SAP 283/WP 142
Estudio monográfico sobre
la explotación minera pequeña
Ejemplo de San Simón (Bolivia)
Con este estudio se muestra que se pueden lograr avances en la protección ambiental también en operaciones de la pequeña minería en condiciones muy difíciles. Esperamos que estas experiencias de Bolivia también sean de utilidad para otros países. Para concluir, se presentan a continuación algunas recomendaciones que nos parecen útiles para mejorar la situación de la pequeña minería:
Es necesario aplicar un planteamiento integral, que abarque los aspectos organizativos, sociales, económicos, legales, técnicos y medio ambientales.
Es importante garantizar ventajas sociales, económicas y ambientales para los mineros; estas opciones benéficas para todos son indispensables para lograr buenos resultados.
Es necesario demostrar a los mineros que la protección ambiental o de salud puede producir más beneficios que costos.
Los temas de la salud y la seguridad laboral, o ambos a la vez, son importantes para los mineros y deberían figurar en el orden del día de cualquier proyecto emprendido con pequeños mineros.
Es necesario garantizar una participación alta de los mineros incluso en los procesos de toma de decisiones.
Antes de cualquier aplicación técnica, es necesario propiciar un «ambiente de amistad y confianza» con los mineros realizando campañas de sensibilización, información, educación y concientización por medio de audiovisuales, carteles, folletos informativos, seminarios, talleres, etc. tomando en cuenta también los temas de interés de los mineros.
La colaboración del Gobierno puede ayudar, pero no representa una garantía de éxito; algunas veces puede ser más bien contraproducente (mala imagen, falta de control, inaplicación de la legislación, o ambos inconvenientes a la vez, corrupción, falta de aceptación por parte de los beneficiarios).
Como el tema ambiental es conflictivo para las partes interesadas, siempre se debe tratar de buscar cauces de entendimiento y mediar para lograr soluciones favorables.
Propiciar la participación de la población afectada por la contaminación minera ayuda a convencer a los mineros de que deben aplicar las medidas de mitigación propuestas.
Es necesario desarrollar un concepto técnico/ambiental integrado; la utilización exclusiva de equipos individuales (retortas, centrífugas, etc.) no conduce al éxito deseado.
El buen funcionamiento de los equipos tiene que estar asegurado antes de su aplicación en las operaciones mineras. Un fracaso puede acabar rápidamente con la confianza forjada a lo largo de mucho tiempo.
En el plano técnico, primero es necesario adaptar y optimizar la tecnología sencilla ya existente antes de introducirse equipos nuevos y sofisticados. Los equipos producidos localmente a bajos precios con una eficacia racional tienen las mejores probabilidades de ser utilizados y difundidos. Carece de sentido buscar la perfección tecnológica, más vale utilizar la tecnología que tenga las mayores posibilidades de aceptación y difusión.
Ante la multiplicidad de rasgos que caracterizan una operación minera (tipo de yacimiento, mineralización, tamaño, hidrografía, características socio-económicas-culturales), no existe normalmente una solución técnica general. Siempre debe adoptarse una solución individual, tomando en cuenta los diferentes paquetes tecnológicos desarrollados.
Para introducir los cambios tecnológicos es necesario ejecutar un trabajo in situ con los mineros, a través de técnicos, mecánicos e ingenieros bien entrenados.
Los cambios tecnológicos adoptados requieren todavía una supervisión intensiva y larga, además de un seguimiento para asegurar un uso duradero.
La amplia difusión de los cambios tecnológicos es la solución más acertada para las operaciones experimentales aplicadas con éxito, que surten un efecto multiplicador.
Los mineros deben pagar por su proyecto: «me cuesta, lo uso y lo cuido».
En general se puede decir que las mitigaciones ambientales son posibles, pero requieren mucho esfuerzo y tiempo para obtener soluciones duraderas.