Por Mafalda Sibille Martina
Desde el punto de vista de la ley, el salario percibido depende del puesto que ocupa el interesado, y por lo tanto, en el cálculo en la escala salarial no se tiene en cuenta ningún elemento relacionado con el sexo. Sin embargo, diversos indicadores acusan que las escalas salariales son desventajosas a las docentes mujeres.
Como se dijo, la remuneración del personal docente se basa en las disposiciones que regulan el sector público según el nivel de responsabilidad y de antigüedad. La antigüedad es un requisito importante de promoción y en muchísimos casos las mujeres no pueden conseguirla por no reunir las condiciones exigidas para acceder a un grado superior con un sueldo de base alto.
En varios países el sueldo inicial depende de las calificaciones académicas requeridas para acceder a la categoría de servicios públicos, las mujeres que aspiran a títulos de enseñanza superior se encuentran con los problemas de que estos estudios son largos y costosos, las becas son escasas sobre todo para casadas y es el mismo entorno familiar el que las desanima.
- la gran mayoría de docentes gana entre 300 y 500 córdobas, dos directoras entrevistadas alcanzan un sueldo de 600 y 715 córdobas;
- los sueldos que reciben las maestras entrevistadas no siempre reflejan los años de servicio ni los títulos;
son sueldos que en la mayoría de los casos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas familiares;
- si se comparan los salarios que perciben las maestras entrevistadas y el costo de la canasta básica familiar de alimentos, con condiciones de vida (vivienda, horas de trabajo, otros salarios al interior del hogar, en tanto indicadores de pobreza elaborados por la CEPAL); se puede apreciar que varias maestras entrevistadas viven en condiciones de extrema pobreza.
La profesora Silva, obsequió a la autora de este informe una constancia de su sueldo recibido, emitido por la Tesorería General del Ministerio de Finanzas con fecha 16 de enero de 1992. Ella es maestra titulada con 12 años de servicio y percibe un salario de 397,38 córdobas. Esa suma equivalía en ese momento a 80 dólares de los Estados Unidos (5 córdobas por 1 dólar).
El Centro de Estudio «Fundación Internacional para el Desafío Económico Global» (FIDEG) de Managua, realiza periódicamente la estimación de indicadores sobre el costo de vida. Esta estimación la realiza con base en la información oficial sobre el índice de precios al consumidor (IPC) y a la recolección directa de precios del mercado. Estimó los costos y obtuvo un indicador sobre el costo de vida: el costo de la canasta familiar. El FIDEG estimó para el mes de diciembre de 1991 el costo de la canasta alimentaria familiar básica en 816,9 córdobas. Esto significa que los salarios del docente en Nicaragua se encuentran muy por debajo de la estimación del costo de la canasta básica alimentaria familiar. Inclusive las maestras que tienen dos salarios llegan apenas al promedio de la canasta básica familiar.
Según el FIDEG, la reducción del poder adquisitivo de los salarios aunado al incremento del desempleo, constituyen los dos principales problemas que han estado presentes en la mayoría de los hogares nicaragüenses en 1991:
«mientras la inflación y el incremento del costo de la canasta básica fue de 781 por ciento y 358 por ciento respectivamente, los salarios se han aumentado en 258 por ciento. El poder adquisitivo del salario medio de la economía con relación al costo de la canasta básica se redujo del 92 por ciento en febrero de 1992 al 73 por ciento en diciembre de 1991».
La comparación de los salarios del docente nicaragüense con el costo de la canasta básica alimentaria familiar lleva a reflexionar sobre las anotaciones y observaciones que hace la CEPAL sobre el deterioro de vida de los empleados públicos en la región, los «nuevos pobres» y «la extrema pobreza».
Primaria
Los maestros de tercera categoría (es decir los que no están titulados) permanentes, ganan 360 balboas al mes, e interinos B/337,50.
Los maestros titulados: permanentes B/425; interinos B/415.
Maestros con título de segunda enseñanza pero que trabajan en el nivel de primaria: el permanente gana B/465 y el interino B/435.
Docentes en categorías especiales como educación del hogar y educación física; el permanente gana 339 y el interino gana B/326.
Secundaria
Los no titulados, interinos y permanentes ganan 385 balboas al mes.
Titulados y nivel técnico ganan: interinos B/430 y permanentes B/445.
Los que tienen licenciatura y sin título de profesores ganan: interinos B/460, permanentes B/500.
Graduados de profesores ganan: interinos B/435 y permanentes B/540
Docentes con posgrado ganan: interinos B/525 y permanentes B/580.
A partir de la ley 47 de 1979, el docente con categoría de permanente que haya laborado satisfactoriamente recibe un incremento salarial (sobresueldo) de 13, 15 y 18 balboas, según escalafón.
A juicio de la Subdirectora son salarios muy bajos, por lo que se requiere revisar la ley, ya que los aumentos que en ella se consideran no corresponden a las continuas alzas en los productos básicos; se considera también que en el país se vive una tendencia decreciente del salario real en el sector formal.
En cuanto a los salarios de los docentes en Panamá y costo de la canasta básica alimentaria, la Sección de Análisis Social del Ministerio de Planificación de Panamá elabora regularmente el costo diario y mensual de la canasta básica familiar de alimentos. La estimación que se presenta a continuación se aplica a la ciudad de Panamá. Se estructura el gasto de familia en alimentos considerando el tamaño promedio familiar de 4,82 miembros.
Apréciese que para diciembre de 1991 se estima el costo mensual de la canasta familiar en 200,31 balboas. Esa estimación corresponde a la canasta realmente básica, que en su composición contiene sólo una veintena de productos. Los trabajadores que ganan por debajo del costo de este índice no satisfacen ni siquiera sus necesidades alimentarias elementales, es la línea de la pobreza extrema.
De acuerdo con los datos oficiales recolectados, existe un gran número de docentes que ganan entre 336, 337,50, 339, 415, 425, 465 y 435 balboas, cifras más o menos cercanas al valor de la canasta básica alimentaria. Estos datos significan que muchos de los salarios de los docentes en Panamá están cercanos al valor de la canasta alimentaria básica familiar; sería importante hacer un estudio de mayor profundidad al respecto.
Recuérdese que la CEPAL señala:
«la crisis afectó más, en proporción, a los hogares cuyos ingresos estaban cercanos al valor de la línea de la pobreza, y menos a aquellos que se encontraban en torno de la línea de indigencia (que equivale al valor de la canasta alimentaria solamente)», (CEPAL 1991).
«... al abordar el tema salarial, debo necesariamente indicar que el problema existente va más allá de la situación relacionada con ese tema, por lo que el país tiene un gigantesco reto y es resolver el problema del empleo, para que toda la fuerza de trabajo lo tenga plenamente, es decir con jornadas completas y estables y con salarios decorosos y, lógicamente, con la protección social a que es merecedor», (Aguilar 1992).
En el mismo documento, Análisis salarial del sector privado y público, el profesor Aguilar brinda los siguientes datos relevantes para el presente estudio, en tanto contextualizan la situación del empleo y salarios en Costa Rica:
De acuerdo con el parámetro salarial utilizado, podríamos decir que sólo 516.146 (el 48,38 por ciento de la PEA) recibe ingresos superiores al salario mínimo minimorum, el que en febrero de 1992 está en los 18.382 colones mensuales.
Si ubicamos el pleno empleo como aquella población que labora jornada completa con salarios iguales o mayores al mínimo, tendríamos que la ocupación plena la tienen sólo aquellos 516.146 costarricenses.
Si ubicamos el empleo pleno como aquella población que labora la jornada completa y obtiene ingresos iguales o mayores al costo de la canasta básica salarial, tendríamos que la ocupación plena la disfrutan solamente 274.282 costarricenses.
Si ubicamos el empleo pleno como aquella población que labora la jornada completa y obtiene ingresos iguales o mayores al costo del indice de precios al consumidor, entonces tendríamos que únicamente 118.874 costarricenses disfrutan de ocupación plena.
En el documento anteriormente mencionado, el profesor Aguilar, hace un análisis sobre la población económicamente activa del país y sobre los niveles de satisfacción de las necesidades básicas de los trabajadores. Ofrece en dicho documento la siguiente información:
Del total de trabajadores que en el país forman parte de la población económicamente activa:
118.874 (11,15 por ciento) puede satisfacer sus necesidades de alimentación, vestido, vivienda, energía, transporte, diversión mediana, etc.;
155.408 (14,58 por ciento) pueden satisfacer las necesidades de subsistencia: alimentación, energía y vestido;
509.403 (47,79 por ciento) no pueden satisfacer las necesidades de subsistencia, y
282.016 (26,58 por ciento) forman parte de los excluidos.
Este salario base tiene recargos o sobresueldos; cada maestro no puede recibir más de dos recargos, los mismos que son evaluados por un Comité organizado en la escuela donde laboran. Entre los recargos más importantes se consideran: las anualidades, los correspondientes a horarios alternos, a lecciones interinas, dedicación exclusiva, compensación por aumento de los precios en la canasta básica y educación de adultos, entre otros.
En su estudio, el profesor Aguilar pondera esos recargos en un índice que llama «factor plus salarial» y obtiene un promedio del salario nominal del docente costarricense:
| Puesto | Promedio base | Plus salarial | Promedio nominal |
| Sector docente | 40.025 | 1,43 | 57.235 |
| Sector técnico docente | 48.562 | 1,45 | 70.414 |
| Sector administrativo docente | 46.003 | 1,50 | 64.004 |
| Sector general | 39.559 | 1,45 | 57.360 |
Posteriores negociaciones llevaron a modificar el número de productos que integran la canasta básica; en enero de 1984, por insistencia del SEC, con el decreto 15253 se integraron otros productos a la canasta básica salarial; en julio de 1985, se elevó de 13 a 25 productos, y mediante el decreto 16675 del 5 de diciembre de 1985 se elevó a 68 productos. El objetivo era dar mayor cobertura de productos para lograr que el incremento de salarios fuera mayor para los trabajadores.
Para febrero de 1992, el índice de la canasta básica salarial para una familia de 5 miembros se calcula en 27.226,22 colones. Manifiesta el profesor Aguilar que este costo de la canasta básica permite a una familia solamente un nivel de «subsistencia».
Este índice de Precios al Consumidor para febrero de 1992 alcanza la cifra de 50.786,82 colones. Si se considera el salario nominal de los docentes en Costa Rica que se presentó en el párrafo anterior, se puede concluir que éstos salarios bordean el costo de esta canasta de índice de Precios al Consumidor; lo que quiere decir que los maestros en Costa Rica casi no tienen capacidad de ahorro, ni posibilidades de enfrentar inversiones esporádicas o gastos fuertes eventuales.
En 1978 el salario nominal promedio del maestro era equivalente a 500 dólares mensuales. En marzo de 1992, si se considera que el salario nominal promedio es de 57.360 colones, y se divide entre 133,62 (valor en colones de 1 dólar de Estados Unidos), se tiene que el salario nominal promedio actual es de 429 dólares. Indudablemente, se dio una recuperación del salario, pero debido a las políticas de liberación de precios y a la inflación el salario real decreció.