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La situación de las mujeres docentes en Centroamérica: Hacia la igualdad de oportunidades y de trato

Por Mafalda Sibille Martina

Parte 15

Recomendaciones

Dadas las condiciones de empleo en la subregión, probablemente se tenga que hacer un esfuerzo en establecer ejes de trabajo para garantizar la igualdad de oportunidades entre los trabajadores de diferentes sexos. Se sugieren algunos de esos ejes:

1. De la visibilidad a la oportunidad del trabajo femenino

Para tomar cualquier medida en materia de equidad social o respecto al empleo femenino es imprescindible disponer de información apropiada para realizar los diagnósticos necesarios. Ya vimos que en la subregión no existe conciencia sobre los problemas abordados en este trabajo.

Una primera tarea para formular políticas de empleo que se centren en la población femenina, constituye el registro adecuado de la actividad femenina. La subestimación del trabajo femenino ha sido uno de los tópicos más discutidos durante los últimos años. Y, el proceso investigativo también se topó con esta barrera.

2. De la oportunidad de empleo a la estabilidad laboral

Dadas las características de inestabilidad en el empleo y en los salarios propias a la crisis que vive la subregión, probablemente como un requisito previo a la promoción de la igualdad de oportunidades entre los trabajadores de diferentes sexos tendrá que ser el impulsar la estabilidad laboral de la docente centroamericana.

3. La estabilidad laboral sin subordinación:

un camino largo y difícil de transitar

Es necesario plantearse como objetivos, que las mujeres adquieran experiencia política y capacidad de gestión, participando junto con el resto de trabajadores organizados y que al mismo tiempo se fortalezcan las demandas femeninas, mediante estrategias y acciones específicas de grupos de mujeres.

Sin embargo, el espacio real para obtener reivindicaciones femeninas e incluso para poder organizar a la mujer depende, en buena medida, de su situación objetiva en el proceso económico. Se podrán impulsar leyes que otorguen igualdad de derechos y obligaciones en el campo laboral a hombres y mujeres, se podrán ratificar las convenciones y recomendaciones internacionales, que conciernen a los derechos de la mujer para tener iguales condiciones de trabajo, pagos idénticos por trabajo idéntico, etc, pero si la capacidad sustitutiva de la fuerza de trabajo femenino es mucho más alta que la de los hombres, será difícil que las mujeres puedan ejercer real presión por mejorar su situación.

Sería importante también visualizar las discriminaciones y crear mecanismos para que se apliquen las disposiciones y recomendaciones tales como:

El Convenio sobre los trabajadores con responsabilidades familiares, 1951 (núm. 156) que menciona la necesidad de que en lo que respecta a estos trabajadores se reflexione en términos de condiciones de empleo y seguridad social y también en materia de servicios comunitarios, inclusive la atención a los niños.

La Recomendación sobre los trabajadores con responsabilidades familiares, 1951, (núm. 156) que va más lejos:

Propone que se promueva la educación necesaria para que el hombre y la mujer compartan sus responsabilidades familiares y ciertas medidas que habrían que facilitar que el trabajo sea más compatible con la vida familiar.

Entre ellas figuran la reducción progresiva de la duración de la jornada de trabajo y una mayor flexibilidad en los horarios, los períodos de descanso y las vacaciones.

Las acciones de la OIT que pueden:

Favorecer en todos los países la realización de la igualdad de oportunidades y de trato y la eliminación de la discriminación en el ámbito laboral que ha adoptado formas diferentes tales como:

- el mejoramiento del conocimiento de los problemas ligados a la discriminación y de los medios apropiados para solucionarlos;

- recoger y difundir informaciones sobre los acontecimientos ocurridos en algunos países, y

- publicar obras especializadas.

Organizar reuniones para examinar estas cuestiones, especialmente con base tripartita.

Anexo 1

Cuadro 5. Costa Rica 1984. Número de mujeres asalariadas por cien varones según ocupación total, urbana y rural.

Ocupación Mujeres por 100 varones
  Total Urbano Rural
       
0. Profesionales técnicos 86 88 77
00 Arquitectos, ingenieros

01 Químicos, físicos

02 Agro, veterinario, biólogo

03 Medicina, cirugía

04 Arte, literatura

05 Religiosos, culto

06 Docencia, investigación

07 Matemática, estadística

08 Abogados

09 Transporte, comunicación

5

62

8

171

63

14

206

32

33

3

6

70

10

74

67

9

226

32

33

3

3

33

4

158

47

24

162

35

33

4

1. Directivos, gerentes 19 24 9
2. Oficinistas 96 101 77
20 Administradores

21 Contabilidad y préstamo

22 Secretaria

23 Operador máquin. of.

24 Inspección

25 Mensajeros

26 Operadores de telecom.

12

79

1.061

34

3

4

100

14

80

1.131

34

3

5

104

7

77

845

33

2

4

92

3. Comerciantes y vendedores 42 45 23
4. Conducción med. transp.      
5. Agricultores 4 4 4
6. Obreros industriales 19 21 15
60 Textil

61 Confección

62 Zapateros

63/66/68 Carpintero, albañil, pintor, fontanero

67 Electricista

69 Relojero

155

617

24

1

12

4

191

583

19

1

11

5

120

687

38

1

16

4

7. Obreros industriales y artesanales 22 25 19
70/72/74/77 Artes gráficas, industria química

71 Mineros, canteros

73 Cerámica

76 Trab. alimento, bebida

76 Trab. tabaco

15

2

8

29

112

15

3

11

30

88

15

1

6

28

180

8. Trabajadores de servicio 124 136 109
81 Vigilancia y seguridad

82 Cocina, servidumbre, saloneros

83 Lavanderos, planchadores

84 Porteros, conserjes

85 Trabajador de belleza

1

739

219

74

278

1

666

233

86

311

1

878

192

59

202

Total global 37 55 22
Fuente: Dirección General de Estadística, Censo de Población 1984.      

Tomado de: Dierckxsens, Mujer y Fuerza de Trabajo en Centroamérica. FLACSO 1990, págs. 30 y 31.

Cuadro 6. Población femenina económicamente activa (Porcentaje de la población mayor de 10 años)

Países   1970 1975 1980 1985 1990
             
Guatemala   11,8 12,5 13,1 13,8 14,5
El Salvador   20,8 20,9 23,6 27,2 29,6
Honduras   12,3 13,5 14,6 15,7 17,1
Nicaragua   17,8 24,2 19,7 20,8 21,9
Costa Rica   16,7 17,8 19,2 20,4 21,0
Panamá   25,9 24,9 24,0 24,7 25,6
             
M.C.C.A.   15,9 17,8 18,1 19,6 20,8
C.A.   17,6 19,0 19,0 20,4 21,6
Fuente: CELADE (1985: núms. 35, 88, 94, 100, 106, 112, 118).

Tomado de pág. 64. FLACSO, IICA. «Centroamérica en Cifras», noviembre 1990.

Cuadro 7. Desempleo abierto (Porcentajes de la PEA)

Países 1970 1980 1985 1987 1988 1989
             
Guatemala 1,4 3,2 13,7 12,6 12,6 10,0
El Salvador 10,2 16,1 23,8 24,5 24,0 24,0
Honduras ND 15,2 13,6 12,1 8,8 10,0
Nicaragua ND 18,3 20,9 22,1 24,3 26,6
Costa Rica 3,5 6,0 6,2 5,5 5,6 3,8
Panamá 7,5 9,8 12,3 11,8 16,0 ND
             
M.C.C.A. ND 11,8 15,6 15,4 15,1 14,9
C.A. ND 11,4 15,1 14,8 15,2 ND
Fuente: PREALC (1985: 40); INFORPRESS 1 (1983); CMC (1989: 15).

Tomado de pág. 66 de FLACSO, IICA. «Centroamérica en Cifras», noviembre 1990.

Cuadro 8. Tasas de desocupación por sexo y edad, 1980-1990

  Hombres Mujeres
Edad 1980 1983 1987 1990 1980 1983 1987 1990
                 
12-19 14,0 19,0 11,7 10,8 17,3 19,0 16,9 12,9
20-24 6,8 12,0 6,0 5,3 11,0 17,5 11,2 7,9
25-29 3,5 6,6 3,8 3,2 5,2 5,1 8,2 6,9
30-34 2,4 6,2 2,4 2,7 2,3 4,0 5,0 3,6
35-39 2,0 4,4 2,4 2,5 3,4 4,8 2,4 3,4
40-44 1,3 5,7 2,6 1,4 2,1 3,1 4,7 2,4
45-49 1,9 4,6 1,8 1,8 2,5 2,0 1,5 2,3
50-54 2,0 3,0 1,6 2,7 3,1 4,9 2,2 2,3
55-59 2,5 5,5 2,4 2,6 2,8 2,6 1,6 3,2
60-64 3,0 4,1 1,1 2,0   3,1 7,9  
65 2,5 2,9 2,9 3,2   3,9 1,2  
Total 5,3 8,8 4,7 4,2 7,8 9,6 7,9 5,9
Fuente: Encuestas de Hogares y Empleo, 1980, 1983, 1987 y 1990.

Tomado de: W. Dierckxsens, Impacto del ajuste estructural sobre la mujer trabajadora en Costa Rica.

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Puesto al día por BR. Aprobada por OdVR. Ultima actualización: 18 de octubre de 2000.