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Reunión paritaria sobre el desarrollo de los recursos
humanos de la función pública en el contexto
del ajuste estructural y del proceso de transición

Ginebra, 14-18 de diciembre de 1998

Nota sobre las labores

Copyright ® 1999 Organizacion Internacional Del Trabajo (OIT)

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Indice

Introducción

Parte 1. Examen del punto inscrito en el orden del día

Parte 2. Otras labores

Cuestionario de evaluación

Lista de participantes


Introducción

La Reunión paritaria sobre el desarrollo de los recursos humanos de la función pública en el contexto del ajuste estructural y del proceso de transición se celebró, del 14 al 18 de diciembre de 1998, en la Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra.

La Oficina publicó un informe(1) para que sirviera de base a las deliberaciones de la Reunión. En él se estudiaban los temas siguientes: las tendencias, los conceptos y las políticas en el marco de las reformas y el desarrollo de los recursos humanos (DRH) en el servicio público; el empleo en el sector público, las tendencias del ajuste estructural y de la transición, y su incidencia en el servicio público de diversas regiones; las políticas y las actividades de la OIT relacionadas con el servicio público en el contexto del ajuste estructural y del proceso de transición; la formación en el servicio público de los países en fase de ajuste estructural y transición; la incidencia de las condiciones de trabajo y de empleo en el desarrollo de los recursos humanos del servicio público; alternativas para los trabajadores afectados por una reducción de personal en el servicio público; las relaciones de trabajo en este servicio y el papel que éstos desempeñan en el desarrollo de los recursos humanos.

El Consejo de Administración había designado al Sr. W. Brett, miembro trabajador y Vicepresidente trabajador del Consejo de Administración, para que lo representara en la Reunión y presidiese esta última. Las dos Vicepresidentas elegidas por la Reunión fueron la Sra. J. Larose (Canadá), del Grupo Gubernamental y la Sra. A. Enriquez Geron, del Grupo de los Trabajadores.

Acudieron a la Reunión representantes de los Gobiernos de Benin, Canadá, China, Chipre, Colombia, Egipto, El Salvador, Filipinas, Finlandia, Hungría, India, República de Corea, Panamá, Polonia, Federación de Rusia, Sudáfrica, Suiza, Tailandia, Trinidad y Tabago, Zambia y Zimbabwe, además de 28 miembros trabajadores. También asistió a las sesiones un representante del Gobierno del Congo.

Asimismo, asistieron representantes de la Organización Arabe del Trabajo, del Banco Mundial y de la Organización Mundial de la Salud.

También estuvieron representadas en calidad de observadoras las siguientes organizaciones internacionales no gubernamentales: Confederación Latinoamericana de Trabajadores Estatales, la Confederación Europea de Sindicatos Independientes; Confederación General de Sindicatos; Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres, la Confederación Internacional de los Servicios Públicos; el Consejo Internacional de Enfermeras; Federación Internacional del Personal de los Servicios Públicos; la Federación Internacional de las Organizaciones de Formación y Desarrollo, la Federación Internacional de Mujeres Universitarias; la Internacional de Servicios Públicos y la Confederación Mundial del Trabajo (CMT).

Los dos Grupos eligieron a los miembros de su Mesa, cuya composición fue la siguiente:
 

Grupo Gubernamental

Presidenta:

Sra. O. Ramsingh (Sudáfrica)

Vicepresidente:

Sr. C.H. Castro Cruz (Colombia)

Secretaria:

Sra. I. Amin (Egipto)

Grupo de los Trabajadores

Presidenta:

Sra. W. Caird

Vicepresidentes:

Sra. C. Gubitzer

 

Sr. S. Mazabane

Secretario:

Sr. H. Engelberts (Internacional de Servicios Públicos)

El Secretario General de la Reunión fue el Sr. V. Klotz, Jefe del Servicio de Empleados y de Trabajadores Intelectuales; el Secretario General Adjunto fue el Sr. W. Ratteree; la Secretaria Ejecutiva fue la Sra. G. Ullrich y los expertos fueron la Sra. L. Wirth y el Sr. J. Sendanyoye, del mismo departamento. La Secretaria de Actas de la Reunión fue la Sra. T. Bezat-Powell, del Departamento de Actividades Sectoriales.

En su discurso de apertura, el Presidente destacó que, a diferencia de la inmensa mayoría de las reuniones sectoriales, esta Reunión era bipartita, ya que en ella tendrían el mismo peso representativo el Grupo Gubernamental y el Grupo de los Trabajadores. Las dificultades inherentes a una economía mundializada, al ajuste estructural y a la transición hacia un sistema de economía de mercado, sumadas a las restricciones presupuestarias, habían inducido a los Estados, a las regiones y a los centros industriales a competir entre sí en su afán de ampliar (o al menos mantener) su potencial económico. En este empeño debían considerarse como un factor importante las políticas de aprovechamiento de los recursos humanos del servicio público. Junto al desarrollo del sector privado, también el de los servicios públicos y de los recursos humanos era un objetivo primordial del ajuste estructural y de los procesos de transición emprendidos en la mayoría de los países del mundo. Era preciso contener los presupuestos públicos y, al propio tiempo, conferir mayor eficacia a los servicios. Ahora bien, poca calidad y eficacia añadiría al servicio público la reducción de su plantilla si al propio tiempo se desatendían aspectos como la formación, la motivación y las condiciones de trabajo de las personas empleadas en él. También revisten capital importancia en este sentido la protección social y la creación de unas relaciones de trabajo sanas. Todos estos aspectos, junto con la enseñanza y la formación, contribuyen al desarrollo de los recursos humanos y engloban múltiples elementos que configuran el entorno de trabajo del servicio público. Hasta ahora se habían realizado escasos análisis sobre la manera en que los diversos factores que propician el fructuoso desarrollo de los recursos humanos se relacionan y se influyen entre sí. Precisamente la integración de estos componentes en el contexto global de la reforma del servicio público es la que permite aumentar la productividad y la eficacia de dichos servicios. Sin embargo, según muchos sindicatos de estos últimos, se pretendía que las políticas aplicadas en el último decenio obedecían a criterios de eficacia y de productividad, cuando en realidad, en la mayoría de los casos, se regían más por una ideología que por consideraciones de tipo práctico. La aplicación de medidas encaminadas a restringir los gastos hicieron temer al personal del servicio público por sus empleos, al convertirlo en víctima potencial de las reformas. Este dilema se agravó cuando la coyuntura empezó a dificultar la reabsorción por el mercado privado del trabajo de la mano de obra despedida del sector público.

El Sr. K. Tapiola, Director General Adjunto de la OIT, recalcó que el desarrollo de los recursos humanos del servicio público era un tema que debía relacionarse con la responsabilidad del Estado de fomentar el crecimiento económico y la cohesión social. Al ser el Estado un interlocutor importante en el contexto del desarrollo económico y social, el servicio público le resulta indispensable para poder asumir sus responsabilidades, si bien para cumplir sus crecientes obligaciones debe modificar la estructura de sus instituciones. El orador indicó que es éste un objetivo difícil de alcanzar, ya que los cambios demográficos y económicos exigen el apoyo de unos servicios públicos costosos y mejor preparados en un época en que las reglamentaciones y las estructuras burocráticas tradicionales se consideran, con razón o sin ella, como trabas que coartan la rentabilidad y el cambio. Los gobiernos padecen una presión creciente de la opinión pública que les pide, por una parte, unos servicios públicos de calidad y productivos y, por otro, la contención de los costos y la privatización de ciertos servicios. Las autoridades públicas deben tener cada vez más en cuenta el parecer de la sociedad civil y de los usuarios acerca del tipo de servicios públicos que desean y de su disponibilidad, y acerca de la correlativa utilización de los impuestos que pagan. Como el desarrollo de los recursos humanos abarca un ámbito más amplio que el de la enseñanza y el de la formación, también es preciso tomar en consideración toda una amplia gama de cuestiones relacionadas entre sí, como son las condiciones de trabajo, la remuneración, las condiciones de empleo, las relaciones labores y las disposiciones en materia de despido. Respecto a la remuneración, el orador destacó que en los últimos años el deterioro de los salarios y de las estructuras del servicio público habían alcanzado un umbral crítico en muchos países. En algunos casos los empleados del servicio tenían que esperar durante meses su sueldo, que a veces ni siquiera cobraban. La remuneración puntual y adecuada es un requisito previo para garantizar la motivación, mantener una normativa ética, así como un medio ambiente de trabajo y una cultura que permitan propiciar el desarrollo de los recursos humanos. El entorno laboral se consolida todavía más cuando en él prevalece un diálogo entre los interlocutores sociales y se acatan las normas internacionales del trabajo. La OIT ha respaldado este diálogo de varias maneras para fomentar el desarrollo de los recursos humanos en el servicio público. De 1971 a 1994 la Comisión Paritaria del Servicio Público examinó la evolución general de dicho servicio en relación con una serie de temas específicos. En 1995 una reunión paritaria estudió con más detalle la incidencia del ajuste estructural en los servicios públicos, y como labor complementaria de esta última se organizaron cursos prácticos para fomentar el diálogo social en las regiones Transcaucásica y del Caribe. En conclusión, la OIT está convencida de que los empleados del servicio público desempeñan un papel capital en la prestación de los servicios, y de que en el marco de las reformas, las negociaciones y el diálogo social podrían contribuir a generar unas condiciones de empleo y de trabajo que propicien la prestación de estos servicios.

1.  OIT, Reunión paritaria sobre el desarrollo de los recursos humanos de la función pública en el contexto del ajuste estructural y del proceso de transición, Ginebra, 1998: El desarrollo de los recursos humanos de la función pública en el contexto del ajuste estructural y del proceso de transición, 94 páginas.


Parte 1

Examen del punto inscrito en el orden del día

Informe del debate(1)

Introducción

1. La Reunión examinó el punto inscrito en su orden del día. De conformidad con lo dispuesto en el artículo 7 del Reglamento de las reuniones sectoriales, los miembros de la Mesa directiva presidieron los debates por turno.

2. La Sra. Caird fue portavoz del Grupo de los Trabajadores.

3. La Reunión dedicó cinco sesiones a la discusión del punto inscrito en su orden del día.

Composición del Grupo de Trabajo

4. En su quinta sesión plenaria y de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 2 del artículo 13 del Reglamento, la Reunión constituyó un Grupo de Trabajo encargado de redactar un proyecto de conclusiones que reflejara las opiniones expresadas durante la discusión del informe. El Grupo de Trabajo, presidido por la Vicepresidenta gubernamental (Sra. Larose, Canadá), se compuso de los miembros siguientes:
 

Miembros gubernamentales

 

Benin:

Sr. Oni

 

Canadá:

Sra. Larose

 

Chipre:

Sra. Koutouroussi

 

El Salvador:

Sra. M.E. Domínguez

 

India:

Sra. A.M. Nimbalkar

Miembros trabajadores

 

 

Sr. Brown

 

 

Sra. Caird

 

 

Sr. Díaz

 

 

Sr. Howard

 

 

Sra. Opoi

Presentación del informe y discusión general

5. La Secretaria Ejecutiva presentó el informe preparado por la Oficina y, a estos efectos, los aspectos más notables de sus capítulos y el contenido de los puntos propuestos para la discusión. El capítulo 1 se centraba en las tendencias, conceptos y políticas, y en él se consideraban las tendencias del desarrollo que condicionaban las reformas del servicio público; el concepto de desarrollo de los recursos humanos (DRH) más allá de la formación y de la educación; el empleo en el sector público y sus dimensiones, y la experiencia adquirida en los diversos países en materia de ajuste estructural y de transición. El capítulo 2 trataba de las políticas y actividades de la OIT relacionadas con el servicio público en el contexto del ajuste estructural y del proceso de transición, incluidas las normas de libertad sindical y los resultados de reuniones anteriores de la OIT relativas al servicio público; de cursos prácticos regionales celebrados en países caribeños y transcaucásicos; de investigaciones; de los servicios consultivos y de la cooperación técnica, así como de las actividades de formación organizadas en el Centro Internacional de Formación de la OIT en Turín. El capítulo 3 trataba de la formación dedicada al servicio público en tanto que protagonista del DRH, sobre todo en relación con la gestión del cambio, los diversos factores asociados a la formación, y las condiciones particulares propias de los países en desarrollo, en transición e industrializados. En el capítulo 4 se consideraba la incidencia de las condiciones de trabajo en el DRH, con especial referencia a los cambios registrados en las condiciones de trabajo, la estructura y los niveles de remuneración, la organización del trabajo y la rotación de la mano de obra, la evolución tecnológica, las condiciones de seguridad y salud que limitan el DRH, la cultura del lugar de trabajo y el reconocimiento social, la descentralización, la ética y la corrupción. En el capítulo 5 se analizaba la incidencia de las condiciones de empleo, en particular la condición jurídica y las condiciones de contratación, y la igualdad de oportunidades y de trato. En el capítulo 6 se proponían soluciones de repuesto para los trabajadores afectados por una reducción de personal, incluidas medidas encaminadas a aliviar las repercusiones negativas del cambio en el empleo, los objetivos de los programas de cesantía y las iniciativas colectivas para el desempeño de actividades de servicio público. En el capítulo 7 se analizaba la función de las relaciones de trabajo en el DRH, sobre todo respecto a la mayor participación de los trabajadores en el cambio estructural, la sindicación y las alianzas con la sociedad civil, la mejora de la calidad y la reducción de los costos, y ejemplos de nuevas prácticas de gestión y de negociación. El capítulo 8 contenía los puntos propuestos para la discusión y un marco orientativo sobre el DRH en el contexto del ajuste estructural y de la transición.

6. La portavoz de los trabajadores declaró que coincidía con los principios rectores del informe de la OIT sometido a la Reunión: era esencial disponer en el servicio público de empleados muy cualificados, motivados y movilizados, lo cual se había subrayado ya en el informe sometido al examen de la Reunión paritaria sobre la incidencia del ajuste estructural en los servicios públicos (eficacia, mejora de la calidad y condiciones de trabajo) (denominada en el resto del texto JMPS/1995). Además, en las conclusiones aprobadas por la JMPS/1995 se indicaba que las reformas tendrían más probabilidades de prosperar si en ellas participasen de lleno los trabajadores del servicio público y sus sindicatos. En efecto, estos últimos habían defendido durante muchos años estos criterios fundamentales insistiendo en el hecho de que los trabajadores no habían de considerarse como «capital humano», sino como un «recurso»; no debía contemplarse como una mera partida cuyo costo debía reducirse, sino como el bien más inestimable del Estado. Los mejores resultados en materia de DRH y de relaciones de trabajo productivas se conseguían con base en la aplicación oportuna de los criterios siguientes:

Del examen de estas cuestiones se desprendía claramente que los trabajadores no desean en absoluto oponerse al cambio, sino participar de lleno en la formulación y ejecución de las políticas que afectan a su lugar de trabajo. El Grupo de los Trabajadores esperaba que organizaciones internacionales como la OIT elaboraran políticas que propiciaran la contribución de los sindicatos a la formulación de programas de desarrollo de los recursos humanos y de ajuste estructural, con arreglo a las conclusiones adoptadas por la JMPS/1995. Gracias a una asociación más estrecha podría lograrse mayor cooperación entre trabajadores y empleadores y, como cabía esperar, una reforma auténtica. La exclusión de los trabajadores y el hecho de considerarlos como obstáculos suscitaría la oposición de estos últimos y arrojaría resultados insatisfactorios.

7. La representante del Gobierno de Sudáfrica expresó el aprecio de su Gobierno por el informe bien documentado y completo que la OIT había elaborado, y por la oportuna convocatoria de la presente Reunión en unos momentos en que el servicio público debería resolver sus dificultades de reestructuración debidas a las presiones derivados de la mundialización y de la liberalización. Tanto los países desarrollados como aquéllos en desarrollo habían procedido a definir nuevamente la función del Estado y del servicio público frente a los efectos de la mundialización de los mercados, la competencia y la movilidad financiera, así como las tendencias hacia la liberalización y la democratización de la política, la internacionalización de las comunicaciones y de la tecnología de la información, una situación económica adversa en varios países en desarrollo, sobre todo en Africa, y la incidencia de los programas de ajuste estructural del Banco Mundial y del FMI. De esta coyuntura se despejaban varias tendencias, comportamientos principales, o ambas notas a la vez:

Era importante obrar con prudencia y discernimiento crítico a la hora de valorar las modalidades de aplicación e integración de estas tendencias y modelos en las economías en desarrollo y en transición. En algunos países, la reducción de los gastos, la privatización y la subcontratación de servicios habían tenido efectos negativos en la calidad de los servicios, así como en las condiciones y el volumen de empleo del personal, al tiempo que habían acentuado la marginación de los grupos desfavorecidos, de las mujeres y de los niños. La reducción de la masa salarial encaminada a abaratar el servicio público no debería ser un mero ejercicio mecánico de reducción de costos, sino apuntar además a liberar recursos para su inversión provechosa en el desarrollo social. Con este fin, las estrategias encaminadas a reducir los costos del servicio público deberían presentar las características siguientes: estar bien concebidas, estudiadas y planificadas; acompasarse con el desarrollo, en lugar de obedecer solamente a razones presupuestarias destinadas a conseguir el apoyo de los sindicatos y de las demás partes en el sector, y desarrollarse en estrecha colaboración con ellos; establecer una comunicación eficaz en todos los planos; prever modalidades de aplicación y seguimiento eficaces con el fin de evitar efectos nocivos en el estado de ánimo del personal, en su capacidad de representación, en la productividad y en la prestación de servicios básicos. El Gobierno de Sudáfrica había optado por desarrollar este planteamiento para reestructurar su servicio público. Asimismo, consideraba importante la dimensión social de la reestructuración, de las redes de seguridad social y de la reconversión de los trabajadores en aras de su más fácil contratación y de la prevención del malestar social.

8. El representante del Gobierno de China formuló una serie de comentarios acerca del informe de la OIT. Lamentaba comprobar que en el tercer párrafo de la página 15 de la versión inglesa (quinto párrafo de la página 18 de la versión española) no se reflejara exactamente la situación prevaleciente en su país respecto de la información sobre el empleo en el servicio público y su dimensión. En China, las reformas introducidas en materia de ajuste estructural habían traducido por la redistribución de los trabajadores del servicio público, con miras a mejorar su competencia y elevar su productividad mediante la adopción de nuevos sistemas de gestión. Las reformas principales que se contemplaban eran de gran porte, ya que consistían por ejemplo en la fusión y la reducción del número total de ministerios y comités estatales, y en el fortalecimiento de los órganos de comprobación de cuentas y de supervisión. Por ejemplo, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social se había reestructurado para centrarse en la planificación del mercado de trabajo y la promoción del empleo. Su personal debería reducirse a la mitad y su redistribución debía completarse en los tres próximos años. Habida cuenta del alto nivel de calificación e instrucción de dicho personal, su redistribución había de prepararse cuidadosamente. Hoy era frecuente destinar directamente al personal técnico, como los especialistas en minería, energía y química, a empresas o servicios intermedios que pudieran aprovechar sus calificaciones. El personal joven se reconvertía con frecuencia para adecuarse a los nuevos requisitos profesionales en disciplinas como el derecho o la contabilidad. El personal altamente cualificado y especializado, como los expertos contables, financieros o investigadores, se destinaba a tareas especiales correspondientes a su nivel de calificación. El personal que se acercaba a la edad de la jubilación percibía indemnizaciones por concepto de terminación de la relación de empleo. El Gobierno de China albergaba la esperanza de que, en lo sucesivo, los informes de la OIT contuvieran una información exacta y objetiva.

9. La representante del Gobierno de Chipre indicó que su Gobierno estaba aplicando un programa elaborado en 1996 encaminado a un «redimensionamiento correcto» de los servicios públicos, por el que se apuntaba a contener el aumento de los costos salariales de los funcionarios públicos, a mejorar la estructura organizativa y las medidas destinadas a aumentar la productividad, la eficiencia y la eficacia. Mediante el citado programa también se proponía generar una cultura constructiva y unos comportamientos indispensables para favorecer los cambios necesarios en el servicio público. Ante la complejidad de estas cuestiones, la Reunión ofrecería una tribuna propicia para el intercambio de experiencias en los diferentes países que, según esperaba la oradora, permitiría la creación de directrices flexibles sobre el desarrollo de los recursos humanos en el marco de la reforma de los servicios públicos.

10. El representante del Gobierno de Panamá declaró que en la Constitución de su país se enuncian las pautas fundamentales en materia de recursos humanos. Su Gobierno llevaba a cabo una serie de reformas administrativas, incluido un aumento de los salarios, que apuntaba a garantizar mejores servicios a la población panameña. Había traído a la Reunión el documento gubernamental referente a estas reformas, que contribuía a completar el informe de la OIT y enriquecer las deliberaciones. Albergaba la esperanza de que se intercambiara información acerca de las experiencias registradas en otros países en el marco de la reforma de su servicio público.

11. El representante del Gobierno de Zambia felicitó a la OIT por la calidad del documento elaborado, en el que se establecían directrices claras acerca de las cuestiones que en él se abordaban. Señaló que la reestructuración del servicio público se estaba encauzando por una serie de programas de ajuste estructural destinados a reducir unos servicios públicos y un gobierno desmesurados. Lamentó que el FMI y el Banco Mundial, protagonistas de este ejercicio de ajuste, hubieran orientado su empeño hacia objetivos económicos y políticos sin reparar las consiguientes convulsiones sociales. La experiencia de Zambia evidenciaba que los programas de reforma del servicio público debían contribuir al desarrollo del país y que los programas de formación debían apuntar a la satisfacción en el empleo y a la creación de puestos de trabajo. Recalcó la importancia de que los representantes de los trabajadores participaran en todo programa considerado. Asimismo, era esencial que quienes aconsejaban ajustes determinados suministraran los recursos necesarios para permitir a las administraciones públicas estructurar redes de seguridad y programas de formación suficientes, a fin de que los trabajadores que hubieran perdido su empleo pudieran readaptarse e iniciar una nueva carrera profesional en otro ámbito. La OIT debería contribuir a la elaboración de programas de formación adecuados para permitir a los países cambiar su sistema de gestión.

12. El representante del Gobierno de la Federación de Rusia afirmó que las cuestiones sometidas a debate revestían especial trascendencia para los países que como el suyo, se hallaban en fase de transición de una economía planificada a una de mercado. La transición implica cambios en las instituciones estatales y el sector público desempeña un papel medular en este proceso. Se necesitaban cambios radicales en la ideología que orientaba la política de gestión del sector público, incluso en el sistema de contratación del personal. Además, era importante tomar en consideración los intereses reales de todos los sectores de la sociedad y asegurarse de que dichos cambios gozaban de un respaldo general. Este proceso debía estar presidido por la transparencia, de suerte que así todos pudieran comprender qué estaba ocurriendo en el sector público y que los ciudadanos supieran en todo momento qué hacía el personal empleado en él. Debía introducirse una nueva tecnología de gestión que permitiera ahorrar y mejorar la calidad de los servicios. Las funciones de los empleados públicos se centrarían ahora en un trabajo analítico y creativo. La administración pública de su país, para reorganizar el sector público en este período de transición, esperaba que las organizaciones internacionales cooperaran de manera constructiva y la informaran del trabajo ya realizado en otros países a este respecto. Por ello, consideraba que la Reunión revestía especial importancia. El orador invocó dos decretos presidenciales emitidos en la Federación de Rusia sobre la situación del servicio público federal, a fin de rectificar la afirmación que figuraba en la página 89 del informe de la OIT, según la cual en los países de Europa central y oriental el concepto de servicio público no viene debidamente definido por la ley. En su país, el proceso de reforma radicaba de hecho en estos dos decretos presidenciales.

13. El representante del Gobierno de Corea informó de las medidas adoptadas por su Gobierno para el sector público en respuesta a la crisis económica de 1997. Uno de los objetivos de estas medidas consistía en incrementar la productividad de dicho sector público, mediante la creación o la supresión de algunos ministerios y la reducción de personal. Ahora el Gobierno procuraría principalmente estimular la competencia y la motivación de los profesionales del sector público. Según se desprendía de una serie de estudios, los trabajadores de este sector no eran bastante competentes, fiables y eficientes. Para conseguir mejoras era esencial elaborar programas eficaces de desarrollo de los recursos humanos e introducir cambios sustanciales en el sistema de contratación. Su Gobierno, sobre todo tras acusar recibo del arsenal de medidas de ayuda del FMI, había procurado transformar el sistema de desarrollo de los recursos humanos dedicado a los empleados públicos, sumamente costoso y poco eficaz, en otro poco costoso y dotado de una estructura muy eficaz, basada en la contratación externa, mayor responsabilidad y el desarrollo de unos recursos humanos atentos a las necesidades de los usuarios.

14. Un observador, el Secretario General de la Internacional de Servicios Públicos (PSI) celebró la oportunidad de poder considerar de nuevo el efecto del ajuste estructural y de la transición en los servicios públicos, y recordó las conclusiones de la JMPS/1995. La inmensa mayoría de los miembros de la PSI, procedentes de más de 140 países, estimaba que la situación había progresado poco; cabía incluso decir que se había deteriorado más aún, pese a la adopción de las conclusiones de dicha Reunión por el Consejo de Administración de la OIT. Considerando el volumen de recursos presupuestarios y de personal que en el marco del Programa de Actividades Sectoriales de la OIT se dedican a los servicios públicos, se abrigaban dudas acerca de la dedicación de esta Organización a este sector, si bien no se dejaba de reconocer el valor de las actividades realizadas por el personal del departamento correspondiente pese a los magros recursos de que dispone. En la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Social (Copenhague, 1995) se había reafirmado el papel fundamental de la OIT en tanto que organismo internacional encargado de la promoción de los objetivos sociales y del empleo en la definición de los programas de ajuste estructural y de reforma del sector público. También se había confirmado el mandato de la Organización para promover un diálogo programático más amplio sobre estas cuestiones con organismos internacionales competentes, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. En su reunión de junio de 1996, la Conferencia Internacional del Trabajo pidió que se fortaleciera el diálogo entablado con estas instituciones de Bretton Woods para promover un entendimiento más cabal de la interdependencia de las políticas económicas, sociales y del empleo. En 1998, en un discurso pronunciado en las Naciones Unidas en nombre del Director General de la OIT en el contexto de unos debates sobre las posibles respuestas a la crisis asiática, se definió un campo de aplicación más amplio para propiciar la cooperación entre la OIT y las instituciones de Bretton Woods. La PSI no se sentiría satisfecha hasta que el Banco Mundial empezara a aplicar las recomendaciones de otras instituciones como la OIT. Con este fin, la PSI pedía que en las conclusiones de la Reunión se incluyeran los siguientes ámbitos de actividad de la OIT:

Por último, recalcó la adopción, en 1998, por la Conferencia Internacional del Trabajo, de la Declaración relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, por la que se obliga a todos los Estados Miembros de la Organización a respetar los principios y derechos fundamentales contemplados en las siete normas fundamentales del trabajo de la OIT y a promover su cumplimiento universal, es decir, también en el sector público.

15. Un observador que representaba a la Federación Internacional de Empleados del Servicio Público (INFEDOP) puso de relieve la importancia del informe de la OIT, que ofrece una idea general del funcionamiento del servicio público, de sus deficiencias y del empeño por mejorar su eficacia -- aunque fuera una realidad tan sólo en unos pocos países --, así como de las inquietudes de las organizaciones sindicales que representaban los intereses del personal. Esperaba que el análisis del informe desembocase en la elaboración de recomendaciones concretas. Si bien en muchos países el desprestigio sistemático del sector público parecía haber dado paso a una concienciación de su utilidad, era evidente que si no se consignaban recursos suficientes para que éste cumpliera su cometido, dicha tendencia podría invertirse fácilmente si los servicios públicos funcionasen mal. Estos no revestían un carácter meramente social, pues también apuntaban por ejemplo a un desarrollo económico armonioso, una administración adecuada de los recursos naturales y una concienciación respecto al medio ambiente. Recalcó la necesidad de que el personal participara en los procesos de ajuste estructural, no sólo con miras a reducir los gastos del servicio, sino también con el fin de mejorar su eficacia. Aunque la experiencia de los expertos externos resultara útil para analizar la función de la gestión empresarial en el sector privado, no podía reemplazar la experiencia práctica de los trabajadores del sector público, que debería tomarse en consideración en estos estudios. En segundo lugar, era importante ofrecer a los órganos directivos del sector público la oportunidad de asumir sus responsabilidades en el logro de unos objetivos bien definidos, con unos recursos presupuestarios adecuados. Deberían evitarse injerencias partidistas en la fijación de los objetivos administrativos y de gestión de los recursos humanos. Los programas de formación deberían abarcar todas las categorías profesionales, aunque los recursos consignados para financiar la formación fueran muy inferiores a los de las grandes empresas privadas, y de que los esfuerzos se centraran principalmente en las categorías profesionales de altos funcionarios o de técnicos de alto nivel ya capacitados esencialmente en el campo de la tecnología y de la gestión de la información. Se dedicaban muy pocos esfuerzos a la readaptación profesional de los trabajadores poco calificados, ya fuera mediante su redistribución, su empleabilidad en el mercado de trabajo o su subcontratación externa. Al tomar nota de la importancia atribuida en el informe a la fijación de una retribución suficiente, el orador estimó que la cuantía de ésta era en general inferior a la ofrecida en el sector privado, lo cual entrañaba disfunciones en los servicios y la pérdida del personal más calificado. Era menester encontrar la manera de uniformar las remuneraciones en el servicio público, factor importante para la movilidad del personal, con la descentralización de la fijación de los salarios atendiendo a los imperativos del sector y en aras de su eficacia, por ser éste un elemento esencial de toda política de gestión de los recursos humanos eficaz. La reducción del personal empleado en el sector público no siempre entrañaba ahorros macroeconómicos, puesto que a menudo conducía a un aumento del desempleo, al tiempo que debilitaba los presupuestos de la seguridad social y de la educación conforme iban disminuyendo el poder adquisitivo y los ingresos fiscales. Tampoco la tecnología de la información compensaba, y menos aún sustituía invariablemente el factor humano. Esta evolución desembocaba con demasiada frecuencia en una reducción de la calidad y de la eficiencia del servicio.

16. Una observadora, representante del Consejo Internacional de Enfermeras, señaló que en el campo médico los conocimientos tenían un período de vigencia de unos cinco a siete años. Afirmó que si los profesionales no seguían concienzudamente un programa para actualizar sus aptitudes perdían la mitad de ellas en dicho lapso de tiempo. Como las transformaciones y las reformas introducidas en el sector de la salud solían ser imperativas y generalizadas, la educación continua era un factor capital y debía impartirse en cumplimiento de todas las estrategias de desarrollo de recursos humanos adoptadas por los servicios públicos, si se quería mantener o mejorar las aptitudes de los trabajadores, y conseguir que los servicios se amoldasen a las necesidades de la comunidad y de la población. El predominio de las mujeres en ciertos puestos era un factor determinante del valor relativo y de la cuantía de la retribución de dichos puestos. Debería aprovecharse la reestructuración de los servicios públicos para invertir esta tendencia y aplicar un sistema de valoración del trabajo y de escalas salariales exento de toda discriminación por razón de sexo. En muchos países, el sector público tenía dificultades a la hora de conservar y contratar un personal de calidad, a causa de la reducción de los salarios y de unas escalas remuneratorias defraudantes. Además, en el sector de atención de salud la falta de perspectivas de ascenso profesional provocó durante decenios una insuficiencia de personal de enfermería, ya que éste se veía obligado a cambiar de profesión para poder ascender. La OIT debía seguir investigando y fiscalizando las condiciones de empleo de los profesionales, incluido el personal de enfermería, con el fin de elaborar normas internacionales pertinentes y de velar por la tutela efectiva de sus derechos. En el servicio público las nuevas tecnologías debían valorarse con arreglo a su eficacia en la prestación de servicios, así como a sus repercusiones sobre la seguridad y la salud profesionales. Respecto a la concesión de primas por eficacia, consideraba que debían señalarse criterios precisos atendiendo a las dimensiones cualitativas del servicio requerido. Añadió que la remuneración y las condiciones de trabajo en el sector público debían negociarse entre empleadores y representantes de los empleados públicos. En cuanto a las instituciones internacionales que fomentaban la movilidad del personal, convenía velar por que no se crearan instrumentos de valoración profesional aislados, sino insertos en el marco de negociaciones con órganos normativos nacionales y asociaciones profesionales.

17. Una observadora, representante de la Federación Internacional de Mujeres Universitarias, alabó el documento de base elaborado por la OIT, y sobre todo el apartado 5.3, referente a la igualdad de oportunidades y de trato. También encomió el empeño por destacar las prácticas positivas llevadas a cabo en algunos países. Dicha Federación abogaba por el derecho absoluto de las mujeres a la educación y al aprendizaje continuo, que amén de ser un derecho fundamental, es también un medio de mejorar la situación de las mujeres y de permitir a estas últimas alcanzar la igualdad en el mundo laboral. En efecto, deberían tener acceso a los puestos de alto nivel y de toma de decisiones, pues de lo contrario, poco importaría el volumen de leyes nacionales y de acuerdos internacionales que se adoptaran. Al mejorarse las aptitudes de las mujeres se incrementaban también las de la sociedad en su conjunto. La oradora esperaba que durante las deliberaciones se prestara la debida atención a la igualdad entre hombres y mujeres, sobre todo a la manera en que la igualdad de trato podría incidir en el desarrollo de los recursos humanos. Asimismo, deberían abordarse cuestiones como la ausencia de legislación sobre la situación jurídica de las mujeres en materia de propiedad de fincas, bienes y recursos; también convendría considerar los créditos, las nuevas tecnologías, la igualdad de salario para un trabajo de igual valor, la atención de salud y la seguridad social.

18. Un observador, representante de la Coordinadora Latinoamericana de Servidores Públicos, afirmó que su organización, en su último congreso, había decidido reforzar su trabajo en defensa de la unidad de los empleados públicos de todo el continente, para quienes el tema de la Reunión revestía interés, razón por la cual decidieron participar en ella. La mayoría de los países latinoamericanos estaban en fase de ajuste estructural para poder pagar su deuda externa heredada de los regímenes militares de los decenios de 1970 y 1980. Esta carga había repercutido negativamente en su desarrollo económico y social, además de provocar un aumento del desempleo, de la marginación y de la exclusión de amplios sectores de la sociedad. Incluso el Banco Mundial había reconocido ahora que en su país, donde se habían perdido 650.000 puestos de trabajo en el último decenio, la distribución de la riqueza era de las más injustas. Según su organización, era esencial llevar a cabo una verdadera reforma del sector público, que debería permitir la creación de administraciones públicas eficientes y honradas, capaces de velar por la prestación de los servicios esenciales y de primera necesidad en materia de salud, alojamiento, educación, justicia y atención a las minorías. Ello presuponía ofrecer a los trabajadores una formación constante y unos salarios satisfactorios fijados con instrumentos de negociación colectiva.

Debate por puntos

Causas y expectativas de la reforma del servicio público

19. La portavoz del Grupo de los Trabajadores declaró que el papel de los servicios públicos y la naturaleza de la reforma eran dos cuestiones fundamentales sobre las que debía alcanzarse un acuerdo. Señaló que en las conclusiones adoptadas por la Reunión paritaria sobre la incidencia del ajuste estructural en los servicios públicos en 1995 ya se reconoció que unos servicios públicos eficaces contribuían al buen funcionamiento de la sociedad, y que la reforma debería apuntar a unos resultados positivos. Reiteró que no todos los cambios deberían definirse como una reforma. Si se introducían atendiendo a consideraciones erróneas, no contribuirían a mejorar la eficacia del sector público. Los trabajadores rechazaban toda reforma basada en la presunción ideológica de que los resultados del sector privado son siempre los mejores y los modelos de mercado los más apropiados para el sector público. Según el Grupo de los Trabajadores, los cambios basados en la ideología y en la reducción de costos surtirían probablemente efectos negativos para los trabajadores, para los servicios y, por consiguiente, también para la sociedad. Para ser positiva y fructuosa, toda reforma debía apoyarse indefectiblemente en los ciudadanos y los trabajadores del sector público a través de sus sindicatos; sólo así se conseguiría mejorar de veras los servicios.

20. Varios miembros trabajadores señalaron que el ajuste estructural se consideraba a menudo como un mecanismo de ahorro. De no realizarse un análisis macroeconómico apropiado, la reducción de los costos y el despido de trabajadores podría aumentar las cargas del Estado, ya que aumentaría el desempleo y disminuirían los ingresos percibidos en concepto de impuestos y de aportaciones a la seguridad social. Los continuos recortes de personal llegaban a impedir a los trabajadores garantizar los servicios que debían prestar, por la acumulación de trabajo que para ellos suponía la tramitación de las reclamaciones y el estudio de formularios. Pagar a compañías privadas para que se hicieran cargo de algunos servicios no siempre constituía la opción más económica para el Estado. Muchos ejemplos evidenciaban que los servicios eran más eficaces cuando en el sector público se daba cierta entrada a las leyes del mercado así como a programas de formación y nuevas tecnologías. Se planteó la cuestión de saber hasta qué punto los costos no recaían ahora en los ciudadanos, que se veían obligados a pagar por unos servicios que anteriormente eran gratuitos. Los miembros trabajadores recalcaron que en la modernización de los servicios públicos y el desarrollo de los sistemas de gestión de recursos humanos no siempre se contaba con los trabajadores, elemento esencial para que prosperara el proceso. A menudo la intención parecía ser más la de cumplir con las exigencias impuestas por el Banco Mundial que la de responder a las necesidades de los ciudadanos y de los trabajadores como suministradores de servicios. Los miembros trabajadores también describieron el sufrimiento que para sus representados suponían los programas masivos de reducción de personal en algunos países, donde los empleados cobraban con dificultad la indemnización por despido que se les debía, y que no siempre conseguían.

21. Varios representantes gubernamentales describieron la sustitución del sistema de administración del personal por otro basado en la gestión de los recursos humanos, el que la política estaba centralizada y las operaciones descentralizadas. La representante del Gobierno de El Salvador indicó que este proceso comprendía, entre otros aspectos principales, la responsabilidad compartida, la coordinación, la flexibilidad y los cambios paulatinos y a largo plazo. En su país la política de gestión y administración de los recursos humanos constaba de cinco elementos: la creación de una base de datos electrónica (articulada con el sistema de administración financiera como instrumento de apoyo para la gestión); el análisis de las unidades y de los puestos de trabajo; el ascenso profesional con una contratación selectiva y transparente; la planificación; y programas de incentivos en materia de formación, retribución y planes de ascenso. También eran esenciales el desarrollo de una nueva cultura organizativa, la formación gerencial, las buenas relaciones entre trabajadores y usuarios, las normas éticas y un marco jurídico apropiado. La representante del Gobierno de Sudáfrica describió los esfuerzos que estaban realizándose en su país a fin de que el servicio público fuese un instrumento coherente, representativo, competente y democrático para aplicar las políticas gubernamentales y satisfacer las necesidades de la población. En la ley sobre la transformación del servicio público, aprobada en 1994, se sentaron las bases para modificar el fragmentado sistema de administración estatal, heredado del régimen del apartheid, y convertirlo en un servicio público unificado. En 1995 se publicó un Libro Blanco sobre la transformación del servicio público; en él se destacaban los nuevos planteamientos y cometidos de este último, así como sus principales objetivos y oportunidades. En dicho documento también se realizaban análisis comparativos y se sugerían enseñanzas que podían extraerse del extranjero. También se determinaban los procesos y ámbitos preferentes (haciendo hincapié en la formación y en la educación), los instrumentos políticos y las principales consecuencias financieras. El Gobierno había reiterado la necesidad de contar con un servicio público diligente, productivo y centrado en el interés de la población, además de estar dotado de un personal sumamente eficaz, cuyo potencial se aprovechara de lleno mediante una formación y una educación adecuadas y apropiadas en todos los planos. Se había elaborado un nuevo marco normativo para mejorar la eficacia de los métodos de gestión, descentralizar actividades y devolver competencias a los trabajadores, mejorar la flexibilidad en la organización del trabajo, e incrementar la responsabilidad y la representatividad. En las nuevas normas se recalcaba la necesidad de planificar y de organizar el trabajo con miras a la prestación de servicios con la participación de los ciudadanos. La representante del Gobierno de Finlandia afirmó que la descentralización y la privatización de algunos servicios habían sido esenciales para garantizar la supervivencia de los servicios públicos en su país. Se habían adoptado elementos de mercado y las reformas más fructuosas se habían introducido gracias a la colaboración con los sindicatos.

Cometidos y funciones en el marco del cambio estructural

22. Algunos miembros trabajadores estimaron que los servicios públicos debían ser competitivos, modernos y eficaces, además de poder amoldarse rápidamente a las circunstancias del momento. Tanto los sindicatos como los gobiernos debían analizar mejor la eficacia del sector público y del privado, y para ello contrastar el amplio objetivo social de las actividades del sector público con el afán de lucro del sector privado. También era necesario garantizar la transparencia, eliminar la corrupción y velar por que los programas de ajuste estructural mejorasen realmente los servicios públicos. A este respecto, el desarrollo de los recursos humanos y la formación eran medidas valiosas para incrementar la eficacia del servicio público. La formación y la readaptación profesionales encaminadas a una redistribución de la mano de obra también eran elementos esenciales de toda reforma. Además, se necesitaban unas normas del trabajo apropiadas y unas relaciones laborales equitativas. Los sindicatos deberían participar con los empleadores y la sociedad civil en la prestación de los mejores servicios posibles a los usuarios, velando por que todos los ciudadanos tengan acceso a estos servicios en pie de igualdad, y luchando por que las reformas aumenten el bienestar de todos los ciudadanos. A este respecto, los sindicatos debían demostrar que unos empleados públicos motivados prestan mejores servicios a la comunidad. Sin embargo, no se podía menos de reconocer que en todos los países la existencia de procesos democráticos condiciona la participación de los sindicatos en el proceso de reforma. Las instituciones solían ser débiles y dejaban a los trabajadores escaso margen de participación en los cambios. Ahora más que nunca, los gobiernos deberían trabajar con la sociedad civil y compartir con ella la responsabilidad de la vida pública.

23. Algunos miembros trabajadores comunicaron que la reforma del servicio público había entrañado en algunos países el despido masivo e indiscriminado de trabajadores, y que la inexistencia de redes de seguridad social había provocado situaciones críticas. Las reformas no siempre acarreaban una mejora de los servicios, por lo que había mermado la confianza de los ciudadanos. Resultaba pues capital elaborar un calendario para estructurar cronológicamente la reforma del servicio público, previa consulta con los ciudadanos y también con los sindicatos. Las posturas autoritarias de los gobiernos despertaban la resistencia de los sindicatos del sector público a participar efectivamente en los procesos de transformación. La imposición de toda reforma y la merma de los derechos sindicales no hacían sino disminuir las posibilidades de que la modernización fuera fructífera.

24. La representante del Gobierno del Canadá señaló que en su país el Gobierno desempeña una función doble: en primer lugar, actúa como órgano decisor en materia de política, es decir, que adopta las decisiones que mejor sirven los intereses de sus ciudadanos, y en segundo lugar actúa como empleador o administrador de su servicio público. También la participación de los sindicatos se efectúa en dos planos. Como todo grupo de intereses, éstos pueden presionar al Gobierno, al tiempo que defienden y difunden su punto de vista. En el servicio público federal representan a los trabajadores y participan en la toma de muchas decisiones relativas al personal. Sin embargo, cuando surgen conflictos de intereses, la función de la administración pública en tanto que instancia decisora prima sobre la función de empleador. En efecto, éste decide primero respecto de los programas de ajuste estructural relativos a los servicios que los ciudadanos precisan, y después actúa como empleador, para que los cambios que afecten a los empleados se apliquen con el mayor grado posible de equidad, transparencia y humanidad.

25. La representante del Gobierno de Sudáfrica explicó cómo en su país el redimensionamiento del servicio público era un tema de negociación delicado, por no referirse tanto a una necesidad de orden financiero, sino más bien a unos problemas heredados del apartheid. Era preciso racionalizar el personal del servicio público para mejorar su competencia y su capacidad representativa. A estos efectos se había elaborado, en consulta con representantes de los empleados, un plan de reducción voluntaria del personal, que vino a sumarse a un programa de asistencia encaminado a facilitar la integración y la redistribución profesional de las personas afectadas en la comunidad, además de incluir diversas actividades de formación profesional y gerencial, de orientación y de asesoramiento, y la creación de vínculos con empleadores privados de grandes empresas. El método preconizado en el proyecto de ley nacional sobre el desarrollo de calificaciones surtió efectos importantes en el fomento de los recursos humanos y en la integración de los trabajadores del país. Ofrecía una estructura para elaborar y cumplir estrategias de ámbito sectorial y en el lugar de trabajo, fomentar y mejorar las calificaciones de la mano de obra sudafricana, e integrar dichas estrategias en el Marco Nacional de Calificaciones. También brindaba oportunidades de formación conducentes a la adquisición de calificaciones profesionales reconocidas y a la financiación del desarrollo de la formación profesional.

Promoción de la reforma mediante el desarrollo
de los recursos humanos

26. Varios miembros trabajadores estimaron que la reducción de personal había de constituir más una excepción que una regla en la reforma del servicio público, pues las empresas privadas no podían absorber a todos los desempleados, lo cual no hacía más que agravar el panorama social. Por otra parte, en el servicio público la imprecisión de muchas medidas de reforma daba una imagen desfavorable del sector, lo cual dificultaba la labor de los empleados públicos en la prestación de los servicios que se esperaban de ellos y aumentaba el descontento de los ciudadanos. La mayor inseguridad en el empleo también suscitaba actitudes negativas, temores y discriminación. Estas tensiones conducían a menudo a los empleados a recurrir al alcohol y a las drogas, lo cual generaba a su vez enfermedades y un malestar general entre los empleados públicos. Si bien los sindicatos no querían impedir el cambio, pedían sin embargo que éste se introdujese en condiciones de seguridad, de suerte que los resultados obtenidos redundaran en beneficio de todas las partes interesadas.

27. Los miembros trabajadores pedían que se fijaran prioridades en los programas de formación profesional. Convendría analizar los requisitos y las deficiencias de la mano de obra actual para evitar que el ajuste estructural entrañe una escasez de mano de obra en algunos ámbitos de actividad en que se exija una mano de obra muy cualificada, y una oferta excesiva en otros. Era preciso realizar los esfuerzos que supone la adopción de nuevas tecnologías, y planificar los recursos humanos con mayor acierto. La formación había de ser variada y abarcar todos los sectores. La capacitación profesional básica era fundamental y la reconversión profesional permitía adecuar las calificaciones de los empleados a nuevas oportunidades de empleo. Análoga importancia revestía el adiestramiento encaminado a elevar el nivel de calificación de los empleados, para permitirles adaptarse a las nuevas circunstancias. Para propiciar la reforma era esencial que cada país elaborase su propio programa nacional de formación y de capacitación profesional vinculado a la reestructuración del servicio público. El derecho a la seguridad y la salud en el trabajo tenía un valor inestimable para los trabajadores del sector público, aunque se considerara a menudo como una prioridad de segundo orden. Por ejemplo, resultaba paradójico que precisamente en los servicios de salud se registrase un número elevado de accidentes laborales. A ello contribuían factores como largas jornadas de trabajo, salarios bajos y la falta de formación para la manipulación de ciertos aparatos y de materiales tóxicos.

28. Los miembros trabajadores recalcaron que la consulta y la participación de los trabajadores habían de encauzarse por conducto de los sindicatos. No deseaban delegar sus responsabilidades de participación en los partidos políticos o en los órganos del Estado. La consulta era un instrumento que permitía facilitar la negociación colectiva y conseguir así el libre desarrollo de los recursos humanos en el servicio público.

29. Varios representantes gubernamentales expusieron las tendencias que en sus respectivos países presentaba el desarrollo de los recursos humanos, así como los efectos de las mismas en la formación, la remuneración, las condiciones de trabajo y el desarrollo de las perspectivas de carrera. También describieron los procesos de consulta con los sindicatos y las medidas adoptadas para mitigar los efectos de la reducción de personal en el servicio público. El representante del Gobierno de la India explicó cómo en su país el período de la postindependencia se había caracterizado por una amplia participación del sector público en el desarrollo de la infraestructura y de los servicios públicos. Desde 1991, y bajo la autoridad de una serie de gobiernos que representaban una gama muy variada de corrientes de la opinión popular, las políticas de liberalización económica también afectaron a un servicio público que se abría a la competencia. La formación, la remuneración y las condiciones de trabajo eran cuestiones esenciales para los empleados del servicio público, pero la educación y la formación básicas eran indispensables. Convenía prestar más atención a la formación en el servicio, la cual era esencial para el desarrollo de las perspectivas de carrera y la modernización del servicio público. La celebración de consultas entre el Gobierno y los sindicatos habían mejorado considerablemente las remuneraciones en el servicio y el sector públicos. Respecto a las condiciones de trabajo, se precisaba más responsabilización y flexibilidad en la organización del trabajo, así como normas y criterios claros para valorar el rendimiento, las oportunidades de formación y las oportunidades de participar en el proceso de reforma.

30. La representante del Gobierno del Canadá declaró que para el Gobierno el desarrollo eficaz de los recursos humanos y la administración correcta de los mismos eran presupuestos esenciales de la prestación de unos servicios públicos de calidad. Un estudio fundamental y pragmático de los servicios y de las obligaciones del sector público del Canadá había entrañado ajustes estructurales, una privatización parcial y la eliminación de la duplicación de actividades. Las condiciones y modalidades de la reducción de personal se habían negociado en consultas detalladas con los sindicatos del servicio público. Unos 40.000 empleados habían salido del servicio público, casi todos ellos voluntariamente, tras percibir indemnizaciones e incentivos financieros por concepto de terminación de su relación de empleo. Durante la reforma legislativa del marco de gestión de los recursos humanos, el Gobierno también había procurado conseguir un consenso con los sindicatos y otras partes interesadas para la adopción de un planteamiento centrado en la utilización de sistemas, procesos y métodos de gestión vinculados a los objetivos señalados. Para lograr una gestión eficaz de los recursos humanos, se requería garantizar una dirección y una comunicación eficaces, y que los empleados de todos los niveles comprendieran el cometido del servicio público, y el contenido de sus propias obligaciones y responsabilidades. Una formación y unas calificaciones adecuadas al logro de los resultados esperados eran un requisito previo para disponer de una fuerza de trabajo productiva. Disponer de una fuerza de trabajo eficiente precisaba la contratación y la capacitación de los trabajadores que se necesitarían en el futuro. Un medio ambiente de trabajo propicio permitía que los trabajadores aprovecharan al máximo su potencial, por ejemplo mediante la adopción de medidas encaminadas a ofrecer flexibilidad en el tiempo de trabajo, oportunidades de teletrabajo y garantías en materia de seguridad y salud. También era importante velar por que en todos los planos se conocieran y se defendieran los valores del servicio público, tanto en lo referente a la evaluación de méritos en la selección y a la promoción de candidatos, como al respeto de las normas éticas y la no discriminación.

31. El representante del Gobierno de Suecia indicó que en su país se tendía a concertar cada vez más acuerdos a nivel central, entre los sindicatos y los empleadores, sobre cuestiones de competencia como, por ejemplo, la ampliación de las obligaciones profesionales tradicionales para diversificar su contenido, y mayor delegación de los cometidos y responsabilidades. Los sindicatos y las empresas estaban representados en pie de igualdad en los diversos organismos, a escalas nacional y local, encargados de las cuestiones relativas al trabajo y al medio ambiente laboral.

32. El representante del Gobierno de China declaró que el cambio estructural de la economía obligaba a ajustar el volumen de la mano de obra mediante una reducción de personal y una reforma de la estructura orgánica que fueran benéficas tanto para los recursos humanos como para el mismo proceso de reforma. Respecto a la reducción de personal en China, indicó que el Gobierno de este país asumía los gastos de formación y de reconversión de los trabajadores despedidos. Se encargaba de valorar las calificaciones de los empleados del servicio público y realizaba estudios sobre las necesidades del mercado para definir y elaborar programas de formación pertinentes. Durante el período de formación, los trabajadores que habían perdido su empleo percibían su retribución y las prestaciones correspondientes durante un período de hasta tres años; además, el Gobierno los ayudaba a encontrar empleo.

33. La representante del Gobierno de Sudáfrica se refirió a los resultados de un estudio en el que se demostraba hasta qué punto se había desaprovechado la formación en el servicio público durante el régimen de apartheid. Aunque los fondos presupuestados para financiar la formación representaba el 1,6 por ciento de la nómina total de salarios, en 1996-1997 sólo el 0,3 por ciento se había gastado y al menos 120.000 empleados públicos precisaban todavía educación básica para adultos. Por consiguiente, se planteaba un grave problema de capacitación en los servicios públicos y el Gobierno se enfrentaba con la inmensa tarea de reestructurar todo el desarrollo de los recursos humanos. Se había elaborado un marco estratégico para que el desarrollo de los recursos humanos ocupara un lugar más destacado en la política general del Gobierno. Se había adoptado un sistema de formación y de educación con base en un enfoque centrado en las competencias, y se habían creado oportunidades efectivas de carrera a largo plazo para todas las categorías de empleados públicos, métodos eficaces de gestión, así como mejores condiciones de empleo y oportunidades de promoción y de ascenso más basadas en el rendimiento que en la antigüedad o el grado de calificación. La nueva política de educación y de formación en el sector público se cimentaba en la perspectiva de un servicio público productivo y motivado que respondiera a las necesidades de sus usuarios, es decir, de un servicio público en el que se atribuyera un valor máximo al rendimiento de los empleados y al pleno desarrollo de su potencial mediante la prestación de servicios de formación y de educación completos y apropiados en todos los planos.

34. La representante del Gobierno de Finlandia se refirió a la forma en que todas las partes participaban en el cambio estructural a raíz de unas decisiones programáticas encaminadas a proteger el empleo de los empleados públicos mediante una reducción natural de personal y la prestación de un apoyo diversificado a las personas expuestas a perder su empleo. Ello abarcaba la conservación del derecho a acudir a los servicios de asistencia médica durante un período determinado, la prestación de apoyo para un cambio de actividad, el hallazgo de un empleo alternativo y ayudas financieras por concepto de formación para un nuevo empleo o el desempeño de una actividad independiente. Se había consignado un crédito especial en el presupuesto del Estado para financiar esta ayuda diversificada que permitía cambios de actividad rápidos y de gran porte gracias a los cuales muy pocas personas permanecían sin empleo.

35. El representante del Gobierno de la Federación de Rusia se refirió al marco legislativo que se había establecido en su país para tratar todas las cuestiones relativas al servicio público. En él se incluían disposiciones especiales sobre los derechos de los empleados públicos en materia de educación y de perfeccionamiento profesional, así como en caso de despido o reducción de personal. Se garantizaban a los empleados oportunidades de reconversión cada cinco años como mínimo, con fines de perfeccionamiento profesional; durante el período de formación seguían percibiendo su salario habitual. En el curso de la reestructuración y del redimensionamiento de la fuerza de trabajo, los empleados se redistribuían en otras ocupaciones adecuadas a su nivel de calificación y capacitación, con la garantía de gozar de oportunidades de reconversión. Cuando se suprimían entes del Estado, los empleados que trabajaban en ellos continuaban percibiendo sus salarios durante tres meses, independientemente del proceso de redistribución. Cuando ésta no era posible, las personas afectadas permanecían en la nómina de salarios del Estado durante un año. La formación para el ejercicio de una actividad profesional era una de las principales características de la política de desarrollo de las perspectivas de carrera. A estos efectos también se elaboró un sistema de contratación y desarrollo acelerados de las perspectivas de carrera para los candidatos muy cualificados y capacitados.

36. La portavoz del Grupo de los Trabajadores subrayó algunos de los principios básicos que permitirían llegar a un consenso con base en los debates. En primer lugar, el desarrollo de los recursos humanos podía ser un componente importante de la reforma y un instrumento para su efectiva introducción, siempre que se respetaran ciertas condiciones. Durante este proceso debería garantizarse cierto grado de seguridad a los trabajadores, quienes deberían estar convencidos de que sus condiciones de trabajo se ajustan a las normas internacionales del trabajo, de que tienen derecho a estar representados por sus sindicatos y de que pueden participar en las negociaciones sobre el cambio. En segundo lugar, la participación de los trabajadores en la elaboración y la introducción del cambio debería encauzarse a través de sus sindicatos, de manera que puedan participar en el desarrollo de cambios positivos conducentes a unas perspectivas de carrera más interesantes, unas oportunidades de empleo más prometedoras y unos servicios más satisfactorios para los clientes. La expresión «seguridad en el cambio» comprende los conceptos de condiciones apropiadas de empleo, participación, consulta y negociación.

Educación y formación: sus actores y su concepción

37. Varios miembros trabajadores pusieron de relieve un tema principal, recurrente en casi todos los puntos sometidos a debate: la importancia que para los trabajadores y sus sindicatos reviste una participación auténtica en la concepción, el desarrollo y la ejecución de programas de formación vinculados al desarrollo de los recursos humanos en el servicio público. En Alemania, tanto los empleadores como los trabajadores están representados en comisiones de formación y readaptación profesional, y su derecho a obtener formación o licencias de estudios viene amparado en los convenios colectivos. En cambio, en otros muchos países los empleadores del sector público consideraban innecesario justificar ante sus empleados las decisiones que adoptaban en materia de reforma. Convenía pues que dejasen de actuar de manera autocrática y arbitraria, y de hablar de los trabajadores. Más valía que conversasen directamente con ellos, con miras a evitar sentimientos de humillación, amargura y desmoralización, así como de oposición a la reforma. Los trabajadores estimaban que una formación y la garantía de su financiación deberían vincularse estrechamente a una planificación clara del desarrollo de las perspectivas de carrera y de la estabilidad en el empleo. En algunos países, los sindicalistas tenían vedado el acceso a las oportunidades de formación. En estos casos, convenía orientar los mecanismos de financiación hacia un acceso indiscriminado a los créditos previstos. En otros países, como Filipinas, la insuficiencia de los recursos habilitados para financiar los programas de desarrollo del personal obligaba a la mayoría de los empleados públicos, 50 por ciento de los cuales eran mujeres, a utilizar su tiempo libre y gastar sus modestos ingresos en la adquisición de nuevas calificaciones y conocimientos. Si bien los sindicatos habían demostrado desde antiguo su capacidad para planificar, coordinar, organizar y cumplir programas centrados en la formación de los trabajadores, la adopción de políticas inapropiadas de desarrollo de los recursos humanos por la comisión del servicio público sólo había logrado crear una obsesión por una «cultura de diplomas», independientemente de que los conocimientos adquiridos correspondieran o no a los requisitos de los empleos disponibles. Por ello, el servicio público ocupaba a muchas personas en puestos para cuyo desempeño no estaban cualificadas. La formación y la educación de los trabajadores del servicio público constituía una inversión estratégica para el futuro. Los miembros trabajadores deseaban recordar una resolución adoptada por la Conferencia Internacional del Trabajo en su 79.ª reunión (1992), en la que se reafirma la importancia de adoptar políticas globales de desarrollo de los recursos humanos en períodos de ajuste estructural y de transición. Había llegado el momento de cumplir el mensaje y el tenor de esta resolución, por lo que se pedía, entre otras cosas, la formulación y ejecución de políticas de recursos humanos con arreglo a principios democráticos, por conducto del tripartismo y de consultas entre el Gobierno, los interlocutores sociales y los grupos representativos de la comunidad.

38. El representante del Gobierno de El Salvador coincidía en que el desarrollo de los recursos humanos, en especial respecto a la formación, era un elemento fundamental de la reforma del servicio público. En su país se había adoptado un amplio programa para mejorar todos los aspectos del servicio público y aumentar la satisfacción de los trabajadores en el empleo prestándoles asistencia para alcanzar niveles de calificación adecuados a las necesidades de sus empleos y carreras. El programa se centraba en actividades en las que se registraba un déficit de conocimientos apropiados, con el fin de mejorar el potencial gerencial y administrativo. A diferencia de antes, se habían consignado fondos suficientes de manera que cada organismo del Gobierno pudiera ofrecer a sus trabajadores la formación técnica o administrativa necesaria.

39. El representante del Gobierno de la India declaró que en su país la educación y la formación eran una responsabilidad que el Gobierno federal compartía con los gobiernos periféricos. Como tanto el primero como los segundos estaban facultados para legislar, las políticas de ámbito general solían concebirse a escala federal y aplicarse por los Estados. Antes no se consignaban fondos suficientes para financiar la educación y la formación, pues estas partidas competían directamente con otras prioridades nacionales, como las carreteras y los hospitales. Desde entonces, el Gobierno había adoptado una estrategia doble para resolver el problema. En materia de educación y de formación daba entrada al sector privado otorgándole subvenciones públicas, para ayudar a los estudiantes pobres y sustraerlos a la carga de los precios del mercado impuestos por el sector privado, y buscando al mismo tiempo el apoyo externo de donantes. Por ejemplo, a finales del decenio de 1980 se había adoptado un proyecto de apoyo a la formación profesional en el país, que había elaborado el Banco Mundial y ascendía a 400 millones de dólares de Estados Unidos. Este tenía por objeto modernizar el equipo, fomentar la participación de las mujeres, mejorar la formación en disciplinas de alta tecnología y modernizar la capacitación de los instructores. El apoyo del Banco Mundial se había completado con créditos equivalentes de los Estados. Un desarrollo eficaz de los recursos humanos presuponía la consignación de créditos suficientes, así como una información idónea sobre el mercado de trabajo con el fin de que los programas de desarrollo de los recursos humanos se adecuaran eficaz y satisfactoriamente a las necesidades de la industria.

40. Un miembro trabajador se refirió a programas de desarrollo de los recursos humanos en Sudáfrica, financiados por donantes y en los que participaba como miembro de la junta nacional de formación en representación de las autoridades locales. Como la educación y la formación eran una responsabilidad conjunta de los trabajadores y del Gobierno, era necesario repartir la carga que suponía la tarea de desarrollar los recursos humanos. En este país, se destinaba una proporción determinada de la masa salarial a nutrir los recursos de formación. La legislación nacional promovía y protegía el derecho a la educación y el desarrollo de los recursos humanos, cuyas normas y calidad se controlaban y garantizaban a través de diversos organismos. En las tribunas de negociación nacionales se consideraba la posibilidad de establecer períodos sabáticos para los trabajadores, a fin de brindarles la posibilidad de mejorar su nivel individual de calificación.

41. El representante del Gobierno de Zambia recalcó que el desarrollo de los recursos humanos debía contemplarse a escala mundial. Su Gobierno había instaurado una política de formación de los empleados públicos para que los trabajadores que hubieran perdido su empleo pudieran desempeñar otro distinto, o asentarse por cuenta propia, y para determinar las necesidades de formación del personal readaptado. Su objetivo estribaba en lograr una formación pertinente, eficaz y efectiva, garantizando mayor igualdad entre hombres y mujeres, y velando por que no fuera traumática la situación de los jubilados y de los trabajadores que habían perdido su empleo.También se establecieron una política y un marco institucional que permitieran planificar y adoptar medidas para atemperar los efectos del paro sobre los trabajadores del sector público que hubieran perdido su empleo. Las medidas adoptadas con la participación de todas las partes interesadas incluían la ayuda para la formación y la readaptación, el asesoramiento, el reasentamiento, la redistribución, y la concesión de tierras para las actividades agrícolas, así como la asignación de fondos para crear pequeñas empresas. El Gobierno no era capaz de correr con todos los gastos, por lo que esperaba obtener ayudas financieras de instituciones internacionales como el FMI y el Banco Mundial en el marco del respaldo al ajuste estructural. La OIT también podría contribuir mediante la elaboración y la aplicación de programas de desarrollo de los recursos humanos que permitieran mitigar el impacto de los programas de ajuste estructural en los trabajadores del servicio público.

42. Un observador, el Secretario General de la Federación Internacional de Organizaciones de Formación y de Desarrollo, afirmó que muchos miembros de esta Federación eran asociaciones nacionales de profesionales, expertos de más de 50 países en el desarrollo de recursos humanos y algunos de los cuales trabajaban para el servicio público. Estos profesionales necesitaban conocer a fondo la política, así como los objetivos y las oportunidades atinentes a ella. Además, ellos mismos debían velar por su propio desarrollo profesional y por adquirir nuevas habilidades que les permitieran orillar las dificultades derivadas de la mundialización, el ajuste estructural y la transición en sintonía con las normas de comportamiento ético y el alto rendimiento de sus lugares de trabajo. En los estudios y coloquios de esta Federación se subrayaba que, según estos profesionales, en el nuevo entorno económico más dinámico era indispensable promover nuevas cualidades y aptitudes, como el respeto, la tolerancia, la confianza, la diversidad, la flexibilidad, el trabajo en equipo y la cooperación, las prácticas participativas, un planteamiento holístico y un fomento de la cultura. En otras conclusiones se señalaba la necesidad de mejorar la preparación de los profesionales en áreas como la tecnología de la información, la gestión del conocimiento, el fomento de una cultura del aprendizaje y el desarrollo organizativo. Para tener una concepción nueva del desarrollo humano era necesario desviar la atención de las fases de elaboración, comprobación y dirección, para centrarla en los resultados, el potencial y la capacitación. Esta Federación estaba empezando a fijar criterios para analizar las competencias de los profesionales en materia de recursos humanos y de las instituciones de formación en general. A esta empresa prestarían una contribución valiosa el informe preparatorio de la OIT y los resultados de la Reunión. Era posible lograr muchos resultados positivos. En esta era de la mundialización y del ajuste estructural se abrían muchas perspectivas esperanzadoras, incluida mayor participación en la planificación y la ejecución del trabajo personal. Como los profesionales del desarrollo de los recursos humanos desempeñan un papel crucial en la reforma del sector público, su propio ascenso profesional debería abordarse en el informe final de la Reunión, para que se materialicen las políticas bien concebidas.

Soluciones de repuesto para los trabajadores
que han perdido su empleo

43. La representante del Gobierno de Egipto afirmó que en su país el Estado era, hasta la reforma económica y el ajuste estructural, el principal empleador. Sin embargo, había aplicado medidas de privatización y de ajuste con miras a mantener la cohesión social mediante redes de seguridad social para los trabajadores que hubieran perdido su empleo. Entre las soluciones de repuesto presentadas a dichos trabajadores, figuraban planes de jubilación anticipada con una indemnización apropiada para los trabajadores mayores de 50 años, y programas de formación y readaptación para los empleados que hubieran perdido su empleo. Ambos tipos de programas se financiaban con las aportaciones de sociedades financieras, de un fondo para el desarrollo social y de la Federación de Sindicatos, procedentes en parte de los ingresos de las empresas privatizadas, de los fondos de explotación de empresas lucrativas y de créditos del fondo para el desarrollo social. Los trabajadores recibían hasta un 10 por ciento del total de las acciones de las empresas privatizadas, medida cuyo objetivo era diversificar la propiedad del capital social y aumentar los ingresos de los trabajadores. Así, pues, la empresa algodonera lanzó un proyecto experimental para los trabajadores que habían perdido su empleo en el sector textil, en las hilanderías y en las tejedurías; consistía en una serie de programas de readaptación y concesión de créditos para permitir a los trabajadores fundar pequeñas empresas con la ayuda del fondo social. El Estado también distribuía suelo rústico cultivable para su explotación. También se había creado el organismo nacional para el empleo, en cuyo seno cooperaban el Estado, la Federación de Sindicatos y la Federación de Empresas Egipcias, para proporcionar información, asesoramiento, formación y todo tipo de ayuda al desarrollo de los recursos humanos y del empleo. Se habían ofrecido a los representantes sindicales todas las garantías de que se tutelarían los intereses del personal de los servicios públicos. Al introducirse las reformas debían adoptarse estrategias acordes con la realidad económica, social y política del entorno.

44. Un miembro del Grupo de los Trabajadores señaló que la comunidad de la OIT parecía expresarse con una sola voz cuando afirmaba que la supresión de empleos debía considerarse como el último recurso, que no debía utilizarse sin una conciencia cabal de sus repercusiones eventuales en la comunidad, la prestación de servicios y los empleados públicos. Para ello debían adoptarse medidas, negociadas con los trabajadores y sus sindicatos, por ejemplo respecto a la transición entre distintas vías profesionales, la retribución por cesantía, la educación, la formación y otras actividades que garantizaran la libertad de reconversión profesional o de ocupación de otro puesto de trabajo. Los trabajadores se mostraron sumamente preocupados por la tendencia de las instituciones financieras internacionales a imponer reducciones de personal sin autorizar las correlativas medidas resarcitorias para los perjudicados. Se instó a la OIT a que señalara a la atención de las instituciones financieras que prevalecía un amplio acuerdo sobre la necesidad de adoptar medidas para mitigar los efectos de la reducción de plantilla en los trabajadores y la comunidad. En toda privatización y subcontratación debían ofrecerse iguales oportunidades y derechos a los aspirantes procedentes del sector público que a los del sector privado; ello presuponía que la selección del personal para la provisión de los puestos de trabajo debía estar presidida por los principios de formación y transparencia, la cual debía ser absoluta tanto frente a los empleados públicos como a los procedentes del sector privado. Así, la lista de aspirantes sería más amplia y estaría elaborada atendiendo a criterios más justos, en aras de unos servicios públicos más eficientes. El orador citó algunos ejemplos referentes a los Estados Unidos, mencionados en el informe de la OIT, que mostraban que en algunas ciudades, cuando surgía una oportunidad de empleo, los trabajadores del sector público prevalecían en igualdad de condiciones sobre los del sector privado. Una vez contratados, los trabajadores debían tener derecho a seguir desempeñando su empleo al menos en las mismas condiciones que aquéllas de las que gozaban antes, cuestión que debería ser reglamentada y regularizada en gran parte de Europa y merecería ser objeto de negociación colectiva en Estados Unidos.

Cuantía de las retribuciones, estructuras,
descentralización y tecnología

45. Los miembros trabajadores señalaron que las cuestiones relativas a los salarios y a las condiciones de trabajo se habían considerado en reuniones internacionales anteriores, concretamente en 1998, en la Reunión paritaria de la OIT sobre las condiciones de empleo y de trabajo en el marco de las reformas del sector de la salud (JMHSR), en la que se tomó nota del deterioro de los salarios y de las condiciones de empleo y de trabajo en el sector de la salud, y en 1995, en las conclusiones de la Reunión paritaria sobre la incidencia del ajuste estructural en los servicios públicos (JMPS), en las que se reconoció la necesidad de fijar retribuciones competitivas en el servicio público. Tanto la OCDE como el Banco Mundial coincidían en que las remuneraciones de los trabajadores del sector público resultaban insuficientes, en especial las de las categorías profesionales superiores. La aplicación de remuneraciones bajas dificultaba la contratación y la continuidad en el empleo del personal calificado en los niveles de dirección, lo cual socavaba a su vez la eficacia de los servicios públicos en actividades importantes, como las encaminadas a mantener un equilibrio necesario con el poder económico de las empresas transnacionales. Las huelgas, incluidas la de hambre, realizada para protestar contra el impago de los salarios, se habían convertido en un problema grave en varios países en transición, como la Federación de Rusia, sobre todo entre los trabajadores más cualificados de los sectores de la salud y de la enseñanza. La retención de los salarios servía para aumentar los ingresos del personal directivo o para cometer actividades delictivas. Para combatir este problema se preconizaba la mejora de los sistemas de fiscalización del gasto público por los trabajadores, el respeto del derecho de huelga de estos últimos para protestar por el impago de los salarios, la adopción de sanciones para castigar a los empleadores que incumplieran sus obligaciones, y el condicionamiento de los préstamos del FMI. Además, se ponía a prueba la capacidad de los empleados públicos mal remunerados para luchar contra la corrupción en razón de las tentaciones económicas a las que estaban expuestos, lo cual preocupaba a las organizaciones internacionales que eran partes en esta lucha, incluida la OCDE, que había adoptado una Convención sobre la lucha contra el cohecho. También en las economías desarrolladas, la congelación acumulada de los salarios durante muchos años había menoscabado la capacidad de los gobiernos para atraer y retener a trabajadores cualificados, como en el Canadá, donde la dificultad de conservar en la administración pública a especialistas en informática y contabilidad costaba millones de dólares, por ejemplo en concepto de auditorías tributarias. Por otra parte, como en la mayor parte de los países el servicio público es un proveedor importante de empleos adecuadamente remunerados para las mujeres, las reducciones de plantillas y la congelación de los salarios afectaban muy particularmente a estas últimas. Los miembros trabajadores expresaron su preocupación por la descentralización radical de las negociaciones salariales, registrada por ejemplo en la República de Corea, donde entre 300 y 600 comités de empresa mixtos, dotados de escasa autoridad efectiva se habían visto obligados a negociar con un empleador de ámbito central. Respecto a la flexibilidad de las remuneraciones, debería reconocerse ahora, como en su día lo hiciera la OCDE, que la práctica consistente en aplicar una remuneración flexible e individualizada no funcionaba. Resultaba más conveniente actuar en un plano colectivo y, en todo caso, basar las retribuciones en el rendimiento y negociarlas libremente. Era desacertado utilizar la tecnología solamente para reducir el empleo y los gastos, en vez de aprovecharla para mejorar los servicios o remediar los desequilibrios entre el empleo de hombres y mujeres. El problema principal estribaba en que no se había logrado materializar con soluciones concretas los resultados de los estudios y de las declaraciones.

46. El representante del Gobierno de Chipre instó a que se adoptasen sistemas retributivos sencillos, de fácil administración y que permitieran cumplir los objetivos de la organización señalados. Los sistemas salariales deberían elaborarse atendiendo a factores internos y externos: por ejemplo, los salarios aplicados en el sector privado deberían tomarse en consideración al elaborarse los sistemas de remuneración. La cuantía de las retribuciones debería adecuarse a las posibilidades del empleador y ser fiscalizada de forma efectiva.

Gestión del personal

47. Los miembros gubernamentales definieron las características fundamentales que todo sistema de gestión de personal debería reunir: éstas son:

Representantes de los Gobiernos del Canadá, Finlandia, India y Sudáfrica ejemplificaron la aplicación de estos principios.

48. Los miembros trabajadores expresaron su conformidad con algunos de ellos, más en particular con los relativos a la utilización de la tecnología de la información, la organización del trabajo en equipo, la gestión de los conflictos y, habida cuenta de sus responsabilidades en materia de reglamentación, la necesidad crítica de reducir las importantes disparidades existentes entre la cuantía de la remuneración del personal de dirección del sector privado y aquélla correspondiente a los altos funcionarios públicos. También recalcaron que el servicio público se singulariza por su obligación de prestar con eficacia y efectividad un servicio de alta calidad gracias a unas prácticas de gestión atinadas. La gestión del personal había de inspirarse en los resultados de los estudios realizados sobre las organizaciones dinámicas de aprendizaje, según los cuales uno de los factores clave era la colaboración de los trabajadores y de sus sindicatos. Por ejemplo, en Suecia, una empresa sindicada había decidido ayudar a los gobiernos locales a adoptar medidas más eficaces para aprovechar mejor la capacidad y la experiencia de sus empleados mediante métodos tradicionales y jerarquizados de toma de decisiones.

Cultura y ética prevalecientes en el lugar de trabajo

49. Los miembros trabajadores hicieron hincapié en valores como la imparcialidad, la honradez, la equidad, la transparencia y la neutralidad como principios rectores que singularizan al servicio público y cuya aplicación cabal requiere que los trabajadores estén protegidos contra toda práctica arbitraria y de corrupción. La legislación debería garantizar una protección especial a los funcionarios públicos que actúan como «detonadores» en la denuncia de prácticas indebidas, de manera que no puedan verse afectados por partidismos políticos; esta tutela podría plasmarse en una norma internacional parecida a las «cláusulas de conciencia» adoptadas en la OIT por la JMHSR/1998. Un elemento fundamental de esta dinámica es el respeto absoluto de los derechos de los trabajadores, plasmados en las normas internacionales del trabajo. Otro instrumento útil sería la adopción y la aplicación de un código de deontología discutido y negociado libremente por representantes del personal y del empleador, que los gobiernos podrían utilizar a su vez como lista de referencia para determinar los comportamientos aceptables en el servicio público, amén de la contribución, valiosa aunque geográficamente limitada, de los Estados miembros de la OCDE a esta cuestión. Podría ser un resultado concreto de la presente Reunión.

Seguridad del empleo e igualdad de oportunidades

50. Los miembros trabajadores insistieron en la garantía efectiva del ejercicio de los derechos individuales y colectivos (sindicatos) exento de toda discriminación, en especial por motivos ideológicos, raciales o de sexo, en tanto que baluartes de la motivación del empleado y de la calidad del servicio. La descentralización y la privatización mediante la subcontratación planteaban dificultades particularmente delicadas en el ejercicio efectivo de estos derechos, incluso cuando la legislación los garantizaba explícitamente. Por ejemplo, según una serie de estudios realizados en el Reino Unido, más mujeres ocupaban puestos perdidos a raíz de su subcontratación a terceros; en este sentido, el logro de una auténtica igualdad de oportunidades requería especial atención en la formación para el servicio público. En relación con estas observaciones, se mencionaron ejemplos de prácticas negativas y positivas en Bulgaria (alegatos relativos a la violación de los convenios de la OIT y dificultades en la negociación colectiva), la Unión Europea (directivas y jurisprudencia por las que se protege la seguridad del empleo de los trabajadores y sus condiciones de empleo en caso de transferencia del sector público al sector privado), la India (acuerdos de negociación colectiva que garantizan una base común entre las escalas de remuneración del personal aplicables y los derechos de pensión en caso de traslado al sector privado) y Uganda (transferencia de trabajadores, sin pérdida de sus prestaciones, al servicio de un nuevo empleador eficaz del sector privado). Respecto a este punto y al fomento de la reforma por medio del DRH, mencionado anteriormente, se formularon recomendaciones para integrar en la legislación nacional las principales normas internacionales del trabajo relativas a la protección del salario, la seguridad del empleo, la indemnización en caso de terminación de la relación de trabajo, la igualdad de oportunidades, la seguridad y la salud, y más en particular las normas incluidas en la Declaración relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento, adoptada por la Conferencia Internacional del Trabajo en 1998. Además de su obligación de respetar los derechos fundamentales como son la libertad sindical y la negociación colectiva, incluidos en la Declaración, se instó a los Estados Miembros a que ratificasen el Convenio sobre las relaciones de trabajo en la administración pública, 1978 (núm. 151).

Relaciones laborales y participación en las decisiones
referentes a la reforma

51. Los miembros trabajadores reprobaron situaciones en que se imponían normas a los empleados públicos sin su previa consulta o negociación; así, por ejemplo, la exigencia de títulos de formación u horas de formación equivalentes para renovar licencias o certificados profesionales, o la adopción de reglas de indumentaria, destinadas evidentemente a las mujeres. Otro ejemplo lo constituía la introducción de reglas sobre privilegios especiales en materia de permisos que, si bien establecían una amplia gama de privilegios, sólo permitían a los empleados elegir uno de ellos, lo que menoscababa la integridad de todo el proceso de negociación, todavía en mantillas, debilitaba los contratos existentes y agravada la discriminación de las trabajadoras. Los miembros trabajadores también consideraban inaceptable la exclusión de toda cláusula social de los programas de ayuda de las instituciones financieras internacionales. Además, algunos Estados parte en el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA) impedían a los trabajadores ejercer sus derechos. El Grupo de los Trabajadores pidió a la Reunión que se alcanzara un acuerdo y se reconociera que muchos de los problemas a los que se enfrentaban los países en desarrollo se derivaban de las políticas económicas de las organizaciones internacionales. Los países necesitaban contribuciones financieras, pero también debía salvaguardarse el derecho a la negociación colectiva. Todo cambio que afectara a los empleados, incluida la descripción de un puesto de trabajo, los planes de promoción profesional y formación, debía introducirse con la participación de los sindicatos y ser objeto de negociación colectiva. Por último, los miembros trabajadores pidieron a la Reunión que reconociera el derecho de los empleados públicos a organizarse, a ser representados por sindicatos libres e independientes y a negociar colectivamente, así como a defender estos derechos, y que instase a que se aplicase este derecho.

52. Los representantes de varios gobiernos destacaron la importancia de contar con unas relaciones laborales buenas y la participación de los trabajadores. La representante del Gobierno del Canadá indicó que el desarrollo de los recursos humanos requería esencialmente prácticas positivas y un entorno propicio para las relaciones laborales. Para ello, el punto de partida era el reconocimiento de los trabajadores y de su derecho a participar en la toma de las decisiones que pudieran afectarles, ya fuera mediante los sindicatos o en un marco extrasindical. Debían acatarse los principios del respeto mutuo y del reconocimiento de los intereses legítimos de los empleadores y de los trabajadores. Cuando la ley lo permitía, debía recurrirse a la negociación colectiva. Cuando no se contemplase legalmente esta posibilidad, debían celebrarse al menos consultas abiertas entre empleadores y trabajadores, exponerse con franqueza los diferentes puntos de vista y quizás elaborar un memorándum de entendimiento. Era importante garantizar la existencia de procesos de negociación eficaces y apropiados. Aparte de las consultas oficiales, las discusiones oficiosas entre supervisores y representantes de los trabajadores también desempeñaban un papel esencial para aclarar cuestiones como la jornada laboral, las condiciones de trabajo y otros asuntos relativos al lugar de trabajo. El representante del Gobierno de Panamá declaró que debían respetarse la legislación y reglamentación nacionales. En los casos en que en las leyes no se contemplaran el derecho de asociación y de negociación colectiva, el Gobierno y los sindicatos debían encontrar la manera de cooperar para determinar los obstáculos y salvarlos. En Panamá se había reconocido recientemente el derecho de asociación a los trabajadores del sector público, y ahora se estaba trabajando para que también se recogiera legalmente el derecho a la negociación colectiva. El representante del Gobierno de Colombia afirmó que en su país se estaban dando los primeros pasos para instaurar una nueva cultura de relaciones laborales. La contribución del Gobierno y de los sindicatos era crucial para resolver los problemas de la sociedad y debía haber un intercambio de opiniones en un clima de respeto mutuo. Señaló la importancia de que la Reunión adoptara conclusiones claras y determinara las trabas que coartaban el desarrollo de los recursos humanos.

53. En su respuesta, la portavoz del Grupo de los Trabajadores reiteró que la base de la reforma y el desarrollo de los recursos humanos era garantizar la participación de los trabajadores en todo el proceso, como interlocutores de igual peso en el diálogo. Para ello debía reconocerse el derecho que tenían los trabajadores a asociarse y a expresar sus opiniones en un proceso de consultas continuas.

Formulación de políticas para el desarrollo de los recursos humanos

54. Dos representantes gubernamentales expusieron las iniciativas adoptadas en sus países para impulsar la participación de los trabajadores en la formulación y aplicación de políticas para el desarrollo de los recursos humanos. El representante del Gobierno de la República de Corea afirmó la importancia de que los sindicatos participaran en la formulación de políticas sobre el desarrollo de los recursos humanos en el sector público para planificar y aplicar las reformas, y conseguir así resultados satisfactorios, como a menudo ocurría en el sector privado. En su país, se había creado a principios de 1998 una Comisión nacional tripartita sobre el ajuste estructural, cuya misión consistía en examinar cuestiones como los recortes de personal y el desarrollo de los recursos humanos. Si bien se había tardado en alcanzar acuerdos sobre cuestiones quebradizas como las reducciones de plantilla, merecía la pena invertir este tiempo para minimizar los costes recayentes sobre los empleados y potenciar al máximo la gestión de los recursos humanos. El representante del Gobierno de Benin, por su parte, informó a la Reunión de que en su país se había instituido en 1997 una comisión paritaria de negociación entre representantes del Gobierno y de los trabajadores. En ella estaban representados los secretarios generales de todos los sindicatos. El Gobierno había elaborado borradores de unos documentos sobre el desarrollo de los recursos humanos y las remuneraciones, que más tarde se presentaron a la comisión paritaria para su examen y enmienda previos a su elevación al Parlamento.

55. Varios miembros trabajadores recalcaron la importancia que reviste mantener un diálogo con los trabajadores para alcanzar la paz social en un país. Los trabajadores podían asumir responsabilidades durante los períodos de reestructuración e incluso aceptar restricciones a los aumentos de salario en aras de una consolidación de los presupuestos y de la obtención de unos servicios públicos capaces de responder a las exigencias del Estado moderno. Para lograr esta paz social era importante instaurar un buen dispositivo de solución de diferencias y fomentar un espíritu de equipo. Estaba en juego la motivación, la creatividad y el deseo de los trabajadores de participar en el proceso de reforma. En este contexto era muy importante que las trabajadoras participaran de manera efectiva y significativa en el desarrollo de los recursos humanos, para que la toma de decisiones en el sector público fuera constructiva.

Función de las instituciones internacionales en la reforma
del desarrollo de los recursos humanos

56. El representante del Gobierno de la India estimó que la escasez de recursos era el principal obstáculo que dificultaba el desarrollo de la educación y de la formación en el servicio público. Los gobiernos debían atender a solicitudes de créditos, a cual más justificada, procedentes de diferentes sectores; por ello resultaba importante que las instituciones internacionales estudiaran la forma de conceder prioridad a la financiación de la formación. Los países desarrollados también desempeñaban un papel importante en la materia, al prestar asistencia a los países en desarrollo en la esfera de la formación profesional. La OIT tenía por cometido sensibilizar a sus mandantes acerca de la necesidad de llevar a cabo programas y de prestar asistencia técnica. En este empeño podría tratar de movilizar la atención del mundo en torno al problema de las corrientes migratorias de mano de obra entre países, ya que los países de emigración y los mismos trabajadores no tenían la posibilidad de hacerlo. Una importante contribución de la OIT estribaba en facilitar información sobre el mercado de trabajo para la elaboración de programas de formación apropiados. Se precisaba asistencia técnica de la OIT para ayudar a los países a modernizar sus programas de formación, en especial los programas destinados a las mujeres. Esta asistencia sería más eficaz si la OIT colaborara más estrechamente con el Banco Mundial con el fin de ofrecer recursos financieros y asesoramiento técnico.

57. El representante del Gobierno de Colombia se refirió a un proyecto de nueva cultura del trabajo para su país. Se habían conseguido buenos resultados al respecto con la imparcialidad del coordinador del proyecto de la OIT, gracias al cual los tres interlocutores sociales habían podido reunirse y tomar en cuenta sus mutuos puntos de vista. Por ejemplo, anteriormente la cuestión de la productividad no podía abordarse sin crear conflictos mayores. La asistencia de la OIT había permitido llegar a un consenso sobre el particular. Por consiguiente, dicha Organización había de participar más activamente en estos procesos. También se precisaba asistencia para elaborar estadísticas de la mano de obra y del desempleo, sobre todo en relación con las mujeres y los jóvenes. La OIT había de ser más dinámica en la promoción de programas de formación y de consulta entre los interlocutores sociales sobre cuestiones como el cometido de los gobiernos, de los trabajadores y de la sociedad civil. La cooperación entre países también era importante, en especial para ayudar a los trabajadores del sector público que habían perdido su empleo a emprender actividades independientes, ya que de ordinario tenían poca experiencia en la materia.

58. En respuesta a una pregunta formulada anteriormente sobre la necesidad de determinar los obstáculos con que tropezaba el desarrollo de los recursos humanos, varios miembros trabajadores opinaron que las políticas y las condiciones impuestas a sus países por los principales organismos multilaterales, en especial el FMI, habían surtido efectos perjudiciales para el sector público, al crear más pobreza y privar a los trabajadores y a sus familias de recursos a pesar de largos años de arduo trabajo. No se habían celebrado consultas con las poblaciones o los trabajadores interesados, por lo cual en cada país se había menoscabado el control democrático. Las condiciones impuestas por el FMI solían verse agravadas con la exigencia de recurrir a consultores extranjeros sumamente onerosos para obtener un asesoramiento técnico que, en realidad, podía ofrecerse a nivel local. Otras condiciones del FMI exigían que los países en desarrollo abrieran sus mercados a los productos extranjeros, aun cuando su venta estuviera prohibida en los países desarrollados por razones de seguridad y salud. Por ello se agravaban los riesgos para la seguridad y salud de la población y aumentaba considerablemente la carga de los servicios públicos de salud. En un seminario de la OIT sobre el ajuste estructural, celebrado en fechas recientes en el Caribe, se había llegado a la conclusión de que la reforma del servicio público obedecía principalmente a la exigencia de reducir el gasto público, en la mayoría de los casos en razón de las condiciones impuestas por los prestamistas y los programas elaborados por los organismos multilaterales, con pocos insumos locales y sin consultar a los sindicatos del servicio público ni a las demás partes interesadas. Los trabajadores estaban de acuerdo con esta conclusión y señalaron que, aunque la hubieran aceptado los gobiernos y los trabajadores de la región, el FMI había fortalecido poco después sus políticas anteriores e impuesto una nueva serie de condiciones análogas que habían ocasionado la pérdida de centenares de miles de empleos en el sector público y la ruina de varios programas de dicho sector. La situación había entrañado el denominado «suicidio FMI». Los trabajadores indicaron que ni siquiera tenían acceso a la información necesaria para comprender la lógica de los programas del Banco Mundial, que tenían consecuencias tan importantes para ellos y para la población en general. Pusieron de relieve la contradicción aparente en el comportamiento de los gobiernos, que asistían a reuniones de la OIT, en las que se ponían de acuerdo con los trabajadores sobre ciertas cuestiones, y luego asistían a reuniones del FMI en las que concertaban acuerdos de sentido diferente o incluso opuesto. ¿Había de limitarse la OIT a tranquilizar a los trabajadores, mientras las decisiones trascendentes, por las que se rechazaban de hecho los principios de la libertad sindical y la negociación colectiva, se tomaban en otra parte? En estas tribunas los gobiernos debían reconocer sus obligaciones y reflejarlas en programas de acción específicos para sus respectivos países. En el informe de la Reunión se debería subrayar la asociación de los sindicatos a la elaboración y la ejecución de programas de ajuste estructural. También debería hacerse hincapié en la necesidad de que la OIT y la Internacional del Servicio Público (PSI) colaboren estrechamente con el FMI y el Banco Mundial para reconsiderar los aspectos negativos de sus políticas y formular propuestas con el fin de mejorarlas.

59. La representante del Gobierno de Sudáfrica estimó que la función correspondiente a las instituciones internacionales en la reforma del desarrollo de los recursos humanos en el sector público era indispensable en la actual coyuntura de mundialización y de integración global. Dada su relativa autoridad en lo referente a las cuestiones sociales y laborales, la OIT debería ampliar en la medida de lo posible el alcance de su diálogo con las instituciones de Bretton Woods sobre las políticas más convenientes, con el fin de integrar un componente social importante en los programas de reforma. Por otra parte, debería colaborar con las instituciones de Bretton Woods y otras organizaciones internacionales competentes para ofrecer a las instancias decisorias una plataforma dinámica y permanente, a fin de que puedan intercambiar experiencias sobre la reforma del sector público y de desarrollo de los recursos humanos en sus países respectivos. Tal como se desprendía de la experiencia registrada en Ghana, podrían insertarse en este movimiento de cooperación técnica el restablecimiento de los sistemas e instituciones principales de gestión del personal, el desarrollo de un sistema público basado en la competencia y un programa de motivación.

60. Un miembro trabajador mencionó la transformación radical registrada en Hungría en los diez últimos años, en gran medida a causa de la acción del Banco Mundial, del FMI, de varias instituciones de la Unión Europea y la OIT. La privatización del 75 por ciento de la economía, la desreglamentación y la adopción de una economía de mercado eran unos de estos cambios. Se había instaurado un programa por el que el Banco Mundial, el Gobierno, los sindicatos y otras organizaciones implicadas revisaban juntos las condiciones de los 36 acuerdos de préstamo suscritos por el Gobierno, que habían tenido repercusiones sociales como, por ejemplo, una tasa de desempleo del 14 por ciento, una reducción de los salarios y un incremento en los niveles de pobreza. Por otra parte, en Hungría se había puesto en práctica una idea que podría guiar a otros países: al procederse a la privatización del sector de la energía eléctrica, los sindicatos habían solicitado y obtenido, con el respaldo de la ISP y de otros sindicatos internacionales, la inclusión de una disposición relativa a la política de recursos humanos. El acuerdo comprendía puntos acerca de la negociación colectiva, un programa de acción para los empleadores y la creación de un fondo para los empleados que representaba el 5 por ciento de los ingresos de la privatización y servía para ayudar a los trabajadores que hubieran perdido su empleo.

61. El representante del Gobierno de Benin afirmó que las instituciones internacionales tenían un papel capital que desempeñar, ya que la reforma requería apoyo financiero y técnico. Instó a que se crease una infraestructura consultiva permanente entre la OIT y el Banco Mundial con miras a reducir los costes sociales y mitigar los efectos de los programas de reforma económica. Encomió la ayuda que la OIT había prestado a su país en la creación de un sistema informatizado para el desarrollo de los recursos humanos, lo cual había permitido perfeccionar los sistemas de dotación de personal y la progresión profesional de los funcionarios públicos.

62. El Secretario General de la Reunión, en respuesta a las diferentes intervenciones, declaró que se había tomado debidamente nota de todas las sugerencias acerca del papel que debería desempeñar la OIT en el sector. Su cometido podía abarcar todo el espectro de las cuestiones sociales y laborales con el fin de mejorar el sistema de relaciones laborales, mediante el fomento del diálogo social en todos los sectores, y no sólo en el público. Respecto a la petición de que la OIT sufragara programas de formación, afirmó que la Organización, cuyos recursos eran limitados si bien contaba con el apoyo de instituciones financieras tales como el PNUD, ya asistía a varios países de todo el mundo en una nutrida gama de cuestiones relacionadas con el trabajo y el empleo. Se podía recurrir a la Oficina de Estadísticas de la OIT para obtener ayuda con miras a encontrar los mejores métodos para recabar estadísticas referentes a los salarios y a las condiciones de trabajo, tanto en el sector público como en otros sectores. Con referencia a la violación de los derechos sindicales en Colombia, mencionada por un miembro trabajador, señaló que el Comité de Libertad Sindical del Consejo de Administración había examinado la cuestión hacía unas semanas y había instado al Gobierno a que pusiera coto a tales atropellos. Observó con satisfacción que los interlocutores sociales se esforzaban por contribuir a este proceso. Recientemente, también se habían recibido quejas acerca de los abusos cometidos contra los derechos de los trabajadores migrantes en Asia y en otras regiones, por lo que la OIT había elaborado un programa para promover la protección de los trabajadores migrantes. Se instaba a los países a que ratificasen y aplicasen los convenios de la OIT, además de los instrumentos normativos pertinentes de las Naciones Unidas. Se estaba procurando incrementar la cooperación entre la OIT y las instituciones financieras internacionales con el fin de persuadir al FMI para que incluyera el aspecto social en sus asesoramientos políticos a los Estados Miembros. En cuanto al Banco Mundial, su nuevo presidente había reiterado a una delegación de la OIT que recientemente se había desplazado a Washington, su interés por ampliar la cooperación conjunta. Esta voluntad política podía traducirse en una colaboración técnica más amplia, que incluyera la participación de un experto del Banco Mundial durante las discusiones del Grupo Especial de la Reunión sobre «el diálogo social en un servicio público que cambia». Además, la OIT trabajaba con los gobiernos de países industrializados, como Alemania y Canadá, y con otras instituciones, para ayudar a los países en desarrollo a organizar y fortalecer sus administraciones públicas. Las entidades de desarrollo de los Gobiernos de Francia y de Alemania habían secundado el empeño de la OIT por ayudar a Benin a elaborar un sistema de información sobre los servicios públicos.

63. En resumen, la portavoz del Grupo de los Trabajadores recordó que éste abogaba por un proyecto de cooperación que permitiera garantizar unos servicios públicos efectivos y de calidad. También mencionó las conclusiones de la Reunión paritaria sobre servicios públicos de 1995, el respeto de las normas internacionales del trabajo, incluido el Convenio sobre desarrollo de los recursos humanos, 1975 (núm. 142), la formación nacional e internacional, y la manera en que la OIT podría contribuir, por conducto de sus equipos multidisciplinarios, al desarrollo de programas nacionales y a la cooperación con el Banco Mundial. El Grupo de los Trabajadores partía del principio de que al combinar las distintas opciones programáticas encaminadas al desarrollo de recursos humanos convenía comprender que ninguna fórmula podr