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Gif Entrevista con el Sr. Sukesada Ito
Miembro del Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo y portavoz del Grupo de los Trabajadores del Comité Director del Programa Internacional para la Abolición del Trabajo Infantil (IPEC).
El Sr. Ito es asesor de la confederación de sindicatos de Japón (Rengo).

En la actualidad, 137 países han ratificado el Convenio núm. 182 sobre las peores formas de trabajo infantil... ¿Es eso suficiente para que haya resultados tangibles en el terreno?

Ese importante índice de ratificación demuestra la voluntad de los gobiernos de actuar en ese ámbito pero la voluntad no es suficiente: cada país debe luego trasponer las disposiciones del convenio a su legislación nacional. El IPEC, por su parte, vela para que así se haga y se aumentaría la cantidad de expertos de este programa para que el mismo pueda encargarse de todo el seguimiento.

Uno de los obstáculos para poner en práctica el Convenio núm. 182 es el nivel de pobreza: si no se erradica la pobreza, no se eliminará el trabajo infantil. Eso supone asimismo la existencia de infraestructuras escolares donde los niños puedan ser acogidos en buenas condiciones. La lucha contra la pobreza debe pasar por una colaboración con instituciones financieras como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional pero en el seno del Grupo de los Trabajadores tenemos nuestras dudas en cuanto a los resultados que alcanzan esas instituciones en el terreno. No obstante, el diálogo entre la OIT y el Banco Mundial mejora y esperamos poder llegar a discutir con sus funcionarios no solamente las cuestiones relativas a pobreza y trabajo infantil sino también los derechos de los trabajadores en general.

¿Qué papel pueden desempeñar los sindicatos de los países del Norte en la lucha contra el trabajo infantil? ¿Lo que se hace en su país, Japón, podría inspirar a otros países?

En Japón no tenemos problema de trabajo infantil. El sindicato Rengo creó entonces un programa para brindar asistencia técnica a los países que necesitan ayuda y especialistas en la materia. Financia asimismo proyectos del IPEC y algunas escuelas para los niños que hemos sacado del trabajo en diversos países. Al igual que Rengo, los sindicatos de los países desarrollados pueden también utilizar los medios informativos para crear conciencia en sus poblaciones con respecto a las cuestiones de trabajo infantil y para motivarlos a efectuar donaciones a las organizaciones que luchan en pro de su erradicación. Las oficinas regionales de la OIT pueden respaldar ese tipo de campaña en los medios, como lo hace la oficina de Tokio.

Hay quienes estiman que el IPEC se concentra demasiado en la colaboración con las ONG y menos en los interlocutores sociales...

Es verdad, pero pienso que si los grupos de trabajadores y de empleadores se pusieran de manera más decidida al lado del IPEC, éste reflejaría más el tripartismo que le debería ser propio. A propósito de esto, cuando sea necesario, nada debe impedir al IPEC colaborar con las ONG que conocen bien la situación en el terreno.

¿Cómo explica esta tendencia a ir hacia las ONG?

La financiación del IPEC procede ante todo de países donantes. Cuando éstos se sientan a la mesa con el IPEC para discutir los proyectos que podrían financiar, les resulta sin lugar a dudas más fácil presentar programas que se inician con los actores presentes desde hace tiempo en la lucha contra el trabajo infantil y éstos son a menudo ONG. No obstante, nos regocija observar que desde hace dos o tres años, el IPEC desarrolló una mejor colaboración con la cooperación técnica de la OIT. Otro elemento positivo para el IPEC es el índice de financiamiento de los distintos proyectos que desea poner en práctica: habitualmente era de 35 por ciento pero en 2002 pasó a ser más de 60 por ciento.





Entrevista realizada por Sr. Samuel Grumiau, noviembre 2002.



Creada por LO. Aprobada por MS. Ultima actualización: 19 de junio de 2003.