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Miembros del Grupo de los trabajadores sobre el empleo


El. Sr. S. Ito, Vicepresidente trabajador de la Comisión de Empleo y Política Social del Consejo de Administración de la OIT:

El primer objetivo del Director General desde que asumió sus funciones ha sido hacer realidad el trabajo decente y ha adoptado medidas concretas con miras al logro de este objetivo. Valoro mucho los esfuerzos realizados por el Director General, y apoyo también su declaración según la cual la libertad sindical es el medio más consistente para destacar el
valor de la OIT.

La OIT fue creada en 1919, después de la Primera Guerra Mundial, para mejorar las condiciones de vida y la situación social de los trabajadores. A partir de la idea de que la erradicación de la pobreza debía desembocar en la estabilidad del mundo y evitar el estallido de una guerra mundial, la OIT ha trabajado arduamente para mejorar la situación social de los trabajadores, adoptando normas internacionales para la protección de los trabajadores y la reducción de sus horas de trabajo.

Menos de 20 años después de haberse constituido la OIT, estalló la Segunda Guerra Mundial. Durante la Segunda Guerra Mundial muchos gobiernos tomaron conciencia de que la falta de un sistema democrático que permitiera mejorar las condiciones de trabajo había sido la causa de esa guerra. Por ello, la Conferencia de la OIT celebrada en Filadelfia en 1944, poco antes de que concluyera la guerra, declaró que la existencia de un sistema democrático en todos los países debería ser el medio más eficaz para alcanzar la estabilidad y la paz en el mundo, y se acordó que los sindicatos debían ser un elemento esencial del desarrollo de una sociedad democrática. La Conferencia también expresó que se debía establecer un claro compromiso para garantizar la libertad sindical de los trabajadores. Este compromiso quedó plasmado en la Declaración de Filadelfia, la Declaración en pro de la democracia en el mundo.

En respuesta a esta Declaración, tras la Segunda Guerra Mundial se adoptaron el Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación, 1948 (núm. 87), se adoptó en 1949 y otros convenios fundamentales relativos a la prohibición de la discriminación, del trabajo forzoso y del trabajo infantil, con una salvedad, el Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930 (núm. 29).

Han transcurrido 50 años desde que se adoptó el Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación, 1948 (núm. 87). Aunque no ha estallado otra guerra mundial, asistimos a continuos conflictos a nivel local provocados por la hambruna y la pobreza.

Tras la Declaración de Filadelfia sobre la democracia y tras adoptarse siete convenios fundamentales, la ratificación de estos convenios fundamentales no ha avanzado mucho y estos convenios tampoco han sido plenamente observados por los países que los han ratificado. Para superar esta dificultad, la Conferencia de la OIT de 1998 adoptó la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento. La nueva Declaración ha incorporado un mecanismo para promover la aplicación de estos convenios, mecanismo del que carecía la Declaración de Filadelfia.

Durante estos últimos 80 años, la OIT ha encaminado sus esfuerzos no sólo al establecimiento de normas para mejorar las condiciones de trabajo, sino también a su cumplimiento. A este respecto, me parece que un logro importante ha sido la adopción del Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999 (núm. 182), para que se adopten medidas inmediatas y concretas con miras a abolir las peores formas de trabajo infantil. Es posible que este convenio haya abierto nuevos horizontes a los convenios de la OIT.

Pienso que lo que se espera de la OIT actualmente es que adopte medidas concretas y eficaces, como el Convenio núm. 182. Esta Conferencia ha examinado el Informe Global sobre los Convenios núms. 87 y 98, que ha sido presentado de conformidad con el mecanismo de seguimiento de la nueva Declaración de la OIT. La discusión del Informe Global será objeto de un análisis en el Consejo de Administración de la OIT en noviembre de este año, y se van a proponer medidas concretas con miras a la aplicación de estos dos convenios. Puede ser que se revele la necesidad de establecer un nuevo instrumento suplementario que permita garantizar la aplicación efectiva de estos dos convenios, así como en el caso del Convenio núm. 182.

Según ha manifestado el Director General, la OIT fue creada para los trabajadores con el propósito de poner fin a la hambruna y la pobreza. Para poder alcanzar esos objetivos, es vital poder aplicar plenamente los convenios fundamentales. Quisiera finalizar mi intervención recalcando, una vez más, que la libertad sindical debe ser plenamente respetada en todos los países.

La 88.a reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, 2000


El Sr. M. Blondel, Vicepresidente trabajador de la Comisión de Programa, Presupuesto y Administración del Consejo de Administración de la OIT, refiriéndose a las respuestas que el Director General Adjunto ofreció ante las cuestiones planteadas por los trabajadores en relación con las normas, volvió a tomar la palabra para precisar que no bastaba con referirse a los números de los convenios para responder a sus preocupaciones. Su intención es mucho más general. Se trata de llamar la atención sobre la columna vertebral (expresión utilizada por ciertos representantes gubernamentales) que constituyen las normas. Por ejemplo, cuando en el párrafo 75 se dice que hay que estimular el desarrollo de las PYME, se trata de recordar que debe hacerse en el marco de los textos existentes y que las PYME deben comprometerse también a aplicar las normas. El deseo de eficacia no debe conducir al laxismo, ya que de esta forma se llega a la desreglamentación total, situación contra la que lucha el Grupo de los Trabajadores. En el mismo sentido, si se habla de trabajo decente es para decir que, cuando las empresas crean empleos, deben ser empleos decentes y no esclavitud. Por esta razón, el representante de los trabajadores se preguntó por qué no se menciona el Convenio núm. 122 ni los otros convenios relativos al empleo en el capítulo consagrado a este tema.

Durante los contactos oficiosos preliminares, se había planteado la cuestión de saber si había que poner los principios y derechos fundamentales del trabajo junto con los programas técnicos. Fue el Grupo de los Trabajadores quien propuso restituir la Declaración al marco de las normas, porque los trabajadores no quieren que los principios y derechos fundamentales difuminen el resto de la acción normativa de la OIT. Con tal fin, los trabajadores insistieron en la noción del tipo de empleo. En este sentido, el orador se felicitó porque el Sr. Marshall había retomado esta noción que también fue objeto de consenso durante la Conferencia. El orador, retomando el término de «esclavitud» empleado anteriormente, declaró que se trata de una cuestión de definición. Hacer trabajar a niños pequeños es también una forma de esclavitud. Por último, el orador, refiriéndose a la intervención del Sr. Tapiola, realizó las siguientes observaciones. A los trabajadores no les basta con saber que el Comité Directivo del IPEC se reunirá después del Consejo de Administración. Creen que debería existir un mecanismo que permita informar al Consejo de Administración. Por otro lado, el Grupo de los Trabajadores desearía recibir mayores precisiones sobre la organización del IPEC, y sobre todo sobre la utilización del dinero de los donantes. En caso de que no fuera posible presentar las precisiones solicitadas durante las reuniones de la presente Comisión, habría que hacerlo en el marco de otra Comisión. Las precisiones solicitadas tienen que ver con los ingresos, el dinero de los donantes y el funcionamiento del IPEC. Los trabajadores no quisieran esperar a que termine la reunión del Consejo de Administración para ser informados.

La 276.a reunión del Consejo de Administración, 1999


El Sr. T. Wojcik, miembro del Consejo de Administración de la OIT:

Está claro que uno de los objetivos fundamentales de la Organización, repetidamente confirmado en las declaraciones y documentos de la OIT, es el fomento del empleo y la lucha contra la pobreza. Los mercados laborales son muy difíciles de comparar en distintos países, y esta comparación es muchas veces del todo imposible por sus diferencias en los sistemas económicos y políticos. Por ello, se han establecido los indicadores clave del mercado de trabajo, y me parece que éste es uno de los logros más importantes en este ámbito. Pienso que hay que trabajar intensamente en este sentido. El proceso de mundialización puede ir más deprisa o más despacio pero la acción que se adopte respecto a ella (en el sentido que sea) tendrá que fundarse en argumentos bien justificados, y en
un acceso adecuado a los datos. Este acceso a los indicadores clave del mercado de trabajo, que se actualizan sistemáticamente, debe alentar a los Estados Miembros a dar insumos fiables para esta base de datos y mejorar las normas de los mercados laborales. Una serie de indicadores fiables y regulares del mercado de trabajo tiene mucha importancia para la planificación y adopción de decisiones en todos los temas económicos y sociales.

Polonia (como los demás países de Europa central y oriental) está luchando por erradicar el desempleo, que es una carga para el Estado y una fuente continua de frustración social, además de traer consigo privaciones indebidas - sobre todo entre los jóvenes - y amenazar con ello la paz social. Estoy convencido de que la alta tasa de desocupación en estos diez años últimos, no sólo es resultado de la transición del sistema comunista al sistema de mercado, sino que también hunde sus raíces en la ingenua creencia de que, con un enfoque liberal en la economía, se superarán todos los defectos del sistema anterior y que este mismo planteamiento constituye ya de por sí la fuerza motriz del desarrollo económico y social. 

Hoy día, a los diez años de la transición, podemos decir con total certidumbre que este enfoque liberal no vale nada y que el Estado no puede dejar a su suerte a sus propios ciudadanos. La transición desde una economía comunista a una economía de mercado no puede repetir el mismo camino que ya recorrió la humanidad desde el sistema feudal hasta los primeros sistemas capitalistas.

El cometido de la OIT no queda reducido a elaborar normas del trabajo: ahí no acaba su misión, sino que también tiene que fomentarlas entre los mandantes, y tiene además que prestar asistencia a los Estados Miembros para evitar errores fundamentales en su trayectoria hacia el desarrollo socioeconómico. Espero que la OIT pueda cumplir activamente su mandato, especialmente en y para con los países en transición.

La 88.a reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, 2000


El Sr. K. Ahmed, Vicepresidente trabajador,

En su Memoria a la Conferencia, el Director General sugiere la necesidad de tomar medidas para lograr trabajo decente para todos los hombres y las mujeres, definiéndolo como el trabajo productivo en el sentido de que todos deberían tener pleno acceso a las oportunidades de obtención de ingresos. Marca una pauta para el desarrollo económico y social con arreglo a la cual pueden lograrse el empleo, los ingresos y la protección social sin menoscabo de las normas sociales y de los derechos de los trabajadores. Nadie puede estar en desacuerdo con este noble objetivo pues contribuye a la dignidad, a la realización de la independencia y la oportunidad de contribuir al bienestar de la familia, de la sociedad y del género humano mediante aptitudes concedidas por Dios. El trabajo ha sido descrito como el acto más noble por todos los reformadores y el Profeta. Aquellos que esquivan el trabajo son una carga para la familia, la sociedad y el género humano en general. El Estado tiene el deber de proporcionar empleo productivo, remunerado y libremente elegido.

¿Acaso no es verdad que la Organización está comprometida con el establecimiento de la paz internacional en base a la justicia social, la mejora de las condiciones de trabajo y de vida de los hombres y las mujeres y el respeto de la libertad de asociación de los trabajadores desde 1919, como también es una obligación reiterar el compromiso con la Declaración de Filadelfia en el sentido de que el trabajo no es una mercancía y la pobreza en cualquier lugar constituye un peligro para la prosperidad de todos?

Nueve millones de trabajadores están desempleados o subempleados; 250 millones de niños que trabajan están privados de educación, salud y de los derechos fundamentales, según consta en la página 18 de la Memoria; 250 millones de trabajadores sufren accidentes de trabajo, más de 300.000 fallecen debido a ello. La tasa de accidentes y enfermedades profesionales es 10 veces superior en los países en desarrollo. Dos tercios de la población mundial vive por debajo del umbral de pobreza y se encuentra en Asia del Sur; 90 millones de trabajadores migrantes viven fuera de su país en búsqueda de mejor vida para ellos y para su hijos.

Según el informe de las Naciones Unidas titulado Estudio Económico y Social Mundial, de 1998, ese año la deuda de los países en desarrollo ascendía a 269 mil millones de dólares de los Estados Unidos, lo cual es muy superior al ingreso proporcionado por las fuentes de trabajo. Esta situación insoportable constituye un reto no sólo para tomar decisiones políticas sino también para poder proporcionar trabajo decente e indica que el establecimiento de un marco económico equitativo internacional requiere transferencia de recursos netos. Se necesita un marco adecuado internacional para transferir estos recursos netos a los países en desarrollo, en lugar de a los países desarrollados, en base a un sistema económico, financiero y comercial justo, la disminución de la deuda, la transferencia de tecnología para cumplir con las necesidades de la población, y la aplicación del compromiso de la Declaración de la Cumbre Social. De ser así, la pobreza, el desempleo creciente y el sufrimiento socioeconómico de las masas va a continuar aumentando. Quisiera recalcar a todos los presentes que la OIT tiene una obligación solemne en el sentido de promover programas mundiales que garanticen el pleno empleo y aumenten el nivel de vida.

El Presidente del Consejo de Administración también ha subrayado en su informe el impacto social de la mundialización y también el impacto social de la crisis financiera que aumenta el sufrimiento de la clase trabajadora y la pérdida de sus empleos. En tal situación, creemos que la OIT debe tener un papel más importante, con la colaboración del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, con miras a que el ajuste social y las privatizaciones tengan un carácter más humano puesto que en muchos países los derechos de los trabajadores son violados manifiestamente durante el proceso de desregulación y
privatización.

Debe darse más representación a la OIT en el comité provisional del Fondo Monetario Internacional y el comité para el desarrollo del Banco Mundial, para trabajar sobre prioridades convenidas con miras a una acción conjunta. Apoyamos plenamente esto último así como también la promoción de los derechos fundamentales del trabajo que depende de la OIT.

Por consiguiente, en un mundo caótico instamos a que la OIT no solamente extienda el programa de asistencia técnica para beneficio de los Estados Miembros sino también para el beneficio de los interlocutores sociales, para desarrollar su capacidad para promover empleo decente mediante la erradicación del trabajo infantil, la promoción de igualdad entre los sexos y la mejora de las condiciones de trabajo, la mitigación de la pobreza, la capacitación de los trabajadores rurales, en particular de las mujeres, y reconversión profesional, las migraciones, la educación de los trabajadores, las relaciones laborales, la productividad, el desarrollo de políticas para el uso eficaz de los recursos humanos, la protección y la promoción de los derechos fundamentales de los trabajadores mediante el fortalecimiento de las organizaciones de trabajadores para cumplir con los retos de la economía mundializada, y organizar los sectores informales y rurales para que tengan una voz en el diálogo social.

La OIT, en tanto que única organización internacional tripartita, tiene ante sí un reto importante, el de integrar la dimensión social, en todas sus actividades de cara a este nuevo milenio para que el sistema de las Naciones Unidas sea el depositario de la conciencia social del mundo. 

En este sentido, apreciamos la labor realizada por la OIT en varios campos de las actividades de los trabajadores en materia de empleo y formación, migración, relaciones humanas, mejora de las condiciones de los trabajadores, el Centro de Turín, el Instituto Internacional de Trabajo, los trabajadores discapacitados, las cooperativas y el informe el Empleo en el Mundo.

Por eso necesitamos mayores recursos para reforzar las organizaciones de los trabajadores en materia de educación y formación, y una mayor colaboración por parte de la OIT en ese sentido.

Apreciamos, en este sentido, las actividades realizadas por la Oficina de Asia y en la oficina regional del Pacífico por la Sra. Horiuchi, así como la labor realizada por la oficina de Islamabad.

Por último, pedimos que la acción judicial iniciada impuesta por los trabajadores de la WAPDA y la KESC para suspender sus derechos sindicales se retire, de conformidad con los Convenios núms. 87 y 98 de la OIT, y también que se suprima la sección que se refiere a los trabajadores ferroviarios y bancarios.

Esperamos que los demás Estados Miembros que no han ratificado los convenios fundamentales de la OIT los ratifiquen en ocasión del 50.º aniversario del Convenio núm. 98.

Deseamos que la Conferencia tenga el mayor de los éxitos y que abra un futuro mejor para las clases trabajadoras en el mundo entero que refuerce su dignidad y mejore su calidad de vida.

La 87.a reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, 1999


El Sr. C. Agyei, Vicepresidente trabajador de la Comisión de Cooperación Técnica  del Consejo de Administración de la OIT:

A mi juicio, crear empleos sostenibles y de calidad es una iniciativa positiva que puede contribuir a aliviar la pobreza. Pero casi cinco años después de la Cumbre de Copenhague, los Estados no tienen mucho que mostrar en cumplimiento de este compromiso importante que formularon en dicha Cumbre.

Mientras nos preparamos para iniciar un nuevo siglo, es desalentador observar que hay una tendencia inquietante a la precarización de los empleos, lo cual expone a los trabajadores a la inseguridad del empleo y a una pobreza cada vez mayor. Por lo tanto, es urgente que la OIT agudice su capacidad de movilizar recursos que le permitan brindar la asistencia técnica necesaria a los Estados Miembros, en su empeño por crear empleo. También se necesitará la asistencia técnica de la OIT a fin de apoyar los esfuerzos desplegados por los sindicatos para organizar a los trabajadores del sector no estructurado. La organización sindical de los trabajadores de este sector los colocará ante la necesidad de una protección social y los hará parte del proceso de diálogo social.

En cuanto al desarrollo social, apoyo plenamente la opinión de que los seres humanos deben considerarse tanto medio como fines del desarrollo. Dicho de otro modo, los seres humanos no sólo deben trabajar en pos del desarrollo, sino también disfrutar los beneficios que reporta el desarrollo. Por lo tanto, la protección social y el diálogo deben ser elementos esenciales del desarrollo. A este respecto, la política macroeconómica de los Estados Miembros debe orientarse hacia la eliminación del desempleo para procurar el alivio de la pobreza.

En estas circunstancias es pertinente destacar que cualesquiera sean las iniciativas que podamos adoptar a nivel nacional para mejorar nuestra situación, no se lograrán los efectos positivos deseados si persiste la crisis de la deuda en los países en desarrollo.

Por lo tanto, la OIT debe redoblar sus esfuerzos para apoyar a los países en desarrollo a fin de emprender el diálogo con las instituciones financieras internacionales para elaborar acuerdos con miras al alivio de la deuda.

Mientras un gran porcentaje de nuestras ganancias procedentes de la exportación esté destinado al servicio de la deuda no habrá posibilidad de que los ciudadanos de los países pobres y endeudados logren el desarrollo económico que podría aportarles beneficios directos.

Se necesita el esfuerzo colectivo de los interlocutores sociales para formular estrategias y establecer instituciones políticas en nuestros países que nos permitan encarar estas difíciles cuestiones económicas y sociales.

Confío en que las propuestas pertinentes que figuran en la Memoria del Director General den el impulso necesario a nuestros empeños sociales y económicos, y recomiendo que se apoyen estas propuestas.

La 87.a reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, 1999


La Sra. P. O'Donovan, Vicepresidenta trabajadora de la Comisión de Resoluciones de la 86.a reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, 1998, miembro del Consejo de Administración de la OIT:

El Grupo de los Trabajadores apoya plenamente la adopción del informe de la Comisión de Resoluciones y el texto de la resolución sobre el empleo juvenil.

Como ha sido señalado por nuestro Presidente Sr. Cardona, la resolución sobre el empleo juvenil es la única resolución que ha sido adoptada por la Comisión , y el Grupo de los Trabajadores lamenta profundamente que no se haya expresado una mayoría en la Comisión de Resoluciones a favor de que se diera prioridad a una resolución celebrando el 50.º aniversario de la adopción del Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación, 1948 (núm. 87).

El Grupo de los Trabajadores en la Comisión había abrigado la esperanza de que dicha resolución recibiría un amplio respaldo, puesto que ya hubiera representado una importante oportunidad a todos los mandantes de la OIT para reafirmar y reiterar su compromiso con el más fundamental de todos los derechos de los trabajadores, a saber, el derecho a la libertad sindical. Esperamos que el hecho de que no haya sido así no se interprete como falta de apoyo a este Convenio fundamental.

Aunque la resolución sobre el empleo juvenil sea la única emanada de esta Comisión, pienso que se trata de una importante contribución a los trabajos de esta Conferencia. El Grupo de los Trabajadores de la Comisión de Resoluciones reconoció desde un principio la importancia de este tema y actuó constructivamente para elaborar el texto a partir de la resolución de los empleadores. A través del valioso proceso de la discusión tripartita y de la negociación -- que es una de las características únicas de este foro -- el texto de la resolución tal como lo ha adoptado la Comisión es, a mi juicio, un texto equilibrado que tiene finalmente en cuenta los diferentes puntos de vista de los mandantes tripartitos sobre este tema tan importante.

La Comisión de Resoluciones pudo beneficiarse de una excelente presentación por parte del Sr. Sengenberger, Director del Departamento de Empleo y de Formación de la OIT, quien comunicó a la Comisión los resultados y los importantes trabajos realizados por la OIT sobre el empleo juvenil y, en particular, sobre el Programa de Acción de la OIT sobre el Desempleo Juvenil. Las conclusiones y los estudios de políticas e investigaciones realizados por la Oficina, ofrecieron unas perspectivas dignas de interés, y creo que eso garantizó una discusión más productiva en esta Comisión.

La Resolución que obra en poder de ustedes reconoce que el empleo juvenil no es sino una dimensión del problema global del desempleo que es experimentado en diferentes formas en todas las regiones del mundo. Esta resolución ofrece a los mandantes tripartitos de la OIT una orientación clara y comparativa sobre el tema del empleo juvenil. El Grupo de los Trabajadores quiso recalcar que la educación y la formación son una parte integrante de toda estrategia eficaz para abordar el desempleo de la juventud y que la educación y la formación básica deben ser de libre acceso para todos los jóvenes. Hemos introducido con éxito enmiendas al texto para concretar precisamente estos puntos.

El Grupo de los Trabajadores en la Comisión, pretendió incluir también en la resolución un reconocimiento de la diversidad de necesidades de los jóvenes, así como de la exigencia de centrarse, en particular, en los menos favorecidos. La experiencia en muchos de los países es que los programas de mas éxito en el ámbito de la formación del empleo son aquellos que están formulados y destinados a grupos específicos de jóvenes como los que abandonan tempranamente la escuela, a las muchachas, los jóvenes de las comunidades étnicas y los jóvenes de las familias migrantes. Me complace que este concepto se haya visto plasmado en la resolución.

El párrafo dispositivo 1 de la resolución contiene una larga lista de temas sobre los que se pide a los gobiernos, a la OIT y a sus mandantes que actúen tanto a nivel nacional como internacional. Invita a todos los gobiernos a aplicar una estrategia de crecimiento económico equilibrada que fomente la creación de empleo. También invita a una mayor cooperación técnica y asistencia al desarrollo para los países más pobres, reconociendo las dificultades específicas que se plantean a los países en desarrollo con los programas de ajuste estructural y a la carga de la deuda externa. Importante, también, es el hecho de que la resolución reconoce que las medidas de incentivación de la oferta no bastan por sí solas para resolver el problema del desempleo de la juventud.

El Grupo de los Trabajadores estaba preocupado ante el hecho de que algunas expresiones del texto de la resolución pudieran ser interpretadas en el sentido de que se debería reducir la protección legislativa y administrativa vigente en favor de los jóvenes. Nos complace que la Comisión haya acatado las enmiendas presentadas por el Grupo de los Trabajadores en las que se recalca la necesidad de que cada país elabore un marco legislativo y administrativo para ofrecer una protección de empleo a los jóvenes; reitere la pertinencia de las normas de la OIT para la promoción del empleo juvenil y afirme la importancia del derecho a la libertad sindical y a la protección contra la discriminación referido, en particular, a los jóvenes.

La resolución subraya la importancia de las actividades de la OIT en el ámbito del empleo juvenil y brinda un decidido apoyo a un fortalecimiento de este papel. Pide que se constituya una base de datos y que se recopile y difunda información sobre las mejores tácticas en el ámbito de las iniciativas destinadas al empleo juvenil. En el párrafo dispositivo 2, insta a la OIT a preparar una estrategia internacional para el empleo juvenil y a colaborar con otras organizaciones internacionales para garantizar su aplicación efectiva.

Esta resolución reconoce que los jóvenes, tanto en los países industrializados como en desarrollo, deben ser valorados por la capacidad que tienen para enriquecer la vida social, cultural, cívica y económica de nuestros países. Todos compartimos la responsabilidad de garantizar que este importantísimo recurso pueda realizar su potencial pleno y de animar a los jóvenes a conseguirlo. Si fracasáramos, todos saldríamos perdiendo. Combatir contra la oleada de desempleo juvenil es una las formas más eficaces de crear nuevas oportunidades para que los jóvenes, desempeñen un papel positivo y valioso en la sociedad, en general, y en la vida económica, en particular.

Para concluir permítaseme dirigir unas palabras especiales de agradecimiento al Sr. Cardona, Presidente de nuestra Comisión Tripartita, por la paciencia incansable y la serenidad y eficacia con que dirigió las deliberaciones de esta Comisión. El aprecio del Grupo de los Trabajadores también va dirigido a los Gobiernos que participaron activamente en las deliberaciones. Quisiera darle las gracias al Sr. Marshall y al Grupo de los Empleadores por su inspirada presentación de la postura de empleadores, que siempre estuvo en oposición a la nuestra, pero que se prestó a la persuasión y permitió llegar a soluciones transaccionales sobre temas importantes.

La 86.a reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, 1998


El. Sr. Z. Rampak, Vicepresidente trabajador del Consejo del Centro Internacional de Formación de la OIT, miembro del Consejo de Administración de la OIT:

Zainal Rampak, representante de los trabajadores de Malasia y miembro del Consejo de Administración de la OIT, manifestó en la sesión de clausura que la generación de empleo constituía, en todo momento, la piedra angular de un desarrollo humano sostenible y exigía la aplicación de una política coherente. Subrayó que la creación de empleo debía "ir de la mano del cumplimiento de las normas de trabajo fundamentales".

Aseguró que "ahora hemos de hacer frente a un incremento significativo del trabajo infantil, a una mayor explotación de la mujer trabajadora, a una mayor desigualdad sexual y a una tendencia a reducir los salarios en los nuevos contratos de trabajo".

La Consulta Regional Asiática de la OIT, Bangkok, 1999


Creada por SP. Aprobada por MS. Ultima actualización: 19 de octubre de 2000