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Servicio de Empleados y Trabajadores Intelectuales por la Remuneración Equitativa del Personal de Enfermería

Por Alain Brihaye

Parte 3

1. El empleo

Antes de referirnos a la remuneración del personal de enfermería conviene mencionar la importancia numérica del grupo de trabajadores que representa, dado que ambos factores se relacionan entre sí y hasta pueden ejercer una influencia recíproca. Por ejemplo, a pesar de que los niveles de remuneración debieran fijarse a partir de criterios objetivos como los que enuncia la Recomendación núm. 157, puede ocurrir que, en determinados casos y circunstancias, sobre todo en relación con la política de gestión de los recursos humanos, se determinen en función de criterios e ideas subjetivos o sobre la base de consideraciones coyunturales.

La remuneración a veces se utiliza como medio de regular los efectivos de personal; esto se debe a que todo aumento concreto de los salarios contribuye a desarrollar la demanda y, por ende, a que se presenten más postulantes; incluso puede permitir, en el mejor de los casos, que se satisfagan las necesidades reales. Inversamente, la contención o la disminución de las tasas de remuneración del personal de enfermería respecto de la evolución registrada en otras profesiones, produce una reducción de la demanda y alienta la salida de personal hacia otros cauces profesionales.

Además, la importancia numérica del personal puede constituir un dato esencial en la fijación y la modificación del nivel de las remuneraciones. Es evidente que cuanto más elevado es el número de trabajadores de determinada rama, mayor será también su gravitación económica y social. Por eso, el personal pueda dejarse tentar a veces por la posibilidad de poner en juego su fuerza colectiva en defensa de sus reivindicaciones, pero también cabe tener presente que cuanto más numerosa sea la composición de toda la categoría el costo de los aumentos de remuneración será más considerable. Estas observaciones bastan para explicar que las medidas destinadas a encasillar las remuneraciones e impedir un notable aumento del costo total obedecen al impacto financiero que puede tener la evolución de los salarios, a veces por encima de límites soportables.

En el caso del personal de enfermería conviene tener presente que el número de categorías que lo componen y los distintos niveles de calificación exigidos en cada una de ellas puede crear situaciones confusas y contradictorias. Por ejemplo, es innegable que uno de los efectos de la necesidad de dotarse de personal con altas calificaciones puede perjudicar a los agentes con menores calificaciones a causa de la aparición de diferencias salariales importantes entre las distintas categorías. Esas diferencias pueden reducirse, en cambio, cuando se trata de compensar la insuficiencia de los efectivos de personal calificado contratando más personal de las categorías inferiores: entonces, se limitan las remuneraciones más elevadas a favor de un aumento de la contratación en los niveles inferiores de la escala de salarios. En cada especialidad puede ocurrir lo mismo: la remuneración se convierte en un medio de regular los efectivos. Así sucede, por ejemplo, cuando se otorgan aumentos de salarios a los agentes dispuestos a ingresar en una «especialidad deficitaria, o sea una que carece de suficiente mano de obra. Inútil decir que el peso específico de determinada categoría puede originar diferencias de salarios anormales.

De esto se desprende que para comprender mejor las condiciones en que se fija o modifica la remuneración del personal de enfermería es preciso analizar las características y categorías de ese personal en los distintos países, empresa que tropieza con ciertas dificultades debidas más que nada a la parquedad de los datos globales disponibles, desglosados por especialidades y servicios, y la falta de fiabilidad de las diversas estadísticas, poco congruentes entre sí y, por ende, no siempre dignas de fe. A pesar de esas limitaciones, la reseña que se presenta a continuación es tan completa y objetiva como permiten las circunstancias.

1.1. La evolución numérica del personal de enfermería (cuadro 1)

Después de ponderar los datos para adecuarlos a la evolución demográfica de cada país, puede decirse en términos generales que el personal de enfermería sigue en aumento y que ese aumento se produce a una tasa superior a la del crecimiento de población, con la consecuencia de que ha mejorado la relación del número de personas teóricamente atendidas por cada enfermero o enfermera, incluso en países como Dinamarca, Finlandia, Luxemburgo y Reino Unido en que ya era sobresaliente. Algunos países en desarrollo, como Argentina y Malasia, se están acercando a las pautas de los países más avanzados a ese respecto: según las cifras de 1986 y 1987, respectivamente, esos dos países tenían 380 y 581 habitantes por enfermero. En los demás no se evidencia la misma tendencia, pese al notable aumento del personal; por ejemplo, en la India los efectivos del personal de enfermería aumentaron en el 43 por ciento, pero en 1983 la relación era de 4.551 habitantes por enfermero. En Pakistán se observó un aumento del 103 por ciento entre 1965 y 1983, que contribuyó a que por cada enfermero hubiera 4.890 en lugar de 9.910 habitantes.

La progresión no parece haber sido uniforme entre las diversas categorías de personal. Entre 1977 y 1987 el conjunto del personal de enfermería aumentó en Bélgica en un 34 por ciento, pero el incremento fue mucho mayor en lo que atañe al personal de categoría superior (al que se incorporó un 99,5 por ciento más), lo que refleja la tendencia a elevar las calificaciones medias del personal. En ciertos países, la progresión más notable se observa en el decenio de 1970 y decae rápidamente después. En Francia, por ejemplo, el número de enfermeras diplomadas progresó en un 74,33 por ciento entre 1970 y 1980 y no pasó del 32,3 por ciento en el decenio siguiente. En Finlandia, el personal de enfermería aumentó en un 240 por ciento entre 1965 y 1989, pero sólo en 27 por ciento durante los años 1983 a 1988.

A pesar de que es evidente el aumento de los efectivos, cabe señalar que ha sido particularmente notable en países que ya gozan de niveles de salud y de asistencia médica elevados. Salvo algunas excepciones, la progresión observada en los demás países no permitirá alcanzar niveles satisfactorios; además, se percibe una tendencia al decrecimiento del personal total.

Cuadro 1. Evolución numérica del personal de enfermería en 15 países

Países Períodos Porcentajes de aumento del personal diplomado Relación por número de habitantes Porcentajes de aumento del personal de enfermería Relación por número de habitantes
           
Argentina 1965-1986     62 610-380
Bélgica 1977-1987 99,5   34  
Canadá 1965-1986     60  
Dinamarca 1957-1986 1965-1986 128,0 301-132 216 190-60
Estados Unidos 1980-1990 28,0      
Finlandia 1965-1989     240 180-53
Francia 1970-1980 1980-1990 74,3 32,3      
India 1965-1983     43 6.500-4.551
Inglaterra 1965-1988     49 200-119
Luxemburgo 1957-1990     83 366-200
Malasia 1965-1987     127 1.320-581
Pakistán 1965-1983     103 9.910-4.890
Sri Lanka 1984-1988     12  
Suiza 1983-1988     16  
Turquía 1980-1989 137,5      
Todas las cifras se refieren a la evolución entre el comienzo y el final del período considerado.

1.2. Importancia numérica del personal de enfermería en un año reciente

Si se toman los datos de un año reciente, las cifras relativas a la importancia numérica del personal de enfermería revelan:

- un profundo desequilibrio entre los países industrializados y los demás países;

- una feminización creciente de la profesión, que paradógicamente aventaja al personal masculino;

- la primacía del sector público y de los hospitales;

- un aumento notable del empleo en régimen de dedicación parcial;

- niveles de calificaciones muy diversificados;

- la insuficiencia de personal, cuando no una patente escasez.

1.2.1. Un profundo desequilibrio (cuadros 2 y 3)

Se reunieron estadísticas acerca de treinta y dos países; trece de ellos (nueve países europeos, Canadá, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelandia) tienen una densidad de personal de enfermería muy elevada puesto que disponen de al menos tres «enfermeros por cada mil habitantes. En cambio, en otros trece países (entre los cuales hay ocho países africanos y tres asiáticos) el número de habitantes por enfermero varía entre 1.000 y 5.000, o sea que si la importancia numérica de la población fuese idéntica esos países dispondrían de tres a quince veces menos enfermeras que el país industrializado peor provisto.

Cuadro 2. Importancia numérica del personal de enfermería y relación entre sus efectivos y el número de habitantes y de médicos

Países

Años

Personal de enfermería

Personal médico

   

Núm. total

A

B

C

D

E

Argentina

1986

80.100

380

1.906

 

3

0,3

Bangladesh

1986

9.545

17.500

   

3

0,3

Bélgica

1987

60.689 1

143

232

330

0,43

2,3

Benin

1990

19.081

2.463

 

15.940 3

 

9

Brasil

1989

1.732.555

 

2.940

658

   
Camerún  

7.828

1.533

       
Canadá

1986

414.590

63

119

510 3

 

9 3

Costa Rica    

2.000

 

1.000

2

0,5

Dinamarca

1989

84.637

60

132

400 3

   
Egipto

1990

44.571

1.051

 

1.707

0,6

1,6

España

1990

160.000

 

279

342

0,8

1,2

EE.UU.

1990

3.568.000

69

149

435 3

   
Finlandia

1989

108.734

53

139

440

   
Francia

1985

471.600

117

237

432

0,27

3,6

Ghana

1990

11.003

1.363

 

14.890

 

23,3 3

Guinea

1986

3.861

10.055

 

46.420 3

 

9 3

Hungría  

127.200

114

 

310 3

   
India

1983

247.406

4.551

 

2.639

1,7

0,6

Indonesia

1984

51.532 4

 

3.067

15.404

0,2

5

Italia

1985

196.155

270 2

389 2

740 2

0,36 2

2,7 2

Jordania

1983

2.556

1.298

 

492

2,6

0,37

Kenya  

8.700

2.470

 

16.300 3

0,15

6,6

Luxemburgo

1990

1.871

200

252

1.343

0,13

6,7

Madagascar  

4.843

2.353

 

9.780

   
Malasia  

29.266

581

 

2.709

0,21

4,7

Malawi

1984

3.723

4.370

 

48.500

0,09

11

Mauricio  

2.434

410

 

1.900 3

 

3,3 3

Nueva Zelandia

1987

37.785

80 3

 

580 3

 

7 3

Pakistán

1983

34.278

2.666

 

2.722

1

1

Reino Unido

1988

527.000

142

       
(Inglaterra)

1988

404.000

118

       
Sri Lanka

1988

12.938 5

1.282 5

 

5.520 5

 

4,3 3

Suecia

1987

70.917

118

 

331

0,35

2,8

Suiza

1988

154.421

   

700 3

   
Turquía

1989

63.840

 

859 6

837

1

1

ex URSS

1989

2.121.000 6

 

129 6

     
Uruguay  

17.775

 

2.342

509

   
Venezuela

1980

43.842

380

 

990

0,38

2,6

Zambia

1989

7.561

1.029

 

7.150 3

 

9,7 3

Notas: A = Número de habitantes por unidad de personal de enfermería.
B= Número de habitantes por enfermero.
C = Número de habitantes por médico.
D = Número de médicos por unidad de personal de enfermería.
E = Número de unidades de personal de enfermería por médico.
1 Personal de enfermería de los hospitales.
2 Datos de 1987.
3 Datos de 1984.
4 Enfermeras exclusivamente.
5 Sector público exclusivamente.
6 Enfermeras y parteras exclusivamente.

Conviene subrayar que si se excluye a Hungría y a la ex Unión Soviética, para los que no se dispuso de los datos pertinentes, el producto nacional bruto por habitante de los países del primer grupo variaba en 1990 entre 12.680 dólares de los Estados Unidos en el caso de Nueva Zelandia y 26.040 dólares en el de Finlandia, mientras que en el segundo variaba entre 200 y 1.900 dólares (en nueve países era inferior a 500 dólares). Entre el primer y el segundo grupo se puede desglosar una categoría intermedia de países con una densidad variable de personal de enfermería entre 200 y 1.000 habitantes y un producto nacional bruto por habitante del orden de 2.000-2.500 dólares. En el estrato más bajo de esta escala se encuentran los países más desfavorecidos, puesto que el producto por habitante es inferior a 500 dólares y sólo hay un enfermero por cada 10.000 habitantes.

En otras palabras, los países en los que se plantean los problemas sanitarios más graves (altas tasas de natalidad y mortalidad infantil, malnutrición, clima propicio a las epidemias y a las infecciones, etc.) son también aquellos en que más escasea el personal de enfermería; pareciera que en esos países convendría favorecer la contratación de enfermeros y enfermeras ofreciéndoles condiciones razonables.

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Puesto al día por BR. Aprobada por OdVR. Ultima actualización: 18 de octubre de 2000.