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Empleo:
Silvicultura
La silvicultura comprende todas las operaciones necesarias para crear, regenerar, explotar y proteger los bosques, así como para recolectar sus productos. Su producción (comercial) representa el 0,4% del PIB mundial. Con 3.500 millones de m3 de cosechas al año, la madera es, con mucho, el producto forestal más importante. Diversos productos no madereros forestales, como el roten, el corcho y el caucho, son fundamentales para la subsistencia y/o la industria en algunas regiones. Se prevé que la producción aumente un 2,7% al año, con porcentajes mucho más elevados en los países en desarrollo que en los industrializados. Aunque más del 80% de la madera obtenida en los países industrializados se destina a la industria, cerca del 80% de la producción de los países en desarrollo es leña. El valor de los productos y servicios no madereros proporcionados por los bosques puede superar con creces el de la producción comercial. Con frecuencia, la silvicultura es también un elemento muy importante de las economías rurales, ya que proporciona empleos complementarios a la agricultura y ofrece puestos de trabajo en regiones en que no abundan otras oportunidades de empleo.
En muchos casos no se dispone de estadísticas sobre el empleo asalariado en la silvicultura o las que existen no son fidedignas. En ellas no se incluye a muchos silvicultores y trabajadores por cuenta propia, y la inmensa mayoría de las actividades son más de subsistencia que de empleo asalariado. Esto es particularmente cierto en el caso de la recolección y el transporte de leña en los países en desarrollo. En la silvicultura, el empleo asalariado mundial asciende a unos 3 millones de trabajadores; aproximadamente 1 millón de ellos se concentran en países industrializados. Los trabajos de subsistencia no remunerados, que consisten principalmente en la recolección de leña, constituyen el equivalente del trabajo a tiempo completo de unos 14 millones de personas, el 90% de las cuales viven en países en desarrollo. El empleo total del sector silvícola representa aproximadamente el 1% del empleo total a escala mundial. Aunque los empleos asalariados suelen estar ocupados por los hombres y las mujeres rara vez representan más del 10% de la mano de obra total, éstas predominan en los empleos de subsistencia de muchos países en desarrollo. La fuerza de trabajo es móvil y a veces estacional. En la mayoría de los países industrializados, la población activa de la silvicultura se ha reducido debido al rápido proceso de mecanización, en particular en la esfera de la explotación maderera. En algunos países en desarrollo es probable que la mano de obra de la silvicultura industrial aumente a raíz de una explotación forestal más intensiva y la plantación de árboles. En cambio, es previsible que los empleos de subsistencia disminuyan progresivamente a medida que se sustituye la leña por otras formas de energía.
En los últimos decenios, la formación de los trabajadores forestales ha progresado mucho en Europa, pero es todavía rudimentaria o inexistente en la mayoría de los países tropicales. Una buena formación es un elemento clave para salir del círculo vicioso que constituyen los bajos niveles de productividad y de remuneración, la tasa elevada de accidentes y la rápida rotación de la mano de obra.
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