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Gif Entrevista con el Sr. Ulf Edström
Miembro del Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo y portavoz del Grupo de los Trabajadores ante la Comisión de Cuestiones Jurídicas y Normas Internacionales del Trabajo de la OIT.
El Sr. Edström está al frente del departamento internacional de la confederación de sindicatos de Suecia (LO-Suecia).

La OIT ha adoptado hasta la fecha 184 convenios internacionales pero el mundo del trabajo evoluciona constantemente... ¿Se deberían hacer nuevos convenios?

No estoy seguro de que necesitemos contar con más convenios. Desde hace unos diez años, diversos comentarios, dimanados sobre todo de los empleadores y de ciertos grupos de gobiernos, critican las normas de la OIT diciendo que son demasiado numerosas. No obstante, se está llevando a cabo un proceso de revisión: examinamos todos los convenios adoptados desde 1985 -con la excepción de las ocho normas fundamentales y de las cuatro normas prioritarias- para determinar cuáles son obsoletos y se deberían por lo tanto retirar o revisar. La OIT es la única organización internacional que actualiza tan regularmente sus normas pero se la critica porque en el curso de su historia elaboró 184 convenios. Cabe señalar que esas críticas no son muy específicas. Por supuesto que se necesitan normas nuevas para tratar los problemas nuevos que surgen en el mundo del trabajo. No obstante, en ocasiones eso puede hacerse actualizando normas ya existentes.

Actualmente se habla en la OIT de un "enfoque integrado" para agrupar las distintas normas del mismo ámbito, como ya se ha hecho en el sector del transporte marítimo. ¿No se corre el riesgo de que en ese proceso se pierdan ciertos detalles que podrían ser importantes para los trabajadores?

Podría ocurrir. En el sector marítimo, empleadores y trabajadores están procurando fusionar toda una serie de elementos en una "supernorma". Espero que tengan éxito ya que en este momento hay muchos convenios en el sector marítimo. Algunos se superponen en distintos puntos pero no todos fueron ratificados por la misma cantidad de países. Eso origina algo de desorden pero si la discusión avanza, dispondremos de un marco general interesante y estoy convencido de que no perderemos casi ningún detalle.

En 200, se lanzará asimismo un procedimiento de enfoque integrado en el ámbito de la salud y seguridad en el trabajo. Tomaremos cada uno de los instrumentos existentes en ese ámbito (convenios, recomendaciones, códigos, etc.), veremos cuáles son las carencias e intentaremos elaborar un nuevo enfoque más general. También seguiremos más de cerca la manera en que se han trasladado todas esas disposiciones de la OIT a las legislaciones nacionales y prestaremos ayuda a los países en ese sentido. El mayor de los logros consistiría en combinar la elaboración de las normas con una asistencia técnica efectiva de la OIT que garantice la aplicación de esas normas en el ámbito nacional.

Diversas recomendaciones de la OIT ya no encuentran eco entre los gobiernos a los que las mismas se dirigen. ¿Existen vías que deben explorarse para mejorar ese nivel?

Para que se tomen más seriamente las recomendaciones del Consejo de Administración de la OIT en los distintos países, el Grupo de los Trabajadores preconiza la instauración de comités "OIT" nacionales tripartitos, según definidos en el Convenio núm. 144. Hay que darse cuenta asimismo de que para toda una serie de gobiernos y de organizaciones representativas de empleadores y de trabajadores que no están representados en el Consejo de Administración, los textos de la OIT resultan algo difíciles de comprender. Por ese motivo, la OIT está aplicando enfoques país por país, en virtud de los cuales los interlocutores sociales se reúnen para evaluar junto a los expertos de la OIT lo que se debería hacer para seguir nuestras recomendaciones. Este tipo de enfoque se aplicó principalmente en Trinidad y Tobago con excelentes resultados ya que todos comprendieron mejor lo que la OIT esperaba de ellos. La OIT también ha confeccionado "perfiles nacionales" que aclaran lo que se espera de cada Estado Miembro en lo concerniente a las normas y cuáles constituyen instrumentos valiosos para los sindicatos.

En 2001, el gobierno de un país desarrollado tenia la intención de ratificar el Convenio núm. 155 sobre la seguridad de los trabajadores pero finalmente optó por ratificar el Convenio núm. 182 sobre las peores formas de trabajo infantil porque había una gran presión de la OIT para ratificar ese convenio fundamental. Ahora bien, los trabajadores de ese país (cuyos procedimientos internos dificultan la ratificación de más de un convenio por año) hubieran preferido que se ratificara el primero, dado que el trabajo infantil allí no constituye un problema...

El Convenio núm. 155 es uno de los más importantes. Como trabajadores, repetimos sin cesar que no se debe concentrar toda la atención en los convenios fundamentales. Reclamamos a la OIT que realice campañas para la ratificación de todos los convenios que son fundamentales en este momento. Además, nos oponemos a que ciertos gobiernos pretexten que están adoptando un enfoque integrado sobre la salud y la seguridad para postergar la ratificación del Convenio núm. 155. Los índices de ratificación de los convenios relativos a la salud y la seguridad no son muy impresionantes. Es algo deplorable.

Entre los ocho convenios fundamentales, ninguno trata cuestiones de salud y seguridad. ¿No es algo sorprendente?

La idea de seleccionar convenios fundamentales surgió del movimiento sindical y estuvo vinculada a la creación de la Organización Mundial del Comercio y al debate sobre la inclusión de una cláusula social. En aquel entonces, habíamos elegido siete convenios (el núm. 182 apareció más tarde). Personalmente, me decepcionó que no formara parte de ellos ninguna norma relativa a la inspección del trabajo ya que, ¿cómo se puede garantizar el más mínimo seguimiento de cuestiones como salud y seguridad sin una correcta inspección del trabajo? Felizmente, el convenio (núm. 81) sobre la inspección del trabajo y el convenio (núm.129) sobre la inspección del trabajo en la agricultura forman parte de los cuatro convenios denominados prioritarios (al igual que el 144 sobre la consulta tripartita y el 122 sobre la política del empleo), a los cuales intentamos que se preste una atención renovada. La OIT lanzó además en noviembre de 2002 una campaña por la ratificación del Convenio núm. 144.

¿Cómo se puede hacer aumentar la cantidad de ratificaciones?

Una cuestión que reviste importancia clave es la existencia de un comité nacional tripartito de la OIT (según estipulado en el Convenio núm. 144), lo que permite que los sindicatos planteen la necesidad de ratificar las distintas normas de la OIT.

Otra de las posibilidades consistiría en establecer una cooperación entre sindicatos a escala regional, cosa que hacemos en los países nórdicos (Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca e Islandia), en cuestiones relativas a la OIT. Los responsables de los mismos se reúnen tres veces por año. Hemos convenido llevar a cabo un estudio en cada uno de esos países sobre todos los convenios adoptados por la OIT a partir de 1980 para examinar cuáles son las razones que impulsaron a ciertos gobiernos a no ratificar algunos de ellos. Como tenemos el mismo tipo de cultura y el mismo nivel de desarrollo económico, estamos seguros de que sería interesante efectuar esta comparación. El estudio reactivó el interés de los sindicatos por esta cuestión, que trasmitieron sus interrogantes a sus gobiernos dentro de un espíritu de diálogo, sin criticarlos directamente por no haber ratificado todavía ciertas normas. En Islandia, los sindicatos se dieron cuenta de que más de la mitad de los convenios adoptados por la OIT desde 1980 no habían sido discutidos nunca en el seno del comité "OIT" nacional tripartito, por lo que no debe sorprender entonces que no se los haya ratificado. A partir de este estudio aumentó netamente la cantidad de ratificaciones de esos cinco países. Hemos sugerido a la CIOSL que organice el mismo tipo de cooperación sindical regional en otros lugares.

A pesar de la calidad de los convenios muchos trabajadores del mundo ¡ni siquiera han escuchado hablar de ellos! ¿Se debe eso a un fallo de la OIT?

Sí, y de todos sus integrantes: sindicatos, empleadores y gobiernos. Una serie de gobiernos no participa en las actividades de la OIT, ni siquiera se toma la molestia de responder a nuestras cartas. En otros países, como el mío, Suecia, la OIT nunca atrajo demasiada atención hasta que a comienzos de los años noventa subió al poder un gobierno conservador. Dicho gobierno quiso atacar la legislación del trabajo, los derechos sindicales y toda una serie de conquistas sociales. Suecia tenía en general normas que imponían exigencias superiores a las de la OIT y ¡he aquí que un gobierno quería cambiar todo para hacerlas inferiores! Se presentaron quejas ante la OIT, la cual dio la razón a los trabajadores y el gobierno se dio cuenta de que dado que Suecia está vinculada por los convenios que ha ratificado, no tiene libertad de acción para atacar esas conquistas sociales. Comprendimos entonces cuán útiles son esas ratificaciones, inclusive para los sindicatos de los países desarrollados.

Los trabajadores suecos tienen acceso a las informaciones de la OIT, lo que no siempre ocurre en los países del Sur...

Es verdad y todos tenemos el deber de remediar esa situación, no solamente la OIT y los gobiernos en cuestión sino también los sindicatos de esos países, con el respaldo de las centrales sindicales internacionales.

¿Cuál seria el desafío a largo plazo para el Grupo de los Trabajadores en lo concerniente a las normas internacionales?

Hace algunos años nos encontrábamos en un entorno hostil, donde teníamos a empleadores y gobiernos en contra de nosotros. Ahora intentamos entablar un diálogo con los empleadores para ver si se podrían desarrollar ciertas formas de consenso con respecto a las normas. Trabajadores y empleadores hablan con una única voz, son mayoritarios, y pueden entonces tomar las decisiones. Para ello, es necesario que ambos grupos se tengan confianza, que no vean ninguna intención oculta tras una aparente buena fe. Es primordial que haya más diálogo ya que en este momento a veces ocurre que entre una serie de puntos del orden del día no se adoptan los más importantes sino los que suscitan menos controversias.

Además, debemos conseguir que los gobiernos comprendan que en esta época de mundialización es más necesario que nunca contar con reglas mínimas para el mundo del trabajo.





Entrevista realizada por Sr. Samuel Grumiau, noviembre 2002.



Creada por LO. Aprobada por MS. Ultima actualización: 19 de junio de 2003.