Programa de Actividades Sectoriales |
Ver eslabón del texto
abajo

Las tecnologías de la información en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo:
Sus repercusiones en el empleo, las condiciones de trabajo y las relaciones laborales
Ginebra, 28 febrero - 3 marzo 2000
Organización Internacional del Trabajo Ginebra
Copyright ©2000 Organización Internacional del Trabajo (OIT)
Ilustración tapa: Geri Hall
Para comprar este documento, cliquee aquí
La Oficina Internacional del Trabajo ha elaborado el presente informe como documento de base para los debates que se mantendrán en el Coloquio sobre las tecnologías de la información en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo. El Consejo de Administración de la OIT, en su 273.ª reunión (celebrada en noviembre de 1998), decidió que en el programa de reuniones de las actividades sectoriales para el período 2000-2001 se incluiría una reunión sobre el tema siguiente: Las tecnologías de la información en las industrias de los medios de comunicación: sus repercusiones en el empleo, las condiciones de trabajo y las relaciones laborales. En su 274.ª reunión (celebrada en marzo de 1999) el Consejo de Administración decidió que el Coloquio sobre esta cuestión debería celebrarse en Ginebra del 28 de febrero al 3 de marzo del año 2000, que contaría con la asistencia de 63 participantes, y que se invitaría a los 21 países que se indican a continuación: Alemania, Argelia, Brasil, Bulgaria, Camerún, Canadá, China, Egipto, Eslovaquia, España, Estados Unidos, Francia, India, Japón, Jordania, México, Reino Unido, Senegal, Suecia, Tailandia y Ucrania. También se propuso incluir en una lista de reserva a los siguientes países, que serían invitados en caso de que algunos de los gobiernos mencionados en la primera lista declinara la invitación: Argentina, Chile, Colombia, Comoras, Filipinas, Finlandia, Ghana, Grecia, Honduras, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malasia, Mauritania, Nigeria, Países Bajos, Perú, Portugal, Rumania, Santa Lucía, República Árabe Siria, Suiza, Turquía y Uruguay.
Además, se elegiría a 21 representantes de los empleadores y de los trabajadores sobre la base de consultas con los Grupos respectivos del Consejo de Administración. La finalidad del Coloquio será el intercambio de opiniones sobre determinadas cuestiones sociales y laborales del sector de los medios de comunicación y del espectáculo que experimenta una rápida evolución (teledifusión y radiodifusión, industria cinematográfica, actuaciones en directo, medios de comunicación e industrias gráficas editoriales), el examen de cuestiones como la piratería lesiva del derecho de autor, la situación del empleo, los acuerdos contractuales y la protección social, las iniciativas en materia de formación así como la promoción del diálogo social, a fin de elaborar conclusiones que orienten la futura labor de la OIT.
El Coloquio forma parte del Programa de Actividades Sectoriales de la OIT, cuya finalidad es prestar asistencia a los gobiernos y a las organizaciones de empleadores y trabajadores a fin de ampliar su capacidad para abordar de forma equitativa y eficaz los problemas sociales y laborales de determinados sectores económicos. También es una forma de señalar a la atención de la OIT determinadas cuestiones sociales y laborales que afectan a sectores específicos. Una de las principales formas de lograr este objetivo es el recurso a reuniones tripartitas y, en fecha más reciente a coloquios, en los que se reúne a una selección representativa de delegados de los gobiernos, de los empleadores y de los trabajadores de países que destacan en determinados sectores. Esas reuniones están también en conformidad con la reorientación de uno de los objetivos estratégicos de la OIT, a saber: reforzar el tripartismo y fomentar el diálogo social a nivel internacional.
1. Tendencias generales de las tecnologías de la información y de la comunicación
Las tecnologías de la información fomentan la mundialización en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo
Nuevos productos, nuevas modalidades de trabajo y nuevas ocupaciones
2. Repercusiones generales de las tecnologías de la información en los procesos, en el contenido y en las funciones del gobierno en los medios de comunicación y el espectáculo
Radio y teledifusión
La industria cinematográfica
Actuaciones en directo
Medios de comunicación (periodistas de radio y revistas)
Los efectos sobre los trabajadores: menos derechos y más presiones
Pros y contras de las nuevas tecnologías
El periodismo en los nuevos medios de comunicación
Teletrabajo
Radio y teledifusión, cinematografía y actuaciones en directo
Periodistas
Industrias editoriales e industrias gráficas
Trabajadores de la radiodifusión, los medios de comunicación y la industria cinematográfica no incluidos en las secciones anteriores
Impacto diferencial de las tecnologías en los trabajadores de uno y otro sexo
5. Impacto de la tecnología de la información en la seguridad y la salud
Mejoras resultantes de la tecnología de la información
Imprenta y artes gráficas
Diseñadores gráficos
Trabajadores ante pantalla
Artistas escénicos y otros trabajadores afines
Músicos
Actores
Efectos especiales
Periodistas
Nuevos riesgos y amenazas a la salud relacionados con la tecnología
6. Las tecnologías de la información y la formación
Nuevos requisitos en materia de calificaciones para los trabajadores de los medios de comunicación y del espectáculo
Iniciativas de formación de los gobiernos, la industria y los sindicatos
7. Tecnologías de la información y piratería del derecho de autor
Importancia y naturaleza de la piratería, pérdida de ingresos para la industria y los trabajadores
Medios para luchar contra la piratería -- legislación, tributación, códigos de protección, cooperación entre trabajadores y empleadores
Las normas pertinentes de la OIT
La protección internacional de las actuaciones, los organismos de radiodifusión y los artistas intérpretes: la Convención de Roma
Actividades de otras organizaciones internacionales en este ámbito
La acción de la OIT en el sector de los medios de comunicación y del espectáculo
9. Diálogo social en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo
Propuestas para una posible acción de la OIT
Lista de cuadros y gráficos
Gráfico 1.1. Las 10 más grandes empresas de espectáculos, publicación e impresión en el mundo, según Fortune (según el volumen de empleo), en 1999
Gráfico 3.1. Variación del empleo en los diarios españoles, 1992-1998
La información que figura en este informe se ha extraído de una vasta gama de fuentes, aunque cabría subrayar que se dispone de pocas estadísticas sobre la tendencia del empleo en las industrias objeto de examen. Se recurrió ampliamente a una diversidad de publicaciones, artículos de prensa, información extraída de sitios en la Web y textos no publicados. Además, los Estados Miembros y las organizaciones de trabajadores y de empleadores de la OIT aportaron valiosa información. El informe fue redactado por el Sr. John Myers, del Departamento de Actividades Sectoriales, sobre la base de contribuciones aportadas por un equipo compuesto por Linda Wirth, Brigitte Steck y Tara Bradbury, de documentos de antecedentes elaborados por Darryl Nelson, Peter Leisink, Garry Neil y Grant Buckler, de contribuciones escritas presentadas por algunos participantes en el Coloquio de 1997 sobre la convergencia de los medios de comunicación múltiples (multimedia), entre los que cabe citar a Jürgen Warnken, del Ministerio Federal de Trabajo y Asuntos Sociales, Alemania; Robert Zachariasiewicz, Director de Asuntos Públicos, del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos; Walter Durling, miembro empleador del Consejo de Administración de la OIT y del Consejo Nacional de la Empresa Privada de Panamá; y Phil O'Reilly, Director Ejecutivo de la Asociación de Editores de Periódicos de Nueva Zelandia -- así como material complementario aportado por Vittorio di Martino (equipo interdepartamental de análisis e informes) y Messaoud Hammouya (Oficina de Estadística).
1. Tendencias generales de las tecnologías
de la información y de la comunicación
Debido al auge de la venta de computadoras, teléfonos portátiles y otros aparatos de las tecnologías de la información y de la comunicación y al incremento sin precedentes de su capacidad, al desarrollo de redes por satélite, cable u otros medios, y al aumento del ancho de banda, entre otros motivos, han surgido nuevas formas de distribución mediante las cuales pueden ofrecerse productos y servicios de las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo. La reestructuración de esas industrias, y su inclusión en un movimiento que apunta a la constitución de una industria integrada de la información obedecen en gran medida a esos importantes avances de la tecnología, para los cuales se utiliza en general el término convergencia(1). Esa convergencia se funda en las innovaciones tecnológicas de la microelectrónica, la informática y las telecomunicaciones. Mediante la digitalización, todos los tipos de datos -- independientemente de su origen -- pueden manipularse e integrarse en la base de su estructura común de información. Además, el desarrollo de la tecnología vía satélite y fibra óptica ha abierto la posibilidad de transmitir rápidamente un volumen cada vez mayor de información por segundo. El desarrollo de los circuitos integrados y la creciente capacidad exponencial de los microchips tuvieron una importancia fundamental en la comunicación de datos y en la integración de los distintos tipos de comunicación electrónica.
El ordenador y el modem, junto con muchos otros servicios e innovaciones de los soportes lógicos y físicos de las tecnologías de la información y de la comunicación, nos han situado en la cumbre de una etapa sumamente significativa del desarrollo de la historia de las comunicaciones humanas, con frecuencia denominada «sociedad de la información» y han transformado las modalidades de trabajo de muchos hombres y mujeres en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo. Los cimientos de la super autopista de la información se sentaron hace años, ya que se basan en la totalidad del sistema que componen los siguientes elementos: redes vía teledifusión, radiodifusión, cable, satélites y computadoras; sistemas de teléfonos digitales sin cable por microondas, redes de teledifusión y radiodifusión móvil y celular así como otros sistemas mediante los cuales se transmiten datos, información, material audiovisual y comunicaciones. A diario la gente recibe, almacena, procesa, presenta en pantalla y envía una gran variedad de textos, fonogramas e imágenes, inclusive películas y programas de radio y de televisión, en su país y en todo el mundo. Uno de los desafíos más importantes es la integración de esos elementos diversos y dispares en un sistema sin fisuras, digital, de banda ancha, interactivo y de alta velocidad, con miras a completar la autopista, garantizando que llegue a todas las partes del mundo donde sea necesaria y que puedan tener acceso a ella tantas personas como sea posible.
El elemento clave para comprender los nuevos medios de comunicación es reconocer que el contenido, independientemente de que se envíe en un CD-ROM (disco compacto -- memoria de sólo lectura), en un DVD (disco vídeo digital o disco versátil digital), en un disquete o mediante una red de alta velocidad, debe ser procesado por una computadora antes de poder utilizarse. La innovación en que se funda este proceso es la digitalización, es decir, la transformación de todos los tipos de información, fonogramas e imágenes en un sistema uniforme basado en los dígitos uno y cero que permiten una infinidad de combinaciones. Gracias a este proceso los distintos medios de comunicación son ahora más compatibles, porque todos se han reducido a bits de información digital equivalentes.
La tecnología digital ha venido utilizándose desde hace algún tiempo; no obstante, la revolución de los medios de comunicación comenzó en realidad en el decenio de 1990 con la aparición de la tecnología de la compresión, que permitió comprimir, almacenar, manipular y transmitir un volumen de información digital sin precedentes. Entre algunas de las innovaciones recientes cabe citar: la televisión digital interactiva -- los espectadores eligen sus propios ángulos de cámara al contemplar determinados acontecimientos deportivos y pueden repetir determinadas tomas o momentos interesantes mientras continúa el programa, también pueden realizar transacciones interactivas, por ejemplo, efectuar transacciones bancarias (telebanking), comprar una amplia gama de productos y servicios a diversos proveedores, etc.; libros electrónicos -- ediciones digitales de libros que se descargan a un ordenador personal y posteriormente se transfieren a un lector de libros electrónicos; y el soporte lógico de compresión MP3 (abreviatura de la expresión en inglés «Moving Picture Expert Group Layer 3») para la difusión en la red de Internet «webcasting» y la venta directa de grabaciones musicales en Internet (aunque este sistema favorece la transferencia de versiones ilegales o «pirata» desde sitios en la Web) -- los archivos de música MP3 pueden almacenarse en los ordenadores y reproducirse en equipos de música o reproductores portátiles con una calidad cercana a la perfección.
En menos de un decenio, el concepto de «sociedad de la información» se ha generalizado en los países industrializados, donde la mayor parte de las personas están en contacto frecuente con las tecnologías de la información y de la comunicación en su vida cotidiana, por ejemplo, el tratamiento de información mediante redes informáticas en los lugares de trabajo, la utilización de cajeros automáticos y el barrido de los códigos de barras de los artículos de consumo por los empleados de las tiendas. Esos cambios son reales, pero no debería sobreestimarse la importancia de los nuevos medios de comunicación electrónica. En el futuro inmediato, los medios de comunicación tradicionales, incluidas las publicaciones impresas, no serán reemplazados por otros, y el porcentaje de la población con conexión a Internet todavía es muy bajo. En enero de 1999, tan sólo el 1 por ciento de la población mundial tenía una dirección en Internet (Internet Protocol - IP) -- incluso en los Estados Unidos tan sólo el 11 por ciento de la población tenía dirección electrónica(2). Los datos sobre conexiones a Internet también demuestran que África, América Latina y la mayor parte de Asia no están conectadas a la economía mundial de la información. En lo que respecta a las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo, la mayor parte de las empresas de países industrializados disponen de conexiones múltiples a Internet y utilizan ampliamente las tecnologías de la información y de la comunicación, si bien en los países en desarrollo esto sería la excepción y no la norma.
¿Cuáles son las perspectivas para el siglo XXI?, la publicación Business Week sugiere que «nos conectaremos a una red de Internet que nos ofrecerá libros, vídeos y música -- y aportaremos a la misma nuestras propias creaciones. Se producirá una expansión de la expresión artística y se difuminarán las fronteras entre artistas y consumidores. En efecto, la red abre un tentador camino de regreso a la democracia del arte preindustrial» ... «las cámaras e instrumentos electrónicos son cada vez más inteligentes y baratos. Con el tiempo, el soporte lógico permitirá a los aficionados realizar grabaciones y películas con una calidad igual a la conseguida en un estudio -- que sorprenderán, gustarán y animarán a audiencias que estarán más allá del escenario de su sala de estar. En un futuro más lejano, la red de Internet -- o el sistema que la haya reemplazado -- ofrecerá a los artistas los medios para hacer su propia promoción»(3). Otro comentarista señaló: «La tecnología actual ha iniciado ya una revolución en la forma en que escuchamos y adquirimos música grabada. Ha hecho tambalear los cimientos de la industria de la música y la grabación, y es muy probable que favorezca nuevos avances en la holografía y la televisión digital»(4). De forma más general, la convergencia de los multimedia podría llegar a convertir los hogares de muchos países industrializados en un centro de consumo de bienes y servicios mucho más directo que antes -- por ejemplo, mediante el comercio electrónico, las transacciones bancarias electrónicas, la televisión interactiva y la red de Internet. Esta tendencia hacia un comercio basado en la convergencia de los multimedia subyace en muchas de las fusiones y adquisiciones que actualmente se realizan en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo.
La repercusión de las tecnologías de la información y de la comunicación, los efectos de sinergia conexos y el aumento de la eficacia «han influido en la composición y la estructura de la mano de obra y han modificado considerablemente las condiciones y las modalidades de trabajo. También han mejorado sustancialmente la situación de los trabajadores, especialmente durante los últimos años. Este es un fenómeno relativamente nuevo. A medio plazo las tecnologías de la información y de la comunicación afectarán prácticamente a todos los empleos»(5).
Las tecnologías de la información fomentan
la mundialización en las industrias de los
medios de comunicación y del espectáculo
En esas industrias la evolución de la tecnología se realiza a un ritmo vertiginoso, de forma que cada vez es más difícil distinguir las fronteras que antes separaban publicación, impresión, teledifusión y espectáculo. Al mismo tiempo, esas industrias basadas en conocimientos están vinculadas a las industrias de la informática y de las telecomunicaciones en el proceso de convergencia de los multimedia. Con frecuencia las modalidades de empleo que ofrecen las industrias de las publicaciones, del periodismo, de la cinematografía, la teledifusión y el mundo del espectáculo, exigen, a diferencia de las ofrecidas diez años atrás, conocimientos técnicos distintos y modifican la situación de muchos trabajadores, evolución que continuará en los próximos años. Es cada vez más probable que los empleadores de este sector sean conglomerados de empresas multinacionales de los multimedia. Con frecuencia la función de los gobiernos se ha desplazado de una participación directa, como empleador en los sectores de la teledifusión y la publicación, entre otros, a una función más distante de carácter normativo, y ahora es más probable que los trabajadores queden enmarcados en modalidades atípicas de empleo y estén menos amparados por las negociaciones colectivas.
El gran incremento del consumo de las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo ha sido un fenómeno mundial que ha afectado incluso a los países más pobres, al tiempo que en los países desarrollados se ha convertido en un hito de la economía postindustrial basada en la información. Esa expansión ha estado estrechamente vinculada a la introducción y utilización de las tecnologías de la formación y de la comunicación, que han potenciado una gran ampliación de los mercados de los medios de la comunicación y del espectáculo, al aumentar el número y la cobertura geográfica de los canales de teledifusión y radiodifusión, y al mejorar la calidad y la disponibilidad del equipo, desde los aparatos de radio, aparatos de televisión y grabadores de cintas casetes hasta los estudios de grabación y de producción de películas cinematográficas con los últimos adelantos de la técnica(6). Estas industrias han sido muy dinámicas, y con frecuencia se hallan entre las empresas punteras de la economía en lo que respecta a ingresos y crecimiento. De hecho, muchos conglomerados de empresas de los medios de comunicación y del espectáculo han podido difundir sus mensajes en todo el mundo con resultados sumamente satisfactorios y a gran velocidad, de formas inconcebibles hace tan solo unos años.
La sociedad mundial de la información ha logrado que los países tengan una mayor interdependencia, y ha combinado la rápida difusión de las tecnologías de la información y de la comunicación (satélite, cable, radiodifusión, telecomunicación, Internet) con la integración global y la liberalización del comercio. No obstante, es evidente que, en muchas partes del mundo(7), el alcance de esas tecnologías queda limitado por factores como la pobreza, el acceso deficiente a los medio de comunicación y a las comunicaciones, el bajo nivel de formación y de conocimientos técnicos y por una inversión inadecuada, así como por una preocupación generalizada por mantener la diversidad cultural local(8). Según estimaciones, a finales del decenio de 1990 utilizaba la red de Internet una de cada seis personas en América del Norte y en Europa, y una de cada 5.000 personas en África(9). En el futuro cabe esperar que la mejora de la calidad y del alcance de las nuevas infraestructuras de telecomunicaciones en los países en desarrollo resulte relativamente fácil y barata, ya que éstos podrán partir de cero al instalar nuevas estructuras, en tanto que los países industrializados tendrán que actualizar una infraestructura existente que a menudo está quedando obsoleta, es cara y poco flexible(10). Sin embargo, seguirá plantéandose el problema de asegurar que se instale el equipo informático adecuado, con el consiguiente servicio de mantenimiento y de piezas de recambio, de garantizar el suministro de energía, contratar a personal capacitado o de impartir cursos de formación, e identificar oportunidades convenientes en el sector del comercio.
La mundialización ha agilizado el proceso de «industrialización de las culturas», estrechamente vinculado a las tecnologías y a la formación de conglomerados de empresas internacionales de los medios de comunicación, del espectáculo, y con frecuencia de otras industrias. La industria de la música en el mundo está dominada por cinco importantes compañías de grabación: Sony, Warner, Universal, BMG y EMI. Las industrias de los medios de comunicación, la teledifusión y la cinematografía están también dominadas por importantes empresas: Disney, Time Warner (que incluye CNN, Fortune, Time, Metro Goldwyn Mayer), News Corporation (que incluye The Australian, The Times, The New York Post, Harper Collins, y muchas empresas de cinematografía y televisión), Viacom, Sony, Bertelsmann, Seagram/Universal-Polygram, Gannett, Kirch, Havas, Vivendi, Fininvest, Pearson, entre otras -- así como por empresas gigantes a escala regional, por ejemplo, Globo y Televisa en América Latina (véase gráfico 1.1). Estas empresas son encarnizadamente competitivas y se están convirtiendo en verdaderas estructuras de poder por derecho propio. Con frecuencia su éxito va acompañado por la absorción de interlocutores comerciales más pequeños y por una depresión de las culturas y empresas locales, una disminución de la influencia de los sindicatos, así como por un incremento de la integración vertical de los productos de los medios de comunicación y del espectáculo a escala mundial. La fusión de Viacom y CBS (en septiembre de 1999), ejemplo reciente de concentración en el mercado intrasectorial de las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo, creó un inmenso conglomerado que reunía un capital de más de 80.000 millones de dólares EE.UU. y obtenía unos ingresos de 20.000 millones de dólares EE.UU. anuales(11). Esta última cifra supera la del producto nacional bruto de Túnez, Ecuador, Sri Lanka o Croacia, y rebasa con creces la de muchos países en desarrollo(12).
Desde mediados del decenio de 1980, la tecnología provocó el auge de la demanda de películas cinematográficas y de televisión. En todo el mundo se ha registrado una proliferación de canales de televisión, vía cable, satélites y tecnologías digitales de microondas. Ahora son habituales los servicios de televisión previo pago y los que ofrecen especialidades. En las ciudades de América del Norte, los sistemas por cable ofrecen como mínimo cien canales con muchos mercados especializados -- por ejemplo, noticias, servicio meteorológico, teatro, deportes -- cada uno de los cuales precisa contenido, programas de televisión y películas cinematográficas, y crea a menudo puestos de trabajo para presentadores, periodistas, técnicos, actores, etc. En la India (y también en todas las partes del mundo):
Por 100 rupias -- es decir 2,34 dólares EE.UU. -- al mes todas las familias que viven en los tugurios de Mumbai pueden tener acceso a más de 50 canales de televisión por cable. Hace un decenio, tan sólo un canal estatal emitía programas a todo el país durante unas pocas horas. Hoy en día, los productores de la televisión estatal y comercial ofrecen programas de entrevistas en el idioma local, programas de juegos, telenovelas, vídeos musicales y noticias, junto con programas importados procedentes de empresas cuyas siglas forman una verdadera «sopa de letras» -- TNT, MTV, CNN, ESPN -- y exportan programación de la India a otros 50 países(13).
La red de Internet conecta millones de computadoras en el mundo entero, y por ella circula una infinita variedad de material las 24 horas del día. Según estimaciones, están conectadas a la red alrededor de 200 millones de personas. Si bien la radio tardó casi 40 años para alcanzar los 50 millones de hogares, y la televisión 13 años para alcanzar ese mismo nivel, la red de Internet lo hizo tan sólo en cuatro años. Actualmente, la mayor parte del tráfico de Internet está compuesto por textos, aunque se utilizan fotos fijas y gráficos más o menos sofisticados, porque el enlace son los cables normales de telefonía que todavía no son capaces de transmitir con rapidez el enorme volumen de datos que requiere el material audiovisual, y la mayor parte de las personas no dispone de computadoras lo suficientemente potentes para recrear rápidamente el material audiovisual original a partir de las señales digitales a las que éste se ha reducido. No obstante, la tecnología resolverá pronto esos problemas. Desde 1998 se puede acceder a la red de Internet desde muchos países mediante cables coaxiales, utilizados para la televisión por cable, que aumentan la velocidad del sistema, o bien vía satélite. Cada mes aumentan las ventas de computadoras de gran capacidad para uso doméstico. La computadora personal media que se utiliza actualmente tiene más capacidad que la que dirigía la nave espacial Apolo 11 en el primer aterrizaje de seres humanos en la Luna hace 30 años. Cuando se superen las limitaciones tecnológicas, millones de personas en todo el mundo podrán acceder vía Internet a toda una gama de material -- incluso televisión, películas cinematográficas y multimedia -- y utilizar el trabajo de periodistas, diseñadores, técnicos, actores y otros trabajadores de las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo.
Aun con sus actuales limitaciones, la red de Internet está comenzando a tener una influencia en los hábitos respecto de la televisión. Según un estudio realizado por Nielsen Media Research, en los hogares de América del Norte con acceso a Internet un 13 por ciento en promedio se ve menos televisión que en los que no están conectados a la red(14), un 18 por ciento lee menos libros y revistas por ese motivo, y un 11 por ciento afirma que lee menos periódicos(15). Según el mismo informe, en junio de 1998, más de 70 millones de americanos, es decir, el 35 por ciento de la población, utilizaban la red de Internet(16). No obstante, en los países en desarrollo la situación es muy distinta: en África, la radio aún llega tan sólo aproximadamente al 75 por ciento de la población, la televisión llega a menos del 40 por ciento, y la red de Internet tal vez al 0,1 por ciento (Sudáfrica inclusive)(17). A diferencia de la radio y la televisión, la red de Internet requiere un nivel razonable de alfabetismo y de formación operativos (con frecuencia en un idioma extranjero), que no se alcanza tanto en determinados países en desarrollo como en muchos países industrializados. En este sentido, es probable que la red de Internet no suponga tanto una amenaza directa para el empleo en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo de los países en desarrollo como en las de los países industrializados. Para muchas empresas de los países en desarrollo, las tecnologías de la información han facilitado una mayor rapidez y flexibilidad de la producción, han reducido sus costes y han mejorado la calidad de las grabaciones, de los productos impresos y productos similares. Aunque muchas empresas estarían dispuestas a invertir en nuevas tecnologías y a experimentar nuevos métodos de producción, con frecuencia no pueden hacerlo debido a limitaciones de carácter financiero(18).
El Sr. Federico Mayor, anterior Director General de la UNESCO, señaló que el futuro de las sociedades democráticas «dependería en parte del desarrollo y el fortalecimiento de medios de comunicación plurales, independientes y libres, tanto en el sector público como en el privado, ya que sin libertad de comunicación resulta imposible difundir conocimientos y valores»(19). Instó «a todas las personas interesadas a buscar soluciones comunes para que las tecnologías de la información y de la comunicación pudieran ponerse al servicio del progreso de la humanidad y garantizaran al mismo tiempo una opción verdadera que respete la dignidad y la libertad de cada ser humano, y para que pudieran beneficiar a tantas personas como fuera posible, en el Norte, en el Sur y en todos los países». Las tecnologías digitales permitían asimismo ofrecer facilidades y servicios a determinados grupos desfavorecidos, como las personas sordas y discapacitadas.
Sin embargo, algunas veces, la evolución de la tecnología ha venido acompañada por mayores esfuerzos para controlar la información, debido al aumento de la velocidad y del alcance de las comunicaciones (véase el capítulo 5). Mediante las nuevas tecnologías puede enviarse información a todo el mundo en tan sólo segundos, y las noticias pueden llegar inmediatamente a la población. Por tanto, los trabajadores y los empleadores de las industrias de los medios de comunicación que utilizan las tecnologías de la información deben incomodar a grupos que no desean que el público sepa más que antes, y esta situación puede dar lugar a que se ataque a periodistas y a organizaciones de los medios de comunicación(20).
La expansión de la red Internet, del soporte lógico de compresión y de otras innovaciones de las tecnologías de la información y de la comunicación está transformando considerablemente las finanzas de las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo, en particular debido al bajo coste de la producción y distribución electrónicas. Uno de los principales obstáculos con el que tropezaban las industrias de los medios de comunicación en el pasado eran los elevados costes de capital que requerían, por ejemplo, las instalaciones de impresión, la reproducción de música o de películas cinematográficas grabadas, el almacenaje, y la infraestructura necesaria para transmitir material impreso, filmado o grabado a distribuidores y/o consumidores. Con los productos electrónicos en línea, esos costes se reducen al mínimo. Quienes se dedican a la publicación electrónica en línea pueden utilizar la tecnología para recopilar, ordenar y seleccionar información de forma más rápida y eficaz. La interactividad de este medio y la capacidad para elaborar perfiles de clientes y de mercados a partir de la información recibida en la World Wide Web (direcciones de correo electrónico, grupos por edades, preferencias, poder adquisitivo y modelos de consumo) hace que el comercio por Internet ofrezca mejores posibilidades en lo que respecta a centrar y adaptar sus productos y servicios a las necesidades del consumidor (respetando a la vez sus derechos, incluido el derecho a la intimidad).
Por estos motivos, las empresas tradicionales de los sectores de la impresión, la cinematografía, la música y la teledifusión están desarrollando su presencia electrónica, así como el comercio y los productos electrónicos, con frecuencia manteniéndose cerca de sus actividades originales usando un nuevo medio, en tanto que es más probable que las empresas nuevas ofrezcan productos o servicios diseñados específicamente para la red de Internet. No obstante, los clientes de Internet no pueden «tocar» un producto antes de comprarlo, como harían en una tienda, los productos electrónicos copiados de la red Internet no tienen el «tacto» de un libro, un disco compacto, un periódico, una revista o una cinta vídeo; a la red de Internet sólo puede acceder una fracción (creciente) de la población mundial, y los servicios que ofrece la red pueden resultar más adecuados para un país o mercado específicos que para otros.
El comercio electrónico, pues así se denomina el comercio a través de Internet, ha supuesto un importante avance para las empresas de los medios de comunicación y del espectáculo. El aumento de sitios en la Web donde se venden directamente a los clientes libros, cintas de vídeo y discos compactos de música (utilizando tarjetas de crédito y otros servicios de pago) ha generado una nueva demanda de productos impresos y grabados -- lo que subraya que Internet no sólo vende el acceso a los servicios en línea. En efecto, según informaciones, en 1999 casi el 7 por ciento de la población combinada de Escandinavia, el Reino Unido y los Estados Unidos compró productos en Internet, de los cuales la mitad eran libros y discos compactos(21). En 1999, el porcentaje de ventas en línea estuvo dominado por los minoristas que actúan «sólo en Internet» en lo que respecta a los libros (87 por ciento) y la música y los vídeos (69 por ciento), en tanto que el promedio era del 38 por ciento, correspondiendo el resto de las ventas en línea a los minoristas que venden por catálogo o en tiendas(22), y cabe decir que el mercado evoluciona con rapidez. Actualmente, las compañías de grabación tienen sitios de promoción en Internet como parte habitual de sus actividades de comercialización, no obstante, la industria no podrá explotar plenamente el potencial comercial de Internet hasta que puedan venderse directamente a los consumidores versiones digitales de grabaciones que se transferirán a sus computadoras en el plazo de unos minutos, mediante el soporte lógico de compresión MP3 (con el consiguiente riesgo de que desde los sitios en la Web se transfiera música «pirateada»). Para el año 2002 se prevé que aproximadamente el 8 por ciento de todas las ventas mundiales (3.900 millones de dólares de Estados Unidos), se efectuará por Internet. Sin embargo, esta situación plantea uno de los mayores problemas que suscitan las nuevas tecnologías y que afecta a todas las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo: la piratería (véase el capítulo 7).
La red de Internet ofrece a los titulares de derechos de autor (editores, empresas cinematográficas y de grabación, artistas intérpretes, escritores, etc.) nuevos medios para proteger, comercializar y percibir ingresos respecto de su propiedad intelectual, utilizando bases de datos, marcas de filigrana digitales así como otros medios para seguir la pista de su propiedad y de la utilización que se da a su material, y para detectar las infracciones del derecho de autor. Si pudiera combatirse con eficacia la piratería, podrían aumentar considerablemente los pagos a los titulares a los derechos de autor gracias a los nuevos usos del material (Internet, satélite, televisión por cable, etc.). Sin embargo, es probable que los nuevos sistemas de protección de los derechos de autor se utilicen primordialmente para proteger los intereses de las grandes empresas así como de los artistas intérpretes y escritores conocidos. También es probable que las pequeñas empresas así como los artistas intérpretes y escritores con bajos ingresos obtengan beneficios escasos o nulos, a menos que puedan redactarse nuevos acuerdos o instrumentos legislativos que permitan compartir los beneficios de forma más equitativa.
En relación con los resultados comerciales de estas industrias, un observador dijo que «desde el prisma del mercado de valores, éste no es el mejor momento para una empresa tradicional de medios de comunicación. Las empresas veteranas observan con envidia, cómo las nuevas empresas del sector, por ejemplo America Online, son cada vez más potentes»(23). En 1999 se registró un pronunciado incremento de los portales de Internet que ofrecían a los consumidores un punto de entrada a la red (incluso la posibilidad de transferir texto, música e imágenes). Por otra parte, 1998 y 1999 fueron años poco inspiradores para muchas empresas editoras y de teledifusión. En lo que respecta al consumo de las empresas editoras, la amenaza no procede sólo de los medios de comunicación electrónicos, sino también de la recesión y de otros factores. El desafío al que se enfrentan las empresas de teledifusión es más bien incorporarse al mundo de la tecnología digital que defenderse de las nuevas tecnologías o amenazas externas(24).
Nuevos productos, nuevas modalidades
de trabajo y nuevas ocupaciones
Las nuevas tecnologías han abierto numerosas oportunidades a la creación de nuevas formas de expresión y al desarrollo de nuevos productos y servicios creativos, y surgirán otros en los próximos años. Este entorno puede ofrecer nuevos mercados a las empresas de los medios de comunicación y del espectáculo, a los proveedores de contenidos, así como a los artistas intérpretes y a sus obras. Cuando se utilizan para describir los productos indicados supra, los nuevos medios de comunicación se incluyen en tres categorías:
a) mejora de las formas tradicionales de comunicación, por ejemplo, televisión de alta definición y teledifusión digital, la aparición de nuevos formatos para la grabación audio y vídeo, la televisión interactiva, la publicación de bases de datos en la Web, etc.;
b) combinación de medios de comunicación anteriormente independientes, a los que a menudo se hace referencia como medios de comunicación múltiples (multimedia). Una presentación característica de ese tipo combina texto, imagen, gráficos, datos y animación, y algunas veces sonido, música y vídeo a velocidad de proyección normal, en formas que alientan o requieren la interacción del usuario con el material, de una manera que los «viejos medios» no permitían. Los juegos vídeo y los periódicos en línea son ejemplos de ese tipo de combinación. El consumidor del material dispone de una gama de opciones para utilizarlo, en lugar de avanzar (hacia adelante o hacia atrás) por un camino previamente determinado;
c) aparición de productos totalmente nuevos, por ejemplo, los hipermedia, que permiten la interrelación del material en formas incluso más dinámicas y multidimensionales, y la realidad virtual, que permite que el usuario entre en un entorno audiovisual tridimensional.
Algunos sectores relativamente nuevos de los medios de comunicación y del espectáculo -- estrechamente vinculados a las industrias cinematográficas, de teledifusión y editoriales -- se han convertido en industrias por derecho propio, y entre ellas cabe citar la publicación de soportes lógicos multimedia e interactivos. Los juegos, las narraciones y productos similares para CD-ROM, Internet y otros formatos electrónicos (Nintendo, SEGA, PlayStation) han creado muchos puestos de trabajo para actores, narradores, artistas del doblaje, cantantes, dobles de actores, bailarines, editores, diseñadores gráficos, entre otros(25). Los hipermedia y otros sectores nuevos podrían desarrollarse de forma similar.
Dado que los multimedia representan la convergencia de medios anteriormente distintos, a menudo se precisan nuevos conocimientos técnicos(26), y por ello los antecedentes de los productores y distribuidores de los nuevos productos de los medios de comunicación son muy diversos. Algunos títulos de CD-ROM que han obtenido resultados sumamente satisfactorios han sido desarrollados por editores de libros, en particular obras de referencia, a las que los editores han agregado sonido, narración, animación y vídeo a velocidad de proyección normal, con objeto de crear la próxima generación de enciclopedias, diccionarios y atlas. Esta situación también se da en el caso de los títulos de publicaciones infantiles, que no requieren un nivel de producción del material audio y vídeo de máxima calidad.
Los creadores de los nuevos medios de comunicación proceden también de la industria informática (soportes físicos y lógicos). Muchos CD-ROM de gran difusión durante el último decenio habían sido antes juegos de vídeo creados por una industria que previamente no existía. Las empresas de soporte lógico están ampliando su alcance y crean ahora productos para el esparcimiento. En todas partes están surgiendo empresas que desarrollan nuevos medios de comunicación, y la mayor parte de los países industrializados tienen su propio «Silicon Valley».
Algunos productores de películas y de programas de televisión están creando también directamente nuevos productos, aunque hasta la fecha la mayor parte de las actividades se ha orientado a dar un valor añadido a las obras existentes. Todas las principales empresas de producción cuentan con divisiones encargadas de los nuevos medios de comunicación, que examinan las distintas formas de explotar sus productos -- un ejemplo obvio son los juegos informáticos relacionados con las películas de Walt Disney. No obstante, por regla general, los productores de películas y de programas de televisión todavía no han comenzado a elaborar proyectos específicos para las nuevas formas de medios de comunicación, que consideran como mercados auxiliares.
De los miles de títulos interactivos a los que se puede acceder en el mundo, tan sólo unos pocos han vendido apenas un millón de ejemplares, cifra no muy elevada si se compara con el «mercado de gran difusión» habitual para otras producciones culturales, por ejemplo, libros, discos, revistas y películas. La mayor parte de los títulos de CD-ROM se ofrecen todavía en conjunto al vender la propia computadora.
El ritmo de la evolución tecnológica es tal que los nuevos productos de los medios de comunicación quedan con frecuencia obsoletos al cabo de unos meses de su introducción en el mercado, ya sea debido a la aparición de productos mejorados del mismo proveedor o a que un competidor presenta productos mejores. En general, los productos de las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo tienen un elevado coste de producción inicial fijo y bajos costes de reproducción, y, en el caso de los productos electrónicos, los costes de producción y distribución son a menudo muy inferiores a los de sus equivalentes en los medios de comunicación tradicionales (impresos, casetes, etc.). La red de Internet ofrece una promoción a bajo coste y un mecanismo de distribución que atrae a un elevado y creciente número de consumidores, de modo que los productos electrónicos pueden venderse con mayor facilidad, los artistas intérpretes y los escritores pueden producir o vender su propio material; el nuevo equipo necesario para utilizar esos productos ha aparecido ya en el mercado (por ejemplo, los libros electrónicos y los reproductores de música Río u otros del tipo MP3) y el material sin descifrar puede reproducirse y venderse a un precio relativamente barato. Esta situación supone una importante amenaza para los distribuidores y vendedores de libros y grabaciones, para las imprentas y otras industrias conexas, así como para las empresas editoriales y relacionadas con la música, y tal vez una mezcla de amenaza y oportunidad para los escritores y artistas intérpretes. En la mayor parte de los casos, las empresas comprueban que la presentación de nuevos productos y la reacción ante las iniciativas de los competidores tiene que ser mucho más rápida de lo que era hace diez años aproximadamente.
La situación cada vez más dominante de la industria de los medios de comunicación y del espectáculo(27) de los Estados Unidos en el mundo ha tenido muchas repercusiones específicas, entre las que cabe citar la predominancia del inglés como lingua franca de la red de Internet y de la producción audiovisual, que ha dado lugar a una creciente demanda de trabajadores que puedan hablar inglés, de traductores, y muy en particular de actores que puedan realizar una labor de doblaje, especialmente en la animación(28).
Muchas de las observaciones que se han formulado supra difieren mucho de la realidad de los países con pocos recursos, donde la repercusión de las tecnologías de la información y de la comunicación en la sociedad y la economía se ha apreciado con mayor lentitud. Por ejemplo, en la industria gráfica de la mayor parte de los países en desarrollo, a excepción de unas pocas empresas punteras, se utilizan tecnologías considerablemente más antiguas que las de las empresas de los países industrializados; todavía no es posible disponer de computadoras en todos los lugares, las conexiones a la red de Internet son aún menos frecuentes, y prácticamente no se conoce la impresión digital. La penetración de los medios de comunicación se ha limitado principalmente a las zonas urbanas y a los consumidores con recursos y formación(29).
2. Repercusiones generales de las tecnologías de
la información en los procesos, en el contenido
y en las funciones del gobierno en los medios
de comunicación y el espectáculo
En los últimos 20 años, la radiotelevisión se ha transformado, pasando de ser un sector nacional de servicios públicos bien delimitado (y generalmente con subvenciones o titularidad estatal) a ser un negocio multinacional más centrado en el éxito comercial. Las empresas de radiotelevisión importantes suelen participar en los medios de difusión, espectáculos, películas y otras industrias (programas informáticos, construcción, telecomunicaciones, servicios públicos, etc.) y muchas de ellas están obteniendo beneficios de la convergencia de medios de comunicación múltiples. Mientras tanto, se ha producido un gran crecimiento de las pequeñas empresas productoras de televisión independiente, así como cambios significativos en la industria radiofónica en cuanto a la cantidad y tipos de las emisoras, la calidad del sonido, la facilidad de recepción y el empleo. La exteriorización y la mundialización son cada vez más importantes. La radiodifusión ha estado en vanguardia de muchos cambios tecnológicos, sobre todo en la digitalización, en la mejora de los servicios existentes (por ejemplo: en la radiodifusión, la tecnología digital permite ahora que los radioescuchas reciban determinadas informaciones sobre el tráfico y que puedan oír las noticias mientras están escuchando una casete, un disco compacto e incluso otra estación de radio; mejorar la sintonización, y hacer aparecer en pantalla el nombre de la emisora, etc.), en las nuevas maneras de seleccionar lo que hay que emitir y en cómo hay que cobrar estos servicios a los consumidores.
En la radiotelevisión se han producido muchas novedades en los últimos años, entre ellas el rápido desarrollo de redes de cable de fibra óptica en todo el mundo (con vistas a los Juegos Olímpicos del año 2000 en Sydney se ha tendido un nuevo cable que conecta más de 25 países de cuatro continentes) y -- en ciertos países -- el establecimiento de programas de pago de carácter deportivo, cultural y de otro tipo, una mayor expansión de la tecnología e infraestructuras por satélite, la calidad de imagen digital de alta definición en pantalla grande, etc. Una cosa que afecta más directamente al empleo es la evolución que se ha producido desde un equipo de radiodifusión electromecánico que resultaba lento, complicado y poco fiable hasta sus equivalentes digitales, que han supuesto una mejora muy grande de la eficiencia, pero que tienden a reforzar a los empleadores en las relaciones laborales(1). La radiotelevisión y el cable digitales han empezado a extenderse en América del Norte y Europa. El cable de fibra óptica y otras tecnologías permitirán la transmisión y recepción de una mayor cantidad de datos; la ampliación de la capacidad informática permitirá a los consumidores descargar y reconstituir la información a partir de los dígitos a los que ha sido reducida. Por consiguiente, los usuarios dispondrán cada vez de más alternativas. El cable digital y las tecnologías alternativas (como los sistemas digitales de microondas) permiten a los consumidores enviar señales con respuesta a los proveedores de programas, abriendo con ello nuevas posibilidades. La integración del ordenador en el sistema de entretenimientos domésticos y la nueva generación de pantallas de televisión se unirán a la posibilidad de emitir señales con respuesta, y el resultado será la interactividad total en línea y un verdadero «vídeo por demanda» (video-on-demand - VOD) que dé a sus usuarios la libertad de encargar cualquier tipo de película o programa en cualquier momento y desde su casa. En el Canadá, la autoridad reguladora de la radiodifusión ha autorizado a varias empresas a suministrar servicios VOD anticipándose a la instalación del cable digital. Estos sistemas serán un gran desafío para las tiendas de vídeo locales, puesto que los usuarios tendrán un acceso garantizado, y se podrán ahorrar incluso los costos del trayecto hasta la tienda. La televisión digital interactiva permite actualmente a los telespectadores escoger sus propios ángulos de cámara para ver los partidos de fútbol y algunos otros acontecimientos deportivos, así como volver a ver las escenas más interesantes mientras la acción está aún en marcha; además, los espectadores pueden efectuar por televisión transacciones comerciales interactivas y acceder a los servicios bancarios.
En general, la convergencia de medios de comunicación múltiples, la concentración industrial y los nuevos planteamientos de gestión han fomentado la integración de la producción de películas y de televisión (sobre todo en los Estados Unidos) más que el mantenimiento de unas estructuras separadas, y esto ha tenido unas consecuencias negativas para el empleo de ciertas categorías de personal de las empresas radiotelevisivas y cinematográficas.
En las industrias de la televisión y de la radio, la tecnología de radiodifusión por satélite y por cable permite ahora muchos más canales, que pueden ser captados al mismo tiempo en los más distintos países, muchas veces en lengua extranjera; factores todos ellos que tienen repercusiones importantes en la publicidad, la competitividad, la programación y la dotación de personal (y también en la lengua y la cultura) de muchas empresas de radiotelevisión. La Federación Internacional de Actores (FIA) informa de que la programación por satélite y cable suele basarse en series de televisión antiguas, programas extranjeros, deportes y películas, y que ha habido poca inversión nueva en producciones originales por parte de las empresas por cable y por satélite. De este modo, las oportunidades de trabajo para los artistas intérpretes (a excepción tal vez de los de los Estados Unidos, Canadá y Australia) no pueden ser muy distintas de las que podían tener antes de la difusión de los sistemas por cable y por satélite(2). Pero hay muchas más oportunidades para los trabajadores de los medios de difusión (presentadores, periodistas, técnicos, productores y otros) en estos nuevos canales.
Los periodistas de radiotelevisión tienen que aprender a utilizar varios sistemas de gestión de contenido orientado a las bases de datos así como aplicaciones como Photoshop, Illustrator y Quark, especialmente cuando estén trabajando en varios medios. Los periodistas de producción radiofónica que utilizan estas aplicaciones suelen ser ahora responsables de producir guiones preparados para su transmisión por aire y por audio, haciéndose cargo del trabajo que antes llevaban a cabo las personas cuyos empleos han desaparecido, como los directores de estudio. Los periodistas de producción televisiva dependen aún más del apoyo técnico, sobre todo porque la tecnología de los sistemas electrónicos de producción de noticias (ENPS) para la televisión están más adelantados que los de la radio. No obstante, también se han reducido los equipos de televisión: los periodistas salen ahora sólo con un operador(a) de la cámara. Con más emisiones que antes (radio, televisión digital, un canal de televisión mundial, un servicio de noticias en línea y otros servicios análogos) un reportero puede tener que preparar muchas más versiones de reportajes que antes.
Un importante periodista radiotelevisivo del Reino Unido, Trevor Goodchild, comentaba en fechas recientes que:
Los empleadores han utilizado las nuevas tecnologías radiotelevisivas para conseguir la «polivalencia» de los periodistas, haciendo que lleven a cabo su labor de producción técnica además de su labor editorial. La mayoría de ellos han adquirido estas nuevas capacitaciones, pero la mayor parte dirán que los niveles técnicos y editoriales han descendido, por que ellos no son especialistas. Con frecuencia he oído a los reporteros decir que están demasiado ocupados preparando los reportajes (para responder a todas las peticiones de las distintas emisiones) que no tienen tiempo para saber cuál es el tema o para seguir la evolución de los acontecimientos, es decir, para llevar a cabo su verdadera labor de reporteros(3).
Ciertos empleadores argumentan que los periodistas individuales están adquiriendo nuevas capacitaciones que los hacen más fácilmente empleables y desean trabajar en otras partes.
Sin embargo, los sindicatos de periodistas tienden a argumentar que la mayor parte de las organizaciones de radiotelevisión han llevado esto demasiado lejos y cuando contratan personal optan por unos niveles demasiado bajos para los boletines de noticias y los programas individuales, y que los empleadores no han hecho participar a los periodistas de los beneficios del aumento de productividad. Piensan que estas cuestiones deberían entrar en un plan de trabajo amplio, que abarcase también la seguridad y salud (especialmente el estrés y las lesiones debidas a movimientos repetitivos). Un periodista observó que a veces había que publicar reportajes para tres medios distintos (la radio, la televisión y la red), lo cual multiplicaba por tres el tiempo que se necesitaba para prepararlos, prolongando la labor de edición hasta altas horas de la noche y haciendo toda clase de oficios. Puede ser muy fatigoso hacer tantos oficios distintos, y los empleadores están empezando a darse cuenta de que de esta manera no están obteniendo lo mejor de sus periodistas(4).
El enorme incremento de los ingresos de la publicidad y de otras fuentes en ciertas empresas de radiotelevisión que han ampliado la utilización de las tecnologías de la información y de la comunicación, ha permitido unos salarios muy elevados para determinados actores, comediantes y otras personalidades, pero los salarios para los intérpretes de nivel inferior no parecen haber crecido al mismo ritmo. Ante la defección de algunos intérpretes célebres, que se habían ido a otra empresa, Alan Yentob, director de televisión de la BBC, declaró que «la BBC no está en contra de pagar el precio que corresponda al talento y a los espectáculos, pero eso no se tiene que dar por descontado. Se necesita que haya algo un cierto toma y daca... ¿Por qué hay que aguantar que las empresas se sirvan de la BBC para que fomente y mantenga sus propios actores a la espera de que, cuando hayan llegado a la madurez, se vayan tras el mejor postor?»(5).
La función de los gobiernos en la reglamentación de las emisiones radiotelevisivas también ha evolucionado mucho en los últimos años, aunque con grandes variaciones de un país a otro, y está influenciado por consideraciones políticas, religiosas, morales, comerciales y de otros tipos. Por ejemplo, el Sr. Chris Smith, Secretario de Estado para la Cultura, los Medios de Comunicación y el Deporte del Reino Unido, anunciaba en septiembre de 1999 planes para una importante ley de reforma de la reglamentación de la programación de televisión con vistas a la era digital. Esta reglamentación gubernamental se proseguirá en terrenos tales como la garantía de la imparcialidad de las noticias, la investigación de los intereses de los telespectadores y un «espacio límite» por la noche, antes del cual no se permitirán programas y espacios que se consideren inadecuados para los niños y otras personas. El contenido de estas reglamentaciones gubernamentales fijaba el tiempo que las emisiones comerciales habían de dedicar al teatro, a las noticias locales y a los programas infantiles y religiosos y a las emisiones en directo. Si las emisiones no cumplían estas reglamentaciones, se les podían imponer sanciones, que iban desde una amonestación pública hasta multas e incluso la retirada o reducción de su licencia(6). El Sr. Smith desafió a la industria «a trabajar conjuntamente para proporcionar a los usuarios unos servicios atractivos y un equipo asequible, de modo que todo el país pueda y quiera pasarse a la televisión digital»(7) para el año 2010, y esperaba que poco después fuese posible pasarse a la digital para ser capaz de «garantizar, como parte del conjunto básico de servicios, que cada hogar [británico] que tenga televisión y teléfono pueda acceder a la Internet»(8).
Por su parte, The Economist argumentaba que «las emisoras, cualquiera que sea el lugar en que estén, tienen todas ellas el mismo problema: hubo un tiempo en que eran las dueñas de las ondas, pero ahora los canales se multiplican, los costos aumentan debido a la competencia que se hacen entre sí para «cazar talentos» y los ingresos de las emisoras no aumentan al mismo ritmo. Como muchas de ellas son de titularidad estatal, a los gobiernos de todo el mundo se les presenta una triple alternativa: invertir más en ellas, dejarlas sin subvenciones o transferirlas al sector privado»(9). Estas alternativas son aún más apremiantes por los éxitos que están obteniendo las grandes empresas de medios de comunicación (que ofrecen canales de televisión de pago en todo el mundo), así como de las empresas comerciales de radiodifusión a nivel nacional. Actualmente, la financiación gubernamental tiende menos a mantener las emisoras de titularidad estatal que a financiar los proyectos individuales o un canal de servicio público. Con frecuencia, los gobiernos han vendido ya (total o parcialmente) su participación en las emisoras, manteniendo cierto control sobre niveles, contenidos, cuestiones éticas, etc.
En Grecia, las emisoras públicas han estado muy politizadas, con diversos grados de interferencia política y de manipulación por parte de los sucesivos gobiernos, según el vicepresidente de POSPERT, la Federación Griega de Trabajadores de la Radio y Teledifusión. El proceso de desreglamentación empezó a finales del decenio de 1980: en 1989, una ley sobre la radio y la televisión rompía el monopolio estatal, y en 1999 había ya más de 25 canales privados de televisión y tres emisoras públicas. Como en muchos otros países, se percibe la necesidad de promover una radiotelevisión pública vigorosa e independiente, menos influida por las intervenciones políticas que en el pasado(10).
En Argentina, en 1999 se dejaba sentir cierta preocupación sobre los cambios a introducir en la legislación sobre la radiotelevisión en relación con las emisoras de radio, por parte de agrupaciones comunitarias y de otro tipo, porque se decía que una nueva ley se proponía crear competitividad entre las emisoras de radio, vendiendo frecuencias al mejor postor, lo cual de hecho excluiría a las emisoras gestionadas por el sector público o a los grupos y organizaciones populares. Unas 70 emisoras de radio comunitarias podrían tener que cerrar(11).
En los Estados Unidos, hasta 1994 las restricciones del Gobierno sobre la titularidad de las emisoras de radio impedía que un solo propietario tuviese más de dos estaciones en un solo mercado. Con la desreglamentación de la industria, que permitía a las empresas tener hasta ocho emisoras en un solo mercado, se produjeron fusiones y adquisiciones y la consecuencia fue que hubo menos actividades puramente radiofónicas. Todo ello ha sido acompañado de un espectacular crecimiento de las empresas de medios de comunicación mixtos (como la CBS y Chancellor Media, cada una de las cuales tiene ingresos del orden de 1.500 y 1.600 millones de dólares de Estados Unidos), que -- en una sola transacción -- venden espacios publicitarios a la radio, la televisión y las carteleras de espectáculos. Se calcula que los ingresos publicitarios brutos de la radio fueron (en 1998) del orden de 20.000 millones de dólares de Estados Unidos(12).
Parecidas restricciones se aplican a la televisión: una empresa sólo puede controlar una red de emisión, y la cifra total de las emisoras regionales y locales de televisión propiedad de una sola agrupación no puede superar el 35 por ciento de la audiencia estadounidense. Pero, la normativa sobre la titularidad simultánea de dos redes fue suavizada en agosto de 1999, y se hicieron llamamientos pidiendo la supresión de la mencionada barrera del 35 por ciento. Ambas normas afectarían la fusión de Viacom y la CBS, que estaba prevista en septiembre de 1999(13).
La Comisión Europea puso en marcha una investigación oficial de la financiación de las emisoras públicas en Italia y Francia, en julio de 1999, a raíz de las quejas de las emisoras privadas de que las empresas públicas de televisión les estaban haciendo una competencia desleal como resultado de las «inyecciones de capital», subvenciones, exenciones de impuestos, etc. La Comisión ha recibido presiones de las emisoras privadas para clarificar las normas sobre cuándo las emisoras públicas pueden pujar más fuerte que sus rivales privados para obtener ciertos tipos de programación o para rebajar los precios de su publicidad(14).
Entre las cuestiones más importantes para el futuro, cabe señalar las nuevas privatizaciones; la reglamentación sobre el contenido y equilibrio de los programas, la discriminación, la defensa de la competencia y la restricción del comportamiento monopolístico, la libertad de expresión, el acceso a los medios de comunicación, la sensibilidad ante las demandas de los consumidores; los efectos de la tecnología y la reestructuración en el empleo y las condiciones de trabajo, especialmente en el caso de los trabajadores autónomos; el papel de la publicidad en las emisoras de radio y televisión, y la cuestión de quién debería sufragar la formación: la industria o el propio individuo.
Las industrias cinematográficas de muchos países están advirtiendo unas repercusiones muy negativas en su éxito y competitividad, por la creciente penetración de películas estadounidenses, penetración que puede atribuirse a la mundialización, a las tecnologías de la información y de la comunicación, a las mejores técnicas de comercialización, a la capacidad de atracción de los mejores talentos de todo el mundo a sus estudios, al cada vez mayor dominio que ejerce en todo el mundo una cultura estrechamente vinculada a las industrias de medios de comunicación y espectáculos de los Estados Unidos, etc. Las industrias cinematográficas de la India, México, Hungría, Francia, Sudáfrica, Brasil y otros países pueden todas ellas observar que las salas de cine de sus países están proyectando cada vez más películas estadounidenses dobladas, mientras que cada vez menos películas de producción local pueden rivalizar con ellas en éxitos de taquilla(15).
En la India, «Bollywood», centro cinematográfico indio de Mumbai (Bombay) que emplea más gente que Hollywood, es uno de los muchos centros de producción cinematográfica del país que produce más películas del mundo, pero el número de películas producidas por año ha ido bajando (de 948 en 1990 a 697 en 1997)(16), en parte porque las severas restricciones a la importación de películas que antes estaban en vigor se han ido suavizando en los últimos años, permitiendo así que las películas estadounidenses y de otras nacionalidades penetren más fácilmente en el mercado nacional. Las tecnologías han tenido menos repercusiones en el empleo en la India que en otras partes, puesto que la paga de los «trabajadores de remuneración diaria» es baja y los sindicatos tienen voz sobre la introducción de tecnologías y otras cuestiones relacionadas con el empleo.
Como se ha observado antes, las industrias estadounidenses (tanto cinematográficas como de televisión y espectáculos) son los principales exportadores netos y contribuyen de manera muy importante a la economía, estableciendo normas para los consumidores en todo el mundo; no tienen rival en cuanto a cifra o volumen de exportación(17), pero muchos trabajadores de Hollywood piensan que sus oportunidades de empleo han disminuido porque la inversión en la industria cinematográfica se está concentrando en unos pocos peliculones y a causa también de una creciente tendencia a la «producción fugitiva», que consiste en producir las películas fuera de los Estados Unidos por razones económicas(18).
Las novedades tecnológicas han permitido muchas innovaciones en la producción: el doblaje remoto de voces y efectos para películas y para la televisión, la grabación simultánea de música por los intérpretes en los estudios de distintos países en un solo soporte, la sincronización de efectos visuales y fondos musicales preparados al mismo tiempo en lados opuestos del Atlántico utilizando la red digital integrada Integrated Service Digital Network - ISDN y otras redes. La industria cinematográfica ha sido capaz de apartarse de los tradicionales carretes de película para proyectar en sala, pasando a una transmisión digital de los originales directamente proyectable, sin necesidad de bobinas.
El decenio de 1990 ha presenciado una verdadera explosión de la diversificación de los usos de las películas en mercados complementarios, así como de los nuevos mercados complementarios de todo el mundo y de los materiales que se difunden en otros formatos. Tal vez el primero de estos materiales sea el CD-ROM para computadora, que permite la interactividad con el usuario, pero su capacidad es insuficiente para las películas largas y su utilización para las películas y los espectáculos televisivos aún no está generalizada. La tecnología más corriente es el disco de vídeo digital o disco versátil digital (Digital Video Disc o Digital Versatile Disc, DVD), capaz de suministrar imágenes y sonidos digitales de muy buena calidad para películas largas con características mejoradas (versiones alternas, otras lenguas, notas y biografías de los participantes, «sonido ambiente», etc.). Actualmente, muchas películas importantes se difunden ya en DVD.
Los enfoques de convergencia de medios de comunicación múltiples, de concentración industrial y de nueva gestión organizativa, han tendido todos ellos a fomentar la integración de la producción cinematográfica y televisiva más bien que a mantener estructuras separadas, que tendrían unas repercusiones negativas en el empleo para determinar las categorías de personal pero las cifras de empleo general han mejorado sustancialmente en muchos países. Los procesos han sido alterados para acomodarse al desarrollo de los efectos especiales de las computadoras y las posibilidades de producir animación, bandas sonoras y otros elementos en países distintos de aquel en que se rueda la película. La evolución desde la cámara electromecánica (lenta, complicada y poco fiable, que además necesita un equipo de sonido) hasta las correspondientes alternativas digitales, ha aumentado mucho la eficacia pero tiende a debilitar a los sindicatos en las relaciones obreropatronales (por los cambios en la carga de trabajo, en las capacitaciones y en el empleo en la industria).
Otra novedad, que apareció a partir de fines del decenio de 1980, fue la aparición de «mercados complementarios», como se suelen llamar en la industria cinematográfica y en los convenios de negociación colectiva de América del Norte. En efecto, como complemento de los nuevos mercados televisivos internos e internacionales, se distribuían diversos productos para las líneas aéreas, así como vídeos en venta o alquiler a los particulares y para su uso en circuito cerrado (por ejemplo en hoteles y apartamentos) o radiotelevisión vía satélite directa al hogar, etc. Todo ello ha tenido cierta influencia en los procesos y contenidos: a veces el contenido es ligeramente distinto para los diversos mercados, y se pueden incluir tramos adicionales de películas o suprimir escenas que puedan considerarse poco adecuadas para ser vistas en familia.
La función tradicional del gobierno en la industria cinematográfica solía ser de censura o aprobación de las películas, fomento o restricción de las empresas cinematográficas o de las importaciones extranjeras, promoción de la industria cinematográfica nacional y de los contenidos nacionales y, a veces, la financiación directa de las películas. Actualmente, los gobiernos tienden a participar menos directamente, y algunas de sus funciones anteriores son ahora desempeñadas por órganos independientes. Muchos gobiernos han establecido una o más comisiones cinematográficas (sobre todo en los Estados Unidos, Canadá y Australia) para promover la utilización de sus instalaciones, servicios de producción y de sus técnicos por las empresas cinematográficas, tanto locales como extranjeras. Algunos de ellos conceden declaraciones y devoluciones fiscales, y otros financian parcialmente determinadas películas. En ciertos países, como Sudáfrica, la industria cinematográfica local no podría sobrevivir sin las inversiones de las compañías cinematográficas extranjeras(19). Además, la mundialización y las tecnologías de información y comunicación han facilitado una «producción fugitiva» de películas estadounidenses a otros países, especialmente el Canadá. Pero la evolución de los tipos de cambio u otros factores han conducido con frecuencia a traslados a otras instalaciones, lo que significa que es peligroso para las industrias cinematográficas nacionales basar su futuro a largo plazo en la seducción de una reubicación aparentemente ventajosa.
En julio de 1999, se estableció una subcomisión del Grupo de Trabajo de la industria del espectáculo para hacer frente a la producción fugitiva, que se dirigía a producir una legislación y a ofrecer incentivos para las empresas y para la generación de empleo a la producción cinematográfica y televisiva de los Estados Unidos(20).
El Gobierno de Francia ha puesto de manifiesto su voluntad de «excepción cultural» a este principio de libre comercio, haciendo referencia específica a la industria cinematográfica, y ha expuesto sus argumentos en favor de un equilibrio entre las películas francesas, estadounidenses y de otras nacionalidades que se proyecten en las salas de cine francesas. Esta discusión tendrá probablemente especial relieve en las próximas conversaciones relativas a un eventual Acuerdo General sobre el Comercio en los Servicios en el año 2000 (véase el capítulo 8).
En Francia, los productores cinematográficos registrados en el Centre national de la cinématographie (CNC) pueden obtener una subvención anual en base a un tanto por ciento del gravamen que impone dicho Centro a todas las películas que se proyectan en Francia durante el año, gravamen que es pagadero sólo a fines de reinversión en nuevas producciones cinematográficas o de reembolso de deudas de una película anterior(21).
Los actores en directo (actores, cantantes, bailarines, artistas de variedades, animadores, actores de restaurantes, marionetistas, acróbatas y otros) dan vida a las intuiciones artísticas expresadas en los guiones, composiciones, mimos o piezas cortas, plasmando estas intuiciones y dándoles un nuevo significado, o dejándolas sin vida. También trabajan en otros medios, como la radiotelevisión de entretenimiento y los anuncios o películas televisivas. En muchos países, el sector de la representación artística en directo es el empleador más importante de actores y aquél en el que pueden obtener la mayor parte de sus ingresos, no porque el trabajo esté mejor pagado que en la radiotelevisión o en la cinematografía, sino simplemente porque hay más oportunidades de trabajo(22).
Los artistas intérpretes suelen ser trabajadores autónomos (empleados por cuenta propia o subcontratistas independientes), de modo que cada año trabajan para varios productores (contratistas o empleadores) y tienen también períodos sin trabajo. Los que actúan en series de televisión con muchos episodios, pueden ser contratados a largo plazo, con un contrato corriente, pero en muchos países occidentales prefieren mantener su condición de trabajadores autónomos por motivos jurídicos.
Los artistas intérpretes pueden encontrarse con que la necesidad de interpretar disminuye una vez se ha grabado la escena, pero grabar las actuaciones en vivo suele generar interés en los espectáculos en directo y siempre tendrán auditorio, porque las grabaciones de estudio no son nunca lo mismo, ni para los intérpretes ni para el público en general.
En muchos países, la labor de los artistas intérpretes presenta un interés económico real, porque hay otras personas que salen ganando del valor generado por su trabajo y porque se establece entre ellos una situación de competitividad. Este interés económico puede adoptar la forma de pagos residuales, pagos a plazos o derechos de autor.
El empleo de los músicos está más en relación con la industria musical o de grabación de sonidos que la industria cinematográfica y televisiva; por esta razón tienen unos empleadores distintos, y en casi todos los países se hacen representar por sindicatos distintos, sin dejar por ello de compartir muchos puntos de vista de otros artistas intérpretes acerca de la evolución de los nuevos medios de comunicación.
Hasta el siglo XX, la labor del artista intérprete era efímera (puesto que su existencia estaba circunscrita a un solo lugar y se producía en un momento concreto) y sólo en algunos países se había tratado de organizarlos en sindicatos. Pero cuando se pudo disponer en muchos sitios al mismo tiempo de grabaciones de imagen y sonido, esta situación cambió bruscamente y los artistas intérpretes tuvieron que aprender nuevas capacitaciones para tener éxito. Aparecieron entonces nuevas categorías de interpretación y, como suele ocurrir en toda transición, algunos artistas no fueron capaces de adaptarse y de dar el paso a la grabación o a las técnicas equivalentes (como ocurrió con la transición del cine mudo al cine sonoro). Los medios de comunicación grabados traían consigo nuevos retos para los artistas intérpretes y sus sindicatos. Algunos sindicatos que representaban a los artistas en directo vieron esta evolución como una amenaza, e incluso llegaron a pensar que los artistas que participaban en ese tipo de interpretación eran menos hábiles, de modo que muchas veces no hicieron esfuerzo alguno para representar a este nuevo sector; en cambio, otros sindicatos ampliaron su mandato para acoger todas estas novedades.
En general, los espectáculos en directo utilizan bastante poco las tecnologías de información y comunicación, con la excepción de los instrumentos musicales informatizados y los sistemas de cambio de escenas, iluminación y despliegue de pantallas gigantes de televisión, por ejemplo, en locales contiguos a la actuación en directo, o subtítulos de ópera lírica en el propio teatro. Un ejemplo llamativo de la conjunción de los espectáculos en vivo y las tecnologías de información y comunicación fue el concierto de Net Aid celebrado el 9 de octubre de 1999 en Londres, Ginebra y Nueva York, que se retransmitió por televisión y por la Internet. La actuación en directo fue complementada por un elemento interactivo por ordenador, que permitía a los espectadores encontrar en la Internet nuevas informaciones sobre el acontecimiento y sobre los beneficiarios de la recaudación.
En todo el mundo, los artistas intérpretes tienen mucho interés en el desarrollo de la Internet. Desde los primeros días de la World Wide Web, los directorios Internet han podido obtener una copia digital perfecta de diversos materiales de radio y televisión, aunque los programas audiovisuales completos siguen siendo raros. La mayor parte de los principales productores y emisores radiotelevisivos mantienen los sitios en red, sobre todo con fines de promoción y de venta de las mercancías relacionadas con sus producciones. Sin embargo, es posible descargar avances y muestras cinematográficas a partir de las últimas grabaciones musicales. Algunos productores cinematográficos independientes están utilizando Internet para distribuir sus últimas películas cortas. Las tecnologías MP3 podrán en breve establecer la Internet como un sistema viable de distribución para las últimas producciones musicales, superando los tradicionales distribuidores musicales y los almacenes de grabación, aunque todavía no está en perspectiva un acontecimientos similar para los materiales audiovisuales, dado el volumen sustancialmente mayor de datos que se requieren para transmitirlos.
Los artistas intérpretes tienen interés en ambos aspectos de los nuevos medios de comunicación: los nuevos métodos de distribución y los nuevos productos creativos. La programación actual en la que los artistas intérpretes actúan, recibe nueva vida de estos acontecimientos y la producción y el desarrollo disponen ahora de nuevos canales de distribución para su trabajo. Los artistas intérpretes tienen que actuar, cantar, narrar y efectuar otro tipo de actuaciones en producciones específicamente creadas para esta nueva presentación y para los mercados emergentes.
En relación con los músicos, el desarrollo de los sistemas informáticos para las sesiones de actuación en directo y de grabación ha hecho disminuir la demanda de intérpretes en vivo y en sesión, reduciendo las exigencias de capacitación musical para obtener trabajo y ha tenido repercusiones negativas en la condición profesional de los músicos. En cambio, ha facilitado mucho la innovación musical y es probable que muchos intérpretes mejoren sus oportunidades de trabajo adoptando o adaptándose a los nuevos equipos informatizados. Las técnicas de grabación digital han mejorado mucho la calidad de la grabación sonora de la música en directo (tanto si se graba en un estudio como si se va directamente a la sala de concierto), y ello puede brindar ingresos adicionales a las compañías de interpretación y de música cuando vendan sus grabaciones en directo.
La música de Jamaica tiene muchos seguidores a nivel internacional y supone un éxito mayor para las compañías británicas, estadounidenses y de otros países que para el propio país de origen. Ello se debe en parte a que los procesos de elaboración de Jamaica estaban muy centrados en las grabaciones en disco de vinilo (y en las casetes, en menor grado) mientras que los discos compactos han conquistado, desde hace ya mucho tiempo, una posición dominante en los mercados mundiales(23). Las compañías y estudios de grabación de Jamaica no pueden competir eficazmente con sus homólogos multinacionales en tecnologías de estudio, redes de distribución, potencia empresarial, honorarios de los músicos, comercialización y otros factores.
Las ganancias que al parecer obtienen los artistas intérpretes han aumentado a lo largo del decenio pasado, y en general sobrepasan los niveles de incremento de honorarios negociados colectivamente: la remuneración en los medios de comunicación grabados aumentó entre 1988 y 1998 en un 54,4 por ciento en los Estados Unidos (Screen Actors Guild -- SAG) y en un 119,5 por ciento en el Canadá (Alliance of Canadian Cinema, Television and Radio Artists, ACTRA). Conviene advertir que estas cifras se basan en las que se han presentado en los planes de pensiones y salud puestos en marcha por los sindicatos, de modo que, ciertas cantidades recibidas por los artistas intérpretes no se incluyen. En opinión de la SAG, en los ingresos que se obtienen, hay un nivel a partir del cual hay que pagar impuestos sobre una película determinada, de modo que se suelen excluir de toda declaración los importantes pagos que se efectúan a los principales artistas intérpretes. Por lo tanto, los pagos residuales suelen estar subestimados en las declaraciones, puesto que se pasaría del límite si se añadieran a los pagos iniciales efectuados a estas estrellas, y si sólo reciben los honorarios residuales no hay que pagar contribuciones de pensión y salud para estas cantidades.
Aunque se produjo un incremento tanto en los honorarios de producción como en los pagos residuales, estos últimos aumentaron más deprisa, lo que significa que los artistas intérpretes están percibiendo relativamente más por la difusión y reutilización de su trabajo, como consecuencia de la explosión de la demanda de estos materiales. La SAG negoció su primera fórmula residual en 1960, exigiendo remuneraciones por obras de teatro difundidas por televisión. Desde 1991, ha estado recopilando datos sobre los ingresos, separando el pago de la grabación original -- comprendidas las utilizaciones iniciales del trabajo (honorarios por sesión) -- de los pagos de utilización adicional (honorarios residuales), como se muestra en el cuadro 2.1. Otros sindicatos no disponen de datos equivalentes por diversas razones: algunos de ellos no disponen de datos sobre los ingresos de sus miembros o no tienen información más allá de los honorarios mínimos previstos en los acuerdos; otros no desglosan su recopilación de datos en honorarios originales y residuales.
Cuadro 2.1. Ingresos procedentes de la producción teatral y televisiva en 1991-1998 en los Estados Unidos, según la Screen Actors Guild (en miles de dólares de Estados Unidos)
|
| |||
|
|
1991 |
1998 |
Incremento |
|
| |||
|
Honorarios de sesión |
485.303 |
701.606 |
44,6 % |
|
Honorarios residuales |
171.642 |
264.748 |
54,2 % |
|
Fuente: Sitio en red de la SAG (http://www.sag.org) colocada el 25 de agosto de 1999. | |||
|
| |||
En el Acuerdo de Producción Independiente de la ACTRA, se consigna un beneficio para los productores que pagan por adelantado determinados derechos de utilización en el momento de la producción. Los derechos para cada mercado son más bajos que si el productor decide más tarde explotar el trabajo en un determinado mercado concreto. Por consiguiente, los honorarios recibidos por los artistas intérpretes en un momento de la producción son una mezcla de honorarios de sesión y de utilización. El Sindicato Equity (para los actores del Reino Unido), de carácter oficial, llegó a la conclusión de que hay unas tendencias similares en la retribución de sus miembros que en la de los de la ACTRA y la SAG. La Alianza de Medios de Comunicación y de Artes Escénicas de Australia, advertía que los ingresos de sus miembros no han mostrado en este decenio la misma tendencia al crecimiento, a causa de la retirada de un programa preferencial de descuentos impositivos que generó unos niveles récord de producción en el decenio de 1980, y la desreglamentación de las normas de contenido para la producción de espacios comerciales. Ello no obstante, los honorarios residuales son una cuestión importante en la negociación colectiva de los cuatro países.
En América del Norte, los pagos por utilización en los mercados complementarios suelen requerir unos derechos de autor o una participación en los dividendos del productor, que se distribuyen entre los artistas intérpretes que tienen derecho a ello, porque en su momento los mercados no estaban maduros y el potencial económico no estaba claro. Los acuerdos más importantes disponen que un 3,6 por ciento de los ingresos brutos del distribuidor se abonen a los artistas intérpretes, distribuidos entre todos los intérpretes de las categorías residuales a base de una fórmula que descompone en factores el tiempo que de hecho se ha empleado trabajando en la producción y los honorarios originales recibidos, con un tope máximo que impide que uno o dos intérpretes perciban la mayor parte de los derechos de autor.
Los artistas intérpretes participan también en la mejora de las películas y de los programas de televisión para su difusión en varios formatos, fundiendo varias partes, doblando, introduciendo diversos finales posibles o añadiendo una voz de fondo. Si los productores filman escenas adicionales o hacen más larga la película en el momento de la producción para que se pueda añadir luego un componente interactivo, esto da más trabajo a los artistas intérpretes. En cambio, la utilización de películas y programas de televisión ya existentes para su distribución interactiva se sigue considerando como una prueba, y no tiene repercusiones importantes en los ingresos de los artistas intérpretes.
Los problemas de los artistas intérpretes en los multimedia
y en otras nuevas tareas de los medios de comunicación
Uno de los sectores más maduros de la producción de nuevos medios de comunicación que utilizan los artistas intérpretes es la producción de secuencias de acción en vivo para juegos informáticos o en vídeo. Prácticamente todos los sindicatos de artistas intérpretes de los países industrializados han tenido alguna experiencia en ese terreno. Aunque no disponemos de cifras definitivas, los datos no publicados parecen indicar que esta producción ha traído consigo algunas oportunidades nuevas para los intérpretes que -- en todo el mundo -- doblan escenas peligrosas; también parece estar adquiriendo una importancia cada vez mayor en el Japón, aunque por lo demás sigue siendo un acontecimiento relativamente aislado. En 1993, la Screen Actors Guild negoció con éxito un nuevo convenio colectivo negociado para las producciones interactivas de los Estados Unidos, que abarca el sector de actuación en director de los videojuegos, la producción para publicación directa en CD-ROM, etc. Los ingresos que se obtuvieron en virtud de este acuerdo en 1998 eran aproximadamente de un millón de dólares de Estados Unidos, lo que equivale a menos de un 0,06 por ciento del total de 157.000 millones de dólares de Estados Unidos, que son al parecer los ingresos totales obtenidos en el ámbito de la SAG.
La televisión digital requerirá una nueva línea de producción, pero ello tendrá escasas repercusiones en el intérprete, puesto que el papel fundamental no cambiará y esta producción reemplazará en gran medida las tecnologías tradicionales del tipo de las cintas de vídeo. Se necesitará más trabajo para filmar las escenas de una producción plenamente interactiva, cuyo guión puede ser cinco veces más largo que el que se necesita para una película corriente o para los guiones de televisión, pero esta labor de más se ve compensada por la utilización creciente de imágenes y actuaciones generadas por ordenador. Hay diferencias y matices cuando los derechos de los intérpretes han sido fijados por una legislación que contradice los derechos que figuran en el contrato, así como cuando hay oposición entre los derechos contractuales concedidos o respaldados por la ley y los que figuran en el contrato, que son de naturaleza meramente voluntaria. En la nueva línea de producción de los medios de comunicación, los intereses de los intérpretes y de los productores pueden ser muy distintos (a diferencia de lo que ocurre en la línea de producción tradicional) puesto que los productores disponen de un control sustancial de todo el proceso. En general, los derechos concedidos por la ley mejoran la situación del intérprete, aunque no siempre sea así. Cuando se celebra un convenio colectivo de conformidad con la legislación laboral del país, los consejos de relaciones laborales pueden certificar que los sindicatos de artistas intérpretes son el agente negociador, y por lo tanto exigir negociaciones.
A pesar de que no han existido experiencias prácticas importantes por parte de los sindicatos de artistas intérpretes con las nuevas producciones de los medios de comunicación, se pueden hacer algunas observaciones generales:
a) Los responsables del desarrollo que actúan en los nuevos medios de comunicación suelen tener un presupuesto bastante bajo en comparación con las películas de características medias o las películas cortas de televisión. Tienen que moverse en unos mercados poco fiables e inseguros, con una distribución que suele hacerse a través de los grandes almacenes de libros, discos, ordenadores y vídeos. Muchos carecen total o parcialmente de experiencia sindical, y se mueven en una industria que suele tener unas prácticas laborales bastante deficientes. Es cierto que apenas hay experiencia en relación con el concepto corriente de derechos económicos. Aun cuando una gran multinacional sea la responsable última de la distribución, se suele contratar a una pequeña empresa para llevar a cabo la labor y contratar a los intérpretes. No es muy seguro cuáles son las asociaciones que representan los intereses de los responsables del desarrollo de estos nuevos medios de comunicación. Algunos de ellos están vinculados con las empresas tradicionales de cinematografía, televisión y ediciones, cuyas asociaciones pueden representar y representan sus intereses, incluso en la negociación colectiva. En la mayor parte de los países, están empezando a aparecer asociaciones comerciales que representan a los responsables del desarrollo de los nuevos medios de comunicación a medida que crece la propia industria, y ello plantea grandes retos para los sindicatos.
Casi todos los sindicatos de artistas intérpretes informan de que dichos responsables del desarrollo buscan una reducción de honorarios para el trabajo original, y adquirir a perpetuidad todos los derechos para todos los mercados potenciales. El Acuerdo Interactivo de la SAG dispone una «separación incentivada» para todas las utilizaciones actuales. La ACTRA ha negociado acuerdos para algunos proyectos que conceden 30 años de derechos de utilización en los formatos CD-ROM y DVD. Aunque estas posiciones puedan tener sentido para los responsables del desarrollo que tengan unos presupuestos relativamente pequeños y unas redes de distribución poco seguras, los sindicatos suelen luchar con energía para combatir estos conceptos en todas partes.
b) Todos los sindicatos que representan a los artistas intérpretes en los medios de comunicación registrados están tratando de protegerlos también en los nuevos medios de comunicación. Los afiliados actuales de estos sindicatos tienen la experiencia exigida por los responsables del desarrollo de los nuevos medios de comunicación, y los acuerdos de negociación colectiva abarcan las circunstancias de la filmación del trabajo en los nuevos medios. Los responsables del desarrollo buscaron los servicios de artistas intérpretes profesionales cuando emprendieron su producción, y la mayor parte de los sindicatos han consolidado su autoridad en este ámbito, pero los desafíos a la jurisdicción sindical y la aplicabilidad de los acuerdos a este trabajo crecerán normalmente a medida que la industria vaya madurando. La defensa de la jurisdicción sindical en este terreno varía casi de un país a otro; los resultados serán determinados según la legislación local, la fuerza relativa de los sindicatos y de los empleadores y otros factores. Pero si la legislación dispone que una persona no pueda filmar a otra sin su consentimiento, o establece un proceso obligatorio para obtener los derechos de certificación en un país de gran tradición sindical, se facilita mucho la labor sindical.
c) El escaso éxito de los responsables del desarrollo de los nuevos medios en la creación de aplicaciones para los mercados en masa puede deberse parcialmente a la inadecuación de la tecnología, pero también a su incapacidad por comprender el concepto de que la interactividad puede requerir nuevas técnicas narrativas. La narración tradicional lineal, con principio, medio y fin puede tener que ser sustituida por un proceso más dinámico, que permita a los consumidores configurar su propia narración individual a partir de las opciones que se les presenten. Ya actualmente, los guiones para producción interactiva pueden ser mucho más largos que para una producción tradicional equivalente y los guionistas tienen que aprender nuevas capacitaciones, y tal vez nuevas maneras de pensar. Los directores y demás miembros de los equipos de producción creativa pueden también necesitar métodos distintos.
Algunas empresas están tratando de producir materiales directamente para Internet. Una empresa canadiense está desarrollando lo que llama un «sit.com», una serie en 13 episodios en los que los espectadores podrán participar pulsando los iconos correspondientes. Por ejemplo, se puede saber lo que está pensando uno de los protagonistas, y comparar estos pensamientos con el diálogo. En muchos países ya están en marcha los planes para producir unos programas de televisión específicos para su difusión en red.
Ciertas categorías de artistas intérpretes quedarán sin duda afectadas por estos cambios, entre ellas los marionetistas, los dobles para escenas peligrosas y otros intérpretes. Las nuevas técnicas de producción digital pueden requerir más sensibilidad en los movimientos físicos para cosas del tipo de la captación del movimiento. Sin embargo, el trabajo del actor ha sido siempre convencer a sus espectadores de que son distintos de ellos, o de que la situación ficticia es real. Se pide a los actores que actúen en una gran variedad de combinaciones distintas, trabajando con otra persona o solos, pretendiendo estar en una situación peligrosa cuando están en un estudio. Los actores de Jurassic Park miraban, con aparente terror, un campo vacío en el que los dinosaurios se añadieron por ordenador mucho más tarde, al tiempo que los del Titanic no estuvieron nunca realmente en un barco que se hundía, aunque trataban de que sus espectadores lo creyesen. Esto no es muy distinto de producir una escena en un estudio sobre una pantalla azul, como se ha hecho en muchos proyectos interactivos. Estas capacitaciones continuarán siendo necesarias, cualquiera que sea la manera en que se haga el montaje, con o sin ordenador.
d) A largo plazo, el trabajo del actor puede cambiar también por causa de las nuevas tecnologías. Ya hemos visto el impacto de las tecnologías digitales en los efectos especiales y en el doblaje de las escenas peligrosas. Las técnicas de animación están mejorando, haciendo de estas producciones algo cada vez más realista. Hay películas en las que han participado intérpretes físicamente separados en el tiempo y el espacio, y ejemplos de alteración importante de las actuaciones. Por ejemplo, John Goodman, que no es zurdo, fue reestructurado digitalmente para que su imagen apareciera como la de un zurdo en The Babe y a un pequeño estadio se le añadió digitalmente un segundo piso, haciendo de paso que los 1.000 extras se convirtiesen en 20.000 espectadores; Paula Abdul bailó con Gene Kelly en una película comercial, pero en realidad no se vieron nunca; Nathalie Cole cantaba con su difunto padre Nat King Cole en actuaciones que habían sido grabadas varios decenios antes; The Crow, con la estrella de artes marciales Brandon Lee, se terminó después de su inesperada muerte con una parte de la cinta que contenía imágenes suyas que se superpusieron a las escenas que se rodaron después de su muerte; finalmente el Titanic utilizó cientos de extras digitales para crear la necesaria atmósfera.
El sintetizador de voz está perfilándose como un posible sustituto de la voz del artista y la técnica de captación de movimientos puede empezar a sustituir a los bailarines. La próxima generación (que puede llegar más pronto de lo que se cree) es la creación de situaciones y actores totalmente generados por ordenador, que ya se llaman «planos de síntesis» y «actores virtuales».
Una nueva compañía cinematográfica de Hollywood tiene previsto recrear digitalmente determinados intérpretes famosos de la pantalla. En agosto de 1999, la difunta Marlene Dietrich efectuó su primera actuación digital en un corto comercial para estudio, que dispone de un elenco de estrellas famosas, resucitadas por medio de un proceso electrónico que sigue sus expresiones faciales y una técnica de animación tridimensional que ya se está utilizando actualmente. Filmarán a unos actores construidos virtualmente, y luego manipularán digitalmente las apariencias de las personas famosas utilizando hasta 5.000 mediciones para cada encuadre de película, y esperan así poder suministrar actuaciones puntuales en los próximos tres años y actuaciones para películas largas al año siguiente, partiendo de la base de unos acuerdos firmados con la familia sobreviviente. Sin embargo, esto plantea unos problemas jurídicos y éticos de carácter fundamental. Si se puede hacer revivir a los intérpretes que tienen imágenes bien registradas, de modo que parezcan unas obras enteramente nuevas, ¿no aumentará aún más este problema para la próxima generación de intérpretes? ¿Cuál es la situación jurídica de la empresa y de su lista? Los recientes problemas jurídicos que se han producido en los Estados Unidos hacen pensar que los propietarios de los derechos de autor de un trabajo derivado, creado digitalmente sobre la base de versiones digitales de actuaciones grabadas en el cual un artista intérprete consintió en aparecer tienen más derechos que los del actor de la obra original.
Los artistas de artes marciales y los bailarines que estuvieron de acuerdo en efectuar movimientos para cintas de vídeo siguiendo un guión determinado, fueron luego utilizados para elaborar los videojuegos Mortal Kombat, que tanto éxito han tenido. Los responsables del desarrollo utilizaron unas versiones digitales de los movimientos de imágenes, las alteraron, cambiaron los rasgos faciales y los combinaron de manera nueva. Los tribunales llegaron a la conclusión de que la alteración digital de los movimientos e imágenes creaba una obra derivada protegida por derechos de autor, que tenía derecho preferente ante el derecho del intérprete a las reclamaciones por publicidad. Probablemente, los intérpretes tendrán que apoyarse para su protección en la disposición de la SAG que regula la reutilización de la fotografía o de los efectos sonoros, argumentando que las manipulaciones digitales de su imagen y actuación no pueden utilizarse sin una negociación específica, sin la cual están sujetos a daños y perjuicios. Sin embargo, los estudios pueden crear nuevos productos digitales a partir de las películas actualmente existentes sin infligir las disposiciones de reutilización del acuerdo del SAG, porque las características físicas del artista intérprete fueron sólo la base para crear un material nuevo(24).
La situación de los artistas intérpretes en los países que disponen de una protección completa de los derechos de autor puede resultar algo mejor. Se podrían aplicar muchos de estos principios y se podría plantear esta pregunta: ¿Ello constituye la reutilización de una obra protegida por derechos de autor o una obra original? En cualquier caso, las actuaciones sólo están protegidas de 50 a 75 años, tras lo cual la obra pasa al dominio público y está a la entera disposición de los que deseen utilizarla de manera nueva o manipularla de modo no previsto por el intérprete original.
La actuación en directo constituye un elemento indispensable y fundamental de las artes, y tradicionalmente ha disfrutado de importantes subvenciones estatales en casi todos los países. Así, en muchos de ellos solía haber (con financiación estatal) compañías de teatro, de ópera, de ballet y de otras actuaciones en directo, pero muchas de estas compañías han sido reducidas, privatizadas o cerradas. En general, en los pasados 20 años cada vez ha habido menos dinero disponible para las artes, y la actuación en directo ha pasado a ser la víctima más importante de esta disminución de la financiación pública de las artes(25). Y sin embargo, la acción encaminada a promover las artes de la interpretación está prevista a través del diálogo social a nivel de Unión Europea (véase el capítulo 9). Según un estudio sobre África, Asia y América Latina, elaborado por la Federación Internacional de Músicos, en el Brasil, se han adoptado nuevas leyes para promover la cultura, y en Filipinas se han concedido más fondos públicos para la formación musical, la actuación en directo y la música local, pero en muchos otros países se ha hecho muy poco para promover la actuación en directo(26).
Las posibilidades que Internet brinda para promover las actuaciones en directo, entre ellas la venta de entradas o la reserva de plazas en red, pone de manifiesto que muchos teatros y locales de concierto ya no pueden dejar de lado las nuevas tecnologías. Una más amplia difusión de los registros de teatro, música, danza y otros registros por medio de la televisión y la Internet pueden contribuir mucho a fomentar el interés del gran público incluso antes de que acuda a estas manifestaciones culturales.
Un proyecto que ha tenido lugar en varios países europeos ha estudiado cómo los actores, los músicos y otros intérpretes pueden trabajar en hospitales, cárceles, artes comunitarias, lugares de trabajo o escuelas en vez de estar desempleados y ociosos en los huecos que quedan entre los contratos, para entretener a los pacientes, a los estudiantes y a otras capas de población al tiempo que adquieren nuevas habilidades e incrementan su empleabilidad. Los artistas intérpretes no suelen tener la posibilidad de un empleo regular, pero tienen unas facultades que pueden permitirles ganar más y adquirir otras capacitaciones, como suministrar formación en los sectores de salud y educación sobre temas relacionados con la droga o brindar capacitaciones que permitan que los jóvenes delincuentes se ganen honradamente la vida(27).
Medios de comunicación (periodistas de radio y revistas)
La producción digital y los flujos de trabajo electrónico son ahora un lugar común en las salas de redacción de los medios de comunicación. Mientras que los periódicos tienen unos sistemas de gestión de contenidos, la televisión y la radio tienen sistemas de producción electrónica de noticias. Para nutrir los elementos digitales en estos sistemas están los suministradores de contenidos (periodistas, operadores de cámaras, fotógrafos e ilustradores), que a su vez se nutren cada vez más de los servicios en línea: cables de noticias, bibliotecas de las bases de datos, bancos de imágenes e Internet.
El desarrollo de una tecnología de la comunicación más grande y que ha tenido repercusiones más lejanas para los medios de comunicación ha sido el crecimiento de Internet, que ha revolucionado el proceso de noticias y el acopio, publicación, distribución, productos, servicios y métodos de trabajo de la información. En los últimos años, Internet ha aparecido como un medio importante por derecho propio. Los editores de periódicos, revistas y libros han aprendido muchas lecciones por experiencia propia y estudiado las actividades de la competencia, tanto a nivel local como en todo el mundo. La Internet tiene que ser tratada como un medio de comunicación enteramente nuevo, y los periódicos no conseguirán todo lo que podrían conseguir si lo reducen a un periódico en línea(28).
Los editores están explotando activamente las oportunidades que brinda Internet a través del ofrecimiento de varios productos y servicios nuevos, que ya no son simples versiones en línea de los productos impresos. Por ejemplo, algunos periódicos están publicando anuncios por palabras sólo en la red, al tiempo que otros se están concentrando en las publicaciones de tecnología de la información para auditorios especializados(29). El negocio periodístico ha sido durante mucho tiempo virtualmente el único beneficiario de los ingresos de los anuncios por palabras que mueven miles de millones de dólares (por citar solo un caso) y estos ingresos están pasando rápidamente a Internet, de modo que las empresas de medios de comunicación han tenido que revolucionar rápidamente para mantener el ritmo(30).
Las empresas que se basan en la imprenta sufrirán probablemente una contracción, a pesar del gran impulso que los nuevos medios de comunicación pueden dar a la venta de productos impresos. Para algunas de ellas, como los periódicos locales muy dependientes de los anuncios por palabras o los impresores de materiales de referencia, que ahora suelen presentarse en formato electrónico más favorable al usuario y más fácil de buscar, el futuro se presenta cargado de negros nubarrones(31).
Para los periodistas en general, especialmente los independientes y empleados de pequeñas publicaciones, la tecnología ha cambiado la manera de trabajar. La mayor parte de los cambios son para mejor, aunque la tecnología tiene a veces unos efectos colaterales negativos (como el aumento de presión sobre el reportero, porque ahora se espera de él más rapidez), lo que conduce a una «sobrecarga informativa» en el modo de trabajo. Primero el ordenador personal, luego el modem, y ahora la Internet, han acelerado el proceso de escribir y grabar los reportajes. Cuando el ordenador personal reemplazó la máquina de escribir, eliminó también algunas de las etapas que hacían perder más tiempo para corregir sobre papel y volver a pasar el texto en limpio. Mucho escritores creativos y algunos periodistas lo lamentan, porque piensan que el proceso de pasar en limpio dos o más borradores les ayudaba a corregir el texto. Otros argumentan que el tratamiento de textos hace que los cambios y las correcciones sean mucho más fáciles, de modo que los escritores suelen corregir más que antes. El ahorro de tiempo es sin duda una gran ventaja, aunque algunos reporteros piensan que la corrección de estilo (que ponía orden en la confusión de los borradores) solía dar mejores resultados que las correcciones que ahora se introducen apresuradamente en pantalla.
Para los independientes, el tratamiento de textos supone más productividad. El tiempo que antes se pasaba haciendo copias limpias puede ahora dedicarse a otro artículo. Esto puede significar más ingresos, si hay trabajo disponible, pero de todos modos se necesita mucho dinero para pagar los ordenadores y los demás equipos, que se han hecho indispensables. El costo de tales equipos constituye un problema para los editores y para las escuelas de periodismo(32), y tiene mucha importancia en los países en desarrollo.
Aunque la nueva tecnología ha supuesto ciertos costos extraordinarios, también ha traído consigo muchas ventajas. Los ordenadores portátiles significan que los reporteros que trabajan en lejanas tierras, pueden ahora entregar sus reportajes de manera rápida, simple y fiable, simplemente utilizando un modem, más bien que dictando a una mecanógrafa en la salas de transcripción. La capacidad de presentar reportajes (y de comunicarse con los editores electrónicamente) ahorra mucho tiempo a casi todos los periodistas, especialmente a los independientes, que solían entregar sus trabajos en mano. Ahora pueden trabajar fácilmente para sus publicaciones, desde muy lejos de su casa, sin tener que preocuparse del tiempo ni de los costos de entrega de sus trabajos. De todos modos, las repercusiones de los ordenadores y de los modem ya son agua pasada para la mayor parte de los reporteros y editores actuales, porque ahora lo que realmente les interesa son las posibilidades de la Internet. El tratamiento de texto y el correo electrónico favorecen la rapidez y simplifican la escritura y las correcciones, pero las mayores posibilidades de la Internet están en recopilar antes las informaciones y, cuando se utiliza bien, contribuye mucho a eliminar esta especie de sistema de castas del periodismo, en el que los empleados editoriales de los diarios de volumen medio y grande disfrutaban de importantes ventajas sobre los colegas que trabajaban en diarios más pequeños, en revistas especializadas o por cuenta propia. Los comunicados de prensa por cable son un buen ejemplo de ellos: funcionan como las noticias por cable, pero en vez de reportajes escritos por periodistas distribuyen comunicados de prensa preparados por las empresas, los organismos gubernamentales y otras organizaciones, como los sindicatos. Aunque generalmente actúan unilateralmente y para provecho propio, constituyen una fuente importante de noticias. Hasta hace poco, sólo los grandes periódicos tenían acceso a los cables de relaciones públicas porque se suministraban del mismo modo que los verdaderos cables de noticias, por medio de máquinas especiales o dispositivos para recepción de datos. Los operadores por cable instalan estos dispositivos gratuitamente en los grandes periódicos, pero las publicaciones pequeñas o los que actúan por cuenta propia no pueden obtenerlos a ningún precio, porque los operadores por cable no consideran que sean eficaces en función del costo brindarles este servicio. Así las cosas, llegó la Internet. Los comunicados de prensa están ahora en los sitios en red, a los que todo el mundo puede acceder o, en ciertos casos, como el cable de noticias de relaciones públicas estadounidense o el NEWSDESK británico, piden a los periodistas que registren y declaren su afiliación por medio de un medio de prensa legítimo, que no tiene que ser un periódico diario de primer orden. Así pues, la revista, las publicaciones profesionales, los nuevos servicios de noticias en línea y los independientes tienen ahora acceso a materiales a los que antes no podían acceder o para lo que tenían que utilizar otros canales (generalmente por correo ordinario), porque nadie podía costear métodos más rápidos. Al mismo tiempo, los sitios en red establecidos por las empresas, los ministerios y organismos de la administración pública, por los grupos de interés público e incluso por los tribunales, brindan informaciones útiles que los periodistas pueden obtener rápidamente desde sus propios ordenadores.
El inconveniente que ello puede presentar es que todo este acervo de información (tan fácilmente accesible, pero con frecuencia también unilateral y tendencioso) se convierta en un sucedáneo de la información independiente. Los reporteros y los editores tendrán que extremar su vigilancia, pero los comunicados de prensa forman, ahora ya, parte de la vida corriente y la capacidad de obtenerlos fácil y cómodamente cuando se necesitan deberían dejar más tiempo para los reportajes propiamente dichos(33).
Otras tecnologías contribuyen también a hacer más fácil el acceso. Por ejemplo, se ha hecho cada vez más corriente que las empresas mantengan conferencias telefónicas con los reporteros para discutir los resultados financieros, los anuncios de determinados productos, las fusiones y adquisiciones, etc. Algunas empresas, sobre todo en las industrias de alta tecnología, utilizan la red para ese objeto, suministrando un vídeo para acompañar el audio. Los reporteros que antes tenían que escoger entre viajar a un lugar remoto para hacer un reportaje, fiándose de llamadas telefónicas (probablemente a personas de nivel inferior en la organización) pueden ahora oír y preguntar a la alta dirección sin dejar sus oficinas. Las conferencias por audio y vídeo pueden sustituirse por reuniones cara a cara, tanto en el periodismo como en otros ámbitos; estas alternativas pueden atenuar la presión temporal que tienen muchos periodistas y abrir a los independientes y a los que trabajan para publicaciones más pequeñas unas oportunidades que antes estaban reservadas a los que trabajaban para quienes podían sufragar sus costos de viaje. Para muchas publicaciones del pasado, si se invertía tiempo y dinero para enviar a un reportero a distancia, este viaje tenía que producir un reportaje que lo justificase. Cubrir más acontecimientos en menos tiempo y a menos costo puede ayudar a elaborar debidamente el juicio que merecen las noticias: en todo caso, más vale gastar el tiempo en una conferencia telefónica, aunque no suministre novedades, que escribir tras un viaje de dos días para justificar las facturas de transporte y hotel.
En la agencia británica News International, todos los periodistas de sus cuatro periódicos tienen -- desde 1998 -- pantallas de acceso a la Internet. Los servicios incluyen no sólo la red y el correo electrónico sino también la Internet de la empresa, con bibliotecas para cada título del grupo y otros archivos de periódicos con los que tienen acuerdos bilaterales, así como bases de datos comerciales del tipo de FT Profile. También tiene acceso todo el personal de los grupos Guardian Newspapers y Associated Newspapers. En el The Daily Telegraph, que seguía utilizando el sistema Atex, había 8 ó 9 terminales Internet en la sala de redacción a mediados de 1999, y cada una de ellas daba acceso a unos 7 periodistas pero había planes en curso para suministrar a todos los periodistas servicios de pantalla individual en 1 ó 2 años.
En la BBC (que es el mayor empleador de periodistas de todo el Reino Unido, con un personal de más de 2.000 miembros) prácticamente t