La Constitución de la OIT y la Declaración de Filadelfia subrayan que el
mandato de la OIT es contribuir a la protección de los intereses de los
trabajadores y las trabajadoras en todos los ámbitos, así como a orientar las
políticas sociales a f in de mantener una paz universal y duradera en todo el
mundo.
En particular, la Declaración de Filadelfia (en la Conferencia de la OIT de 1944)
reafirmó y precisó los fines y objetivos de la Organización (incorporándolos
luego a la Constitución de la OIT), como un texto que recuerde los principios
fundamentales sobre los cuales se fundó la OIT, y en donde se destaca que:
- El trabajo no es una mercancía.
- La libertad de expresión y de asociación es esencial para el progreso constante.
- La pobreza, en cualquier lugar, constituye un peligro para la prosperidad de todos.
- La lucha contra la necesidad debe proseguirse con incesante energía dentro
de cada nación y mediante un esfuerzo internacional, continuo y concertado,
en el cual los representantes de los trabajadores y de los empleadores,
colaborando en un pie de igualdad con los representantes de los gobiernos,
participen en discusiones libres y en decisiones de carácter democrático, a fin
de promover el bienestar común.
Y es que gran parte de la fortaleza de la OIT, se apoya, además de la defensa
de dichos Principios Fundamentales, en su originalidad y especificidad que la
hace ser la única organización universal fundada en una estructura tripartita en
que gobiernos, empleadores y trabajadores están reunidos para obrar por la
promoción de la justicia social y mejores condiciones de vida y de trabajo en
todo el mundo, sobre las que pueda sustentarse una paz universal y duradera.
Bien es cierto que desde la Fundación de la OIT hasta nuestros días, el mundo
ha experimentado un profundo cambio en sus formas y modos tanto en las
relaciones humanas, como en los políticas, sociales y económicas.
En particular, y en las tres últimas décadas, el fenómeno de la globalización
mundial, de la liberalización económica, de la revolución tecnológica, informática
y de comunicación, la apertura de los mercados y, por tanto, el incremento de la
interrelación y dependencia entre los países, son factores que han conformado
un nuevo contexto de relaciones sociales que plantean nuevas dificultades e
interrogantes para los trabajadores y las trabajadoras en cualquier rincón del
planeta.
Por todo ello, la OIT ha sentido como propia la responsabilidad de adecuar sus
planteamientos y capacidad de acción acorde a los nuevos retos que enfrenta la
sociedad del siglo XXI.
Y de esta reflexión surge, entre otros, el convencimiento de que sólo sobre la
base del respeto y cumplimiento los derechos y valores fundamentales del ser
humano (reflejados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos), y
por consiguiente, del respeto y cumplimiento de los Principios Fundamentales
del Trabajo, se puede edificar una aldea global que tengo como pilares los
imprescindibles elementos de libertad y justicia social, a los que deben aspirar
nuestras sociedades.
Para cumplir con estas responsabilidades en América Latina y el Caribe, la
Oficina Internacional del trabajo ha propuesto una agenda con cuatro objetivos
estratégicos que representan la esencia del Programa y Presupuesto para los
años 2000-2001 y del Informe del Director General a la Conferencia en junio de
1999.
Estos cuatro objetivos estratégicos son: la promoción y aplicación de los
principios y derechos fundamentales en el trabajo, la promoción de políticas y
programas destinados a generar más y mejores empleos, la ampliación de la
cobertura y efectividad de una protección social para todos y el fortalecimiento
del tripartismo y el diálogo social.
Uno de los retos más importantes paro el Istmo Centroamericano es asegurar la
distribución equitativa de los beneficios económicos derivados de la
globalización y del crecimiento de la competencia internacional, para así lograr
un progreso social sostenible. En el ámbito laboral, enfrentar este reto implica el
respeto a los derechos fundamentales del trabajo.
En consecuencia con esto último y con la estrategia global de lo OIT, y en el
marco del primero de los objetivos antes reseñados, surge la necesidad de
concentrar los esfuerzos (junto a otras prioridades como promover la
coordinación de políticas laborales en el contexto de la integración económica y
el refuerzo de las acciones para eliminar el trabajo infantil) para promover la
ratificación de las Normas Internacionales del Trabajo (NIT), así como la
Declaración sobre los Principios Fundamentales del Trabajo.
Esta edición se enmarca dentro de las múltiples actividades propuestas por la
OIT como parte de su compromiso para hacer plenamente efectivo "La
Declaración de los Principios y Derechos Fundamentales del TrabajoĢ adoptada
en 1998 a partir de la celebración del 50' aniversario de la Declaración Universal
de los Derechos Humanos.
La Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento reafirma el compromiso universal de respetar, promover y aplicar los principios de la libertad sindical, el reconocimiento real del derecho a la negociación colectiva, la eliminación de todas las formas de trabajo forzoso u obligatorio, la erradicación del trabajo infantil y la supresión de toda discriminación en el empleo y la ocupación, y todos ellos están recogidos en siete convenios fundamentales que, junto al recientemente aprobado Convenio 182 referente a la eliminación de las peores formas de trabajo infantil que conforman el núcleo de partida y desarrollo del presente trabajo.
Es importante resaltar que a partir de los siete convenios fundamentales incluidos en la declaración sobre los derechos fundamentales del trabajo, surgen estos principios fundamentales que todo Estado Miembro de la OIT, aún cuando no haya ratificado dichos convenios tiene el compromiso, derivado de su mera pertenencia a la organización de respetar, promover y hacer realidad. El acatamiento de tales principios y derechos fundamentales conforta la democracia, la justicia social, la eficacia económica y un crecimiento sostenible, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados.
Esta Cartilla se ha realizado bajo la Coordinación de Elizabeth Tinoco, Especialista Principal en Actividades para los Trabajadores (ACTRAV) del Equipo técnico Multidisciplinario (ETM) de Son José, Costa Rica, y con el apoyo del proyecto "Fortalecimiento y Modernización de las Organizaciones Sindicales en el Istmo Centroamericano" financiado por la Unión Europea, ejecutado por la OIT y dirigido por el CTP Sr. Julian Egea.
Se (agradece a Víctor Vega y su equipo de trabajo el esfuerzo realizado para la recopilación, selección, y elaboración de gran parte de los textos y de la mayor parte del trabajo reflejado en esta Cartilla.
También se agradece a Germán López Morales (especialista en Normas Internacionales del Trabajo y perteneciente al Equipo Técnico Multidisciplinario de la sede de la OIT en San José de Costa Rica) por la supervisión de los aspectos legales concernientes a esta Cartilla.
Y finalmente a Sergio Martín-Moreno por la elaboración de las ilustraciones que acompañan los textos, así como por su trabajo en las aportaciones finales, en las correcciones de estilo y presentación de la Cartilla.
Manuel Simón
Director de la Oficina
de Actividades para los Trabajadores