Conclusiones y recomendaciones
Contrariamente a lo que muchos predecían, el sector informal no disminuye. Aumenta por doquier. La globalización y la búsqueda de una reducción del costo de la mano de obra, son factores que contribuyen poderosamente a esta situación, de la misma manera que la privatización y la subcontratación de servicios y actividades. Contrariamente a lo que algunos opinan, el sector informal en su mayor parte no es ni innovador ni ofrece amplias oportunidades. Las condiciones de trabajo en este sector son agobiantes y peligrosas. Miles de niños, que a menudo apenas han cumplido cuatro años de edad, trabajan en este sector; los ingresos son muy inferiores al nivel de pobreza; los trabajadores no suelen tener acceso a las garantías que ofrece el Estado en materia de protección social, capacitación y servicios sociales; la explotación y la vulneración de los derechos del trabajador son una práctica común. La inmensa mayoría de las personas no trabaja en el sector informal por voluntad propia y éste no constituye de ninguna manera un apoyo para mejorar su situación. De hecho, constituye sobre todo un medio de supervivencia.
Hay muchas mujeres trabajadoras en el sector. En general, las condiciones de trabajo de los hombres y las mujeres son diferentes, por ejemplo en lo que se refiere a las horas de trabajo, categoría de ocupación y también nivel de remuneración. En razón de factores económicos, sociales y culturales, las mujeres constituyen un grupo especialmente vulnerable entre los trabajadores pobres del sector.
El sector informal es heterogéneo en cuanto a sus actividades y ocupaciones, y sus características varían considerablemente según la región y el país. Los participantes examinaron detalladamente las dificultades que plantea una definición precisa del sector informal. Coincidieron en la necesidad de evitar que esta expresión sea lo más amplia posible y abarque al conjunto de trabajadores del sector informal.
Se definieron tres segmentos principales de la fuerza de trabajo en el sector informal. El primer segmento corresponde a los propietarios o empleadores de microempresas, incluidos los agricultores, que pueden ocupar normalmente a unos pocos trabajadores y/o aprendices. No suelen constituir un grupo al que le interesen las políticas de organización sindical, pero pueden beneficiarse de la acción de los sindicatos ante los gobiernos y las organizaciones internacionales. El segundo segmento comprende a los trabajadores por cuenta propia y abarca principalmente a los trabajadores independientes propiamente dichos, los vendedores ambulantes o los pequeños agricultores. Es el segmento más importante y más «visible» del sector informal. A pesar de designarse como «trabajadores por cuenta propia», muchos trabajadores de este segmento dependen económicamente de una sola empresa o de un «intermediario» para sobrevivir. El tercer segmento comprende a los trabajadores ocupados a tiempo completo u ocupados en un empleo ocasional. Lo integran los trabajadores asalariados ocupados en microempresas sobre una base continuada, ocasional o empleados como mano de obra subcontratada, los trabajadores no remunerados, incluidos los trabajadores familiares y los aprendices, los trabajadores a domicilio y los trabajadores domésticos remunerados. La mano de obra en este segmento es a menudo una mano de obra físicamente «encubierta», por lo cual es de difícil ubicación, comunicación y organización.
Los participantes reconocieron que esta clasificación no reflejaba plenamente la complejidad del sector pero ofrecía una base para el desarrollo de nuevas políticas. Se decidió que el esfuerzo de movilización y reclutamiento de los sindicatos debería centrarse a la vez en el segundo y tercero de los segmentos antes mencionados.
1. Recomendaciones para los sindicatos
El importante desplazamiento de la mano de obra que ha pasado a formar parte del sector informal plantea cuestiones esenciales para los sindicatos y representa para ellos uno de los retos más cruciales del momento. El Coloquio se centró principalmente en las estrategias de los sindicatos para organizar a estos trabajadores y representar mejor sus intereses.
Los participantes recalcaron que las mujeres y los jóvenes constituyen dos grupos que han de tenerse especialmente en cuenta en el sector informal porque constituyen la mayor parte de la fuerza de trabajo en el mismo. Para incorporar a las mujeres y los jóvenes del sector informal y conseguir su confianza, es evidente que los sindicatos han de modificar sus prioridades y en ciertos casos sus estructuras internas.
Los sindicatos han conseguido éxitos notables en la organización del sector informal en países como la India, Ghana, Sudáfrica, Argentina y Colombia. Sin embargo, habida cuenta de la expansión rápida y continuada de las actividades del sector informal, el nivel de organización es todavía insuficiente. En el pasado, los sindicatos han tropezado con dificultades para organizar a los trabajadores del sector informal porque es a menudo difícil comunicarse con ellos y porque sus necesidades suelen ser diferentes de las de los trabajadores ocupados en el sector estructurado. Ello explica la razón por la cual las actividades y políticas de los sindicatos relativas a los trabajadores del sector informal han sido recientes y fragmentarias en la mayor parte de los países. Como consecuencia de estos factores, los logros de los sindicatos en sus esfuerzos por tratar de organizar a los trabajadores del sector informal han resultado a menudo desalentadores en el pasado. En momentos en que disponen de recursos financieros y humanos muy escasos, los sindicatos experimentan a veces dificultades para prestar más atención al sector informal.
Pese a ello los participantes estimaron que incumbía al movimiento sindical adoptar una perspectiva a más largo plazo y reconocer que la organización del sector informal es esencial para que el movimiento sindical pueda contar con una amplia base de afiliados y conservar su capacidad para defender a los trabajadores. Hace un siglo, el movimiento sindical se creó organizando a trabajadores que se enfrentaban con obstáculos y problemas análogos a los que prevalecen en el sector informal de hoy. Por consiguiente, la historia muestra que los trabajadores ocupados en el sector informal pueden organizarse con buenos resultados.
Sin embargo, para ser exitoso en la organización de los hasta hoy no organizados, los sindicatos deben esforzarse más por adecuarse a las necesidades de los trabajadores del sector informal por medio de actividades especialmente diseñadas para ellos como así también ofrecerles beneficios tangibles y una mejor protección. Los participantes recomendaron que las centrales sindicales nacionales y sus organizaciones afiliadas reexaminen con carácter urgente sus recursos propios, estructuras internas y la distribución de sus recursos para determinar si se presta una atención suficiente al sector informal.
El Coloquio adoptó las siguientes recomendaciones específicas: los sindicatos debieran:
• Reexaminar y -- cuando sea conveniente -- revisar sus reglamentos y estatutos para eliminar toda limitación de su capacidad para admitir como afiliados a los trabajadores del sector informal.
• Establecer y/o fortalecer estructuras especiales en sus centros encargados de movilizar y organizar a los trabajadores del sector informal.
• Promover la igualdad entre hombres y mujeres en el lugar de trabajo y en las estructuras sindicales. Ello debería comprender el establecimiento o desarrollo de unidades especiales en las centrales sindicales encargadas de cuestiones relativas a la igualdad de trato entre hombres y mujeres y de la coordinación de tales actividades.
• Conseguir más igualdad de trato entre hombres y mujeres en los puestos directivos de los sindicatos.
• Velar por que las estructuras sean representativas de los jóvenes, por que se tengan debidamente en cuenta las cuestiones relativas a los jóvenes y por que éstos participen en la toma de decisiones y reciban una formación a este efecto.
• Adoptar medidas para ayudar a las mujeres que desean participar en reuniones y actividades sindicales. Entre otras: programar las reuniones en las horas y fechas más convenientes para las mujeres, que han de combinar su actividad sindical con sus obligaciones familiares, y prever servicios de guardería y comidas para los hijos de estas mujeres.
• Llevar a cabo proyectos especiales encaminados a promover los sindicatos y sus objetivos entre los jóvenes. Ello puede requerir la organización de actividades musicales y teatrales, publicaciones para jóvenes, carteles y eventos deportivos con el fin de sensibilizar a los jóvenes y presentar una imagen moderna de los sindicatos.
• Velar por que mujeres participen en la movilización y organización de las mujeres ocupadas en el sector informal, así como jóvenes en las correspondientes actividades.
• Considerar la posibilidad de una organización «a nivel de la comunidad» junto con otros métodos de organización que han demostrado ser eficaces. Esta doble estrategia en materia de sindicación puede ser más eficaz para movilizar a los trabajadores ocupados en actividades del sector informal, en especial cuando se prohíbe el acceso a los lugares de trabajo o cuando se desconoce su ubicación, como ocurre a menudo con los trabajadores a domicilio y los trabajadores domésticos.
• Aprovechar plenamente las posibilidades de establecer «relaciones» entre el movimiento sindical y los trabajadores del sector informal. Por ejemplo, para dar a conocer las políticas y actividades de los sindicatos deberían establecerse vínculos con antiguos afiliados sindicales que perdieron su empleo en el sector estructurado y relaciones entre los afiliados sindicales ocupados en el sector estructurado y los miembros de sus familias que trabajan en el sector informal.
• Señalar como máxima prioridad el acceso a la información sobre la ubicación de los trabajadores y las características de sus relaciones de trabajo subcontratado. Los sindicatos deberían establecer mecanismos para el acopio sistemático de una información que siga la pista del trabajo subcontratado y de la organización del trabajo en toda la cadena de producción, desde el punto final de salida del producto o servicio hasta la unidad de producción más básica. Los sindicatos podrían utilizar esta información para tratar de identificar los afiliados potenciales y también en campañas de información sobre la explotación de los trabajadores subcontratados y los trabajadores a domicilio. Corresponde al Estado desempeñar un papel importante para facilitar el acopio de esta información (para mayores detalles véase más adelante).
• Promover un «modelo de organización» de los sindicatos para que los trabajadores puedan encontrar soluciones a sus propios problemas. Con este enfoque se presta especial atención a la posibilidad de que los activistas de la base se encarguen de organizar a sus compañeros y se hace hincapié en una metodología distinta para el logro de los objetivos sindicales.
• Llevar a cabo programas globales de educación con el fin de desarrollar auténticas capacidades de liderazgo entre los trabajadores del sector informal. Lo más eficaz parece ser un enfoque holístico de educación que haga extensivas al sector informal actividades sindicales como la negociación colectiva y atienda al mismo tiempo las necesidades específicas de los trabajadores de dicho sector.
• Considerar la oportunidad de ofrecer o ampliar los servicios especiales existentes para los trabajadores ocupados en el sector informal con miras a estimular su afiliación. Esta es una manera de atender inmediatamente sus necesidades económicas y sociales como las relativas a salud, educación, ahorro, crédito, etc.
• Considerar el establecimiento o ampliación de los vínculos con actividades económicas de carácter cooperativo. Este enfoque ha demostrado ser eficaz a la vez para ofrecer a estos trabajadores tanto servicios de apoyo como oportunidades de acceso al crédito y la tecnología y, en último caso, para que comprendan los beneficios de la sindicación.
• Desarrollar una estrategia global de comunicación. Uno de los cauces que los sindicatos utilizan para fortalecer la solidaridad y el apoyo del público es la organización de campañas y manifestaciones de sensibilización. Programas o anuncios en la radio y la televisión pueden ser más eficaces que medios de comunicación impresos para informar a los trabajadores del sector informal. Convendría prestar atención al desarrollo de las relaciones existentes con periodistas y grupos de prensa para que reflejen objetivamente la política de los sindicatos en sus artículos.
• Constituir coaliciones con sindicatos y organizaciones apropiadas del sector informal que comparten los principios y objetivos básicos del movimiento sindical. Estos grupos ofrecen oportunidades de asociación entre organizaciones o de integración con las centrales sindicales existentes.
• Los sindicatos deben conservar su identidad de organizaciones de trabajadores encargadas de la defensa y promoción de sus intereses. Sobre esta base, podrían establecer alianzas más generales con las ONG, los grupos religiosos y otros grupos de la sociedad civil como uno de los componentes de su campaña global de sindicación y mejoramiento de la situación de los trabajadores del sector informal. Alianzas respecto de cuestiones específicas son frecuentes y deberían ser objeto de un examen cuidadoso a nivel nacional. También son frecuentes las alianzas concertadas en torno a eventos como el Primero de Mayo. El objetivo debería ser constituir alianzas permanentes entre los sindicatos y grupos comunitarios.
• Desarrollar una colaboración entre centrales sindicales de distintos países. La colaboración internacional entre sindicatos para mejorar las condiciones en el sector informal se centra en cuatro áreas: vinculación más estrecha de las normas laborales con las cuestiones sindicales; negociación y aplicación de códigos de conducta; desarrollo y aplicación de modelos de acuerdo entre organizaciones sindicales internacionales y empresas multinacionales, y «etiquetas sociales». Las centrales sindicales internacionales debieran consignar más recursos para estas actividades. El Coloquio estableció como objetivo el tener modelos de acuerdo respaldados por disposiciones legales obligatorias que abarquen todos los segmentos de la economía e incluyan mecanismos viables para aplicar todos los convenios pertinentes de la OIT en todos los niveles de la cadena de producción.
• Facultar a sus centrales sindicales para liderar y coordinar los esfuerzos encaminados a conseguir apoyo externo con el fin de organizar actividades en el sector informal. Es importante que los sindicatos conserven el control de los objetivos y de los medios de ejecución de proyectos financiados con recursos externos.
2. Recomendaciones para los gobiernos y las organizaciones internacionales
Los participantes criticaron a los gobiernos y las instituciones financieras internacionales (IFI) por no haber prestado atención y recursos suficientes para la reconversión de las actividades del sector informal en empresas más productivas, mejor organizadas y más responsables socialmente. Es fundamental que las actividades del sector informal se mejoren para integrar empresas que: respeten los derechos sindicales y aseguren la protección de sus trabajadores; cumplan con todos los requisitos legales y fiscales; utilicen una tecnología y métodos de producción apropiados y sostenibles para el medio ambiente; aporten una contribución más importante a los ingresos nacionales; es decir, para que el sector informal se formalice e integre progresivamente.
En el pasado, muchos gobiernos y muchas IFI han apoyado de palabra este cambio, pero sus políticas y programas han surtido efectos opuestos. Por ejemplo, las políticas antisindicales y de vulneración de los derechos del trabajador aplicadas por los gobiernos continúan siendo uno de los factores principales que explican la razón por la cual los sindicatos tropiezan con dificultades para organizar a los trabajadores del sector informal. Muchos gobiernos, a menudo asesorados por las IFI, han declarado que para fomentar el potencial de generación de empleos e ingresos del sector informal no le aplicaban su propia legislación del trabajo y vulneraban los derechos sindicales. En muchos casos, una perspectiva excesivamente optimista del sector informal ha conducido a las IFI a recomendar más flexibilidad en el mercado de trabajo y, como consecuencia de ello, se ha reducido la protección de los trabajadores y el alcance de las disposiciones relativas a la seguridad social que se garantiza en el sector estructurado, en lugar de mejorar las normas en el sector informal.
Se formulan a continuación recomendaciones más específicas para los gobiernos, las IFI y la OIT.
a) Normas laborales, legislación del trabajo e inspección
Existen pruebas abrumadoras de que los derechos básicos plasmados en las principales normas internacionales del trabajo se vulneran flagrantemente en el sector informal.
• El programa InFocus de la OIT de promoción de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento debería comprender actividades específicamente orientadas hacia la eliminación de los obstáculos que dificultan la organización de sindicatos en el sector informal y hacia la aplicación de los demás convenios fundamentales en dicho sector. Con arreglo a esta Declaración, todos los gobiernos tienen la obligación de respetar, promover y aplicar las normas internacionales del trabajo fundamentales. La Declaración no establece ninguna distinción entre economías formales e informales.
• El FMI, el Banco Mundial y la OMC deberían apoyar plenamente los convenios fundamentales de la OIT y crear en sus políticas y programas condiciones propicias para su aplicación.
• La Memoria del Director General titulada «Trabajo decente» reconoce que todos los trabajadores tienen derechos, independientemente de si están ocupados en el sector formal o informal. Por consiguiente, es inaceptable establecer un sistema de legislación del trabajo doble o diferenciado. De hecho, debería existir un solo nivel de protección social para todos los trabajadores, independientemente de si trabajan en el sector formal o informal. Por lo tanto, la OIT debiera promover una reforma de las legislaciones nacionales del trabajo para que las leyes y reglamentos se apliquen efectivamente a todos los «trabajadores» en lugar de solamente a los «empleados» con contrato de empleo. La OIT tendría que reconocer la vulnerabilidad de muchos trabajadores del sector informal y promover la adopción de medidas adicionales de protección para los mismos. En particular, es imprescindible que los trabajadores gocen del derecho legal de obtener directamente la garantía de sus derechos a prestaciones de las partes en la cadena de producción que mayor capacidad financiera tienen para ello (independientemente de si estas partes mantienen una relación directa con los trabajadores de que se trata).
• La aplicación del Convenio sobre las organizaciones de trabajadores rurales, 1975 (núm. 141), y el Convenio sobre el trabajo a domicilio, 1996 (núm. 177) contribuirían a garantizar un nivel mínimo de protección a los trabajadores del sector informal. La OIT tendría que promover enérgicamente la ratificación y aplicación de estos Convenios y explicar a los gobiernos y los interlocutores sociales que la protección que ofrecen sería muy oportuna por muy básica que sea.
• La OIT debiera realizar más esfuerzos para que la protección abarque a los trabajadores dependientes de un contratista. Estos trabajadores son a menudo víctimas de explotación y precisan un mayor grado de protección. Cabe lamentar que la OIT no consiguiera adoptar el convenio sobre el trabajo en régimen de subcontratación en la reunión de 1998 de la Conferencia Internacional del Trabajo. La OIT debe velar para que los estudios que se llevan ahora a cabo sobre el trabajo en régimen de subcontratación y las discusiones tripartitas de este tema previstas para el año 2000, permitan la adopción de nuevos instrumentos que protejan a los trabajadores subcontratados.
• La OIT tendría que estudiar la manera de aplicar la Declaración tripartita de principios sobre las empresas multinacionales y la política social (1977) en toda la cadena de abastecedores de las empresas multinacionales, incluido el sector informal.
• Los gobiernos deberían velar por que los sindicatos faciliten la sindicación de todos los trabajadores tanto en el sector formal como en el informal.
• Con el fin de facilitar el acceso a la información sobre las «cadenas de producción» y los métodos de «subcontratación», los gobiernos debieran aprobar una legislación que obligue a todas las empresas a recolectar y publicar la información disponible sobre las actividades que se subcontratan. Esta información debe recopilarse respecto de todos los eslabones de la cadena de producción, incluidas situaciones en las que si el trabajo se subcontrata en el país de origen y en las que el trabajo se realiza en último término en otros países. La información recopilada debe comprender pormenores sobre la ubicación de las empresas y los trabajadores individuales que realizan un trabajo en régimen de subcontratación, así como sobre la cantidad del trabajo subcontratado (y el precio que se debe pagar) en cada nivel de la cadena de producción.
• En la mayor parte de los países el sistema de inspección del trabajo carece de personal y equipo suficientes. Una de las prioridades principales de los gobiernos debiera ser aumentar los recursos materiales y de personal calificado para esta actividad. También se recomienda considerar la posibilidad de completar los sistemas de inspección del trabajo del Estado con la concesión de derechos legales de inspección a los sindicatos, o el establecimiento de sistemas de inspección mixtos obreropatronales.
• Los participantes hicieron suyas las recomendaciones de una Reunión de expertos en inspección del trabajo y trabajo infantil celebrada en la OIT en septiembre de 1999.
• Los gobiernos tendrían que fortalecer sus ministerios de trabajo y velar por que dispongan de recursos y conocimientos técnicos que se ajusten adecuadamente a los requisitos sociales y laborales en el proceso de formulación de una política general. Corresponde a la OIT mantener y mejorar la asistencia técnica que viene prestando en la esfera de la inspección y de la administración del trabajo.
b) Políticas económicas
Después de dos décadas de fracaso en las políticas tradicionales de ajuste estructural, algunos gobiernos y personas dentro de las IFI empezaron a manifestar más interés por las opiniones de los sindicatos. Ello ofrece la oportunidad de elaborar recomendaciones de política que interesan directamente a los trabajadores del sector informal. Por consiguiente, se adoptaron las siguientes recomendaciones en materia de política económica.
• Los gobiernos y las IFI debieran adoptar medidas inmediatas para ejecutar políticas encaminadas a: mitigar los efectos perjudiciales de los programas de ajuste; estimular la demanda agregada; y ofrecer una ayuda global para aliviar los efectos de la deuda internacional en las naciones más pobres. Todas estas políticas tendrían que redundar en beneficio del sector informal porque el mayor problema económico que se plantea en el mismo es la demanda insuficiente de sus productos.
• Las IFI debieran velar por que las políticas que recomiendan y las condiciones que imponen a los gobiernos conduzcan a políticas macroeconómicas, industriales y de mercado de trabajo que faciliten la reconversión de las actividades del sector informal en empresas más productivas, mejor organizadas y socialmente responsables.
• La política económica de los gobiernos tendría que promover la reconversión del sector informal mediante: el establecimiento de un vínculo entre los incentivos fiscales y financieros que se ofrecen a las PYME y el respeto de las normas laborales y de los derechos sindicales en las empresas pequeñas y las microempresas; y velar por que las políticas de compras del Estado promuevan la aplicación de las normas laborales.
• La sindicación de los trabajadores del sector informal es un bien público para toda sociedad. Por consiguiente convendría utilizar instrumentos apropiados de política general, por ejemplo en materia de sindicación, incluidos subsidios, el establecimiento de infraestructuras, etc.
• Las IFI debieran con carácter urgente prestar más apoyo financiero al desarrollo de las infraestructuras en sus programas de ajuste estructural. Los trabajadores del sector informal no tienen a menudo acceso a la tierra y se ven con frecuencia obligados a ocupar con carácter precario bienes raíces públicos y privados o trabajar sencillamente en la calle o las esquinas. Ello significa a su vez que no tienen acceso a servicios básicos como el agua y la electricidad. Una infraestructura deficiente (carreteras, alcantarillados y medios de comunicación) socava su productividad y su capacidad para desarrollarse y triunfar.
• Los gobiernos y las IFI debieran aumentar sustancialmente los recursos disponibles para ofrecer viviendas adecuadas a los trabajadores del sector informal.
• Los gobiernos tendrían que integrar en sus planes de urbanización y proyectos de desarrollo espacio y servicios para los vendedores ambulantes.
• La OIT ha de desempeñar un papel importante en el desarrollo de una infraestructura con uso intensivo de mano de obra. Uno de los aspectos más importantes de este programa es demostrar que la OIT puede armonizar sus actividades de promoción del empleo con las de aplicación de las normas laborales. Los recursos asignados por la OIT para actividades de esta naturaleza debieran aumentarse en grado importante.
• Son esenciales para la reconversión del sector informal las políticas encaminadas a promover el desarrollo del capital humano mediante mejores servicios de educación y formación. Por consiguiente, las campañas organizadas por los sindicatos con el fin de promover el acceso universal a la educación y a la formación revisten especial importancia para el sector informal y debieran continuarse. Las políticas de formación profesional del Estado y del sector privado debieran ajustarse para adecuarlas mejor a las necesidades específicas de los trabajadores del sector informal generalmente poco escolarizados. Los gastos de matrícula en establecimientos formales de capacitación tendrían que reducirse, así como organizarse cursillos especiales para personas analfabetas o semianalfabetas.
• El programa InFocus de la OIT de inversión en conocimientos teóricos y prácticos, y empleabilidad debiera promover políticas que reflejen las necesidades específicas de los trabajadores del sector informal y velar por que los sindicatos participen en la planificación y ejecución de las actividades previstas en este programa.
• Los microempresarios y los trabajadores por cuenta propia tropiezan con dificultades de acceso al crédito institucional. Este problema es particularmente agudo en el caso de las mujeres. Muchas organizaciones internacionales y ONG han establecido programas que ofrecen oportunidades limitadas de crédito a las personas ocupadas en este sector. El movimiento sindical internacional apoya plenamente estas iniciativas pero recomienda que los programas se ajusten para que sus beneficiarios comprendan a los grupos más pobres.
• Los programas y actividades de la OIT en materia de microcrédito tendrían que ajustarse para integrar un fomento eficaz y coherente de los convenios de la OIT. La OIT tendría que asociar más estrechamente a representantes sindicales idóneos en la gestión y supervisión de estos proyectos de la OIT.
• Las actividades de la OIT relativas a la promoción de las pequeñas y medianas empresas (PYME) tendrían que supervisarse estrechamente para que se conceda más importancia a la mejora de las condiciones de trabajo y a la aplicación de las normas laborales en el sector informal.
• Una formación en materia de legislación del trabajo a nivel local tendría que incluirse automáticamente en todas las actividades de la OIT relativas al fomento de las PYME. El personal de apoyo de los proyectos relativos a las PYME ha de garantizar que el personal nacional reciba información sobre la legislación nacional del trabajo y las normas internacionales del trabajo, así como sobre la política de la OIT de promoción de las normas internacionales del trabajo por medio de actividades de cooperación técnica.
• Los gobiernos tendrían que reexaminar y revisar su reglamentación relativa a la constitución y funcionamiento de las PYME. El sector informal tiende a incumplir las disposiciones reglamentarias y las relativas a la concesión de licencias porque son a menudo complicadas y ambiguas, y porque se aplican en un entorno de corrupción. Tal vez pueda conseguirse una mejor aplicación de estas disposiciones mejorando su calidad y ofreciendo mejores facilidades de acceso.
c) Protección social
Los participantes expresaron su preocupación ante la falta de protección social en el sector informal y recomendaron que la ampliación del alcance de la protección social para abarcar dicho sector se considerara como uno de los objetivos principales de la OIT. En relación con este objetivo se formularon las recomendaciones siguientes:
• La OIT debiera continuar promoviendo sistemas de protección social equitativos y universales porque son necesarios para reducir las desigualdades en los ingresos y garantizar una protección a todos los componentes de la sociedad. Dentro del marco de las actividades de asesoramiento de la OIT en materia de política debiera tratarse de explicar a los gobiernos y a los interlocutores sociales cómo ofrecer protección a los que más la necesitan, incluidos los trabajadores del sector informal, a un costo sostenible para los trabajadores, los empleadores (cuando los hay) y el Estado.
• Por no existir regímenes universales de protección social muchos países en desarrollo han creado a nivel local mutualidades de seguros. Estas mutualidades ofrecen una protección valiosa a muchos trabajadores del sector informal. Sin embargo, no ofrecen la misma protección solidaria que los regímenes obligatorios nacionales que protegen tanto a las personas de ingresos bajos como superiores. También podrían socavar los regímenes universales de protección social porque no requieren normalmente contribuciones de los empleadores. Por consiguiente la OIT tendría que promover activamente la participación de los sindicatos en el diseño y funcionamiento de estas mutualidades de seguros a nivel local para prevenir estos peligros y velar por que se utilicen como primera medida orientada hacia una protección social obligatoria.
• La OIT tendría que promover debates nacionales sobre el futuro de la seguridad social y los temas considerados podrían incluir:
a) la mejor manera de conseguir una protección social universal y formas y niveles apropiados de protección básica para todos, incluidos los trabajadores del sector informal;
b) las fuentes de financiación de la protección social y los gastos que la sociedad en su conjunto puede permitirse por este concepto;
c) los mecanismos para administrar en forma equitativa los regímenes de protección social.
• Las actividades del sector informal padecen un sinnúmero de accidentes del trabajo y problemas de salud. Tendrían que aumentarse los créditos consignados por el gobierno para campañas de información sobre el costo económico de estos problemas y mejorar el balance de la seguridad y salud en el sector informal. Los sindicatos tendrían que participar en la planificación y gestión de las organizaciones y actividades de seguridad y salud. La OIT ha adoptado un programa de asistencia técnica muy importante en esta esfera y convendría ampliarlo.
3. Recomendaciones para las actividades de seguimiento de la Oficina de Actividades para los Trabajadores (ACTRAV)
ACTRAV debería:
• Recibir de manera continuada recursos adicionales para fortalecer sus actividades relativas al sector informal y establecer un centro de referencia para dicho sector.
• Elaborar y llevar a cabo actividades de seguimiento, incluidos coloquios y proyectos, a nivel regional y nacional. Coloquios regionales y nacionales son necesarios para una mayor toma de conciencia de la necesidad de que los sindicatos amplíen sus actividades de sindicación y protección para abarcar a los trabajadores del sector informal.
• Realizar investigaciones y elaborar estrategias para los trabajadores del sector informal y constituir un banco de datos sobre las mejores prácticas en esta esfera. Estas investigaciones e informaciones tendrían que utilizarse con miras a la elaboración de directrices prácticas y de instrumentos metodológicos para la acción de los sindicatos en dicho sector.
• Llevar a cabo programas experimentales con el fin de promover entre sindicatos la transferencia de conocimientos teóricos y prácticos sobre técnicas y prácticas para organizar el sector informal.
• Buscar el apoyo de donantes para proyectos experimentales con el fin de prestar asistencia a los sindicatos en el establecimiento de estructuras y actividades orientadas hacia la organización de los trabajadores del sector informal y la integración de sus necesidades en las prioridades y políticas de los sindicatos a nivel nacional y sectorial.
• Realizar investigaciones y llevar a cabo actividades que ayuden al movimiento sindical nacional e internacional en la aplicación de códigos de conducta, modelos de acuerdo y programas de rotulación para ampliar el campo de aplicación de las correspondientes normas laborales de manera que abarquen el sector informal. Ello debería comprender, entre otras cosas, facilitar el intercambio de información entre sindicatos, así como investigaciones sobre las «cadenas de producción» y los efectos sociales y económicos de la subcontratación y formas atípicas de trabajo.
• Continuar prestando asistencia al movimiento sindical internacional con el fin de promover la ratificación y aplicación de los convenios de la OIT sobre los trabajadores a domicilio y las organizaciones de trabajadores rurales. ACTRAV también debería elaborar y utilizar materiales de educación sindical sobre nuevas normas de la OIT que podrían ayudar a los trabajadores del sector informal, incluido un convenio sobre el trabajo en régimen de subcontratación.
ACTRAV tendría que establecer y ampliar su colaboración con otros programas técnicos de la OIT en la sede y fuera de la misma para:
• Contribuir a la aplicación plena y rápida de las presentes conclusiones.
• Prestar servicios de apoyo a los sindicatos (formación, asesoramiento e intercambio de información) para el desarrollo de las pequeñas empresas.
• Promover actividades mancomunadas adicionales entre los sindicatos y las cooperativas.
• Preparar y llevar a cabo campañas de concienciación de los sindicatos sobre los beneficios potenciales que ofrece el establecimiento de alianzas con grupos representativos de la sociedad civil.
• Preparar modelos de mejores prácticas para promover y aplicar regímenes innovadores de protección social (atención al niño, educación, seguro de enfermedad, seguridad y salud), así como prestar asistencia para su adopción.
• Prestar asesoramiento técnico y apoyo en la elaboración y ejecución de programas de capacitación de los sindicatos para atender las necesidades de los trabajadores del sector informal en materia de calificaciones.
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