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Informe para el debate de la Reunión tripartita
sobre Las repercusiones de la mundialización
y de la reestructuración del comercio
en la esfera de los recursos humanos
Ginebra, 1999
Oficina Internacional del Trabajo Ginebra
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Copyright ©1999 Organización Internacional del Trabajo (OIT)
La Oficina Internacional del Trabajo ha preparado este informe como base para los debates en la Reunión tripartita sobre las repercusiones de la mundialización y de la reestructuración del comercio en la esfera de los recursos humanos. En él se analiza de qué manera repercuten en la fuerza de trabajo de este sector la reestructuración y la mundialización del comercio, y especialmente la aparición de nuevos circuitos de distribución y la utilización creciente de nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como la liberalización cada vez mayor del mercado. También se examinan los efectos de estos cambios en el empleo, las relaciones laborales y las condiciones de trabajo.
Esta Reunión forma parte del Programa de Actividades Sectoriales de la OIT, que tiene como objetivo facilitar el intercambio de información entre los mandantes acerca de los acontecimientos laborales y sociales que revisten importancia para determinados sectores económicos, y llevar a cabo además una investigación de carácter práctico sobre cuestiones de actualidad. Para alcanzar este objetivo se ha recurrido habitualmente a la celebración de reuniones internacionales tripartitas a fin de intercambiar ideas y experiencias con miras a: propiciar una mayor comprensión de cuestiones y problemas de carácter sectorial; tratar de lograr un consenso internacional tripartito sobre los problemas sectoriales y brindar orientación sobre políticas y medidas de alcance nacional e internacional para abordar problemas y cuestiones afines; promover la armonización de todas las actividades de la OIT de carácter sectorial y asumir la coordinación entre la Oficina y sus mandantes, y proporcionar asesoramiento técnico, asistencia práctica y apoyo concreto a los mandantes de la OIT para facilitar la aplicación de las normas internacionales del trabajo en diversos sectores económicos.
En su 267.ª reunión (noviembre de 1996) el Consejo de Administración de la OIT decidió que se incluiría en el programa de reuniones sectoriales para 1998-1999 una reunión sobre las repercusiones de la mundialización y de la reestructuración del comercio en la esfera de los recursos humanos. En la 268.ª reunión, el Consejo de Administración decidió que se celebraría a tales efectos una reunión tripartita con 75 participantes y que se invitaría a los 25 países que se enumeran a continuación a hacerse representar en la misma: Alemania, Burundi, Canadá, República Checa, China, Chipre, Colombia, República de Corea, Egipto, Eslovenia, Francia, Ghana, Italia, Japón, Luxemburgo, Madagascar, Malí, Nepal, Nicaragua, Perú, Portugal, Suriname, Suiza, Tailandia y Turquía. Se propuso asimismo establecer una lista de reserva con los países a los que se podría invitar a participar en el caso de que alguno de los gobiernos incluidos en la primera lista no pudiese aceptar la invitación. En la lista de reserva se incluyeron los países siguientes: Argelia, Argentina, Benin, Brasil, Croacia, Dominica, Emiratos Arabes Unidos, Etiopía, Finlandia, Granada, Guatemala, Marruecos, Nigeria, Reino Unido, Túnez y Zambia. Se invitó también a 25 representantes de empleadores privados y 25 representantes de trabajadores del sector privado. El Consejo de Administración decidió que la finalidad de la Reunión sería: intercambiar puntos de vista y experiencias acerca de los nuevos circuitos de distribución y sus repercusiones en el empleo y las condiciones de trabajo en el sector del comercio; sacar conclusiones prácticas que incluyan orientaciones y propuestas con miras a futuras acciones, y adoptar un informe sobre los debates. Esta Reunión puede además adoptar resoluciones.
Los avances tecnológicos, la movilidad internacional de las empresas y la rápida expansión de los cambios impulsados por la competencia están afectando profundamente la organización y la estrategia en materia de recursos humanos de las empresas comerciales. Debido a la mundialización y la creciente interdependencia de los mercados, hay una proporción cada vez mayor de la fuerza de trabajo mundial que realiza actividades relacionadas con el comercio internacional y los flujos de capital. El número de trabajadores empleados en las industrias competitivas de exportación e importación ha aumentado de manera significativa. Los mercados de trabajo están también cada vez más interrelacionados. Uno de los principales motivos por los cuales la productividad ha aumentado más rápidamente en el comercio mayorista y minorista que en otros sectores desde comienzos del decenio de 1970 es el hecho de que los mayoristas y las grandes cadenas de minoristas han invertido sumas considerables en la tecnología de la información.
Por lo tanto, la evolución tecnológica (junto con un constante descenso de los costos en materia de comunicación y de transporte), han sido los principales factores que han permitido la integración mundial. Por su parte, los gobiernos buscan cada vez más mejorar la competitividad internacional de su economía en lugar de parapetarse tras los muros del proteccionismo. Los países en desarrollo han hecho enormes progresos en el campo de la educación y constantes mejoras en cuanto al capital físico y la infraestructura, lo cual ha aumentado su capacidad productiva y les ha permitido competir en los mercados mundiales. Este cambio de dirección en la estrategia de desarrollo se ha visto reforzado por las tecnologías de la comunicación gracias a las cuales resulta más fácil «navegar» por todo el mundo. Pero ante las repercusiones de la mundialización en los planos laboral y social, tanto las empresas como los dirigentes sindicales tienen que aceptar su parte de responsabilidad y tener en cuenta las normas internacionales del trabajo para contribuir así a la mejora de las condiciones de trabajo, incluido en el sector del comercio.
En este informe se reseñan, pues, las repercusiones de la mundialización y la reestructuración del comercio. En el capítulo 1 se exponen las recientes tendencias del empleo en el sector del comercio en todo el mundo. En el capítulo 2 se ponen de relieve los actuales procesos de internacionalización, así como las adquisiciones y fusiones que tienen lugar en el sector del comercio y sus efectos en el empleo, los ingresos y la productividad. En el capítulo 3 se analiza el proceso de liberalización que tiene lugar actualmente en el sector y sus efectos en el empleo. En el capítulo 4 se examinan las tendencias y los cambios resultantes de la introducción de nuevas tecnologías, en particular la tecnología de la información y el comercio electrónico, así como sus repercusiones en el empleo en el sector del comercio. En el capítulo 5 se describen los cambios registrados en las demandas de los consumidores y las nuevas modalidades del comercio minorista, y se proporcionan algunos datos sobre las necesidades del sector en materia de formación y calificaciones. En el capítulo 6 se analizan las repercusiones de la reestructuración y la mundialización en las relaciones laborales en el sector del comercio y se indican algunas de las respuestas de los interlocutores sociales a los problemas planteados por estos procesos. En el último capítulo se hace referencia a las iniciativas voluntarias en el sector del comercio y se examina el papel de la OIT por lo que atañe a asegurar el empleo y condiciones de trabajo decentes en este sector. El informe concluye con una lista de puntos propuestos para la discusión.
Indice
1. Mundialización, reestructuración y empleo en el comercio
1.1. Algunas tendencias regionales
1.1.1. Europa occidental
1.1.2. América del Norte
1.1.3. Europa central y oriental
1.1.4. Asia y el Pacífico
1.1.5. América Latina y el Caribe
1.1.6. Africa subsahariana
1.1.7. Oriente Medio y Africa del Norte
1.2. El papel del sector informal en la generación de empleo
1.3. Algunas repercusiones de la mundialización en el sector del comercio, con especial referencia a la mujer
2. La internacionalización y los nuevos circuitos comerciales
2.1.1. La transformación del comercio al por menor
2.1.2. Fusiones y adquisiciones internacionales
2.1.3. Principales empresas
2.1.4. Las filiales extranjeras de los mayoristas y su participación en las cifras de ventas
2.1.5. Las empresas extranjeras y su participación en los ingresos del comercioal por mayor y al por menor en Europa
2.1.6. Filiales estadounidenses y europeas en los países en desarrollo
2.1.7. La concesión de franquicias como forma corriente de introducirse en los mercados de las economías emergentes y en transición
2.1.8. Fabricados en las economías emergentes y consumidos en los países industrializados
2.2. Repercusiones en el empleo
2.2.1. Las empresas adquiridas suelen perder más empleos que las no adquiridas: el caso de los Estados Unidos
2.2.2. Hay más peligro de pérdida del empleo en la adquisición de empresas de gran volumen
2.2.3. En los establecimientos adquiridos, la pérdida neta de empleos es mayor entre los que venden al por menor que entre los mayoristas
2.2.4. Los trabajadores desplazados suelen terminar en empleos a tiempo parcial y con menos ingresos
2.2.5. El tamaño de las empresas transnacionales lleva a la quiebra a las empresas locales, especialmente en los países en desarrollo
2.2.6. Las multinacionales presionan a las empresas locales para que aumenten su productividad laboral
3. La liberalización de los mercados
3.1.1. La liberalización de la inversión extranjera directa y la legislación sobre la competencia son indisociables
3.1.2. Aumento de las diferencias en la reglamentación sobre licencias y horas de apertura
3.2. Repercusiones en el empleo
3.2.1. La liberalización de la distribución es favorable a los establecimientos comerciales de alto valor añadido con potencial para crear empleo
3.2.2. La liberalización favorece los grandes almacenes, que ponen en peligro el empleo independiente tradicional
3.2.3. La flexibilidad en la organización del trabajo aumenta las posibilidades de obtener empleo
4. Mejorar la eficacia de la cadena de suministro mediante la tecnología de la información
4.1.1. De la distribución basada en el productor a la distribución basada en el consumidor
4.1.2. La Respuesta Eficiente al Consumidor
4.1.3. Los cambios en la tecnología de la información impulsan el cambio estructural en la cadena de suministros
4.1.4. Aparición de tres formas de cauce de distribución
4.1.5. La integración vertical ejerce presión en los mayoristas
4.1.6. Los fabricantes están absorbiendo a los mayoristas
4.1.7. La tecnología de la información permite una comercialización directa personalizada
4.1.8. El comercio electrónico busca un «mercado sin fricciones»
4.2. Repercusiones en las condiciones de empleo y de trabajo
4.2.1. Aumenta el personal de la tecnología de la información y crecen sus beneficios
4.2.2. Los mayores aumentos de empleos en la parte alta y baja de la escala de la distribución de ingresos
4.2.3. Comercio electrónico y empleo
4.2.4. Comercio electrónico y competencias profesionales
4.2.5. Posibles efectos del comercio electrónico en las condiciones de trabajo
4.2.6. Cambios en la distribución de los puestos de trabajo
5. Los nuevos consumidores y las modalidades actuales del comercio minorista
5.1.1. Sistemas que permiten ahorrar tiempo al grupo orientado hacia la comodidad
5.1.2. Sistemas que permiten ahorrar dinero al grupo preocupado por el precio
5.2. Repercusiones de la mundialización y la reestructuración en la formación
6. Las relaciones laborales en el contexto de la mundialización de los circuitos de distribución
6.1. La sindicación en el sector del comercio
6.2. Evolución de la negociación colectiva y acuerdos internacionales entre los interlocutores sociales
6.3. Algunos «acuerdos marco» que se derivan de la Directiva sobre la constitución de un comité de empresa europeo
6.4. Declaración tripartita de principios sobre las empresas multinacionales y la política social, de la OIT
6.5. La mundialización como fuente potencial de tensiones en las empresas multinacionales
6.6. Relaciones de trabajo en el sector comercial informal
7. Las iniciativas voluntarias en el sector comercial y la participación de la OIT
Puntos propuestos para la discusión
Cuadros:
1.1. Países del MERCOSUR: crecimiento de la producción, del empleo y de la productividad, 1990-1997
1.2. Sector comercial: producción y empleo en los países del MERCOSUR, 1990-1996
1.3. Estructura de las actividades del sector informal en determinados centros urbanos de Uganda
2.1. Principales empresas mayoristas entre las 500 más grandes del mundo, 1997
2.2. Principales empresas de comercio de mercancías en general dentro de la clasificación de las 500 más grandes del mundo, 1997
2.3. Principales empresas asiáticas dentro de la clasificación de las 1.000 más grandes empresas asiáticas minoristas, 1998
2.4. El empleo en algunas de las empresas más grandes
2.5. Ventas de servicios a particulares extranjeros hechas por filiales extranjeras de empresas mayoristas y minoristas en Estados Unidos, 1995
2.6. Ventas de servicios a personas en los Estados Unidos por parte de filiales basadas en los Estados Unidos de empresas extranjeras minoristas y mayoristas, 1995
2.7. Ventas de las empresas concesionarias de franquicias, extranjeras y nacionales, en el Brasil, 1996-1998
2.8. Número de franquicias extranjeras y nacionales en Hungría, 1995-1997
2.9. Principales concesionarios extranjeros en la República Checa, 1997
2.10. Evolución del empleo en los establecimientos adquiridos y no adquiridos que han sobrevivido, por ramos industriales: Estados Unidos, 1990-1994
2.11. Establecimientos adquiridos y empleo, por ramos industriales: Estados Unidos, 1990-1994
2.12. Total de trabajadores desplazados en los Estados Unidos desde enero de 1995 a diciembre de 1997, desglosados por determinadas características y por su categoría en el empleo en febrero de 1998
2.13. Trabajadores estadounidenses desplazados que habían perdido empleos asalariados y empleos a tiempo completo entre enero de 1995 y diciembre de 1997 y que estaban empleados de nuevo en febrero de 1998, por sector en el que se perdió el empleo y características del nuevo empleo
2.14. Crecimiento y productividad laboral del sector de la distribución en los países de la OCDE durante el período 1979-1994
3.1. Resumen numérico de compromisos asumidos por los miembros de la OMC en los Modos 1, 2 y 3 en el sector de los servicios de distribución, 1988
3.2. Análisis numérico de las limitaciones mantenidas por los miembros de la OMC en el sector de los servicios de distribución
4.1. Cuota de mercado de los mayoristas por cauce de distribución, Países Bajos, 1991
4.2. Distribución de los bienes de consumo en Francia: distribución de las cuotas de mercado en 1985 y 1992
4.3. ¿Quiénes adquirieron a los mayoristas europeos en 1981-1995?
4.4. Empleo y salarios promedio por hora y año en algunas ocupaciones, Estados Unidos, 1997
4.5. Proporción de categorías profesionales con altas calificaciones en el comercio mayorista y minorista de diversos países
5.1. Penetración por países de las marcas del revendedor
5.2. Participación en el mercado de suministros de las principales modalidades de comercio minorista en Europa en 1995
5.3. Empresas de diferentes ramas de actividad que ofrecían formación en 12 Estados miembros de la Unión Europea en 1993
5.4. Distribución del empleo y porcentajes de participación en los cursos desglosados por sexo, en 12 Estados miembros de la Unión Europea en 1993
Gráficos:
1.1. Cuota de empleo del sector comercial en el total del empleo en 17 países industrializados en 1997
1.2. Crecimiento anual medio del total del empleo y del empleo del sector comercial en 16 países industrializados (1995-1997)
1.3. Cuota de empleo del sector comercial en el total del empleo en ocho países en transición en 1997
1.4. Crecimiento anual medio del total del empleo y del empleo del sector comercial en ocho países en transición (1995-1997)
1.5. Cuota de empleo del sector comercial en el total del empleo en cinco países de América Latina en 1997
1.6. Crecimiento anual medio del total del empleo y del empleo en el sector comercial en cinco países de América Latina (1995-1997)
1.7. Evolución del empleo en el sector formal del Brasil, 1996-1998
1.8. Evolución del empleo en el comercio brasileño del sector formal, 1996-1998
1.9. Variación del empleo en Sudáfrica, por sectores económicos
1.10. El índice de desempleo en 1997 en el sector del comercio comparado con el de la economía en su conjunto y con el índice de desempleo femenino en 12 países industrializados
1.11. El índice de desempleo en 1997 en el sector del comercio comparado con el de la economía en su conjunto y con el índice de desempleo femenino en ocho países en transición
2.1. Ingresos de los trabajadores desplazados del comercio al por mayor y al por menor en los Estados Unidos (de enero de 1995 a diciembre de 1997) en sus nuevos empleos
Recuadros:
1.1. El empleo en el sector del comercio en Finlandia
1.2. Empleo en el comercio minorista de productos alimenticios en Suiza
1.3. La entrada de las empresas multinacionales en el sector comercial de la República Checa: sus efectos en el empleo
1.4. El empleo y las diferencias de género en el comercio al por menor en el Canadá
1.5. Los cauces de distribución de ropa en Francia
2.1. Wal-Mart
2.2. Las actividades de las empresas internacionales en Polonia aceleran los procesos de mundialización del comercio
3.1. Legislación sobre el comercio de detalle en gran escala en el Japón
3.2. El nuevo convenio colectivo de Carrefour France
4.1. El servicio de transporte UPS se integra en el comercio electrónico
4.2. Posibilidades de empleo en el ámbito del comercio electrónico
5.1. Nuevas modalidades en la República Checa
5.2. Formación en la empresa en diversas microempresas europeas
6.1. Sindicatos del sector del comercio minorista de prendas de vestir en los Estados Unidos
6.2. Los trabajadores del comercio informal en Caracas buscan su reconocimiento internacional
7.1. La Asociación de la Industria del Vestido y la Asociación Trabajo Justo (Fair Labour Association)
7.2. La Campaña Ropa Limpia
La información en la que se basa este informe proviene de diversas fuentes. Diversas organizaciones de empleadores y de trabajadores, así como la Federación Internacional de Empleados, Técnicos y Profesionales (FIET) han facilitado informaciones en sus respuestas a un cuestionario sobre los temas que aquí se tratan. Los profesores José Paulo Zeetano Chahad (Brasil) y Peter B. Doeringer, de Boston (Estados Unidos) han hecho también aportaciones al informe. Asimismo, a menudo se consultaron publicaciones de la OIT y los estudios de otras organizaciones internacionales e institutos de investigación. El informe se ha elaborado sobre la base de las contribuciones realizadas por la Sra. Paula Repo, experta externa, y por un grupo de la OIT del que formaban parte Claude Duchemin, John Sendanyoye y Brigitte Steck (Servicio de Empleados y de Trabajadores Intelectuales), Frances Papazafiropoulos (Servicio de Documentos Oficiales) y Messaoud Hammouya (Dirección de Estadística), y se publica bajo la responsabilidad de la Oficina Internacional del Trabajo.
Este informe, que trata de las repercusiones de la mundialización y de la reestructuración del sector del comercio en el empleo y en las condiciones de trabajo, se publica pocos meses antes del advenimiento del tercer milenio. Lo que ahora se llama «mundialización», y que ha dejado su impronta en el panorama social y económico de finales del siglo XX, es la forma moderna y extrema de lo que durante mucho tiempo fue un factor determinante de la evolución del comercio. Incluso es posible discernir cierta continuidad entre las antiguas rutas comerciales -- desde las caravanas, pasando por las rutas marítimas fenicias y las ciudades hanseáticas hasta llegar al comercio electrónico actual. Desde esta perspectiva, las «autopistas de la información» deberían presentarse como un equivalente moderno y más global de las legendarias rutas de la seda y de las especias. La aparición de grandes almacenes de mercancías a finales del siglo XIX y las cadenas de distribución a gran escala que florecieron a partir de la segunda mitad de este siglo han dejado una profunda huella en la estructura del comercio en diversos países, pero sin llegar a sustituir completamente las formas tradicionales de distribución. La comercialización a distancia -- y más concretamente sus variedades más recientes por Internet -- está produciendo a su vez importantes cambios sociales y económicos: eliminación de las limitaciones debidas a la distancia; la ausencia de interacción física durante las operaciones de compra y pago; la necesidad de modificar las políticas y programas de educación y formación; la destrucción y creación simultánea de determinadas categorías de empleos, así como la transformación de otras, etc.
A menudo asociado a la investigación de nuevos productos o a la búsqueda de nuevos mercados, el comercio internacional suele ser, para bien o para mal, un catalizador del cambio social. Desde el principio, un objetivo fundamental de la OIT ha sido velar por que el comercio internacional contribuya al progreso social general, sin que afecte negativamente a los trabajadores y sus familias. El Preámbulo de la Constitución afirma que: «... si cualquier nación no adoptare un régimen de trabajo realmente humano, esta omisión constituiría un obstáculo a los esfuerzos de otras naciones que deseen mejorar la suerte de los trabajadores en sus propios países». Este principio sigue siendo válido, tal como quedó confirmado en la 86.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo (junio de 1998) por la adopción de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo.
En todo el mundo, la mundialización y la reestructuración de los circuitos comerciales de distribución están reforzando los vínculos entre el comercio interior y el comercio exterior. Al mismo tiempo, se está produciendo un crecimiento paralelo del comercio del sector informal en una serie de países en desarrollo. Si bien la reglamentación que rige las actividades de los agentes comerciales sigue siendo en su mayor parte de alcance local o nacional, el crecimiento previsto del comercio electrónico parece que pone cada vez más en entredicho la capacidad de las autoridades públicas de imponer plenamente sus prerrogativas en los mercados nacionales. Las transacciones a distancia por medios electrónicos se prestan menos a cualquier tipo de control que la transferencia de productos materiales. Esta evolución intensifica la influencia del consumidor, al menos de aquellos que tienen un verdadero poder adquisitivo, y al mismo tiempo plantea una serie de nuevos problemas de política general.
En su informe para la Reunión tripartita sobre la productividad y el empleo en el comercio y las oficinas (1994), la OIT señaló que «como consecuencia de una competencia más dura, una mayor atención al consumidor y, sobre todo, la aceptación general de las economías de mercado, los gobiernos, los empleadores y los trabajadores del mundo entero han tomado mayor conciencia en cuanto a la necesidad de satisfacer las exigencias de los consumidores para poder desarrollarse en el mercado...» y que «la competencia ya no es meramente local sino mundial, y por consiguiente es posible introducir nuevos productos y servicios en el mercado con sorprendente rapidez»(1).
Es evidente que esta evolución tiene una profunda incidencia en el empleo, las condiciones de trabajo y las relaciones laborales, no sólo en el comercio sino también en sectores conexos y actividades relacionadas tales como la manufactura, la comercialización, el transporte, las finanzas, la logística, la gestión, las comunicaciones y el procesamiento de datos. Algunos países confían en que el aumento de la inversión en el comercio y la introducción de nueva tecnología comercial y los conocimientos técnicos fomenten el crecimiento económico, generen un gran número de nuevos empleos, directos e indirectos, y contribuyan a mejorar las condiciones de vida y de trabajo. Pero estas esperanzas se contrapesan a menudo por preocupaciones de signo contrario relacionadas principalmente con temores en torno a la aparición de un orden social mundial prácticamente determinado por las fuerzas del mercado.
Como advierte la Memoria del Director General de la OIT, presentada a la 85.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo (1997)(2), «debido a una curiosa ironía de la historia, el futuro radiante que se espera no sería ya el marcado por el fin de la lucha de clases (...) sino más bien el que resultaría cuando el Estado se viera despojado de sus prerrogativas económicas y sociales en beneficio de una sociedad civil mundial animada meramente por las leyes del racionalismo económico, que se erigiera en única garantía de una prosperidad futura cuyas promesas deberían bastar para hacer olvidar la dura realidad del presente. Esta nueva fase de la ideología del progreso... afirma de manera rotunda la superioridad de la humanidad en marcha frente a los hombres de carne y hueso...». La Memoria del Director General presentada a la 87.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo (1999)(3) pone igualmente de relieve estos problemas cuando observa: «La mundialización ha traído consigo prosperidad y desigualdades, que están sometiendo a dura prueba el imperativo de una responsabilidad social colectiva». Esto es especialmente pertinente para el ámbito de la mundialización y de la consiguiente reestructuración del comercio, en el que las nuevas tecnologías y la evolución en los sistemas de producción y de distribución han conducido a una verdadera transformación de la conciencia social. Como se señala en la mencionada Memoria, «debido a las mayores posibilidades de elección de los consumidores y de acceso al saber, y a nuevos medios de comunicación, los individuos y las instituciones sociales no son ya meramente sujetos sino también actores en potencia de la mundialización».
1. Mundialización, reestructuración y empleo en el comercio
Se haya dejado sentir plenamente o no la mundialización en el mercado del empleo a nivel nacional, en cualquier caso ha entrañado cambios en el entorno económico mundial, y estos cambios afectan a los trabajadores de todo el mundo. La liberalización y reestructuración económica han contribuido al aumento de las absorciones extranjeras por fusión y adquisición, y ello ha dado lugar a unos circuitos modernos de distribución vinculados a las nuevas tecnologías, a unos estilos innovadores de gestión, a unos enfoques diferentes respecto del trabajo y a unos nuevos sistemas de empleo. Pero estas novedades aún no están plenamente introducidas en los mercados nacionales de muchos países en desarrollo. Las estructuras comerciales y los métodos de comercio tradicionales siguen imperando en países como Bangladesh, Gabón, Líbano y Sri Lanka, en los que aún hay pocas cadenas de almacenes, y donde no se han producido adquisiciones o fusiones importantes con participación de empresas extranjeras y locales. En este sentido, la Confederación de Empleadores del Gabón (CPG) y la Asociación de Industriales Libaneses señalan que en sus países el vínculo entre la mundialización y el empleo es prácticamente inexistente o, en todo caso, es poco visible.
Muy distinta es la situación en los países industrializados, en los que cada vez son más intensos los debates en torno al volumen de las repercusiones que está teniendo el comercio con los países de bajos salarios en el empleo nacional. Estudios recientes llevados a cabo por la OIT indican que, en general, el comercio con los países en desarrollo y la reubicación de las empresas son factores que han contribuido poco al aumento del desempleo y al descenso de los salarios de los trabajadores no calificados en los países industrializados. Asimismo, los pesimistas que alegan las pérdidas de puestos de trabajo pasan por alto los importantes beneficios que se derivan de las relaciones de comercio e inversión con los países en desarrollo. Aunque en muchos casos la liberalización económica entraña costos sociales a corto y medio plazo, estos costos se compensan por un aumento de las ganancias a largo plazo en comparación con la alternativa de la puesta en práctica de políticas proteccionistas.
1.1. Algunas tendencias regionales
La incidencia que ha tenido la mundialización en el empleo en el sector del comercio no es la misma en todas las partes del mundo. Durante los últimos años, el número de trabajadores empleados en las industrias de importación y de exportación ha aumentado considerablemente, al tiempo que se han reforzado los vínculos entre los mercados de trabajo de todo el mundo. Pero a pesar de este aumento, la cuota de trabajadores empleados en este sector sigue siendo pequeña en relación con el empleo total. En los países industrializados, por ejemplo, un promedio de cerca del 70 por ciento de los trabajadores están empleados en el sector de los servicios, en el que la mayor parte de los productos finales no se comercializan fácilmente fuera de las fronteras nacionales. Del mismo modo, en muchos países en desarrollo de bajos ingresos, la mayor parte del empleo sigue correspondiendo a la agricultura de subsistencia tradicional o al sector informal urbano y los productos de estos sectores se destinan en su mayor parte al mercado interno y apenas se ven afectados por la mundialización. Sin embargo, la competencia económica mundial está afectando a un número cada vez mayor de trabajadores, que temen que la intensificación de la mundialización genere presiones en todo el mundo en el sentido de rebajar los salarios y las normas de trabajo.
Un importante obstáculo a la hora de evaluar las tendencias del empleo en el sector del comercio es la escasez de estadísticas nacionales precisas. Aun en los países en los que se publican periódicamente, en su gran mayoría sólo son válidas hasta 1997. El importante retraso en su recepción supone que, si bien los datos disponibles bastan para evaluar las tendencias a largo plazo, no son suficientes cuando se aplican para analizar la situación actual en términos cuantitativos. A diferencia de los datos sobre los países que figuran en los gráficos 1.1 a 1.6, las estadísticas presentadas en el anexo estadístico al final del informe incluyen no sólo las del comercio mayorista y minorista sino también las de los hoteles y restaurantes, que corresponden a la Gran División 6 de la Clasificación Industrial Internacional Uniforme de Todas las Actividades Económicas (CIIU -- Rev. 2, 1968). Pero una evaluación de la situación de cada uno de los países que figuran en los gráficos 1.1 a 1.6 muestra que la inclusión del sector de la hotelería y de la restauración no afecta de forma significativa al análisis de la tendencia general en el comercio mayorista y minorista.
Los datos de la OIT ponen de relieve que, en general, en la mayor parte de los países industrializados ha aumentado el empleo en el comercio mayorista y minorista durante los últimos años en comparación con el empleo total. Como se desprende de los gráficos 1.1 y 1.2, la proporción del empleo en el sector del comercio en relación con el empleo total en los países industrializados oscila entre un 12 por ciento (Finlandia) y un 20 por ciento (Australia). El sector registró un aumento del empleo en la mayor parte de estos países, y Finlandia, los Países Bajos e Irlanda experimentaron los mayores aumentos de más de un 4 por ciento entre 1995 y 1997. En cambio, en Suecia y Portugal este sector perdió empleos a razón de un 1,5 por ciento aproximado durante el mismo período.
En la Unión Europea 4,7 millones de empresas comerciales (que suponen un 30 por ciento de todas las empresas europeas) aportan el vínculo esencial en la distribución de bienes y servicios entre los productores y los más de 370 millones de consumidores. Un 95 por ciento de estas empresas son pequeñas y medianas empresas, y cada una de ellas emplea, por término medio, a menos de diez trabajadores. El sector del comercio es, por su volumen, el segundo empleador de Europa, con más de 22,5 millones de trabajadores, que representan un 16 por ciento del empleo total. Además, mientras que otros sectores han estado despidiendo trabajadores, el sector del comercio en la Unión Europea generó 1,5 millones de nuevos puestos de trabajo entre 1985 y 1995, es decir, la mitad de los perdidos en la industria manufacturera y un 15,5 por ciento de todos los nuevos puestos de trabajo creados durante este período.
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Recuadro 1.1
Según la Confederación de Empleadores de Industrias de Servicios de Finlandia (LTK), durante los primeros cuatro años del decenio de 1990 se produjo un enorme cambio estructural. Posteriormente, de 1994 a 1998, el número de trabajadores que actúan en el sector del comercio ha ido en aumento como se indica a continuación:
En consonancia con las tareas de trabajo que continúan evolucionando la necesidad prioritaria del sector es ahora una fuerza de trabajo profesional y versátil, más calificada y continuamente formada. El incremento de la automatización no ha dado lugar, como se temía, a una reducción del empleo en el comercio, que registró un mínimo en 1994. Ya que Finlandia presenta el nivel más alto de compras con tarjeta en Europa, hace tiempo que los trabajadores están familiarizados con las transacciones directas por medio de tarjetas de crédito y de débito. La formación hace hincapié en las competencias en materia de relaciones públicas, servicio al cliente y tratamiento de datos. Además, las empresas mayoristas exigen el conocimiento de lenguas extranjeras. Se siguen desplegando esfuerzos para incrementar los niveles de educación, y las escuelas comerciales ofrecen un diploma de tres años en administración de empresas que incluye seis meses de experiencia práctica. Las partes interesadas en el sector participan directamente en la elaboración del programa del diploma en administración de empresas. |
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Recuadro 1.2
La consolidación dentro del comercio minorista de productos alimenticios en Suiza ha dado lugar a una reducción de la densidad de las empresas comerciales, calculada sobre la base de 10.000 habitantes, y el empleo ha registrado un descenso similar. En 1995, la proporción de ingresos anuales procedentes del comercio de productos alimenticios para la Migros y la Coop fue del 61 por ciento. Esto puede obedecer al poder de mercado de estos minoristas, a la variedad de productos que ofrecen así como a la apertura de nuevas sucursales y a la ampliación del espacio de viejos supermercados. Como en muchos otros países, el personal se ha sustituido por una ampliación del espacio ya que los nuevos sistemas de autoservicio requieren un menor servicio al cliente, y por consiguiente, menos personal. Según la Oficina Federal Suiza de Desarrollo Económico y del Empleo (OFDE), el 60 por ciento de los trabajadores en este segmento del sector del comercio están empleados en pequeñas y medianas empresas con menos de 250 trabajadores, mientras que en todos los demás segmentos la proporción es del 75 por ciento. Esta misma entidad considera que la única forma de proteger los empleos de los efectos de la consolidación en el comercio minorista de productos alimenticios es que los grandes operadores que ahora dominan el mercado generen un número de puestos de trabajo equivalente a los perdidos en el ámbito de los pequeños minoristas. Fuente: OFDE. |
El empleo en el sector comercial ha aumentado en la mayor parte de los países de Europa occidental, por ejemplo en Chipre, Noruega y Turquía, y ha permanecido estable en Francia, Italia, Malta y Suiza.
En América del Norte, la parte correspondiente al comercio en relación con el empleo total aumentó ligeramente en el Canadá, pero entre 1985 y 1997 disminuyó en los Estados Unidos, aun cuando el sector generó 4 millones de nuevos puestos de trabajo durante este período.
El comercio minorista es uno de los sectores más grandes y variados en la economía de los Estados Unidos. Según un estudio patrocinado por la OIT, en 1996-1997 había 1,6 millones de establecimientos minoristas, que abarcaban desde estaciones de servicio, gasolineras, restaurantes y supermercados hasta grandes almacenes y tiendas de ropa especializadas. Todos estos establecimientos registraron unas ventas anuales de 2,2 billones de dólares en 1997 y emplearon a unos 20 millones de trabajadores en 1997. En términos relativos, las ventas del comercio minorista ascienden aproximadamente a un 27 por ciento del producto interior bruto (S&P, 1998), y casi uno de cada cinco empleos de toda la economía de los Estados Unidos corresponde al comercio minorista. El sector minorista ha conocido una fuerte expansión, y entre 1972 y 1992 el número de establecimientos aumentó casi un tercio (S&P, 1998), y actualmente este sector proporciona más puestos de trabajo que la industria manufacturera. Debido al crecimiento experimentado, la industria ha tenido que atraer a más trabajadores, pero sigue siendo un sector en el que los salarios son relativamente bajos, con pocos sindicatos y con una fuerza de trabajo constituida principalmente por jóvenes, mujeres y personas poco formadas. En 1996, los ingresos medios por hora eran 8 dólares aproximadamente, lo que equivale al 60 por ciento de los del sector manufacturero. Dado que el comercio minorista es estacional y muchos trabajadores están empleados sólo a tiempo parcial, los ingresos anuales se sitúan a un nivel bastante inferior a los del sector manufacturero. En el presente informe se indican las capacitaciones que está previsto que sean las más demandadas para el sector, como resultado de la mundialización.
1.1.3. Europa central y oriental
En los países en transición de Europa central y oriental, la mundialización y la liberalización del mercado han dado lugar, en algunos países (como por ejemplo en la República Eslovaca) a una concentración sectorial, a un incremento del número de empresas conjuntas, a la entrada de cadenas de distribución internacionales con marca propia o a la intensificación del papel de los centros de adquisición. Pero las repercusiones en el empleo no han sido uniformes, de forma que en algunos países aumentó la proporción del empleo correspondiente al sector comercial, mientras que en otros descendió.
Los gráficos 1.3 y 1.4 muestran que en los países en transición, la parte correspondiente al comercio en relación con el empleo total es relativamente baja en comparación con otros grupos de países. En 1997, osciló del 8 por ciento en Hungría al 13,6 por ciento en Rumania. Sin embargo, cabe señalar que si bien el empleo total descendió en estos países, el empleo en el sector del comercio aumentó -- por término medio -- en un 6 por ciento anual entre 1995 y 1997 y Letonia registró el crecimiento anual más elevado, que se situó en un 11 por ciento.
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Recuadro 1.3
La entrada y expansión de las multinacionales en el mercado interior de la República Checa ha traído consigo un aumento de las oportunidades de empleo. A finales de 1998, unas 30 empresas multinacionales operaban en el comercio minorista y mayorista y empleaban un total de unos 40.000 trabajadores. Los empleadores más importantes son Euronova (6.000 empleados), Julius Meinl (4.000 empleados), Delvita (3.000), Tesco (3.000), Plus Discount (2.500), Billa (2.000), Ikea (2.000), Kaufland (1.700) y Spar (1.000). La mayor parte de los trabajadores del sector trabajan en pequeñas empresas que emplean entre 1 y 19 trabajadores (en total unos 250.000), seguido de empresas que emplean de 20 a 99 trabajadores (unos 138.000). En algunos casos, la entrada de multinacionales tales como Penny y Plus en el mercado interior no ha repercutido en el empleo ya que esta entrada se produjo mediante la adquisición de explotaciones de los empresarios locales. Asimismo, en algunos casos, la desaparición de importantes cooperativas, como por ejemplo cinco cooperativas en Bohemia del Norte que empleaban a un total de 3.000 trabajadores, contribuyó a que aumentaran de forma considerable las pérdidas de empleo en el sector. Está prevista la instalación de nuevos supermercados e hipermercados, que sin duda generarán nuevas oportunidades de empleo. Estos nuevos supermercados pertenecen a empresas multinacionales, con grandes capacidades de inversión de capital y que disponen de los recursos para absorber «las pérdidas temporales» durante algunos años dentro de un período inicial, con el objetivo de incrementar su parte de mercado. Por consiguiente, las posibles pérdidas de empleo son un motivo de preocupación ya que la competencia obliga a las pequeñas empresas a retirarse del mercado. Desde 1990, fecha en que se expidieron más de 400.000 licencias de «compraventa», el sector del comercio ha podido absorber 130.000 trabajadores que habían perdido sus puestos de trabajo en los sectores de la industria, la agricultura y el transporte. Sin embargo, se teme que la expansión incontrolada de multinacionales en la red de distribución del comercio interior no tardará en producir la desaparición de centros urbanos tradicionales con sus pequeñas tiendas, a las que pueden acceder fácilmente los habitantes sin coche. Las tiendas locales de tamaño medio expresan temores similares, ya que probablemente no podrán responder con suficiente flexibilidad a las reducciones de precios y a las promociones de ventas de las filiales multinacionales. Otro importante inconveniente en relación con el crecimiento del empleo y que no se tuvo en cuenta durante el proceso de privatización a gran escala es que las cadenas multinacionales de distribución no dan la suficiente prioridad a los productos nacionales. Fuente: respuesta al cuestionario de la OIT. |
Durante el período anterior a la crisis económica y financiera de 1997, la región de Asia y el Pacífico registró tasas espectaculares de crecimiento económico y del empleo derivadas del comercio. Entre 1985 y 1997, el sector comercial creó cerca de 400.000 nuevos empleos en Hong Kong, China, incrementando de este modo en 7,7 puntos la participación del sector en el empleo total. En China, Indonesia, la República de Corea, Pakistán, Filipinas y Tailandia se registraron incrementos más moderados que oscilaban entre 1 y 5 puntos. La participación del sector del comercio en el empleo total también aumentó en Fiji, Malasia, las Islas Salomón y Sri Lanka, pero en mucho menor medida que en los países antes mencionados, y descendió en Bangladesh, India, Myanmar y Singapur. En Australia y Nueva Zelandia, la tasa de crecimiento del empleo en el sector del comercio fue más elevada que la tasa global de crecimiento del empleo. En el Japón, si bien el comercio creó 1 millón de empleos durante el mismo período, la participación del sector en el empleo total descendió. Según la Federación de Sindicatos de Industrias Textiles, del Vestido, Químicas, Comercio, Alimentos y Afines (ZENSEN) del Japón, la creación de empleo en el sector se incrementó hasta 1994 y, a partir de entonces, comenzó a descender hasta el año 1997, debido especialmente a los cambios tecnológicos (códigos de barras, mayor informatización, avances en el terreno de la logística, etc.). La bipolarización entre el empleo que requiere mucha calificación y el que requiere poca, principalmente en los puestos de trabajo que implican la realización de tareas repetitivas, se hacía cada vez más evidente. Además, la reciente crisis económica y financiera de Asia, región en la que los agentes comerciales japoneses desempeñan un papel principal, agravó las dificultades de muchos distribuidores obligándoles a reestructurar sus operaciones mediante la supresión de empleos. Así por ejemplo, a raíz del descenso de sus ingresos y de un alto endeudamiento, Daiei (un importante comerciante detallista del Japón) inició recientemente un amplio plan de reestructuración que habrá de aplicarse durante varios años. A lo largo de 1999, el grupo tiene la intención de reducir su fuerza laboral recurriendo a jubilaciones anticipadas y a traslados de trabajadores a puestos menos remunerados en sus empresas afiliadas.
1.1.5. América Latina y el Caribe
En América Latina, la participación del sector del comercio en el empleo total durante el período 1996-1997 oscilaba entre el 14,6 por ciento en Costa Rica y el 29,4 por ciento en Perú (gráfico 1.5), mientras que el crecimiento anual del empleo en dicho sector fue inferior al crecimiento global del empleo. No obstante, la tasa de crecimiento ha sido importante, tal y como puede observarse en el gráfico 1.6, que agrupa a un número representativo de países de la región.
Prestando especial atención a los países del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), los datos desglosados en el cuadro 1.1 muestran que, si se exceptúa a Argentina, el crecimiento del empleo en el sector del comercio ha sido mayor o aproximadamente igual al crecimiento del PIB y al crecimiento global del empleo. En Brasil y Uruguay, el crecimiento del empleo en el sector del comercio ha crecido incluso más rápidamente que la tasa anual de crecimiento de la fuerza laboral, contribuyendo de esta manera a aliviar la presión sobre el mercado de trabajo para crear empleos.
Cuadro 1.1. Países del MERCOSUR: crecimiento de la producción, del empleo y de la productividad, 1990-1997 (sectores no agrícolas) (tasas anuales)
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País | ||||
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Argentina |
Brasil |
Paraguay |
Uruguay | |
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1. PIB |
5,5 |
2,8 |
2,7 |
4,2 |
|
2. Fuerza laboral |
3,0 |
2,7 |
5,6 |
1,9 |
|
3. Empleo total |
1,8 |
2,5 |
5,6 |
1,4 |
|
4. Empleo en el sector comercial |
0,8 |
4,8 |
nd |
4,5 |
|
5. Productividad no agrícola |
3,6 |
0,3 |
-2,7 |
2,8 |
|
6. Sector informal no agrícola1 |
1,6 |
1,9 |
1,4 |
0,3 |
|
1 Crecimiento anual de la proporción de empleo informal. nd = no se dispone de datos.
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En cualquier caso, la evolución del empleo en el sector del comercio de los países del MERCOSUR no ha ocasionado ningún cambio importante en lo que se refiere a la participación relativa de este sector en la creación total de empleo, tal y como puede observarse en el cuadro 1.2. De este modo, y habida cuenta del breve período de tiempo que se examina, la evolución del empleo en el sector del comercio sigue un modelo de comportamiento similar al de los resultados del sector, cuya participación en el PIB se ha mantenido constante en todos los países.
Cuadro 1.2. Sector comercial: producción y empleo en los países del MERCOSUR, 1990-1996
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País
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Argentina |
Brasil |
Paraguay |
Uruguay |
||||||
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| ||||||
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1990 |
1996 |
1992 |
1995 |
1991 |
1996 |
1990 |
1996 | ||
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1. |
Producción del sector como porcentaje del PIB1 |
16,0 |
16,0 |
7,6 |
6,8 |
26,8 |
26,0 |
12,6 |
12,4 |
|
2. |
Empleo del sector como porcentaje del empleo no agrícola total |
20,4 |
19,22 |
21,0 |
21,8 |
nd |
23,1 |
18,5 |
20,8 |
|
3. |
Empleo en pequeñas empresas como porcentaje del empleo total3 |
14,9 |
18,7 |
24,0 |
25,2 |
29,0 |
29,7 |
11,0 |
10,3 |
|
4. |
Tasa de desempleo visible urbano total (en tanto por ciento)4 |
7,5 |
17,3 |
4,9 |
4,6 |
5,1 |
5,5 |
9,2 |
12,4 |
|
1 Argentina: el sector de comercio incluye los hoteles y restaurantes; Brasil: PIB -- concepto de costo de los factores; Paraguay: el sector del comercio incluye el sector financiero; Uruguay: el sector del comercio incluye los hoteles y restaurantes. 2 1997. 3 Pequeñas empresas: empresas con diez trabajadores o menos. 4 Argentina: área urbana; Brasil: seis regiones metropolitanas; Paraguay: área de Asunción; Uruguay: área de Montevideo. nd = no se dispone de datos.
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De acuerdo con la tendencia observada en otros países de América Latina y en diversos países de Asia, la participación de las pequeñas empresas en el empleo del sector del comercio ha aumentado como ya se ha dicho anteriormente en el texto. Esta tendencia no puede atribuirse exclusivamente al crecimiento del desempleo visible, ya que se ha observado tanto en Argentina, donde los niveles de desempleo se han incrementado de manera importante, como en Brasil y en Paraguay, donde los niveles de desempleo se han mantenido relativamente estables. El empleo de trabajadores en pequeñas empresas del sector de los servicios, entre las que se cuentan las empresas comerciales, parece responder a una reorganización del mercado de trabajo en respuesta a los retos a los que éste ha de enfrentarse.
Como puede verse en el gráfico 1.7, que abarca la segunda mitad del decenio de 1990, en Brasil se produjo un incremento del volumen de empleo en el sector del comercio, siguiendo la tendencia observada en el sector de servicios en general, frente al descenso del empleo en las industrias manufactureras. Este último sector es el que ha sufrido las repercusiones más problemáticas de la mundialización, pues se ha visto obligado a emprender un importante reajuste estructural a fin de incrementar la competitividad para poder responder al proceso de liberalización del comercio que comenzó en 1990. Esto supuso a su vez un fuerte incremento de la productividad laboral y una reducción de los niveles de empleo. Así, mientras que se observó una reducción en términos porcentuales de un 2 por ciento en el empleo global, y una reducción del 8 por ciento en el sector manufacturero, el empleo creció cerca de un 2 por ciento en el sector del comercio. Cabe deducir de ello que el comercio en el sector formal ha contribuido a reducir las repercusiones negativas de la reestructuración que se han observado en otros sectores en relación con el empleo.
No obstante, cabe señalar que la tasa de incremento del empleo en el sector del comercio del Brasil ha disminuido recientemente. Esto se debe en parte a una pérdida de impulso de la economía brasileña en su conjunto, a consecuencia de la disminución de la euforia producida entre los consumidores a raíz del éxito del plan del real. Esta tendencia queda reflejada en el gráfico 1.8, que muestra una fuerte disminución del empleo en el comercio minorista entre 1996 y 1998, mientras que en este mismo período el empleo en el comercio mayorista mantuvo su tendencia al alza. Aunque esta disminución del empleo en el comercio minorista pueda haberse visto influida por el nivel de actividad, son muchos los indicios que sugieren la existencia de un proceso de modernización acelerada de las ventas minoristas, debido principalmente a la informatización de muchas de las funciones que anteriormente desempeñaban los trabajadores. Entre enero de 1996 y noviembre de 1998, el empleo en el comercio minorista descendió cerca de un 1,6 por ciento, mientras que el empleo total en el sector del comercio se incrementó en un porcentaje similar.
En términos generales, el empleo en el sector del comercio ha experimentado en la región del Caribe una caída si se compara con la economía global, registrándose descensos que oscilan entre un 4 y un 6 por ciento en Barbados, Bermuda y Trinidad y Tabago. Se han señalado descensos de menor importancia en Bahamas, las Islas Vírgenes británicas y las Antillas Neerlandesas.
En Africa, al igual que en otras regiones en desarrollo, la mundialización y la reestructuración del comercio están suponiendo cambios de gran trascendencia. Los agentes comerciales tradicionales (vendedores ambulantes, vendedores callejeros, etc.) siguen actuando junto a (y en ocasiones en competencia con) comerciantes minoristas modernos, como los centros comerciales y los supermercados, especialmente en las principales aglomeraciones urbanas. No obstante, la falta de datos, por no hablar de la falta de unas estadísticas sectoriales actualizadas y fiables, hace que resulte extremadamente difícil determinar tanto el peso relativo del sector del comercio en el empleo como establecer tendencias comparativas de contribuciones sectoriales a la creación de nuevo empleo. Los pocos datos disponibles respecto de un escaso número de países de la región indican que, para el período que va de 1985-1986 a 1990, la evolución de la participación del sector del comercio en el empleo en el Africa subsahariana osciló entre los 10 puntos de la República Centroafricana y un descenso de cerca de 10 puntos en el Chad. Entre estos dos extremos, la participación del sector creció de manera importante en Botswana, Etiopía, Kenya, Mauricio, Níger y Swazilandia, y de manera leve en Zimbabwe. La participación del sector en el empleo disminuyó en Burundi, Côte d'Ivoire, Ghana, Malawi y Togo. En el gráfico 1.9 se refleja que el empleo en el sector del comercio registró en Sudáfrica la tercera mayor tasa de crecimiento (cerca de 27.000 puestos de trabajo adicionales, es decir un 3,9 por ciento) entre 1994 y 1997. Durante el mismo período, los únicos sectores de la economía formal que hicieron aportaciones netas al empleo fueron el de otros servicios al sector privado (cerca de 34.000 empleos adicionales, o sea un 11 por ciento) y el sector público (86.000 nuevos empleos, o sea un incremento de 4,8 por ciento). El sector manufacturero perdió 95.000 empleos, que equivalen a un 6,4 por ciento, mientras que el sector de la construcción perdió 51.000 empleos, lo que supone un descenso del 14,2 por ciento.
1.1.7. Oriente Medio y Africa del Norte
En la mayoría de los países de Oriente Medio y Africa del Norte, como Bahrein, Egipto, Jordania y la República Arabe Siria, el sector del comercio incrementó su participación en el empleo total entre el 1 y el 5 por ciento desde 1984 hasta 1995. Las cifras absolutas resultantes de algunos de estos incrementos fueron muy sustanciales ya que en Egipto, por ejemplo, el empleo en el sector creció en cerca de 1,5 millones de puestos de trabajo durante el mismo período, llevando la participación del sector del comercio en el empleo total al 10,3 por ciento. Sin embargo, en otros países (como Túnez), esta proporción descendió ligeramente.
1.2. El papel del sector informal en la generación de empleo
Aunque es difícil determinar con precisión el carácter de la relación entre la mundialización y el crecimiento continuo del sector informal, el hecho sigue siendo que este sector, en gran parte compuesto por actividades de venta al por menor, constituye una importante fuente de empleo -- en algunos casos la más importante -- en un gran número de países en desarrollo. Como es natural en unas actividades que suelen quedar al margen de los registros y las estadísticas nacionales, es difícil reunir los datos relativos al sector informal y, cuando se dispone de ellos, no son del todo fiables. Ahora bien, según El trabajo en el mundo 1997-98, parece haber un acuerdo general en el sentido de que el sector no estructurado o informal no deja de crecer en casi todos los países en desarrollo, con la salvedad de los de industrialización reciente de Asia oriental. En América Latina, por ejemplo, entre 1990 y 1994 se crearon 15,7 millones de puestos de trabajo (8,4 de cada diez en el sector informal) y el empleo en el mismo progresó al ritmo anual de un 4,7 por ciento, en comparación con un 1,1 por ciento en el sector formal o estructurado.
En el caso de Asia, se estima que el sector informal absorbe de un 40 a un 50 por ciento de la población activa urbana, aunque hay muchas diferencias entre los países de industrialización reciente (menos de un 10 por ciento hasta 1997) y otros como Bangladesh, donde la proporción del empleo que le corresponde al sector informal es de hasta un 65 por ciento. Según la Federación de Empleadores de Bangladesh, en los últimos tiempos se ha producido una disminución del número de puestos de trabajo en el sector formal debido a la reestructuración. No obstante, el empleo ha aumentado en las pequeñas industrias de servicios que, al englobarse en el sector informal no se recogen totalmente en las estadísticas oficiales. En Asia sudoriental, cada vez más los trabajadores que han perdido sus empleos en el sector moderno como consecuencia de la crisis económica que ha azotado la región desde 1997 se ven obligados a volverse al sector urbano informal para sobrevivir. La calidad de estos trabajos, por lo general, es inferior a la del empleo del sector formal, pero éstos son, sin embargo, estables y sostenidos.
En Benin, al igual que en la mayoría de los países del resto del Africa subsahariana, el sector informal constituye, tras la agricultura, la segunda fuente de empleo y abarca sobre todo la artesanía y el microcomercio. La proporción de actividades comerciales del sector informal desarrolladas en locales fijos, establecida en un 17,2 por ciento, es muy inferior a la de actividades llevadas a cabo por negociantes semi-itinerantes (un 40,1 por ciento) y vendedores ambulantes (un 42,7 por ciento). Estas estadísticas ponen de manifiesto la precariedad de la actividad comercial que tiene lugar en los centros urbanos de Benin, y reflejan la situación de otros países en desarrollo, donde el comercio informal sólo representa uno de los elementos de una estrategia de supervivencia para un número considerable de habitantes. Asimismo en el Estudio sobre la mano de obra de Uganda realizado en 1989, donde se recogen los datos más recientes, se señala que el comercio (actividades comerciales y restauración) es el ámbito dominante en el empleo urbano, y representa un 40,22 por ciento del empleo del sector informal. En el cuadro 1.3 se pone de relieve la importancia relativa del empleo en los ámbitos del sector informal en Uganda en el año 1989. Cabe señalar que la proporción relativa de comercio sería, sin lugar a dudas, mucho más elevada si se tuviesen en cuenta los aspectos comerciales de las actividades no comerciales de restauración. El hecho de que el estudio indique que mientras el sector formal comprendía sólo el 5,5 por ciento (378.227 empleos) del total de la fuerza de trabajo, estimada en 7 millones de personas, el sector informal urbano empleaba a 978.227, es decir, el 13,7 por ciento, pone de relieve la importancia del sector informal en lo que a la generación de empleo se refiere.
Cuadro 1.3. Estructura de las actividades del sector informal en determinados centros urbanos de Uganda
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Industria |
Porcentaje |
|
|
| |||
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|
Procesamiento de alimentos |
9,94 |
|
|
|
Ropa/calzado |
10,41 |
|
|
|
Fabricación de metales |
9,94 |
|
|
|
Productos de madera |
5,99 |
|
|
|
Artesanía |
3,15 |
|
|
|
Construcción |
4,26 |
|
|
|
Garajes |
1,73 |
|
|
|
Actividades comerciales y restaurantes |
40,22 |
|
|
|
Transporte |
4,10 |
|
|
|
Servicios |
8,99 |
|
|
|
Otros |
0,47 |
|
|
|
Sin respuesta |
0,79 |
|
|
|
Total |
100,00 |
|
|
|
Fuente: Estudio sobre la mano de obra en Uganda (cuadro 4.42), 1989. |
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| |||
El comercio del sector informal comprende, por lo general, la venta de distintos artículos de consumo, como alimentos, carbón, leña, periódicos, libros y objetos del hogar, que pueden venderse en quioscos, puestos de mercado y galerías, o simplemente por la calle. Asimismo, incluye la preparación y servicio de alimentos, bebidas y comidas en pequeños restaurantes, quioscos, mercados y espacios abiertos (asadores de carne, pollo, maíz, etc.). En una serie de países cuyo sector turístico es bastante importante, la venta de esculturas y objetos de artesanía locales en los grandes centros urbanos constituye una fuente considerable de empleo e ingresos.
La espectacular expansión de las microempresas y la correspondiente escalada en la utilización de trabajadores eventuales en los países en desarrollo, ha aumentado las posibilidades que tienen las empresas multinacionales para utilizar indirectamente a los trabajadores del sector informal, por medio de acuerdos de subcontratación. Los trabajadores a domicilio y los niños suelen estar al final de las grandes cadenas mundiales de producción y distribución.
1.3. Algunas repercusiones de la mundialización en el sector
del comercio, con especial referencia a la mujer
A pesar de que el comercio ha registrado un crecimiento significativo del empleo neto en los países industrializados, la tasa de desempleo de este sector sigue siendo más elevada que la de la economía en su conjunto (gráfico 1.10). Por el contrario, como se observa en el gráfico 1.11, dicho índice es bastante más bajo en las economías en transición.
En general, el comercio emplea a más mujeres que otros sectores. La participación femenina en este sector alcanza un grado sumo en una serie de países de América Latina que se encuentran en un proceso de transición económica, ya que, por término medio, la proporción de mujeres empleadas en el comercio es mayor que en la economía en su conjunto.
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Recuadro 1.4
El comercio al por menor es la segunda fuente de trabajo más importante del Canadá. En 1993 representaba el 13 por ciento de todo el empleo remunerado y, en la actualidad, continúa experimentando un crecimiento esporádico. Durante años, los trabajos en el ámbito de la venta al por menor se han vuelto cada vez menos calificados y son las mujeres quienes los desempeñan con mayor frecuencia. Asimismo, predominan las formas de empleo no convencionales. Según la Cámara de Comercio del Canadá, en 1990 la cifra total de empleo en el sector de la venta al por menor en el Canadá era de 1,7 millones, y el desempleo de este sector se situaba en un 6,6 por ciento. En 1997, el empleo total del sector continuaba siendo de 1,7 millones, pero el índice de desempleo había descendido ligeramente, situándose en un 5,8 por ciento. En 1995, las mujeres representaban el 51 por ciento de la fuerza de trabajo del comercio al por menor, y el 46 por ciento del conjunto de personas empleadas en el campo de la venta. De conformidad con las cifras relativas a la distribución de las trabajadoras, según las dimensiones del establecimiento, el grupo comercial y las ocupaciones, el empleo femenino en la venta al por menor en Ontario presentaba rasgos característicos. Las mujeres se concentraban en empresas muy pequeñas (es decir, con menos de cinco empleados), así como en grandes establecimientos (más de 500 empleados). Trabajaban con más frecuencia en empresas que vendían mercancías comunes, ropa de mujer y prendas de confección, farmacias, floristerías y tiendas de artículos para el fumador, en contraposición con las empresas dedicadas a la venta y reparación de vehículos de motor y las especializadas en la venta de maquinaria, muebles, electrodomésticos, bebidas alcohólicas y cerveza. Las mujeres tenían tendencia a concentrarse en las siguientes ocupaciones: cajeras (un 91 por ciento), vendedoras no a comisión (un 84 por ciento) y sastres/costureras (un 73 por ciento). Por el contrario, los hombres ocupaban principalmente puestos de vendedores a comisión (un 74 por ciento) y cargos de mayoristas (un 95 por ciento). Fuente: OIT, Programa de Empresas Multinacionales. Documento de trabajo núm. 79, 1997. |
Aunque en general el comercio experimentó una pérdida más acusada de empleos en comparación con el resto de la economía en los países más industrializados en 1997, esta situación se invertía en Australia, Japón y España, países donde la disminución de empleos en el comercio era menor que en otros sectores.
Hasta el decenio de 1970 casi todas las discusiones sobre el empleo asalariado se basaban implícita o explícitamente en el modelo de una relación de empleo «convencional», con las siguientes características: la existencia de un solo empleador y de un solo puesto de trabajo; la existencia de un contrato indefinido de trabajo; trabajo a tiempo completo, y la existencia de un cierto grado de protección social y jurídica.
Aunque incluso en el decenio de 1970 esta relación convencional de empleo estaba muy lejos de ser universal (especialmente en muchos países en desarrollo), las formas de trabajo no convencionales o atípicas están en alza en muchos países.
De conformidad con un informe del Grupo de Trabajo sobre las Dimensiones Sociales de la Liberalización del Comercio Internacional, la dificultad para obtener datos generales y la diferencia de definiciones en este ámbito hacen que las comparaciones entre países resulten bastante difíciles. Los análisis de tendencias entre los países y dentro de los distintos grupos de países son algo más fiables. El trabajo a tiempo parcial se ha incrementado desde mediados de 1970 en la mayor parte de los países para los que se dispone de datos, en los 12 países que ya eran miembros de la Unión Europea en 1987, el trabajo a tiempo parcial como proporción del empleo total ascendió de un 8,9 por ciento en 1987 hasta un 10,2 por ciento en 1990 y a un 12,2 por ciento en 1997. El empleo temporal se ha incrementado desde mediados de la década de 1980 en todos los países muestra, a excepción del Japón, donde ha permanecido prácticamente sin cambios y la República de Corea, donde ha disminuido sustancialmente. En muchos países en desarrollo, el empleo no convencional suele adoptar la forma de un empleo «no protegido», sin contrato escrito de trabajo o sin cobertura de seguridad social jurídicamente establecida. Aunque este tipo de trabajo retribuido «oficioso» no es cosa nueva, los datos de que disponemos para un conjunto de países de América Latina indican que el empleo asalariado no protegido se ha incrementado en todos ellos desde principios del decenio de 1990.
Es difícil decir si la mundialización constituye el principal factor responsable de ello, pero hay razones para pensar que existe una cierta correlación. Una evaluación más cuantitativa de esta correlación sigue siendo un tema de investigación para el futuro. Además de la mundialización, la evolución de la oferta ha contribuido también a la aparición de ciertas formas de empleo no convencional, como el trabajo a tiempo parcial, que es muy importante para el sector del comercio. Cuando se trataba de elegir, hasta ahora han sido sobre todo las mujeres quienes han optado por este arreglo, que les permite combinar un empleo retribuido con las responsabilidades familiares.
En la gran mayoría de los países, las mujeres son las más afectadas por el desempleo en el sector del comercio, lo cual puede atribuirse a distintos factores, de los cuales el más significativo es su mayor presencia en los empleos poco cualificados, a tiempo parcial y precarios. En 1997, de todos los países que facilitaron datos, el que presentaba mayores diferencias de género en lo que respecta al índice de desempleo en el comercio era Polonia, con un 4,7 por ciento de desempleo en todo el sector, frente a un 18,7 por ciento de desempleo femenino en dicho sector. De entre los países en transición, sólo Letonia y Lituania presentaban un índice de desempleo femenino en el comercio inferior al índice general del sector. Asimismo, Australia y el Reino Unido eran los únicos países industrializados en los que el desempleo femenino en el sector era inferior al índice global del mismo. En Asia, donde el empleo en el comercio se ha visto particularmente afectado en los últimos años -- particularmente tras la crisis económica y financiera de 1997 --, hay indicios de que las trabajadoras se han visto afectadas en mayor medida que los hombres, incluso si no se cuentan con demasiados datos sólidos.
Por tanto, las repercusiones de la mundialización y la reestructuración del empleo en el comercio acarrean, sin lugar a dudas, importantes consecuencias con respecto a las políticas y actividades relacionadas con la igualdad y el género en todo el mundo.
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Recuadro 1.5
El comercio al por menor constituye uno de los sectores más importantes de la economía francesa, ya que representa el 13,3 por ciento del empleo. Se caracteriza por salarios bajos, una mano de obra compuesta principalmente por jóvenes y mujeres, y una proporción relativamente elevada de empleo a tiempo parcial. En el marco del sector del comercio al por menor, los minoristas del vestido representan casi la mitad del empleo en su conjunto, el 57 por ciento de las ventas y más del 15 por ciento de todas las compañías. Su mayor tamaño y la introducción de una nueva tecnología informática y de otras prácticas modernas de gestión han alterado radicalmente el carácter de la organización interna de los minoristas, así como el de las tareas que se llevan a cabo. El trabajo a tiempo parcial es más frecuente, las competencias que se requieren han cambiado y la productividad es mayor. Ahora bien, estas modificaciones no han traído consigo un gran aumento del empleo, ni han cambiado de manera importante el carácter del trabajo en el ámbito del comercio textil al por menor. El sector del comercio al por menor continúa caracterizándose por sus salarios bajos, una gran presencia de la mano de obra femenina (entre el 55 y el 60 por ciento), una importante rotación de los empleados, y un nivel bajo de sindicación. El trabajo y los contratos a tiempo parcial se han vuelto más frecuentes en los últimos años, especialmente en los hipermercados y los supermercados. El aumento del empleo a tiempo parcial es un indicio de la flexibilidad laboral la que disfrutan los empleadores y del trabajo «precario» del que son víctimas los empleados. Actualmente, el sector del comercio de ropa al por menor desempeña una función importante en relación con el proceso textil tradicional; ha cambiado por completo las normas de la competencia y, especialmente, las características de la labor de los productores y de los minoristas. Desde principios de los años noventa, está surgiendo un nuevo modelo de regulación y control de las vías de distribución de las mercancías textiles, que combina la producción flexible y una distribución eficiente, con una mezcla total de contratos de corta y larga duración encaminados a garantizar el sistema de distribución. Muchos de los cambios en la estructura y organización de la venta de ropa al por menor también se están percibiendo en todo el proceso tradicional de los textiles y de los vestidos; han cambiado completamente las normas de competencia, y especialmente el contenido de los empleos entre productores y detallistas. Desde principios del decenio de 1990 está apareciendo un nuevo modelo de regulación y control de los cauces del mercado de los vestidos. Los minoristas más importantes han tenido gran incidencia en los principales sectores de fabricación de la ropa y el textil en general. Estos minoristas han hecho hincapié en la importancia de reducir los precios que fijan los fabricantes, aumentar la velocidad de la distribución y dar una respuesta óptima a los pedidos, así como en la transferencia de distintos servicios complementarios al sector de fabricación. Asimismo, los minoristas han establecido nuevas relaciones de colaboración con subcontratistas y han alentado a los fabricantes tradicionales a que modifiquen sus prácticas de fabricación, las relaciones entre los fabricantes y el sector minorista, y la cooperación entre fabricantes y subcontratistas. Fuente: OIT. |
El alza del trabajo no convencional no significa necesariamente un mayor grado de precariedad. El trabajo a tiempo parcial o temporal puede ser libremente escogido por determinadas personas. Por ejemplo, en 1997, el 58,5 por ciento de los trabajadores a tiempo parcial de los 15 países de la Unión Europea no deseaba trabajar a tiempo completo, y otro 9,5 por ciento combinaba el trabajo a tiempo parcial con la asistencia a centros de enseñanza u otros tipos de formación. La proporción de trabajadores a tiempo parcial voluntarios era aún mayor entre las mujeres.
* * *
En este capítulo se ha intentado demostrar el alcance de las repercusiones de la mundialización y la reestructuración en el crecimiento del empleo, en general, y en la proporción de empleos en el sector del comercio con respecto al empleo total, en particular. Ahora bien, es realmente difícil establecer una correlación exacta entre la mundialización y el empleo en el sector del comercio, dado que es necesario tener en cuenta otros factores económicos, políticos y tecnológicos.
La situación del empleo en el sector del comercio mejoró, en líneas generales, en los años noventa. En la mayor parte de los países se produjo un aumento en el número de trabajadores del sector. Asimismo, la proporción del empleo en el comercio con respecto al empleo total se incrementó en uno de cada dos países.
La magnitud de la contribución del comercio al empleo entre 1990 y 1997 y, por consiguiente, su importancia con respecto al bienestar económico en distintas regiones del mundo se aprecia mejor en términos absolutos. Las estadísticas de las que disponemos en relación con 24 países industrializados indican que se crearon aproximadamente 6 millones de nuevos puestos de trabajo en el sector. Este generó igualmente 1,5 millones de nuevos empleos en 19 economías en transición, también según los datos de los que disponemos. Durante dicho período, en los 17 países de Asia y el Pacífico analizados se llegaron a crear 40 millones de empleos, la mitad de ellos sólo en China, y en 27 países de América Latina y el Caribe la cifra de empleos creados ascendió a 6 millones.
La proporción del comercio con respecto al empleo total en los 35 países analizados era de un 18 por ciento: 15 por ciento en los países industrializados, 12 por ciento en los países en transición económica, 17 por ciento en los países de Asia y 20 por ciento en América Latina. Cabe señalar que el crecimiento anual del empleo en el sector es significativamente más elevado que en el empleo en su conjunto en la mayoría de los países. Con unos índices de un 6 y un 4 por ciento respectivamente, los países en transición de América Latina registraron las tasas de crecimiento más altas en el sector entre 1995 y 1997.
La capacidad del sector comercial para de mantener los actuales niveles de empleo o, incluso, de incrementar sus posibilidades de empleo dependerá, en gran medida, del aumento continuado del poder adquisitivo y del crecimiento económico.
En los capítulos 2, 3 y 4 se tratan otros aspectos específicos del empleo en relación con la incidencia de la mundialización y la reestructuración.
2. La internacionalización y los nuevos
circuitos comerciales
El comercio de servicios de distribución se lleva a cabo sobre todo por medio de la presencia comercial y del suministro transfronterizo. Los dos componentes principales, las ventas al por mayor y al por menor, se realizan principalmente por medio de la presencia comercial, pero esto puede variar en función de los adelantos técnicos recientes. El comercio de servicios de franquicia y otros circuitos de distribución se realizan por lo general de manera transfronteriza, al tiempo que los servicios de los comisionistas se prestan de un modo transfronterizo y mediante la presencia comercial.
2.1.1. La transformación del comercio al por menor
Las empresas minoristas desempeñan un papel fundamental en el proceso de comercialización de los productos. No sólo transfieren mercancías de los productores a los consumidores, sino que también transmiten información procedente de los consumidores. La importancia del comercio al por menor se pone de manifiesto en sus inmensas dimensiones: sólo en los Estados Unidos da empleo a cerca de 25 millones de personas. Las empresas minoristas «de estilo moderno» parecen haber adoptado una filosofía y un nuevo estilo de explotación. En lugar de supervisar ellas mismas el inventario de cada artículo, transfieren a los abastecedores gran parte de la responsabilidad de garantizar la disponibilidad del producto. Para ello, los abastecedores supervisan, en tiempo real mediante enlaces informáticos, las ventas en el punto de venta. Automáticamente renuevan las reservas cuando éstas disminuyen. Los pagos a los abastecedores se efectúan por transferencia automatizada de banco a banco, con lo cual se elimina mucho papeleo.
La eficiencia de la distribución y de la comercialización aumenta mucho cuando los fabricantes y los minoristas trabajan conjuntamente. La «relación de asociación» entre estos dos grupos constituye un cambio radical respecto a la relación de antagonismo que solían tener. En esta relación de asociación se reconoce que ambos forman parte de un proceso único -- que puede agilizarse y simplificarse mucho -- destinado a distribuir los productos a los consumidores. Esta asociación tiene, pues, las ventajas de la integración vertical sin sus inconvenientes. Se originó en el movimiento de «respuesta rápida» de la industria del vestido. En el sector de suministros se la suele llamar Respuesta Eficiente al Consumidor (ECR) (véase el capítulo 4).
La tecnología, además de facilitar las relaciones de asociación, está modificando el comercio al por menor, ya que la venta por medios electrónicos está reemplazando al comercio minorista que se suele hacer en las tiendas. Para muchos consumidores que disponen de poco tiempo, la compra de artículos por línea o por catálogo que reciben al día siguiente les hace perder menos tiempo que si acuden a un centro comercial.
Las empresas de venta al por menor por catálogo son probablemente las más afectadas por el comercio electrónico. Este último comparte algunas de las limitaciones que caracterizan al comercio minorista por catálogo, por ejemplo el tiempo de entrega, pero permite dar mucha más información a los usuarios que los catálogos.
También se está produciendo un fenómeno de convergencia entre el comercio al por menor y las industrias del espectáculo y del ocio. Las empresas del espectáculo (como Walt Disney, Warner Bros, Discovery Communications Inc., Sony y Viacom) han empezado a desarrollar actividades minoristas a gran escala, mientras que los promotores de empresas minoristas aumentan cada vez más las opciones que ofrecen en materia de ocio en sus locales nuevos y en los existentes. En la actualidad se está asociando nuevamente el ir de compras con las actividades de ocio, y esta asociación se centra de manera mucho más evidente en la utilización de las actividades de ocio para aportar una diferencia a la experiencia de «ir de compras» y distinguirla así del comercio al por menor convencional y del comercio por vía electrónica. Algunos de estos nuevos centros de comercio al por menor incluyen clubes nocturnos, zoológicos, paseos de realidad virtual, clubes teatrales, juegos de tiro al blanco, revistas musicales y cines con proporciones de estadio. También se está produciendo una convergencia entre el comercio al por menor y la enseñanza. Los clientes pueden desarrollar conocimientos en ámbitos nuevos y los padres pueden hacer más provechoso el tiempo limitado que pasan con sus hijos. Los clientes van a esas tiendas no sólo para comprar productos o aprender, sino también para intercambiar conocimientos, departir y estar con otras personas. También pasan más tiempo allí que en los centros comerciales tradicionales.
Por último, se prevé que prevalecerá un internacionalismo regional en lugar de una mundialización completa de la industria del comercio al por menor. Habida cuenta de que el abastecimiento no está lo suficientemente mundializado, las empresas minoristas de implantación mundial tendrían que recurrir a distintos proveedores en distintas partes del mundo, anulando así en gran parte las ventajas de escala. Por esta razón, es probable que las empresas minoristas traten de dominar una zona particular (debido a los costos compartidos) en lugar de estar repartidas un poco por todo el mundo.
2.1.2. Fusiones y adquisiciones internacionales
Las fusiones y las adquisiciones constituyen sólo una de las prácticas utilizadas en el contexto de la internacionalización de la economía. Existen otras soluciones, por ejemplo, la participación en empresas mixtas o el establecimiento de sus propias filiales en el extranjero mediante un crecimiento orgánico. Sin embargo, las operaciones de fusión y adquisición han llegado a constituir el grueso de las inversiones extranjeras directas en las principales economías desarrolladas.
En 1998, las empresas minoristas europeas fueron a la vez los compradores más activos y los principales objetivos de las actividades de fusión y adquisición de empresas minoristas en el plano internacional; el comercio minorista ocupó el décimo lugar en la clasificación de las industrias más activas de todo el mundo para ese tipo de operaciones. El valor total de las operaciones transfronterizas relacionadas con el capital de las empresas minoristas se elevó a 17.967 millones de dólares de los Estados Unidos en 1998. En el caso de las empresas mayoristas, América del Norte fue un objetivo más importante que Europa. El valor total de las operaciones transfronterizas relacionadas con el capital de las empresas mayoristas se elevó a 6.553 millones de dólares de los Estados Unidos en 1998.
El valor anual de las operaciones internacionales de fusión y adquisición de empresas minoristas aumentó de 1.729 millones de dólares en 1991 a 17.967 millones de dólares en 1998. El valor anual de las operaciones internacionales de fusión y adquisición de empresas mayoristas aumentó mucho menos, de 1.675 millones de dólares de los Estados Unidos en 1991 a 6.553 millones de dólares de los Estados Unidos en 1998.
Entre las empresas estadounidenses que obtienen muy buenos resultados en mercados minoristas extranjeros cabe citar:
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Entre las empresas europeas más importantes, implantadas en mercados minoristas extranjeros cabe citar:
Una empresa minorista de Asia ha preparado el terreno para aprovechar el repunte de los gastos de consumo cuando se produzca:
Las empresas mayoristas son de Estados Unidos y Europa occidental. Sin embargo, entre las 500 más grandes sólo hay tres europeas -- dos de Alemania y una de Irlanda (véase el cuadro 2.1). Entre las 500 empresas más grandes de comercio al por menor hay tres de Asia y tres de Europa. Todas las demás son de los Estados Unidos (véase el cuadro 2.2).
En Europa, entre las 20 empresas minoristas más grandes hay empresas de Alemania, Francia, Reino Unido y Países Bajos. En Asia, el Japón ocupa un lugar predominante. Entre las 35 empresas minoristas más grandes hay dos de Australia y una de la República de Corea. Las demás son japonesas (véase el cuadro 2.3). El cuadro 2.4 muestra el empleo en algunas de las empresas minoristas más grandes en varios países.
Cuadro 2.1. Principales empresas mayoristas entre las 500 más grandes del mundo, 1997
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|
Empresa |
Lugar que ocupan los ingresos dentro de la clasificación de 500 empresas |
Ingresos |
Beneficios | ||
|
millones de dólares |
variación porcentual desde 1996 |
millones de dólares |
variación porcentual desde 1996 | ||
|
| |||||
|
McKesson Corporation |
174 |
20.857,3 |
32,8 |
154,9 |
15,7 |
|
Supervalu Inc. |
222 |
17.201,4 |
3,9 |
230,8 |
31,8 |
|
Franz Haniel & Cei. GmbH |
226 |
16.907,1 |
0,9 |
177,6 |
-13,6 |
|
Ingram Micro Inc. |
233 |
16.581,5 |
37,9 |
193,6 |
75,0 |
|
Fleming Companies Inc. |
254 |
15.372,7 |
-6,8 |
25,4 |
-4,9 |
|
Sysco Corporation |
281 |
14.454,6 |
7,9 |
302,5 |
9,2 |
|
Bergen Brunswig Corporation |
387 |
11.660,5 |
17,3 |
81,7 |
11,1 |
|
Cardinal Health Inc. |
415 |
10.968,0 |
23,8 |
181,1 |
61,9 |
|
Edeka Zentrale |
465 |
9.887,3 |
-8,3 |
46,8 |
19,2 |
|
Total |
-- |
133.890,4 |
-- |
1.394,5 |
-- |
|
Fuente: Fortune Magazine (Nueva York). | |||||
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Cuadro 2.2. Principales empresas de comercio de mercancías en general dentro de la clasificación de las 500 más grandes del mundo, 1997
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| |||||
|
Empresa |
Lugar que ocupan los ingresos dentro de la clasificación de 500 empresas |
Ingresos |
Beneficios | ||
|
millones de dólares |
variación porcentual desde 1996 |
millones de dólares |
variación porcentual desde 1996 | ||
|
| |||||
|
Wal-Mart Stores Inc. |
8 |
119.299,0 |
12,4 |
3.526,0 |
15,4 |
|
Sears, Roebuck and Co. |
50 |
41.296,0 |
8,0 |
1.188,0 |
-6,5 |
|
K-Mart Corporation |
76 |
32.183,0 |
2,4 |
249,0 |
0,0 |
|
J.C. Penney Co. Inc. |
87 |
30.546,0 |
29,2 |
566,0 |
0,2 |
|
Dayton Hudson Corporation |
107 |
27.757,0 |
9,4 |
751,0 |
62,2 |
|
The Daiei Inc. |
120 |
25.882,2 |
-8,5 |
9,9 |
0,0 |
|
Federated Department Stores Inc. |
246 |
15.668,3 |
2,9 |
536,0 |
101,6 |
|
Groupe Pinault-Printemps |
256 |
15.280,0 |
-2,8 |
488,8 |
21,1 |
|
MYCAL Corporation |
|||||