Ver eslabón del texto
abajo.

Informe para el debate de la Reunión tripartita
sobre Las repercusiones de la mundialización
y de la reestructuración del comercio
en la esfera de los recursos humanos
Ginebra, 1999
Oficina Internacional del Trabajo Ginebra
Para comprar este documento, clique aqui
Copyright ©1999 Organización Internacional del Trabajo (OIT)
La Oficina Internacional del Trabajo ha preparado este informe como base para los debates en la Reunión tripartita sobre las repercusiones de la mundialización y de la reestructuración del comercio en la esfera de los recursos humanos. En él se analiza de qué manera repercuten en la fuerza de trabajo de este sector la reestructuración y la mundialización del comercio, y especialmente la aparición de nuevos circuitos de distribución y la utilización creciente de nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como la liberalización cada vez mayor del mercado. También se examinan los efectos de estos cambios en el empleo, las relaciones laborales y las condiciones de trabajo.
Esta Reunión forma parte del Programa de Actividades Sectoriales de la OIT, que tiene como objetivo facilitar el intercambio de información entre los mandantes acerca de los acontecimientos laborales y sociales que revisten importancia para determinados sectores económicos, y llevar a cabo además una investigación de carácter práctico sobre cuestiones de actualidad. Para alcanzar este objetivo se ha recurrido habitualmente a la celebración de reuniones internacionales tripartitas a fin de intercambiar ideas y experiencias con miras a: propiciar una mayor comprensión de cuestiones y problemas de carácter sectorial; tratar de lograr un consenso internacional tripartito sobre los problemas sectoriales y brindar orientación sobre políticas y medidas de alcance nacional e internacional para abordar problemas y cuestiones afines; promover la armonización de todas las actividades de la OIT de carácter sectorial y asumir la coordinación entre la Oficina y sus mandantes, y proporcionar asesoramiento técnico, asistencia práctica y apoyo concreto a los mandantes de la OIT para facilitar la aplicación de las normas internacionales del trabajo en diversos sectores económicos.
En su 267.ª reunión (noviembre de 1996) el Consejo de Administración de la OIT decidió que se incluiría en el programa de reuniones sectoriales para 1998-1999 una reunión sobre las repercusiones de la mundialización y de la reestructuración del comercio en la esfera de los recursos humanos. En la 268.ª reunión, el Consejo de Administración decidió que se celebraría a tales efectos una reunión tripartita con 75 participantes y que se invitaría a los 25 países que se enumeran a continuación a hacerse representar en la misma: Alemania, Burundi, Canadá, República Checa, China, Chipre, Colombia, República de Corea, Egipto, Eslovenia, Francia, Ghana, Italia, Japón, Luxemburgo, Madagascar, Malí, Nepal, Nicaragua, Perú, Portugal, Suriname, Suiza, Tailandia y Turquía. Se propuso asimismo establecer una lista de reserva con los países a los que se podría invitar a participar en el caso de que alguno de los gobiernos incluidos en la primera lista no pudiese aceptar la invitación. En la lista de reserva se incluyeron los países siguientes: Argelia, Argentina, Benin, Brasil, Croacia, Dominica, Emiratos Arabes Unidos, Etiopía, Finlandia, Granada, Guatemala, Marruecos, Nigeria, Reino Unido, Túnez y Zambia. Se invitó también a 25 representantes de empleadores privados y 25 representantes de trabajadores del sector privado. El Consejo de Administración decidió que la finalidad de la Reunión sería: intercambiar puntos de vista y experiencias acerca de los nuevos circuitos de distribución y sus repercusiones en el empleo y las condiciones de trabajo en el sector del comercio; sacar conclusiones prácticas que incluyan orientaciones y propuestas con miras a futuras acciones, y adoptar un informe sobre los debates. Esta Reunión puede además adoptar resoluciones.
Los avances tecnológicos, la movilidad internacional de las empresas y la rápida expansión de los cambios impulsados por la competencia están afectando profundamente la organización y la estrategia en materia de recursos humanos de las empresas comerciales. Debido a la mundialización y la creciente interdependencia de los mercados, hay una proporción cada vez mayor de la fuerza de trabajo mundial que realiza actividades relacionadas con el comercio internacional y los flujos de capital. El número de trabajadores empleados en las industrias competitivas de exportación e importación ha aumentado de manera significativa. Los mercados de trabajo están también cada vez más interrelacionados. Uno de los principales motivos por los cuales la productividad ha aumentado más rápidamente en el comercio mayorista y minorista que en otros sectores desde comienzos del decenio de 1970 es el hecho de que los mayoristas y las grandes cadenas de minoristas han invertido sumas considerables en la tecnología de la información.
Por lo tanto, la evolución tecnológica (junto con un constante descenso de los costos en materia de comunicación y de transporte), han sido los principales factores que han permitido la integración mundial. Por su parte, los gobiernos buscan cada vez más mejorar la competitividad internacional de su economía en lugar de parapetarse tras los muros del proteccionismo. Los países en desarrollo han hecho enormes progresos en el campo de la educación y constantes mejoras en cuanto al capital físico y la infraestructura, lo cual ha aumentado su capacidad productiva y les ha permitido competir en los mercados mundiales. Este cambio de dirección en la estrategia de desarrollo se ha visto reforzado por las tecnologías de la comunicación gracias a las cuales resulta más fácil «navegar» por todo el mundo. Pero ante las repercusiones de la mundialización en los planos laboral y social, tanto las empresas como los dirigentes sindicales tienen que aceptar su parte de responsabilidad y tener en cuenta las normas internacionales del trabajo para contribuir así a la mejora de las condiciones de trabajo, incluido en el sector del comercio.
En este informe se reseñan, pues, las repercusiones de la mundialización y la reestructuración del comercio. En el capítulo 1 se exponen las recientes tendencias del empleo en el sector del comercio en todo el mundo. En el capítulo 2 se ponen de relieve los actuales procesos de internacionalización, así como las adquisiciones y fusiones que tienen lugar en el sector del comercio y sus efectos en el empleo, los ingresos y la productividad. En el capítulo 3 se analiza el proceso de liberalización que tiene lugar actualmente en el sector y sus efectos en el empleo. En el capítulo 4 se examinan las tendencias y los cambios resultantes de la introducción de nuevas tecnologías, en particular la tecnología de la información y el comercio electrónico, así como sus repercusiones en el empleo en el sector del comercio. En el capítulo 5 se describen los cambios registrados en las demandas de los consumidores y las nuevas modalidades del comercio minorista, y se proporcionan algunos datos sobre las necesidades del sector en materia de formación y calificaciones. En el capítulo 6 se analizan las repercusiones de la reestructuración y la mundialización en las relaciones laborales en el sector del comercio y se indican algunas de las respuestas de los interlocutores sociales a los problemas planteados por estos procesos. En el último capítulo se hace referencia a las iniciativas voluntarias en el sector del comercio y se examina el papel de la OIT por lo que atañe a asegurar el empleo y condiciones de trabajo decentes en este sector. El informe concluye con una lista de puntos propuestos para la discusión.
Indice
1. Mundialización, reestructuración y empleo en el comercio
1.1. Algunas tendencias regionales
1.1.1. Europa occidental
1.1.2. América del Norte
1.1.3. Europa central y oriental
1.1.4. Asia y el Pacífico
1.1.5. América Latina y el Caribe
1.1.6. Africa subsahariana
1.1.7. Oriente Medio y Africa del Norte
1.2. El papel del sector informal en la generación de empleo
1.3. Algunas repercusiones de la mundialización en el sector del comercio, con especial referencia a la mujer
2. La internacionalización y los nuevos circuitos comerciales
2.1.1. La transformación del comercio al por menor
2.1.2. Fusiones y adquisiciones internacionales
2.1.3. Principales empresas
2.1.4. Las filiales extranjeras de los mayoristas y su participación en las cifras de ventas
2.1.5. Las empresas extranjeras y su participación en los ingresos del comercioal por mayor y al por menor en Europa
2.1.6. Filiales estadounidenses y europeas en los países en desarrollo
2.1.7. La concesión de franquicias como forma corriente de introducirse en los mercados de las economías emergentes y en transición
2.1.8. Fabricados en las economías emergentes y consumidos en los países industrializados
2.2. Repercusiones en el empleo
2.2.1. Las empresas adquiridas suelen perder más empleos que las no adquiridas: el caso de los Estados Unidos
2.2.2. Hay más peligro de pérdida del empleo en la adquisición de empresas de gran volumen
2.2.3. En los establecimientos adquiridos, la pérdida neta de empleos es mayor entre los que venden al por menor que entre los mayoristas
2.2.4. Los trabajadores desplazados suelen terminar en empleos a tiempo parcial y con menos ingresos
2.2.5. El tamaño de las empresas transnacionales lleva a la quiebra a las empresas locales, especialmente en los países en desarrollo
2.2.6. Las multinacionales presionan a las empresas locales para que aumenten su productividad laboral
3. La liberalización de los mercados
3.1.1. La liberalización de la inversión extranjera directa y la legislación sobre la competencia son indisociables
3.1.2. Aumento de las diferencias en la reglamentación sobre licencias y horas de apertura
3.2. Repercusiones en el empleo
3.2.1. La liberalización de la distribución es favorable a los establecimientos comerciales de alto valor añadido con potencial para crear empleo
3.2.2. La liberalización favorece los grandes almacenes, que ponen en peligro el empleo independiente tradicional
3.2.3. La flexibilidad en la organización del trabajo aumenta las posibilidades de obtener empleo
4. Mejorar la eficacia de la cadena de suministro mediante la tecnología de la información
4.1.1. De la distribución basada en el productor a la distribución basada en el consumidor
4.1.2. La Respuesta Eficiente al Consumidor
4.1.3. Los cambios en la tecnología de la información impulsan el cambio estructural en la cadena de suministros
4.1.4. Aparición de tres formas de cauce de distribución
4.1.5. La integración vertical ejerce presión en los mayoristas
4.1.6. Los fabricantes están absorbiendo a los mayoristas
4.1.7. La tecnología de la información permite una comercialización directa personalizada
4.1.8. El comercio electrónico busca un «mercado sin fricciones»
4.2. Repercusiones en las condiciones de empleo y de trabajo
4.2.1. Aumenta el personal de la tecnología de la información y crecen sus beneficios
4.2.2. Los mayores aumentos de empleos en la parte alta y baja de la escala de la distribución de ingresos
4.2.3. Comercio electrónico y empleo
4.2.4. Comercio electrónico y competencias profesionales
4.2.5. Posibles efectos del comercio electrónico en las condiciones de trabajo
4.2.6. Cambios en la distribución de los puestos de trabajo
5. Los nuevos consumidores y las modalidades actuales del comercio minorista
5.1.1. Sistemas que permiten ahorrar tiempo al grupo orientado hacia la comodidad
5.1.2. Sistemas que permiten ahorrar dinero al grupo preocupado por el precio
5.2. Repercusiones de la mundialización y la reestructuración en la formación
6. Las relaciones laborales en el contexto de la mundialización de los circuitos de distribución
6.1. La sindicación en el sector del comercio
6.2. Evolución de la negociación colectiva y acuerdos internacionales entre los interlocutores sociales
6.3. Algunos «acuerdos marco» que se derivan de la Directiva sobre la constitución de un comité de empresa europeo
6.4. Declaración tripartita de principios sobre las empresas multinacionales y la política social, de la OIT
6.5. La mundialización como fuente potencial de tensiones en las empresas multinacionales
6.6. Relaciones de trabajo en el sector comercial informal
7. Las iniciativas voluntarias en el sector comercial y la participación de la OIT
Puntos propuestos para la discusión
Cuadros:
1.1. Países del MERCOSUR: crecimiento de la producción, del empleo y de la productividad, 1990-1997
1.2. Sector comercial: producción y empleo en los países del MERCOSUR, 1990-1996
1.3. Estructura de las actividades del sector informal en determinados centros urbanos de Uganda
2.1. Principales empresas mayoristas entre las 500 más grandes del mundo, 1997
2.2. Principales empresas de comercio de mercancías en general dentro de la clasificación de las 500 más grandes del mundo, 1997
2.3. Principales empresas asiáticas dentro de la clasificación de las 1.000 más grandes empresas asiáticas minoristas, 1998
2.4. El empleo en algunas de las empresas más grandes
2.5. Ventas de servicios a particulares extranjeros hechas por filiales extranjeras de empresas mayoristas y minoristas en Estados Unidos, 1995
2.6. Ventas de servicios a personas en los Estados Unidos por parte de filiales basadas en los Estados Unidos de empresas extranjeras minoristas y mayoristas, 1995
2.7. Ventas de las empresas concesionarias de franquicias, extranjeras y nacionales, en el Brasil, 1996-1998
2.8. Número de franquicias extranjeras y nacionales en Hungría, 1995-1997
2.9. Principales concesionarios extranjeros en la República Checa, 1997
2.10. Evolución del empleo en los establecimientos adquiridos y no adquiridos que han sobrevivido, por ramos industriales: Estados Unidos, 1990-1994
2.11. Establecimientos adquiridos y empleo, por ramos industriales: Estados Unidos, 1990-1994
2.12. Total de trabajadores desplazados en los Estados Unidos desde enero de 1995 a diciembre de 1997, desglosados por determinadas características y por su categoría en el empleo en febrero de 1998
2.13. Trabajadores estadounidenses desplazados que habían perdido empleos asalariados y empleos a tiempo completo entre enero de 1995 y diciembre de 1997 y que estaban empleados de nuevo en febrero de 1998, por sector en el que se perdió el empleo y características del nuevo empleo
2.14. Crecimiento y productividad laboral del sector de la distribución en los países de la OCDE durante el período 1979-1994
3.1. Resumen numérico de compromisos asumidos por los miembros de la OMC en los Modos 1, 2 y 3 en el sector de los servicios de distribución, 1988
3.2. Análisis numérico de las limitaciones mantenidas por los miembros de la OMC en el sector de los servicios de distribución
4.1. Cuota de mercado de los mayoristas por cauce de distribución, Países Bajos, 1991
4.2. Distribución de los bienes de consumo en Francia: distribución de las cuotas de mercado en 1985 y 1992
4.3. ¿Quiénes adquirieron a los mayoristas europeos en 1981-1995?
4.4. Empleo y salarios promedio por hora y año en algunas ocupaciones, Estados Unidos, 1997
4.5. Proporción de categorías profesionales con altas calificaciones en el comercio mayorista y minorista de diversos países
5.1. Penetración por países de las marcas del revendedor
5.2. Participación en el mercado de suministros de las principales modalidades de comercio minorista en Europa en 1995
5.3. Empresas de diferentes ramas de actividad que ofrecían formación en 12 Estados miembros de la Unión Europea en 1993
5.4. Distribución del empleo y porcentajes de participación en los cursos desglosados por sexo, en 12 Estados miembros de la Unión Europea en 1993
Gráficos:
1.1. Cuota de empleo del sector comercial en el total del empleo en 17 países industrializados en 1997
1.2. Crecimiento anual medio del total del empleo y del empleo del sector comercial en 16 países industrializados (1995-1997)
1.3. Cuota de empleo del sector comercial en el total del empleo en ocho países en transición en 1997
1.4. Crecimiento anual medio del total del empleo y del empleo del sector comercial en ocho países en transición (1995-1997)
1.5. Cuota de empleo del sector comercial en el total del empleo en cinco países de América Latina en 1997
1.6. Crecimiento anual medio del total del empleo y del empleo en el sector comercial en cinco países de América Latina (1995-1997)
1.7. Evolución del empleo en el sector formal del Brasil, 1996-1998
1.8. Evolución del empleo en el comercio brasileño del sector formal, 1996-1998
1.9. Variación del empleo en Sudáfrica, por sectores económicos
1.10. El índice de desempleo en 1997 en el sector del comercio comparado con el de la economía en su conjunto y con el índice de desempleo femenino en 12 países industrializados
1.11. El índice de desempleo en 1997 en el sector del comercio comparado con el de la economía en su conjunto y con el índice de desempleo femenino en ocho países en transición
2.1. Ingresos de los trabajadores desplazados del comercio al por mayor y al por menor en los Estados Unidos (de enero de 1995 a diciembre de 1997) en sus nuevos empleos
Recuadros:
1.1. El empleo en el sector del comercio en Finlandia
1.2. Empleo en el comercio minorista de productos alimenticios en Suiza
1.3. La entrada de las empresas multinacionales en el sector comercial de la República Checa: sus efectos en el empleo
1.4. El empleo y las diferencias de género en el comercio al por menor en el Canadá
1.5. Los cauces de distribución de ropa en Francia
2.1. Wal-Mart
2.2. Las actividades de las empresas internacionales en Polonia aceleran los procesos de mundialización del comercio
3.1. Legislación sobre el comercio de detalle en gran escala en el Japón
3.2. El nuevo convenio colectivo de Carrefour France
4.1. El servicio de transporte UPS se integra en el comercio electrónico
4.2. Posibilidades de empleo en el ámbito del comercio electrónico
5.1. Nuevas modalidades en la República Checa
5.2. Formación en la empresa en diversas microempresas europeas
6.1. Sindicatos del sector del comercio minorista de prendas de vestir en los Estados Unidos
6.2. Los trabajadores del comercio informal en Caracas buscan su reconocimiento internacional
7.1. La Asociación de la Industria del Vestido y la Asociación Trabajo Justo (Fair Labour Association)
7.2. La Campaña Ropa Limpia
La información en la que se basa este informe proviene de diversas fuentes. Diversas organizaciones de empleadores y de trabajadores, así como la Federación Internacional de Empleados, Técnicos y Profesionales (FIET) han facilitado informaciones en sus respuestas a un cuestionario sobre los temas que aquí se tratan. Los profesores José Paulo Zeetano Chahad (Brasil) y Peter B. Doeringer, de Boston (Estados Unidos) han hecho también aportaciones al informe. Asimismo, a menudo se consultaron publicaciones de la OIT y los estudios de otras organizaciones internacionales e institutos de investigación. El informe se ha elaborado sobre la base de las contribuciones realizadas por la Sra. Paula Repo, experta externa, y por un grupo de la OIT del que formaban parte Claude Duchemin, John Sendanyoye y Brigitte Steck (Servicio de Empleados y de Trabajadores Intelectuales), Frances Papazafiropoulos (Servicio de Documentos Oficiales) y Messaoud Hammouya (Dirección de Estadística), y se publica bajo la responsabilidad de la Oficina Internacional del Trabajo.
Este informe, que trata de las repercusiones de la mundialización y de la reestructuración del sector del comercio en el empleo y en las condiciones de trabajo, se publica pocos meses antes del advenimiento del tercer milenio. Lo que ahora se llama «mundialización», y que ha dejado su impronta en el panorama social y económico de finales del siglo XX, es la forma moderna y extrema de lo que durante mucho tiempo fue un factor determinante de la evolución del comercio. Incluso es posible discernir cierta continuidad entre las antiguas rutas comerciales -- desde las caravanas, pasando por las rutas marítimas fenicias y las ciudades hanseáticas hasta llegar al comercio electrónico actual. Desde esta perspectiva, las «autopistas de la información» deberían presentarse como un equivalente moderno y más global de las legendarias rutas de la seda y de las especias. La aparición de grandes almacenes de mercancías a finales del siglo XIX y las cadenas de distribución a gran escala que florecieron a partir de la segunda mitad de este siglo han dejado una profunda huella en la estructura del comercio en diversos países, pero sin llegar a sustituir completamente las formas tradicionales de distribución. La comercialización a distancia -- y más concretamente sus variedades más recientes por Internet -- está produciendo a su vez importantes cambios sociales y económicos: eliminación de las limitaciones debidas a la distancia; la ausencia de interacción física durante las operaciones de compra y pago; la necesidad de modificar las políticas y programas de educación y formación; la destrucción y creación simultánea de determinadas categorías de empleos, así como la transformación de otras, etc.
A menudo asociado a la investigación de nuevos productos o a la búsqueda de nuevos mercados, el comercio internacional suele ser, para bien o para mal, un catalizador del cambio social. Desde el principio, un objetivo fundamental de la OIT ha sido velar por que el comercio internacional contribuya al progreso social general, sin que afecte negativamente a los trabajadores y sus familias. El Preámbulo de la Constitución afirma que: «... si cualquier nación no adoptare un régimen de trabajo realmente humano, esta omisión constituiría un obstáculo a los esfuerzos de otras naciones que deseen mejorar la suerte de los trabajadores en sus propios países». Este principio sigue siendo válido, tal como quedó confirmado en la 86.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo (junio de 1998) por la adopción de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo.
En todo el mundo, la mundialización y la reestructuración de los circuitos comerciales de distribución están reforzando los vínculos entre el comercio interior y el comercio exterior. Al mismo tiempo, se está produciendo un crecimiento paralelo del comercio del sector informal en una serie de países en desarrollo. Si bien la reglamentación que rige las actividades de los agentes comerciales sigue siendo en su mayor parte de alcance local o nacional, el crecimiento previsto del comercio electrónico parece que pone cada vez más en entredicho la capacidad de las autoridades públicas de imponer plenamente sus prerrogativas en los mercados nacionales. Las transacciones a distancia por medios electrónicos se prestan menos a cualquier tipo de control que la transferencia de productos materiales. Esta evolución intensifica la influencia del consumidor, al menos de aquellos que tienen un verdadero poder adquisitivo, y al mismo tiempo plantea una serie de nuevos problemas de política general.
En su informe para la Reunión tripartita sobre la productividad y el empleo en el comercio y las oficinas (1994), la OIT señaló que «como consecuencia de una competencia más dura, una mayor atención al consumidor y, sobre todo, la aceptación general de las economías de mercado, los gobiernos, los empleadores y los trabajadores del mundo entero han tomado mayor conciencia en cuanto a la necesidad de satisfacer las exigencias de los consumidores para poder desarrollarse en el mercado...» y que «la competencia ya no es meramente local sino mundial, y por consiguiente es posible introducir nuevos productos y servicios en el mercado con sorprendente rapidez»(1).
Es evidente que esta evolución tiene una profunda incidencia en el empleo, las condiciones de trabajo y las relaciones laborales, no sólo en el comercio sino también en sectores conexos y actividades relacionadas tales como la manufactura, la comercialización, el transporte, las finanzas, la logística, la gestión, las comunicaciones y el procesamiento de datos. Algunos países confían en que el aumento de la inversión en el comercio y la introducción de nueva tecnología comercial y los conocimientos técnicos fomenten el crecimiento económico, generen un gran número de nuevos empleos, directos e indirectos, y contribuyan a mejorar las condiciones de vida y de trabajo. Pero estas esperanzas se contrapesan a menudo por preocupaciones de signo contrario relacionadas principalmente con temores en torno a la aparición de un orden social mundial prácticamente determinado por las fuerzas del mercado.
Como advierte la Memoria del Director General de la OIT, presentada a la 85.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo (1997)(2), «debido a una curiosa ironía de la historia, el futuro radiante que se espera no sería ya el marcado por el fin de la lucha de clases (...) sino más bien el que resultaría cuando el Estado se viera despojado de sus prerrogativas económicas y sociales en beneficio de una sociedad civil mundial animada meramente por las leyes del racionalismo económico, que se erigiera en única garantía de una prosperidad futura cuyas promesas deberían bastar para hacer olvidar la dura realidad del presente. Esta nueva fase de la ideología del progreso... afirma de manera rotunda la superioridad de la humanidad en marcha frente a los hombres de carne y hueso...». La Memoria del Director General presentada a la 87.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo (1999)(3) pone igualmente de relieve estos problemas cuando observa: «La mundialización ha traído consigo prosperidad y desigualdades, que están sometiendo a dura prueba el imperativo de una responsabilidad social colectiva». Esto es especialmente pertinente para el ámbito de la mundialización y de la consiguiente reestructuración del comercio, en el que las nuevas tecnologías y la evolución en los sistemas de producción y de distribución han conducido a una verdadera transformación de la conciencia social. Como se señala en la mencionada Memoria, «debido a las mayores posibilidades de elección de los consumidores y de acceso al saber, y a nuevos medios de comunicación, los individuos y las instituciones sociales no son ya meramente sujetos sino también actores en potencia de la mundialización».
1. Mundialización, reestructuración y empleo en el comercio
Se haya dejado sentir plenamente o no la mundialización en el mercado del empleo a nivel nacional, en cualquier caso ha entrañado cambios en el entorno económico mundial, y estos cambios afectan a los trabajadores de todo el mundo. La liberalización y reestructuración económica han contribuido al aumento de las absorciones extranjeras por fusión y adquisición, y ello ha dado lugar a unos circuitos modernos de distribución vinculados a las nuevas tecnologías, a unos estilos innovadores de gestión, a unos enfoques diferentes respecto del trabajo y a unos nuevos sistemas de empleo. Pero estas novedades aún no están plenamente introducidas en los mercados nacionales de muchos países en desarrollo. Las estructuras comerciales y los métodos de comercio tradicionales siguen imperando en países como Bangladesh, Gabón, Líbano y Sri Lanka, en los que aún hay pocas cadenas de almacenes, y donde no se han producido adquisiciones o fusiones importantes con participación de empresas extranjeras y locales. En este sentido, la Confederación de Empleadores del Gabón (CPG) y la Asociación de Industriales Libaneses señalan que en sus países el vínculo entre la mundialización y el empleo es prácticamente inexistente o, en todo caso, es poco visible.
Muy distinta es la situación en los países industrializados, en los que cada vez son más intensos los debates en torno al volumen de las repercusiones que está teniendo el comercio con los países de bajos salarios en el empleo nacional. Estudios recientes llevados a cabo por la OIT indican que, en general, el comercio con los países en desarrollo y la reubicación de las empresas son factores que han contribuido poco al aumento del desempleo y al descenso de los salarios de los trabajadores no calificados en los países industrializados. Asimismo, los pesimistas que alegan las pérdidas de puestos de trabajo pasan por alto los importantes beneficios que se derivan de las relaciones de comercio e inversión con los países en desarrollo. Aunque en muchos casos la liberalización económica entraña costos sociales a corto y medio plazo, estos costos se compensan por un aumento de las ganancias a largo plazo en comparación con la alternativa de la puesta en práctica de políticas proteccionistas.
1.1. Algunas tendencias regionales
La incidencia que ha tenido la mundialización en el empleo en el sector del comercio no es la misma en todas las partes del mundo. Durante los últimos años, el número de trabajadores empleados en las industrias de importación y de exportación ha aumentado considerablemente, al tiempo que se han reforzado los vínculos entre los mercados de trabajo de todo el mundo. Pero a pesar de este aumento, la cuota de trabajadores empleados en este sector sigue siendo pequeña en relación con el empleo total. En los países industrializados, por ejemplo, un promedio de cerca del 70 por ciento de los trabajadores están empleados en el sector de los servicios, en el que la mayor parte de los productos finales no se comercializan fácilmente fuera de las fronteras nacionales. Del mismo modo, en muchos países en desarrollo de bajos ingresos, la mayor parte del empleo sigue correspondiendo a la agricultura de subsistencia tradicional o al sector informal urbano y los productos de estos sectores se destinan en su mayor parte al mercado interno y apenas se ven afectados por la mundialización. Sin embargo, la competencia económica mundial está afectando a un número cada vez mayor de trabajadores, que temen que la intensificación de la mundialización genere presiones en todo el mundo en el sentido de rebajar los salarios y las normas de trabajo.
Un importante obstáculo a la hora de evaluar las tendencias del empleo en el sector del comercio es la escasez de estadísticas nacionales precisas. Aun en los países en los que se publican periódicamente, en su gran mayoría sólo son válidas hasta 1997. El importante retraso en su recepción supone que, si bien los datos disponibles bastan para evaluar las tendencias a largo plazo, no son suficientes cuando se aplican para analizar la situación actual en términos cuantitativos. A diferencia de los datos sobre los países que figuran en los gráficos 1.1 a 1.6, las estadísticas presentadas en el anexo estadístico al final del informe incluyen no sólo las del comercio mayorista y minorista sino también las de los hoteles y restaurantes, que corresponden a la Gran División 6 de la Clasificación Industrial Internacional Uniforme de Todas las Actividades Económicas (CIIU -- Rev. 2, 1968). Pero una evaluación de la situación de cada uno de los países que figuran en los gráficos 1.1 a 1.6 muestra que la inclusión del sector de la hotelería y de la restauración no afecta de forma significativa al análisis de la tendencia general en el comercio mayorista y minorista.
Los datos de la OIT ponen de relieve que, en general, en la mayor parte de los países industrializados ha aumentado el empleo en el comercio mayorista y minorista durante los últimos años en comparación con el empleo total. Como se desprende de los gráficos 1.1 y 1.2, la proporción del empleo en el sector del comercio en relación con el empleo total en los países industrializados oscila entre un 12 por ciento (Finlandia) y un 20 por ciento (Australia). El sector registró un aumento del empleo en la mayor parte de estos países, y Finlandia, los Países Bajos e Irlanda experimentaron los mayores aumentos de más de un 4 por ciento entre 1995 y 1997. En cambio, en Suecia y Portugal este sector perdió empleos a razón de un 1,5 por ciento aproximado durante el mismo período.
En la Unión Europea 4,7 millones de empresas comerciales (que suponen un 30 por ciento de todas las empresas europeas) aportan el vínculo esencial en la distribución de bienes y servicios entre los productores y los más de 370 millones de consumidores. Un 95 por ciento de estas empresas son pequeñas y medianas empresas, y cada una de ellas emplea, por término medio, a menos de diez trabajadores. El sector del comercio es, por su volumen, el segundo empleador de Europa, con más de 22,5 millones de trabajadores, que representan un 16 por ciento del empleo total. Además, mientras que otros sectores han estado despidiendo trabajadores, el sector del comercio en la Unión Europea generó 1,5 millones de nuevos puestos de trabajo entre 1985 y 1995, es decir, la mitad de los perdidos en la industria manufacturera y un 15,5 por ciento de todos los nuevos puestos de trabajo creados durante este período.
|
Recuadro 1.1
Según la Confederación de Empleadores de Industrias de Servicios de Finlandia (LTK), durante los primeros cuatro años del decenio de 1990 se produjo un enorme cambio estructural. Posteriormente, de 1994 a 1998, el número de trabajadores que actúan en el sector del comercio ha ido en aumento como se indica a continuación:
En consonancia con las tareas de trabajo que continúan evolucionando la necesidad prioritaria del sector es ahora una fuerza de trabajo profesional y versátil, más calificada y continuamente formada. El incremento de la automatización no ha dado lugar, como se temía, a una reducción del empleo en el comercio, que registró un mínimo en 1994. Ya que Finlandia presenta el nivel más alto de compras con tarjeta en Europa, hace tiempo que los trabajadores están familiarizados con las transacciones directas por medio de tarjetas de crédito y de débito. La formación hace hincapié en las competencias en materia de relaciones públicas, servicio al cliente y tratamiento de datos. Además, las empresas mayoristas exigen el conocimiento de lenguas extranjeras. Se siguen desplegando esfuerzos para incrementar los niveles de educación, y las escuelas comerciales ofrecen un diploma de tres años en administración de empresas que incluye seis meses de experiencia práctica. Las partes interesadas en el sector participan directamente en la elaboración del programa del diploma en administración de empresas. |
|
Recuadro 1.2
La consolidación dentro del comercio minorista de productos alimenticios en Suiza ha dado lugar a una reducción de la densidad de las empresas comerciales, calculada sobre la base de 10.000 habitantes, y el empleo ha registrado un descenso similar. En 1995, la proporción de ingresos anuales procedentes del comercio de productos alimenticios para la Migros y la Coop fue del 61 por ciento. Esto puede obedecer al poder de mercado de estos minoristas, a la variedad de productos que ofrecen así como a la apertura de nuevas sucursales y a la ampliación del espacio de viejos supermercados. Como en muchos otros países, el personal se ha sustituido por una ampliación del espacio ya que los nuevos sistemas de autoservicio requieren un menor servicio al cliente, y por consiguiente, menos personal. Según la Oficina Federal Suiza de Desarrollo Económico y del Empleo (OFDE), el 60 por ciento de los trabajadores en este segmento del sector del comercio están empleados en pequeñas y medianas empresas con menos de 250 trabajadores, mientras que en todos los demás segmentos la proporción es del 75 por ciento. Esta misma entidad considera que la única forma de proteger los empleos de los efectos de la consolidación en el comercio minorista de productos alimenticios es que los grandes operadores que ahora dominan el mercado generen un número de puestos de trabajo equivalente a los perdidos en el ámbito de los pequeños minoristas. Fuente: OFDE. |
El empleo en el sector comercial ha aumentado en la mayor parte de los países de Europa occidental, por ejemplo en Chipre, Noruega y Turquía, y ha permanecido estable en Francia, Italia, Malta y Suiza.
En América del Norte, la parte correspondiente al comercio en relación con el empleo total aumentó ligeramente en el Canadá, pero entre 1985 y 1997 disminuyó en los Estados Unidos, aun cuando el sector generó 4 millones de nuevos puestos de trabajo durante este período.
El comercio minorista es uno de los sectores más grandes y variados en la economía de los Estados Unidos. Según un estudio patrocinado por la OIT, en 1996-1997 había 1,6 millones de establecimientos minoristas, que abarcaban desde estaciones de servicio, gasolineras, restaurantes y supermercados hasta grandes almacenes y tiendas de ropa especializadas. Todos estos establecimientos registraron unas ventas anuales de 2,2 billones de dólares en 1997 y emplearon a unos 20 millones de trabajadores en 1997. En términos relativos, las ventas del comercio minorista ascienden aproximadamente a un 27 por ciento del producto interior bruto (S&P, 1998), y casi uno de cada cinco empleos de toda la economía de los Estados Unidos corresponde al comercio minorista. El sector minorista ha conocido una fuerte expansión, y entre 1972 y 1992 el número de establecimientos aumentó casi un tercio (S&P, 1998), y actualmente este sector proporciona más puestos de trabajo que la industria manufacturera. Debido al crecimiento experimentado, la industria ha tenido que atraer a más trabajadores, pero sigue siendo un sector en el que los salarios son relativamente bajos, con pocos sindicatos y con una fuerza de trabajo constituida principalmente por jóvenes, mujeres y personas poco formadas. En 1996, los ingresos medios por hora eran 8 dólares aproximadamente, lo que equivale al 60 por ciento de los del sector manufacturero. Dado que el comercio minorista es estacional y muchos trabajadores están empleados sólo a tiempo parcial, los ingresos anuales se sitúan a un nivel bastante inferior a los del sector manufacturero. En el presente informe se indican las capacitaciones que está previsto que sean las más demandadas para el sector, como resultado de la mundialización.
1.1.3. Europa central y oriental
En los países en transición de Europa central y oriental, la mundialización y la liberalización del mercado han dado lugar, en algunos países (como por ejemplo en la República Eslovaca) a una concentración sectorial, a un incremento del número de empresas conjuntas, a la entrada de cadenas de distribución internacionales con marca propia o a la intensificación del papel de los centros de adquisición. Pero las repercusiones en el empleo no han sido uniformes, de forma que en algunos países aumentó la proporción del empleo correspondiente al sector comercial, mientras que en otros descendió.
Los gráficos 1.3 y 1.4 muestran que en los países en transición, la parte correspondiente al comercio en relación con el empleo total es relativamente baja en comparación con otros grupos de países. En 1997, osciló del 8 por ciento en Hungría al 13,6 por ciento en Rumania. Sin embargo, cabe señalar que si bien el empleo total descendió en estos países, el empleo en el sector del comercio aumentó -- por término medio -- en un 6 por ciento anual entre 1995 y 1997 y Letonia registró el crecimiento anual más elevado, que se situó en un 11 por ciento.
|
Recuadro 1.3
La entrada y expansión de las multinacionales en el mercado interior de la República Checa ha traído consigo un aumento de las oportunidades de empleo. A finales de 1998, unas 30 empresas multinacionales operaban en el comercio minorista y mayorista y empleaban un total de unos 40.000 trabajadores. Los empleadores más importantes son Euronova (6.000 empleados), Julius Meinl (4.000 empleados), Delvita (3.000), Tesco (3.000), Plus Discount (2.500), Billa (2.000), Ikea (2.000), Kaufland (1.700) y Spar (1.000). La mayor parte de los trabajadores del sector trabajan en pequeñas empresas que emplean entre 1 y 19 trabajadores (en total unos 250.000), seguido de empresas que emplean de 20 a 99 trabajadores (unos 138.000). En algunos casos, la entrada de multinacionales tales como Penny y Plus en el mercado interior no ha repercutido en el empleo ya que esta entrada se produjo mediante la adquisición de explotaciones de los empresarios locales. Asimismo, en algunos casos, la desaparición de importantes cooperativas, como por ejemplo cinco cooperativas en Bohemia del Norte que empleaban a un total de 3.000 trabajadores, contribuyó a que aumentaran de forma considerable las pérdidas de empleo en el sector. Está prevista la instalación de nuevos supermercados e hipermercados, que sin duda generarán nuevas oportunidades de empleo. Estos nuevos supermercados pertenecen a empresas multinacionales, con grandes capacidades de inversión de capital y que disponen de los recursos para absorber «las pérdidas temporales» durante algunos años dentro de un período inicial, con el objetivo de incrementar su parte de mercado. Por consiguiente, las posibles pérdidas de empleo son un motivo de preocupación ya que la competencia obliga a las pequeñas empresas a retirarse del mercado. Desde 1990, fecha en que se expidieron más de 400.000 licencias de «compraventa», el sector del comercio ha podido absorber 130.000 trabajadores que habían perdido sus puestos de trabajo en los sectores de la industria, la agricultura y el transporte. Sin embargo, se teme que la expansión incontrolada de multinacionales en la red de distribución del comercio interior no tardará en producir la desaparición de centros urbanos tradicionales con sus pequeñas tiendas, a las que pueden acceder fácilmente los habitantes sin coche. Las tiendas locales de tamaño medio expresan temores similares, ya que probablemente no podrán responder con suficiente flexibilidad a las reducciones de precios y a las promociones de ventas de las filiales multinacionales. Otro importante inconveniente en relación con el crecimiento del empleo y que no se tuvo en cuenta durante el proceso de privatización a gran escala es que las cadenas multinacionales de distribución no dan la suficiente prioridad a los productos nacionales. Fuente: respuesta al cuestionario de la OIT. |
Durante el período anterior a la crisis económica y financiera de 1997, la región de Asia y el Pacífico registró tasas espectaculares de crecimiento económico y del empleo derivadas del comercio. Entre 1985 y 1997, el sector comercial creó cerca de 400.000 nuevos empleos en Hong Kong, China, incrementando de este modo en 7,7 puntos la participación del sector en el empleo total. En China, Indonesia, la República de Corea, Pakistán, Filipinas y Tailandia se registraron incrementos más moderados que oscilaban entre 1 y 5 puntos. La participación del sector del comercio en el empleo total también aumentó en Fiji, Malasia, las Islas Salomón y Sri Lanka, pero en mucho menor medida que en los países antes mencionados, y descendió en Bangladesh, India, Myanmar y Singapur. En Australia y Nueva Zelandia, la tasa de crecimiento del empleo en el sector del comercio fue más elevada que la tasa global de crecimiento del empleo. En el Japón, si bien el comercio creó 1 millón de empleos durante el mismo período, la participación del sector en el empleo total descendió. Según la Federación de Sindicatos de Industrias Textiles, del Vestido, Químicas, Comercio, Alimentos y Afines (ZENSEN) del Japón, la creación de empleo en el sector se incrementó hasta 1994 y, a partir de entonces, comenzó a descender hasta el año 1997, debido especialmente a los cambios tecnológicos (códigos de barras, mayor informatización, avances en el terreno de la logística, etc.). La bipolarización entre el empleo que requiere mucha calificación y el que requiere poca, principalmente en los puestos de trabajo que implican la realización de tareas repetitivas, se hacía cada vez más evidente. Además, la reciente crisis económica y financiera de Asia, región en la que los agentes comerciales japoneses desempeñan un papel principal, agravó las dificultades de muchos distribuidores obligándoles a reestructurar sus operaciones mediante la supresión de empleos. Así por ejemplo, a raíz del descenso de sus ingresos y de un alto endeudamiento, Daiei (un importante comerciante detallista del Japón) inició recientemente un amplio plan de reestructuración que habrá de aplicarse durante varios años. A lo largo de 1999, el grupo tiene la intención de reducir su fuerza laboral recurriendo a jubilaciones anticipadas y a traslados de trabajadores a puestos menos remunerados en sus empresas afiliadas.
1.1.5. América Latina y el Caribe
En América Latina, la participación del sector del comercio en el empleo total durante el período 1996-1997 oscilaba entre el 14,6 por ciento en Costa Rica y el 29,4 por ciento en Perú (gráfico 1.5), mientras que el crecimiento anual del empleo en dicho sector fue inferior al crecimiento global del empleo. No obstante, la tasa de crecimiento ha sido importante, tal y como puede observarse en el gráfico 1.6, que agrupa a un número representativo de países de la región.
Prestando especial atención a los países del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), los datos desglosados en el cuadro 1.1 muestran que, si se exceptúa a Argentina, el crecimiento del empleo en el sector del comercio ha sido mayor o aproximadamente igual al crecimiento del PIB y al crecimiento global del empleo. En Brasil y Uruguay, el crecimiento del empleo en el sector del comercio ha crecido incluso más rápidamente que la tasa anual de crecimiento de la fuerza laboral, contribuyendo de esta manera a aliviar la presión sobre el mercado de trabajo para crear empleos.
Cuadro 1.1. Países del MERCOSUR: crecimiento de la producción, del empleo y de la productividad, 1990-1997 (sectores no agrícolas) (tasas anuales)
|
| ||||
|
País | ||||
|
Argentina |
Brasil |
Paraguay |
Uruguay | |
|
| ||||
|
1. PIB |
5,5 |
2,8 |
2,7 |
4,2 |
|
2. Fuerza laboral |
3,0 |
2,7 |
5,6 |
1,9 |
|
3. Empleo total |
1,8 |
2,5 |
5,6 |
1,4 |
|
4. Empleo en el sector comercial |
0,8 |
4,8 |
nd |
4,5 |
|
5. Productividad no agrícola |
3,6 |
0,3 |
-2,7 |
2,8 |
|
6. Sector informal no agrícola1 |
1,6 |
1,9 |
1,4 |
0,3 |
|
1 Crecimiento anual de la proporción de empleo informal. nd = no se dispone de datos.
| ||||
|
| ||||
En cualquier caso, la evolución del empleo en el sector del comercio de los países del MERCOSUR no ha ocasionado ningún cambio importante en lo que se refiere a la participación relativa de este sector en la creación total de empleo, tal y como puede observarse en el cuadro 1.2. De este modo, y habida cuenta del breve período de tiempo que se examina, la evolución del empleo en el sector del comercio sigue un modelo de comportamiento similar al de los resultados del sector, cuya participación en el PIB se ha mantenido constante en todos los países.
Cuadro 1.2. Sector comercial: producción y empleo en los países del MERCOSUR, 1990-1996
|
| |||||||||
|
País
| |||||||||
|
Argentina |
Brasil |
Paraguay |
Uruguay |
||||||
|
|
|
|
| ||||||
|
1990 |
1996 |
1992 |
1995 |
1991 |
1996 |
1990 |
1996 | ||
|
| |||||||||
|
1. |
Producción del sector como porcentaje del PIB1 |
16,0 |
16,0 |
7,6 |
6,8 |
26,8 |
26,0 |
12,6 |
12,4 |
|
2. |
Empleo del sector como porcentaje del empleo no agrícola total |
20,4 |
19,22 |
21,0 |
21,8 |
nd |
23,1 |
18,5 |
20,8 |
|
3. |
Empleo en pequeñas empresas como porcentaje del empleo total3 |
14,9 |
18,7 |
24,0 |
25,2 |
29,0 |
29,7 |
11,0 |
10,3 |
|
4. |
Tasa de desempleo visible urbano total (en tanto por ciento)4 |
7,5 |
17,3 |
4,9 |
4,6 |
5,1 |
5,5 |
9,2 |
12,4 |
|
1 Argentina: el sector de comercio incluye los hoteles y restaurantes; Brasil: PIB -- concepto de costo de los factores; Paraguay: el sector del comercio incluye el sector financiero; Uruguay: el sector del comercio incluye los hoteles y restaurantes. 2 1997. 3 Pequeñas empresas: empresas con diez trabajadores o menos. 4 Argentina: área urbana; Brasil: seis regiones metropolitanas; Paraguay: área de Asunción; Uruguay: área de Montevideo. nd = no se dispone de datos.
| |||||||||
|
| |||||||||
De acuerdo con la tendencia observada en otros países de América Latina y en diversos países de Asia, la participación de las pequeñas empresas en el empleo del sector del comercio ha aumentado como ya se ha dicho anteriormente en el texto. Esta tendencia no puede atribuirse exclusivamente al crecimiento del desempleo visible, ya que se ha observado tanto en Argentina, donde los niveles de desempleo se han incrementado de manera importante, como en Brasil y en Paraguay, donde los niveles de desempleo se han mantenido relativamente estables. El empleo de trabajadores en pequeñas empresas del sector de los servicios, entre las que se cuentan las empresas comerciales, parece responder a una reorganización del mercado de trabajo en respuesta a los retos a los que éste ha de enfrentarse.
Como puede verse en el gráfico 1.7, que abarca la segunda mitad del decenio de 1990, en Brasil se produjo un incremento del volumen de empleo en el sector del comercio, siguiendo la tendencia observada en el sector de servicios en general, frente al descenso del empleo en las industrias manufactureras. Este último sector es el que ha sufrido las repercusiones más problemáticas de la mundialización, pues se ha visto obligado a emprender un importante reajuste estructural a fin de incrementar la competitividad para poder responder al proceso de liberalización del comercio que comenzó en 1990. Esto supuso a su vez un fuerte incremento de la productividad laboral y una reducción de los niveles de empleo. Así, mientras que se observó una reducción en términos porcentuales de un 2 por ciento en el empleo global, y una reducción del 8 por ciento en el sector manufacturero, el empleo creció cerca de un 2 por ciento en el sector del comercio. Cabe deducir de ello que el comercio en el sector formal ha contribuido a reducir las repercusiones negativas de la reestructuración que se han observado en otros sectores en relación con el empleo.
No obstante, cabe señalar que la tasa de incremento del empleo en el sector del comercio del Brasil ha disminuido recientemente. Esto se debe en parte a una pérdida de impulso de la economía brasileña en su conjunto, a consecuencia de la disminución de la euforia producida entre los consumidores a raíz del éxito del plan del real. Esta tendencia queda reflejada en el gráfico 1.8, que muestra una fuerte disminución del empleo en el comercio minorista entre 1996 y 1998, mientras que en este mismo período el empleo en el comercio mayorista mantuvo su tendencia al alza. Aunque esta disminución del empleo en el comercio minorista pueda haberse visto influida por el nivel de actividad, son muchos los indicios que sugieren la existencia de un proceso de modernización acelerada de las ventas minoristas, debido principalmente a la informatización de muchas de las funciones que anteriormente desempeñaban los trabajadores. Entre enero de 1996 y noviembre de 1998, el empleo en el comercio minorista descendió cerca de un 1,6 por ciento, mientras que el empleo total en el sector del comercio se incrementó en un porcentaje similar.
En términos generales, el empleo en el sector del comercio ha experimentado en la región del Caribe una caída si se compara con la economía global, registrándose descensos que oscilan entre un 4 y un 6 por ciento en Barbados, Bermuda y Trinidad y Tabago. Se han señalado descensos de menor importancia en Bahamas, las Islas Vírgenes británicas y las Antillas Neerlandesas.
En Africa, al igual que en otras regiones en desarrollo, la mundialización y la reestructuración del comercio están suponiendo cambios de gran trascendencia. Los agentes comerciales tradicionales (vendedores ambulantes, vendedores callejeros, etc.) siguen actuando junto a (y en ocasiones en competencia con) comerciantes minoristas modernos, como los centros comerciales y los supermercados, especialmente en las principales aglomeraciones urbanas. No obstante, la falta de datos, por no hablar de la falta de unas estadísticas sectoriales actualizadas y fiables, hace que resulte extremadamente difícil determinar tanto el peso relativo del sector del comercio en el empleo como establecer tendencias comparativas de contribuciones sectoriales a la creación de nuevo empleo. Los pocos datos disponibles respecto de un escaso número de países de la región indican que, para el período que va de 1985-1986 a 1990, la evolución de la participación del sector del comercio en el empleo en el Africa subsahariana osciló entre los 10 puntos de la República Centroafricana y un descenso de cerca de 10 puntos en el Chad. Entre estos dos extremos, la participación del sector creció de manera importante en Botswana, Etiopía, Kenya, Mauricio, Níger y Swazilandia, y de manera leve en Zimbabwe. La participación del sector en el empleo disminuyó en Burundi, Côte d'Ivoire, Ghana, Malawi y Togo. En el gráfico 1.9 se refleja que el empleo en el sector del comercio registró en Sudáfrica la tercera mayor tasa de crecimiento (cerca de 27.000 puestos de trabajo adicionales, es decir un 3,9 por ciento) entre 1994 y 1997. Durante el mismo período, los únicos sectores de la economía formal que hicieron aportaciones netas al empleo fueron el de otros servicios al sector privado (cerca de 34.000 empleos adicionales, o sea un 11 por ciento) y el sector público (86.000 nuevos empleos, o sea un incremento de 4,8 por ciento). El sector manufacturero perdió 95.000 empleos, que equivalen a un 6,4 por ciento, mientras que el sector de la construcción perdió 51.000 empleos, lo que supone un descenso del 14,2 por ciento.
1.1.7. Oriente Medio y Africa del Norte
En la mayoría de los países de Oriente Medio y Africa del Norte, como Bahrein, Egipto, Jordania y la República Arabe Siria, el sector del comercio incrementó su participación en el empleo total entre el 1 y el 5 por ciento desde 1984 hasta 1995. Las cifras absolutas resultantes de algunos de estos incrementos fueron muy sustanciales ya que en Egipto, por ejemplo, el empleo en el sector creció en cerca de 1,5 millones de puestos de trabajo durante el mismo período, llevando la participación del sector del comercio en el empleo total al 10,3 por ciento. Sin embargo, en otros países (como Túnez), esta proporción descendió ligeramente.
1.2. El papel del sector informal en la generación de empleo
Aunque es difícil determinar con precisión el carácter de la relación entre la mundialización y el crecimiento continuo del sector informal, el hecho sigue siendo que este sector, en gran parte compuesto por actividades de venta al por menor, constituye una importante fuente de empleo -- en algunos casos la más importante -- en un gran número de países en desarrollo. Como es natural en unas actividades que suelen quedar al margen de los registros y las estadísticas nacionales, es difícil reunir los datos relativos al sector informal y, cuando se dispone de ellos, no son del todo fiables. Ahora bien, según El trabajo en el mundo 1997-98, parece haber un acuerdo general en el sentido de que el sector no estructurado o informal no deja de crecer en casi todos los países en desarrollo, con la salvedad de los de industrialización reciente de Asia oriental. En América Latina, por ejemplo, entre 1990 y 1994 se crearon 15,7 millones de puestos de trabajo (8,4 de cada diez en el sector informal) y el empleo en el mismo progresó al ritmo anual de un 4,7 por ciento, en comparación con un 1,1 por ciento en el sector formal o estructurado.
En el caso de Asia, se estima que el sector informal absorbe de un 40 a un 50 por ciento de la población activa urbana, aunque hay muchas diferencias entre los países de industrialización reciente (menos de un 10 por ciento hasta 1997) y otros como Bangladesh, donde la proporción del empleo que le corresponde al sector informal es de hasta un 65 por ciento. Según la Federación de Empleadores de Bangladesh, en los últimos tiempos se ha producido una disminución del número de puestos de trabajo en el sector formal debido a la reestructuración. No obstante, el empleo ha aumentado en las pequeñas industrias de servicios que, al englobarse en el sector informal no se recogen totalmente en las estadísticas oficiales. En Asia sudoriental, cada vez más los trabajadores que han perdido sus empleos en el sector moderno como consecuencia de la crisis económica que ha azotado la región desde 1997 se ven obligados a volverse al sector urbano informal para sobrevivir. La calidad de estos trabajos, por lo general, es inferior a la del empleo del sector formal, pero éstos son, sin embargo, estables y sostenidos.
En Benin, al igual que en la mayoría de los países del resto del Africa subsahariana, el sector informal constituye, tras la agricultura, la segunda fuente de empleo y abarca sobre todo la artesanía y el microcomercio. La proporción de actividades comerciales del sector informal desarrolladas en locales fijos, establecida en un 17,2 por ciento, es muy inferior a la de actividades llevadas a cabo por negociantes semi-itinerantes (un 40,1 por ciento) y vendedores ambulantes (un 42,7 por ciento). Estas estadísticas ponen de manifiesto la precariedad de la actividad comercial que tiene lugar en los centros urbanos de Benin, y reflejan la situación de otros países en desarrollo, donde el comercio informal sólo representa uno de los elementos de una estrategia de supervivencia para un número considerable de habitantes. Asimismo en el Estudio sobre la mano de obra de Uganda realizado en 1989, donde se recogen los datos más recientes, se señala que el comercio (actividades comerciales y restauración) es el ámbito dominante en el empleo urbano, y representa un 40,22 por ciento del empleo del sector informal. En el cuadro 1.3 se pone de relieve la importancia relativa del empleo en los ámbitos del sector informal en Uganda en el año 1989. Cabe señalar que la proporción relativa de comercio sería, sin lugar a dudas, mucho más elevada si se tuviesen en cuenta los aspectos comerciales de las actividades no comerciales de restauración. El hecho de que el estudio indique que mientras el sector formal comprendía sólo el 5,5 por ciento (378.227 empleos) del total de la fuerza de trabajo, estimada en 7 millones de personas, el sector informal urbano empleaba a 978.227, es decir, el 13,7 por ciento, pone de relieve la importancia del sector informal en lo que a la generación de empleo se refiere.
Cuadro 1.3. Estructura de las actividades del sector informal en determinados centros urbanos de Uganda
|
| |||
|
|
Industria |
Porcentaje |
|
|
| |||
|
|
Procesamiento de alimentos |
9,94 |
|
|
|
Ropa/calzado |
10,41 |
|
|
|
Fabricación de metales |
9,94 |
|
|
|
Productos de madera |
5,99 |
|
|
|
Artesanía |
3,15 |
|
|
|
Construcción |
4,26 |
|
|
|
Garajes |
1,73 |
|
|
|
Actividades comerciales y restaurantes |
40,22 |
|
|
|
Transporte |
4,10 |
|
|
|
Servicios |
8,99 |
|
|
|
Otros |
0,47 |
|
|
|
Sin respuesta |
0,79 |
|
|
|
Total |
100,00 |
|
|
|
Fuente: Estudio sobre la mano de obra en Uganda (cuadro 4.42), 1989. |
| |
|
| |||
El comercio del sector informal comprende, por lo general, la venta de distintos artículos de consumo, como alimentos, carbón, leña, periódicos, libros y objetos del hogar, que pueden venderse en quioscos, puestos de mercado y galerías, o simplemente por la calle. Asimismo, incluye la preparación y servicio de alimentos, bebidas y comidas en pequeños restaurantes, quioscos, mercados y espacios abiertos (asadores de carne, pollo, maíz, etc.). En una serie de países cuyo sector turístico es bastante importante, la venta de esculturas y objetos de artesanía locales en los grandes centros urbanos constituye una fuente considerable de empleo e ingresos.
La espectacular expansión de las microempresas y la correspondiente escalada en la utilización de trabajadores eventuales en los países en desarrollo, ha aumentado las posibilidades que tienen las empresas multinacionales para utilizar indirectamente a los trabajadores del sector informal, por medio de acuerdos de subcontratación. Los trabajadores a domicilio y los niños suelen estar al final de las grandes cadenas mundiales de producción y distribución.
1.3. Algunas repercusiones de la mundialización en el sector
del comercio, con especial referencia a la mujer
A pesar de que el comercio ha registrado un crecimiento significativo del empleo neto en los países industrializados, la tasa de desempleo de este sector sigue siendo más elevada que la de la economía en su conjunto (gráfico 1.10). Por el contrario, como se observa en el gráfico 1.11, dicho índice es bastante más bajo en las economías en transición.
En general, el comercio emplea a más mujeres que otros sectores. La participación femenina en este sector alcanza un grado sumo en una serie de países de América Latina que se encuentran en un proceso de transición económica, ya que, por término medio, la proporción de mujeres empleadas en el comercio es mayor que en la economía en su conjunto.
|
Recuadro 1.4
El comercio al por menor es la segunda fuente de trabajo más importante del Canadá. En 1993 representaba el 13 por ciento de todo el empleo remunerado y, en la actualidad, continúa experimentando un crecimiento esporádico. Durante años, los trabajos en el ámbito de la venta al por menor se han vuelto cada vez menos calificados y son las mujeres quienes los desempeñan con mayor frecuencia. Asimismo, predominan las formas de empleo no convencionales. Según la Cámara de Comercio del Canadá, en 1990 la cifra total de empleo en el sector de la venta al por menor en el Canadá era de 1,7 millones, y el desempleo de este sector se situaba en un 6,6 por ciento. En 1997, el empleo total del sector continuaba siendo de 1,7 millones, pero el índice de desempleo había descendido ligeramente, situándose en un 5,8 por ciento. En 1995, las mujeres representaban el 51 por ciento de la fuerza de trabajo del comercio al por menor, y el 46 por ciento del conjunto de personas empleadas en el campo de la venta. De conformidad con las cifras relativas a la distribución de las trabajadoras, según las dimensiones del establecimiento, el grupo comercial y las ocupaciones, el empleo femenino en la venta al por menor en Ontario presentaba rasgos característicos. Las mujeres se concentraban en empresas muy pequeñas (es decir, con menos de cinco empleados), así como en grandes establecimientos (más de 500 empleados). Trabajaban con más frecuencia en empresas que vendían mercancías comunes, ropa de mujer y prendas de confección, farmacias, floristerías y tiendas de artículos para el fumador, en contraposición con las empresas dedicadas a la venta y reparación de vehículos de motor y las especializadas en la venta de maquinaria, muebles, electrodomésticos, bebidas alcohólicas y cerveza. Las mujeres tenían tendencia a concentrarse en las siguientes ocupaciones: cajeras (un 91 por ciento), vendedoras no a comisión (un 84 por ciento) y sastres/costureras (un 73 por ciento). Por el contrario, los hombres ocupaban principalmente puestos de vendedores a comisión (un 74 por ciento) y cargos de mayoristas (un 95 por ciento). Fuente: OIT, Programa de Empresas Multinacionales. Documento de trabajo núm. 79, 1997. |
Aunque en general el comercio experimentó una pérdida más acusada de empleos en comparación con el resto de la economía en los países más industrializados en 1997, esta situación se invertía en Australia, Japón y España, países donde la disminución de empleos en el comercio era menor que en otros sectores.
Hasta el decenio de 1970 casi todas las discusiones sobre el empleo asalariado se basaban implícita o explícitamente en el modelo de una relación de empleo «convencional», con las siguientes características: la existencia de un solo empleador y de un solo puesto de trabajo; la existencia de un contrato indefinido de trabajo; trabajo a tiempo completo, y la existencia de un cierto grado de protección social y jurídica.
Aunque incluso en el decenio de 1970 esta relación convencional de empleo estaba muy lejos de ser universal (especialmente en muchos países en desarrollo), las formas de trabajo no convencionales o atípicas están en alza en muchos países.
De conformidad con un informe del Grupo de Trabajo sobre las Dimensiones Sociales de la Liberalización del Comercio Internacional, la dificultad para obtener datos generales y la diferencia de definiciones en este ámbito hacen que las comparaciones entre países resulten bastante difíciles. Los análisis de tendencias entre los países y dentro de los distintos grupos de países son algo más fiables. El trabajo a tiempo parcial se ha incrementado desde mediados de 1970 en la mayor parte de los países para los que se dispone de datos, en los 12 países que ya eran miembros de la Unión Europea en 1987, el trabajo a tiempo parcial como proporción del empleo total ascendió de un 8,9 por ciento en 1987 hasta un 10,2 por ciento en 1990 y a un 12,2 por ciento en 1997. El empleo temporal se ha incrementado desde mediados de la década de 1980 en todos los países muestra, a excepción del Japón, donde ha permanecido prácticamente sin cambios y la República de Corea, donde ha disminuido sustancialmente. En muchos países en desarrollo, el empleo no convencional suele adoptar la forma de un empleo «no protegido», sin contrato escrito de trabajo o sin cobertura de seguridad social jurídicamente establecida. Aunque este tipo de trabajo retribuido «oficioso» no es cosa nueva, los datos de que disponemos para un conjunto de países de América Latina indican que el empleo asalariado no protegido se ha incrementado en todos ellos desde principios del decenio de 1990.
Es difícil decir si la mundialización constituye el principal factor responsable de ello, pero hay razones para pensar que existe una cierta correlación. Una evaluación más cuantitativa de esta correlación sigue siendo un tema de investigación para el futuro. Además de la mundialización, la evolución de la oferta ha contribuido también a la aparición de ciertas formas de empleo no convencional, como el trabajo a tiempo parcial, que es muy importante para el sector del comercio. Cuando se trataba de elegir, hasta ahora han sido sobre todo las mujeres quienes han optado por este arreglo, que les permite combinar un empleo retribuido con las responsabilidades familiares.
En la gran mayoría de los países, las mujeres son las más afectadas por el desempleo en el sector del comercio, lo cual puede atribuirse a distintos factores, de los cuales el más significativo es su mayor presencia en los empleos poco cualificados, a tiempo parcial y precarios. En 1997, de todos los países que facilitaron datos, el que presentaba mayores diferencias de género en lo que respecta al índice de desempleo en el comercio era Polonia, con un 4,7 por ciento de desempleo en todo el sector, frente a un 18,7 por ciento de desempleo femenino en dicho sector. De entre los países en transición, sólo Letonia y Lituania presentaban un índice de desempleo femenino en el comercio inferior al índice general del sector. Asimismo, Australia y el Reino Unido eran los únicos países industrializados en los que el desempleo femenino en el sector era inferior al índice global del mismo. En Asia, donde el empleo en el comercio se ha visto particularmente afectado en los últimos años -- particularmente tras la crisis económica y financiera de 1997 --, hay indicios de que las trabajadoras se han visto afectadas en mayor medida que los hombres, incluso si no se cuentan con demasiados datos sólidos.
Por tanto, las repercusiones de la mundialización y la reestructuración del empleo en el comercio acarrean, sin lugar a dudas, importantes consecuencias con respecto a las políticas y actividades relacionadas con la igualdad y el género en todo el mundo.
|
Recuadro 1.5
El comercio al por menor constituye uno de los sectores más importantes de la economía francesa, ya que representa el 13,3 por ciento del empleo. Se caracteriza por salarios bajos, una mano de obra compuesta principalmente por jóvenes y mujeres, y una proporción relativamente elevada de empleo a tiempo parcial. En el marco del sector del comercio al por menor, los minoristas del vestido representan casi la mitad del empleo en su conjunto, el 57 por ciento de las ventas y más del 15 por ciento de todas las compañías. Su mayor tamaño y la introducción de una nueva tecnología informática y de otras prácticas modernas de gestión han alterado radicalmente el carácter de la organización interna de los minoristas, así como el de las tareas que se llevan a cabo. El trabajo a tiempo parcial es más frecuente, las competencias que se requieren han cambiado y la productividad es mayor. Ahora bien, estas modificaciones no han traído consigo un gran aumento del empleo, ni han cambiado de manera importante el carácter del trabajo en el ámbito del comercio textil al por menor. El sector del comercio al por menor continúa caracterizándose por sus salarios bajos, una gran presencia de la mano de obra femenina (entre el 55 y el 60 por ciento), una importante rotación de los empleados, y un nivel bajo de sindicación. El trabajo y los contratos a tiempo parcial se han vuelto más frecuentes en los últimos años, especialmente en los hipermercados y los supermercados. El aumento del empleo a tiempo parcial es un indicio de la flexibilidad laboral la que disfrutan los empleadores y del trabajo «precario» del que son víctimas los empleados. Actualmente, el sector del comercio de ropa al por menor desempeña una función importante en relación con el proceso textil tradicional; ha cambiado por completo las normas de la competencia y, especialmente, las características de la labor de los productores y de los minoristas. Desde principios de los años noventa, está surgiendo un nuevo modelo de regulación y control de las vías de distribución de las mercancías textiles, que combina la producción flexible y una distribución eficiente, con una mezcla total de contratos de corta y larga duración encaminados a garantizar el sistema de distribución. Muchos de los cambios en la estructura y organización de la venta de ropa al por menor también se están percibiendo en todo el proceso tradicional de los textiles y de los vestidos; han cambiado completamente las normas de competencia, y especialmente el contenido de los empleos entre productores y detallistas. Desde principios del decenio de 1990 está apareciendo un nuevo modelo de regulación y control de los cauces del mercado de los vestidos. Los minoristas más importantes han tenido gran incidencia en los principales sectores de fabricación de la ropa y el textil en general. Estos minoristas han hecho hincapié en la importancia de reducir los precios que fijan los fabricantes, aumentar la velocidad de la distribución y dar una respuesta óptima a los pedidos, así como en la transferencia de distintos servicios complementarios al sector de fabricación. Asimismo, los minoristas han establecido nuevas relaciones de colaboración con subcontratistas y han alentado a los fabricantes tradicionales a que modifiquen sus prácticas de fabricación, las relaciones entre los fabricantes y el sector minorista, y la cooperación entre fabricantes y subcontratistas. Fuente: OIT. |
El alza del trabajo no convencional no significa necesariamente un mayor grado de precariedad. El trabajo a tiempo parcial o temporal puede ser libremente escogido por determinadas personas. Por ejemplo, en 1997, el 58,5 por ciento de los trabajadores a tiempo parcial de los 15 países de la Unión Europea no deseaba trabajar a tiempo completo, y otro 9,5 por ciento combinaba el trabajo a tiempo parcial con la asistencia a centros de enseñanza u otros tipos de formación. La proporción de trabajadores a tiempo parcial voluntarios era aún mayor entre las mujeres.
* * *
En este capítulo se ha intentado demostrar el alcance de las repercusiones de la mundialización y la reestructuración en el crecimiento del empleo, en general, y en la proporción de empleos en el sector del comercio con respecto al empleo total, en particular. Ahora bien, es realmente difícil establecer una correlación exacta entre la mundialización y el empleo en el sector del comercio, dado que es necesario tener en cuenta otros factores económicos, políticos y tecnológicos.
La situación del empleo en el sector del comercio mejoró, en líneas generales, en los años noventa. En la mayor parte de los países se produjo un aumento en el número de trabajadores del sector. Asimismo, la proporción del empleo en el comercio con respecto al empleo total se incrementó en uno de cada dos países.
La magnitud de la contribución del comercio al empleo entre 1990 y 1997 y, por consiguiente, su importancia con respecto al bienestar económico en distintas regiones del mundo se aprecia mejor en términos absolutos. Las estadísticas de las que disponemos en relación con 24 países industrializados indican que se crearon aproximadamente 6 millones de nuevos puestos de trabajo en el sector. Este generó igualmente 1,5 millones de nuevos empleos en 19 economías en transición, también según los datos de los que disponemos. Durante dicho período, en los 17 países de Asia y el Pacífico analizados se llegaron a crear 40 millones de empleos, la mitad de ellos sólo en China, y en 27 países de América Latina y el Caribe la cifra de empleos creados ascendió a 6 millones.
La proporción del comercio con respecto al empleo total en los 35 países analizados era de un 18 por ciento: 15 por ciento en los países industrializados, 12 por ciento en los países en transición económica, 17 por ciento en los países de Asia y 20 por ciento en América Latina. Cabe señalar que el crecimiento anual del empleo en el sector es significativamente más elevado que en el empleo en su conjunto en la mayoría de los países. Con unos índices de un 6 y un 4 por ciento respectivamente, los países en transición de América Latina registraron las tasas de crecimiento más altas en el sector entre 1995 y 1997.
La capacidad del sector comercial para de mantener los actuales niveles de empleo o, incluso, de incrementar sus posibilidades de empleo dependerá, en gran medida, del aumento continuado del poder adquisitivo y del crecimiento económico.
En los capítulos 2, 3 y 4 se tratan otros aspectos específicos del empleo en relación con la incidencia de la mundialización y la reestructuración.
2. La internacionalización y los nuevos
circuitos comerciales
El comercio de servicios de distribución se lleva a cabo sobre todo por medio de la presencia comercial y del suministro transfronterizo. Los dos componentes principales, las ventas al por mayor y al por menor, se realizan principalmente por medio de la presencia comercial, pero esto puede variar en función de los adelantos técnicos recientes. El comercio de servicios de franquicia y otros circuitos de distribución se realizan por lo general de manera transfronteriza, al tiempo que los servicios de los comisionistas se prestan de un modo transfronterizo y mediante la presencia comercial.
2.1.1. La transformación del comercio al por menor
Las empresas minoristas desempeñan un papel fundamental en el proceso de comercialización de los productos. No sólo transfieren mercancías de los productores a los consumidores, sino que también transmiten información procedente de los consumidores. La importancia del comercio al por menor se pone de manifiesto en sus inmensas dimensiones: sólo en los Estados Unidos da empleo a cerca de 25 millones de personas. Las empresas minoristas «de estilo moderno» parecen haber adoptado una filosofía y un nuevo estilo de explotación. En lugar de supervisar ellas mismas el inventario de cada artículo, transfieren a los abastecedores gran parte de la responsabilidad de garantizar la disponibilidad del producto. Para ello, los abastecedores supervisan, en tiempo real mediante enlaces informáticos, las ventas en el punto de venta. Automáticamente renuevan las reservas cuando éstas disminuyen. Los pagos a los abastecedores se efectúan por transferencia automatizada de banco a banco, con lo cual se elimina mucho papeleo.
La eficiencia de la distribución y de la comercialización aumenta mucho cuando los fabricantes y los minoristas trabajan conjuntamente. La «relación de asociación» entre estos dos grupos constituye un cambio radical respecto a la relación de antagonismo que solían tener. En esta relación de asociación se reconoce que ambos forman parte de un proceso único -- que puede agilizarse y simplificarse mucho -- destinado a distribuir los productos a los consumidores. Esta asociación tiene, pues, las ventajas de la integración vertical sin sus inconvenientes. Se originó en el movimiento de «respuesta rápida» de la industria del vestido. En el sector de suministros se la suele llamar Respuesta Eficiente al Consumidor (ECR) (véase el capítulo 4).
La tecnología, además de facilitar las relaciones de asociación, está modificando el comercio al por menor, ya que la venta por medios electrónicos está reemplazando al comercio minorista que se suele hacer en las tiendas. Para muchos consumidores que disponen de poco tiempo, la compra de artículos por línea o por catálogo que reciben al día siguiente les hace perder menos tiempo que si acuden a un centro comercial.
Las empresas de venta al por menor por catálogo son probablemente las más afectadas por el comercio electrónico. Este último comparte algunas de las limitaciones que caracterizan al comercio minorista por catálogo, por ejemplo el tiempo de entrega, pero permite dar mucha más información a los usuarios que los catálogos.
También se está produciendo un fenómeno de convergencia entre el comercio al por menor y las industrias del espectáculo y del ocio. Las empresas del espectáculo (como Walt Disney, Warner Bros, Discovery Communications Inc., Sony y Viacom) han empezado a desarrollar actividades minoristas a gran escala, mientras que los promotores de empresas minoristas aumentan cada vez más las opciones que ofrecen en materia de ocio en sus locales nuevos y en los existentes. En la actualidad se está asociando nuevamente el ir de compras con las actividades de ocio, y esta asociación se centra de manera mucho más evidente en la utilización de las actividades de ocio para aportar una diferencia a la experiencia de «ir de compras» y distinguirla así del comercio al por menor convencional y del comercio por vía electrónica. Algunos de estos nuevos centros de comercio al por menor incluyen clubes nocturnos, zoológicos, paseos de realidad virtual, clubes teatrales, juegos de tiro al blanco, revistas musicales y cines con proporciones de estadio. También se está produciendo una convergencia entre el comercio al por menor y la enseñanza. Los clientes pueden desarrollar conocimientos en ámbitos nuevos y los padres pueden hacer más provechoso el tiempo limitado que pasan con sus hijos. Los clientes van a esas tiendas no sólo para comprar productos o aprender, sino también para intercambiar conocimientos, departir y estar con otras personas. También pasan más tiempo allí que en los centros comerciales tradicionales.
Por último, se prevé que prevalecerá un internacionalismo regional en lugar de una mundialización completa de la industria del comercio al por menor. Habida cuenta de que el abastecimiento no está lo suficientemente mundializado, las empresas minoristas de implantación mundial tendrían que recurrir a distintos proveedores en distintas partes del mundo, anulando así en gran parte las ventajas de escala. Por esta razón, es probable que las empresas minoristas traten de dominar una zona particular (debido a los costos compartidos) en lugar de estar repartidas un poco por todo el mundo.
2.1.2. Fusiones y adquisiciones internacionales
Las fusiones y las adquisiciones constituyen sólo una de las prácticas utilizadas en el contexto de la internacionalización de la economía. Existen otras soluciones, por ejemplo, la participación en empresas mixtas o el establecimiento de sus propias filiales en el extranjero mediante un crecimiento orgánico. Sin embargo, las operaciones de fusión y adquisición han llegado a constituir el grueso de las inversiones extranjeras directas en las principales economías desarrolladas.
En 1998, las empresas minoristas europeas fueron a la vez los compradores más activos y los principales objetivos de las actividades de fusión y adquisición de empresas minoristas en el plano internacional; el comercio minorista ocupó el décimo lugar en la clasificación de las industrias más activas de todo el mundo para ese tipo de operaciones. El valor total de las operaciones transfronterizas relacionadas con el capital de las empresas minoristas se elevó a 17.967 millones de dólares de los Estados Unidos en 1998. En el caso de las empresas mayoristas, América del Norte fue un objetivo más importante que Europa. El valor total de las operaciones transfronterizas relacionadas con el capital de las empresas mayoristas se elevó a 6.553 millones de dólares de los Estados Unidos en 1998.
El valor anual de las operaciones internacionales de fusión y adquisición de empresas minoristas aumentó de 1.729 millones de dólares en 1991 a 17.967 millones de dólares en 1998. El valor anual de las operaciones internacionales de fusión y adquisición de empresas mayoristas aumentó mucho menos, de 1.675 millones de dólares de los Estados Unidos en 1991 a 6.553 millones de dólares de los Estados Unidos en 1998.
Entre las empresas estadounidenses que obtienen muy buenos resultados en mercados minoristas extranjeros cabe citar:
| ||||||||||||||||
Entre las empresas europeas más importantes, implantadas en mercados minoristas extranjeros cabe citar:
Una empresa minorista de Asia ha preparado el terreno para aprovechar el repunte de los gastos de consumo cuando se produzca:
Las empresas mayoristas son de Estados Unidos y Europa occidental. Sin embargo, entre las 500 más grandes sólo hay tres europeas -- dos de Alemania y una de Irlanda (véase el cuadro 2.1). Entre las 500 empresas más grandes de comercio al por menor hay tres de Asia y tres de Europa. Todas las demás son de los Estados Unidos (véase el cuadro 2.2).
En Europa, entre las 20 empresas minoristas más grandes hay empresas de Alemania, Francia, Reino Unido y Países Bajos. En Asia, el Japón ocupa un lugar predominante. Entre las 35 empresas minoristas más grandes hay dos de Australia y una de la República de Corea. Las demás son japonesas (véase el cuadro 2.3). El cuadro 2.4 muestra el empleo en algunas de las empresas minoristas más grandes en varios países.
Cuadro 2.1. Principales empresas mayoristas entre las 500 más grandes del mundo, 1997
|
| |||||
|
Empresa |
Lugar que ocupan los ingresos dentro de la clasificación de 500 empresas |
Ingresos |
Beneficios | ||
|
millones de dólares |
variación porcentual desde 1996 |
millones de dólares |
variación porcentual desde 1996 | ||
|
| |||||
|
McKesson Corporation |
174 |
20.857,3 |
32,8 |
154,9 |
15,7 |
|
Supervalu Inc. |
222 |
17.201,4 |
3,9 |
230,8 |
31,8 |
|
Franz Haniel & Cei. GmbH |
226 |
16.907,1 |
0,9 |
177,6 |
-13,6 |
|
Ingram Micro Inc. |
233 |
16.581,5 |
37,9 |
193,6 |
75,0 |
|
Fleming Companies Inc. |
254 |
15.372,7 |
-6,8 |
25,4 |
-4,9 |
|
Sysco Corporation |
281 |
14.454,6 |
7,9 |
302,5 |
9,2 |
|
Bergen Brunswig Corporation |
387 |
11.660,5 |
17,3 |
81,7 |
11,1 |
|
Cardinal Health Inc. |
415 |
10.968,0 |
23,8 |
181,1 |
61,9 |
|
Edeka Zentrale |
465 |
9.887,3 |
-8,3 |
46,8 |
19,2 |
|
Total |
-- |
133.890,4 |
-- |
1.394,5 |
-- |
|
Fuente: Fortune Magazine (Nueva York). | |||||
|
| |||||
Cuadro 2.2. Principales empresas de comercio de mercancías en general dentro de la clasificación de las 500 más grandes del mundo, 1997
|
| |||||
|
Empresa |
Lugar que ocupan los ingresos dentro de la clasificación de 500 empresas |
Ingresos |
Beneficios | ||
|
millones de dólares |
variación porcentual desde 1996 |
millones de dólares |
variación porcentual desde 1996 | ||
|
| |||||
|
Wal-Mart Stores Inc. |
8 |
119.299,0 |
12,4 |
3.526,0 |
15,4 |
|
Sears, Roebuck and Co. |
50 |
41.296,0 |
8,0 |
1.188,0 |
-6,5 |
|
K-Mart Corporation |
76 |
32.183,0 |
2,4 |
249,0 |
0,0 |
|
J.C. Penney Co. Inc. |
87 |
30.546,0 |
29,2 |
566,0 |
0,2 |
|
Dayton Hudson Corporation |
107 |
27.757,0 |
9,4 |
751,0 |
62,2 |
|
The Daiei Inc. |
120 |
25.882,2 |
-8,5 |
9,9 |
0,0 |
|
Federated Department Stores Inc. |
246 |
15.668,3 |
2,9 |
536,0 |
101,6 |
|
Groupe Pinault-Printemps |
256 |
15.280,0 |
-2,8 |
488,8 |
21,1 |
|
MYCAL Corporation |
262 |
15.005,8 |
-7,3 |
83,2 |
-39,1 |
|
Karstadt Group |
300 |
13.720,4 |
-14,1 |
93,6 |
141,3 |
|
Marks & Spencer PLC |
308 |
13.536,5 |
8,8 |
1.361,2 |
13,7 |
|
The May Department Stores Co. |
344 |
12.685,0 |
0,7 |
775,0 |
2,6 |
|
Takashimaya Co. Ltd. |
431 |
10.463,9 |
-8,7 |
67,7 |
-19,1 |
|
Total |
-- |
373.323,0 |
-- |
9.695,3 |
-- |
|
Fuente: Fortune Magazine (Nueva York). | |||||
|
| |||||
Cuadro 2.3. Principales empresas asiáticas dentro de la clasificación de las 1.000 más grandes empresas asiáticas minoristas, 1998 (millones de dólares)
|
| ||||||||
|
Lugar dentro de las 1.000 empresas clasificadas por Asia Week |
Empresa |
País |
Principal actividad |
Ventas |
Beneficio neto |
Activos |
Capital social |
Capitalización en el mercado |
|
| ||||||||
|
29 |
Ito-Yokado |
Japón |
Minorista |
25.867 |
582,4 |
16.318 |
7.756 |
22.820 |
|
62 |
Coles Myer |
Australia |
Minorista |
14.305 |
289,8 |
4.983 |
1.872 |
4.964 |
|
74 |
Woolworths |
Australia |
Minorista |
12.867 |
207,9 |
3.039 |
1.021 |
3.880 |
|
106 |
Takashimaya |
Japón |
Tiendas de departamentos |
10.269 |
68,4 |
7.312 |
1.775 |
2.439 |
|
130 |
UNY |
Japón |
Tiendas de departamentos |
8.702 |
106,1 |
5.123 |
1.792 |
3.275 |
|
136 |
Mitsukoshi |
Japón |
Tiendas de departamentos |
8.413 |
-320,6 |
5.165 |
276 |
1.302 |
|
152 |
Daimaru |
Japón |
Tiendas de departamentos |
7.251 |
11,4 |
3.603 |
587 |
619 |
|
231 |
Seibu Dept. Stores |
Japón |
Tiendas de departamentos |
5.073 |
4,2 |
3.736 |
98 |
-- |
|
241 |
Isetan |
Japón |
Tiendas de departamentos |
4.880 |
21,2 |
4.350 |
990 |
2.116 |
|
267 |
Marui |
Japón |
Tiendas de departamentos |
4.531 |
158,9 |
6.011 |
3.265 |
6.316 |
|
279 |
Tokyu Dept. Store |
Japón |
Tiendas de departamentos |
4.312 |
-127,1 |
3.827 |
597 |
232 |
|
284 |
Matsuzakaya |
Japón |
Tiendas de departamentos |
4.214 |
-29,7 |
2.167 |
637 |
887 |
|
349 |
Hankyu Dept. Stores |
Japón |
Tiendas de departamentos |
3.445 |
9,6 |
2.804 |
833 |
1.144 |
|
369 |
Nagasakiya |
Japón |
Comercio minorista de prendas de vestir |
3.226 |
-35,0 |
3.144 |
9 |
158 |
|
484 |
Kintetsu Dept. Store |
Japón |
Tiendas de departamentos |
2.491 |
4,8 |
1.401 |
106 |
-- |
|
510 |
Seven-Eleven Japan |
Japón |
Tiendas de barrio con horarios prolongados |
2.371 |
504,2 |
4.877 |
3.514 |
29.947 |
|
512 |
Parco |
Japón |
Tiendas de moda |
2.356 |
6,8 |
1.846 |
429 |
242 |
|
561 |
Best Denki |
Japón |
Tiendas minoristas de artículos de electrónica |
2.202 |
-29,4 |
1.550 |
788 |
884 |
|
573 |
York-Benimaru |
Japón |
Minorista |
2.166 |
52,3 |
839 |
655 |
1.419 |
|
650 |
Lotte Shopping |
República de Corea |
Tiendas de departamentos |
1.906 |
21,4 |
2.137 |
304 |
-- |
|
652 |
Joshin Denki |
Japón |
Tiendas de artículos de electrónica |
1.904 |
-27,5 |
1.157 |
489 |
104 |
|
673 |
Chiyoda Co. |
Japón |
Minorista de calzado |
1.853 |
20,9 |
1.261 |
531 |
252 |
|
723 |
Deodeo Corp. |
Japón |
Tiendas minoristas de artículos de electrónica |
1.735 |
-97,9 |
1.358 |
518 |
422 |
|
724 |
East Japan Kiosk |
Japón |
Minorista |
1.734 |
-8,2 |
nd |
nd |
-- |
|
739 |
Tobu Dept. Stores |
Japón |
Tiendas de departamentos |
1.689 |
nd |
nd |
471 |
-- |
|
743 |
Amway Japan |
Japón |
Tiendas minoristas de artículos para el hogar |
1.681 |
191,1 |
911 |
524 |
1.646 |
|
773 |
Odakyu Dept. Store |
Japón |
Tiendas de departamentos |
1.615 |
-32,6 |
nd |
nd |
-- |
|
807 |
Senshukai Co. |
Japón |
Minorista |
1.545 |
3,5 |
1.046 |
526 |
290 |
|
829 |
Sogo |
Japón |
Tiendas de departamentos |
1.498 |
5,2 |
3.018 |
341 |
205 |
|
834 |
Cécile |
Japón |
Ventas por correspondencia |
1.482 |
-21,7 |
807 |
350 |
297 |
|
899 |
Aoyama Trading |
Japón |
Comercio minorista de prendas de vestir |
1.338 |
82,2 |
2.155 |
1.835 |
1.765 |
|
917 |
Daikuma |
Japón |
Tiendas de rebajas |
1.308 |
13,8 |
493 |
nd |
-- |
|
918 |
Keiyo |
Japón |
Tiendas minoristas de artículos para el hogar |
1.308 |
5,7 |
792 |
350 |
192 |
|
926 |
Marutomi Group |
Japón |
Minoristas de calzado |
1.291 |
-4,1 |
824 |
181 |
38 |
|
987 |
Nagoya Mitsukoshi |
Japón |
Tiendas de departamentos |
1.193 |
8,2 |
nd |
nd |
-- |
|
nd = no se dispone de datos.
| ||||||||
|
| ||||||||
Cuadro 2.4. El empleo en algunas de las empresas más grandes
|
| ||
|
Nombre de la empresa |
País de origen |
Número de trabajadores |
|
| ||
|
Wal-Mart Stores |
Estados Unidos |
825.000 |
|
Sears Roebuck |
Estados Unidos |
296.000 |
|
J.C. Penney |
Estados Unidos |
260.000 |
|
K-Mart |
Estados Unidos |
258.000 |
|
Kroger |
Estados Unidos |
212.000 |
|
Metro |
Alemania |
177.470 |
|
Jardine Matheson |
Estados Unidos |
175.000 |
|
Dayton Hudson |
Estados Unidos |
149.500 |
|
Coles Myer |
Australia |
148.346 |
|
Safeway |
Estados Unidos |
147.000 |
|
Koninklijke Ahold |
Países Bajos |
142.020 |
|
Limited |
Estados Unidos |
137.100 |
|
Home Depot |
Estados Unidos |
130.000 |
|
Tesco |
Reino Unido |
124.172 |
|
Carrefour |
Francia |
123.437 |
|
American Stores |
Estados Unidos |
121.000 |
|
May Department Stores |
Estados Unidos |
116.000 |
|
Federated Department Stores |
Estados Unidos |
114.700 |
|
J. Sainsbury |
Reino Unido |
114.042 |
|
Delhaize «Le Lion» |
Bélgica |
107.208 |
|
Ito-Yokado |
Japón |
102.617 |
|
Daiei |
Japón |
100.000 |
|
Woolworths |
Australia |
100.000 |
|
Winn-Dixie Stores |
Estados Unidos |
95.000 |
|
Karstadt |
Alemania |
94.463 |
|
Albertson's |
Estados Unidos |
94.000 |
|
Toys 'R' Us |
Estados Unidos |
93.000 |
|
CVS |
Estados Unidos |
90.000 |
|
George Weston |
Canadá |
83.000 |
|
Groupe Auchan |
Francia |
81.000 |
|
Publix Super Markets |
Estados Unidos |
76.750 |
|
ASDA Group |
Reino Unido |
76.619 |
|
Walgreen |
Estados Unidos |
70.500 |
|
Groupe Pinault Printemps |
Francia |
63.301 |
|
Lowe's |
Estados Unidos |
58.504 |
|
Migros |
Suiza |
57.051 |
|
Republic Industries |
Estados Unidos |
56.000 |
|
Great Atlantic & Pacific Tea |
Estados Unidos |
52.400 |
|
Promodès |
Francia |
50.781 |
|
Safeway |
Estados Unidos |
50.580 |
|
Groupe Casino |
Francia |
49.990 |
|
Kingfisher |
Reino Unido |
49.225 |
|
Marks & Spencer |
Reino Unido |
48.200 |
|
Costco |
Estados Unidos |
42.750 |
|
Otto Versand |
Alemania |
41.476 |
|
MYCAL |
Japón |
38.322 |
|
Jusco |
Japón |
41.177 |
|
Inchcape |
Reino Unido |
37.889 |
|
Seiyu |
Japón |
19.752 |
|
Takashimaya |
Japón |
17.101 |
|
Fuente: Fortune Global 500 (1998). | ||
|
| ||
2.1.4. Las filiales extranjeras de los mayoristas
y su participación en las cifras de ventas
Según un documento de la Organización Mundial del Comercio sobre los servicios de distribución (1998), se dispone de dos fuentes de información sobre el comercio de servicios de distribución a través de las filiales extranjeras. Se señala que hasta hace poco los Estados Unidos era el único país que acopiaba esas estadísticas de manera regular, pero en la actualidad, la Oficina de Estadísticas de las Comunidades Europeas también ha empezado a hacerlo.
Los datos de los Estados Unidos indican que el comercio al por mayor es el componente individual más grande de los servicios de distribución y representa una proporción importante de todo el comercio de servicios a través de filiales. Los servicios al por mayor vendidos a extranjeros por filiales de empresas de los Estados Unidos alcanzaron casi 15.000 millones de dólares en 1995, y representaron el 9 por ciento de las ventas totales de servicios de los Estados Unidos a través de filiales (véase el cuadro 2.5).
Los servicios al por mayor comprados por particulares en los Estados Unidos a filiales de empresas extranjeras superaron los 9.000 millones de dólares en 1995, lo cual representó el 7 por ciento de las compras totales de servicios de los Estados Unidos a filiales extranjeras (véase el cuadro 2.6).
Los servicios prestados por minoristas constituyen una proporción mucho más pequeña del comercio de servicios en su totalidad. En 1995, las ventas y las compras de servicios al por menor en los Estados Unidos a través de filiales se elevaron a tan sólo 1.100 millones de dólares (menos del 1 por ciento de las ventas de servicios) y 600 millones de dólares (menos del 0,5 por ciento de las compras de servicios), respectivamente.
Los mercados más importantes para los Estados Unidos en el comercio al por mayor fueron el Japón y Alemania pero, por lo que se refiere al comercio minorista, el Reino Unido reemplazó a Alemania. Las ventas de equipo y suministros profesionales y comerciales -- en particular los relacionados con las computadoras -- representan una gran proporción de las ventas de las filiales de Estados Unidos. Las filiales de empresas japonesas y del Reino Unido prestaron la cantidad más importante de servicios mayoristas en los Estados Unidos, mientras que las de Alemania y el Reino Unido fueron las más importantes en el comercio minorista.
Cuadro 2.5. Ventas de servicios a particulares extranjeros hechas por filiales extranjeras de empresas mayoristas y minoristas en Estados Unidos, 1995 (millones de dólares)
|
| ||||||||||||
|
Todos los países |
Canadá |
Europa |
América
|
Otros países | ||||||||
|
Total |
Desglose: |
Total |
Desglose: | |||||||||
|
Francia |
Alemania |
Países Bajos |
Suiza |
Reino Unido |
Australia |
Japón | ||||||
|
| ||||||||||||
|
Comercio al por mayor |
14.977 |
746 |
8.491 |
741 |
535 |
857 |
774 |
926 |
2.071 |
3.669 |
658 |
1.075 |
|
Comercio al por menor |
1.133 |
138 |
761 |
(D) |
251 |
10 |
30 |
100 |
57 |
177 |
(D) |
4 |
|
(D) Suprimido para evitar la divulgación de informaciones sobre empresas individuales.
| ||||||||||||
|
| ||||||||||||
Cuadro 2.6. Ventas de servicios a personas en los Estados Unidos por parte de filiales basadas en los Estados Unidos de empresas extranjeras minoristas y mayoristas, 1995 (millones de dólares)
|
| ||||||||||||
|
Todos los países |
Canadá |
Europa |
América Latina y otros países occiden-
|
Otros países | ||||||||
|
Total |
Desglose: |
Total |
Desglose: | |||||||||
|
Francia |
Alemania |
Países Bajos |
Suiza |
Reino Unido |
Australia |
Japón | ||||||
|
| ||||||||||||
|
Comercio al por mayor |
9.363 |
105 |
3.202 |
41 |
2.339 |
213 |
293 |
249 |
5 |
6.051 |
0 |
5.885 |
|
Comercio al por menor |
575 |
41 |
207 |
26 |
0 |
41 |
4 |
85 |
48 |
279 |
0 |
125 |
|
Fuente: Organización Mundial del Comercio (OMC). Datos de la encuesta de empresas actuales, 1997, citado en OMC: Servicios de distribución, op. cit. | ||||||||||||
|
| ||||||||||||
2.1.5. Las empresas extranjeras y su participación en los ingresos
del comercio al por mayor y al por menor en Europa
En 1997, la Oficina de Estadísticas de las Comunidades Europeas (EUROSTAT) presentó las primeras estadísticas del comercio de filiales extranjeras con información sobre aspectos demográficos, del empleo y financieros de las filiales extranjeras que se dedican al comercio mayorista y minorista en la Unión Europea. Las estadísticas demostraron (quizás sin sorpresas) que en todos los países un gran porcentaje de las empresas eran nacionales. Si bien en siete de los nueve países estudiados había menos de un 2 por ciento de empresas extranjeras, en Irlanda y en Italia había una proporción mucho mayor (17 y 16 por ciento, respectivamente). El 58 por ciento de las empresas no nacionales pertenecían a empresas o a particulares de otros países de la Unión Europea, aunque en el Reino Unido, los dueños del 63 por ciento de las empresas extranjeras procedían de países que no eran de la Unión Europea.
Según la OMC, las empresas pertenecientes a extranjeros representan una proporción importante de los ingresos totales del comercio mayorista y minorista en la Unión Europea. En conjunto, los ingresos de las empresas extranjeras pertenecientes a países que no forman parte de la Unión Europea son mayores que los de las que son propiedad de otros países de la Unión Europea, pero ello refleja la importancia de las empresas no pertenecientes a la Unión Europea en el Reino Unido y los Países Bajos, y esta situación no se da en otros países de la Unión Europea.
|
Recuadro 2.2
El ingreso de Polonia en la OMC y los acuerdos bilaterales que ha celebrado con los países europeos (y con otros), han dado a las empresas comerciales polacas la oportunidad de sumarse a la mundialización. Al mismo tiempo, estas empresas establecen condiciones favorables para los inversores extranjeros en el sector de los servicios comerciales. La amplitud de la mundialización del comercio polaco puede atribuirse sobre todo al influjo del capital extranjero, que adopta la forma de inversión directa de las redes comerciales extranjeras. Las empresas comerciales extranjeras al por menor se introducen en el mercado polaco básicamente a través de:
El síntoma más característico de la mundialización del comercio al por menor en Polonia es el desarrollo de redes de grandes espacios comerciales, con bienes de uso diario:
y en menor medida, con productos no alimenticios (como Ikea, Nomi, Rossman y Leroy Merlin). Otra forma de la mundialización del comercio al por menor en Polonia es el desarrollo, por parte de las empresas extranjeras, de:
La mundialización del comercio al por mayor se pone de manifiesto en:
Fuente: Ministerio de Economía, Departamento de Comercio y Servicios, Varsovia 1999. |
2.1.6. Filiales estadounidenses y europeas
en los países en desarrollo
La OMC informa que desgraciadamente no hay estadísticas detalladas sobre la importancia del comercio realizado mediante filiales en otras partes del mundo. Al parecer, existen importantes inversiones en Asia y el Pacífico de empresas estadounidenses, tales como J.C. Penney, Toys «R» Us, Price Club, Compaq Computer, Wal-Mart, Levi Strauss, Tower Records, Ace Hardware, McDonald's, Kentucky Fried Chicken, IBM, y K-Mart. Entre otras importantes empresas establecidas en la región figuran Marks & Spencer, HMV, Virgin (Reino Unido), Siemens (Alemania), Makro (Países Bajos), Gucci (Italia), Carrefour y Délifrance (Francia) y algunos mayoristas japoneses como FamilyMart. Según se ha informado, algunas empresas, como Wal-Mart, J.C. Penney, Makro y Carrefour, también han establecido una presencia en varios países de América Latina, como la Argentina, el Brasil y Chile.
Las empresas mencionadas anteriormente brindan una interesante gama de razones para la internacionalización de los servicios de distribución. Algunas de estas empresas, como Compaq Computer y Levi Strauss, son más conocidas como empresas manufactureras, y su aparición como exportadoras de servicios de distribución probablemente se origina en su ventaja competitiva en la fabricación de los productos elaborados por esas empresas.
La entrada de Compaq Computer en el sector de la distribución refleja probablemente las ventajas de la integración vertical para los fabricantes de productos de consumo duraderos, respecto de los cuales los servicios preventa y postventa revisten importancia. La decisión de la Levi Strauss de comercializar sus propios productos puede originarse en el deseo eliminar la «externalidad vertical» negativa derivada de los sucesivos recargos de precios aplicados cuando la cadena de distribución está integrada por empresas independientes.
McDonald's y Kentucky Fried Chicken suministran servicios de restaurante, pero sus ventas de alimentos que no se consumen en el lugar constituyen servicios de distribución. Su ventaja competitiva se relaciona no sólo con el producto de que se trata, sino también con la manera en que se realizan las ventas, que incluye ciertas cualidades tales como la rapidez y la simplicidad. Algunas empresas, como Marks & Spencer, han creado con éxito marcas para la venta al por menor, que funcionan como un certificado de calidad para los consumidores. Por último, existen empresas como Wal-Mart, cuya ventaja se origina principalmente en su forma de realizar las ventas al por menor, es decir, la manera en que ofrece los productos y realiza las ventas.
2.1.7. La concesión de franquicias como forma corriente
de introducirse en los mercados de las economías
emergentes y en transición
La concesión de franquicias es algo todavía nuevo en la mayor parte de las economías emergentes y en transición. Con excepción de unos pocos países, no hay estadísticas sobre las operaciones de concesión de franquicia. Sin embargo, en los últimos años se ha producido una marcada tendencia entre los vendedores internacionales al por menor a entrar en los mercados de estas economía a través de las franquicias. En muchos países, el concepto de franquicia ha sido introducido por las empresas multinacionales, y en muchos casos dominan la concesión de franquicias en esos países.
Según la Guia do Franchising, una encuesta anual preparada por la Asociación Brasileña de Franquicias (ABF) y la Editora Globo, un 14 por ciento de todas las franquicias, es decir 102 empresas, tienen su sede fuera del Brasil. Casi dos terceras partes de esas empresas concesionarias extranjeras (66 empresas) tienen su sede en los Estados Unidos, seguidas por Italia y Francia, con ocho franquicias cada una. Sin embargo, las ventas de estas empresas concesionarios extranjeras alcanzaban el 36,3 por ciento del total de ventas de las franquicias (véase el cuadro 2.7).
Cuadro 2.7. Ventas de las empresas concesionarias de franquicias, extranjeras y nacionales, en el Brasil, 1996-1998 (en millones de dólares)
|
| |||||
|
1996 |
1997 |
1998 | |||
|
| |||||
|
Total de ventas en mercado |
11.500 |
12.075 |
12.728 | ||
|
Ventas de titularidad nacional |
7.300 |
7.665 |
8.048 | ||
|
Total de ventas extranjeras |
4.200 |
4.410 |
4.680 | ||
|
Ventas de titularidad estadounidense |
2.100 |
2.205 |
2.315 | ||
|
Tipo de cambio: 1 dólar de Estados Unidos = 1,17 reales (junio de 1998).
| |||||
|
| |||||
Antes de los cambios políticos que tuvieron lugar en 1989-1990, la concesión de franquicias era prácticamente inexistente en Hungría. Sin embargo, a pesar de su corta historia, la concesión de franquicia se está desarrollando rápidamente en algunos sectores. Actualmente, hay entre 150 y 180 sistemas de franquicia en el país, lo que representa del 2 al 3 por ciento del sector de ventas al por menor. En dólares, un 40 por ciento estimado de estos sistemas es de titularidad extranjera, al tiempo que el 60 por ciento restante es de titularidad húngara. La gran mayoría de las franquicias se encuentran en el sector de la alimentación rápida, seguida por otras actividades de venta al por menor, entre ellas el vestido, los servicios de fotografía, copistería o impresión, las gasolineras, los servicios empresariales y los hoteles.
Los Estados Unidos son los principales inversores en Hungría (un 35 por ciento del total de la inversión extranjera directa), con inversiones en una gran variedad de sectores: alimentación, telecomunicaciones, automóviles, productos de consumo directo, vestidos y servicios.
Los informes estadísticos oficiales de Hungría no mantienen registros de concesión de franquicias, y no hay estadísticas sobre las ventas de las empresas concesionarias extranjeras. Por lo tanto, las estadísticas que figuran a continuación son estimaciones oficiosas, basadas en informaciones de la Asociación Húngara de Franquicias y en las estadísticas oficiales del Gobierno sobre el comercio al por menor (véase el cuadro 2.8).
Cuadro 2.8. Número de franquicias extranjeras y nacionales en Hungría, 1995-1997 (estimaciones, en millones de dólares)
|
| |||
|
1995 |
1996 |
1997
| |
|
| |||
|
Franquicias nacionales |
318 |
350 |
385 |
|
Franquicias extranjeras |
212 |
230 |
255 |
|
Franquicias estadounidenses |
106 |
115 |
128 |
|
Total |
530 |
580 |
640 |
|
Fuente: Asociación Húngara de Franquicias. | |||
|
| |||
Aunque la concesión de franquicias constituye un sector relativamente nuevo en la República Checa, a finales de 1997 existían unos 30 concesionarios de franquicias que actuaban en ese país, la mayoría de los cuales eran extranjeros (cuadro 2.9). Estas empresas concesionarias de franquicias están actualmente manejando centenares de unidades comerciales (tiendas, restaurantes, etc.), en un ramo dominado por las ventas al por menor y por la alimentación rápida. La mayoría de los vendedores internacionales al por menor que han entrado en el mercado checo en los últimos años, lo han hecho por medio de la concesión de franquicias. Entre ellas, cabe destacar Next (Reino Unido), Mothercare (Reino Unido), y Futurekids (Estados Unidos).
Cuadro 2.9. Principales concesionarios extranjeros en la República Checa, 1997
|
| ||||
|
Alemania |
Italia |
Francia |
Reino Unido |
Estados Unidos |
|
| ||||
|
OBI (electrodomésticos, tiempo libre) Nord-West-Ring (mayorista de calzado) Family Frost (alimentos congelados) Zimbo Czechia (carne, comidas preparadas) |
Stefanel (modas) Versace (modas) Ungaro (modas) Versus (modas) Sergio Rossi (modas) |
Yves Rocher (cosméticos) Kookai (vestidos) Lacoste (vestidos) |
Marks & Spencer (vestidos) Mothercare (vestidos para mamás y niños y accesorios) Next (moda familiar) |
McDonald's, Kentucky Fried Chicken, Pizza Hut, TGI Friday's, Dunkin Donuts, Future Kids (formación informática para niños) Holiday Inn, Choice Hotel International, Rentex - Hertz |
|
Fuente: Centro de Información Empresarial para Europa central y oriental (Washington). | ||||
|
| ||||
2.1.8. Fabricados en las economías emergentes
y consumidos en los países industrializados
Como se ha dicho antes, la definición entre los sectores industrial, mayorista y al por menor se está desdibujando cada vez más. Actualmente, en muchos casos la función del subsector de distribución al por mayor puede ser asumida (total o parcialmente) por el propio fabricante, y algunos minoristas actúan en la distribución al por mayor y en la fabricación.
Empresas como Levi Strauss, que fabrican y comercializan sus productos, están reubicando cada vez más las fábricas de producción, sacándolas de los países industrializados y situándolas en las economías emergentes. Levi Strauss Americas, una sección de Levi Strauss & Co. anunciaba en febrero de 1999 que iba a cerrar 12 de sus 22 fábricas de producción en los Estados Unidos y Canadá, licenciando a unas 5.900 personas, lo que equivale al 30 por ciento de su fuerza de trabajo en América del Norte. La empresa está pasando una parte importante de su fabricación destinada a los mercados estadounidense y canadiense a subcontratistas de todo el mundo; en este momento, un 60 por ciento de su fabricación se está transfiriendo al extranjero. Comercializa prendas de vestir de marca en más de 60 países. La empresa emplea un personal compuesto por unas 1.900 personas en su sede de San Francisco y cerca de otras 30.000 en el resto del mundo. Tiene en macha 41 instalaciones de producción y 27 centros de servicio a los clientes en más de 50 países.
Mientras los productos de baja tecnología se elaboran cada vez más en los países en desarrollo, hay también una proporción creciente de estos productos que se venden a los consumidores de los países industrializados. Según el Informe sobre Desarrollo Humano publicado en 1998 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el consumo per cápita ha ido disminuyendo paulatinamente en los países industrializados (cerca de un 2,3 por ciento anual) en los últimos 25 años; este descenso ha sido espectacular en Asia oriental (un 6,1 por ciento) y está creciendo en Asia meridional (un 2 por ciento). Sin embargo, estas regiones en desarrollo estaban aún lejos de alcanzar los niveles de los países industrializados, y el crecimiento del consumo había sido lento o se había estancado en otras zonas. El informe indica que los hogares africanos medios consumían, en el momento de escribir, un 20 por ciento menos que 20 años antes. En el plano mundial, el 20 por ciento de la población mundial que corresponde a los países de más altos ingresos, corría con los gastos de un 86 por ciento del total del consumo privado, al tiempo que el 20 por ciento más pobre sólo gastaba un 1,3 por ciento.
Un estudio de la OCDE sobre el panorama del empleo en 1997 indicaba que la incidencia de las importaciones de las economías emergentes a los países de la OCDE era especialmente intensa en los sectores que se caracterizaban por sus escasos ingresos y por el predominio del trabajo manual, sobre todo en los textiles y el vestido. Identificaba seis sectores que eran importadores netos, es decir sectores en los que el valor de las importaciones de las economías emergentes superaba el valor de las exportaciones del sector a esos mismos países. Estos sectores eran los textiles y el vestido, los productos madereros, el caucho y los plásticos, los equipos informáticos, el transporte (distinto de la aviación y de los vehículos a motor) y diversos productos de consumo ligero, como los juguetes.
Los fabricantes de vestidos y los vendedores al por menor están recurriendo cada vez más a proveedores exteriores a bajo costo para complementar su producción interna. Por ejemplo, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) ofrece unas importaciones libres de impuestos o con impuestos reducidos, y elimina la mayor parte de las cuotas a los productos de vestir procedentes de México y del Canadá, con tal de que cumplan ciertas normas de origen. En virtud del programa de régimen especial, los vestidos montados en México a partir de piezas fabricadas y cortadas en los Estados Unidos se consideran importaciones libres de cuota y libres de impuestos para el mercado de los Estados Unidos. Por último, en virtud del programa de acceso especial para el Caribe, conocido también como Programa 807A, determinados productos del vestir se montan en los países participantes a partir de productos enteramente elaborados y cortados en los Estados Unidos, y reciben un trato de importación libre de cuotas, con impuestos preferenciales cuando tienen que ser reexportados a los Estados Unidos.
Aunque los vestidos se elaboran cada vez más en las economías emergentes, los vestidos que se hacen en los Estados Unidos son cada vez más elaborados por inmigrantes procedentes de países en desarrollo. Joel Kotkin, de la Pepperdine University, estima que en Los Angeles (que es el centro manufacturero más grande de América) el negocio del vestido se ha convertido en el segundo empleador por volumen, después de la industria del espectáculo. Esta renovación ha sido estimulada por una nueva generación de inmigrantes de Asia, Oriente Medio y América Latina.
Por otra parte, John Dunlop, un antiguo Secretario de Trabajo de los Estados Unidos que está estudiando los vínculos entre las industrias textil, del vestido y de la venta al por menor de América, piensa que «los costos laborales ya no son los que deciden la economía mundial: ahora el problema fundamental es el tiempo». Los continuos cambios de la moda, los planes de promoción y las ofertas estacionales exigen flexibilidad. Los distribuidores de Nike tienen que encargar el calzado a sus proveedores asiáticos con meses de anticipación, un sistema que supone que este calzado siga estando de moda. Cuando, el año pasado, el entusiasmo de los adolescentes estadounidenses por Nike se entibió, todo el sistema quedó atascado por los excedentes de zapatillas deportivas.
2.2. Repercusiones en el empleo
2.2.1. Las empresas adquiridas suelen perder más empleos
que las no adquiridas: el caso de los Estados Unidos
Los datos generales en relación con las operaciones de fusión y adquisición, tanto si afectan a empresas grandes como a empresas pequeñas y a todos los ramos industriales, no siempre estaban disponibles en todos los países antes de 1998. Por lo tanto, la mayor parte de los estudios sobre fusiones antes de esa fecha se basaban en bases de datos especiales del sector o en muestras de las grandes empresas en las que se habían podido compilar los datos correspondientes. La información de que recientemente se ha podido disponer, a partir de los archivos de la Longitudinal Enterprise and Establishment Microdata (LEEM), elaborada por la Oficina de Promoción de la Administración de Pequeñas Empresas de los Estados Unidos (SBA) en colaboración con la Oficina del Censo de los Estados Unidos, que permite por primera vez que los analistas examinen las fuentes y las repercusiones de la actividad de fusión y adquisición en los Estados Unidos. Este análisis se centra en los ramos industriales, en los establecimientos y en el empleo, por volumen de empleo de cada empresa.
De los 5,5 millones de establecimientos del sector privado con empleados que había en los Estados Unidos en 1990, 3,8 millones seguían en actividad y tenían empleados en 1994. De estos establecimientos supervivientes, 98.924 (un 2,6 por ciento) habían sido adquiridos por otras empresas entre 1990 y 1994. Estos establecimientos adquiridos empleaban 5,25 millones de personas en 1990, lo que equivalía a un 6,9 por ciento del empleo de 1990 en todos los establecimientos supervivientes. Estos empleados procedían de 43.085 empresas originarias distintas. En 1994, estas empresas formaban parte de las 31.555 empresas compradoras, y la suma total del empleo en todas ellas había descendido en un 3,3 por ciento, hasta quedar en poco más de 5,07 millones. En comparación, el empleo en los establecimientos supervivientes que no habían sido adquiridos ascendió en 470.000 personas, lo que equivale a un 0,7 por ciento (véase el cuadro 2.10).
En términos absolutos, el mayor número de adquisiciones se produjo en el comercio al por menor (cerca de 29.000, equivalentes a un 30 por ciento de todos los establecimientos adquiridos), seguido por las finanzas y servicios (cerca de 22.000, equivalentes a un 23 por ciento de cada uno de esos sectores) (véase el cuadro 2.11).
Cuadro 2.10. Evolución del empleo en los establecimientos adquiridos y no adquiridos que han sobrevivido, por ramos industriales: Estados Unidos, 1990-1994
|
| ||||||||
|
Ramo industrial |
Establecimientos adquiridos
|
Establecimientos no adquiridos
| ||||||
|
1990 empleo |
Evolución neta |
Ganancia de empleos |
Pérdida de empleos |
1990 empleo |
Evolución neta |
Ganancia de empleos |
Pérdida de empleos | |
|
| ||||||||
|
Manufacturas |
1.360.870 |
-5,6 |
16,9 |
-22,5 |
15.313.215 |
-2,7 |
14,1 |
-16,9 |
|
Transportes, comunicaciones y servicios públicos |
244.726 |
0,8 |
25,1 |
-24,3 |
4.342.876 |
-0,8 |
18,6 |
-19,4 |
|
Comercio mayorista |
287.712 |
-2,7 |
22,3 |
-25,0 |
4.799.006 |
2,4 |
21,1 |
-18,7 |
|
Comercio al por menor |
951.737 |
-12,6 |
12,7 |
-25,3 |
14.542.342 |
-2,6 |
15,1 |
-17,7 |
|
Finanzas, seguros e inmuebles |
644.857 |
-14,6 |
19,6 |
-34,2 |
4.695.374 |
-3,5 |
18,9 |
-22,4 |
|
Servicios |
1.622.009 |
7,8 |
29,4 |
-21,6 |
22.560.140 |
7,2 |
22,6 |
-15,5 |
|
Otros |
135.696 |
-3,8 |
26,8 |
-30,6 |
4.720.166 |
-5,5 |
22,5 |
-27,9 |
|
Todos los ramos industriales |
5.247.607 |
-3,3 |
21,3 |
-24,6 |
70.974.100 |
0,7 |
18,6 |
-18,0 |
|
Fuente: Oficina de Promoción de la Administración de Pequeñas Empresas de los Estados Unidos. | ||||||||
|
| ||||||||
Cuadro 2.11. Establecimientos adquiridos y empleo, por ramos industriales: Estados Unidos, 1990-1994
|
| |||||
|
Ramo industrial |
Establecimientos adquiridos |
Empleos ganados | |||
|
Número total |
Porcentaje del ramo industrial |
Número total |
Porcentaje del ramo industrial | ||
|
| |||||
|
Manufacturas |
8.371 |
3,1 |
1.360.870 |
8,2 | |
|
Transporte, comunicaciones y servicios públicos |
5.090 |
3,4 |
244.726 |
5,3 | |
|
Comercio al por mayor |
9.372 |
2,9 |
287.712 |
5,7 | |
|
Comercio al por menor |
29.291 |
3,1 |
951.737 |
6,1 | |
|
Finanzas, seguros e inmuebles |
22.473 |
6,4 |
644.857 |
12,1 | |
|
Servicios |
22.434 |
1,6 |
1.622.009 |
6,7 | |
|
Otros ramos industriales |
1.893 |
0,5 |
135.696 |
2,8 | |
|
Todos los ramos industriales |
98.924 |
2,6 |
5.247.607 |
6,9 | |
|
Fuente: Oficina de Promoción de la Administración de Pequeñas Empresas de los Estados Unidos. | |||||
|
| |||||
2.2.2. Hay más peligro de pérdida del empleo
en la adquisición de empresas de gran volumen
Los establecimientos supervivientes cuyo titular era una empresa grande (con 500 o más empleados en 1990) tenían cinco veces más probabilidades de ser adquiridos que los establecimientos de las pequeñas empresas: un 9,2 por ciento de los establecimientos cuyo titular era una gran empresa habían sido adquiridos, en comparación con un 1,6 por ciento de los establecimientos de las pequeñas empresas.
En las empresas grandes que habían sido adquiridas, los empleados tenían más riesgo de perder su empleo. Los establecimientos empresariales que habían sido adquiridos por grandes empresas a otra empresa grande, perdieron una media del 9,3 por ciento de su empleo, mientras que los que habían sido adquiridos por pequeñas empresas a otras empresas pequeñas ganaron el 1,1 por ciento. Los adquiridos por pequeñas empresas a una empresa grande perdieron casi un 40 por ciento de su empleo, y los que habían sido adquiridos por una gran empresa a una empresa pequeña ganaron un 18,5 por ciento.
En contraste con el 6,7 por ciento de pérdidas generales de empleo en los establecimientos adquiridos por empresas que ya existían en 1990, el empleo en los establecimientos adquiridos por las nuevas empresas empezó a crecer de manera sustancial después de 1990, con un crecimiento medio del 6,2 por ciento. Los establecimientos adquiridos por empresas nuevas a empresas de origen pequeñas crecieron aún más deprisa (un 11,1 por ciento).
2.2.3. En los establecimientos adquiridos, la pérdida neta
de empleos es mayor entre los que venden
al por menor que entre los mayoristas
En 1990-1994 sólo dos de los principales ramos industriales que habían adquirido establecimientos presentaron un crecimiento positivo, y en los Estados Unidos estos dos ramos (por una parte los transportes, comunicaciones y servicios públicos, y por otra parte los servicios) presentaban unos índices medios de crecimiento de empleos en los establecimientos adquiridos supervivientes que superaban a los establecimientos que no habían sido adquiridos. Los establecimientos de servicios de ambas categorías tenían unos índices de creación de empleos superiores a la media y unos índices de pérdida de empleos por debajo de la media, lo que arrojaba un índice de crecimiento neto de los empleos más alto que lo normal en los establecimientos supervivientes.
El ramo de las finanzas, seguros e inmuebles presentaba un índice neto de pérdida de empleos más elevado para los establecimientos adquiridos, básicamente por su alto índice de destrucción de empleos. Los establecimientos adquiridos en el ramo del comercio al por menor presentaban también un índice muy alto de pérdida de empleos, debido sobre todo a su bajo índice de creación de empleos. El comercio mayorista presentaba una evolución neta bastante baja en cuanto a pérdida de empleos, fundamentalmente por su alto índice de creación de empleos (véase el cuadro 2.10).
2.2.4. Los trabajadores desplazados suelen terminar
en empleos a tiempo parcial y con menos ingresos
En los Estados Unidos, el número total de trabajadores desplazados entre enero de 1995 y diciembre de 1997 (sin tener en cuenta su antigüedad en el empleo) era de 8 millones. Un total de 3,6 millones de trabajadores habían sido desplazados de los empleos en que habían trabajado durante tres o más años. En ambos grupos, un 76 por ciento de los trabajadores desplazados habían sido reempleados cuando se llevó a cabo la encuesta en febrero de 1998.
En el comercio mayorista un 79,8 por ciento de todos los trabajadores desplazados y un 74,7 por ciento de los que habían tenido tres o más años de antigüedad habían sido empleados de nuevo. En el comercio al por menor un 73,6 por ciento de todos los trabajadores desplazados y un 75,1 por ciento de los que tenían tres o más años de antigüedad fueron empleados de nuevo en febrero de 1998. En total, 1.882.000 trabajadores fueron desplazados en el comercio mayorista y al por menor (véase el cuadro 2.12).
Cuadro 2.12. Total de trabajadores desplazados en los Estados Unidos desde enero de 1995 a diciembre de 1997, desglosados por determinadas características y por su categoría en el empleo en febrero de 1998
|
| |||||
|
Ocupación y ramo industrial a los que corresponde el empleo perdido |
Cifras totales (en miles) |
Distribución porcentual por categoría en el empleo en febrero de 1998 | |||
|
| |||||
|
Total |
Empleados |
Desempleados |
Fuera de la fuerza de trabajo | ||
|
| |||||
|
Directivos y especialistas profesionales |
1.708 |
100,0 |
82,6 |
8,7 |
8,8 |
|
Técnicos, vendedores y administrativos |
2.650 |
100,0 |
75,5 |
9,8 |
14,7 |
|
Ocupaciones de servicios |
853 |
100,0 |
69,2 |
16,5 |
14,3 |
|
Productos de precisión, artesanía y reparación |
924 |
100,0 |
81,8 |
10,7 |
7,5 |
|
Operadores, tejedores y trabajadores no especializados |
1.510 |
100,0 |
71,1 |
15,1 |
13,8 |
|
Granjeros, forestales y pescadores |
138 |
100,0 |
73,2 |
18,8 |
8,9 |
|
Trabajadores agrícolas, jornaleros y asalariados |
114 |
100,0 |
79,5 |
15,9 |
8,2 |
|
Trabajadores no agrícolas, jornaleros y asalariados |
7.634 |
100,0 |
76,4 |
11,5 |
12,1 |
|
Trabajadores privados, jornaleros y asalariados |
7.189 |
100,0 |
76,3 |
11,7 |
12,0 |
|
Construcción |
636 |
100,0 |
79,5 |
15,3 |
5,2 |
|
Manufacturas |
1.782 |
100,0 |
74,6 |
11,3 |
14,2 |
|
Bienes imperecederos |
992 |
100,0 |
78,6 |
10,8 |
10,6 |
|
Bienes perecederos |
791 |
100,0 |
69,5 |
11,8 |
18,7 |
|
Transporte y servicios públicos |
524 |
100,0 |
81,0 |
7,7 |
11,3 |
|
Comercio al por mayor y al por menor |
1.882 |
100,0 |
74,8 |
10,4 |
14,8 |
|
Comercio al por mayor |
347 |
100,0 |
79,8 |
10,1 |
10,1 |
|
Comercio al por menor |
1.535 |
100,0 |
73,6 |
10,5 |
15,9 |
|
Finanzas, seguros e inmuebles |
511 |
100,0 |
77,9 |
11,3 |
10,8 |
|
Servicios |
1.815 |
100,0 |
77,0 |
12,9 |
10,1 |
|
Empleados del Estado |
444 |
100,0 |
77,1 |
8,5 |
14,4 |
|
Fuente: Oficina de Estadísticas del Trabajo (BLS) de los Estados Unidos. | |||||
|
| |||||
Es sorprendente la elevada proporción de aquellos 508.000 trabajadores del comercio al por mayor y al por menor que, habiendo perdido un empleo a tiempo completo en el que tenían tres o más años de antigüedad, terminaron en un empleo a tiempo parcial (58.000) o con menos ingresos en su nuevo empleo a tiempo completo (149.000) (véanse el cuadro 2.13 y el gráfico 2.1).
En febrero de 1998, en los Estados Unidos el promedio de antigüedad en el empleo en el comercio al por menor era de sólo 1,8 años. La antigüedad en el empleo de los trabajadores de ventas en el comercio al por menor era aún más corta (1,2 años). En enero de 1983, esta cifra era de 1,6 años. En el comercio al por menor, la antigüedad media en el empleo es más corta que en cualquier otra industria y la antigüedad en el empleo de los trabajadores de ventas de comercio al por menor es más corta que en ninguna otra profesión. En el comercio mayorista, la antigüedad media en el empleo es mucho más larga (4,1 años).
Cuadro 2.13. Trabajadores estadounidenses desplazados que habían perdido empleos asalariados y empleos a tiempo completo entre enero de 1995 y diciembre de 1997 y que estaban empleados de nuevo en febrero de 1998, por sector en el que se perdió el empleo y características del nuevo empleo (en miles)
|
| ||||||||
|
Sector en el que se perdió el empleo |
Total |
Empleados de nuevo en febrero de 1998 | ||||||
|
A tiempo parcial |
A tiempo completo |
Ingresos de los empleados a tiempo completo respecto del empleo perdido |
Trabajadores independientes o familiares | |||||
|
Inferior en un 20% o más |
Inferior, hasta un 20% |
Igual o superior hasta un 20% |
Superior en un 20% o más | |||||
|
| ||||||||
|
Total de quienes perdieron empleos asalariados y empleos a tiempo completo |
2.413 |
265 |
1.984 |
417 |
334 |
501 |
426 |
164 |
|
Minería |
16 |
-- |
11 |
4 |
2 |
2 |
-- |
5 |
|
Construcción |
126 |
8 |
109 |
23 |
17 |
36 |
11 |
9 |
|
Manufacturas |
691 |
88 |
564 |
140 |
72 |
132 |
106 |
39 |
|
Bienes duraderos |
403 |
47 |
340 |
71 |
55 |
85 |
65 |
15 |
|
Metalurgia |
15 |
2 |
10 |
4 |
2 |
2 |
2 |
3 |
|
Productos metálicos manufacturados |
55 |
6 |
49 |
15 |
9 |
6 |
8 |
-- |
|
Maquinaria, excepto eléctrica |
77 |
10 |
62 |
16 |
10 |
17 |
12 |
5 |
|
Maquinaria eléctrica |
59 |
4 |
55 |
5 |
14 |
15 |
6 |
-- |
|
Equipos de transporte |
72 |
13 |
59 |
8 |
9 |
18 |
13 |
-- |
|
Automóviles |
25 |
2 |
22 |
6 |
4 |
7 |
4 |
-- |
|
Otros equipos de transporte |
47 |
11 |
37 |
2 |
5 |
11 |
9 |
-- |
|
Bienes no duraderos |
289 |
41 |
224 |
69 |
17 |
47 |
41 |
24 |
|
Servicios públicos y de transporte |
183 |
15 |
161 |
58 |
30 |
23 |
24 |
8 |
|
Comercio mayorista y minorista |
508 |
58 |
406 |
84 |
65 |
102 |
103 |
44 |
|
Finanzas, seguros y propiedad inmobiliaria |
202 |
23 |
171 |
33 |
43 |
52 |
27 |
8 |
|
Servicios |
541 |
61 |
431 |
59 |
81 |
112 |
127 |
49 |
|
Servicios profesionales |
328 |
54 |
253 |
38 |
39 |
60 |
90 |
22 |
|
Otras industrias de servicios |
213 |
8 |
178 |
21 |
42 |
52 |
38 |
28 |
|
Administración pública |
85 |
7 |
76 |
4 |
13 |
26 |
20 |
2 |
|
Fuente: BLS. | ||||||||
|
| ||||||||
2.2.5. El tamaño de las empresas transnacionales lleva
a la quiebra a las empresas locales, especialmente
en los países en desarrollo
Según la OMC, las empresas comerciales mayoristas y detallistas de propiedad extranjera tienen mayor importancia en términos de participación en el empleo que en términos numéricos, lo cual sugiere que las empresas extranjeras son, en promedio, mucho más grandes que las empresas nacionales. En el documento sobre los servicios de distribución que publicó en 1998, la OMC aclaró que cerca de un millón de personas de la Unión Europea trabajaban como empleadas de empresas propiedad o bajo control de intereses situados fuera del país en el que la empresa desarrollaba su actividad.
Las empresas locales de las economías emergentes y de las economías en transición encuentran incluso más dificultades que las de los países industrializados a la hora de competir con las empresas multinacionales. La principal ventaja de las empresas de propiedad extranjeras es su tamaño.
América Latina constituye un buen ejemplo para las economías emergentes. De entre todas las regiones en desarrollo del mundo, la región de América Latina y el Caribe obtuvo en 1997 los mejores resultados en lo que atañe a la atracción de inversiones extranjeras directas realizadas por las empresas transnacionales.
En América Latina, las tiendas de esquina y los pequeños supermercados de propiedad familiar se han enfrentado a dificultades para ajustarse a los reducidos costos unitarios de los gigantes extranjeros y al poder negociador de éstos respecto de los proveedores. Por ejemplo, en el Brasil la intensidad de la competencia obligó a los propietarios de cuatro de las doce principales cadenas de supermercados a ponerlos a la venta en 1996. La explotación de Carrefour en Brasil obtiene márgenes de beneficio neto cercanos al 4 por ciento, mientras que éste es tan sólo del 1 por ciento en Francia.
Carrefour llegó a Brasil en el decenio de 1980, y gracias a la reducción de márgenes y a los volúmenes crecientes se ha convertido en la primera cadena de supermercados del país. En 1998, la empresa estadounidense Wal-Mart comenzó a abrir establecimientos. Entretanto, está previsto que la llegada a São Paulo de Blockbusters, cadena estadounidense de alquiler de vídeos, tenga repercusiones sobre los precios excesivos que se aplican en el mercado local.
Aunque las tiendas de propiedad extranjera son de mayor tamaño, es decir, que cuentan con un mayor número de empleados que las tiendas de propiedad local, el número de trabajadores en relación con las ventas es mucho más reducido en las grandes tiendas que en las pequeñas. En el Brasil por ejemplo, donde la venta minorista de alimentos representa el 2,5 por ciento del PIB y el 4,2 por ciento del empleo, los modelos minoristas tradicionales tales como los minimercados, los abarrotes, los mercados callejeros y los vendedores ambulantes representan el 64 por ciento de las ventas y el 93 por ciento del empleo del sector, mientras que los modelos modernos tales como los supermercados y los hipermercados representan el 36 por ciento restante de las ventas y el 7 por ciento restante del empleo del sector.
2.2.6. Las multinacionales presionan a las empresas locales
para que aumenten su productividad laboral
En un reciente estudio de la OCDE se calcularon los niveles de productividad de varios sectores manufactureros y de servicios. Los Estados Unidos son el líder indiscutido entre las grandes economías. Al final de la lista, según la OCDE, figura Australia. Pero los datos demostraban que Japón y Europa se habían ido acercando rápidamente durante los decenios de 1960 y 1970 a los niveles alcanzados en los Estados Unidos. A partir de 1985 no obstante, la ventaja estadounidense en lo que atañe a la productividad se ha acrecentado en la práctica respecto de la mayoría de las economías de Europa continental.
Las disparidades en materia de productividad de la mano de obra pueden atribuirse a diferencias en cuanto al tamaño del establecimiento, a la utilización intensiva del capital y, especialmente, de la tecnología y al nivel de aptitud de los empleados (formación y capacitación).
Los estudios comparativos sobre la productividad laboral de las empresas extranjeras y la de las de propiedad local se concentran fundamentalmente en el sector manufacturero. Dichos estudios sugieren que la productividad laboral de las compañías extranjeras es más elevada que la de las que son de propiedad local, incluso en el caso de los Estados Unidos. Un estudio realizado por el Bureau of Economic Analysis (BEA) y publicado en 1996 abarcaba establecimientos propiedad de inversores de seis países principales en materia de inversiones, a saber, Canadá, Francia, Alemania, Japón, Países Bajos y Reino Unido. Una de las principales conclusiones del estudio fue que la productividad laboral de los establecimientos de estos seis países variaba de manera importante de un país a otro, pero que los establecimientos de cada uno de los países tenía una productividad laboral más elevada que la de los establecimientos de propiedad estadounidense en los mismos sectores.
En los países en desarrollo, las diferencias de productividad laboral entre las empresas locales y las multinacionales es aún más acusada. En Brasil por ejemplo, la productividad laboral de los modelos brasileños modernos de venta de alimentos al detalle (supermercados e hipermercados) es casi la mitad de la de sus homólogos estadounidenses pero, en lo que atañe a los modelos tradicionales, ésta representa tan sólo un octavo del nivel alcanzado en Estados Unidos, con lo que el total del sector brasileño en su conjunto representa tan sólo el 14 por ciento de las cifras estadounidenses. Con estas posibilidades de mejorar la productividad, la venta al detalle de alimentos se ha convertido en un sector muy atractivo para los operadores internacionales.
Sin embargo, las empresas locales de Latinoamérica y de las economías en transición de Europa central y oriental han comenzado a contraatacar para hacer frente a las multinacionales que les están invadiendo. La fuerte caída del costo de la tecnología aplicable a la venta al detalle también ha representado una ayuda para las cadenas locales. Ahora pueden permitirse instalar computadoras para el control de almacenes y la logística que tanto han hecho para mejorar la eficacia de las grandes empresas.
En América Latina, son varios los comerciantes al por menor que están defendiéndose con éxito. Uno de ellos es la empresa brasileña Companhia Brasileira de Distribuição (conocida también como Pão de Açúcar, nombre bajo el que funcionan sus supermercados). Al igual que otros muchos negocios latinoamericanos, se trata de una empresa familiar que ha experimentado recientemente cambios de gran alcance. Ha incorporado directivos profesionales, y se ha ampliado y modernizado empleando el capital obtenido mediante la emisión de acciones. Con unas ventas netas de 3.000 millones de reales (3.000 millones de dólares) en 1996, Pão de Açúcar es el segundo mayor comerciante al detalle de Brasil, con 155 supermercados, diez hipermercados y 11 tiendas con descuento de ventas de alimentos (más una cadena de tiendas de aparatos eléctricos). Pão de Açúcar está dedicando la mitad de su presupuesto anual de inversiones, que asciende a cerca de 250 millones de dólares, a la creación de nuevas tiendas, y el resto lo dedica a incrementar la productividad de las tiendas existentes. Todo ello ha implicado inversiones en tecnología informática y para duplicar el tamaño de su almacén central en São Paulo. En 1996, la empresa incrementó un 11,6 por ciento sus ventas por empleado. Según Luiz Antonio Viana, director gerente de Pão de Açúcar, este incremento se logró mediante la introducción de primas de incentivos y de prácticas laborales flexibles. Pero, según afirma, el mayor beneficio obtenido con la inversión, es el que corresponde a la restauración de los viejos supermercados de vecindario de la compañía, pues muchos de ellos están situados en lugares muy solicitados, ventaja a la que con frecuencia no pueden enfrentarse los recién llegados.
Las empresas locales también han utilizado con éxito otras estrategias que les permitieron lograr espectaculares aumentos de la productividad. Además de la aplicación de procesos logísticos modernos vinculados a los sistemas informáticos, los detallistas checos han comenzado a aunar sus fuerzas a través de fusiones. Por ejemplo, la primera y la tercera empresa checas de mayor tamaño, Interkontakt y M-holding, se fusionaron en 1997 para crear el grupo Interkontakt, la mayor cadena de distribución de la República Checa. Los minoristas están uniendo sus fuerzas en organizaciones tales como Czech Marketing Distribution (CMD) y constituyendo alianzas. Así por ejemplo, a fin de lograr descuentos por volumen, las empresas de menor tamaño están creando «alianzas de compras» a fin de comprar en grandes cantidades a sus proveedores y «alianzas voluntarias» para tratar con mayoristas selectos.
Cuadro 2.14. Crecimiento y productividad laboral del sector de la distribución en los países de la OCDE durante el período 1979-1994
|
| |||
|
País |
Crecimiento del sector de la distribución, 1979-1994 | ||
|
Valor añadido |
Empleo |
Productividad laboral | |
|
| |||
|
Estados Unidos1 |
3,84 |
1,76 |
2,04 |
|
Japón |
4,74 |
0,58 |
4,14 |
|
Alemania |
2,22 |
0,96 |
1,24 |
|
Francia |
1,84 |
0,18 |
1,65 |
|
Italia |
2,47 |
1,46 |
1,00 |
|
Reino Unido |
2,53 |
0,72 |
1,80 |
|
Canadá |
2,86 |
1,51 |
1,33 |
|
Australia |
1,94 |
1,97 |
-0,02 |
|
Austria2 |
3,13 |
1,31 |
1,80 |
|
Bélgica |
0,82 |
-0,11 |
0,93 |
|
República Checa |
nd |
3,13 |
nd. |
|
Dinamarca |
2,20 |
-0,96 |
3,19 |
|
Finlandia |
0,89 |
-1,10 |
2,02 |
|
Grecia |
1,61 |
3,15 |
-1,50 |
|
Hungría |
nd |
nd |
nd. |
|
Islandia |
nd |
1,51 |
nd |
|
Irlanda |
nd |
1,70 |
nd |
|
Corea, República de |
7,42 |
4,50 |
2,80 |
|
Luxemburgo |
3,46 |
1,40 |
2,02 |
|
México |
1,12 |
1,28 |
-0,16 |
|
Países Bajos |
3,42 |
1,61 |
1,79 |
|
Nueva Zelandia |
nd |
nd |
nd |
|
Noruega |
nd |
0,40 |
nd |
|
Polonia |
nd |
nd |
nd |
|
Portugal |
1,55 |
0,42 |
1,13 |
|
España |
1,93 |
1,36 |
0,56 |
|
Suecia |
2,79 |
-0,64 |
3,45 |
|
Suiza |
nd |
nd |
nd |
|
Turquía |
nd |
nd |
nd |
|
1 La distribución y la venta al por menor incluye a los restaurantes. 2 Incluye el alquiler y el arrendamiento financiero de maquinaria y equipos. nd = no se dispone de datos.
| |||
|
| |||
3. La liberalización de los mercados
3.1.1. La liberalización de la inversión extranjera directa
y la legislación sobre la competencia son indisociables
En muchos países, la liberalización de las políticas comerciales y las políticas en materia de inversión extranjera directa (IED) ha llevado aparejado el establecimiento de los organismos encargados de velar por la competencia.
En 1997, por lo menos 143 países y territorios habían adoptado ya una legislación específica sobre la IED. Al principio, muchas de las leyes sobre inversiones tenían por objeto controlar la entrada y el funcionamiento de las empresas extranjeras. Sin embargo, en los últimos años, casi todos los países han adoptado marcos normativos concebidos para atraer capitales y crear condiciones propicias a las inversiones.
Desde 1990, unos 30 países en desarrollo y países en transición han adoptado leyes antimonopolio, lo que eleva a casi 80 el número de países que disponen de tal legislación.
En el sector de la distribución se han manifestado algunas preocupaciones en cuanto a las políticas sobre competencia. La cuestión más pertinente se refiere a las posibles consecuencias anticompetitivas que se derivan de las relaciones verticales existentes entre los fabricantes y los distribuidores. Además de las restricciones de tipo vertical, se han examinado con atención varias formas de reglamentación, y en particular las que regulan los precios, la publicidad, los establecimientos de venta en gran escala, los horarios de apertura y la legislación sobre planificación y urbanismo.
Cabe hacer notar que la aplicación de muchos de los reglamentos que afectan al sector de la distribución corre a cargo de las autoridades locales y municipales, las que ejercen una fuerte influencia en lo que atañe a las autorizaciones de apertura de nuevas tiendas y a las condiciones de su funcionamiento. Por ende, los distribuidores deben familiarizarse no sólo con las diferencias que existen entre las políticas que cada país aplica en esta materia, sino también con las reacciones divergentes que al respecto se observan a nivel nacional, regional y local.
La Comisión Europea ha definido una política específica para cuatro tipos de sistemas de distribución: la venta en exclusiva, por el cual el productor se compromete a vender únicamente a un solo distribuidor en un territorio determinado; la compra en exclusiva, mediante la cual el distribuidor se compromete a abastecerse de un producto dado recurriendo a un único productor (es el tipo de distribución aplicado normalmente a la cerveza y a la gasolina); el sistema de franquicia, por el cual se asigna al franquiciado un territorio para la venta en exclusiva, en el que podrá explotar los conocimientos técnicos y los derechos de propiedad intelectual del franquiciador y vender según especificaciones normalizadas, y, por último, la distribución selectiva, mediante la cual los distribuidores se eligen en función de una serie de criterios objetivos necesarios para la distribución eficaz del producto de que se trate, pudiendo vender únicamente a los consumidores finales (a los que, además de vender el producto, suelen prestar algún servicio), o a otros distribuidores seleccionados que cumplen los criterios objetivos. Este sistema se aplica en particular a los productos de alta tecnología (por ejemplo, algunos artículos electrónicos de consumo) o de lujo (por ejemplo, los perfumes).
Conforme se han venido desarrollando los nuevos circuitos internacionales de distribución, se han multiplicado los llamamientos para intensificar la coordinación de las políticas en materia de competencia. Según la OMC, algunos economistas opinan que las relaciones verticales (que abarcan desde la integración plena hasta ciertos mecanismos de control verticales) sirven principalmente para mejorar la eficiencia interna de la estructura vertical; otros, en cambio, han señalado que las restricciones verticales, podrían producir efectos anticompetitivos, pero el debate ha arrojado escasas conclusiones irrefutables. En el ámbito comercial, han surgido tensiones de lo que se ha considerado como un efecto negativo de las relaciones verticales entre los fabricantes y los distribuidores nacionales por lo que se refiere al acceso al mercado de productos extranjeros. Un buen ejemplo de dichas tensiones es un conflicto que se dio en la OMC hace algún tiempo. El 18 de mayo de 1995, la empresa Eastman Kodak presentó al Gobierno de los Estados Unidos una queja en la que alegaba que la empresa Fuji y su red de mayoristas y distribuidores nacionales mantenían prácticas anticompetitivas con el fin de limitar la entrada de películas y papel fotográficos Kodak en el mercado japonés. En su documento de análisis de los servicios de distribución, la OMC señaló los mecanismos que habían suscitado la preocupación de los interesados, entre los que figuraban la distribución selectiva, los acuerdos de exclusividad, incluida la exclusividad territorial, y la imposición de precios de venta al por menor.
Además, la OMC indicó que las repercusiones de tales mecanismos sobres las condiciones de competencia en el sector de la distribución dependían de que las autoridades responsables de la competencia interviniesen o no. Para la OMC, estas autoridades habían adoptado en general un enfoque más bien indulgente en lo que respectaba a los acuerdos verticales no basados en precios, especialmente en el caso de los bienes de consumo duraderos, como los automóviles. Con el tiempo, la actitud frente a los acuerdos basados en los precios se ha modificado. Por ejemplo, en los Estados Unidos se suspendió la aplicación de las sanciones previstas por la legislación antimonopolio contra los mecanismos de fijación de precios, a fin de evitar que las cadenas de supermercados y de tiendas de descuento rebajaran los precios de reventa fijados por los fabricantes y aplicados por las pequeñas tiendas minoristas. Sin embargo, el abandono de los mecanismos de fijación de precios de reventa, en un comienzo de manera práctica y luego por efectos de la legislación pertinente, ha sido sin duda uno de los factores que han favorecido el auge de las cadenas de tiendas, almacenes de descuento y grandes establecimientos minoristas.
Dada la estrecha relación que existe entre los servicios de distribución y el comercio de mercancías, cualquiera sea el régimen comercial que se aplique, éste influirá inevitablemente en el sector de la distribución. Aun cuando la liberalización del comercio de mercancías ha favorecido el crecimiento del comercio en los servicios de distribución, la persistencia de algunas barreras al intercambio de mercancías también ha tenido efectos negativos en el comercio de los servicios de distribución.
Entre las barreras no arancelarias que coartan los intercambios en el sector de la distribución figuran restricciones como la imposición de procedimientos complejos de despacho aduanero, las diferencias en las especificaciones de productos y las prácticas engorrosas en materia de certificación y verificación de los mismos. Según la OMC, hay motivos fundados para pensar que la armonización técnica, la supresión de las barreras relativas a las diferencias entre las normativas nacionales sobre productos y la eliminación de los controles fronterizos podrían favorecer considerablemente la internacionalización de la distribución.
Cierto número de miembros de la OMC se han comprometido a suprimir las barreras y restricciones al comercio en el sector de los servicios, y en particular en la distribución; pero los compromisos adquiridos para liberalizar completamente los servicios de distribución son escasos. Algunos han asumido compromisos tanto en relación con los servicios del sector mayorista (34) como del minorista (33), y otros han contraído también compromisos sobre los servicios de comisionistas (21) y de franquicia (23) (cuadro 3.1). Aun cuando muchos miembros de la OMC no hayan indicado en sus listas ningún compromiso respecto a estos sectores, los miembros que sí han suscrito compromisos representan, en promedio, cerca del 90 por ciento del PIB total de los miembros de la Organización tomados en conjunto (véase el cuadro 3.2).
Cuadro 3.1. Resumen numérico de compromisos asumidos por los miembros de la OMC en los Modos 1, 2 y 3 en el sector de los servicios de distribución, 1988 (número de miembros y parte porcentual en el PIB)
|
| |||||||||||
|
Sector |
Miembros con compromisos (% en el PIB de todos los miembros) |
Miembros con compromisos plenos en los Modos 1, 2 y 3 |
Suministro transfronterizo (Modo 1) |
Consumo en el extranjero (Modo 2) |
Presencia comercial (Modo 3) | ||||||
|
|
|
|
| ||||||||
|
Pleno |
Limitado |
Sin consolidar |
Pleno |
Limitado |
Sin consolidar |
Plena |
Limitada |
Sin consolidar | |||
|
| |||||||||||
|
Comisionistas |
21 (86%) |
2 (0,04%) |
3 (0,04%) |
14 (97%) |
3 + 1 (3%) |
3 (0,04%) |
16 (98%) |
1 + 1 (2%) |
2 (0,04%) |
19 (99,96%) |
0 (0%) |
|
Comercio al por mayor |
34 (92%) |
4 (0,06%) |
9 (2%) |
19 (93%) |
5 + 1 (5%) |
11 (35%) |
18 (60%) |
3 + 1 (5%) |
5 (0,1%) |
29 (99,9%) |
0 (0%) |
|
Comercio al por menor |
33 (92%) |
1 (0,004%) |
6 (2%) |
19 (92%) |
7 + 1 (6%) |
7 (2%) |
22 (93%) |
4 + 1 (5%) |
1 (0,004%) |
30 (99,98%) |
1 + 1 (0,02%) |
|
Franquicia |
23 (89%) |
1 (0,03%) |
10 (4%) |
13 (96%) |
0 (0%) |
10 (5%) |
11 (92%) |
1 + 1 (3%) |
1 (0,03%) |
20 (99,9%) |
1 + 1 (0,06%) |
|
Notas: pleno = cobertura sectorial completa, ninguna limitación de acceso a los mercados o de trato nacional. Limitado = cobertura sectorial incompleta o limitaciones de acceso a los mercados o de trato nacional. Sin consolidar = acceso a los mercados y trato nacional sin consolidar, o bien acceso a los mercados sin consolidar. Salvo indicación en contrario (como en la segunda columna), los porcentajes de cada subsector se calculan como parte en el PIB de todos los miembros que tienen compromisos en el sector.
| |||||||||||
|
| |||||||||||
Cuadro 3.2. Análisis numérico de las limitaciones mantenidas por los miembros de la OMC en el sector de los servicios de distribución (número de miembros y parte porcentual en el PIB)
|
| ||||||||||
|
Sector |
Limitaciones
|
Suministro transfronterizo
|
Consumo en el extranjero
|
Presencia comercial
| ||||||
|
Unicamente limitación horizontal |
Limitaciones relativas a sectores específicos |
Unicamente limitación horizontal |
Limitaciones relativas a sectores específicos |
Unicamente limitación horizontal |
Limitaciones relativas a sectores específicos | |||||
|
|
|
| ||||||||
|
Acceso a mercados |
Trato nacional |
Acceso a mercados |
Trato nacional |
Acceso a mercados |
Trato nacional | |||||
|
| ||||||||||
|
Comisionistas |
14 (46%) |
1 (31%) |
1 (6,8%) |
0 (0%) |
2 (2,1%) |
0 (0%) |
0 (0%) |
3 (31%) |
1 (1,3%) |
1 (0,7%) |
|
Comercio al por mayor |
23 (98%) |
0 (0%) |
3 (38,5%) |
1 (2,4%) |
1 (0,05%) |
1 (29%) |
0 (0%) |
7 (3,1%) |
8 (48,5%) |
1 (0,05%) |
|
Comercio al por menor |
24 (98%) |
1 (0,2%) |
4 (36%) |
3 (35%) |
2 (0,3%) |
0 (0%) |
1 (0,6%) |
7 (2%) |
8 (21,9%) |
1 (0,6%) |
|
Franquicia |
11 (60%) |
4 (33%) |
4 (6%) |
1 (3%) |
4 (32%) |
0 (0%) |
0 (0%) |
11 (39%) |
4 (4%) |
0 (0%) |
|
Nota: algunos miembros han mantenido limitaciones en materia de cobertura sectorial y también limitaciones horizontales y relativas a sectores específicos. Por lo tanto, las cifras que figuran en el cuadro no corresponden al número de miembros que mantienen limitaciones. Los porcentajes de cada subsector se han calculado como parte en el PIB de todos los miembros que han contraído compromisos en el sector.
| ||||||||||
|
| ||||||||||
Además, según la OMC, los regímenes de inversión extranjera de muchos países limitan el acceso a sus mercados. Tanto los mayoristas como los minoristas dependen esencialmente de que exista la necesaria libertad para asentar su presencia comercial. Por ende, los obstáculos que limitan su capacidad para establecer una presencia comercial y emplear a trabajadores nacionales del propio país de origen de la empresa afectan a los servicios de distribución en mayor medida que a los servicios de franquicia y de comisionistas.
El régimen general de las inversiones extranjeras influye de manera decisiva en las condiciones de acceso al mercado de numerosos países. Las limitaciones de que son objeto las inversiones extranjeras, inclusive las que se refieren a la magnitud autorizada para la propiedad extranjera (por ejemplo, las restricciones que fijan límites máximos a la propiedad extranjera de capital social), a las características de la entidad jurídica que ha de constituirse (como, por ejemplo, el requisito de que la entidad se constituya en el país), a la propiedad de determinados activos (por ejemplo, la tierra), y al alcance de las operaciones (restricciones al número y la ubicación de los puntos de venta) también revisten consecuencias importantes para este sector. Análogamente, la obligación de que el inversor extranjero tiene de constituir empresas mixtas con proveedores locales coarta la libertad de los primeros para adoptar las decisiones que estimen convenientes para conseguir una organización comercial óptima. De modo más general, la aplicación de pruebas de «necesidad económica» para determinar si se admitirá o no la entrada de un nuevo participante en el mercado resta transparencia a los reglamentos y confiere a las autoridades administrativas un alto grado de discrecionalidad.
Dada la gran densidad de mano de obra que caracteriza a la distribución (y en especial a su segmento minorista), el sector resulta afectado por las limitaciones que pesan sobre el movimiento del personal extranjero. Los requisitos por los que se impone la contratación de personal nacional impiden que las empresas reduzcan al mínimo los costos laborales recurriendo a la contratación internacional. Los requisitos en materia de residencia obligatoria que se aplica al personal de dirección constituye de hecho una desventaja para los proveedores extranjeros, aun en el caso de que tales requisitos se apliquen a todos los distribuidores por igual. La política de inmigración, las restricciones de visado y los gravámenes y cargas en concepto de seguridad social también tienen repercusiones en este sector.
La discriminación contra las empresas extranjeras también se puede ejercer mediante mecanismos de tributación o de adjudicación de subsidios, aun cuando es cierto que a veces también se aplican incentivos fiscales para favorecer a los inversores extranjeros. Los requisitos en materia de resultados o de contenido nacional del producto o las prestaciones pueden redundar en la modificación de las condiciones de la competencia en perjuicio de los inversores extranjeros. Por otra parte, la discriminación contra los trabajadores extranjeros se puede ejercer mediante mecanismos de tributación o de concesión de subvenciones, mediante la denegación de prestaciones sociales y otras ventajas, o incluso de restricciones a los derechos de las personas dependientes del trabajador y un trato no equitativo en el lugar de trabajo.
Entre las limitaciones al comercio transfronterizo de servicios de distribución figuran medidas como la imposición de tributos discriminatorios a las mercancías enviadas por correo. El consumo en el extranjero suele ser limitado por restricciones relativas a la compra de divisas y al gasto máximo autorizado a los viajeros, y a veces por restricciones de los propios viajes.
Por ejemplo, antes de 1996, la República de Corea aplicaba un sistema de permisos por los que se fijaba una superficie comercial y un número de tiendas máximos a los inversores extranjeros. En enero de ese año, se levantaron tales restricciones y se sustituyó el sistema de permisos por un sistema de notificaciones. Efectos análogos tenía en Indonesia la legislación sobre inversiones extranjeras, que prohibía el ingreso de compañías extranjeras en el sector de la distribución. Existía una ordenanza del ejecutivo con arreglo a la cual las empresas comerciales extranjeras sólo quedaban autorizadas a establecer una oficina de representación con funciones de agencia, y no podían realizar actividades de venta o de comercialización. Sin embargo, en enero de 1996 se anunció un programa de liberalización por el que los exportadores extranjeros quedaron autorizados a comerciar cualquier producto y a crear empresas de importación con un 100 por ciento de propiedad extranjera para abastecer algunas zonas especiales, como las zonas francas de exportación. Además, desde junio de 1996, los fabricantes extranjeros han sido autorizados a realizar directamente actividades de venta al por mayor de sus propios productos y a comprar productos complementarios a empresas afines en el extranjero para su venta al por mayor. Desde marzo de 1998, se han adoptado medidas de liberalización similares en el sector minorista.
3.1.2. Aumento de las diferencias en la reglamentación
sobre licencias y horas de apertura
Las normativas nacionales en materia de creación de empresas, emplazamiento y alquiler de locales comerciales, así como de horas de apertura difieren considerablemente según los países; de hecho, en los últimos años estas diferencias se han hecho más marcadas, pues mientras que algunos países han liberalizado las normas correspondientes, otros las han reforzado.
Por ejemplo, en Bélgica, Italia y Japón las personas que quieren establecer una tienda tienen que estar en posesión de una licencia o diploma. En cambio, en Alemania, Francia, Portugal y el Reino Unido sólo algunas actividades están sujetas a reglamentación, como, por ejemplo, la venta de armas y municiones o la de bebidas alcohólicas.
En lo que atañe a la construcción de locales comerciales, en Italia, Francia y Bélgica rigen desde los años 1970 normas específicas que exigen una autorización para la construcción de locales a partir de un determinado tamaño. España adoptó una legislación análoga a comienzos de 1996. En el mismo año, Francia adoptó una legislación más estricta sobre el establecimiento de grandes almacenes (la llamada ley Raffarin), que condiciona la apertura de cualquier almacén de una superficie mayor de 300 m2 a la obtención de una autorización administrativa.
Los reglamentos de urbanismo son otro factor que puede entorpecer la instalación de grandes tiendas. En el Reino Unido, una rigurosa legislación sobre planificación urbana -- que explica en parte el elevado nivel de los precios de la tierra y de los alquileres -- se suma a los obstáculos con que tropieza la construcción de megatiendas. Por ejemplo, a la cadena Costco -- red de almacenes de descuento que funcionan según el concepto de clubes de compradores (warehouse club) -- demoró dos años en conseguir las autorizaciones necesarias para planificar la construcción de un nuevo depósito. En la actualidad, Costco ha previsto construir 47 nuevos almacenes en el Reino Unido, en los que se comercializarán más de 3.500 productos a precios rebajados según tasas de descuento de hasta 40 por ciento. Un estudio sobre la productividad realizado recientemente por el McKinsey Global Institute y citado en un informe de la OCDE (Regulation and Performance in the Distribution Sector -1997) puso de manifiesto que, en promedio, el costo de la superficie comercial en el Reino Unido era 40 por ciento más elevado que en los Estados Unidos y 20 por ciento más que en Francia.
Uno de los ejemplos más representativos de la gran diversidad de las «políticas nacionales» es el de las normativas en materia de horas de apertura, cuyas repercusiones pueden ser significativas en particular en las zonas fronterizas. En Austria, por ejemplo, la demanda de los consumidores se tradujo en una intensificación de las compras transfronterizas en beneficio de aquellas localidades en que los horarios de atención eran más flexibles, fenómeno que aceleró hasta cierto punto el proceso de liberalización. En la actualidad, sigue habiendo diferencias importantes en los horarios de apertura de los distintos países de la OCDE. En algunos, los horarios son totalmente libres, si bien las autoridades locales (provinciales o municipales) suelen estar habilitadas para aplicar algunas restricciones. En otros, los horarios de apertura y cierre están rigurosamente reglamentados y rigen límites en cuanto al tiempo de apertura total durante los fines de semana.
En 1998, Italia suprimió prácticamente todos sus reglamentos sobre licencias y autorizó la prolongación de los horarios de apertura del comercio. Por ejemplo, si la superficie de una tienda no supera un determinado número de metros cuadrados, ya no se necesita permiso para su funcionamiento y en la práctica puede venderse en ellas prácticamente todo lo que estime conveniente el comerciante; asimismo, ya no se exigen las licencias diferenciadas que antes debían obtenerse para comercializar 14 categorías de mercancías.
Hasta 1992, toda empresa que quería instalar un gran almacén en el Japón tenía que solicitar la autorización de los pequeños comerciantes ya instalados, los que, como es obvio, daban su asentimiento en escasas oportunidades, pues lo contrario hubiera equivalido a cometer suicidio comercial. Por ende, predominaban en este país las tiendas con un personal no superior a dos dependientes; tales tiendas realizaban el 14 por ciento de la cifra de negocios total del comercio minorista, es decir, el doble que en los Estados Unidos. En 1992, la legislación se relajó, y en adelante toda persona que deseaba establecer un gran almacén sólo debía solicitar un permiso a la autoridad local competente.
En los últimos años, se han liberalizado las normativas en materia de horas de apertura del comercio en países que hasta hace poco eran bastante estrictos, como Alemania, Austria, Dinamarca, Grecia, Japón, Países Bajos y Reino Unido.
Noruega, en cambio, adoptó en 1998 una ley que prohíbe la apertura dominical de los grandes almacenes. Stein Erik Hagen, propietario de RIMI, la mayor cadena de supermercados del país, reaccionó con rapidez y comprobó que la nueva legislación sí permitía la apertura dominical de prácticamente todas las gasolineras del país, excepto las de mayor tamaño. El 23 de julio de 1998 anunció, en consecuencia, que en asociación con una empresa sueca (ICA), tenía la intención de adquirir 1.500 gasolineras de Statoil, empresa petrolera nacional, por 26.000 millones de coronas (3.400 millones de dólares).
|
Recuadro 3.1
La ley sobre los grandes almacenes minoristas (en adelante, LGAM), promulgada en 1974, ha sido el factor que más ha influido en la evolución del sector minorista japonés en los últimos decenios. Sin embargo, tal situación está cambiando radicalmente conforme avanza la desregulación de esta normativa. La ley exigía a los minoristas que preveían establecer un almacén en la denominada categoría I la presentación de un plan comercial detallado a la oficina local del Consejo Regulador de Establecimientos Comerciales (Shogyo Chosei Kyogi) para su aprobación. Luego, el proyecto era objeto de un dictamen por la Cámara de Comercio local. El trámite continuaba ante el Ministerio de Comercio e Industria Internacionales (MITI), autoridad que recababa nuevas informaciones y datos de funcionarios y residentes en la localidad interesada. En su versión definitiva, el permiso solía incluir diversas modificaciones destinadas a proteger a los pequeños detallistas locales, como por ejemplo, la disminución de la superficie comercial solicitada. El proceso de obtención de la licencia podía durar entre un año y 18 meses. Está de más decir que, de por sí difícil para los detallistas y empresarios japoneses, este procedimiento era considerado como un obstáculo prácticamente insuperable para los empresarios minoristas extranjeros. La revisión de la LGAM, iniciada en 1991 y en vigor desde enero de 1992, tenía por objeto simplificar el procedimiento de apertura de grandes almacenes. Primeramente, se duplicó el tamaño mínimo de los almacenes en la categoría I, que pasó de 1.500 (3.000) a 3.000 (6.000) m2. En segundo lugar, la responsabilidad del examen de las solicitudes de apertura de nuevas tiendas se transfirió de la oficina local del Consejo Regulador de Establecimientos Comerciales al Consejo de Aplicación de la LGAM, órgano consultivo del MITI. Por último, se autorizó a los grandes almacenes a prolongar su horario de apertura en una hora (hasta las 7 de la tarde) sin necesidad de permiso especial, y se redujo el número de días de cierre obligatorio de cuatro por mes a 44 por año. Uno de los efectos inmediatos de la revisión de la LGAM en 1991 fue que se acortó la duración del procedimiento de autorización de la apertura de nuevas tiendas. Concretamente, se fijó en 12 meses la duración máxima del período en el que se han de cursar las distintas solicitudes y autorizaciones. Ello ha permitido la realización de un porcentaje mayor de proyectos comerciales, pues en virtud de las nuevas condiciones los minoristas pueden reaccionar mejor ante la evolución del entorno comercial e incluir la apertura de nuevas instalaciones en sus planes de desarrollo. Antes de la revisión de la ley, cerca de un 30 por ciento de los proyectos eran retirados antes de haber transcurrido un año desde la presentación de la solicitud inicial. La ley sobre los grandes almacenes minoristas entró en vigor en mayo de 1994. Los cambios esenciales de la segunda revisión fueron los siguientes:
El cambio más destacado fue la simplificación del proceso de solicitud para la apertura de tiendas de una superficie de hasta 1.000 m2. Los demás elementos de la revisión fueron acogidos favorablemente, sobre todo por cuanto facilitaban las actividades de los grandes minoristas. La posibilidad de prolongar los horarios de apertura hasta las 8 de la noche fue acogida favorablemente por los grandes almacenes, aun cuando también dio origen a nuevos problemas, pues, por ejemplo, de mantenerse la hora de apertura tradicional (10 de la mañana), el incremento de una hora en la jornada diaria iba a requerir el trabajo por turnos. Resulta difícil estimar en qué medida la aplicación de los distintos reglamentos aumentaba los costos para los comerciantes minoristas. Al respecto, valga señalar que antes de la última revisión de la ley, la apertura de cada nueva tienda o almacén suponía la obtención de 20 permisos exigidos por 18 leyes distintas, así como la presentación de 45 solicitudes a la administración y más de 200 páginas de documentos, lo que se traducía en un gasto annual global de 60 millones de yen. Fuente: JETRO. |
3.2. Repercusiones en el empleo
3.2.1. La liberalización de la distribución es favorable
a los establecimientos comerciales de alto
valor añadido con potencial para crear empleo
La transformación del sector minorista supone la introducción de innovaciones y más concretamente la aparición de nuevos conceptos comerciales que se centran sea en el aumento de la eficiencia mediante las economías de escala, sea en el aumento del valor ofrecido al cliente mediante la especialización en una categoría de productos determinada.
La actividad de los legisladores y las autoridades puede influir en el tipo de establecimiento comercial que será adoptado por los empresarios minoristas. Al modificar las prácticas que entorpecen la competitividad, los responsables de la formulación de políticas tienen la posibilidad de impulsar la creación de puestos de trabajo en los nuevos tipos de tienda de alto valor añadido.
En un estudio publicado en The McKinsey Quarterly (1994), se indicaba que los obstáculos existentes en el mercado de los productos han restringido el desarrollo de los establecimientos de alto valor y favorecido las tiendas y almacenes organizadas según el principio de la máxima eficacia (economías de escala) en Francia, Alemania y Japón, situación que en definitiva ha sido perjudicial para el empleo. En cambio, las normativas menos rigurosas vigentes en los Estados Unidos han favorecido la evolución de los establecimientos comerciales, desde formas de organización basadas en la máxima eficiencia hacia otras orientadas a la oferta de alto valor añadido, lo que se ha traducido en la creación de puestos de trabajo. Entre 1980 y 1990, el comercio minorista liberalizado de los Estados Unidos creó casi 5 puestos de trabajo por cada 1.000 personas económicamente activas. Por el contrario, en Alemania, Francia y el Japón se produjo un fenómeno de destrucción de puestos de trabajo: -2,1 empleos por 1.000 trabajadores en Alemania, -3,6 en Francia y -2,3 en el Japón.
3.2.2. La liberalización favorece los grandes almacenes,
que ponen en peligro el empleo independiente tradicional
El principal argumento de los partidarios de imponer restricciones a la competencia es la defensa del bienestar de los pequeños comerciantes y de su personal.
Las editoriales alemanas afirman que el mecanismo de fijación de precios les permite utilizar parte de los beneficios que generan los libros de mayor venta para subvencionar la publicación de obras menos populares pero de gran valor de contenido. De suprimirse esta forma de subsidio, las ventas tenderían a concentrarse en títulos de bolsillo vendidos a precios de descuento, lo que terminaría por hacer desaparecer de las estanterías las obras de mayor calidad, marcando así el fin de las pequeñas librerías y concentrando el poder económico del sector en las manos de unas pocas editoriales y distribuidores minoristas de insaciable apetito. En 1996, el Sindicato de Trabajadores del Comercio y las asociaciones de comerciantes minoristas se opusieron a la liberalización de las normas sobre horarios de apertura de los almacenes, por considerar que tal liberalización iba a entrañar la destrucción de los medios de subsistencia de los interesados, pues los clientes iban a abandonarlos para concentrarse en los hipermercados instalados en sitios distantes, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo.
En Francia, la legislación sobre licencias comerciales y competencia a nivel de precios, que restringe el establecimiento de grandes almacenes y la venta de mercancías a pérdida, se justificó por la necesidad de impedir que hipermercados como los de las cadenas Carrefour y Leclerc dejasen sin clientes a los pequeños establecimientos comerciales. Según este punto de vista, al frenar el establecimiento de nuevos grandes almacenes, el Gobierno está simplemente dando una oportunidad de supervivencia a los pequeños comerciantes.
En el Japón se han efectuado varios estudios sobre las repercusiones de la ley sobre los grandes almacenes minoristas (LGAM), promulgada en 1974, que restringe precisamente el establecimiento de grandes almacenes. En términos generales, dichos estudios han llegado a la conclusión de que la ley ha tenido efectos profundos, tanto por lo que se refiere a la extensión de los grandes almacenes como a mantener un determinado tamaño y densidad de los puntos de venta al detalle; de hecho, la liberalización ha tenido efectos radicales (véase recuadro 3.1). El número de nuevos almacenes de más de 500 m2 ha venido aumentando a un ritmo de casi 12 por ciento anual. Paralelamente, han venido desapareciendo las tiendas tradicionales de «mamá y papá»; las que sobreviven lo hacen gracias a su integración en cadenas de tiendas de horario prolongado como 7 Eleven. La liberalización de las disposiciones de la LGAM ha entrañado también cambios estructurales en la cadena de suministro. Hasta hace algunos años, los fabricantes trataban de uniformar los precios de sus artículos en todo el mercado y a menudo los fijaban de tal manera que en la estructura de precios se tomaban en consideración los costos más elevados que implica la explotación de pequeñas tiendas. Los almacenes de mayores dimensiones no estaban autorizados para rebajar dichos precios, pero recibían a cambio volúmenes de mercancía a precios de descuento que debían comercializar durante breves períodos de promoción especial. En la actualidad, esos establecimientos comerciales suelen negociar directamente los precios con los fabricantes.
También se han realizado diversos estudios sobre las repercusiones de la liberalización de los horarios de atención al público. Sus resultados con respecto al empleo son análogos a los que han arrojado los estudios sobre la liberalización del establecimiento de grandes almacenes.
La mayor flexibilidad en los horarios de apertura refuerza la posición de las grandes empresas, que por regla general están mejor capacitadas para asumir las cargas derivadas de la prolongación de la apertura. Algunas tiendas pequeñas (por ejemplo, las organizadas en cadenas de atención en horario prolongado) pueden beneficiarse de esta flexibilidad, pero la mayoría experimentan una pérdida de sus partes de mercado con respecto a los grandes almacenes. Esta evolución se observa en particular en el sector de la alimentación en que, con toda probabilidad, los supermercados más pequeños y los almacenes de alimentación general seguirán perdiendo terreno ante los grandes almacenes.
Por otra parte, la liberalización de los horarios de apertura del comercio se traduce en un mayor bienestar para los consumidores. Estos disponen de más tiempo para buscar los artículos que les interesan, por lo que cobra mayor importancia la dimensión de «entretenimiento» que tienen las salidas periódicas a las compras. Los efectos que la apertura prolongada tienen en el empleo son sin lugar a dudas positivos, principalmente en razón del incremento de la mano de obra mínima indispensable para el funcionamiento de los locales, pero quizá también como resultado del aumento de las ventas.
En un documento de trabajo preparado para la OCDE, Dirk Pilat sostiene que la protección de las pequeñas tiendas contra la competencia ejercida por los establecimientos de mayores dimensiones con el fin de mantener el empleo pudiera ser inútil. La evolución del sector en los últimos decenios permite concluir que las pequeñas tiendas siguen ocupando un lugar importante en los sistemas avanzados de venta minorista, en particular fuera del mercado de la distribución masiva de alimentos. Las tiendas pequeñas están adquiriendo un carácter cada vez más especializado y orientado hacia la atención personalizada. Además, están desarrollando constantemente nuevos mecanismos para conservar su competitividad relativa frente a la gran distribución, por ejemplo, mediante el establecimiento de acuerdos de equipo cooperativo, como el sistema de franquicias, que les permite reducir costos y lograr economías de escala. Muchos minoristas están encontrando también los segmentos especializados del mercado que más les convienen. Con todo, es probable que los pequeños supermercados y los almacenes de alimentación general desaparezcan eventualmente debido a la presión que ejerce la competencia de los establecimientos de mayores dimensiones (y también los pequeños almacenes especializados), pero nada permite afirmar que este proceso afectará en general los niveles de empleo del sector minorista.
En realidad, las modalidades más recientes de organización del comercio minorista tienen una gran capacidad de absorción de mano de obra. Los grandes almacenes suelen necesitar niveles mínimos de plantilla importantes, sobre todo si tienen apertura vespertina o dominical, o si han optado por enfoques comerciales orientados a los servicios; por lo tanto, tienen altos coeficientes de ocupación de mano de obra si se les compara con los supermercados tradicionales o los hipermercados. Por su parte, las pequeñas tiendas especializadas están casi siempre fuertemente orientadas al servicio al cliente, y por lo tanto necesitan también de niveles de plantilla importantes. Por consiguiente, el sector de la distribución de los Estados Unidos, que sin duda es uno de los más avanzados del mundo, ha registrado invariablemente un rápido crecimiento del empleo durante los últimos 15 años. Por otra parte, la liberalización de la LGAM en el Japón, en curso desde hace cinco años, no se ha traducido al parecer en pérdidas de empleo. Más importante aún, algunos análisis efectuados en el ámbito de los países de la OCDE, en el marco de la investigación Jobs Study, indica que la disminución del ritmo del proceso de ajuste mediante la aplicación de medidas proteccionistas, ya sea a nivel internacional o nacional, no es la mejor respuesta a las preocupaciones que se manifiestan en cuanto al empleo y el desempleo.
3.2.3. La flexibilidad en la organización del trabajo
aumenta las posibilidades de obtener empleo
Las presiones que se ejercen en el sentido de aumentar la flexibilidad en los horarios de apertura se origina en parte en la convicción de que los horarios reducidos son contrarios a la demanda general que hoy existe de formas flexibles de organización del tiempo de trabajo. Esta demanda obedece en parte a la mayor diversidad en los horarios de trabajo que se observa en la economía en general, y también a la mayor participación de las mujeres en la fuerza de trabajo.
Según estudios realizados por Harriet Presser, de la Universidad de Maryland (Estados Unidos) un trabajador de cada cinco ejerce hoy sus funciones principalmente fuera del horario de trabajo tradicional, que va de las 9 de la mañana a las 5 de la tarde; por otra parte, una de cada tres familias con hijos se ubica en la categoría que ella denomina «pareja de turnos repartidos», en que uno de los miembros trabaja principalmente en horarios distintos del que se considera horario normal de trabajo.
En principio, la reglamentación de las horas de apertura del comercio tenía fundamentalmente por objeto uniformar el día de descanso por semana (por lo general el domingo) e impedir que los trabajadores se viesen obligados a trabajar en horarios excesivamente prolongados. En ocasiones, los sindicatos y el personal del comercio se han opuesto a la liberalización de los horarios de apertura, por temor a que esto se traduzca en una prolongación obligatoria de los horarios de trabajo. Ahora bien, en muchos países los horarios de trabajo están ya reglamentados por la legislación laboral. Por consiguiente, es posible que no se necesite adoptar nuevas leyes sobre los horarios de apertura del comercio, con el fin de evitar que se impongan horarios prolongados de trabajo al personal (recuadro 3.2).
Otra cuestión que preocupa mucho a los trabajadores es la del pago de gratificaciones por el trabajo vespertino y nocturno y durante los fines de semana, lo que dependerá fundamentalmente de la fuerza de negociación relativa de los trabajadores y de las empresas en el sector de la distribución. El escaso nivel de organización y la importancia relativa del trabajo a tiempo parcial y no declarado que caracterizan a este sector permiten suponer que la fuerza de negociación de los trabajadores sea bastante reducida.
De los resultados de una encuesta efectuada entre 5.000 trabajadores del comercio minorista en el Reino Unido se desprende que la mayoría de las personas que trabajan en este sector el domingo no tienen inconveniente en hacerlo. Casi todos han aceptado el trabajo dominical por motivos económicos, y cerca del 70 por ciento perciben una remuneración superior en -- por lo menos -- un 50 por ciento respecto al salario por un día de trabajo normal. En todo caso, así ocurre en el sector de la alimentación; por lo que se refiere a los trabajadores de las tiendas de bricolaje, la situación es distinta pues es menor la proporción de trabajadores que perciben gratificaciones, o las gratificaciones que reciben son de una cuantía inferior. Según el estudio, una proporción sustancial (un 34 por ciento) del personal de estas tiendas estaban contratados a tiempo parcial (menos de diez horas por semana), lo que indica que sólo trabajaban los domingos. Un estudio complementario puso de manifiesto que los gerentes de estas tiendas eran la categoría de trabajadores más descontenta por el hecho de tener que trabajar los domingos. Para ellos, la apertura dominical solía traducirse en tareas complementarias, puesto que en promedio los gerentes trabajaban un domingo de cada tres. Muchos lo hacían porque se sentían «obligados» en virtud de sus contratos o debido a la presión que sentían en relación con su progresión profesional.
|
Recuadro 3.2
En Carrefour France (53.000 empleados), la introducción obligatoria, en 1999, de la semana de 35 horas ha proporcionado a los sindicatos y a la dirección la oportunidad de revisar completamente el convenio colectivo a nivel de empresa. Esta renovación les ha permitido al mismo tiempo introducir un recorte gradual en el tiempo de trabajo, crear 1.000 empleos y avanzar mucho en la introducción del concepto de trabajo a tiempo parcial. Para los empleados, esto supuso que, desde el 1.º de junio de 1999 en adelante, su tiempo de trabajo quedó reducido a 35 horas (en lugar de las 35 h. 45 actuales) y que obtuvieron una sexta semana de vacaciones anuales pagadas. Los empleados a tiempo parcial (un 35 por ciento del personal) obtuvieron, entre otras cosas, un aumento salarial del 2,1 por ciento. En adelante, el tiempo de trabajo de los directivos se calculará en días: trabajarán 214 días al año, lo que supone también para ellos una semana más de vacaciones. Los días extraordinarios de trabajo remunerado se pagarán en base a una prima o por medio de compensaciones temporales. Se introducirá una ficha temporal variable (de 24 a 41 horas por semana), para tener en cuenta las horas punta y las horas de baja en los almacenes y para garantizar un promedio de 35 horas semanales a lo largo del año. Los empleados recibirán con tres semanas de antelación una «planificación de tareas» que se tendrá que repartir entre ellos, según sus preferencias. Por su parte, la dirección podrá introducir cambios en las fichas de su trabajo; también habrá una congelación de los aumentos salariales en 1999 y una congelación (para los que ya son empleados) o eliminación (para los nuevos empleados) de las primas por antigüedad, que sólo existían en determinados almacenes. Fuente: Les Echos (París), 1.º de abril de 1991, pág. 21. |
En los Estados Unidos, país en el que la reglamentación en materia de licencias comerciales y horarios de apertura no establece restricciones al funcionamiento de las tiendas, más de la mitad de todo el personal de caja trabajan según regímenes de tiempo parcial. Los horarios de trabajo se modifican frecuentemente en función de las necesidades del empleador. Por lo general, se presume que los cajeros aceptarán trabajar los fines de semana, en horario vespertino y en días feriados, conforme lo exijan las necesidades de los clientes. A cambio, muchos empleadores ofrecen la posibilidad de trabajar según horarios flexibles. Por ejemplo, el personal en régimen de jornada completa que trabaje un fin de semana recibirá tal vez tiempo libre de compensación durante la semana. Habida cuenta de que los períodos de vacaciones son los de actividad más intensa para la mayoría de los minoristas, muchos empleadores del sector limitan la posibilidad de que su personal tome vacaciones entre la fiesta del Thanksgiving Day (a fines de noviembre) hasta comienzos del mes de enero. Casi todas las condiciones de trabajo que se han descrito en relación con los cajeros se aplican también al personal de venta minorista.
4. Mejorar la eficacia de la cadena de suministro
mediante la tecnología de la información
4.1.1. De la distribución basada en el productor
a la distribución basada en el consumidor
El sistema de distribución ha dado un giro de 180 grados al dejar de basarse en el productor para pasar a basarse en el consumidor. Ahora son los minoristas los que detentan el poder, porque son los primeros en recibir información sobre las preferencias de los consumidores y pueden competir con otros minoristas, negociar con los proveedores y responder a las necesidades de los consumidores. Esta información, que se comparte con reticencia, se transmite directamente a los fabricantes y a otros proveedores en el marco de un sistema de respuesta eficiente al consumidor. Esto da lugar, como mínimo, a otros dos cambios fundamentales en el sistema: refuerza los vínculos entre los minoristas y los proveedores, tradicionalmente adversarios, y también modifica la función objetiva de las empresas de cualquier eslabón de la cadena de producción, antes centradas en elevar al máximo los ingresos y ahora en aumentar al máximo el rendimiento de los activos (beneficios).
4.1.2. La Respuesta Eficiente al Consumidor
Todos los productores, fabricantes, vendedores al por mayor y minoristas tratan de desarrollar programas que mejoren la producción, la distribución y la eficacia de la comercialización. Se ha adoptado un planteamiento importante, la Respuesta Eficiente al Consumidor (ECR), que se propone racionalizar y automatizar el sistema de distribución desde la cadena de producción hasta la caja en el punto de venta. El objetivo de la ECR es conseguir que los proveedores y los minoristas colaboren estrechamente para ofrecer un valor adicional al cliente, aumentando al máximo la satisfacción del consumidor y reduciendo al mínimo los costos.
Normalmente la ECR se centra en tres esferas fundamentales:
La Respuesta Eficiente al Consumidor (ECR) ha adoptado cuatro estrategias principales: surtido eficiente del almacén, haciendo un uso óptimo de la gestión del espacio destinado a los estantes; reaprovisionamiento eficiente, al suministrar el «producto adecuado, en el lugar apropiado, en el momento idóneo, en la cantidad justa y de la forma más eficaz posible»; promoción eficiente, al simplificar las operaciones comerciales de promoción, ofrecer otras condiciones para satisfacer las necesidades de los distribuidores, fomentar una publicidad eficaz entre los consumidores y en las tiendas, etc., y un desarrollo eficiente del producto, al obtener información más detallada sobre las preferencias de los consumidores y sobre las cualidades del producto.
Los ahorros en los costos generados por la ECR afectarían a todos los canales de distribución. Unas cuantas empresas han expresado ciertas reservas porque muchos de los programas reducirían inicialmente los márgenes de beneficio dado que los costos iniciales son elevados y la mayor parte de los beneficios se obtendrían a largo plazo. A otras empresas les preocupa las desigualdades entre los que corren con los gastos y los que se benefician.
4.1.3. Los cambios en la tecnología de la información impulsan
el cambio estructural en la cadena de suministros
Una de las principales razones por las que la productividad ha aumentado más rápidamente en el comercio mayorista y minorista de lo que lo ha hecho en el sector de los servicios en general, en los Estados Unidos, desde principios de la década de 1970, reside en que los vendedores al por mayor y las grandes cadenas de minoristas han invertido mucho en la tecnología de la información. Desde 1960, las inversiones en tecnología de la información por trabajador en dicho país han aumentado más rápidamente en los sectores del comercio mayorista y minorista que en otros importantes sectores. Las inversiones en tecnología de la información también comprenden una mayor proporción de gastos totales en equipo en el comercio mayorista y minorista que en otros importantes sectores, excepto en el de comunicaciones.
Durante las décadas de 1970 y 1980, los cambios en la tecnología de la información propulsaron una nueva serie de cambios estructurales en la cadena de suministro. Una importante evolución fue la introducción de la tecnología de escaneo y el código de barras uniforme (Uniform Product Code) en la década de 1970. A nivel del almacén, esto supuso importantes cambios para los consumidores a la hora de pasar por caja.
Sin embargo, igualmente importante fue que estas tecnologías transformaron el proceso de pedidos, al permitir a los mayoristas y a los fabricantes el intercambio electrónico de datos (EDI) de los pedidos. Al mismo tiempo, la aparición de mecanismos que contaron con el apoyo de la industria para compartir datos por escáner permitieron a las empresas de todos los segmentos de la cadena de suministro acceder a información muy detallada, precisa y oportuna sobre el movimiento de los productos. Esto permitió organizar la producción y gestionar los inventarios de forma más eficaz, y proporcionó fuentes de datos brutos para los análisis más complejos sobre las preferencias del consumidor y los hábitos de compra.
Los cambios que la tecnología de la manufacturación ha introducido en función de la tecnología de la información han contribuido también a la evolución general, disminuyendo los costos de estructura y transferencia, y abaratando la programación, que ahora cuenta con unos procesos de producción más cortos para un mayor número y variedad de productos. Los progresos de la tecnología de la producción han conducido a la mejora del almacenamiento y de la logística, con lo que se han abaratado los costos de los suministros y se ha acortado de manera espectacular el plazo transcurrido entre la demanda y la entrega a las tiendas al por menor.
La comunicación horizontal rápida contribuye a que las instancias decisorias (a todos los niveles) puedan adoptar las decisiones adecuadas más de prisa que la competencia. Para los minoristas, la «comunicación horizontal» supone basarse mucho en la tecnología que les ayuda en la información de los negocios importantes. De hecho, ciertas tecnologías se están usando tan ampliamente que son ya una necesidad para los que quieran ser competitivos. Por ejemplo, muchos minoristas que desean ser eficaces están actualmente sirviéndose de los sistemas de comunicación por satélite para cargar datos relacionados con las ventas obtenidos por escáner en los registros de los almacenes. Esto permite una comunicación en tiempo real entre los almacenes y la oficina central.
Finalmente, la era de las computadoras centradas en redes mejorará mucho la administración de las empresas mundiales, tanto en el caso de una sola empresa como si se trata de una estructura más amplia, con asociados importantes. En una época centrada en las redes, las grandes autopistas de la información conducirán a un sistema muy amplio de información interestatal, con unas redes de gran potencia y a gran escala, que se dedicarán a transmitir datos muy complejos con gran rapidez y que dispondrán además de unas vías más estrechas para las pequeñas empresas y los consumidores cuyas necesidades de información sean menos urgentes.
4.1.4. Aparición de tres formas de cauce de distribución
El Comité de funcionamiento de la ECR (ECR Performance Measures Operating Committee) ha identificado tres canales principales de distribución de productos: el canal suministrado por el mayorista, la autodistribución por el minorista y la entrega directa en tiendas por el fabricante.
En el canal suministrado por el mayorista, los tres procesos fundamentales del sistema (fabricación, distribución y venta al por menor) son efectuados por distintas empresas. Los productos van de los fabricantes a los centros de distribución dirigidos por mayoristas y después a los centros de venta al por menor.
En el canal de autodistribución, una misma empresa controla la distribución y la venta y algunas veces la fabricación al por menor. Los productos van directamente de los fabricantes a los sistemas de distribución que pertenecen al minorista y son dirigidos por éste.
Por último, en el canal de entrega directa en tiendas, una misma empresa controla la fabricación y la distribución. Los productos se envían a los minoristas mediante sistemas de distribución que pertenecen a los fabricantes y son dirigidos por éstos.
La tecnología de la información y las nuevas prácticas comerciales pueden contribuir a que los productos por los que hay una fuerte demanda circulen de forma más rápida a través de todos estos canales y a reducir las existencias en todos los niveles del sistema; sin embargo, los beneficios que se derivan de estos avances podrían incrementarse mediante un rediseño amplio e integrado de los sistemas de información y de los procesos comerciales. Es difícil lograr un cambio de este tipo en una industria que tiene muchos participantes y una estructura compleja.
4.1.5. La integración vertical ejerce presión en los mayoristas
La integración vertical de la cadena de distribución ejerce presión en el papel tradicional de las empresas del sector mayorista y a la vez crea nuevas oportunidades para otros operadores, especialmente para las empresas especializadas en servicios logísticos.
La integración vertical supone que una serie de minoristas y de fabricantes procuran hacerse con el control de las actividades de distribución que anteriormente llevaban a cabo los mayoristas y, posteriormente, subcontratar los componentes físicos de estas actividades a los proveedores de servicios logísticos.
La internacionalización y expansión de grandes minoristas y fabricantes dificulta en gran manera los métodos de aprovisionamiento y distribución de los mayoristas. Los fabricantes y minoristas valoran sobremanera la distribución flexible, barata y de gran calidad y la opinión generalizada es que los mayoristas son incapaces de cumplir estas normas estrictas. Por consiguiente, se está prescindiendo de los mayoristas en la cadena de distribución y están siendo sustituidos por los fabricantes y los minoristas. Esto permite a fabricantes y minoristas absorber los beneficios que los mayoristas obtenían normalmente de la compra centralizada, de la gestión del inventario, etc.
Los mayoristas dependen enormemente de los pequeños minoristas independientes. El caso de los comerciantes mayoristas de electrodomésticos en los Países Bajos ilustra bien la situación. En este país, la cuota total de mercado de los comerciantes mayoristas de electrodomésticos ha descendido sistemáticamente porque muchos almacenes independientes de aparatos electrodomésticos han sido adquiridos por cadenas o se han asociado con grupos compradores o establecimientos en régimen de franquicia (véase el cuadro 4.1).
Cuadro 4.1. Cuota de mercado de los mayoristas por cauce de distribución, Países Bajos, 1991
|
| |
|
Canal de distribución |
Porcentaje de negocios dentro del canal de distribución con inclusión de los mayoristas nacionales |
|
| |
|
Cadenas de almacenes de aparatos electrodomésticos |
0 |
|
Almacenes de aparatos electrodomésticos organizados en grupos de compradores y almacenes de aparatos en régimen de franquicia |
22 |
|
Almacenes de aparatos electrodomésticos independientes |
48 |
|
Otros establecimientos (grandes almacenes, hipermercados, tiendas de fotos, etc.) |
0 |
|
Todos los canales de distribución |
17 |
|
Fuente: Coopers & Lybrand. | |
|
| |
Este deterioro de la función comercial y del poder de compra de los mayoristas también va aparejado a una amenaza de ver suprimida su función de distribución física. La creciente capacidad de los proveedores de servicios logísticos de ejecutar y gestionar una distribución física compleja representa para los fabricantes y los minoristas una forma simple y rentable de afrontar los problemas físicos complejos de la logística de la distribución moderna. Esto supone la eliminación de un obstáculo a la integración vertical.
La prescindencia de los mayoristas se refleja en la forma en que se dividen los costos totales de la distribución entre los diversos distribuidores en Francia. Las cuotas de mercado para los minoristas y los fabricantes apenas se han modificado, pero las cifras correspondientes a los mayoristas y a las empresas de logística han cambiado radicalmente (véase el cuadro 4.2).
Cuadro 4.2. Distribución de los bienes de consumo en Francia: distribución de las cuotas de mercado en 1985 y 1992
|
| ||
|
1985
|
1992
| |
|
| ||
|
Fabricantes |
25,5 |
24,1 |
|
Mayoristas |
43,0 |
31,1 |
|
Minoristas |
25,5 |
27,2 |
|
Proveedores de servicios logísticos |
6,0 |
17,6 |
|
Total |
100 |
100 |
|
Fuente: Coopers & Lybrand. | ||
|
| ||
En teoría, este cambio podría imputarse a la creciente tendencia de los mayoristas a subcontratar su logística. Sin embargo esto parece improbable. La logística es una actividad esencial para la mayoría de los mayoristas, y, por consiguiente, estas empresas son a menudo reacias a subcontratar estos servicios.
4.1.6. Los fabricantes están absorbiendo a los mayoristas
Se puede obtener otro indicador de la integración vertical de los minoristas y fabricantes observando las fusiones y adquisiciones en las que participan los mayoristas. Con este fin, Coopers & Lybrand elaboró una base de datos que contiene información sobre 10.000 fusiones y adquisiciones en las que participaron mayoristas de la Unión Europea durante el período correspondiente a 1981-1995. De la información recabada se deduce que en la mayor parte de los casos los mayoristas fueron absorbidos por los fabricantes y minoristas que eran mucho más activos que los propios mayoristas u otras empresas generales (véase el cuadro 4.3). Las empresas de servicios logísticos desempeñaron un papel marginal sólo en el sector de productos alimenticios y bebidas. Por otra parte, hubo notables diferencias entre subsectores. Si bien los fabricantes adquirieron la proporción más elevada de mayoristas en todos los subsectores, los minoristas de las industrias de productos alimenticios y bebidas fueron los principales actores entre los minoristas (véase el cuadro 4.3).
Cuadro 4.3. ¿Quiénes adquirieron a los mayoristas europeos en 1981-1995? (en porcentajes)
|
| ||||
|
Productos alimenticios y bebidas |
Prendas de vestir |
Muebles |
Aparatos electrodomésticos | |
|
| ||||
|
Mayoristas |
11 |
8 |
11 |
17 |
|
Fabricantes |
38 |
62 |
60 |
57 |
|
Minoristas |
33 |
17 |
15 |
19 |
|
Proveedores de servicios logísticos |
3 |
-- |
-- |
-- |
|
Otros |
15 |
13 |
14 |
7 |
|
Total |
100 |
100 |
100 |
100 |
|
Fuente: Coopers & Lybrand. | ||||
|
| ||||
Por último, un análisis detallado de las empresas adquirientes muestra que en general las empresas más grandes están adquiriendo a los mayoristas. A menudo, estas empresas operan a escala europea o han ampliado enormemente sus actividades europeas en los años posteriores a la adopción del Acta Unica Europea. En otras palabras, existe una estrecha relación entre internacionalización y consolidación.
4.1.7. La tecnología de la información permite
una comercialización directa personalizada
Los bajos costos de la comercialización directa han creado una industria enorme y de rápido crecimiento -- compuesta de correo directo, telecomercialización, comercialización en base de datos, Internet y publicidad televisada, radiada e impresa accesible a través de teléfonos gratuitos. En su mercado más grande, los Estados Unidos, la industria tenía un valor de 163.000 millones de dólares en 1998, año en el que creció de un 7 por ciento aproximadamente hasta casi las tres quintas partes de los gastos totales en publicidad del país. La industria espera crecer un 7 por ciento anualmente hasta el año 2002, sobrepasando así el 5,5 por ciento previsto para los gastos de publicidad.
La comercialización directa está creciendo incluso más rápidamente en aquellos lugares donde la propaganda por correo no solicitada es un fenómeno lo suficientemente nuevo como para seguir siendo bien acogido. Según Robert Wientzen (presidente de la Direct Marketing Association de los Estados Unidos), en la Federación de Rusia y la República Checa la mayoría de la propaganda por correo no solicitada se abre y se lee; el mensaje publicitario tipo es estudiado minuciosamente por más de una persona.
No obstante, la mayor parte de la comercialización directa todavía se realiza de forma torpe. Las empresas inteligentes están tratando de rodear este problema obteniendo información de primera mano de los clientes. El supermercado británico Tesco analiza información electrónica en sus puntos de venta a medida que la gente realiza sus compras, haciendo posible modificar los precios en diferentes momentos del día o adaptar la oferta en función de los clientes del lugar.
La comercialización directa está actualmente preparada para tomar un nuevo rumbo. Su objetivo se centra en cambiar la relación existente entre los clientes y las empresas, de manera que cada cliente reciba un trato diferente. La clave de este enfoque consiste en establecer una «relación de aprendizaje» con los mejores clientes. Esta relación mejora con cada transacción, definiendo las necesidades y gustos de los clientes cada vez con mayor detalle. Los ordenadores y las bases de datos proporcionan para ello una memoria infalible donde puede registrarse cada preferencia.
Levi Strauss está introduciendo en sus tiendas quioscos conectados a la red, donde los clientes pueden diseñar sus propios pantalones, pudiendo elegir entre una serie de estilos, colores, formas y tallas. La información es instantáneamente enviada a su fábrica de Tennessee, donde los pantalones se cortan individualmente. A fin de mejorar la calidad y reducir los errores, cada par de pantalones es realizado desde el principio hasta el final por el mismo grupo de trabajadores. Otro ejemplo es la National Bicycle Company de Japón, que fabrica bicicletas de cualquier tamaño, color o estilo sin por ello aumentar los costos o el tiempo de entrega.
La comercialización directa y personalizada también plantea dudas sobre las marcas. A medida que la adaptación en masa a las especificaciones de los clientes llega a ser posible, cada cliente se convierte, en efecto, en su propia marca.
4.1.8. El comercio electrónico busca un «mercado sin fricciones»
El Second Annual Internet Shopping Study realizado por Ernst & Young puso de manifiesto un aumento espectacular de las compras de los consumidores por Internet en 1998, mostrando que los compradores en línea ese año realizaron compras con mayor frecuencia y gastaron más que el año anterior. Más de la mitad de los compradores en línea (el 51 por ciento) adquirió algo en línea por lo menos en cinco ocasiones, frente al escaso 17 por ciento registrado en 1997. Además, más de un tercio (el 35 por ciento) indicó que gastaron 300 dólares o más, frente al 26 por ciento del año anterior.
El porcentaje de minoristas participantes en el estudio de Ernst & Young, que habían señalado que sus empresas estaban vendiendo o planeando vender por Internet había aumentado más del doble, llegando hasta el 76 por ciento (desde un 36 por ciento en 1997). En el estudio se recomendaba que los minoristas deberían concentrarse en diversas áreas clave para atraer a los consumidores y hacer que se sintieran cómodos comprando en línea, lo que incluía una seguridad de las tarjetas de crédito, la navegación a través de los sitios Internet y una estrategia en lo que se refiere a las marcas. De los consumidores que participaron en el estudio que no habían adquirido nada en línea, el 97 por ciento manifestó que ello se debía principalmente al temor de enviar a través de la red información sobre sus tarjetas de crédito.
Se ha hablado mucho de que Internet representa un nuevo «mercado exento de fricciones» en el que los costos de las transacciones son prácticamente nulos, los obstáculos al ingreso y a la libre competencia desaparecen y los mercados se equilibran instantáneamente.
Una serie de estudios recientes muestran que los beneficios del comercio electrónico en materia de reducción de costos son revolucionarios. Por ejemplo, un estudio de la OCDE ha explorado las áreas clave de la reducción de los costos cuando se realiza una venta a través del comercio electrónico en vez de a través de la tradicional tienda «de ladrillos y cemento» (ahorros de costos del establecimiento físico, envío y ejecución de los pedidos, apoyo al cliente y servicio posventa) y cuando la estructura de la cadena de valor añadido se modifica (desintermediación de los mayoristas y minoristas situados entre el productor de los bienes materiales y el consumidor, y desplazamiento de los productos intermedios).
Asimismo se han llevado a cabo una serie de estudios sobre las repercusiones del comercio electrónico en los precios. Algunos de ellos han llegado a la conclusión de que los precios son algo más elevados y otros que los precios son más bajos. Evidentemente, ello se debe en parte a la importante dispersión de precios, como señalan Michael Smith y Erik Brynjolfsson en un estudio comparativo de Internet y los minoristas tradicionales. En el estudio se mostraba que los precios de los libros y los CD podían variar hasta casi un 47 por ciento entre los minoristas de Internet y que la dispersión de los precios indicados en Internet era igual o superior a medidas comparables de la dispersión de los precios entre los minoristas tradicionales. Se analizó de manera empírica las características de Internet como medio para canalizar dos categorías de productos homogéneos (libros y CD) utilizando los datos de más de 4.500 muestras de precios recogidas en un período de nueve meses. El estudio también comparó el comportamiento de los precios en 37 puntos de venta de Internet y de las tiendas tradicionales al por menor. Smith y Brynjolfsson comprobaron el fundamento de la hipótesis de que Internet es cada vez más eficiente en diversas áreas. Los precios en Internet eran entre un 8 y un 15 por ciento inferiores a los precios de las tiendas tradicionales, dependiendo de si se incluían impuestos, costos de envío y de venta. Además, descubrieron que los ajustes de los precios de los minoristas de Internet eran hasta 100 veces menores que los ajustes de precios de los minoristas tradicionales, probablemente como consecuencia del menor costo del ajuste de precios de los cauces de Internet.
4.2. Repercusiones en las condiciones de empleo y de trabajo
4.2.1. Aumenta el personal de la tecnología de la información
y crecen sus beneficios
Dentro del sector del comercio, el personal de la tecnología de la información constituye un grupo privilegiado que goza de salarios más elevados y mejores condiciones de trabajo. Las primas salariales, las prestaciones de contratación, los incentivos de retenciones, la vestimenta informal y el horario flexible son algunos de los ganchos con que generalmente se intenta tentar y captar en la actualidad a los posibles empleados de la tecnología de la información.
Los datos de la Oficina de Estadísticas del Trabajo (BLS) de los Estados Unidos revelan enormes diferencias de salarios entre las ocupaciones del sector del comercio. En 1997, el salario promedio por hora de un cajero ascendía a 6,96 dólares; los vendedores del sector minorista ganaban algo más -- 8,64 dólares. Los compradores mayoristas y minoristas ganaban incluso dos veces más que los vendedores minoristas. Los administradores de bases de datos, los programadores informáticos, los analistas de sistemas y los procesadores de datos electrónicos ganaban todos ellos más de 23 dólares (véase el cuadro 4.4).
Cuadro 4.4. Empleo y salarios promedio por hora y año en algunas ocupaciones, Estados Unidos, 1997
|
| |||
|
Empleo |
Salarios promedio por hora |
Salarios promedio anuales | |
|
| |||
|
Cajeros |
3.122.490 |
6,96 |
14.480 |
|
Vendedores (comercio minorista) |
3.842.730 |
8,64 |
17.970 |
|
Procesador de pedidos (ventas al por mayor y al por menor) |
235.720 |
9,40 |
19.560 |
|
Personal de control de existencias (sala de existencias, almacén y otros locales destinados al almacenaje) |
803.560 |
9,66 |
20.090 |
|
Despacho de pedidos (materiales, mercancías y servicios) |
357.040 |
10,60 |
22.040 |
|
Vendedores (recambios) |
293.940 |
11,51 |
23.930 |
|
Auxiliares de programador informático |
63.240 |
14,83 |
30.840 |
|
Compradores mayoristas y minoristas, exceptuando los productos agropecuarios |
99.820 |
16,72 |
34.780 |
|
Técnicos de apoyo informático |
406.230 |
18,71 |
38.920 |
|
Administradores de bases de datos |
82.600 |
23,06 |
47.960 |
|
Programadores informáticos |
501.390 |
24,27 |
50.490 |
|
Analistas de sistemas (procesado de datos electrónicos) |
530.420 |
24,69 |
51.360 |
|
Fuente: BLS: Occupational employment and wages 1997. Esta publicación incluye datos de más de 770 ocupaciones detalladas. | |||
|
| |||
4.2.2. Los mayores aumentos de empleos en la parte alta
y baja de la escala de la distribución de ingresos
Según un estudio de caso publicado en la revista Fortune en 1995, los mayores aumentos de puestos de trabajo se produjeron ese año en la parte alta y baja de la escala de distribución de los ingresos, mientras que en la categoría de ingresos medios sólo se crearon unos cuantos empleos. El 1998-99 Occupational Outlook Handbook de la BLS pronosticó que esta tendencia continuaría en los Estados Unidos hasta el 2006. Las industrias de servicios y comercio al por menor representarán 14,8 millones de un crecimiento total pronosticado de 17,5 millones de los salarios y sueldos de los empleos.
Casi dos tercios del crecimiento pronosticado se producirán en las ocupaciones que no requieren un título universitario. No obstante, estos puestos ofrecen por lo general los salarios y prestaciones más bajos. Los puestos de trabajo que requieren menor educación y formación (aquellos que pueden aprenderse en el empleo) proporcionarán dos de cada tres ofertas de empleo debido a necesidades de crecimiento y contratación; tres de cada cuatro ofertas de empleo corresponderán a ocupaciones que requieren por lo general calificaciones inferiores a las de una licenciatura. Los cajeros y vendedores minoristas pertenecen a estas ocupaciones.
Las 25 ocupaciones que registran el mayor y más rápido crecimiento en el empleo, así como unos salarios más altos y un desempleo menor que la media, representarán 5 millones de nuevos empleos, y que suponen un 27 por ciento de todo el crecimiento del empleo.
Las ocupaciones con el más rápido crecimiento reflejan el crecimiento de la tecnología informática y los servicios de asistencia sanitaria. Los empleos de los ingenieros informáticos y analistas de sistemas se espera que aumenten rápidamente a fin de satisfacer la creciente demanda de investigación científica y aplicaciones en el campo de la tecnología informática. Las tres ocupaciones con el crecimiento más rápido se han producido en campos relacionados con la informática.
En comparación con el Canadá, el Japón y los países europeos, el sector mayorista y minorista de los Estados Unidos es excepcional porque también crea muchos empleos en las categorías con baja remuneración de ingresos y escasas calificaciones. En otros países, la proporción de categorías profesionales con altas calificaciones es mayor y ha aumentado desde el decenio de 1980 (véase el cuadro 4.5).
Cuadro 4.5. Proporción de categorías profesionales con altas calificaciones en el comercio mayorista y minorista de diversos países
|
| ||
|
Proporción (%) de categorías profesionales con altas calificaciones (1+2+3 de la CIUO-88) en empleo total | ||
|
|
| |
|
Decenio 1980 |
Decenio 1990 | |
|
| ||
|
Estados Unidos |
12,6 |
11,8 |
|
Canadá |
11,4 |
12,3 |
|
Finlandia |
24,4 |
31,9 |
|
Francia |
38,4 |
40,8 |
|
Japón |
15,8 |
18,9 |
|
Fuente: OCDE. | ||
|
| ||
4.2.3. Comercio electrónico y empleo
Aun cuando es posible que, a corto plazo, el comercio electrónico redunde en un aumento del empleo en el comercio minorista tradicional, en la medida en que los detallistas conservan su presencia tanto en los canales físicos como cibernéticos de distribución, se prevé que a la larga el proceso de desintermediación y los cambios en la cadena de valor añadido incidirán negativamente en el empleo de este sector.
De acuerdo con los resultados de un estudio encargado por Euro-FIET y EuroCommerce y financiado conjuntamente con aportes de la Comisión Europea, que se publicó en septiembre de 1998, por ahora no existe certidumbre alguna en cuanto a cuáles serán las repercusiones precisas que el desarrollo del comercio electrónico tendrá en el empleo. Se suele estar de acuerdo en que esta modalidad comercial entrañará la desaparición de puestos de trabajo, sobre todo debido al insuficiente nivel de competencias técnicas de que adolecen actualmente las empresas. Conforme vaya creciendo el mercado electrónico, las nuevas tecnologías generarán otros empleos al surgir empresas de nuevo cuño (en particular, en los sectores de los multimedios, las redes Intranet y los nuevos productos de comunicación), lo que conlleva la aparición de nuevas profesiones (operador telefónico de urgencia, administrador de sitio Internet, de dispositivos de seguridad, de red de información, de proyecto o de operaciones, jurista especializado en comercio electrónico, etc.).
Dado que el comercio electrónico todavía no ha ejercido plenos efectos en los grandes mercados, por ahora sólo cabe proponer algunas estimaciones sobre las consecuencias generales que su desarrollo ha tenido y tendrá en el empleo:
Según algunos cálculos, el diseño y desarrollo de los 150.000 sitios Internet comerciales que existen en Europa (sin considerar las labores de mantenimiento) ha requerido la creación de alrededor de 3.000 nuevos puestos de trabajo. También han creado empleo las pequeñas empresas especializadas en la prestación de servicios relacionados con el funcionamiento de los sitios Internet. En los Estados Unidos, país donde la extensión de la red ha alcanzado mayores proporciones, la Internet ha creado unos 760.000 puestos de trabajo.
Cálculos recientes hechos en Alemania muestran que de 1995 a 2005 se habrán creado 200.000 nuevos empleos en los servicios de la comunicación de este país, y que más de la mitad corresponderán a los nuevos servicios de comercio electrónico.
Se estima que en Bélgica sólo se puede cubrir una de cada diez vacantes disponibles para trabajadores especializados en el uso de aplicaciones para el comercio electrónico.
En cuanto al Reino Unido, se estima que el mercado de diseño de sitios Internet por sí sólo genera una cifra de negocios de más de 100 millones de libras; se ha previsto que este valor aumentará en un 40 por ciento anual, y que paralelamente crecerá el número de puestos de trabajo para diseñadores de sitios.
En esta misma perspectiva, según otro estudio solicitado por la Comisión Europea y llevado a cabo por la empresa Gemini Consulting, el comercio electrónico podría permitir la creación de 500.000 puestos de trabajo en la Unión Europea hasta el año 2005. Valga recordar que el sector comercial de la Unión Europea emplea a más de 22 millones de personas -- lo que representa casi el 16 por ciento del empleo total de la Unión -- y que entre 1982 y 1992 el comercio en general creó cerca de 2,3 millones de puestos de trabajo en los 15 Estados miembros de la Unión Europea, lo que constituyó un crecimiento del 12 por ciento.
En general, las tiendas virtuales necesitan menos personal, pero éste ha de ser muy calificado. Por ejemplo, en los Estados Unidos, la empresa Amazon.com, especializada en el comercio de libros, tiene solamente 614 empleados (para una cifra de negocios de 148 millones de dólares), mientras que Barnes & Noble, la mayor librería física del país tiene un personal de 27.200 personas (para una cifra de negocios de 2.800 millones de dólares). Si bien es cierto que estos datos no son comparables en el sentido estricto del término, dan una idea general de la diferencia de los niveles de empleo y de ventas por trabajador entre ambos tipos de establecimiento (267.000 dólares por trabajador en Amazon, contra 103.000 dólares por trabajador en Barnes & Noble).
Un estudio comparativo realizado por NECX, empresa de venta de computadoras personales (PC) por catálogo muy activa en el comercio electrónico, y por CompUSA, el revendedor más grande de PC de los Estados Unidos, permite comprender cuáles son las necesidades profesionales asociadas al comercio virtual. En 1996, CompUSA tenía 106 tiendas, cada una de las cuales generaba un ingreso promedio de 38,4 millones de dólares y empleaba a 103 personas, en su mayoría cajeros, vendedores y personal de control de existencias y almacén. Por su parte, NECX generó 50 millones de dólares a través de su sitio Internet en 1997, con un personal formado por sólo 38 trabajadores, la mitad de ellos calificados y de nivel técnico (el administrador del sitio, el administrador del sistema Unix, un auxiliar de informática, cuatro auxiliares de intercambio electrónico de datos (EDI) y 12 programadores).
La empresa Federal Express ha indicado que su sistema de servicio en línea a la clientela le ha permitido ahorrar el equivalente a 20.000 nuevos puestos de trabajo (es decir, cerca de 14 por ciento de su plantilla total). La empresa Cisco ha indicado que, gracias a su tienda electrónica en Internet, evitó la contratación de 1.000 nuevos empleados para su grupo de ventas y servicio a la clientela (Cisco emplea a un total de 4.500 personas en el sector de la venta y la comercialización, y tiene una plantilla general de 11.000 personas).
|
Recuadro 4.1
La tendencia actual a las fusiones, adquisiciones en los servicios postales y en las empresas de transporte urgente puede atribuirse en parte a las posibilidades de expansión que brinda el comercio electrónico. Por ejemplo, en los Estados Unidos, la UPS es tan influyente que ha invertido la función tradicional de la logística del transporte. La UPS ya no va hacia sus clientes: son ellos los que acuden a la UPS. IBM, Compaq y otras importantes empresas informáticas han abierto almacenes en Kentucky (creando con ello miles de empleos) para estar cerca del aeropuerto de Louisville -- uno de los ejes fundamentales de la UPS -- por el que transitan cada noche más de 500.000 paquetes transportados por cientos de aviones. Para los transportistas del tipo de la UPS, el mercado vinculado al comercio tiene unas posibilidades enormes a pesar de que el desarrollo de la Internet reduce de hecho el número de documentos que se transportan. El transporte de documentos asciende al 38 por ciento de las actividades de la UPS a lo largo del mundo (y al 58 por ciento en los Estados Unidos). Esto facilita que la UPS lanzase en 1998 un servicio en línea para el transporte de documentos, controlando la identidad del remitente, del receptor y garantizando que se mantenga el carácter confidencial de la transacción. Con un costo medio de cinco dólares por envío electrónico (comparado con más del doble para los envíos físicos), el comercio electrónico representa una fuerza con la que hay que contar, y ni los servicios postales ni las empresas de transporte urgente saben actualmente qué repercusiones va a tener. Fuente: Le Monde (París), 6 de octubre de 1998. |
Según un estudio sobre comercio electrónico publicado por la OMC en 1998, «los países en desarrollo pueden beneficiarse enormemente del comercio electrónico y de Internet, pero es necesario resolver problemas fundamentales relativos al acceso y la formación». Algunos países han aplicado ya al fomento de sus exportaciones las posibilidades que ofrece esta nueva modalidad de comercio, en particular por lo que se refiere al registro de datos, el diseño y perfeccionamiento de programas informáticos, el procesamiento de documentación comercial y formularios y la contabilidad. Internet hará más fácil que los productores de los países más pobres participen en los procedimientos de licitación y suministro internacionales, de los que estaban prácticamente marginados hasta ahora.
Ahora bien, los nuevos circuitos comerciales no tienen un mismo ritmo de desarrollo en todo el mundo. Según la Federación de Empleadores de Bangladesh, son muy pocos los circuitos de distribución modernos que se han adaptado al comercio electrónico en Bangladesh, por lo que siguen predominando las estructuras tradicionales. A pesar de los esfuerzos que el Gobierno ha venido desplegando para promover el comercio electrónico, no se ha resuelto todavía el problema del acceso a los medios técnicos de comunicación, que sigue siendo escaso o prácticamente inexistente. Por otra parte, las autoridades deben atender también a una fuerte presión popular que exige la adopción de políticas adecuadas para prevenir los efectos negativos del comercio electrónico en el plano social.
4.2.4. Comercio electrónico y competencias profesionales
El estudio conjunto Euro-FIET/EuroCommerce sobre comercio electrónico pone de manifiesto que el personal ocupado en este sector aumenta progresivamente su nivel de competencias profesionales al disminuir la carga de tareas rutinarias y repetitivas y ampliarse la base de información de que disponen para desarrollar sus actividades. La promoción electrónica de mercancías, en particular a través de Internet, ha dado origen a una nueva ocupación, a saber, la de agente promotor de sitios Internet. El campo más amplio de posibilidades inherentes a la venta electrónica será sin duda un incentivo para la reconversión del personal y su paso al cibercomercio. Por ejemplo, las funciones del personal contable comercial se modificarán considerablemente a medida que el comercio electrónico vaya transformando el intercambio de información y la gestión de pagos, tanto recibidos como hechos. En general, se ha previsto que en la nueva organización de tareas del personal comercial en un entorno electrónico se dará prioridad a tres tipos de actividades: la gestión del fomento de la producción y la comercialización, así como el seguimiento de la actividad de los competidores; la gestión de las comunicaciones entre la empresa y sus clientes y proveedores, y la gestión de la infraestructura de la información y la tecnología de la comunicación.
Tal como ocurre con otras transformaciones del mundo empresarial que han sido estimuladas por las nuevas tecnologías de la información, la capacitación práctica flexible y la autonomía profesional son ingredientes indispensables para liberar el potencial del comercio electrónico. Todo indica que las calificaciones que se adquieren mediante el comercio electrónico tiene una mayor eficacia en los entornos en que los puestos de trabajo están integrados y poco compartimentalizados, como ocurre en las pequeñas empresas.
Dado que en la fuerza de trabajo hay un alto porcentaje de jóvenes con un dominio suficiente de los rudimentos de las tecnologías de la información, el avance del comercio electrónico abre nuevas posibilidades de empleo para estas categorías de trabajadores. Otro grupo con buenas posibilidades de empleo es el de los profesionales de las tecnologías de la información especializados en un sector determinado de comercio. Por ejemplo, el comercio minorista de la alimentación es uno de los sectores en que los procesos tradicionales de comercialización se están transformando gracias a la aplicación de las técnicas de Respuesta Eficiente al Consumidor (ECR), con la consiguiente generación de puestos de trabajo para expertos en tecnología de la información.
Además, la instalación y el manejo de las aplicaciones informáticas necesarias para el comercio electrónico van a necesitar de una transferencia de conocimientos sobre características de los productos, estrategias eficaces de venta y promoción, prácticas óptimas de logística y procedimientos de gestión financiera en vigor. El personal que tenga que familiarizarse con estos aspectos del trabajo, en particular por medio de la experiencia adquirida en el propio entorno laboral, estará en mejores condiciones para obtener empleo en el nuevo contexto comercial. Además, el mantenimiento de la infraestructura necesaria para el comercio electrónico exige una evaluación continua del contenido y los procesos inherentes a las transacciones por medios electrónicos. Por lo tanto, también tendrá importancia la capacidad de los trabajadores para comprender la evolución de la empresa, la competencia y demás factores relativos al mercado con el fin de formular las medidas que permitan actualizar y desarrollar la infraestructura comercial electrónica de su compañía.
4.2.5. Posibles efectos del comercio electrónico
en las condiciones de trabajo
De acuerdo con el estudio conjunto Euro-FIET/EuroComerce, antes citado, las nuevas tecnologías, en general, y el comercio electrónico, en particular, exigen una nueva definición de las normas laborales con el fin de garantizar la viabilidad y estabilidad del empleo. El concepto de «flexiseguridad» del trabajo podría facilitar la definición de condiciones laborales en cuyo marco la flexibilidad del empleo no resulte contraproducente para las empresas -- al considerar éstas que no es necesario invertir en el desarrollo de los recursos humanos -- y al mismo tiempo quede garantizado que la necesaria flexibilidad del trabajo no se va a transformar en un factor de inseguridad en el empleo que desestabilice al personal.
Tiempo de trabajo
Son varios los motivos que explican la necesidad de flexibilizar la organización del trabajo en el marco del comercio electrónico. Los servicios a la clientela deberán funcionar 24 horas al día, lo que naturalmente supone redistribuir los horarios de trabajo del personal. También se pueden dar casos en que se tienda a prolongar la duración del trabajo en función de las nuevas exigencias del comercio electrónico, que se traducen en una carga de trabajo suplementaria para el personal existente.
Es muy probable que en el sector del comercio se produzca un fenómeno de migración de la mano de obra análogo a los que se han registrado en los grandes sistemas económicos centralizados, como ocurrió con los trabajadores del sector manufacturero durante la revolución industrial y, más tarde, con el personal de oficina empleado en los grandes complejos del sector terciario. En la medida en que el comercio electrónico es uno de los fenómenos tecnológicos que hoy ponen en entredicho la idea tradicional de la semana de trabajo normal, su desarrollo podría servir para que los trabajadores ejerzan un mayor control de su vida laboral, por ejemplo, decidiendo si van a trabajar en horas tempranas del día, en horarios vespertinos o durante los fines de semana, a fin de armonizar sus preferencias con las necesidades de la vida personal y familiar. En el supuesto de que esté cuidadosamente organizada, la flexibilidad aplicada al lugar y el tiempo de trabajo puede generar empleos no sólo mediante mecanismos como los puestos de trabajo compartidos, sino también al aparecer nuevas formas de demanda de servicios como resultado de la mayor libertad que habrá para organizar la vida personal.
El principal obstáculo con que tropieza la transformación del entorno de trabajo que exige el comercio electrónico reside en la viabilidad tecnológica del teletrabajo. Desde del punto de vista del personal, el teletrabajo tiene aspectos negativos y positivos. Entre los negativos figuran la desaparición de la interacción social directa, la cohabitación en un mismo entorno de las actividades profesionales y las actividades familiares, la tendencia a prolongar los horarios de trabajo, las interrupciones de éste para efectuar tareas domésticas, así como la dificultad para trabajar en equipo y para mantener la cultura de empresa. Por otra parte, entre los aspectos positivos del teletrabajo suelen citarse la flexibilidad para elegir los horarios y el lugar del mismo, el tiempo que se ahorra al desaparecer los desplazamientos hacia y desde el lugar de trabajo y la disminución de los gastos corrientes de la empresa.
Remuneraciones
La expansión del comercio electrónico va a modificar sustancialmente el panorama de las remuneraciones en el sector comercial, al aumentar la demanda de nuevos perfiles profesionales, más calificados y mejor remunerados. Los empleadores tendrán que ofrecer sueldos compatibles con la necesidad de atraer a expertos en la infraestructura tecnológica utilizada por el comercio electrónico, así como en técnicas de logística, ventas y promoción centradas en productos específicos y adecuadas a las características de cada mercado. Un ejemplo de esta tendencia se observa ya en el mercado de bienes de consumo diario, en el que se está pagando salarios elevados a los trabajadores con experiencia en métodos de Respuesta Eficiente al Consumidor (en particular, en comercio electrónico mediante dispositivos de EDI), lo que obedece a la escasez de dicho personal en el mercado de trabajo.
4.2.6. Cambios en la distribución de los puestos de trabajo
En el marco de numerosas investigaciones recientes se ha examinado de cerca la información disponible a nivel de empresa con el fin de determinar la relación que existe entre la tecnología y el empleo en algunos países de la OCDE. Por regla general, los estudios han demostrado que existe una relación positiva entre la adopción de nuevas tecnologías y el empleo en el nivel de empresa. En cambio, los efectos que la tecnología tiene en el empleo a nivel sectorial dependen de la naturaleza de los puestos de trabajo creados, de la medida en que éstos sustituyen a otros puestos de trabajo y de los efectos que la evolución tecnológica haya tenido en las empresas competidoras del mismo sector, así como en otros sectores o países.
Por ahora, resulta imposible cuantificar las repercusiones generales que las tecnologías de la información y la comunicación han tenido en el empleo, tanto en el sector del comercio mayorista como del comercio al por menor. Es evidente que esta evolución se ha traducido en crecimiento y beneficios para los mayoristas y detallistas de artículos electrónicos e informáticos diversos y de equipo para las comunicaciones. La creación de empleos en este segmento comercial no se ha hecho necesariamente a expensas de los demás, aun cuando la difusión de los productos tecnológicos citados ha entrañado una reducción radical de los costos laborales y una mejora de los servicios a la clientela.
La propia «industria de Internet» se convertirá en una fuente de puestos de trabajo. Se ha previsto que para el año 2005, la Internet contribuirá con el 50 por ciento de los nuevos puestos de trabajo del sector de las telecomunicaciones en los Estados Unidos. A los empleos relacionados propiamente con la utilización de la red deben sumarse otras ocupaciones relacionadas con Internet y las aplicaciones de Intranet, que se han originado casi exclusivamente en el campo de la producción de equipo y de programas para la utilización de Internet (véase el recuadro 4.2). También es evidente que la integración vertical, la comercialización directa por medio de Internet y el comercio electrónico van a impulsar el aumento general de los puestos de trabajo en el transporte y la logística. No obstante, todavía no queda claro si la ampliación de estos servicios se llevará a cabo con recursos del propio sector del comercio, mayorista o detallista, o si se recurrirá a mecanismos de subcontratación fuera del sector. Ya se ha indicado más arriba que algunos detallistas y fabricantes se esfuerzan hoy por tomar el control de las actividades de distribución que antes asumían los mayoristas, para luego subcontratar los componentes físicos de estas actividades a empresas prestatarias de servicios logísticos.
|
Recuadro 4.2
La convergencia de las tecnologías de los medios de comunicación, las telecomunicaciones y la informática ha creado una nueva cadena integrada de suministros para la producción y la difusión de información y multimedios. Casi todos los empleos relacionados con el comercio electrónico se encuentran en las empresas de producción y difusión de información y en infraestructuras de comunicación, como Internet. Tanto en los círculos políticos como en los medios de comunicación de masas, estos sectores suelen despertar grandes expectativas por lo que se refiere a la creación de puestos de trabajo. Las ramas de la programación informática, el cine, los medios audiovisuales y las editoriales se han definido como «industria de los derechos de autor» (Economist Incorporated, 1996). En los Estados Unidos, la proporción del empleo correspondiente a esta «industria» creció de 1,60 por ciento en 1997 a 3,08 por ciento en 1996, y se prevé que generará 1,4 millones de nuevos puestos de trabajo en el período 1996-2006. Por tratarse de una «industria» considerablemente diversificada, su componente de servicios de programas informáticos registra, por ejemplo, un rápido crecimiento (véase más abajo); en cambio, es probable que se registre una reducción del empleo en los subsectores de la publicidad y la edición. En Europa no se dispone, en principio, de fuentes fiables que permitan calcular cuál es el volumen aproximado del empleo de esta industria. Basándose en estimaciones correspondientes a los sectores de la edición, audiovisuales y programas de informática, la empresa Databank Consulting calculó en 1997 una fuerza de trabajo total de unos cinco millones de personas (es decir, 3 por ciento del volumen total del empleo en Europa). La principal dificultad con respecto a estos cálculos reside en estimar el volumen de empleo de los subsectores de la programación y los servicios de informática en Europa. Según la encuesta comunitaria anual de población activa, en 1995 las empresas informáticas empleaban alrededor de un millón de personas (no se incluía el personal de programación de los fabricantes de equipo informático ni tampoco el personal de las compañías usuarias). Según otra encuesta, el total de trabajadores empleados ese año en el mismo sector definido en forma más amplia era de dos millones de personas. Un tercer informe estimó en 1,5 millones los trabajadores ocupados en el sector nada más que en Alemania, Francia e Italia (Databank Consulting, 1997). En el Japón, los servicios de información son objeto de una encuesta especial que, por lo que se refiere al empleo, arrojó para 1996 un total de 417.087 trabajadores. Además, se ha estimado que el volumen de empleo en la edición y el sector audiovisual fue de dos millones de personas en 1996 (es decir, 3 por ciento del volumen total de empleo). El crecimiento del empleo en el sector de la venta de información ha sido impulsado por los servicios de información y en especial por los servicios de informática profesional (que representan el 58 por ciento de tales servicios en los Estados Unidos), por los servicios de procesamiento de datos y los servicios de redes (28 por ciento en los Estados Unidos), y por los servicios de información electrónica (14 por ciento en este mismo país). Si bien el número de puestos de trabajo varía enormemente según el país, el volumen de empleo correspondiente a esta industria en pleno crecimiento representa apenas el 1 por ciento del empleo general en todos los países. Es muy difícil cuantificar las repercusiones que el comercio electrónico ha tenido en la creación de puestos de trabajo en el sector de los programas y aplicaciones de informática. De las estimaciones señaladas más arriba se desprende que las empresas del sector de los servicios informáticos relacionados con la Internet en los Estados Unidos emplean a más de 42.000 trabajadores a tiempo completo. De acuerdo con el Panorama de la Industria Comunitaria para 1997, de la Comisión Europea, hay en Europa occidental más de 16.000 empresas de programas y servicios informáticos, en las que trabajan más de 300.000 personas. Por lo que se refiere a los puestos de trabajo creados por los subsectores de servicios y programas en el contexto de las aplicaciones para la Internet y los multimedios, gran parte de estas empresas emplean a menos de 20 personas, e incluso a no más de cinco. Basándose en diversos estudios de caso, Databank Consulting ha estimado que las actividades propias de la Internet, como la creación y mantenimiento de sitios Web ha generado sólo unos 6.000 años-trabajo suplementarios en Europa (Databank Consulting, 1997). Fuente: OCDE: The economic and social impact of electronic commerce, capítulo 4: «Electronic commerce, jobs and skills», págs. 131-132. |
Otro factor que impide estimar con precisión las repercusiones de la evolución tecnológica en el comercio mayorista y minorista se refiere a la imprevisibilidad del comportamiento del consumidor. Por ejemplo, la venta de libros impresos ha tenido excelentes resultados, en parte gracias a Internet y a la oferta de libros en formato electrónico. El detallista más conocido de la red, Amazon, ha vendido obras impresas a más de 4,5 millones de personas. Otras empresas se han propulsado en la difícil actividad de la venta de libros recurriendo al mecanismo paradójico de la distribución gratuita de algunos de ellos. Rough Guides, distribuidor británico especializado en libros de viaje, ha aumentado considerablemente sus ventas desde que comenzó a ofrecer gratuitamente algunas guías por Internet. El informe Starr, disponible gratuitamente en decenas de sitios Internet se situó desde el principio en el primer lugar de las mejores ventas tanto de Amazon como de su principal competidor, Barnes & Noble. Quienes pagaron para obtener el informe de estas librerías podían haberlo conseguido en forma íntegra y gratuita en la red.
5. Los nuevos consumidores y las modalidades
actuales del comercio minorista
Los cambios registrados en las tendencias demográficas, las tasas de participación de la fuerza de trabajo y la distribución de los ingresos, tienen todos ellos repercusiones en el comercio minorista. En los últimos años, este comercio ha tenido que enfrentarse a: una disminución de las tasas de crecimiento económico; un envejecimiento de la población; una mayor diversidad étnica; una participación más elevada de las mujeres en la fuerza de trabajo, y un crecimiento más lento de los ingresos y un aumento de la disparidad en la distribución de los ingresos.
Como resultado de estas tendencias, han surgido dos grupos específicos de consumidores, en particular en los países industrializados: el primero puede calificarse de «grupo orientado hacia la comodidad», y el segundo de «grupo preocupado por el precio».
5.1.1. Sistemas que permiten ahorrar tiempo al grupo
orientado hacia la comodidad
El auge de la economía orientada hacia la comodidad puede atribuirse principalmente al aumento de la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo, tendencia que resulta sobre todo evidente en la industria alimentaria. Muchos consumidores no tienen tiempo de preparar comidas tradicionales e incluso carecen cada vez con más frecuencia de los conocimientos necesarios para cocinar. El recurso a la «comida para llevar» permite disponer de servicios de valor añadido (productos cocinados) sin renunciar a la frescura y variedad de los productos y a la comodidad de comer en casa. Ahora bien, el gasto por habitante de la «comida fuera de casa» está en constante aumento y, en consecuencia, han comenzado a invadir el mercado nuevos tipos de competidores que combinan los servicios de una tienda de alimentos con los de un restaurante. De hecho, las tiendas y restaurantes tradicionales se están enfrentando ahora a una fuerte competencia de los suministradores de «productos sustitutivos de la comida hecha en casa».
La disminución del tiempo necesario para la preparación de alimentos es otra forma de comodidad. Por consiguiente, no es sorprendente que la venta de productos semielaborados -- verduras prelavadas y premanufacturadas, paquetes de diversas variedades de ingredientes para ensalada, raciones condimentadas de carne, pescado, etc. -- haya aumentado rápidamente. Esto ha tenido una importante repercusión en el diseño de los almacenes. Los almacenes reformados están concebidos como un grupo de tiendas bajo el mismo techo. Los mostradores de alimentos preparados y de charcutería se están convirtiendo en un «espacio alimentario» por donde el cliente puede avanzar directamente hasta los lugares en donde se encuentran artículos tales como lacticinios y charcutería. En la mitad de ese espacio hay por lo general una zona en la que los clientes pueden sentarse y descansar y tal vez incluso ingerir algún alimento.
Otro tipo de comodidad para el comprador es poder hacer varios recados en un solo viaje o en un único almacén. Para aumentar el atractivo de los «servicios de compra integrados», los almacenes se han ido dotando de nuevos servicios, tales como bancos, floristerías, videoclubes y farmacias aun cuando el porcentaje de compradores que utilizan esos servicios especializados sigue siendo limitado.
La máxima comodidad es la compra a domicilio en la que los consumidores encargan sus pedidos por teléfono o por fax o incluso utilizan sus computadoras domésticas después de mirar en un catálogo o de visitar un sitio Internet. Esta exigencia de los consumidores ha creado una nueva modalidad de venta al por menor: el suministrador de servicios de compra interactivos. En lugar de vender sus propios artículos, estos suministradores de servicios reciben los pedidos de los clientes y luego envían a sus empleados a los almacenes designados para despachar los pedidos y enviar al cliente los artículos comprados.
5.1.2. Sistemas que permiten ahorrar dinero
al grupo preocupado por el precio
Durante los cinco a diez últimos años, los ingresos del personal peor remunerado (primer decilo) y del mejor remunerado (noveno decilo) han evolucionado de manera muy diferente. Según un estudio de la OCDE, los ingresos del personal de alta dirección han aumentado mucho más rápidamente que los del personal de la categoría más baja. Las únicas excepciones registradas entre los países de la OCDE corresponden a Alemania, Finlandia y el Japón. En varios países los salarios reales de los trabajadores poco remunerados han disminuido considerablemente (Italia, Suecia, Estados Unidos y Nueva Zelandia). Estas tendencias de los ingresos también reflejan una división de la fuerza de trabajo. El porcentaje de los que trabajan más de 50 horas por semana y el de los que trabajan a tiempo parcial, una parte del año o en raras ocasiones ha aumentado. Esta tendencia general ha tenido como resultado la aparición de sistemas que permiten ahorrar dinero:
a) Hipermercados que reducen los gastos de explotación
A medida que los promotores de ventas a precios reducidos aprendieron a recortar los costos de distribución, construyeron almacenes más grandes. Los minoristas principales tales como Carrefour, Wal-Mart, Meijer, K-Mart, Fred Meyer y Target crearon supercentros/hipermercados en los que hay tiendas a precios reducidos y supermercados de gran tamaño. El esquema de supercentro/hipermercado constituye el concepto de venta al por menor en gran escala que se está desarrollando con mayor rapidez en el mundo y que está precipitándose hacia la consolidación mundial.
Los almacenes tradicionales e incluso los supermercados se muestran muy preocupados por el nivel de eficiencia y, por consiguiente, por la competencia en materia de precios que introducen en el comercio los llamados supercentros/hipermercados. La principal idea que se esconde tras la iniciativa de «respuesta eficiente al consumidor» (ECR) es preparar a los minoristas a competir con estos nuevos rivales. Así, los gastos de explotación del promedio de los minoristas de comestibles equivalen al 21,8 por ciento de las ventas, mientras que los gastos de explotación de Wal-Mart son tan sólo del 17,5 por ciento. Incluso después de aplicar plenamente la iniciativa ECR, los gastos de explotación del promedio de dichos minoristas se estiman en un 19,3 por ciento.
En Europa, el hipermercado se fundó por Carrefour, que todavía sigue siendo el líder internacional en esta modalidad. En los Estados Unidos, Wal-Mart fue quien consiguió con mejores resultados traducir las ventajas en materia de compra y de costos de distribución en precios más bajos.
b) Insistencia en bajar los precios
Los supercentros/hipermercados han escogido varias fórmulas para poner de relieve sus bajos precios. La fórmula EDLP (precio bajo cada día) es una de las más generalizadas. Las marcas del revendedor, las marcas de la casa y los productos genéricos no son invenciones nuevas, pero en el pasado su popularidad aumentó durante las contracciones de la actividad económica y disminuyó durante los períodos de reactivación. Las marcas del revendedor o «marcas propias» están prosperando en muchos países industrializados. Representan más de la mitad de las ventas en algunas categorías de productos, son con frecuencia más baratas que las marcas nacionales y suelen proporcionar mayores beneficios a los minoristas. Actualmente, muchas marcas del revendedor están compitiendo por la calidad, lo cual es muy preocupante para los directores de marcas nacionales. Las marcas propias también suelen ser entre un 10 y un 30 por ciento más baratas que las marcas nacionales similares. Las marcas del revendedor parecen haber conseguido mejores resultados en algunos países europeos y el Canadá que en los Estados Unidos. En el cuadro 5.1 figura un desglose de la penetración por países (17 Estados miembros de la OCDE) de las marcas de almacenes.
Cuadro 5.1. Penetración por países de las marcas del revendedor
|
| ||||
|
País |
Proporción de marcas del revendedor (unidades porcentuales) |
Población/km2 |
Porcentaje de grandes almacenes (>o=3.000m2) |
Participación en el mercado de los principales minoristas (%) |
|
| ||||
|
Suiza |
41,2 |
155 |
36 |
80 |
|
Reino Unido |
37,1 |
228 |
70 |
45 |
|
Alemania |
21,8 |
225 |
40 |
47 |
|
Canadá |
21,0 |
3 |
50 |
25 |
|
Bélgica |
19,8 |
325 |
56 |
58 |
|
Estados Unidos |
17,6 |
25 |
70 |
17 |
|
Francia |
16,4 |
103 |
76 |
38 |
|
Países Bajos |
16,3 |
363 |
31 |
47 |
|
Dinamarca |
15,1 |
118 |
37 |
77 |
|
Suecia |
10,7 |
19 |
38 |
95 |
|
Finlandia |
8,0 |
148 |
27 |
75 |
|
España |
7,7 |
77 |
35 |
20 |
|
Italia |
6,8 |
190 |
26 |
11 |
|
Austria |
6,3 |
91 |
26 |
56 |
|
Noruega |
5,0 |
13 |
19 |
86 |
|
Irlanda |
3,6 |
50 |
53 |
43 |
|
Portugal |
2,3 |
113 |
43 |
41 |
|
Fuente: Financial Times (Londres), 26 de octubre de 1998. | ||||
|
| ||||
Mientras que antes los clientes podían haberse interesado por la calidad sin apenas tener en cuenta el precio, o por obtener precios asequibles a expensas de la calidad -- permitiendo así que las marcas nacionales se centraran en la calidad y las marcas del revendedor en el precio -- ahora parece que desean una calidad elevada a un precio asequible. Esto plantea un reto tanto para los fabricantes como para los minoristas.
c) Homogeneización mundial de los hipermercados
Un importante efecto resultante de la creciente guerra de los hipermercados a escala mundial, o de la «carrera en busca de espacio», es que está provocando rápidos cambios entre los operadores locales de cada mercado, alentándoles en algunos casos a vender su establecimiento a un socio internacional en gran escala o a abrir sus propios hipermercados. La aceleración de la actividad de los hipermercados ha provocado que los hipermercados y supermercados locales traten rápidamente de mejorar su técnica mercantil y su competitividad logística. Esto, a su vez, ha tenido como resultado un fenómeno que podría calificarse de homogeneización mundial de la venta al por menor en los hipermercados.
Por ejemplo, todos los hipermercados Carrefour se construyen en torno a tres componentes esenciales, a saber, servicios de compra integrados, amplias zonas de estacionamiento gratuito y una estrategia de precios reducidos. El concepto, valores, sistemas y sinergias son en gran parte los mismos en la extensa red mundial de Carrefour.
d) Almacenes para socios que plantean un reto a los hipermercados
Además de los supercentros/hipermercados se están desarrollando otras modalidades de comercio minorista para satisfacer las exigencias de los grupos de consumidores preocupados por el precio. Los almacenes para socios se consideran una importante amenaza para los supermercados desde el punto de vista competitivo ya que venden productos en grandes cantidades. Algunos fabricantes estiman que estos almacenes son un tipo diferente de actividad comercial porque gran parte de sus ventas se dirigen a otros comercios. Sam's Club y PriceCostco son las dos cadenas principales de este segmento minorista. En los Estados Unidos, el número de almacenes para socios se espera que aumente de 856 en 1997 a 975 en 2001, pero sus ventas es de suponer que se incrementarán a una tasa más lenta que las correspondientes a estos supercentros.
e) Pequeños comerciantes que se defiende por medio de la creación de asociaciones
Frente a la competencia de importantes empresas de distribución, muchas empresas pequeñas y medianas han defendido su participación en el mercado por medio de su asociación en una red que les permite acceder a estructuras logísticas eficientes y adquirir la masa crítica y las economías de escala necesarias. Esas asociaciones reticulares de empresas independientes se organizan fundamentalmente en forma de cooperativas de consumidores o de minoristas, de grupos comerciales, de cadenas voluntarias entre un mayorista y muchos minoristas o incluso como tiendas bajo licencia.
Las tiendas bajo licencia, que aparecen en escena más recientemente que las otras redes, se están desarrollando rápidamente, en particular en los sectores no alimentarios a medida que los fabricantes se esfuerzan por influir en sus redes de distribución. Esas tiendas están más en auge en Francia, en donde en 1997 absorbieron aproximadamente el 6 por ciento de la cifra total de negocios al por menor. La principal ventaja de las tiendas bajo licencia con respecto a las otras modalidades de redes es su mayor énfasis en la transferencia de conocimientos gerenciales y la presentación de una imagen más unificada. Al agrupar bajo un nombre comercial común a empresas independientes de diferentes tamaños, esas modalidades de redes ofrecen a las pequeñas y medianas empresas la posibilidad de competir más eficientemente con las grandes empresas de distribución.
f) ¿Quiénes son los perdedores de esta carrera?
Es difícil saber quién perderá más ventas en favor de los supercentros/hipermercados y de los almacenes para socios. Ahora bien, varias estimaciones indican que los perdedores van a ser los supermercados tradicionales (independientes), los almacenes con horarios más convenientes, los almacenes -- depósito y los almacenes con un surtido limitado (pequeñas tiendas).
Según Euromonitor, en Europa occidental el número de supermercados aumentará para el año 2002 en un 5 por ciento hasta superar los 40.000, y el incremento más elevado se registrará en Francia, Irlanda y el Reino Unido. En esos tres países, las restricciones en materia de urbanismo impedirán la expansión excesiva de los hipermercados, lo cual favorecerá a los supermercados. En el Reino Unido, muchos de los nuevos supermercados se establecerán en centros urbanos ya que las principales cadenas de tiendas de alimentación están adoptando de nuevo la modalidad de supermercados para los centros urbanos.
Ahora bien, los hipermercados, que determinaron la estructura de todo el mercado de productos alimentarios durante el último decenio, aumentaron muy rápidamente su participación en el mercado en Europa occidental y en los países escandinavos entre 1993 y 1997 y ahora también se están extendiendo en Europa meridional. Esta modalidad es probable que llegue a adquirir mucha importancia en Europa oriental, región en la que están invirtiendo las principales empresas de Europa occidental.
Ahora bien, la participación en el mercado de los puntos de venta en gran escala varía considerablemente entre los países europeos. En 1995, los hipermercados absorbieron el 49 por ciento del mercado de comestibles en Francia, pero tan sólo el 5 por ciento en Grecia (véase el cuadro 5.2). En la República Checa, el número de tiendas al por menor por cada 10.000 habitantes representa el doble del promedio europeo (véase el recuadro 5.1).
Cuadro 5.2. Participación en el mercado de suministros de las principales modalidades de comercio minorista en Europa en 1995
|
| ||||
|
Hipermercados1 |
Supermercados2 |
Almacenes con precios muy reducidos3 |
Pequeños puntos de venta de autoservicio | |
|
| ||||
|
Francia |
49 |
39 |
5 |
7 |
|
Alemania |
22 |
26 |
22 |
30 |
|
Gran Bretaña |
39 |
36 |
5 |
20 |
|
Italia |
5 |
48 |
2 |
45 |
|
España |
24 |
36 |
6 |
34 |
|
Portugal |
25 |
16 |
5 |
54 |
|
Países Bajos |
4 |
55 |
6 |
35 |
|
Bélgica |
16 |
53 |
13 |
18 |
|
Grecia |
5 |
28 |
0 |
68 |
|
1 Hipermercados y supercentros: Establecimiento minorista de autoservicio que ofrece una amplia serie de productos alimentarios y de otra índole con servicios de aparcamiento y un espacio de 2.500 m2 o más en Bélgica, Dinamarca, Francia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y España; 1.500 m2 o más en Alemania, y 2.323 m2 o más en Gran Bretaña e Irlanda. 2 Supermercados: tienda minorista de autoservicio en la que se venden predominantemente alimentos, pero también cada vez más productos no alimentarios con un espacio de entre 400 y 2.500 m2 en Bélgica, Dinamarca, Francia, Italia, Luxemburgo y España; entre 400 y 1.000 m2 en Alemania; hasta 2.323 m2 en Gran Bretaña e Irlanda; un promedio de 300 m2 en los Países Bajos, y 200 m2 o más en Grecia y Portugal. 3 Almacén a precios reducidos: establecimiento minorista en el que se vende una serie de artículos con ritmo de renovación rápido y precios rebajados y prácticamente sin personal de ventas.
| ||||
|
| ||||
|
Recuadro 5.1
La República Checa constituye un ejemplo representativo de los cambios registrados en las tendencias de los consumidores y de la repercusión de esos cambios en los tipos de almacenes. Si bien todavía predominan los almacenes y mercados pequeños y especializados, durante los últimos años se ha observado la tendencia hacia tiendas más grandes con una serie más amplia de productos. Los compradores checos han respondido positivamente a la posibilidad de comprar en almacenes con servicios integrados, y los hábitos tradicionales, tales como hacer la compra diariamente en pequeñas cantidades, están modificándose. Actualmente, en la República Checa hay alrededor de 220 tiendas minoristas por cada 10.000 habitantes. Ese número se duplicó en los 9 últimos años y ahora es más del doble del promedio europeo que se sitúa en 90 tiendas por cada 10.000 habitantes. En el pasado, las mujeres compraban habitualmente los productos alimenticios cada día y tan sólo adquirían la cantidad que podían transportar. Ahora, el 20 por ciento de las familias utilizan el automóvil y este porcentaje se está incrementando. Los productos alimenticios todavía se compran por lo general en pequeñas tiendas o almacenes situados cerca del domicilio de los clientes (1991: 59 por ciento de las familias, 1997: 51 por ciento). Ahora bien, en los últimos años ha aumentado la cifra de consumidores que compran los productos alimenticios tan sólo una vez por semana en grandes almacenes (con más de 400 m2). Estos consumidores tienen unos ingresos y formación superiores a la media. En 1991, las personas que compraban una vez por semana sólo representaban el 19 por ciento, pero para 1997 ese porcentaje ha ascendido hasta el 26 por ciento. Si bien las estadísticas muestran que en los cuatro últimos años los compradores checos han comenzado a comprar marcas reconocidas, el precio todavía desempeña una función decisiva. Muchas cadenas ya han comenzado a vender productos comunes con su propio nombre comercial (por ejemplo, Delvita, Julius Meinl y Mana) que son por lo general más baratos que las marcas similares bien conocidas. Los almacenes minoristas de productos de consumo de actualidad disponen de una amplia variedad de productos extranjeros y nacionales. Los productos de bricolaje (tales como los materiales de construcción y de reparación doméstica) son cada vez más frecuentes en los hipermercados especializados de las grandes ciudades, tales como Bauma (Austria) y Obi y Gotzen (Alemania) y en grandes almacenes, tales como Tesco (Reino Unido). La transformación de una economía centralmente planificada en una economía de mercado provocó un aumento del número de almacenes más grandes y dotados de más personal. El porcentaje total de ventas en los grandes almacenes minoristas (con más de 100 empleados) ascendió del 22,6 al 25,8 por ciento entre 1996 y 1997, lo cual muestra la floreciente expansión de los supermercados e hipermercados en la República Checa. Los supermercados (almacenes de entre 400 y 2.500 m2) se establecieron en la República Checa tan sólo después de 1990, pero ya representan el 32 por ciento de las ventas. Entre las compañías propietarias de esos supermercados figuran el grupo Interkontakt (120 supermercados, Sama); Euronova (62 supermercados Mana); Delvita (30 supermercados Delvita), y Julius Meinl (61 supermercados Julius Meinl). Los almacenes a precios reducidos, tales como Penny Market (Rewe) y Rema 1000 (Interkontakt y Reithan) surgieron en 1997, pero ya han abierto docenas de supermercados. En 1998 se construyeron entre 70 y 80 nuevos supermercados. En 1996 se abrieron los dos primeros hipermercados, en 1997 otros cinco (Makro, Interspar, Globus), y se están construyendo otros (Tesco, Kaufland, Carrefour). Los primeros hipermercados atrajeron fácilmente a los consumidores ofreciendo una amplia serie de productos alimentarios y de consumo en un entorno acogedor. Estos grandes almacenes están situados en las principales ciudades checas tales como Praga y Brno. El número de hipermercados se duplicó en 1998. Los estudios recientes efectuados por Incoma Praha (compañía de investigaciones sobre el mercado) muestran que los compradores están por lo general satisfechos con los horarios comerciales, la variedad y frescura de los productos, los servicios, la limpieza e incluso los precios, si bien la tasa de satisfacción de esta última categoría fue la más baja (un 66 por ciento). Fuente: Helena Vagnerova: Changes in the Czech retail network, The Central and Eastern Europe Business Information Centre, mayo de 1998. |
5.2. Repercusiones de la mundialización
y la reestructuración en la formación
Hay una clara tendencia en algunas esferas del comercio a la sustitución de los empleos poco calificados por empleos que requieren un nivel más alto de formación. Para que el sector de los servicios comerciales pueda seguir ofreciendo perspectivas de carrera a sus trabajadores, es necesario que les brinde la posibilidad de ampliar su educación y su formación. Al mismo tiempo, surgirán nuevos ámbitos de trabajo que resultarán interesantes para las personas con un nivel superior de educación. En ese caso, se debe ofrecer también a los empleados actuales la oportunidad de acceder a estos nuevos empleos mediante planes de enseñanza y de formación complementarios.
Hay un consenso universal acerca de la importancia de la enseñanza y la formación como respuesta a largo plazo a los retos que plantea la mundialización. A raíz de la mundialización, las políticas nacionales relativas al desarrollo de los recursos humanos son ahora más importantes que nunca. En un contexto de constante cambio de las condiciones económicas, una economía abierta requiere un alto grado de movilidad profesional. La enseñanza y la formación tienen gran importancia en relación con la capacidad para innovar, desarrollar nuevas tecnologías y mejorar la comercialización de los productos. Asimismo, la evolución tecnológica ha permitido simplificar una serie de tareas y ha aumentado la demanda de mano de obra calificada. Por último, la cuestión de la igualdad de oportunidades, sobre todo en lo relativo al acceso a una educación de calidad superior, reviste una importancia crucial desde el punto de vista de la equidad social, y también en la esfera de la economía política: cuando las desigualdades sociales van en aumento y el sentimiento de inseguridad es cada vez mayor, existe la posibilidad de que un gran sector de la población se oponga a las reformas económicas en general, y a la liberalización del comercio en particular, aunque éstos no sean los principales factores determinantes de esa situación. Ante la desigualdad de oportunidades de educación, el riesgo que esto supone es lógicamente muy importante.
5.2.1. Los trabajadores por cuenta propia necesitan
más formación para modernizar su actividad
Aunque la proporción relativa de los trabajadores por cuenta propia está en constante disminución, sigue correspondiendo a esta categoría alrededor del 20 por ciento del volumen total del empleo en el sector del comercio minorista en la Unión Europea. En los Estados meridionales, la proporción es muy superior a ese promedio.
En el pasado, estos pequeños comerciantes tenían poco acceso a actividades de formación. Pero eso está comenzando a cambiar: los pequeños comerciantes necesitan un gran número de nuevas aptitudes para poder sobrevivir. En primer lugar, tienen que desarrollar una «estrategia de diferenciación» para competir con los nuevos tipos de negocios. Esto implica que deben procurar que sus productos y servicios se distingan de los de sus competidores. En segundo lugar, una vez que han logrado diferenciarlos, tienen que darlos a conocer a los grupos de clientes elegidos como objetivo, lo cual requiere a su vez conocimientos en materia de comercialización. En tercer lugar, los pequeños comerciantes necesitan crear redes, por ejemplo, integrando cadenas voluntarias. La formación puede ser un factor importante para asegurar la cohesión del grupo a este respecto: puede servir como medio para lograr una mayor homogeneidad y eficacia mediante la definición y aplicación conjunta de procedimientos homogéneos, principios de organización, conceptos relativos a la venta y métodos de gestión.
No obstante, muchos de los propietarios de pequeñas tiendas consideran que no disponen de tiempo para dedicarlo a la formación o no ven la necesidad de hacerlo. Esta situación se complica aún más porque hay pocos estudios sobre la capacitación y las necesidades de formación de los pequeños comerciantes.
En 1997, el Centro Europeo para el Desarrollo y la Formación Profesional (CEDEFOP) llevó a cabo un estudio sobre las calificaciones que requerían 20 microempresas del sector minorista de Portugal, Grecia, Irlanda y los Países Bajos, a fin de hacer frente al proceso de modernización en un contexto de cambios en la organización del trabajo. Quince de dichas empresas contaban con un máximo de diez personas.
Respecto a la organización del trabajo, estos estudios de casos mostraron, entre otras cosas, lo siguiente:
En relación con las calificaciones, el principal resultado del estudio era que el éxito de la modernización estaba relacionado con una mejora de las exigencias en materia de capacitación. Se llegó a la conclusión de que, en lo relativo a la gestión y el proceso de modernización, los empresarios y el personal de las microempresas necesitaban contar con la educación y la formación indispensables para poder:
Acerca de la organización del trabajo, el estudio mostró que tanto los empresarios como los empleados necesitaban contar con la educación y la formación necesarias para:
Habida cuenta de que la orientación en función de los clientes y el lugar que se ocupa en el mercado constituyen inquietudes permanentes, en el estudio se llegó también a la conclusión de que tanto los empresarios como los empleados deberían poder:
Además de todas estas exigencias en materia de calificaciones, el estudio puso de manifiesto que tanto los empresarios como el personal respectivo debían adquirir los conocimientos necesarios para abordar el proceso de modernización mediante una instrucción adecuada en las materias siguientes: diseño de fachadas; decoración de interiores; publicidad; contabilidad de costos; introducción y mantenimiento de la tecnología de la información; y cuestiones jurídicas.
Habida cuenta de todas estas necesidades, el estudio reveló que en muchos países se carecía en gran medida de las condiciones que deben reunirse para asegurar una educación y una formación adecuadas. El hecho de que la formación profesional reglamentaria en el sector del comercio minorista difiera de un país a otro coloca de por sí a las microempresas en una posición diferente. Pero incluso en los países donde la formación profesional estaba reglamentada, la mayoría de las personas que trabajaban en microempresas no habían completado su formación.
5.2.2. El perfeccionamiento de la formación del personal
e venta adquiere una importancia fundamental
Otra encuesta realizada por el CEDEFOP que abarcó 55 empresas minoristas nacionales y multinacionales que operan en Estados miembros de la Unión Europea reveló que la segmentación de los consumidores y la mejora de la calidad de los servicios prestados a los mismos creaba nuevas necesidades y daba lugar a la adopción de nuevas políticas de formación en el marco de la empresa. En el contexto de una estrategia de competitividad y calidad, las personas que están en contacto directo con los clientes pasan a ser un grupo estratégicamente importante dado que con su forma de actuar y sus conocimientos transmiten a la clientela la imagen y los valores de la empresa.
Eso implica un cambio radical en los grupos de destinatarios de la política de formación. La finalidad de la formación ya no es exclusivamente la promoción interna; por el contrario, su objetivo consiste ahora en capacitar a los empleados que están en contacto directo con los clientes. De esta forma, el personal de venta y los cajeros pasan a ser los principales destinatarios de la formación en materia de comercio minorista. Los trabajadores a tiempo parcial cobran también más importancia como grupo destinatario de la formación en la empresa, ya que casi siempre están en contacto directo con los clientes, en general en momentos críticos o bajo gran presión.
De acuerdo con los resultados de la encuesta del CEDEFOP, en el 80 por ciento de las empresas, los empleados recibían una formación continua. Era más frecuente que se impartiese formación a los dependientes en los puntos de distribución de comestibles (el 88 por ciento) que en los de otros tipos de productos (el 68 por ciento). Era menos frecuente, en cambio, que se impartiese formación en los supermercados y los hipermercados donde el número de empleados no era tan grande. Sorprendentemente, las compañías más pequeñas -- hasta 100 empleados -- hacían participar a todo su personal en las actividades de formación, mientras que las compañías más grandes sólo lo hacían con la mitad del personal. La formación continua de los cajeros era mucho menos frecuente. Sólo el 26,6 por ciento de las empresas proporcionaban una formación continua a los cajeros. Los empleados encargado de las existencias recibían aún menos formación continua. De hecho, en la mayoría de los casos no se incluía a esta categoría de empleados en ningún tipo de formación.
En cuanto a la formación continua de los trabajadores a tiempo parcial, los resultados variaban considerablemente. En algunas empresas, su formación se consideraba tan importante como la de los trabajadores a tiempo completo, mientras que en otras se consideraba que esta categoría de trabajadores tenía una importancia secundaria. La situación de los trabajadores a tiempo parcial en materia de formación era mejor en los grandes almacenes y las empresas muy grandes. Sin embargo, en lo relativo a la formación con miras a una promoción dentro de la empresa, la situación de los trabajadores a tiempo parcial no era relativamente tan buena. En total, el 31,1 por ciento de las empresas proporcionaba formación continua a los trabajadores a tiempo parcial.
La orientación de la clientela en función de la conveniencia también influía en el contenido de la formación. La encuesta mostró que una de las prácticas corrientes en la actualidad consiste en utilizar la formación para ampliar el conocimiento que tiene el personal de los productos y sus conocimientos lingüísticos, y que se hace especial hincapié en las aptitudes y el comportamiento del personal con miras a potenciar la imagen que se quiere dar de la empresa.
De acuerdo con los resultados de la encuesta, algunas de las empresas más avanzadas habían tomado medidas para integrar la formación en sus estrategias generales y adoptar una visión más global de sus recursos humanos. Se observó también un aumento de las actividades de formación con respecto a los valores y la organización de la empresa. Asimismo, algunas empresas han ampliado su formación para abarcar cuestiones más generales tales como los costos, los márgenes y beneficios, etc. En muchos casos, uno de los principales objetivos de la formación ha sido la adecuación a nuevas políticas comerciales y la promoción de una nueva imagen de la empresa.
La encuesta mostró también que los métodos pedagógicos seguían las tendencias generales en materia de formación. Así, era poco frecuente que se organizara la formación como un curso que dicta un instructor a un grupo de alumnos sentados frente a él; en la mayoría de los casos, se proporcionaba formación en el puesto de trabajo. La encuesta permitió identificar cinco tipos de métodos pedagógicos:
5.2.3. Se necesitan más recursos para la formación en la empresa
La función de la formación en la empresa a cargo del empleador es vital en el comercio minorista dado que el nivel de educación y de formación inicial en el sector del comercio minorista es en promedio muy inferior al que se observa en otros sectores, y esta tendencia es corriente en todo el mundo. Generalmente, los empleados de tienda y los cajeros comienzan a trabajar sin tener calificaciones específicas para desempeñar las tareas correspondientes. Esta situación hace que el proceso de modernización sea especialmente difícil para los pequeños comerciantes minoristas. En las pequeñas tiendas, la formación en la empresa implica habitualmente la formación en el puesto de trabajo impartida directamente por el propietario sin ningún tipo de enfoque sistemático (véase el recuadro 5.2).
|
Recuadro 5.2
Una papelería en Grecia La mayoría de los trabajadores del sector del comercio al por menor en Grecia son egresados de enseñanza secundaria que reciben una formación básica en la empresa durante su trabajo. Tal era el caso de la empresa encuestada. De acuerdo con los datos proporcionados por la dirección, se estima que la capacitación que necesita cualquier nuevo empleado requiere en total entre seis y ocho meses de formación. La dirección de la empresa llegó a la conclusión de que no había ningún centro de formación para empleados del sector de ventas al por menor donde se pudiesen adquirir los conocimientos necesarios para trabajar en dicho sector. El perfil ideal de un nuevo empleado sería el siguiente: una persona que tenga conocimientos de inglés para poder leer productos literarios, conocimientos básicos de informática y aptitudes para relacionarse fácilmente con los demás a fin de desarrollar un buen contacto personal con los clientes. Estos son los aspectos básicos de la formación requerida además de los conocimientos técnicos necesarios. No se han organizado actividades de formación continua en la empresa. Cada 15 días el dueño de la empresa dedica cierto tiempo para ocuparse personalmente de la formación de sus empleados. Un supermercado en Irlanda Ninguno de los empleados había seguido antes cursos de formación en materia de comercio al por menor, y en la mayoría de los casos el propietario se había encargado directamente de su formación. El propietario ha formado, además, a algunos miembros del personal para que puedan encargarse, a su vez, de capacitar a los nuevos empleados para el desempeño de una serie de nuevos puestos de trabajo. Varios empleados han participado en cursos de formación dirigidos por Spar y también en actividades de formación organizadas por el propietario utilizando vídeos de formación de Spar. La última vez que organizó una sesión de formación en la empresa y solicitó a los empleados que habían participado en la misma que completasen un cuestionario de evaluación, una de las empleadas indicó que «no necesitaba más formación». Un supermercado en Portugal Todo nuevo empleado tiene que seguir un curso de formación profesional. Además de la formación que imparte el propietario en el lugar de trabajo, el nuevo miembro del personal tiene que seguir un curso de formación titulado «Cómo vender más y mejor», que dirige la asociación de empresas de la cual forma parte el propietario desde hace más de 30 años. Con la automatización de las funciones de cajero (PLU) y la introducción de los puntos de pago (POP) todo el personal tiene que estar capacitado para poder aprender a trabajar con este nuevo equipo. Ya han recibido cierta formación por parte de una empresa especializada. Y actualmente, se está elaborando un nuevo plan de formación. Un minimercado en Grecia El personal había completado en general su escolaridad obligatoria o había terminado sus estudios secundarios sin seguir otra formación posterior. Para poder conseguir ese empleo se les exigía experiencia previa en un supermercado o una tienda de comestibles, aunque fuera pequeña, además de ser jóvenes, ya que la edad es importante en varios sentidos (tener una apariencia agradable, poder llevar y traer los productos y colocarlos en el lugar indicado, etc.). No se proporcionaba ningún tipo de formación sistemática, salvo la impartida por los proveedores del equipo utilizado (por ejemplo, calculadoras, computadoras instaladas en los depósitos, etc.). El propietario estaba dispuesto a enviar a sus empleados a cursos de formación durante algunas horas, en el contexto de la formación profesional sistemática del sector, si se presentaba la ocasión. Los empleados estaban en una situación de desventaja con respecto a sus colegas que trabajaban en supermercados más grandes o en grandes almacenes donde se habían organizado actividades de formación profesional sobre diversas materias. Fuente: CEDEFOP. |
Una serie de estudios muestran que los empleadores del sector del comercio al por menor proporcionan más formación que los de otros sectores. Una encuesta llevada a cabo por el Centro de Estudios sobre Política de Formación de la Universidad de Sheffield puso de manifiesto marcadas diferencias entre los distintos sectores de la economía. Los sectores donde se observó la mayor proporción de empresas que ofrecían formación eran los servicios financieros y otros servicios conexos (el porcentaje más alto, el 87 por ciento, correspondía a la banca y los seguros), las empresas de servicios públicos (ya sea de propiedad estatal o privadas) y los sectores que proporcionan servicios de reparación y venta al público. La encuesta se basó en cuestionarios exhaustivos y entrevistas con los directores de 50.000 empresas europeas en los 12 Estados miembros que constituían la Unión Europea en 1994. Los resultados iniciales se presentaron a nivel europeo en 1997 (véase el cuadro 5.3).
Cuadro 5.3. Empresas de diferentes ramas de actividad que ofrecían formación en 12 Estados miembros de la Unión Europea en 1993
|
| ||
|
Sector |
Número de empresas (en miles) |
Proporción del volumen total de formación (en porcentaje) |
|
| ||
|
Banca y seguros |
15,1 |
87 |
|
Electricidad, gas y agua |
3,0 |
81 |
|
Otros servicios financieros |
4,1 |
79 |
|
Venta y reparación de vehículos |
42,5 |
78 |
|
Bienes inmuebles, alquiler y servicios prestados a las empresas |
118,9 |
72 |
|
Correo y telecomunicaciones |
1,6 |
66 |
|
Comercio al por menor y reparaciones (excepto vehículos) |
75,4 |
64 |
|
Fabricación de maquinaria |
48,1 |
62 |
|
Fabricación de metales y de productos metálicos |
58,4 |
59 |
|
Industrias del papel, editoriales e imprentas |
28,9 |
59 |
|
Hoteles y restaurantes |
65,7 |
58 |
|
Fabricación de productos no metálicos |
42,1 |
57 |
|
Comercio al por mayor (excepto vehículos) |
89,2 |
57 |
|
Construcción de material de transporte |
8,7 |
56 |
|
Construcción |
127,2 |
51 |
|
Productos alimenticios, bebidas y tabaco |
35,9 |
49 |
|
Transporte y almacenamiento |
38,0 |
46 |
|
Explotación de minas y canteras |
6,2 |
43 |
|
Otras industrias manufactureras (incluida la fabricación de muebles) |
33,3 |
41 |
|
Textiles, prendas de vestir e industrias del cuero |
56,4 |
26 |
|
Total |
898,7 |
57 |
|
Fuente: Centro de Estudios sobre Política de Formación de la Universidad de Sheffield. | ||
|
| ||
El estudio reveló una gran disparidad entre la distribución por sexo de los empleados y la distribución de los porcentajes de participación en los cursos, también desglosados por sexo. La proporción de mujeres entre las empleadas era del 64 por ciento, pero el porcentaje de participación femenina en los cursos alcanzaba únicamente al 25,8 por ciento, casi el mismo porcentaje que el correspondiente a la participación de los empleados de sexo masculino (véase el cuadro 5.4).
Cuadro 5.4. Distribución del empleo y porcentajes de participación en los cursos desglosados por sexo, en 12 Estados miembros de la Unión Europea en 1993
|
| |||||
|
Sector |
Distribución del empleo (en porcentaje) |
Porcentaje de participación en los cursos | |||
|
Hombres |
Mujeres |
Hombres |
Mujeres | ||
|
| |||||
|
Explotación de minas y canteras |
87 |
13 |
33,0 |
31,7 | |
|
Industrias de: |
|
|
|
| |
|
Productos alimenticios, bebidas y tabaco |
63 |
37 |
24,5 |
21,9 | |
|
|
Textiles, prendas de vestir y cuero |
37 |
63 |
10,7 |
6,0 |
|
|
Papel, editoriales e imprentas |
69 |
31 |
21,0 |
20,1 |
|
|
Productos no metálicos |
74 |
26 |
37,7 |
28,8 |
|
|
Metales y productos metálicos |
82 |
18 |
19,2 |
20,1 |
|
|
Maquinaria y equipo eléctrico |
75 |
25 |
30,7 |
28,4 |
|
|
Construcción de material de transporte |
85 |
15 |
34,3 |
24,1 |
|
|
Otros tipos de industria |
73 |
27 |
10,3 |
9,0 |
|
Electricidad, gas y agua |
79 |
47,5 |
52,2 | ||
|
Construcción |
89 |
11 |
14,7 |
18,2 | |
|
Venta al por mayor, venta al por menor y reparaciones: |
|
|
|
| |
|
|
Venta y reparación de vehículos |
80 |
20 |
29,9 |
24,9 |
|
|
Comercio al por mayor |
67 |
33 |
22,1 |
18,1 |
|
|
Comercio al por menor y reparaciones |
36 |
64 |
29,5 |
25,8 |
|
Hoteles y restaurantes |
45 |
55 |
23,5 |
24,0 | |
|
Transporte y comunicaciones: |
|
|
|
| |
|
|
Transporte y almacenamiento |
80 |
20 |
29,5 |
31,9 |
|
|
Correo y telecomunicaciones |
67 |
33 |
57,2 |
47,5 |
|
Intermediación financiera: |
|
|
|
| |
|
|
Banca y seguros |
52 |
48 |
59,6 |
51,9 |
|
|
Actividades auxiliares |
54 |
46 |
37,9 |
39,0 |
|
Servicios prestados a las empresas, alquileres y bienes inmobiliarios |
56 |
44 |
34,0 |
31,5 | |
|
Total |
66 |
34 |
29,0 |
27,2 | |
|
Fuente: Centro de Estudios sobre Política de Formación de la Universidad de Sheffield. | |||||
|
| |||||
6. Las relaciones laborales en el contexto
de la mundialización de los circuitos
de distribución
En el sector del comercio ha ido en aumento la preocupación sobre los salarios, las condiciones de trabajo y la autonomía de los actores de las relaciones laborales, sobre todo respecto a las cadenas de producción dirigidas por la demanda, es decir, controladas por el comprador, en otras palabras, el sector del comercio minorista. Estas cadenas se encuentran a menudo en las ramas de actividad que emplean abundante mano de obra poco calificada, tales como la industria del vestido, la fabricación de juguetes y la industria del calzado en las que los costos de la mano de obra pueden constituir un factor determinante, aunque sea transitorio, en relación con la ventaja comparativa. El acceso a estas industrias de alto coeficiente de mano de obra es también bastante fácil, ya que la inversión de capital y el equipo que se requieren para entrar en el mercado son mínimos y la reubicación de la producción ha sido mucho mayor en las cadenas dirigidas por la demanda, tales como la del vestido, que en las industrias de alta intensidad de capital, las cuales han demostrado tener una considerable estabilidad geográfica. Cuando se trata de cadenas dirigidas por la demanda, tanto los gobiernos como los sindicatos pueden tener menos margen de maniobra, dado que el costo de la mano de obra es un factor de vital importancia, que cuando se trata de actividades que cumplen con una serie de consideraciones más equilibradas. Además, la dependencia de la empresa subcontratista con respecto al comprador puede crear dificultades y plantear obstáculos para la formación de organizaciones sindicales.
6.1. La sindicación en el sector del comercio
Los niveles de sindicación son tradicionalmente bajos en los sectores en que: predominan las pequeñas empresas; hay una gran proporción de mujeres entre los empleados; hay un alto índice de rotación de la mano de obra y una gran proporción de trabajadores que no trabajan a tiempo completo y no tienen un empleo permanente. El sector del comercio presenta todas estas características. Hay además características propias de cada país en materia de sistemas de relaciones de trabajo que contribuyen a que las tasas de sindicación sean bajas, sobre todo en el sector comercial.
El comercio, tanto minorista como mayorista, se sitúa entre las actividades con más bajo porcentaje de sindicación en muchos países. No obstante, las tasas de sindicación varían de manera considerable de un país a otro. En los países escandinavos, que cuentan con las tasas más altas de sindicación, la proporción de trabajadores sindicados es elevada tanto en el comercio minorista como en el mayorista. De hecho, alrededor de un 70 por ciento de los empleados del sector del comercio están sindicados. Si se incluyen en los cálculos a los trabajadores desocupados, el nivel de sindicación resulta aún más elevado. En Finlandia, por ejemplo, el porcentaje de trabajadores sindicados en el sector del comercio ascendía al 81,9 por ciento si se incluían los trabajadores desocupados, pero si no se les incluía el porcentaje alcanzaba únicamente el 70,6 por ciento.
Entre los países de la OCDE, los Estados Unidos se sitúan en el extremo contrario. En 1998, tan sólo el 13,9 por ciento de los trabajadores estaban afiliados a un sindicato. En el sector del comercio mayorista la proporción de trabajadores sindicados se situaba en el 5,8 por ciento y en el comercio minorista en el 5,2 por ciento. En Japón, Francia y el Reino Unido, las tasas de sindicación no son mucho más altas. Por regla general, los sindicatos han visto el número de sus afiliados reducirse constantemente durante los últimos años en esos países.
La subcontratación en el extranjero ha contribuido claramente a la disminución de la tasa de sindicación en la industria del vestido de los Estados Unidos (véase el recuadro 6.1); esto se aplica también a las industrias del vestido en otros países. La subcontratación internacional ha influido pues en el nivel de sindicación de los trabajadores que desempeñan tareas de producción poco calificadas en industrias con alto coeficiente de mano de obra en países donde los salarios son elevados.
|
Recuadro 6.1
El comercio minorista de prendas de vestir en los Estados Unidos ha sido siempre uno de los sectores menos sindicados de la economía y las tasas de sindicación han estado disminuyendo al menos desde el decenio de 1970. En 1983, sólo el 4,4 por ciento de los trabajadores ocupados en la venta de prendas de vestir estaban amparados por convenios colectivos, y las tasas de sindicación eran aún más bajas (el 3,5 por ciento). En 1996 estos porcentajes habían disminuido aún más y se situaban en el 2,4 por ciento y el 1,7 por ciento respectivamente. El alcance de la negociación colectiva es mayor en los grandes almacenes (el 4,6 por ciento), en comparación con el 3,2 por ciento en las tiendas especializadas y el 1,2 por ciento en las tiendas que venden artículos económicos y variados. En 1972, la Asociación Internacional de Empleados de Comercio Minorista (RCIA), que cuenta con un total de 633.000 miembros, era la mayor organización sindical del sector del comercio minorista de prendas de vestir y ocupaba el decimoséptimo lugar entre los sindicatos más grandes del país. Otro sindicato, el Sindicato de Trabajadores de Comercios Minoristas, Mayoristas y Grandes Almacenes (RWDSU) tenía 198.000 afiliados, y dos sindicatos del sector del comercio minorista de alimentos (el Sindicato Unido de Cortadores de Carne y Empleados de Carnicería y la Unión de Trabajadores de la Alimentación y Confitería) contaban con algunos afiliados en el sector del comercio minorista de prendas de vestir, al igual que el Sindicato de Camioneros y el Sindicato Unido de Trabajadores del Vestido. A medida que disminuía el número de afiliados en el sector minorista del vestido, algunos de esos sindicatos se fusionaron y la RCIA se unió con el Sindicato de Trabajadores de Carnicería de Estados Unidos en 1979 para convertirse en la Unión de Trabajadores de la Alimentación y Comercio (UFCWU). La Unión de Trabajadores del Comercio Minorista se unió con la UFCWU en 1994, tras lo cual el número de afiliados de la nueva UFCWU se elevó a 983.000 (1995). El Sindicato de Minoristas, Mayoristas y Grandes Almacenes cuenta con otros 76.000 afiliados, pero esta cifra abarca también a los trabajadores del comercio minorista de alimentos y otros servicios, así como el comercio minorista de prendas de vestir. Organización de sindicatos Los cambios registrados en la estructura económica y en los aspectos tecnológico, demográfico y geográfico del comercio minorista han planteado obstáculos para la sindicación. Las fusiones y el redimensionamiento han reducido también el número de afiliados potenciales. La sindicación ha encontrado asimismo resistencia por parte del sector de la comercialización a gran escala que está en rápido crecimiento. El predominio numérico de trabajadores jóvenes y empleados a tiempo parcial con escaso apego a la actividad ha hecho también más difícil impulsar campañas de sindicación y ganar las elecciones correspondientes. La dispersión de la actividad minorista que ha ido pasando de las grandes ciudades a centros comerciales suburbanos ha debilitado también las tácticas tradicionales de organización. Además, a raíz de la introducción de las tecnologías utilizadas para la venta electrónica resulta ahora más fácil sustituir a los empleados de ventas y la amenaza de huelga es menor. La política oficial no ha facilitado la sindicación para hacer frente a estos cambios. Los retrasos en la convocatoria de elecciones y en la respuesta a las prácticas laborales injustas de los empleadores suele generar desventajas para los sindicatos de los sectores con una gran rotación de la mano de obra. Además, desde hace poco, los sindicatos no pueden organizar actividades en público. Los sindicatos han hecho, no obstante, algunos progresos en cuanto a la organización de los centros de distribución al por menor. Así, por ejemplo, en 1997, el Sindicato de Trabajadores de las Industrias de la Aguja y Textiles (UNITE), organizó en Georgia un centro de distribución de Marshall con 700 empleados, después de haberse registrado un avance similar en materia de organización en centros de distribución de T.J. Maxx el año anterior. La labor de organización impulsada por UNITE se extendió también a centros de distribución de Massachusetts, Carolina del Norte, Virginia y Nevada en 1998. No se tienen datos acerca de las repercusiones de la organización de los trabajadores en los salarios aplicados en el comercio minorista de prendas de vestir. No obstante, en el conjunto del sector del comercio mayorista y minorista los trabajadores sindicados ganan en promedio un 11 por ciento más que los trabajadores no sindicados. Esta estimación de las repercusiones que tiene la sindicación en los salarios es imprecisa puesto que no se han comprobado las características de los trabajadores y los empleadores de que se trata. Fuente: Peter E. Doeringer: Ringing it up: Labor and human resources in the clothing distribution channel (Universidad de Boston, 1999). |
6.2. Evolución de la negociación colectiva y acuerdos
internacionales entre los interlocutores sociales
El ritmo acelerado de los cambios estructurales registrados en el sector del comercio ha tenido también repercusiones en las normas y prácticas que rigen las relaciones entre los empleadores y los trabajadores, así como en la negociación colectiva y, de manera más general, en el diálogo social.
Diversas tendencias mundiales, sociales y económicas están afectando también el proceso de negociación en el sector del comercio, entre ellas, las siguientes: la rápida expansión de las tecnologías de la información y la comunicación, los progresos realizados en lo relativo a la integración regional y mundial, y el desarrollo del empleo en el sector terciario y a tiempo parcial.
La evolución de las estructuras del comercio minorista en los Estados Unidos y las repercusiones que esto tiene en las cuestiones laborales y las relaciones de trabajo es un ejemplo que va en este sentido.
A medida que el comercio minorista ajustado en función de la demanda permite que los grandes establecimientos minoristas puedan reducir sus existencias, es también cada vez mayor su dependencia de la cadena de suministro desde el punto de vista logístico, ya que de ello depende que las mercancías puedan llevarse sin dificultad desde el lugar donde se encuentran los proveedores capaces de dar una respuesta rápida hasta el punto de venta. Los centros de distribución constituyen el nexo logístico indispensable entre los proveedores y las tiendas que necesitan recibir rápidamente los productos para reponer sus existencias. Cuanto más rápido sea el ritmo de reposición de los productos y más bajo el nivel medio de las existencias reguladoras en los comercios minoristas, mayor será la importancia de los centros de distribución.
En comparación con los puntos de venta descentralizados de las grandes cadenas instalados a menudo en centros comerciales, lo cual dificulta la organización de sindicatos, los centros de distribución de los Estados Unidos son menos numerosos, están relativamente centralizados y son más accesibles a las campañas de sindicación. Varios sindicatos, tales como UNITE y el Sindicato de Camioneros, han logrado organizar a los trabajadores de los centros de distribución en los últimos años.
Así, por ejemplo, la creciente concentración del comercio minorista de prendas de vestir no sólo facilita la reglamentación pública de los salarios y las condiciones de trabajo en el sector, sino que además puede dar lugar a que se refuerce la reglamentación mediante la negociación colectiva. Asimismo, la integración cada vez mayor del comercio minorista de prendas de vestir ajustado en función de la demanda con la industria de la confección ofrece nuevas oportunidades para extender el alcance de la acción sindical en toda la cadena de suministro.
La sindicación y la negociación colectiva en los centros de distribución de prendas de vestir tienen repercusiones en la actividad sindical en toda la cadena de producción de la industria del vestido. Cuanto mayor sea el grado en que los comerciantes minoristas que operan en función de la demanda logren ajustar sus existencias, más vulnerables han de ser las cadenas de minoristas a las interrupciones que pueda haber en los servicios logísticos de los centros de distribución como resultado de la sindicación de los trabajadores y de las tácticas de negociación. Los centros de distribución pueden constituir, por lo tanto, la base para impulsar la extensión de la negociación en el comercio minorista de prendas de vestir. Asimismo, dado el lugar fundamental que ocupan los centros de distribución en la cadena de suministro, podrían constituir el punto de partida para impulsar la organización de los fabricantes de prendas de vestir.
Sin embargo, los principales sindicatos del sector minorista no han hecho grandes intentos por organizar al personal de los centros de distribución. Los sindicatos que están agrupando al personal de esos centros tampoco han procurado ampliar su influencia extendiendo la negociación hacia ambos extremos de la cadena de distribución. La utilización de los centros de distribución como punto de partida para extender la negociación colectiva a todo el engranaje de la producción en la industria del vestido no podrá concretarse mientras no se tenga una nueva visión de la organización sindical y de la negociación en los canales de distribución de la industria del vestido. Esto puede implicar también nuevas formas de coordinación o fusiones adicionales entre los sindicatos que representan actualmente a las diferentes partes de los canales de distribución.
Si se examinan los convenios colectivos concluidos recientemente en los Estados Unidos, se deduce que los sindicatos del sector del comercio minorista de prendas de vestir se están centrando principalmente en las cuestiones económicas fundamentales (aumento de salarios, mejores prestaciones de salud y seguridad en el empleo). No obstante, dado el bajo nivel de capacitación y la estructura competitiva del comercio minorista de prendas de vestir cabe deducir que la demanda de mano de obra en este sector es relativamente elástica, de modo que es poco probable que la acción de los sindicatos y la negociación colectiva tenga repercusiones económicas muy amplias.
Desde el establecimiento del diálogo social en 1985, los interlocutores sociales europeos para el sector del comercio han colaborado estrechamente en asuntos de política de empleo, lo cual ha dado lugar a la firma de un Memorándum sobre la Formación Profesional en el comercio minorista y una Opinión Común EuroCommerce y Euro-FIET sobre el empleo. En los últimos años, los interlocutores sociales han concentrado su atención en la evolución futura de las estructuras del empleo, respaldados por una serie de proyectos de investigación común. En el contexto de la ampliación de la Unión Europea al Este, EuroCommerce y Euro-FIET han estado colaborando con los interlocutores sociales para el sector del comercio de los países solicitantes para promover las relaciones profesionales mediante una serie de mesas redondas. Hasta ahora, han tenido lugar dos mesas redondas, en Estonia y Hungría respectivamente, y este proceso continuará a lo largo de 1999.
Tanto EuroCommerce como Euro-FIET han expresado su voluntad de continuar la labor en curso en materia de iniciativas creadoras de empleo y de procurar concretar las prioridades definidas, especialmente en los ámbitos siguientes:
La Organización de los Trabajadores del Comercio afiliada a Afro-FIET indicó que su objetivo es ayudar a los trabajadores del comercio de los países africanos en sus esfuerzos por constituir sindicatos fuertes, libres e independientes en Africa. De acuerdo con Afro-FIET, en el marco de las actividades de los sindicatos de trabajadores del comercio de Africa se dará especial prioridad a las cuestiones siguientes:
6.3. Algunos «acuerdos marco» que se derivan
de la Directiva sobre la constitución
de un comité de empresa europeo
Se han concertado diversos «acuerdos marco» en el sector del comercio. Se trata de acuerdos entre trabajadores (y/o representantes de los trabajadores) y empresas que emanan de la Directiva 94/45/CE del Consejo Europeo sobre la constitución de un comité de empresa europeo. La Directiva hace un llamamiento a las empresas que empleen 150 o más trabajadores, en por lo menos dos Estados miembros, para que establezcan comités de empresa para discutir sobre los procedimientos de información y consulta. Como resultado de este llamamiento, se han celebrado algunos «acuerdos marco». La CIOSL también ha empleado el término acuerdo marco para describir diversos acuerdos conjuntos negociados entre el trabajador y la empresa.
Por ejemplo, Euro-FIET constituyó comités de empresa europeos con Carrefour y con Promodes en 1996, con Kapp-Ahl en 1997 y con Hennes & Mauritz en 1998. Otro ejemplo de acuerdo marco en el sector del comercio es el acuerdo celebrado entre Euro-FIET Commerce y la dirección de la Metro, en febrero de 1999, que amplió el comité de empresa europeo para abarcar países fuera de la Unión Europea, entre otros, Turquía. Los acuerdos concertados fuera del ámbito de la Directiva sobre la constitución de un comité de empresa europeo no se pueden considerar acuerdos marco en el sentido a que se refiere dicho documento. La OIT ha agrupado dichos acuerdos como una categoría de iniciativas voluntarias del sector privado.
6.4. Declaración tripartita de principios sobre las empresas
multinacionales y la política social, de la OIT
En el contexto de las actividades de las empresas multinacionales en el sector del comercio, cabe recordar que la Declaración tripartita de principios sobre las empresas multinacionales y la política social, adoptada por el Consejo de Administración en su 204.ª reunión, en 1977, contiene principios y directrices en materia de empleo, formación profesional, condiciones de trabajo y de vida, y relaciones laborales, cuya aplicación se recomienda con carácter voluntario a los gobiernos, a las organizaciones de empleadores y de trabajadores y a las empresas multinacionales. Además de las directrices de la OCDE para las empresas multinacionales, la Declaración tripartita de la OIT sigue siendo el Código Internacional de Conducta para las empresas multinacionales más universal y completo.
Los principios contenidos en la Declaración tripartita reflejan prácticas adecuadas para todos; sin embargo, la Declaración es especialmente pertinente para el sector del comercio ya que define las empresas multinacionales entre las que figuran las empresas, ya sean de dominio público, mixto o privado, que son propietarias o controlan la producción, la distribución, los servicios u otras facilidades fuera del país en que tienen su sede. Cabe señalar que en la Declaración se exhorta a los gobiernos que todavía no hayan ratificado los convenios fundamentales de la OIT (Convenios núms. 87, 98, 111 y 122) a que apliquen los principios incorporados en dichos convenios, y en caso de que los gobiernos no los apliquen, se alienta a las demás partes de la Declaración (empleadores, trabajadores, empresas multinacionales) a que se refieran a dichos convenios y recomendaciones a fines de orientación. Además, la Declaración trata de una serie de cuestiones fundamentales que son relevantes para las relaciones de trabajo en una economía mundializada. Por ejemplo, en el párrafo 52 se estipula que: «las empresas multinacionales, en el marco de negociaciones de buena fe con los representantes de los trabajadores sobre las condiciones de trabajo, o mientras que los trabajadores estén ejerciendo el derecho de sindicación, no deberían amenazar con utilizar su poder de trasladar una sección, o parte de una sección, de la empresa desde el país de que se trate a otro, con el fin de influir ilícitamente en dichas negociaciones o dificultar el ejercicio del derecho de sindicación». En relación con los gobiernos que ofrezcan incentivos especiales para atraer la inversión extranjera, se les recuerda que estos incentivos no deberían suponer ninguna limitación a la libertad sindical de los trabajadores ni al derecho de sindicación y de negociación colectiva.
Aunque la Declaración alienta a que las empresas multinacionales establezcan contratos de subcontratación con las empresas nacionales para la fabricación de piezas de recambio y equipo y la promoción progresiva de la transformación local de las materias primas en los países en desarrollo, advierte que estas medidas no deberían ser utilizadas por las empresas multinacionales para evitar las responsabilidades formuladas en los principios de la Declaración (párrafo 20). Las empresas multinacionales deberían proporcionar los salarios, prestaciones y condiciones de trabajo mejores posible (párrafo 34) y, en cualquier caso, no deberían ser menos favorables para los trabajadores que los ofrecidos por empleadores comparables en el país de que se trate (párrafo 33).
6.5. La mundialización como fuente potencial
de tensiones en las empresas multinacionales
Una serie de multinacionales que operan en los países en desarrollo y en transición han concertado acuerdos con los sindicatos del sector del comercio. Un ejemplo concreto es el de la República Checa en donde, conforme al Sindicato de Trabajadores del Comercio afiliado a FIET (OSPO), se concertó un acuerdo de estabilidad durante el período comprendido entre 1994 y 1998 entre varias multinacionales tales como Tesco, EURONOVA, CAMIF y Douwe Egberts y los representantes de los trabajadores. Esta iniciativa dio lugar a la celebración de convenios colectivos y, según la misma fuente, se convinieron condiciones de trabajo óptimas entre las que cabe citar: bonificaciones; horas extraordinarias; límites de trabajo; primas obligatorias y voluntarias; la eliminación de todo tipo de discriminación; la solución de conflictos y reclamaciones; mejora de la comunicación y colaboración entre ambas partes; proyectos de seguridad y salud en el trabajo y el establecimiento de un programa social para los trabajadores. Actualmente se están negociando acuerdos similares con otras empresas (Penny Market, Kaufland, Makro y Spar). Sin embargo, según la misma fuente, una serie de empresas multinacionales que operan en el país se niegan a entablar cualquier tipo de diálogo social y prohíben, si bien indirectamente, que sus trabajadores estén afiliados a sindicatos. OSPO, en colaboración con las secretarías de sindicatos internacionales y los sindicatos en los países de origen de las multinacionales, está tratando de invertir esta situación; se han conseguido buenos resultados con la asistencia de FIET. Además de en la República Checa, FIET ha tratado recientemente este problema en Argentina, Brasil y la República de Corea.
La liberalización del comercio y los movimientos de capital -- y especialmente las zonas francas industriales -- han hecho más fácil para las multinacionales obstaculizar la sindicación de los trabajadores, tanto en los países industrializados como en los países en desarrollo.
Un estudio elaborado por la Universidad de Cornell y presentado a la secretaría de la comisión norteamericana de cooperación laboral (Labour Secretariat of the North American Commission for Labour Cooperation) en diciembre de 1996, puso de manifiesto que el 62 por ciento de los empleadores en el sector de la distribución/almacenamiento habían amenazado con cerrar y/o trasladar sus actividades en respuesta a campañas de organización de sindicatos. Las amenazas fueron mucho menos importantes en el comercio minorista porque las tiendas al por menor tienden, por su propia naturaleza, a ser menos móviles.
El estudio de Cornell contenía un examen profundo del papel desempeñado por los cierres de fábricas y las amenazas de cierres de fábricas en las campañas de organización sindical durante un período de tres años (desde el 1.º de enero de 1993 al 31 de diciembre de 1995). Por medio de estudios, entrevistas personales, pruebas documentales, y la utilización de bases de datos electrónicas, los investigadores de Cornell pudieron recabar datos detallados sobre la magnitud y la naturaleza de los cierres de las fábricas y de las amenazas de cierres de fábricas en más de 500 campañas de organización de sindicatos.
Según dicho estudio, la mayoría de los empleadores del sector privado habían amenazado con cerrar total o parcialmente sus instalaciones durante las campañas de organización de sindicatos, y una importante minoría había procedido de hecho al cierre de las instalaciones cuando el sindicato ganó las elecciones.
Una serie de estudios e informes, especialmente en relación con los Estados Unidos, señalaron violaciones de los derechos de los trabajadores por parte de los contratistas que abastecen a las empresas minoristas multinacionales (Wal-Mart, K-Mart y J.C. Penney, May Department Stores, Esprit, Nike y Guess). Los alegatos se centraron en los salarios bajos, las horas extraordinarias obligatorias y los cacheos a los que se somete a los trabajadores.
En enero de 1999, abogados de los Estados Unidos acusan a 18 fabricantes y minoristas de ropa de los Estados Unidos de utilizar trabajo en régimen de servidumbre y en condiciones de explotación para producir prendas de vestir en la Isla de Saipán, en la Commonwealth estadounidense de las Islas Marianas Septentrionales, en el Pacífico Sur. Las demandas (en las que se reclaman más de 1.000 millones de dólares de Estados Unidos en concepto de daños y perjuicios) se incoaron en nombre de más de 50.000 trabajadores de Bangladesh, China, Filipinas y Tailandia, que supuestamente fueron llevados a Saipán con promesas de una vida mejor en los Estados Unidos. En vez de ello, se encontraron trabajando hasta 12 horas al día, siete días por semana, sin cobrar horas extraordinarias y en condiciones de trabajo inseguras, insalubres y abusivas. El caso de Saipán es complejo, porque la isla no está sujeta a toda la legislación laboral de los Estados Unidos y, por consiguiente, puede ofrecer legalmente determinadas exenciones a los inversores. El Departamento de Trabajo de los Estados Unidos ha reforzado desde entonces su inspección en la isla para asegurarse de que los empleadores respeten la legislación del trabajo aplicable.
6.6. Relaciones de trabajo en el sector comercial informal
Las unidades comerciales del sector informal pueden ser trabajadores por cuenta propia, que trabajen solos o con la ayuda de familiares, pero también microempresas que empleen trabajadores ocasionales. En el sector comercial informal estructurado trabajan muchas mujeres, niños y minorías étnicas y se caracteriza también por la gran diversidad de condiciones de empleo y de relaciones de trabajo. Un factor que impide que los trabajadores de dicho sector intenten mejorar sus condiciones de trabajo mediante la sindicación es el predominio de lazos familiares o étnicos más fuertes que la solidaridad de clase.
En muchos países en desarrollo, la magnitud y tasa de crecimiento del sector informal, compuesto en gran parte por actividades comerciales, como se mencionó en el capítulo 1, presenta un dilema y un reto para los procesos de las relaciones de trabajo y las instituciones. Constituye un dilema porque, por definición, el sector informal abarca situaciones de empleo y relaciones de trabajo que no sólo difieren de las del sector estructurado sino que, a menudo, infringen la legislación establecida.
|
Recuadro 6.2
En Caracas (Venezuela), una organización global -- la Coordinadora de Organizaciones de Trabajadores del Comercio Informal (CONIVE) -- ha procurado reforzar su poder de negociación ante las autoridades del país buscando su reconocimiento internacional. En particular, recabó, y obtuvo, el asesoramiento jurídico y el aval político de dos organizaciones sindicales regionales, la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT) y la Federación de los Trabajadores del Comercio (FETRALCOS). Es éste un caso muy interesante. Varios pequeños comerciantes, vendedores ambulantes y otros similares de la capital decidieron crear asociaciones subsectoriales, que acabaron constituyendo una federación, la CONIVE, la cual viene intentando desde 1989 negociar con las autoridades municipales para que le concedan una superficie de mercado donde puedan trabajar los pequeños comerciantes. En fecha más reciente, la CONIVE, junto con la CLAT y la FETRALCOS, les ha pedido que anulen una ordenanza municipal que prohíbe la presencia de vendedores ambulantes en las calles (se calcula que hay más de 7.000 actualmente en la zona). El argumento principal de la CONIVE al respecto es que dicha ordenanza no prevé otras posibilidades de empleo para los trabajadores afectados por ella, que tienen derecho al trabajo. La CONIVE presentó a las autoridades locales como alternativa una serie de propuestas para hacer frente al crecimiento incesante y caótico del comercio en Caracas. Se considera que la inexistencia de una política oficial en la materia es la causa principal de tal situación. Fuente: OIT, El trabajo en el mundo 1997-1998, Ginebra, 1997, pág. 218. |
Habida cuenta de que los códigos del trabajo nacionales suelen ser muy difíciles de aplicar al sector informal, el movimiento sindical ha desplegado esfuerzos a nivel nacional e internacional para establecer códigos de conducta y acuerdos marco con las empresas multinacionales, con vistas a garantizar que los productos de los subcontratistas se manufacturen de conformidad con lo dispuesto en las normas fundamentales del trabajo. Un ejemplo puntero es la utilización de los niños trabajadores en Pakistán para la manufactura de balones para la Copa del Mundo del Fútbol, que desde entonces ha sido objeto de conversaciones y acuerdos entre la FIFA y el Movimiento Sindical Internacional, con vistas a remediar esta situación. El documento de información para el Coloquio internacional sobre los sindicatos y el sector no estructurado, de la OIT, que está previsto celebrar en Ginebra desde el 18 al 22 de octubre de 1999 y que lleva por título Los sindicatos y el sector informal: En pos de una estrategia global, sugiere diversos enfoques para ampliar las protecciones del Código del Trabajo a los trabajadores del sector informal.
7. Las iniciativas voluntarias en el sector
comercial y la participación de la OIT
Ya se han presentado resúmenes bastante amplios de los acontecimientos mundiales y de las actividades de la OIT sobre los códigos de conducta y otras iniciativas voluntarias, al Grupo de Trabajo sobre las Dimensiones Sociales de la Liberalización del Comercio Internacional del Consejo de Administración, con motivo de su 273.ª (noviembre de 1998) y 274.ª (marzo de 1999) reuniones.
Este capítulo se basa sobre todo en los documentos que discutió este Grupo de Trabajo en relación con estas materias.
Las iniciativas voluntarias, tales como los códigos de conducta y el etiquetado social, generalmente operan a nivel de empresa, sectorial o intersectorial. Pueden complementar, pero no remplazan, el cumplimiento de la legislación nacional y de las normas internacionales del trabajo.
El sector del comercio, con su rápida internacionalización, constituye un ámbito propio para la expansión de iniciativas voluntarias. Mientras que en el pasado era frecuente que se silenciase el comportamiento poco ético de una empresa mediante relaciones públicas hábiles, actualmente es más frecuente que los empleados de una empresa alerten a los grupos de presión pertinentes y también es más fácil que los grupos de presión consigan dar una importante publicidad al incidente o prácticas similares. Estas tendencias pueden atribuirse en parte a la mundialización y a la reestructuración del comercio, dado que, como se ha demostrado en el informe, la creación de nuevos circuitos internacionales de distribución puede incrementar el poder del consumidor y la concienciación social a nivel mundial. Ahora bien, es necesario recordar que aunque el poder del consumidor que generan las iniciativas voluntarias puede ser lo suficientemente real en la medida en la que los consumidores cuenten con la facultad de ejercer su derecho a elegir, esto se vuelve de alguna forma intrascendente en los casos de economías estancadas o arruinadas, situaciones en las que los consumidores se encuentran empobrecidos y con poca posibilidad de elección.
Los códigos de conducta que tratan de las prácticas laborales se han convertido en un elemento fundamental en el debate sobre la mejora de las condiciones de los trabajadores en todo el mundo. Los códigos de conducta modernos empezaron a principios del siglo XX, con los códigos modelo sobre las prácticas de publicidad y de comercialización desarrolladas por la Cámara de Comercio Internacional a finales del decenio de 1930.
Los últimos años de los decenios de 1980 y de 1990 han presenciado una rápida proliferación del uso de los códigos de conducta, con algunas tendencias nuevas. En primer lugar, se ha ampliado la aplicación de los códigos tradicionales (generalmente de las empresas multinacionales), que solían aplicarse sólo a la sede central o, como mucho, a las empresas filiales de titularidad extranjera completa. A medida que aumenta la presión pública en favor de la responsabilidad de las empresas, éstas se sienten más vulnerables a las prácticas laborales de sus asociados comerciales en la cadena de mercancías o servicios. El modelo de «autoaplicación» ha sido reemplazado por la elaboración o la aplicación de códigos a una variedad cada vez mayor de asociaciones empresariales que suponen la existencia de más de una empresa. Actualmente, estos códigos se aplican a las empresas mixtas, a las empresas que actúan con licencia y a otras relaciones contractuales que provienen de la cadena de transacciones necesarias para los productos y servicios que se han adquirido a través de la inversión extranjera directa. De manera concomitante, un creciente número de actores está participando en las iniciativas que promueven los códigos junto con las empresas, y que incluyen en particular las organizaciones de trabajadores, las asociaciones de industrias, las organizaciones no gubernamentales y otros grupos privados.
|
Recuadro 7.1
La Asociación de la Industria del Vestido (AIP) fue fundada en agosto de 1996 por el Presidente Clinton, y reunía a las empresas multinacionales del sector del vestido de los Estados Unidos, sindicatos, organizaciones de derechos humanos y grupos de consumidores. Entre los primeros participantes en esta asociación figuran las empresas multinacionales Karen Kane, Liz Claiborne, L.L. Bean, Nicole Miller, Nike, Patagonia, Philips-Van Heusen, Reebock y Tweeds; los sindicatos UNITE y el Sindicato de Trabajadores de Comercios Minoristas y Mayoristas y de Grandes Almacenes; las ONG Business for Social Responsibility, The Interfaith Center on Corporate Responsibility, The International Labour Rights Fund, Laywers Committee for Human Rights y RFK Memorial Center for Human Rights; y la organización de consumidores National Consumers League. En abril de 1997, la Asociación publicó un informe en el que se hacía alusión al «Código de Conducta en el Lugar de Trabajo», así como a una serie de principios para la supervisión. El Código de Conducta en el Lugar de Trabajo abarca nueve ámbitos: el trabajo forzoso, el trabajo infantil, el acoso o abuso, la no discriminación, la salud y la seguridad, la libertad de asociación y el convenio colectivo, los salarios y las prestaciones, las horas de trabajo y la compensación en concepto de horas extraordinarias. Sin embargo, a diferencia de otras iniciativas híbridas emprendidas en la industria del vestido, así como en otras industrias, el Código de Conducta en el Lugar de Trabajo no hace referencia alguna a los convenios ni a las recomendaciones de la OIT. En noviembre de 1998, los miembros de la AIP estuvieron de acuerdo en cuanto a la creación de la Asociación Trabajo Justo (FLA) que serviría de base para crear un modelo de certificación/acreditación. Se llegó a este acuerdo tras más de un año de negociaciones entre los actores sociales y las empresas multinacionales, y ha sido objeto de abundantes críticas. Las críticas apuntan a las normas, a la supervisión y a las operaciones de la asociación. Los detractores -- sindicatos y algunas ONG -- se sienten molestos, por ejemplo, ante unas disposiciones salariales que no exigen de las empresas el pago de un «salario vital» sostenible, sino simplemente que respeten la legislación nacional y las normas de la industria. Asimismo, argumentan que la FLA sólo contribuirá de forma muy limitada a la protección del derecho de los trabajadores a sindicarse. La FLA creará una «marca de servicio» que cualquier compañía que, según se ha certificado, cumple las normas, podrá utilizar en sus anuncios publicitarios, en los establecimientos de venta o en las ropas o calzado que vende. La AIP es una iniciativa que afecta al sector del comercio, dado que un gran número de las empresas participantes elaboran productos para las empresas comerciales. La AIP y la FLA podrían tener una incidencia positiva en las empresas del sector comercial, si se utilizan como medio para garantizar que los productos que venden son fabricados de conformidad con ciertas normas laborales. Ahora bien, si las compañías comerciales adoptan distintos códigos y políticas puede producirse también cierta confusión que afectará a los proveedores de los países en desarrollo. |
Es bien sabido que existen códigos de conducta con disposiciones relacionadas con las cuestiones laborales prácticamente en los 22 sectores de actividad de la OIT; pero la participación sectorial en estos códigos varía mucho. Los sectores que tratan directamente de los productos de consumo parecen ser más favorables a su desarrollo, y entre ellos cabe destacar los textiles, el vestido, el cuero y el calzado, así como el comercio (vendedores al por menor y fabricantes domésticos de productos de consumo), el sector de los productos alimenticios y las bebidas y las industrias químicas y de juguetes.
Existen dos tipos generales de códigos. Los códigos de actividades se aplican directamente como compromisos de conducta específica dentro de las empresas o con sus asociados, o por medio de unos sistemas de adhesión patrocinados por partes terceras (generalmente asociaciones empresariales o alianzas de empresas, sindicatos u organizaciones no gubernamentales) con los que las empresas se comprometen, ya sea por su propia cuenta o por cuenta de sus asociados empresariales. Los códigos modelo son publicados por las asociaciones empresariales, los sindicatos, las organizaciones no gubernamentales o los gobiernos, para que otros se sirvan de ellos como base para desarrollar sus propios códigos. Aunque los códigos modelo no actúan directamente con las empresas ni a través de la adhesión de las empresas, estos códigos modelo pueden reflejarse, total o parcialmente, en los códigos que adopten las empresas.
Además, las