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Informe para el debate de la Reunión tripartita sobre las iniciativas voluntarias que tienen consecuencias para la formación y la educación en materia de seguridad, salud y medio ambiente en las industrias químicas
Nota sobre las labores
Ginebra, 22-26 febrero de 1999
Oficina Internacional del TrabajoGinebra
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Copyright ® 1999 Organización Internacional del Trabajo (OIT)
Parte 1. Examen del punto inscrito en el orden del día
Introducción
Composición del Grupo de Trabajo
Presentación del informe y debate general
Iniciativas voluntarias y prácticas más acertadas en materia de salud, seguridad y medio ambiente
Consecuencias de las iniciativas voluntarias en la formación y la educación en materia de seguridad, salud y medio ambiente
Prácticas óptimas en materia de formación y educación en el marco de las iniciativas voluntarias con miras a incrementar la eficacia en al ámbito de la salud, la seguridad y el medio ambiente
Necesidades y prioridades en materia de educación y de formación para las PYME y los países en desarrollo
Información necesaria para los trabajadores y sus representantes en relación con las iniciativas voluntarias en materia de seguridad, salud y medio ambiente
La valoración de la eficacia de las iniciativas voluntarias y la correspondiente formación en materia de salud, seguridad y medio ambiente
Vinculación más estrecha de los trabajadores y de sus representantes con las iniciativas voluntarias
Formación y educación para promover la tutela del producto
Papel de la OIT
Examen y adopción por la Reunión de los proyectos de informe y de conclusiones
Consideraciones generales
Reglamentación e iniciativas voluntarias
Prácticas óptimas en materia de salud, seguridad y medio ambiente
Formación en materia de salud, seguridad y medio ambiente
Las pequeñas y medianas empresas en los países en desarrollo y en transición
Participación de los trabajadores y de sus representantes
Credibilidad y verificación
Tutela del producto
Papel de la OIT
Debates de los grupos especiales
Actividades de la OIT que revisten interés para la Reunión
Labor de la OIT dedicada a la seguridad de las industrias químicas y su relación con otras actividades llevadas a cabo en este mismo ámbito
Códigos de deontología, etiquetado social y otras iniciativas sectoriales de carácter privado encaminadas a atajar las dificultades de orden laboral
Declaración tripartita de principios sobre las empresas multinacionales y la política social
Debate
Tendencias recientes de la organización laboral en las industrias químicas
Futuro de las industrias químicas: responsabilidades compartidas en aras de un desarrollo duradero
La Reunión tripartita sobre las iniciativas voluntarias que tienen consecuencias para la formación y la educación en materia de seguridad, salud y medio ambiente en las industrias químicas se celebró del 22 al 26 de febrero de 1999 en la Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra.
La Oficina publicó un informe(1) para que sirviera de base a las deliberaciones de la Reunión. En él se examinaban la índole y la razón de ser de algunas de las iniciativas voluntarias referentes a la seguridad, la salud y el medio ambiente; las principales iniciativas voluntarias adoptadas en las industrias químicas, y las vertientes de la formación y de la educación que presentan estas iniciativas.
El Consejo de Administración había designado al Sr. P.J.Simanjuntak, representante del Gobierno de Indonesia ante el Consejo de Administración, para que lo representara en la Reunión y presidiese esta última. Los tres Vicepresidentes elegidos por la Reunión fueron: el Sr.E.Brunner (Suiza), del Grupo Gubernamental, el Sr.J.M. Fumagalli, del Grupo de los Empleadores, y el Sr.R. Wages del Grupo de los Trabajadores.
Acudieron a la Reunión representantes de los Gobiernos de Alemania, Argentina, Brasil, República Checa, China, Egipto, Estados Unidos, Finlandia, India, Italia, Japón, México, Noruega, Países Bajos, Reino Unido, Sudáfrica, Suiza y Turquía, además de 23 miembros empleadores y otros tantos miembros trabajadores. Asistieron también a las sesiones representantes de los Gobiernos de Francia y de Nigeria.
Asimismo, estuvieron presentes, en calidad de observadores, representantes de la Organización Arabe del Trabajo y de las siguientes organizaciones internacionales no gubernamentales: la Federación para la Protección de los Cultivos a Escala Mundial; la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres; el Consejo Internacional de Asociaciones Químicas; la Federación Internacional de Trabajadores de la Química, Energía, Minas e Industrias Diversas; la Federación Internacional de Mujeres Universitarias; la Organización Internacional de Empleadores; la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines, y la Confederación Mundial del Trabajo.
Los tres Grupos eligieron a los miembros de su Mesa, cuya composición fue la siguiente:
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Grupo Gubernamental |
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Presidente: |
Sr. F. Frodyma (Estados Unidos) |
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Vicepresidente: |
Sr. C. Weeks (Reino Unido) |
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Secretario: |
Sr. J. Tagawa (Japón) |
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Grupo de los Empleadores |
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Presidente: |
Sr. G. Trogen |
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Vicepresidentes: |
Sr. V. Angüis Terrazas |
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Sr. H. Lai Chuck Choo | |
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Sr. N. Nishiyama | |
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Secretario: |
Sr. J. Dejardin (OIE) |
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Grupo de los Trabajadores |
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Presidente: |
Sr. F. Higgs |
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Vicepresidentes: |
Sr. T.P. Hubert |
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Sr. N.D.K. Kpoh | |
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Secretario: |
Sr. P. Michalzik (ICEM) (22-24 de febrero de 1999) |
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Sr. R. Green (ICEM) (25-26 de febrero de 1999) |
El Secretario General de la Reunión fue el Sr. B.Klerck Nilssen, del Departamento de Actividades Sectoriales; el Secretario General Adjunto fue el Sr. J. McLin, del Servicio de Actividades Industriales del mismo Departamento, y el Secretario Ejecutivo fue el Sr.N.Jennings, del mismo servicio. Los expertos fueron los Sres. M. Urminsky y P. Bailey. La Secretaria de Actas de la Reunión fue la Sra. T. Bezat-Powell.
En su discurso de apertura de la Reunión, el Presidente destacó el protagonismo económico de las industrias químicas, que emplean directamente a 11 millones de personas en el mundo entero y representan el 12 por ciento de las exportaciones mundiales, además de prestar una contribución considerable a la mayoría de los demás sectores económicos, entre los cuales cabe citar el agrícola, el automovilístico, el de la electrónica, el de la construcción y el de los textiles. Puntualizó sin embargo que los materiales manipulados por esta industria pueden resultar peligrosos y causar a veces accidentes. Así, pues, en la Reunión se estudiarían iniciativas voluntarias encaminadas a brindar mayor protección a los trabajadores y a la comunidad en general, además de cuidar el medio ambiente. Aconsejó a la Reunión que centrase sus debates en cuestiones propias del sector, en vez de dispersarse en temas generales de los que ya se ocupan otros órganos de la OIT. También exhortó a los participantes a que, por consenso, adoptasen conclusiones prácticas y de más fácil seguimiento.
El Sr. K. Tapiola, Director General Adjunto, dio la bienvenida a los participantes a la sede de la OIT. Explicó que esta Organización había adoptado en los últimos años nuevas pautas de orientación para incrementar su eficacia en el marco de la mundialización. En dos conferencias internacionales mayores -- la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, de 1995, y la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio, de 1996 -- la comunidad internacional había renovado el mandato de la OIT para que persiguiese los objetivos señalados. Desde 1995 la Organización había intensificado su empeño por propugnar la ratificación de siete convenios internacionales del trabajo referentes a los derechos fundamentales, y de hecho había conseguido resultados significativos, ya que desde entonces se habían registrado 100ratificaciones más. Decisiva fue en este sentido la adopción de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento por la Conferencia Internacional del Trabajo de junio de 1998, que volvió así a fomentar de manera considerable y a consolidar la adhesión de los Estados Miembros (incluso de aquellos que no hubieran ratificado los convenios) a los principios ínsitos en las normas fundamentales del trabajo reconocidas a escala internacional y relacionadas con: la libertad sindical y los derechos de negociación colectiva; la eliminación del trabajo forzoso; la erradicación efectiva del trabajo infantil, y la eliminación de la discriminación en los empleos y ocupaciones. En la Declaración se reconoce que todos los Miembros de la Organización, sin perjuicio de que hayan ratificado o no los convenios de que se trate, tienen la obligación de respetar «de buena fe y de conformidad con la Constitución, los principios relativos a los derechos fundamentales que son objeto de esos convenios». Si bien los Estados no ratificantes no contraen obligaciones jurídicas, sí asumen un deber moral, como lo es el que corresponde a la OIT de propiciar este proceso. En la Declaración también se prevé un mecanismo de seguimiento en cuya virtud los Estados que no han ratificado los convenios fundamentales deberían presentar cada año una serie de informes sobre los progresos que han realizado en el cumplimiento de los principios contemplados en dichos instrumentos. A partir del año 2000 se elaborará un informe anual de ámbito mundial en el que se valorará la progresión registrada en el acatamiento de estos principios y derechos fundamentales tanto en los Estados ratificantes como en los no ratificantes. El Sr. Tapiola observó con especial satisfacción que el Gobierno de Indonesia se había comprometido a ratificar todos los convenios fundamentales para junio de 1999. En un plano paralelo se había emprendido hacía unos años un estudio sobre las demás normas internacionales del trabajo, con miras a determinar cuáles de ellas habían perdido vigencia o requerían una revisión.
Según prosiguió el orador, la OIT había observado al propio tiempo un interés creciente por la elaboración y la utilización de iniciativas voluntarias como solución de repuesto para propugnar el cumplimiento de los derechos de los trabajadores y de unas condiciones de trabajo aceptables. Existía una nutrida gama de códigos de deontología, de etiquetado social y de otras iniciativas análogas, obra de muy diversos agentes sociales, entre los cuales figuran las empresas, las organizaciones de empleadores, las organizaciones sindicales y las organizaciones no gubernamentales. Si en múltiples ocasiones se pedía a la OIT que actuase en este terreno era porque muchos de los ámbitos que abarcan estas iniciativas son precisamente los contemplados en los convenios de la OIT y porque en algunos de los documentos fundamentales elaborados se invocan principios o instrumentos de dicha Organización. Se contempla por tanto esta posibilidad, aunque, resulta ciertamente imposible otorgar a los códigos de las entidades privadas la misma consideración que a las normas internacionales del trabajo, al venir éstas suscritas por los gobiernos. El Consejo de Administración ya estudiaba este tema en el seno de su Grupo de Trabajo sobre las Dimensiones Sociales de la Liberalización del Comercio Internacional, y la presente Reunión revestía interés en este sentido al ser una de las primeras reuniones sectoriales de la OIT en la que se abordaría concretamente la cuestión de las iniciativas voluntarias.
Examen del punto inscrito en el orden del día
Introducción
1. La Reunión pasó a examinar el punto inscrito en su orden del día. De conformidad con lo dispuesto en el artículo 7 del Reglamento de las reuniones sectoriales, los miembros de la Mesa directiva se turnaron en la presidencia de los debates.
2. El portavoz del Grupo de los Empleadores fue el Sr. Harris y el Sr. Higgs lo fue del Grupo de los Trabajadores.
3. La Reunión celebró cinco sesiones dedicadas a la discusión del punto inscrito en el orden del día.
Composición del Grupo de Trabajo
4. En su quinta sesión plenaria y en virtud del párrafo 2 del artículo 13 del Reglamento, la Reunión constituyó un Grupo de Trabajo para que redactara un proyecto de conclusiones que reflejaran las opiniones expresadas durante el debate del informe. El Grupo de Trabajo, presidido por el Vicepresidente gubernamental (Sr.Brunner, Suiza) tuvo la siguiente composición:
Miembros gubernamentales
Egipto: Sr. Shahin
Finlandia: Sr. Hanhela
Reino Unido: Sr. Weeks
Suiza: Sr. Brunner
Turquía: Sra. Sabir (consejera técnica)
Miembros empleadores
Sr. Bausano
Sr. Busson (consejero técnico)
Sr. Harris
Sr. Mowling
Sr. Smith
Miembros trabajadores
Sr. Higgs
Sr. Kohler
Sr. Lavenius
Sr. Magane
Sr. Mersmann
Presentación del informe y debate general
5. El Secretario General Adjunto presentó el informe preparado para la Reunión por la Oficina Internacional del Trabajo. Tras dar las gracias a cuantos habían contribuido a la elaboración del informe, señaló que antes de examinarse en él las medidas relativas a la formación y la educación también se estudiaban las principales características de las iniciativas voluntarias. Sin embargo, por diversas razones, el informe no era tan detallado como hubiese cabido esperar en lo referente a las medidas de formación y educación. Apenas si en él se facilitaban datos significativos acerca de las repercusiones que tiene la formación basada en iniciativas voluntarias relativas a la eficacia en materia de salud, seguridad y medio ambiente. La Mesa albergaba la esperanza de que la contribución de los delegados al debate permitiera colmar algunas lagunas. En el informe se había interpretado el concepto de iniciativas voluntarias en su sentido amplio, con exclusión solamente de las medidas adoptadas en cumplimiento directo de los requisitos legislativos. Además de la fabricación de productos químicos, se mencionaban las medidas para la protección del medio ambiente en general; los acuerdos no legislativos entre gobiernos e industrias; los informes sobre salud, seguridad y medio ambiente; el papel de los trabajadores y de sus organizaciones en las iniciativas voluntarias, y el cometido de las PYME. Los distribuidores de productos químicos, las PYME y los países en desarrollo se convierten en importantes destinatarios de las medidas educativas y formativas relacionadas con las iniciativas voluntarias por la sencilla razón de que pueden empañar la reputación de este sector si en su empeño desatienden las vertientes de la salud, la seguridad y el medio ambiente. La formación y la educación deben suponer también la sensibilización de la opinión pública en general, que representa un factor determinante del buen éxito de las iniciativas voluntarias. En el informe se aludía a menudo a la credibilidad de las iniciativas voluntarias. Algunos miembros del sector habían enumerado en fechas recientes una serie de medidas concretas que, en su opinión, contribuirían a aumentar esta solvencia, como por ejemplo la publicación de los resultados obtenidos, la realización de auditorías externas, la publicación de los datos de las evaluaciones y el uso de Internet y de otros medios para llegar al público. El Secretario General Adjunto señaló que el objetivo de las iniciativas voluntarias y de una formación que las respaldara consiste en mejorar la eficacia en materia de salud, seguridad y medio ambiente. Es probable que en lo futuro se ponga más empeño en definir y medir los indicadores de eficacia, y en determinar qué relación guardan éstos con los niveles y modalidades de formación en materia de salud, seguridad y medio ambiente. Sin embargo, hoy en día esta valoración resulta todavía difícil, si no imposible, ya que tan sólo se dispone de datos incompletos al respecto.
Presentación sobre la «Conducta Responsable» (CR)
6. Un observador (el Presidente del CEFIC y de la Junta del Consejo Internacional de Asociaciones de la Industria Química (ICCA)) afirmó que la competitividad y la reputación propiciadas por el diálogo son parámetros importantes para valorar los logros del sector químico. Este último elemento en particular reviste especial importancia en esta Reunión. La Conducta Responsable (CR) -- o Compromiso de progreso -- es un ingrediente indispensable para forjarse una buena reputación mediante el diálogo con las partes interesadas de la industria. Es el elemento revelador de la actitud adoptada por el sector frente a la comunidad más en general. Dicho observador expuso el cometido que corresponde al ICCA en 42 países en aras de la promoción y el desarrollo de la CR. Si bien cada programa obedece a un conjunto específico de directrices, se articula con arreglo a ocho principios fundamentales que informan la CR y que debe aceptar toda federación nacional que se adhiriera a esta iniciativa. En virtud de uno de ellos, los programas nacionales debían ser transparentes y adecuarse a determinados repertorios de recomendaciones prácticas en materia de gestión, o bien a ciertos documentos que garanticen su efectivo cumplimiento. Algunas federaciones nacionales analizaron a escala nacional la situación de su programa de CR para cerciorarse de que reflejara los planteamientos actuales de la administración pública, el sector interesado y la comunidad internacional acerca de las prácticas seguidas en materia de salud, seguridad y medio ambiente. Las multinacionales deberían aplicar los principios de su empresa, sus normas, o ambas referencias a la vez en materia de salud, seguridad y medio ambiente en todas sus actividades, en armonía con las reglamentaciones y prácticas locales. Dos de los grandes logros de la CR son la disminución del tiempo perdido por causa de accidentes y la reducción de las emanaciones. La principal ventaja de la iniciativa CR estriba en que es de adhesión facultativa. No obstante, algunas empresas químicas llevan ya muchos años encargándose de la formación y la educación en materia de seguridad, salud y medio ambiente en holgado cumplimiento de los reglamentos, sin que su empeño tenga la consideración de iniciativa voluntaria. Estas iniciativas, y en particular la CR, garantizan el éxito siempre que se apuntalan con una reglamentación sólida. La verificación es una cuestión espinosa. Según el orador, la CR debería ser fiscalizable y, por tanto, gozar del debido reconocimiento por parte de los interesados. Ahora bien, toda fiscalización debe efectuarse con arreglo a los trámites pertinentes y aplicables en cada país. Si bien resulta improbable la adopción de un método uniforme de fiscalización, convendría velar por que todos los programas de iniciativas voluntarias sean verificables y verificados. El diálogo con las partes interesadas es imprescindible para encontrar el modelo adecuado a cada situación. Sin la participación de los empleados, los programas de CR no pueden ser fructuosos; además, la ausencia de comunicación con los principales interesados podría comprometer gravemente la eficacia esperada. La CR debería considerarse como una virtud cardinal de la industria química, y no un mero adorno. La meta de esta iniciativa es la eficacia y su comunicación a todas las partes interesadas. La elaboración de programas similares en otros ramos del sector, incluidos el de los revestimientos y el de la distribución, ha propiciado la conclusión de acuerdos de trabajo más estrechos entre ellos, es decir, en un diálogo mayor. Las iniciativas voluntarias y sobre todo la CR deberían tener una finalidad constructiva. Por ello, el Consejo Europeo de la Industria Química (CEFIC) y el ICCA prestarían mayor atención a los resultados de la Reunión y estudiarían la manera de favorecer su fructuoso cumplimiento.
7. En respuesta a cuanto antecede, el portavoz del Grupo de los Trabajadores declaró que los partícipes sociales de la industria química conceden suma prioridad a la salud, la seguridad y al medio ambiente, pese a que la mayoría de las iniciativas adoptadas en estos ámbitos entrañan costos. Si bien la industria química acepta, al igual que la mayoría de los demás sectores, sus responsabilidades en materia de salud, seguridad y medio ambiente aún le queda mucho camino por andar. Recalcó la diferencia que existe entre la rentabilidad y la competitividad, y declaró que si bien todos los empleados desean trabajar en un sector rentable, se muestran menos entusiastas respecto a la competitividad. Gracias a la mundialización de iniciativas como la Conducta Responsable, la salud, la seguridad y el medio ambiente quedarían desvinculados de la competencia, lo cual impediría que una región y su fuerza de trabajo se vieran desfavorecidas por el hecho de gastar más dinero que otras en dichos ámbitos. En este sentido resulta importante abordar las cuestiones inherentes a la salud, la seguridad y el medio ambiente con una perspectiva mundial. Los sindicatos se habían mostrado escépticos acerca del concepto de Conducta Responsable, puesto que no habían participado ni en su elaboración ni en su aplicación. Así, pues, ésta se había transformado en un proceso externo concebido para comunicar con la opinión pública en general, pero no con la fuerza de trabajo, lo cual a su juicio constituía un error porque ya se había gastado mucho dinero en la salud, la seguridad y el medio ambiente al margen de dicha iniciativa. Los empleadores y los trabajadores estaban cambiando de actitud frente a esta iniciativa; el diálogo se había intensificado, lo que abría perspectivas de progreso. Con todo, además del diálogo, los sindicatos y sus afiliados querían influir en un proceso digno de crédito, y aceptarían la responsabilidad derivada de él. El portavoz declaró que las iniciativas voluntarias no suplen la reglamentación y que los sindicatos no apoyarían iniciativas que apuntasen en esa dirección. El sector no puede esperar a que se adopten normas de ámbito mundial, como tampoco las empresas pueden permitirse funcionar correctamente en una región y no en otras. Incluso teniendo en cuenta los diferentes planos infraestructurales, en este sector existen ya normas internacionales sobre salud, seguridad y medio ambiente aplicables y mejorables. En lo que respecta a la fiscalización, si bien los sindicatos y sus afiliados desempeñan ya el papel que desean y tienen la influencia que buscaban, también quieren cumplir un cometido significativo en las actividades de fiscalización, incluso en las auditorías. También debería ser posible dilucidar en un plano más elevado y con la participación de los sindicatos las cuestiones que no pudiesen resolverse a escala nacional. La Reunión brindaba una oportunidad única para sentar planteamientos claros en materia de salud, seguridad y medio ambiente, lo cual implicaba entablar un diálogo con los sindicatos para determinar cómo podrían éstos desempeñar un papel destacado en las iniciativas voluntarias.
8. Un miembro trabajador de Canadá declaró que la utilización de la Conducta Responsable para dar difusión a las prácticas laborales óptimas en todo el mundo y consolidar la credibilidad y la posición de las industrias del sector presupone también la necesidad de señalar metas, fijar indicadores e instaurar un proceso de verificación participativo a escala mundial. Para conseguir estos objetivos se necesitaría un compromiso importante y permanente por parte de las industrias del sector. El orador se preguntaba sin embargo si este último estaba en condiciones de contraer semejante compromiso.
9. El Presidente del CEFIC declaró que se estaba en presencia de un conjunto de principios fundamentales, como bien lo demostraba el hecho de que 42 asociaciones nacionales participaran en la CR. Ciertamente se progresaba, pero a una velocidad impuesta por cada programa nacional. A una pregunta formulada por un miembro empleador del Reino Unido acerca de los tres pasos que podrían darse próximamente con respecto a la aplicación de la CR, el portavoz del Grupo de los Trabajadores señaló los siguientes: la participación de los trabajadores en la aplicación de Conducta Responsable en su centro de trabajo; la mayor participación de los trabajadores en las estructuras establecidas para aplicar los programas de Conducta Responsable, y el reconocimiento por parte del sector del protagonismo que los trabajadores están dispuestos a asumir en la aplicación de las iniciativas voluntarias, siempre que éstas les parezcan dignas de crédito.
10. El Presidente del Grupo de los Empleadores celebró la oportunidad de poder debatir en esta tribuna tripartita de la OIT cuestiones importantes y de gran actualidad que afectan a la industria química. El documento preparado por la Oficina reviste un carácter informativo y equilibrado, al tiempo que presenta los temas de forma muy ilustrativa. Además de emplear directamente a casi 12 millones de personas, el sector químico proporciona material básico a una multitud de otras industrias, como la del plástico, la pulpa y el papel, y la textil. También repercute en la vida de muchas personas, al desempeñar una función importante en la satisfacción de muchas necesidades, entre ellas, las básicas. Resulta importante comprender que este sector está integrado por bastante más que un puñado de empresas de gran magnitud. En efecto, las PYME representan más del 90 por ciento de todo el sector pese al nivel relativamente bajo de producción y de empleo que en ellas se registró. En el sector se reconoce sin ambages que ciertos procesos y productos pueden ser peligrosos para la salud y el medio ambiente de no ser manipulados con propiedad. En los últimos años se había observado mayor respeto del medio ambiente y, ciertamente, el sector estaba resuelto a perseverar en su empeño por fomentar la salud, la seguridad y el medio ambiente. El orador señaló además que los temas abordados en la Reunión rebasaban el tradicional ámbito «social» privilegiado en estas reuniones, ya que en ella se abordarían también todos los aspectos relacionados con la producción en esta industria e incluso fuera de ella. Resultaba sin embargo importante que en el debate se tuvieran en cuenta los diferentes marcos legislativos y condiciones en que se realiza la producción. El orador expresó su deseo de que los resultados de la Reunión fuesen constructivos, tanto en beneficio de las empresas como de los trabajadores del sector.
11. El portavoz del Grupo de los Empleadores declaró que el documento preparado por la Oficina era digno de encomio y reiteró algunas de las observaciones expresadas por otros oradores en el sentido de que la CR permitiría mejorar los resultados de manera sustancial e ininterrumpida en materia de salud, seguridad y medio ambiente. Con todo, además de la necesidad de propiciar la participación incondicional de todos los trabajadores y de sus representantes, la primera tarea consistía en sensibilizar a los altos directivos de las empresas respecto de las cuestiones relativas a la salud, la seguridad y el medio ambiente. La sabiduría que latía en esta filosofía quedó demostrada en cuanto se lanzó la CR en 1985. Correspondía ahora seguir progresando y mejorar los resultados interesando a otros participantes, incluidos los trabajadores y sus representantes, en todo el mundo. El principal canal de difusión de las prácticas óptimas en materia de gestión de la salud, la seguridad y el medio ambiente son las empresas multinacionales, ya que encierran el potencial necesario para promover cambios de actitud frente a la contaminación y a los accidentes en todos los centros de explotación. También están en condiciones de demostrar que la consecución de buenos resultados en los ámbitos de la salud, la seguridad y el medio ambiente hace prosperar los negocios. El orador reiteró el hecho fundamental de que la CR viene a respaldar la legislación, sin por ello sustituirla. La legislación resulta ciertamente más eficaz en la consecución de ciertos objetivos, mientras que las iniciativas voluntarias han demostrado ser útiles para otros fines. Cuando una legislación es «obligatoria y fiscalizadora» propicia una cultura de aceptación y cumplimiento; meta ésta que la CR sobrepasa ya que apunta a prevenir el acaecimiento de hechos peligrosos.
12. El representante del Gobierno de Egipto destacó los problemas que plantea la industria química en su país, desvelados por los análisis de las quejas y los informes sobre accidentes. En su país la información relativa a las sustancias químicas no está centralizada; los procesos son controlados por ejecutivos extranjeros y los trabajadores no saben qué producen ni cuál es su destino; las pocas etiquetas que hay están en inglés; no es obligatorio exhibir la lista de los componentes de los productos químicos; los datos referentes a la utilización de los productos químicos son insuficientes; no se contemplan procedimientos de protección en caso de filtraciones; los trabajadores no saben gran cosa en materia de salud, seguridad y medio ambiente; las emanaciones presentan riesgos graves para las comunidades próximas; los bomberos no tienen formación alguna para paliarlos; la población en general carece de conocimientos acerca de los riesgos de naturaleza química; no hay coordinación para hacer frente a los siniestros, y la maquinaria y equipos son obsoletos o demasiado modernos para que los trabajadores locales puedan utilizarlos.
13. Un observador, el secretario general ajunto de la Federación Internacional de Trabajadores de la Química, Energía e Industrias Diversas (ICEM), señaló que el hecho de que la Reunión se mantuviera después de la adopción de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, brindaba la oportunidad de dar un paso acertado en el momento oportuno. La ICEM, elemento importante del movimiento sindical internacional, deseaba ver fortalecidas las actividades sectoriales de la OIT, de modo que fuera evidente para los mandantes de esta última que las industrias del sector constituían uno de los principales motivos de inquietud de dicha organización. En el documento, que era excelente, se subrayaba una gama de percepciones, experiencias, esperanzas y aspiraciones relativas a las iniciativas voluntarias y a la formación. El consenso alcanzado a este respecto permitiría elaborar una plataforma de actuación más duradera y digna de crédito. Si los principios fundamentales que informan la actuación de la OIT no se entendían, no se aceptaban, o no se ponían en práctica fuera del edificio de dicha Organización, se corría el riesgo de marginar a esta última y su trabajo. Las iniciativas voluntarias rebasan el ámbito de la educación y la formación. La CR, por ejemplo, debería tener un ámbito global. El orador albergaba la esperanza de que los prejuicios de los delegados no destiñeran en las conclusiones a que se llegara en la Reunión, sino que estas últimas fueran fruto de un debate ilustrado acerca de las importantes cuestiones relativas a la manera de concebir las iniciativas voluntarias, elaborarlas, adoptarlas, aplicarlas, promoverlas y fiscalizar su cumplimiento. Si las mencionadas cuestiones se dejaban en manos de un solo grupo, era muy probable que se desaprovechase la experiencia de los demás participantes al no reconocerse sus necesidades, lo cual redundaría en una pérdida de credibilidad y eficacia. El orador declaró también que la Reunión debería ocuparse de dilucidar tanto la identidad de los participantes en las iniciativas como los objetivos de estas últimas. Todavía estaba por demostrar a todas las partes interesadas que las iniciativas voluntarias tenían un futuro prometedor; no bastaban las meras afirmaciones de uno u otro grupo por separado. La OIT era el lugar indicado para iniciar este proceso.
14. Una observadora de la Federación Internacional de Mujeres Universitarias celebraba que se confiriera transparencia a las iniciativas voluntarias. Subrayó la necesidad de tener en cuenta las cuestiones referentes a las mujeres, que eran las principales usuarias de productos químicos no sólo en el hogar, sino también en las PYME, en la agricultura y en el sector no estructurado en general. Era preciso propiciar la participación de las organizaciones de mujeres en todo proceso de consulta, especialmente en los casos en que este colectivo no estuviese incluido en el ámbito de aplicación de instrumentos nacionales o internacionales. Las iniciativas voluntarias solían circunscribirse a empresas y programas de formación y educación que no abarcaban a los trabajadores no computados en las estadísticas nacionales. Convendría pues organizar programas de formación, incluir en las iniciativas voluntarias a una amplia gama de personas, a quienes convendría proporcionar por tanto los recursos necesarios para permitirles participar; las empresas deberían desplazarse hasta las escuelas primarias e instruir a los niños y sobre todo a las niñas en materia de utilización de productos químicos en condiciones de seguridad; en el contenido y los objetivos de las iniciativas voluntarias deberían tenerse en cuenta las mujeres, y brindarles la oportunidad de expresar su parecer en el proceso de toma de decisiones. La oradora agregó que era muy importante tener en cuenta a la mujer en todos los temas discutidos, vale decir, en lo relativo a la educación, la formación, la CR, la tutela del producto, el etiquetado y la verificación. Esperaba que también se la tuviera en cuenta a la hora de elaborarse las conclusiones y las resoluciones.
15. Un observador de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación y Agrícolas (IUF) consideró alentadores los comentarios formulados acerca de la CR y aludió a la necesidad de que se tome en cuenta la opinión de los sindicatos y de las demás partes interesadas. Además de la CR, había otras iniciativas voluntarias como los proyectos de utilización segura de la industria de plaguicidas, que se enmarcan en una iniciativa para la formación, pero todavía no benefician a los trabajadores. Una de las notas distintivas de todas las iniciativas voluntarias es «la tutela del producto», que presupone que la industria se hace más responsable de sus productos a lo largo de todo su ciclo de existencia, al tiempo que protege a sus trabajadores en la producción y la utilización de los plaguicidas químicos. En el informe se mencionaban asimismo cuestiones como la distribución responsable, la vigilancia de los revestimientos y la utilización segura de los fertilizantes. Cada año se registraban hasta tres millones de envenenamientos accidentales relacionados con el uso de plaguicidas. Debían tomarse en consideración la participación sindical, las normas comunes aplicables a los plaguicidas y la verificación.
16. Un observador de la Federación Mundial de Protección de las Cosechas (GCPF) declaró que su organización colaboraba con la OMS a fin de obtener datos precisos sobre el envenenamiento con plaguicidas. Los países miembros se habían comprometido a adoptar una gestión integrada de los plaguicidas -- un sistema que la OCDE considera idóneo para reducir sus riesgos. Ciertas empresas aplicaban programas de tutela del producto y la correlativa verificación. En todo el sector se estaba reduciendo la gama de insecticidas utilizables y mediante los programas locales para las granjas se procuraba mejorar los conocimientos de los granjeros y de los trabajadores agrícolas acerca de los plaguicidas y de su utilización.
17. El Grupo de los Trabajadores propuso que se debatiera sobre dos puntos más, a saber, la manera de fomentar las iniciativas voluntarias con la participación de los sindicatos en los planos empresarial, nacional e internacional, y la manera en que las industrias podrían garantizar una verificación fidedigna del cumplimiento de sus iniciativas voluntarias. El portavoz del Grupo de los Empleadores se mostró sorprendido por estas propuestas, cuya trascendencia no pudo menos de reconocer. En su opinión, el primer punto podía insertarse en los puntos 6 u 8 (especialmente si se añadía «y sus representantes» después de «trabajadores» en el punto 8), y el segundo al final del punto 7. El Presidente del Grupo Gubernamental abundó en el mismo sentido, y afirmó que su Grupo no se opondría a que estos puntos se debatiesen por separado si así lo deseaba la Reunión. Tras unas deliberaciones de carácter oficioso, se convino en modificar los puntos 7 y 8 con arreglo a la propuesta del Grupo de los Trabajadores.
18. El portavoz del Grupo de los Empleadores declaró que entre las iniciativas voluntarias y las reglamentaciones nacionales e internacionales existía una relación de apoyo mutuo. En toda sociedad democrática resultan indispensables unas reglamentaciones de obligado cumplimiento, basadas en principios sólidos. En ellas debían fijarse los criterios mínimos de aplicación general en materia normativa y de eficacia. Ahora bien, unas reglamentaciones demasiado imperativas o detalladas pierden eficacia. Las iniciativas voluntarias exigen una gestión proactiva a las industrias, añaden valor a los sistemas «obligatorios y fiscalizadores», al tiempo que permiten conseguir logros inalcanzables tan sólo con reglamentos. Estimulan la motivación y el entusiasmo, y promueven mejoras constantes. Atenúan la necesidad de una legislación preceptiva; también pueden ofrecer una plataforma de ensayo de ideas de nuevo cuño y contribuir a la elaboración de reglamentaciones más eficaces. El buen éxito de las iniciativas voluntarias y de la CR depende de la comprensión y del apoyo activo que éstas reciban de todas las partes interesadas, especialmente de las que trabajan en la industria. La combinación de las iniciativas voluntarias con la legislación redundaría en una eficacia mayor en materia de salud, seguridad y medio ambiente.
19. El portavoz del Grupo de los Trabajadores reiteró que sus representados no respaldarían iniciativa voluntaria alguna que entrañase la sustitución de los controles reglamentarios, y se congratulaba al comprobar que el Grupo de los Empleadores compartía esta opinión. Señaló que en las reglamentaciones se prescriben de ordinario verificaciones independientes y sanciones para penalizar todo incumplimiento. La industria debería hallar la manera de garantizar la verificación de las iniciativas voluntarias, su supervisión, la realización de auditorías para comprobar su efectivo cumplimiento y la penalización de toda transgresión. De esta última actividad existían escasos ejemplos.
20. El representante del Gobierno de los Estados Unidos afirmó que las reglamentaciones sólo podían incluir unas normas mínimas aceptables, respaldadas por un programa creíble y de obligado cumplimiento, para el cual deberían habilitarse los recursos apropiados. A fin de acatar holgadamente las normas mínimas se necesitan unas iniciativas voluntarias que den entrada a todos los interesados e impriman así el impulso necesario para elevar los objetivos de dichas normas. La relación entre la reglamentación y las iniciativas voluntarias depende en gran medida de los recursos disponibles y del grado de compromiso de cada una de las partes intervinientes.
21. Un miembro trabajador de los Estados Unidos recalcó que todas las partes interesadas deberían participar en el desarrollo de iniciativas voluntarias en la medida en que pudieran influir en las reglamentaciones. Muchas iniciativas voluntarias del sector químico se habían elaborado sin consultar a los interesados sobre las normas y los objetivos, lo cual constituía un grave problema en el caso de algunas empresas que lograban eximirse de cumplir determinadas reglas por el hecho de haber adoptado iniciativas voluntarias.
22. Un miembro empleador de los Estados Unidos afirmó que las críticas proferidas contra las empresas infractoras habían entrañado un aumento de la eficacia. Las empresas se ayudaban entre sí a respetar las iniciativas de CR y a mantener su credibilidad. Se habían previsto procedimientos de expulsión, pero éstos no habían resultado necesarios. En su empresa, la CR había constituido una experiencia positiva que había demostrado ser un instrumento excelente para la educación y la formación. Que él supiera, nadie había quedado exento de sus obligaciones legales por haber implantado la CR. Los miembros empleadores del Canadá y del Reino Unido respaldaron la importancia que revestía la asistencia mutua entre las empresas en el marco de las iniciativas voluntarias.
23. Un miembro empleador de Australia añadió que las iniciativas voluntarias contribuían en gran medida a instaurar una tradición y a implantar los sistemas necesarios para hacer frente a los peligros de índole química. Habida cuenta del número de empresas y de productos químicos existentes, resulta imposible reglamentar cada situación específica; además, el Gobierno no cuenta con bastantes inspectores para ello. Las iniciativas voluntarias son valiosas por cuanto contribuyen a desarrollar una tradición cultural y sistemas mediante los cuales las empresas podrían llevar a cabo sus actividades. A ello contribuye además la presión ejercida tanto por sus homólogos como por los participantes.
24. Un miembro empleador de la Argentina destacó las dificultades con que tropiezan las PYME, que ponen gran empeño en materia de salud, seguridad y medio ambiente. La penalización por el incumplimiento de los programas voluntarios más exigentes que los reglamentos vigentes supondría un golpe mortal para las PYME, y desalentaría su participación en las iniciativas voluntarias.
25. Un miembro trabajador de la Argentina manifestó su desacuerdo. El hecho de participar en iniciativas voluntarias no exime a las empresas de su obligación de acatar la reglamentación; por ello, en caso de incumplimiento sufrirían las sanciones correspondientes.
26. El portavoz del Grupo de los Trabajadores pensaba que uno de los objetivos del programa de CR consiste en introducir sistemas de gestión con el propósito de evitar incidentes mayores y sus consiguientes reacciones adversas en todo el sector. Si bien las iniciativas voluntarias apuntan a rebasar las metas señaladas en la legislación, los sistemas de gestión a que dan lugar deberían utilizarse para garantizar la observancia de la legislación y de los reglamentos vigentes. Es ésta una función importante de la CR. El orador admitió que la aplicación de sanciones en un programa de tipo voluntario presenta dificultades, pero señaló también que la divulgación de información es un arma poderosa. Resultaría útil que el sector como tal se comprometa a poner en evidencia aquellas empresas que violen de manera palmaria los acuerdos contraídos en virtud de su participación en la CR, o en cualquier otra iniciativa voluntaria.
27. El representante del Gobierno de los Estados Unidos explicó que en el programa de protección voluntaria de su país (VPP) sólo participan las empresas que tienen un comportamiento ejemplar. Este programa se valora atendiendo al grado de compromiso de la dirección y a la participación de los trabajadores. Solamente se contempla una excepción referida a las inspecciones generales programadas. Pese a ello, pueden registrarse quejas, incluso de los trabajadores, para su ulterior tramitación y oportuna investigación.
28. Un miembro empleador del Reino Unido coincidía en que en la CR deberían incluirse sistemas de gestión para garantizar el cumplimiento de la reglamentación vigente. En el Reino Unido los principios que informan los sistemas de gestión de la CR dictan los requisitos que deben cumplir los participantes para acatar la reglamentación vigente, además de las exigencias propias del programa de CR.
Iniciativas voluntarias y prácticas más acertadas
en materia de salud, seguridad y medio ambiente
29. El portavoz del Grupo de los Empleadores afirmó que la CR tiene por objeto mejorar la eficacia en materia de salud, seguridad y medio ambiente. Fomenta el intercambio de experiencias de suerte que las mejoras logradas en una empresa se extiendan rápidamente a las demás, lo cual redunda en el beneficio de todos. La CR oficializa el paso del tradicional planteamiento empresarial al enfoque de grupo para mejorar la salud, la seguridad y el medio ambiente. Los intercambios en aras de las prácticas óptimas se efectúan en distintos planos: por conducto de los 42 miembros de la red de la CR; por conducto de las multinacionales que respaldan la aplicación de la CR en los países en desarrollo; por conducto de asociaciones nacionales que pueden ayudar a las PYME, y por conducto de las relaciones entre empresas. Los acuerdos de CR concluidos con transportistas y distribuidores permiten dar difusión a las prácticas más acertadas a lo largo de toda la cadena de suministro. El orador señaló que la mayoría de los sistemas de prevención, respuesta urgente, o ambas medidas a la vez, destinados a mitigar los incidentes de transporte dependen de esta cooperación o se derivan de ella. Las prácticas óptimas se comparten a escala internacional, en varias tribunas de diferentes regiones. Se han elaborado, aplicado y publicado indicadores de eficacia, lo cual ha permitido disminuir el número de accidentes y de incidentes medioambientales gracias a la presión de otras empresas y de la competencia. El orador señaló que la CR tiene sólo 14 años de antigüedad y no se ha desarrollado al mismo ritmo en todos los países.
30. El portavoz del Grupo de los Trabajadores convino en que las iniciativas voluntarias podrían contribuir a dar difusión a las prácticas óptimas, lo cual está ya demostrado. Pero el proceso podría resultar mucho más eficaz, sobre todo si las iniciativas voluntarias se estructurasen mejor e incluyesen normas y mediciones mundiales acordadas entre todas las partes interesadas. Los sindicatos, mediante sus asociaciones internacionales, podrían contribuir en gran medida a concebir las prácticas óptimas y a mejorar así la eficacia de las iniciativas voluntarias.
31. Un miembro trabajador de Francia reiteró la necesidad de recabar la participación de los sindicatos en todos los aspectos de las iniciativas voluntarias; añadió que la falta de medidas de control a escala internacional, especialmente en el caso de las PYME, coarta el buen éxito de las iniciativas voluntarias.
32. Varios miembros empleadores (Argentina, Australia, Japón y Reino Unido) facilitaron ejemplos de las repercusiones que la CR tiene en las empresas y sus trabajadores, así como en la formación y la eficacia en materia de salud, seguridad y medio ambiente. Destacaron una transparencia, una coordinación y un intercambio de información mayores, así como la armonización de las estadísticas y los indicadores, la presión ejercida en los usuarios finales para que se ajusten a los principios de la CR, y la ayuda de las grandes empresas a las PYME, para la mejora constante de las prácticas y de la eficacia en materia de salud, seguridad y medio ambiente.
33. Un miembro trabajador del Canadá declaró que hasta la fecha este proceso se le antojaba frustrante. Las normas, la transparencia, la verificación, las prácticas óptimas y la participación de los sindicatos son elementos que a escala mundial afectan la credibilidad. Hoy día las iniciativas voluntarias son mayoritariamente una especie de popurrí de programas nacionales en que la participación sindical se limita al ámbito local o empresarial, sin alcanzar el de la toma de decisiones. Además, las partes interesadas se ven obligadas a confiar en indicadores de eficacia y procedimientos de verificación elegidos sin la participación de los sindicatos ni su refrendo.
34. El portavoz del Grupo de los Trabajadores declaró que los principales beneficiarios de las prácticas óptimas serían los países en desarrollo donde, contrariamente a lo acontecido en Europa, no se asiste a la creciente elaboración e introducción de una legislación común. En estos países las iniciativas voluntarias podrían mejorar en gran medida las prácticas de salud, seguridad y medio ambiente, en especial si se concibiesen y se aplicasen con la participación de los sindicatos. No se ve con buenos ojos que algunas empresas multinacionales apliquen en ciertas regiones una normativa específica, y en otras unos criterios más laxistas materializados en una reglamentación menos rigurosa. Resulta pues necesario controlar las actividades de dichas empresas en estas últimas regiones.
35. Un miembro trabajador de Ghana declaró que en su país están al corriente de la CR muy pocos trabajadores, o quizás incluso ninguno. Se preguntaba por tanto quiénes se habían beneficiado de los cursos y seminarios celebrados para promover esta iniciativa. La única manera de conseguir que mejoren las prácticas en materia de salud, seguridad y medio ambiente, así como los correspondientes resultados, consiste en lograr que todos los participantes intervengan en la concepción de las mencionadas iniciativas voluntarias, su aplicación y su verificación.
36. Un miembro trabajador de Suiza hizo suya la opinión del orador precedente y declaró que sin la participación de los trabajadores en la determinación de las prácticas óptimas no podrían alcanzarse los resultados deseados. Incluso en Suiza, los sindicatos poco saben acerca de la CR, que si bien es una iniciativa acertada, ha sido impuesta desde la cúspide y no se tiene en cuenta en los centros de trabajo.
37. La representante del Gobierno de Noruega subrayó las transformaciones registradas entre 1993 y 1999 en su país en materia de salud, seguridad y medio ambiente, después de que se introdujera una legislación sobre el control interno que permitió a las empresas reglamentar y controlar el resultado de su actuación en materia de medio ambiente. Los trabajadores tienen derechos y obligaciones legales en materia de salud, seguridad y medio ambiente. En 1993, el 8 por ciento de las empresas habían puesto en práctica un control interno. En 1999 dicha proporción alcanzaba un 47 por ciento, y un 39 por ciento de las empresas participantes habían comenzado a aplicar el programa. Sin embargo, la diferencia entre las grandes empresas y las PYME era sorprendente: un 74 por ciento de las primeras tenían un sistema de control interno, frente a tan sólo un 34 por ciento de las empresas con menos de diez empleados. Del mismo modo, un sondeo efectuado sobre la percepción y el conocimiento de los trabajadores en materia de salud, seguridad y medio ambiente arrojó resultados alentadores, si bien evidenció que aún queda mucho por hacer a este respecto. Sin embargo, el control interno ha demostrado ser una manera de mejorar los resultados en materia de salud, seguridad y medio ambiente.
38. El portavoz del Grupo de los Empleadores añadió que la ausencia de normas comunes se derivaba de las diferencias existentes entre las diversas legislaciones nacionales y citó como ejemplo la compilación de estadísticas relativas a los accidentes. El sector de las industrias químicas procura mejorar la situación para conseguir datos comparativos. En lo que respecta a la participación de los trabajadores en las iniciativas voluntarias, el orador declaró que sin el compromiso de los altos directivos no hubieran sido posibles las mejoras logradas; era importante que los trabajadores reconocieran este hecho.
39. En respuesta a la aseveración que antecede, el portavoz del Grupo de los Trabajadores señaló que, además de las iniciativas voluntarias, el creciente volumen de legislación a nivel europeo conduce a mejores resultados en materia de salud, seguridad y medio ambiente. Se trata ahora de determinar dónde y cómo las iniciativas voluntarias como la CR podrían contribuir a difundir las prácticas óptimas. Si bien por el momento la CR no ha resultado ser sumamente eficaz, no puede negarse su potencial para serlo.
Consecuencias de las iniciativas voluntarias en la formación
la educación en materia de seguridad, salud y medio ambiente
40. El portavoz del Grupo de los Trabajadores se refirió a la cuestión planteada en el documento de trabajo acerca de la posibilidad de prever actividades de formación en el marco de las iniciativas voluntarias. En la industria química se imparten por tradición cursos de formación de alto nivel en materia de salud, seguridad y medio ambiente. Pero, habida cuenta de que en general no se hace referencia a la CR en el seno de la empresa, resulta imposible relacionar la formación con dicha iniciativa. Los trabajadores no observan consecuencias notables en la formación cuando su empresa suscribe una iniciativa voluntaria y no consideran que ésta contribuyan a moderar conductas, por ejemplo en materia de formación. Las iniciativas voluntarias son un instrumento externo a la empresa. El orador estimaba que las empresas químicas se equivocaban al no asociar las iniciativas voluntarias con la formación.
41. El portavoz del Grupo de los Empleadores coincidía en que la tradicional formación en materia de salud, seguridad y medio ambiente en las empresas y que el hecho de que iniciativas voluntarias como la CR apunten a cambiar la cultura de la empresa desde arriba significa que no hay vínculo alguno entre la formación y las mencionadas iniciativas. Los destinatarios de la CR son los ejecutivos de nivel medio y alto. El orador enumeró una serie de mecanismos utilizados por las empresas comprometidas a cumplir la CR u otras iniciativas encaminadas a transformar la cultura de la empresa de manera que, entre otras cosas, ésta mejore sus resultados en materia de salud, seguridad y medio ambiente. Entre los mencionados instrumentos cabe citar: el análisis de los fallos; la comunicación de los éxitos; reuniones relativas a las prácticas óptimas; la concesión de primas en función de los resultados; normas de referencia; la centralización de la notificación de accidentes mayores y la interacción con organismos externos. Las asociaciones de ámbito nacional podrían ofrecer a este respecto pautas de orientación prácticas a las PYME. El orador reconoció también la necesidad de contar con la participación de los trabajadores y de sus representantes; de sensibilizarles y formarles con minuciosidad en materia de salud, seguridad y medio ambiente --tanto en relación con el desempeño específico de sus funciones como sobre temas más generales, como con el reconocimiento de las situaciones peligrosas y la eliminación de los riesgos; de capacitarles en el área de la comunicación, así como respecto a las políticas y actividades propias de la empresa. El compromiso contraído en el marco de la CR en pos de una comunicación abierta también requiere una participación dinámica de los trabajadores y de sus representantes en la planificación de la formación. La CR también ha contribuido a ampliar los campos en que, tradicionalmente, se ha impartido la formación y educación en materia de salud, seguridad y medio ambiente. Los resultados obtenidos permiten determinar las prácticas óptimas.
42. Un miembro trabajador de Polonia declaró que en su país sólo el 40 por ciento de las empresas conocen la CR, que un 20 por ciento ha suscrito, pero de la cual tan sólo un 2 por ciento de los trabajadores ha oído hablar. Las dificultades señaladas en los países occidentales son nimias en comparación con aquellas experimentadas en Europa central y oriental. Resulta evidente que la participación de los sindicatos es un elemento indispensable para que la CR u otras iniciativas voluntarias se apliquen con acierto y mejoren la formación y los resultados en materia de salud, seguridad y medio ambiente.
43. Un consejero técnico empleador de Bélgica coincidía en que muchos trabajadores no están al corriente de la CR. En el recuadro 2.2 del informe de la OIT en que se describe cómo se aplica dicha iniciativa, se explica en parte el porqué de esta ignorancia. La CR pierde su identidad porque a menudo queda disuelta en un sistema de gestión empresarial completo. En consecuencia, se pierde gran parte del beneficio derivable del logotipo «CR». Las actividades de salud, seguridad y medio ambiente también se insertan en un programa de formación amplio, en cuyo marco se preconiza que las empresas expliquen en los centros de trabajo en qué consiste la CR, y cómo se vincula ésta a la formación y la educación en materia de salud, seguridad y medio ambiente.
44. Un miembro empleador de la República Checa confirmó que ese era el problema, en especial en las PYME siempre que necesitan asistencia de las empresas de mayores dimensiones.
45. Un miembro empleador del Japón informó acerca de la capacitación en materia de salud, seguridad y medio ambiente en su país, y sobre el grado de participación de los trabajadores en este empeño.
46. El portavoz del Grupo de los Trabajadores tuvo el agrado de tomar nota de las diáfanas declaraciones del Grupo de los Empleadores, según el cual los representantes sindicales deberían participar en la preparación y el ofrecimiento de la formación. El hecho de que gran parte de la formación en materia de salud, seguridad y medio ambiente no se imparta en el marco de la iniciativa de la CR se debe a que se inserta en un programa de formación más amplio. No obstante, el orador declaró que le parecía increíble que los jefes ejecutivos suscribieran la iniciativa CR sin informar de ello a sus trabajadores. Le complacía sin embargo observar que en los centros de trabajo se procurase fomentar la comprensión del concepto de CR. Recordó al Grupo de los Empleadores que a los sindicatos no les basta que se les consulte acerca de tan trascendente cuestión.
Prácticas óptimas en materia de formación y educación
en el marco de las iniciativas voluntarias con miras
a incrementar la eficacia en el ámbito de la salud,
la seguridad y el medio ambiente
47. El portavoz del Grupo de los Empleadores destacó la importancia que reviste estructurar la formación para que merezca el calificativo de práctica óptima. La CR de una empresa y su política en materia de salud, seguridad y medio ambiente deben definirse con claridad y materializarse a escala local. Todo compromiso presupone una comprensión cabal de los objetivos inherentes a él. También deben reconocerse y considerarse las circunstancias imperantes en cada país. Deben determinarse con precisión las necesidades experimentadas en materia de formación, incluso los cometidos y el grado de concienciación de cada persona participante en este empeño. Existen varias maneras de suministrar información y formación para atender las necesidades de las diferentes categorías de trabajadores, incluidas aquéllas de los jóvenes. Los procedimientos de urgencia constituyen un componente esencial de los programas de formación. Sería preciso apuntalar constantemente los resultados obtenidos con actividades de asesoramiento y orientación laboral para cada tarea, lo cual exige a veces ampliar la formación. Convendría reconsiderar también las pautas seguidas en los diferentes planos para velar por el logro de los resultados perseguidos, con la participación de los trabajadores y de sus representantes. Los indicadores de eficacia de la CR constituyen una fecunda fuente de material de análisis. El orador se refirió a la adopción por varias multinacionales de la CR como método mundial de gestión empresarial, gracias a la cual muchas personas empezaron a recibir formación en materia de salud, seguridad y medio ambiente. También cabía citar muchos casos de empresas que se prestan ayuda mutua para elaborar prácticas óptimas en materia de formación.
48. Un miembro empleador de Alemania añadió que desde que en su país se había introducido la CR, se habían reconsiderado y revisado todos los puestos de trabajo. A las personas recién contratadas se las informaba de entrada acerca de la CR y de la necesidad de aplicarla.
49. Un miembro trabajador de los Estados Unidos declaró que no podía contestar a los comentarios formulados por el Grupo de los Empleadores acerca de la comunicación de información sobre la CR, por cuanto apenas se había tomado en cuenta el parecer de los sindicatos. Sin embargo, se contaban múltiples ejemplos de iniciativas voluntarias acertadamente administradas y elaboradas de manera conjunta que podrían haberse subsumido sin dificultad en el concepto de CR. Mencionó una serie de programas emprendidos en los Estados Unidos para paliar situaciones de urgencia, comités mixtos de salud, seguridad y medio ambiente, e investigaciones y análisis conjuntos sobre incidentes. En el ámbito comunitario, los sindicatos cooperaban con grupos ecologistas locales para examinar los intereses comunes en la realización de actividades fabriles seguras y respetuosas con el medio ambiente. Se había invitado a los empleadores a participar en estos debates. Todas estas iniciativas voluntarias se habían concebido de suerte que los trabajadores se sintiesen dueños de ellas y responsables de llevar a cabo sus actividades de manera segura y respetuosa con el medio ambiente. Los mayores éxitos se lograron allí donde los trabajadores habían contribuido a la elaboración del programa, donde habían reconocido que la formación y su puesto de trabajo están vinculados entre sí y habían ayudado a la capacitación de otros trabajadores. Convino en que tan necesarios eran unos objetivos cuantificables como la realización de revisiones. La clave residía en la participación de los trabajadores, y en no presentar a estos últimos los programas como un «hecho consumado».
50. Un miembro empleador de los Estados Unidos afirmó que todos los programas fructuosos son aquéllos elaborados conjuntamente con los trabajadores, y que el éxito es aún mayor cuando se implantan entre los trabajadores en su centro de trabajo. En materia de formación cada fábrica experimenta unas necesidades específicas, y cuando se actúa a partir del centro de trabajo se obtiene la flexibilidad necesaria para aplicar un programa de formación adecuado. El lugar de trabajo también ofrece un terreno propicio para aplicar la CR, siempre que sea flexible, si bien se plantea un problema en relación con los procesos normalizados a escala mundial.
51. Un miembro trabajador de Suiza declaró que este problema se debe a que la CR se considera a menudo como un instrumento de gestión que obliga a los trabajadores a aplicar políticas y a emprender actividades acerca de las cuales no han sido consultados. ¿Significa esto que deba formárseles para que respeten las reglas dimanantes los órganos directivos? De ser así, ¿cómo se pretende propiciar la participación de los trabajadores?
52. Varios miembros empleadores (de Francia, Suecia y Australia) dieron ejemplos de actividades de formación realizadas en este sector en sus respectivos países, con inclusión de un colegio nacional de expertos para la formación en materia de medio ambiente en la industria química y el intercambio de información sobre auditorías y formación, también entre las PYME.
53. El portavoz del Grupo de los Trabajadores reconoció la importancia de que la CR sea efectiva en las fábricas, ya que allí es donde se mejoran los resultados. Ahora bien, todavía se necesita un proceso que rebase el ámbito de las fábricas y alcance un plano nacional e internacional, y en el que participen los sindicatos. Además, las normas comunes que solicitaba el Grupo de los Trabajadores no podían elaborarse en las fábricas, como tampoco podía garantizarse su cumplimiento.
54. El portavoz del Grupo de los Empleadores afirmó que ambos Grupos estaban de acuerdo a este respecto.
55. El representante del Gobierno de China recalcó que las iniciativas voluntarias deberían ser compatibles con las condiciones imperantes a escala local y expuso un programa encaminado a mejorar las prácticas en materia de salud, seguridad y medio ambiente en el sector químico. Este programa, que se asemeja a la CR, apunta a la adopción de un mecanismo autónomo de valoración de los resultados obtenidos en materia de salud, seguridad y medio ambiente, y se centra en la formación y en la educación. La formación se inicia en la empresa, en el centro y en el puesto de trabajo. En la empresa, se centra en políticas, medidas y conocimientos generales; en los talleres, se polariza en equipos protectores, reglas de seguridad y tecnología, y en el puesto de trabajo, versa sobre las tareas que deben desempeñarse. En segundo lugar, mediante este programa se propugna la adopción de medidas de seguridad cotidianas, tales como «los días de seguridad». Por último, se fomenta la instrucción de seguridad especial y el examen de las personas encargadas de operaciones especiales.
56. El representante del Gobierno del Japón señaló que a los trabajadores deberían comunicárseles unos conocimientos y una información exacta, y que tanto los órganos de dirección como los trabajadores deberían poner todo su empeño en la utilización objetiva de unas prácticas eficaces en materia de salud, seguridad y medio ambiente. Para ilustrar la CR en su país, citó las hojas de datos de seguridad del material, de mantenimiento inicialmente facultativo pero que el próximo año será legalmente obligatorio.
Necesidades y prioridades en materia de educación
y de formación para las PYME y los países en desarrollo
57. Según recordó el portavoz del Grupo de los Trabajadores, se considera que la CR es fructuosa cuando atiende a los colectivos más necesitados, en especial las PYME, pero sobre todo a los países en desarrollo. También los trabajadores utilizan productos químicos, por lo que merecen especial atención. El orador propuso que las industrias financiaran un instituto en el que se imparta formación de calidad en materia de salud, seguridad y medio ambiente. Para obtener mayor credibilidad, este instituto debería ser administrado conjuntamente por los sindicatos y los empleadores, e impartir una formación gratuita y en horas de trabajo. También es necesario hallar cauces de expresión que permitan a los trabajadores plantear, sin temor a sufrir represalias, los problemas que para ellos podría encerrar la CR.
58. El portavoz del Grupo de los Empleadores creía que lo primordial era determinar que las prácticas óptimas en materia de salud, seguridad y medio ambiente sean acertadas en el plano comercial -- aspecto importante para las PYME dondequiera que se ubiquen. Todo beneficio obtenido a corto plazo por el incumplimiento de las normas en materia de salud, seguridad y medio ambiente entraña a largo plazo unos costos significativos. Las necesidades en materia de formación dependen de las condiciones imperantes a escala local en los países en desarrollo y en las PYME, los empleados deberían comprender la importancia de contar con unos sistemas de gestión sólidos y el papel que desempeña la gestión para reducir los accidentes. En muchos programas de CR aplicados en diferentes regiones predomina la ayuda mutua para la formación y el aprendizaje de las prácticas óptimas. Las multinacionales contribuyen a difundir las prácticas óptimas en materia de salud, seguridad y medio ambiente, aunque podría ser necesario adoptar un método más sencillo cuando la infraestructura resulte insuficiente. La cooperación con las empresas locales acelera el intercambio de ideas y aptitudes.
59. Varios miembros empleadores (de Alemania, Bélgica, Francia y el Reino Unido) dieron ejemplos de asistencia prestada a las PYME, entre otros: la elaboración de guías técnicas puestas a disposición de los expertos de las grandes empresas para ayudar a las PYME a aplicar los programas de CR; la revisión de las reglamentaciones; la ayuda a los países en desarrollo a fin de que cumplan los criterios de participación en la CR; la instauración de una cooperación entre multinacionales y empresas locales en los países en desarrollo; la promoción de la CR en el ámbito local y la colaboración en la preparación de sistemas de gestión.
60. Un miembro empleador de Francia añadió que se promovía la CR en centros de enseñanza secundaria de su país en cumplimiento de un amplio programa infantil de «descubrimiento de la química». Desde 1994, se habían impartido 60.000 clases a casi dos millones de niños.
61. Un miembro trabajador de Alemania aludió a la tendencia creciente a recurrir a la subcontratación, lo cual abre una serie de interrogantes acerca de la CR.
62. El representante del Gobierno de los Estados Unidos declaró que las reglamentaciones, incluso aquéllas por las que se exigen educación y formación, no han entrañado en las PYME todas las mejoras esperadas en materia de salud, seguridad y medio ambiente, a pesar de la amenaza de sanciones. El Gobierno de los Estados Unidos ha implantado un sistema de visitas consultivas gratuitas a las PYME, en el que se da prioridad a las empresas más pequeñas. En 1998, se efectuaron 20.000 visitas de esta índole. Además, se han concedido subvenciones para permitir a los sindicatos y a otras organizaciones impartir formación a los trabajadores de las PYME en materia de salud, seguridad y medio ambiente.
Información necesaria para los trabajadores
y sus representantes en relación con las iniciativas
voluntarias en materia de seguridad,
salud y medio ambiente
63. El portavoz del Grupo de los Empleadores declaró que la formación en materia de salud, seguridad y medio ambiente debería adecuarse a las necesidades de los trabajadores y de la empresa, y que a su vez los trabajadores y sus representantes deberían participar en la planificación de la referida formación. Los programas de formación en materia de salud, seguridad y medio ambiente deberían abarcar disciplinas generales, es decir, información acerca de la normativa nacional en materia de salud, seguridad y medio ambiente, así como acerca de los correlativos métodos y metas de la empresa; la celebración de cursos prácticos para la fijación de objetivos y la evaluación en el lugar de trabajo; información y capacitación en materia de salud, seguridad y medio ambiente, así como acerca de las calificaciones que requiere la nueva tecnología y una comprensión del sistema de gestión en materia de salud, seguridad y medio ambiente; y una formación introductoria para los trabajadores recién contratados. Convendría iniciar en los escalones superiores un plan general de acción de ámbito empresarial, hasta abarcar todo el escalafón. Cada trabajador debería convertirse en un partícipe activo siempre que se definan claramente sus responsabilidades. El exceso de reglamentación podría coartar la toma de decisiones y dificultar la adhesión de la dirección y de los trabajadores. En vista de que los programas de formación fructuosos son aquéllos fundamentados en una definición de las necesidades experimentadas, resulta acertado propiciar la participación de los trabajadores y sus representantes animándoles a proporcionar información e ideas. Cabría incluso fomentar esta cooperación si se facilitase a los representantes de los trabajadores una información completa acerca de la política relativa a la CR. Por lo general, se aprecia el apoyo que brindan los representantes de los trabajadores para mejorar la eficacia en la CR.
64. Un miembro trabajador del Canadá declaró que la formación y la educación pueden subdividirse en varias categorías. En una de ellas se recogen las cuestiones procedimentales, que incluyen los derechos, las tareas, la responsabilidad, la relación entre la legislación y la CR, la toma de decisiones, la verificación, las normas, y los accidentes. En otra se subsumen cuestiones específicas, vinculadas a la determinación de los riesgos y a su control, y que incluyen la capacidad de afrontar peligros específicos en materia de salud, seguridad y medio ambiente, los sistemas de seguridad y de control, y la ergonomía. El Grupo de los Trabajadores coincidía en que los programas educativos deberían configurarse con base en las necesidades y orientarse a satisfacer estas últimas. Como la educación comprende unos aspectos oficiales y otros oficiosos, resulta importante garantizar un control conjunto en la toma de decisiones, la concepción y la realización de la formación, inclusive la determinación de los objetivos en educación y formación. De la misma manera, la formación debería tener un componente de evaluación y revisión para poder seguir satisfaciendo las necesidades de los trabajadores a este respecto.
65. El representante del Gobierno del Brasil recalcó la diferencia que en materia de educación existe entre las necesidades de los trabajadores y las de sus representantes; a estos últimos debería proporcionárseles información sobre los sistemas de gestión de la Conducta Responsable y las normas ISO14000 a fin de permitirles participar mejor en las negociaciones y los debates.
La valoración de la eficacia de las iniciativas voluntarias
y la correspondiente formación en materia de salud,
seguridad y medio ambiente
66. El portavoz del Grupo de los Empleadores se centró en dos elementos valorativos de la CR: los indicadores de eficacia y la verificación, que permiten medir la eficacia en dos planos: el de los resultados, que repercuten directamente en el ser humano o el medio ambiente (por ejemplo, accidentes o emanaciones), y el de la aplicación de la CR, para comprobar que se han elaborado e implantado las características y los requisitos de la CR. Corresponde a las empresas poner en práctica la CR con arreglo a las pautas de las asociaciones nacionales y de organismos coordinadores como CEFIC e ICCA. Entre los métodos de valoración de la eficacia cabría citar la autoevaluación, la revisión por homólogos (incluyendo a veces a externos) y la verificación por terceros. Muchas personas del sector desean evitar procesos burocráticos excesivos, por cuanto la CR apunta ya de por sí a robustecer los puntos débiles y no a proferir acusaciones.
67. El portavoz del Grupo de los Trabajadores reiteró la importancia de que los sindicatos participen en la evaluación y el seguimiento del éxito de las iniciativas voluntarias. En lo que respecta a los indicadores de eficacia en materia de formación, la CR parece carecer de ellos. La participación de los sindicatos en la supervisión de la formación debería beneficiar a todas las partes interesadas, en especial en lo referente a los recursos de que disponen para la formación en materia de salud, seguridad y medio ambiente y a la capacitación que están impartiendo independientemente del concepto de CR. Si bien los sindicatos desean seguir impartiendo una formación independiente, sobre todo para los representantes de los trabajadores, convendría que lo hagan según una fórmula convenida en el marco de la CR; de lo contrario soslayarían abiertamente la supervisión de la CR. Especial atención merece la cuestión de la subcontratación. La autoevaluación carece de credibilidad y los sindicatos, que no son entidades externas, deberían participar en la elaboración de indicadores de eficacia, así como en la supervisión y la verificación de la misma. Los implicados a escala local deberían recibir una formación especial que les permita encargarse de las auditorías; con ello, se aumentaría la credibilidad.
68. Según un consejero técnico empleador de Bélgica, no resulta aconsejable que los representantes de los trabajadores intervengan en las auditorías. Consideraba que no eran lo suficientemente independientes u objetivos. Ello no era óbice para que pudieran participar en otros aspectos de los programas de CR y de salud, seguridad y medio ambiente.
69. Un miembro trabajador de Francia insistió en que los sindicatos son independientes del gobierno y de los empleadores. Trabajan para defender los intereses de sus afiliados, razón por la cual los empleadores deberían reconocer su utilidad y hacerlos participar también a la hora de analizar lo que ocurría.
70. Un miembro trabajador de Argentina se mostró preocupado porque ciertas empresas no permiten la participación de los sindicatos en determinados planos, incluyendo las auditorías. De hecho los sindicatos son capaces de actuar con total independencia en aquellas cuestiones relativas a la salud, seguridad y medio ambiente, y a menudo se les solicita que intervengan en las fábricas. No debería descartarse el potencial de la participación de los trabajadores en las auditorías, sobre todo porque en muchos países en desarrollo se adolece de gran desconocimiento de la CR.
71. Un miembro trabajador de Sri Lanka afirmó que no comprendía cómo los empleadores podían considerar a los trabajadores como sus interlocutores sociales y, al propio tiempo, negarles el derecho a participar en la CR.
72. Un miembro empleador de Francia detalló los procesos de diálogo y de intercambio de información que se estaban llevando a cabo en su país. La información de esta Reunión serviría para fortalecer el diálogo entre los interlocutores sociales.
73. Un miembro empleador del Canadá enumeró una serie de ejemplos de «comunicación de los riesgos» -- mediante la formación de todos los interesados para que traten de manera más eficaz las cuestiones relativas a los riesgos -- y de verificación. Tres años después de que se implantara la CR, un equipo (integrado por dos expertos de los sectores, un representante de los trabajadores y un ciudadano) visitó diferentes lugares, tras lo cual elaboró un informe sobre el grado de aplicación de la CR. Los resultados de este informe se divulgaron entre el personal de la fábrica y la comunidad. Cerca de la mitad de los 1.500 resultados de la primera verificación eran elogios, y el resto sugerencias de mejora o seguimiento, que exhortaban a menudo a la concienciación de los empleados o al diálogo con la comunidad. Estaba a punto de comenzar una nueva fase. El procedimiento se había concebido para velar por que no se deteriorasen los sistemas de gestión instaurados en el marco de la CR, así como para determinar y compartir las prácticas óptimas. No se trataba de un ejercicio en el que se aprueba o se suspende.
Vinculación más estrecha de los trabajadores
y de sus representantes con las iniciativas voluntarias
74. El portavoz del Grupo de los Trabajadores no comprendía cómo iniciativas voluntarias como la CR, que en teoría deberían aumentar la seguridad de los trabajadores, podían implantarse sin voz ni voto de estos últimos. Y si los trabajadores tuvieran esta oportunidad de participar, ¿cómo podrían no intervenir también de lleno sus representantes a la hora de elaborar y aplicar las iniciativas voluntarias, en vez de limitarse a desempeñar un papel consultivo? Los sindicatos seguirían formando a sus delegados y afiliados. Si se les negara esta participación, la industria desaprovecharía la oportunidad de transmitir sus esfuerzos a los trabajadores de manera constructiva. Además, los sindicatos tienen contactos políticos e influencia a escala nacional; las peticiones formuladas a los gobiernos tendrían más peso si se presentaran conjuntamente con ellos. En el plano internacional, los sindicatos contribuyen a garantizar la uniformidad de las normas, en cuya elaboración participan. El orador reiteró que la participación de los sindicatos puede aumentar la credibilidad de los indicadores de eficacia y del concepto de CR en general. En todos los planos los sindicatos tienen acceso a un acervo considerable de experiencia en materia de salud, seguridad y medio ambiente que están dispuestos a aprovechar para contribuir en grado máximo a la mayor seguridad de los lugares de trabajo. El orador reconoció que se había producido un cambio en la actitud de los empleadores frente a la participación sindical. Los sindicatos pretenden implicarse en las iniciativas voluntarias de una manera estructurada que parta del plano internacional. Contribuyen de manera efectiva, tanto en beneficio de las industrias como de los trabajadores. El hecho de cerrarles las puertas incidiría gravemente en la actitud de la mano de obra sindicada frente a las iniciativas voluntarias. La Reunión brinda una oportunidad única para seguir avanzando y potenciar una participación estructurada de los sindicatos; no debería desperdiciarse.
75. El portavoz del Grupo de los Empleadores afirmó que las cuestiones de salud, seguridad y medio ambiente requieren una cooperación entre los interlocutores sociales. Los sindicatos deberían reconocer el éxito de iniciativas voluntarias como la CR y respaldarlo. La CR evoluciona sin cesar y los sindicatos deberían participar en este proceso. La CR no debería ser un sistema basado en normas, pues entonces se alejaría del objetivo de la Reunión, consistente en satisfacer de manera uniforme las necesidades de los diferentes países, que son diversas y evolucionan. Los trabajadores y sus representantes participan ya en la aplicación de la CR en todas las empresas que se han comprometido a cumplirla. La salud, la seguridad y el medio ambiente ocupan un lugar preponderante en el orden del día de las reuniones celebradas entre los interlocutores sociales, incluso en los comités de empresa de carácter reglamentario existentes en algunos países, y en otro tipo de actividades. Las asociaciones industriales nacionales deberían informar a los representantes de los trabajadores acerca de los progresos de la CR. Como bien se indicaba en el informe de la OIT, la industria podría poner mayor empeño en que los trabajadores comprendan las implicaciones de iniciativas voluntarias tales como la CR. Deberían reconsiderarse los medios de comunicación teniendo en cuenta esta finalidad. Los trabajadores y sus representantes tienen un papel esencial que desempeñar para que la CR siga mejorando, por ejemplo mediante su participación en las investigaciones conjuntas, más tendentes a cambiar actitudes que a imputarlas. Los trabajadores también necesitan que se les tenga al corriente de las diferentes iniciativas, por ejemplo mediante sesiones informativas organizadas en las fábricas, durante las cuales podría recordárseles la necesidad de conseguir una adhesión siempre creciente para mejorar las normas. Los empleadores reconocieron que los sindicatos han procurado formar a sus representantes en las fábricas en materia de salud, seguridad y medio ambiente.
76. El representante del Gobierno del Japón afirmó que, como el fomento de la salud, la seguridad y el medio ambiente está estrechamente vinculado a la vida de los trabajadores, éstos deberían implicarse más en él. Los empleadores deberían tener consideración con sus trabajadores, que al apreciar este reconocimiento se sentirían más motivados y verían mejorar la reputación de su empresa. Una de las notas características de la industria química japonesa estriba en unas relaciones obreropatronales sanas que han permitido alcanzar una productividad elevada, así como una mejora de las condiciones de trabajo. El orador albergaba la esperanza de que la celebración sistemática de reuniones entre las asociaciones de CR en su país permitiera lograr más mejoras en los ámbitos de la salud, seguridad y medio ambiente, y de las relaciones laborales.
77. Un miembro trabajador del Japón declaró que se necesita tesón para forjar entre los interlocutores sociales una relación de confianza sólida y mantenerla. Los trabajadores japoneses se mostraron escépticos cuando por primera vez se introdujo la CR. En un curso práctico dedicado a esta última, la dirección insistió en la necesidad de aplicar el método consistente en adoptar las decisiones en el vértice y después en comunicarlas a la base. También según los sindicatos convenía difundir la información a todos los planos, de suerte que todos reconozcan la CR de igual manera. Este procedimiento es fructuoso en las empresas grandes y muy organizadas, pero resulta de difícil aplicación en las PYME. Se precisa una cooperación laboral, incluso a escala regional, para garantizar resultados satisfactorios en un contexto de creciente mundialización. Como las empresas siguen trasladando sus actividades de explotación al extranjero, la respuesta de los sindicatos a las empresas multinacionales en relación con la CR reviste una importancia capital. A este respecto, el sindicato japonés pondría especial empeño en mejorar los vínculos y la coordinación que le unen a sus homólogos de Asia meridional.
Formación y educación para promover la tutela del producto
78. El portavoz del Grupo de los Empleadores reconoció que la educación y la formación deberían apuntar a una comprensión más cabal de lo que es la tutela del producto (TP), consistente en la gestión responsable de los aspectos relacionados con la salud, la seguridad y el medio ambiente a lo largo de todo el ciclo de existencia del producto. Valga decir que se trata de la CR aplicada al producto propiamente dicho. Algunas de las cuestiones planteadas acerca de los plaguicidas entran en el ámbito de la tutela del producto. Aunque muchas empresas la han practicado durante años, comienzan ahora a darle más relieve en el marco de la CR. Entre los esfuerzos realizados por este sector en los ámbitos de la enseñanza y la formación cabe citar la concienciación, la educación estratégica y una gama de actividades específicas, muchas de las cuales, como los acuerdos de participación con entidades externas a la empresa, se abordaron en el informe de la OIT. El orador encomió el trabajo realizado por la Organización con el respaldo del sector para el etiquetado apropiado de las sustancias químicas.
79. El portavoz del Grupo de los Trabajadores declaró que la utilización inadecuada de las sustancias químicas ha tenido una incidencia adversa en los trabajadores y en el sector. Los sindicatos han tomado varias iniciativas relativas a la tutela del producto, pero les inquieta bastante que la información y la formación suministradas en las empresas en relación con determinados productos no se hayan transmitido también a los trabajadores que los utilizan. Las hojas de datos de seguridad del material no se distribuyen, los productos llevan etiquetas en idiomas que no corresponden, o incluso a veces ni van etiquetados. Deberían hacerse esfuerzos por verificar la utilización apropiada de los productos químicos como los plaguicidas, y convendría efectuar análisis independientes sobre el ciclo de existencia de dichos productos. Las muchas solicitudes de asistencia recibidas en este campo demuestran que los trabajadores no confían en la asistencia de los empleadores o no saben adónde dirigirse o dónde presentar sus quejas. Deberían subsanarse las deficiencias registradas en la tutela del producto.
80. El representante del Gobierno de Alemania señaló que muchos trabajadores no están sindicados, que muchos empleadores, especialmente las PYME, tampoco pertenecen a las asociaciones sectoriales de empleadores, y que muchos productos quedan al margen del sector químico. Es pues importante contemplar la posibilidad de que se lleven a cabo actividades de formación fuera del ámbito habitual. El orador celebraba que se hubiese hecho referencia al importante tema del etiquetado de los productos, ya que sólo con un etiquetado correcto y una utilización apropiada de las hojas de datos podrían los trabajadores manipular las sustancias químicas de manera apropiada.
81. Un observador de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines (IUF) declaró que celebraba observar que la tutela del producto abarca la fabricación y la utilización de los productos químicos. Coincidía en que la industria no podría mejorar su credibilidad mientras se siguiese abusando de los productos o éstos se siguiesen utilizando de manera incorrecta. A juicio de su federación, una de las limitaciones de la tutela del producto reside en la incertidumbre reinante acerca de la CR y la iniciativa para la utilización segura de plaguicidas (mecanismo de entrega para la Tutela del Producto), así como acerca del grado de coordinación entre ambas asociaciones del sector. No se podía desatender esta cuestión capital si se quería lograr una auténtica tutela del producto.
82. El portavoz del Grupo de los Trabajadores declaró que la OIT debería profundizar su estudio reflejado en el informe a la Reunión, con especial hincapié en los países en desarrollo y los países de Europa central y oriental. También se requería un estudio más detallado a fin de determinar dónde se aplica la CR y dónde resulta difícil cumplirla. Deberían celebrarse reuniones regionales donde los partícipes sociales puedan analizar estas cuestiones. En la medida en que los sindicatos consiguieran alcanzar el nivel de participación deseado, podrían ayudar a la OIT en esta tarea.
83. Un observador de la mencionada IUF respaldó esta propuesta, y consideró que incluso podría extenderse hasta abarcar la utilización de los productos en condiciones de seguridad, así como su relación con otras iniciativas voluntarias a nivel nacional.
84. El portavoz del Grupo de los Empleadores declaró que la OIT podría difundir ciertamente las prácticas óptimas mediante su red de oficinas locales, y debería seguir desempeñando su importante función en materia de educación y formación de los jóvenes. Convendría aprovechar mejor su experiencia para organizar tribunas de debate. En cambio, no veía qué papel podría desempeñar la OIT en las iniciativas voluntarias, en particular en la concepción de los sistemas de gestión de salud, seguridad y medio ambiente mencionados en el informe. Ello no obsta para que suministre información sobre estas iniciativas.
85. El representante del Gobierno de Alemania consideraba que la OIT debería iniciar estudios no sólo sobre la utilización de las sustancias peligrosas en condiciones de seguridad, sino también sobre la de los productos químicos «ecológicos», mediante el fomento de estudios en este ámbito.
86. Un miembro trabajador de Canadá declaró que refutaba la afirmación del Grupo de los Empleadores según la cual la OIT no tenía función alguna que cumplir en la concepción de sistemas de gestión de la seguridad. Era absolutamente apropiado que la OIT participara en esta actividad, que incluso se insertaba mejor en el marco de sus atribuciones que en el de las de la Organización Internacional de Normalización (ISO), con la cual algunos empleadores habían decidido trabajar en algunos ámbitos conexos.
Examen y adopción por la Reunión de los proyectos
de informe y de conclusiones
87. El Grupo de Trabajo sobre las conclusiones presentó su proyecto de conclusiones a la Reunión en su sexta sesión.
88. En esta misma sesión plenaria, la Reunión adoptó por unanimidad el presente informe y el proyecto de conclusiones previa aprobación de una serie de cambios de redacción.
Ginebra, 26 de febrero de 1999.
(Firmado) P. Simanjuntak,
Presidente.
Conclusiones sobre las iniciativas voluntarias
que tienen consecuencias para la formación
y la educación en materia de seguridad, salud
y medio ambiente en las industrias químicas(3)
La Reunión tripartita sobre las iniciativas voluntarias que tienen consecuencias para la formación y la educación en materia de seguridad, salud y medio ambiente en las industrias químicas,
Congregada en Ginebra del 22 al 26 de febrero de 1999,
Adopta, el veintiséis de febrero de 1999, las siguientes conclusiones:
1. Las industrias químicas brindan una contribución importante a la producción económica, al empleo, al comercio internacional y al nivel de vida en general. Al mismo tiempo, si sus procesos y productos no son objeto de una gestión acertada pueden causar daños a la salud y a la seguridad de los trabajadores y de la población en general, así como al medio ambiente. En algunos casos, la respuesta de las industrias químicas a los accidentes y problemas acaecidos ha consistido en adoptar una postura defensiva que ha tenido efectos negativos en su reputación y su credibilidad.
2. El desarrollo de iniciativas voluntarias como el programa Conducta Responsable constituyó un punto de partida inédito cuyo objetivo era una mejora continua de la eficacia de la industria en materia de salud, seguridad y medio ambiente, así como la comunicación de sus resultados a los participantes y a la opinión pública en general. Estas iniciativas han tenido resultados positivos, al impulsar una cultura de la salud, la seguridad y el medio ambiente en el sector; incluso podría llegarse más lejos si aumentase la participación de todos los interesados. Todas las empresas químicas y todos los trabajadores del sector deberían hacer suyos estos objetivos.
Reglamentación e iniciativas voluntarias
3. Al promover mayor eficacia en materia de salud, seguridad y medio ambiente, el marco jurídico y las iniciativas voluntarias deberían apoyarse mutuamente. El marco jurídico debería tener por objeto establecer normas mínimas y velar por su efectivo acatamiento. Las exigencias de carácter legislativo deberían hacerse cumplir de un sistema de inspecciones previsto por ley, y su observancia debería alentarse mediante programas de apoyo y sanciones. También se requerirá una supervisión apropiada del gobierno en los casos en que en lugar de aplicar un enfoque preceptivo, es decir, basado en «disposiciones obligatorias y controles», se prefiera una reglamentación que defina objetivos y dé flexibilidad en cuanto a los medios utilizados para aplicarla.
4. El objetivo de las iniciativas voluntarias debería ser, en particular, alcanzar mayor eficacia que la que podría obtenerse con la mera legislación. Sus metas no deberían ser estáticas, sino basarse en el principio de una mejora continua. Deberían instaurarse sistemas de gestión apropiados en materia de salud, seguridad y medio ambiente que aseguren una conformidad con las exigencias, tanto de la legislación como de las iniciativas voluntarias. Estas últimas deberían alentar y prever mecanismos para que todas las empresas y los establecimientos alcancen resultados aceptables. Los gobiernos deberían promover y fomentar el recurso a iniciativas voluntarias como la CR a modo de complemento de la legislación, cuando resulte conveniente para incrementar la eficacia.
Prácticas óptimas en materia de salud, seguridad y medio ambiente
5. Podrían elaborarse y difundirse prácticas óptimas a través de iniciativas voluntarias como la Conducta Responsable, recurriendo a diversos medios, por ejemplo: el intercambio de experiencias entre empresas y asociaciones empresariales; la elaboración y promoción de repertorios de recomendaciones o documentos de orientación que permitan a las empresas comparar sus políticas y resultados con normas de referencia sobre diversas cuestiones relativas a la salud, la seguridad y el medio ambiente; la aplicación, en el marco de las empresas multinacionales, de los principios y normas de estas empresas en materia de salud, seguridad y medio ambiente a todas las actividades que realizan en todo el mundo, teniendo debidamente en cuenta las reglamentaciones, las prácticas locales o ambas referencias a la vez, el recurso a presiones y actividades de asistencia entre las empresas del sector, de manera que se emulen los resultados obtenidos en materia de salud, seguridad y medio ambiente y las prácticas óptimas de las empresas principales sean adoptadas en las demás empresas del sector; acuerdos con o entre transportistas, distribuidores, y otros fabricantes y usuarios de productos secundarios, de modo que se difundan las prácticas óptimas en toda la cadena de suministro, y la prestación de conocimientos especializados a las industrias químicas de los países en desarrollo y en transición, por conducto de las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas o por otros medios. El desarrollo y la difusión de las prácticas óptimas serán tanto más efectivos cuanto mayor sea la participación de los trabajadores(4) y de sus representantes en las iniciativas voluntarias.
6. Para mejorar la capacidad de respuesta de las empresas químicas, los gobiernos podrían considerar la posibilidad de iniciar un proceso destinado a fomentar la transparencia en materia de salud, seguridad y medio ambiente.
7. Se deberían idear y aplicar sistemas de indicadores de eficacia comparables a escala internacional con objeto de efectuar un seguimiento de los resultados de las empresas químicas en materia de salud, seguridad y medio ambiente. Los trabajadores y sus representantes deberían participar en el desarrollo y la utilización de tales sistemas.
Formación en materia de salud, seguridad y medio ambiente
8. Las empresas que se adhieran a la Conducta Responsable o a otras iniciativas de esta naturaleza deberían comprometerse, a través de programas de formación, educación y concienciación apropiados, dirigidos a todos los niveles del personal --desde el personal directivo superior hasta los operarios -- a promover una cultura que propicie una mejora continua de los resultados en materia de salud, seguridad y medio ambiente.
9. A la adhesión a la Conducta Responsable y a otras iniciativas voluntarias similares deberían sumarse en su caso una intensificación y una ampliación de la formación, la educación y la difusión de información en materia de salud, seguridad y medio ambiente que abarque nuevas disciplinas -- por ejemplo, la gestión de la tutela del producto o la manera de establecer y poner en marcha sistemas de gestión de la salud, la seguridad y el medio ambiente -- y se haga extensivo a otros colectivos, por ejemplo, a las comunidades vecinas a las empresas, a los proveedores y a los usuarios a lo largo de la cadena de suministro.
10. Los trabajadores y sus representantes deberían participar activamente en la tarea de determinar las necesidades de formación y de educación, y en la concepción y aplicación de los programas de formación. Aunque la eficacia de tales programas -- es decir, los resultados concretos alcanzados en materia de salud, seguridad y medio ambiente -- debería constituir el principal objetivo, cuando sea necesario deberían vincularse a la denominación «iniciativa voluntaria» para acrecentar la eficacia de dichas iniciativas.
11. Las prácticas óptimas en materia de formación en salud, seguridad y medio ambiente consiste a veces en iniciativas concebidas y aplicadas conjuntamente con el asesoramiento y la ayuda de especialistas en estos campos. Los ejercicios de formación en materia de salud, seguridad y medio ambiente que han tenido éxito también suelen realizarse a nivel de los talleres, circunscribirse a situaciones o procesos específicos, o ambas cosas a la vez. La formación y la educación en materia de salud, seguridad y medio ambiente deberían tener por lo general un enfoque estructurado y basado en políticas explícitas que permita adaptar y comunicar estas últimas atendiendo a las condiciones locales, determinar las necesidades en materia de formación, hacer un seguimiento de la eficacia, y establecer una comunicación sobre los resultados obtenidos, de manera que se puedan revisar y reconsiderar las políticas iniciales.
Las pequeñas y medianas empresas en los países
en desarrollo y en transición
12. Las empresas químicas de pequeñas dimensiones -- que constituyen una gran proporción de todas las empresas del sector -- y las empresas químicas de los países en desarrollo y de las economías en transición pueden tropezar con dificultades a la hora de cumplir sus obligaciones en materia de salud, seguridad y medio ambiente, porque disponen de recursos humanos limitados. En vista de que las deficiencias de sus resultados tienen efectos negativos en todo el sector, las grandes empresas y las asociaciones sectoriales que están en mejor posición deberían ayudarles de diversas maneras a elaborar políticas de mejoramiento permanente en materia de salud, seguridad y medio ambiente. Estos métodos, de carácter asociativo, deberían incluir el recurso a la «asistencia mutua» y a redes que vinculen a las empresas de vanguardia con aquellas empresas o asociaciones menos adelantadas.
13. También debería prestarse asistencia mediante: una sensibilización mayor sobre los beneficios económicos que reportan las buenas prácticas en materia de salud, seguridad y medio ambiente; la formación para la elaboración y utilización de sistemas de gestión en este ámbito; la publicación de indicadores de eficacia que puedan servir de referencia; el préstamo de expertos y la distribución de documentos de asesoramiento sobre cuestiones pertinentes. Debería tomarse en consideración la necesidad de establecer nuevos mecanismos o instituciones de financiación para promover dicha formación.
Participación de los trabajadores y de sus representantes
14. Los trabajadores y sus representantes deberían tener voz y voto a la hora de definir las características y el alcance de la información y de la formación que se les proporciona en materia de salud, seguridad y medio ambiente en el marco de las iniciativas voluntarias. La información y la formación mencionadas deberían estar adaptadas a sus necesidades y abarcar cuestiones relacionadas, por ejemplo, con el marco jurídico de la salud, la seguridad y el medio ambiente, los cometidos y responsabilidades de las diferentes partes al respecto y los procedimientos utilizados para investigar los sucesos y accidentes. También deberían dar respuesta a preguntas esenciales relativas a la salud, la seguridad y el medio ambiente -- por ejemplo, a la siguiente: ¿cómo utilizar los sistemas de gestión de la seguridad o la ergonomía y hacer frente a riesgos y peligros como incendios y explosiones?, etc. Los programas de formación e información deberían ser evaluados de forma conjunta y periódica, y revisados en consecuencia. Lo habitual debería ser un ambiente propicio para la interacción y la comunicación entre órganos directivos, trabajadores y sus representantes.
15. El Consejo Internacional de Asociaciones Químicas (ICCA) y la Federación Internacional de Sindicatos de Trabajadores de la Química, Energía, Minas e Industrias Diversas (ICEM) han entablado un diálogo, que se oficializará y proseguirá, acerca de una participación significativa de los trabajadores y de sus representantes en Conducta Responsable.
16. Los empleadores deberían hacer participar de lleno a los trabajadores y a sus representantes en las actividades locales de Conducta Responsable e informarles a escala nacional, entre otras materias, acerca del estadio de aplicación de dicha iniciativa.
17. Deberían buscarse cauces para aprovechar la contribución que los trabajadores, sus representantes y sus organizaciones(5) pueden brindar en pos de la eficacia y la credibilidad de Conducta Responsable, por ejemplo, en las relaciones con las comunidades próximas a las instalaciones químicas, en la formación que imparten a los delegados del personal y de seguridad, en la influencia que tienen sobre la formulación de las políticas nacionales y en la promoción de las prácticas óptimas.
18. Sin perjuicio del diálogo mencionado en el párrafo 15, los trabajadores y sus representantes deberían estar preparados para reconocer las contribuciones positivas que tales iniciativas han aportado, aportan y pueden aportar para mejorar la eficacia en materia de salud, seguridad y medio ambiente, y para adherirse a ellas.
19. De acuerdo con lo estipulado en dos de los elementos fundamentales de la Conducta Responsable, los indicadores de eficacia y los procedimientos de verificación son cruciales para la credibilidad de la iniciativa y para los proyectos que se llevan a cabo bajo esta denominación. Ambos condicionan los resultados, por ejemplo, la siniestralidad y los índices de emanaciones, y la manera en que se aplican los compromisos contraídos en el marco de la iniciativa: sus características fundamentales, principios rectores y los repertorios de recomendaciones prácticas y directrices correspondientes.
20. Cualquiera que sea la modalidad de verificación elegida (autoevaluación, verificación a cargo de otras empresas, o a cargo de terceros), deberán adoptarse medidas para obtener resultados creíbles. Ejemplos de dichas medidas pueden ser la publicación de los indicadores de eficacia y de los resultados de las evaluaciones (independientemente de quién las realice), el recurso a auditorías independientes y la participación de los trabajadores y de sus representantes en los ejercicios de evaluación.
21. Deben continuar las actividades de sensibilización, las presiones de otras empresas y otras actividades destinadas a aumentar el número de asociaciones y empresas químicas que adoptan los conceptos de servicio del producto y de análisis del ciclo de vida de los productos químicos. Las empresas químicas y las asociaciones que han hecho suyos estos conceptos deberían promover y utilizar con toda libertad los mecanismos de formación e información disponibles, incluyendo el uso de las hojas de datos de seguridad, para informar y sensibilizar a los clientes y usuarios sucesivos acerca del etiquetado, la manipulación, la utilización, el reciclado y la eliminación de sus productos en condiciones de seguridad. Deberían adoptarse medidas, incluyendo la utilización de procedimientos de reclamación, para evaluar la eficacia de los medios utilizados y para adaptarlos según convenga.
22. Las diferentes iniciativas sobre la utilización segura de los productos de elaboración secundaria (por ejemplo, los plaguicidas) y las organizaciones que las patrocinan, deberían armonizar sus esfuerzos para incrementar la eficacia y enviar un mensaje claro a los distribuidores y usuarios de los productos.
23. Las actividades de la OIT en este sentido deberían dar prioridad a las zonas más necesitadas, especialmente a los países en desarrollo, a los de industrialización reciente y a los de Europa central y oriental. Dichas actividades deberían consistir en: investigaciones adicionales sobre cómo se han aplicado en estas regiones la iniciativa de Conducta Responsable y la de la Utilización Mundial Segura, sus logros y deficiencias; la promoción y organización de cursos de formación sobre la seguridad química, en particular a través de las oficinas exteriores de la OIT; y el recurso a los buenos oficios de la OIT para impulsar el diálogo en los diferentes niveles entre los empleadores y los trabajadores en lo referente a las iniciativas voluntarias.
Resoluciones
Examen y adopción de los proyectos
de resolución por la Reunión
En su cuarta sesión plenaria, la Reunión constituyó un Grupo de Trabajo sobre las resoluciones, de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 1 del artículo 13 del Reglamento.
El Grupo de Trabajo, presidido por el Presidente de la Reunión, estuvo integrado por la Mesa de esta ultima y tres representantes de cada Grupo. Su composición fue la siguiente:
Mesa de la Reunión
Sr. P. Simanjuntak (Presidente)
Sr. E. Brunner (Vicepresidente gubernamental)
Sr. H. Fumagalli (Vicepresidente empleador)
Sr. R. Wages (Vicepresidente trabajador)
Miembros gubernamentales
Estados Unidos: Sr. F. Frodyma
Italia: Sra. G. Roca
Sudáfrica: Sra. J. Bradley
Miembros empleadores
Sr. S. Chimkovitch
Sr. J. Hanks
Sr. G. Trogen
Miembros trabajadores
Sr. N. Freitas
Sr. H. Iwasaki
Sr. V. Stanin
En la sexta sesión plenaria de la Reunión, el Presidente, en su calidad de Presidente del Grupo de Trabajo sobre las resoluciones y de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 8 del artículo 14 del Reglamento, presentó las recomendaciones de dicho grupo referentes a los proyectos de resolución sometidos a la Reunión. A tenor del citado artículo, también se había consultado a los tres Vicepresidentes de la Reunión sobre el contenido del informe oral del Presidente.
El Grupo de Trabajo pasó a examinar tres proyectos de resolución, uno de los cuales había sido presentado por el Grupo de los Empleadores y dos por el Grupo de los Trabajadores. Los tres se declararon admisibles a trámite. El Grupo de Trabajo enmendó el tenor de las resoluciones en el plazo señalado a estos efectos por la Mesa de la Reunión.
I. Resolución sobre la creación de
empleo en las industrias químicas
Esta resolución se basa en un texto presentado por el Grupo de los Empleadores y la Reunión la adoptó por unanimidad.
II. Resolución sobre las relaciones laborales
en el sector químico a nivel mundial
Esta resolución fue inicialmente presentada por el Grupo de los Trabajadores y la Reunión la adoptó por unanimidad.
III. Resolución sobre las pequeñas y medianas empresas
del sector químico
Esta resolución se basa en un texto presentado por el Grupo de los Trabajadores y la Reunión la adoptó por unanimidad.
Textos de las resoluciones adoptadas
por la Reunión
Resolución sobre la creación de empleos
en las industrias químicas(6)
La Reunión tripartita sobre las iniciativas voluntarias que tienen consecuencias para la formación y la educación en materia de seguridad, salud y medio ambiente en las industrias químicas,
Congregada en Ginebra del 22 al 26 de febrero de 1999,
Recordando el Convenio sobre la política del empleo, 1964 (núm. 122), que exhorta a los Estados Miembros a que estimulen el crecimiento y el desarrollo económicos con base en un empleo pleno, productivo y libremente elegido;
Considerando que las dificultades económicas engendran un desempleo y una pobreza masivos en muchos países y perjudican a los trabajadores de las industrias químicas;
Considerando que las industrias químicas son un factor importante del desarrollo de las economías nacionales y de mejora del nivel y de la calidad de vida;
Considerando que para crear empleos hacen falta empresas prósperas;
Considerando que la innovación en materia de productos y procesos es fundamental para que las empresas químicas sean prósperas;
Señalando que un grave deterioro de las condiciones económicas generales de un país puede tener también repercusiones negativas para la actividad económica y el empleo en otros países;
Considerando que el aumento de la actividad económica y la creación de empleos benefician tanto a los empleadores como a los trabajadores, a sus representantes(7) y a los gobiernos;
Reconociendo la contribución de la industria a la formación, la educación y la investigación;
Considerando que la adopción de disposiciones apropiadas para el mercado del trabajo es un factor clave para que prosperen las economías en general y los cambios estructurales provocados por la mundialización,
Adopta, el veintiséis de febrero de 1999, la siguiente resolución:
La Reunión tripartita sobre las iniciativas voluntarias que tienen consecuencias para la formación y la educación en materia de seguridad, salud y medio ambiente en las industrias químicas invita al Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo a que:
1) exhorte a los gobiernos perseverar en su empeño por:
a) aplicar las medidas apropiadas a fin de crear un entorno propicio para las inversiones y promueva iniciativas empresariales que brinden prosperidad a las empresas, permitan crear empleos y generar un crecimiento y un desarrollo duraderos;
b) adoptar las disposiciones adecuadas para facilitar la innovación y la creación de un entorno que fomente una competitividad y una inversión conducentes a la creación de empleos en empresas prósperas;
c) mejorar la educación científica y la infraestructura de las actividades de investigación académica, y fomentar la cooperación entre las empresas del sector y los centros educativos en todos los planos;
d) aplicar medidas de orden financiero por conducto de las instituciones financieras apropiadas para ayudar a los países más gravemente afectados por la crisis económica a iniciar su recuperación;
2) pide al Director General de la OIT que:
a) emprenda un estudio de las medidas económicas generales y las medidas destinadas a las empresas que han adoptado con éxito los gobiernos de los Estados Miembros para crear empleos, así como sobre sus repercusiones, de modo que los gobiernos, los empleadores, los trabajadores y sus respectivas organizaciones puedan beneficiarse de las experiencias de otros países y puedan adaptarlas a sus necesidades;
b) proporcione, en el marco de su mandato, el asesoramiento y la asistencia técnica necesarios para fomentar y apoyar los proyectos emprendidos o concebidos en los Estados Miembros para coadyuvar a la recuperación económica y a la creación de empleos.
Resolución sobre las relaciones laborales
en el sector químico en el plano mundial(8)
La Reunión tripartita sobre las iniciativas voluntarias que tienen consecuencias para la formación y la educación en materia de seguridad, salud y medio ambiente en las industrias químicas,
Congregada en Ginebra del 22 al 26 de febrero de 1999,
Tomando nota de las múltiples dificultades que deben arrostrar las industrias químicas en el plano mundial, entre ellas, los cambios financieros, estructurales y orgánicos, que suponen las inversiones, fusiones y adquisiciones de empresas, y la pérdida y creación de empleos;
Tomando nota de la creciente dependencia respecto de los productos del sector químico en el plano mundial;
Tomando nota del rápido aumento de las exigencias técnicas y educativas impuestas a las empresas y a los trabajadores;
Tomando nota también de la creciente presión que ejercen el escepticismo y la desconfianza permanentes de la población respecto a ciertos aspectos y productos del sector químico;
Reconociendo que este escepticismo y esta desconfianza se deben en algunos casos a una comprensión deficiente y a una errónea información;
Considerando la importancia que reviste la necesidad de una confianza mutua y una cooperación entre los empleadores, y los trabajadores y los representantes de estos últimos(9) para hacer frente a las mencionadas dificultades;
Considerando los beneficios derivados de unas relaciones laborales en las que reine un respeto mutuo y una cooperación genuinos entre empleadores, trabajadores y sus representantes;
Adopta, el veintiséis de febrero de 1999, la siguiente resolución:
La Reunión tripartita sobre las iniciativas voluntarias que tienen consecuencias para la formación y la educación en materia de seguridad, salud y medio ambiente en las industrias químicas:
1) exhorta al Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo a que pida al Director General que:
a) dirija un estudio comparativo sobre los sistemas de relaciones laborales en el sector químico con la cooperación de todos los mandantes de la OIT;
b) elabore un informe acerca de las prácticas en materia de relaciones laborales en el sector químico con miras a promover la confianza mutua y la transparencia;
2) pide a la OIT que contribuya a cuanto antecede para elaborar y promover programas encaminados a mejorar las relaciones laborales en el sector químico.
Resolución sobre las pequeñas y medianas empresas del sector químico(10)
La Reunión tripartita sobre las iniciativas voluntarias que tienen consecuencias para la formación y la educación en materia de seguridad, salud y medio ambiente en las industrias químicas,
Congregada en Ginebra del 22 al 26 de febrero de 1999,
Reconociendo el protagonismo mundial de la industria química y sus productos tanto en las economías industrializadas como en aquellas en desarrollo;
Tomando nota de que las pequeñas y medianas empresas (PYME) desempeñan en el sector químico un papel de capital importancia, al constituir un factor decisivo del desarrollo y el crecimiento económicos y asumir la responsabilidad de crear empleos en todo el mundo;
Reconociendo que las dificultades que deben afrontar las PYME y sus trabajadores pueden tener una índole y plantearse en planos diferentes de los que deben afrontar las grandes empresas del sector,
Adopta, el veintiséis de febrero de 1999, la siguiente resolución:
La Reunión tripartita sobre las iniciativas voluntarias que tienen consecuencias para la formación y la educación en materia de seguridad, salud y medio ambiente en las industrias químicas exhorta al Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo a que:
1) promueva y refuerce las actividades encaminadas a determinar las necesidades de los trabajadores y de sus representantes(11) en las PYME del sector químico, con el fin de fomentar las prácticas de las relaciones laborales;
2) animar a todos los Estados Miembros a que ratifiquen el Convenio de la OIT sobre los productos químicos, 1990 (núm. 170), y el Convenio sobre la prevención de accidentes industriales mayores, 1993 (núm. 174), y a que apliquen sus correspondientes recomendaciones;
3) animar a todos los Estados Miembros a que ratifiquen y apliquen los convenios fundamentales relativos a la libertad sindical y la negociación colectiva, el trabajo forzoso, la discriminación y el trabajo infantil;
4) animar a todos los Estados Miembros a respetar, promover y cumplir de buena fe los objetivos de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento, adoptada por la Conferencia Internacional del Trabajo en junio de 1998.
Otras labores
Debates de los grupos especiales
Actividades de la OIT que revisten interés para la Reunión
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Presidente: |
Sr. C. Weeks, Vicepresidente, Grupo Gubernamental. |
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Participantes: |
Sr. I. Obadia, Servicio de Seguridad y Salud en el Trabajo, OIT, Ginebra.
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|
Sra. J. Diller, Oficina del Consejero Jurídico, OIT, Ginebra. | |
|
Sr. A. Abate, Oficina para las Actividades de las Empresas Multinacionales, OIT, Ginebra. |