OIT Página de entrada
  

Servicio de Empleados y Trabajadores Intelectuales por la Remuneración Equitativa del Personal de Enfermería

Por Alain Brihaye

Parte 14

4.1.5. Prosecución de la carrera profesional

La principal crítica formulada por las organizaciones profesionales del personal de enfermería acerca de las perspectivas de carrera en la profesión se refiere a las posibilidades muy restringidas de lograr ascensos. A juicio de muchos, esto se debe a la excesiva jerarquización de las estructuras y al hecho de que se han creado demasiados compartimientos estancos, pero hay organizaciones sindicales que atribuyen las causas de anquilosamiento a las escasas posibilidades de formación. La reivindicación esencial concierne a la necesidad de reexaminar y redefinir los criterios en que se basan los ascensos del personal.

Esto no significa que se haga caso omiso de los problemas específicos que se plantean al personal que interrumpe su servicio voluntariamente o a los enfermeros, auxiliares y ayudantes de enfermería que prestan servicios en régimen de dedicación parcial, pues se reprocha, por ejemplo, la inexistencia de posibilidades de promoción al alcance de quienes trabajan media jornada.

En muchos países, los sindicatos y las asociaciones profesionales reivindican la reducción del período en que normalmente se desarrolla la carrera de distintas categorías de personal con miras a que puedan llegar en menos tiempo al tope de la remuneración correspondiente a su grado o nivel.

4.1.6. La participación

En el campo de la participación, el personal y sus representantes hacen valer reivindicaciones menos firmes que en relación con otros temas, a pesar de que siempre demuestren su interés en conseguir que se les escuche antes de tomar decisiones que les conciernen, sea en el plano material o en lo que atañe a la organización y el funcionamiento de los servicios a que pertenecen. No obstante, son bastante frecuentes las quejas acerca de la insuficiencia de las prácticas de consulta, de las modalidades de fijación y revisión de las remuneraciones y de la administración de los servicios de enfermería.

A juicio del personal, conviene dar mayor realce a su participación en la toma de decisiones para que éstas respondan mejor a un conocimiento cabal de las necesidades y tengan más en cuenta las aspiraciones y los problemas de las diversas categorías. Hay considerable acuerdo acerca de una de las ventajas resultantes: la motivación del personal sería mayor en la medida en que pudiera responsabilizarse de las decisiones tomadas con su asentimiento gracias a su participación directa o por medio de sus representantes. En general, estas reivindicaciones son inseparables de las que se formulan en favor del reconocimiento pleno de las funciones y responsabilidades de la profesión. El personal de enfermería desearía asumir la gestión de los servicios a su cargo, como ya ocurre en algunos países.

4.2. Posición de las autoridades y poderes públicos

Los poderes públicos están empeñados en lograr dos objetivos que, a primera vista, son incompatibles. El primero consiste en mejorar la salud de la población y el segundo en contener el gasto público y, por ende, los gastos por concepto de salud. La consecución del primer objetivo es harto difícil dado que es necesario instalar, mantener en pie y modernizar infraestructuras y equipo y poner en marcha programas con miras a la prevención de enfermedades, el mejoramiento de los tratamientos clínicos y la adecuación constante, tanto cualitativa como cuantitativa, de los medios disponibles a las cambiantes necesidades. Además, si bien es cierto que se registran muchos progresos científicos y tecnológicos gracias a los cuales se puede avanzar por la vía de niveles de salud más elevados para la población en su conjunto, también sucede que los centros de salud tengan que abocarse a nuevas causas de morbilidad que obligan a modificar las prioridades y coartan las posibilidades de un mejoramiento durable de la salud en general. De todos modos, la prosecución de acciones destinadas a lograr la meta anunciada presupone la existencia de medios económicos y financieros de gran importancia.

Por otro lado, la contención de los gastos públicos a raíz de la recesión o el estancamiento económicos no es de fácil realización, pues tropieza con obstáculos de índole social, como ser el aumento y la diversificación de la demanda de servicios y la fuerza de las aspiraciones de la población protegida, que se perciben claramente en el sector de salud. No obstante, la coyuntura económica ha obligado a numerosos países a restringir los gastos del Estado y proceder a ajustes importantes y el sector de salud no ha estado a salvo de las medidas adoptadas a ese respecto. Incluso en el aspecto que más importancia tiene desde el punto de vista financiero, es decir el rubro de los gastos en personal. De hecho, los poderes públicos han tenido que reflexionar acerca de las posibilidades de opción o de transacción entre una política consistente en podar esos gastos de la misma manera que todos los demás costos del Estado, o limitar la evolución de la masa salarial asignada al sector de salud y, por ende, al personal de enfermería, recortando no sólo los efectivos, sino también las remuneraciones, so pena de poner en peligro la salud de la población.

En esas circunstancias, son muy pocos los países que han podido plantearse la eventualidad de adoptar medidas favorables al personal de enfermería, en la medida en que disponen de medios y recursos suficientemente importantes. En la mayoría de los países en desarrollo, los únicos medios de que se dispone para el sector de salud se asignan prioritariamente al desarrollo y conservación de las infraestructuras de atención primaria de la salud y acción preventiva en las zonas más desfavorecidas, así como al mejoramiento de la protección maternoinfantil. En los demás países, sobre todo los industrializados, la acción emprendida en favor del mejoramiento de las condiciones del personal de enfermería se debe más a la presión social que a la iniciativa de los poderes públicos.

Dicho esto, las medidas adoptadas son de muy diversa índole, aunque permiten discernir algunas tendencias comunes, sobre todo en materia de formación profesional y de elevación de los requisitos de admisión a distintos niveles, lo que debiera traducirse en un mejoramiento cualitativo de los servicios. De menor importancia han sido los esfuerzos tocantes al aumento de los efectivos, especialmente en sectores específicos en que reinan condiciones de trabajo particularmente penosas o con objeto de que se pueda reemplazar al personal en goce de licencia. Por último, cabe mencionar las medidas tomadas con miras a fomentar los mecanismos de consulta con el personal y crear condiciones favorables a la negociación colectiva y a relaciones de trabajo sanas.

Entre las otras medidas adoptadas o emprendidas por los poderes públicos, cabe mencionar las siguientes:

- creación de nuevas funciones por ejemplo, de enfermeras clínicas con objeto de mejorar las perspectivas de carrera y los cauces profesionales disponibles;

- fomento del empleo en régimen de dedicación parcial y del trabajo con contratos de duración determinada (denunciados por los sindicatos por considerárseles contrarios a los intereses del personal de enfermería);

- incorporación en los salarios básicos de algunos complementos salariales de carácter permanente;

- posturas favorables a la limitación de la duración máxima del trabajo.

Ninguna de estas medidas guarda proporción con la importancia de las reivindicaciones presentadas por el personal y sus representantes. Sin embargo, todo indica que los poderes públicos se están dando cuenta de los problemas a que se enfrenta el personal de enfermería. En las presentes circunstancias económicas, es dudoso empero que se mejoren notablemente los salarios de ese personal, sobre todo en los países en desarrollo. En el futuro inmediato y en la medida en que se carezca de apoyo exterior, los únicos cambios previsibles debieran radicar en el mejoramiento cualitativo de las condiciones de trabajo de enfermeros, auxiliares y ayudantes de enfermería.

Conclusión

El objetivo fijado por la Conferencia de Alma Ata, organizada bajo los auspicios de la Organización Mundial de la Salud en 1978, es el de conseguir para el año 2000, gracias a un rápido crecimiento económico favorable al desarrollo de los servicios de salud, un nivel de salud para todos los ciudadanos del mundo que les permita llevar a cabo una vida económica y socialmente productiva. Para la consecución de esa meta es indispensable recurrir a medios y acciones de gran envergadura. En efecto, un buen nivel de salud para todos no se logra sin reducir las desigualdades existentes, tanto entre los países como dentro de ellos, ni sin lograr que cada persona tome conciencia de la importancia de su propio papel en esa empresa, pero también presupone que se desarrollarán todos los medios materiales y humanos necesarios para realizar la acción preventiva imprescindible y el conjunto de actividades de tratamiento, cura y cuidado de enfermos que sean imprescindibles en vista del aumento constante de la demanda de servicios creada por el crecimiento y el envejecimiento de la población.

Desde finales del decenio de 1970 se están haciendo grandes esfuerzos en pos de ese objetivo, pero se han producido numerosas circunstancias que entorpecen la acción necesaria, sobre todo a causa de la escasez, numérica y cualitativa, de personal idóneo en los países en desarrollo, especialmente patente en el caso del personal de enfermería, que normalmente es mayoritario en los servicios de salud. Es deplorable que sea en esos países que tanto necesitan del personal de enfermería donde es más grande la penuria de profesionales, provocada en parte por las defecciones y en parte por la falta de atractivo suficiente de la profesión en términos materiales. De ahí que sea primordial determinar las causas de la «crisis» en lo que atañe a los enfermeros, auxiliares y ayudantes de enfermería con miras a superar los inconvenientes y escollos que traban la marcha hacia la consecución del objetivo de la Conferencia de Alma Ata.

No cabe duda de que hay que atribuir la «crisis» al malestar que reina entre el personal en actividad y que se ha hecho sentir dentro de la colectividad, puesto que no surge un número suficiente de postulantes interesados en abrirse camino como enfermeros, auxiliares o ayudantes de enfermería. A su vez, el malestar perceptible se debe a motivos precisos: la dificultad de conciliar las obligaciones profesionales con la vida familiar; los otros problemas que plantea el ejercicio de la profesión, por ejemplo en cuanto a la fatiga y el desasosiego ante los sufrimientos de los demás, y la sensación de no merecer suficiente consideración social en lo que atañe a las funciones ejercidas y el grado de responsabilidad que entrañan.

Es indudable que ciertas características de las profesiones de enfermería son inmutables, mientras que otras puedan atenuarse y hasta modificarse radicalmente. El personal puede reivindicar la necesidad de que, por ejemplo, mejoren sus condiciones de trabajo, la formación que se le dispensa y las formas en que puede participar en la toma de decisiones que le conciernen, pero esto no significa que ciertas circunstancias dejen de ser invariables: los enfermos necesitarán cuidados continuos, el personal a su cargo seguirá haciendo frente al sufrimiento de los pacientes y a la pena que causa el dolor ajeno, y siempre habrán exigencias especiales que sólo pueden aliviarse mediante una compensación monetaria. Por eso, una de las reivindicaciones más persistentes y firmes concierne a la remuneración del personal de enfermería.

Los componentes de la remuneración global determinan los aspectos en que hace más hincapié el personal según los países de que se trate. Hay casos en que la reivindicación consiste más que nada en obtener la reducción del tiempo de trabajo, sea limitando la semana de labor o concediendo más días de vacaciones pagadas. En otros países, es corriente el reclamo de tasas más elevadas de salarios, horas extraordinarias o por horarios especialmente incómodos, penosos o desagradables. También sucede que se dé prioridad a una mejor planificación de los cauces profesionales con miras a que cada cual tenga durante su carrera más oportunidades de revalorizar su remuneración. En muchos casos, se critica la inexistencia de prestaciones en especie y de ventajas sociales y se arguye que sería deseable determinar el valor de las existentes e incorporarlo al monto de la remuneración.

Uno de los fines perseguidos por la presente obra ha sido demostrar, dentro de los límites que determinan las insuficientes informaciones con que se pudo contar, que todavía es posible mejorar la situación profesional y social y el nivel de remuneración del personal de enfermería. Por ejemplo, la revalorización de su estatuto socioprofesional puede contribuir a darle rango y prestigio sociales más compatibles con la equidad. Se trata de una acción indeclinable, de importancia para toda la colectividad en la medida que interesa tanto a los pacientes presentes y futuros como al personal que los atiende hoy día y podrá atenderlos el día de mañana, además de ser digna de la atención de las autoridades públicas y los empleadores, tanto del sector público como del privado. Para satisfacer, aunque sea parcialmente, las reivindicaciones salariales del personal de enfermería sería oportuno que se asignen los recursos necesarios, sea superando las dificultades coyunturales evocadas o estudiando la manera de hallar una solución sin recargar las partidas de gastos de personal. Además, sería deseable que también se adopten otras medidas menos onerosas para mejorar las condiciones de trabajo del personal de enfermería y establecer un justo equilibrio en las relaciones que mantienen todos los copartícipes responsables de conservar, cuidar y mejorar la salud de la población.

Fuentes consultadas

En la preparación de la presente obra se recurrió a la abundante documentación constituida por actas, informes y estudios de la Organización Mundial de la Salud y del Consejo Internacional de Enfermeras, a las que se agradece muchísimo su fructuosa colaboración.

Los datos que figuran en los cuadros fueron tomados de diversos informes del Banco Mundial sobre el desarrollo en el mundo, 1988-1990, de documentos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud y el Consejo Internacional de Enfermeras, de comunicaciones de gobiernos y de organizaciones de empleadores y de trabajadores de los Estados Miembros de la OIT en respuesta a un cuestionario de la Oficina Internacional del Trabajo, y de las publicaciones estadísticas de la OIT.

A continuación se presentan, ordenadas por países, las principales fuentes consultadas.

Argentina

Informe del Banco Mundial, 1987.

Australia

Respuesta de la Federación del Personal de Enfermería.

Respuesta gubernamental al cuestionario de la OIT, proveniente de la Oficina de Estadísticas de Australia.

Bangladesh

Respuesta de la Asociación de Empleadores de Bangladesh.

Respuesta de la Bangladesh Catholic Nurses Guild.

Respuesta gubernamental.

Bélgica

Informe sometido al Congreso sobre Cuidado de la Salud, Bruselas, 20 de marzo de 1990, documento SET.ca/BBTK.

Información sobre el personal empleado en los hospitales en 1.o de enero de 1987, proporcionada por el Ministerio de Salud Pública y Medio Ambiente, 1989.

Respuesta gubernamental.

Agnés Bekourian: Recherche sur la remunération du personnel infirmier en Belgique (París, febrero de 1991).

Benin

Respuesta gubernamental.

Brasil

G. Soberon: «An overview of country studies», en Health manpower out of balance, 1986.

«Nursing in the 21st Century in Latin America», en International Nursing Review.

Respuesta de la Confederación Nacional de la Industria.

Camerún

Respuesta gubernamental.

Canadá

Noah M. Meftz: The remuneration of nurses in Canada, 1992.

Costa Rica

Documentación del Ministerio de Salud Pública, del Instituto Nacional de Seguros, de la Caja de Seguridad Social y de la Cooperativa COOPSALUD.

Guillermo Arroyo Sánchez: Remuneración del personal de enfermería, mayo de 1991.

Dinamarca

H. Bickham; K. Hjortso; P. Tromborg; M. Jespersen; Jensen P. Damgaard; D. Vammen Kistrup, y H. Leegaard: Report on the nursing staff's salary and employment conditions in Denmark, 1992.

Egipto

Respuesta gubernamental.

M. Cheherezade; M.K. Ghazi; M. Ismail; Sharifa Nassar, y Nihad E. Fikry: Remuneration of Egyptian nurses, 1991.

España

Respuesta gubernamental.

FSP-UGT: Informe sobre la situación de la enfermería, 1990.

Estados Unidos

Susan A. Goldberger y Christine M. Garfink: Nursing in the United States: Employment and compensation trends in the l980s, 1991.

Finlandia

Respuesta gubernamental.

Francia

Informe de la Commission nationale des infirmières, 1990.

Informe de la Unión de Hospitales Privados (UHP)

Documento publicado por el Ministerio de Salud y Protección Social.

F. Pictet y C. Daubas: La remunération du personnel infirmier en France, 1991.

Ghana

OMS, Expert Committee on health manpower management systems, Ginebra, 3-9 de noviembre de 1987.

Hungría

Respuesta gubernamental.

India

High Power Committee of India, 1986.

The Nursing Journal, 1986.

Informe del hospital general Bathia, Bombay.

Respuesta de la Federación de Empleadores.

Indonesia

Reglamento sobre remuneración de funcionarios y empleados públicos, núm. 7, de 1977, en Gaceta Oficial núm. 21.

Italia

Respuesta gubernamental.

Respuesta de la Asociación Católica de Empleados de la Salud.

Respuesta de la Asociación de Institutos Religiosos Socio-Sanitarios.

Respuesta de la Asociación Italiana de Hospitales Privados.

Japón

Japan Economic Journal, enero de 1991.

Comunicación de la Federación Japonesa de Sindicatos de Profesionales de la Salud.

Jordania

Respuesta de la Cámara de Industria.

Luxemburgo

Respuesta del LCGB Santé.

Madagascar

Respuesta gubernamental.

Malasia

Respuesta de la Federación de Empleadores de Malasia.

Mauricio

Respuesta gubernamental.

Respuesta de la Federación de Empleadores.

México

Respuesta gubernamental (del Instituto Nacional de Cardiología «Ignacio Chávez»).

Nicaragua

Respuesta gubernamental.

Nueva Zelandia

Background reports for nurses' terms and conditions of employment and career options, mayo de 1990.

New Zealand Journal of Industrial Relations, 1987 y 1989.

Informe de la Asociación de Enfermeras de Nueva Zelandia.

Pakistán

Respuesta de la Federación de Empleadores.

Panamá

Respuesta gubernamental.

Reino Unido

Departamento de Salud: NHS workforce in England, edición de 1991.

Carole Thornley y David Winchester: The remuneration of nursing personnel in the United Kingdom, 1991.

Sri Lanka

COPSITU: Remuneration of nursing personnel in Sri Lanka, 1990.

Respuesta de la Federación de Empleadores.

Suecia

Swedish Association of Health Officers: SHSTF in Figures, 1989.

Respuesta de la Federación de Empleados de Servicios de Salud.

Respuesta gubernamental al cuestionario de la OIT relativo a la primera reunión de la Comisión Técnica Permanente de Servicios Médicos y de Salud, Ginebra, 1992.

Suiza

Comunicación de la Asociación Suiza de Establecimientos Hospitalarios (VESKA).

Les établissements hospitaliers suisses en chiffres, 1988.

Turquía

Respuesta gubernamental.

ex URSS

Respuesta gubernamental.

Uruguay

Respuesta de la Unión de Mutuales del Sector Mixto.

Venezuela

Respuesta del Instituto de la Seguridad Social.

previocontenidosiguiente



Page Top Page Top SECTOR home OIT Home

Puesto al día por BR. Aprobada por OdVR. Ultima actualización: 18 de octubre de 2000.