo, no sólo participa en los foros locales, sino que también está representada en el Comité Nacional Consultivo relacionado con la seguridad en la pesca.
39 Una reseña de este curso práctico, organizado conjuntamente con el Colectivo Internacional de Apoyo a los Pescadores Artesanales (ICSF), figura en Samudra Report (Madrás, ICSF, núm. 15, agosto de 1996) bajo el título de «Different voices, similar concerns».
40 Para un examen más detallado sobre estas cuestiones, véase J. Vacher: «Abusos en el mar. Trabajadores emigrantes en buques que pescan en aguas distantes» publicado en FAO: La pesca responsable, Intercambio, educación y desarrollo (DEEP) Roma, octubre de 1995.
41 Correspondencia personal transmitida por Jacques Harel, secretario general, Asociación Marítima Cristiana Internacional, marzo de 1999.
42 «The fishermen story» en Asia Now, informe de investigación (serie en cuatro partes, 1998-1999).
43 Esta situación se describe con gran detalle en H. Mahadevan y varios: Fishworkers as prisoners of war (Nueva Delhi, South Asian Labour Forum, mayo de 1998).
44 Informe del Seminario-curso práctico del Colectivo Internacional de Apoyo a los Pescadores Artesanales sobre las condiciones de los pescadores en las embarcaciones de alta mar (Colectivo Internacional de Apoyo a los Pescadores Artesanales, Bélgica, 1991).
45 Ello no obstante, está al corriente de que el Consejo legislativo de las Islas Malvinas (Falkland) entre otras cosas «apoyó por unanimidad, el 25 de marzo, una moción en el sentido de adoptar las medidas oportunas para rehusar la licencia de pesca a los buques, compañías y armadores que hubiesen estado demostradamente implicados en abusos relativos a los derechos humanos» según informaciones del Fishing News International (Londres), junio de 1998.
46 OIT: Trade unions and organizations of fisherfolks (1992).
47 Carta enviada a la OIT por la Federación Unida del Trabajo el 23 de julio de 1998.
Puesto al día por AN/BR. Aprobada por BW/OdVR. Ultima actualización: 14 de febrero de 2002..