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Informe sobre las repercusiones de la mundialización y de la reestructuración del comercio en la esfera de los recursos

1. Mundialización, reestructuración y empleo en el comercio

Final del presente capítulo

Se haya dejado sentir plenamente o no la mundialización en el mercado del empleo a nivel nacional, en cualquier caso ha entrañado cambios en el entorno económico mundial, y estos cambios afectan a los trabajadores de todo el mundo. La liberalización y reestructuración económica han contribuido al aumento de las absorciones extranjeras por fusión y adquisición, y ello ha dado lugar a unos circuitos modernos de distribución vinculados a las nuevas tecnologías, a unos estilos innovadores de gestión, a unos enfoques diferentes respecto del trabajo y a unos nuevos sistemas de empleo. Pero estas novedades aún no están plenamente introducidas en los mercados nacionales de muchos países en desarrollo. Las estructuras comerciales y los métodos de comercio tradicionales siguen imperando en países como Bangladesh, Gabón, Líbano y Sri Lanka, en los que aún hay pocas cadenas de almacenes, y donde no se han producido adquisiciones o fusiones importantes con participación de empresas extranjeras y locales. En este sentido, la Confederación de Empleadores del Gabón (CPG) y la Asociación de Industriales Libaneses señalan que en sus países el vínculo entre la mundialización y el empleo es prácticamente inexistente o, en todo caso, es poco visible.

Muy distinta es la situación en los países industrializados, en los que cada vez son más intensos los debates en torno al volumen de las repercusiones que está teniendo el comercio con los países de bajos salarios en el empleo nacional. Estudios recientes llevados a cabo por la OIT indican que, en general, el comercio con los países en desarrollo y la reubicación de las empresas son factores que han contribuido poco al aumento del desempleo y al descenso de los salarios de los trabajadores no calificados en los países industrializados. Asimismo, los pesimistas que alegan las pérdidas de puestos de trabajo pasan por alto los importantes beneficios que se derivan de las relaciones de comercio e inversión con los países en desarrollo. Aunque en muchos casos la liberalización económica entraña costos sociales a corto y medio plazo, estos costos se compensan por un aumento de las ganancias a largo plazo en comparación con la alternativa de la puesta en práctica de políticas proteccionistas.

1.1. Algunas tendencias regionales

La incidencia que ha tenido la mundialización en el empleo en el sector del comercio no es la misma en todas las partes del mundo. Durante los últimos años, el número de trabajadores empleados en las industrias de importación y de exportación ha aumentado considerablemente, al tiempo que se han reforzado los vínculos entre los mercados de trabajo de todo el mundo. Pero a pesar de este aumento, la cuota de trabajadores empleados en este sector sigue siendo pequeña en relación con el empleo total. En los países industrializados, por ejemplo, un promedio de cerca del 70 por ciento de los trabajadores están empleados en el sector de los servicios, en el que la mayor parte de los productos finales no se comercializan fácilmente fuera de las fronteras nacionales. Del mismo modo, en muchos países en desarrollo de bajos ingresos, la mayor parte del empleo sigue correspondiendo a la agricultura de subsistencia tradicional o al sector informal urbano y los productos de estos sectores se destinan en su mayor parte al mercado interno y apenas se ven afectados por la mundialización. Sin embargo, la competencia económica mundial está afectando a un número cada vez mayor de trabajadores, que temen que la intensificación de la mundialización genere presiones en todo el mundo en el sentido de rebajar los salarios y las normas de trabajo.

Un importante obstáculo a la hora de evaluar las tendencias del empleo en el sector del comercio es la escasez de estadísticas nacionales precisas. Aun en los países en los que se publican periódicamente, en su gran mayoría sólo son válidas hasta 1997. El importante retraso en su recepción supone que, si bien los datos disponibles bastan para evaluar las tendencias a largo plazo, no son suficientes cuando se aplican para analizar la situación actual en términos cuantitativos. A diferencia de los datos sobre los países que figuran en los gráficos 1.1 a 1.6, las estadísticas presentadas en el anexo estadístico al final del informe incluyen no sólo las del comercio mayorista y minorista sino también las de los hoteles y restaurantes, que corresponden a la Gran División 6 de la Clasificación Industrial Internacional Uniforme de Todas las Actividades Económicas (CIIU -- Rev. 2, 1968). Pero una evaluación de la situación de cada uno de los países que figuran en los gráficos 1.1 a 1.6 muestra que la inclusión del sector de la hotelería y de la restauración no afecta de forma significativa al análisis de la tendencia general en el comercio mayorista y minorista.

Los datos de la OIT ponen de relieve que, en general, en la mayor parte de los países industrializados ha aumentado el empleo en el comercio mayorista y minorista durante los últimos años en comparación con el empleo total. Como se desprende de los gráficos 1.1 y 1.2, la proporción del empleo en el sector del comercio en relación con el empleo total en los países industrializados oscila entre un 12 por ciento (Finlandia) y un 20 por ciento (Australia). El sector registró un aumento del empleo en la mayor parte de estos países, y Finlandia, los Países Bajos e Irlanda experimentaron los mayores aumentos de más de un 4 por ciento entre 1995 y 1997. En cambio, en Suecia y Portugal este sector perdió empleos a razón de un 1,5 por ciento aproximado durante el mismo período.

1.1.1. Europa occidental

En la Unión Europea 4,7 millones de empresas comerciales (que suponen un 30 por ciento de todas las empresas europeas) aportan el vínculo esencial en la distribución de bienes y servicios entre los productores y los más de 370 millones de consumidores. Un 95 por ciento de estas empresas son pequeñas y medianas empresas, y cada una de ellas emplea, por término medio, a menos de diez trabajadores. El sector del comercio es, por su volumen, el segundo empleador de Europa, con más de 22,5 millones de trabajadores, que representan un 16 por ciento del empleo total. Además, mientras que otros sectores han estado despidiendo trabajadores, el sector del comercio en la Unión Europea generó 1,5 millones de nuevos puestos de trabajo entre 1985 y 1995, es decir, la mitad de los perdidos en la industria manufacturera y un 15,5 por ciento de todos los nuevos puestos de trabajo creados durante este período.
 

Recuadro 1.1
El empleo en el sector del comercio en Finlandia

Según la Confederación de Empleadores de Industrias de Servicios de Finlandia (LTK), durante los primeros cuatro años del decenio de 1990 se produjo un enorme cambio estructural. Posteriormente, de 1994 a 1998, el número de trabajadores que actúan en el sector del comercio ha ido en aumento como se indica a continuación:

Año

Comercio minorista

Comercio mayorista

Otros

Total

1994

125.700

73.400

43.100

242.200

1998

136.900

91.200

46.300

274.400

En consonancia con las tareas de trabajo que continúan evolucionando la necesidad prioritaria del sector es ahora una fuerza de trabajo profesional y versátil, más calificada y continuamente formada. El incremento de la automatización no ha dado lugar, como se temía, a una reducción del empleo en el comercio, que registró un mínimo en 1994. Ya que Finlandia presenta el nivel más alto de compras con tarjeta en Europa, hace tiempo que los trabajadores están familiarizados con las transacciones directas por medio de tarjetas de crédito y de débito. La formación hace hincapié en las competencias en materia de relaciones públicas, servicio al cliente y tratamiento de datos. Además, las empresas mayoristas exigen el conocimiento de lenguas extranjeras. Se siguen desplegando esfuerzos para incrementar los niveles de educación, y las escuelas comerciales ofrecen un diploma de tres años en administración de empresas que incluye seis meses de experiencia práctica. Las partes interesadas en el sector participan directamente en la elaboración del programa del diploma en administración de empresas.

 

Recuadro 1.2
Empleo en el comercio minorista de productos alimenticios en Suiza

La consolidación dentro del comercio minorista de productos alimenticios en Suiza ha dado lugar a una reducción de la densidad de las empresas comerciales, calculada sobre la base de 10.000 habitantes, y el empleo ha registrado un descenso similar. En 1995, la proporción de ingresos anuales procedentes del comercio de productos alimenticios para la Migros y la Coop fue del 61 por ciento. Esto puede obedecer al poder de mercado de estos minoristas, a la variedad de productos que ofrecen así como a la apertura de nuevas sucursales y a la ampliación del espacio de viejos supermercados. Como en muchos otros países, el personal se ha sustituido por una ampliación del espacio ya que los nuevos sistemas de autoservicio requieren un menor servicio al cliente, y por consiguiente, menos personal. Según la Oficina Federal Suiza de Desarrollo Económico y del Empleo (OFDE), el 60 por ciento de los trabajadores en este segmento del sector del comercio están empleados en pequeñas y medianas empresas con menos de 250 trabajadores, mientras que en todos los demás segmentos la proporción es del 75 por ciento. Esta misma entidad considera que la única forma de proteger los empleos de los efectos de la consolidación en el comercio minorista de productos alimenticios es que los grandes operadores que ahora dominan el mercado generen un número de puestos de trabajo equivalente a los perdidos en el ámbito de los pequeños minoristas.

Fuente: OFDE.

El empleo en el sector comercial ha aumentado en la mayor parte de los países de Europa occidental, por ejemplo en Chipre, Noruega y Turquía, y ha permanecido estable en Francia, Italia, Malta y Suiza.

1.1.2. América del Norte

En América del Norte, la parte correspondiente al comercio en relación con el empleo total aumentó ligeramente en el Canadá, pero entre 1985 y 1997 disminuyó en los Estados Unidos, aun cuando el sector generó 4 millones de nuevos puestos de trabajo durante este período.

El comercio minorista es uno de los sectores más grandes y variados en la economía de los Estados Unidos. Según un estudio patrocinado por la OIT, en 1996-1997 había 1,6 millones de establecimientos minoristas, que abarcaban desde estaciones de servicio, gasolineras, restaurantes y supermercados hasta grandes almacenes y tiendas de ropa especializadas. Todos estos establecimientos registraron unas ventas anuales de 2,2 billones de dólares en 1997 y emplearon a unos 20 millones de trabajadores en 1997. En términos relativos, las ventas del comercio minorista ascienden aproximadamente a un 27 por ciento del producto interior bruto (S&P, 1998), y casi uno de cada cinco empleos de toda la economía de los Estados Unidos corresponde al comercio minorista. El sector minorista ha conocido una fuerte expansión, y entre 1972 y 1992 el número de establecimientos aumentó casi un tercio (S&P, 1998), y actualmente este sector proporciona más puestos de trabajo que la industria manufacturera. Debido al crecimiento experimentado, la industria ha tenido que atraer a más trabajadores, pero sigue siendo un sector en el que los salarios son relativamente bajos, con pocos sindicatos y con una fuerza de trabajo constituida principalmente por jóvenes, mujeres y personas poco formadas. En 1996, los ingresos medios por hora eran 8 dólares aproximadamente, lo que equivale al 60 por ciento de los del sector manufacturero. Dado que el comercio minorista es estacional y muchos trabajadores están empleados sólo a tiempo parcial, los ingresos anuales se sitúan a un nivel bastante inferior a los del sector manufacturero. En el presente informe se indican las capacitaciones que está previsto que sean las más demandadas para el sector, como resultado de la mundialización.

1.1.3. Europa central y oriental

En los países en transición de Europa central y oriental, la mundialización y la liberalización del mercado han dado lugar, en algunos países (como por ejemplo en la República Eslovaca) a una concentración sectorial, a un incremento del número de empresas conjuntas, a la entrada de cadenas de distribución internacionales con marca propia o a la intensificación del papel de los centros de adquisición. Pero las repercusiones en el empleo no han sido uniformes, de forma que en algunos países aumentó la proporción del empleo correspondiente al sector comercial, mientras que en otros descendió.

Los gráficos 1.3 y 1.4 muestran que en los países en transición, la parte correspondiente al comercio en relación con el empleo total es relativamente baja en comparación con otros grupos de países. En 1997, osciló del 8 por ciento en Hungría al 13,6 por ciento en Rumania. Sin embargo, cabe señalar que si bien el empleo total descendió en estos países, el empleo en el sector del comercio aumentó -- por término medio -- en un 6 por ciento anual entre 1995 y 1997 y Letonia registró el crecimiento anual más elevado, que se situó en un 11 por ciento.


 

Recuadro 1.3
La entrada de las empresas multinacionales en el sector comercial
de la República Checa: sus efectos en el empleo

La entrada y expansión de las multinacionales en el mercado interior de la República Checa ha traído consigo un aumento de las oportunidades de empleo. A finales de 1998, unas 30 empresas multinacionales operaban en el comercio minorista y mayorista y empleaban un total de unos 40.000 trabajadores. Los empleadores más importantes son Euronova (6.000 empleados), Julius Meinl (4.000 empleados), Delvita (3.000), Tesco (3.000), Plus Discount (2.500), Billa (2.000), Ikea (2.000), Kaufland (1.700) y Spar (1.000).

La mayor parte de los trabajadores del sector trabajan en pequeñas empresas que emplean entre 1 y 19 trabajadores (en total unos 250.000), seguido de empresas que emplean de 20 a 99 trabajadores (unos 138.000). En algunos casos, la entrada de multinacionales tales como Penny y Plus en el mercado interior no ha repercutido en el empleo ya que esta entrada se produjo mediante la adquisición de explotaciones de los empresarios locales. Asimismo, en algunos casos, la desaparición de importantes cooperativas, como por ejemplo cinco cooperativas en Bohemia del Norte que empleaban a un total de 3.000 trabajadores, contribuyó a que aumentaran de forma considerable las pérdidas de empleo en el sector.

Está prevista la instalación de nuevos supermercados e hipermercados, que sin duda generarán nuevas oportunidades de empleo. Estos nuevos supermercados pertenecen a empresas multinacionales, con grandes capacidades de inversión de capital y que disponen de los recursos para absorber «las pérdidas temporales» durante algunos años dentro de un período inicial, con el objetivo de incrementar su parte de mercado. Por consiguiente, las posibles pérdidas de empleo son un motivo de preocupación ya que la competencia obliga a las pequeñas empresas a retirarse del mercado.

Desde 1990, fecha en que se expidieron más de 400.000 licencias de «compraventa», el sector del comercio ha podido absorber 130.000 trabajadores que habían perdido sus puestos de trabajo en los sectores de la industria, la agricultura y el transporte. Sin embargo, se teme que la expansión incontrolada de multinacionales en la red de distribución del comercio interior no tardará en producir la desaparición de centros urbanos tradicionales con sus pequeñas tiendas, a las que pueden acceder fácilmente los habitantes sin coche. Las tiendas locales de tamaño medio expresan temores similares, ya que probablemente no podrán responder con suficiente flexibilidad a las reducciones de precios y a las promociones de ventas de las filiales multinacionales. Otro importante inconveniente en relación con el crecimiento del empleo y que no se tuvo en cuenta durante el proceso de privatización a gran escala es que las cadenas multinacionales de distribución no dan la suficiente prioridad a los productos nacionales.

Fuente: respuesta al cuestionario de la OIT.

1.1.4. Asia y el Pacífico

Durante el período anterior a la crisis económica y financiera de 1997, la región de Asia y el Pacífico registró tasas espectaculares de crecimiento económico y del empleo derivadas del comercio. Entre 1985 y 1997, el sector comercial creó cerca de 400.000 nuevos empleos en Hong Kong, China, incrementando de este modo en 7,7 puntos la participación del sector en el empleo total. En China, Indonesia, la República de Corea, Pakistán, Filipinas y Tailandia se registraron incrementos más moderados que oscilaban entre 1 y 5 puntos. La participación del sector del comercio en el empleo total también aumentó en Fiji, Malasia, las Islas Salomón y Sri Lanka, pero en mucho menor medida que en los países antes mencionados, y descendió en Bangladesh, India, Myanmar y Singapur. En Australia y Nueva Zelandia, la tasa de crecimiento del empleo en el sector del comercio fue más elevada que la tasa global de crecimiento del empleo. En el Japón, si bien el comercio creó 1 millón de empleos durante el mismo período, la participación del sector en el empleo total descendió. Según la Federación de Sindicatos de Industrias Textiles, del Vestido, Químicas, Comercio, Alimentos y Afines (ZENSEN) del Japón, la creación de empleo en el sector se incrementó hasta 1994 y, a partir de entonces, comenzó a descender hasta el año 1997, debido especialmente a los cambios tecnológicos (códigos de barras, mayor informatización, avances en el terreno de la logística, etc.). La bipolarización entre el empleo que requiere mucha calificación y el que requiere poca, principalmente en los puestos de trabajo que implican la realización de tareas repetitivas, se hacía cada vez más evidente. Además, la reciente crisis económica y financiera de Asia, región en la que los agentes comerciales japoneses desempeñan un papel principal, agravó las dificultades de muchos distribuidores obligándoles a reestructurar sus operaciones mediante la supresión de empleos. Así por ejemplo, a raíz del descenso de sus ingresos y de un alto endeudamiento, Daiei (un importante comerciante detallista del Japón) inició recientemente un amplio plan de reestructuración que habrá de aplicarse durante varios años. A lo largo de 1999, el grupo tiene la intención de reducir su fuerza laboral recurriendo a jubilaciones anticipadas y a traslados de trabajadores a puestos menos remunerados en sus empresas afiliadas.

1.1.5. América Latina y el Caribe

En América Latina, la participación del sector del comercio en el empleo total durante el período 1996-1997 oscilaba entre el 14,6 por ciento en Costa Rica y el 29,4 por ciento en Perú (gráfico 1.5), mientras que el crecimiento anual del empleo en dicho sector fue inferior al crecimiento global del empleo. No obstante, la tasa de crecimiento ha sido importante, tal y como puede observarse en el gráfico 1.6, que agrupa a un número representativo de países de la región.

Prestando especial atención a los países del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), los datos desglosados en el cuadro 1.1 muestran que, si se exceptúa a Argentina, el crecimiento del empleo en el sector del comercio ha sido mayor o aproximadamente igual al crecimiento del PIB y al crecimiento global del empleo. En Brasil y Uruguay, el crecimiento del empleo en el sector del comercio ha crecido incluso más rápidamente que la tasa anual de crecimiento de la fuerza laboral, contribuyendo de esta manera a aliviar la presión sobre el mercado de trabajo para crear empleos.

Cuadro 1.1. Países del MERCOSUR: crecimiento de la producción, del empleo y de la productividad, 1990-1997 (sectores no agrícolas) (tasas anuales)
 


País


Argentina

Brasil

Paraguay

Uruguay


1. PIB

5,5

2,8

2,7

4,2

2. Fuerza laboral

3,0

2,7

5,6

1,9

3. Empleo total

1,8

2,5

5,6

1,4

4. Empleo en el sector comercial

0,8

4,8

nd

4,5

5. Productividad no agrícola

3,6

0,3

-2,7

2,8

6. Sector informal no agrícola1

1,6

1,9

1,4

0,3

1 Crecimiento anual de la proporción de empleo informal. nd = no se dispone de datos.
Fuente: Panorama Laboral 1998, OIT, Lima, Perú.


En cualquier caso, la evolución del empleo en el sector del comercio de los países del MERCOSUR no ha ocasionado ningún cambio importante en lo que se refiere a la participación relativa de este sector en la creación total de empleo, tal y como puede observarse en el cuadro 1.2. De este modo, y habida cuenta del breve período de tiempo que se examina, la evolución del empleo en el sector del comercio sigue un modelo de comportamiento similar al de los resultados del sector, cuya participación en el PIB se ha mantenido constante en todos los países.

Cuadro 1.2. Sector comercial: producción y empleo en los países del MERCOSUR, 1990-1996
 


País


Argentina

Brasil

Paraguay

Uruguay





1990

1996

1992

1995

1991

1996

1990

1996


1.

Producción del sector como porcentaje del PIB1

16,0

16,0

7,6

6,8

26,8

26,0

12,6

12,4

2.

Empleo del sector como porcentaje del empleo no agrícola total

20,4

19,22

21,0

21,8

nd

23,1

18,5

20,8

3.

Empleo en pequeñas empresas como porcentaje del empleo total3

14,9

18,7

24,0

25,2

29,0

29,7

11,0

10,3

4.

Tasa de desempleo visible urbano total (en tanto por ciento)4

7,5

17,3

4,9

4,6

5,1

5,5

9,2

12,4

1 Argentina: el sector de comercio incluye los hoteles y restaurantes; Brasil: PIB -- concepto de costo de los factores; Paraguay: el sector del comercio incluye el sector financiero; Uruguay: el sector del comercio incluye los hoteles y restaurantes. 2 1997. 3 Pequeñas empresas: empresas con diez trabajadores o menos. 4 Argentina: área urbana; Brasil: seis regiones metropolitanas; Paraguay: área de Asunción; Uruguay: área de Montevideo. nd = no se dispone de datos.
Fuente: Estadísticas oficiales nacionales.


De acuerdo con la tendencia observada en otros países de América Latina y en diversos países de Asia, la participación de las pequeñas empresas en el empleo del sector del comercio ha aumentado como ya se ha dicho anteriormente en el texto. Esta tendencia no puede atribuirse exclusivamente al crecimiento del desempleo visible, ya que se ha observado tanto en Argentina, donde los niveles de desempleo se han incrementado de manera importante, como en Brasil y en Paraguay, donde los niveles de desempleo se han mantenido relativamente estables. El empleo de trabajadores en pequeñas empresas del sector de los servicios, entre las que se cuentan las empresas comerciales, parece responder a una reorganización del mercado de trabajo en respuesta a los retos a los que éste ha de enfrentarse.

Como puede verse en el gráfico 1.7, que abarca la segunda mitad del decenio de 1990, en Brasil se produjo un incremento del volumen de empleo en el sector del comercio, siguiendo la tendencia observada en el sector de servicios en general, frente al descenso del empleo en las industrias manufactureras. Este último sector es el que ha sufrido las repercusiones más problemáticas de la mundialización, pues se ha visto obligado a emprender un importante reajuste estructural a fin de incrementar la competitividad para poder responder al proceso de liberalización del comercio que comenzó en 1990. Esto supuso a su vez un fuerte incremento de la productividad laboral y una reducción de los niveles de empleo. Así, mientras que se observó una reducción en términos porcentuales de un 2 por ciento en el empleo global, y una reducción del 8 por ciento en el sector manufacturero, el empleo creció cerca de un 2 por ciento en el sector del comercio. Cabe deducir de ello que el comercio en el sector formal ha contribuido a reducir las repercusiones negativas de la reestructuración que se han observado en otros sectores en relación con el empleo.

No obstante, cabe señalar que la tasa de incremento del empleo en el sector del comercio del Brasil ha disminuido recientemente. Esto se debe en parte a una pérdida de impulso de la economía brasileña en su conjunto, a consecuencia de la disminución de la euforia producida entre los consumidores a raíz del éxito del plan del real. Esta tendencia queda reflejada en el gráfico 1.8, que muestra una fuerte disminución del empleo en el comercio minorista entre 1996 y 1998, mientras que en este mismo período el empleo en el comercio mayorista mantuvo su tendencia al alza. Aunque esta disminución del empleo en el comercio minorista pueda haberse visto influida por el nivel de actividad, son muchos los indicios que sugieren la existencia de un proceso de modernización acelerada de las ventas minoristas, debido principalmente a la informatización de muchas de las funciones que anteriormente desempeñaban los trabajadores. Entre enero de 1996 y noviembre de 1998, el empleo en el comercio minorista descendió cerca de un 1,6 por ciento, mientras que el empleo total en el sector del comercio se incrementó en un porcentaje similar.

En términos generales, el empleo en el sector del comercio ha experimentado en la región del Caribe una caída si se compara con la economía global, registrándose descensos que oscilan entre un 4 y un 6 por ciento en Barbados, Bermuda y Trinidad y Tabago. Se han señalado descensos de menor importancia en Bahamas, las Islas Vírgenes británicas y las Antillas Neerlandesas.

1.1.6. Africa subsahariana

En Africa, al igual que en otras regiones en desarrollo, la mundialización y la reestructuración del comercio están suponiendo cambios de gran trascendencia. Los agentes comerciales tradicionales (vendedores ambulantes, vendedores callejeros, etc.) siguen actuando junto a (y en ocasiones en competencia con) comerciantes minoristas modernos, como los centros comerciales y los supermercados, especialmente en las principales aglomeraciones urbanas. No obstante, la falta de datos, por no hablar de la falta de unas estadísticas sectoriales actualizadas y fiables, hace que resulte extremadamente difícil determinar tanto el peso relativo del sector del comercio en el empleo como establecer tendencias comparativas de contribuciones sectoriales a la creación de nuevo empleo. Los pocos datos disponibles respecto de un escaso número de países de la región indican que, para el período que va de 1985-1986 a 1990, la evolución de la participación del sector del comercio en el empleo en el Africa subsahariana osciló entre los 10 puntos de la República Centroafricana y un descenso de cerca de 10 puntos en el Chad. Entre estos dos extremos, la participación del sector creció de manera importante en Botswana, Etiopía, Kenya, Mauricio, Níger y Swazilandia, y de manera leve en Zimbabwe. La participación del sector en el empleo disminuyó en Burundi, Côte d'Ivoire, Ghana, Malawi y Togo. En el gráfico 1.9 se refleja que el empleo en el sector del comercio registró en Sudáfrica la tercera mayor tasa de crecimiento (cerca de 27.000 puestos de trabajo adicionales, es decir un 3,9 por ciento) entre 1994 y 1997. Durante el mismo período, los únicos sectores de la economía formal que hicieron aportaciones netas al empleo fueron el de otros servicios al sector privado (cerca de 34.000 empleos adicionales, o sea un 11 por ciento) y el sector público (86.000 nuevos empleos, o sea un incremento de 4,8 por ciento). El sector manufacturero perdió 95.000 empleos, que equivalen a un 6,4 por ciento, mientras que el sector de la construcción perdió 51.000 empleos, lo que supone un descenso del 14,2 por ciento.

1.1.7. Oriente Medio y Africa del Norte

En la mayoría de los países de Oriente Medio y Africa del Norte, como Bahrein, Egipto, Jordania y la República Arabe Siria, el sector del comercio incrementó su participación en el empleo total entre el 1 y el 5 por ciento desde 1984 hasta 1995. Las cifras absolutas resultantes de algunos de estos incrementos fueron muy sustanciales ya que en Egipto, por ejemplo, el empleo en el sector creció en cerca de 1,5 millones de puestos de trabajo durante el mismo período, llevando la participación del sector del comercio en el empleo total al 10,3 por ciento. Sin embargo, en otros países (como Túnez), esta proporción descendió ligeramente.

1.2. El papel del sector informal en la generación de empleo

Aunque es difícil determinar con precisión el carácter de la relación entre la mundialización y el crecimiento continuo del sector informal, el hecho sigue siendo que este sector, en gran parte compuesto por actividades de venta al por menor, constituye una importante fuente de empleo -- en algunos casos la más importante -- en un gran número de países en desarrollo. Como es natural en unas actividades que suelen quedar al margen de los registros y las estadísticas nacionales, es difícil reunir los datos relativos al sector informal y, cuando se dispone de ellos, no son del todo fiables. Ahora bien, según El trabajo en el mundo 1997-98, parece haber un acuerdo general en el sentido de que el sector no estructurado o informal no deja de crecer en casi todos los países en desarrollo, con la salvedad de los de industrialización reciente de Asia oriental. En América Latina, por ejemplo, entre 1990 y 1994 se crearon 15,7 millones de puestos de trabajo (8,4 de cada diez en el sector informal) y el empleo en el mismo progresó al ritmo anual de un 4,7 por ciento, en comparación con un 1,1 por ciento en el sector formal o estructurado.

En el caso de Asia, se estima que el sector informal absorbe de un 40 a un 50 por ciento de la población activa urbana, aunque hay muchas diferencias entre los países de industrialización reciente (menos de un 10 por ciento hasta 1997) y otros como Bangladesh, donde la proporción del empleo que le corresponde al sector informal es de hasta un 65 por ciento. Según la Federación de Empleadores de Bangladesh, en los últimos tiempos se ha producido una disminución del número de puestos de trabajo en el sector formal debido a la reestructuración. No obstante, el empleo ha aumentado en las pequeñas industrias de servicios que, al englobarse en el sector informal no se recogen totalmente en las estadísticas oficiales. En Asia sudoriental, cada vez más los trabajadores que han perdido sus empleos en el sector moderno como consecuencia de la crisis económica que ha azotado la región desde 1997 se ven obligados a volverse al sector urbano informal para sobrevivir. La calidad de estos trabajos, por lo general, es inferior a la del empleo del sector formal, pero éstos son, sin embargo, estables y sostenidos.

En Benin, al igual que en la mayoría de los países del resto del Africa subsahariana, el sector informal constituye, tras la agricultura, la segunda fuente de empleo y abarca sobre todo la artesanía y el microcomercio. La proporción de actividades comerciales del sector informal desarrolladas en locales fijos, establecida en un 17,2 por ciento, es muy inferior a la de actividades llevadas a cabo por negociantes semi-itinerantes (un 40,1 por ciento) y vendedores ambulantes (un 42,7 por ciento). Estas estadísticas ponen de manifiesto la precariedad de la actividad comercial que tiene lugar en los centros urbanos de Benin, y reflejan la situación de otros países en desarrollo, donde el comercio informal sólo representa uno de los elementos de una estrategia de supervivencia para un número considerable de habitantes. Asimismo en el Estudio sobre la mano de obra de Uganda realizado en 1989, donde se recogen los datos más recientes, se señala que el comercio (actividades comerciales y restauración) es el ámbito dominante en el empleo urbano, y representa un 40,22 por ciento del empleo del sector informal. En el cuadro 1.3 se pone de relieve la importancia relativa del empleo en los ámbitos del sector informal en Uganda en el año 1989. Cabe señalar que la proporción relativa de comercio sería, sin lugar a dudas, mucho más elevada si se tuviesen en cuenta los aspectos comerciales de las actividades no comerciales de restauración. El hecho de que el estudio indique que mientras el sector formal comprendía sólo el 5,5 por ciento (378.227 empleos) del total de la fuerza de trabajo, estimada en 7 millones de personas, el sector informal urbano empleaba a 978.227, es decir, el 13,7 por ciento, pone de relieve la importancia del sector informal en lo que a la generación de empleo se refiere.

Cuadro 1.3. Estructura de las actividades del sector informal en determinados centros urbanos de Uganda
 


 

Industria

Porcentaje

 


 

Procesamiento de alimentos

9,94

 

 

Ropa/calzado

10,41

 

 

Fabricación de metales

9,94

 

 

Productos de madera

5,99

 

 

Artesanía

3,15

 

 

Construcción

4,26

 

 

Garajes

1,73

 

 

Actividades comerciales y restaurantes

40,22

 

 

Transporte

4,10

 

 

Servicios

8,99

 

 

Otros

0,47

 

 

Sin respuesta

0,79

 

 

Total

100,00

 

 

Fuente: Estudio sobre la mano de obra en Uganda (cuadro 4.42), 1989.

 


El comercio del sector informal comprende, por lo general, la venta de distintos artículos de consumo, como alimentos, carbón, leña, periódicos, libros y objetos del hogar, que pueden venderse en quioscos, puestos de mercado y galerías, o simplemente por la calle. Asimismo, incluye la preparación y servicio de alimentos, bebidas y comidas en pequeños restaurantes, quioscos, mercados y espacios abiertos (asadores de carne, pollo, maíz, etc.). En una serie de países cuyo sector turístico es bastante importante, la venta de esculturas y objetos de artesanía locales en los grandes centros urbanos constituye una fuente considerable de empleo e ingresos.

La espectacular expansión de las microempresas y la correspondiente escalada en la utilización de trabajadores eventuales en los países en desarrollo, ha aumentado las posibilidades que tienen las empresas multinacionales para utilizar indirectamente a los trabajadores del sector informal, por medio de acuerdos de subcontratación. Los trabajadores a domicilio y los niños suelen estar al final de las grandes cadenas mundiales de producción y distribución.

1.3. Algunas repercusiones de la mundialización en el sector
del comercio, con especial referencia a la mujer

A pesar de que el comercio ha registrado un crecimiento significativo del empleo neto en los países industrializados, la tasa de desempleo de este sector sigue siendo más elevada que la de la economía en su conjunto (gráfico 1.10). Por el contrario, como se observa en el gráfico 1.11, dicho índice es bastante más bajo en las economías en transición.

En general, el comercio emplea a más mujeres que otros sectores. La participación femenina en este sector alcanza un grado sumo en una serie de países de América Latina que se encuentran en un proceso de transición económica, ya que, por término medio, la proporción de mujeres empleadas en el comercio es mayor que en la economía en su conjunto.


 

Recuadro 1.4
El empleo y las diferencias de género en el comercio al por menor en el Canadá

El comercio al por menor es la segunda fuente de trabajo más importante del Canadá. En 1993 representaba el 13 por ciento de todo el empleo remunerado y, en la actualidad, continúa experimentando un crecimiento esporádico. Durante años, los trabajos en el ámbito de la venta al por menor se han vuelto cada vez menos calificados y son las mujeres quienes los desempeñan con mayor frecuencia. Asimismo, predominan las formas de empleo no convencionales. Según la Cámara de Comercio del Canadá, en 1990 la cifra total de empleo en el sector de la venta al por menor en el Canadá era de 1,7 millones, y el desempleo de este sector se situaba en un 6,6 por ciento. En 1997, el empleo total del sector continuaba siendo de 1,7 millones, pero el índice de desempleo había descendido ligeramente, situándose en un 5,8 por ciento.

En 1995, las mujeres representaban el 51 por ciento de la fuerza de trabajo del comercio al por menor, y el 46 por ciento del conjunto de personas empleadas en el campo de la venta. De conformidad con las cifras relativas a la distribución de las trabajadoras, según las dimensiones del establecimiento, el grupo comercial y las ocupaciones, el empleo femenino en la venta al por menor en Ontario presentaba rasgos característicos. Las mujeres se concentraban en empresas muy pequeñas (es decir, con menos de cinco empleados), así como en grandes establecimientos (más de 500 empleados). Trabajaban con más frecuencia en empresas que vendían mercancías comunes, ropa de mujer y prendas de confección, farmacias, floristerías y tiendas de artículos para el fumador, en contraposición con las empresas dedicadas a la venta y reparación de vehículos de motor y las especializadas en la venta de maquinaria, muebles, electrodomésticos, bebidas alcohólicas y cerveza. Las mujeres tenían tendencia a concentrarse en las siguientes ocupaciones: cajeras (un 91 por ciento), vendedoras no a comisión (un 84 por ciento) y sastres/costureras (un 73 por ciento). Por el contrario, los hombres ocupaban principalmente puestos de vendedores a comisión (un 74 por ciento) y cargos de mayoristas (un 95 por ciento).

Fuente: OIT, Programa de Empresas Multinacionales. Documento de trabajo núm. 79, 1997.

Aunque en general el comercio experimentó una pérdida más acusada de empleos en comparación con el resto de la economía en los países más industrializados en 1997, esta situación se invertía en Australia, Japón y España, países donde la disminución de empleos en el comercio era menor que en otros sectores.

Hasta el decenio de 1970 casi todas las discusiones sobre el empleo asalariado se basaban implícita o explícitamente en el modelo de una relación de empleo «convencional», con las siguientes características: la existencia de un solo empleador y de un solo puesto de trabajo; la existencia de un contrato indefinido de trabajo; trabajo a tiempo completo, y la existencia de un cierto grado de protección social y jurídica.

Aunque incluso en el decenio de 1970 esta relación convencional de empleo estaba muy lejos de ser universal (especialmente en muchos países en desarrollo), las formas de trabajo no convencionales o atípicas están en alza en muchos países.

De conformidad con un informe del Grupo de Trabajo sobre las Dimensiones Sociales de la Liberalización del Comercio Internacional, la dificultad para obtener datos generales y la diferencia de definiciones en este ámbito hacen que las comparaciones entre países resulten bastante difíciles. Los análisis de tendencias entre los países y dentro de los distintos grupos de países son algo más fiables. El trabajo a tiempo parcial se ha incrementado desde mediados de 1970 en la mayor parte de los países para los que se dispone de datos, en los 12 países que ya eran miembros de la Unión Europea en 1987, el trabajo a tiempo parcial como proporción del empleo total ascendió de un 8,9 por ciento en 1987 hasta un 10,2 por ciento en 1990 y a un 12,2 por ciento en 1997. El empleo temporal se ha incrementado desde mediados de la década de 1980 en todos los países muestra, a excepción del Japón, donde ha permanecido prácticamente sin cambios y la República de Corea, donde ha disminuido sustancialmente. En muchos países en desarrollo, el empleo no convencional suele adoptar la forma de un empleo «no protegido», sin contrato escrito de trabajo o sin cobertura de seguridad social jurídicamente establecida. Aunque este tipo de trabajo retribuido «oficioso» no es cosa nueva, los datos de que disponemos para un conjunto de países de América Latina indican que el empleo asalariado no protegido se ha incrementado en todos ellos desde principios del decenio de 1990.

Es difícil decir si la mundialización constituye el principal factor responsable de ello, pero hay razones para pensar que existe una cierta correlación. Una evaluación más cuantitativa de esta correlación sigue siendo un tema de investigación para el futuro. Además de la mundialización, la evolución de la oferta ha contribuido también a la aparición de ciertas formas de empleo no convencional, como el trabajo a tiempo parcial, que es muy importante para el sector del comercio. Cuando se trataba de elegir, hasta ahora han sido sobre todo las mujeres quienes han optado por este arreglo, que les permite combinar un empleo retribuido con las responsabilidades familiares.

En la gran mayoría de los países, las mujeres son las más afectadas por el desempleo en el sector del comercio, lo cual puede atribuirse a distintos factores, de los cuales el más significativo es su mayor presencia en los empleos poco cualificados, a tiempo parcial y precarios. En 1997, de todos los países que facilitaron datos, el que presentaba mayores diferencias de género en lo que respecta al índice de desempleo en el comercio era Polonia, con un 4,7 por ciento de desempleo en todo el sector, frente a un 18,7 por ciento de desempleo femenino en dicho sector. De entre los países en transición, sólo Letonia y Lituania presentaban un índice de desempleo femenino en el comercio inferior al índice general del sector. Asimismo, Australia y el Reino Unido eran los únicos países industrializados en los que el desempleo femenino en el sector era inferior al índice global del mismo. En Asia, donde el empleo en el comercio se ha visto particularmente afectado en los últimos años -- particularmente tras la crisis económica y financiera de 1997 --, hay indicios de que las trabajadoras se han visto afectadas en mayor medida que los hombres, incluso si no se cuentan con demasiados datos sólidos.

Por tanto, las repercusiones de la mundialización y la reestructuración del empleo en el comercio acarrean, sin lugar a dudas, importantes consecuencias con respecto a las políticas y actividades relacionadas con la igualdad y el género en todo el mundo.
 

Recuadro 1.5
Los cauces de distribución de ropa en Francia

El comercio al por menor constituye uno de los sectores más importantes de la economía francesa, ya que representa el 13,3 por ciento del empleo. Se caracteriza por salarios bajos, una mano de obra compuesta principalmente por jóvenes y mujeres, y una proporción relativamente elevada de empleo a tiempo parcial. En el marco del sector del comercio al por menor, los minoristas del vestido representan casi la mitad del empleo en su conjunto, el 57 por ciento de las ventas y más del 15 por ciento de todas las compañías.

Su mayor tamaño y la introducción de una nueva tecnología informática y de otras prácticas modernas de gestión han alterado radicalmente el carácter de la organización interna de los minoristas, así como el de las tareas que se llevan a cabo. El trabajo a tiempo parcial es más frecuente, las competencias que se requieren han cambiado y la productividad es mayor.

Ahora bien, estas modificaciones no han traído consigo un gran aumento del empleo, ni han cambiado de manera importante el carácter del trabajo en el ámbito del comercio textil al por menor. El sector del comercio al por menor continúa caracterizándose por sus salarios bajos, una gran presencia de la mano de obra femenina (entre el 55 y el 60 por ciento), una importante rotación de los empleados, y un nivel bajo de sindicación. El trabajo y los contratos a tiempo parcial se han vuelto más frecuentes en los últimos años, especialmente en los hipermercados y los supermercados. El aumento del empleo a tiempo parcial es un indicio de la flexibilidad laboral la que disfrutan los empleadores y del trabajo «precario» del que son víctimas los empleados.

Actualmente, el sector del comercio de ropa al por menor desempeña una función importante en relación con el proceso textil tradicional; ha cambiado por completo las normas de la competencia y, especialmente, las características de la labor de los productores y de los minoristas. Desde principios de los años noventa, está surgiendo un nuevo modelo de regulación y control de las vías de distribución de las mercancías textiles, que combina la producción flexible y una distribución eficiente, con una mezcla total de contratos de corta y larga duración encaminados a garantizar el sistema de distribución. Muchos de los cambios en la estructura y organización de la venta de ropa al por menor también se están percibiendo en todo el proceso tradicional de los textiles y de los vestidos; han cambiado completamente las normas de competencia, y especialmente el contenido de los empleos entre productores y detallistas. Desde principios del decenio de 1990 está apareciendo un nuevo modelo de regulación y control de los cauces del mercado de los vestidos. Los minoristas más importantes han tenido gran incidencia en los principales sectores de fabricación de la ropa y el textil en general. Estos minoristas han hecho hincapié en la importancia de reducir los precios que fijan los fabricantes, aumentar la velocidad de la distribución y dar una respuesta óptima a los pedidos, así como en la transferencia de distintos servicios complementarios al sector de fabricación. Asimismo, los minoristas han establecido nuevas relaciones de colaboración con subcontratistas y han alentado a los fabricantes tradicionales a que modifiquen sus prácticas de fabricación, las relaciones entre los fabricantes y el sector minorista, y la cooperación entre fabricantes y subcontratistas.

Fuente: OIT.

El alza del trabajo no convencional no significa necesariamente un mayor grado de precariedad. El trabajo a tiempo parcial o temporal puede ser libremente escogido por determinadas personas. Por ejemplo, en 1997, el 58,5 por ciento de los trabajadores a tiempo parcial de los 15 países de la Unión Europea no deseaba trabajar a tiempo completo, y otro 9,5 por ciento combinaba el trabajo a tiempo parcial con la asistencia a centros de enseñanza u otros tipos de formación. La proporción de trabajadores a tiempo parcial voluntarios era aún mayor entre las mujeres.

* * *

En este capítulo se ha intentado demostrar el alcance de las repercusiones de la mundialización y la reestructuración en el crecimiento del empleo, en general, y en la proporción de empleos en el sector del comercio con respecto al empleo total, en particular. Ahora bien, es realmente difícil establecer una correlación exacta entre la mundialización y el empleo en el sector del comercio, dado que es necesario tener en cuenta otros factores económicos, políticos y tecnológicos.

La situación del empleo en el sector del comercio mejoró, en líneas generales, en los años noventa. En la mayor parte de los países se produjo un aumento en el número de trabajadores del sector. Asimismo, la proporción del empleo en el comercio con respecto al empleo total se incrementó en uno de cada dos países.

La magnitud de la contribución del comercio al empleo entre 1990 y 1997 y, por consiguiente, su importancia con respecto al bienestar económico en distintas regiones del mundo se aprecia mejor en términos absolutos. Las estadísticas de las que disponemos en relación con 24 países industrializados indican que se crearon aproximadamente 6 millones de nuevos puestos de trabajo en el sector. Este generó igualmente 1,5 millones de nuevos empleos en 19 economías en transición, también según los datos de los que disponemos. Durante dicho período, en los 17 países de Asia y el Pacífico analizados se llegaron a crear 40 millones de empleos, la mitad de ellos sólo en China, y en 27 países de América Latina y el Caribe la cifra de empleos creados ascendió a 6 millones.

La proporción del comercio con respecto al empleo total en los 35 países analizados era de un 18 por ciento: 15 por ciento en los países industrializados, 12 por ciento en los países en transición económica, 17 por ciento en los países de Asia y 20 por ciento en América Latina. Cabe señalar que el crecimiento anual del empleo en el sector es significativamente más elevado que en el empleo en su conjunto en la mayoría de los países. Con unos índices de un 6 y un 4 por ciento respectivamente, los países en transición de América Latina registraron las tasas de crecimiento más altas en el sector entre 1995 y 1997.

La capacidad del sector comercial para de mantener los actuales niveles de empleo o, incluso, de incrementar sus posibilidades de empleo dependerá, en gran medida, del aumento continuado del poder adquisitivo y del crecimiento económico.

En los capítulos 2, 3 y 4 se tratan otros aspectos específicos del empleo en relación con la incidencia de la mundialización y la reestructuración.


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Puesto al día por BR. Aprobada por OdVR. Ultima actualización: 18 de octubre de 2000.