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Gif Entrevista con el Sr. Leroy Trotman
Presidente del Grupo de los Trabajadores ante el Consejo de Administración de la OIT.
Sir Trotman es el Secretario General de la Unión de Trabajadores de Barbados (BWU).

Usted preside el Grupo de los Trabajadores, el cual es un importante componente del único organismo tripartito de la ONU, la OIT. ¿En qué radica la importancia de la labor de esta institución para los trabajadores?

Los trabajadores del mundo atribuyen gran importancia a la OIT por una serie de razones. En primer lugar la consideran la única organización donde pueden hacerse escuchar en la toma global de decisiones. En la OIT se trata a los trabajadores con respeto. Se los escucha, no solamente como un privilegio sino en razón de sus derechos fundamentales. En segundo lugar, ven a la OIT como el organismo normativo que repercute en la calidad de vida de los trabajadores y trabajadoras de todo el mundo, ya que procura orientar a los gobiernos y empleadores en la determinación de qué normas mínimas de vida y de trabajo deben aplicarse en el mundo. La OIT constituye una vía a través de la cual los trabajadores y sus organizaciones pueden ejercer una presión internacional sobre los gobiernos y sobre las empresas que no respetan las normas básicas de derechos fundamentales o de decencia en el trabajo. Con frecuencia actúa como una institución internacional a través de la cual los pares pueden examinar los actos de horror cometidos por gobiernos contra su propia población o contra otras personas a fin de que mediante esfuerzos concertados se puedan alcanzar resultados en el restablecimiento de la dignidad humana.

¿Es el grupo de los trabajadores suficientemente proactivo en este momento? Hay quienes lo acusan de contentarse a veces de reaccionar a los debates en curso sin intentar plantear otros...

Es posible que una parte de los trabajadores espere demasiado de los cambios que pueden producirse en el plano internacional, inclusive con la mejor voluntad del mundo. Estimo que se debe reconocer que lleva tiempo cambiar las cosas. Por ejemplo, si queremos que se debata un tema en la Confederación Internacional del Trabajo de 2005, es necesario decidirlo ya en 2003 porque antes del debate se deben efectuar muchas investigaciones y consultas. Asimismo, cuando se toma una decisión, el procedimiento para aplicarla lleva tiempo. Quienes están acostumbrados a ver la manera en que se desarrollan las cosas en sus empresas o sindicatos pueden impacientarse cuando vienen a la OIT pero es necesario evitar que esa frustración repercuta negativamente en nuestro trabajo, debemos actuar respetando las reglas. Dicho esto, es nuestra responsabilidad anticipar los cambios en el mundo del trabajo, ser proactivos, y queremos realizar mayores esfuerzos en ese sentido.

¿Está satisfecho con la manera actual de trabajar?

Quisiéramos que las cosas avanzaran más rápidamente pero nuestra primera preocupación es que se hagan bien. Queremos que se llegue a acuerdos que la OIT, los gobiernos, las organizaciones regionales, los empleadores y los trabajadores puedan aplicar de la mejor manera posible en el terreno. Es necesario que las bellas declaraciones de la OIT se traduzcan efectivamente en acciones o programas para mejorar la calidad de vida de toda esa gente cuyas condiciones no aceptarían nunca para sus propios hijos quienes toman las decisiones en Ginebra. No podemos considerarnos satisfechos con acuerdos que crearían para el resto del mundo condiciones de trabajo que no quisiéramos que les fueran impuestas a nuestros hijos: salarios demasiado bajos, falta de seguridad, entornos laborales demasiado rigurosos, a veces castigos corporales, etc. Dado que quienes toman las decisiones en Ginebra no tolerarían esas cosas para su propia familia, deben hacer más y de una manera más expeditiva para que todos los demás seres humanos, que son nuestros compañeros y compañeras, tampoco se vean sometidos a tales condiciones.

No obstante, esas dificilísimas situaciones prevalecen en todo el mundo. ¿Por qué no se consigue mejorarlas más rápidamente?

Hay diversas razones. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, la principal es la todopoderosa influencia del capital. En la mayoría de los países, los gobiernos dependen del voto de las masas para ser elegidos por lo que deberían preocuparse más por satisfacer las aspiraciones de dichas masas pero, en realidad, los gobiernos están extremadamente sometidos al capital y a veces proceden de la misma clase. Es lamentable que actualmente el capital se preocupe menos por el sufrimiento de la gente y la calidad de vida de la gran mayoría que por sus propios niveles de ganancias. Quienes se mueven en ese mundo del capital no relacionan las cifras que ven como resultado del manejo de sus acciones y títulos con el nivel de vida de sus vecinos, los maestros de sus hijos, etc. Ejercen entonces presiones en pro de condiciones terriblemente inhumanas, no porque sepan a qué corresponden esas condiciones sino porque les preocupa únicamente lo que reditúan sus inversiones. El mundo ha pasado a ser muy cínico, inhumano en cierta medida. Ya no nos preocupamos por los valores humanos sino por el dólar. Decir esto no es mostrarse teórico o radical, es la realidad, la única ideología actual es la del dinero, ya nadie piensa que ante todo debería proteger a sus compañeros y compañeras. La labor de los sindicatos es especialmente difícil en estas circunstancias, inclusive en el seno de la OIT.

Usted es miembro de la Comisión de la OIT sobre la Dimensión Social de la Globalización, ¿qué finalidad tiene ese organismo y cómo avanza su labor?

Durante muchos años, las distintas instituciones internacionales que influyen en la mundialización del comercio y la liberalización de la economía han venido sufriendo dificultades al abordar las cuestiones humanas. A menudo sostienen que esas cuestiones se irán resolviendo automáticamente como resultado del trato que dan a las cuestiones económicas y comerciales. En realidad, esa actitud no ha dado resultado. La Comisión Mundial de la OIT procura colocar en primer plano las cuestiones sociales en el debate internacional y por esa única razón constituye un gran paso al frente ya que hasta ahora se ha venido dando vueltas en círculo. La Comisión debería obligar a los gobiernos de todas las regiones del planeta y de todas las grandes instituciones a revaluar los motivos de su existencia, en particular de la existencia de las principales instituciones creadas en épocas recientes, como el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio. También se ha de revaluar el avance de la mundialización. Se debe recordar a las instituciones que su finalidad es crear un orden mundial mejor y más accesible donde se reduzcan considerablemente la pobreza y la escasez. En consecuencia, en un sentido real, la Comisión Mundial de la OIT debería ser un avance con respecto a la Cumbre de Copenhague y a la conferencia que le siguió en 2000. Debería proporcionar sugerencias para una comunidad global abarcadora donde se hagan mayores esfuerzos por proporcionar pan, paz y libertad para todos.

Se siente entonces usted optimista con respecto a los resultados de los trabajos de la Comisión Mundial de la OIT...

El debate sobre la dimensión social de la mundialización se lleva a cabo desde hace tiempo. Ahora, a instancias del Director General, Sr. Juan Somavia, se creó este foro donde todos los componentes de la OIT pueden dar a conocer sus opiniones. Sus integrantes proceden de regiones muy diferentes, tienen trayectorias laborales muy variadas y sus primeras reuniones les permitieron conocerse mejor, saber exactamente lo que cada uno quiere decir cuando se refiere a una u otra cosa. Durante ese período acumularon gran cantidad de información y efectuaron numerosas consultas. Vendrá luego el momento de poner por escrito todas esas horas de debate, de decir al mundo que lo que anhelamos no es lo que existe actualmente. Será necesario que la Comisión exprese una posición unánime. El gran interrogante es saber qué hay que cambiar. Desde el punto de vista de los trabajadores, se necesita un nuevo orden mundial donde la población y los valores humanos ocupen el centro. Actualmente, si una persona no dispone de dinero nadie toma muy en serio lo que dice, inclusive cuando se está refiriendo a personas que viven a unos pocos metros de distancia. No se da mucho peso a los argumentos de las personas que no pueden influir en las decisiones económicas. Es necesario disponer de un nuevo paradigma, decidido por el pueblo.

¿Que hace el Grupo de los Trabajadores para lograrlo?

El Grupo de los Trabajadores actúa en ese sentido, intenta hacer que todos tomen conciencia de la necesidad de que las empresas tengan una responsabilidad social. En ciertas empresas hemos hecho acuerdos marco e intentamos acrecentar la sensibilidad de las multinacionales en ese ámbito. Hacemos todo lo que está a nuestro alcance para que se creen normas, para que la Comisión sobre la Aplicación de las Normas, que vela por el respeto de los convenios de la OIT, trate mayor cantidad de casos y que se respeten sus decisiones, para que el Comité de Libertad Sindical trate eficazmente situaciones terribles como las de Myanmar o Colombia. Esperamos que al plantear todos esos problemas, los gobiernos miembros de la OIT tengan la voluntad política de cambiar y persuadir a sus vecinos para que cambien su comportamiento y respeten los valores humanos. Es una tarea enorme pero el Grupo de los Trabajadores debe abocarse a ella con ayuda de ACTRAV.

En junio de 2002, la OIT adoptó una resolución para reforzar el tripartismo en la organización. ¿Se debió eso a que el tripartismo está realmente amenazado en este momento o se buscaba prevenir con ello una amenaza futura?

Quisiera poder contestar que buscábamos prevenir un posible problema futuro pero la realidad es que el problema ya se plantea en este momento. A lo largo de los años, la OIT repitió con frecuencia que es una organización tripartita pero, lamentablemente, en diversas ocasiones tomó decididamente una vía multipartita. Con frecuencia los movimientos de trabajadores declararon que deseaban cooperar con la sociedad civil, las ONG, en distintos niveles, pero la OIT fue creada para tratar normas y problemas relativos al trabajo y fue tripartita desde el comienzo. Pensamos que los dirigentes de la OIT que toman el camino del multipartismo están equivocados, de allí esa resolución.

El sector "diálogo social" de la OIT publicó recientemente un documento donde explicaba claramente el significado de tripartismo, es decir, un diálogo entre gobiernos, representantes de trabajadores y de empleadores. El Director General repitió posteriormente que ésa es la buena interpretación del término. Nos regocijamos por esta iniciativa ya que si bien el Convenio (núm. 144) sobre la consulta tripartita fue adoptado hace más de veinte años, pocos gobiernos le atribuyen importancia. Es necesario saber también que, en el seno de la OIT, ciertas personas se interesan más en las ONG que en promover las alianzas sociales que reforzarían la organización. Esta actitud debe cambiar y el documento preparado por el sector "diálogo social" puede contribuir a ello. Esto no quiere decir que las ONG no tengan importancia o que carezcan de excelentes puntos de vista. Es necesario tener en cuenta estos últimos pero las ONG no son un interlocutor social y no deben entonces intervenir en las tomas de decisiones de la OIT.





Entrevista realizada por Sr. Samuel Grumiau, noviembre 2002.



Creada por LO. Aprobada por MS. Ultima actualización: 19 de junio de 2003.