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I.7 ORIGEN GEOGRAFICO DEL CAPITALLas diferencias en el origen geográfico del capital invertido en la industria maquiladora centroamericana son impactantes. Para apoyar esta argumentación se presenta en el gráfico I-2 adjunto, recogiendo los indicadores disponibles por país. Al igual que en los casos anteriores, debemos interponer nuestras notas de cautela. Por ejemplo, la distribución de empresas por origen nacional puede ser sumamente engañosa cuando oculta grandes diferencias en el empleo y el nivel de operaciones. O puede ocurrir que la distribución de las empresas solamente abarque la mitad aproximadamente, como en el caso de Costa Rica, donde sólo se dispuso de una distribución para las zonas francas, pero no para las empresas adscriptas en el régimen de Admisión Temporal. Por este motivo, donde se pudo, se agregó otro criterio de distribución complementario. Las diferencias más impactantes se refieren al enorme peso de las maquiladoras de origen asiático en Guatemala, que representaron 46 por ciento del total de empresas, fundamentalmente coreanas. A su vez, las compañías guatemaltecas fueron el 43 por ciento del total, frente a un 9 por ciento provenientes de Estados Unidos. Pensamos que la participación del capital coreano se acerca a la realidad, aunque no disponemos de otros criterios, en tanto que la participación de las empresas estadounidenses puede ser más del 9 por ciento, debido a su tamaño. Pero nada de esto altera la conclusión de la existencia de un grupo mayoritario coreano, seguido de un fuerte grupo nacional, en la industria maquiladora con una importancia directa relativamente menor, de las firmas estadounidenses. En el otro extremo del espectro, tenemos a Costa Rica, donde las empresas estadounidenses representan un 60 por ciento del total en las zonas francas y un porcentaje de 41 por ciento en las inversiones durante el período señalado, con un 21 por ciento de participación nacional en las zonas francas a nivel de empresas, y un 14 por ciento en materia de inversiones registradas en ambos regímenes en el trienio 1993-1995. Al mismo tiempo, resalta la escasa presencia del capital asiático, de 6 por ciento. A diferencia del resto de los países, Costa Rica se destaca por tener un 16 por ciento de empresas de otras nacionalidades en las zonas francas, y una inversión conjunta que representó durante el trienio 1993-1995 un 33 por ciento del total. La mayor parte de estas firmas son de origen europeo. Al igual que en el caso de Guatemala, en El Salvador hay una fuerte participación nacional: 65 por ciento del número de empresas, y 47 por ciento del empleo. Las empresas estadounidenses representan un porcentaje mayor que en Guatemala, pero por diferencias en los totales, corresponde a la misma cantidad de empresas. Los inversionistas asiáticos tienen un 14 por ciento de las empresas y un 25 por ciento del empleo. Cuadro I - 11
En el caso de Honduras, la presencia de Estados Unidos es muy fuerte, pero es un caso intermedio en relación a Costa Rica, porque tales empresas representan el 36 por ciento del total. Le siguen las empresas hondureñas, con un 32 por ciento y los asiáticos, con un 31 por ciento. Es probable que las empresas asiáticas tengan una participación ligeramente superior en el empleo. En Nicaragua, la predominancia asiática es total, particularmente taiwanesa, lo que se refleja más en el tamaño de las empresas que en la cantidad. Empero, Nicaragua está aún en sus comienzos y en estas condiciones las variaciones anuales en la distribución pueden ser muy grandes. El punto central a destacar aquí es la relevancia que tienen las empresas asiáticas en todos los países menos en Costa Rica, así como una fuerte presencia de empresarios locales, aún en Costa Rica, aunque en este último caso es más débil que en los demás. En la situación particular de Nicaragua también la participación nacional parece baja. Un tema que no se ha estudiado, pero que llama la atención es la participación de capitales nacionales en la construcción de los parques industriales, especialmente en Honduras y también en Nicaragua. Por ejemplo, en Honduras la mayoría de los parques industriales privados que se han establecido pertenecen a grupos económicos hondureños ya existentes, consolidados como tales en la etapa de sustitución de importaciones, que han dirigido hacia las zonas francas privadas los recursos generados en otras áreas como la construcción (familias Rosenthal, Larios y Argüello) y el vestuario (familias Canahuati y Kattán). Sólo una zona es netamente coreana (Galaxy) y el 25 por ciento de la ZIP San Miguel es estadounidense (Walker 1995). En los demás países la información es más dispersa. En especial resulta interesante que fuera de Guatemala, los parques industriales (sustento de las zonas francas) se han expandido a velocidades notables. En Guatemala, por alguna razón que nadie ha sabido explicar a cabalidad, estos parques no han podido despegar, y la maquila está desperdigada por las diferentes ciudades y barrios. I.8 FACTORES DE COMPETITIVIDADI.8.1 IntroducciónUn gerente de planta, al ser consultado en Honduras sobre una compleja lista de factores que determinan las inversiones en la maquila, nos dio la respuesta más precisa y concisa: - "No perdamos el tiempo en discusiones. Nosotros [las firmas estadounidenses] venimos atraídos por el diferencial de costos de mano de obra...los coreanos vienen por las cuotas textiles". Estos son los dos elementos principales que han incidido en el fomento de las inversiones en el sector, que por otra parte han estado fuertemente orientadas hacia la industria de la confección. No significa que la buena infraestructura de servicios no sea importante. En el proceso de apoyo a esta investigación se conversó bastante acerca de estas consideraciones, y las respuestas fueron disímiles. Obviamente todos desean -y consideran muy importante- una buena infraestructura energética, de telecomunicaciones, de puertos, aeropuertos, agilidad aduanera, etc., naves industriales a costos razonables, etc., pero a la hora de tomar las decisiones, sólo inciden a través del "estado de ánimo" de los empresarios que se encuentran en el país, y aún así, de manera secundaria. Obviamente, el planteo de este ejecutivo requiere de una calificación adicional, en la medida en que el diferencial de costos de mano de obra es siempre contrastado con las productividades del trabajo en cada país. En Centroamérica no existen aún los indicadores de productividad que pudieran servir de base para un análisis a fondo de este tema. En nuestra entrevistas no encontramos quejas de la capacidad de los trabajadores en ninguno de los países visitados, salvo en el caso de un empresario coreano. Una diferenciación fundamental de las productividades laborales se encuentra más bien en la capacidad de los trabajadores -tanto física como de actitud- para adaptarse a tareas de diversos tipos. Este constituye uno de los factores que explican la aparente paradoja de que a pesar de los costos laborales elevados de Costa Rica, algunas maquilas de la confección hayan aumentado sus inversiones. Por la vía de los hechos, también está en la base explicativa del crecimiento de la industria maquiladora de productos distintos de la confección en este país. Esta diferente apreciación de las empresas se traduce en la actitud hacia el empleo. Por ejemplo, no hay país centroamericano que no haya tenido problemas laborales con los empresarios asiáticos. En cambio, las empresas estadounidenses tienen estándares que contemplan -por una serie de razones que se describen en el capítulo III- la necesidad de mantener una política de relaciones laborales "sostenible" en el largo plazo. Las empresas asiáticas, en particular coreanas han tenido antecedentes de conflictividad en todo el mundo. Según se cita en un estudio de la OIT, las compañías coreanas generaron 40 de las 49 huelgas y disputas laborales en empresas extranjeras en Vietnam (OIT 1996a:31). Al mismo tiempo, en los últimos años parece haber una serie de mejoras en materia de derechos laborales en Corea (OIT 1996b:106) y un movimiento sindical en alza. Las diferencias culturales explican parte de los problemas. Otra parte proviene de la ausencia de una política de tratamiento para la mano de obra que tome en cuenta dichas diferencias. Además, en varios de los países centroamericanos, sobre todo en Guatemala, muchas de las maquiladoras asiáticas son desprendimientos de las grandes empresas de ese origen, donde mandos medios llegados con ellas, terminaron poniendo su propia compañía, con estándares más bajos de relación con los operarios. Tal parece que pese a la creciente internacionalización de los sistemas de producción y de distribución, las prácticas laborales y las relaciones obrero-patronales permanecen en gran medida arraigadas en el contexto nacional (OIT 1996b:117). No siempre es fácil tratar con esta realidad. Gráfico I-2
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Los empresarios nacionales a su vez, provienen de varios estratos, por lo que resulta difícil especificar una tipología. Los hay de tradición, sobre todo en el sector de confección, donde varios de los países tienen un buen historial. También se encuentran muchos nuevos empresarios que anteriormente eran profesionales o tenían otras ocupaciones. Sucede que las inversiones en la maquila no son tan elevadas cuando se logran buenas alianzas estratégicas, lo que a la larga constituye una seria limitación para el desarrollo futuro. Por ejemplo, un maquilador típico nacional en la confección puede obtener gran parte de sus máquinas en arriendo, alquilar el local y no necesita adquirir las telas, las que le son entregadas por el contratante. Si efectúa una buena alianza estratégica, también dispondrá de la asistencia técnica para el control de calidad. Por tanto su inversión se limita a disponer de fondos de operación para el pago de salarios, alquiler y gastos generales. Es una inversión para producir "en grande" pero con poco capital. La ganancia proviene exclusivamente del manejo de volúmenes . Otro factor de indudable importancia se refiere a la estabilidad política, como condición básica para alentar la inversión extranjera. Todos los empresarios consultados concordaron acerca de este tema. No es por casualidad que El Salvador ya había tenido un auge maquilador durante la década de los años setenta, recuperando recién en 1992 el nivel de 1979. Al mismo tiempo, la estabilidad, asociada con la promoción política del país, se asocia fuertemente con el impulso que tuvo Costa Rica durante la segunda mitad de los años ochenta. Por su parte, el fuerte crecimiento de la maquila en Honduras está claramente asociado al fin de la guerra en Nicaragua. En este último país, la pacificación tuvo un indudable impacto positivo. Un elemento que preocupa fuertemente a los empresarios se relaciona más con la imagen global del país, fuertemente influida por factores relacionados con las prácticas sindicales y los derechos humanos, tema tratado en el capítulo III. Tanto en Guatemala como en El Salvador este es considerado un factor crucial donde aún resta mucho por hacer. De hecho, ninguno de los dos países se caracteriza por fuertes entradas de empresas en los últimos dos años. Los crecimientos de las exportaciones provenientes de la maquila han estado fuertemente basados en las empresas ya existentes. El nivel de sindicalización y agresividad de los sindicatos constituye otro factor de relevancia. En las conversaciones con los empresarios se detectó una amplia gama de posiciones. Desde los que consideraba que si bien no veían la creación de un sindicato en su empresa como algo grave, hasta quienes consideraban la formación de un sindicato como causal de retirada del país. En la sección 1.2.2 se comentó que la reubicación de la industria a nivel mundial persigue también -entre otras cosas- lograr un efecto diversificador frente a la posible agudización de conflictos sindicales. Por su propia estrategia empresarial de requerir de respuestas rápidas frente a los contratos, una planta maquiladora en conflicto laboral, sobre todo en la confección, tiene mayores problemas económicos que otros tipos de empresas. Esta situación es particularmente más grave, mientras más abajo se encuentre la compañía en la pirámide de subcontrataciones. Entre las empresas entrevistadas, hubo una de tamaño medio en El Salvador (400 operarios, de capital guatemalteco) cuyo gerente se quejó de una mala situación económica de la empresa a partir de un conflicto sindical que sin embargo no se tradujo en movimiento huelguístico. También estuvimos en otra maquiladora que cerró sus puertas (200 operarios), debido a las dificultades para mantener los "tiempos muertos" con escasos subcontratos. La propietaria del establecimiento, luego de cerrarlo, reorientó sus actividades a la contratación con talleres más pequeños de productos de alta calidad orientados hacia nichos de mercado regionales. Si bien se percibe una tendencia hacia la mejora del diálogo obrero-patronal en las maquiladoras, en El Salvador, Guatemala y Honduras se percibe un problema más agudo de mezcla entre actividad sindical y de derechos humanos. El sector privado se queja de la intervención excesiva de organismos de derechos humanos locales y de otro tipo externos a la región, en materias laborales. Este es un punto particularmente delicado cuando organismos no laborales duplican el trabajo de centrales sindicales existentes, dado que los primeros se especializan en la denuncia, en tanto que los segundos constituyen contrapartes negociadoras. Aquí hay todavía mucho espacio para la mejora de relaciones por parte de las empresas. En otra materia, la evidencia cotidiana muestra que la entrada y salida de empresas es un efecto acompañante de la maquila y es más visible para las empresas de tamaño relativamente reducido. El fenómeno se hace más fuerte cuando la actividad crece -a nivel agregado- a ritmos menos acelerados(25). En estos casos, tiende a haber una concentración de mayor producción en menos empresas. Esta parece ser la realidad de Guatemala en los últimos años con la caída en la cantidad de compañías. En Costa Rica, con un claro estancamiento de la industria maquiladora de la confección, se ha producido una mezcla de retirada de algunas empresas maquiladoras de tamaño medio-grande, junto con la desaparición de pequeñas empresas. La caída en el número de empresas de la confección, se ha venido acelerando a partir de 1993. Empero, un estudio de la Cámara Textil de Costa Rica (CATECO) muestra que el 75 por ciento de tales empresas tienen menos de 30 operarios (Lobo y Torres 1996), lo que indica un fenómeno de concentración bastante agudo durante estos años, que probablemente esté más asociado con la apertura comercial y el enlentecimiento del crecimiento económico. En Costa Rica, si bien el éxodo de plantas grandes no ha sido masivo, tuvo su período crítico durante el año 1995 en que la empresa Pegaso Internacional cerró dos de sus cuatro plantas y bajó el nivel de la tercera, afectando a 1,600 trabajadores. Esta firma es contratista de Jordache, que se especializa en pantalones, producto que está sujeto a cuotas, altos aranceles, y donde precisamente México tiene su nicho de competitividad mayor. El correspondiente descenso de la penetración de mercado de Costa Rica en materia de pantalones se puede apreciar en el capítulo IV(26). Veremos a continuación algunos factores específicos que inciden sobre la rentabilidad: fundamentalmente el tipo de cambio y el costo de la mano de obra. I.8.2 El tipo de cambioEl tipo de cambio permite traducir la moneda de un país en términos de la de sus socios comerciales. Más aún, permite traducir el poder de compra de cada unidad de moneda nacional en términos de la canasta de bienes que puede adquirir en el otro. El tipo de cambio nominal constituye una imagen monetaria de la relación de valores entre monedas. De no existir movimientos internos de precios en los países para los que se efectúa el análisis (en sus respectivas monedas nacionales), bastaría con revisar los tipos de cambio nominales que podemos ver día a día en las pizarras de las casas de cambio para comprobar si ha mejorado o empeorado la competitividad de un país. Una devaluación, a demás factores constantes, permite obtener más unidades de moneda nacional por la misma cantidad de unidades de moneda extranjera (supongamos que son dólares), y si todos los demás precios nacionales no cambian, la rentabilidad del exportador será superior, incentivando sus ventas. Considerando que los precios domésticos también varían, como resultado de los procesos inflacionarios internos, resulta necesario "corregir" el tipo de cambio, frente a los precios internacionales, y al resultado lo denominamos tipo de cambio real. En su formulación más sencilla...
donde TCN es el tipo de cambio nominal (unidades de moneda nacional por dólar), Pi es un índice de precios internacionales (que puede ser un índice de precios al mayoreo o al consumidor de Estados Unidos), en tanto que Pd es el índice de precios al consumidor o al mayoreo del país para el que se está efectuando el análisis. De la expresión aritmética de la fórmula se deduce que en tanto el ITCR crezca, estará generando oportunidades favorables para el exportador, así como para el productor nacional que compite con importaciones. Esto se debe a que las unidades de moneda nacional que se reciben por cada dólar exportado, aumentan a un ritmo más veloz que el crecimiento de los precios internos (relativos a los precios internacionales). Existen muchas formas de estimar el tipo de cambio real, que inclusive pueden llegar a resultados bastante dispares(27). Por otra parte, el ITCR no se puede alejar de las tendencias fundamentales del sistema económico (flujos internacionales de capitales, remesas, etc.). No obstante, para efectos de comparación escogimos uno de los indicadores del tipo de cambio real, calculado por la CEPAL que sitúa las monedas nacionales de cada uno de los países latinoamericanos frente a una canasta de monedas de los principales socios comerciales receptores de las exportaciones. La interpretación es similar a la de la fórmula indicada más arriba, aunque su cálculo sea más complejo. Es importante aclarar que el ITCR es un número índice, que como en todos los casos en que se utiliza puede presentar imágenes distorsionadas, según cual sea el año en que se basa la comparación. En nuestro caso, utilizamos el año 1990 en forma arbitraria y tratamos de ser cuidadosos con las conclusiones; por tanto no definimos tipos de cambio óptimos, sino más bien observamos su evolución. Los resultados se presentan en el cuadro I-12 y nos sirven para extraer varias conclusiones. En primer lugar, destaca el proceso devaluatorio en Honduras entre 1990 y 1996 que está en la base de la explicación de por qué el salario en dólares de este país es el más bajo de toda la región. Entre 1990 y 1996, el ITCR creció en un 11.4 por ciento. Al mismo tiempo, decreció en diversas proporciones en Costa Rica (ligeramente), El Salvador y Guatemala. Los casos de Nicaragua y Panamá son especiales. En Nicaragua es sumamente difícil determinar un punto de partida razonable, debido a las distorsiones que tuvo este país durante los años ochenta; empero, se puede apreciar que a partir de 1990, también hubo un movimiento hacia el crecimiento del ITCR, que subió un 17.1 por ciento. Por último, en Panamá cabe resaltar que su inflación interna durante el período fue substancialmente inferior a la de Estados Unidos, lo que, frente a una moneda equivalente a la de Estados Unidos, se tradujo en un crecimiento del ITCR desde 1990. Otro elemento que puede servir de apoyo al análisis es la estabilidad del ITCR a lo largo del tiempo (10 años). El coeficiente de variación mide la variabilidad del tipo de cambio real desde 1987 hasta 1996 en torno a su promedio. Se puede ver que la dispersión de Costa Rica es la menor (2.9 por ciento), seguida de Panamá (5.5 por ciento). Dado que Costa Rica tuvo su gran ajuste cambiario a principios de los años ochenta con una gran devaluación real, podemos establecer que tal relación otorga fortaleza al proceso de atracción de inversiones. En la última fila del cuadro I-12 se calculó otro indicador que sintetiza los cambios en el ITCR bastante bien. Se trata del cociente del promedio de los ITCR entre el período 1994-1996, y el período 1987-1993. Se aprecia claramente a) la estabilidad de Costa Rica (índice 1.0), el crecimiento de la ventaja cambiaria en Honduras, Nicaragua y Panamá, y el rezago de Guatemala y El Salvador. Como nota de complemento, podemos observar que el ITCR de México tuvo una apreciación sistemática de su moneda entre 1987 y 1994, expresada en el descenso del indicador durante ocho años (la devaluación fue en los últimos meses de 1994). De manera que en 1995 la devaluación fue de casi un 50 por ciento, en términos reales, aunque en 1996 se atenuó este impacto. Por tanto, podemos concluir que en el caso de México como competidor de los países centroamericanos operaron dos tendencias que se refuerzan entre sí: a) el comienzo del TLCAN el 1 de enero de 1994 (aunado a la ofensiva inversionista desde uno o dos años antes motivada por la expectativa de tal suceso), y b) la gigantesca devaluación de fines de 1994, que mejoró substancialmente la competitividad de la producción mexicana. El impacto de una devaluación sobre la capacidad de competir de la industria maquiladora está relacionado con su efecto en los salarios medidos en dólares(28), y eventualmente en los ingresos empresariales en sus distintos niveles. En la mayor parte de los casos, los insumos intermedios son traídos del exterior, desde el país hacia donde se dirige la producción -generalmente Estados Unidos- avaluados en dólares. Por lo tanto, la devaluación no afecta esta parte de los costos. Se ha señalado también, que cierta cantidad de los insumos intermedios, en el caso de la confección, proviene de los países asiáticos. Pero nuevamente, al venir avaluados en dólares, no se ven influidos por la devaluación. Lo que sí puede afectar es la apreciación de las monedas asiáticas frente al dólar, al encarecer los precios de los insumos intermedios en dólares, situación en la que las políticas nacionales poco tienen para hacer. Por último, una devaluación puede hacer más competitivos los precios de los insumos intermedios y materias primas nacionales, lo que se puede aplicar a las prendas de vestir elaboradas en "paquete completo", con telas fabricadas localmente. Este es un caso mínimo en el comercio centroamericano, y no se le ha dado la atención promocional que merece. I.8.3 Los niveles salarialesLa contracara del análisis de los tipos de cambios reales está determinada por los salarios medidos en dólares, importante elemento para las decisiones de invertir. Es sumamente difícil efectuar una comparación estricta de los salarios entre los distintos países. En muchos casos, las afirmaciones de los empresarios o publicaciones de las cámaras y asociaciones de empleadores son bastante vagas en cuanto a lo que se está midiendo por "salario". Esta imprecisión, por cierto, no es exclusiva de estas instituciones, sino que se hace extensiva a muchas otras publicaciones. Podemos distinguir las siguientes categorías de estadísticas entre las más utilizadas en las informaciones que nos proporcionaron las empresas: a) el salario base "que el trabajador se lleva a casa", b) el salario base más beneficios sociales, c) el salario base, más los beneficios sociales, más algunos beneficios adicionales (subsidios en las comidas diarias, en atención médica, etc.) (29). Prácticamente ninguna empresa ofrece información acerca de costos laborales promedio implícitos, los que se calcularían sumando todos los costos básicos, sociales, beneficios adicionales, y premios, dividiéndolos entre el total de horas trabajadas. Por tanto, para efectos del presente estudio, hemos optado por la salomónica decisión de exponer varias fuentes de información(30). De los diferentes costos laborales horarios, los que aparecen en la columna de observación directa conseguidos en el marco del presente estudio (véase el cuadro I-13, columna 5) nos parecen más cercanos a la realidad(31). Aquí se ve, en primer lugar, una de las motivaciones principales para la movilización de las actividades finales de ciertas industrias de países desarrollados hacia los países en desarrollo. En el apartado siguiente veremos como afecta la rentabilidad, pero resulta intuitivamente obvio que aún en el caso de Costa Rica, los costos laborales de Estados Unidos son casi cinco veces los correspondientes a este país, y más de 10 veces los correspondientes a los demás de la región. En segundo lugar, se puede apreciar la raíz de las dificultades costarricenses en el sector de maquila. Los costos laborales en este país duplican aproximadamente a los del resto de los países del área, por lo que es necesario atender el problema de la productividad laboral. Aunque no se dispone de información sobre este tema, es importante destacar que tal productividad es función de las relaciones obrero-patronales, que determinan una menor rotación, mejores posibilidades de organización de la producción, así como la concentración en productos que contienen una mayor cantidad de operaciones o mayor sofisticación en su elaboración. Cuadro I-12
Los costos salariales en Panamá, de acuerdo a un estudio de la OIT (1996a), estarían más cercanos a los de Costa Rica que al resto de los países de la región. Esto fue corroborado por representantes empresariales. Este fenómeno, junto a la presencia de problemas legales laborales constituye una de las explicaciones de la escasa entrada de la maquila en Panamá. Cuadro I-13
I.8.4 Los costos de la maquilaUna pregunta que se repite una y otra vez en cualquier escenario sobre el desarrollo de la maquila se refiere al papel de los costos laborales dentro de los costos totales. Durante la preparación de este estudio se entrevistaron varias empresas en distintos países centroamericanos y se llegó a la conclusión de la dificultad de hacer modelos de costos de uso múltiple, debido a que el diferencial entre distintos grupos de productos dentro de la misma confección, es bastante grande. Por otra parte, aunque la rentabilidad por pieza ensamblada suele ser sumamente elevada, la presencia de "tiempos muertos" durante los cuales el grueso de los trabajadores devenga un sueldo mínimo, complica el análisis. Se desprende de lo anterior que una empresa con una alianza o una serie de alianzas estratégicas y una demanda firme, constituye un excelente negocio con una elevada tasa de ganancia. No podemos estimar de cuanto sería, aunque podemos efectuar algunas deducciones paralelas acerca de la conveniencia de la actividad maquiladora en un caso de industria del vestuario. La mayoría de las empresas entrevistadas (incluso algunas electrónicas) nos dieron a entender que los costos laborales representaban -en promedios anuales- alrededor del 65 por ciento de los costos de operación. Debe entenderse como tales el conjunto de costos laborales, alquileres, energía, agua, telecomunicaciones, gastos generales locales, incluyendo algunos insumos menores. Los demás costos están sumamente desperdigados, siendo el más alto en participación el de alquileres de edificios que podría oscilar entre 8 y 10 por ciento de los costos de operación. No obstante, si deseamos efectuar un análisis de la conveniencia para una empresa estadounidense entre maquilar en Centroamérica, o efectuar los procesos intensivos en mano de obra dentro de su propio país, deberíamos tomar en cuenta la participación de los costos de transporte. En general las maquiladoras no se hacen cargo de tales gastos, por lo que es difícil efectuar estimaciones. Una empresa que produce pantalones de mezclilla nos informó que podrían llegar a constituir un 20 por ciento del costo de operaciones. Por tanto, hemos corregimos los porcentajes considerando este agregado, y así pudimos elaborar una "cartilla de costos", donde además se agrega, para el caso de la maquila textil, el arancel medio de 18.5 por ciento a fin de tipificar el gasto adicional de introducir el producto en Estados Unidos. En la segunda columna de cálculos del cuadro I-14, reproducimos la primera sobre la base del costo laboral de una hora de trabajo en Costa Rica. En la tercera columna, reproducimos los costos sobre la base de que el mismo resultado de una hora de trabajo se realiza en Estados Unidos. Hacemos abstracción de las diferencias en el resto de los costos. El punto central que se desprende del cuadro I-14 es el siguiente: si suponemos una diferencia poco substancial de las productividades laborales, el costo horario en Estados Unidos es dos veces y media el de Costa Rica, y tres veces y media el del resto de los países de la región. Resulta obvio que esta aproximación permite una importante ventaja competitiva para Estados Unidos al trasladar estas actividades hacia Centroamérica. Es más, podríamos estimar un punto de equilibrio, que significaría el máximo salario alcanzable, además factores constantes. Si llamamos x al nivel máximo de salario obtenible, que iguala el costo total de $ 10.38 horarios, las condición es que este último sea igual a ( x + 0.25 + 0.15 + 0.68 + 0.61) x 1.185 = 10.38 Cuadro I-14
Despejando nuestra incógnita, obtendremos un salario máximo de $7.07 que hace competitiva la maquila. Si tomamos en cuenta a las naciones asiáticas y sustituimos un salario medio asiático de $4.00, el costo total resulta superior en algo más de un 50 por ciento al de Costa Rica y más del doble en relación a los demás países centroamericanos. Es obvio que la diferencia salarial con el resto de los países es aún grande, y aunque la productividad sea mayor en los países asiáticos, no parece probable que sea tan grande como para anular la ventaja de costos(32). En cambio, en el caso de Costa Rica resulta más dudosa la lógica de una inversión coreana en la industria maquiladora, y solamente quedaría en pie la motivación del aprovechamiento de las cuotas textiles como factor de inversión. Como corolario de los cálculos anteriores tenemos la tendencia creciente por parte de las empresas contratantes, de solicitar "paquetes completos", en los que el contratista tiene la responsabilidad de la coordinación y producción de una orden. Esta concepción de ventas en la maquila implica toda una revolución en el acceso a los insumos intermedios: administrativa (capacidad gerencial), informática (tener acceso a fuentes y manejo de inventarios), financiera (manejar grandes compras de las telas) (33), estratégica (establecer las alianzas estratégicas necesarias para obtener los insumos a tiempo). Si la tela proviene de países asiáticos o del propio país exportador, se carga alrededor de un 18.5 por ciento del valor de la tela en el producto final. Esto significa que es necesario obtener telas de calidad semejante, a precios inferiores a los de en Estados Unidos. Pero incluso aunque los precios no sean tan inferiores, hay ventajas de mercado asociadas a la consecución de mejores precios para los productos finales en tales casos. Un informe de Fruit of the Loom estableció que en 1994, la compañía ahorró un 5 por ciento sobre el costo de los productos al ensamblar afuera. Esto representó alrededor de $35 millones (USITC 1996:5-3). Este cálculo grosso modo es compatible con las cifras de nuestras estimaciones anteriores, considerando que la firma se refiere al ahorro sobre los costos totales de producción. Lo más interesante es que el Informe Anual a los accionistas de Fruit of the Loom (1995) establece que las ganancias en el año fiscal de 1994 fueron de 60 millones de dólares. En otras palabras, la maquila representó más de la mitad de las ganancias en ese año. I.9 LOS PRINCIPALES PRODUCTOS EXPORTADOS Y PARALELISMO
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| Costa Rica | El Salvador | Guatemala | Honduras | Nicaragua | Panamá | Centroamérica | México | |
| Costa Rica | 1.00 | 0.46 | 0.68 | 0.76 | 0.84 | 0.59 | 0.86 | 0.73 |
| El Salvador | 0.46 | 1.00 | 0.66 | 0.84 | 0.35 | 0.63 | 0.81 | 0.42 |
| Guatemala | 0.68 | 0.66 | 1.00 | 0.74 | 0.85 | 0.38 | 0.88 | 0.63 |
| Honduras | 0.76 | 0.84 | 0.74 | 1.00 | 0.69 | 0.71 | 0.95 | 0.64 |
| Nicaragua | 0.84 | 0.35 | 0.85 | 0.69 | 1.00 | 0.27 | 0.82 | 0.81 |
| Panamá | 0.59 | 0.63 | 0.38 | 0.71 | 0.27 | 1.00 | 0.66 | 0.37 |
| Centroamérica | 0.86 | 0.81 | 0.88 | 0.95 | 0.82 | 0.66 | 1.00 | 0.72 |
| México | 0.73 | 0.42 | 0.63 | 0.64 | 0.81 | 0.37 | 0.72 | 1.00 |
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FUENTE: Elaboración propia NOTA: Ordenado de acuerdo con los diez primeros productos de la confección de cada país |
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Cuadro I - 16
Importaciones de prendas de vestir desde EEUU 1994 - 1996
| millones de m2 equivalentes de tela | ||||
| 1994 | 1995 | 1996 | 94-96a | |
| Total | 8,422 | 9,255 | 9,659 | 7.1 |
| Costa Rica | 265 | 298 | 266 | 0.2 |
| El Salvador | 162 | 239 | 287 | 33.3 |
| Guatemala | 169 | 185 | 203 | 9.7 |
| Honduras | 213 | 329 | 527 | 57.1 |
| Nicaragua | 8 | 21 | 37 | 113.3 |
| Panamá | 14 | 11 | 10 | -15.3 |
| Total CA | 831 | 1,082 | 1,330 | 26.5 |
| Rep Dominicana | 546 | 632 | 653 | 9.4 |
| México | 482 | 774 | 1,099 | 51.0 |
| ICCb | 1,610 | 2,010 | 2,259 | 18.5 |
| Participación de mercado (%) | ||||
| 1994 | 1995 | 1996 | Diferencia | |
| Costa Rica | 3.2 | 3.2 | 2.8 | -0.4 |
| El Salvador | 1.9 | 2.6 | 3.0 | 1.1 |
| Guatemala | 2.0 | 2.0 | 2.1 | 0.1 |
| Honduras | 2.5 | 3.6 | 5.5 | 2.9 |
| Nicaragua | 0.1 | 0.2 | 0.4 | 0.3 |
| Panamá | 0.2 | 0.1 | 0.1 | -0.1 |
| Total CA | 9.9 | 11.7 | 13.8 | 3.9 |
| Rep Dominicana | 6.5 | 6.8 | 6.8 | 0.3 |
| México | 5.7 | 8.4 | 11.4 | 5.7 |
| ICC | 19.1 | 21.7 | 23.4 | 4.3 |
| aTasa media de crecimiento anual 1994-1996 bIniciativa para la Cuenca del Caribe Fuente: Estadisticas oficiales del US Department of Commerce. Preparado por Trade and Data Division; Office of Textiles and Apparel; Department of Commerce. |
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Cuadro I - 17
Importaciones de prendas de vestir desde EEUU 1994-1996
| Valor en millones de dólares | ||||
| 1994 | 1995 | 1996 | 94-96a | |
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Total |
37,996 | 41,410 | 43,259 | 6.7 |
| China | 6,316 | 6,291 | 6,587 | 2.1 |
| Taiwan | 2,389 | 2,284 | 2,210 | -3.8 |
| Hong Kong | 4,393 | 4,341 | 3,978 | -4.8 |
| Korea del sur | 2,076 | 1,822 | 1,554 | -13.5 |
| Japón | 110 | 94 | 88 | -10.6 |
| México | 2,138 | 3,238 | 4,247 | 40.9 |
| Unión Europea | 2,049 | 2,353 | 2,569 | 12.0 |
| ICCb | 4,593 | 5,558 | 6,150 | 15.7 |
| ASEAN | 4,643 | 5,191 | 5,210 | 5.9 |
| Participación de mercado (%) | ||||
| 1994 | 1995 | 1996 | Diferencia | |
| China | 16.6 | 15.2 | 15.2 | -1.4 |
| Taiwan | 6.3 | 5.5 | 5.1 | -1.2 |
| Hong Kong | 11.6 | 10.5 | 9.2 | -2.4 |
| Korea del sur | 5.5 | 4.4 | 3.6 | -1.9 |
| Japón | 0.3 | 0.2 | 0.2 | -0.1 |
| México | 5.6 | 7.8 | 9.8 | 4.2 |
| Unión Europea | 5.4 | 5.7 | 5.9 | 0.5 |
| ICC | 12.1 | 13.4 | 14.2 | 2.1 |
| ASEAN | 12.2 | 12.5 | 12.0 | -0.2 |
| aTasa media de crecimiento anual 1994-1996
b Iniciativa para la Cuenca del Caribe Fuente: Estadisticas oficiales del US Department of Commerce. Preparado por Trade and Data Division; Office of Textiles and Apparel; Department of Commerce. |
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Estos son los tres factores principales que determinan las inversiones, en un agrupamiento general. Existe una infinidad de factores adicionales de atracción de inversiones que también inciden, pero la sensación es que en los anteriores están los decisivos(35). Entre los demás que podemos citar están: la existencia de un sistema moderno de telecomunicaciones, acceso a puertos y aeropuertos, de parques industriales con oferta de techo industrial y sistemas aduaneros ágiles y oferta energética. Algunos pueden preferir lugares en que se disponga de seguridad para los ejecutivos. Debe comprenderse que todos estos factores de atracción son necesarios y deben ser continuamente vigilados y constituirse en un eje importante de la estrategia de desarrollo futura. Pero hasta ahora han ocupado un discreto segundo plano, y este es precisamente uno de los problemas que será necesario resolver.
Por otra parte, la maquila tiene un gran impacto directo en el empleo y en la generación de divisas. Empero, no ha logrado generar una contribución apreciable al desarrollo industrial aún debido a su falta de integración con el resto de las economías.
En realidad, el sistema promocional y legal debería estar orientado hacia una relación más estrecha entre la industria maquiladora y el resto de las actividades económicas. Una propuesta importante del presente estudio consiste en que las maquiladoras pueden constituirse en un factor de ventaja comparativa para un país, de estar asociadas a una estrategia nacional de complementación. El gran desafío consiste en pasar de la maquila bajo regímenes legales especiales al concepto de industrias de exportación.
Hay varios elementos que sin duda estarán presente en los años venideros. Por un lado, para fines del año 2004 terminarán las cuotas textiles y los aranceles de las prendas de vestir serán ligeramente inferiores, aunque no de manera significativa (Estados Unidos negoció reducciones inferiores al promedio para este sector dentro de la Ronda Uruguay, véase el capítulo II). Para esta época deberá haberse completado una gran reestructuración de la industria a nivel mundial. Algunas de las maquiladoras de origen asiático probablemente pierdan el interés por la región, aunque aquellas que hayan realizado fuertes inversiones continuarán interesadas en mantener una presencia en buenas localizaciones como las de Centroamérica.
Como parte de esta reestructuración, las preferencias de los consumidores se orientarán, con el apoyo -no siempre desinteresado- de diversos organismos sindicales y no gubernamentales, hacia productos "con conciencia". Esto es, las preferencias del consumidor se irán inclinando hacia productos con certificación social y ambiental. Si bien por razones de énfasis se ha abundado en este documento sobre la certificación laboral y las negociaciones concomitantes (capítulo III), es sabido que el "ecoetiquetado" está ganando terreno rápidamente, sobre todo en los países europeos.
Las tendencias actuales hacen prever un fuerte crecimiento de la demanda de una serie de productos de la industria electrónica, equipo médico y diversos productos "nuevos" en los mercados internacionales. A su vez, el crecimiento de la demanda por prendas de vestir probablemente se estabilice a niveles de expansión bajos ("siempre la gente tendrá que vestirse", pero destinarán -de acuerdo a la Ley de Engel- una fracción menor de sus ingresos a estos menesteres). La competencia se intensificará, y la respuesta rápida, con niveles de calidad elevados se hará cada vez más necesaria para mantenerse en el mercado. Esta alternativa requiere de avances notables en las técnicas gerenciales, así como en el terreno de la informática y de las comunicaciones.
La pérdida de competitividad de Costa Rica en la industria de la confección continuará profundizándose con altibajos. La maquila más "fácil" probablemente se vaya alejando, aunque es difícil determinar el ritmo de esta reducción a lo largo del tiempo. Muchas empresas operan de acuerdo a impulsos inerciales y de veteranía de la mano de obra, pero no todas. Por otra parte, la diversificación de fuentes de abastecimiento continuará siendo un eje central de la política de las empresas transnacionales. A su vez, se constituirá en un lugar de creciente atractivo para las empresas maquiladoras de productos más sofisticados (capítulo V), aprovechando la inversión en educación y la tradición de estabilidad del país. Este tipo de empresas, al no verse limitadas por el porcentaje de insumos nacionales que pueden incluir, y a su vez tener menores aranceles para los productos finales en Estados Unidos podrán -y esta es sólo una posibilidad- profundizar la integración vertical de la producción y tener un efecto multiplicador más amplio.
México nos presenta dos interrogantes. La primera es a qué ritmo continuará expandiéndose en materia de penetración de mercado en Estados Unidos. La segunda es cuanto tiempo tomará hasta que los salarios mexicanos se recuperen o se acerquen a su nivel anterior a 1994. Los ritmos de crecimiento mexicanos llevan a pensar que captará una buena parte del mercado que vayan perdiendo los países asiáticos, y esto plantea serias dificultades para la expansión de los países del istmo.
De todos modos, existe la convicción en varios expertos centroamericanos en la materia de que, fuera de Costa Rica, en los años venideros el futuro de la maquila estará en manos de la industria de la confección. La diversificación, para estos especialistas, es entendida como la búsqueda de cambios en la propia estructura de la oferta de prendas de vestir. En este sentido, un estudio reciente elaborado para VESTEX de Guatemala señalaba la existencia de tres mercado genéricos: el basic, el fashion-basic y el fashion (Chinchilla y Buhlmann 1996:19).
El mercado basic es el más simple y de menor complejidad en la producción, con escasas variaciones en la demanda. El proceso está diseñado para producir grandes cantidades. Se compite por precio y volumen. Los ejemplos de estos productos son: la ropa interior, T-shirts, la camisa estándar oxford y los pantalones estándar de algodón.
A su vez, el mercado fashion-basic tiene un grado superior de complejidad y depende más de factores clave como el tiempo de respuesta, la flexibilidad y el manejo adecuado de pequeñas partidas. Algunos ejemplos de este tipo de productos se refieren a ropa de dama de varios tipos, aunque no llega a alta costura.
Por último el mercado fashion representa una exigencia mucho mayor en términos de calidad y la demanda puede cambiar varias veces en un mismo año. Está asociada a ropa de alta calidad y marca.
La propuesta de estos autores para Guatemala parte de la posibilidad de pasar del mercado basic, donde el país ha estado tradicionalmente instalado, hacia el mercado fashion-basic. Así, el país iría alejándose progresivamente de la dependencia excesiva de la mano de obra barata, incorporando progresivamente calidad, como contraparte de salarios superiores. Pero nuevamente, esta propuesta se asocia a factores como flexibilidad y respuesta rápida, que exigen un gran esfuerzo gerencial, de mejoramiento de los niveles de capacidad de la mano de obra y avances en materia de comunicaciones e informática. Un elemento central de esta estrategia consiste también en alejarse de los productos que están más sujetos a cuotas.
Otro punto de importancia vital es la tendencia cada vez mayor del mercado hacia requerir productos de "paquete completo" donde el empresario local debe asumir todas las tareas de búsqueda de los insumos. Estas tareas requieren de un gran esfuerzo gerencial, informático, tecnológico y financiero. Para semejante estrategia de inserción en el mercado pueda triunfar, es necesario que el empresario tenga acceso rápido a los insumos mejores y más baratos. Para ello puede ser importante que se facilite por parte de Estados Unidos, el acceso a telas de todos los orígenes, lo que pone en el orden del día la cuestión de la paridad con el TLCAN.
Esta paridad debería ser obtenida como parte de un esfuerzo de Estados Unidos por demostrar buena voluntad y confianza en las negociaciones conducentes al Acuerdo de Libre Comercio de América (ALCA). Con base en estos criterios fueron concebidas todas las diferentes versiones de la misma: es decir, como una medida intermedia mientras los países centroamericanos, y del resto de la Cuenca del Caribe, se preparaban para negociar un tratado más amplio.
En relación con esta cuestión siempre se asumió, aunque nunca se dijo en forma explícita, que México constituía el principal obstáculo, con su acceso preferencial y luego con su devaluación, para el desarrollo de la maquila de los países de la Cuenca. Abundan los artículos periodísticos -incluso en la prensa estadounidense- con visiones apocalípticas de los desastres que ocurrirán de no obtenerse la paridad con el TLCAN. Se parte -en forma inconsciente- de la visión de un Estados Unidos volcado hacia el así llamado "hemisferio occidental". Esta visión puede ser cuestionada, a pesar de todas las manifestaciones verbales de apoyo por parte de la Administración estadounidense. Los intereses regionales de Estados Unidos en realidad cubren el mundo entero, incluyendo a los países asiáticos, en especial a China, así como Australia, Nueva Zelandia, Filipinas, Tailandia, etc. Cualquier evaluación de la prioridad de los países centroamericanos deberá verse en este contexto. Muchas de las empresas transnacionales tienen grandes intereses en todos estos países, no sólo en la Cuenca del Caribe, y algunas de ellas prefieren mantener el status quo entre sus diversos proveedores, a pesar de tener varias plantas en cada uno de los países de la Cuenca.
Una institución del estado norteamericano cuyos análisis son bastante independientes como la General Accounting Office (GAO) percibió el tipo de problemas reseñados en este capítulo de manera bastante clara:
"La industrias de ensamble han demostrado su potencial para crear una cantidad significativa de empleos en la Cuenca. No obstante, el desempleo aún constituye un serio problema. Queda por verse si estas actividades pueden servir para promover el desarrollo económico. La transferencia de tecnología ha sido limitada, y los cambios propuestos en las reglas del comercio internacional, incluyendo la eliminación gradual de las restricciones al comercio de prendas de vestir, podrían resultar muy pronto en nuevos desafíos desde otros países de bajos salarios, como China" (GAO 1994:5).(36)
La búsqueda de la paridad con el TLCAN en materia de confección se debe a la necesidad de obtener la exoneración del pago de aranceles para los productos de maquila, lo que puede significar la diferencia entre ganar o perder en materia de rentabilidad. Pero además, la posibilidad de exportar con aranceles reducidos hasta llegar a cero, prendas de vestir elaboradas con telas nacionales, podría constituirse en un punto de apoyo importante para desarrollar una verdadera industria nacional en este ramo, incluso apoyada por inversiones de Estados Unidos, como parte del proceso de reestructuración. Ambas concesiones serían bastante fuertes pero no tan difíciles de obtener. En cambio los niveles de preferencia arancelarios (TPL), que significan abrir cuotas especiales para productos elaborados con telas no originarias (leer "asiáticas"), con aranceles en reducción de acuerdo al TLCAN, serían más complicados de alcanzar. México tiene esta preferencia, aunque no la ha explotado mucho por ahora.
Existe una oposición muy fuerte a los TPL, hasta por parte de la AFL-CIO (véase el capítulo III), que en general ha justificado su rechazo solamente por cuestiones concernientes a los derechos laborales. No obstante, hay empresarios centroamericanos que insisten en que sin TPL no hay "respuesta rápida", al disminuir las opciones de abastecimiento de materias primas. Este es quizá el punto más controvertido en torno a la paridad.
En la búsqueda de mercados alternativos, conviene tener en cuenta las diversas negociaciones regionales que permiten pensar que América Latina avanza hacia una integración cada vez mayor entre sí y con Estados Unidos. En particular, las tendencias de la demanda mundial hacen referencia a la posibilidad de una expansión de los mercados precisamente en los países de ingresos medios. Algunos de los países del hemisferio responden a esta definición por lo que constituyen posibles destinos. Asimismo, existe un sistema generalizado de preferencias europeo que concede algunas ventajas arancelarias a los países centroamericanos. Ni una ni la otra alternativa han sido suficientemente exploradas. El maquilador centroamericano suele dirigir su mirada solamente hacia el mercado estadounidense, y esto puede constituir a largo plazo un grave error.
En otros órdenes distintos al de la confección parece difícil conseguir la paridad. Son sectores, como la carne vacuna (cuotas), azúcar y otros productos donde obviamente Estados Unidos preferirá tener una negociación bilateral, o por lo menos multilateralizar, al nivel latinoamericano las concesiones. En cuanto al resto de productos industriales, la ICC cubre generosamente cualquier acceso al mercado de ese país, por lo que una negociación inmediata sería poco relevante(37).
Por otra parte, no han existido mecanismos promocionales para desarrollar más la industria textil centroamericana y la maquila en general. Hay varias áreas en las que se puede mejorar la coordinación entre los tres sectores: gobierno, empleados y empleadores, con distintos énfasis, según el caso:
1. El draw back es un concepto estándar, aplicado en todo el mundo, que significa devolución de los derechos arancelarios pagados por la importación de insumos que se incorporan físicamente en productos exportados. Es aceptado por la Organización Mundial del Comercio (OMC) como una práctica corriente que no debe ser interpretada como subsidio; se basa en el concepto de que los impuestos indirectos que se imponen sobre los productos deben ser cargados al usuario final una sola vez.
2. Otra facilidad bastante generalizada se refiere a la libre disposición de las divisas.
3. En pocas palabras, bajo el régimen de "producción compartida", cuando el producto terminado regresa a los Estados Unidos, paga el mismo arancel que en los demás casos, pero solamente sobre el valor que ha sido agregado en el exterior. Por tanto, cualquier argucia legal que sirva para que una empresa, en cualquier país, pueda exonerarse de parte de los derechos aduaneros bajo el argumento de que el producto final posee un contenido norteamericano, es buena para ella. Esto explica que países como Alemania o Japón continúen manejando una parte de su comercio con Estados Unidos como "maquiladores".
4. Respetando las costumbres de los empresarios centroamericanos que hemos entrevistado, conservaremos de ahora en adelante el término de "contratación" para referirnos al primer eslabón en el que la empresa matriz efectúa la subcontratación. En Centroamérica, el término de "subcontratación" se utiliza cuando la firma que recibió el contrato, encarga, a su vez, parte del trabajo a otra firma. Un autor mexicano ha tratado de resolver el problema definiendo "subcontratación nacional = maquila interna", respetando una costumbre mexicana. Pero luego la situación se complica, cuando siguiendo la pirámide hacia abajo debe referirse a "subsubcontratación" a la que termina denominando "submaquila". La cadena de subcontrataciones puede llegar a cuatro y hasta cinco empresas en relación jerárquica (Alonso 1997).
5. En el capítulo V se comenta el caso de una empresa de la confección que ensambla ropa para bebé y jackets que orgullosamente proclama que al cumplir siete años, concedió premios a gran parte de los trabajadores, muchos de ellos "por diez años de trabajo en la empresa". La firma asumió los años de trabajo de aquellos empleados que pertenecían a una compañía anterior que había cerrado. Esta empresa de capital estadounidense, situada en Costa Rica, decidió ampliar su capacidad instalada en un tercio durante 1996, a pesar de la caída general de la participación de mercado de las empresas de ese país.
6. Un corolario que se desprende de lo anterior se refiere a la importancia que podría tener la paridad con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para permitir un abastecimiento más libre de insumos intermedios en el caso de la confección (véase la sección I.10).
7. De hecho, de 1981 a 1990, los flujos anuales de inversión directa de extranjeros en Estados Unidos fueron claramente superiores a los de empresas estadounidenses hacia el exterior. A partir de 1991 (con base en información hasta 1995), Estados Unidos recuperó claramente su posición de inversionista neto en el extranjero, pero las diferencias entre las salidas de capital y las entradas son mucho menores a lo que solían ser durante los años sesenta y setenta (véase Survey of Current Bussiness, julio de 1996).
8. La recurrencia al ejemplo de la confección está basada en el hecho de que en 1995 esta representó para los países centroamericanos alrededor de un un 80 por ciento de las exportaciones industriales totales (véase el gráfico I-3 en la sección I.9). Al nivel de las importaciones totales de Estados Unidos desde todas las fuentes y ordenados por su participación en el valor final, los principales grupos de productos de "maquila" son los automóviles, camiones y buses (39 por ciento), los componentes microelectrónicos (14 por ciento), las prendas de vestir (10 por ciento), y el cableado eléctrico para vehículos (5 por ciento) (USITC 1996:2-5).
9. Si bien, más del 90 por ciento de los productos terminados en las industrias maquiladoras se dirigen hacia Estados Unidos, muchas veces se empacan para dirigirse hacia Europa u otros destinos. Estados Unidos opera como una gigantesca central de distribución y no siempre el ensamblador sabe a donde van a parar sus productos.
10. El observador atento deberá tener cuidado con el hecho que dentro de las exportaciones de prendas de vestir de Estados Unidos están incluidos en gran parte de los casos las prendas sin coser que se dirigen hacia los países maquiladores, y a su regreso aparecen como importaciones, avaluadas a su valor final (como bienes terminados). Esto no altera las conclusiones anteriores aunque podría llevar a una nueva hipótesis de que se exporta cada vez mayor valor de insumos intermedios y las importaciones de Estados Unidos crecen a un ritmo menor, lo que significa que cada vez tienen menos valor agregado en los países maquiladores. Con los datos presentes no es posible constatar esta hipótesis.
11. Esta introducción ha tomado sus ideas fundamentales de Fallas, Gitli y Vargas 1997:cap. 3.
12. Estos estímulos se concentraron en una elevada protección, a través de la presencia de obstáculos (arancelarios, cambiarios o de otros tipos) a las importaciones de bienes finales.
13. Se consideran empresas en un rango de entre 5 y 70 empleados.
14. De hecho, en Panamá no se utiliza el concepto "maquila" debido a connotaciones negativas de la palabra, y se utiliza "empresas procesadoras de exportación", así como "zonas francas" o "zonas procesadoras de exportación".
15. Una pregunta que se reiteró en varios países fue la concerniente a posibles muestras de agotamiento del proceso de generación de oferta de mano de obra. No parecen haber estudios ni opiniones muy claras. La respuesta anecdótica más cercana, en varios de los países, a considerarlo un problema, fue que se percibía que "ahora es más difícil conseguir servicio doméstico". En Guatemala, según algunos empresarios, se está comenzando a percibir ciertas escasez de "personal adecuado" en materia de operarios/as.
16. Finalmente, el Congreso, preocupado por las quejas acerca de la "exportación de empleos" hacia los países de la Cuenca del Caribe, aprobó la sección 599 desde el año fiscal 1993 que prohibe a las agencias del gobierno de EEUU financiar incentivos que induzcan a empresas estadounidenses a reasignar puestos de trabajo fuera del país (GAO 1994:2). A partir de ese momento comenzó un proceso de independización de las instituciones que crecieron cobijadas bajo la USAID en los países de la ICC.
17. Si bien es más difícil opinar acerca de lo sucedido en los demás países por ausencia de información específica, en Honduras parece haber un proceso equivalente desaceleración del ritmo de crecimiento.
18. En el apéndice del presente estudio se detallan los distintos regímenes legales nacionales para la maquila y las exportaciones en general.
19. A pesar de que el Fondo Monetario Internacional recomienda en la quinta versión de su Manual de Balanza de Pagos que se trate a las exportaciones de maquila como asimilable a un bien, sería interesante analizar la posibilidad de retomar la definición de servicio y efectuar una negociación separada en la OMC. Aunque esta alternativa -debemos reconocer- conspira contra la integración progresiva del sector al resto de la economía.
20. Reproduciendo aquí una aclaración que figura en el capítulo II, no existe una correlación de uno a uno en que las empresas asiáticas se dedique exclusivamente a utilizar tela directamente importada de esta región, aunque obviamente esta parece ser la tendencia.
21. Para evitar confusiones entre distintos métodos de valoración al nivel de país, hemos utilizado como equivalente de "exportaciones = exportaciones totales = exportaciones excluyendo maquila". Esto significa que el concepto de "exportaciones" no incluye maquila.
22. Es un valor intermedio grueso entre la inversa de 0.55 (=1.82) y de 0.6 (=1.67).
23. En aquellas situaciones en que se dispone de información sobre la relación entre el valor a precios finales de las exportaciones de la maquila (cuando incluye a los insumos intermedios) y el valor de las exportaciones, la proporción sube a casi 75 por ciento en El Salvador, y a 38 por ciento en el caso de Costa Rica.
24. También puede tratarse de un "exporticidio" estadístico, debido a que empresarios que no gozan de beneficios fiscales bajo los esquemas de promoción de exportaciones no tradicionales, pudieran estar ingresando a regímenes diversos de admisión temporal o zonas francas. De continuar las tendencias actuales, este fenómeno será creciente y de por sí no es ni bueno ni malo. El problema consiste en la falta de transparencia de los esquemas de incentivos, como se explicó en la sección I.4.1.
25. Y al revés, cuando la maquila está en fuerte crecimiento, es más probable que florezcan empresas pequeñas que puedan involucrarse en la producción. Por ejemplo, en Honduras, entre 1992 y 1994 se percibió un decrecimiento en el tamaño medio de las empresas de 408 a 207 trabajadores (OIT 1996a:224).
26. En Costa Rica también cerraron en 1995 alrededor de 5 empresas de entre 200 y 400 trabajadores y 3 con 500 a 700 empleados cada una. Para 1996, este fenómeno se ha detenido.
27. En Gitli y Vargas (1996) se efectúa un análisis exhaustivo de alrededor de 10 o más formas de estimar el tipo de cambio real para Costa Rica.
28. Un tema que no ha sido suficientemente explorado en Centroamérica se refiere al impacto de una devaluación, complementada con medidas orientadas a mantener bajos los precios de los bienes-salario. En este caso, sería posible contener el crecimiento de los salarios en dólares (sin reducirlos), mejorando el salario real.
29. Para ponerlo en términos extremos y claros: es diferente el monto del costo laboral para quien envía a los empleados a comer al patio de la empresa, que para quien pone un comedor. Este depende en general de las costumbres locales y de la actitud de la empresa.
30. Los diferenciales salariales parecen bastante notables, de acuerdo al tipo de empresa y a las costumbres del país. Por tanto, el grado de representatividad de las empresas escogidas no garantiza un resultado aproximado a la realidad en todos los casos.
31. También la información obtenida del estudio de Agosin, Gitli y Vargas está bastante apegada a la realidad. Fue proporcionada a fines de 1995 por un gerente de una empresa transnacional en productos básicos de maquila de confección, con plantas en todos los países aludidos (Agosin, Gitli y Vargas 1996:122).
32. En el caso de Corea, resulta interesante contrastar esta situación con el crecimiento de la actividad sindical en su país durante los últimos años.
33. En casos observados en determinadas empresas, el valor de los insumos intermedios aportados por la empresa contratante era cuatro veces el de la factura del contratista centroamericano. Esto implica una diferencia sustancial en el manejo financiero de las operaciones.
34. Guatemala ha basado el crecimiento en valor, más que en metraje de tela, lo que podría estar indicando un proceso de generación de mayor valor agregado.
35. Obviamente, un país que no disponga de teléfonos, difícilmente atraerá inversionistas, pero salvo casos extremos, la sensación que dejaron las entrevistas es que los empresarios se las arreglan de alguna manera para resolver estos problemas, en las condiciones actuales. Las respuestas a los cuestionarios que se efectuaron en diversas empresas tuvieron altos grados de variabilidad.
36. El informe que se citó aquí es aún más severo. Agrega que "si estos países no logran utilizar las operaciones existentes como un paso hacia un crecimiento industrial más diversificado...si fracasan en diversificarse más allá del simple ensamblado concentrado en prendas de vestir, las consecuencias podrían ser muy graves" (GAO 1994:48).
37. No obstante, es importante tener en cuenta que, las concesiones en el marco de la ICC son fruto de una voluntad unilateral de Estados Unidos, cuyo equilibrio a largo plazo no está garantizado. Prácticamente cualquier solución de corto plazo será incompleta, precisamente por ser unilateral y no negociada.
38. Una de las tesis más importante en varios trabajos de Larry Willmore en países del Caribe enfatiza que la falla en lograr eslabonamientos, tanto hacia adelante, como hacia atrás está basada en que las políticas gubernamentales los dificultan legalmente por la forma en que se ha concebido a la maquila como un enclave (Willmore 1995).
Para más informaciones, dirigirse al la Oficina de Actividades para los Empleadores (ACT/EMP)
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