Por Alain Brihaye
La remuneración a veces se utiliza como medio de regular los efectivos de personal; esto se debe a que todo aumento concreto de los salarios contribuye a desarrollar la demanda y, por ende, a que se presenten más postulantes; incluso puede permitir, en el mejor de los casos, que se satisfagan las necesidades reales. Inversamente, la contención o la disminución de las tasas de remuneración del personal de enfermería respecto de la evolución registrada en otras profesiones, produce una reducción de la demanda y alienta la salida de personal hacia otros cauces profesionales.
Además, la importancia numérica del personal puede constituir un dato esencial en la fijación y la modificación del nivel de las remuneraciones. Es evidente que cuanto más elevado es el número de trabajadores de determinada rama, mayor será también su gravitación económica y social. Por eso, el personal pueda dejarse tentar a veces por la posibilidad de poner en juego su fuerza colectiva en defensa de sus reivindicaciones, pero también cabe tener presente que cuanto más numerosa sea la composición de toda la categoría el costo de los aumentos de remuneración será más considerable. Estas observaciones bastan para explicar que las medidas destinadas a encasillar las remuneraciones e impedir un notable aumento del costo total obedecen al impacto financiero que puede tener la evolución de los salarios, a veces por encima de límites soportables.
En el caso del personal de enfermería conviene tener presente que el número de categorías que lo componen y los distintos niveles de calificación exigidos en cada una de ellas puede crear situaciones confusas y contradictorias. Por ejemplo, es innegable que uno de los efectos de la necesidad de dotarse de personal con altas calificaciones puede perjudicar a los agentes con menores calificaciones a causa de la aparición de diferencias salariales importantes entre las distintas categorías. Esas diferencias pueden reducirse, en cambio, cuando se trata de compensar la insuficiencia de los efectivos de personal calificado contratando más personal de las categorías inferiores: entonces, se limitan las remuneraciones más elevadas a favor de un aumento de la contratación en los niveles inferiores de la escala de salarios. En cada especialidad puede ocurrir lo mismo: la remuneración se convierte en un medio de regular los efectivos. Así sucede, por ejemplo, cuando se otorgan aumentos de salarios a los agentes dispuestos a ingresar en una «especialidad deficitaria, o sea una que carece de suficiente mano de obra. Inútil decir que el peso específico de determinada categoría puede originar diferencias de salarios anormales.
De esto se desprende que para comprender mejor las condiciones en que se fija o modifica la remuneración del personal de enfermería es preciso analizar las características y categorías de ese personal en los distintos países, empresa que tropieza con ciertas dificultades debidas más que nada a la parquedad de los datos globales disponibles, desglosados por especialidades y servicios, y la falta de fiabilidad de las diversas estadísticas, poco congruentes entre sí y, por ende, no siempre dignas de fe. A pesar de esas limitaciones, la reseña que se presenta a continuación es tan completa y objetiva como permiten las circunstancias.
La progresión no parece haber sido uniforme entre las diversas categorías de personal. Entre 1977 y 1987 el conjunto del personal de enfermería aumentó en Bélgica en un 34 por ciento, pero el incremento fue mucho mayor en lo que atañe al personal de categoría superior (al que se incorporó un 99,5 por ciento más), lo que refleja la tendencia a elevar las calificaciones medias del personal. En ciertos países, la progresión más notable se observa en el decenio de 1970 y decae rápidamente después. En Francia, por ejemplo, el número de enfermeras diplomadas progresó en un 74,33 por ciento entre 1970 y 1980 y no pasó del 32,3 por ciento en el decenio siguiente. En Finlandia, el personal de enfermería aumentó en un 240 por ciento entre 1965 y 1989, pero sólo en 27 por ciento durante los años 1983 a 1988.
A pesar de que es evidente el aumento de los efectivos, cabe señalar que ha sido particularmente notable en países que ya gozan de niveles de salud y de asistencia médica elevados. Salvo algunas excepciones, la progresión observada en los demás países no permitirá alcanzar niveles satisfactorios; además, se percibe una tendencia al decrecimiento del personal total.
Cuadro 1. Evolución numérica del personal de enfermería en 15 países
| Países | Períodos | Porcentajes de aumento del personal diplomado | Relación por número de habitantes | Porcentajes de aumento del personal de enfermería | Relación por número de habitantes |
| Argentina | 1965-1986 | 62 | 610-380 | ||
| Bélgica | 1977-1987 | 99,5 | 34 | ||
| Canadá | 1965-1986 | 60 | |||
| Dinamarca | 1957-1986 1965-1986 | 128,0 | 301-132 | 216 | 190-60 |
| Estados Unidos | 1980-1990 | 28,0 | |||
| Finlandia | 1965-1989 | 240 | 180-53 | ||
| Francia | 1970-1980 1980-1990 | 74,3 32,3 | |||
| India | 1965-1983 | 43 | 6.500-4.551 | ||
| Inglaterra | 1965-1988 | 49 | 200-119 | ||
| Luxemburgo | 1957-1990 | 83 | 366-200 | ||
| Malasia | 1965-1987 | 127 | 1.320-581 | ||
| Pakistán | 1965-1983 | 103 | 9.910-4.890 | ||
| Sri Lanka | 1984-1988 | 12 | |||
| Suiza | 1983-1988 | 16 | |||
| Turquía | 1980-1989 | 137,5 | |||
| Todas las cifras se refieren a la evolución entre el comienzo y el final del período considerado. | |||||
- un profundo desequilibrio entre los países industrializados y los demás países;
- una feminización creciente de la profesión, que paradógicamente aventaja al personal masculino;
- la primacía del sector público y de los hospitales;
- un aumento notable del empleo en régimen de dedicación parcial;
- niveles de calificaciones muy diversificados;
- la insuficiencia de personal, cuando no una patente escasez.
Cuadro 2. Importancia numérica del personal de enfermería y relación entre sus efectivos y el número de habitantes y de médicos
| Países |
Años |
Personal de enfermería |
Personal médico | ||||
|
Núm. total |
A |
B |
C |
D |
E | ||
| Argentina |
1986 |
80.100 |
380 |
1.906 |
3 |
0,3 | |
| Bangladesh |
1986 |
9.545 |
17.500 |
3 |
0,3 | ||
| Bélgica |
1987 |
60.689 1 |
143 |
232 |
330 |
0,43 |
2,3 |
| Benin |
1990 |
19.081 |
2.463 |
15.940 3 |
9 | ||
| Brasil |
1989 |
1.732.555 |
2.940 |
658 |
|||
| Camerún |
7.828 |
1.533 |
|||||
| Canadá |
1986 |
414.590 |
63 |
119 |
510 3 |
9 3 | |
| Costa Rica |
2.000 |
1.000 |
2 |
0,5 | |||
| Dinamarca |
1989 |
84.637 |
60 |
132 |
400 3 |
||
| Egipto |
1990 |
44.571 |
1.051 |
1.707 |
0,6 |
1,6 | |
| España |
1990 |
160.000 |
279 |
342 |
0,8 |
1,2 | |
| EE.UU. |
1990 |
3.568.000 |
69 |
149 |
435 3 |
||
| Finlandia |
1989 |
108.734 |
53 |
139 |
440 |
||
| Francia |
1985 |
471.600 |
117 |
237 |
432 |
0,27 |
3,6 |
| Ghana |
1990 |
11.003 |
1.363 |
14.890 |
23,3 3 | ||
| Guinea |
1986 |
3.861 |
10.055 |
46.420 3 |
9 3 | ||
| Hungría |
127.200 |
114 |
310 3 |
||||
| India |
1983 |
247.406 |
4.551 |
2.639 |
1,7 |
0,6 | |
| Indonesia |
1984 |
51.532 4 |
3.067 |
15.404 |
0,2 |
5 | |
| Italia |
1985 |
196.155 |
270 2 |
389 2 |
740 2 |
0,36 2 |
2,7 2 |
| Jordania |
1983 |
2.556 |
1.298 |
492 |
2,6 |
0,37 | |
| Kenya |
8.700 |
2.470 |
16.300 3 |
0,15 |
6,6 | ||
| Luxemburgo |
1990 |
1.871 |
200 |
252 |
1.343 |
0,13 |
6,7 |
| Madagascar |
4.843 |
2.353 |
9.780 |
||||
| Malasia |
29.266 |
581 |
2.709 |
0,21 |
4,7 | ||
| Malawi |
1984 |
3.723 |
4.370 |
48.500 |
0,09 |
11 | |
| Mauricio |
2.434 |
410 |
1.900 3 |
3,3 3 | |||
| Nueva Zelandia |
1987 |
37.785 |
80 3 |
580 3 |
7 3 | ||
| Pakistán |
1983 |
34.278 |
2.666 |
2.722 |
1 |
1 | |
| Reino Unido |
1988 |
527.000 |
142 |
||||
| (Inglaterra) |
1988 |
404.000 |
118 |
||||
| Sri Lanka |
1988 |
12.938 5 |
1.282 5 |
5.520 5 |
4,3 3 | ||
| Suecia |
1987 |
70.917 |
118 |
331 |
0,35 |
2,8 | |
| Suiza |
1988 |
154.421 |
700 3 |
||||
| Turquía |
1989 |
63.840 |
859 6 |
837 |
1 |
1 | |
| ex URSS |
1989 |
2.121.000 6 |
129 6 |
||||
| Uruguay |
17.775 |
2.342 |
509 |
||||
| Venezuela |
1980 |
43.842 |
380 |
990 |
0,38 |
2,6 | |
| Zambia |
1989 |
7.561 |
1.029 |
7.150 3 |
9,7 3 | ||
| Notas: A = Número de habitantes por unidad de personal de enfermería.
B= Número de habitantes por enfermero. C = Número de habitantes por médico. D = Número de médicos por unidad de personal de enfermería. E = Número de unidades de personal de enfermería por médico. 1 Personal de enfermería de los hospitales. 2 Datos de 1987. 3 Datos de 1984. 4 Enfermeras exclusivamente. 5 Sector público exclusivamente. 6 Enfermeras y parteras exclusivamente. | |||||||
Conviene subrayar que si se excluye a Hungría y a la ex Unión Soviética, para los que no se dispuso de los datos pertinentes, el producto nacional bruto por habitante de los países del primer grupo variaba en 1990 entre 12.680 dólares de los Estados Unidos en el caso de Nueva Zelandia y 26.040 dólares en el de Finlandia, mientras que en el segundo variaba entre 200 y 1.900 dólares (en nueve países era inferior a 500 dólares). Entre el primer y el segundo grupo se puede desglosar una categoría intermedia de países con una densidad variable de personal de enfermería entre 200 y 1.000 habitantes y un producto nacional bruto por habitante del orden de 2.000-2.500 dólares. En el estrato más bajo de esta escala se encuentran los países más desfavorecidos, puesto que el producto por habitante es inferior a 500 dólares y sólo hay un enfermero por cada 10.000 habitantes.
En otras palabras, los países en los que se plantean los problemas sanitarios más graves (altas tasas de natalidad y mortalidad infantil, malnutrición, clima propicio a las epidemias y a las infecciones, etc.) son también aquellos en que más escasea el personal de enfermería; pareciera que en esos países convendría favorecer la contratación de enfermeros y enfermeras ofreciéndoles condiciones razonables.