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Las tecnologías de la información en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo:
Sus repercusiones en el empleo, las condiciones de trabajo y las relaciones laborales
Parte 2
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Industrias editoriales e industrias gráficas
Las repercusiones que los cambios tecnológicos han tenido en el empleo en estos subsectores no pueden evaluarse por separado, en la medida en que se han producido conjuntamente con procesos como la liberalización, privatización, mundialización y desreglamentación; unos y otros han afectado los volúmenes de empleo, la estructura cualitativa del empleo, la organización y la calidad del trabajo, las competencias profesionales exigidas y las relaciones laborales.
En 1993, la Comisión Europea había previsto que el empleo global en el continente iba a crecer en cinco a diez millones de puestos de trabajo para el año 2010, de resultas de las inversiones en las TIC(38). Estas previsiones carecen de fundamento y se han basado en algunas hipótesis particulares sobre los efectos de diversas condiciones jurídicas, políticas, económicas y tecnológicas. En cambio, es posible trazar algunas proyecciones más fiables si el análisis se centra en algunos sectores específicos. Por ejemplo, Seufert previó que el empleo en la industria alemana de los medios impresos iba a reducirse en 12 por ciento entre 1992 y 2010, y que al mismo tiempo el empleo en los medios electrónicos (que comprenden a la vez los medios electrónicos «tradicionales», como la radio y teledifusión, y los nuevos multimedios) iba a incrementarse en 62 por ciento(39). Concretamente, el número de empleos en los medios impresos iba a pasar de 416.000 en 1992 a 393.000 en 2000, y a 366.000 en 2010; en cuanto a los puestos de trabajo en los medios electrónicos, éstos iban a aumentar de 93.000 a 127.000 en 2000, y a 151.000 en 2010, lo que iba a representar un aumento neto de unos 8.000 empleos, sobre la base de los niveles de referencia considerados entonces(40). En realidad, dicha evolución había comenzado a producirse ya en industrias como la edición de libros, pues los editores alemanes habían incorporado a sus actividades campos como la producción de programas de computadora, vídeos, discos compactos y disquetes, de tal manera que la introducción de innovaciones en el campo de la edición electrónica se ha realizado a menudo con personal que ya había adquirido experiencia en la transición a productos no impresos.
La reducción del volumen de empleo en los medios impresos es un fenómeno evidente. Hasta 1991, el empleo en los sectores editorial y de artes gráficas tuvo un crecimiento sostenido en los 12 Estados miembros de la Unión Europea, pasando de 801.632 personas en 1985 a 882.654 en 1991; a partir de entonces, el volumen de empleo se redujo a un total de 817.318 personas en 1995, lo que representó una disminución de 7,4 por ciento(41). Con todo, estas cifras no deberían extrapolarse en el sentido de señalar una tendencia sostenida de desaparición de los medios impresos. Hasta ahora, el debate acerca de los efectos que las tecnologías propias de la sociedad de la información tienen en la publicación de libros, revistas y periódicos se ha centrado en la hipótesis de la sustitución. Si bien es cierto que en algunos segmentos de la producción, como los materiales para empresas y la información científica y profesional, cabe prever, en efecto, la intensificación del proceso de sustitución, nada indica que exista una tendencia generalizada de eliminación de la producción impresa. De hecho, la reducción del empleo en las industrias gráficas ha sido, al parecer, más bien moderada. Entre 1994/95 y 1999, el volumen de empleo en los sectores de artes gráficas se redujo en cerca de 17 por ciento en los países de la Unión Europea y de 20 por ciento en Europa considerada en su conjunto, reducción que en el período 1998-1999 fue ligeramente inferior a la registrada en los años anteriores(42). Esta reducción del empleo puede atribuirse en parte a la mayor productividad alcanzada gracias a la introducción de procesos automatizados de producción.
Por lo que se refiere a las industrias gráficas, un sector especialmente afectado por las TIC es el de la preimpresión. Por ejemplo, la introducción de la autoedición (o publicación asistida por ordenador) ha entrañado el cierre de muchos talleres de composición y litografía. Una parte de la fuerza de trabajo se ha trasladado a los nuevos talleres y nuevos departamentos de las empresas especializados en autoedición, pero también en este ámbito se ha producido una relocalización internacional de actividades(43). En realidad, la realización en el extranjero de las tareas de composición, impresión y selección fotomecánica de colores se ha venido practicando durante muchos años, pero las posibilidades técnicas se han ampliado enormemente con el tratamiento digital de los datos, y la utilización de conexiones por Red Digital de Servicios Integrados (RDSI-ISDN) y otros medios de comunicación. En los países en que los trabajadores tienen un buen nivel de protección social y condiciones de trabajo favorables, el empleo de los trabajadores gráficos se ha deteriorado considerablemente; en cambio, en los países en desarrollo, que ofrecen buenos niveles de calidad de la industria gráfica y cuya mano de obra percibe salarios y prestaciones más reducidas, los trabajadores gráficos se han beneficiado de algunas mejoras en cuanto a las perspectivas de empleo y las remuneraciones. En un estudio realizado en 1992, Mitter y Pearson estimaron que en América Latina, Africa y Asia había unas 8.000 personas (sobre todo mujeres) dedicadas a tareas de entrada de datos para firmas multinacionales occidentales(44). Sin duda, esta cifra es hoy mucho más alta, sobre todo si se toma en consideración que tres empresas (SPI de Manila y las instalaciones gráficas de Thomson Press y Macmillan, en la India) emplean a más de 4.000 trabajadores y atienden también las necesidades de empresas locales. Las empresas editoriales de Francia, el Reino Unido y otros países industrializados han recurrido desde hace muchos años a los servicios de composición, imprenta y encuadernación de empresas de Colombia, India, Madagascar, Malta, Mauricio, Marruecos, Filipinas, Singapur y otros países, y siguen buscando nuevos proveedores, como China. La intensificación de la competencia mundial se ha traducido en una reducción de los costos de composición de cerca del 70 por ciento durante los últimos diez años, lo que ha incidido a su vez en una disminución de los niveles salariales en los países industrializados. Las actividades de asiento mecánico de datos han sido amenazadas por los avances en las técnicas de reconocimiento óptico de caracteres y de lectura mediante escáneres, así como por la utilización cada vez más generalizada de los ficheros informáticos de tipo Post Script o los discos con ficheros informáticos comprimidos, en que los autores o los editores preparan ya una parte de la composición, lo que reduce o elimina la necesidad del trabajo de los tipógrafos. Los países en desarrollo que se han especializado en la prestación de servicios de entrada de datos se esfuerzan hoy por captar los trabajos de procesamiento de información que necesitan los países industrializados, tareas que, además de caracterizarse por un mayor nivel de agregación de valor, son menos susceptibles de quedar obsoletas a raíz de la introducción de innovaciones tecnológicas.
La «revolución» digital ha transformado completamente los procesos de trabajo en el ámbito de la preimpresión, tanto en los países industrializados como (en una menor medida) en los países en desarrollo. El proceso tradicional de preimpresión comprendía varias actividades independientes (composición, diagramación, litografía, retoques, etc.) a cargo de distintas categorías de personal técnico. El predominio de las TIC ha traído consigo la integración total del proceso de producción, que hoy está controlado por los especialistas en autoedición, quienes a veces controlan incluso el proceso de impresión sirviéndose de los sistemas denominados «de la computadora a la imprenta» o de sistemas de impresión digitales. Por otra parte, las actividades de preimpresión se organizan en contacto más directo con los clientes, por ejemplo, mediante la utilización de procedimientos de revisión de pruebas a distancia.
También se ha transformado la organización de las actividades de impresión, aunque en un grado menos fundamental que en el ámbito de la preimpresión. La tecnología de la información ha aportado el sustrato técnico para la fabricación integrada mediante computadoras. A raíz de esta evolución, el trabajo de impresión en los países desarrollados se ha dividido en dos tipologías distintas(45). Por una parte, se ha afirmado una tendencia de aplicación de las nuevas técnicas de gestión de procesos al tratamiento de los pedidos, lo que supone la racionalización de la etapa de preimpresión, la planificación y la gestión de las operaciones de producción; por otra parte, están las tareas cotidianas de los operadores de las prensas, lo que incluye actividades tradicionales como la limpieza, la alimentación en tinta y papel y la corrección o reparación de fallas y problemas menores. Esta polarización del trabajo redunda en una diferenciación marcada en cuanto a los requisitos de calificación. Para el puesto de administrador de procesos se exigen calificaciones de un alto grado de especialización técnica, en particular en TI, así como competencias en el campo de la gestión de proyectos y la dirección de grupos de trabajo. El prensista necesitará calificaciones técnicas de nivel superior, aun cuando es posible que también deba adquirir conocimientos especializados para el manejo de algunos tipos de prensas de imprimir. En la práctica, es frecuente que a los prensistas se les pida controlar procesos más complejos o encargarse del funcionamiento de más de una máquina, ya sea en razón del aumento de la intensidad del trabajo, de una utilización más frecuente de la impresión a cuatro colores o, a veces de la aplicación de normas de control de la calidad más estrictas.
La transformación de los procesos de trabajo ha acarreado consecuencias significativas para diversas categorías profesionales tradicionales en los países industrializados. En cuanto a los países en desarrollo, tales transformaciones son en general incipientes y su ritmo es menos intenso, por lo que el análisis que sigue se refiere con mayor propiedad a la situación de los países industrializados. Los tipógrafos y técnicos de composición son las categorías profesionales más gravemente afectadas. Algunos de estos trabajadores se han acogido a programas de readaptación profesional para convertirse en técnicos de autoedición, pero persisten serias dudas en cuanto a si los técnicos en composición podrán beneficiarse del crecimiento del empleo previsto en los nuevos medios electrónicos, incluso por lo que se refiere a puestos de trabajo que están más vinculados con las tareas de la composición gráfica impresa, como es el caso del diseño de sitios Web. Olav Boye, de la Federación Gráfica Internacional, dijo al respecto: «Tomemos el caso de 30 tipógrafos que trabajan en un diario. Un día, se les informa que 10 de ellos serán despedidos en el marco de la reestructuración de la empresa. Al mismo tiempo, se enteran de que el periódico se difundirá dentro de poco por medio de la Internet. Si estos tipógrafos han recibido ya la formación necesaria que les capacita para utilizar los medios de la Internet, podrán conservar sus puestos de trabajo»(46). Por otra parte, diversas investigaciones realizadas sobre el empleo en el sector de los medios múltiples(47) en Estados Unidos, Austria, Alemania, Países Bajos y Suecia han puesto de manifiesto que las calificaciones exigidas para el personal de este sector son, en general, superiores a las que se requieren en los medios impresos. Muchos trabajadores del sector de los medios múltiples no tienen experiencia en la industria gráfica, y algunos han ingresado a la vida profesional inmediatamente después de haber terminado su educación superior; en el sector de las industrias gráficas, en cambio, los puestos técnicos exigen un nivel de enseñanza secundaria o de formación profesional. Según un experto sindicalista de Asia, «hay algo fascinante en los jóvenes trabajadores empleados en los medios múltiples -- el tipo de personas que debemos captar ahora para los sindicatos -- a saber, que todos son esencialmente autodidactas en TI, que obtienen muy buenas remuneraciones, que han previsto y desean cambiar de empleo y de empleadores con relativa frecuencia, y que no están sindicados ni comprenden la necesidad de estarlo»(48). Los trabajadores de la industria de artes gráficas o los que buscan empleo en el sector de los medios múltiples también se ven limitados por el hecho de que -- además de las calificaciones técnicas insuficientes que poseen -- se les exigen otras competencias como la creatividad, la flexibilidad, la disposición a atender las necesidades de los clientes, aptitudes de comunicación y capacidad para trabajar en equipo(49).
Otras categorías profesionales resultarán beneficiadas en términos de creación de empleo. Las categorías que se desarrollan más rápidamente son en su mayoría las que requieren un alto nivel de calificación. En los Países Bajos, se incluyen entre estas categorías para el período correspondiente al decenio de 1990 las siguientes: periodistas, autores y anunciadores (19,9 por ciento del crecimiento total); analistas de sistemas, programadores, supervisores de sistemas (16,5 por ciento); especialistas en servicios de información y medios de comunicación (14,2 por ciento); fotograbadores, cineastas, diseñadores (13,1 por ciento) y artistas visuales e intérpretes (12,0 por ciento)(50).
En el período comprendido entre 1996 y 2006, una de las ocupaciones de más rápido crecimiento en los Estados Unidos ha de ser probablemente la de especialista en autoedición (con una tasa de crecimiento del 74 por ciento), y entre las que han de registrar en cambio la mayor disminución del empleo se incluyen las de tipógrafo, maquetista y compaginadores de fotocomposición. En este caso, la reducción prevista del empleo puede estar directamente relacionada con la tecnología, ya que las mayores pérdidas de empleo son las que registran las ocupaciones directamente afectadas por la revolución digital, entre las que se incluyen las de tipógrafo, maquetista, fotograbador, operador de cámaras de reproducción, impresor tipógrafo, pasador de placas offset y compaginador de fotocomposición (véase el cuadro 3.4)(51).
Cuadro 3.4. Evolución del empleo por ocupación (imprentas y editoriales), Estados Unidos, 1996 y previsiones para 2006 (expresada en miles de puestos de trabajo)
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Ocupación |
Evolución del empleo |
Variación |
Oferta total de nuevos empleos generada por el crecimiento y sustituciones netas, 1996-20061 | ||||
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|
Cantidad |
Distribución en % |
Cantidad |
% | ||||
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| ||||
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1996 |
2006 |
1996 |
2006 |
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| |||||||
|
Trabajadores gráficos (tareas de precisión) |
141 |
124 |
0,1 |
0,1 |
-17 |
-12,1 |
44 |
|
Encuadernadores |
4 |
4 |
0,0 |
0,0 |
-1 |
-15,0 |
1 |
|
Trabajadores de preimpresión, (tareas de precisión) |
123 |
106 |
0,1 |
0,1 |
-16 |
-13,4 |
41 |
|
Compositores, tipógrafos (tareas de precisión) |
6 |
3 |
0,0 |
0,0 |
-3 |
-50,3 |
1 |
|
Impresores |
15 |
15 |
0,0 |
0,0 |
1 |
4,9 |
3 |
|
Maquetistas |
15 |
4 |
0,0 |
0,0 |
-11 |
-75,0 |
2 |
|
Especialistas en autoedición |
30 |
53 |
0,0 |
0,0 |
22 |
73,5 |
27 |
|
Fotograbadores |
5 |
3 |
0,0 |
0,0 |
-2 |
-35,8 |
1 |
|
Operadores de cámara de reproducción |
11 |
10 |
0,0 |
0,0 |
-2 |
-14,9 |
2 |
|
Compaginadores de fotocomposición |
26 |
7 |
0,0 |
0,0 |
-20 |
-75,0 |
4 |
|
Pasadores de placas offset |
14 |
12 |
0,0 |
0,0 |
-2 |
-15,1 |
2 |
|
Todos los demás trabajadores gráficos (tareas de precisión) |
13 |
14 |
0,0 |
0,0 |
0 |
1,1 |
2 |
|
Impresores, encuadernadores y tareas afines |
383 |
394 |
0,3 |
0,3 |
11 |
2,9 |
81 |
|
Operadores y operadores auxiliares de máquinas de encuadernación |
81 |
85 |
0,1 |
0,1 |
4 |
4,9 |
16 |
|
Trabajadores de preimpresión (tareas de producción) |
19 |
8 |
0,0 |
0,0 |
-11 |
-56,2 |
3 |
|
Operadores y encargados del mantenimiento de máquinas de fotograbado y litografía |
6 |
5 |
0,0 |
0,0 |
-1 |
-9,5 |
1 |
|
Operadores y encargados del mantenimiento de máquinas de composición tipográfica |
14 |
3 |
0,0 |
0,0 |
-10 |
-75,1 |
2 |
|
Operadores de máquinas de imprenta |
215 |
226 |
0,2 |
0,1 |
11 |
5,0 |
45 |
|
Impresores tipógrafos |
14 |
9 |
0,0 |
0,0 |
-5 |
-34,8 |
2 |
|
Operadores de impresoras offset |
76 |
80 |
0,1 |
0,1 |
4 |
5,9 |
15 |
|
Ajustadores, operadores y encargados del mantenimiento de máquinas de imprenta |
119 |
129 |
0,1 |
0,1 |
10 |
8,6 |
27 |
|
Todos los demás ajustadores y operadores auxiliares de imprenta |
6 |
7 |
0,0 |
0,0 |
1 |
14,4 |
2 |
|
Ajustadores y operadores auxiliares de máquinas de impresión por serigrafía |
29 |
31 |
0,0 |
0,0 |
2 |
6,1 |
6 |
|
Todos los demás trabajadores gráficos, así como los que realizan trabajos de encuadernación y tareas afines |
38 |
44 |
0,0 |
0,0 |
5 |
14,0 |
11 |
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1 La oferta total de nuevos empleos corresponde a la suma de los incrementos del empleo y las sustituciones netas. Si la variación del empleo es negativa, la oferta de nuevos empleos debida al crecimiento es igual a cero y la cifra correspondiente a la oferta total de nuevos empleos equivale a las sustituciones netas. Fuente: Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, 1997, págs. 73-74. | |||||||
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Trabajadores de la radiodifusión, los medios
de comunicación y la industria cinematográfica
no incluidos en las secciones anteriores
Los trabajadores de la radiodifusión, los medios de comunicación y la industria cinematográfica no incluidos en las secciones anteriores se han visto todos afectados en cierta medida por la tendencia de las tecnologías de la información y la comunicación (ICT), la organización del trabajo, la subcontratación, la precarización, las fusiones y adquisiciones, la mundialización, la privatización, la flexibilidad, etc. Se ha registrado un cambio en el equilibrio de fuerzas entre las empresas de radiodifusión, cinematográficas y medios de comunicación: se ha ido abandonando la negociación colectiva centralizada y los trabajadores y los sindicatos han perdido fuerza mientras que los empleadores, en cambio, son ahora más fuertes. Esto ha afectado también a los camarógrafos, técnicos, escenógrafos, personal administrativo y otras categorías de personal, pero no ha sido posible examinar en detalle los efectos correspondientes.
Impacto diferencial de las tecnologías
en los trabajadores de uno y otro sexo
En general, la frecuencia cada vez mayor de las modalidades de empleo precarias en este sector -- lo cual se debe en parte a los cambios tecnológicos -- hace que sea aún más difícil para los trabajadores con responsabilidades familiares poder encontrar soluciones sistemáticas y adecuadas para el cuidado de los niños. Eso ha tenido en muchos casos una repercusión negativa en las perspectivas de empleo de las mujeres. En las artes interpretativas, la edad es un factor de particular importancia en relación con las oportunidades de empleo para la mujer, por diversas razones, y esto puede constituir otro elemento de disuasión para las jóvenes que buscan trabajo en este ámbito.
Las nuevas tecnologías, el Mercado Unico Europeo, el desempleo (mayor) y los cambios en las modalidades de trabajo han influido en algunos de los cambios radicales que han tenido lugar en el sector de los medios de comunicación en la Unión Europea, a menudo con repercusiones negativas para la mujer. Entre esos cambios cabe señalar un gran incremento de la importancia de las empresas comerciales de radiodifusión que responden en mayor medida a las modificaciones del mercado que a la opinión del público; un aumento en la participación de las compañías productoras independientes; la disminución constante del personal permanente y a tiempo completo y la creciente proporción de contratos de corta duración o de trabajadores independientes (a menudo contratados directamente por la unidad en la que van a trabajar, de modo que no se lleva ningún registro centralizado de esos trabajadores); y la gran reestructuración de las empresas públicas de radiodifusión, a raíz de la cual se da poca prioridad a las cuestiones relativas a la igualdad de oportunidades. Aunque el sector independiente puede ofrecer nuevas posibilidades de carrera para la mujer, algunas prácticas discriminatorias aplicadas en las instituciones de radiodifusión más antiguas se han transmitido al sector independiente, y la mayoría de los puestos de responsabilidad siguen estando ocupados por hombres, de acuerdo con los resultados de un estudio piloto de la Comisión Europea sobre la situación de la mujer en el Reino Unido y los Países Bajos(52). Kate Holman, ex coordinadora del Comité directivo de la Comisión Europea para la igualdad de oportunidades en la radiodifusión, señaló que la mejor manera de cambiar las «actitudes de la dirección y del personal para lograr un espíritu de mayor comprensión en el lugar de trabajo consiste en utilizar datos precisos y material que resulte interesante para mostrar que la igualdad de género en la radiodifusión contribuye tanto al éxito comercial como a la mejor calidad de los programas»(53). Ya se hizo referencia, en este mismo capítulo, a la situación de los periodistas en España, Portugal y el Reino Unido.
En los Estados Unidos, en 1997 el porcentaje de mujeres entre todos los autores, productores, directores, camarógrafos y editores cinematográficos era del 15 por ciento, mientras que en la televisión el porcentaje era algo superior, ya que el 21 por ciento de todos los puestos correspondientes a creadores, productores ejecutivos, productores, directores, escritores, editores y directores de fotografía de los programas de mayor audiencia estaban ocupados por mujeres(54). Las estadísticas canadienses correspondientes a 1996 indican porcentajes equivalentes en la participación total de hombres y mujeres en las artes creativas e interpretativas, pero las mujeres eran mayoría entre los bailarines (86 por ciento), músicos, cantantes y artistas visuales, y estaban, en cambio, en minoría entre los productores, directores, directores de orquesta, actores y otras categorías profesionales. Entre los escritores, traductores y profesionales en el campo de las relaciones públicas, las mujeres eran mayoría en todos los ámbitos de trabajo excepto en el periodismo (48 por ciento). No obstante, entre los fotógrafos y los técnicos de artes gráficas, así como en los puestos de carácter técnico en el cine, la radiodifusión y las artes interpretativas eran minoría en todas las categorías, con un porcentaje de alrededor del 30 por ciento(55).
Por lo que respecta a los países en desarrollo, en la industria cinematográfica de la India, por ejemplo, las mujeres tienen en general menos oportunidades de trabajo y perciben una remuneración más baja que los hombres, aunque hay datos que prueban que las actrices jóvenes ganan más que sus colegas de sexo masculino y trabajan con más regularidad. No obstante, las actrices de más edad experimentan más dificultades para conseguir empleo. En general, las mujeres indias pueden encontrar trabajo más fácilmente que antes como productoras, directoras y técnicas, en mayor medida en la televisión que en el cine. La proporción de mujeres entre los actores de cine y de televisión en Mumbai se sitúa en alrededor de un tercio del total, llega al 50 por ciento entre los cantantes, al 40 por ciento entre los bailarines y es menos del 1 por ciento entre los músicos(56).
Los recientes cambios estructurales en las industrias de los medios de comunicación, y especialmente la introducción de nuevas tecnologías, han dado lugar a un aumento del número de trabajadores independientes en este campo. Las grandes empresas de radiodifusión y edición están reduciendo cada vez más su personal con el fin de seguir siendo económicamente viables, y recurren a menudo a subcontratar pequeños equipos (por ejemplo, la BBC tiene que recurrir a subcontratistas independientes para el 25 por ciento de los programas que produce). El sector independiente puede ofrecer más oportunidades de trabajo para las mujeres debido a su mayor flexibilidad con respecto a los horarios, pero la discriminación contra la mujer sigue siendo un problema. Los hombres siguen estando al parecer en mejor situación que las mujeres en materia de empleo independiente en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo, y se teme que la pérdida de empleos permanentes a tiempo completo en las grandes empresas de radiodifusión tenga un efecto muy negativo en el futuro en la formación y las calificaciones de las mujeres en esta industria(57). Debido a la familiarización cada vez mayor de las mujeres con las aplicaciones de las nuevas tecnologías en la vida diaria, y al hecho de que se alienta cada vez más a las niñas para que adquieran conocimientos de informática en la escuela, la disparidad que se observa aún hoy entre hombres y mujeres en cuanto a las calificaciones tecnológicas puede llegar a desaparecer en un futuro próximo(58).
4. Repercusiones de las tecnologías
de la información en los acuerdos
contractuales, las profesiones
y las relaciones de trabajo
Artistas intérpretes o ejecutantes -- actores
cinematográficos, bailarines de película,
actores radiofónicos y actores en directo
Las nuevas tecnologías, junto con la disminución en importancia del sector del espectáculo de propiedad estatal o subvencionado, el desarrollo de las compañías de producción independientes y la creciente importancia de los conglomerados multiindustrias en las empresas cinematográficas y de radiodifusión, han tendido a fragmentar el medio ambiente de trabajo y a reducir las posibilidades de negociación colectiva efectiva así como los acuerdos para los artistas intérpretes o ejecutantes. Además, hoy en día las condiciones contractuales de los artistas intérpretes o ejecutantes y su relación con los empleadores suelen estar menos claras que en el pasado, debido a la subcontratación y a la creación de sociedades ficticias para producir películas u otros productos más comunes. Eso dificulta que los artistas intérpretes o ejecutantes conozcan sus derechos, reclamen indemnizaciones o negocien condiciones para explotar el producto, sobre todo una vez producido(1).
En algunos países occidentales, entre los que se cuentan Australia, Dinamarca, Suecia y Reino Unido, el propio sindicato representa a los artistas intérpretes o ejecutantes tanto si actúan en directo como si graban su actuación. En otros países, tales como los Estados Unidos o Canadá, se crearon distintos sindicatos para representar los intereses de los artistas intérpretes o ejecutantes que recurran exclusivamente a las grabaciones. En los Estados Unidos se crearon distintas organizaciones para representar a aquellos artistas intérpretes o ejecutantes cuyo trabajo se grababa en cintas de vídeo o de película. Sin embargo, a pesar de la situación de la organización sindical, los artistas intérpretes o ejecutantes y sus sindicatos luchan por proteger sus intereses, a veces junto con los gobiernos, sirviéndose, de vez en cuando, de dos enfoques complementarios.
En algunos países, la protección jurídica de los artistas intérpretes o ejecutantes hasta cierto punto viene dada por el derecho a la personalidad, disposición jurídica en materia de competencia o prohibición contra el enriquecimiento injusto. En el Reino Unido, aquellos que actúan o usan las actuaciones sin consentimiento pueden ser perseguidos por la legislación penal. En los Estados Unidos, el derecho a la publicidad adopta distintas formas según los estados, aunque generalmente se caracteriza por ser el derecho que previene que los otros usen la imagen de uno para fines comerciales sin consentimiento. A lo largo de los años, se han dado una serie de casos jurídicos sobre dichas disposiciones, que se han resuelto con mayor o menor éxito desde la perspectiva del artista intérprete o ejecutante. En los países donde se conceden amplios derechos nacionales a las interpretaciones audiovisuales, entre los que figuran tanto derechos económicos como los morales, la situación de los artistas intérpretes o ejecutantes con respecto a los nuevos avances de los medios de comunicación es algo más fuerte que en los demás países. Estos derechos constituyen un instrumento muy útil para proteger a los artistas intérpretes y a su interpretación ya que el trabajo es explotado.
En países como Australia, Reino Unido y los Estados Unidos, la negociación colectiva normalmente implica un voto de los artistas intérpretes o ejecutantes en la «unidad de negociación». Una vez reconocida oficialmente la negociación colectiva, los empleadores tienen la obligación de negociar y se pueden facilitar ayudas legales a las partes antes de adoptar una acción laboral directa o de entablar un proceso de solución de diferencias. Si bien los certificados se emiten según el lugar de trabajo, las partes pueden voluntariamente ampliar el alcance por rama de actividad. En Canadá, como los artistas intérpretes o ejecutantes son autónomos, la negociación se llevó a cabo al margen de la legislación laboral como una relación totalmente voluntaria entre los sindicatos y los productores. En los países industrializados, los acuerdos sobre negociación colectiva son comunes y la mayor parte de la producción en las grabaciones se lleva a cabo según sus condiciones, con organizaciones de productores (a veces con grandes productores individuales o con radiodifusiones públicas importantes). La mayoría de los sindicatos negocian y gestionan una gran variedad de acuerdos que cubren a los artistas intérpretes de las obras dramáticas televisivas, telenovelas, películas, programas de actualidad, programas infantiles, programas de variedades, programas musicales, programas deportivos y otros tipos de programas, que se emiten mediante escenificación teatral por televisión, por la radio, directamente en cintas, en forma de CD-ROM, de vídeos o en cualquier otro formato.
Los acuerdos suelen establecer unas normas mínimas que autorizan al productor y al artista intérprete individual a negociar las condiciones más favorables para los artistas intérpretes o ejecutantes. Las condiciones de la relación entre el artista intérprete y el productor deben constar en un contrato escrito. Las normas mínimas establecidas por el acuerdo suelen incluir cláusulas sobre:
Los acuerdos colectivos en los países industrializados suelen disponer que el pago del honorario original incluya, en primer lugar, el derecho a grabar la interpretación y a explotar el trabajo de ciertas formas. Así, por ejemplo, los productores cinematográficos de obras de teatro adquieren derecho para emitir las representaciones teatrales como si fueran películas en el cine durante un período de tiempo, quizás limitado por el mercado, o incluso en todas las regiones geográficas de forma perpetua como en el caso de la mayoría de países de habla inglesa. Los productores de programas de televisión adquieren el derecho a emitir el programa cierto número de veces en mercados concretos -- de una a dos cadenas de radiodifusión a emisiones ilimitadas para la televisión gratuita durante cierto número de años. La reutilización del material en los mercados definidos, o el uso de material en otros mercados, exige pagar honorarios adicionales, derechos accesorios o cánones.
Sin embargo, es difícil generalizar ya que existe una enorme variedad de posibilidades. Incluso en mercados relativamente pequeños como Canadá, cada uno de los cerca de 40 acuerdos colectivos negociados por los sindicatos de artistas intérpretes o ejecutantes para cubrir la producción de los medios de grabación en ambas lenguas oficiales adopta un enfoque distinto según las necesidades del productor, el punto de vista y la fuerza relativa de los miembros que trabajan bajo contrato:
En los países que cuentan con sistemas de derechos de autor y donde los artistas intérpretes o ejecutantes tienen derecho a recibir una parte de las regalías previstas para los casos en que el trabajo se explota de tal o cual manera, puede ocurrir que los acuerdos no concedan honorarios de reutilización en dichos mercados ya que se remunera a los actores a través de tribunales y acuerdos sobre derechos de autor. Por ejemplo, en Europa esto suele ser verdad para los programas retransmitidos por cable o satélite en mercados secundarios.
En los acuerdos figuran otras disposiciones pertinentes a las cuestiones de los nuevos medios de comunicación. El acuerdo de artistas de cine, televisión y radio (Canadian Cinema, Televisión and Radio Artists, ACTRA) representa a 13.000 actores que trabajan en lenguas distintas del francés en todos los medios de grabación. En sus principales acuerdos, existen disposiciones sobre «otros usos no especificados aquí» que establecen que cuando el productor quiere explotar el trabajo de forma no detallada en el acuerdo, un nuevo mercado por ejemplo, la asociación del productor o productores primero debe negociar con el ACTRA el pago por uso pertinente que deberá concederse a los artistas intérpretes o ejecutantes.
El siguiente extracto procede del acuerdo entre el ACTRA y las principales organizaciones que representan a los productores independientes de Canadá. En 1998, los ingresos del acuerdo de producción independiente equivalían casi a dos tercios del total de los ahorros de la jurisdicción del ACTRA.
Si un productor quiere explotar una forma de uso cuyos términos y condiciones no se especifican en este acuerdo, dicho uso de la producción no se deberá hacer hasta que el ACTRA y las asociaciones de producción hayan negociado mutuamente términos y condiciones aceptables para aplicar a dicha forma de uso y hasta que cualquier diferencia surgida a partir de este documento se considere arbitraje final y vinculante en virtud del procedimiento de solución de diferencias.
A este respecto en otros países existen cláusulas parecidas, aunque quizá no tan explícitas que permiten que los sindicatos ejerzan cierto grado de influencia. Otras cláusulas disponen los parámetros para «la reutilización reestructurada», la reedición o la recreación de programas o series de formas distintas para alargar su vida o adaptarlas a circunstancias especiales. En el caso de ACTRA, dichas cláusulas se dispusieron cuando la Compañía de Radiodifusión Canadiense (Canadian Broadcasting Corporation (CBC)) quiso reutilizar una de las series protagonizada por uno de los equipos televisivos más famosos, que se había emitido desde los tiempos de la televisión en blanco y negro hasta los años ochenta. La serie se reemitió sustancialmente con partes de distintos capítulos y épocas introducidos de forma diferente, en capítulos de 30 minutos, la mitad de la duración de los episodios originales. Al llegar a un acuerdo, las partes discutieron una serie de precedentes, entre los que se contaba la necesidad del consentimiento por escrito de los artistas intérpretes o ejecutantes -- o del propio sindicato en los casos en los que ya no se podía localizar a los artistas intérpretes originales -- y el pago de honorarios en concepto de los nuevos capítulos. Las disposiciones incluían el derecho de los artistas intérpretes o ejecutantes a un interés en curso en el nuevo período como si hubieran realizado un trabajo original.
El artículo 22 de las disposiciones generales del acuerdo básico codificado del Sindicato de Actores de Cine de los Estados Unidos (United States Screem Actors Guild (SAG)) contiene cuatro páginas de normas que rigen la reutilización de la fotografía o las bandas sonoras. El acuerdo del SAG, así como los acuerdos del sindicato Equity de actores británicos (British Actors Equity Association (BAEA)) y del Entretenimiento y los medios de comunicación australianos (Australian Media and Entertainment Arts Alliance (MEAA)), exigen que el productor obtenga el consentimiento del artista intérprete o ejecutante para introducir dichos cambios mediante la redacción de un contrato por escrito y el pago de los honorarios apropiados para el nuevo capítulo en el que se va a emitir la actuación. Existen otros acuerdos colectivos que incluyen principios parecidos entre los sindicatos de los artistas intérpretes o ejecutantes y los de los productores de todo el mundo.
En el nuevo medio tecnológico, los artistas intérpretes o ejecutantes tienen toda una serie de preocupaciones y cuestiones de qué tratar:
a) Existe cierta incertidumbre sobre cómo acabarán las tecnologías competitivas y el medio jurídico incierto, a saber ¿se convertirá Internet en una primera fuente de entrega de programas de televisión y de películas? ¿Competirá con la transmisión digital sin cable? ¿Qué leyes se aplicarán a los sistemas de distribución? Las autoridades que regulan la radiodifusión de Canadá han decidido que el suministro de material audiovisual por Internet no se considera radiodifusión pero, en cambio, han permitido el libre servicio de programación de vídeo. La Comisión Europea, en su directriz Televisión sin fronteras, considera que el servicio libre de vídeo, como todos los servicios genuinamente interactivos, se considera servicio de telecomunicaciones ya que la transmisión constituye una respuesta a una petición individual. El Tribunal de apelación federal de los Estados Unidos sentenció en el caso de ACLU contra Reno que Internet no se considera radiodifusión ya que el consumidor debe «desplegar» lo que quiere ver más que en la transmisión directa del sistema de radiodifusión.
Asimismo, existen enfoques fundamentalmente distintos a la responsabilidad de los proveedores de servicios de Internet (PSI), que es muy significativo si consideramos cómo garantizar el pago del uso de la propiedad intelectual y cómo proteger la integridad del material. En Alemania, Países Bajos y Suecia, los proveedores de servicios de Internet son responsables del contenido transmitido por sus sistemas. En América del Norte, la jurisprudencia y el consenso político están desembocando en una responsabilidad mucho más limitada.
b) Los sindicatos de artistas intérpretes o ejecutantes están abriendo nuevos caminos debido a la poca madurez de los nuevos sistemas y de los métodos de entrega y tienen poca experiencia en cuanto a la protección de los derechos de los miembros, una vez se ha explotado el material grabado en el que aparecen. Generalmente, se han producido casos en los que los artistas intérpretes individuales y sus respectivos sindicatos han conseguido reivindicar sus intereses.
La CBC modificó radicalmente su página Web inicial cuando se vio claro que los derechos necesarios no se habían obtenido de los artistas intérpretes. Actualmente, el material de programación disponible a través de dicha página está sujeto a las disposiciones contractuales apropiadas. Para el BAEA, se negoció una modificación de las secciones de su acuerdo para permitir la distribución del material existente en nuevos formatos a cambio del pago de unos honorarios de cánones establecidos según las ventas pero se han dado pocos casos.
El potencial para el uso significativo del material preexistente en nuevos formatos plantea varias preguntas:
c) Como consecuencia de la proliferación de servicios y la explosión de pedidos de material, cada vez es más difícil controlar cómo se explota un programa de televisión o una película concretos. La existencia de grandes cantidades de material de programación de servicios en cientos de países plantea ya un problema y los sindicatos despliegan numerosos esfuerzos por esta labor. El SAG y los sindicatos canadienses mantienen divisiones separadas dedicadas a esta función. Los mercados extranjeros se están convirtiendo en fuentes de ingresos cada vez más importantes, aumentando así los desafíos. Por ahora existe poco material en materia de propiedad intelectual en Internet y ello es probable que siga siendo así hasta que las tecnologías de cifrado permitan a los propietarios de los derechos de autor controlar adecuadamente cómo se utiliza el material. Sin embargo, eso es sólo cuestión de tiempo. Quienes forman parte de la industria de la música y promocionan la tecnología MP3 consideran que este obstáculo se superará muy pronto. Cuando se suministra material por Internet, el control puede constituir un problema insuperable para los sindicatos.
d) Cuando el artista intérprete o ejecutante o el sindicato es consciente de que un trabajo se ha usado de forma que requiere el pago de un honorario accesorio, el desafío consiste en garantizar que el pago se satisfaga adecuadamente. Para el artista intérprete o ejecutante, el pago accesorio es solamente tan seguro como la compañía que debería satisfacerlo. La estructura de la industria televisiva y cinematográfica puede constituir un obstáculo adicional. El problema ha aumentado con el incremento del número de proveedores de programas, distribuidores, organismos de radiodifusión, expositores y el potencial para la distribución en línea a los hogares o a las oficinas.
Esta tendencia al alza ha sido más patente en los países industrializados ya que debido al aumento de los costes de factores de producción relacionados con la mundialización, la producción suele quedar en manos de productores independientes que no tienen ninguna relación con los organismos de radiodifusión o los grandes distribuidores. Normalmente los productores crean una entidad jurídica distinta para producir cada uno de los programas o series. En la producción de series de televisión, por motivos financieros y fiscales, distintas entidades jurídicas pueden producir distintos bloques de programas. A la complejidad jurídica se une el aumento de los acuerdos de coproducción y cofinanciación internacionales. Los artistas intérpretes o ejecutantes que trabajan en la misma producción pueden estar contratados por distintas entidades jurídicas, en varios países, bajo los términos de distintos acuerdos de negociación colectiva. Una vez se ha producido el programa, la entidad responsable de su producción deja de funcionar, cierra el trato oficialmente y liquida sus activos. Se transfiere la propiedad del producto. Con el transcurso del tiempo pueden producirse transferencias similares de propiedad hasta que el producto llega a estar controlado por una entidad después de habérselo quitado muchas veces al productor original, pero el acuerdo colectivo y el contrato de compromiso individual del artista intérprete o ejecutante se concertan con aquellos que producen el trabajo en primera instancia. Como resultado de esta realidad empresarial, muchos acuerdos de artistas intérpretes o ejecutantes han desarrollado mecanismos detallados que intentan permitir que el sindicato «haga un seguimiento» del trabajo a medida que éste se explota para garantizar que los derechos accesorios de los artistas intérpretes o ejecutantes puedan aplicarse. Sin embargo, el éxito en los defectos de la recopilación se deben más a la presión moral que al derecho jurídico. Incluso en los Estados Unidos, con el tiempo el enfoque del contrato de ascensión y de la garantía de seguridad cada vez es menos efectivo.
Las últimas modificaciones a las leyes sobre los derechos de autor canadienses y estadounidenses intentan tratar este problema anexando a los derechos de autor del producto acabado las obligaciones de pagos accesorios y permitiendo que el artista intérprete afectado emprenda acciones judiciales contra el propietario de los derechos de autor de la obra. Sin embargo, en la práctica estas disposiciones todavía tienen que ponerse a prueba y cada una de ellas comporta una serie de problemas estructurales.
Hace varios años, el ACTRA estimó que el valor de los cánones pendientes de pago a los artistas intérpretes procedentes de los ingresos de 1992 y generados por la industria de la producción independiente oscilaban entre 1 millón y 1,68 millones de dólares canadienses, cantidad insignificante habida cuenta de que los ingresos de actuación totales bajo el acuerdo relativo a la producción independiente (Independent Production Agreement, IPA) el mismo año ascendían a 35,3 millones de dólares canadienses. Además, el ACTRA estimó que la cantidad anual que pertenecía a los artistas intérpretes registraría un crecimiento exponencial debido al crecimiento continuo del nivel de producción en el sector independiente y al aumento de ventas del material existente procedente de la proliferación del cable, el satélite y otros servicios a disposición de los consumidores en todo el mundo.
Allí donde el material está disponible en la red, se plantean cuestiones significativas sobre qué leyes pueden aplicarse. Incluso si un individuo está protegido por una firme disposición jurídica sobre los derechos de autor nacionales, puede que sea imposible emprender con éxito una acción si el material se transmite a una página Web de un país extranjero o si el material se abre y se usa en el extranjero.
Estos problemas de control y aplicación de los derechos accesorios empeoran con el crecimiento de la piratería de los derechos de autor. Si bien esto ha constituido un problema durante muchos años, actualmente la tecnología permite que los piratas realicen copias digitales de alta calidad. Las copias ilegales de material audiovisual completo pueden encontrarse en la red si uno dispone de la tecnología necesaria para abrirlas.
e) El cambio tecnológico continúa siendo un factor significativo en la negociación colectiva. Los sindicatos ya afirman haber desplegado grandes esfuerzos para intentar garantizar que la lengua del acuerdo siga el ritmo de los acontecimientos pero los grandes desafíos permanecen. Por ejemplo, la mayoría de acuerdos proporcionan honorarios y derechos accesorios considerablemente distintos cuando el material se usa en mercados extranjeros. Históricamente, la mayoría de las producciones se valoran mejor en el mercado nacional, primer mercado para la mayoría de productores, pero la distribución es cada vez más general y el material que figura en la red está disponible en cualquier parte del mundo. Los productores sostienen que sus ingresos económicos por este uso son mínimos, los artistas intérpretes o ejecutantes y sus sindicatos sostienen que el material está disponible en cualquier parte del mundo y debería existir una indemnización que reflejara la naturaleza mundial de la distribución. Los acuerdos transfronterizos pueden contribuir a solucionar este problema.
Estas presiones en materia de negociación colectiva permanecerán por lo menos hasta que se determinen los canales de distribución exclusiva y se establezca el flujo de material entre los distintos mercados. Cuando eso ocurra, tal vez sea posible fijar un valor económico razonable para dicho material. Mientras, los sindicatos continúan buscando soluciones y estableciendo las comparaciones adecuadas.
f) En un mundo de interactividad total, garantizar la integridad del material grabado es una cuestión importante. Al igual que otros proveedores de contenido de las autopistas de la información, los artistas intérpretes tienen graves problemas en lo que se refiere al tratamiento de su material. Es importante que quienes desarrollan los medios de comunicación múltiples puedan ofrecer productos en el mercado y un acceso tanto universal como asequible pero la digitalización y la tecnología de compresión brindan la oportunidad de realizar copias perfectas de la propiedad intelectual, manipulándola de la forma que no querían sus creadores y transmitiéndola instantáneamente a todo el mundo. Los usuarios de ordenadores con relativamente pocos conocimientos sobre la materia pueden abrir los resultados grabados y manipularlos. En este clima, los derechos morales de los artistas intérpretes o ejecutantes se convierten en una cuestión clave. En la legislación sobre derechos de autor, suele aceptarse que la personalidad del artista se exprese a través de su obra. La digitalización ofrece un enorme potencial para el abuso. Si bien los métodos de realización cinematográfica tradicionales no permiten alterar las imágenes individuales con ningún grado de precisión, las tecnologías de la informática permiten la manipulación de píxeles individuales, muchos miles de los cuales forman una imagen. Cualquiera puede crear una nueva imagen perfecta. Existen ya muchos informes sobre el importante abuso del material grabado. Es poco probable que esto se reduzca a menos que se apliquen leyes con derechos firmes y claros.
Incluso en aquellos países en los que la legislación nacional sobre los derechos de autor concede derechos morales a los artistas intérpretes o ejecutantes, permanece el desafío de la aplicación, que dificulta la situación ya que el material puede producirse en un país e incluirse en Internet desde otro sin que exista relación alguna con el artista intérprete, productor o el lugar de origen de la actuación original. Además, en la mayoría de los casos, existen límites importantes a los derechos morales, que solamente suelen evitar la alteración o el uso del material perjudicial para el artista o que le deshonran o crean mala reputación.
Los productores suelen compartir las preocupaciones de los artistas intérpretes o ejecutantes acerca del uso del material existente, si bien la perspectiva puede ser distinta. En general, los productores se preocupan por la integridad del material; quieren garantizar que sus propios derechos económicos sean respetados y que los usuarios del material los remuneren como es debido; tienen problemas parecidos para controlar cómo se usa la obra; constituyen la otra parte de la ecuación de la negociación que debe llegar a entender los avances tecnológicos por motivos de acuerdo.
La Federación Internacional de Músicos (FIM) comunicó que en los países asiáticos y africanos, a la excepción de Japón y en algunos países de América Latina, salvo Argentina, entre otros, los músicos por cuenta propia casi no gozaban de protección social y el trabajo por cuenta propia era la categoría más común para los músicos de todos los países excepto China y Cuba. Este problema cobró mayor importancia debido a que la mayor parte de dicho empleo no estaba cubierta por un contrato escrito y, por consiguiente, quedaba a la entera discreción del empleador si dicho empleo debería continuar o no. Los artistas intérpretes o ejecutantes asalariados rara vez tenían puestos permanentes, de ahí que los contratos de duración determinada fueran casi universales para los músicos asalariados, e incluso para los grupos musicales permanentes como las orquestas, con lo cual la seguridad del empleo en Asia, Africa o América Latina era prácticamente inexistente. La precariedad de este tipo de empleo explica, en parte, por qué en la mayoría de regiones de estos países, los músicos están representados por asociaciones más que por sindicatos. Por consiguiente, la esencia de los contratos, normas de seguridad, horas de trabajo, formación profesional, bajas, medidas de inspección laboral y trabajo clandestino suelen incumplirse debido a la falta de una representación efectiva y colectiva de los músicos en relación con los empleadores o las autoridades públicas, salvo en el caso de Japón y en algunos países de América Latina. En muchos de estos países, los músicos suelen tener la esperanza de conseguir una categoría de empleado (por ejemplo en la policía o en el ejército) que se reserva a una pequeña minoría y suele conllevar la falta de libertad de asociación y otras restricciones inevitables en materia de libertad artística, habida cuenta de los repertorios musicales con los que trabajan dichos músicos. La Federación Internacional de Músicos también señaló que existe un abismo entre la falta prácticamente absoluta de categorías para los músicos folclóricos (muchos de los cuales no están remunerados o están directamente pagados por el público), el desarrollo comercial y el éxito de algunas clases de este tipo de música, sobre todo cuando se engloba en la categoría de «música del mundo». Por consiguiente, la condición social de los artistas intérpretes o ejecutantes sería muy distinta si los contratos modelo elaborados con la ayuda de los sindicatos y de las normas jurídicas se usaran más sistemáticamente para aclarar su condición (probablemente como empleados). Según la Federación Internacional de Músicos, en la mayoría de países de América Latina el derecho laboral goza de una postura bastante buena a este respecto y, en algunos casos, éste ha sido realzado por la adopción de reglamentos específicos que cubren a los artistas intérpretes o ejecutantes, si bien éste no ha sido el caso de Asia ni de Africa(2). La Federación Internacional de Músicos también observó que en los países de América Latina, Asia y Africa, los músicos constituían un porcentaje elevado en el índice de desempleo, a saber, el 20 por ciento entre los músicos de México(3), sobre todo debido al uso extendido de la música pregrabada, del karaoke y demás, y de forma más general, debido al uso y distribución de la música en todo el mundo mediante las nuevas tecnologías. Hubo quienes tuvieron que dejar de buscar trabajo en el campo de la música mientras que otros necesitaban contar con otros empleos paralelos para llegar a final de mes (a saber un 80 por ciento en el caso de los artistas intérpretes uruguayos, un 70 por ciento en el caso de los músicos de la India y un 90 por ciento en el caso de los artistas intérpretes procedentes de Camerún, Nigeria y Filipinas(4)); así pues, la profesión del artista intérprete musical se había devaluado a los ojos del público. La Federación Internacional de Músicos afirmó que la remuneración de los derechos de propiedad intelectual de los artistas intérpretes o ejecutantes podría constituir la base de una indemnización financiera y, asimismo, podría convertirse en una fuente de financiación de la protección social. A este respecto, la Federación Internacional de Músicos quedó sorprendida de que la gestión de los intereses en materia de derechos de autor de los artistas intérpretes fuera más o menos inactiva en América Latina mientras que los mercados comerciales son enormes para que aquellos que se sirven de la música grabada, a saber radio, televisión, ventas de casetes y discos compactos musicales, etc. La Federación Internacional de Músicos consideró que en Africa, Asia y América Latina una mayor protección de los derechos de los artistas intérpretes o ejecutantes, sobre todo según el tratado de la OMPI sobre interpretación o ejecución y fonogramas (véase capítulo 8), así como la instauración de estructuras eficaces para recolectar los cánones y satisfacer los pagos a los artistas intérpretes o ejecutantes, reduciría la dependencia de los músicos de otros empleos y prestaría apoyo a la protección social. La Federación Internacional de Músicos hizo especial hincapié en la necesidad de una política clara para fomentar las actuaciones en vivo, en las tres regiones(5).
Los periodistas independientes tienden a figurar entre los mayores usuarios de las nuevas tecnologías y muchos de ellos ven Internet como un prometedor instrumento potencial para el empleo en el futuro. Muchos han escogido trabajar por cuenta propia con el fin de sustituir un empleo con el que contaban antes o debido al modo de vida y unos pocos están en situación de proporcionar empleo a los otros; no obstante, muchos colaboran con los demás al menos de vez en cuando. Algunos se ganan bien la vida mientras que otros se encuentran en una situación financiera muy inestable. «Las historias más diversas, dispares y de cambio de carrera son lo normal para los trabajadores independientes de los medios de comunicación, ... [y viven] historias de supresiones de puestos y considerable dependencia de las organizaciones con un solo cliente, inclusive los empleadores antiguos»(6).
La Federación Internacional de Periodistas organizó una encuesta mundial sobre las condiciones sociales y profesionales que se aplicaban a los periodistas independientes, mediante un cuestionario que se envió a más de 130 asociaciones y sindicatos de periodistas de 98 países(7). La encuesta consideraba a los periodistas como escritores, reporteros, editores, fotógrafos, diseñadores, subeditores, artistas gráficos y dibujantes así como todos aquellos implicados en el proceso creativo de recopilar, producir y difundir la información. Los sectores cubiertos fueron la prensa, los organismos de radiodifusión, las agencias y los sectores de publicación electrónica y multimedia. Los periodistas independientes trabajan por cuenta propia, contratados o como pigistes (pagados por espacios).
Los primeros resultados de la encuesta revelaron que el periodismo es una profesión en expansión que cuenta con nuevas oportunidades de empleo, sobre todo en el campo de los nuevos servicios de información en Europa y América del Norte. Sin embargo, muchos de los nuevos puestos consisten en contratos de duración determinada o en trabajos de pequeños contratos que realizan los periodistas independientes. En todos los países excepto en unos pocos a saber, Bulgaria, El Salvador, Togo y la mayor parte de Asia, el mercado de los periodistas independientes está creciendo.
La Federación Internacional de Periodistas consideró que el sector de los periodistas independientes sigue creciendo en proporción a la comunidad periodística total. Del total calculado de 225.000 periodistas que ejercen en 28 países de Europa y cubren los países cuyas respuestas fueron recibidas, unos 70.000, es decir casi una tercera parte del total, trabajaban como periodistas independientes. En Africa, América Latina, Asia y el Pacífico, entre un 20 y un 40 por ciento de los periodistas trabajaban por cuenta propia.
La reestructuración del empleo en los países industrializados progresa mucho y los periodistas independientes pueden unirse a los sindicatos excepto, entre los países encuestados, en Bulgaria, República Checa y Georgia; Gambia, Nigeria y Togo; y quizás también en Japón y la República de Corea. En la mayoría de países pueden recibir una acreditación oficial (salvo en Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Gambia, India, Japón, República de Corea, Perú y Togo), aunque en los antiguos países comunistas y en otras partes del mundo, a saber en Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Gambia, Georgia, Indonesia, Nicaragua, Perú, Togo y Uganda, la situación jurídica de los periodistas independientes continúa estando poco clara.
Según la Federación Internacional de Periodistas, los periodistas independientes se cuentan entre los periodistas más equipados técnicamente hablando y cada vez se espera más que posean cualificaciones técnicas y expandan el uso de las nuevas tecnologías de la información, si bien la imagen que ofrecen Africa y la India sugiere un nivel de capacidad tecnológica mucho más bajo.
La función del derecho laboral y de la reglamentación fiscal pesa mucho sobre algunos periodistas independientes. En muchos países, los acuerdos en materia de fiscalidad son difíciles de obtener y los beneficios sociales disponibles para el personal empleado a tiempo completo no se ofrecen a los periodistas independientes.
La Federación Internacional de Periodistas observa que el crecimiento del trabajo independiente ha desafiado a los sindicatos del sector de la comunicación tanto en términos de mantenimiento de las condiciones sociales como de calidad del periodismo. Muchos sindicatos afirman que la nueva estructura del empleo en el ámbito del periodismo y el consiguiente aumento del periodismo independiente tienen repercusiones negativas en la calidad de los medios de comunicación. Existe un acuerdo casi unánime de que este proceso debilita las condiciones sociales en el trabajo.
Tecnologías y derechos jurídicos de los periodistas independientes
Si la tecnología, en gran medida, ha influenciado positivamente el modo de trabajar de los periodistas y editores, los derechos jurídicos pueden haberse visto afectados, especialmente en cuanto se refieren a los periodistas independientes. En los últimos años la cuestión de los derechos electrónicos ha suscitado importantes conflictos entre los escritores y editores independientes. El debate surgió con la llegada de las bases de datos electrónicas elaboradas a partir del contenido de los periódicos y las revistas. En general, los editores consideran que estas bases de datos son una forma de obtener dinero extra de la gente que quiere buscar artículos sobre temas, gente u organizaciones concretos. Los clientes suelen pagar por cada búsqueda y/o por cada artículo recuperados. Sin embargo, la mayoría de editores no consideraban que los escritores del material recuperado debieran compartir ese dinero extra.
Esta cuestión repercute poco o no repercute en absoluto en los empleados a tiempo completo. Los empleados a tiempo completo reciben sus salarios y no están acostumbrados a ganar dinero extra según la forma en que se usa su trabajo. En términos jurídicos, está claro que los escritores de plantilla crean obras por contrato y el derecho del editor a incorporarlas a las bases de datos electrónicas no se ha puesto en tela de juicio. No obstante, la situación es mucho más turbia para los periodistas independientes. Tradicionalmente, éstos venden sus primeros derechos de serie, lo que significa que la obra sigue siendo propiedad del escritor; el editor solamente adquiere el derecho de ser el primero en publicarlo. Después de eso, los editores no tienen ningún derecho más sobre el material y pueden hacer con él lo que deseen. Algunos contratos varían en este punto ya que especifican que el editor original puede reimprimir el material de acuerdo con unos honorarios acordados pero el principio de que los periodistas independientes no venden todos los derechos está muy bien consolidado.
Cuando aparecieron las bases de datos electrónicas, la cuestión que se planteó era la de saber si tomar un artículo que se había publicado en un periódico e incluirlo en una base de datos de artículos publicados en dicho periódico se consideraba una segunda publicación o simplemente era presentar el original de forma distinta. Los editores sostuvieron, con bastante convicción, que las bases de datos en línea son como microfilmes y los periodistas independientes no han acostumbrado a recibir dinero extra cuando su trabajo ha aparecido en facsímiles de publicaciones en forma de microfilmes. Por otra parte, los periodistas independientes sostuvieron que mientras un microfilm es simplemente un facsímil del original, una base de datos electrónica es bastante diferente y se considera una nueva publicación. Por consiguiente, el escritor tiene derecho a recibir un pago adicional(8).
En los Estados Unidos, el caso más significativo en este campo es el de Tasini y otros versus The New York Times y otros. En 1993 el escritor independiente Jonathan Tasini, posterior presidente de la Unión Nacional de Escritores y otros miembros del sindicato presentaron una demanda contra The New York Times, productores de bases de datos electrónicos y otros. Las quejas giraban en torno al hecho de que los artículos escritos por los periodistas para distintas publicaciones se habían introducido en las bases de datos electrónicas sin permiso de los escritores o sin que se les pagara nada más(9). En 1997, el tribunal falló a favor de los editores pero rechazó el argumento de las compañías editoras de que la compra de los primeros derechos de publicación automáticamente implicaba otros medios de comunicación tales como las bases de datos electrónicas. Sin embargo, las bases de datos se interpretaron como una «revisión» de la versión impresa original de las publicaciones y, de ahí como una autorización aceptable del material adquirido. Los demandantes recurrieron la sentencia(10). La sentencia se basaba en la decisión de que producir el contenido del periódico en una base de datos electrónica no es lo mismo que publicarla, por no decir nada de la indemnización por el material publicado en las páginas Web o en otros medios de comunicación electrónicos, tanto si antes se ha publicado en papel como si no.
En un caso parecido en Canadá, la escritora independiente Heather Robertson presentó un pleito en 1999 contra Thomson Corp. Por un artículo que apareció en The Globe and Mail y que posteriormente fue reproducido en Info Globe, una base de datos electrónica. El caso se convirtió en una acción popular en la que se incluían todos los escritores cuyo trabajo para los medios de comunicación escrita canadienses se reproducían mediante bases de datos informáticos desde que Info Globe nació en 1979 y se pidieron 100 millones de dólares canadienses por daños y perjuicios(11). En un caso parecido al de Tasini ocurrido en los Países Bajos, la sentencia se dictó a favor de los escritores pero se ha recurrido(12).
En 1996, los periodistas independientes británicos y europeos ya habían empezado a hacer sentir su oposición a la creciente presión de los editores para los contratos sobre todos los derechos. Con la creciente proliferación de los canales de comunicación, los editores buscaron la manera de garantizar que no fueran responsables de pagos secundarios cuando los artículos se volvían a publicar (nueva propuesta) una y otra vez de forma electrónica. En el Reino Unido, la cuestión llegó a un punto crítico a finales de 1994, cuando el editor para empresas y consumidores VNU envió cartas a todos los contribuyentes independientes pidiéndoles todos los derechos de sus futuros trabajos sin ningún pago extraordinario. En Europa, la situación no era tan difícil porque la legislación europea que reconoce los derechos de autor inalienables se traduce en que los escritores tienen más control y propiedad sobre su trabajo que en el Reino Unido, que reconoce los derechos de autor y otorga la propiedad según el contrato. Sin embargo, los editores europeos también buscaron la manera de obtener plenos derechos con el fin de evitar tener que negociar con los autores sobre el uso futuro de los mismos. Uno de los motivos fue la necesidad de estar en igualdad de condiciones con los editores británicos y norteamericanos para poder competir en el mercado mundial de los medios de comunicación.
Con el fin de hacer frente a esta amenaza, tanto el Sindicato Nacional de Periodistas (NUJ) del Reino Unido como la Federación Europea de Periodistas se esforzaron por conseguir una mayor protección jurídica de los derechos de autor y para instaurar sociedades cobradoras que pudieran tratar este problema. El proyecto Imprimatur (1996-1998) fundado por la Unión Europea estudió las posibles labores de semejante sistema que derivaron en un plan piloto conocido como ByLine, servicio de sindicación en línea, creado para orientar la gestión de los derechos de autor electrónicos y el comercio. Este sistema brindaba a los periodistas y a los proveedores de contenido una plataforma para sindicar su trabajo a escala mundial, aunque retenía el control sobre los derechos de propiedad intelectual y, por consiguiente, sobre los pagos de los honorarios. Actualmente, este esquema ha quedado desfasado y la Author's Licensing and Collecting Society (ALCS) de Londres, responsable de haber instaurado dicho sistema tras su participación en el proyecto Imprimatur, está examinando la forma de llevarlo a cabo.
El beneficio más significativo obtenido sobre los derechos en el Reino Unido data de marzo de 1999, cuando The Guardian acordó, tras una serie de negociaciones con el Sindicato Nacional de Periodistas, permitir que los trabajadores independientes conservaran los derechos de autor e instauró una remuneración apropiada para el uso original y de sindicación de su trabajo. Sin embargo, la mayoría de editores continúan intentando conseguir que se concedan plenos derechos al trabajo de sus contribuyentes, por lo menos allí donde sea posible. Al tratar con escritores conocidos, es más difícil que los editores obtengan plenos derechos pero los escritores menos conocidos suelen salir perdiendo.
Los periodistas independientes tienen problemas por partida doble: el control y los ingresos. Los periodistas independientes se preocupan por si pierden el poco control que tienen sobre cómo se usa su trabajo y en qué contexto. Una vez se han publicado los artículos en la red, éstos están virtualmente disponibles a todo el mundo; ello dificulta su publicación ulterior en cadenas de periódicos, ya que los tradicionales límites geográficos y de mercado no funcionan en la red. Quizás los periodistas independientes pudieran vender su trabajo a editores en línea que podrían buscar nuevas formas de utilizarlo y que cobrarían derechos de gestión. Sería posible efectuar los pagos en concepto de distribución de sus artículos según el número de veces que se «visitan» los sitios en que aparecen.
Exactamente, ¿cuánto valen los derechos electrónicos? Los operadores de algunas bases de datos electrónicos cobran honorarios bastante importantes por su uso. Si comparamos dichos honorarios con los bajos precios de cobertura de los periódicos y los precios relativamente bajos de las revistas, si bien más elevados que los de los periódicos, deducimos que los derechos electrónicos pueden ser bastante valiosos. Por otra parte, los periódicos y las revistas obtienen la mayor parte de sus ingresos de la publicidad, así pues los precios de la carátula son engañosos. Algunos operadores de bases de datos tienen bastante éxito pero las publicaciones electrónicas en general todavía no han demostrado ser mucho más beneficiosas. Sin embargo, el medio electrónico presenta posibilidades que los medios tradicionales no brindan. En la red es posible saber exactamente cuánta gente consulta cada cuestión individual. Así, se podría pagar a un autor en función del número de lectores de su trabajo y por primera vez se podría recompensar a los escritores que entregaran lo que el público quiere y necesita.
Las publicaciones en línea constituyen un campo muy nuevo. Muchos editores en línea también son nuevos y trabajan con presupuestos muy reducidos. Algunos, aunque sin duda no todos, pagan mal a los periodistas independientes. Entre tanto las grandes organizaciones de comunicación implicadas en la publicación en línea tienen mucha confianza en el material ya preparado para que se publique en la imprenta, a menudo sin pagar nada más por usar el material en línea. El peligro es que se sienta precedente, a saber que el periodismo en línea no tiene el mismo valor que la prensa tradicional y las variedades de la radiodifusión.
Un interesante intento de evitar la falta de dinero que afecta a algunos de los nuevos editores en línea consiste en ofrecer a los escritores los mismos incentivos que atraen a los propios empresarios, a saber la promesa de una riqueza futura cuando el proyecto tenga éxito y coseche enormes recompensas en el mercado bursátil. Por ejemplo, la revista cibernética Salon ofreció acciones bursátiles a algunos de sus contribuyentes más prominentes -- los editores no revelarán sus nombres -- a modo de pago por su trabajo(13).
No obstante, quizás el aspecto más perturbador de este debate no sea la cuestión de los derechos electrónicos en sí mismos sino el hecho de que algunos editores han intentado distender el problema anunciando que comprarían todos los derechos. Si esto se convierte en moneda común, el periodista independiente que, en el mejor de los casos, esperará que se le pague algo más por tener incluido su artículo en una base de datos, puede terminar perdiendo sus derechos a raíz de nuevas reimpresiones que podrían ser más lucrativas y que en un principio, no formarían parte de la publicación. No es sorprendente que muchos periodistas independientes se resistan a las demandas que reducen todos los derechos(14).
Los periodistas independientes que creen que los nuevos medios electrónicos tienen futuro tal vez tengan razón en pensar así para poder poner un pie dentro, incluso si la paga no es tan buena como en algunos de los medios de comunicación más establecidos. Uno de los grandes problemas de los periodistas es garantizar que el valor de su trabajo no se erosione, sin que ellos desaparezcan de un mercado emergente.
Como en cualquier otra profesión, los periodistas, tanto si forman parte de una plantilla o trabajan independientemente, están preocupados por la seguridad en el empleo, los ingresos y las condiciones de trabajo. Sin embargo, al mismo tiempo, como todos los profesionales y cuasi profesionales, deberían preocuparse por sus capacidades para realizar bien el trabajo y por desempeñar la función que se espera de ellos en la sociedad. ¿Acaso las nuevas tecnologías amenazan o refuerzan esta idea y la «desintermediación» la amenaza o refuerza?
En más de una ocasión se ha comentado que las instituciones tradicionales no podrán controlar los «nuevos medios» del mismo modo que se controlan los medios de comunicación existentes. Las grandes compañías de publicación y radiodifusión no ostentarán ningún monopolio en cuanto a la distribución de la información. La gente decidirá lo que quiere saber y lo conseguirá en la red. La libertad de prensa no estará limitada a aquellos que cuenten con un editor ya que todo el mundo, en potencia, será a la vez editor y periodista(15).
Durante muchos años los medios de comunicación tradicionales han mantenido una línea muy bien definida entre el contenido editorial y la publicidad. En algunos mercados de los medios de comunicación se han producido alegatos de que la publicidad influye en la información pero los principios de la distinción entre ambos están aceptados en todas partes y existe una línea identificable entre la publicidad y el objetivo supuesto del contenido editorial. Los medios de comunicación en línea, a menudo dirigidos por gente que no cuenta con una formación en periodismo, a veces empañan dicha línea de formas que deberían ser motivo de preocupación para los periodistas(16).
Por ejemplo, la facilidad de crear enlaces entre las páginas Web aumenta las posibilidades de que éstas son tanto intrigantes desde una perspectiva empresarial como preocupantes desde un punto de vista de conflicto de intereses. Pongamos por ejemplo una página de reseñas de periódicos adaptadas a la red, al final de la cual hubiera un enlace a las páginas Web de los libreros en línea. Si a los lectores les impresionara la reseña, inmediatamente podrían comprar el libro pero si dicho sitio percibiera una comisión del librero, podría surgir un conflicto de intereses.
Los medios de comunicación en línea también afectan indirectamente a la cobertura de noticias en los medios de comunicación más establecidos. Muchos periodistas están preocupados por si la capacidad de los individuos de editar material en Internet, a menudo sin ningún tipo de comprobación o sin verificar el contenido, aumentará la presión sobre los periódicos y organismos de radiodifusión para publicar artículos rápidamente, aumentando a la vez la probabilidad de cometer errores y quizás que la proporción de «noticias» sea más estimulante que útil(17).
¿Por qué deberían los periodistas preocuparse por acontecimientos como éste? Este tipo de acontecimientos no se traducen en menos puestos de trabajo ni en un salario inferior pero pueden predecir una pérdida de la independencia y la objetividad, una nueva erosión de la confianza pública y, por último, una pérdida de autorrespeto. Depende de los periodistas que, en los próximos años, en lugar de resistirse al cambio intenten garantizar el éxito de las posibilidades que las nuevas tecnologías ofrecen a la vez que se evitan los peligros.
Trabajadores del sector de la edición y las artes gráficas
Los cambios en la organización y la tecnología, junto con un nuevo clima empresarial, también han propiciado las condiciones de revaluación de las condiciones de empleo. Algunas categorías de trabajadores en la industria de la publicidad y del diseño gráfico se han visto particularmente afectadas por este proceso. Un interesante estudio de la industria editora británica(18) examinó el proceso de la reestructuración que había derivado en la concentración, la internacionalización, el desarrollo de nuevos productos y el ahorro. Vinculado a la concentración de propiedad, se pasó de unos objetivos literarios o culturales a una serie de objetivos empresariales y éstos, a su vez, también llevaron a nuevas estrategias de uso laboral. Los autores demostraron que las casas editoras cada vez tenían más trabajo externo con poca interdependencia de volumen, que se servía de equipos relativamente baratos y que son de naturaleza más cerebral que manual.
Los correctores y editores son externos y actualmente es probable que trabajen por cuenta propia, es decir que utilicen el teletrabajo desde casa. Estos teletrabajadores independientes deben ser considerados como trabajadores temporeros más que como el trabajador por cuenta propia ideal que posee su propio negocio y tiene poder de autodirección y autonomía en el proceso de trabajo. Existen varios indicadores que son prueba de esta condición de temporero: la enorme dependencia de un cliente para más de la mitad del trabajo, lo que les hace más vulnerables a los cambios en la demanda; sueldo bajo por horas (10 libras por hora), por debajo de las tarifas mínimas de los periodistas independientes que el Sindicato Nacional de Periodistas estableció en 11,50 libras, sin incluir vacaciones pagadas, baja por enfermedad o jubilación; el aislamiento que supone trabajar en casa, con poca a ninguna interacción cara a cara con los editores o colegas(19). Tan sólo una pequeña minoría (que se estima al diez por ciento de unos 800 miembros de la sociedad británica de editores y correctores independientes) voluntariamente eligió trabajar por cuenta propia. La mayoría empezó a trabajar por cuenta propia como resultado de las fusiones industriales, los traslados o la supresión de puestos de empleo(20).
Estos indicadores ilustran que dichos trabajadores tal vez pertenezcan a categorías de empleo que se espera que crezcan pero su posición de empleo se ve gravemente afectada por la reestructuración de la industria.
Con el fin de equilibrar este esquema global, debería añadirse que las condiciones de empleo de la industria gráfica todavía están reguladas, en gran medida, mediante acuerdos colectivos. En el continente europeo, éstos suelen ser acuerdos sectoriales, mientras que en el Reino Unido los sectores más importantes tales como la edición de periódicos nacionales y regionales han rechazado negociar los acuerdos nacionales desde los años setenta u ochenta(21).
La flexibilidad, en sus distintas formas, ha influido en las condiciones de trabajo de muchas maneras. La flexibilidad funcional mediante la rotación de puestos y el trabajo en equipo ha tendido a mejorar la calidad del trabajo. Los trabajadores principales en la garantía del empleo generalmente se han beneficiado de la flexibilidad funcional mientras que los trabajadores periféricos han sufrido debido a la flexibilidad numérica mediante el trabajo de las agencias y las distintas formas de trabajo flexible. La flexibilidad y la producción justo a tiempo, combinada con el trabajo informático, constituyen una fuente de problemas específicos en la seguridad y salud en el trabajo, sobre todo en forma de estrés en el trabajo.
5. Impacto de la tecnología de la información
en la seguridad y la salud
Han mejorado mucho las condiciones de trabajo en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo, si bien también subsisten ciertos aspectos negativos. Por ejemplo, la capacidad de los trabajadores, los empleadores y los gobiernos de adaptar las medidas de seguridad y salud a los progresos técnicos es insuficiente debido a la velocidad de los cambios tecnológicos; además, es difícil tener en cuenta consideraciones de tiempo de trabajo en ámbitos tan sensibles en ese aspecto como el periodismo y la edición, en particular, en esta época de crecimiento rápido y de mercados de trabajo muy competitivos en ciertas áreas.
Debido a la rápida integración económica mundial y a la movilidad de las empresas multinacionales, los viejos y los nuevos peligros relacionados con el trabajo coexisten en los países industrializados y en los países en desarrollo. La necesidad de una actualización continua de la información en materia de seguridad y salud afecta tanto a los trabajadores y los directivos como a los profesionales de la salud en el trabajo. La mayor innovación tecnológica que ha afectado a los trabajadores de los medios de comunicación y el espectáculo ha sido el uso generalizado de los ordenadores. La evaluación ergonómica y la intervención para evitar problemas músculo-esqueléticos o de visión entre los usuarios de terminales de ordenador con pantalla de visualización de datos (PVD) eran medidas desconocidas en el decenio de 1970. Treinta años más tarde, los peligros para estos usuarios se han convertido en una preocupación fundamental en el campo de la seguridad y la salud. Asimismo, los problemas de la calidad del aire en interiores (por ejemplo el «síndrome del edificio enfermo/hermético») y los factores psicosociales se han convertido en cuestiones importantes. Todos los que investigan estos problemas para la salud necesitan educación y formación para poder comprender las complejas interacciones entre el medio ambiente, los individuos y la organización social, teniendo en cuenta que las mujeres constituyen una proporción de la fuerza de trabajo de las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo cada vez mayor, tanto en los países industrializados como en los países en desarrollo(1).
Mejoras resultantes de la tecnología de la información
En la industria de las artes gráficas, la tecnología de la información (en particular, las técnicas digitales, la formación electrónica de imágenes y el trabajo con ordenadores), conjuntamente con la sustitución por materiales menos peligrosos o la implantación de nuevas estrategias de control de la higiene industrial, han contribuido a crear métodos de trabajo más limpios, calmos y menos propensos al riesgo que las antiguas tecnologías que implicaban la exposición a sustancias tóxicas, al ruido, el calor y las maquinarias mal protegidas (véase el cuadro 5.1 para indicaciones acerca de esos problemas). Las nuevas tecnologías han provocado problemas en materia de seguridad y salud, tales como lesiones por esfuerzo repetitivo, estrés, deficiencias visuales, si bien las pruebas son menos concretas que en el caso de los riesgos que resultaban de las técnicas anteriores. Con frecuencia, la tecnología de la comunicación ha contribuido a difundir rápidamente prácticas superiores en el mundo entero, dando a conocer métodos de trabajo más seguros o la forma de prevenir accidentes. Muchas cuestiones que han sido importantes históricamente (por ejemplo los disolventes en las industrias gráficas) pertenecen al pasado gracias a su sustitución o a otras estrategias de gestión de riesgos. No obstante, surgirán nuevos riesgos que harán necesario vigilar la seguridad, la salud y el medio ambiente como parte de una estrategia eficaz de gestión de riesgos(2).
Cuadro 5.1. Estudios con cohortes sobre el riesgo de mortalidad en el sector de la imprenta en Italia, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos
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Población estudiada |
Número de trabajadores |
Riesgo de mortalidad* (I.C. 95 por ciento) | ||||
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Período de seguimiento |
País |
Todas las causas |
Todos los cánceres |
Cáncer de pulmón | ||
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Prensistas de periódicos |
1.361 |
(1949-65)
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Estados Unidos |
1,0 (0,8-1,0) |
1,0 (0,8-1,2) |
1,5 (0,9-2,3) |
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Prensistas de periódicos |
700 |
(1940-55)
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Italia |
1,1 (0,9-1,2) |
1,2 (0,9-1,6) |
1,5 (0,8-2,5) |
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Tipógrafos |
1.309 |
1961-1984 |
Estados Unidos |
0,7 (0,7-0,8) |
0,8 (0,7-1,0) |
0,9 (0,6-1,2) |
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Impresores (NGA) |
4.702 |
(1943-63)
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Reino Unido |
0,8 (0,7-0,8) |
0,7 (0,6-0,8) |
0,6 (0,5-0,7) |
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Impresores (NATSOPA) |
4.530 |
(1943-63)
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Reino Unido |
0,9 (0,9-1,0) |
1,0 (0,9-1,1) |
0,9 (0,8-1,1) |
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Huecograbado |
1.020 |
(1925-85)
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Suecia |
1,0 (0,9-1,2) |
1,4 (1,0-1,9) |
1,4 (0,7-2,5) |
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Impresores de cartonajes |
2.050 |
(1957-88)
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Estados Unidos |
1,0 (0,9-1,2) |
0,6 (0,3-0,9) |
0,5 (0,2-1,2) |
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* Tasas de mortalidad normalizadas (TMN) = número de muertes observadas dividido por el número de muertes esperadas ajustado al efecto de la edad durante el período de tiempo de que se trate. Una TMN de 1 indica que no hay diferencia entre los valores observados y esperados. Nota: las TMN se dan con intervalos de confianza del 95 por ciento. NGA = National Graphical Association, Reino Unido. NATSOPA = National Society of Operative Printers, Graphical and Media Personnel, Reino Unido. | ||||||
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Fuente: OIT: Encyclopaedia of Occupational Safety and Health (Ginebra, 1998). | ||||||
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El trabajo con ordenadores es generalmente seguro y sano, pero las industrias gráficas y editoriales no lo son tanto. La manipulación de maquinaria pesada (bobinas de papel continuo, planchas de impresión, etc.) ha disminuido y al eliminarse las primeras etapas de la impresión (por ejemplo la eliminación de los compuestos utilizados en fotografía por sistemas informatizados de confección de planchas y de impresión) se ha logrado un entorno de trabajo más sano. En los casos en que se han logrado mejoras, éstas se deben en parte a la tecnología de la información (ICT) y en parte a las reglamentaciones establecidas por el Estado y los convenios colectivos en materia de seguridad y salud(3).
Los diseñadores gráficos de las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo hacen trabajos en muchos soportes: revistas, libros, posters, embalajes, películas, vídeos, diseños de exposición y, más recientemente, en formas digitales, como el diseño por ordenador, las presentaciones multimedia, los juegos de vídeo, páginas en Internet. Los riesgos del diseño gráfico son muy diferentes a los de hace unos pocos años, cuando algunos diseñadores aún utilizaban medios de impresión mecánicos. Hoy en día, prácticamente toda la maquetación de páginas y el diseño gráfico se hacen en formato digital antes de su impresión en papel. Muchos de los diseños están destinados exclusivamente a formatos digitales, tal como disquetes, CD-ROM o páginas de Internet. Los trabajos creados digitalmente se guardan en disquetes, soportes extraíbles o CD-ROM, y se entregan al cliente para su presentación final. Los ordenadores también se utilizan con diversos fines artísticos: para la pintura, la visualización de imágenes fotográficas escaneadas, y para varios efectos de animación y especiales destinados al cine, los juegos o la televisión. El diseño ergonómico de los puestos de trabajo, la eliminación de brillos y los descansos frecuentes permiten que los diseñadores gráficos y los artistas que trabajan con ordenadores tengan mejores condiciones de seguridad que la mayoría de los otros artistas. Por lo general, la revolución digital ha reducido en gran medida los riesgos para la salud tradicionalmente relacionados con la profesión del diseño gráfico(4).
Los diseñadores gráficos, los artistas, los músicos y los periodistas que trabajan con ordenadores y aquellas personas que hacen la composición y la maquetación de las páginas deberían tener conciencia de los riesgos que puede entrañar el trabajo prolongado con ordenadores. Desafortunadamente, se trata de una tecnología demasiado reciente y no se conocen bien los riesgos. Los peligros relacionados con el trabajo prolongado con pantalla de visualización de datos (PVD) son: vista cansada, cefaleas, dolor de espaldas, rigidez de cuello, manos y muñecas doloridas, mareos, náuseas, irritabilidad y estrés. Por lo general, estos problemas están relacionados con tareas repetitivas y con una incorrecta distribución de sus componentes (se mencionan episodios de lesiones de piel y dermatitis). La mayoría de los problemas mencionados son de carácter leve, aunque puedan aparecer también lesiones incapacitantes, como la tendinitis crónica o el síndrome del túnel carpiano. A pesar de que los efectos de las PVD han sido estudiados durante más de dos décadas, no existen pruebas que relacionen el trabajo continuo con las PVD y los problemas de salud. Las PVD emiten niveles de radiación relativamente bajos, y no se ha demostrado que su utilización pueda causar efectos adversos permanentes(5). Trabajar con ordenadores suele requerir largos períodos de manejo del ratón o del teclado para diseñar y ajustar los trabajos. Es importante que los usuarios de ordenadores efectúen pausas periódicas, que resultan más eficaces cuando se hacen en intervalos frecuentes y cortos.
Diferentes posibilidades de diseño de los puestos de trabajo con ordenador centrados en el trabajador y que le permitan una postura correcta y que aseguren la comodidad visual son factores fundamentales. Los componentes de un puesto de trabajo con ordenador deben poder ajustarse con facilidad a las diferentes tareas y a las personas que los utilizan. La vista cansada puede prevenirse efectuando pausas para que los ojos descansen, impidiendo los reflejos y destellos, y colocando la pantalla a la altura de los ojos. Otra forma de reducir las molestias oculares es utilizar monitores con una frecuencia de imagen de 70 Hz para disminuir el parpadeo de la imagen.
Los trabajadores de los medios de comunicación y del espectáculo corren riesgos similares a los que existen en industrias más convencionales. Se puede recurrir a la misma clase de precauciones, si bien los costos para gastos de control de las maquinarias pueden resultar prohibitivos. En esos casos, debería darse mayor importancia a la sustitución por materiales y procesos menos peligrosos. En el cuadro 5.2 se enumeran tipos de precauciones relacionadas con los diferentes riesgos que existen en las industrias de las artes y entretenimientos.
Cuadro 5.2. Precauciones relacionadas con los riesgos de las industrias de las artes y entretenimientos
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Riesgos |
Precauciones |
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Riesgos químicos |
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General |
Formación sobre los riesgos y precauciones
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Contaminantes atmosféricos (vapores, gases, neblinas de aerosoles, brumas, polvos, humos) |
Recinto aislado
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Líquidos |
Tapar los envases
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Polvos |
Comprar productos en forma líquida o en pasta
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Sólidos |
Guantes |
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Riesgos físicos |
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Ruidos |
Maquinaria más silenciosa
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Radiación ultravioleta |
Recinto aislado
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Radiación infrarroja |
Protección de la piel y gafas contra radiación infrarroja |
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Láser |
Utilizar rayos láser de la menor potencia posible
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Calor |
Aire acondicionado
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Frío |
Ropa de abrigo
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Riesgos eléctricos |
Cableado adecuado
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Riesgos ergonómicos |
Herramientas e instrumentos ergonómicos y de dimensiones adecuadas Puestos de trabajo bien diseñados
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Riesgos de seguridad |
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Maquinaria |
Dispositivos de protección en máquinas
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Partículas proyectadas (por ejemplo, con bruñidoras) |
Recinto aislado. Protección de ojos y cara según necesidades |
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Resbalones y caídas |
Limpieza y barrido del suelo y las superficies de trabajo
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Caída de objetos |
Casco de seguridad
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Riesgo de incendio |
Vías de evacuación de emergencia adecuadas
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Riesgos biológicos |
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Mohos |
Control de la humedad
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Bacterias, virus |
Vacunación en los casos necesarios
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Fuente: OIT: Encyclopaedia of Occupational Safety and Health (Ginebra, 1998), vol. 3, pág. 96.3. | |
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Artistas escénicos y otros trabajadores afines
Los actores, mú